Kitabı oxu: «La crisis de Somalia, la seguridad regional en África y la seguridad internacional»
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Presentación
Gracias a la enorme acogida que hasta ahora han tenido los Cuadernos de Estudios Regionales, no sólo entre estudiantes, profesores e investigadores sino también entre el público en general, así como por el entusiasmo demostrado por sus colaboradores, tanto de la UNAM como de otros centros de investigación e instituciones de educación superior, en esta nueva etapa buscamos dar continuidad al trabajo iniciado hace ya más de 14 años por algunos profesores e investigadores del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, a través de la apertura de nuevas líneas y vertientes de investigación.
Nuestro objetivo principal es seguir incorporando nuevas temáticas particulares, a partir de un conjunto de ejes analíticos generales, en términos de las categorías analíticas y teóricas de las Relaciones Internacionales que son relevantes para explicar la gran diversidad, complejidad y cambios operados en la sociedad internacional y en las regiones del mundo en particular.
Las problemáticas asociadas a las regiones constituyen hoy un dominio de gran interés, no sólo entre especialistas, académicos y estudiantes, sino también entre el público en general. En este sentido, con esta nueva edición de los Cuadernos de Estudios Regionales deseamos ofrecer a nuestra comunidad académica y al público en general nuevas aproximaciones a la historia y los procesos contemporáneos de las regiones del mundo.
María de Lourdes Sierra Kobeh
Responsable del proyecto
La crisis de Somalia, la seguridad regional en África y la seguridad internacional
Lourdes González Prieto
Norma Segura Landa1
“Dagaal waa ka-dare” (La guerra es peor)2 “Los somalíes son tan buenos para hablar como lo son para pelear”3
I. Introducción
Los ataques piratas y secuestros perpetrados contra buques tanque y cargueros frente a las costas de Somalia desde mediados de noviembre de 2008, hicieron posible que el tema de la inestabilidad en la zona recuperara los primeros planos de atención para la comunidad internacional. A partir de estos actos, y su incidencia en la ya deteriorada economía internacional, el tema Somalia se puso de moda y, como todas las modas, ha provocado un alud de sugerencias sobre cómo solucionar el conflicto interno que afecta a este país del Cuerno de Africa desde hace casi 20 años. Cuando el conflicto interno somalí irrumpe en la escena política internacional -a principios de 1991-, pareció lograr no sólo el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sino de diversos Estados a título individual. Entonces, ¿qué ha sucedido en este tiempo?
Quizá la clave esté en la forma en que los actores internacionales se acercaron al conflicto somalí desde su comienzo, ignorando los detonantes internos y centrando la atención en recetas internacionales en boga, o bien en las filosofías políticas prevalecientes a escala global.
El propósito de este trabajo es analizar las implicaciones de la crisis de Somalia tanto para la seguridad de la región inmediata comprendida en el Cuerno de África, como para la región más amplia que se extiende a varios países de África central y oriental, al Golfo de Adén, a una gran parte del Mar Rojo y a la península arábiga, así como las repercusiones y vinculación con los problemas actuales para la seguridad internacional, particularmente después de los sucesos del 11 de septiembre de 2001. Para ello, la primera parte del trabajo abordará el conflicto interno somalí entre 2006 y los inicios de 2010, desde la perspectiva de sus protagonistas. Nuestro análisis se enfocará en el conjunto de las poblaciones presentes en las fronteras de Somalia reconocidas internacionalmente, haciendo énfasis en la zona centro-sur del país, en donde se registran los enfrentamientos más violentos durante el período analizado. Se apuntarán algunas ideas en tomo a los factores que ocasionaron el colapso del Estado somalí encabezado por Mohamed Siad Barre, y se señalará cuáles de esos factores siguen presentes en el contexto actual. Se identificarán, de igual forma, las características y la capacidad del Gobierno Federal de Transición (GFT)4 y se determinará si efectivamente éste cuenta con la autoridad para guiar el recorrido hacia un nuevo esquema estatal. Se tratará de identificar su agenda política -en caso de que la tenga- y sus diferencias con respecto a las de los principales grupos opositores como las milicias radicales de Al-Shabab5 y la diezmada Unión de Cortes Islámicas6 (UCI). En esta misma línea se analizarán brevemente los casos de autogestión exitosa en la región de Somalilandia y -en menor medida- en Puntlandia, que contrastan de manera pronunciada con el fracaso del gobierno central de Somalia.
En la segunda parte del trabajo, se hablará del papel de los actores internacionales y se analizarán los cambios operados en la postura de la ONU con respecto a la contienda en Somalia, así como las repercusiones y tratamiento que ha tenido la crisis desde el punto de vista extrarregional. Asimismo, se analizará el papel que han jugado los ataques de piratas somalíes en el Mar Rojo en la conformación de una nueva estrategia internacional para tratar de poner freno a la crisis somalí. Finalmente, se analizará la situación actual de seguridad de la región y sus implicaciones para la seguridad internacional.
II. La crisis de Somalia
Antecedentes históricos7
La sociedad somalí es una compleja organización con base en familias ciánicas; cada clan se divide en subclanes y luego en segmentos de linaje. La organización política también está basada en esta estructura, en una confederación de cinco clanes principales: Hawiye, Isaq, Dir, Darod y Digil-Mirifleh, así como otros grupos subordinados.
Cuadro 1
Estructura de clanes en Somalia

Fuente: Elaboración propia, con datos de loan Lewis, Understanding Somalia and Somaliland. Columbia University Press, Nueva York, 2008, p. 109 y Bjorn Moller, The Somali Conflict. The Role of External Actors. Danish Institute for International Studies, Copenhague, 2009, p. 11.
Antes del periodo colonial Somalia ya poseía una fuerte identidad nacional, debido a que todos los somalíes compartían un idioma común, una cultura arraigada en la vida nómada y pastoril y un fuerte apego al Islam. No obstante, en la repartición que sufrió el continente a manos de las potencias coloniales en la Conferencia de Berlín en 1885, la nación somalí fue dividida en cinco territorios separados.
Los franceses ocuparon lo que se llamó posteriormente la Somalilandia francesa, en los territorios que rodeaban el Puerto de Djibouti, que sería empleado como punto de transporte para su producción de carbón. Por su parte, los británicos se adjudicaron la Somalilandia del norte, con el fin de asegurarse el abasto de carne en Adén, mientras que los italianos establecieron una colonia italiana en Somalia, con capital en la ciudad de Mogadiscio. Hacia el sur, algunas comunidades somalíes quedaron dentro de las fronteras de la colonia inglesa de Kenia y, hacia el oeste, la meseta de Ogadén quedó en poder de Etiopía cuando el emperador Menelik decidió extender las fronteras de su imperio.
Al momento de su independencia en 1960, la Somalilandia británica y la Somalia italiana formaron la República Somalí, pero las otras regiones quedaron fuera de esta nueva nación, sin que se olvidara el anhelo de la reunifícación; es por eso que la bandera somalí tiene una estrella de cinco picos que representan las cinco regiones que habita el pueblo somalí.
Esta separación forzada y artificial, las dinámicas que se produjeron desde ese momento histórico debido a la intervención de las potencias coloniales y, posteriormente, la injerencia de las superpotencias durante la Guerra Fría, son el origen de muchos de los problemas que los somalíes han tenido que enfrentar a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI. Es una nación fragmentada que, a partir de su independencia, ha sido tratada -a menudo para su desventaja- como otra nación más:
Los problemas originados por los somalíes nómadas han provocado conflictos entre los Estados de la región, lo cual ha reforzado el reconocimiento mundial de la ubicación de las fronteras de Somalia y, por lo tanto, en dónde empieza y termina su soberanía. En segundo lugar, el establecimiento de una entidad reconocida intemacionalmente como Somalia ha significado su participación en organismos internacionales y que sea tratada automáticamente como nación por las entidades no somalíes, como son otros países, organizaciones no gubernamentales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).8
Nueve años después de su independencia, Somalia sufrió un golpe de Estado. El líder golpista, general Mohammed Siad Barre, proclamó el Estado marxista en Somalia, se embarcó en un proceso de nacionalización y se alió con la Unión Soviética. En 1972, a cambio del uso de las instalaciones navales en el Puerto de Berbera, en el norte de Somalia, los soviéticos proporcionaron ayuda militar a Barre: “para 1977 Somalia había reunido a un ejército de 37,000 hombres, artillería pesada y una moderna fuerza aérea equipada con aviones de combate”.9
El refuerzo de la Unión Soviética se desvaneció apenas un año después, cuando Somalia decidió invadir el territorio de Ogadén, que estaba en posesión de Etiopía, mientras que los soviéticos -con la participación adicional de Cuba- decidieron cambiar de bando para apoyar a Etiopía en esta guerra. Somalia sufrió una derrota estrepitosa en la Guerra de Ogadén en marzo de 1978 al enfrentar a la artillería y apoyo aéreo cubano, y cuatro días después anunció su retirada.
Barre reaccionó con el endurecimiento de medidas económicas y explotó las rivalidades entre clanes, además de apoyar de manera desmedida a su propio subclan Marehan del clan Darod. Al adoptar una postura abiertamente antisoviética, Barre logró obtener el apoyo estadounidense y europeo. Durante la década de los ochenta, los Estados Unidos proporcionaron 800 millones de dólares en ayuda, una cuarta parte en asistencia militar, a cambio del acceso a los puertos marítimos y aéreos. Italia proporcionó mil millones de dólares, la mitad de ellos en suministros militares. El régimen de Siad Barre se volvió completamente dependiente de la ayuda externa. Un estudio del Banco Mundial, publicado en 1988, estimó que el crecimiento de la ayuda en alimentos fue 14 veces más alto que el crecimiento del consumo alimentario. Es así que después de haber sido un país autosufíciente en producción de granos, Somalia se volvió dependiente de los alimentos importados, en beneficio de la élite gobernante.10
Sin embargo, para 1988 Estados Unidos suspendió la ayuda militar y un año después suspendió la ayuda económica. Sin este apoyo Somalia comenzó a desintegrarse y se fragmentó en espacios controlados por señores de la guerra. Ya para 1990 Barre controlaba sólo la ciudad de Mogadiscio y su principal rival era el general Muhammed Farah “Aidid”, quien finalmente logró expulsarlo de la capital en 1991. Posteriormente surgieron fuertes enfrentamientos entre Aidid y otros líderes Hawiye como Ali Mahdi, quien en ese mismo año se proclamó jefe de un nuevo gobierno en Mogadiscio. La rivalidad entre Aidid y Mahdi desencadenó meses de conflicto que dejaron más de 14 mil muertos y 40 mil heridos.11
A continuación, alertados por el franco proceso de descomposición que se gestaba en el país y “cansados de ser utilizados y dominados por un gobierno sureño”,12 el 17 de mayo de 1991 el Movimiento Nacional Somalí (MNS) anunció que el antiguo territorio británico de Somalilandia se separaba de la unión proclamada en 1960 y tomaría el nombre de República de Somalilandia. Por su parte, la región de Puntlandia separó su administración del gobierno dirigido desde Mogadiscio. En la región del sur, Barre y Aidid combatieron por el control de la región de los Digil-Mirifleh, una franja agrícola muy fértil entre los ríos Jubba y Shebelle, que servía como granero del país. Las fuerzas de Barre arrasaron los cultivos y poblaciones de esta franja en su intento por retomar Mogadiscio y, finalmente, Siad Barre huyó al exilio en 1992, dejando que Somalia cayera en la hambruna.
Impacto de la prolongada presencia política de Barre
Es así que el origen de la cruenta guerra civil en Somalia después de Siad Barre no puede atribuirse solamente a los enfrentamientos entre clanes, ni a un dilema de seguridad intema. Más bien se trató de una guerra de desgaste que se produjo por el declive de recursos al final de la Guerra Fría. Autores como David Laitin incluso señalan que, en este contexto, las presiones internacionales sobre los nuevos líderes para lograr la democratización del sistema en realidad contribuyeron a aumentar las posibilidades de conflicto, en lugar de apoyar su resolución.13
Otros especialistas consideraron que era sólo el comienzo de un atolladero ciánico destinado a durar años, si no es que décadas.14 Esta afirmación se basaba en la ausencia de una consolidación estatal desde la independencia,15 a lo que se sumaría el diseño político orquestado por Siad Barre desde su ascenso al poder mediante el golpe de Estado de 196916 y los cambios introducidos en favor de la centralización del Estado. A lo anterior habría que agregar la falta de equilibrio existente entre la cúpula gobernante de origen Darod, al que pertenecía el propio Barre, y los somalíes del norte del clan Isaq en el funcionamiento del aparato burocrático, así como la política de consolidación de la unidad intema ante la agresión extema, tomando como base la idea de la Gran Somalia.17
Además de la política expansionista, Barre pretendió dar una idea de unidad a partir de la creación de estructuras políticas no ciánicas, como el Partido Socialista Somalí (PSS)18 y la Liga Juvenil Somalí (LJS).19 Esto, unido a una fórmula de desarrollo que intentaba movilizar el entusiasmo popular para un conjunto de programas, la adhesión al llamado a la erradicación de la pobreza, la ignorancia y la enfermedad, fueron muy prominentes en el discurso oficial del régimen de Barre a principios de 1970.20 Sin embargo, en la práctica, junto con programas rurales de salud y educación, así como el estímulo a las comunidades para construir escuelas, hospitales y dispensarios, existió una deliberada política centralizadora que trató de borrar no sólo las diferencias ciánicas y sube tánicas, sino también la esencia misma del sistema de organización social tradicional.21
Con la salida de Barre del poder, se pretendió llevar adelante un proceso de reacomodo de las fuerzas políticas que procuró ser zanjado con el acuerdo de octubre de 1991, mediante el cual los principales movimientos guerrilleros prometieron determinar la forma de un nuevo sistema político.22 El resultado final fue la repetición de los métodos heredados del período de Barre y cada grupo trató de hacer valer sus ventajas territoriales o políticas. En un primer momento, el debate se vio frustrado por la ventaja que trató de sacar el Congreso de la Somalia Unificada (CSU),23 el cual, usando el control que ejercía sobre la capital -como ya vimos- designó unilateralmente a un líder del clan Hawiye, Ali Mahdi Mohamed, como presidente del país.24 Aunado lo anterior a la escisión de Somalilandia, las bases estaban sentadas para la profundización de la fractura social y la implosión de todas las estructuras políticas del país. Se multiplicaron los enfrentamientos entre subclanes en la capital del país, con un saldo de 25 mil muertos en Mogadiscio entre el 17 de noviembre de 1991 y el 3 de marzo de 1992.25
La década de los noventa fue un periodo caracterizado principalmente por luchas entre señores de la guerra con base ciánica, enfrentados por territorios o recursos,26 lo cual se tradujo en una descentralización llevada al extremo y, lo que fue peor, sin un sustento político o ideológico que permitiera fraguar una cohesión a nivel de región o clanes. La caída del gobierno central y el vacío de poder creado, proporcionaron el espacio para el crecimiento de los movimientos islámicos con un denominador común: el deseo de una forma auténtica de gobierno islámico en Somalia27. Tal situación también propició un sucesivo cambio de alianzas entre los grupos opositores intemos y señores de la guerra con los países vecinos del Cuerno de África e incluso con los poderes extemos como Estados Unidos.28
Al fracasar en la obtención de victorias militares, las agrupaciones de base islámica -que fueran formadas siguiendo el modelo de los movimientos islamistas que proliferarón en África y Medio Oriente en- los años noventa-, se dieron a la tarea de ir cubriendo los espacios dejados por el poder central a nivel social. Obtuvieron ganancias políticas a través de instituciones educativas (madrasas), empresas y a través del establecimiento de órganos judiciales en áreas ciánicas diferentes para resolver disputas y luchar contra el crimen.29
El Congreso Somalí Unificado, primer intento por establecer un gobierno después de la caída de Barre, fue tan forzado que provocó mayores enfrentamientos antes que lograr estabilidad. Como argumenta Ken Mcnkhaus, las fuerzas centrífugas que condujeron a la fragmentación de Somalia condujeron a una fase nueva y altamente destructiva, en la cual tanto las familias ciánicas Hawiye como las Darod libraron mortales enfrentamientos intemos.30
Pulsuz fraqment bitdi.
