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Entrena tu mente

Agradecimientos

A mi padre, a quien siempre llevo en mi mente-corazón.

Sobre la autora


Alejandra Sánchez Yagüe es fundadora y CEO de Mindtraining, organización dedicada al entrenamiento mental, desarrollo personal y organizacional y compuesta por un equipo de expertos en Psicología, Mindfulness, Coaching, Programación Neuro-lingüística y Neurociencias.

Es abogada no ejerciente y profesora invitada de la Universidad de Barcelona, de la UDIMA y de la Universidad Pompeu Fabra, en las cuales imparte formación en habilidades del profesional en los Másteres de práctica profesional de la abogacía y cursos específicos para docentes en Programación Neuro-lingüística, inteligencia emocional y Mindfulness en el entorno educativo.

Es coach co-activa profesional certificada, Practitioner en PNL e instructora acreditada por el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts en el Programa MBSR de Reducción del estrés basado en Mindfulness.

Colabora habitualmente en diferentes medios de comunicación y escribe regularmente en varios blogs del Grupo Planeta Formación y Universidades sobre temas de desarrollo personal, psicología, bienestar, salud y empresa.

Prólogo

Desde el escepticismo de los primeros días hasta los comentarios por parte de algunos líderes acerca de la conveniencia de implementar un programa de reducción del estrés similar al que se estaba haciendo en otros países, en Kemira Ibérica confiamos siempre en Mindtraining, ya que la naturalidad y practicismo de Alejandra encajaba perfectamente con nuestros valores, pues... ¡en Kemira somos casi una familia!

Nuestra estrategia de mejorar el rendimiento a través del autodesarrollo y de apostar para que sean las propias personas las que elijan su camino y se responsabilicen de su crecimiento personal y profesional, se ha visto mejorada con el soporte de alguien con el expertise de Alejandra, quien nos ha guiado en estos momentos de incertidumbre hacia una mejor aceptación de la situación.

Mindtraining no es una consultoría al uso, pues no vende proyectos, historias, ni “humo”, sino que ayuda a crecer desde el relato de la propia experiencia. Su visión de la realidad, siempre positiva y cercana, sus técnicas para centrarnos en lo que controlamos o cualquiera de las técnicas de respiración, nos han conquistado desde el primer momento.

Alejandra tiene la capacidad de convertir cualquier término complicado de psicología en algo sencillo, comprensible, que no impresiona ni da miedo, y eso es gracias a su gran conocimiento del ser humano y a su espíritu de búsqueda continua de explicación científica, lo cual veréis claro en las páginas de este libro.

Dentro del programa Cómo sobrellevar la incertidumbre actual que diseñó para nosotros, sus sesiones de Mindtraining en Kemira han sido “tan auténticas”, tan de vivirlas, tan de disfrutarlas en el momento… que nuestra gente se ha abierto de una forma impresionante a compartir sus experiencias, a poner en práctica sus técnicas y a compartir en todo momento emociones, pensamientos y reflexiones futuras.

Espero que este libro os sirva para mejorar el rendimiento de vuestros equipos, para centraros en el momento presente, para aceptar la situación que estáis viviendo, para entrenar vuestra mente a sobrellevar el estrés y para desarrollar más compasión hacia las personas de vuestro alrededor. Además de esto, tengo claro que encontraréis AUTENTICIDAD en mayúsculas en lo que transmite Alejandra Sánchez Yagüe desde Mindtraining.

Hemos crecido contigo y agradecemos que nos sigas guiando con tu libro, Alejandra.

Raquel Linde

Responsable de Recursos Humanos, Kemira Ibérica, S.A.

Introducción

“Solo aquellos con una mentalidad flexible podrán salir adelante en el 2050”.

Yuval Noah Harari

Cuando leí esta frase de Yuval Noah Harari, escritor, historiador y filósofo israelí, me dije a mí misma: “Pues no hace falta irse tan lejos…”. Ya en el año 2021, momento en el cual me encuentro escribiendo este libro, el que no tenga una mentalidad flexible no va a estar muy en forma mentalmente para adaptarse a los cambios que exigen estos tiempos, y tiene además todas las papeletas para acabar amargándose la vida.

Sin ir más lejos, tengo a conocidos en mi vida que llevan muy mal el que les rompan sus esquemas. Sus vidas se han vuelto dinámicas repetitivas en las cuales sus hábitos y costumbres son lo más parecido al día de la marmota. Cada día de su vida es la misma rutina y solo se rodean de personas que piensan exactamente como ellos y encajan perfectamente en su estilo de vida, sus horarios, sus planes, los lugares que frecuentan, su club de fútbol y su partido político. Todo lo que no entre en sus esquemas es cancelado, criticado y descartado. Este perfil de personas lleva muy mal la situación que estamos viviendo en estos momentos en los cuales me encuentro escribiendo este libro: el año de la pandemia.

Muchos españoles estamos viviendo un año atípico, en el cual cada día se van sucediendo los contagios y los confinamientos en diferentes partes de España.

Los planes que hacemos esta semana puede ser que no nos sirvan para la siguiente semana, o incluso para mañana, o incluso en cuestión de una hora. La vida se ha transformado en un ciclo de ir construyendo y deconstruyendo en el día a día e ir improvisando a medida que se van desmoronando los planes que vamos haciendo. Como dice esa frase que tanto se ve por redes sociales: “La vida es eso que pasa mientras hacemos otros planes”. Frase que, por cierto, se atribuye a John Lennon.

El cambio en las próximas décadas será progresivo, y a lo largo de los próximos años iremos viendo cómo poco a poco la tecnología irá dominando el mundo y cómo, para afrontar los desafíos del futuro, el ser humano tendrá que estar dispuesto a aprender constantemente, a adaptarse y a reinventarse. Esto le exige tanto ahora como en el futuro una mente flexible, abierta y adaptable al cambio.

Vivimos en la era fake y de la posverdad, en la cual el ser humano se ve cada vez más perdido en una avalancha de información, y sobre todo de una desinformación que confunde al ser humano y le hace cuestionarse incluso lo más obvio. Ahora es muy frecuente encontrarse con personas que creen que la realidad no es una, sino que depende de cómo la percibe cada persona y de que todo en la vida es relativo; que no existe una verdad, ni unos valores ni unos principios, y que todo depende de creencias y de culturas. En definitiva, si yo me monto una imagen de mí misma o una película de mi vida que nada tiene que ver con la realidad, en la postmodernidad esa realidad es tan válida como la realidad tal cual es.

A veces uno no sabe si la noticia que lee en un periódico o ve en la televisión es verdad, ante lo cual es importantísimo cultivar el pensamiento crítico, una buena capacidad de discernimiento y de criterio y, sobre todo, no perder nunca de vista que no es oro todo lo que reluce y que en esta era del postureo y de lo fake se miente más que se habla y se vive de cara a la galería.

Ante esto, el cultivo del mundo interior, el saber estar a gusto y feliz a solas con uno mismo, aprender a vivir una vida de sencillez, honesta e íntegra se hace indispensable en nuestros tiempos si no queremos perder la cordura. El ser humano necesita retornar a la naturaleza, a los valores, a la vida sencilla y armónica consigo mismo y con su entorno, pues de lo contrario vamos a vernos abocados a vivir tiempos de mucha confrontación y de pérdida de derechos, de valores y de principios democráticos.

En los próximos diez años, todas las innovaciones procedentes de la tecnología afectarán aproximadamente a un 60 % de los empleos de hoy en día. Esto quiere decir que puede darse el caso de que una máquina o un robot haga nuestro trabajo de aquí a diez años. Ante este panorama, mi consejo a cualquier profesional es que invierta en formación (hard skills) y en el entrenamiento de habilidades socioemocionales (soft skills).

Los robots y las máquinas pueden superar a los humanos en cuanto a la eficiencia y precisión en la realización de muchas tareas, pero no nos superan en empatía, compasión, resolución de conflictos, visión estratégica o pensamiento crítico. Es decir, aquellas habilidades más características del ser humano serán nuestras mejores bazas en el mercado laboral de las próximas décadas.

Después de la pandemia y de las curvas que vienen a nivel económico, cabe esperar que nuestra salud mental se vea resentida o que al menos sea necesario cuidarla.

Hay lingüistas que consideran que la palabra china que se utiliza para “crisis”—wéi ji— se descompone en dos caracteres: wéi o “peligro” y ji u “oportunidad”; es decir, una crisis que trae a la vez un peligro y una oportunidad. Sin embargo, son numerosos los lingüistas que aclaran que además de oportunidad, podría significar punto crucial, miedo, suerte o amenaza, entre otros. Como veis, el sentido polisémico del término “crisis” en chino ya nos da pistas en cuanto a la variedad de miradas que podemos tomar respecto a las crisis.

Los peligros que trae esta pandemia ya los hemos visto y los estamos viendo todos los días. Todos encendemos la televisión y vemos contagios, disturbios, despidos y pérdidas económicas. Es fácil perder la esperanza y caer en el desánimo al ver o escuchar las noticias. Sin embargo, ¿somos capaces de darle otra mirada y de ver las oportunidades que esta crisis puede traernos?

Una de las mejores maneras de afrontar un cambio turbulento o disruptivo es hacer de la necesidad virtud, dándole la vuelta a la situación que se nos presenta para poder mirarla de otra manera. En definitiva, lo que sí que podemos hacer es cambiar nuestra actitud o cambiar nuestra mirada ante esta crisis en la cual estamos inmersos.

Algunas de las grandes empresas que conocemos nacieron como consecuencia de una recesión, pues supieron ver una oportunidad allí donde otros vieron una amenaza, una carencia o un miedo. Tal fue el caso de empresas como General Electric o General Motors, las cuales fueron capaces de detectar antes que nadie lo que en ese momento histórico representaba un nuevo nicho de mercado.

Hoy en día todos nos hemos tenido que ir adaptando al teletrabajo y personas de todo el mundo están aprendiendo a cómo trabajar desde casa, y esto está sirviendo para que muchos profesionales refuercen sus habilidades y cualificaciones, así como para reinventarse ante la incertidumbre que se presenta en el futuro del empleo.

Los que trabajamos en el campo de la docencia nos hemos visto abocados a hacer numerosas formaciones para adaptarnos a la formación online, y todos los trabajadores que han podido pasarse al teletrabajo se han visto, en cuestión de días, organizando su “oficina improvisada” en el salón o bien en una estancia de la casa dedicada a tal efecto. Sin ir más lejos, las plataformas digitales de formación han multiplicado por diez las inscripciones a sus cursos. Y aquí ya vemos un aspecto positivo de esta crisis, pues la población activa se ha puesto las pilas y se ha lanzado a esto que en recursos humanos se llama el upskilling (formación para optimizar nuestro desempeño) o el reskilling (formación para el reciclaje a un nuevo puesto).

Según datos del Foro Económico Mundial (WEF), un 54% de los trabajadores de todo el mundo necesitará un upskilling y reskilling de sus habilidades en los próximos cinco años, lo cual no significa que debamos convertirnos todos en consumidores compulsivos de formación, pero sí que debemos desde ya plantearnos un plan de desarrollo profesional que contemple la formación en idiomas, el entrenamiento en soft skills tales como la comunicación efectiva, la negociación, la resolución de conflictos y, por supuesto, el aprendizaje de competencias digitales.

Además de todo esto, estamos en un momento de la historia que nos presenta ante nosotros una oportunidad única para ganar en resiliencia, madurez y conciencia, no solo como individuos, sino también como sociedad.

En esta sociedad estamos desbordados de estímulos y atiborrados de bienes materiales, obligaciones, quehaceres, deberes, expectativas y prejuicios. Veo mucha gente a mi alrededor con mucho estrés y ansiedad, con mucha presión interna por llegar a ser ese ideal que se han impuesto acerca de ellos mismos. Sus semanas son una larga lista de “haceres” que no terminan en el fin de semana, el cual supone para ellos una oportunidad de “no perder el tiempo” y lanzarse a llenar sus agendas de películas, exposiciones, competiciones deportivas, salidas con la familia y los amigos, y mucho, mucho “vivir a tope”. Es frecuente encontrarme conversando con personas que me comentan que se sienten culpables por haberse pasado un día entero en el sofá sin hacer nada o tomarse el fin de semana tranquilos en casa.

Este es el modelo de urbanita de la sociedad en la cual vivimos. Un ser humano estresado, en continuo estado de ansiedad y esclavo de sus expectativas. A todas estas personas les dedico con especial cariño este cuento zen, un cuento muy conocido por todos los que trabajamos en el campo del desarrollo personal:

Una taza de té

Nan-in, un maestro japonés que vivió en la era Meiji (1868-1912), recibió a un profesor universitario que acudió a conocerle y tener una conversación acerca del zen.

Nan-in le recibió con gran amabilidad y le invitó a tomar el té. El profesor no paraba de mostrar su erudición, mientras Nan-in vertía el líquido hasta llenar la taza

El profesor contempló cómo el té se derramaba.

—Cuidado, está completamente llena. ¡No cabe ni una gota más! ¿No ves que se está desbordando?

—Al igual que esta taza —le dijo Nan-in—, usted está lleno de sus propias opiniones y especulaciones.

Así pues, ¿cómo cree usted que puedo mostrarle lo que es el zen a menos que primero vacíe su taza?

Un punto de inflexión

La pandemia del 2020 y del 2021 va a tener un impacto profundo sobre quiénes somos como individuos y como sociedad, y también sobre qué modelo o tipo de sociedad vamos a construir.

Lo primero de todo es que, en general, nos estamos volviendo más minimalistas y nos hemos dado cuenta de que menos, es más. Con poco se puede vivir y no necesitamos de tanta cosa para ser felices. Conozco mucha gente que se ha mudado de vivienda y se ha desprendido de muebles, ropa y todo tipo de cosas que no consideraban imprescindibles.

Además, esta pandemia es uno de los marcadores somáticos (término inventado por Antonio Damasio en 1994, médico y neurocientífico de la Universidad de Iowa) más negativos experimentados últimamente, y los que lo hemos vivido difícilmente podremos olvidarnos de ello.

Debido a todo este tiempo que hemos pasado confinados, nos hemos dado cuenta de que somos más vulnerables de lo que nos creíamos y de que necesitamos de los demás para vivir una vida plena y sentirnos seguros. Por ello, uno de los grandes retos que nos presenta el futuro es el de aprender a ser colaborativos, pues solo así podremos construir un futuro en el cual tengamos prosperidad y bienestar para todos.

Otro de los grandes retos que tenemos en el futuro como sociedad es el envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida, lo que hace cada vez más prioritario que se apueste por la prevención del deterioro cognitivo y de la calidad de vida durante el envejecimiento, para lo cual es básico el entrenamiento de la atención, la concentración y la memoria.

De esto trata este libro, y tanto su lectura como, sobre todo, la práctica de los entrenamientos y técnicas que se encuentran en él, han sido concebidos como una caja de herramientas destinadas a nuestro fortalecimiento mental y al incremento de nuestro bienestar.

No solo del cuerpo vive el hombre

En nuestra sociedad actual el culto al cuerpo es notorio, y el que más o el que menos tiene claro que cuidar el cuerpo es algo básico para el cuidado de la salud. Además, hacer ejercicio físico con regularidad forma parte de las rutinas básicas de cuidado de la salud de muchísimas personas.

Una cosa que me pregunto es por qué, si sabemos que es necesario cuidar el cuerpo, no cuidamos la mente, nuestra salud y bienestar mental.

Lo primero que me gustaría explicar es qué es la mente, empezando por la definición que da la Real Academia Española, que la define así:

mente

Del lat. mens, mentis.

1. f. Potencia intelectual del alma.

2. f. Designio, pensamiento, propósito, voluntad.

3. f. Psicol. Conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo.

Fijaos que en ningún momento la RAE habla del cerebro, por lo cual podemos deducir que la mente no es el cerebro, que sí es físico.

En una entrevista que le hace Javier López Rejas en El cultural a Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, Morgado da la siguiente definición de mente: “la mente es el cerebro en funcionamiento”. Para Morgado, uno de los grandes neurocientíficos españoles de nuestros tiempos, “la mente es un conjunto de procesos interactivos, como pensar, emocionarnos, recordar o percibirnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. La mente no es algo tangible, no es un producto separable del productor. Es una función del cerebro, igual que el movimiento es una función de la rueda. La mente, pues, es al cerebro lo que el movimiento a la rueda1”.

Y no por el hecho de ser intangible debe ser algo que debamos descuidar. Todos sabemos hoy en día que el cuerpo tiene una influencia decisiva en la mente; de ahí que un ictus pueda, por ejemplo, tener consecuencias claras en nuestra mente y no solo en el cuerpo.

Pero la pregunta que te hago a ti y la razón última por la cual he escrito este libro es la siguiente: si tienes claro que el cuerpo y lo físico tienen una influencia tan importante en la mente, ¿por qué no deduces que a la inversa es igual de importante?

¿Acaso no conoces a tu alrededor a personas que padezcan una depresión, que tengan ansiedad, insomnio o que sufran de fibromialgia? ¿No te has dado cuenta de cómo todas estas patologías que te menciono tienen mucho que ver con la mente?

Pulsuz fraqment bitdi.

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
13 noyabr 2024
Həcm:
95 səh. 9 illustrasiyalar
ISBN:
9788418429798
Naşir:
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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