Kitabı oxu: «Diario»

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Título original Het Achterhuis

Traducción: Alejo Lopera

Primera edición en esta colección: noviembre de 2020

© 1947, Anne Frank.

© Sin Fronteras Grupo Editorial

ISBN: 978-958-5564-80-0

Coordinador editorial: Mauricio Duque Molano

Edición: Jessica Suárez

Diseño de colección y diagramación: Paula Andrea Gutiérrez Roldán

Reservados todos los derechos. No se permite reproducir parte alguna de esta publicación, cualquiera que sea el medio empleado: impresión, fotocopia, etc, sin el permiso previo del editor.

Sin Fronteras, Grupo Editorial, apoya la protección de copyright.

Diseño epub: Hipertexto – Netizen Digital Solutions

Prólogo

Ana Frank escribió su diario desde el 12 de junio de 1942 hasta el 1 de agosto de 1944. Inicialmente, escribió estrictamente para ella misma. Entonces, un día de 1944, Gerrit Bolkestein, un miembro del gobierno holandés en el exilio anunció en una emisión de radio desde Londres que después de la guerra, esperaba recoger los relatos de testigos oculares del sufrimiento del pueblo holandés bajo la ocupación alemana, que podían ser puestos a disposición del público como, por ejemplo, cartas y diarios.

Impresionada por este discurso, Ana Frank decidió que cuando la guerra terminara publicaría un libro basado en su diario. Comenzó a reescribir y editar su diario, mejorando el texto, omitiendo los pasajes que no le parecían suficientemente interesantes y añadiendo otros de memoria. Al mismo tiempo, mantuvo su diario original. En la obra académica El diario de Ana Frank: La edición crítica (1989), el primero de Ana, el diario no editado, se denomina versión A, para distinguirlo de su segundo, el diario editado, que se conoce como versión B.

La última anotación en el diario de Ana está fechada el 1 de agosto de 1944. El 4 de agosto de 1944, las ocho personas que se escondían en el Anexo secreto fueron arrestadas. Miep Gies y Bep Voskuijl, las dos secretarias que trabajaban en el edificio encontraron los diarios de Ana esparcidos por todo el piso. Miep Gies los escondió en un cajón del escritorio para guardarlos. Después de la guerra, cuando quedó claro que Ana estaba muerta, le dio los diarios, sin leer, al padre de Ana, Otto Frank.

Después de una larga deliberación, Otto Frank decidió cumplir el deseo de su hija y publicar su diario. Seleccionó material de las versiones A y B, editándolas en una versión más corta que más tarde se denominó versión C. Los lectores de todo el mundo la conocen como El diario de una chica joven (The diary of a young girl). Al hacer su elección, Otto Frank debió tener en cuenta varios puntos. Para empezar, el libro tenía que ser corto para que encajara con una serie publicada por una editorial holandesa; además, varios pasajes que tratan de la sexualidad de Ana fueron omitidos. En el momento de la publicación inicial del diario, en 1947, no era costumbre escribir abiertamente sobre sexo, y, ciertamente, no en libros para jóvenes adultos. Por respeto a los muertos, Otto Frank también omitió varios pasajes poco halagadores sobre su esposa y los otros residentes del Anexo secreto. Ana Frank, que tenía trece años cuando comenzó su diario y quince años cuando se vio obligada a detenerse, escribió sin reservas sobre sus gustos y disgustos.

Cuando Otto Frank murió en 1980, donó los manuscritos de su hija a los Países Bajos en el Instituto Nacional de Documentación de Guerra en Ámsterdam. Como la autenticidad del diario había sido cuestionada desde su publicación, el Instituto para la documentación de la guerra ordenó una investigación exhaustiva. Una vez que el diario fue probado, más allá de una sombra de duda, que era genuino, fue publicado en su totalidad junto con los resultados de un estudio exhaustivo. La Edición crítica contiene no solo las versiones A, B y C, sino también artículos sobre los antecedentes de la familia Frank, las circunstancias en torno a su arresto y deportación, el examen de la escritura de Ana, el documento y los materiales utilizados.

El Fondo Ana Frank (Fundación Ana Frank) de Basilea, Suiza, que como único heredero de Otto Frank también había heredado los derechos de su hija, decidió publicar una nueva edición ampliada del diario para los lectores en general. Esta nueva no afecta de ninguna manera la integridad de la antigua edición, originalmente editada por Otto Frank, que llevó el diario y su mensaje a millones de personas. La tarea de recopilar la edición ampliada fue entregada a la escritora y traductora Mirjam Pressler. La selección original de Frank ha sido complementada con pasajes de los libros de Ana en las versiones A y B. La edición definitiva de Mirjam Pressler, aprobada por el Fondo Ana Frank, contiene aproximadamente un treinta por ciento más de material y está destinado a dar al lector más conocimiento del mundo de Ana Frank.

Al escribir su segunda versión (B), Ana inventó seudónimos para las personas que aparecería en su libro. Inicialmente quería llamarse a sí misma Ana Aulis, y más tarde Ana Robin. Otto Frank optó por llamar a su familia por sus propios nombres y seguir los deseos de Ana con respecto a los otros. A lo largo de los años, la identidad de las personas que ayudaron a la familia en el Anexo secreto se ha hecho de conocimiento público. En esta edición, los ayudantes son ahora llamados por sus nombres reales, como se merecen tan justamente. Todas las demás personas son nombradas de acuerdo con los seudónimos de la Edición crítica. El Instituto Nacional de Documentación de Guerra ha asignado arbitrariamente iniciales a aquellas personas que desearon permanecer en el anonimato.

Los nombres reales de las otras personas que se escondieron en el Anexo secreto son:

La familia van Pels

De Osnabriick, Alemania:

Auguste van Pels, nacido el 9 de septiembre de 1890.

Hermann van Pels, nacido el 31 de marzo de 1889.

Peter van Pels, nacido el 8 de noviembre de 1926.

Llamados por Ana en su manuscrito: Petronella, Hans y Alfred van Daan; y en el libro: Petronella, Hermann y Peter van Daan.

Fritz Pfeffer

Nacido el 30 de abril de 1889, en Giessen, Alemania.

Llamado por Ana, en su manuscrito y en el libro, Alfred Dussel.

El lector puede tener en cuenta que gran parte de esta edición está basada en la versión B del diario de Ana, que escribió cuando tenía unos quince años.

De vez en cuando, Ana volvía y comentaba un pasaje que había escrito antes. Estos comentarios están claramente marcados en esta edición. Naturalmente, la ortografía de Ana se ha corregido, así como los errores lingüísticos. Por lo demás, el texto se ha dejado básicamente como lo escribió, ya que cualquier intento de edición y aclaración sería inapropiado en un documento histórico.

Índice

Prólogo

Diario

Viernes, 12 de junio de 1942

Comentario añadido por Ana el 28 de septiembre de 1942:

Domingo, 14 de junio de 1942

Lunes, 15 de junio de 1942

Comentario añadido por Ana en una fecha más tarde:

Sábado, 20 de junio de 1942

Sábado, 20 de junio de 1942

Domingo, 21 de junio de 1942

Miércoles, 24 de junio de 1942

Miércoles, 1 de julio de 1942

Domingo, 5 de julio de 1942

Miércoles, 8 de julio de 1942

Jueves, 9 de julio de 1942

Viernes, 10 de julio de 1942

Sábado, 11 de julio de 1942

Comentario añadido por Ana el 28 de septiembre de 1942:

Domingo, 12 de julio de 1942

Comentario añadido por Ana en septiembre de 1942:

Viernes, 14 de agosto de 1942

Viernes, 21 de agosto de 1942

Comentario añadido por Ana el 21 de septiembre de 1942:

Miércoles, 2 de septiembre de 1942

Lunes, 21 de septiembre de 1942

Viernes, 25 de septiembre de 1942

Domingo, 27 de septiembre de 1942

Lunes, 28 de septiembre de 1942

Martes, 29 de septiembre de 1942

Jueves, 1 de octubre de 1942

Sábado, 3 de octubre de 1942

Miércoles, 7 de octubre de 1942

Viernes, 9 de octubre de 1942

Miércoles, 14 de octubre de 1942

Martes, 20 de octubre de 1942

Jueves, 29 de octubre de 1942

Lunes, 2 de noviembre de 1942

Comentario añadido por Ana el 22 de enero de 1944:

Jueves, 5 de noviembre de 1942

Lunes, 9 de noviembre de 1942

Martes, 10 de noviembre de 1942

Jueves, 12 de noviembre de 1942

Martes, 17 de noviembre de 1942

Folleto y guía del Anexo secreto

Jueves, 19 de noviembre de 1942

Viernes, 20 de noviembre de 1942

Sábado, 28 de noviembre de 1942

Lunes, 7 de diciembre de 1942

Jueves, 10 de diciembre de 1942

Domingo, 13 de diciembre de 1942

Martes, 22 de diciembre de 1942

Miércoles, 13 de enero de 1943

Sábado, 30 de enero de 1943

Viernes, 5 de febrero de 1943

Sábado, 27 de febrero de 1943

Jueves, 4 de marzo de 1943

Miércoles, 10 de marzo de 1943

Viernes, 12 de marzo de 1943

Jueves, 18 de marzo de 1943

Viernes, 19 de marzo de 1943

Jueves, 25 de marzo de 1943

Sábado, 27 de marzo de 1943

Jueves, 1 de abril de 1943

Viernes, 2 de abril de 1943

Martes, 27 de abril de 1943

Sábado, 1 de mayo de 1943

Domingo, 2 de mayo de 1943

Domingo, 2 de mayo de 1943

La actitud de los habitantes del Anexo secreto hacia la guerra

Martes, 18 de mayo de 1943

Domingo, 13 de junio de 1943

Martes, 15 de junio de 1943

Domingo, 11 de julio de 1943

Martes, 13 de julio de 1943

La mejor mesita

Viernes, 16 de julio de 1943

Lunes, 19 de julio de 1943

Viernes, 23 de julio de 1943

Lunes, 26 de julio de 1943

Jueves, 29 de julio de 1943

Martes, 3 de agosto de 1943

Miércoles, 4 de agosto de 1943

Jueves, 5 de agosto de 1943

Sábado, 7 de agosto de 1943

Lunes, 9 de agosto de 1943

Martes, 10 de agosto de 1943

La libertad en el Anexo

Lunes, 23 de agosto de 1943

Viernes, 10 de septiembre de 1943

Jueves, 16 de septiembre de 1943

Miércoles, 29 de septiembre de 1943

Domingo, 17 de octubre de 1943

Viernes, 29 de octubre de 1943

Miércoles, 3 de noviembre de 1943

Lunes por la noche, 8 de noviembre de 1943

Jueves, 11 de noviembre de 1943

Miércoles, 17 de noviembre de 1943

Sábado, 27 de noviembre de 1943

Lunes, 6 de diciembre de 1943

Miércoles, 22 de diciembre de 1943

Viernes, 24 de diciembre de 1943

Lunes, 27 de diciembre de 1943

Miércoles, 29 de diciembre de 1943

Jueves, 30 de diciembre de 1943

Domingo, 2 de enero de 1944

Jueves, 6 de enero de 1944

Jueves, 6 de enero de 1944

Viernes, 7 de enero de 1944

Miércoles, 12 de enero de 1944

Sábado, 15 de enero de 1944

Miércoles por la noche, 19 de enero de 1944

Sábado, 22 de enero de 1944

Lunes, 24 de enero de 1944

Viernes, 28 de enero de 1944

Viernes, 28 de enero de 1944

Domingo, 30 de enero de 1944

Jueves, 3 de febrero de 1944

Martes, 8 de febrero de 1944

Sábado, 12 de febrero de 1944

Lunes, 14 de febrero de 1944

Martes, 15 de febrero de 1944

Miércoles, 16 de febrero de 1944

Jueves, 17 de febrero de 1944

Viernes, 18 de febrero de 1944

Sábado, 19 de febrero de 1944

Domingo, 20 de febrero de 1944

Miércoles, 23 de febrero de 1944

Domingo, 27 de febrero de 1944

Lunes, 28 de febrero de 1944

Miércoles, 1 de marzo de 1944

Jueves, 2 de marzo de 1944

Viernes, 3 de marzo de 1944

Sábado, 4 de marzo de 1944

Lunes, 6 de marzo de 1944

Martes, 7 de marzo de 1944

Miércoles, 8 de marzo de 1944

Viernes, 10 de marzo de 1944

Sábado, 11 de marzo de 1944

Domingo, 12 de marzo de 1944

Martes, 14 de marzo de 1944

Jueves, 16 de marzo de 1944

Viernes, 17 de marzo de 1944

Sábado, 18 de marzo de 1944

Domingo, 19 de marzo de 1944

Lunes, 20 de marzo de 1944

Evidencia de la bondad de Margot. Recibí esto hoy, 20 de marzo de 1944:

Miércoles, 22 de marzo de 1944

Jueves, 23 de marzo de 1944

Viernes, 24 de marzo de 1944

Sábado, 25 de marzo de 1944

Lunes, 27 de marzo de 1944

Martes, 28 de marzo de 1944

Miércoles, 29 de marzo de 1944

Viernes, 31 de marzo de 1944

Sábado, 1 de abril de 1944

Lunes, 3 de abril de 1944

Miércoles, 5 de abril de 1944

Jueves, 6 de abril de 1944

Martes, 11 de abril de 1944

Fin de la primera parte

Viernes, 14 de abril de 1944

Sábado, 15 de abril de 1944

Domingo, 16 de abril de 1944

Lunes, 17 de abril de 1944

Martes, 18 de abril de 1944

Miércoles, 19 de abril de 1944

Viernes, 21 de abril de 1944

Martes, 25 de abril de 1944

Jueves, 27 de abril de 1944

Viernes, 28 de abril de 1944

Martes, 2 de mayo de 1944

Miércoles, 3 de mayo de 1944

Viernes, 5 de mayo de 1944

Sábado, 6 de mayo de 1944

Domingo por la mañana, 7 de mayo de 1944

Lunes, 8 de mayo de 1944

Martes, 9 de mayo de 1944

Miércoles, 10 de mayo de 1944

Jueves, 11 de mayo de 1944

Jueves, 11 de mayo de 1944

Sábado, 13 de mayo de 1944

Martes, 16 de mayo de 1944

Lo que le interesa a nuestra familia del Anexo

Viernes, 19 de mayo de 1944

Sábado, 20 de mayo de 1944

Lunes, 22 de mayo de 1944

Jueves, 25 de mayo de 1944

El mismo día

Viernes, 26 de mayo de 1944

Miércoles, 31 de mayo de 1944

Viernes, 2 de junio de 1944

Lunes, 5 de junio de 1944

Martes, 6 de junio de 1944

Viernes, 9 de junio de 1944

Martes, 13 de junio de 1944

Viernes, 16 de junio de 1944

Viernes, 23 de junio de 1944

Martes, 27 de junio de 1944

Viernes, 30 de junio de 1944

Jueves, 6 de julio de 1944

Sábado, 8 de julio de 1944

Sábado, 15 de julio de 1944

Viernes, 21 de julio de 1944

Martes, 1 de agosto de 1944

Epílogo

Nota del editor:

Notas al pie


Diario
Viernes, 12 de junio de 1942

Espero poder confiarte todo, como nunca he podido confiar en nadie, y espero que seas una gran fuente de consuelo y apoyo.

Comentario añadido por Ana el 28 de septiembre de 1942:

Hasta ahora has sido realmente una fuente de consuelo para mí, al igual que Kitty, a quien ahora escribo regularmente.

Esta forma de llevar un diario es mucho más agradable, y ahora apenas puedo esperar esos momentos en los que tengo tiempo de escribir en ti. ¡Oh, estoy tan contenta de haberte traído!

Domingo, 14 de junio de 1942

Empezaré desde el momento en que te tengo, desde el momento en que te vi acostado en la mesa entre mis otros regalos de cumpleaños. Yo te escogí cuando te compraron, pero eso no cuenta.

El viernes 12 de junio, me desperté a las seis en punto, lo que no es sorprendente, ya que fue mi cumpleaños. Pero no se me permite levantarme a esa hora, así que tuve que controlar mi curiosidad hasta las siete menos cuarto. Cuando no pude esperar más, fui al comedor donde Moortje, el gato, me dio la bienvenida frotándose contra mis piernas.

Poco después de las siete fui a ver a papá y mamá y luego a la sala de estar para abrir mis regalos, y tú fuiste lo primero que vi, tal vez uno de mis mejores regalos.

Luego un ramo de rosas, algunas peonías y una planta en maceta. De papá y mamá obtuve una blusa azul, un juego, una botella de jugo de uva, que a mi parecer sabe un poco como vino (después de todo, el vino está hecho de uvas), un rompecabezas, un tarro de crema fría, 2.50 florines y un certificado de regalo para dos libros. También me dieron otro libro, La cámara oscura de Hildebrand (pero Margot ya lo tiene, así que cambié el mío por otro), una bandeja de galletas caseras (que yo misma hice, por supuesto, ya que me he convertido en una experta en galletas), muchos caramelos y una tarta de fresa de mamá. Y una carta de la abuela, justo a tiempo, pero por supuesto eso fue solo una coincidencia.

Entonces Hanneli vino a recogerme y nos fuimos a la escuela. Durante el recreo convidé galletas a mis profesores y a mi clase, y luego era hora de volver al estudio. No llegué a casa hasta las cinco, ya que fui a gimnasia con el resto de la clase. No me dejan participar porque mis hombros y mis caderas tienden a dislocarse. Como fue mi cumpleaños, tuve que decidir a qué juego jugarían mis compañeros y elegí el voleibol. Después, todos bailaron alrededor mío en un círculo y cantaron “Happy birthday”.

Cuando llegué a casa, Sanne Federmann ya estaba allí. Ilse Wagner, Hanneli Goslar y Jacqueline van Maarsen vinieron a casa conmigo después del gimnasio, ya que estamos en la misma clase. Hanneli y Sanne solían ser mis dos mejores amigas. La gente que nos veía juntas solía decir: “Ahí van Ana, Hanna y Sanne”. Solo conocí a Jacqueline van Maarsen cuando empecé en el Liceo Judío, y ahora es mi mejor amiga. Ilse es la de Hanneli, y Sanne va a otra escuela y tiene amigos allí.

Me dieron un hermoso libro, Sagas y leyendas neerlandesas, pero me dieron el Volumen II por error, así que cambié otros dos libros por el Volumen I. La tía Helene me trajo un rompecabezas, la tía Stephanie un broche precioso y la tía Leny un libro estupendo: Las vacaciones de Daisy en la montaña.

Esta mañana estaba en la bañera pensando en lo maravilloso que sería tener un perro como Rin Tin Tin. Yo también lo llamaría Rin Tin Tin, y lo llevaría a la escuela conmigo, donde podría quedarse en el cuarto del conserje o junto a los portabicicletas cuando el clima este bueno.

Lunes, 15 de junio de 1942

Tuve mi fiesta de cumpleaños el domingo por la tarde. La película de Rin Tin Tin fue un gran éxito con mis compañeros de clase. Tengo dos broches, un marcador de libros y dos libros. Empezaré por decir algunas cosas sobre mi escuela y mi clase, empezando por los estudiantes.

Betty Bloemendaal parece un poco pobre, y creo que probablemente lo sea. Ella vive en una calle oscura en el oeste de Ámsterdam, y ninguno de nosotros sabe dónde está. A ella le va muy bien en la escuela, pero eso es porque trabaja muy duro, no porque sea tan inteligente. Es bastante tranquila.

Jacqueline van Maarsen es supuestamente mi mejor amiga, pero nunca he tenido una amiga de verdad. Al principio pensé que Jacque sería una, pero estaba muy equivocada.

D. P.1 es una chica muy nerviosa que siempre se olvida de las cosas, así que los profesores siguen asignando su tarea extra como castigo. Es muy amable, especialmente con G.Z.

E. S. habla tanto que no es gracioso. Siempre está tocando tu pelo o jugando contigo. Dicen que no me soporta, pero no me importa ya que tampoco me gusta mucho.

Henny Mets es una buena chica con una disposición alegre, excepto que habla en voz alta y es muy infantil cuando jugamos al aire libre. Desafortunadamente, Henny tiene una amiga llamada Beppy que es una mala influencia para ella porque es sucia y vulgar.

J.R., podría escribir un libro entero sobre ella, es una detestable, escurridiza, engreída, chismosa de dos caras que se cree tan adulta. Realmente, tiene a Jacque como bajo un hechizo y eso es una pena. J. se ofende fácilmente, estalla en lágrimas a la menor cosa y, para colmo de males, es una fanfarrona terrible. La Srta. J. siempre debe tener razón. Ella es muy rica, y tiene un armario lleno de los más adorables vestidos que son demasiado viejos para ella. Se cree muy guapa, pero no lo es. J. y yo no nos soportamos.

Ilse Wagner es una buena chica con una disposición alegre, pero es extremadamente quisquillosa y puede pasar horas gimiendo y quejándose de algo. Ilse me aprecia mucho. Ella es muy inteligente, pero perezosa.

Hanneli Goslar o Lies, como la llaman en la escuela, está un poco en el lado extraño. Ella es normalmente tímida, franca en casa, pero reservada con otras personas. Ella, todo lo que le dicen, se lo cuenta a su madre. Pero ella dice lo que piensa, y últimamente le tengo mucho aprecio.

Nannie van Praag-Sigaar es pequeña, divertida y sensata. Creo que es agradable. Es bonita, inteligente. No hay mucho más que puedas decir sobre Nannie.

Eefje de Jong es, en mi opinión, estupenda. Aunque solo tiene doce años, es toda una dama. Actúa como si yo fuera una bebé. También es muy útil y me gusta.

G.Z. es la chica más guapa de nuestra clase. Tiene una cara bonita, pero es un poco tonta. Creo que la van a retener un año, pero por supuesto no se lo he dicho.

Comentario añadido por Ana en una fecha más tarde:

Para mi sorpresa, G.Z. no ha repetido un año después de todo. Y sentada al lado de G.Z. está la última de nosotras doce, yo. Hay mucho que decir sobre los chicos, o tal vez no tanto después de todo. Maurice Coster es uno de mis muchos admiradores, pero es una peste. Sallie Springer tiene una mente sucia, y se rumorea que ha llegado hasta el final. Aun así, creo que es genial, porque es muy divertido. Emiel Bonewit es admirador de G.Z., pero a ella no le importa, es bastante aburrido. Rob Cohen solía estar enamorado de mí también, pero ya no lo soporto más. Es un odioso, un bobo hipócrita, mentiroso y llorón que tiene una opinión muy alta de sí mismo. Max van der Velde es hijo de unos granjeros de Medemblik, pero eminentemente adecuado, como diría Margot.

Herman Koopman también tiene una mente sucia, como Jopie de Beer, que es un terrible coqueto y absolutamente loco por las chicas. Leo Blom es el mejor amigo de Jopie de Beer, pero ha sido arruinado por su mente sucia. Albert de Mesquita vino de la Escuela Montessori y se saltó un grado. Él es realmente inteligente. Leo Slager vino de la misma escuela, pero no es tan inteligente. Ru Stoppelmon es un chico bajito y tonto de Almelo, que se transfirió a esta escuela a mediados de año. C.N. hace lo que se supone que no debe hacer. Jacques Kocernoot se sienta detrás de nosotras, al lado de C., y nosotras (G. y yo) nos reímos tontamente. Harry Schaap es el chico más decente de nuestra clase, es simpático. Werner Joseph también es agradable, pero todos los cambios que han tenido lugar últimamente lo han hecho también tranquilo, así que parece aburrido. Sam Salomon es uno de esos tipos duros del otro lado de la frontera, pistas: un verdadero mocoso (¡admirador!). Appie Riem es bastante ortodoxo, pero también es un mocoso.

Sábado, 20 de junio de 1942

Escribir en un diario es una experiencia muy extraña para alguien como yo. No solo porque nunca he escrito nada antes, pero también porque me parece que después ni a mí ni a nadie nos interesan las reflexiones de una colegiala de trece años. Oh bueno, no importa. Tengo ganas de escribir, y tengo una razón aún mayor, necesito quitarme todo tipo de cosas del pecho.

“El papel tiene más paciencia que la gente”. Pensé en este dicho en uno de esos días cuando me sentía un poco deprimida y estaba sentada en casa con la barbilla en mis manos, aburrida y desganada, preguntándome si quedarme en casa o salir. Finalmente me quedé donde estaba, empollando. Sí, el papel tiene más paciencia, y como no estoy planeando permitir que cualquier otro lea este cuaderno de tapa dura, al que se le llama grandiosamente “diario”, a menos que encuentre un amigo de verdad, probablemente no habrá ninguna diferencia.

Ahora vuelvo al punto que me llevó a llevar un diario en primer lugar: no tengo ningún amigo. Déjame decirlo más claramente, ya que nadie creerá que una niña de trece años es completamente sola en el mundo. Y no lo estoy. Tengo padres cariñosos y una hermana de dieciséis años, y hay unas treinta personas a las que puedo llamar amigos.

Tengo una multitud de admiradores que no pueden apartar sus ojos adoradores de mí y que a veces tienen que recurrir a usar un espejo de bolsillo roto para intentar verme en el salón de clases. Tengo una familia, tías cariñosas y un buen hogar. No, en la superficie parezco tenerlo todo, excepto a mi única y verdadera amiga. Todo en lo que pienso cuando estoy con amigas es pasar un buen rato. No me atrevo a hablar de nada que no sea ordinario, las cosas cotidianas. Parece que no podemos acercarnos más, y ese es el problema. Tal vez es mi culpa que no confiemos la una en la otra. En cualquier caso, así es como son las cosas, y desafortunadamente no son susceptibles de cambiar. Es por eso que he comenzado el diario.

Para realzar la imagen de esta amiga tan esperada en mi imaginación, no quiero anotar los hechos en este diario de la forma en que la mayoría de la gente lo haría, porque quiero que el diario sea mi amiga, y voy a llamar a esta amiga Kitty.

Sábado, 20 de junio de 1942

¡Querida Kitty!

Déjame empezar ahora mismo, está bien y tranquilo. Padre y mamá han salido y Margot se ha ido a jugar al ping-pong con otros jóvenes en casa de su amiga Trees. Yo también he jugado mucho al ping-pong últimamente. Tanto así que hemos formado un club con otras cuatro chicas que se llama “La Osa Menor menos dos”, un nombre muy tonto, pero está basado en un error. Queríamos darle a nuestro club un nombre especial y como éramos cinco se nos ocurrió la idea del pequeño Dipper. Pensamos que consistía en cinco estrellas, pero resultó que estábamos equivocadas. Tiene siete, como la Osa Mayor, lo que explica el “menos dos”. Ilse Wagner tiene un juego de ping-pong, y los Wagner nos dejan jugar en su gran comedor siempre que queremos. Ya que a las cinco jugadoras de ping-pong nos gusta el helado, especialmente en verano, y ya que te calientas jugando al ping-pong, nuestros juegos suelen terminar con una visita a la heladería más cercana que permite a los judíos: Oase o Delphi. Hace mucho tiempo que dejamos de llevar nuestros bolsos, la mayoría de las veces está tan ocupado en Oase que nos las arreglamos para encontrar unos pocos jóvenes generosos de nuestro conocido círculo de amistades o un admirador para ofrecernos más helado del que podríamos comer en una semana.

Probablemente te sorprendas un poco al oírme hablar de admiradores en esta edad. Desafortunadamente, o no, como puede ser el caso, este vicio parece ser desenfrenado en nuestra escuela. Tan pronto como un chico pregunta si puede ir en bicicleta a casa conmigo y nos ponemos a hablar, nueve de cada diez veces puedo estar segura de que se enamorará en el acto y no me perderá de vista por un segundo. Su ardor eventualmente se enfría, especialmente desde que ignoro sus miradas apasionadas y pedaleo alegremente en mi camino. Si se pone tan mal, sacudo un poco mi bicicleta, mi mochila de la escuela se cae, y el joven se siente obligado a bajarse de su bicicleta y entregarme la bolsa. Para entonces ya habré cambiado la conversación a otro tema.

Estos son la mayoría de los tipos inocentes. Por supuesto, están los que te dan besos o tratan de cogerte el brazo, pero definitivamente están golpeando la puerta equivocada. Me bajo de mi bicicleta y me niego a hacer uso de su compañía o actúo como ofendida y les digo que se vayan a casa sin mí. Basta por hoy, ya hemos sentado las bases de nuestra amistad. Hasta mañana.

Siempre tuya, Ana

Domingo, 21 de junio de 1942

Querida Kitty,

Toda nuestra clase está temblando en sus botas. La razón, por supuesto, es la próxima reunión en la que los profesores deciden quién será promovido al siguiente grado y quién se mantendrá alejado. La mitad de la clase está haciendo apuestas. G.Z. y yo nos reímos mucho de los dos chicos detrás de nosotros, C.N. y Jacques Kocernoot, que han apostado todos sus ahorros que tenían para las vacaciones. “Que tú apruebas”, “que no”, “que sí” y así todo el santo día, ni siquiera las miradas suplicantes de G. y mis arrebatos de ira logran que se calmen. Calculo que alrededor de un cuarto de la clase debe repetir curso, pero como los profesores son gente muy caprichosa, quién sabe si ahora a modo de excepción, no les da por repartir buenas notas.

En cuanto a mis amigas y a mí misma no veo problemas, creo que todo saldrá bien, solo las matemáticas me preocupan. De todos modos, todo lo que podemos hacer es esperar. Me llevo bastante bien con todos mis profesores. Hay nueve de ellos, siete hombres y dos mujeres. El Sr. Keesing, el viejo que enseña matemáticas estaba enojado conmigo porque hablaba mucho. Después de varias advertencias, me castigó, me mandó a hacer un ensayo sobre el tema “la parlanchina”. ¡La parlanchina!, ¿qué puedes escribir sobre eso? Lo discutiré más tarde, lo he decidido. Anoté la tarea en mi cuaderno, la metí en mi bolso y traté de mantenerme callada.

Esa noche, después de terminar el resto de mis deberes, la nota sobre el ensayo me llamó la atención. Empecé a pensar en el tema mientras masticaba la punta de mi pluma estilográfica. Cualquiera podría divagar y dejar grandes espacios entre las palabras, pero el truco era encontrar argumentos convincentes para probar la necesidad de hablar, pensé y pensé, y de repente se me ocurrió una idea. Escribí las tres páginas que el Sr. Keesing me había asignado y estaba satisfecha. Argumenté que hablar es un rasgo femenino y que yo haría todo lo posible para mantenerlo bajo control, pero que nunca sería capaz de romper yo misma el hábito, ya que mi madre hablaba tanto como yo, si no más, y que no hay mucho que puedas hacer sobre los rasgos heredados.

El Sr. Keesing se rio mucho de mis argumentos, pero cuando en la clase siguiente seguí hablando, tuve que hacer una segunda redacción. Esta vez sobre “la parlanchina empedernida”. Lo entregué, y el Sr. Keesing no tuvo queja durante dos clases enteras. Sin embargo, durante la tercera clase finalmente tuvo suficiente: “Ana Frank, como castigo por hablar en clase, escribe un ensayo titulado Quack, quack, quack”, dijo la Señora Chatterback.

La clase rugió. Yo también tuve que reírme, aunque casi había agotado mi ingenio en el tema de los parlanchines. Era el momento de pensar en algo más original. Mi amiga Sanne, que es buena en poesía, se ofreció a ayudarme a escribir el ensayo de principio a fin en verso. Salté de alegría. Keesing estaba tratando de gastar una broma con este ridículo tema, pero me aseguraría de que la broma fuera para él. Terminé mi poema, y ¡fue hermoso! Era sobre una pata y un cisne con tres patitos que fueron mordidos hasta la muerte por el padre porque también graznaban mucho. Por suerte, Keesing tomó la broma de la manera correcta, leyó el poema a la clase, añadiendo sus propios comentarios, y a varias otras clases también. Desde entonces se me ha permitido hablar y no se me ha asignado ninguna tarea extra. Al contrario, Keesing siempre está haciendo bromas estos días.

Tuya, Ana

Miércoles, 24 de junio de 1942

Querida Kitty,

Es sofocante. Todo el mundo está resoplando y resoplando, y con este calor tengo que caminar en todas partes. Solo ahora me doy cuenta de lo agradable que es un tranvía, pero a nosotros los judíos no se nos permite hacer uso de este lujo. Nuestros propios pies son lo suficientemente buenos para nosotros. Ayer a la hora de comer tuve una cita con el dentista en Jan Luykenstraat. Es muy lejos de nuestra escuela en Stadstimmertuinen. Esa tarde casi me quedo dormida en mi escritorio. Afortunadamente, la gente automáticamente te ofrece algo de beber. La asistente es muy amable.

El único medio de transporte que nos queda es el ferry. El barquero de Josef Israelkade nos llevó al otro lado cuando se lo pedimos. No es culpa de los holandeses que nosotros los judíos lo estamos pasando muy mal. Desearía no tener que ir a la escuela. Me robaron la bicicleta durante las vacaciones de Pascua, y papá le dio la bicicleta de mamá a unos amigos cristianos para que la guardaran. Gracias a Dios las vacaciones de verano ya casi están aquí, una semana más y nuestro tormento habrá terminado.

Algo inesperado sucedió ayer por la mañana. Mientras pasaba por el garaje de las bicicletas, oí que me llamaban por mi nombre. Me di la vuelta y allí estaba el chico agradable que había conocido la noche anterior en casa de mi amiga Wilma. Es el primo segundo de Wilma. Solía pensar que Wilma era agradable, lo cual es, pero de lo único que habla es de chicos y eso hace que sea un aburrimiento. Se acercó a mí, algo tímido, y se presentó como Hello Silberberg. Estaba un poco sorprendida y no estaba segura de lo que él quería, pero no tardó en decírmelo, me preguntó si le permitiría acompañarme a la escuela. “Mientras te dirijas hacia allí, iré contigo”, dije. Y así caminamos juntos.

Hello tiene dieciséis años y es bueno para contar todo tipo de historias divertidas. Me estaba esperando de nuevo esta mañana, y espero que lo haga de ahora en adelante.

Ana

Miércoles, 1 de julio de 1942

Querida Kitty,

Hasta hoy no he podido encontrar tiempo para escribirte. El jueves estuve con amigos todo el día, tuvimos compañía el viernes, y así fue hasta hoy. Hello y yo nos hemos conocido muy bien esta semana, me ha hablado mucho de su vida. Viene de Gelsenkirchen y está viviendo con sus abuelos en Holanda. Sus padres están en Bélgica, pero no hay forma de que pueda llegar allí. Hello solía tener una novia llamada Úrsula. Yo también la conozco. Ella es perfectamente dulce y perfectamente aburrida. Desde que me conoció, Hello se ha dado cuenta que estando al lado de Úrsula se duerme. Así que soy una especie de tónico de ánimo. ¡Nunca sabes para qué sirves!

Jacque pasó la noche del sábado aquí. El domingo por la tarde estaba en casa de Hanneli, y yo estaba aburrida. Se suponía que Hello iba a venir esa noche, pero llamó sobre las seis. Yo contesté el teléfono, y dijo, “Este es Helmuth Silberberg. ¿Puedo hablar con Ana, por favor?”

—Oh, hola. Soy Ana.

—Oh, hola, Ana. ¿Cómo estás?

—Bien, gracias.

—Solo quería decir que lo siento, pero no puedo ir esta noche, aunque me gustaría hablar contigo. ¿Está bien si paso a recogerte en unos diez minutos?

—Sí, está bien. ¡Adiós!

—Está bien, iré enseguida. ¡Adiós!

Colgué, me cambié rápidamente de ropa y me arreglé el pelo. Estaba tan nerviosa que me incliné por la ventana para vigilarlo. Finalmente apareció, milagro de los milagros. No bajé corriendo las escaleras, pero esperé en silencio hasta que tocó la campana. Bajé para abrir la puerta, y él fue directo al grano.

—Ana, mi abuela cree que eres demasiado joven para que te vea regularmente. Dice que debería ir a casa de los Lowenbach, pero probablemente sabes que no estoy saliendo más con Úrsula.

—No, no lo sabía. ¿Qué ha pasado? ¿Tuvieron una pelea?

—No, nada de eso. Le dije a Úrsula que no éramos el uno para el otro y que mejor dejáramos de salir juntos, pero que siempre era bienvenida en mi casa y esperaba ser bienvenido en la suya. En realidad, pensé que Úrsula estaba dando vueltas con otro chico, y la traté como si lo fuera. Pero eso no era cierto. Y entonces mi tío dijo que debería disculparme con ella, pero por supuesto no me apetecía, y por eso rompí con ella. Pero esa fue solo una de las razones.

Ahora mi abuela quiere que vea a Úrsula y no a ti, pero no estoy de acuerdo y no voy a hacerlo. A veces la gente mayor tiene ideas muy anticuadas, pero eso no significa que tengo que estar de acuerdo con ellos. Necesito a mis abuelos, pero en cierto sentido también me necesitan. A partir de ahora estaré libre los miércoles por la noche. Verás, mis abuelos me hicieron inscribir en una clase de tallado de madera, pero en realidad voy a un club organizado por los sionistas. Mis abuelos no quieren que vaya, porque son antisionistas. No soy un sionista fanático, pero me interesa. De todos modos, ha sido un lío últimamente que estoy planeando dejar. Así que el próximo miércoles será mi última reunión. Eso significa que puedo verte el miércoles por la noche, el sábado por la tarde, el sábado por la noche, el domingo por la tarde y tal vez más.

—Pero si tus abuelos no quieren, no deberías ir a sus espaldas.

—Todo vale en el amor y en la guerra.

Justo entonces pasamos por la librería de Blankevoort y allí estaba Peter Schiff con otros dos chicos, era la primera vez que me saludaba en años y eso me hizo sentir bien. El lunes por la noche Hello vino a conocer a papá y mamá. Había comprado un pastel y algunos caramelos, y tomamos té y galletas, todo eso, pero ni a Hello ni a mi nos apetecía estar sentados en nuestras sillas. Así que salimos a dar un paseo, y no me entregó a mi puerta hasta las ocho y diez. Padre estaba furioso. Dijo que estaba muy mal que yo llegara a casa tan tarde. En adelante tuve que prometer que estaría en casa a las ocho menos diez. Él me ha pedido que vaya a su casa el sábado. Wilma me dijo que una noche cuando Hello estaba en su casa, le preguntó: “¿quién te gusta más, Úrsula o Ana?”

Dijo: “No es asunto tuyo”.

Pero mientras se iba, no se habían hablado el resto de la noche, él dijo: “bueno, me gusta más Ana, pero no se lo digas a nadie. ¡Adiós!”. Y... ¡Whoosh!, se marchó por la puerta.

En todo lo que dice o hace puedo ver que Hello está enamorado de mí, y es amable y para variar no me desagrada. Margot diría que Hello es eminentemente adecuado. Yo también lo creo, pero es más que eso. Madre también está llena de alabanzas: “un chico guapo, bonito y cortés”. Me alegro de que sea tan popular entre todos, excepto con mis amigas. Él piensa que son muy infantiles, y tiene razón en eso. Jacque todavía se burla de mí por él, pero no estoy enamorada de él. No, en realidad no. Está bien para mí tener chicos como amigos. A nadie le importa.

Mi madre siempre me pregunta con quién me casaré cuando crezca, pero apuesto a que nunca adivine que es Peter porque yo misma la convencí de que no lo haría, sin pestañear. Amo a Peter como nunca he amado a nadie, y me digo a mí misma que solo va con todas esas otras chicas para ocultar sus sentimientos hacia mí. Tal vez él piensa que Hello y yo estamos enamorados, lo cual no es así. Es solo un amigo, o como madre lo pone, un pretendiente.

Tuya, Ana

Domingo, 5 de julio de 1942

Querida Kitty,

La ceremonia de graduación en el Teatro Judío fue el viernes como se esperaba. Mi boletín de notas no era tan malo, tengo una D, una C en álgebra y todas las demás B, excepto por dos B+ y dos B-. Mis padres están contentos, pero no son como otros padres cuando se trata de las calificaciones. Nunca se preocupan por las notas, buenas o malas. Siempre y cuando esté sana y feliz, y que no sea demasiado fresca, están satisfechos. Si estas tres cosas están bien, todo lo demás se cuidará por sí solo.

Yo soy todo lo contrario. No quiero ser una pobre estudiante. Me aceptaron en el liceo de manera condicional. Se suponía que debía quedarme en el séptimo grado en la Escuela Montessori, pero cuando los niños judíos tenían que ir a escuelas judías, El Sr. Elte finalmente aceptó, después de mucha persuasión, aceptarnos a Lies Goslar y a mí. Lies también aprobó este año, aunque tiene que repetir su examen de geometría.

Pobre Lies, no es fácil para ella estudiar en casa, su hermanita, una pequeña malcriada de dos años, juega en su habitación todo el día. Si Gabi no se sale con la suya, empieza a gritar, y si Lies no la cuida, la Sra. Goslar empieza a gritar. Así que Lies tiene dificultades para hacer sus deberes, y mientras eso sea así, tampoco ayudan mucho las incontables clases de recuperación que ella tiene a cada rato. La casa de los Goslar es realmente un espectáculo. Los abuelos maternos de Lies viven al lado, pero comen con la familia. Hay una chica contratada, el bebé, el siempre distraído y ausente Sr. Goslar y la siempre nerviosa e irritable Sra. Goslar, que está esperando otro bebé. Con un panorama así, la patosa de Lies está completamente perdida.

Mi hermana Margot también ha recibido su boletín de notas. Brillante, como siempre. Si tuviéramos algo como “cum laude”, ella habría pasado con honores, es tan inteligente. Papá ha estado mucho en casa últimamente. No hay nada que hacer en la oficina; debe ser horrible sentir que no se te necesita. El Sr. Kleiman se ha hecho cargo de Opekta, y el Sr. Kugler de Gies & Co., la compañía que comercia con especias y sustitutos de especias que se estableció en 1941.

Hace unos días, mientras paseábamos por la plaza del barrio, papá empezó a hablar de esconderse. Dijo que sería muy difícil para nosotros vivir separados del resto del mundo. Le pregunté por qué estaba sacando el tema ahora.

—Bueno, Ana —respondió—, sabes que durante más de un año hemos estado llevando ropa, comida y muebles a casa de otras personas. No queremos que nuestras pertenencias sean confiscadas por los alemanes. Tampoco queremos caer en sus garras nosotros mismos. Así que nos iremos por nuestra propia voluntad para no esperar a que nos lleven.

—Pero, ¿cuándo, papá? —sonaba tan serio que me asusté.

—No te preocupes. Nos encargaremos de todo, solo disfruta de tu vida despreocupada mientras puedas.

Eso fue todo. Oh, que estas sombrías palabras no se hagan realidad durante el mayor tiempo posible. El timbre está sonando, Hello está aquí, es hora de parar.

Tuya, Ana

Miércoles, 8 de julio de 1942

Querida Kitty,

Parece que han pasado años desde el domingo por la mañana. Han pasado tantas cosas que es como si todo el mundo estuviese al revés. Pero como puedes ver, Kitty, todavía estoy viva, y eso es lo principal, dice papá. Estoy viva, pero no preguntes dónde o cómo. Probablemente no entiendas una palabra de lo que estoy diciendo hoy, así que empezaré diciéndote lo que sucedió el domingo por la tarde.

Tres en punto. Hello se había ido, pero se suponía que volvería más tarde. El timbre de la puerta sonó. No lo oí, ya que estaba en el balcón, leyendo perezosamente al sol. Un poco más tarde Margot apareció en la puerta de la cocina luciendo muy agitada.

—Papá recibió un aviso de llamada de la SS —susurró—. Mamá ha ido a ver al Sr. van Daan.

El Sr. van Daan es el socio de negocios de papá y un buen amigo. Me quedé atónita. Una citación, todo el mundo sabe lo que eso significa. Visiones de Campos de Concentración y celdas solitarias corrían por mi cabeza. ¿Acaso íbamos a ver que a papá se lo llevaran a semejantes lugares?

—Por supuesto que no va a ir —declaró Margot mientras esperábamos a mamá en la sala de estar. Mamá ha ido a ver al Sr. van Daan para preguntarle si podemos mudarnos a nuestro escondite mañana. Los van Daan se esconderán con nosotros. Seremos siete en total.

Silencio. No podíamos hablar. Pensar en papá que sin sospechar nada había ido al Hospital Judío a hacer unas visitas, la larga espera por la llegada de mamá, el calor, el suspenso, todo esto nos redujo al silencio.

De repente el timbre sonó de nuevo. “Debe ser Hello”, dije.

“¡No abras la puerta!” exclamó Margot para detenerme. Pero no era necesario, ya que oímos a mamá y al Sr. van Daan abajo hablando con Hello, y luego los dos entraron y cerraron la puerta tras ellos. Cada vez que sonaba el timbre, Margot o yo teníamos que bajar de puntillas para ver si era papá, y no abriríamos la puerta a extraños. Margot y yo fuimos enviadas a la habitación, ya que el Sr. van Daan quería hablar con mamá a solas.

Cuando ella y yo estábamos sentadas en nuestro dormitorio, Margot me dijo que la citación no era para papá, sino para ella. En este segundo choque, empecé a llorar. Margot tiene dieciséis años, aparentemente quieren enviar a las chicas de su edad por su cuenta. Pero gracias a Dios ella no irá, mamá lo ha dicho ella misma, que debe ser lo que papá ha querido decir cuando me habló de que nos escondiéramos. Esconderse. ¿Dónde nos esconderíamos? ¿En la ciudad? ¿En el campo? ¿En una casa? ¿En una choza? ¿Cuándo, dónde, cómo? Estos eran preguntas que no se me permitía hacer, pero seguían corriendo por mi mente.

Margot y yo comenzamos a empacar nuestras pertenencias más importantes en una mochila escolar. Lo primero que metí fue este diario, y luego rizadores, pañuelos, libros de escuela, un peine y algunas cartas viejas. Preocupada por la idea de esconderme, metí las cosas más locas en la bolsa, pero no lo lamento. Los recuerdos significan más para mí que los vestidos.

Papá finalmente vino alrededor de las cinco, y llamamos al Sr. Kleiman para preguntarle si él podría venir esa noche. El Sr. van Daan se fue a buscar a Miep. Miep llegó y prometió regresar más tarde esa noche, llevando consigo una bolsa llena de zapatos, vestidos, chaquetas, ropa interior y medias. Después de eso hubo un gran silencio en nuestro apartamento. Ninguno de nosotros tenía ganas de comer. Todavía hacía calor, y todo era muy extraño.

Habíamos alquilado nuestra gran habitación de arriba a un tal Sr. Goldschmidt, un hombre divorciado en sus treinta y tantos, que aparentemente no tenía nada que hacer esa noche, por lo que se quedó con nosotros matando el tiempo hasta las diez en punto.

Miep y Jan Gies llegaron a las once. Miep, que ha trabajado para la compañía de papá desde 1933, se ha convertido en una amiga cercana, y también su marido Jan. Una vez más, zapatos, medias, libros y ropa interior desaparecieron en el bolso de Miep y en los bolsillos profundos de Jan. A las once y media también desaparecieron.

Estaba exhausta, y aunque sabía que sería mi última noche en mi propia cama, me dormí enseguida y no me desperté hasta que mi madre me llamó a las cinco y media de la mañana. Afortunadamente, no hacía tanto calor como el domingo. Una lluvia caliente cayó durante todo el día.

Los cuatro estábamos envueltos en tantas capas de ropa que parecía que estábamos yendo a pasar la noche en un refrigerador, y todo eso solo para que pudiéramos tomar más ropa con nosotros. Ningún judío en nuestra situación se atrevería a salir de la casa con una maleta lleno de ropa. Llevaba dos camisetas, tres pantalones, un vestido, y sobre eso una falda, una chaqueta, un impermeable, dos pares de medias, unos zapatos pesados, una gorra, una bufanda y mucho más. Me estaba asfixiando incluso antes de salir de casa, pero nadie se molestó en preguntarme cómo me sentía.

Margot llenó su mochila con libros escolares, fue a buscar su bicicleta y con Miep, liderando el camino, cabalgamos hacia lo gran desconocido. En cualquier caso, así es como lo pensé, porque todavía no sabía dónde estaba nuestro escondite. A las siete y media cerramos la puerta tras nosotros. Moortje, mi gato, era la única criatura viviente de la que me despedí. Según una nota que dejamos para el Sr. Goldschmidt, debía ser llevado a los vecinos, que le darían un buen hogar.

Las camas despojadas, los desayunos en la mesa, la libra de carne para el gato en la cocina, todo esto daba la impresión de que nos habíamos ido con prisa. Pero no estábamos interesados en las impresiones. Solo queríamos salir de allí, alejarnos y llegar a nuestro destino con seguridad. Nada más importaba. Más mañana.

Tuya, Ana

Jueves, 9 de julio de 1942

Querida Kitty,

Así que ahí estábamos, papá, mamá y yo, caminando bajo la lluvia, cada uno de nosotros con una mochila escolar y una bolsa de compras llena hasta el borde con el más variado surtido de artículos. La gente que iba al trabajo a esa hora temprana nos miraba con simpatía; se podía ver por sus caras que lamentaban no poder ofrecernos algún tipo de transporte. La llamativa estrella amarilla hablaba por sí misma.

Solo cuando caminábamos por la calle, papá y mamá revelaron, poco a poco, cuál era el plan. Durante meses habíamos estado moviendo la mayor parte de nuestros muebles para salir del apartamento como pudiéramos. Se acordó que nos esconderíamos el 16 de julio. Debido al aviso de citación de Margot, el plan tuvo que ser adelantado diez días, lo que significaba que tendríamos que conformarnos con habitaciones menos ordenadas.

El escondite estaba situado en el edificio de las oficinas de mi padre. Eso es un poco difícil para que los forasteros lo entiendan, así que lo explicaré. Mi padre no tenía mucha gente trabajando en su oficina, solo el Sr. Kugler, el Sr. Kleiman, Miep y una mecanógrafa de veintitrés años llamada Bep Voskuijl, a todos se les informó de nuestra llegada. En el almacén trabajaban el Sr. Voskuijl, el padre de Bep, junto con dos ayudantes, a ninguno de los cuales se le dijo nada. Aquí hay una descripción del edificio:

El gran almacén de la planta baja se utiliza como sala de trabajo, y el almacén se divide en varias secciones diferentes como el almacén y la sala de molienda, donde la canela, el clavo y un sustituto de la pimienta son molidos. Junto a las puertas del almacén hay otra puerta exterior, una entrada separada a la oficina. Justo después de la puerta de la oficina hay una segunda puerta, y más allá una escalera. En la parte superior de las escaleras hay otra puerta, con una ventana esmerilada en la que la palabra “Oficina” está escrita en letras negras. Esta es la gran oficina delantera —muy grande, muy ligera y muy llena. Bep, Miep y el Sr. Kleiman trabajan allí durante el día. Después de pasar por una alcoba que contiene una caja fuerte, un armario y un gran armario de suministros, se llega a la pequeña, oscura y aburrida oficina trasera que da al patio.

Esta solía ser compartida por el Sr. Kugler y el Sr. van Daan, pero ahora el Sr. Kugler es su único ocupante. La oficina del Sr. Kugler también puede ser localizada desde el pasillo, pero solo a través de una puerta de cristal que se puede abrir desde el interior, pero no es fácil desde el exterior. Si sales de la oficina del Sr. Kugler y pasas por el largo y estrecho pasillo pasando el depósito de carbón y subiendo cuatro escalones, te encuentras en la oficina privada, el escaparate de todo el edificio. Elegantes muebles de caoba, un piso de linóleo cubierto con alfombras, una radio, una lámpara de lujo, todo de primera clase. Al lado hay una espaciosa cocina con un calentador de agua y dos quemadores de gas, y al lado de eso un baño. Ese es el primer piso.

Una escalera de madera lleva del pasillo de abajo al tercer piso. En la parte superior de la escalera hay un rellano, con puertas a cada lado. La puerta de la izquierda te lleva hasta el área de almacenamiento de especias, el ático y el desván en la parte delantera de la casa. Un típico holandés, una escalera muy empinada y con torsión de tobillos también corre desde la parte delantera de la casa a otra puerta que da a la calle.

La puerta a la derecha del rellano lleva al “Anexo secreto” en la parte posterior de la casa. Nadie sospecharía que había tantas habitaciones detrás de esa casa gris. Solo hay un pequeño paso delante de la puerta, y luego estás dentro. Recto delante de ti hay un empinado tramo de escaleras. A la izquierda hay un estrecho pasillo que se abre a una habitación que sirve como vivienda de la familia Frank.


Al lado hay una habitación más pequeña, el dormitorio y el estudio de las dos jóvenes de la familia, a la derecha de las escaleras hay un cuarto sin ventanas, con un enlace. La puerta de la esquina lleva al baño y otra puerta a la habitación de Margot y a la mía. Subiendo las escaleras, abres la puerta de arriba, te sorprenderás de ver una habitación tan grande, luminosa y espaciosa en una vieja casa al lado del canal como esta. Contiene una estufa, gracias al hecho de que solía ser el laboratorio del Sr. Kugler, y un fregadero.

Esta será la cocina y el dormitorio del Sr. y la Sra. van Daan, así como la sala de estar, comedor y estudio para todos nosotros. Una pequeña habitación lateral será el dormitorio de Peter van Daan. Entonces, al igual que en la parte delantera del edificio, hay un ático y un loft. Así que ahí estás. Ahora te he presentado a todo nuestro encantador “Anexo secreto”.

Tuya, Ana

Viernes, 10 de julio de 1942

Querida Kitty,

Probablemente te he aburrido con mi larga descripción de nuestra casa, pero ¡todavía pienso que deberías saber dónde he acabado! Cómo he acabado aquí es algo que averiguarás en mis próximas cartas. Pero primero, déjame continuar mi historia, porque, como sabes, no había terminado. Después de que llegamos al 263 de Prinsengracht, Miep nos llevó rápidamente por el largo pasillo y subió por la escalera de madera al siguiente piso y al Anexo secreto. Ella cerró la puerta detrás de nosotros, dejándonos solos. Margot había llegado mucho antes en su bicicleta y nos estaba esperando.

Nuestra sala de estar y todas las demás habitaciones estaban tan llenas de cosas que no puedo encontrar las palabras para describirlo. Todas las cajas de cartón que habían sido enviadas a la oficina en los últimos meses estaban apiladas en los pisos y camas. La pequeña habitación estaba hasta el techo con sábanas. Si queríamos dormir en camas bien hechas esa noche, teníamos que ponernos en marcha y arreglar el desastre. Mamá y Margot no pudieron mover un dedo. Estaban echadas en la cama sin hacer, cansadas, desganadas y no sé cuántas cosas más. Pero mi padre y yo, los dos limpiadores de la familia, empezamos de inmediato.

Todo el día desempacamos cajas, llenamos armarios, martillamos clavos y enderezamos el desorden, hasta que caímos exhaustos en nuestras camas limpias por la noche. No habíamos comido nada caliente todo el día, ¡pero no nos importaba! Mamá y Margot estaban demasiado cansadas y nerviosas como para comer, papá y yo estábamos muy ocupados.

El martes por la mañana empezamos donde lo dejamos la noche anterior. Bep y Miep fueron comprando comida con nuestros cupones de racionamiento, papá trabajó en nuestros paneles para oscurecer las ventanas, nosotras fregamos el suelo de la cocina, y estábamos de nuevo ocupados desde el amanecer hasta el atardecer. Hasta el miércoles, no tuve la oportunidad de pensar en el enorme cambio de mi vida. Entonces, por primera vez desde nuestra llegada al Anexo secreto, encontré un momento para decir y darme cuenta de lo que me había sucedido, y lo que aún me esperaba.

Tuya, Ana

Sábado, 11 de julio de 1942

Querida Kitty,

Papá, mamá y Margot aún no se acostumbran a las campanadas de la iglesia del Oeste, que nos dice la hora cada cuarto de hora. Yo sí, me gustaron desde el comienzo, suena tan tranquilizador, especialmente por la noche. Sin duda quieres oír lo que yo pienso de estar escondida. Bueno, todo lo que puedo decir es que todavía no lo sé. No lo sé. Creo que aquí nunca me sentiré en casa, pero eso no significa que lo odie. Es más bien como estar de vacaciones en una extraña pensión. Es una forma extraña de ver la vida escondiéndose, pero así son las cosas.

El Anexo es un lugar ideal para esconderse. Puede ser húmedo y desproporcionado, pero probablemente no hay un lugar más cómodo para esconderse en todo Ámsterdam. No, en toda Holanda. Hasta ahora nuestro dormitorio, con sus paredes en blanco, estaba muy desnudo. Gracias a mi padre que trajo toda mi colección de postales y estrellas de cine aquí, de antemano, y un pincel y un bote de pegamento, fui capaz de enlucir las paredes con cuadros. Se ve muy bien, más alegre. Cuando los van Daan lleguen, podremos construir armarios y otros cuadros con la madera apilada en el ático.

Margot y mamá se han recuperado un poco. Ayer mamá se sintió lo suficientemente bien para cocinar sopa de guisantes por primera vez, pero luego bajó y olvidó todo sobre eso. Las judías estaban chamuscadas, y no había forma de despegarlos de la sartén.

Anoche los cuatro fuimos a la oficina privada y escuchamos la radio inglesa. Tenía tanto miedo de que alguien lo oyera que literalmente le rogué a papá que volviéramos arriba. Mamá entendió mi ansiedad y se fue conmigo. Hagamos lo que hagamos, tenemos mucho miedo que los vecinos nos oigan o nos vean. Empezamos inmediatamente el primer día cosiendo cortinas. En realidad, difícilmente puedes llamarlas así, ya que no son nada sino retazos de tela, que varían mucho en forma, calidad y diseño, papá y yo que no entendemos el arte de coser las unimos de cualquier manera con hilo y aguja. Estas obras de arte fueron clavadas a las ventanas, donde se quedarán hasta que salgamos de nuestro escondite.

El edificio a nuestra derecha es una sucursal de la Compañía Keg, una firma de Zaandam, y a la izquierda hay un taller de muebles. Aunque la gente que trabaja allí no está después del horario laboral, cualquier sonido que hagamos podría viajar a través de las paredes. Hemos prohibido a Margot toser por la noche, a pesar de que está muy resfriada, y le damos grandes dosis de codeína.

Estoy esperando la llegada de los van Daan, que está prevista para el martes. Lo hará todo mucho más divertido y no tan tranquilo. Verás, es el silencio lo que me hace tan nerviosa durante las tardes y noches, y daría cualquier cosa por tener uno de nuestros protectores durmiendo aquí. Realmente no es tan malo aquí, ya que podemos hacer nuestra propia comida y podemos escuchar radio en la oficina de papá.

El Sr. Kleiman, Miep, y Bep Voskuijl también nos han ayudado mucho. Nos han traído ruibarbo, fresas y cerezas, así que por el momento dudo que nos aburramos. También tenemos un suministro de material de lectura, y vamos a comprar un montón de juegos. Por supuesto, nunca podemos mirar por la ventana o salir. Y tenemos que estar en silencio para que la gente de abajo no pueda oírnos. Ayer tuvimos mucho trabajo, tuvimos que deshuesar dos cajas de cerezas para la oficina, el Sr. Kugler quería usarlas para conservas. Vamos a usar los cajones vacíos para hacer estanterías.

Alguien me está llamando.

Tuya, Ana

Comentario añadido por Ana el 28 de septiembre de 1942:

Me angustia más de lo que puedo expresar el que nunca podamos salir y tengo mucho miedo que nos descubran y fusilen. Eso no es naturalmente una perspectiva bastante positiva.

Domingo, 12 de julio de 1942

Todos han sido tan amables conmigo este último mes por mi cumpleaños, y aun así cada día me siento más lejos de mamá y Margot. Hoy he trabajado duro y me elogiaron, solo para empezar a molestarme de nuevo cinco minutos después. Puedes ver fácilmente la diferencia entre la forma en como nos tratan a Margot y a mí. Por ejemplo, Margot rompió la aspiradora, y debido a eso hemos estado sin luz por el resto del día, mamá dijo: “Bueno, Margot, es fácil ver que no estás acostumbrada a trabajar, de lo contrario, habrías sabido mejor que no se debe desenchufar una aspiradora tirando del cable”. Margot respondió, y ese fue el final de la historia.

Pero esta tarde, cuando quise reescribir algo de la lista de compras de mamá porque su letra es tan difícil de leer, no me dejó. Me regañó otra vez y toda la familia terminó involucrándose. He sentido claramente en las últimas semanas que no encajo en mi familia. Son tan sentimentales juntos, pero prefiero ser sentimental por mi cuenta. Siempre están diciendo lo bien que estamos y lo bien que nos llevamos nosotros cuatro, pero en ningún momento se les ocurre pensar que no me siento de esa manera. Papá es el único que me entiende, de vez en cuando, aunque normalmente se pone del lado de mamá y Margot. Otra cosa que no soporto es que hablen de mí en frente de los forasteros, diciéndoles cómo he llorado o cómo me comporto con sensatez. Es horrible. Y a veces hablan de Moortje y no lo soporto en absoluto. Moortje es mi punto débil. Lo echo de menos cada minuto del día, y nadie sabe con qué frecuencia pienso en él. Siempre que lo hago, mis ojos se llenan de lágrimas. Moortje es tan dulce, y lo amo tanto que sigo soñando que él volverá a nosotros.

Tengo muchos sueños, pero la realidad es que tendremos que quedarnos aquí hasta que la guerra haya terminado. No podemos salir nunca fuera, y los únicos visitantes que podemos tener son Miep, su marido Jan, Bep Voskuijl, el Sr. Voskuijl, el Sr. Kugler, el Sr. Kleiman y la Sra. Kleiman, aunque no ha venido porque piensa que es demasiado peligroso.

Comentario añadido por Ana en septiembre de 1942:

Papá siempre es tan amable. Él me entiende perfectamente, y me gustaría que pudiéramos tener una charla de corazón a corazón alguna vez sin que yo estalle instantáneamente en lágrimas. Pero aparentemente eso tiene que ver con mi edad. Me gustaría pasar todo el tiempo escribiendo, pero eso probablemente sería aburrido. Hasta ahora solo he confiado mis pensamientos a mi diario. Todavía no he tenido tiempo para escribir historias divertidas que podría leerle a alguien más tarde. En el futuro voy a dedicar menos tiempo al sentimentalismo y más tiempo a la realidad.

Viernes, 14 de agosto de 1942

Querida Kitty,

Te he abandonado durante un mes entero, pero ha pasado tan poco que no puedo encontrar un artículo de interés periodístico para relatar todos los días. Los van Daan llegaron el 13 de julio. Nosotros pensamos que venían el día 14, pero del 13 al 16 los alemanes enviaban avisos de citación a diestra y siniestra y causaban muchos disturbios, así que decidieron que sería más seguro salir un día antes de que fuera demasiado tarde.

Peter van Daan llegó a las nueve y media de la mañana, mientras nosotros todavía estábamos desayunando. Peter va a cumplir dieciséis años, un chico tímido y torpe cuya compañía no alcanza a mucho. El Sr. y la Sra. van Daan llegaron media hora más tarde. Para nuestra diversión, la Sra. van Daan llevaba una caja de sombreros con un gran orinal en el interior. “No me siento en casa sin mi orinal”, exclamó, y ese fue el primer objeto que encontró un lugar permanente bajo el diván. En lugar de un orinal el Sr. van D. traía una mesa de té plegable bajo su brazo.

Desde el principio, comíamos juntos, y después de tres días parecía como si los siete de nosotros nos hubiéramos convertido en una gran familia. Naturalmente, los van Daan tenían mucho que decir sobre la semana que habíamos estado alejados de la civilización. Estábamos especialmente interesados en lo que le había pasado a nuestro apartamento y al Sr. Goldschmidt.

El Sr. van Daan nos informó:

— El lunes por la mañana a las nueve, el Sr. Goldschmidt llamó y preguntó si podía venir. Fui inmediatamente y me encontré con un señor muy angustiado. Goldschmidt, me mostró una nota que la familia Frank había dejado atrás. Según lo instruido, estaba planeando llevar el gato a los vecinos, lo cual acordé que era una buena idea. Tenía miedo de que la casa fuera registrada, así que no lo hicimos. Recorrimos las habitaciones, enderezando aquí y allá y limpiando las cosas del desayuno de la mesa. De repente vi un bloc de notas en el escritorio de la Sra. Frank, con una dirección en Maastricht escrito en él. Aunque sabía que la Sra. Frank lo había dejado a propósito, fingí sorpresa y estar asustado, le rogué al Sr. Goldschmidt que quemara esta pieza incriminatoria de papel. Juré de arriba a abajo que no sabía nada sobre su desaparición, pero que la nota me había dado una idea.

Sr. Goldschmidt, dije:

“Apuesto a que sé a qué se refiere la dirección. Hace unos seis meses un oficial de alto rango vino a la oficina. Resultó ser un gran amigo de infancia del Sr. Frank, prometió ayudar al Sr. Frank si era necesario. Según recuerdo, vivía en Maastricht. Creo que este oficial ha mantenido su palabra y de alguna manera planea ayudarlos a cruzar a Bélgica y luego a Suiza. No hay nada malo en contarle esto a los amigos de Los Franks que vengan preguntando por ellos. Por supuesto, no necesitas mencionar la parte sobre Maastricht”.

Después de eso me fui, esta es la historia que la mayoría de tus amigos han contado, porque yo lo escuché después en varias oportunidades.

Pensamos que era muy divertido, pero nos reímos aún más cuando el Sr. van Daan nos dijo que ciertas personas tienen una imaginación vívida. Por ejemplo, una familia que vive en nuestra plaza afirmó que nos vieron a los cuatro pasar en nuestras bicicletas temprano en la mañana, y otra mujer estaba absolutamente segura de que habíamos sido cargados en algún tipo de vehículo militar en medio de la noche.

Tuya, Ana

Viernes, 21 de agosto de 1942

Querida Kitty,

Ahora nuestro Anexo secreto se ha convertido en un verdadero secreto. Debido a que tantas casas están siendo registradas en busca de bicicletas ocultas, el Sr. Kugler pensó que sería mejor tener una estantería construida frente a la entrada de nuestro escondite. Se balancea sobre sus bisagras y se abre como una puerta. El Sr. Voskuijl hizo el trabajo de carpintería. Al Sr. Voskuijl le han dicho que los siete estamos escondidos, y que él ha sido muy servicial en todos los aspectos. Ahora, cuando queremos bajar, tenemos que agacharnos y luego saltar. Después de los primeros tres días todos caminábamos con golpes en la frente por haber golpeado nuestras cabezas contra la puerta baja. Entonces Peter lo amortiguó clavando una toalla rellena con virutas de madera en el marco de la puerta. ¡Veamos si ayuda!

No estoy haciendo mucho trabajo escolar. Me he dado unas vacaciones hasta septiembre, papá quiere empezar a darme clases particulares, pero tenemos que comprar todos los libros primero. Hay poco cambio en nuestras vidas aquí. Peter se lavó el pelo hoy, pero eso es nada especial. El Sr. van Daan y yo siempre estamos en desacuerdo entre nosotros. Mamá siempre me trata como a una niña, lo cual no puedo soportar. Por lo demás, las cosas van mejor. No creo que Peter se haya vuelto más amable. Es un chico odioso que se acuesta por ahí en su cama todo el día, solo se despertó para hacer un poco de trabajo de carpintería antes de regresar a su siesta. ¡Qué tonto!

Mamá me dio otro de sus espantosos sermones esta mañana. Tomamos una visión opuesta de todo. Papá es un encanto, puede que se enfade conmigo, pero nunca dura más de cinco minutos. Es un hermoso día afuera, agradable y caluroso, y a pesar de todo, pasamos la mayor parte del tiempo, descansando en la cama plegable del ático.

Tuya, Ana

Comentario añadido por Ana el 21 de septiembre de 1942:

El Sr. van Daan ha estado muy agradable conmigo recientemente. No he dicho nada, pero lo he disfrutado mientras ha durado.

Miércoles, 2 de septiembre de 1942

Querida Kitty,

El Sr. y la Sra. van Daan han tenido una terrible pelea. Nunca he visto nada como esto, ya que mamá y papá no se les ocurriría gritarse así. El argumento se basaba en algo tan trivial que no parecía que valiera la pena desperdiciar ni una sola palabra en ello. O bueno, cada uno a lo suyo.

Por supuesto, es muy difícil para Peter, que queda atrapado en el medio, pero nadie toma a Peter en serio, ya que es hipersensible y perezoso. Ayer estaba bastante preocupado porque su lengua era azul en vez de rosa. Este raro fenómeno desapareció tan rápido como llegó. Hoy está caminando por ahí con una bufanda pesada porque tiene el cuello rígido. Su Alteza, el Sr. van Daan, se ha estado quejando también de lumbago. Dolores en el corazón, los riñones y los pulmones. ¡Es un absoluto hipocondríaco! Esa es la palabra correcta, ¿no?

Mamá y la Sra. van Daan no se están llevando muy bien. Hay suficientes razones para la fricción. Para darte un pequeño ejemplo, la Sra. van D. ha quitado todo, menos tres de sus sábanas, de nuestro armario de ropa comunal. Ella está asumiendo que toda la familia va a usar la ropa de mamá. Se llevará una desagradable sorpresa cuando descubra que mamá ha seguido su ejemplo.

Además, la Sra. van D. está enojada porque usamos su vajilla en vez de la nuestra. ¡Ella todavía está tratando de averiguar lo que hemos hecho con nuestros platos! Están mucho más cerca de lo que piensa, ya que están empaquetados en cajas de cartón en el ático, detrás de una carga de material publicitario de Opekta. Mientras estemos escondidos, los platos permanecerán fuera de su alcance. Ya que siempre tengo accidentes, ¡es mejor así! Ayer rompí uno de los tazones de sopa de la Sra. van D. “¡Oh! — exclamó enfadada— ¿No puedes tener más cuidado? Ese fue mi último”.

Por favor, ten en cuenta, Kitty, que las dos damas hablan un holandés abominable, no me atrevo a hacer comentarios sobre los caballeros: se sentirían muy insultados. Si usted escuchara sus intentos fallidos, te reirías hasta la saciedad. Hemos dejado de señalar sus errores, ya que corregirlos no ayuda de todos modos. Cada vez que cite a mamá o a la Sra. van Daan, voy a escribir un buen holandés en lugar de tratar de duplicar su discurso.

La semana pasada hubo una breve interrupción en nuestra monótona rutina. Esto fue proporcionado por Peter y un libro sobre mujeres. Debería explicar que a Margot y Peter se les permite leer casi todos los libros que el Sr. Kleiman nos presta. Pero los adultos prefirieron guardar este libro especial para ellos mismos. Esto inmediatamente despertó la curiosidad de Peter. ¿Qué cosas prohibidas contendría ese libro? Se escabulló con el libro cuando su madre estaba abajo, hablando, y se llevó a sí mismo y a su botín al loft.

Durante dos días todo estuvo bien. La Sra. van Daan sabía lo que estaba haciendo, y no dijo nada hasta que el Sr. van Daan se enteró, le dio un ataque, se llevó el libro y asumió que sería el final. Sin embargo, no había tenido en cuenta la curiosidad de su hijo. Peter, no en lo menos preocupado por la rápida acción de su padre, comenzó a pensar en formas de leer el resto de este interesantísimo libro. Mientras tanto, la Sra. van D. le pidió a mamá su opinión. Mamá no pensaba que este libro en particular era adecuado para Margot, pero ella no veía ningún daño en dejarla leer otros libros más.

— Verá, Sra. van Daan —mamá dijo— hay una gran diferencia entre Margot y Peter. Para empezar, Margot es una chica y las chicas siempre son más maduras que los chicos. Segundo, ya ha leído muchos libros serios y no va en búsqueda de aquellos que ya no le están prohibidos. Tercero, Margot es mucho más sensata e intelectualmente avanzada, como resultado de sus cuatro años en una excelente escuela.

La Sra. van Daan estaba de acuerdo con ella, pero sentía que estaba mal como una cuestión de principios dejar a los jóvenes leer libros escritos para adultos. Mientras tanto, Peter había pensado en un momento adecuado en el que nadie estaría interesado en el libro. A las siete y media de la tarde, cuando toda la familia estaba escuchando la radio en la oficina privada, cogió su tesoro y se lo llevó al loft de nuevo. Debería haber vuelto a las ocho y media, pero estaba tan absorto en el libro que se olvidó de la hora y estaba bajando las escaleras cuando su padre entró en la habitación. La escena que siguió no fue sorprendente: después de una bofetada, un golpe y un tira y afloja, el libro estaba sobre la mesa y Peter estaba en el desván.

Así estaban las cosas cuando era el momento de comer para la familia. Peter se quedó arriba. Nadie le dio un momento de reflexión, tendría que irse a la cama sin su cena. Seguimos comiendo, charlando alegremente, cuando de repente oímos un pitido penetrante. Dejamos nuestros tenedores y nos miramos fijamente, el impacto es claramente visible en nuestros rostros pálidos. Entonces escuchamos la voz de Peter a través de la chimenea: “¡No bajaré!”

El Sr. van Daan saltó, su servilleta cayó al suelo, y gritó, con la sangre corriendo a su cara, “¡Ya he tenido suficiente!”. Papá, temiendo lo que pudiera pasar, lo agarró por el brazo y los dos hombres fueron al ático. Después de mucho forcejear y patear, Peter terminó en su habitación con la puerta cerrada, y seguimos comiendo. La Sra. van Daan quería guardar un pedazo de pan para su querido hijo, pero el Sr. van D. fue inflexible: “Si no se disculpa en este momento, tendrá que dormir en el desván”.

Protestamos el hecho de que no cenar era suficiente castigo. ¿Y si Peter fuera a resfriarse? No podríamos llamar a un médico. Peter no se disculpó y volvió al loft. El Sr. van Daan decidió dejarlo en paz, aunque notó a la mañana siguiente que la cama de Peter había sido usada. A las siete Peter fue al ático de nuevo, pero fue persuadido de bajar cuando mi padre le dijo unas palabras amistosas. Después de tres días de mirada hosca y silencio obstinado, todo volvió a la normalidad.

Tuya, Ana

Lunes, 21 de septiembre de 1942

Querida Kitty,

Hoy les contaré las noticias generales aquí en el Anexo. Se ha montado una lámpara sobre mi diván para que, en el futuro, cuando oiga los disparos, pueda tirar de una cuerda y encender la luz. No puedo usarla en este momento porque estamos manteniendo nuestra ventana abierta un poco, día y noche.

Los miembros masculinos de la familia van Daan han construido una muy práctica despensa de madera segura para la comida, con mosquiteros reales. Hasta ahora este glorioso armario ha sido localizado en la habitación de Peter, pero en interés del aire fresco ha sido trasladada al ático. En su lugar ahora hay un estante. Le aconsejé a Peter que pusiera su mesa debajo del estante, con un bonito mantel y cuelgue su propio armario donde ahora está la mesa. Eso podría hacer su pequeño cubículo más cómodo, aunque ciertamente no me gustaría dormir allí.

La Sra. van Daan es insoportable. Estoy continuamente siendo regañada por mi incesante charla cuando estoy arriba. ¡Simplemente dejo que sus palabras reboten en mí! La señora ahora tiene un nuevo truco bajo la manga: tratar de salir del lavado de las ollas y sartenes. Si hay un poco de comida que queda en el fondo de la sartén, la deja para que se eche a perder en vez de transferirla a un plato de cristal. Luego, por la tarde, cuando Margot está atascada con la limpieza de todas las ollas y sartenes, la señora exclama: “¡Oh, pobre Margot, tienes tanto trabajo que hacer!”

Cada dos semanas el Sr. Kleiman me trae un par de libros escritos para chicas de mi edad. Estoy entusiasmada con la serie “Joop ter Heul”. He disfrutado sobre todo Cissy van Marxveldt. He leído Locura de Verano cuatro veces, y las situaciones ridículas todavía me hacen reír.

Mi padre y yo estamos trabajando en nuestro árbol genealógico, y él me dice algo sobre cada persona a medida que avanzamos. He comenzado mis tareas escolares. Estoy trabajando duro en francés, metiéndome en la cabeza cinco verbos irregulares todos los días. Pero he olvidado mucho lo que aprendí en la escuela.

Peter ha tomado su inglés con gran reticencia. Unos pocos libros de texto acaban de llegar y traje de casa un gran suministro de cuadernos, lápices, borradores y etiquetas. Pim, así llamo cariñosamente a papá, quiere que le ayude con su holandés. Estoy perfectamente dispuesta a darle clases a cambio de su ayuda con el francés y otros temas. ¡Pero comete los más increíbles errores!

A veces escucho las emisiones holandesas. El Príncipe Bernhard recientemente anunció que la princesa Juliana está esperando un bebé en enero, lo que creo que es maravilloso. Nadie aquí entiende por qué me intereso tanto por la Familia Real. Hace unas noches yo era el tema de discusión, y todos decidieron que yo era un ignorante.

Como resultado, me lancé a mis tareas escolares al día siguiente, ya que tengo poco deseo de volver al primer curso cuando tenga catorce o quince años. En esa conversación también se habló que casi no me permiten leer nada. En este momento, la lectura de mamá es Caballeros, esposas y sirvientes, y por supuesto no se me permite leerlo, ¡aunque a Margot sí! Primero tengo que ser más desarrollada intelectualmente, como la genio de mi hermana. Luego discutimos mi ignorancia de la filosofía, la psicología y la fisiología (¡yo inmediatamente busqué estas grandes palabras en el diccionario!). Es verdad, no sé nada sobre estos temas. ¡Pero tal vez sea más inteligente el año que viene!

He llegado a la impactante conclusión de que solo tengo un vestido de manga larga y tres chalecos para usar en el invierno. Mi padre me ha dado permiso para tejer un jersey de lana blanca: el hilo no es muy bonito, pero será cálido y eso es lo que cuenta. Algunas de nuestras ropas fueron dejadas con amigos, pero desafortunadamente no podremos conseguirlas hasta después de la guerra. Siempre que sigan ahí, por supuesto.

Acababa de terminar de escribir algo sobre la Sra. van Daan cuando entró en la habitación. Thump, cerré de golpe el libro.

— Oye, Ana, ¿no puedo ni siquiera echar un vistazo?

— No, Sra. van Daan.

— ¿Solo la última página entonces?

— No, ni siquiera la última página, Sra. van Daan.

Por supuesto, casi me muero, ya que esa página en particular contenía una poco halagadora descripción de ella. Algo pasa todos los días, pero estoy demasiado cansada y perezosa para escribirlo todo.

Tuya, Ana

Viernes, 25 de septiembre de 1942

Querida Kitty,

Mi papá tiene un amigo, un hombre de unos setenta y cinco años llamado Sr. Dreher, que está enfermo, pobre y sordo. A su lado, como un apéndice inútil, está su esposa, de veintisiete años, más joven e igualmente pobre, cuyos brazos y piernas están cargados de verdaderos y falsos brazaletes y anillos sobrantes de los días más prósperos. Este Sr. Dreher ya ha sido una gran molestia para papá, y siempre he admirado la santa paciencia con que maneja a este patético anciano por teléfono. Cuando todavía vivíamos en casa, mamá le aconsejaba que pusiera un gramófono delante del receptor, uno que repitiera cada tres minutos, “sí, Sr. Dreher” y “no, Sr. Dreher”, ya que el viejo nunca entendió ni una palabra de las largas respuestas de papá.

Hoy el Sr. Dreher llamó a la oficina y le pidió al Sr. Kugler que viniera a verlo. El Sr. Kugler no estaba de humor y dijo que enviaría a Miep, pero Miep canceló la cita. La Sra. Dreher llamó a la oficina tres veces, pero desde que Miep no estuvo presuntamente toda la tarde, tuvo que imitar la voz de Bep. Abajo en la oficina, así como arriba en el Anexo, hubo grandes carcajadas.

Ahora cada vez que el teléfono suena Bep dice: “¡Es la Sra. Dreher!”, y Miep tiene que reírse y atiende el teléfono entre risas poco corteses. ¿No puedes imaginártelo? Esta tiene que ser la mejor oficina del mundo entero. ¡Los jefes y las chicas de la oficina se divierten tanto juntos!

Algunas noches voy a donde los van Daan para una pequeña charla. Comemos “galletas apolilladas”, galletas de melaza que fueron almacenadas en un armario a prueba de polillas, y tienen un buen tiempo. Recientemente la conversación fue sobre Peter. Dije que a menudo me da palmaditas en la mejilla, lo cual no me gusta. Me preguntaron de una manera típicamente adulta si yo podría aprender a querer a Peter, ya que él me quiere mucho. “Oh, ¡no!”, dije, pero lo que estaba pensando era, “¡Oh, ugh!”. ¡Imagínate! Añade que Peter es un poco torpe, tal vez porque es tímido. Eso les pasa a los chicos que no están acostumbrados a estar cerca de las chicas.

Debo decir que el Comité de Anexos, la sección de hombres, es muy creativo. Escucha el plan que han ideado para hacer llegar un mensaje al Sr. Broks, representante de la compañía Opekta, amigo nuestro y depositario de algunos de nuestros bienes escondidos. van a escribir una carta al dueño de una tienda en la Provincia de Zelanda que es, indirectamente, uno de los clientes de Opekta, y pedirle que rellene un formulario y lo envíe de vuelta en el sobre con la dirección del remitente. La dirección está en el sobre, el mismo con letra de papá. Una vez que la carta es devuelta desde Zelanda, reemplazan la nota con una señal de vida manuscrita de papá.

De esta manera el Sr. Broks puede leer la carta sin sospechar una artimaña. Ellos eligieron la Provincia de Zelanda porque está cerca de Bélgica, una carta puede ser fácilmente contrabandeada a través de la frontera, y porque nadie puede viajar allí sin un permiso especial. Un vendedor ordinario como el Sr. Broks nunca recibiría un permiso.

Anoche papá volvió a hacer teatro. Aturdido por el sueño, se fue tropezando a la cama. Sus pies estaban fríos, así que le presté mis calcetines de cama. Cinco minutos después los arrojó al piso. Luego se puso las mantas sobre la cabeza porque la luz le molestaba. La lámpara se apagó y sacó con cuidado la cabeza de debajo de las mantas. Fue todo muy divertido. Luego estábamos hablando de que Peter trata de “tía” a Margot, cuando de repente la voz de papá se escuchó desde las profundidades: “Tía María Mouschi, el gato se está volviendo más amable conmigo a medida que pasa el tiempo, pero todavía le temo”.

Tuya, Ana

Domingo, 27 de septiembre de 1942

Querida Kitty,

Mamá y yo tuvimos una supuesta “discusión” hoy, pero lo más molesto es que estallé en lágrimas. No puedo evitarlo. Papá siempre es amable conmigo, y también me entiende mucho mejor. En momentos como estos no puedo soportar a mi madre. Es obvio que soy una extraña para ella, ni siquiera sabe lo que pienso de las cosas más ordinarias.

Estábamos hablando de las criadas y el hecho de que se supone que te refieras a ellas como “ayuda doméstica” en estos días. Afirmó que cuando la guerra termine, será obligatorio llamarlas de esa forma. No lo vi de esa manera.

Luego añadió que yo hablaba de lo que pasaría más tarde y que actúo como si fuera una gran dama, aunque no lo sea, pero yo no creo que la construcción de castillos de arena en el aire sea algo tan terrible, siempre y cuando no te lo tomes demasiado en serio. En cualquier caso, papá suele venir en mi defensa. Sin él no sería capaz de aguantar aquí.

Tampoco me llevo muy bien con Margot. A pesar de que nuestra familia nunca tiene el mismo tipo de arrebatos que tienen arriba, la encuentro lejos de ser agradable. Las personalidades de Margot y de mi madre son tan ajenas a mí. Entiendo a mis amigas mejor que a mi propia madre. ¿No es una pena?

Por enésima vez, la Sra. van Daan está enfurruñada. Ella es muy malhumorada y ha estado quitando más y más de sus pertenencias y guardándolas bajo llave. Es una lástima que mamá a cada ocultación de la Sra. van Daan no responda de la misma manera. Algunas personas, como los van Daan, parecen tener un placer especial no solo en la cría de sus hijos sino en ayudar a otros a criar a los suyos. Margot no los necesita, ya que es naturalmente buena, amable e inteligente, la perfección en sí misma, a mí en cambio me ha tocado ser maleducada por partida doble. Cuando estamos todos comiendo, las recriminaciones y las respuestas insolentes van y vienen más de una vez. Papá y mamá siempre me defienden con fiereza, sino fuera por ellos no podría entablar la lucha tantas veces sin pestañar.

Me dicen que debería hablar menos, ocuparme de mis asuntos y ser más modesta, pero parece que estoy condenada al fracaso. Si mi padre no fuera tan paciente, hace tiempo que habría renunciado a la esperanza de cumplir con las expectativas bastante moderadas de mis padres. Si saco una pequeña porción de una verdura que detesto y como papas en su lugar, el Sr. van Daan y especialmente la Sra. van Daan no puede superar lo malcriada que soy. “Vamos, Ana, a comer más verduras”, dice.

— No, gracias, señora —respondo—. Las papas son más que suficientes.

— Las verduras son buenas para ti, tu madre también lo dice. Come un poco más.

Insiste, hasta que papá interviene y defiende mi derecho a rechazar un plato que no me gusta. Entonces la Sra. van D. se vuelve loca:

— Deberías haber estado en nuestra casa, donde los niños fueron criados de la forma en que deberían ser. Yo no llamo a esto una educación apropiada. Ana está terriblemente mimada. Nunca lo permitiría. Si Ana fuera mi hija...

Así es siempre como sus diatribas comienzan y terminan: “Si Ana fuera mi hija...”. Agradezco, no lo soy. Pero volviendo al tema de la crianza de los niños, ayer se hizo un silencio después de que la señora van Daan terminó su pequeño discurso. Papá respondió entonces: “Creo que Ana está muy bien criada. Al menos ha aprendido a no responder a sus interminables sermones. En cuanto a las verduras, todo lo que tengo que decir es a lo dicho viceversa”. La Sra. van D. fue profundamente derrotada. Lo viceversa que él se refiere, por supuesto, es a la propia señora, como no tolera las judías ni ningún tipo de col por la noche porque le dan gases. Pero podría decir lo mismo. Qué tonto, ¿no crees? En cualquier caso, esperemos que deje de hablar de mí.

Es tan divertido ver lo rápido que la Sra. van Daan se pone colorada. Yo no lo hago, y a ella secretamente le molesta.

Tuya, Ana

Lunes, 28 de septiembre de 1942

Querida Kitty,

Tuve que parar ayer, aunque no estaba ni cerca de terminar. Me muero por decirte sobre otro de nuestros enfrentamientos, pero antes de hacerlo me gustaría decir esto: creo que es extraño que los adultos se peleen tan fácilmente y tan a menudo sobre asuntos tan insignificantes. Hasta ahora siempre pensé que las peleas eran algo que los niños hacían y que superaban. A veces, por supuesto, hay una razón para tener una pelea real. Debería estar acostumbrada al hecho que estas disputas son acontecimientos diarios, pero no lo estoy y nunca lo estaré mientras yo sea el tema de casi todas las discusiones. Se refieren a ellas como “discusiones” en lugar de “peleas”, ¡pero los alemanes no saben la diferencia! Ellos critican todo, y quiero decir todo, sobre mí: mi comportamiento, mi personalidad, mis modales; cada centímetro de mí, de la cabeza a los pies y viceversa, es objeto de chismes y el debate. Las palabras y los gritos son constantemente lanzados a mi cabeza, aunque no estoy está acostumbrada en absoluto a ello, se supone que debo sonreír y soportar. ¡Pero no puedo! No tengo intención de aceptar sus insultos. Yo mostraré que Ana Frank no nació ayer. Se sentarán y se darán cuenta y mantendrán sus grandes bocas cerradas cuando les haga ver que deben atender a sus propios modales en lugar de los míos.

¡Cómo se atreven a actuar así! Es simplemente bárbaro. He estado sorprendida, una y otra vez, por tal rudeza y sobre todo tal estupidez, Sra. van Daan. Pero tan pronto como me acostumbre a la idea, y eso no debería tomar largo, les daré a probar su propia medicina, y luego, ¡cambiarán de opinión! ¿Soy realmente tan maleducada, testaruda, terca, insistente, estúpida, perezosa, etc., etc., como los van Daan dicen que soy? No, por supuesto que no. Sé que tengo mis defectos, pero me sacan de quicio. Si supieras, Kitty, como a veces me hierve la sangre cuando me regañan y se burlan de mí. No pasará mucho tiempo antes de que explote con rabia reprimida.

Pero basta de eso. Ya te he aburrido bastante con mis peleas, y aun así no puedo resistirme a añadir una conversación de cena muy interesante. De alguna manera llegamos al tema de la gran modestia de Pim. Su modestia es un hecho conocido, que ni siquiera la persona más estúpida soñaría con cuestionar. De repente la Sra. van Daan, que siente la necesidad de entrar en cada conversación, comentó, “soy muy modesta y reservada, ¡mucho más que mi marido!”.

¿Alguna vez has oído algo tan ridículo? Esta frase ilustra claramente que ella no es exactamente lo que se llamaría ¡modesta! El Sr. van Daan, que se sintió obligado a explicar el “mucho más que mi marido”, respondió con calma: “No tengo ningún deseo de ser modesto. En mi experiencia, ¡uno llega mucho más lejos siendo agresivo!”. Y volviéndose hacia mí, añadió, “No seas modesta ni reservada, Ana. No te llevará a ninguna parte”.

Mamá estaba completamente de acuerdo con este punto de vista. Pero, como de costumbre, la Sra. van Daan tuvo que añadir su opinión. Esta vez, sin embargo, en lugar de dirigirse a mí directamente, se dirigió a mis padres y dijo: “Debes tener una extraña visión de la vida para poder decirle a Ana una cosa semejante. Las cosas eran diferentes cuando yo estaba creciendo. Aunque probablemente no haya cambiado mucho desde entonces, ¡excepto en su hogar moderno!”.

Esto fue un golpe directo a los métodos modernos de crianza de mamá, que ella ha defendido en muchas ocasiones. La Sra. van Daan estaba tan disgustada que su cara se puso roja. Una persona que se pone colorada se agita aún más cuando siente que se acalora, y rápidamente pierde contra sus oponentes.

La madre no sonrojada, que ahora quería tener el asunto terminado lo más rápido posible, se detuvo un momento para pensar antes de responder.

— Bueno, Sra. van Daan, estoy de acuerdo en que es mucho mejor si una persona no es demasiado modesta. Mi marido, Margot y Peter son todos excepcionalmente modestos. Su marido, Ana y yo, aunque no somos exactamente lo contrario, no dejamos que nos empujen.

— Oh, pero Sra. Frank, ¡no entiendo lo que quiere decir! Honestamente, yo soy extremadamente modesta y reservada. ¿Cómo puede decir que soy agresiva?

— No dije que fueras agresiva, pero nadie te describiría como si fueras verdaderamente modesta.

— ¡Me gustaría saber en qué sentido soy poco modesta! Si no me cuidara a mí misma aquí, nadie más lo haría, y pronto me moriría de hambre, pero eso no significa que no sea tan modesta como su marido.

Mamá no tuvo más remedio que reírse de esta ridícula autodefensa, lo que irritó a la Sra. van Daan. No es exactamente una debatidora nata, ella continuó su magnífica discusión en una mezcla de alemán y holandés, hasta que se enredó tanto en sus propias palabras que finalmente se levantó de su silla y estaba a punto de salir de la habitación cuando su ojo cayó sobre mí. ¡Deberías haberla visto! Por suerte, en el momento en que la Sra. van D. se tornó alrededor, estaba sacudiendo la cabeza en una combinación de compasión e ironía. No estaba haciéndolo a propósito, pero había seguido su diatriba tan intensamente que mi reacción fue completamente involuntaria. La Sra. van D. se dio la vuelta y me dio un latigazo de lengua: dura, germánica, mala y vulgar, exactamente como una gorda con cara roja de pescadora. Era una alegría de contemplar. Si pudiera dibujar, me gustaría haberla dibujado como estaba entonces. Ella me pareció tan cómica, esa ¡tonta cabeza de chorlito! He aprendido una cosa: tú solo realmente llegas a conocer a una persona después de una pelea. ¡Solo entonces puedes juzgar su verdadero carácter!

Tuya, Ana

Martes, 29 de septiembre de 1942

Querida Kitty,

¡Las cosas más extrañas te pasan cuando estás escondida!Intenta imaginarte esto. Como no tenemos bañera, nos lavamos en una tina, y porque solo hay agua caliente en la oficina (con lo que quiero decir todo el piso inferior), los siete nos turnamos para aprovechar al máximo esta gran oportunidad.

Pero como ninguno de nosotros somos parecidos y todos estamos plagados de diversos grados de pudor, cada miembro de la familia ha elegido un lugar diferente para bañarse. Peter se baña en la cocina de la oficina, aunque tenga una puerta de cristal.

Cuando es la hora de su baño, visita a cada uno de nosotros y anuncia que no debemos pasar por la cocina durante la siguiente media hora. Considera que esta medida es suficiente. El Sr. van D. se baña arriba, que la seguridad de su propia habitación supera la dificultad de tener que cargar el agua caliente por todas esas escaleras. La Sra. van D. todavía no se ha bañado; está esperando a ver cuál es el mejor lugar. Papá se baña en la oficina privada y mamá en la cocina detrás de una pantalla contra incendios, mientras que Margot y yo hemos declarado que la oficina principal es nuestra zona de baño. Como las cortinas se corren el sábado por la tarde, nos aseamos nosotras mismas en la oscuridad. Mientras, la que no está bañándose mira por la ventana a través de un resquicio en las cortinas y mira con asombro a la gente que no deja de divertirse.

Hace una semana decidí que no me gustaba ese lugar y he estado buscando cuartos de baño más cómodos. Fue Peter quien me dio la idea de poner mi tina en el espacioso baño de la oficina, puedo sentarme, encender la luz, cerrar la puerta, derramar el agua sin ayuda de nadie, y todo sin el miedo de ser vista. Usé mi encantador baño por primera vez el domingo y, por extraño que parezca, me gusta más que cualquier otro lugar.

El fontanero estaba trabajando abajo el miércoles, moviendo las tuberías de agua y drenajes del baño de la oficina al pasillo para que las tuberías no se congelen durante un frío invierno. La visita del fontanero no fue nada agradable. No solo no se nos permitió dejar correr el agua durante el día, sino que el baño también estaba fuera de los límites. Te diré cómo se manejó este problema, puede que te parezca indecoroso de mi parte sacarlo a relucir, pero no soy tan prudente en asuntos de este tipo. El día de nuestra llegada, papá y yo improvisamos un orinal, sacrificando un tarro de lata para este propósito. Durante la duración de la visita del fontanero, los frascos de conservas se pusieron en servicio durante el día para retener nuestras llamadas de la naturaleza.

En lo que a mí respecta, esto no era ni la mitad de difícil que tener que estarse quieto todo el día y no decir una palabra. Puede imaginarse lo difícil que fue para la Srta. Quack, quack, quack. En los días normales tenemos que hablar en un susurro. No poder hablar o moverse es diez veces peor. Después de tres días de estar sentada constantemente, mi trasero estaba rígido y dolorido. Con unos ejercicios de gimnasia vespertina pude hacer desaparecer el dolor.

Tuya, Ana

Jueves, 1 de octubre de 1942

Querida Kitty,

Ayer tuve un horrible susto. A las ocho en punto sonó de repente el timbre de la puerta. Pensé era que alguien venía a buscarnos, ya sabes a quién me refiero. Pero cuando todos juraron que debían ser bromistas o el cartero me calmé.

Los días aquí son muy tranquilos. El Sr. Levinsohn, un pequeño farmacéutico y químico judío, está trabajando para el Sr. Kugler en la cocina. Está familiarizado con todo el edificio, y estamos en constante temor que se le ocurra echar un vistazo al laboratorio. Estamos tan quietos como ratones bebés. ¿Quién hubiera imaginado hace tres meses que la inconstante Ana tendría que sentarse tan tranquila durante horas y horas? El cumpleaños de la Sra. van Daan fue el 29. Aunque no tuvimos una gran celebración, estaba colmada de flores, regalos sencillos y buena comida. Aparentemente los claveles rojos de su esposo son una tradición familiar.

Permítanme detenerme un momento en el tema de la Sra. van Daan y decirte que los intentos de coquetear con papá son una fuente constante de irritación para mí. Ella le da palmaditas a la mejilla y la cabeza, se sube la falda y hace los llamados “comentarios ingeniosos” en un esfuerzo para llamar la atención de Pim. Afortunadamente, no la encuentra ni bonita ni encantadora, así que no responde a sus coqueteos. Como sabes, soy bastante celosa, y todo esto me sabe muy mal. Después de todo, mamá no actúa de esa manera con el Sr. van D., eso mismo se lo he dicho a la Sra. van D. en su cara.

De vez en cuando Peter puede ser muy divertido. Él y yo tenemos una cosa en común: nos gusta disfrazarnos, lo que hace que todos se rían. Una noche con Peter aparecimos, él en uno de los vestidos ajustados de su madre y yo en su traje. Él llevaba un sombrero; yo tenía una gorra. Los adultos se rieron a carcajadas, y nosotros ¡nos divertimos tanto!

Bep compró nuevas faldas para Margot y para mí en el Bijenkorf. La tela es horrible, como la tela que usan para hacer sacos de papas. Justo el tipo de cosas que los grandes almacenes no se atreverían a vender en los viejos tiempos, ahora cuestan 7.75 florines o 24.00 florines, respectivamente.

Tenemos un buen regalo en camino: Bep ha pedido un curso por correspondencia en taquigrafía para Margot, Peter y yo. Solo espera, para esta época el año que viene seremos capaces de tomar taquigrafía perfecta. En cualquier caso, aprender a escribir un código secreto como ese es realmente interesante. Tengo un terrible dolor en mi dedo índice, en mi mano izquierda, así que no puedo planchar. ¡Qué suerte!

El Sr. van Daan quiere que me siente a su lado en la mesa, ya que Margot no come lo suficiente como para que le convenga. Me parece bien, me gustan los cambios. Siempre hay un pequeño gato negro vagando por el patio, y me recuerda a mi querido y dulce Moortje. La razón por la que agradezco el cambio es que mamá siempre me está criticando, especialmente en la mesa. Ahora Margot tendrá que soportar la mayor parte. O, mejor dicho, no lo hará, ya que mamá no le hace caso a los comentarios tan sarcásticos de la niña ejemplar.

Con eso de la niña ejemplar ahora me paso el día poniéndola brava y ella no lo soporta. Quizá así aprenda a dejar de serlo. Buena hora sería. Para terminar esta serie de noticias, una broma particularmente divertida contada por el Sr. van Daan:

“¿Qué es lo que hace click noventa y nueve veces y clack una vez?

Un ciempiés con una pata de palo”.

Adiós, Ana

Sábado, 3 de octubre de 1942

Querida Kitty,

Todo el mundo se burló de mí ayer porque me acosté en la cama junto al Sr. van Daan. “¡A su edad! ¡Impactante!”, y otros comentarios a lo largo de esas líneas. Tontos, nunca querría acostarme con el Sr. van Daan de la manera que ellos quieren.

Ayer mamá y yo tuvimos otro encuentro y ella realmente armó un escándalo. Ella le dijo a papá todos mis pecados y empezó a llorar, lo que me hizo llorar también, y ya tenía un dolor de cabeza tan horrible. Finalmente, le dije a papá que lo amo más que a mamá, a lo que respondió que era solo una fase pasajera, pero no lo creo. Simplemente no puedo soportar a mi madre, y tengo que esforzarme para no atacarla todo el tiempo, y a veces preferiría abofetearla en la cara. No sé por qué he tomado tal terrible aversión hacia ella. Papá dice que si mamá no se siente bien, o tiene un dolor de cabeza, debería ofrecerme para ayudarla, pero no lo haré porque no la amo y no disfruto haciéndolo. Me imagino a mamá muriendo algún día, pero la muerte de papá me parece inconcebible. Es muy mezquino de mi parte, pero así es como me siento. Espero que mamá nunca lea esto.

Últimamente, se me ha permitido leer más libros para adultos. Ahora estoy leyendo La niñez de Eva, de Nico van Suchtelen. Me mantiene ocupada en este momento. No creo que haya mucha diferencia entre esto y los libros para adolescentes. Eva pensaba que los niños crecían en los árboles, como manzanas, y que la cigüeña los arrancaba del árbol cuando estaban maduros y se los llevaba a las madres. Pero la gata de su amiga tenía gatitos y Eva los vio salir de la gata, así que pensó que las gatas ponían huevos y los empollaban como gallinas, y que las madres que querían un niño unos días antes de su tiempo subían para poner un huevo y luego lo empollaban. Después de que los bebés llegaban, las madres estaban bastante débiles por todo lo que se agachaban.

En algún momento, Eva también quiso un bebé. Tomó una bufanda de lana y la esparció en el suelo para que el huevo pudiera caer en él, y luego se puso en cuclillas y comenzó a empujar. Ella cacareó mientras esperaba, pero no salió ningún huevo. Finalmente, después de que ella había estado sentada durante mucho tiempo, algo vino, pero fue una salchicha en lugar de un huevo. Eva estaba avergonzada. Pensó que estaba enferma. Es curioso, ¿no? También hay partes de la niñez de Eva que hablan de mujeres que venden sus cuerpos en la calle pidiendo mucho dinero. Me mortificaría algo así. Además, menciona la menstruación de Eva. Oh, anhelo tener mi período, entonces así me sentiría adulta. Papá está refunfuñando de nuevo y amenazando con quitarme mi diario. Oh, ¡horror de horrores! A partir de ahora, voy a esconderlo.

Ana Frank

Miércoles, 7 de octubre de 1942

Me lo imagino... Me he ido a Suiza. Papá y yo dormimos en una habitación, mientras que el estudio de los chicos es convertido en una sala de estar, donde puedo recibir visitas. Como sorpresa, han comprado nuevos muebles para mí, incluyendo una mesa de té, un escritorio, sillones y un diván. Todo está simplemente maravilloso. Después de unos días, papá me da 150 florines, convertidos en dinero suizo, por supuesto, pero los llamaré florines, y me dice que compre todo lo que crea que necesitaré. Más tarde, obtengo un florín a la semana, con que también puedo comprar lo que quiera. Salí con Bernd y compré:

3 camisetas de algodón a 0.50 = 1.50

3 calzoncillos de algodón a 0.50 = 1.50

3 camisetas de lana a O.75 = 2.25

3 calzoncillos de lana a O.75 = 2.25

2 enaguas a 0.50 = 1.00

2 sujetadores (la talla más pequeña) a 0.50 = 1.00

5 pijamas a 1.00 = 5.00

1 bata de verano a 2.50 = 2.50

1 bata de invierno a 3.00 = 3.00

2 chaquetas de cama a O.75 = 1.50

1 almohada pequeña a 1.00 = 1.00

1 par de zapatillas ligeras a 1.00 = 1.00

1 par de pantuflas calientes a 1.50 = 1.50

1 par de zapatos de verano (escuela) a 1.50 = 1.50

1 par de zapatos de verano (vestidos) a 2.00 = 2.00

1 par de zapatos de invierno (escuela) a 2.50 = 2.50

1 par de zapatos de invierno (vestidos) a 3.00 = 3.00

2 delantales a 0.50 = 1.00

25 pañuelos a 0.05 = 1.00

4 pares de medias de seda a 0.75 = 3.00

4 pares de rodilleras a 0.50 = 2.00

4 pares de calcetines a 0.25 = 1.00

2 pares de medias gruesas a 1.00 = 2.00

3 madejas de hilo blanco (ropa interior, gorra) = 1.50

3 madejas de hilo azul (suéter, falda) = 1.50

3 madejas de hilo variado (gorra, bufanda) = 1.50

Bufandas, cinturones, cuellos, botones = 1.25

Más 2 vestidos escolares (verano), 2 vestidos escolares (invierno), 2 buenos vestidos (verano), 2 buenos vestidos (invierno), 1 falda de verano, 1 buena falda de invierno, 1 falda de invierno (escuela), 1 impermeable, 1 abrigo de verano, 1 abrigo de invierno, 2 sombreros, 2 gorras. Para un total de 108. OO florines.

2 carteras, 1 equipo de patinaje sobre hielo, 1 par de patines, 1 estuche (que contiene polvo, crema para la piel, crema de base, crema limpiadora, bronceador, algodón, botiquín, colorete, lápiz de labios, lápiz de cejas, sales de baño, polvo de baño, agua de colonia, jabón, polvos de cocina). Más 4 suéteres a 1.50, 4 blusas a 1.00, artículos varios a 10.00 y libros, regalos a 4.50.

Viernes, 9 de octubre de 1942

Querida Kitty,

Hoy no tengo nada más que noticias deprimentes y lúgubres que informar, muchos judíos, amigos y conocidos están siendo llevados en masa. La Gestapo está atrapándolos y transportándolos en vagones de ganado a Westerbork, el gran campamento en Drenthe al que están enviando a todos los judíos. Miep nos habló de alguien que se las arregló para escapar de allí. Debe ser terrible. La gente no tiene casi nada para comer, mucho menos para beber, ya que el agua está disponible solo una hora al día, y solo hay un inodoro y un lavabo para varios miles de personas. Los hombres y las mujeres duermen en la misma habitación, y las mujeres y los niños suelen tener la cabeza afeitada. La fuga es casi imposible, mucha gente parece judía, y están marcados por sus cabezas rapadas.

Si es tan malo en Holanda, ¿cómo debe ser en esos lugares lejanos e incivilizados donde los alemanes los están enviando? Asumimos que la mayoría de ellos están siendo asesinados. La radio inglesa dice que están siendo asesinados en cámaras de gas. Tal vez sea la más rápida manera de morir. Me siento fatal. Los relatos de Miep sobre estos horrores son tan desgarradores, y Miep también está muy angustiada. El otro día, por ejemplo, delante de su casa había una anciana judía sentada, esperando La Gestapo, que estaba buscando una furgoneta para llevársela. La anciana estaba aterrorizada por los reflectores y los cañones que disparaban a los aviones ingleses. Sin embargo, Miep no se atrevió a dejarla entrar. Nadie lo haría. Los alemanes son lo suficiente generosos cuando se trata de castigo.

Bep también es muy moderada. Su novio está siendo enviado a Alemania. Cada vez que los aviones vuelan, tiene miedo de que vayan a soltar toda su carga de bombas en su cabeza. Las bromas son como: “Oh, no te preocupes, no pueden caer todas sobre él” o “una bomba es todo”. Las “tomas” son difícilmente apropiadas en esta situación. Bertus no es el único que está siendo forzado a trabajar en Alemania. Los trenes de hombres jóvenes salen diariamente. Algunos de ellos tratan de escabullirse del tren cuando se detiene en una pequeña estación, pero solo unos pocos logran escapar y encontrar un lugar para esconderse.

Pero ese no es el final de mis lamentaciones. ¿Alguna vez has oído el término “rehenes”? Es el último castigo para los saboteadores. Es la cosa más horrible que puedes imaginar. Ciudadanos destacados, gente inocente, son tomados prisioneros para esperar su ejecución. Si la Gestapo no puede encontrar al saboteador, simplemente toman cinco rehenes y los pone contra la pared.

Lees los anuncios de su muerte en el periódico, donde se les llama “accidentes fatales”. Finos especímenes de la humanidad esos alemanes, ¡y pensar que yo soy una de ellos! No, eso no es cierto, Hitler nos quitó nuestra nacionalidad hace mucho tiempo. Y, además, no hay mayores enemigos en la tierra que los alemanes y los judíos.

Tuya, Ana

Miércoles, 14 de octubre de 1942

Querida Kitty,

Estoy terriblemente ocupada. Ayer empecé traduciendo un capítulo de La belle Nivernaise e hice un vocabulario. Luego trabajé en un horrible problema de matemáticas y traduje tres páginas de gramática francesa, además. Hoy tocaba gramática francesa e historia. Simplemente me niego a hacer esas miserables matemáticas todos los días. Papá también piensa que es horrible. Soy casi mejor que él, aunque de hecho ninguno de los dos es bueno, así que, siempre tenemos que recurrir a la ayuda de Margot. También estoy trabajando en mi taquigrafía, que la disfruto. De los tres, soy la que más ha progresado.

He leído Los exploradores. Es bastante bueno, pero no se compara con Joop ter Heul. De todos modos, las mismas palabras se pueden encontrar en ambos libros, lo que tiene sentido porque están escritas por la misma autora. Cissy van Marxveldt es una escritora estupenda. Yo definitivamente voy a dejar que mis propios hijos lean sus libros también.

Además, he leído muchas obras de teatro de Korner. Me gusta la forma en que escribe. Por ejemplo, Eduviges, El primo de Bremen, La gobernanta, El dominó verde, etc. Mamá, Margot y yo somos una vez más las mejores amigas. En realidad, es mucho más agradable. Anoche Margot y yo estábamos acostadas lado a lado en mi cama. Había poco espacio, pero eso es lo que lo hizo divertido. Me preguntó si podía leer mi diario. “Partes de él”, dije, y pregunté por el suyo. Me dio permiso para leer su diario también.

La conversación se centró en el futuro, y le pregunté qué quería ser cuando fuera mayor. Pero no lo dijo y era bastante misteriosa al respecto. Supuse que tenía algo que ver con la enseñanza, por supuesto. No estoy absolutamente segura, pero sospecho que es algo por el estilo. No debería ser tan entrometida.

Esta mañana me acosté en la cama de Peter, después de haberle echado de ella. Estaba furioso, pero no me importaba. Podría considerar ser un poco más amigable conmigo de vez en cuando. Después de todo, le di una manzana anoche. Una vez le pregunté a Margot si ella pensaba que yo era muy fea. Ella me dijo que yo tenía una cara graciosa y unos ojos bonitos. Un poco vaga la respuesta, ¿no crees?

¡Bueno, hasta la próxima vez!

Ana Frank

P.D. Esta mañana todos nos turnamos en la balanza. Margot ahora pesa 60 kilos, mamá 62, papá 70.5, Ana 43.5, Peter 67, Sra. van Daan 53, Sr. van Daan 75. En los tres meses que llevo aquí, he ganado 8.5 kilos. Mucho, ¿eh?

Martes, 20 de octubre de 1942

Querida Kitty,

Mi mano sigue temblando, aunque han pasado dos horas desde que tuvimos el susto. Debería saber que hay cinco extintores en el edificio. El personal de la oficina estúpidamente olvidó advertirnos que el carpintero, o como se llame, venía a llenar el extintor. Como resultado, no nos molfestamos en callarnos hasta que escuché el sonido de alguien martillando en el descansillo, frente a la estantería. Inmediatamente asumí que era el carpintero y fui a advertir a Bep, que estaba almorzando, que no podía volver abajo. Mi papá y yo nos colocamos en la puerta para poder escuchar cuando el hombre se iba. Después de trabajar durante unos quince minutos, puso su martillo y algunas otras herramientas en nuestra estantería, ¡o eso pensábamos!, y golpeó nuestra puerta. Nos volvimos blancos de miedo. ¿Habría escuchado algo después de todo y ahora quería comprobar el misterioso mueble? Eso parecía, ya que él seguía golpeando.

Estaba tan asustada que casi me desmayo al pensar que este total desconocido se las arreglaba para descubrir nuestro maravilloso escondite. Justo cuando pensaba que mis días estaban contados, escuchamos la voz del Sr. Kleiman diciendo: “Abre, soy yo”. Abrimos la puerta de inmediato. ¿Qué había pasado?

El gancho que sujetaba la estantería se había atascado, por lo que nadie había podido advertirnos sobre el carpintero. Cuando el hombre se fue, el Sr. Kleiman vino a buscar a Bep, pero no pudo abrir la estantería. No puedo decirte lo aliviada que estaba. En mi imaginación, el hombre que pensé que estaba tratando de entrar en el Anexo secreto había seguido creciendo y creciendo hasta convertirse no solo en un gigante sino también en el fascista más cruel del mundo. Uf. Afortunadamente, todo salió bien, al menos esta vez.

Nos divertimos mucho el lunes. Miep y Jan pasaron la noche con nosotros. Margot y yo nos fuimos a dormir en la habitación de papá y mamá para que los Gieses tuvieran nuestras camas. El menú fue elaborado en su honor, y la comida fue deliciosa. Las festividades se interrumpieron brevemente cuando la lámpara de papá causó un cortocircuito y, de repente, nos sumió en la oscuridad. ¿Qué íbamos a hacer? Teníamos fusibles, pero el fusible estaba en la parte trasera del oscuro almacén, lo que hacía que esto fuera particularmente desagradable en la noche. Aun así, los hombres se aventuraron a salir, y diez minutos más tarde pudimos poner lejos nuestras velas.

Me levanté temprano esta mañana. Jan ya estaba vestido. Ya que tenía que salir a las ocho y media, estaba arriba desayunando a las ocho. Miep estaba ocupada vistiéndose, y la encontré en camiseta cuando entré. Ella usa el mismo tipo de ropa interior larga que cuando yo voy en bicicleta. Margot y yo nos pusimos nuestra ropa también y subimos más temprano que de costumbre. Después de un agradable desayuno, Miep se dirigió abajo. Estaba lloviendo a cántaros y se alegró de no tener que ir en bicicleta al trabajo. Papá y yo hicimos las camas, y después aprendí la conjugación de cinco verbos franceses irregulares. Qué aplicada soy, ¿no crees?

Margot y Peter estaban leyendo en nuestra habitación, con Mouschi acurrucado junto a Margot en el diván. Después de mis verbos franceses irregulares, me uní a ellos y leí El canto eterno de los bosques. Es un libro muy hermoso, pero muy inusual. Está casi terminado. La semana que viene también Bep nos hará una visita nocturna.

Tuya, Ana

Jueves, 29 de octubre de 1942

Mi querida Kitty,

Estoy muy preocupada, papá está enfermo. Está cubierto de manchas y tiene fiebre. Parece sarampión, ¡ni siquiera podemos llamar a un médico! Mamá le está haciendo transpirar con la esperanza de bajar la fiebre.

Esta mañana Miep nos dijo que los muebles han sido retirados de la casa de los van Daan en Zuider-Amstellaan. Aún no se lo hemos dicho a la Sra. van D. Ella ha estado tan nervenmassig2 últimamente, y no nos apetece oír sus gemidos y sus lamentos otra vez sobre toda la hermosa vajilla y las encantadoras sillas que tuvo que dejar atrás. También nosotros tuvimos que abandonar la mayoría de nuestras cosas bonitas. ¿De qué sirve refunfuñar ahora?

Papá quiere que empiece a leer libros de Hebbel y otros conocidos escritores alemanes famosos. Ya puedo leer el alemán bastante bien, excepto que suelo murmurar palabras en lugar de leerlas en silencio para mí misma. Pero eso pasará. Papá ha tomado obras de Goethe y Schiller de la gran librería y planea leerme todas las noches. Hemos empezado con Don Carlos.

Animados por el buen ejemplo de papá, mamá me puso en las manos su libro de oraciones. Leí algunas oraciones en alemán, solo por cortesía. Ciertamente suenan hermosos, pero significan muy poco para mí. ¿Por qué me hace actuar de forma tan religiosa y devota? Mañana vamos a encender la estufa por primera vez. La chimenea no ha sido barrida en años, así que la habitación está destinada a llenarse de humo. ¡Esperemos que funcione!

Tuya, Ana

Lunes, 2 de noviembre de 1942

Querida Kitty,

Bep se quedó con nosotros el viernes por la noche. Fue divertido, pero no durmió muy bien porque había bebido un poco de vino. Por lo demás, no hay nada especial que informar. Tuve un horrible dolor de cabeza ayer y me fui a la cama temprano. Margot está siendo exasperante de nuevo.

Esta mañana empecé a ordenar un archivo de tarjetas de la oficina, porque se había caído y se mezcló todo. En poco tiempo me estaba volviendo loca. Le pedí a Margot y Peter ayuda, pero estaban demasiado perezosos y no quisieron, así que lo guardé.

¡No estoy tan loca como para hacerlo todo yo sola!

Ana Frank

P.D. Olvidé mencionar la importante noticia que probablemente me venga la regla pronto. Lo sé porque sigo encontrando una mancha blanquecina en mis bragas, y mi madre predijo que empezaría pronto. Apenas puedo esperar. Es un evento tan trascendental. Lástima, no puedo usar compresas porque ya no puedo conseguirlas, y los tampones de mamá pueden ser usados solo por mujeres que han tenido un bebé.

Comentario añadido por Ana el 22 de enero de 1944:

No sería capaz de escribir ese tipo de cosas. Ahora que estoy releyendo mi diario después de un año y medio, me sorprende mi infantil inocencia. En el fondo sé que nunca podría volver a ser tan inocente, por más que quiera serlo. Puedo entender los cambios de humor y los comentarios sobre Margot, mamá y papá como si los hubiera escrito ayer mismo, pero no puedo imaginarme escribir así, abiertamente, sobre otros asuntos. Me avergüenzo de leer algunas páginas que tratan temas que prefería imaginarlos más agradables de lo que realmente eran. Mis descripciones son tan poco delicadas. Pero, basta de eso. También puedo entender mi nostalgia y anhelo por Moortje. Todo el tiempo que he estado... he estado aquí, he anhelado inconscientemente y a veces conscientemente la confianza, el amor y el afecto físico. Este anhelo puede cambiar en intensidad, pero siempre está ahí.

Jueves, 5 de noviembre de 1942

Querida Kitty,

Los británicos finalmente han logrado algunos éxitos en África, y Stalingrado no ha caído pero los hombres están felices y tomamos café y té esta mañana. De resto, nada especial que informar. Esta semana he estado leyendo mucho y haciendo poco trabajo. Así es como las cosas deberían ser. Ese es seguramente el camino del éxito.

Mamá y yo nos llevamos mejor últimamente, pero nunca estamos cerca. Papá no es muy abierto sobre sus sentimientos, pero es el mismo cariño que siempre ha sido. Encendimos la estufa hace unos días y toda la habitación sigue llena de humo. Prefiero la calefacción central, y probablemente no soy la única. Margot es una apestosa, no hay otra palabra para ello, una fuente constante de irritación, mañana, mediodía y noche.

Ana Frank

Lunes, 9 de noviembre de 1942

Querida Kitty,

Ayer fue el cumpleaños de Peter, el decimosexto. Yo estaba arriba a las ocho, y Peter y yo miramos sus regalos. Recibió un juego de mesa de la bolsa de valores, una navaja y un encendedor. No es que fume tanto, para nada, solo que se ve tan distinguido. La mayor sorpresa vino del Sr. van Daan, que informó que los ingleses habían aterrizado en Túnez, Argel, Casablanca y Orán.

“Este es el principio del fin”, decían todos, pero Churchill, Primer Ministro Inglés, que debe haber oído lo mismo que se repite en Inglaterra, declaró: “Este no es el final, ni siquiera es el principio del fin. Pero es, quizás, el final del principio”. ¿Ves la diferencia? Sin embargo, hay razón para el optimismo. Stalingrado, la ciudad rusa que ha estado bajo ataque durante tres meses, todavía no ha caído en manos alemanas.

En el verdadero espíritu del Anexo, debería hablarles de comida. Debería explicar que son unos verdaderos glotones en el último piso. El pan es entregado diariamente por un panadero muy amable, un amigo del Sr. Kleiman.

Por supuesto que no tenemos tanto como en casa, pero es suficiente. También compramos los cupones de abastecimiento en el mercado negro. El precio sigue subiendo, ya ha subido de 27 a 33 florines. ¡Y eso por meras hojas de papel impreso!

Para proveernos de una fuente de nutrición que nos mantenga, aparte de las cien latas de comida que hemos almacenado aquí, compramos ciento treinta y cinco kilos de legumbres. No solo para nosotros, pero también para el personal de la oficina. Colgamos los sacos de judías en ganchos en el pasillo, justo dentro de nuestra entrada secreta, pero unas cuantas costuras se rompieron bajo el peso. Así que decidimos trasladarlos al ático, y a Peter se le confió el trabajo pesado. Se las arregló para subir cinco de los seis sacos a arriba intactos y estaba ocupado con el último, cuando uno de los sacos se rompió. Hubo una inundación, o más bien una tormenta de granizo, de judías marrones volando por el aire y bajando las escaleras. Ya que había alrededor de veinticinco kilos de frijoles en ese saco, hizo suficiente ruido para resucitar a los muertos. Abajo estaban seguros de que la casa se estaba cayendo alrededor de sus cabezas. Peter estaba aturdido, pero luego irrumpió en un repique de risa cuando me vio de pie al final de las escaleras, como una isla en un mar de color marrón, con olas de frijoles lamiendo mis tobillos.

Empezamos a recogerlas, pero las judías son tan pequeñas y resbaladizas que se enrollan en cada esquina y agujero concebible. Ahora, cada vez que subimos las escaleras, nos inclinamos y cazamos alrededor para que podamos presentarle a la Sra. van Daan un puñado de frijoles. Casi me olvido de mencionar que papá se ha recuperado de su enfermedad.

Tuya, Ana

P.D. La radio acaba de anunciar que Argel ha caído. Marruecos, Casablanca y Orán han estado en manos inglesas durante varios días. Ahora estamos esperando a Túnez.

Martes, 10 de noviembre de 1942

Querida Kitty,

¡Grandes noticias! ¡Planeamos llevar a una octava persona a la clandestinidad con nosotros! Sí, de verdad. Siempre pensamos que había suficiente espacio y comida para una persona más, pero temíamos poner una carga aún mayor sobre el Sr. Kugler y el Sr. Kleiman. Pero como los informes de las cosas terribles que se están haciendo a los judíos están empeorando día a día, papá decidió sondear a estos dos caballeros, y ellos pensaron que era un plan excelente. “Es igual de peligroso, ya sea que haya siete u ocho”, señalaron con razón. Una vez que esto se resolvió, nos sentamos y mentalmente fuimos a través de nuestro círculo de conocidos, tratando de encontrar una sola persona que se mezclara bien con nuestra familia extendida.

Esto no fue difícil, después de que papá rechazó a todos los van Daan, elegimos a un dentista llamado Alfred Dussel. Vive con una mujer cristiana que es bastante más joven que él. Probablemente no estén casados, pero eso no tiene importancia. Es conocido por ser tranquilo y refinado, y parecía, desde nuestro conocimiento superficial de él, ser amable. Miep lo conoce también, así que ella será capaz de hacer los arreglos necesarios. Si viene, el Sr. Dussel tendrá que dormir en mi habitación en la cama de Margot, que tendrá que conformarse con la cama plegable. Le pediremos que traiga algo para llenar el estómago.

Tuya, Ana

Jueves, 12 de noviembre de 1942

Querida Kitty,

Miep vino a decirnos que había ido a ver al Dr. Dussel. Él le preguntó en el momento en que ella entró en la habitación si sabía de un escondite y se alegró enormemente cuando Miep dijo que tenía algo en mente. Añadió que tendría que esconderse lo antes posible, preferiblemente el sábado, pero pensó que esto era muy improbable, ya que quería actualizar sus registros, ajustar sus cuentas y atender a una pareja de pacientes. Miep nos transmitió el mensaje esta mañana. No creímos que fuera prudente esperar tanto tiempo. Todos estos preparativos requieren explicaciones a varias personas que nosotros preferimos no implicar en el asunto. Miep fue a preguntar si el Dr. Dussel no podía organizar las cosas para venir el sábado después de todo, pero dijo que no, y ahora está programado para llegar el lunes.

Creo que es extraño que no se entusiasme con nuestra propuesta. Si lo detienen en la calle no podrá organizar ni a sus registros ni atender a sus pacientes, así que, ¿por qué el retraso? Es una estupidez de mi papá seguirle la corriente, no hay noticias.

Tuya, Ana

Martes, 17 de noviembre de 1942

¡Querida Kitty!

El Sr. Dussel ha llegado. Todo ha ido bien. Miep le dijo que estuviera en cierto lugar frente a la oficina de correos a las 11 de la mañana, allá un hombre lo buscaría. Estaba en el lugar y a la hora acordados. El Sr. Kleiman se acercó a él, anunció que el hombre que esperaba conocer no pudo venir y le pidió que pasara por la oficina para ver a Miep. El Sr. Kleiman tomó un tranvía de vuelta a la oficina mientras el Sr. Dussel le siguió a pie.

Eran las once y veinte cuando el Sr. Dussel tocó la puerta de la oficina. Miep le pidió que se quitara el abrigo, para que no se viera la estrella amarilla, y lo llevó a la oficina privada donde el Sr. Kleiman lo mantuvo ocupado hasta que la señora de la limpieza se fue. Con el pretexto que la oficina privada era necesaria para algo más, Miep tomó al Sr. Dussel arriba, abrió la estantería y entró, mientras el Sr. Dussel entró en asombro.

Mientras tanto, los siete nos habíamos sentado alrededor de la mesa del comedor para esperar a la última incorporación a nuestra familia con café y coñac. Miep lo llevó primero a la habitación de la familia Frank. Inmediatamente reconoció nuestros muebles, pero no tenía ni idea que nosotros estábamos arriba, justo encima de su cabeza. Cuando Miep le dijo, estaba tan sorprendido que casi se desmayó. Gracias a Dios que no lo dejó en suspenso por más tiempo y lo llevó arriba. El Sr. Dussel se hundió en una silla y nos miró atónito, como si pensara que podía leer la verdad en nuestras caras. Luego tartamudeó: “¿Pero no estás en Bélgica? El oficial, el auto, ¿no venían? ¿Tu escape no funcionó?”.

Le explicamos todo el asunto, sobre cómo habíamos difundido deliberadamente el rumor del oficial y el coche para despistar a los alemanes y a cualquiera que pueda venir a buscarnos. El Sr. Dussel se quedó sin palabras ante tal ingenio, y no podía hacer otra cosa que mirar alrededor con sorpresa mientras exploraba el resto de nuestro encantador Anexo secreto, asombrándose de lo práctico que era. Todos almorzamos juntos. Luego tomó una pequeña siesta, se unió a nosotros para el té, guardó las pocas pertenencias que Miep había sido capaz de traer aquí de antemano y comenzó a sentirse mucho más en casa. Especialmente cuando le dimos las siguientes normas y reglamentos mecanografiados para el Anexo secreto, una producción de van Daan:

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9789585564800
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