Kitabı oxu: «Poesía, teatro y juego cortesano»

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POESÍA, TEATRO Y JUEGO CORTESANO

PAPELES INÉDITOS DEL MARQUÉS DE VILLATORCAS

COLECCIÓN PARNASEO

27

Colección dirigida por

José Luis Canet

Coordinación

Rafael Beltrán

Marta Haro Cortés

Evangelina Rodríguez

POESÍA, TEATRO Y JUEGO CORTESANO

PAPELES INÉDITOS DEL MARQUÉS DE VILLATORCAS

José Luis Canet, Amparo Felipo, Pasqual Mas, Evangelina Rodríguez y Francisco Javier Vellón

Coord. José Luis Canet


©

De esta edición:

Publicacions de la Universitat de València

Los autores

Mayo de 2016

I.S.B.N.: 978-84-9134-037-9

Diseño de la cubierta:

Celso Hernández de la Figuera y J. L. Canet

Imagen de portada:

Dibujo de la representación de La fiera, el rayo y la piedra de Calderón

(Valencia, 1690). Ms. 14614 BNM, fol. 39ro.

Maquetación:

José Luis Canet

Publicacions de la Universitat de València

http://puv.uv.es

publicacions@uv.es

Parnaseo

http://parnaseo.uv.es

Esta colección se incluye dentro del Proyecto de Investigación del

Ministerio de Ciencia e Innovación, referencia FFI2014-51781-P

Poesía, teatro y juego cortesano: papeles inéditos del Marqués de Villatorcas / José Luis Canet, Amparo Felipo, Pasqual Mas, Evangelina Rodríguez, Francisco Javier Vellón ; coord. José Luis Canet

Valencia : Publicacions de la Universitat de València, 2016

468 p. ; 17 × 23,5 cm — (Parnaseo ; 27)

ISBN: 978-84-9134-037-9

1. Castellví y Alagón, José de, Marqués de Villatorcas. Crítica i interpretació. I. Canet Vallés, José Luis. II. Felipo Orts, Amparo. III. Mas, Paqual. IV. Rodríguez, Evangelina. V. Vellón Lahoz, Francisco Javier. VI. Publicacions de la Universitat de València.

821.134.2 Castellví y Alagón, José de

ÍNDICE GENERAL

PREÁMBULO Y CRITERIOS DE EDICIÓN

EL MARQUÉS DE VILLATORCAS. APUNTES BIOGRÁFICOS

La actividad política

Patrimonio material y sensibilidad artística

Las inquietudes intelectuales

Entre sus papeles. Obras inéditas de la actividad literaria a finales del siglo XVII

POESÍAS Y ACADEMIAS

Jhesús, María, Joseph. Muerte, juycio, ynfierno y gloria. Dedicados a Christo en la Cruz. Del ynfierno. Discurso tercero.

Poesías académicas

– Varias poesías de la Justa Poética que celebraron los cavalleros de la Academia de las Ciencias

– Vejamen de la Academia de San Miguel de Liria

Poesías de autores desconocidos

Tradúcese en un soneto español la epigrama 86 de el libro 6 de Marcial

ERUDICIÓN POSHUMANISTA Y TEATRO POPULAR

Del eclecticismo alegórico al entretenimiento

Un Prometeo «a lo divino»: edición de un auto sacramental

En la tabla de juego: edición de un baile cantado y entremesado

JUEGO CORTESANO

Libros de suertes

Libro de los oráculos de Urganda

A Josep LLuís Sirera Turó

In memoriam

PREÁMBULO

Hacia el último trimestre de 2014, la profesora Amparo Felipo me comentó que en sus investigaciones sobre el Marqués de Villatorcas, sobre quien acababa de publicar el libro: Nobleza, poder y cultura. El linaje Castellví y el marquesado de Villatorcas, había localizado en la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, entre los legajos relativos al citado marqués, varios textos literarios; muy gentilmente me mostró la transcripción que había realizado y me comentó su interés en que salieran publicados conjuntamente en alguna de las colecciones del Servicio de Publicaciones de la Universitat de València. Inmediatamente le indiqué que por la materia, la mejor colección sería la de Parnaseo, dedicada al ámbito de la Literatura Hispánica.

Una vez leídos los textos, me parecieron súmamente interesantes, pues mostraban el mundo literario y cultural de finales del Barroco en Valencia. Todos ellos a mi parecer eran inéditos, y por tanto había que sacarlos a la luz. Le propuse, pues, que dichos textos incoporaran un estudio y una edición rigurosa y anotada; cosa que inmediatamente aceptó.

Como había unos pocos textos teatrales y otros de poesía —entre los que se incluían vejámenes y una Justa poética, correspondientes a la Academias de las Ciencias y la de San Miguel de Líria—, le propuse que lo mejor era que integráramos a varios colegas y amigos especialistas en cada una de las materias. Y fue así como me puse en contacto en primer lugar con Evangelina Rodríguez y Josep LLuís Sirera a quienes propuse participar en el proyecto de edición. Quedamos en leer tranquilamente la inicial transcripción de Amparo Felipo y comentar en una siguiente reunión la distribución de las obras, que convoqué para el mes de febrero de 2015, y en la que participaron también, a propuesta de todos, Pasqual Mas y Francisco Javier Vellón como estudiosos de la poesía y las academias literarias. El profesor Josep LLuís Sirera me anunció mediante un correo electrónico que por una serie de circunstancias, entre ellas la de su jubilación y diferentes trabajos en los que estaba inmerso, pero sobre todo para no retrasar demasiado la salida del libro, prefería no participar.

Así pues, en las reuniones de febrero y marzo, cada uno de nosotros escogió los textos más en consonancia con su especialización. La profesora Amparo Felipo, catedrática en Historia e interesada por el estudio de la nobleza valenciana del siglo XVII, propuso realizar la Biografía del Marqués, incluyendo los datos imprescindibles para poder entender la actividad política y cultural de don José de Castellví y Alagón, marqués de Villatorcas, así como su mecenazgo literario y académico.

Pasqual Mas y Francisco Javier Vellón manifestaron su interés por editar todo lo relacionado con la poesía y Academias literarias; la profesora Evangelina Rodríguez lo relativo a las piezas teatrales (auto sacramental y baile entremesado); finalmente, quedó la parte lúdica-adivinatoria, un libro completo de suertes, que sugerí editarlo sin perder la foliación de la época para poder utilizarlo en la actualidad como lo hicieron los nobles cortesanos de antaño mediante preguntas y respuestas de oráculos y sibilas.

Finalmente se decidió unificar los criterios de transcripción y anotación para todos los textos, similares a los que habíamos utilizado para las Actas de la Academia de los Nocturnos, en un intendo de seguir con la mayor fidelidad posible el original. El resultado de todo este esfuerzo es el que el lector tiene entre sus manos. Et vale.

José Luis Canet

Criterios de transcripción

Criterios gráficos y ortográficos

1. Reproducción de las grafías originales de los textos, cuando no supongan ninguna dificultad para su comprensión, exceptuando la u y la v, y la i y la j, que se transcriben según su valor vocálico o consonántico.

2. Modernización de la puntuación, acentuación y uso de mayúsculas según el uso actual.

3. Desarrollo de las abreviaturas, enmarcando entre corchetes lo añadido, a excepción de la q desarrollada de modo sistemático.

4. Las grafías o partículas añadidas, para facilitar la comprensión del texto, irán enmarcadas en corchetes.

5. Separación de palabras (excepto las contracciones deste/a/o, della/o, etc.).

6. Las tachaduras o enmiendas se señalarán en nota, transcribiéndolas si son legibles.

Aparato crítico

1. Se proporcionará el significado de las palabras que puedan determinar un significado o un contexto semántico concreto, evitando las notas léxicas más obvias, al esperarse que el lector del trabajo sea un especialista y no un público popular.

2. Se anotarán los datos, expresiones, referencias históricas, bíblicas, poéticas o de cultura del contexto que abunden en la comprensión nítida de los textos.

EL MARQUÉS DE VILLATORCAS

APUNTES BIOGRÁFICOS

Amparo Felipo Orts

(Universitat de València)

EL MARQUÉS DE VILLATORCAS

APUNTES BIOGRÁFICOS

Hijo de don Basilio de Castellví y Pons y de doña Laura de Alagón, don José de Castellví y Alagón nació en Valencia en diciembre de 1653. En 1672 contrajo matrimonio con doña Guiomar Coloma Pérez Calvillo, hija de don Juan Andrés Coloma Pérez Calvillo, conde de Elda, y de doña Isabel Francisca Pujades y Borja, condesa de Elda y Anna, en una ceremonia oficiada por poderes en la iglesia parroquial de Santa Ana de Elda, en la que actuó como procurador don Antonio Coloma Pujades y Borja, conde de Anna. Suponía ésta el entronque del linaje Castellví con las destacadas casas nobiliarias de Elda y Anna, que participaban de unas comunes inquietudes culturales. Por lo demás, la trayectoria vital de don José de Castellví y Alagón se caracterizó por una importante labor desarrollada en la doble dimensión política y cultural, que no le impidió reunir un valioso patrimonio, resultado de las herencias recibidas y de las adquisiciones personales1.

LA ACTIVIDAD POLÍTICA

Ciertamente, siguiendo una larga tradición familiar de servicios a la Monarquía, que se remonta cuanto menos al siglo XVI, don José de Castellví desarrolló una intensa actividad política. Menino de Carlos II y castellano del castillo de Orihuela, accedió al oficio de portantveus de general governador de la Ciudad y Reino de Valencia a la muerte de su padre en 1672, de cuya sucesión le había hecho merced el monarca. En 1691 promocionó al virreinato de Mallorca, cargo que le fue prorrogado en 1694 y que desempeñó hasta marzo de 1698.2 Mientras tanto, en documento expedido el 25 de diciembre de 1690 había obtenido el título de marqués de Villatorcas, en compensación a los servicios familiares y personales prestados a la Corona3. Por otra parte, aunque su condición de virrey de Mallorca le impidió desempeñar el puesto, el marqués, que ya había accedido al Consejo de Aragón como consejero supernumerario en 16884, obtuvo el 29 de abril de 1694 el privilegio de ocupar una plaza de consejero de capa y espada, vacante por muerte del marqués de Castelnovo.5 Concluido el segundo virreinato, se incorporó de nuevo al Consejo de Aragón, puesto que continuaba ocupando cuando comenzó la Guerra de Sucesión.

No obstante, como ocurriría con el resto de la sociedad valenciana, el marqués de Villatorcas no pudo verse libre de las implicaciones del conflicto. En su condición de miembro del Consejo de Aragón, como ha estudiado J. Arrieta, su adscripción a uno u otro bando puede intuirse a raíz de los decretos de 17 y 21 de junio de 1706 por los que el rey disponía el traslado de sus ministros y consejeros a Guadalajara y Burgos respectivamente, ordenando la suspensión de sus cargos de quienes no cumplieran esta orden. En su opinión, esta medida permite determinar los pocos personajes que en ese momento se definieron como leales a Felipe V. Entre ellos no figuraba el marqués de Villatorcas quien, por el contrario, sería uno de los que, por el hecho de haber permanecido en el Consejo de Aragón austriacista, sería calificado como «intruso» desde la óptica borbónica y, como tal, reemplazado de su condición de consejero de capa y espada por Valencia por el marqués del Bosque en octubre de 1706. Aunque a consecuencia de ello fue suspendido de su cargo, posteriormente un decreto de Felipe V de 3 de marzo de 1707 le declaraba —junto con una larga lista de personajes— «libre del crimen de infidelidad». En todo caso, lo cierto es que aunque, según este autor, los miembros del Consejo de Aragón calificado de «intruso» terminaron reintegrándose en la órbita borbónica, don José de Castellví ya no figuraría en el Consejo renovado «con savia felipista»6 del que hasta su supresión sí continuaría formando parte el marqués del Bosque. Desde este momento perdemos el rastro de cualquier otra actividad política que hubiera podido desarrollar.

PATRIMONIO MATERIAL Y SENSIBILIDAD ARTÍSTICA

Simultáneamente, don José de Castellví reunió un destacable patrimonio, fruto de herencias y de compras personales, en el que las propiedades rústicas y urbanas se complementaron con un lujoso mobiliario, objetos decorativos de estimable valor, ricos tapices y una valiosa colección pictórica.

Por parte paterna, percibió los bienes transmitidos por sus abuelos, don Juan de Castellví y doña Luisa Pons, y por su padre, don Basilio. Se trata de un vasto agregado de propiedades urbanas, que él mismo había incrementado con la compra en 1691 de una casa en la Plaza de Santo Domingo y tres casas y un «cuarto» en la calle de la Xerea en 1695. Constituía la principal la llamada Casa Grande —actual Palacio de Cervelló—, sita en la Plaza de Predicadores, lindante con el horno denominado de Santo Domingo y con la calle de la Xerea, situada frente al convento de Santo Domingo. Se añadía a ésta otra casa situada junto a ella que lindaba por la parte anterior con la Iglesia del Convento de Santo Domingo y por la posterior con el huerto de la casa anteriormente referida; otra casa sita en la calle de Xerea, limítrofe con la calle de la Noria, con una casa de esta herencia, con otra casa recayente en la herencia de don Luis March y con la calle de la Noria. Otra casa en la misma calle, y adyacente al huerto de la Casa Grande; otra casa baja y escalerilla contigua en la calle de la Xerea; otra casa en la misma calle, fronteriza por su parte delantera con el horno de la Parreta; otra casa en dicha calle, lindante con otra de la propia herencia, con una propiedad del convento de Santo Domingo, con el horno de la Parreta y con un callejón; y por último otra casa en la misma calle, contigua por su parte trasera, a la Casa Grande. Es decir, el conjunto de edificios reunía en aquellos momentos prácticamente toda la manzana.

Se añadían a ellos el goce del dominio, propiedad y usufructos de los bienes, casas, censales, rentas, derechos y acciones recayentes y que pudieran recaer en las herencias, vínculos y mayorazgos de Marco Antonio Pons; los bienes, derechos y acciones recayentes en el vínculo instituido por doña Leonor Martí, viuda y heredera del vicecanciller don José Pons, conformados por diferentes heredades, censos, el peso de la ciudad de Xàtiva y el lugar de Villatorcas.7

Elementos ornamentales y colección pictórica

Atesoró también el marqués de Villatorcas un fabuloso acopio de piezas decorativas y obras de arte de gran valor. De ello nos informa el legado que recibió de su madre, doña Laura de Alagón, que, inventariado en septiembre de 1694, comprendía un amplio conjunto de muebles, entre los que destacan escritorios de madera de ébano decorados con marfil, veladores, bufetes, tocadores, vitrinas —entre las que sobresale una ricamente decorada con una imagen de plata de la Inmaculada Concepción—, camas, baúles… Se incluían también ocho cuadros en los que —junto al retrato del rey— dominaba la temática religiosa, con preeminencia de imágenes de vírgenes bajo diferentes advocaciones —Nuestra Señora del Sagrario, del Traspaso y de la Contemplación— representaciones de Cristo —Nacimiento, Adoración de los Reyes, Descendimiento— y de san Pedro de Alcántara. Constituían un apartado importante y de considerable riqueza las piezas de plata y muy especialmente las valiosísimas joyas engarzadas con piedras preciosas, especialmente esmeraldas, diamantes y rubíes, entre las que sobresalen un fastuoso pectoral, relicarios, cajas de oro con piedras incrustadas y riquísimos rosarios, aunque también se incluyan gargantillas, pendientes o sortijas.8

Sabemos también que en 1702 disponía de una magnífica colección de ricos objetos de que hizo donación a su hijo don Juan Basilio de Castellví con motivo de sus capitulaciones matrimoniales con doña Laura María de Cervelló.9 Se trata de un lujoso mobiliario y su aderezo que incluía: «dos camas, la una de palo santo y la otra de alavern, quatro colgaduras de cama, una de damasco verde, otra de gasa blanca bordada, otra de la China y otra de tafetán carmesí y amarillo. Catorce almuadas de estrado de damaso verde y seis cortinas de lo propio, doce almuadas de estrado de damasco verde bordadas de plata, catorce almuadas de estrado de terciopelo y damasco carmesí, doze almuadas de tercipelo y damasco carmesí, tres alfombras, una grande y dos medianas, catorze espejos con guarniciones doradas y dos guarniciones de cristal, seis escritorios grandes de evano y vidrios pintados, dos escritorios de palo santo y piedras embutidas para estrado, dos niños de Nápoles con sus urnas de cristales, dos escaparates de coral, una lámina de bronze y coral, seis bufetes embutidos de pasta… Seis reposteros y un dosel bordados de matizes sobre raso verde, dos alfombras grandes y tres pequeñas de Cicilia afelpadas… seis sillas de damasco verde. Seis docenas de sillas de nogal y baqueta nuevas con clavazón dorado. Ocho bufetes de nogal».

Le donaba también suntuosos objetos de plata: «diez y ocho trincheros, tres platos reales, tres flamenquillas, dos fuentes, un jarro, un taller grande y otro pequeño con todas sus piezas, una frutera, dos velones pequeños, tres pares de candelabros, dos docenas de cucharas, veinte y dos tenedores, diez y siete cuchillos con cabos de plata, dos pavos de plata, una pileta para agua bendita, unas tixeras y espabiladeras, seis vasos de camino, una salva». Más valor cabe atribuir al conjunto integrado por «una tapicería de Flandes historiada, que consta de ocho paños» y «Barios tapizes antiguos bien tratados para colgar, tres o quatro piezas», además de dos esculturas: «Un Santo Cristo de marfil. Otro Santo Cristo de lo mismo sobre el sepulcro». Con todo, especial relevancia adquiere la impresionante colección de cuadros que recibía don Juan Basilio. Se trata de los siguientes:

Nueve quadros grandes de batallas de mar y tierra de Carlos y Cornelia la Valle con guarniciones doradas.

Un quadro de los enemigos del Alma de Tempesta.

Un quadro del Arca de Noé del Boni.

Tres quadros del españoleto, uno de San Francisco Xavier, otro del Nacimiento y otro de la Piedad humana.

Dos quadros, uno de San Pedro y otro de la Magdalena de españoleto.

Un quadro de San Antón y San Pablo del cavallero Mathías.

Un quadro de San Pablo de Jacintho Brandi.

Un quadro de Santiago de la Valle.

Un quadro del cavallero Máximo de Lucrecia.

Un quadro pequeño de Nuestra Señora, Jesús y san Juan.

Un quadro de San Anastasio y otro de Nuestra Señora del Cartujo.

Seis quadros grandes de varias historias de la Escritura de Estevan March y otro del mismo prolongado.

Veinte payses de tierras y marina de buenas manos de Italia.

Un apostholado de Estevan March.

Cinco quadros de árboles y frutos al natural de excelentes manos de Italia. Quatro quadros de cozina de muy buena mano de Italia. Todos los dichos tienen guarniciones doradas.

Ay también hasta doze o quinze quadros grandes y pequeños de varias manos. Quatro láminas, una de Nuestra Señora, otra de Christo, otra de la Magadalena y otra de la Adoración de los Reyes, estas son para sobre los bufetes.

Una lámina de Nuestra Señora del Populo para el doselito de la cama, otras tres para lo mismo con guarniciones de bronze y piedras.10

Así pues, junto al lujoso mobiliario, los objetos de plata y los espejos, merecen especial mención la colección de tapices de Flandes y los cuadros de afamados pintores como Tempesta, José de Ribera o Esteban March, entre otros.

Pero las obras de arte donadas a su primogénito no eran las únicas que poseía. Así lo demuestra el inventario de sus pertenencias que a su muerte en Madrid en 1722 todavía custodiaba la casa familiar de la plaza de Predicadores de Valencia. Limitado al mobiliario, los cuadros y otros elementos decorativos, así como a la biblioteca, no incorporaba, sin embargo, otros bienes usualmente presentes en este tipo de documentos como el ajuar doméstico, vajilla y menaje de cocina, plata... Pese a ello, el habitual procedimiento de realizar el inventario particularizando el contenido de cada una de las habitaciones nos permite conocer con detalle la distribución de la casa, con los muebles, cuadros y otros ornamentos propios de cada una de las estancias, lo que nos acerca a los gustos y preferencias del personaje que las habitaba.11

Comenzaba la descripción por la denominada «sala obscura», pieza que, además de tres goteras talladas, decoraban lienzos representativos de la Purísima Concepción, san Antonio de Padua, santo Tomás de Villanueva, cuatro cuadros de paisajes, cinco lienzos con representaciones alusivas al Génesis y dos lienzos de temática histórica ricamente guarnecidos. Conformaban los bienes de la «galería del jardín» un total de ocho espejos de diferente forma y tamaño, profusamente guarnecidos y «pendientes todos de unos cordones de seda verde con sus borlas», goteras, un bufete de nogal y un lienzo de Historia Sagrada sobre la cama. Dos cuadros de paisajes marinos y otro de corderillos, constituían el ornamento de uno de los «gavinetillos» que conducía a dicha galería, mientras una lámina de la Virgen con orla de flores adornaba el «gavinetillo» situado a la izquierda de ésta, si bien en este caso la alcoba se encontraba vacía. La antesala de la casa acomodaba un sillón de vaqueta y dos bufetes. Componían el mobiliario de la siguiente sala siete sillas, cinco goteras de talla azul sobre las tres puertas y dos ventanas, decorando las paredes lienzos representativos de san Pedro, de la Magdalena, de la Virgen, de Santiago, de san Pablo, de san Antonio, de los santos Juanes y tres paisajes, además de cuatro espejos con ornamento de talla dorada. Otra habitación albergaba siete sillas de vaqueta, un escritorio de nogal, una lámina del Ecce Homo, un lienzo de Lucrecia, un «apostolado» y tres pinturas de pequeño tamaño sobre tabla.

La sala que daba paso a la capilla se decoraba con un lienzo del Salvador atado a la columna y otro alusivo a Nuestra Señora de la Asunción. Presidía el oratorio un retablo de madera sin dorar con frontal de hierro en el que estaban representadas las armas de la Casa, mientras la denominada sala de «los arcos» disponía de 16 sillas, dos bufetes, cuatro goteras «con collage» situadas sobre las puertas y ventanas y lienzos alusivos a san Francisco de Paula, san Francisco Javier, los tres enemigos del alma, la Piedad romana, el arca de Noé, y tres representaciones de países sobre la cama, además de dos espejos ricamente decorados. La llamada pieza de los «Atajados», reunía dieciocho sillas, diez ricas goteras de talla sobre puertas y ventanas, —«el campo de color concha y el follage corlado»— seis mesas de diferentes tamaños con pies negros labrados y profusamente decorados con flores y follajes; seis escritorios, dos de ellos más grandes adornados con escenas de Historia Sagrada pintadas sobre vidrio; dos medianos y dos pequeños pintados del mismo modo con motivos paisajísticos; seis cuadros con representaciones de países, dos con escenas de batallas y un lienzo de San Francisco de Paula. La segunda estancia se ornamentaba con cinco bodegones y un lienzo de San Francisco de Asís; la tercera con tres lienzos representativos de batallas; la cuarta con tres cuadros de temas marinos y los retratos de don José de Castellví y de doña Giomar Coloma. En la habitación denominada de «las criadas» se ubicaba un bufete de nogal. En el entresuelo se distribuían tres habitaciones. Decoraban la primera dos bufetes y lienzos representativos de la Adoración de los Santos Reyes y de una borrasca; la segunda, once sillas de vaqueta, dos bufetes de nogal y ocho lienzos alusivos a la Creación del mundo; y la tercera una mesa, un bufete, seis pinturas sobre tabla de la Pasión de Cristo, un lienzo de San Vicente Ferrer y cuatro retratos de cuerpo entero de miembros de la Casa. El resto de las habitaciones, al parecer, permanecían vacías, anotándose en el inventario que «en las demás piezas no se halló nada».

De esta relación merece destacarse el rico mobiliario y las goteras que ornamentaban puertas y ventanas, así como un particular gusto por los espejos, cuya suma asciende a 14. Con todo, creemos necesario llamar la atención, de nuevo, sobre los cuadros y lienzos que decoraban las paredes de las distintas habitaciones, que conformaban una colección de un total de 89 composiciones de diferente temática. Compartían espacio las obras de carácter religioso, que, con un total de 45 cuadros constituían prácticamente la mitad, con otras con motivos paisajísticos (23), de contenido histórico (7), retratos familiares (6) y bodegones y otros temas (8). Al respecto, su conocida afición por la pintura se manifiesta en la adquisición de una rica colección de cuadros, en gran parte importados de Italia, que Y. Gil ha calificado de excepcional, escogida y propia de una minoría culta del siglo XVII, que persigue la ostentación de los autores pero también la de los temas.12

En definitiva, resulta evidente que la suma de herencias paternas y maternas y las adquisiciones propias habían permitido al marqués de Villatorcas atesorar un rico patrimonio material y cultural. Pero a él todavía cabe añadir otro no menos valioso, el intelectual.

LAS INQUIETUDES INTELECTUALES

La personalidad de don José de Castellví y Alagón se acrecienta si a las facetas reseñadas añadimos sus inquietudes intelectuales. En este sentido, el extraordinario dinamismo adquirido por la vida cultural valenciana a finales del siglo XVII, la participación en el proceso de renovación científica e intelectual, las inquietudes de la élite y el patrocinio de las letras y las ciencias por destacados miembros de la nobleza han merecido la atención de investigadores de diferentes campos, cuyos trabajos complementarios permiten que en la actualidad haya quedado suficientemente perfilado el marco general13. También el protagonismo del marqués de Villatorcas como impulsor de esta realidad resulta incuestionable y de ello constituye una excelente prueba su caracterización por Antonio Mestre como «uno de los símbolos del movimiento» y la de su biblioteca «en torno a la cual se reunían científicos y hombres de letras» como «uno de los referentes de la actividad del grupo».14

La biblioteca

De su dimensión como bibliófilo y poseedor de una fabulosa biblioteca15 —que debió de ser la más importante de la Valencia de su tiempo— y de la excepcionalidad de su contenido constituye una evidencia que, según ellos mismos refieren, fuera ampliamente consultada por José Rodríguez y Vicente Ximeno para la elaboración de sus respectivas obras.16 De hecho, tan buen conocedor de la misma como Rodríguez la describió como una «copiosa y selecta librería que, a expensas de su inteligencia y afición, ha formado de más de siete mil cuerpos de libros en variedad de idiomas y los más escogidos de todas facultades, entre los quales se cuenta copioso número de manuscritos y de extraordinarios códices, que los unos por su antigüedad y por su novedad los otros, juntamente con la capacidad y claridad del sitio, artificio de los estantes, adorno de sus remates, uniformidad de sus senos, custodia de los libros, correspondencia de sus divisiones y hermosura de globos, mapas y esferas la constituyen estancia utilísima, majestuosa y muy digna de recomendación»17, versión que compartía y corroboraba Ximeno.18

La documentación de que disponemos no nos permite precisar la génesis de la biblioteca. No obstante, las aficiones literarias del padre del marqués, don Basilio de Castellví y Pons —cuyo nombramiento como regente de la lugartenencia y capitanía general en 1658 festejó con la promoción de dos fiestas académicas cuyo contenido publicó bajo los títulos de Sol de Academias o Academia de Soles en los lucidos ingenios de Valencia que la celebraron y en la hermosura y nobleza que la asistieron (1658) y Repetida Carrera del Sol de Academias o Academias de Soles (1659)— permite pensar que entre sus pertenencias se encontraran libros pero carecemos de inventario de sus bienes, tan útil en estos casos. Sí sabemos que los poseía su madre, doña Laura de Alagón y Cardona, dama de honor de la reina, quien a su muerte en 1694 legó al marqués una pequeña colección de 15 libros de temática esencialmente religiosa.19 Resulta lógico que estos pasaran a engrosar una biblioteca propia, que ya debía ser importante a juzgar por la valiosa información que en su correspondencia cruzada Rodríguez aseguraba haber obtenido de «libros que Vs. me favoreció antes del virreinato de Mallorca».20 Y don José aún la amplió más cuando en 1692 compró en Pollensa a Juana Aixartell y sus hijos la biblioteca que habían heredado de Gabriel Martorell y Aixartell, doctor en Teología y vicario general. Aunque ignoramos su volumen, se sabe que pagó «600 piezas de 8» y que actuó como mediador de la compraventa Joaquim Fiol y Sastre, catedrático de la Universidad de Mallorca, consejero del Gran y General Consell, asesor de baile y consultor y juez de bienes confiscados del Santo Oficio.21

Todavía, de su etapa como virrey de Mallorca conservamos un documento inestimable que nos ilustra sobre su bibliofilia. Se trata de la licencia papal para leer libros prohibidos, otorgada en agosto de 1696:

Fray Bernardo Joseph de Jesús María, predicador de su Magestad, calificador del Santo Officio, examinador synodal del arzobispado de Valencia y comissario general de Tierra Santa en la corte de Roma, de la regular observancia de nuestro padre san Francisco… En virtud de las presentes, hago fee y verdadero testimonio, etiam cum iuramento, como el día seys de agosto del presente año mil seyscientos noventa y seis a las quatro de la tarde, en la audiencia que me dio la santidad de nuestro beatíssimo padre Innocencio duodécimo, a petición mía concedió al illustríssimo marqués de Villatorcas, al presente virrey y capitán general del Reyno de Mallorca, licencia y facultad para leer qualesquiera libros prohibidos generalmente, sin reservación alguna ni limitación de tiempo…22