Kitabı oxu: «El pensamiento crítico desde Sudamérica»

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EL PENSAMIENTO CRÍTICO

DESDE SUDAMÉRICA

TRES AÑOS DE HUELLAS DE ESTADOS UNIDOS

Biblioteca Javier Coy d’estudis nord-americans

http://www.uv.es/bibjcoy

Directora

Carme Manuel

EL PENSAMIENTO CRÍTICO

DESDE SUDAMÉRICA

TRES AÑOS DE HUELLAS DE ESTADOS UNIDOS

Valeria L. Carbone & Fabio Nigra, eds.

Biblioteca Javier Coy d’estudis nord-americans

Universitat de València

El pensamiento crítico desde Sudamérica: tres años de Huellas de Estados Unidos

© Valeria L. Carbone & Fabio Nigra, eds.


1ª edición de 2015

Reservados todos los derechos

Prohibida su reproducción total o parcial

ISBN: 978-84-9134-171-0

Imagen de la cubierta: Sophia de Vera Höltz

Diseño de la cubierta: Celso Hernández de la Figuera

Publicacions de la Universitat de València

http://puv.uv.es publicacions@uv.es

Edición digital

Dedicamos este libro a Pablo A. Pozzi,quien nos formó, nos aconseja y acompaña permanentemente.

Valga este reconocimiento a un maestro,mentor y amigo en el más amplio de los sentidos.

Índice

INTRODUCCIÓN, Valeria L. Carbone y Fabio Nigra

SECCIÓN I CINE E HISTORIA

Presentación

Entre la leyenda y la historia: cómo contar una aventura “real” desde el cine, Mariana Piccinelli

No-retratos de América Latina: el Estudio Disney y la Oficina de Asuntos Interamericanos (1941-1946), Emmanuel A. Pardo

América Latina en el sistema imperial según el cine infantil de Hollywood, Marcela Croce

Pecados de guerra durante la guerra de Vietnam. Cuando el victimario se convierte en víctima a través de la pantalla, Leandro Della Mora

SECCIÓN II ESTADOS UNIDOS EN AMÉRICA LATINA

Presentación

El águila y el cóndor. La relación entre el Departamento de Estado y la dictadura argentina durante la Administración Ford (1976-1977), Daniel Mazzei

El discreto encanto de la tutela norteamericana. Políticos uruguayos y amenazas de golpe de Estado (1964-1966), Clara Aldrighi

La estrategia peronista de captación de científicos alemanes y la oposición a la política hemisférica de los Estados Unidos (1946-1955), Hernán Comastri

“En la calle o la cárcel”: Violencia y marginalidad en Puerto Rico a la luz de El Nuevo Imperialismo de D. Harvey, Anayra O. Santory Jorge

Oscar López Rivera: el preso político más antiguo del Hemisferio Occidental, Norberto Barreto Velázquez

SECCIÓN III LITERATURA ESTADOUNIDENSE

Presentación

El linchamiento en los poemas de Langston Hughes, Márgara Averbach

Pieles negras en Go Tell It On The Mountain (1952) de James Baldwin: itinerarios en la construcción de la identidad afroestadounidense, Martha De Cunto

Las fronteras de la tradición: la figura mítica del trickster en narraciones amerindias actuales, Natalia Polito

Paisaje de voces: Estrategias contradiscursivas en Peregrinos de Aztlán de Miguel Méndez, Gabriel Matelo

SECCIÓN IV REALIDAD DOMÉSTICA

Presentación

Los ecos visuales de la incipiente colonización de Virginia: John White y Theodoro de Bry (1585-1590), Malena López Palmero

Harlem radical. African Blood Brotherhood: política afroamericana en tiempos de la Revolución rusa, Ezequiel Gatto

Crisis económica, discriminación y permanencia: Inmigrantes mexicanos en Chicago, 1929-1935, Gerardo Necoechea Gracia

Construyendo el neonazismo norteamericano: George Lincoln Rockwell y el American Nazi Party (1959-1967), Ana Laura Bochicchio

‘Banca para ser presidente’: las campañas presidenciales en los Estados Unidos y el rol del dinero en el proceso electoral estadounidense, Valeria L. Carbone

Gabriel Kolko: una interpretación contemporánea de la guerra de Vietnam, Florencia Dadamo y Leandro Della Mora

Las víctimas de la supremacía blanca de Watts a Ferguson, Valeria L. Carbone

Introducción

Valeria L. Carbone y Fabio Nigra

Apenas doscientos años han pasado desde que el gobierno del presidente Thomas Jefferson compró el territorio de Luisiana a Francia en abril 1803, por un precio fijado en 60 millones de francos, alrededor de $15 millones de dólares. Sin embargo, en ese corto período los Estados Unidos no sólo duplicaron su territorio, sino que dicha acción conllevó una toma de conciencia de la “expansión” como propósito de su política exterior.

Para Francia, esa venta fue una decisión estratégica del emperador Napoleón I de vender íntegramente un territorio que sabía no podía defender de todos modos. Para Estados Unidos, la compra de Luisiana fue el primer acto político significativo como nación independiente. Su temprana voluntad de adquirir revela un precoz anexionismo que anticipa el expansionismo que de allí en más estuvo siempre presente en su política exterior. El pragmatismo será desde entonces, la ideología que justifique y defienda esta actitud, basándose en la idea de grandeza nacional, en la creencia arraigada y consensuada de que los Estados Unidos es un pueblo con una “misión”.

Ningún otro país ha sido capaz de generar una teoría que identifique su destino nacional tan tempranamente como el llamado excepcionalismo. Bajo este lema, la sociedad norteamericana ha asumido un liderazgo justificado en la idea de que, en efecto, su pueblo es el producto valioso de la “providencia”, producto de una Revolución pionera y controlada —contrapuesta a los excesos del Terror francés— y que tiene como misión exportar los elementos de esa revolución: la idea de una república democrática, basada en la Libertad y la propiedad, en la consecución de un sistema mundial conformado por países democráticos vinculados por un gran mercado capitalista.

En la revista Huellas de Estados Unidos. Estudios, perspectivas y debates desde América Latina (www.huellasdeeua.com.ar) nos proponemos un acercamiento a los estudios sobre los Estados Unidos que implica la idea de desarmar la construcción ideológica que el excepcionalismo ha fundado y que la literatura ortodoxa tradicional se ha encargado de difundir.

Consideramos que vale la pena discutir con la producción clásica norteamericana de las ciencias sociales y humanas, centrada en las buenas intenciones de los padres de la patria —y como extensión posterior de ellos, las generaciones políticas que han gobernado el país—; para introducir una perspectiva capaz de problematizar a los Estados Unidos, reorientando su estudio a un nivel de análisis más profundo, y que da más acabada cuenta de los sucesos históricos, culturales, económicos y sociales.

Al cuestionar el idealismo autorreferente que construyó la clase dominante estadounidense, nuestra intención no se encuentra en terminar con el Romanticismo americano y su versión de la propia evolución. Reconocemos que el principio que han solidificado sobre que los Estados Unidos tiene una misión —una idea relacionada al providencialismo, que son el pueblo elegido, un pueblo con cualidades morales extraordinarias—, ha sido un elemento que, presente desde sus orígenes, ha fortalecido su experiencia cultural y no ha dejado de repercutir en su experiencia material. Haciendo hincapié en una visión más estructural, más objetiva, hemos tratado de incorporar el peso de las cargas culturales, de la disposición ideológica basada en la convicción que ratifica la justicia de sus acciones en su política doméstica y exterior.

Si alguien nos pregunta ¿Por qué estudiar y analizar a los Estados Unidos?, lo que responderíamos es que estudiarlo y analizarlo es importante porque aprender algo nuevo nos cambia, nos hace mejores personas al aumentar nuestro conocimiento del mundo, y nos permite estar menos indefensos a las ambigüedades y mentiras de los discursos históricopolíticos.

Asimismo, consideramos que estudiar a los Estados Unidos es imprescindible si se quiere entender cómo se piensan los propios norteamericanos y como este discurso ha influido en el diseño de su política, doméstica y exterior. Muchos de nosotros estamos interesados en conocer las razones políticas que han llevado a que nuestro tiempo histórico sea el de la imposición de la hegemonía de una única potencia. Estudiar a los Estados Unidos es un primer paso en ese sentido: nos enseña a pensar con criterio y analíticamente, a valorar y comprender hechos de la civilización occidental moderna, y a interpretar eventos complejos de la actualidad.

Conociendo los grandes procesos históricos, culturales, sociales y económicos de tal potencia, junto a las circunstancias históricas del desarrollo de ese país, seremos capaces de servir mejor al propósito de explicar los hechos objetivamente, ya que pensar en la era contemporánea obliga a reflexionar críticamente en uno de sus más importantes actores históricos: el Imperialismo. Pero no desde un consignismo vulgar y esquemático, sino con amplitud de posicionamientos y marcos teóricos, con respeto hacia lo diverso. Si tomamos en cuenta el panorama de la historia reciente, no es difícil intentar explicar el aumento de la consideración política que tiene en el ciudadano promedio y los grandes medios de comunicación estadounidenses el conservadurismo como reverdecida expresión política, y el hecho de que éste se haya convertido en la principal corriente intelectual en los Estados Unidos a partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Estamos asistiendo a un periodo de muy activa expansión de un nuevo imperialismo norteamericano, cuyas raíces se pueden encontrar en la formulación de la Doctrina Monroe, y en el que sus razones políticas tienen el claro objetivo de asegurar relaciones económicas. La política exterior se ha visto obligada a recurrir a métodos ofensivos como las intervenciones militares, pero también a la rápida expansión de lo que ha dado en llamarse soft power.

El soft power —o “poder blando”— es un término ampliamente utilizado en relaciones internacionales para describir la habilidad de un actor político, como por ejemplo un estado nacional, para incidir en las acciones o intereses de otros actores valiéndose de medios primordialmente culturales e ideológicos. Acuñado por Joseph Nye1 para referir a “la habilidad de atraer a nuestro lado”2 y “de obtener lo que quieres a través de la atracción antes que a través de la coerción o de las recompensas”,3 el término se ha popularizado en las últimas décadas, y ha sido ampliamente utilizado como forma de diferenciar el poder (no tan) “sutil” de la cultura o las ideas, frente a formas más coercitivas como la acción militar o la presión económica.

A partir de la segunda guerra mundial, y a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XX, la construcción del consenso hegemónico en torno a lo que los Estados Unidos representan no sólo se llevó a cabo a través del “poder duro” (intervenciones políticas, económicas y militares directas e indirectas), sino de la cada vez mayor —y más efectiva—injerencia del soft power. A través de la globalización y expansión de inversiones, empresas, marcas y productos; la promoción de los beneficios del sistema políticoeconómico norteamericano, y la educación de las elites políticas, económicas e intelectuales en establecimientos locales y extranjeros se ha ido reivindicando, tanto a nivel doméstico como a través del mundo, una imagen que muestra a los Estados Unidos como una democracia ejemplar, protectora de las libertades y defensora de los derechos humanos que muchas veces, poco se condice con la realidad. En este sentido, entendemos que la pretensión de intentar comprender los grandes procesos de la historia contemporánea del siglo XX, o en su defecto, la historia mundial de las últimas décadas, es una tarea con poco tino sin comprender el devenir histórico propio del país “más poderoso del mundo”.

Es por ello que desde nuestra Revista nos hemos planteado como objetivo brindar elementos suficientes para repasar su historia, colaborando así en una mayor comprensión de la actualidad. Hemos tratado de ofrecer un espacio desde el que dar a conocer, e impulsar la investigación y desarrollo de producciones académicas sobre los Estados Unidos desde una perspectiva latinoamericana.

Tanto como en el país desde el que el proyecto se ha originado se ha valorado enormemente las producciones de intelectuales extranjeros que versan sobre historia argentina, como el estadounidense Robert A. Potash,4 el británico David Rock;5 o el francés Alan Rouquie,6 y se ha destacado su contribución no solo al entendimiento del desarrollo político e ideológico de nuestro país, sino su relevancia para la historiográfica argentina; desde Huellas… intentamos reivindicar una visión crítica que desde la región puede hacerse de los Estados Unidos. Algo así como parafraseando la vieja idea de Howard Zinn refiriéndose al FBI: “ellos tienen archivos míos; yo tengo archivos de ellos”, cabe pensar que si en los Estados Unidos hay una importante cantidad de áreas de estudio, cátedras, cursos y seminarios sobre América Latina y los países que la componen, nosotros bien podemos hacerlo con ellos.

Destacando que las producciones de investigadores latinoamericanos (formados y en formación) son tan valiosas como las producciones venidas desde el país del norte, tratamos de promover la investigación en un campo académico poco explorado en estos lares: los Estudios sobre los Estados Unidos, vistos y analizados desde la perspectiva de análisis de investigadores latinoamericanos. Y aquí les presentamos algunos de los resultados.

1 Puede consultarse al respecto Joseph Nye: Bound to Lead: The Changing Nature of American Power (1990); Soft Power: The Means to Success in World politics (2004).

2 Joseph S. Nye Jr., “El poder blando y la política exterior americana”, en Soft Power, Public Affairs, New Hampshire, 2004, págs. IX-XIII y 127-147: tomado de Relaciones Internacionales, núm. 14, junio de 2010, GERI–UAM, pagina 119.

3 Ídem, pagina 118.

4 Entre algunas de las obras del autor se cuentan: El ejército y la política en la Argentina, 1928-1945. De Yrigoyen a Perón, Sudamericana, Buenos Aires, 1971. El ejército y la política en la Argentina, 1945-1962. De Perón a Frondizi, Buenos Aires: Sudamericana, 1980. El ejército y la política en la Argentina, 1962-1973. De la caída de Frondizi a la restauración peronista, Primera parte, 1962-1966, Buenos Aires: Sudamericana, 1994. El ejército y la política en la Argentina, 1962-1973. Perón y el GOU. Los documentos de una logia secreta, Buenos Aires, Sudamericana, 1984.

5 David Rock, State Building and Political Movements in Argentina, 1860-1916, Stanford, CA: Stanford University Press, 2002. David Rock, ed. Latin America in the 1940s. War and Post War Transitions, Berkeley, University of California Press, 1994. David Rock, Authoritarian Argentina. The Nationalist Movement: Its History and its Impact, Berkeley: University of California Press, 1992. David Rock, Argentina, 1516-1987. From Spanish Colonization to Alfonsín, Berkeley: University of California Press, 1987. David Rock, Politics in Argentina, 1890-1930. The Rise and Fall of Radicalism, Cambridge: Cambridge University Press, 1975.

6 Poder militar y sociedad política en la Argentina (1981); El estado militar en América Latina (1984); ¿Cómo renacen las democracias? (1985) y América Latina. Introducción al extremo occidente (1989).

SECCIÓN I

CINE E HISTORIA

Presentación

En este apartado se presentan los trabajos realizados sobre un área que desde hace unos diez años venimos desarrollando en la Universidad de Buenos Aires a través de sucesivos programas de investigación, que denominamos poco imaginativamente “cine-historia”. Decidimos incluir estos estudios como una sección especial en la Revista Huellas de Estados Unidos. Estudios, perspectivas y debates desde América Latina para brindar un espacio de expresión de aquellos que intentan reflexionar acerca de las potencialidades, y también las problemáticas, que permite un género que se ha tornado bastante expansivo.

Lo interesante del caso es que de lo que aquí presentamos no todos los autores forman parte del mencionado grupo de trabajo e investigación sobre cine-historia, sino que existen aproximaciones desde distintas formaciones (Historia, Letras), lo que de alguna manera demuestra el creciente interés que esta perspectiva viene logrando.

Entendemos que el cine se ha convertido en una herramienta no sólo de comunicación masiva, sino también como mecanismo pos-literario (Robert A. Rosenstone dixit) de transmisión de una modalidad particular de conocimiento histórico. Esta sección contiene cuatro trabajos que proponen analizar los usos cinematográficos por parte de la potencia cultural, económica, mediática, que resultan ser los grandes estudios de Hollywood, con cierto hincapié en los Estudios Disney.

Mariana Piccinelli, con Entre la leyenda y la historia: cómo contar una aventura “real” desde el cine, se propone analizar la película El Álamo (1960) centrándose en el discurso histórico que se proyecta desde el film y sus implicancias. La autora considera que las películas históricas no sólo reproducen un relato del pasado, sino que también proporcionan una interpretación del hecho al que se refieren y lo hacen a través de un lenguaje particular. Además, asumiendo que su estructura responde a la de un film western clásico, su elaboración le permite presentar y dar sentido a los sucesos a los que refiere, ya que articula valores culturales y preceptos ideológicos asociados a la re-construcción histórica específica, para ratificar el mito de la defensa elaborada por los estadounidenses.

Emmanuel Pardo, por su parte, con No-retratos de América Latina: el Estudio Disney y la Oficina de Asuntos Interamericanos (1941-1946), trabaja la política comunicacional de los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial, en particular con su asociación con los Estudios Disney. En la perspectiva presentada la Office of InterAmerican Affairs (OIAA) junto al famoso Estudio de filmación, protagonizaron un viraje que llevó a la propaganda de guerra hacia nuevos objetivos de profunda proyección ideológica. Gracias a ello, el autor reflexiona sobre la producción con temática latinoamericana, para hacer inteligible una descripción particular de las culturas de más allá del río Grande, a la vez que provee evidencia que demuestra la implementación de diversas estrategias narrativas con resultados funcionales a los objetivos propagandísticos de la OIAA. Una de las cosas que más llama la atención es el uso de un discurso fuertemente paternalista en la valoración de diferentes aspectos de las sociedades retratadas.

Marcela Croce, con América Latina en el sistema imperial según el cine infantil de Hollywood, trabaja casi con el mismo material que Pardo, pero efectuando una mirada desde la perspectiva del cine infantil, y en particular respecto a los intentos de los Estados Unidos por trabar una relación más afable con Argentina, a la vez de profundizar los acuerdos militares con México y Brasil. La idea dominante, sostiene la autora, es que el cine infantil de Estados Unidos reproduce las políticas exteriores norteamericanas, con el objetivo de establecer una pedagogía del sistema metropolitano instalándolo como “única fe verdadera”, y así educar a los futuros ciudadanos en los valores del imperio. Para subrayar tal formación, los organismos internacionales de la Organización de las Naciones Unidas [ONU] (como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia [UNICEF] y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO]) avalarían los principios promulgados por el cine infantil de aquellos años.

Finalmente, Leandro Della Mora, con Pecados de guerra durante la guerra de Vietnam. Cuando el victimario se convierte en víctima a través de la pantalla, analiza la película referida, que trata sobre un hecho real sucedido durante la guerra de Vietnam. Paralelamente, la pone en tensión al compararla con la fuente original que dio sustento al guión (un artículo aparecido en la revista The New Yorker en 1969), que denunciaba cómo una patrulla de las típicas habidas durante el conflicto, secuestró a una muchacha para satisfacción personal, que luego fue brutalmente asesinada. En la visión del autor, resulta llamativo el hecho de que el victimario —uno de los participantes de la patrulla— se convierte gracias al film en víctima. Por ello, arriba a dos grandes conclusiones: por un lado, que Hollywood funciona como un gran aparato de reproducción cultural e ideológica en la búsqueda de consenso; pero también, por ser una industria comercial, logra ese efecto respondiendo a la lógica de mercado. Por otro lado, que gran cantidad de producciones de estas características, aún resultando sospechosamente críticas, logran reforzar las creencias en que el sistema, finalmente, funciona.

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