Kitabı oxu: «Nobleza, poder y cultura»

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Trabajo financiado por el proyecto «Cambios y resistencias sociales en los territorios hispánicos del Mediterráneo Occidental en la edad moderna» (HAR2011-27898-C02-01)

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© Amparo Felipo Orts, 2014

© De esta edición: Publicacions de la Universitat de València, 2014

Publicacions de la Universitat de València

http://puv.uv.es Publicacions@uv.es

Maquetación: Francisco Javier Peris Felipo

Ilustración de la cubierta:

Miguel Parra, Entrada de Fernando VII en Valencia, 1815 (fragmento: Palacio de Cervelló) © Patrimonio Nacional Diseño de la cubierta: Celso Hernández de la Figuera

ISBN: 978-84-370-9698-8

A Roberto

Índex

INTRODUCCIÓN

I.LAS RAÍCES FAMILIARES DEL LINAJE

LA FORJA DE UNA NUEVA RAMA DE LOS CASTELVÍ. LA ESCISIÓN HEREDITARIA Y EL SEÑORÍO DE PUCHOL

II.DON JUAN DE CASTELLVÍ Y VICH.

LOS CIMIENTOS DE LA ASCENSIÓN SOCIAL LOS SERVICIOS A LA CORONA Y EL RECONOCIMIENTO REAL

Las primeras colaboraciones militares. De la ocupación de Túnez a la empresa de las Islas Terceras

La compensación real. El hábito de la Orden de Calatrava

De capitán de arcabuceros a lloctinent de portatveus de general governador

El retorno a Valencia, el favor de Lerma y el acceso a la Gobernación

UNA APROXIMACIÓN PATRIMONIAL

La sucesión en el vínculo paterno

La declaración de bienes de 1622

LAS VOLUNTADES TESTAMENTARIAS Y EL CODICILO FINAL

III.DON BASILIO DE CASTELLVÍ Y VICH. ENCUMBRAMIENTO SOCIAL Y AMPLIACIÓN PATRIMONIAL

EL TEMPRANO ACCESO A LA ORDEN DE CALATRAVA

La relación de pruebas y la obtención del hábito

El título de gobernador de la Orden de Calatrava en los Reinos de Aragón y Valencia

ESTRATEGIA MATRIMONIAL Y PROBLEMÁTICA DOTAL

El matrimonio con la hija del regente don Francisco de Castellví

El enlace con la hija del conde de Carlet

Los esponsales con la hija del marqués de Villasor y conde de Montesanto

PRESTACIONES A LA MONARQUÍA Y MERCEDES REGIAS

Los primeros servicios militares: la asistendia a los socorros de Leucata y Fuenterrabía

El estallido de la revuelta catalana y la reanudación de la actividad militar

La concesión del cargo de gobernador y la participación en las Cortes de 1645

La contribución a la recuperación de Cataluña y la gracia de gentilhombre de Cámara de don Juan

El acceso a la regencia de la capitanía general

La actuación ante la revuelta de los labradores de 1663 .

Las peticiones de la década de los sesenta y la presentación de título nobiliario

ACUMULACIÓN DE PATRIMONIO, ADQUISICIÓN DEL LUGAR DE TORCAS Y ENDEUDAMIENTO

La herencia de la casa y tierras de Museros

La sucesión en el vínculo instituido por Leonor Martí de Pons, viuda de Felipe Pons, vicecanciller de la Corona de Aragón

La Casa Grande de la plaza de Predicadores

Los censos

Las adquisiciones propias. Las fincas urbanas y el lugar de Torcas

Pese a todo, el progresivo endeudamiento

Los costes del matrimonio de su hijo y el empeño de bienes a la Ciudad de Valencia

EL FINAL DE UNA VIDA INTENSA. LAS ÚLTIMAS VOLUNTADES

LA RECLAMACIÓN POR DOÑA LAURA DE LAS SUMAS ADEUDADAS A SU MARIDO

IV.DON JOSÉ DE CASTELLVÍ Y ALAGÓN. ENNOBLECIMIENTO, IMPLICACIÓN CULTURAL Y SECUELAS DE LA GUERRA

EL ESPACIO PRIVADO

Nacimiento, esponsales y capitulaciones matrimoniales

Amonestaciones, matrimonio por poderes y problemático pago de la dote

HERENCIA, PROPIEDAD Y EXPLOTACIÓN .

Las bases de la hacienda. El legado paterno

Las pertenencias maternas. Testamento e inventario de bienes de doña Laura

Las adquisiciones propias y la institución de un nuevo vínculo

La explotación del lugar de Villatorcas

Las condiciones de la repoblación

Los establecimientos

Los ingresos por censos

LA ESFERA POLÍTICA

De la gobernación de Valencia al virreinato de Mallorca

El controvertido acceso a la plaza de Consejero del Consejo de Aragón

Las mercedes regias y la concesión del título nobiliario

LAS INQUIETUDES CULTURALES

Academias, mecenazgo y legado intelectual

Las composiciones poéticas

El vejamen para la Academia San Miguel de Llíria

El patrocinio de la Biblioteca de Escritores de Rodríguez

Los «apuntamientos» de Villatorcas. Fuentes, temas y selección de autores

El catálogo de santas imágenes de Nuestra Señora

Una obra con colaboración

Las fuentes originales y su valoración.

Obras impresas

Manuscritos y bibliotecas privadas

Documentación de Archivo

La información cruzada

La crítica de las fuentes

Los contenidos. Entre la iconografía, la devoción, la historia y el arte

Fervor popular y veneración particular .

Los modelos de religiosidad barroca

Las referencias históricas

Las anotaciones artísticas

La biblioteca

La configuración de la biblioteca

La salvaguarda de los libros. Confiscación, vinculación y herencia

El inventario de la librería y sus contenidos

Los títulos

EL IMPACTO DEL CAMBIO DINÁSTICO

La derivación de la confiscación de bienes a su primogénito

La demanda de alimentos de sus hijos varones

La reclamación de la casa familiar y de los bienes propios

Voluntades testamentarias forzadas

El inventario de la «Casa Grande» de la Plaza de Predicadores

Los sitios

Las declaraciones de doña Laura y la disputa por la herencia paterna

INTRODUCCIÓN

La imagen de una sociedad moderna cerrada y estática, que hacía prácticamente imposible acceder a la élite desde los escalones sociales inferiores, fue matizada hace bastantes años por Domínguez Ortiz1 y arrumbada posteriormente de la mano de los nuevos enfoques de investigación. Para el caso de la nobleza, es evidente que el panorama historiográfico ha cambiado radicalmente en los últimos veinte años. A. Carrasco constataba que el número de nobles no dejó de aumentar a lo largo de los siglos XVI y XVII, al igual que sucedió en toda Europa aunque la cadencia no fuera uniforme ni tampoco las razones.2 Más recientemente, E. Soria ha caracterizado el ascenso social como uno de los factores de mayor transcendencia de la España Moderna, hasta el punto de considerarlo uno de los «motores» fundamentales de la Monarquía.3 Con ello, la sociedad moderna se revela más abierta y flexible de lo que se ha venido valorando y se desvanece el mito de un sistema inmóvil y privilegiado, reservado para unos pocos elegidos. Por el contrario, la proliferación de estudios sobre la nobleza, cada vez más presentes en el panorama historiográfico, afianza la idea de que durante la Época Moderna nuevas familias iniciarán un largo camino con el objetivo común de conseguir reconocimiento social mediante la obtención de honores y títulos que así lo exterioricen. Su recorrido estará jalonado por estrategias familiares y patrimoniales, actuaciones políticas y comportamientos culturales encaminados a engrandecer su pasado y acrecentar la categoría e influencia de su linaje. Junto a estos, y por encima de ellos, los servicios a la Corona se evidencian como uno de los principales mecanismos de ascenso social y de ennoblecimiento en la España Moderna.

La situación no es diferente en el caso específico valenciano. Así lo demostró Pastor Fluixà,4 e investigaciones muy recientes sobre los linajes de los Boïl de Arenós, marqueses de Boïl; los Cernesio, condes de Parcent; los Cervelló, condes de Cervelló; los Mercader, condes de Buñol; los Pardo de la Casta, condes de Alaquás i marqueses de la Casta o los Vilaragut, condes de Olocau y marqueses de Llanera, entre otros, resultan reveladores en este sentido y vienen a corroborar esta realidad.5 Partiendo de este escenario como marco de referencia, en este trabajo indagamos la trayectoria que permitiría a una de las ramas del linaje de los Castellví pasar, en el transcurso de algo más de una centuria, de la condición de señores de Puchol a la de marqueses de Villatorcas.

La investigación muestra que, hijo segundón del señor de Benimuslem y Mulata, don Amberto de Castellví, señor del lugar de Puchol, inició una nueva rama del linaje de los Castellví cuya consolidación, además de un pequeño señorío, exigiría la conformación de un sólido patrimonio. Es por ello que su primogénito don Francisco emprendió un notorio proceso de ampliación del patrimonio familiar mediante la adquisición de diversas propiedades en el lugar de Museros sobre las que instituyó un vínculo. Con todo, sería su hijo don Basilio de Castellví y Pons quien protagonizara una acumulación patrimonial más notoria. A ella no fue ajena la política matrimonial de los titulares del linaje –que les llevaría a emparentar con destacadas Casas valencianas como los Vich, Pons, Milà, los condes de Carlet o los marqueses de Villasor–; el reducido número de hijos tanto de los Pons como de los Castellví; así como la reversión a la línea principal de legados de los miembros de la familia que no contrajeron matrimonio o que fallecieron sin descendencia. Todo ello permitió que en los años siguientes a su nombramiento como portantveus de general governador en 1644 se aunaran en su persona sucesivas herencias y sucesiones en vínculos. Culminación del proceso, serían sus adquisiciones propias, conformadas por un conjunto de casas, que constituyeron una gran propiedad urbana, y por la compra del lugar de Torcas, de elevada significación por cuanto le permitía acceder a la condición de señor. Se cimentaban así las bases familiares y económicas del nuevo linaje, que su hijo don José de Castellví y Alagón, heredó, explotó y amplió con sus incorporaciones personales.

Pero el estudio demuestra que, junto a esta adecuada estrategia matrimonial y patrimonial, los servicios a la Corona resultarían decisivos para el encumbramiento social de los señores de Puchol. En este proceso sería don Juan Castellví y Vich quien sentara los cimientos en el tránsito de los siglos XVI al XVII. Su brillante trayectoria militar al servicio de la política exterior de la Monarquía le hizo acreedor del reconocimiento del Rey Prudente, del favor de Lerma y también del de Felipe III, llegando a ocupar cargos relevantes en la escena política valenciana. De su mano, el linaje iniciaría un proceso ascensional que su hijo don Basilio reforzó con nuevos servicios, tanto en el espacio militar como en el político. Para ello la coyuntura de la guerra con Francia y el estallido de la Revuelta Catalana, le brindaron una oportunidad excepcional. Su hijo, don José de Castellví y Coloma, recogería el testigo y en la esfera política continuó desempeñando relevantes cargos de delegación regia. Pero para entonces tan dilatada e intensa trayectoria familiar de servicios ya había sido objeto de un trascendental reconocimiento real. En 1690 Carlos II expidió del título de marqués de Villatorcas a favor de don José; una concesión que ponía broche a la aspiración de ennoblecimiento del linaje con un título que posteriormente transmitiría a sus descendientes.

Con todo, quizás su mayor notoriedad cabe buscarla en la capacidad de aunar a su destacada actividad política unas fuertes inquietudes intelectuales que le convirtieron en impulsor, protagonista y símbolo del extraordinario dinamismo adquirido por la vida cultural de Valencia a finales del siglo XVII. Su especial atracción por las letras se tradujo, por una parte, en una activa participación en las tertulias y academias literarias y científicas y en la reunión en su propia casa de la Academia denominada de los Desamparados-San Francisco Javier. A esta faceta cabe añadir su mecenazgo cultural como editor de libros y la autoría de numerosos manuscritos de variada temática en los que se muestra como un autor polifacético, capaz de armonizar la seriedad de unos versos fúnebres, el tono jocoso de un vejamen literario, el profundo conocimiento de las fuentes históricas y la investigación de archivo. Todavía, el inventario de sus bienes nos proporciona una magnífica información sobre su dimensión como bibliófilo y poseedor de una fabulosa biblioteca –que debió ser la más importante de la Valencia de su tiempo– cuya excepcionalidad evidencia que fuera ampliamente utilizada por tan destacados bibliógrafos valencianos del siglo XVIII como Rodríguez y Ximeno para la elaboración de sus obras.

Tratar de aprehender tan variadas dimensiones –familiar, patrimonial, política, ascensional y cultural– en tanto que expresión de la idiosincrasia de tan destacado linaje y, muy especialmente, como una contribución más al conocimiento de la nobleza valenciana durante la Edad Moderna, constituye la pretensión de estas páginas. Unas páginas que deben mucho a mi familia, sin cuya ayuda no hubieran sido posibles. Mi agradecimiento también a Vicent Olmos y al Servei de Publicacions de la Universitat de València por su publicación.

1A. Domínguez Ortiz, Las clases privilegiadas en la España del Antiguo Régimen, Madrid, 1973, pp. 9-10.

2A. Carrasco Martínez, Sangre, honor y privilegio. La nobleza española bajo los Austrias, Barcelona, 2000, p. 36.

3E. Soria Mesa, La nobleza en la España Moderna. Cambio y continuidad, Madrid, 2007, p. 34.

4J. Pastor i Fluixà, «Nobles i cavallers al País Valencià», Saitabi. Revista de la Facultat de Geografia i Història, 43, 1993, pp. 13-54.

5P. Lloret Gómez de Barreda, Ser noble en la València del segle XVII. El llinatge dels Villaragut. València, 2005; G. Pérez Torregrosa, «Espacio foral y patronazgo regio. Los Boïl de Arenós en el siglo XVII», Saitabi. Revista de la Facultat de Geografia i Història, 60-61, 2010-2011, pp. 255-272; E. M. Gil Guerrero, «Los Pardo de la Casta. El ascenso de un linaje al servicio regio (siglos XIV-XVII)», Estudis. Revista de historia moderna, 37, 2011, pp. 487-509; J. San Ruperto Albert, «De comerciants a «grandes» d’Espanya. Els Cernesio, comtes de Parcent, al segle XVII». Estudis. Revista de historia moderna, 39, 2013, pp. 253-272; M. Ll. Muñoz Altabert, «La entretela de la historia. Algunos aspectos en la trayectoria del linaje Mercader, señores de Buñol (siglos XVI y XVII)», en A. Felipo y C. Pérez (eds.), La nobleza valenciana en la Edad Moderna. Patrimonio, poder y cultura, Valencia, 2014; E. Marí Garcia, «Las bases patrimoniales de una nueva nobleza: los Roig de Valencia», en A. Felipo y C. Pérez (eds.), La nobleza valenciana en la Edad Moderna. Patrimonio, poder y cultura, Valencia, 2014; A. Felipo Orts, El Conde de Cervelló y el Consejo de Italia: escritos políticos en el exilio austracista (1724-1745), València, 2007. Y de la misma autora, De nobles, armas y letras. El linaje de los Cervelló en la Valencia del siglo XVII (en prensa).

I. LAS RAÍCES FAMILIARES DEL LINAJE

Los orígenes de la rama de los Castellví que nos ocupa cabe situarlos en don Luis de Castellví y Juan –hijo del señor de Carlet, don Luis de Castellví, y de su segunda mujer, doña Juana Juan–, quien en 1441 compró a Juan Gil el lugar de Benimuslem. Sobre él, en reconocimiento de los servicios prestados, Juan II le hizo merced de la jurisdicción, que hacía extensiva a sus hijos varones, mediante privilegio concedido en 1459.1 Casado con doña Leonor Tolsà –hija de Juan Tolsà Pardo de la Casta– fruto de esta unión serían Pedro, Luis, Alberto, Juan, Leonor, Violante y Aldonza. A su vez, su primogénito, don Pedro de Castellví, señor de Benimuslem y Mulata, compró en 1479 el vizcondado de San Luri y la villa de Laconi a don Enrique Enríquez de Sicilia, intitulándose vizconde y conde hasta que en 1495 cedió estos estados a su hermano don Luis de Castellví.2 En otro orden, don Pedro asistió a Juan II cuando en 1473 un ejército francés penetró en el condado de Rosellón y sitió Perpiñán, servicio que el monarca aragonés compensó ampliando la plena jurisdicción sobre el lugar de Benimuslem a las mujeres del linaje, en privilegio expedido en Perpiñán el 25 de julio de dicho año.3 Al respecto, relataba Viciana que «considerando que don Pedro de Castellví, hijo de don Luis, señor de Benimuslem, entró en Perpiñán al tiempo que los franceses vinieron con gruesso exército contra Perpiñán, y que sus hechos notables merescían mercedes que, por ende, le otorgaba toda la jurisdición de Benimuslem a los varones y hembras, successores en Benimuslem».4

Por lo demás, casado con doña doña Ángela de Monsoriu –hija del señor de Faura y de doña Violante Ferrer–, el 19 de noviembre de 1497 don Pedro, residente en la ciudad de Valencia y aquejado de una enfermedad que hacía temer por su vida, dispuso sus últimas voluntades ante el notario Juan Baustista Vila. En ellas designaba albaceas testamentarios a su suegro, mosén Pedro Ramón de Monsoriu, y a su propia esposa doña Ángela, a quienes concedía facultad para vender cuantos bienes estimaran oportunos a fin de que quedaran satisfechas sus mandas; encargaba a su mujer la reparación de sus deudas, entre las que reconocía la de 180 libras contraída con el «mestre del tresor de Rodes»; y disponía su sepultura en la capilla que el linaje de los Castellví poseía en el convento de Predicadores, dejando para sufragio de su alma 100 libras y confiando a su mujer la asignación de la cantidad a destinar a «gramalles e capirons». Por otra parte, legaba a cada uno de sus hijos –don Luis, don Juan Bautista, doña Jerónima, don Amberto y don Gonzalbo– una «castellana d’or» en concepto de legítima, y en el resto de sus bienes instituía heredera universal a su mujer, doña Ángela –en tanto no contrajera nuevas nupcias–, a quien concedía facultad para distribuirlos según su voluntad entre sus hijos de quienes la designaba tutora y procuradora. Unos años después, el 3 de enero de 1502, fallecía don Pedro, procediéndose a la apertura de su testamento al día siguiente. Sus designios conferían relevancia especial al testamento que dispusiera doña Ángela ante el mismo notario el 25 de abril de 1508. En él designaba albacea a su hijo don Luis de Castellví; encomendaba su alma a Dios y elegía como sepultura la capilla del monasterio de la Virgen del Socorro, de acuerdo con las siguientes consideraciones:

Vull e man lo meu cos ésser soterrat en eclesiàstica sepultura lliurat en lo monestir de la Verge Maria del Socors, construyt en la orta de València en lo vars o fossa novament fet en la capella de la Verge Maria o al peu del altar major com los frares del dit monestir mo tinguen promés acollir-me en lo dit vars o fossa constituhyt en la dita capella, o al peu del altar major, per causa de la qual sepultura a mi per los dits frares promesa, eleix als dits frares per caritat e perquè preguen Déu per la mia ànima de les dites cinquanta lliures.5

Especificaba también su deseo de que su cuerpo fuera trasladado a dicho convento sobre un féretro recubierto con tejido de oro por seis pobres vergonzantes entre quienes tras su sepultura se repartiría el tejido en remisión de sus pecados. Para ello destinaba 50 libras, debiendo distribuirse el posible sobrante entre misas por su alma y de todos sus difuntos y el pago de las deudas que tuviera contraídas con la cofradía de la Virgen María. Tras ordenar que ni sus hijos ni persona alguna llevaran luto ni señal alguna de su muerte, encargándoles que, en su lugar, rogaran a Dios por su alma, pasaba a disponer los bienes entre sus hijos. Así, legaba a su hijo don Bautista 5 sueldos en concepto de legítima, aduciendo que «per gràcies a Nostre Señor deva que.l dit fill meu tingué prou béns, los quals yo li e procurats de la magnífica na Damiata Ferrer, àvia mia». A su hija Jerónima, le dejaba 60.000 sueldos –50.000 de sus bienes propios y 10.000 de los de su marido–, manifestando su deseo de que usufructuara el lugar de Benimuslem y todos sus bienes y rentas hasta que le fuera satisfecha la totalidad de dicha suma, con la condición impuesta de que si fallecía sin descendencia los 50.000 sueldos pasaran por partes iguales a sus hijos don Amberto y don Gonzalbo.

…e aquells dits seixanta milia sous vull ésser pagats a la dita noble dona Hierònima de Castellví filla mia, ab marit o sens marit. E fins tant sia pagada e éntegrament satisfeta dels dits seixanta milia sous vull e man aquella dita dona Gerónima tinga e poseheixca lo dit meu lloch de Benimuslem e tots los béns e rendes mies, dels quals tinch pagament rebut per lo notari desus scrit, de les quals rendes fasa a ses voluntats, sens contradictió, que no vull que persona alguna li sia feta…com la voluntat e intenció inconmutable mia sia que la dita noble dona Gerónima, filla mia, tinga los dits béns meus e rebre los fruyts de aquells tant y tan longament fins que li sia pagada e satisfeta dels dits seixanta milia sous. E lo qual llegat fas a la dita noble dona Gerónima, filla mia, sots tal emperò vincle e condició que si aquella morrà, quant que quant, sens fills llegíttims e naturals e de llegítim matrimoni procreats e nats que, deduyts e llevats deu milia sous dels quals la dita filla mia puixa testar a ses voluntats, los restants cinquanta milia sous sien e vinguen als nobles don Anbert de castellví e don Gonçalbo de Castellví, fills meus, per eguals parts…6

Además de ello, donaba a doña Jerónima dos candelabros de plata, todas sus joyas, vestidos y ropa personal, así como su propia cama y todo su «forniment» –que también ella había heredado de su madre– integrado por «tres matalaffs, una fillola, dos parells de llançols, una vanona, un papalló ab son pom, e més tota la roba de lli e dos cortines de ras e un drap de peus», así como dos cojines, todo lo cual quedaba obligada a ceder a su hermano Amberto en caso de contraer matrimonio. Don Amberto recibía sus ropas de vestir, caballo y armas, además de 50 libras de renta anual, bajo vínculo y condición de que caso de fallecer sin hijos pasaran a don Gonzalbo, a quien, por su parte, donaba 25 libras de renta anual, bajo vínculo y condición de que si fallecía sin descendientes pasaran a don Amberto y sus descendientes. En el resto de sus bienes instituía heredero universal a su hijo don Luis, bajo vínculo y condición de que si fallecía sin descendencia pasaran a sus otros hijos varones, don Amberto y don Gonzalbo y sus descendientes, con la obligación impuesta de que todos los años, dos días antes de la festividad de Todos los Santos, celebraran dos aniversarios por su alma y la de su madre, doña Yolante de Monsoriu, así como que colocaran sobre su sepultura un paño de terciopelo y satén con los símbolos de los Castellví y de los Monsoriu. De esta manera, don Luis sucedía en el vínculo y se convertía en el nuevo señor de Benimuslem y Mulata, continuando así una línea sucesoria, que seguirían sus descendientes, y a quien un privilegio de Carlos I, fechado en Monzón en noviembre de 1553, confirmaba la jurisdicción sobre el lugar.7

LA FORJA DE UNA NUEVA RAMA DE LOS CASTELLVÍ. LA ESCISIÓN HEREDITARIA Y EL SEÑORÍO DE PUCHOL

Nos interesa, no obstante, la personalidad de su hermano don Amberto, señor del lugar de Puchol, de cuya mano se iniciaría la rama del linaje de los Castellví que enlaza directamente con los personajes objeto de nuestro estudio. Las primeras noticias que de él poseemos nos sitúan ante la firma de sus capitulaciones matrimoniales con doña Ana de Castellví –hija de don Gilaberto y de doña Juana Catalá de Valeriola– el 20 de enero de 1517 ante el notario Juan Nadal,8 fruto de cuyo matrimonio serían don Vicente, don Francisco y don José. Todavía joven, el 23 de febrero de 1529, dictó las que acabarían siendo sus últimas voluntades ante el notario Juan Tolosa. En ellas, tras revocar cualquier disposición anterior, designaba albaceas testamentarios a su mujer, a su hermano Gonzalbo y a fray Barceló, vicario de la Virgen María de la Murta, a quienes otorgaba poder para vender cuantos bienes estimaran necesarios para satisfacer sus deudas. Asimismo, encomendaba su alma a Dios, elegía por sepultura el «vars» de la capilla de la Virgen del Socorro de la ciudad de Valencia, encargaba 100 misas por su alma en el monasterio de la Murta, destinando 100 libras para gastos de funeral y sufragios, respecto a los cuales disponía con detalle poco habitual los rezos que deseaba que presidieran la celebración de sus exequias:

Item, vull e man que lo dia de les mies obsequies me sien dites totes les mises de réquiem que en lo dit monestir de la Verge Maria del Socors dir-se poran. E més, vull e man que.m sien dits los trentenaris de Sant Amador, les mises de la Creu e les de la Trinitat en lo dit monestir dels Socors. Item, vull y man que.m sien elegides persona e persones que puguen dir la oració dels açots y encara les devocions de Sent Vicent com llargament saben se han de fer.9

Especial cuidado tuvo, igualmente, de dejar encargado –como ya hiciera doña Ángela– que no se llevara luto alguno por su alma y que las sumas que de tal concepto pudieran derivarse se destinaran a misas por su alma, así como que se celebrara anualmente un aniversario, pudiendo tomar de sus bienes la suma necesaria para ello. En otro orden, legaba a Dionisio Barber «un capús y un sayó de drap»; a Juan García un «capús» y a la mujer de éste un mantel. Disponía que un esclavo negro llamado Juan que servía en su casa lo hiciera durante ocho años en la de su sucesor, cumplidos los cuales se le otorgara la libertad: «sia franch e li hajen de donar carta de franquea, ensembs ab una casa y terres del Puchol, sens preu algú, sols que sia tengut pagar los càrrechs que los altres vehins de Puchol acostumen pagar al señor».

Legaba a su hijo don Francisco 25.000 sueldos, en los que había sucedido por muerte de su hermana doña Jerónima de Castellví y de Rebolledo, bajo vínculo y condición de que si fallecía sin descendientes sucediera en esta suma su hijo don José sin detracción alguna y, en su defecto, don Vicente. Respecto a don José, manifestaba su voluntad de que abrazara la vida religiosa, disponiendo a tal fin la obligación del sucesor en el vínculo de afrontar las costas de alimentos, estudios y libros hasta que alcanzara la edad de 20 años, momento a partir del cual le pasaría una renta anual de 50 libras hasta que obtuviera una eclesiástica. Concedía a su mujer, doña Ana, el usufructo de todos los bienes y la tutela de sus hijos que, caso de contraer segundas nupcias o no vivir «castament», sería sustituida por su hermano Gonzalbo. Fallecida ésta, instituía heredero universal a don Vicente, en aquellos momentos su primogénito, bajo vínculo y condición de que si fallecía sin descendientes le sucediera su segundo hijo, don Francisco. Contemplaba también la contingencia de que todos sus hijos murieran sin descendencia, disponiendo en tal caso la sucesión en su hermano Gonzalbo, y sus descendientes, y si también éste falleciera sin descendencia en su hermano Luis.

Dos años después, en febrero de 1531, moría don Amberto. En ese momento sería don Vicente quien sucediera a su padre, actuando como tutor su tío don Gonzalbo. No obstante, sabemos que finalmente –seguramente por muerte de don Vicente– sería don Francisco quien sucediera a su padre.

Por su parte, don Francisco contrató matrimonio el 31 de mayo de 1546 con doña Ana Vich10 –hija de don Antonio Vich y de doña María de Castellví, hija, a su vez, de don Gaspar de Castellví, sexto barón de Carlet–11 cuyo grado de parentesco exigió una dispensa papal expedida en mayo de 1546.12 El nuevo matrimonio desarrollaría un notorio proceso de ampliación del patrimonio familiar mediante la adquisición de diversas propiedades en el lugar de Museros. En abril de 1553 compraron a don Ángel Pardo de la Casta y doña Violante Vilaragut una casa, 50 cahizadas y 4 hanegadas de tierra situadas en el término de Museros por precio de 16.000 libras, de las que en el acto de venta hicieron efectivas 7.000.13 Durante los años siguientes don Francisco de Castellví amplió este núcleo inicial con otros inmuebles. Así, en 1566 compró 20 hanegadas de tierra en la partida de Las huitenas por precio de 14 libras; en 1567 una casa y 10 hanegadas de tierra de morera en la partida de San Onofre y 3 cahizadas de tierra en la partida del Molino; y en 1572 siete cahizadas en la partida de Las huitenas por el precio de 321 libras. De esta manera, don Francisco había conseguido acumular un significativo conjunto patrimonial en Museros, que habría de transmitir a sus descendientes.14

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680 səh. 17 illustrasiyalar
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9788437096988
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Bookwire
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