Kitabı oxu: «Manual de puericultura»

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Laura Krochik

Andrea Talner

Manual de

puericultura



Krochik, LauraManual de puericultura / Laura Krochik y Andrea Talner. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Libros del Zorzal, 2014.E-Book.ISBN 978-987-599-357-01. Puericultura. I. Talner, Andrea II. TítuloCDD 649

©Libros del Zorzal, 2009

Buenos Aires, Argentina

Printed in Argentina

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Índice

Introducción

Un acercamiento a la lactancia | 5

Unidad 1

La lactancia materna y la supervivencia infantil | 7

Unidad 2

Promoción de la lactancia natural durante el embarazo | 18

Unidad 3

Cómo pasa la leche del pecho al niño | 22

Unidad 4

Cómo iniciar el amamantamiento | 28

Unidad 5

Evaluación del amamantamiento | 33

Unidad 6

Bebés que “rechazan el pecho” | 40

Unidad 7

Baja producción de leche | 47

Unidad 8

Afecciones tempranas de las mamas | 53

Unidad 9

Afecciones tardías de las mamas | 60

Unidad 10

Niños que necesitan atención especial | 65

Unidad 11

Extracción manual y alimentación | 74

Unidad 12

Cómo dar apoyo constante a las madres que amamantan | 82

Unidad 13

Cómo hacer a su comunidad amiga de la madre y el niño | 91

Glosario de términos | 101

Bibliografía | 105

Introducción

Un acercamiento a la lactancia

El amamantar es un acto individual condicionado por un sinnúmero de variables socioculturales. Para los humanos es un arte capaz de ser aprendido. Hay quienes eligen la lactancia como método de alimentación por un período breve para sus bebes, quienes lo hacen por un período prolongado y quienes no la eligen en absoluto.

Ante las dificultades que la lactancia presenta algunos deciden abandonar y otros buscan ayuda y salen adelante.

La superioridad de la leche de mujer en la alimentación del recién nacido humano es irrevocable.

Hay razones históricas: hace 150 millones de años aparecieron los mamíferos sobre el planeta y hace un millón que lo hizo el hombre y la supervivencia de unos y otros se debe irrefutablemente a la idoneidad de la leche materna.

La composición de la leche de cada especie es diferente y está adaptada a las necesidades de sus crías. Así por ejemplo la leche de los mamíferos de crecimiento rápido es más rica en proteínas y la de los animales de zonas frías, más rica en grasa que la humana. Sin embargo, ésta tiene mayor contenido de hidratos de carbono, necesarios para un desarrollo cerebral superior.

Es decir, la leche materna es específica de la especie humana y el alimento más completo y seguro para el lactante.

La lactancia materna es un fenomeno biocultural, simbiosis de instinto y cultura. Es el aspecto cultural el que le confiere una especial vulnerabilidad: avances científicos, cambios sociológicos, desinterés de sanitarios y presiones comerciales han estado a punto de hacerla desaparecer en el último siglo.

Hasta hace unos cien años, todos los niños eran amamantados pero no siempre por sus madres. En muchas civilizaciones los niños de clases altas eran criados por nodrizas. La mortalidad de estos niños era muy superior a la de los alimentados por sus madres.

Los intentos, conocidos desde antiguo, de alimentar recién nacidos y lactantes con leches de animales o modificaciones de las mismas se saldaban hasta los albores de 1900 con una mortalidad cercana al 100 por ciento.

Desde la prehistoria la duración media recomendada y practicada de la lactancia en las diversas culturas se ha mantenido estable entre los dos y cuatro años.

Gracias a la intervención de grupos de mujeres, grupos de presión, organismos internacionales y asociaciones de profesionales en las últimas décadas muchos países estan empezando a remontar sus índices de lactancia. Se precisará un esfuerzo conjunto y mantenido para acercarse a lo ideal: 100% de lactancia materna exclusiva a los seis meses de edad.

Unidad 1

La lactancia materna y la supervivencia infantil

Introducción

Los bebés no saben la hora ni tienen horarios rígidos para alimentarse. Le leche materna se digiere rápidamente pues está hecha especialmente para ellos. Una vez que el estómago está vacío, el bebé puede pedir más en cualquier momento. Sobre todo en los primeros dos meses de vida, es común que quieran mamar cada hora y media o dos horas; esto es absolutamente normal y representa un total de entre 12 y 16 mamadas por día. Por lo tanto, cada vez que el bebé lo solicita hay que darle el pecho. Esto no implica que se haya quedado con hambre la vez anterior, sino que ha vuelto a tener hambre, lo cual es lógico. Los bebés que toman mamadera, por su parte, piden cada tres o cuatro horas, pues la leche que toman es más difícil de digerir. El bebé que es atendido de inmediato en sus necesidades, crece más seguro de sí mismo y, por lo tanto, se maneja de modo más independiente.

Aspectos socioculturales de la lactancia materna

El hombre no llegó a la tierra con herramientas, trabajando, hablando. Antes bien, desde un estado animal pasó a ser lo que es hoy en día: un ser social. Este bagaje y esa experiencia es la historia de la humanidad y está contenida en cada uno de nosotros; constituye nuestra herencia social. Las cualidades típicamente humanas han sido adquiridas y se transmiten a través de la herencia social. La cultura ha tendido a cubrir las falencias que la naturaleza le ha impuesto como ser biológico (por ejemplo, volar) y así, utilizando la inteligencia (que le brindó la naturaleza) ha sido capaz de creaciones con las cuales se coloca en oposición a la creación, poniendo su existencia al borde de la destrucción.

El cuidado y la alimentación de los niños fue adquiriendo distintas particularidades, según los conceptos predominantes de cada momento histórico sobre la infancia, la mujer, el hombre, la maternidad, la familia y los roles de cada uno dentro de la sociedad, insertos en un también cambiante sistema de producción. Haciendo un análisis filogenético, el ser humano llega a ser tal, estando junto a sus semejantes; así puede construir su humanidad, transformando la naturaleza para satisfacer sus necesidades; y en este proceso, él también se transforma.

Una de las condiciones con las que el ser humano arribó a la Tierra fue el ser un mamífero, característica que mantuvo a través de su evolución. Pero en algún momento reciente ésta estuvo a punto perderse. Desde este enfoque, es posible referirse al “mamífero humano” como una especie que llegó al borde mismo de su extinción.

En esta sociedad donde los cambios suceden a un ritmo vertiginoso que se impone al hombre y donde se está hablando no ya “del homo sapiens (producto de la cultura escrita) sino del homo videns, para el cual la palabra ha sido destronada por la imagen y en todo ello la TV cumple un papel determinante” (Giovanni Sartori), donde las contradicciones desde el sentir, pensar, decir y hacer están a la “vista”, se habla acerca de derechos del hombre, de libertades individuales, pero al mismo tiempo se sufren guerras entre hermanos y muertes por hambre, entre otras miserias.

En esta sociedad donde lo valorado es la juventud, junto con sus efímeros atributos, y donde sin embargo no hay espacios para que los jóvenes cumplan sus sueños, la lactancia materna se halla fuertemente condicionada y determinada por aspectos culturales.

La urbanización creciente ha desplazado a cientos de miles de familias desde sus lugares de origen, obligándolos a dejar de lado su cultura, sus creencias, su red familiar, y enfrentándolos a una realidad hostil. Para sobrevivir en ella deben mimetizarse adoptando las costumbres de los paradigmas que se les ofrecen. En otro orden de cosas, la organización familiar ha cambiado drásticamente con la irrupción violenta de la posmodernidad. Los abuelos suelen vivir ahora lejos; los hogares son a menudo pequeños, incapaces de cobijar a nadie que no pertenezca al núcleo familiar básico. A la falta de apoyo que antaño proveían las familias extendidas, se suma el que una enorme porción de las madres de hoy en día no ha tenido posibilidad de amamantar, por lo que han perdido la posibilidad de ser depositarias de esa rica experiencia que se transmitía de generación en generación.

Por otro lado, cada vez existen más hogares en los que la mujer es el principal (o único) sostén económico; y a la vez, cada vez más se advierte la discriminación que obliga a una mujer a ocultar su embarazo y a no amamantar para conseguir o mantener un empleo.

La atracción del hombre por lo tecnológico, aquello que desafía a la naturaleza es parte de su propio ser. Así, un envase vistoso con una larga lista de componentes nutricionales hace sentir a una madre mayor seguridad en cuanto a su efecto que su propia leche. Las empresas de alimentos infantiles refuerzan esta sensación y logran su cometido: miles de millones de dólares se gastan cada año, en todo el mundo, en leches artificiales.

La desvalorización de lo tradicional juega también un rol importante. Amamantar pareciera ser algo antiguo, anacrónico. Esta imagen se refuerza muchas veces en las mismas campañas supuestamente a favor de la lactancia materna en las que se muestran inexorablemente imágenes de niños pobres (mejor aún si son africanos), siendo amamantados. ¿Quién querría copiar ese modelo? También hay que considerar, cuando se realizan campañas que demuestran que “amamantar es más barato”, que mucha gente reacciona sintiendo que “si es más barato no es mejor”.

Los medios masivos de comunicación fomentan “la sociedad de consumo”. Desde esta perspectiva, la calidad de la persona está relacionada con lo que consume. Recibimos un incesante bombardeo publicitario que nos hace sentir el fracaso de la naturaleza: los alimentos poseen ahora componentes esenciales para la vida… ¡que antes no contenían! A todo esto, principalmente la televisión promueve un modelo de mujer donde la mama es vista solamente como un órgano erótico y no nutricio.

Todos estos aspectos se van dando dentro del momento social e histórico que nos toca vivir; unos y otros se entrecruzan en la realidad, actúan simultáneamente, cambian y se recombinan de manera permanente.

El hombre es un animal

En el año 1752, el naturalista Karl Von Linneo reunió los animales llamados hasta ese entonces “cuadrúpedos” con todos los otros vertebrados con pelo, vivíparos, de sangre caliente reubicándolos como mamíferos por poseer sus hembras glándulas secretoras que les permiten alimentar a sus crías transformando cualquier tipo de alimento disponible y de diversa calidad en un producto de altísimo valor biológico que se dio en llamar “oro blanco”: la leche materna.

El protagonismo de los mamíferos comienza con la Era Terciaria. Toda evolución es una especialización y el gran logro de esa clasificación zoológica es que da cuenta de que el hombre es un mamífero placentario, es decir, posee placenta, hecho que le da una protección total al feto hasta el final del crecimiento. Gracias al intercambio materno-fetal, éste lleva a término la edificación de complicados mecanismos de nuestro cuerpo y cerebro.

Esta nomenclatura coloca a la hembra humana en el papel de proveedora de alimento para sus hijos como una simple, sencilla e instintiva función. Esto es cierto en los animales donde el amor a las crías nace de manera instintiva. Nosotros, los humanos, tenemos que aprender que esa fuerza puede ser despertada y es necesaria para sustentar en ella la infinita tarea de criar a nuestros hijos, de forma de poder elevarnos por sobre lo puramente animal.

¿Qué adaptaciones y modificaciones nos hicieron seres superiores en la escala evolutiva?

Para contestar esta pregunta deberíamos echar mano de la antropología zoológica o la anatomía comparada. Si bien ése no es el objetivo de este libro, de todas formas es interesante conocer algunos cambios que sufrimos en el transcurso del tiempo, que nos han hecho tal como somos, desde el punto de vista anatómico. He aquí algunos ejemplos: diferente número de cavidades del corazón, diferente forma y tamaño mandibular, el hecho de ser homeotermos, poseer miembros pares, una diferente estructura del oído medio, desarrollo de la pared craneana. Hay un largo camino recorrido de progresiva jerarquización y ascensión estructural que nos permitió adquirir características de una fantástica complejidad.

Recomendaciones sobre lactancia

Los estudios demuestran que la mayoría de los niños que se alimentan exclusivamente con leche materna en los primeros seis meses de vida crecen bien y se mantienen sanos. Es importante que los integrantes de todo equipo de salud conozcan la forma y frecuencia con que las madres dan de mamar a sus hijos, para poder ayudarlas a comprender la importancia de alimentarlos con lactancia exclusiva en los primeros seis meses de vida.

Recomendaciones sobre la lactancia

Los recién nacidos deben alimentarse exclusivamente con leche materna hasta los seis meses. “Lactancia exclusiva” significa que no debe darse al niño ningún alimento o bebida que no sea la leche materna. La mayoría de los recién nacidos que reciben lactancia exclusiva se alimentan por lo menos 8 a 12 veces cada 24 horas, incluidas las noches.

Entre los factores que pueden interferir en la lactancia exclusiva se cuentan:

• Dar al niño bebidas o alimentos distintos de la leche materna.

• Dar al niño un biberón o chupete.

• Limitar el número de mamadas.

• Limitar el tiempo de succión o la duración de la mamada.

Es importante notar que no se debe dar a los recién nacidos preparaciones para lactantes ni otra leche que no sea la de su madre. Por otra parte, se los debe continuar amamantando hasta los dos años o más, aumentando la cantidad de alimentos complementarios y líquidos administrados con taza.

Superioridad de la leche humana sobre las fórmulas artificiales (leches en polvo) para lactantes

La leche de la madre beneficia ampliamente al niño. Lo protege contra bacterias y virus ambientales que han entrado en contacto con sus madres. El calostro y la leche materna varían y se adaptan al recién nacido, según el período de gestación (el primero) o las necesidades del lactante mayor (la segunda). La leche madura se modifica progresivamente a lo largo de los días y en cada mamada, a fin de satisfacer las necesidades del niño. Cualquier líquido que se agregue, aun el agua, aumenta los riesgos para el infante y reduce los beneficios de la leche materna.

Calostro

El calostro se produce en las mamas desde el séptimo mes del embarazo. Tiene una apariencia espesa y pegajosa y un color claro amarillento. Contribuye a la salud del lactante mejor que ninguna preparación artificial. El calostro es el primer alimento del recién nacido y es perfecto para él; contiene más proteínas y vitamina A que la leche madura. Si al bebé se le da agua o alimentos artificiales, el calostro se diluye. Los riñones del recién nacido no están maduros para soportar grandes volúmenes de líquidos ni presión de agua adicional, por lo tanto, los lactantes no necesitan que se les dé agua.

El calostro es laxante y ayuda al recién nacido a expulsar el meconio, contribuyendo a prevenir la ictericia. Además, las inmunoglobulinas (principalmente la IgA) del calostro protegen al niño contra todo tipo de infecciones. El calostro es la primera inmunización del niño contra infecciones y también contra muchas bacterias y virus con los cuales la madre ha entrado en contacto.

Leche de pretérmino

La leche de la madre puede usarse aun antes de que el niño esté en condiciones de mamar. La madre puede extraer leche de su pecho y ofrecerla al niño en un vasito, jeringa o cucharita. La leche de pretérmino tiene gran cantidad de proteínas, más que la leche madura (sobre todo IgA y lactoferina), lo cual la hace más adecuada a las necesidades de un niño prematuro que cualquier preparación artificial. En los servicios de neonatología se la administra a través de una sonda nasogástrica hasta que el bebé logra mamar por sus propios medios.

Leche madura

La leche madura se diferencia de las fórmulas artificiales para lactantes en que varía en relación con la hora del día, la duración de la mamada y las necesidades del bebé. Al niño al que se le permite mamar cuando lo desea, no necesita agua ni siquiera en climas cálidos y secos. La leche materna no sobrecarga los riñones del niño, por lo tanto no hay retención de líquido.

Composición de la leche materna

Proteínas

• La cantidad de proteínas en la leche materna es perfecta para el crecimiento del niño y el desarrollo de su sistema nervioso. En la mayor parte de las fórmulas artificiales el contenido y la calidad de las proteínas no son los adecuados a las necesidades del niño.

• El nivel de proteínas en la leche materna no se ve afectado por la ingesta de la madre.

• La proteína de la leche materna se digiere fácilmente y se absorbe bien. Cuando se le da leche de vaca, en cambio, el niño no digiere fácilmente las proteínas y si se presentan altos niveles de productos de su metabolismo en la sangre del niño, puede verse afectado el desarrollo del sistema nervioso (acidosis, hipertirosinemia, etc.), situaciones que son perjudiciales para su salud.

Lípidos (grasas)

• Los lípidos son la principal fuente de calorías (energía) para el lactante.

• El nivel de grasas que ingiere varía según la dieta de la madre.

• La grasa de la leche materna contiene ácidos grasos de cadena larga, fundamentales para el desarrollo del sistema nervioso del recién nacido.

• El nivel de grasas es bajo al comienzo de la mamada, la llamada “leche del inicio” de la mamada.

• El nivel de grasas aumenta a medida que avanza la mamada; a la última porción de la cual se le llama “leche del final” de la mamada.

• Las enzimas de la leche materna (lipasa) predigieren las grasas, de manera que el niño asimila mejor la energía que ellas aportan.

• Las fórmulas artificiales para lactantes no sufren ninguna modificación y carecen de enzimas digestivas.

Hierro

• El hierro de la leche materna se absorbe bien en el intestino del niño (a razón del 49%), debido en parte a que la leche suministra factores especiales de transferencia para ayudar en este proceso. Esto se compara con una absorción del 10% del hierro en la leche de vaca y del 4% en las fórmulas artificiales para lactantes fortalecidas con hierro.

• La anemia por carencia de hierro es rara entre los niños nacidos de término y alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis a ocho meses de vida.

Beneficios de la lactancia materna

Para el niño

• Mejor desarrollo psicomotor, emocional y social.

• Desarrollo de una personalidad más segura e independiente.

• Nutrición óptima, especialmente del sistema nervioso central. La leche materna también es la alimentación adecuada para los bebés prematuros.

• Menor incidencia de hiperbilirrubinemia neonatal.

• Menor incidencia de sepsis y enterocolitis necrotizante del recién nacido.

• Menor incidencia de desnutrición infantil.

• Menor incidencia de muerte súbita del lactante.

• Menor incidencia de alergias respiratorias y digestivas.

• Menor incidencia de infecciones respiratorias y digestivas.

• Menor incidencia de enfermedad celíaca.

• Menor incidencia de infección urinaria.

• Protección contra diabetes mellitus.

• Protección contra obesidad e hipercolesterolemia.

• Protección contra algunas formas de cáncer.

• Protección contra infecciones del oído medio.

• Menor incidencia de problemas dentales y de mal oclusión.

• Asociación con mayor nivel de inteligencia.

• Mejor reacción a las vacunas y mayor capacidad de defenderse más rápidamente contra las enfermedades.

• Menor incidencia de maltrato infantil o abandono, debido al vínculo afectivo madre-lactante.

• No requiere suplemento vitamínico ni mineral, agua ni otros alimentos mientras tome pecho exclusivo (idealmente hasta el sexto mes).

• Menor incidencia de eczemas y otras afecciones de la piel.

• Menor incidencia de enfermedades como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.

Para la mamá

• Favorece el establecimiento del vínculo madre-hijo.

• Refuerza la autoestima dando satisfacción emocional a la madre.

• Menor sangrado posparto.

• Menor riesgo subsiguiente de anemias.

• Mayor espaciamiento entre embarazos.

• Menor riesgo de padecer cáncer ginecológico.

• Menor depresión posparto.

• Más rápida recuperación física.

• Mayor practicidad para la alimentación nocturna.

• Ayuda a estilizar la silueta, al utilizar los depósitos de grasa de reserva posparto para producir leche.

Para la familia

• Mejor desarrollo de la familia.

• Menor gasto en medicamentos, alimentos sustitutos, etc.

• Menor ausentismo laboral por enfermedad de los hijos.

• Mejor atención de los niños pequeños por mayor espaciamiento de los embarazos.

• Posibilidad de utilizarla como método anticonceptivo (MELA).

• Menor maltrato infantil.

Para la sociedad:

• Perspectiva de una sociedad más sana para el futuro.

• Ahorro de tiempo y combustible.

• Mayor bienestar por sentimiento de competencia familiar para la crianza de los hijos.

• Menor gasto en atención de enfermedades.

• Mayor productividad al disminuir el ausentismo de los padres y mejorar su conexión con el trabajo.

• Contribución al equilibrio ecológico.

• Disminución de la morbi-mortalidad infantil.

• Menor gasto en la adquisición de biberones, tetinas, leches artificiales, etc.

Peligros del biberón

El empleo del biberón trae aparejado por sí mismo una serie de riesgos que aquí enumeraremos, más allá de los efectos del uso de una leche artificial:

• Perturbación en el desarrollo del macizo facial y perjuicio de la postura corporal.

• Inadecuados hábitos respiratorios.

• Menor posibilidad de contacto piel a piel.

• Confusión del pezón, por lo cual el niño rechaza el pecho.

• Mayor posibilidad de contaminación.

• Costo de compra.

Unidad 2

Promoción de la lactancia natural durante el embarazo

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Litresdə buraxılış tarixi:
26 mart 2025
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ISBN:
9789875993570
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