Kitabı oxu: «Sexpresso»

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Rectoría General Ricardo Villanueva Lomelí Dirección de la Operadora del Sistema Universitario de Radio, Televisión y Cinematografía Gabriel Torres Espinoza
Vicerrectoría Ejecutiva Héctor Raúl Solís Gadea
Secretaría General Guillermo Arturo Gómez Mata Subdirección de Radio UdeG Alfredo Sánchez Gutiérrez
Rectoría del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas Luis Gustavo Padilla Montes Subdirección de Radio Regional Guadalajara Julieta Marón
Coordinación del Corporativo de Empresas Universitarias Missael Robles Robles
Dirección de la Editorial Sayri Karp Mitastein


D.R. © 2019, Universidad de Guadalajara
Primera edición electrónica, 2019 Coordinación María Guadalupe Estrella González Alonso Torres Córdova
Textos © Alonso Torres Córdova, Alonso Torres Marco Antonio Pérez Mora Patricia Angélica Becerra García, Patricia Becerra Irma Maricela Quintero Estrella, Irma Quintero Ignacio Antonio Barragán Arteaga, Ignacio Barragán Laura Teresa Flores González, Laura Flores Miguel Ángel Macías Islas Aída Araceli Silva García Maricela Sánchez Eguiarte, Maricela Sánchez Cuidado editorial Carmina Nahuatlato Frías Ilustraciones y diseño Edgardo Héctor Casillas Calleja, Yazz Casillas José Bonifacio Andrada 2679 Colonia Lomas de Guevara 44657 Guadalajara, Jaliscowww.editorial.udg.mx 01 800 UDG LIBRO ISBN 978-607-547-703-9 Noviembre de 2019 Hecho en México Made in Mexico
Formación Gabriel Casillas Calleja, Gavo Casillas

Se prohíbe la reproducción, el registro o la transmisión parcial o total de esta obra por cualquier sistema de recuperación de información, existente o por existir, sin el permiso previo por escrito del titular de los derechos correspondientes.

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ENTRADAS Y SALIDAS

Los radioescuchas presentan

Todos a bordo

Presentación

Vocabulario sexual

Respuesta sexual humana

El cuidado del pene

El clítoris

Fluidos sexuales

Razones para el autoerotismo

Erección y eyaculación

El Orgasmo femenino

El condón

Sexo oral

La penetración

Posturas sexuales

Lugares para el sexo

La lujuria

Disritmia sexual

Sin tiempo para el sexo

Personalidad y sexualidad

Expresiones del comportamiento sexual

Cáncer de mama y sexo

Estrés, depresión y sexualidad

El sexo como arma de poder

La pornografía

Terapia de pareja

Conclusión

Tripulación

Los radioescuchas presentan

Para El Expresso de las 10, los radioescuchas son parte fundamental: el programa es de ellos y para ellos, por eso les hemos pedido que antes que nadie, presenten para ustedes este libro.



Todos a bordo

Alonso Torres

El contenido de este libro surge de El expresso de las 10, programa radiofónico de orientación a la ciudadanía que se transmite a todo el estado de Jalisco a través de las emisoras regionales de Radio Universidad de Guadalajara y vía internet a todo el mundo.

La palabra expresso remite a un tren que lleva al radioescucha por diversas estaciones: psicología, familia, salud, orientación legal, derechos humanos, medio ambiente, sexualidad, turismo, gastronomía, vida cotidiana, entre muchas otras. El nombre del programa alude también a esa deliciosa costumbre de tomar una taza de café por la mañana, que nos inspira y nos invita a la conversación. Pero además es un espacio donde nuestros radioescuchas pueden expresarse, compartir sus experiencias y hablar en confianza de temas a veces controversiales.

Por más de diecisiete años este programa se ha propuesto abordar en cada emisión temas que ofrezcan información oportuna, sustentada en criterios científicos y en un lenguaje accesible. De ahí que los jueves el viaje de El Expresso tenga un propósito especial: con cierta dosis de atrevimiento, pero sobre todo con mucho respeto, orientar al público en torno a su derecho al placer y la salud sexual a través de nuestros invitados, todos ellos con autoridad académica.

El Sexpresso sigue la misma premisa de cada jueves, pero no es un libro para encontrar respuestas, sino para poner, ahora sí, sobre la cama, algunos de los temas que giran en torno a la sexualidad y que confrontarán a sus lectores con sus propios prejuicios, sus preferencias y límites en cuanto a su propio placer y el placer que brinda a los otros.

Acompañado de las ilustraciones del gran Yazz Casillas, este libro retoma la estructura del programa de radio e integra a las recomendaciones de nuestros especialistas, diversos elementos que lo enriquecen y complementan, como fragmentos literarios y testimonios de los radioescuchas.

Este libro es también un homenaje a la radio, sobre todo a Radio UdeG por ser un medio fascinante que invita a su auditorio a pensar, a reflexionar y a dejarnos llevar por la imaginación.

Mi agradecimiento total a los especialistas que iniciaron este recorrido y a los que se han integrado en el camino, por compartir de manera generosa sus conocimientos cada jueves; en particular a la Dra. Patricia Becerra con quien iniciamos este viaje. Gracias también al equipo de producción, voces e ingeniería que en cada emisión ponen lo mejor de sí. Especialmente gracias a los radioescuchas, quienes con gran apertura e interés, son nuestros compañeros de viaje por las ondas hertzianas —y ahora a través de la palabra escrita—, para conocer y disfrutar de una de las dimensiones más importantes del ser humano: su sexualidad.


Presentación

Marco Antonio Pérez Mora

Estimados lectores:

En sus manos está un libro que resume años de trabajo de diez profesionistas y académicos de la salud sexual en Guadalajara que, coordinados por Alonso Torres y Guadalupe Estrella, han participado en el programa de radio más exitoso de la región occidente, por no decir del país entero, aportando los conocimientos adquiridos durante muchos años de experiencias en su ejercicio profesional.

El Expresso de las 10 se ha convertido, en sus 18 años al aire, en un referente de los tapatíos, jaliscienses y millones de radioescuchas alrededor del mundo, para informarse y ampliar su visión de la sexualidad: cómo vivirla de manera sana y evitar los errores de quienes viven en la ignorancia, con los malestares sexuales y emocionales que ello acarrea.

Diez profesionales de la comunicación, la medicina, la sexología, la psicología y el psicoanálisis, que con un lenguaje sencillo y comprensible, sin demeritar su profesionalismo, nos llevan a reflexionar sobre diversos temas de la vida sexual, todos ellos interesantes e ineludibles. Desde las Infecciones de transmisión sexual, qué hacer cuando ya no conectamos en la cama con nuestra pareja, cómo disfrutar más y mejor el placer, qué trastornos psicológicos afectan nuestra intimidad, qué pasa cuando el sexo se usa como arma de poder, los beneficios del autoerotismo o las palabras correctas para referirnos a la diversidad sexual. Algunos de estos temas se refieren a situaciones gozosas o preocupantes, que no sabíamos que existían pero que estaban ahí latentes y más vale estar preparados para disfrutarlas o afrontarlas como sea debido.


Los temas abordados han sido seleccionados de entre cientos de programas transmitidos y bien recibidos por la audiencia de todos los niveles sociales y culturales: jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, de una u otra ideología, se han visto beneficiados y han enriquecido su saber sexual al escuchar El expresso en su emisión especial sobre sexualidad de cada jueves.

Deseo que la lectura de este libro, que con generosidad nos ofrece el equipo creativo detrás de este proyecto, sea de una gran ayuda para que su vida y la de su pareja resulte más excitante y placentera, sin riesgos y sin miedos. Disfruten el libro y practiquen los consejos que estos profesionales de la salud sexual nos comparten desinteresadamente.


La sexualidad humana es diversa como la naturaleza, y los conceptos para nombrarla igualmente diversos en sus significados. Es un derecho ciudadano contar con información confiable y accesible, fundamentada en información científica pero también en el respeto y afecto, sobre todo si son palabras relacionadas a la intimidad de las personas, como su vida sexual.

Es importante conocer el uso correcto de ciertos términos relacionados a este tema, ya que muchos de ellos son potencialmente peyorativos y tienen un efecto negativo entre quienes son estigmatizados con tales palabras.

Presentamos un vocabulario sexual básico, no es un recuento exhaustivo pero sí un listado con conceptos que nos permitirán reconocer nuestro lugar y hacer frente a esa presión para cumplir con expectativas socialmente aceptadas y encajar en diversos estereotipos, muchas veces alejados de la realidad cotidiana, que establecen cómo debería ser un hombre o una mujer ideal, no sólo en su vida social, también en lo privado, para imponer cierto control de nuestra vida sexual.

Sexo y género

Sexo, del latín sexus, corte, y secare, cortar, separar. Tal palabra nos remite, en primer lugar, a esa diferenciación biológica de acuerdo a los genitales con los que nacemos: de hombre o de mujer.

De acuerdo a David Barrios (2003)1, el género hace referencia a los estereotipos, conductas, ideas, sensaciones, percepciones, sentimientos, creencias y expectativas normativas diferentes para hombres y mujeres.


Sexualidad y genitalidad

Sexualidad es un concepto complejo que abarca dimensiones más allá de lo biológico, como el género, la identidad y preferencia sexual, el erotismo y nuestra propia visión del mundo femenino o masculino.

Genitalidad es la actividad sexual genital, el coito. Es común que los dos términos anteriores se relacionen con este último con efectos negativos, pues los genitales suelen asociarse con lo sucio, lo feo y lo vergonzoso. Muchas veces el término sexualidad es reducido a genitalidad, pero en realidad es mucho más que eso.

Así como las plantas tienen a las flores como órganos sexuales, los nuestros podrían ser ese símbolo de belleza, incluso con ese importante poder energético positivo que las flores poseen. La propuesta es concebirlos así, como una flor en nuestro cuerpo y desechar cualquier idea que los satanice.


Identidad y orientación sexual

Todos tenemos una forma única de estar en nuestro propio cuerpo y de percibir la vida a través de él. La identidad sexual incluye la manera en que hemos aprendido a ser hombres o mujeres y cómo proyectamos ese aprendizaje a la sociedad. En otras palabras abarca la expresión de cómo nos concebimos a nosotros mismos como hombres o mujeres, cómo vivimos esto y cómo nos presentamos frente a los otros.

La orientación sexual, muchas veces llamada preferencia sexual, hace referencia al deseo y a la atracción que se siente por otras personas, ya sea del mismo sexo o no. No decidimos quién nos atrae, nuestra orientación no es un acto volitivo, no es como elegir entre una fruta u otra, una sandía o un melón. Aunque ahora este término tiene una connotación más positiva, en otras épocas, que una persona sintiera atracción por otra de su mismo sexo, era considerado una aberración, una desviación que implicaba aspectos de malignidad. Hoy en día la palabra tiene un sentido más neutro. Así, hay quienes se sienten atraídos por personas de su mismo sexo (homosexuales en general o lesbianas, específicamente para las mujeres), por el sexo contrario (bugas, en el ambiente gay) o personas que por igual sienten atracción tanto por hombre como por mujeres (bisexuales).

La diversidad de la naturaleza también se ve reflejada en la sexualidad humana, por lo que no podemos concebirla como algo blanco o negro pues tiene múltiples matices. En resumen: la identidad sexual es si te sientes hombre o mujer y la orientación sexual si te atraen los hombres o las mujeres.

Transgénero y transexual

El determinismo biológico ya no es absoluto, en la actualidad se conocen diversos casos de personas que no sienten afinidad entre el sexo con el que nacieron y su propia psiqué, es decir, su vida interior, su “alma”.

Hay quienes no se sienten cómodos en su cuerpo, como si estuvieran atrapados en él, porque su manera de sentir y percibirse es diferente a lo que su cuerpo expresa de acuerdo a los genitales con los que se ha nacido.

Una persona transexual es aquella a quien su identidad sexual no corresponde con su sexo, digamos que se identifica con el sexo contrario al que ha nacido y entonces se somete a diversos procedimientos médicos o quirúrgicos para conseguir que su psiqué corresponda con su cuerpo.

Las personas transgénero tampoco encuentran correspondencia entre su sexo biológico y su identidad sexual, por lo que adecúan su apariencia y conducta de acuerdo al género con el que sí se identifican. Por ejemplo una mujer transgénero es un hombre que adopta los roles de género femenino y se maquilla, calza y se viste como mujer.

Los transexuales, hombres o mujeres, pueden tener cualquier preferencia sexual. Es posible que a un hombre transgénero, es decir, una mujer que adopta el rol social de un hombre, pueda sentir atracción sexual hacia las mujeres o una mujer transgénero se sienta atraída por los hombres.


Nota final

Hay una frase popular, bastante sabia, que dice que cuando el amor es puro no importa el sexo. El amor implica el deseo de convivir con el otro en pareja y por supuesto compartir nuestra sexualidad con esa persona. Reconozcamos que una relación en diversidad sexual no es solamente una relación genital, y que entre dos personas, cualquiera que sea su preferencia y orientación sexual, puede darse una relación afectiva sana, un deseo de quererse y de estar juntos como en cualquier pareja “normal”.

En todo momento interactuamos con nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestro cuerpo, nuestro espíritu. Aceptar a todos ellos e integrarlos a nuestro ser, relacionarnos con nosotros mismos de una manera amorosa y dignificada, elevará nuestro nivel energético. Entonces superaremos ese miedo y descalificación al placer y viviremos nuestro derecho a disfrutarlo.

Barrios Martínez, David (2003). Resignificar lo masculino. Guía de supervivencia para varones del siglo XXI. México: Vila Editores.



El modelo clásico de la respuesta sexual humana la divide en cuatro fases distintas y aunque hombres y mujeres atraviesen por ellas, ambos tienen su propia forma de responder a los estímulos sexuales, pero también distinta forma de vivir sus disfunciones.

Conocer cada una de estas fases, sus manifestaciones físicas y su impacto en una relación sexual plena, es una oportunidad para valorar lo fascinante que es y su importancia para nuestra salud y nuestro bienestar.

Modelo clásico de respuesta sexual humana

A principios de la década de 1950 el ginecólogo William Masters y la sexóloga Virginia Jhonson estudiaron alrededor de catorce mil actos sexuales de parejas voluntarias, entre los 18 y 40 años de edad para, a través de los dispositivos electrónicos de la época, observar su frecuencia cardiaca, respiratoria y los cambios físicos que les ocurrieran durante el encuentro. Así propusieron su clásico modelo sexual lineal, tanto para hombres y mujeres, de la respuesta sexual, que consta de cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

La excitación comienza con un estímulo físico o psicológico que despierta el deseo sexual, y lo primero que sucede es el aumento del ritmo cardiaco y una irrigación sanguínea muy particular hacia las zonas genitales. En los hombres sucede la erección, se alisa la bolsa escrotal, los testículos se repliegan hacia el periné. En las mujeres se dilata la vulva, se lubrica la vagina y se erectan los pezones.

La segunda fase es la meseta, una prolongación de la excitación que se distingue por cambios físicos más evidentes que conforman la plataforma orgásmica: el clítoris está erecto y aunque era visible en la fase anterior, ahora se retracta de manera natural para no ser lastimado, el útero se expande y la vagina se prepara para el orgasmo y su parte más profunda se ensancha para recibir al pene. En el hombre se produce el líquido preseminal, o preeyaculatorio, que fluye antes de la eyaculación. Este fluido puede contener esperma, por lo que si el pene es introducido en la vagina es posible un embarazo aunque la eyaculación haya sucedido al exterior.

La tercera etapa es el orgasmo, donde se libera toda la tensión producida en la fase anterior: en las mujeres se caracteriza por una serie de contracciones rítmicas en la vagina, el clítoris y el esfínter anal, y en los hombres por la eyaculación y las contracciones de la uretra peneana. Su duración aproximada es entre cinco y quince o hasta treinta segundos. Masters y Johnson describen este episodio como una pérdida temporal de la conciencia sensual, unos segundos en los que perdemos el contacto con todo el entorno y es tan placentero que buscamos repetirlo.

La cuarta fase es la resolución, cuando el organismo, a nivel físico vuelve al estado inicial, y a nivel psicológico suele haber una sensación de bienestar. En esta etapa basal la sangre abandona el territorio pélvico y entonces se pierde la erección, disminuye la lubricación y el cuerpo vuelve a estar en su estado de no excitación. Los varones pasan por un periodo refractario que les impide realizar un coito de nueva cuenta, pero las mujeres no necesitan llegar a esta colocación definitiva y al no pasar por este periodo pueden volver a excitarse e iniciar de nueva cuenta el ciclo. De ahí que puedan ser multiorgásmicas.

Al modelo clásico de Masters y Jhonson, vale la pena agregarle las observaciones de Helen Kaplan, quien al cuestionar cómo es que se desencadena la respuesta sexual humana propone una fase previa a las cuatro clásicas: la del deseo, y es que la erección y lubricación no se da de forma espontánea, tiene que haber elementos previos para que lleguemos a esta búsqueda de interacción sexual, coital o de la respuesta de excitación.


Los estímulos sexuales cambian de una persona a otra

Juan Luis Álvarez-Gayou, connotado sexólogo mexicano, enriquece con sus propias propuestas los planteamientos de Kaplan. Para Álvarez-Gayou hay estímulos que son más efectivos que otros para lograr la estimulación y pueden provenir de la vista, el tacto, el olfato o el gusto. Estos estímulos varían de acuerdo a los gustos y preferencias de cada persona pero también de su sexo: los varones tienden a estimularse eróticamente desde lo visual mientras que las mujeres lo hacen desde el olfato o el oído. Por otro lado hay quien prefiere estímulos desde el tacto. Lo sobresaliente de los estímulos efectivos es que son externos y se integran al sistema nervioso central, a nivel del tálamo, que contiene las zonas donde se integran nuestras experiencias emocionales y sexuales, elementos que van a favorecer el deseo y desencadenar la respuesta sexual.

Por otro lado Rosemary Basson debate el modelo de Masters y Jhonson, para ella la respuesta sexual femenina no es lineal sino circular. Para Basson, ellas necesitan tener una razón para el sexo: sentirse queridas, comprendidas, amadas y escuchadas. Si encuentran estos elementos entonces podrán acercarse a su pareja en un plano sexual o romántico, y esas serán razones suficientes para tener un estímulo sexual efectivo que les permita iniciar el ciclo del placer.

¿Quién debe tomar la iniciativa, ellas, ellos?

Cualquiera de los dos puede tener la iniciativa para iniciar la relación coital, pero es importante reconocer que cada quien es responsable de su propio placer, no del placer de su pareja. Cada uno debe conocerse a sí mismo, ser capaz de identificar qué le gusta y cómo le gusta. Se trata de que ambos puedan disfrutar en igual medida el encuentro.

Preguntémonos: ¿qué tanto conocemos nuestro cuerpo?, ¿qué tanto conocemos lo que nos gusta para poder decirle a nuestra pareja dónde y cómo tocarnos?, ¿reconocemos nuestras sensaciones?, ¿somos capaces de comunicar lo que queremos? Que hombres y mujeres no se limiten a hablar del tema, que puedan hacerlo de manera mutua, fortalecerá el vínculo y mejorará la relación sexual.

La gratificación sexual egoísta es común en la relación de pareja

La sexología actual acepta este término y lo relaciona con la educación sexual y el contexto cultural de los hombres y mujeres. Se hace evidente cuando el primero no da los suficientes estímulos sexuales efectivos a su pareja, como caricias o besos en juegos previos que le permitan a su pareja mujer responder de una manera adecuada a la relación sexual, es decir, que se encuentre en un estado emocional propicio para alcanzar la excitación y lubricación suficientes para disfrutar del sexo.

A la necesidad de la mujer de sentirse amada y deseada para mantener una relación sexual, se suman las actitudes masculinas que se inclinan por una preocupación por liberar su tensión, una relación sexual rápida y eyacular sin preocuparse por el placer de su pareja. No se niega que en ocasiones estos encuentros, llamados comúnmente como “rapidín”, puedan ser satisfactorios para las mujeres, pero tomando en cuenta los tiempos de su respuesta sexual, no es lo ideal para ellas.

Así, la gratificación sexual egoísta de la pareja es cuando, en lugar de preocuparse por el placer del otro en la misma medida que del propio, uno de los dos se concentra sólo en su placer.


La respuesta sexual no siempre es perfecta

En cada una de sus fases puede haber alguna disfunción. Por ejemplo en la fase del deseo es posible toparse con la principal de ellas, el deseo sexual hipoactivo, o la falta de interés en la actividad sexual. En la fase de excitación puede presentarse en los hombres alguna disfunción eréctil y en las mujeres la disfunción lubricativa o sequedad vaginal. En la fase del orgasmo ellos pueden sufrir eyaculación precoz y ellas anorgasmia, que se refiere al retraso o ausencia del orgasmo.

Un síntoma primordial para asistir a consulta, pero que suele ser desestimado es la falta de deseo sexual o baja libido, que en ocasiones se debe a que las personas están en la etapa de climaterio, por lo que hay una baja considerable de estrógenos o testosterona y entonces el origen de esta disfunción es psicogénico. En otros casos es orgánico, por ejemplo en hombres que viven con diabetes suelen tener disfunción eréctil y no reconocen el problema, en su lugar lo niegan y culpan a su pareja de su dificultad para sostener la erección, argumentando que ya no los excita o no es deseable como antes. En consecuencia la mujer puede desarrollar una falta de deseo.

Con el tiempo la respuesta sexual cambia de ritmo

La capacidad y efectividad de la respuesta sexual femenina no se limita por la menopausia, pero si condicionada por los factores biológicos que suceden con ella. Entre los 45 y 60 años termina la vida reproductiva de la mujer. Los cambios que sucedan de ahora en adelante dependerán del estilo de vida que haya llevado con anterioridad y de su estado de salud actual.

Con el término de la función reproductiva se disminuyen algunas hormonas femeninas, como los estrógenos, hecho que se hará evidente en ciertos cambios anatómicos, cambios genitourinarios y la presencia de síntomas como bochornos, sudoración nocturna, cambios en el estado de ánimo, fatiga general y alteraciones del sueño. Es importante señalar que la mayoría de los síntomas de la menopausia pueden ser atendidos y la sexualidad puede ser ampliamente disfrutada.

En el varón no existe una decaimiento de su función reproductiva como sucede en las mujeres durante la menopausia. Pero sí hay un deterioro paulatino en la producción de espermas, que si bien se mantiene hasta edades avanzadas, no presenta los mismos niveles de testosterona y con ello aumenta la posibilidad de que se presenten algunas disfunciones como el deseo hipoactivo o el trastorno eréctil.

Así que pese a todo es posible disfrutar en este momento de la vida el placer de la sexualidad en pareja, y será labor de ambos para que así suceda. Desde luego influirá la actitud del compañero sexual pero también la auto-percepción positiva de las mujeres en esta etapa.

Es innegable que con el tiempo se presenta una disminución de la intensidad de las reacciones fisiológicas y un enlentecimiento de la duración de la respuesta sexual, anatómicamente hablando, que va incrementándose con los años, pero eso no significa que la vida sexual de la pareja se vuelva menos interesante o satisfactoria.

Si aquello que interrumpe la respuesta sexual personal en una relación de pareja no es atendido, todo puede desencadenar en una ruptura, pues lo que afecta a uno, inevitablemente afectará a los dos.



Aunque el pene es símbolo de masculinidad, de fertilidad y de fuerza, es un órgano muy vulnerable a sufrir accidentes o a desarrollar enfermedades. Poco se habla de ello porque a los hombres les parece incómodo o motivo de vergüenza hacerlo. Hay pudor y cierto recelo a acudir con el médico, como si eso pusiera en entredicho su virilidad. Este es el principal problema que afecta la salud del pene: no asistir oportunamente a consulta. En cualquiera de los casos, los hombres son superados por el pudor y la negativa a buscar ayuda, pese a que las revisiones médicas sean sencillas, sin molestias y no haya nada de qué preocuparse.

A las mujeres también les incumbe este tema: su pareja, su padre, su hijo o su amigo tienen pene y este tampoco deberá de ser un tema lleno de escrúpulos en las conversaciones de pareja.

La salud del pene es un tema para damas y caballeros.

Su tamaño, curvatura y forma son las principales preocupaciones masculinas

El tamaño del pene está determinado genéticamente por los niveles de testosterona: entre más altos sean el tamaño del pene también es mayor. Y aunque un pene grande pueda ser símbolo de gran potencia erótica y sexual, en realidad corre más riesgos de presentar problemas de próstata más severos debido a los altos niveles de testosterona. Es común que algunos hombres, sobre todo aquellos que sufren de sobrepeso, acudan a consulta preocupados por el tamaño de su miembro y soliciten su alargamiento. Ojo, en casos como estos es importante notar que la grasa abdominal afecta la percepción de su dimensión real. Basta una dieta baja en grasas, ejercicio y recortar un poco el vello púbico para notar un cambio significativo en su tamaño.

La curvatura del pene durante su erección no interfiere su rendimiento sexual y reproductivo, pero sí puede causar problemas por los cúmulos de calcio que se forman en los cilindros de erección que por obvias razones no están rectos. Si esto sucede habrá dolor y será necesaria una consulta con el urólogo de confianza.

El pene es realmente un tejido muy elástico y con una gran capacidad de lubricación asegurada por unas glándulas sebáceas que mantienen su lubricidad para estirarse durante la erección. De hecho muchas veces los varones no conocen su miembro e ignoran la utilidad de estas glándulas volviéndose un tema de consulta urgente innecesaria.

Cualquier intento de elongación o enderezamiento del miembro va a interrumpir su funcionamiento natural a veces con consecuencias irreversibles, pues se interviene en los tejidos que lo sostienen y lo mantienen erecto. Tal vez se logre extender su tamaño o enderezar un poco su curvatura, pero no se podrá asegurar una función fisiológica normal.

Hombres y mujeres debemos reconocer que la valoración del pene muchas veces es el resultado de la comparación con otros hombres o de percepciones equivocadas. Pero ya sabemos el dicho: el tamaño no importa, lo que importa es...

La erección es el barómetro de la salud masculina

Si algo no funciona bien en el organismo masculino, en cuestiones neurológicas y sobre todo circulatorias, los primeros síntomas se manifiestan en el pene: la calidad de su erección refleja el funcionamiento efectivo de los cilindros sanguíneos que la permiten. En este sentido las erecciones matutinas, que no necesariamente son producto de un estímulo sexual, son indicadores tangibles: si disminuyen, entonces habrá que indagar en su disfunción y la relación de esta con las alteraciones en el metabolismo, el aumento de peso, los niveles de colesterol y triglicéridos o de algunos padecimientos como la diabetes o la hipertensión. De igual manera hay que vigilar los efectos secundarios de ciertos medicamentos y del tabaquismo, que tiene un gran impacto en la salud de los órganos genitales masculinos y en el llenado de los cilindros de erección.

En todo esto hay una situación normal: que durante la relación sexual el pene pueda perder cierta firmeza, y es que en el cambio de postura hay un desbalance en la compensación de sus presiones arteriales y entonces puede ocurrir que el flujo de la sangre al pene ya no sea tan intenso y la erección ceda.

Salvo casos verdaderamente extraños, el cáncer testicular es unilateral, afecta a uno de los testículos y, dentro de los procesos quirúrgicos ordinarios, se retira. Un hombre con un solo testículo funciona al 100% respecto a sus funciones de erección, hormonales y de fertilidad.


No es necesario untarle nada, agua y jabón es suficiente

La piel del prepucio y del glande es muy parecida a la piel del párpado: sensible y delicada. Evitemos tratar las molestias de la zona con agua caliente, agua oxigenada u otros antisépticos como merthiolate o isodine, basta con mantenerlo limpio a base de agua y jabón. Por ejemplo, después de cada relación sexual y al tiempo que se considere prudente, asear el área con sumo cuidado pues hay personas que se tallan muy enérgicamente y por esa razón eliminan las barreras bacterianas que protegen el área genital. Entre levantarse y lavar el pene no tomará más de dos minutos pero se tendrá mayor posibilidad de reducir irritaciones y molestias.

A mayor azúcar menor erección

Un síntoma de que están a la alza los niveles de azúcar en el organismo, con un probable desarrollo de diabetes, son las irritaciones en el prepucio y la pérdida de firmeza en la erección. Sucede que nuestro hígado no está capacitado para movilizar grandes excedentes de glucosa, por lo que se formarán depósitos de grasa y azúcar que dificultarán los procesos de circulación en regiones como la retina y los cilindros de erección. Diversas sociedades de endocrinología lo tienen claro: a más abdomen mayores problemas metabólicos. Para contrarrestar estos efectos hay que realizar por lo menos 22 minutos de actividad física vigorosa, este tiempo será suficiente para notar un avance. Hay que intentarlo y poco a poco el esfuerzo se reflejará en las tallas y en la calidad de la erección.

El paciente que vive con diabetes tiene más predisposición para sufrir molestias en la zona genital. Los tratamientos tópicos solamente son suficientes para atacar el síntoma externo, digamos, la capa superior de la piel: hay que medicarse para acabar con los hongos y las bacterias que ahí pueden alojarse y atacarlos desde el interior con medicamento adecuado, por ello es imprescindible visitar al médico.

Circuncisión sí o no

La circuncisión suele ser un asunto de estética. Algunos hombres la practican porque prefieren tener su pene sin prepucio, sin embargo hay ocasiones en se presenta fimosis, es decir, el tejido está tan cerrado que no puede retraerse y no hay manera de descubrir el glande. Si esto sucede la posibilidad de infección es muy alta y el riesgo para los tejidos es mayor cuando ya se padece una infección o hay contaminación del virus del papiloma, por ejemplo. En estos casos la circuncisión es una recomendación médica.

Es conveniente que en hombres no circuncidados, sobre todo en niños, se realicen ciertos ejercicios para bajar el prepucio. Lo ideal es retraer el pene gentilmente, en la regadera, hasta donde la piel lo permita, hacerlo poco a poco y cada día hasta que el prepucio vaya cediendo, si definitivamente no hay manera de deslizarlo entonces sí se recomienda acudir al especialista y realizar la circuncisión. Vale la pena mencionar que este procedimiento no tiene efectos secundarios para niños o adultos, así que no perderán sensibilidad y no tendrán problemas de eyaculación temprana ni dolor.

Los hombres no circuncidados tienen mayores probabilidades de acumular secreciones o fluidos. En este caso se recomienda bajar el prepucio o capuchón y lavarlo. Y muy importante: después de tener actividad sexual hay que lavar el pene pues si la pareja es femenina se pueden transmitir algunos hongos, si es masculina algunas bacterias. Ambas en todo caso pueden acarrear molestias y complicaciones.

Eyacular es cuestión de salud

Hay algunas prácticas, como el sexo tántrico, en las que se evita la eyaculación, con el fin de no perder energía sexual. Ojo: no eyacular puede acarrear consecuencias. Si hay un estímulo sexual y el hombre no eyacula, lo más probable es que se inflame la próstata, cuya función es hacer compresión para la expulsión vigorosa del semen, pero si este se queda en los cilindros de producción del líquido prostático, habrá una congestión en la zona y será más probable que se desarrolle una prostatitis. Cuando el semen no es expulsado suelen presentarse eyaculaciones nocturnas o un tipo de reflujo hacia el testículo que genera dolor.

La recomendación médica es que en la primera oportunidad prudente se dé salida al semen, independientemente de nuestras creencias y condiciones personales, por autoestimulación o masturbación a fin de no interrumpir su proceso de producción y expulsión.

La fractura y curvatura del pene

Lo que en realidad se fractura son los cilindros que atraen y retienen la sangre para lograr una erección firme. La fractura de pene, técnicamente llamada Fascia de Buck, suele suceder cuando en la relación sexual el pene erecto se dobla hacia abajo con fuerza. Por ejemplo, cuando la pareja femenina se encuentra sobre el hombre o ella está sentada sobre alguna superficie y el pene topa con esta. Aunque parezca ser algo muy aparatoso en realidad no es una lesión tan grave. Si este accidente llega a ocurrir, hay que acudir al médico lo antes posible.

Una considerable cantidad de hombres tiene una erección inclinada hacia abajo, a la izquierda o a la derecha. A esta condición se le llama curvatura peneana congénita y es visible sólo durante la relación sexual cuando el pene se erecta. Es posible corregir esta situación cuando realmente molesta para tener un encuentro sexual satisfactorio. La intervención consiste en engrapar el pene en sentido contrario a la curvatura, lo que hace que se acorte un poco. Por esta razón no se recomienda intervenir si es sólo por fines estéticos.




Hay una pequeña región de la anatomía femenina que sigue siendo un tema tabú, del que no se habla porque da vergüenza, como si efectivamente las mujeres escondieran en su entrepierna pecados o culpas. El clítoris es en algunas culturas mutilado físicamente y en lo cotidiano verbalmente, pues no se le nombra. Incluso algunas mujeres desconocen esta pequeña gran parte de su cuerpo, no lo tocan y además se les dificulta llegar al orgasmo.

Mujeres: conocer nuestros genitales no sólo tiene beneficios para nuestra vida sexual, sino para nuestra salud en general.

Hombres: el clítoris es muy, muy importante.

Una pequeña gran montaña

El término clítoris viene del griego κλειτορίς (kleitorís) que significa montaña, y eso es: una montaña. Sin embargo, imaginemos que es la punta de un iceberg, porque así se descubrió, como algo externo y diminuto, pero con grandes ramificaciones nerviosas. Podría decirse que es igual al pene en estructura, pero no en dimensiones. En la etapa embrionaria hay un momento crítico cuando se desarrollan los órganos sexuales de hombre o mujer: el pene crece hacia afuera y el clítoris hacia adentro, lo único que queda afuera es el glande, o la punta del iceberg o de una montaña por decirlo así.


El clítoris y el pene son distintos pero iguales

Así como sucede con el pene ocurre con el clítoris: hay más chicos, más grandes, más gruesos o más delgados, incluso es tejido eréctil, por lo que también experimenta erecciones y al llenarse de sangre aumenta su sensibilidad. También tiene su prepucio que lo cubre o descubre en ciertos momentos de la relación sexual. La sensibilidad de la zona pélvica proviene de dos cuerpos esponjosos que se ubican prácticamente abajo de la piel de los labios menores. La parte más sensible es el glande o la cabeza del clítoris, porque está descubierto. Suele medir entre 12 y 16 centímetros de largo y de ninguna manera esta medida se asocia a la capacidad de las mujeres para conseguir un orgasmo.

El clítoris tiene una única función: proporcionar placer

Mientras el pene tiene 4,000 terminales nerviosas sensitivas al placer, el clítoris tiene más de 8,000. Está ahí por una sola razón: el placer.

Con el placer se liberan endorfinas, neurotransmisores y hormonas que previenen la depresión y aumentan la sensación de sentirse bien, de tener salud. Pero gran parte de la sociedad lo relaciona con la culpa: primero el deber, y después, si queda tiempo, el placer. Y sobre éste último se puede decir que nos han inculcado a dosificarlo o a negarlo de tal manera que incluso en algunas culturas se practica la clitoridectomía es decir, se corta el clítoris justo antes de que las niñas lleguen a pubertad, bajo la excusa de “ayudar” a las mujeres a ser decentes, a evitar las relaciones sexuales y preservar la virginidad para su futuro esposo.

Sin embargo, cuando negamos la sexualidad femenina o la matizamos con la culpa o el pecado, cuando no hablamos de la estimulación del clítoris o de los beneficios del placer que provoca, de alguna manera, con nuestro silencio, también lo mutilamos.

Asumamos la palabra clítoris

Otra vez: clítoris, digámosla con la misma naturalidad con la que decimos dedo, mano u ombligo. Digamos clítoris como lo que es: una parte más del cuerpo. Clítoris. Pero ¿cuándo se debe empezar a nombrar? Un buen momento es cuando se enseña a las niñas a cuidar su higiene personal, desde chiquitas, desde que mamá está cambiando el pañal a su bebé: “Te voy a limpiar el clítoris”. Aunque la niña no entienda claramente a qué parte de su cuerpo se refiere, estará escuchando tal palabra y se familiarizará con ella. Posteriormente hay que enseñarle hábitos de higiene, que explore los recovecos de su cuerpo, los nombre y sepa cómo mantenerlos limpios.

Ese gozo que da la comezón

La estimulación en pareja es como pedirle a alguien que nos rasque un piquete de zancudo en la espalda: hay que guiar al otro para encontrar ese lugar donde anida la comezón: “más para arriba, más para abajo, ahí… espérate… toca más fuerte… más suavecito”.

Cada mujer tiene que encontrar la técnica que le sienta mejor para obtener placer. Para estimular el clítoris hay diferentes caminos: puede ser frotación circular, en forma de estrella o de arriba hacia abajo o combinar este movimiento con la presión de los propios dedos o con la ayuda de algún juguete sexual. Nuestra pareja también puede estimularnos con su mano, además de hacerlo con sexo oral o penetración.

Para lograr una estimulación más efectiva también tiene mucho que ver el momento. Por ejemplo, si se quiere tener una excitación más intensa, tal vez sea necesario aumentar la velocidad y la presión de los movimientos. Pero también hay momentos de extrema sensibilidad cercana al dolor: casi para alcanzar el orgasmo, el prepucio o piel que cubre el clítoris, está erecto, por lo que se descubre el glande y si éste es estimulado directamente, puede provocar cierta incomodidad. En ese caso se tendría que estimular al clítoris por encima de la piel, aunque si la mujer dice algo así como “a mí me gusta y no me duele”, perfecto, continúa. En una relación, lo ideal sería que cada quien descubriera por sí mismo cómo le gusta recibir el placer y cómo funciona su cuerpo para luego compartir esta información con su pareja a sabiendas de lo que esta quiere y necesita, sin quedarnos mudos o no ser claros con lo que decimos: “ráscame, quítame la comezón, pero adivina dónde ha picado el zancudo”.

Cada quien tiene explorar con qué ritmo, con cuánta presión y qué forma es mejor que la otra para recibir y dar placer.


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Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
22 oktyabr 2025
Həcm:
221 səh. 153 illustrasiyalar
ISBN:
9786075477039
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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