Kitabı oxu: «Escucha empática»
ESCUCHA EMPÁTICA
GUÍA DE ACTITÚDES Y HERRAMIENTAS DE ORIENTACIÓN HUMANISTA
Para la formación de enfoque centrado en la persona
ESCUCHA EMPÁTICA
GUÍA DE ACTITÚDES Y HERRAMIENTAS DE ORIENTACIÓN HUMANISTA
Para la formación de enfoque centrado en la persona
Andrea Álvarez Sánchez

Juan Pablos Editor
Libera Desarrollo Humano
México, 2018
Título de edición digital: Escucha empática. Guía de actitudes y herramientas de orientación humanista : Para la formación de enfoque centrado en la persona.
Título de edición impresa: Guía de actitudes y herramientas de orientación humanista : Para la formación de enfoque centrado en la persona.
Primera edición impresa: 2018
Primera edición digital: 2020
D.R. © 2018, Andrea Álvarez Sánchez
D.R. © 2018, Juan Pablos Editor, S.A.
2a. Cerrada de Belisario Domínguez 19, Col. del Carmen
Del. Coyoacán, 04100, Ciudad de México
Ilustraciones: Sol Álvarez Sánchez, Daniel Domínguez Michael, Shahar Reynaga, Eduardo Solano.
Diseño de portada: Daniel Domínguez Michael
ISBN: (libro impreso): 978-607-711-489-5
ISBN: (libro digital): 978-607-711-577-9
Juan Pablos Editor es miembro de la Alianza de Editoriales Mexicanas
Independientes (AEMI). Distribución: Juan Pablos Editor
<jpventasdirectas@gmail.com> TintaRoja <www.tintaroja.com.mx>
Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, sin la autorización por escrito del titular de los derechos.
https://www.facebook.com/LibrosJuanPablosEditor/
Contenido
Presentación
Objetivos
Introducción
I. ¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA HUMANISTA?
Definición de la psicología humanista
Precursores de la psicología humanista
Orígenes de la psicología humanista
II. PRIMERA, SEGUNDA Y TERCERA FUERZAS EN PSICOLOGÍA
Primera fuerza: el psicoanálisis
Segunda fuerza: el conductismo
Tercera fuerza: el humanismo
III. LA PSICOLOGÍA HUMANISTA DE CARL ROGERS
Carl Rogers
Tendencia actualizante
Terapia no directiva o terapia centrada en el cliente
Relación horizontal
IV. COMUNICACIÓN HUMANA
Modelo de la comunicación de Jakobson
Axiomas de la comunicación humana de Watzlawick
Niveles de comunicación humana de Powell
Barreras de la comunicación de Gordon
Reacción emocional
Asertividad
Fenomenología versus interpretación
Diálogo sin juicios: mensajes “yo” y mensajes “tú”
Generalizaciones
V. ACTITUDES PARA UNA RELACIÓN DE AYUDA
Consideración positiva incondicional
Actitud empática
Respeto
Congruencia
VI. HERRAMIENTAS PARA UNA RELACIÓN DE AYUDA
Atención física
Atención psicológica
Rapport o presencia cálida
Reflejo o empatía precisa primaria
Concretización
Reflejo de partes
Empatía avanzada
Autorrevelación
Proximidad y resonancia
Confrontación
Manejo del silencio
Uso de la metáfora
Índice de figuras
Bibliografía
Presentación
¿AQUIÉN ESTÁ DIRIGIDA ESTA GUÍA ?
Esta guía está hecha para complementar el curso de Bases de Enfoque Centrado en la persona, que está dirigido a maestros, psicólogos, directores, gerentes, profesionales de la salud, consejeros y para personas de cualquier otra profesión de ayuda así como para quienes estén interesados en su crecimiento personal o en comenzar a ser facilitadores de procesos humanos.
¿QUÉ SE APRENDERÁ?
En esta guía se dan las herramientas básicas para lograr una escucha empática a través del enfoque centrado en la persona, de Carl Rogers, y otras herramientas de la psicología humanista.
Se enseñarán las bases del counseling, una profesión de relación de ayuda que implica un proceso de interacción entre el counselor y el cliente. El objetivo es adquirir nociones básicas de recursos para la resolución de conflictos y desarrollar actitudes que favorecen la toma de conciencia, la autorresponsabilización, el autoconocimiento, el contacto con las necesidades reales de la persona, formas asertivas de comunicación humana, la comprensión profunda de sí mismo y las relaciones interpersonales que se crean.
¿PARA QUÉ SIRVE?
A través de esta forma de acompañamiento se ayuda a la persona a comprender sus problemas y tomar decisiones para mejorar su situación y conseguir un bienestar pleno. El counselor no atiende únicamente a individuos que presentan problemas mentales (como un psiquiatra o un psicoterapeuta), sino también a personas que buscan desarrollar las potencialidades y recursos internos que poseen.
El enfoque centrado en la persona sirve para:
Ampliar la conciencia
Autorresponsabilizarse
Actualizarse
Descubrir de qué manera usted se comunica con los demás.
Escucharse mejor a sí mismo.
Aprender los conceptos de la escucha empática.
Mejorar las formas de relacionarse con otros.
Generar ambientes de confidencialidad.
Desarrollar la comunicación asertiva.
Convertirse en un comunicador más preciso y eficaz.
Acompañar a otras personas con empatía y respeto.
Aplicar los conocimientos en su ámbito profesional y personal.

Figura 1. Un guía en el camino.
Objetivos
OBJETIVO GENERAL
Exponer al alumno las actitudes y herramientas propuestas por la psicología humanista y adquirir los elementos teóricoprácticos de la misma en un nivel básico, así como comprender qué es el desarrollo del potencial humano como movimiento psicoeducativo.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Dar a conocer habilidades de escucha empática útiles en todas las profesiones de ayuda.
Aprender a tener un encuentro interpersonal de alta calidad y significativo.
Fomentar una visión integral y empática del ser humano para mejorar el trato interpersonal.
Lograr una congruencia como individuos para poder estar al servicio del otro.
Aprender la teoría del desarrollo humano.
Practicar las actitudes y las herramientas humanistas durante el programa.
Desarrollar las habilidades necesarias para lograr una escucha empática humanista.
Reflexionar y valorar la importancia de las actitudes rogerianas en el ámbito profesional y personal.
Observar el impacto de la escucha empática con habilidades humanistas de acompañamiento.
Introducción
Le damos la bienvenida a un lugar que ofrece posibilidades para conocerse en un mayor grado a sí mismo y desarrollar habilidades para comprender y acompañar a otras personas.
Con las herramientas que se presentan en esta guía de estudio se puede practicar la escucha empática a nivel básico. La escucha empática hace que se active en la persona su sistema natural de procesamiento y así el cliente puede ir asimilando la información que le llega a la conciencia de mejor manera. Al replantear su experiencia, la persona puede concluir asuntos pendientes, descubrir sus necesidades reales, retar creencias negativas y cambiar hábitos obsoletos.
La escucha empática (también llamada counseling) tiene su marco teórico en el enfoque centrado en la persona (teoría de Carl Rogers), e incluye habilidades que otros autores discípulos de Rogers formularon, como Robert Carkhuff y Gerard Egan.
El enfoque centrado en la persona se puede utilizar como una forma de ayuda profesional y como prevención en el área de la promoción de la salud mental. Esta práctica implica una actitud de sanación por medio de la relación entre el terapeuta y el cliente.
I. ¿Qué es la psicología humanista?
DEFINICIÓN DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA
La psicología humanista se puede definir de las siguientes tres formas:
1 1. Trabaja con la parte funcional del ser humano y no sólo con su patología.
2 2. Concibe al ser humano de forma integral.
3 3. La ética humanista se contrapone a la ética autoritaria.
La psicología humanista es una tendencia en psicología que marca una revolución en la concepción del ser humano, ya que trabaja con la parte sana de la persona y no sólo con su patología, como lo venían haciendo anteriormente las otras corrientes psicológicas. Plantea una alternativa en el campo de las psicoterapias para abordar la relación de ayuda de una forma empática y mirando las potencialidades dormidas que hay en la persona. La corriente humanista se emparienta con el existencialismo europeo en cuanto a credos, principios filosóficos, propuestas fundamentales y es la pista de despegue de un nuevo paradigma psicológico (González Garza, 2005:61).
La psicología humanista concibe al ser humano como una totalidad. Considerar al ser humano como un todo es comprender los diferentes aspectos que lo conforman, como la parte biológica, psicológica, social y espiritual. A través de una mira-da global de sí mismo, la persona reconoce que su organismo total es más sabio que su intelecto y puede tomar decisiones más sabias para sí mismo que de una forma puramente racional (Artiles et al., 1994:188). La psicología humanista considera a cada persona como una individualidad única, ya que la suma de sus múltiples características, situaciones, experiencias y temporalidades conforman cada una de sus partes, lo cual es irrepetible pues es singular y exclusivo de cada ser vivo. Juan Lafarga Corona y José Gómez del Campo comentan que la psicología humanista es
[…] una corriente psicológica que destaca la individualidad de la persona humana, la necesidad de estudiar esta individualidad como un todo inseparable y no en partes aisladas, y el respeto por su desarrollo autónomo (Lafarga y Gómez del Campo, 2011:5).
La concepción humanista del ser humano se contrapone a la visión autoritaria. Estas dos maneras de concebir al individuo determinan sistemas políticos, educativos, teorías psicológicas y por lo tanto técnicas psicoterapéuticas. Difieren en la forma de concebir las relaciones interpersonales y en el manejo del poder. Erich Fromm, en su libro Ética y psicoanálisis, señala:
En la ética autoritaria, una autoridad es la que establece lo que es bueno para el hombre y prescribe las leyes y normas de la conducta, en la Ética Humanista es el hombre mismo quien da las normas y es a la vez el sujeto de las mismas, su fuente formal o agencia reguladora y el sujeto de su materia (Fromm, 1997:20).
A continuación se presentan algunas diferencias de la perspectiva humanista con respecto a la autoritaria (Díaz Marroquín, 2010:7).
La ética autoritaria:
Niega formalmente la capacidad del ser humano para saber lo que es bueno o malo. La norma le da una autoridad que trasciende al individuo, y le infunde temor, debilidad y dependencia.
Lo “bueno” o lo “malo” lo establece la autoridad en función de sus propios intereses, no del bienestar del otro. La obediencia ciega es la máxima virtud y la desobediencia el pecado capital que merece castigo.
Justifica la represión y el control. El punto de referencia es externo, es ajeno a la persona.
Por otra parte, para la ética humanista:
El ser humano tiene la capacidad de discernir lo bueno y lo malo para sí mismo.
Bueno es aquello que favorece su desarrollo pleno.
La norma la da el individuo mismo, cuando está en contacto con su bienestar en el más amplio sentido de la palabra.
La máxima virtud es el respeto al ser humano y a la vida.
Favorece la educación y la amplitud de la conciencia.
Se actúa conforme a la conciencia y la convicción.
El punto de referencia es interno.
La psicología humanista, en México, deriva en el llamado desarrollo humano. “Desarrollo humano” es un término acuñado por Juan Lafarga Corona, discípulo de Carl Rogers, y se concibe como una forma de potencializar las capacidades de las personas y de transformar obstáculos de la personalidad que estén obstruyendo el crecimiento humano. Myriam Muñoz Polit afirma en su libro Emociones, sentimientos y necesidades que el trabajo emocional humanista promueve el desarrollo de las potencialidades o el desbloqueo de las pautas crónicas que están impidiendo este desarrollo (Muñoz Polit, 2012:147). La autora define el objetivo del proceso emocional en la psicoterapia humanista como “Hacer que la persona recupere fluidez del proceso natural de sentir, para que pueda ser hábil en el descubrimiento de sus necesidades y en la posibilidad de ser o no satisfechas” (Muñoz Polit, 2012:149). En el capítulo VI de su libro menciona ciertas características representativas de lo que busca el enfoque humanista en psicoterapia como objetivos, éstos son:
Actitudes básicas de relación. Mantener estas actitudes terapéuticas rogerianas, que son: consideración positiva incondicional, empatía, autenticidad y respeto.
Sólo usando hipótesis siempre por comprobar o desaprobar. Esto quiere decir que se hipotetiza y no se diagnostica.
Somos seres en proceso. Estamos en un continuo estado de cambio; las personas siempre nos pueden sorprender pues nunca acabamos de ser, sino que estamos siendo.
Cada persona es la autoridad última sobre sí misma. Nadie sabe mejor que uno mismo lo que es mejor para uno y uno tiene el derecho a decidir sobre sí mismo.
El terapeuta sirve como una presencia presente. Estando con toda su atención plena para el cliente, atento a lo que ocurre en el otro, en sí mismo y en la relación.
Valorar la novedad. Ya que siempre estamos cambiando, la novedad es una manifestación del mismo.
Valorar la diferencia. Ésta enriquece y, aunque sea amenazante, también es atractiva pues marca una relación ambivalente.
Valorar la experiencia. Ésta es más valiosa que las razones de otros pues es el criterio último de la verdad personal.
La psicología humanista forma parte de un nuevo paradigma que deja de validar únicamente lo racional para comenzar a considerar al hombre holísticamente. Miguel Martínez Miguélez, en su libro La psicología humanista, advierte que la frase de Carl Rogers “El hombre es más sabio que su intelecto” describe la mirada humanista del hombre. El ser humano ha sido definido como un “animal racional” por su distinción de poseer inteligencia, razón y lógica, mas cuando hace lo contrario se dice que procede de forma irracional. Hay un tercer procedimiento que no es lo racional o irracional, sino que es lo a-racional y constituye otra dimensión de la vida humana.
[…] en la orientación humanista se afirma que este camino puede ser más sabio que la misma vía racional. Cuando un individuo está libre de mecanismos defensivos, actúa espontáneamente, observa y ausculta todas las reacciones de su propio organismo, dispone de un cúmulo inmenso de datos que el organismo procesa, a veces inconscientemente, y genera conclusiones que se le presentan como intuiciones. Estos juicios pueden ser más sabios que el pensamiento consciente […] ya que el carácter racional del hombre lo lleva a veces a negarse a sí mismo y a desconocer a aquella parte que se presenta con una aparente incoherencia (Martínez Miguélez, 1999:74).
Cuando realmente se sabe que se ha comprendido algo es porque se ha entendido en todo el organismo, en el nivel celular y no sólo racional. Esto es entender las cosas en un nivel profundo, de una manera integral y organísmica.
La ansiedad y el sufrimiento no pueden curarse por medio de teorías […] saber, la mayoría de las veces, no alivia el dolor ni promueve el desarrollo […] Cuando May habla de ser consciente, a lo que se refiere es al darse cuenta (awareness), o sea a una conciencia de todo el organismo, no sólo a un insight de tipo racional (Muñoz Polit, 2008:8).
La psicoterapia humanista no juzga ni empuja al cliente, respeta, sabe que el consultante es quien mejor puede saber a dónde va, a qué ritmo y qué necesita para conseguirlo. Sin embargo, para llegar a tener este dominio personal es necesario alcanzar cierto nivel de autoconocimiento. Comenzar a conocerse a sí mismo más profundamente requiere de cierto ambiente, no es algo que pueda ocurrir de forma automática; en ello el proceso psicoterapéutico humanista ayuda a que esta sabiduría que habita en el interior en forma esencial, emerja a la conciencia de la persona.
El ser humano tiene la capacidad latente o manifiesta de comprenderse a sí mismo y de resolver sus problemas […] sin embargo, la actualización eficaz de esta potencialidad no es automática. Requiere de ciertas condiciones, cierto clima interpersonal […] de relaciones humanas positivas, favorables a la conservación y valoración del “yo”, relaciones carentes de amenaza o desafío a la concepción que el sujeto hace de sí mismo (Rogers y Kinget, 2013:65).
Myriam Muñoz Polit, en su libro La sensibilización Gestalt, hace una síntesis de las principales ideas de la psicología humanista, algunas de las cuales son las siguientes:
Poner la atención en las capacidades y potencialidades que tenemos como personas.
Conocer el porqué de algo no sirve de mucho, todo hecho es multicausal.
Se busca el darse cuenta (awareness), o sea a una conciencia de todo el organismo, no sólo a un insight de tipo racional.
La enfermedad mental es vista como una opción desesperada del organismo para mantener su existencia, se requiere trascender la visión médica y generar una relación más interpersonal y comprensiva con el que la vive.
El ser humano funciona como una totalidad organizada.
El ser humano que investiga tiene que ser siempre parte de la investigación.
Atrás de un acto negativo hay una intención positiva. Las formas pueden ser negativas, pero en la esencia de la persona hay algo que busca lo positivo, esto es la tendencia actualizante.
El ser humano es un ser en proceso de autocreación. No somos radicalmente una cosa u otra, sino que nos vamos haciendo en el camino, cambiamos, nos vamos moldeando, construyendo.
A medida que aumenta la conciencia en el ser humano tiene la posibilidad de incrementar su libertad interna.
El humanismo es una postura en la vida, se siente, se vive, se experimenta, no sólo se es teórico en humanismo (Muñoz Polit, 2008:6-14).
Martínez Miguélez habla de las características de la concepción humanista del hombre. Muchas han sido descritas por autores de la orientación humanista, entre ellos Gordon Allport, Carl Rogers, Abraham Maslow, Rollo May, Martin Buber, George Kelly, Charlotte Bühler, Sidney Jourard, Kurt Goldstein, Joseph Nuttin, Henry Murray, Gardner Murphy, Karen Horney, Erich Fromm, Fritz Perls, Carl Moustakas y Viktor Frankl.
El hombre vive subjetivamente.
La persona está constituida por un núcleo central estructurado.
El hombre está impulsado por una tendencia hacia la auto-realización.
El hombre es más sabio que su intelecto.
El hombre posee capacidad de conciencia y simbolización.
Capacidad de libertad y elección.
El hombre es capaz de una relación profunda.
El hombre es capaz de crear.
El hombre busca un sistema de valores y creencias.
Cada persona es un sistema de unicidad configurada (Martínez Miguélez, 1999:67-77).
PRECURSORES DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA
Las raíces precedentes de la psicología humanista son el existencialismo y la fenomenología. El existencialismo nace en el siglo XIX y se desarrolla en el XX, y es importante para la psicoterapia humanista porque habla de la esencia única de cada persona, toma como centro a la persona existente, busca el sentido del ser, expone que la meta del ser humano es el ser libre:

Figura 2. Humanistas I.
La filosofía existencialista representa una ruptura radical con la filosofía tradicional. Kierkegaard (1813-1855) es el primero en desarrollarla. Algunos años después Martin Heidegger (1889-1976) continúa con las ideas de Kierkegaard […] (Muñoz Polit, 2008:1).
Algunos de los temas que trata el existencialismo son: la existencia, la muerte, la libertad, la soledad y la responsabilidad. Los representantes más importantes de esta corriente son Sören Kierkegaard, Martin Heidegger, Martin Buber, Karl Jaspers, Jean-Paul Sartre, entre otros.
[…] al mismo tiempo surgen pensadores que van por la misma línea filosófica, como son Martin Buber (1878-1965) y Karl Jaspers (1883-1969) […] y que generan un nuevo pensamiento filosófico: la filosofía existencialista (Muñoz Polit, 2008:1).
El creador de la fenomenología es Edmund Husserl (1859-1938), filósofo y matemático judío originario de Moravia (República Checa), quien fue discípulo de Franz Brentano (1838-1917). La fenomenología es un método cualitativo de investigación que describe los fenómenos tal como se observan, sin interpretaciones de quien observa. Se usa la observación para captar desde la intuición en vez de usar lo mensurable con métodos analíticos. El objetivo es comprender qué le sucede a la persona desde su realidad humana. No interesa investigar las causas sino los hechos, se hace una simple descripción de lo que aparece, observando qué es particular en cada individuo.
La fenomenología busca describir los fenómenos tal como se dan, por lo que hay que observarlos limpios de prejuicios, críticas e ideas preconcebidas, es un mirar intuitivo y un reportar descriptivo (Muñoz Polit, 2008:2).
El método fenomenológico procura captar la experiencia de vida tal cual, sin juzgarla, etiquetarla o darle categorías; lo que interesa es el estudio de lo que es significativo internamente para las personas y la búsqueda de todas las perspectivas posibles para observar la experiencia de la persona, es decir, se intenta hacer una captación holística del todo para sacar a la luz los significados profundos que están sumergidos. No hay una expectativa de lo que “debe ser” por ley o por visión categórica o general.
[…] hay un rechazo a la absolutización del mundo, es más importante encontrar los significados, pues al comprender lo que algo significa para mí, comprendo también lo que soy (Muñoz Polit, 2008:2).
El método de conocimiento del existencialismo es la fenomenología (Muñoz Polit, 2008:1). Las ideas más importantes de la filosofía existencial-humanista que influyeron fuertemente en las ideas de la psicología humanista son las siguientes:
El mundo tiene un orden natural que se da en la libertad. Libertad y orden no se excluyen; al revés, si no hay libertad, no se puede llegar al orden natural.
El ser humano es libre, la existencia humana tiene como características esenciales la elección y la decisión (Kierkegaard).
Podemos hacer de una obligación una bendición si así lo elegimos (Buber).
El ser humano no sólo tiene libertad, sino que está condenado a elegir, condenado a la libertad (Sartre).
Los seres humanos buscan al mismo tiempo la seguridad y el riesgo, éstas son polaridades que, en su interacción dinámica y permanente, promueven el crecimiento (Buber).
La relación yo-tú es la que puede promover el desarrollo de los individuos y de la sociedad, el uno sin el otro se estancan y se deterioran, no es posible el desarrollo social sin el individual y viceversa; ambas son realidades de una misma unidad (Buber).

Figura 2a. Ser humano.
La comunicación es el instrumento privilegiado para contactar con el mundo y consigo mismo, para comprenderlo y comprendernos (Jaspers).
El ser humano es el único capaz de tener conciencia, capaz de darse cuenta de que se da cuenta, y gracias a ella puede trascenderse a sí mismo
La tarea principal del ser humano es convertirse en él mismo, llegar a ser lo que realmente es (Heidegger).
El ser humano es responsable (Muñoz Polit, 2008:3).
ORÍGENES DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA
La psicología humanista nace en Estados Unidos entre 1955 y 1960. El antecedente histórico es que en los años treinta, Estados Unidos pasaba por la Gran Depresión, y por lo tanto el clima económico era de una extremada carencia. La Gran Depresión comenzó en 1929, con el “viernes negro”, cuando sucedió la más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la bolsa en Estados Unidos. Este incidente ocurrió durante la presidencia de Hoover e hizo temblar hasta la médula no sólo a la nación americana sino a toda la economía mundial (Quitmann, 1989:22).

Figura 3. Mapa. Ubicación de Estados Unidos.
Al subir Roosevelt al poder encuentra a una nación muy debilitada, por eso propone la estrategia del New Deal,1 a fin de sacar adelante al país.
Cuando Roosevelt accedió, en 1933, a la presidencia, había en los Estados Unidos aproximadamente 15 millones de parados, es decir, casi uno de cada cuatro estadounidenses no tenía trabajo (Quitmann, 1989:22).
El presidente Roosevelt, influido por las ideas de John Dewey, tiñe con ideas humanistas su política:
La gigantesca reforma económica introducida por Roosevelt, el New Deal, iba ligada a una renovación cultural. Al grupo de consejeros de Roosevelt pertenecían principalmente personas que seguían el pragmatismo de orientación humanística de John Dewey (Quitmann, 1989:22).
Roosevelt, que era un hombre progresista con ideas humanistas, emprendió la reorientación del sentimiento social del pueblo estadounidense. Un ejemplo de su pensamiento lo expresó en un discurso donde compara el ser de la nación con el ser humano:
Una nación, al igual que una persona tiene un cuerpo que alimentar, una mente que hay que mantener informada y alerta, debe de conocerse a sí misma […] tiene algo más profundo, más permanente, mayor que la suma de sus partes […] (Quitmann, 1989:24).
La influencia de Roosevelt en el nacimiento de la psicología humanista es fundamental, fue un hombre muy singular con una visión del ser humano muy amplia y positiva. Roosevelt puso las cuatro libertades en el centro de su política. Las cuatro libertades son: libertad para hablar, libertad religiosa, estar libre de la necesidad, estar libre del miedo.
Las cuatro libertades que colocó en el centro de la política acompañaban a la imagen del hombre que consideraba la naturaleza humana como fundamentalmente buena y razonable (Quitmann, 1989:23).
Tras el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial hubo una gran inmigración de judíos alemanes y otros europeos a Estados Unidos, los cuales influyeron mucho en el desarrollo intelectual del país. En esa época y en este clima comenzó a despertarse un interés por la filosofía existencial, al igual que por la influencia de Oriente con el budismo zen y el taoísmo. La escuela de Berlín de la psicología de la Gestalt influyó también en las ideas nacientes de la psicología humanista, llamada la tercera fuerza en psicología.
En los años sesenta, cuando Kennedy llegó a la presidencia de su país, la sociedad estadounidense ya había superado sus problemas primarios de hambre y comenzaba a tener la necesidad de resolver problemas personales, del ser, del llegar a ser, de las relaciones entre los seres humanos, y es en esta época cuando nace oficialmente la psicología humanista. Abraham Maslow fundó la American Association of Humanistic Psychology en 1962, fue el producto de varias ideas que había desarrollado poco a poco desde algunos años atrás, cada una de ellas contribuyó a que finalmente se concretizara y bautizara al movimiento humanista con el término de “psicología humanista”.
El movimiento tomó forma en 1954 cuando Maslow juntó una lista de direcciones de personas interesadas (una treintena al principio, después una centena, un tiempo más tarde) a quienes envió un pequeño boletín periódico, bajo la forma de circular impresa […] en el verano de 1957 Maslow se pone de acuerdo con Antony Sutich para contemplar la aparición regular de una revista, cuyo primer número saldría cuatro años más tarde, en 1961, bajo el título de Journal of Humanistic Psychology (Ginger y Ginger, 2012:106).
En este mismo año se funda el Instituto Esalen, situado en Big Sur, California, por Michael Murphy y Dick Price, el cual hasta la fecha sigue funcionando como centro de desarrollo humanista.
En 1963 […] Michael Murphy acababa de heredar una magnífica propiedad en Big Sur (sobre la costa de California, a 300 kilómetros al sur de San Francisco), caracterizada por la presencia de aguas surgientes sulfurosas. Había bautizado el lugar como Esalen, que era una tribu de indígenas que frecuentaban el lugar para llevar a cabo sus ceremonias rituales (Ginger y Ginger, 2012:61).
Esalen se convirtió en un centro importante de desarrollo humano cuando Fritz Perls, fundador de la terapia Gestalt, empieza a dar ahí cursos que, aunque al inicio no tienen muchos seguidores, terminan por ser un éxito en 1968 cuando la crisis de Vietman está en la cúspide y la juventud arma un gran movimiento de liberación. En este clima es completamente acogido el mensaje de la psicología humanista y la Gestalt.
En 1964 […] a pesar de un primer contrato con ciertas reservas, Fritz acepta instalarse, como “residente” y propone talleres de demostración y también un programa de capacitación profesional en Gestalt. Pero su éxito es lento […] En 1968 […] Fritz Perls tiene ahora 75 años. Su fotografía aparece en los grandes semanarios americanos. Sale en la portada de Life. Es promovido como el “Rey de los hippies”. ¡Es la gloria! (Ginger y Ginger, 2012:62-63).
Los principales teóricos que fueron iniciadores del humanismo son Carl Rogers, Rollo May, Margaret Mead, Abraham Maslow, Fritz Perls, Gardner Murphy, Kurt Goldstein, Gordon Allport, Wilson van Dussen, Charlotte Selver, Sidney Jourard, Charlotte Bühler, Ruth Colin, Helen Deutsch, Carl Moustakas y Adrian van Kam.
Los que hacen surgir a la psicología humanista son gente interesada en la psicoterapia, gente que trabaja día a día con personas, tocando el sufrimiento, la ansiedad, el dolor y por lo mismo, buscando la razón profunda del mismo y la forma de aliviarlo y de usarlo como una oportunidad de desarrollo de la persona (Muñoz Polit, 2008:5).
En este estudio se consideran que las cuatro principales figuras fundantes del humanismo son: Maslow (el visionario), Rogers (el santo), Perls (el superstar) y Viktor Frankl, un sobreviviente de la adversidad de un campo de concentración nazi.
Maslow destaca por darle el nombre de psicología humanista a este movimiento, por fundar la primera Asociación de Psicología Humanista y por su pirámide de necesidades. Rogers sobresale por su “terapia no directiva o centrada en el cliente” (en México llamada “enfoque centrado en la persona”). Perls es reconocido por la terapia Gestalt. Frankl destaca por su visión tracendente ante las situaciones límite de la vida y como creador de la logoterapia.
Las dos escuelas psicoterapéuticas humanistas principales que tienen una metodología de intervención formalmente planteada son el enfoque centrado en la persona de Rogers y la terapia Gestalt de Fritz Perls. A continuación presentamos una breve semblanza de Carl Rogers.

Figura 4. Teóricos humanistas: Maslow, Frankl, Rogers y Perls. Dibujo de Eduardo Solano.
Nota
1El New Deal es un conjunto de medidas económicas que el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt crea. Es parte de una política intervencionista que tiene la intención de acabar con la grave crisis económica que surgió a finales de los años treinta. Este programa se desarrolló entre 1933 y 1938 con el objetivo de sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros y redinamizar una economía estadounidense dañada desde el crac del 29 por el desempleo y las quiebras en cadena. Esta nueva solución, traspuesta en una política económica, tenía como principales bases: un fuerte intervencionismo estatal y una firme creencia en las teorías del subconsumo (Rauchway, 2008:130).
II. Primera, segunda y tercera fuerzas en psicología
La corriente humanista es también conocida como la tercera fuerza en psicología. ¿Y cuáles son la primera y la segunda fuerzas? ¿En qué se diferencian y en qué coinciden?
PRIMERA FUERZA: EL PSICOANÁLISIS
La primera fuerza es el psicoanálisis de Sigmund Freud. Se dice que el humanismo “está parado sobre los hombros de un gigante”, y dicho gigante es el psicoanálisis. La psicología humanista y la terapia Gestalt como parte de ella, tienen sus primeras raíces en el psicoanálisis, pero cuando comienza a definirse como algo diferente, nuevo y único, se necesita diferenciar a partir de la oposición, como un adolescente lo hace con sus padres.
La terapia Gestalt es una hija del psicoanálisis […] pero es una hija rebelde […] Perls y Goodman, como todos los innovadores tenían que hacer reconocer la especificidad de su método, porque la mejor manera de afirmarse es oponiéndose, decía Wallon, y la conquista de una identidad implica un refuerzo aparente de las fronteras y subrayar las diferencias (Ginger y Ginger, 2012:66).
El tipo de relación interpersonal en el consultorio marca una diferencia entre el psicoanálisis y la terapia centrada en el cliente o enfoque centrado en la persona de Rogers y la terapia Gestalt. La apatía freudiana —manifiesta en la abstinencia, neutralidad y frialdad del terapeuta— es opuesta a la empatía rogeriana —que vibra con el otro, que se pone en sus zapatos— o con la Gestalt, donde se crea una relación auténtica Yo-Tú entre dos personas, en la que cada una conserva su lugar. Respecto a este tema, Ginger y Ginger comentan:
En la práctica el analista, que se supone sabe e interpreta, con frecuencia es vivido más como un juez, a pesar de su silencio y de su anunciada neutralidad […] en el psicoanálisis […] el cliente se siente a veces catalogado, etiquetado […] (Ginger y Ginger, 2012:71).
El psicoanálisis centra su atención en el sí mismo o self y estudia las causas y los porqués de la patología diagnosticada del paciente. En la psicoterapia Gestalt cambia el punto de interés central de estudio y lo que resulta significativo es el contacto del self y el entorno, es decir, la frontera de contacto se vuelve el centro de estudio pues es en este lugar donde se da la experiencia:
El sí mismo (self) del psicoanálisis no es ya el único objeto de la psicoterapia […] El sitio primero de la experiencia psicológica […] es el contacto en sí mismo, el lugar en donde el self y el entorno organizan sus encuentros […] (Fromm y Miller, en Perls, Hefferline y Goodman, 2006:XXX).
El humanismo no ve al individuo aislado sino que considera que lo que le pasa a la persona tiene una interrelación entrañable e inseparable con su entorno. El individuo es en función de la interacción que vive y tiene en su medio ambiente. No se concibe a la persona aislada o en partes separadas.
El intercambio que se da sin cesar entre el organismo humano y su entorno circundante en todas las áreas de la vida; este intercambio ata mutua e inextricablemente a la persona con su mundo. Respirar significa absorber el oxígeno y devolverlo de forma diferente, y este dar y recibir debe continuar incluso durante el sueño […] hablar significa hablar a alguien, que en general está dispuesto a responder […] dentro de este flujo, la experiencia del self cambia de tamaño y de importancia según lo que esté sucediendo (Fromm y Miller, en Perls, Hefferline y Goodman, 2006:XXX).
El humanismo se opone a ciertos aspectos deterministas y oscurantistas del psicoanálisis freudiano ortodoxo, por ejemplo, la forma en que Freud explica la psiquis normal es a partir de la patología y pone énfasis en todos los aspectos negativos de la naturaleza humana, como el sufrimiento, los celos, el odio, el temor, el egoísmo. El humanismo no pone sus ojos únicamente en la patología del ser humano, también destaca la salud mental y los recursos positivos de las personas. Trata de lograr que el consultante entre en contacto con sus propias herramientas, como podrían ser la amabilidad, la generosidad, el afecto, el poder pedir apoyo, confiar en la tendencia actualizante que tienen todos los seres vivos; además busca desarrollar el nivel de conciencia, el darse cuenta, el respeto, la congruencia interna, la autorresponsabilización, entre otros elementos. Perls, Hefferline y Goodman comentan al respecto:
Las dificultades de las teorías ortodoxas empiezan cuando hacen una distinción entre la conciencia sana y la conciencia enferma; consideran en efecto, la conciencia sana como pasiva, inactiva desde un punto de vista dinámico en la teoría y también, por lo tanto, en la práctica de la terapia. No hace nada. Sólo la conciencia enferma sería eficaz […] (Perls, Hefferline y Goodman, 2006:203).
La visión holística del humanismo considera tanto los aspec tos patológicos como los aspectos saludables y potenciales del ser humano; no describe al hombre a partir de su patología mayormente, como lo hace el psicoanálisis. La psicoterapia humanista se abrió camino entonces tratando pacientes sin diagnóstico de enfermedad; la terapia empezó a ser también para gente “normal” o sana. Esto no quiere decir que sea gente sin problemas, sino personas que desean encontrar otras formas de resolver su problemática.
[…] la psicología humanista; ésta se consagró entonces a la “terapia de los normales”, en el sentido más amplio de la palabra terapia. Así, mientras el psicoanálisis se interesó en un principio en la psicopatología de “los enfermos” (para extrapolar posteriormente sus descubrimientos a la personalidad de “los normales” la psicología humanista, al contrario, renuncia a esta separación y se interesa de golpe en el florecimiento óptimo de cada uno. A Perls le gustaba repetir que: ¡La terapia Gestalt es un método demasiado eficaz para ser reservado únicamente a los enfermos! (Ginger y Ginger, 2012:113).
Para el psicoanálisis la problemática del paciente tiene que ver con la infancia, lo cual es acertado para la psicología humanista; mas la psicología humanista no coincide con el psicoanálisis en la forma de abordar este pasado. Para la terapia Gestalt, por ejemplo, el pasado de la persona no es el centro de la terapia sino lo que le pasa en el presente a la persona, y esto da pistas más precisas sobre lo que se necesita resolver del pasado.
En vez de dedicarse, como el psicoanalista, a excavar el pasado del paciente e interpretar el inconsciente como las fuentes primarias del descubrimiento terapéutico […] desplazó el centro de gravedad hacia la experiencia presente del paciente (Fromm y Miller, en Perls, Hefferline y Goodman, 2006:XIX).
En Gestalt un síntoma es una vía para llegar al pasado, pero no a un pasado generalizado sino a sucesos específicos que siguen en su memoria inconsciente y que disturban a la persona en el presente. Así se puede rastrear un asunto inconcluso del pasado que tiene la posibilidad de ser trabajado y cerrado en terapia en el presente.
¿En qué puntos coinciden la teoría psicoanalítica de Freud y el humanismo? Hay ciertos temas que ambos consideran importantes y tratan cada uno a su modo, como la ambivalencia, el sueño o las resistencias.
El tema freudiano de la ambivalencia (desarrollado por otro lado por Jung), encuentra su corolario, en Gestalt, en el trabajo de integración de las polaridades opuetas […] el sueño es muy utilizado en los dos enfoques […] (Ginger y Ginger, 2012:73).
Algo útil que el psicoanálisis hereda a las terapias humanistas es el conocimiento de que se reacciona por motivos que están activos en el inconsciente. La terapia Gestalt tiene una nueva propuesta que parte de puntos de vista distintos de los del psicoanálisis, aun cuando reconoce los grandes aportes del psicoanálisis, por ejemplo, el descubrimiento del inconsciente. Esto representa un parteaguas en la historia de la psicología y la psicoterapia (Fromm y Miller, en Perls, Hefferline y Goodman, 2006:XX).
Mircea Eliade, teórico del yoga, habla sobre la diferencia entre la visión del psicoanálisis y del yoga acerca del inconsciente: a diferencia del psicoanálisis, el yoga cree que el subconsciente puede ser conocido y dominado por la ascesis, e incluso conquistarse mediante la técnica de unificación de los estados de conciencia. La experiencia psicológica y parapsicológica del Oriente en general —y del yoga en particular— están más extendidas y mejor organizadas que la experiencia en que se basan las teorías occidentales sobre la estructura de la psique (Eliade, 1969:46). Aquí se expresa claramente cómo el yoga y el humanismo opinan de forma parecida, y dicen que el ser humano puede tener dominio sobre su inconsciente y no es una víctima impotente de él.
Es importante honrar la vida y valiosa contribución de Sigmund Freud con la propuesta del psicoanálisis, así como rescatar los conceptos que acomoden en la actualidad a los terapeutas que decidan utilizarlos en su práctica clínica.
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