Kitabı oxu: «Toda la verdad sobre la dieta Dukan»

Şrift:

© del texto: Álvaro Campillo Soto, 2012.

© de esta edición: RBA Libros, S.A., 2012.

© de esta edición digital: RBA Libros, S.A., 2014.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.

www.rbalibros.com

REF.: OEBO713

ISBN: 978-84-9056-309-0

Composición digital: Víctor Igual, S. L.

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Todos los derechos reservados.

Índice

Dedicatoria

¿Por qué he escrito este libro?

Mis experiencias personales con la dieta Dukan

¿Es buena o mala la dieta Dukan? O cómo se responden las preguntas ¡y se resuelven las dudas en medicina!

50 Preguntas o las verdades y mentiras sobre la dieta Dukan

1. ¿Qué es la dieta Dukan?

2. ¿Cuál es el origen de las dietas cetogénicas?

3. ¿Realmente funciona o es un timo este tipo de dieta?

4. ¿Por qué funciona?

5. ¿Tiene algún efecto secundario?

6. ¿Qué es el efecto rebote?

7. ¿Existe efecto rebote con la dieta Dukan?

8. ¿Es beneficiosa, perjudicial o no influye para la salud?

9. Si soy diabético, ¿puedo tomarla?

10. ¿Es cierto que los deportistas no deben hacerla porque se pierde masa muscular?

11. Me han dicho que si la haces te desnutres, ¿qué hay de cierto en esto?

12. ¿Pueden enfermar mis riñones?

13. ¿Es una dieta antinatural?

14. Al no comer fruta en la primera y segunda fase, ¿puedo enfermar?

15. ¿Puede producir cáncer hacerla?

16. ¿Por qué tiene tantas críticas y detractores?

17. ¿No se pierde grasa con ella, sino músculo y agua?

18. ¿Perderé masa muscular?

19. ¿Descalcifica y produce osteoporosis?

20. ¿Hay estudios que comparen sus efectos y eficacia con otras dietas?

21. ¿Cuál es la mejor de las dietas que se han comparado?

22. ¿Puedo tomar 3 o 4 huevos al día, los días de proteínas?

23. Comer tantos huevos al día, ¿me subirá el colesterol?

24. ¿La pueden tomar los niños y adolescentes?

25. ¿Es cierto que es eficaz en el tratamiento de la epilepsia?

26. En los niños epilépticos, ¿es útil también la dieta Dukan?

27. En los niños epilépticos, ¿se puede hacer algo más llevadera la dieta?

28. ¿Hay estudios que demuestren su utilidad en la epilepsia?

29. ¿Es cierto que la dieta Dukan produce alteraciones de la función del hígado y acúmulo de grasa en el mismo?

30. Si soy obeso mórbido, ¿puedo hacerla?

31. ¿Me sería útil hacerla antes de la cirugía de la obesidad mórbida?

32. ¿Puedo hacerla después de la cirugía?

33. ¿Cómo puedo potenciar al máximo el día de proteínas?

34. Hacer la dieta, ¿mejorará mi nivel de azúcar y colesterol en sangre?

35. Si tengo la tensión alta, ¿puedo hacerla?

36. Quiero bajar el colesterol malo (LDLC) y subir el bueno (HDLC), ¿puedo hacerla?

37. Mi niño es obeso, ¿puede hacerla?

38. ¿Es buena para combatir el cáncer?

39. ¿Hay algún estudio en enfermos con cáncer?

40. ¿Puedo hacerla durante toda la vida?

41. Si tengo artrosis, ¿puedo hacerla?

42. Si tengo osteoporosis y quiero hacerla para adelgazar, ¿será mala?

43. ¿Puedo aderezar las comidas con algo para que sean más sabrosas?

44. ¿Puedo usar especias?

45. Además de mejorar el sabor de las comidas, ¿las especias tienen algún beneficio para la salud?

46. ¿Hay algunas especias especialmente buenas?

47. ¿Puedo tomar té?

48 ¿Me puedo fiar de los estudios sobre este tipo de dietas?

49. Si no puedo soportar el día semanal de proteínas entero, ¿puedo hacer algo?

50. Cuando hago los días de proteínas puras, noto la boca seca y un aliento fuerte. ¿Puedo hacer algo?

Dieta cetogénica y cáncer o ¡por qué las recomendaciones de la sociedad española de oncología médica, la fao y su médico encuentran cada vez más detractores!

La glucosa y el metabolismo del cáncer

Aplicaciones clínicas de las dietas cetogénicas en pacientes con cáncer

Cáncer, radicales libres, dietas cetogénicas, ¿oxidantes y pro-cancerígenas o protectoras del cáncer por su poder antioxidante?

Dieta cetogénica y diabetes o ¡ante la duda, vuelva a los orígenes!: ¿Qué comían sus bisabuelos?

Cetosis no es sinónimo de cetoacidosis

Efectos de la dieta cetogénica en diabéticos tipo II

Lo que viene: nefropatía diabética reversible con dieta cetogénica

Dieta cetogénica, síndrome metabólico y riesgo de enfermedad cardiovascular o ¡todos llevamos un gordo dentro! ¡No lo despierte!

¡Doctor, no estoy gordo! ¿Por qué tengo la tensión arterial elevada?

Dieta mediterránea cetogénica española y salud cardiovascular

Dieta cetogénica, ácido úrico elevado y gota o ¡el mejor tratamiento para prevenir y tratar la gota es reducir los hidratos de carbono en la dieta!

Dieta cetogénica, alzhéimer, epilepsia, traumatismos cerebrales y neuroprotección o ¡cómo el exceso de azúcar irrita nuestras neuronas, nos inflama y nos hace olvidarnos de todo!

¿Es usted adicto a los hidratos de carbono? ¡La tóxica verdad sobre el azúcar!

Cuantos más hidratos de carbono coma, más cantidad le pedirá su organismo

Dos semanas sin comida basura ni azúcares

¿Es posible adelgazar con un libro? ¿Me puedo fiar? ¿Es seguro? ¿Es eficaz?

¿Dietas con sobres y barritas proteicas o dieta Dukan? ¿Son iguales? ¿Tiene ventajas tomar esos sobres?

¡Los 10 mitos infundados de la dieta Dukan/cetogénica y sus 10 realidades!

Bibliografía

A Leticia, ¡que es mi vida!

A mis padres, ¡por todo!

¿POR QUÉ HE ESCRITO ESTE LIBRO?

Antes de nada, me presento. Me llamo Álvaro Campillo Soto, soy Doctor Europeo en Medicina y Cirugía, hice la especialidad de Cirujano General y Digestivo en el Hospital Morales Meseguer de Murcia. Soy Diplomado en Metodología de la investigación. Mi relación con la obesidad es, por un lado, profesional, ya que fui uno de los tres españoles que participaron durante dos años (2008-2010) en el proyecto europeo del Karolinska Institutet de Estocolmo (el que da los Premios Nobel) llamado «European Obesity Academy», donde desarrollamos grupos de trabajo y nos formaron tanto en metodología científica sobre obesidad, como en el desarrollo y realización de estudios en pacientes obesos. Además, recibí un accésit de los Premios Barea y el Premio Pfizer a la Excelencia Clínica por nuestra actividad en la Unidad de Cirugía Bariátrica del hospital. Por otro lado, aunque yo no tengo ni sobrepeso ni obesidad, no ha sido siempre así. Además, me cuesta mucho trabajo, ejercicio diario y evitar, en la medida de lo posible, ciertos vicios para mantenerme en un peso saludable.

Así que me gusta estar informado y al día sobre las dietas y la nutrición por interés propio y para ver en qué medida puedo mejorar la vida de mis pacientes, familiares y amigos que quieran escuchar.

En los dos últimos años, la dieta Dukan ha tenido un éxito fulminante, la han hecho desde famosos hasta el que vive debajo del puente. Ha sido criticada por muchos y alabada por otros tantos. Yo mismo la he probado en mis carnes (me gusta probar las cosas, ver sus efectos y defectos para saber si puedo o no recomendarlas). No había entrado en polémicas sobre si era buena o no para la salud, pero hace unos meses vi la edición semanal del programa «Taller de Salud» de Laverdadtv, con el título: «Verdades y mentiras de la dieta Dukan». Quedé horrorizado por la cantidad de mentiras, razonamientos absurdos y sin sentido y la falta de rigor científico del programa, en el que participaban un endocrino y un internista de Murcia que son colaboradores habituales del programa, una dietista de la Consejería de Sanidad de Murcia y el presidente del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de la Región de Murcia. Además, dijeron tales barbaridades que llamó mucha gente que había seguido la dieta y que estaba preocupada por si les iba a pasar algo malo. No nombraron ni siquiera una virtud de la dieta, ni una.

Mi indignación continuó durante toda la noche; apenas pude dormir, tuve que levantarme varias veces con insomnio y, como a la mañana siguiente seguía estando indignado y asqueado del partidismo y la falta de ética en las cuestiones de salud, me volví a documentar sobre el tema y les envié el siguiente correo electrónico a la gerente de la cadena, a la directora de programación y contenidos y al director y presentador del programa:

El motivo de mi mail es comentarles mi indignación sobre lo que se comentó en el programa de ayer sobre la dieta Dukan en «Taller de Salud». No es que esté a favor ni en contra de este tipo de dietas pero, como científico, no soporto que se establezca la veracidad o falsedad de algo por el sistema «¡Porque lo digo yo!», como ayer ocurrió en su programa.

A juzgar por el estado actual de la ciencia, ha quedado demostrado que las dietas cetogénicas y bajas en hidratos de carbono no solo NO son malas para la salud, sino que hay muchos estudios publicados en los últimos años (al final del mail les referenciaré algunos) sobre sus potenciales beneficios para mejorar el perfil lipídico y cardiovascular, ya que reducen la tensión arterial, bajan el colesterol malo (LDL), suben el bueno (HDL), no producen osteoporosis, etc. Incluso en 2010 se publicó un estudio donde se comparaban la dieta mediterránea, la dieta baja en carbohidratos y la dieta propuesta por la Asociación Americana de Diabetes para los diabéticos, en el que se demostraba que la dieta baja en carbohidratos era la única de las 3 que mejoraba el perfil lipídico y el control de glucemias. Esto no es sino para recordar que las cosas hay que demostrarlas, no basta con creerse experto en algo para tener la razón (se supone que el principio de autoridad se abolió en el Renacimiento). Pero de esto no se habló ayer en el programa.

Para mi tristeza y la de los enfermos con cáncer, tampoco se comentó el posible efecto beneficioso de las dietas cetogénicas (tipo Dukan) en la mejora de la calidad de vida y de las analíticas de sangre en pacientes con cáncer terminal, como ya se ha publicado en algunos estudios piloto.

En el programa de ayer, el Dr. Madrid se dedicó fundamentalmente a desprestigiarla sin argumentos científicos ni razonamientos basados en las publicaciones científicas recientes. De hecho, los dibujos que presentó para explicar lo que ocurre durante la cetogénesis no eran correctos. (En textos básicos de bioquímica como Regulación del metabolismo, de Keith Frayn, se puede ver que lo que se dijo no es cierto).

Entre los argumentos que esgrimía el Dr. Madrid, los que más me gustaron fueron: «En Francia, el 80 % de los que han hecho la dieta Dukan, cinco años después han recuperado el peso inicial» o «Me preguntó un compañero si podía hacerla o no, a lo que le respondí: “¿Se la darías a tu hijo?...”. ¡No hay más preguntas!».

No dudo que se recupere el peso si no se siguen los consejos de mantenimiento semanales que se propugnan en esta dieta, pero es que resulta, y creo que el Dr. Madrid lo sabe, que haciendo el resto de dietas (esas que él llama equilibradas) se recupera el peso en el 95 % de los casos en los dos primeros años. Así que las dietas cetogénicas no serán la panacea (aunque tienen un porcentaje de éxitos un 15 % superiores a las otras, según el dato del 80 % dado por el Dr. Madrid), pero no son peores que otras. Cabe recordar que casi el 50 % de la población de la Región de Murcia tiene sobrepeso u obesidad, algo que no se ha sabido evitar con el estilo de vida que promulgan el Dr. Madrid y colaboradores.

En cuanto a: «¿Se la darías a tu hijo?», sabemos que una copa de vino al día es buena para la salud. Dr. Madrid, ¿se la daría usted a sus hijos o a los niños que le consultan por sobrepeso y problemas cardiovasculares? Por favor, somos científicos (o eso se supone), así que argumentos tan simplones y falaces no deberían usarse para confundir a la población lega en estos temas. Otro dato que me parece interesante y divertido, incluso perverso como respuesta a la absurda pregunta «¿Se la darías a tu hijo?», es que las dietas cetogénicas (como la de Dukan) se están dando en niños con epilepsia resistente al tratamiento farmacológico con buenos resultados; así que estos padres sí que se la darían a sus hijos.

Los médicos pecamos mucho de creernos muy sabios y muchas veces nos basamos en nuestros conocimientos previos (anticuados frecuentemente), ideas mágicas o razonamientos basados en lo que creemos que aprendimos de fisiología en la carrera, sin consultar las fuentes científicas actuales. Todo esto no lo digo yo: está archipublicado por investigadores de prestigio como el premio Nobel Kahneman, el investigador alemán Gigerenzer, Amós Tversky y toda la escuela dedicada a las heurísticas y sus sesgos. Las consecuencias de todo esto suelen ser la confusión de los pacientes, de la población general e incluso de otros médicos no formados en la especialidad en cuestión, y se llega a generar, a veces, alarma social y un daño y miedo infundados en la población.

Como todos los implicados en el programa de ayer, menos el presentador y el Dr. Molina Boix, tenían intereses a favor de que este tipo de dietas no se propaguen porque les quitan clientes en sus consultas particulares, reducen los ingresos o son contrarias a las políticas sanitarias establecidas (y muchas veces anticuadas o copiadas de otros países), el coloquio fue vergonzoso en cuanto a su contenido científico (en realidad careció de él), además de alarmar innecesariamente a la población.

Me gustaría que controlaran más este tipo de cosas, ya que ustedes son una ventana de información, pero también de desinformación y alarma, de la población general y como decía el premio Nobel de Física, humanista, bohemio y genial profesor Richard Feynman: «La idea consiste en esforzarse en ser rigurosos y dar la totalidad de la información positiva o negativa, para que los demás puedan juzgar con ecuanimidad el valor de la aportación, y no dar solamente información sesgada que puede orientar el juicio en una u otra dirección».

¿Qué pasó después de este correo electrónico? ¡Nada! Ni me contestaron, ni hicieron una rectificación en el programa de la semana siguiente, así que escribí una carta al director del periódico La Verdad, pero tampoco la publicaron. Por tanto, como vi que les interesaba poco la salud de la gente y que, quizá porque deben de tener ciertos intereses creados, no tenían intención de sacar a la luz la información sobre los beneficios y bondades de la dieta, me decidí a ampliar toda mi revisión bibliográfica sobre el tema. Mi intención es dar una visión real, honesta y científica sobre el estado actual de la ciencia en este tema concreto, las dietas cetogénicas y la dieta Dukan, como paradigma y popularidad de este tipo de dietas. Además, como quería que fuera fácil de leer y comprensible por todo el mundo, independientemente de su nivel cultural y formación, lo he estructurado en 50 preguntas con sus respuestas razonadas, algunos apartados específicos sobre lo que la ciencia sabe hoy en día sobre la cetogénesis en enfermedades como el alzhéimer, el cáncer y la epilepsia, así como una pequeña explicación sobre la neurofarmacología de este tipo de dietas, además de aportar la bibliografía existente sobre el tema, que he consultado.

¡Espero que lo disfruten tanto como yo escribiéndolo!

Murcia, 11 de noviembre de 2011

(11 del 11 del 11)

MIS EXPERIENCIAS PERSONALES CON LA DIETA DUKAN

Cuando era pequeño recuerdo que mis padres me dijeron que las dietas disociadas, tipo la de Atkins, eran muy malas para la salud, que hacían perder peso rápidamente, pero que se recuperaba mucho más rápido. Así que me crié con ese concepto grabado a fuego en mi memoria.

Con el pasar de los años, empecé la carrera de medicina y en los veranos y ratos libres me interesé y estudié todo lo que pude de nutrición, ciencia y medicina en general. Por otro lado, mi padre enfermó del corazón y recibió varios tipos de tratamiento. Pero lo que más me llamó la atención fue verle contentísimo y animado al volver de la consulta particular del catedrático de Cardiología de la Universidad de Murcia, porque, entre otras cosas, le había dado unos papeles con una formulación de la dieta de Atkins, para que perdiera peso pronto y de forma que no le repercutiera negativamente en su salud. Yo no entendía cómo un catedrático de Cardiología podía recetar esa dieta y firmar en el membrete del folio que la incluía. Si era tan mala para la salud, ¿cómo la prescribía un médico de reconocido prestigio?

En vez de quedarme en mis pensamientos aprendidos e inculcados en la infancia sin más evidencia científica y demostración que la del principio de autoridad de unos padres, busqué en la literatura científica si existía algún beneficio de este tipo de dietas. Lo primero que encontré fue una reseña del catedrático de Bioquímica de Murcia, José Antonio Lozano Teruel, en el suplemento de ciencias del periódico La Verdad (Ababol, 1 de enero de 2002), donde decía:

«La dieta Atkins... En el reciente Congreso anual de la Asociación Americana de Cardiología se ha presentado un estudio clínico según el cual una dieta de este tipo promovió la pérdida de peso y de grasas, aumentando, por el contrario, la proporción de lipoproteínas de alta densidad, conocidas popularmente como “colesterol bueno”».

Posteriormente, a través de la base de datos de la Biblioteca del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, encontré muchos más estudios donde se demostraba, no sólo que no eran malas para la salud, sino que eran mejores que casi cualquier tipo de dieta con la que se las comparara, ya que tenían unos efectos muy saludables sobre el perfil de grasas de la sangre, sobre el control de azúcar y la diabetes, y no generaban los efectos secundarios que dice la gente que producen.

Otro de mis encuentros con este tipo de dietas lo tuve hace casi dos años, cuando en el Hogar del Pensionista del pueblo cartagenero de La Unión me pidieron si les podía dar un taller para perder peso. Les expliqué cómo funcionaba este tipo de dieta, les hablé de los pros y contras, les advertí que oirían muchas críticas, la mayoría de ellas de personas a las que este tipo de dietas les hace perder cuota de mercado en sus consultas particulares o les reduce la venta de los llamados «productos milagro para adelgazar», pero que esas difamaciones carecían de evidencia científica y sí tenían mucho de evidencia monetaria y partidismo económico. El taller lo realizaron unos 20 amigos del hogar y todos perdieron peso, aprendieron a compensar los atracones que se dan cuando salen de reuniones o tienen fiestas familiares o convivencias con otros jubilados, mejoraron el estado de ánimo, las analíticas de sangre se normalizaron espectacularmente e incluso pudieron volver a ponerse vestidos y trajes que se les habían quedado pequeños, con lo que asistieron a las comuniones de sus nietos muy elegantes y sin gastar dinero, cosa muy interesante y práctica en estos tiempos de crisis.

Mi tercera experiencia con la dieta Dukan es personal, ya que, aunque no estoy gordo, sí que me gusta hacer la ruta de tapas o paella con mis amigos, seguida de unos gin-tonics con mi mujer, mi hermano y demás, los fines de semana. Me gusta viajar y disfrutar de la gastronomía de las ciudades y países. Pero también sé que tener un peso saludable es muy importante para la salud y procuro mantenerlo con ejercicio físico diario y un día de proteínas una vez a la semana, tal y como recomienda Dukan. Después de Navidad, verano o muchos días de excesos y fiesta, hago dos o tres días seguidos de proteínas, durante dos semanas. Los resultados son espectaculares y en menos de 3 semanas pierdo los 3 o 4 kilos que añado en vacaciones, sin perder músculo, sino grasa. De hecho, siempre me peso en básculas de farmacia, que, por impedanciometría, me miden la composición corporal, y he pasado de los 83,6 kilos (con un 19,9 % de grasa) que pesaba después del último verano a mis 80 kilos habituales, con un 14,8 % de grasa. Y cuando oigo a los que dicen, como el doctor Madrid, que no se pierde grasa, sino músculo, me gustaría recomendarles que dejaran a un lado sus conocimientos mágicos, sus aseveraciones categóricas y no científicas y que revisaran sus apuntes de la carrera de medicina o que leyeran este libro. Sin duda, les será muy revelador.

¿ES BUENA O MALA LA DIETA DUKAN? O CÓMO SE RESPONDEN LAS PREGUNTAS ¡Y SE RESUELVEN LAS DUDAS EN MEDICINA!

La medicina y la salud, por su propia esencia, están sometidas a cierto grado de incertidumbre. Esta incertidumbre puede dividirse en 3 tipos:

1. Nuestro conocimiento médico individual (de cada médico) es limitado: por mucha medicina que sepamos, no lo sabemos todo, no tenemos todas las respuestas para todas las dudas y preguntas que nos surjan a nosotros o a nuestros pacientes. Este tipo de incertidumbre se puede reducir estudiando más y formándose de forma continua.

2. El conocimiento médico global (de la medicina) es limitado: hasta hace menos de diez años, se pensaba que el genoma humano estaba compuesto por más de cien mil genes; tras completarse el proyecto, se descubrió que se compone de unos treinta mil. Lo que quiero decir es que no disponemos de todas las respuestas para todas las cuestiones médicas, porque, por un lado, la medicina es una ciencia imperfecta, muy compleja y en cambio continuo y, por otro, las limitaciones propias de la instrumentación científica y la experimentación hacen que no tengamos todas las respuestas, aunque cada vez tenemos más. Para reducir esta incertidumbre tenemos que seguir avanzando en la ciencia, día a día, mediante el contacto con pacientes, experimentos y estudio.

3. La diferencia entre las 2 primeras incertidumbres: Si no conseguimos distinguir entre nuestra ignorancia personal (1.ª incertidumbre) y las limitaciones del conocimiento médico (2.ª incertidumbre) cometeremos errores muy graves, trataremos mal a nuestros pacientes y generaremos complicaciones o efectos adversos graves que se podrían haber evitado si hubiéramos sido conscientes de que existía un tratamiento mejor que desconocíamos o que, esa prueba diagnóstica invasiva no estaba indicada como yo creía.

Por culpa de que en muchas facultades de medicina no solo no se nos habla de la incertidumbre, sino que se cultiva la llamada certeza dogmática, es decir, que lo que se nos cuenta en clase va para el examen y es la verdad absoluta, la mayoría de los médicos tenemos el sentido crítico atrofiado, además de creernos geniales. Por tanto, el 3.er tipo de incertidumbre es el que más se da entre la clase médica y, como no sabemos que la tenemos, así les luce el pelo a los pobres pacientes. Esto, que no le parecerá cierto y pensará que soy un exagerado, ha llevado a lo largo de la historia de la medicina a los mayores errores y catástrofes. Por ejemplo, Miguel Servet fue quemado en la hoguera por defender la existencia de la circulación pulmonar que Galeno, muchos siglos atrás, no había descrito. Todos habían estudiado a Galeno y aceptaban sin discusión que la circulación pulmonar no existía, así que Miguelito debía de ser un enviado de Satán y, en vez de comprobar si lo que decía era cierto, mejor lo quemaron, se lo quitaron de encima y siguieron a lo suyo. ¡Viva el dogma!, ¡abajo el espíritu crítico! Por culpa de esta forma de pensar que tenemos los médicos no me contestaron el correo electrónico que mandé a Laverdadtv, porque los «expertos» médicos, en vez de buscar información sobre las dietas cetogénicas, prefirieron pensar que lo sabían todo cuando, en realidad, no tenían ni el conocimiento más elemental sobre sus efectos. Y supongo que al presentador del programa, ¡que no es médico!, a la gerente de la cadena, ¡que no es médico!, y a la directora de programación, ¡que no es médico!, les dirían que lo que decía el mail es mentira, que se fiaran de ellos que son los expertos y los que saben del tema. Le recomiendo que no se fíe de ningún profesional de la salud que como argumento le diga que él es el que sabe del tema, sin darle ningún razonamiento ni ningún porqué.

Como médico, tengo que responder casi a diario dudas y preguntas de pacientes para las que no tengo una respuesta inmediata, por lo que tengo bastante experiencia en el tema, así que se lo voy a explicar para que también lo sepa y bien pueda hacerlo usted o bien se lo pueda exigir a su médico, nutricionista, dietista o profesional de la salud al que le pregunte. Existen varias formas:

• La más fácil consiste en, en base a nuestras creencias previas, inventarnos una teoría sobre el asunto en cuestión, intentando que sea lo más creíble posible. Esta forma, aunque está muy extendida, es la más deshonesta de todas y deberíamos evitarla siempre. Se basa en el llamado principio de autoridad, que consiste en que lo que diga alguien formado en una materia debe ser verdad «per se». Es lo que ha ocurrido con todos los detractores de la dieta Dukan y las dietas cetogénicas en general.

• La más noble consiste en reconocer que no lo sabemos, que no tenemos un conocimiento formado sobre el tema y que, o bien le pregunta a otro profesional, o nos da un tiempo para que busquemos la respuesta, lo más aproximada al estado actual de la ciencia y lo más honesta posible.

• La más dura consiste en buscar la respuesta en las fuentes de conocimiento, contrastando las distintas posturas existentes y llegando a una conclusión lógica. Esta es la menos usada de todas, ya que requiere, por un lado, reconocer que no sabemos (como en la anterior) y, por otro, el esfuerzo de buscar la información e instruirnos en ese aspecto.

Si nos decidiéramos por buscar la respuesta, la forma más honesta y seria de hacerlo consiste en consultar el estado actual de la bibliografía médica publicada y, hoy día, gracias a los ordenadores y a los tan criticados americanos, podemos hacerlo fácilmente en PubMed® (www.pubmed.com). PubMed® es el motor de búsqueda de libre acceso a la base de datos MEDLINE de citaciones y resúmenes de artículos de investigación biomédica, ofrecido por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Esta biblioteca incluye casi 5.000 revistas médicas y más de 20 millones de artículos referenciados. Las mejores y más prestigiosas revistas del mundo están incluidas en esta biblioteca y es lógico que cuando queramos responder a alguna pregunta médica las consultemos. Esto es lo que suelo hacer, en general, y lo que hice en este caso particular sobre las dietas cetogénicas y la dieta Dukan en particular.

Evidentemente, si usted escribe «Dukan» en el buscador no le sale ningún resultado, probablemente porque el epónimo de esta dieta es demasiado reciente como para que se hayan publicado estudios con su nombre. Pero, dado que la dieta Dukan no es más que una dieta cetogénica, hiperproteica y baja en grasa, sí que puede buscar artículos sobre estas dietas. Así que la primera búsqueda que hice fue: «Ketogenic diet» y obtuve 1.082 artículos. Mis siguientes búsquedas fueron: «Ketogenic diet cancer» (52 artículos); «Ketogenic diet epilepsy (695 artículos); «Ketogenic diet weight loss» (88 artículos); «Ketogenic diet diabetes» (51 artículos); «Ketogenic diet brain» (301 artículos), y «Ketogenic diet review» (282 artículos). Además, la búsqueda la completé con los siguientes términos: «Atkins diet cardiovascular» (147 artículos) y «Atkins diet effects» (394 artículos), ya que la dieta cetogénica más conocida es la de Atkins y puede que el motor de búsqueda, que se basa en palabras clave, almacene cualquier artículo sobre cetogénesis en este apartado.

Tras depurar las distintas búsquedas, conseguí 251 estudios y artículos publicados sobre el tema, los analicé y estudié y, a continuación, le contaré, de forma sencilla, pero sin faltar al rigor científico, toda la verdad sobre este tipo de dietas, llamadas genéricamente cetogénicas. Hasta donde yo sé, este libro supone el estudio científico de recopilación, revisión, análisis y síntesis más grande que se haya hecho nunca sobre este tipo de dietas.

Para hacerlo más ameno, entre las secciones que he incluido destaca una de 50 preguntas muy concretas sobre la dieta en distintas enfermedades y condiciones, para que de forma rápida pero exhaustiva pueda hacerse usted una idea de lo que puede esperar de la dieta en cada situación concreta. También he incluido un interesante apartado sobre la neurofarmacología de las dietas cetogénicas y otros dedicados específicamente a ciertas patologías muy relevantes hoy día, como son el cáncer, el alzhéimer y el síndrome metabólico (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia y cardiopatía).

Para hacer más fácil y amena la lectura, además del estilo desenfadado, pero respetando el rigor científico, he incluido gran cantidad de tablas, dibujos y esquemas, que resumen y explican de forma más visual el concepto del que se está hablando en cada momento.

50 PREGUNTAS O LAS VERDADES Y MENTIRAS SOBRE LA DIETA DUKAN
1. ¿QUÉ ES LA DIETA DUKAN?1-4

Es una dieta de las llamadas hiperproteicas con las siguientes características, que facilitan su seguimiento y la consecución de los objetivos de pérdida de peso a largo plazo:

• Fase 1: Es de proteínas puras, con una duración media de 2-4 días, con lo que se consigue una pérdida de peso rápida en forma de combustión de grasas.

• Fase 2: Se alternan días de proteínas puras con proteínas y verduras, con lo que se sigue perdiendo peso de forma constante, pero se evitan las carencias nutricionales en cuanto a vitaminas y minerales, el estreñimiento y la monotonía de una dieta únicamente de proteínas.

• Fase 3: Es de las más importantes ya que con ella se evita volver a los atracones y malos hábitos que teníamos antes de comenzar el régimen. Gracias a esta fase nos reeducamos en comer bien, mejoramos nuestras rutinas alimenticias diarias y evitamos el llamado «efecto rebote».

• Fase 4: Se dan las instrucciones para evitar volver a coger peso el resto de nuestra vida, mediante sencillas normas, aplicables algunas diariamente (caminar 30 minutos al día, subir escaleras u otro tipo de ejercicio) y otras semanalmente (1 día de proteínas).

A diferencia de la dieta de Atkins, donde el consumo de grasas es ilimitado, en la dieta Dukan la lista de alimentos permitidos no incluye alimentos grasos; por tanto, la pérdida de peso es algo más rápida que con la de Atkins. Al incluir alimentos como la leche desnatada o los yogures 0 % M.G. se hace más fácil de seguir y es más golosa que la de Atkins.



2. ¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LAS DIETAS CETOGÉNICAS?5-16

En realidad podemos decir que existe un origen real y evolutivo y un pseudo-origen o redescubrimiento de ellas. El redescubrimiento se le atribuye a Atkins, que las popularizó en 1981 con la publicación del libro la revolución dietética del doctor Atkins, aunque, en realidad, el fundador oficial de este tipo de regímenes fue William Banting en 1863, cuando publicó una carta abierta sobre su experiencia personal para perder peso a base de una dieta con mucha carne y pescado, pero muy poca cantidad de pan, frutas y verduras.

Pero el origen real de este tipo de dietas se remonta a nuestros orígenes evolutivos, cuando éramos hombres primitivos y la comida escaseaba, en especial los hidratos de carbono. No disponían de fruta fácilmente ni había pasteles o dulces que comer. Sí había crustáceos, moluscos, pescado, gusanos, algunas raíces de plantas (el equivalente a las verduras actuales) y algunos pequeños animales o carroña. Todo esto hizo que los que desarrollaron el llamado «genotipo ahorrador» sobrevivieran, tuvieran descendencia y sus genes llegaran hasta nuestros días. Por tanto nosotros hemos heredado una genética que nos permite almacenar gran cantidad de energía, lo que quiere decir que engordamos con facilidad si comemos mucho y, sobre todo, si acompañamos las comidas de hidratos de carbono abundantes y fácilmente asimilables.

¿En qué consiste el «genotipo ahorrador»? Ciertos individuos presentaban una insulinorresistencia fisiológica en las células musculares (es decir, la insulina actúa con dificultad sobre sus receptores en las células musculares) y una gran sensibilidad a la insulina en las células del tejido graso. Esta combinación les permitía derivar la glucosa sobrante de nutrir al cerebro, fundamentalmente, hacia la síntesis de triglicéridos en los adipocitos. Simplificando, quiere decir que podían generar una ganancia rápida de grasa durante las épocas de abundancia de alimento. En periodos de escasez, estos individuos podían disponer de esta grasa como reserva energética y esto representaba una ventaja de supervivencia y reproducción frente a los individuos que no podían almacenar dicha energía.

Otra característica que favoreció la supervivencia fue el desarrollo de la capacidad de aprovechar los depósitos grasos para realizar el trabajo muscular diario: largas caminadas, huir de los peligros durante horas, transportar troncos, alimentos, etc. De este modo, podíamos caminar durante largos periodos en busca de alimento, protección o simplemente para huir de los peligros naturales como tormentas, depredadores o erupciones volcánicas, vaciando nuestras reservas de grasa. Pero hoy en día el peligro al que estamos sometidos y que nos activa la liberación de grasas a sangre es el estrés. Si nuestro jefe nos abronca o no nos salen las cuentas para llegar a fin de mes, no nos pegamos con él o con el del banco, pero sí que liberamos grasa y una vez que los ácidos grasos están en sangre y no son utilizados, terminan depositándose en las paredes de las arterias y generando la llamada arteriosclerosis. Por tanto, lo que fue ventajoso en nuestros inicios evolutivos, donde la escasez de alimentos era más frecuente que la abundancia, nos es perjudicial actualmente. Nuestro estilo de vida a base de bollería industrial, cadenas de comida rápida y bebidas azucaradas, nuestra vida social basada en comer y beber hasta reventar y el sedentarismo, facilitan tanto las alteraciones metabólicas que dan lugar a los problemas cardiovasculares como el de los genes que nos provoca el cáncer, gracias al desarrollo de un hiperinsulinismo crónico y perjudicial. Por tanto, actualmente padecemos el reverso tenebroso de esta situación. En su día, cuando no había hipermercados, ni productos procesados, ni pastelerías, ni huevos de chocolate con sorpresas dentro, el individuo que tenía el gen ahorrador aprovechaba al máximo la escasa energía que obtenía de los alimentos. Lo que fue ventajoso entonces, hoy en día nos está matando, porque los azúcares que comemos activan la insulina y hacen que se almacene grasa de forma muy abundante y, como ya no hay épocas de hambruna ni realizamos actividad física intensa, no consumimos este exceso de calorías, lo que supone que terminaremos estando todos gordos, con hipertensión, diabetes, artrosis e infartos.

En resumen, podemos decir que nuestra fisiología está diseñada para llevar una dieta cetogénica (como es la Dukan o similares), con consumo abundante de pescados, especias, algo de carnes, verduras (ricas en fibra y con pocos hidratos de carbono asimilables) y muy pocas frutas, ya que contienen muchos azúcares de rápida asimilación y, por tanto, muchas de ellas tienen más perjuicios para la salud que beneficios. Así, la dieta Dukan ni es ajena a nuestra fisiología, ni es perjudicial como algunos, con intereses creados y partidistas y con poco criterio científico, se empeñan en decir.



Como puede ver, y tal y como demostraron el Dr. Cordain y su grupo, las dietas de nuestros antepasados, de donde derivan nuestros genes, son muy similares a las dietas cetogénicas. Además, las dietas con alta proporción en hidratos de carbono y, en particular, las que poseen alimentos con alto índice glucémico, se han relacionado con la epidemia de síndrome metabólico, enfermedad de alzhéimer, degeneración macular, cataratas, cáncer, etc.


3. ¿REALMENTE FUNCIONA O ES UN TIMO ESTE TIPO DE DIETA?16, 17

¡SÍ, ES MUY EFECTIVA! Como ya habrá deducido de la pregunta anterior, si volvemos al estilo de vida que llevaban nuestros antepasados y que, en realidad, es el que nos corresponde genéticamente, no solo perderemos peso, sino que evitaremos las llamadas enfermedades de la sociedad moderna: hipertensión, diabetes, cáncer, artrosis, hipercolesterolemia, infartos, etc., como veremos más adelante.

Con todo esto no quiero decir que empiece a vestir con taparrabos y pieles de zorro, que salga a cazar su comida diaria o que venda el coche, sino que haga algo de ejercicio diario, evite en lo posible la vida sedentaria y el coche para desplazamientos cortos (caminar con los amigos o la pareja mientras se charla es muy placentero y relajante), reduzca el consumo de azúcares, beba mucha agua, tome fibra y consuma especias y verduras en vez de determinadas frutas. Verá que se siente mejor, mantiene un peso adecuado y está más sano. ¡Vaya, todos estos consejos también aparecen y se pueden seguir con la dieta Dukan!


4. ¿POR QUÉ FUNCIONA?16-20

Las principales razones por las que funcionan este tipo de dietas son tres:


1. Al ingerir una cantidad reducida de hidratos de carbono, no se produce una «potente» activación de la insulina y, por tanto, no se produce el almacén de grasa en el organismo. Al mismo tiempo se activan las llamadas hormonas contrainsulares (glucagón, hormona del crecimiento, glucocorticoides y catecolaminas), que permiten tanto la pérdida de grasa, como una mejora de la resistencia a la insulina, por lo que se mantienen las funciones corporales normales, incluida una glucemia adecuada, y se consiguen considerables ventajas para el organismo.

2. Porque las proteínas tienen un efecto termogénico mayor que las grasas y los azúcares. ¿Qué es esto? La termogénesis inducida por los alimentos es la proporción de energía que empleamos en la digestión y metabolismo de los alimentos que comemos, es decir, si comemos 2.000 Kcal al día, unas 150-200 de estas, se gastan en masticar, digerir y almacenar los propios alimentos que consumimos. Cuando la dieta es rica en proteínas, esta termogénesis será mayor que si comemos grasas o azúcares, es decir, comer pescados y carnes hace que almacenemos menos porcentaje de energía.

3. Al ingerir una cantidad suficiente de proteínas, mantenemos un balance nitrogenado adecuado (relación entre las proteínas que ingerimos y las que perdemos diariamente); por tanto, la pérdida de peso se hace a expensas del consumo de nuestra propia grasa corporal, lo que quiere decir que, de esta manera, ni nos desnutrimos ni perdemos masa muscular mientras hacemos este tipo de dietas.


Como se puede observar en el esquema, las dietas cetogénicas mantienen una glucemia normal, por lo que, como veremos más adelante, no son peligrosas para los diabéticos. Además, al usar las grasas como combustible, se reduce el acúmulo perjudicial de estas y se evita el exceso de glucosa en sangre, que sí que es muy dañino (arteriosclerosis, infecciones, cáncer, etc.).


5. ¿TIENE ALGÚN EFECTO SECUNDARIO?16, 17

¡¡NO!! Como iremos viendo a lo largo del libro, existen gran cantidad de estudios que demuestran que las dietas hiperproteicas, como la dieta Dukan, si se hacen de forma correcta, no solo no tienen efectos secundarios, sino que presentan muchos efectos beneficiosos para la salud. Recuerde que este tipo de dietas son las que nos corresponden por nuestra genética.

Aunque algunos críticos con este tipo de dietas nombran al profesor Grande Covián como ejemplo de nutricionista muy popular que condenaba este tipo de dietas (y de paso hacen uso del principio de autoridad como argumento), las palabras que ponen en boca del profesor Grande nunca las pronunció. Efectivamente, si leemos su libro Nutrición y salud. Mitos, peligros y errores de las dietas de adelgazamiento, podemos ver que critica la dieta Atkins (aunque ya se ha demostrado que es buena, además de que poco tiene que ver con la Dukan), pero no solo no condena las dietas hiperproteicas, como es el caso de la dieta Dukan, sino que nos comenta sus virtudes y utilidad para la pérdida de peso.

¡Nunca confíen en alguien que usa el principio de autoridad como argumento y menos cuando además falsea la información!


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9788490563090
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