Kitabı oxu: «Siete faldas para un regreso»
ADRIANA RODRIGUES DE SOUSA
Siete faldas
para un regreso

Rodrigues de Sousa, Adriana
Siete faldas para un regreso / Adriana Rodrigues de Sousa. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-2226-9
1. Poesía Argentina. I. Título.
CDD A861
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Índice
1 A puro golpe de palabra
2 Abdómenes de pato
3 La certeza astilla los pañuelos
4 Breviario
5 El claustro
6 Fados de lana
7 Fondo de cocción
8 Puedo decirte dios
9 Como un cajón de limones
10 Él contó hasta nueve
11 Baal grabó su cara
12 Adán entre los dedos
13 Éramos un martes
14 Lo que sobra
15 Un desvío sin esquinas
16 Los dedos de andar
17 La suma
18 Por la cola del diablo
19 Yo también venía de esa música
20 Mujer aire
21 I
22 II
23 III
24 Llenar de pianos la cabeza
25 Me vacío los jueves
26 Entre la fiesta y la muerte
27 Labial sepia
28 Él rogaba lumbre
29 Donde apagar los puros
30 Soy dos mentiras
31 Hasta metáfora
32 Y vos sos agua
33 ¿Qué vive entre mis huecos?
34 La mañana no calza
35 De tantear el misterio
36 Aunque no quiera
37 El catecismo de la boca
38 La mitad de un pájaro
39 Resiliar o un puñado de lentejas
40 Ella no sabe nombrar
41 En retaguardia
42 La demora y el barro
43 Un poema me robó la ropa
44 Un blues en la cintura
45 Las horas contadas
46 El tercer grito
47 La novela donde vivo
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1 Table of Contents

A puro golpe de palabra
Cuando nos disponemos a leer poesía ocurren algunas situaciones que por su impacto emocional, no siempre percibible en lo inmediato, nos muestran una diversidad de sensaciones que juntas o por separado, tienen potencia suficiente como para entregarnos una película completa con apenas una o dos líneas. Como si el yo lírico de Adriana Rodrigues de Sousa fuese un sofisticado artefacto cuya virtud mayor es la de proyectar imágenes que vienen directamente del fondo de un estremecimiento nacido a puro golpe de palabra y solo traducido por esa vía.
Y los que leemos poesía desde hace un largo tiempo sabemos que es mucho más aún y no solo esto que refiero, porque en términos de arte es regla ecuménica que el vértigo y el riesgo siempre concluyen en un acto creativo noble y verdadero. Solo a través de ellos y no de otro modo.
“Siete faldas para un regreso”, tal el título del segundo libro de poesías de la autora de Rawson, y tercero de su obra, reúne una admirable variedad de ejemplos en ese sentido. Los encontramos en el interior de un corpus de cuarenta y tres poemas que conforman un planeta cuya identidad nos muestra, desde aires de un Portugal lejano y brumoso, a un exhaustivo reconocimiento corporal, desde un destello de aquella patria de la infancia, a definiciones en donde la femineidad planta su bandera, desde dudas existenciales, a un tipo de sensualidad cuya experiencia radica en nombrar al goce por su nombre.
Sin lugar a dudas estamos frente a un libro en donde la autora ha burilado cada palabra con la delectación que pondría en juego una maestra orfebre frente a una pieza única e irrepetible, porque de eso se trata este nuevo trabajo que nos obsequia Sousa. Es un muestrario capaz de hacernos escuchar aquella voz ausente y distante para actualizar ese registro perdido de las emociones que las palabras son capaces de desencadenar cuando se disponen en formación como si fueran una legión romana lista para el asalto a las Galias.
Así procede la poesía con nosotros porque ella nos preexiste, siempre estuvo, desde antes que nos asombrara con su rostro, en un hilo de voz del viento, en la demora del sol por esconderse, en la voz traumática del mar, o el siseo libidinoso del arroyo cuando habla. Es por ese motivo que solo cuando estuvimos listos para el lenguaje comenzó nuestro verdadero aprendizaje con ella, y es allí que se inició nuestro noviciado hasta deslumbrarnos con su vasto conocimiento sobre los sueños y la esperanza, el dolor y la fantasía, tanto como los misterios de la soledad, la codicia o el deseo. Y los milagros son parte de su equipaje aunque sea tan terrena como el fuego o la lluvia.
Los poemas de Sousa muerden e iluminan; poseen un desenfado conceptual muy bien calibrado a la hora de trabajar con el lenguaje: “La profundidad del poema pega en la quilla de mi espalda”, “La palabra es fondo de cocción”, “La vida es un baldío donde ríen todas las formas de morir”, o “Al final, no somos más que el carozo de un invierno en el fondo del río”.
Apenas una muestra del delicioso recorrido que podrá hacer quien se aventure en la lectura de “Siete faldas para un regreso”, un libro inevitable cuyo potencial se cifra en sentir aquello que leemos, operación necesaria para iniciar el viaje que todo buen poema nos propone.
Sergio Pravaz
Poeta, periodista, editor.
Abdómenes de pato
Te recibí
con los miedos abiertos,
pudimos aflojar la piola
que tiraba.
Los animales se aparean
sin palabras,
son abdómenes de pato
rozando el cielo.
Rajamos el aire,
nos dejamos entrar
en ese resplandor sin orden
que patrulla.
La oscuridad se escapó
de los cuerpos,
morimos por morir.
Fuimos un incesto
hasta la hipnosis,
Narciso
y el beso de Pigmalión
custodiando la especie.
Las runas
se vuelven a tejer,
asomarse da vértigo
en las muelas,
la pelvis se llena
hasta el próximo coche.
No hay más por pedir,
con que el jabón no nos borre,
basta y sobra.
La piel
es una casa de empeños,
la esquina
de tu corazón y el mío,
una muerte transitoria.
La certeza astilla los pañuelos
No me sostengas,
quiero quedarme
sin ventanas,
dormir con la ostra
respirándome en la oreja.
¿Qué importa si caigo
sobre la red del circo,
o a contra pulso de la especie?
La certeza astilla los pañuelos,
mi neurosis, la escarcha.
Breviario
Quizás la soga
o el río,
no lo sé.
Duelen los pinos
sobre el agua.
Ese lujo previo.

El claustro
Podremos abrir
de par en par el claustro,
macerarnos
con el temblor
espalda al cielo.
Seremos
la marca de dios
adentro de las bocas.
En la tela del bosque
dormirán los monos.
Copular es un instante
en varias lenguas.
Fados de lana
A mi abuela Florinda
Adentro del placard hay una historia
que nunca termina de purgarse,
una tetera sin monedas,
los pedacitos de un diario
con una canción en re menor.
Quién hubiera imaginado
que correría gaviotas
mientras leo,
que cada renglón
parcharía la garganta.
Solo algunas teclas
desafinaban para mí,
quería dislocar el viento
sin que nadie me señale.
Las jeringas de vidrio,
la cara de enfermera,
yo también podía
con el silencio.
Nunca me gustó
la pestilencia de hospital,
la ternura de mi abuela
olía mejor.
Las vírgenes no lloran, me dijo,
mientras tejía fados de lana
para abrigarse la memoria.
Igual se la llevaron
con rosario y todo.
Pulsuz fraqment bitdi.