Kitabı oxu: «Gestión de personas en organizaciones innovadoras»
Sobre este libro
El contexto de las organizaciones actuales sufrió cambios drásticos a causa de la digitalización, la virtualidad, la remotización del trabajo y la pandemia. La supervivencia de las empresas requiere repensar una estrategia en la dirección de personas, a fin de potenciar la organización y generar ventajas competitivas y comparativas.
Este manual acepta el desafío de conceptualizar, generar herramientas y profundizar sobre las estrategias y prácticas en la gestión de personas, donde la innovación es fundamental para darle forma a la organización del futuro.
Un libro imprescindible para especialistas en recursos humanos, participantes de los programas MBA y EMBAs, y para todos aquellos que se están formando en las disciplinas de la gestión de empresas o que simplemente trabajen en una organización.
Los autores

Andrés Hatum es Licenciado en Ciencias Políticas (UCA), Executive MBA (IAE) y PhD en Management & Organization de la Universidad de Warwick (UK). Es profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, y colaborador del diario La Nación. Es especialista en gestión del talento, comportamiento humano en la organización y liderazgo. Ha publicado libros en español e inglés sobre su especialidad en journals como British Journal of Management yHarvard Business Review, entre otros.
Twitter: ahatum; Instagram: ahatum68; LinkedIn: linkedin.com/in/ahatum; Facebook: facebook.com/ahatum

Eugenio Andrés Marchiori es Ingeniero Industrial (UCA), Master en Logística y Doctor en Sociología (Universidad de Belgrano) y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella. Es especialista en cambio organizacional, liderazgo e incertidumbre, y ha publicado libros relacionados con su especialidad.
Twitter: @eamarchiori; Instagram: eugemarchiori; Linkedin: linkedin.com/in/eugenioandresmarchiori/; Facebook: facebook.com/eugenioandres.marchiori/
Índice
Sobre este libro
Los autores
Gestión de personas en organizaciones innovadoras
Agradecimientos
Introducción
CAPÍTULO I
La persona en la organización
1. El individuo y el entorno organizacional
2. Modelo del eneágono
3. Caso de estudio
4. El tema en la prensa
5. El tema en el cine
6. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO II
Teorías de la organización
1. La transformación del trabajo en las empresas
2. Caso de estudio
3. El tema en la prensa
4. El tema en el cine
5. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO III
Seleccionando a las mejores personas para la organización
1. Introducción
2. El proceso de selección de los candidatos
3. Otros métodos utilizados en el proceso de seleccionar personas
4. Fusiones, adquisiciones y grandes incorporaciones de personal
5. Caso de estudio
Introducción
6. El tema en la prensa
7. El tema en el cine
8. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO IV
Gestión del talento
1. Introducción
2. Definición de gestión del talento
3. Modelo de gestión del talento
4. Propuesta de valor para el empleado (EVP)
5. Estrategias de staffing
6. Proceso de revisión del talento
7. El rol del área de gestión de personas en el manejo del talento
8. Caso de estudio
9. El tema en la prensa
10. El tema en el cine
11. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO V
Evaluación del desempeño
1. Introducción
2. Gestión y evaluación de desempeño
3. Matrices de evaluación de desempeño
4. Caso de estudio
5. El tema en la prensa
6. El tema en el cine
7. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO VI
Desarrollo de carrera de las personas en la empresa
1. Introducción
2. Las funciones más importantes del líder según CCL
3. Los empleados “alto potencial”
4. Impacto del desarrollo en la alineación en cada área del Modelo del eneágono
5. El pipeline de liderazgo
6. Caso de estudio
7. El tema en la prensa
8. El tema en el cine
9. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO VII
Motivación y compensación
1. La motivación
2. Sistemas de compensación
3. Caso de estudio
4. El tema en la prensa
5. El tema en el cine
6. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO VIII
Marco conceptual del coaching
1. Introducción
2. Los pilares del coaching
3. Proceso divergente–emergente–convergente
4. Modelo GROW
5. Conclusiones
6. Caso de estudio
7. El tema en la prensa
8. El tema en el cine
9. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO IX
Los equipos: las personas trabajando juntas
1. Introducción – La tensión entre el individuo y el grupo
2. ¿Es mejor el trabajo individual o el grupal?
3. Formación y desarrollo de equipos de alto rendimiento
5. Coaching de equipos
6. Investigación sobre equipos del Center for Creative Leadership
7. Conclusiones: el estado de los equipos
8. Caso de estudio
9. El tema en la prensa
10. El tema en el cine
11. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO X
Gestión internacional de personas
1. Los caminos de la globalización
2. Tipos de corporaciones según su estrategia mundial
3. Proceso de contratación internacional (Global staffing approach)
4. Dinámica de la contratación internacional
5. Habilidades y desafíos de los gerentes globales
6. Causas del fracaso de las asignaciones en el exterior
7. Caso de estudio
8. El tema en la prensa
9. El tema en el cine
10. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO XI
Gestión del cambio
1. ¿Todo cambia?
2. ¿Qué es la gestión del cambio?
3. Etapas de adopción del cambio en la organización
4. Actores del proceso de cambio
5. Agente de cambio
6. Tácticas y acciones para difundir el cambio
7. Cambio personal
8. Caso de estudio
El cambio en Apple
9. El tema en la prensa
10. El tema en el cine
11. Preguntas del capítulo
CAPÍTULO XII
Tendencias actuales
La diversidad y su impacto organizacional
CONCLUSiÓN
Los días finales de los recursos humanos
Bibliografía
| Hatum, Andrés OsamaGestión de personas en organizaciones innovadoras : manual de teoría y práctica / Andrés Osama Hatum ; Eugenio Marchiori. - 1a edición especial - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Granica, 2021.Tarjeta de memoria SD (“Secure Digital”), EPUBISBN 978-987-8358-38-31. Administración de Recursos Humanos. I. Marchiori, Eugenio II. TítuloCDD 658.3 |
Fecha de catalogación: Febrero de 2021
© 2021 by Ediciones Granica S.A.
Diseño de tapa: Lucas Frontera Schällibaum
Conversión a eBook: Daniel Maldonado
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GRANICA es una marca registrada
ISBN 978-987-8358-38-3
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Impreso en Argentina. Printed in Argentina
Reservados todos los derechos, incluso el de reproducción en todo o en parte, en cualquier forma.
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CHILE
Tel.: +56 2 8107455
ESPAÑA
Tel.: +34 (93) 635 4120
Gestión de personas en organizaciones innovadoras
Manual de teoría y práctica profesional
Andrés Hatum y Eugenio Marchiori
Para nuestros hijos:
Eugenio, Nicolás, Santiago, Sofía, Carolina y Vicky
Agradecimientos
A nuestros alumnos, fuente de inspiración de todo lo que hacemos.
A nuestras familias, por el apoyo permanente.
A la Universidad Torcuato Di Tella, por la libertad académica para crear y pensar.¬
Introducción
Cuando comenzamos el titánico proyecto de escribir un manual para gestión de personas (nos negamos a llamar “recursos” a las personas), no nos imaginamos lo descomunal que iba a ser la tarea. Mucho menos que, cuando estuviera casi listo, un virus surgido en una remota región de China iba a obligarnos a revisar todo lo hecho hasta entonces. Así es, el impacto del COVID-19 se hizo sentir de muchas maneras que requirieron la adaptación de las respuestas brindadas desde el área encargada de ser el nexo entre las personas y el resto de la organización. Contribuir a encontrar esas respuestas es nuestra tarea y nuestro anhelo.
Este manual está dirigido a profesores y a estudiantes de grado y de posgrado, y a todo aquel vinculado a la gestión del talento organizacional. Es un libro de consulta, por lo que se puede leer de manera secuencial o ir directamente al capítulo que resulte necesario. Hemos recorrido todos los temas del campo que consideramos relevantes. Le dimos un enfoque que equilibra lo conceptual y lo práctico basado en nuestra experiencia y en la de otros. Los capítulos tienen una estructura similar que incluye un marco general, el análisis de casos de estudio, la presencia del tema en la prensa, ejemplos en el cine y –al cierre– una serie de preguntas para la fijación de conceptos.
En el Capítulo I, “La persona en la organización”, analizamos la compleja relación entre el individuo y la organización. ¿Cuál es el aporte de valor de la persona a la organización? ¿Cuál es el del grupo? ¿Cómo resolver las tensiones que inevitablemente existen entre ambos? Para ayudar en la tarea de resolverlas, presentamos dos herramientas de análisis: el Modelo I/E para visualizar las cualidades de los tipos de líderes y el Modelo del eneágono. Como cierre, analizamos el caso de Apple.
En el Capítulo II, “Teorías de la organización”, se explora la historia de las organizaciones para comprender cómo llegaron a su forma actual y qué puede aprenderse hoy de ellas. En el recorrido, enumeramos las principales teorías que explican las características de las organizaciones a medida que se fueron transformando. Para cerrar el capítulo, analizamos las formas que toman algunas organizaciones en la actualidad a través del caso de Zappos.
En el Capítulo III, “Seleccionando a las mejores personas para la organización”, estudiamos las diferentes estrategias para la identificación y seducción del talento. Se explican los procesos de reclutamiento y de selección recomendados para cada tipo de organización, y presentamos casos que comienzan con el currículum del candidato y llegan hasta su incorporación. Damos una serie de consejos (pensados específicamente para quienes tienen la difícil tarea de definir quién quedará seleccionado) para aplicar en las etapas que culminan con el ingreso (o no) del postulante. Analizamos el caso especial de algunas fusiones y adquisiciones y sus desafíos particulares.
Dedicamos el Capítulo IV a la “Gestión del talento”. En principio, recurrimos a varios autores para definir exactamente qué es el talento. Explicamos qué es la Propuesta de valor del empleado (PVE) y de qué manera concreta algunas empresas se posicionan mejor en el mercado del talento gracias a su buen manejo. Luego analizamos la importancia de la gestión del talento y vemos las etapas del proceso de evaluación del talento. Para finalizar, presentamos el caso del Cirque du Soleil.
El Capítulo V, “Evaluación del desempeño”, trata el tema de la gestión y evaluación del desempeño. Se analizan sus propósitos, quiénes la deben hacer y con qué elementos. Luego recorremos el sistema de evaluación de competencias de Lominger creado por Michael M. Lombardo y Robert W. Eichnger. A continuación, a manera de ejemplo, enumeramos dos de los tests psicométricos: MBTI y Lencioni. Asimismo, ofrecemos herramientas heurísticas, como la matriz Skill/Will, el énfasis de las competencias en el tiempo, el grado de afinidad empleado-empresa a lo largo de la carrera.
En el Capítulo VI, “Desarrollo de carrera de las personas en la empresa”, se ofrecen herramientas para evaluaciones de ingreso, mapeo de desempeño y plan de carrera. Luego se explica el Modelo de pipeline de liderazgo, un esquema de los distintos pasajes que se dan en la vida profesional y los desafíos que cada uno trae aparejado. En las notas de prensa se analizan las diferencias entre mentor, coach y sponsor, y los desafíos específicos que deben enfrentar las mujeres. Como ejemplo, se presenta el caso de Ericsson.
En el Capítulo VII, “Motivación y compensación”, presentamos estos dos temas íntimamente relacionados. En la primera parte explicamos los componentes primarios y las palancas organizacionales de la motivación. En la segunda, nos adentramos en los sistemas de compensación, sus elementos y su objetivo principal de establecer una remuneración justa.
El Capítulo VIII, “Marco conceptual del coaching”, está dedicado de lleno a tratar ese tema. Se desarrollan sus componentes (escucha activa, feedback, uso del lenguaje y preguntas efectivas) dentro del marco del modelo GROW y de las herramientas empleadas por CCL (Center for Creative Leadership). El caso de estudio presenta el tratamiento de una sesión real de coaching (preservando la identidad de sus protagonistas).
El Capítulo IX, “Los equipos: las personas trabajando juntas”, retoma el tema del individuo y el grupo visto en el Capítulo I, pero de manera más “micro”, enfocándose en el trabajo en equipo. Definimos qué es un equipo de alto rendimiento y vemos cuáles son las barreras que afectan su capacidad de agregar valor. Presentamos el modelo IDEA para equipos creativos, una herramienta propia pensada para descubrir el aporte que cada individuo hace al proceso creativo del con—junto. A continuación, mostramos el proceso completo de evaluación de un equipo, imprescindible trabajo antes de un proceso de coaching. El caso de estudio toma el ejemplo de un equipo real (preservando la identidad de sus miembros) y la aplicación de las herramientas analizadas.
El Capítulo X se enfoca en la “Gestión internacional de personas”, ya que luego de la pandemia se esperan cambios en las modalidades de trabajo que al momento de escribir este manual no están aún claras. Todo indica que nos movemos hacia modelos híbridos que combinarán el trabajo presencial con el virtual, distribuidos en distintos grados según las necesidades y los recursos de cada organización. Por eso, decidimos tratar aquellos aspectos que, a nuestro entender, no sufrirán cambios fundamentales. Incluimos los tipos de organización según su estrategia mundial, el proceso de contratación global (desde el aspecto nacional, más allá de la modalidad presencial o virtual) y las habilidades requeridas para cada uno. Luego analizamos las necesidades que surgieron por efecto de la pandemia. Como ejemplo, presentamos el caso de Esteban Iriarte –contado en video por él mismo–, a quien aprovechamos para agradecer una vez más su generosidad al compartir con nosotros los vaivenes de su intensa carrera profesional.
El Capítulo XI, “Gestión del cambio”, está dedicado íntegramente a la cuestión desde varias perspectivas. En primer lugar, el cambio a nivel organizacional, donde presentamos a los distintos jugadores que intervienen, en particular al agente de cambio. Luego vemos el caso del cambio personal, con una serie de herramientas prácticas para su gestión. Los casos de Steve Jobs y Tim Cook sirven como ejemplo de los cambios personales que atravesaron dos de los líderes más exitosos de la historia empresarial.
Por último, en el Capítulo XII, “Tendencias actuales”, presentamos una serie de nuestros artículos dedicados a varios temas, algunos que ya se encuentran afianzados y otros de los que solo se tienen las primeras pistas. Diversidad (género, personas con discapacidad, sexual, generacional y otros colectivos), discriminación, acoso, estereotipos, sesgos inconscientes, creatividad, innovación, trabajo distribuido, la inteligencia artificial en las entrevistas laborales y el mundo después del COVID-19, son algunos de los puntos sobre los que ponemos la lupa antes del cierre del manual.
Hemos puesto lo mejor de nosotros para escribir y editar este trabajo. Tratamos de cuidar cada detalle para que resulte una guía confiable a la que las personas vinculadas a la gestión del talento puedan recurrir con confianza. A pesar de eso, estamos seguros de que muchos de nuestros lectores encontrarán espacio para aportar nuevas ideas y puntos de vista. Nuestro optimismo nos hace imaginar cómo mejorarán las próximas ediciones del manual gracias a esos aportes.
Andrés Hatum y Eugenio Andrés Marchiori
CAPÍTULO I
La persona en la organización
1. El individuo y el entorno organizacional
1.1. 1ntroducción
Los individuos y las cosas existen cuando participan de la especie que los incluye, que es su realidad permanente.
Jorge Luis Borges1
La relación entre el individuo y el grupo siempre ha sido fuente de tensiones. Por una parte existe un instinto primordial que induce al individuo a preservar su propia existencia. Por otra, aparece el comportamiento grupal tendiente a conservar a la especie, tal como señala el epígrafe de Borges. Para regular esa relación, hay sistemas que van desde la familia y el más arcaico régimen tribal, hasta las más sofisticadas organizaciones religiosas, económicas y políticas. Estos sistemas están destinados a orientar la acción individual en el sentido preferido por el grupo, con la meta implícita de garantizar la supervivencia de la especie o su sustentabilidad, en términos actuales.
Aunque a priori daría la impresión de que se trata simplemente de conseguir la alineación incondicional de los individuos a la voluntad del grupo, el asunto no es tan sencillo. Así como el individuo necesita de ciertas competencias propias del grupo para sobrevivir, la organización necesita de algunas competencias individuales para desarrollarse y para adaptarse a los cambios.
La adaptación al cambio es un problema con varias aristas cuya mayor dificultad consiste en compatibilizar los diferentes planos en los que se desarrolla el ser humano. Por una parte, se observa un plano interior –que denominaremos “psicofísico”– y, por otra, un plano exterior social de influencia cultural.
A su vez, en el interior psicofísico existen dos tendencias básicas. Primero, la mencionada propensión natural hacia la autoconservación egoísta, de contenido fuertemente instintivo y emocional. Segundo, en el otro extremo, la razón como la encargada de moderar este comportamiento introvertido y que le recuerda al individuo su responsabilidad para con el grupo de pertenencia.
1.2. Modelo de liderazgo individuo/entorno (Modelo I/E)
El modelo de liderazgo I/E es una manera rápida y sencilla de trazar mapas conceptuales de las organizaciones y de sus integrantes. Hacia dentro de la organización puede aplicarse a personas, a grupos y a áreas funcionales y, hacia afuera, al tipo de organización de acuerdo con el mercado en el que se desenvuelve.
Usando la metáfora de los puntos cardinales elaboraremos un cuadro de cuatro cuadrantes: el eje horizontal representará el interior psicofísico, con los polos racional y emocional; y el eje vertical representa el exterior del individuo o plano cultural, cuyos extremos oscilan entre la adhesión incondicional a los principios institucionales y la conducta individualista.
Con esta base construiremos un modelo gráfico o mapa que contenga los cuatro “puntos cardinales” de orientación social.
Definiremos ciertos tipos ideales2 humanos que correspondería ubicar en cada vértice. Este esquema es una herramienta para el análisis cultural de las organizaciones y de los individuos que las componen. Puede ser empleado para ubicar relativamente las cualidades requeridas para una función, posicionar el perfil cultural de una empresa o de un sector determinado, evaluar la magnitud de un cambio o de las diferencias culturales e institucionales entre diversos individuos y/o grupos y otra serie de funciones similares.
La psicología de las organizaciones y el Modelo I/E
Algunos profesionales asocian los comportamientos emocionales y racionales con los hemisferios del cerebro.
• Lo racional aparece ligado al lado izquierdo: procesos de pensamiento lógico/deductivo/procedimental.
• Lo emocional se vincula con el lado derecho: pensamiento holístico, busca patrones de comportamiento, visión de imágenes completas, preeminencia de lo relacional/asociativo/intuitivo3.
La integración social es considerada una necesidad de supervivencia. Desde el punto de vista de la psicología organizacional, el sociólogo norteamericano Edgar Schein4 sostiene que “la sola idea de organización parte del hecho de que el hombre solo es incapaz de satisfacer todas sus necesidades y deseos”5. Según Émile Durkheim6 –uno de los fundadores de la Sociología–, el proceso de “división del trabajo” es inherente a toda organización social, incluso en las más primitivas formas familiares. A medida que los individuos de un grupo se especializan en desarrollar determinadas tareas, su habilidad y su competencia para ejecutarlas van ganando en eficiencia y así potencian el resultado del conjunto. Al mismo tiempo, aumenta la interdependencia (material y espiritual) entre el inidividuo y el resto de la comunidad, ya que necesitará integrarse al grupo para proveerse de aquellos elementos que él mismo no es capaz de producir. Es decir que a mayor especialización le corresponde una mayor integración social, siendo este uno de los postulados más importantes de la Sociología.
La “potenciación” o valor agregado de las diversas capacidades individuales, a partir de este juego entre especialización (individual) e integración (grupal), es lo que justifica socialmente a las organizaciones. La organización adquiere su sentido “orgánico”, es decir, se convierte en “un conjunto complejo de grupos interdependientes”7. Cada uno de los miembros del grupo asume un compromiso con el resto, y amalgama la unidad del conjunto. La misión organizacional orienta la diversidad hacia el objetivo común. El “organismo” aumenta en complejidad y en capacidades al enriquecerse con la diversidad de aportes individuales. De allí que alinear la organización sea una de las tareas más importantes del liderazgo.
La unión de personas diversas requiere el empleo de factores psicológicos y sociológicos. Schein observa que “el orgullo y la dignidad son dos sentimientos muy fuertes y el deseo que uno tiene de mantener su dignidad o de no perder el respeto ante los demás puede ser un motivador poderoso…”. La unidad se basa en la confianza y el respeto mutuos: “Para sentirme seguro en mi relación con las otras personas debo ser capaz de creer que estas no se van a aprovechar de mí y debo demostrarles, teniendo tacto en mis relaciones con ellos, que pueden confiar en mí”.8
Los puntos cardinales del Modelo I/E
En los vértices que se forman al combinar el plano externo cultural con el interno psicofísico están los puntos extremos donde ubicaremos los arquetipos humanos y organizacionales que nos servirán de orientación.
• En el eje vertical se situarán los factores externos. En el “sur” observamos un contexto social con preponderancia de lo institucional y en el “norte” prima una actitud individualista.
• En el eje horizontal se ubican los factores psicofísicos. Al “oeste” domina lo racional, mientras que al “este”, lo emocional.
Al desplazarnos en sentido vertical se modificarán las condiciones del entorno exterior cultural y al hacerlo sobre el horizontal los factores del interior psicofísico. En síntesis:
• Norte > primacía de lo individual
• Sur > primacía de lo institucional
• Oeste > primacía de lo racional
• Este > primacía de lo emocional
El modelo servirá como “mapa mental” para señalar las diversidades y las posibilidades de desplazamiento o, en otras palabras, de cambio organizacional.

Dentro de una empresa es habitual que se presenten diferentes combinaciones ya que el tipo corporativo está también vinculado con el rol dentro de la estructura de la organización. No se necesitan exactamente las mismas cualidades para la función de ventas que para las de administración o para las de producción. Por otra parte, las compañías tienen diferentes requerimientos de acuerdo con su naturaleza, sus fines y sus estructuras; una empresa multinacional de servicios profesionales es muy diferente de una compañía familiar dedicada a la producción de bienes. La “ubicación geográfica” del rol dentro de la corporación estará entonces relacionada con la naturaleza, la política, la cultura y el estilo de liderazgo predominantes en la empresa.
Por su parte, los individuos no permanecerán en una posición fija, aunque debemos esperar encontrar ciertas “preferencias” que, como mencionamos, están vinculadas a las características y competencias personales. Igual que los individuos, las organizaciones (y sus áreas) tienen “tendencias preferidas” a la hora de desarrollar habilidades.
Por ejemplo, una empresa de servicios en la que gran parte de los empleados trabajan en atención al cliente deberá crear roles de alta intervención individual con énfasis en el empowerment9. En ese caso habrá una fuerte delegación y muchas decisiones recaerán en los hombros de los empleados. Por su parte, una organización militar adoptará una cultura apoyada en lo normativo e institucional, tal como probablemente se hace en la línea de fabricación de productos alimenticios o farmacéuticos. Esperamos que la gente de nuestro departamento de marketing sea creativa, capaz de captar y de vivir las emociones que vienen desde el mercado. Asimismo, difícilmente vayamos a elegir un contador demasiado creativo que pueda conducirnos a zonas de riesgo; todo indica que es preferible uno que aplique correctamente los procedimientos contables preestablecidos.
1.3. Los tipos ideales de líder de la organización en el Modelo I/E
Teniendo como base el esquema anterior, definiremos los “tipos ideales” de líderes a partir de las cuatro combinaciones simbolizadas por el NO (noroeste), el NE (noreste), el SO (suroeste) y el SE (sureste).
SO: el científico
En la intersección de la organización basada en normas estrictas y el empleo de la razón encontramos el laboratorio científico. El laboratorio científico debe gestionarse usando procedimientos rigurosos para que los experimentos puedan repetirse. La posibilidad de volver a hacer las experiencias en condiciones controladas es lo que le otorgan previsibilidad, que es una de las características esenciales del quehacer científico. A pesar de que por su rigidez la burocracia sea hoy sinónimo de inflexibilidad (lo que le da una connotación negativa), un laboratorio debe respetar procedimientos similares a los burocráticos para cumplir adecuadamente con sus fines.
En su laboratorio, el científico sigue al pie de la letra los principios institucionales sin cuestionar ni la autoridad de la ciencia ni su legitimidad mientras realiza los experimentos. El científico es un gran ejecutor, eficiente y efectivo. Siguiendo este criterio, ubicaremos en el extremo SO de nuestro mapa al científico, entendido como el tipo ideal de miembro de una compañía que se desenvuelve profesionalmente fiel a las normas empresarias. Su ámbito organizacional es el laboratorio y su modelo de liderazgo es la pirámide. El científico tiende a pensar con el lado izquierdo del cerebro. Verá a los otros arquetipos como irracionales, impredecibles e impulsivos. El desorden le genera angustia y ansiedad. No está cómodo en situaciones ambiguas, en las que no se pueda planificar o en las que se desconozcan con precisión los objetivos buscados.
La organización arquetípica es la línea de producción, donde la eficiencia se obtiene mediante sucesivos procesos de optimización y racionalización. Son adeptos a aprender por medio de manuales de procedimiento, aunque con frecuencia se encuentran mentores dispuestos a trasmitir su experiencia. Además de servir para un cargo en la organización, el conocimiento contribuye a dar sustento a la autoridad. También los títulos tienen peso, igual que los presupuestos; no es de extrañar que se respete a un superior porque “maneja un presupuesto de tantos millones”. Los científicos son prolijos, prefieren trabajar con contratos detallados, comprometidos con su deber, tanto en el trabajo como en su vida privada. Las organizaciones necesitan de ellos para que el engranaje empresarial nunca se detenga y para que los procesos se realicen tal como estaba previsto.
NO: el timonel
El timonel es un líder capaz de motivar durante una crisis y de aplicar toda su experiencia en favor del grupo que lidera, pero sin olvidar los valores institucionales. También mantiene una actitud analítica y estratégica, y es consciente de las consecuencias de sus acciones, mientras acepta su responsabilidad por ellas. El “empresario timonel” es un dirigente al que la sociedad le exige mucho; no es casual que cuando la nave pierde el rumbo sea él quien deba corregirlo. El timonel será el arquetipo que ocupará el vértice NO de nuestro mapa. Su modelo organizacional es la nave y su estilo de liderazgo la voz de mando, ya que cuando se navega (en una tormenta o en el mar calmo) todos deben escuchar sus directivas claramente.
El timonel suele ser el líder de un emprendimiento nuevo, cuando hacen falta determinación, empuje y decisiones rápidas. Paternalista y carismático, prefiere la comunicación oral sobre la escrita. Presta atención a lo que ocurre en la nave. Intenta estar al tanto de todo lo que pasa, y dedica mucho esfuerzo a crear y sostener la telaraña (“su telaraña”) de contactos que lo mantiene al día. Ellos son sus “marineros preferidos” y sus potenciales herederos, a quienes les irá delegando tareas menores para probarlos. Como es adepto al poder que ostenta el manejo, es político, por ello la lealtad es muy importante en la cultura de la nave.
Sin dejar de ser analítico, el timonel no desprecia el sistema de “prueba y error”. En ciertos casos puede optar por corregir el rumbo mediante suaves golpes de timón o aplicando virajes violentos. Todo aprendizaje debe ser realizado con discreción. Evalúa permanentemente la relación costo-beneficio de sus maniobras. La expresión “no sé” está fuera de su léxico ya que podría ser interpretada como señal de debilidad. Confianza, carisma, reconocimiento por los resultados y lealtad son las claves de la cultura del timonel. Mediante su voz de mando difunde las directivas hacia todos los miembros de la nave. Algunos de los marineros estarán más cerca del timonel, otros más alejados, pero él se asegurará de ser escuchado por todos. Como en una nave, en esta cultura priman las relaciones informales entre conocidos. Los favoritos generalmente son elegidos por sus habilidades especiales pero no faltan aquellos que permanecen cerca solo sostenidos por la simpatía del timonel.
NE: el artista
Según Max Weber10, el artista escapa a la racionalidad y busca producir desde su interior la salvación por el arte. Por ejemplo, inclusive cuando el músico interviene como parte de una orquesta permanece concentrado en su partitura. Inspirado por el mundo que lo rodea, el poeta extrae de lo profundo de su alma esos versos notables. Aunque se comparta con otros, el arte es una experiencia individual. Sabemos que los que nos acompañan están escuchando la misma ópera, pero el sentimiento es nuestro. Recorremos los museos rodeados de otros turistas, pero el acontecimiento artístico se produce en nuestro espíritu. El artista se nutre de las emociones nacidas de sus vivencias, procesadas por su libre intelecto y recreadas por su genio. Expresa sus emociones más íntimas por medio del arte. Para crear se necesita ser libre, por eso suele apartarse de las costumbres y de las normas sociales. El artista es trasgresor por naturaleza. Por eso, el prototipo del artista es el individuo que expresa la parte más irracional de su ser. Finalmente, en su trasgresión, el artista marca su época y la historia lo emplea para referenciarla.
Los individuos son el motor creativo de las instituciones. Los genios rompen los paradigmas institucionales y conducen el progreso corporativo. Ellos evitan que las organizaciones se entumezcan y las mantienen jóvenes. Traen un aire nuevo que ventila y tonifica. Son, en síntesis, los auténticos agentes de cambio.
Colocaremos el arquetipo del artista en el NE del mapa. Su modelo de organización será el atelier, un espacio colmado de formas y colores, donde sus obras –y las de otros– se acumulan anárquicamente y estimulan los procesos creativos. Su estilo de liderar será como la paleta del pintor: cambiante y policromático, impulsivo y genial. En la organización, el artista se nutre de aquello que recoge del entorno y lo combina en forma creativa para producir nuevas “obras de arte” e innovaciones.
El artista está cómodo siendo individualista, por eso busca hacer cosas que lo destaquen del resto. Quiere ser diferente. No es fácil clasificarlo ya que es adepto a cambiar y a intentar nuevas experiencias. Aprende más de la vida que de otros. No es extraño que un artista abandone un trabajo o una profesión porque considera que ya no tiene mucho más que aprender. Suele acumular varias carreras en su vida. Incluso puede tomarse un año sabático para intentar una nueva, probablemente opuesta a la anterior.
No es fácil motivar al artista, ya que se ve a sí mismo como trabajando para la organización y no como miembro de ella. El artista solo respeta a los individuos ya que las instituciones no lo conmueven, sino que, por el contrario, suele mantener serios reparos sobre todo lo corporativo. Lo organizacional es para él sinónimo de normas, lo que percibe como una restricción a su libertad. Es impredecible y tiene su manera particular de hacer las cosas. En su atelier podremos encontrar cualquier elemento atesorado para ser aplicado en algún collage. Todo esto hace que el artista sea difícil de liderar y virtualmente imposible de “gerenciar”. Suelen ser lobos esteparios que no viven en comunidad. Solo se agrupan por conveniencia, su propia conveniencia. Aún así, la organización lo necesita. Ella se nutre de su creatividad y de su inventiva. El artista trae nuevos aires a la empresa. Él puede ver cosas que se le escapan al resto. Es el encargado de mantenerla viva, atenta y joven. No lo dudemos: la paleta del artista contiene los colores que están al final del arco iris.
SE: el misionero
Max Weber menciona una serie de estados de entrega a una persona o una causa cargados de fuerte emotividad. Durante situaciones de euforia, la devoción a un caudillo carismático puede producir el abandono de la propia individualidad. “Sus tipos más puros –dice el sociólogo alemán– son el dominio del profeta, del héroe guerrero y del gran demagogo”11. Difícilmente encontraremos en una organización comercial alguien con semejante grado de adhesión a la misión empresaria. Tampoco parecería sencillo encontrar aquel héroe guerrero, dispuesto a dar la vida durante el fragor de la batalla en nombre de su nación o de su credo. Asimismo, no faltan casos de actitudes rayanas en lo heroico dentro del mundo de la empresa. Las motivaciones de los empresarios los empujan, en especial durante tiempos de crisis, a superar como auténticos misioneros con valentía e imaginación las más arduas dificultades. Muchos miembros de la empresa (dueños o no) transforman su tarea diaria en una auténtica Misión de Vida. No faltan ejemplos de empresarios que, literalmente, han muerto persiguiendo el ideal que dio sentido a su existencia.
Ubicaremos al misionero en el extremo SE de nuestro mapa de la diversidad. Ellos están dispuestos a dar todo de sí para concretar su visión. Están a sus anchas cuando despliegan sus habilidades en el campo empresario: una zona en la que dejan todo para cumplir su tarea. Están dispuestos a cambiar de campo de acción siempre que sea en servicio de la misión. Su estilo de liderazgo es como un tejido ya que se expande generando enlaces en los distintos puntos en los que lo requiera la misión.
El misionero ama la concordia y la armonía, por eso se rodea de otros como él. Juntos se lanzan al campo para realizar la tarea de sus sueños. Solo o en compañía, es capaz de enfocar todos sus conocimientos y su energía en un proyecto. Está orgulloso de sus capacidades y quiere ser el mejor de su clase. Necesita serlo; en el campo le hará falta para adaptarse a contextos desconocidos.
Perseverante, acepta los inconvenientes que se le presenten y los resuelve creativamente. “La resolución de un problema comienza al definirlo”, sería un lema acorde con su temperamento. Lo motiva el desafío de “cumplir su misión”, de ver su trabajo concretado. Hay que presentarle el problema y los objetivos a lograr, no la descripción de sus tareas. Sabe que muchos misioneros pueden más que uno solo, por lo que no dudará en aunar esfuerzos con otros en pos del objetivo. Por eso va formando un tejido de iguales, dispersos por donde haya pasado. Un misionero admira a otro de su especie por sus méritos y talentos. No se impresiona por los encantos del artista o el carisma del timonel.
Al misionero se lo puede ver como avanzada de alguna gran corporación abriéndose paso en zonas desconocidas. Las compañías necesitan contar en sus filas con un grupo de misioneros dispuestos a cumplir la misión empresaria donde haga falta. Tiene el empuje, la determinación y la versatilidad del timonel pero, a diferencia de este, el misionero lo hace todo por la institución a la que representa.
¿Qué es el Sol?
Una buena manera de comprender las diferentes perspectivas de nuestros personajes sería preguntarles “¿qué es el Sol?” a cada uno de ellos.
Las respuestas podrían ser algo así:
• Para el artista es luz y color.
• Para el científico es energía térmica.
• Para el timonel es orientación.
• Para el misionero es vida.
Cuadro de tipos ideales de líderes del Modelo I/E

Análisis FODA de los tipos ideales de líder del Modelo I/E

Cuadro 1
1.4. Aplicación del Modelo I/E en las organizaciones
Los sectores empresarios en el Modelo I/E
Admitiendo que, según el área funcional analizada, cada compañía puede estar ubicada en diferentes sectores del Modelo I/E, así como las personas tienen “tendencias preferidas”, los sectores empresarios también las tienen. Al examinar el esquema, debemos tener presente que esas ubicaciones no son exactas, sino que indican el centro de “zonas de preferencia” cuyos contornos imaginamos difusos. Se trata de una interpretación que solo intenta “orientarnos” en una realidad empresarial compleja e imposible de fijar con criterios estrictos.
A cada sector se le asoció (a manera de ejemplo) una empresa elegida como representante arquetípica de su industria. La ubicación en el mapa podría ser compartida por empresas de similares características. La cualidad que se tomó en cuenta para clasificarlas es el tipo de vinculación y los requerimientos de los clientes típicos de cada área de negocio. Como dijimos, dentro de cada organización se pueden encontrar comportamientos que tienen que ver con funciones específicas, tal como examinaremos en el punto siguiente.
Más allá del sector a que pertenezca, una empresa en formación debe contar con el liderazgo de un emprendedor, un auténtico timonel. Aunque este perfil suele ser efectivo en las primeras etapas, es probable que con el tiempo se desplace hacia zonas más centrales del mapa. El desplazamiento supone hacer mayor énfasis en los clientes mediante el aporte de soluciones más que de productos, descentralizar el comando hacia una red ampliada y, de ser necesario, con alcance global.
En el mismo cuadrante ubicamos a las empresas pertenecientes al sistema de franquicias (por ejemplo, un restaurante de comidas rápidas como McDonald’s). Estas compañías mantienen una fuerte imagen institucional con énfasis en la racionalidad de sus procesos. Sin embargo, suelen dar a sus franquiciados (quienes conocen mejor gustos y necesidades de los clientes por estar en contacto directo con ellos) cierta libertad de acción (nunca falta el vaso de vino en Francia, ni el aceite de oliva en España) para que realicen adaptaciones específicas.
Cercana al vértice del cuadrante SO encontramos el sector de seguros –como Lloyd’s de Londres– que debe respetar estrictamente los procesos administrativos y mantener una firme imagen corporativa, ya que esos son los valores perseguidos por sus asegurados al confiar en su respaldo centenario. Próximo a esta encontramos el sector bancario. Aunque solían poner fuerte énfasis en los procedimientos –al igual que las compañías de seguros— se observa en este caso un desplazamiento hacia el centro. Por ejemplo, el Citibank que, con nuevo nombre (Citi) y nueva imagen, busca aproximarse a los clientes (sin abandonar el perfil de seriedad). De esa manera se muestra más cercano y “amistoso” en la percepción de ellos.
Un gran supermercado como Wal-Mart o Carrefour, con alta rotación de mercadería y bajos márgenes, necesita priorizar la racionalidad de sus procesos logísticos para abaratar los costos. Asimismo, el hecho de estar en contacto directo con los clientes requiere de la empresa especial atención a los hábitos de compra que cambian rápidamente, ya sea por modas, cuestiones estacionales, diferencias culturales, lanzamiento de nuevos productos y otro sinfín de asuntos que les imprimen una dinámica única. También las empresas automotrices deben realizar procesos de adaptación relativamente veloces, aunque en su caso existe una inercia mayor, propia de las dificultades que implica el lanzamiento de nuevas líneas de automóviles.
Ingresando en el cuadrante del cerebro derecho, ubicamos a empresas de electrónica, como Sony, cuya gama de productos tienden a acercarse a los gustos de sus clientes y, al mismo tiempo, está “tironeada” hacia la racionalidad por las limitaciones de la tecnología. Algo más a la derecha colocamos las empresas de consumo masivo, como Unilever o Procter & Gamble que deben tener en cuenta las emociones de sus consumidores, aunque manteniendo la flexibilidad para adaptarse a nichos más reducidos debido a la gran gama de artículos que producen.

Por su misma naturaleza las empresas de entretenimiento y turismo están volcadas hacia lo emocional. Comparando dos casos arquetípicos como Disney y Club Med, podemos suponer que la primera tiene componentes emocionales más fuertes, mientras que la segunda posee servicios adaptados más particularmente a las necesidades de los clientes individuales. Otro grupo de empresas con fuerte foco en lo emocional son las periodísticas. En su caso hay un acercamiento a lo individual ya que, aunque suelen mantener una línea editorial, para tener personalidad necesita que sus periodistas sean individuos con opinión propia, con cierta ideología compartida. Una empresa que hace productos “a pedido” como Boeing o Airbus, debe contar con el compromiso de sus equipos en un trabajo mancomunado. En la misma zona podríamos ubicar a las empresas constructoras y viales.
Muy inclinadas hacia lo individual y emocional aparecen las empresas de tecnología y de marketing que basan su supervivencia en la capacidad creativa e innovadora de sus miembros. De allí la relativa falta de normas rígidas, el ambiente distendido y hasta lúdico que suele reinar en sus oficinas. El proceso creativo es esencialmente individual (como el pensamiento) aunque puede estimularse por medio de procesos grupales del estilo brainstorming o de diseño enfocado en personas.
Las áreas funcionales en el Modelo I/E
Aún dentro de una misma empresa pueden observarse diferencias culturales. El nivel en el que se visualizan con mayor claridad esas diferencias es el funcional. Quien haya trabajado en una corporación ha podido observar que la gente de marketing suele pensar que los de producción son rígidos y poco adeptos al cambio, mientras que los de investigación y desarrollo son vistos como soñadores por los de producción, que tienen que bajar al mundo real sus fantasías. Todas las demás áreas consideran a la dirección general como una especie de sociedad secreta integrada por miembros de un Olimpo no accesible para los mortales. Veamos cómo podrían distribuirse las áreas en el mapa.

Dado que se trata de “pilotear”, en una primera aproximación podríamos suponer que la dirección general se ubica en la zona del timonel. Sin embargo, las tendencias actuales de management parecen indicar un desplazamiento hacia la zona central del cuadro o moviéndose cómodamente a través de él. Una de las habilidades más valoradas actualmente en los líderes es la versatilidad. Se necesitan “hombres del Renacimiento” para liderar en el siglo XXI.
• Marketing es la zona de los artistas, creativos e innovadores. Otros innovadores son los de investigación y desarrollo, aunque por necesidad de tener “los pies sobre la tierra” se desplazan algo a la izquierda del mapa.
• Ventas está en la zona individualista, aunque la necesidad de respetar las pautas fijadas desde la dirección la “tiran” hacia lo institucional. Asimismo, la exigencia de actuar con empatía la mantiene vecina al extremo emocional.
• También volcada sobre el cuadrante derecho encontramos la gestión de personas, aunque en este caso –además de las cualidades emocionales– debe tener una identificación mayor con lo institucional ya que su función es ser el nexo entre los individuos y la empresa.
• Contabilidad es una actividad metódica y reglada, por eso la ubicamos muy cerca del vértice SO. Algo más desplazada hacia el centro está el área de producción, más expuesta a responder a las variaciones del contexto.
• Mantenimiento es una función bastante “neutra”, ya que es transversal a la compañía. Algo similar ocurre con logística y tecnología informática, volcadas a lo racional porque deben responder a las necesidades de los individuos y de la institución.
2. Modelo del eneágono
2.1. Introducción al Modelo del eneágono
El Modelo del eneágono se emplea para analizar diferentes aspectos centrales de una organización. Permite tomar una “fotografía” de esta en diferentes momentos para identificar las brechas entre una situación dada y otra aspirada. Mediante su aplicación podrán estudiarse los cambios necesarios para llegar de un estado al otro. También ayuda a señalar las interacciones entre los diferentes elementos y los impactos cruzados.
Con este modelo puede analizarse la alineación de nueve factores o elementos clave de la empresa. A partir de los datos de la realidad se definen esos factores y se los analiza de cara a las prácticas observadas para identificar su adecuación. Asimismo, emergen las tensiones (positivas y negativas) que podrían generarse entre ellos y entre las diferentes áreas.
El modelo original fue desarrollado en la década de 1980 por R. H. Waterman Jr., T. J. Peters y J. R. Phillips12. Tuvo amplia difusión y se lo conoce como el “Modelo de las 7 ‘S’ de McKinsey” 13. En 1993 el profesor José Antonio Pérez López del IESE publicó un esquema similar al que se agregaron dos dimensiones nuevas (misión interna y misión externa) con lo que quedó conformado el “eneágono” que presentamos a continuación.

2.2. Dinámica del eneágono
Se trata de un marco de referencia sumamente útil para comprender de manera integral una organización. Su uso ayuda a descubrir las relaciones dinámicas entre nueve elementos fundamentales que componen el contexto organizacional: estrategia, sistemas y procesos, estructura, capacidades distintivas, estilo de liderazgo, gente, misión externa, valores de la alta dirección y misión interna.
Los que en la figura 4 están representados dentro de óvalos son los “factores transformacionales”, ya que cualquiera de estos que sea modificado por decisión de la dirección generará un efecto cascada que impactará sobre los ocho restantes. Los representados dentro de rectángulos son los “factores transaccionales”, ya que se deberán adecuar cuando los transformacionales sean alterados.
Para que una organización esté alineada, los nueve elementos deben encontrarse coherentemente ajustados. Cualquier desfasaje tendrá repercusiones que generarán desde pérdidas de recursos hasta el fracaso organizacional. Por ejemplo, si una compañía se propone organizar la información del mundo deberá contratar muchos expertos en informática. Si busca comercializar una línea de perfume o de bebidas alcohólicas, necesitará gente de marketing y de ventas. Desde ya que las demás áreas deberán estar cubiertas pero, para desarrollar las capacidades distintivas con las que va a salir a competir en el mercado, ciertos perfiles profesionales son más necesarios que otros.
Los tres elementos superiores (estrategia, sistemas y procesos, y estructura) corresponden a lo hard o duro de la organización. A medida que descendemos nos movemos hacia la zona soft o blanda. Suele haber una correspondencia entre lo duro y lo formal, presente en documentos impresos y tangibles, y lo blando y lo informal, propio de lo cultural, activo e influyente, pero más intangible. Respecto del tiempo, los elementos superiores están más vinculados al corto plazo, mientras que los inferiores lo están al largo plazo, ya que suelen estar arraigados en la cultura y eso les otorga mayor inercia.
Desplazados horizontalmente hacia la izquierda se ubican los elementos externos de la organización (estrategia, capacidades distintivas y misión externa); es decir, aquello con lo que la empresa “sale a competir” en el mundo. En el centro aparecen elementos que facilitan el vínculo entre la organización y el mundo. Por último, a la derecha, aparece lo más íntimo de la organización: su estructura, su gente y su misión interna.
Desde el punto de vista de los objetivos organizacionales, la línea superior apunta a la eficacia; es decir, al cómo o las maneras concretas de conseguirlos. Sus resultados se ven en el corto plazo –incluso a nivel del día a día– aunque sus efectos (en particular en el caso de los factores transformacionales) tienen también impacto en el largo plazo.
El trío central corresponde a las capacidades que debe desarrollar la organización para implementar su estrategia. Indica con qué gestión de personas se van a conseguir los objetivos organizacionales.
En la línea inferior figuran los elementos que refuerzan la unidad del conjunto organizacional. Establecen el porqué se persiguen los objetivos organizacionales. Le dan sentido a la organización y actúan como aglutinantes internos, al tiempo que la trascienden. Se corresponden con los valores y la cultura que la alta dirección desea transmitir tanto dentro como fuera de la empresa.
Si bien no existen motivaciones “puras”14, en cada nivel predominan diferentes modalidades. En el nivel superior se destaca la motivación extrínseca, en el intermedio la intrínseca y en el inferior la trascendente.
2.3. Análisis de los componentes del eneágono
Valores de la alta dirección
Los valores de la alta dirección están implícitos en la visión, que es lo que la compañía podría llegar a ser si cumple con su estrategia en el marco que le dan sus valores.
Los valores son conceptos que sirven de guía y que establecen los límites éticos. Le “marcan la cancha” a los directivos y al personal en general. Son, asimismo, las aspiraciones –muchas veces implícitas y no escritas– que van más allá de los enunciados formales. Ofrecen información sobre la dirección futura que la alta dirección desea que se internalice en todos los miembros de la empresa.
Incluidas en los valores hay dos nociones, una aspiracional –la visión– que tiende al futuro, y otra que contiene los valores centrales y estables de la dirección (implícitos en la cultura). En general se trata de objetivos de muy alto nivel a los que se tiende, sin alcanzarlos completamente (como el ejemplo de la visión de Wal-Mart de “hacer que las personas comunes puedan acceder a los bienes a los que acceden los ricos”). En algunos casos pueden ser metas a largo plazo cuyo logro significaría un paso trascendente que devendrá en un cambio en la propia naturaleza de la organización (como el caso de la misión Apolo y la llegada del hombre a la Luna).
Podríamos sintetizarlo diciendo que la visión señala lo que la dirección entiende por “éxito”.
Misión externa
Es la manera en que la empresa piensa agregar valor a la sociedad. Es su razón de ser. Manifiesta qué debe hacerse a diario para dirigirse a la visión. Va más allá de sus accionistas e incluso de sus stakeholders15. Tiene un sentido amplio que contiene la idea de sustentabilidad.
Un ejemplo de misión es la de Google que se propone “organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil”16. Esto explica claramente a todos qué hacen para agregar valor social. Que la compañía respete y se alinee a la misión es tan importante que llevó a que el gigante de la informática se dividiera y creara el grupo Alphabet17. Desarrollar autos sin chofer o realizar investigaciones medicinales podrían ser misiones relevantes, pero no eran las de Google. Para evitar que esta tensión de misiones generara esquizofrenia organizacional, Larry Page y Sergei Brin prefirieron armar varias compañías y permitir que el buscador siguiera cumpliendo su misión original.

Misión interna
Es la propuesta de valor para los empleados. Además de la retribución monetaria, son maneras en que la empresa se propone detectar, atraer, desarrollar y mantener los mejores talentos en la organización. Sintetiza lo que la compañía aspira a ser para sus colaboradores. Suele incluir toda una gama de sistemas de compensación y de reconocimiento enfocados a motivar, desde lo extrínseco, lo intrínseco y lo trascendente.
Estrategia
En términos simples, es la manera en que la empresa “se gana la vida”. La “forma de hacer” que se cumpla la misión respetando los valores. Se enfoca en la elección de caminos alternativos para lograr un posicionamiento sustentable en el mercado en el que compite. Gracias a la estrategia se consigue coherencia en la resolución de los dilemas que se presentan en un contexto organizacional cambiante. La estrategia sirve de orientación a las decisiones tomadas en la empresa.
Si imaginamos una compañía que produce un solo producto o brinda un solo servicio, la estrategia debe contemplar la pregunta de cómo lograr que se alcance un posicionamiento sustentable con respecto a otros competidores. Debe identificarse claramente cuál será la competencia distintiva –aquello que hará muy bien– para obtener una ventaja competitiva –que servirá para distinguirse de sus competidores– respecto de los jugadores actuales, los potenciales y los productos alternativos. También deberá tener en cuenta la relación de fuerzas con proveedores y clientes.
Cuando una compañía brinda un rango de productos y servicios también deberá contar con una estrategia corporativa que les permita a los diferentes stakeholders entender cómo distribuye sus recursos (cuál es su portfolio de negocios), cuáles son las sinergias entre los diferentes negocios y cómo piensa la corporación agregar valor a las empresas que la conforman. Estas preguntas son críticas para que los inversores puedan evaluar la capitalización presente y futura de la corporación diversificada. Este análisis permitirá determinar si el valor de la corporación como tal es mayor que el valor que resultaría de la venta de las unidades de negocio individuales. También es importante saberlo porque no son las corporaciones las que compiten sino sus negocios.
En cuanto a las divisiones o unidades de negocios, aparecen las estrategias funcionales. Por ejemplo, marketing se preocupará de establecer estrategias de precios, nicho o segmentación; operaciones intentará enfocarse en una estrategia de bajo costo o de mejorja continua; mientras que gestión de personas podría interesarse por “ser un gran lugar para trabajar”.
En el escalón más bajo están las estrategias individuales que se plantean las personas para cumplir con sus propios objetivos. Las estrategias de más alto nivel deben ser claras y transparentes para que cada empleado pueda juzgar si están alineadas con las personales. También para que puedan desarrollar sus propias competencias distintivas que les generen ventajas competitivas dentro de la organización.
Lo crítico de la alineación es evitar la “esquizofrenia organizacional”18 que se presenta cuando las organizaciones no la consiguen. Por ejemplo, si por una parte la empresa dice ser innovadora, mientras que por otra se castigan los errores de quienes intentan cosas nuevas, el mensaje contradictorio, produce tensiones que derivan en el escepticismo y en el cinismo de sus miembros. La dirección pierde credibilidad y la organización entra en un círculo vicioso que puede llevar a su desintegración.
Estructura
La estructura formal es la parte visible que muestra la manera en que se distribuyen la autoridad y las tareas en la organización. Es más fácil de visualizar que las otras dimensiones porque suele estar escrita en un organigrama. Permite una primera aproximación para comprender la dinámica de sus miembros.
En el caso de una compañía con un único negocio podría estar organizada por función (por ejemplo, marketing, ventas, producción, finanzas, gestión de personas, sistemas de información, administración, etc.), por producto o por distribución geográfica. En una compañía diversificada, podría organizarse mediante oficinas regionales y unidades de negocio. Dentro de cada una de estas puede haber otras divisiones, por producto, función o ubicación geográfica.
Las organizaciones no son estáticas sino que van evolucionando con el tiempo. Una misma corporación puede tener unidades de negocio diferentes en distintas etapas de desarrollo.
Existe otra estructura paralela que es la informal, a veces más relevante que la formal. Se compone de toda la red de influencias que se dan entre quienes integran la empresa y con ramificaciones con el exterior. Movida mayormente gracias a relaciones no escritas, es la que realmente hace que “pasen las cosas” en el día a día.
Estilo de liderazgo
Cada organización tiene un estilo de liderazgo determinado, que generalmente se corresponde con el que le imprimieron sus fundadores. Por ejemplo, hay organizaciones que se orientan al trabajo en equipo y a la búsqueda de consensos, y otras más individualistas y competitivas.
El estilo imprime patrones de acción que se descubren en la organización y que no suelen estar escritos. Responden a “la manera de hacer las cosas aquí”, o lo que se suele englobar dentro de la “cultura organizacional”. La cultura establece “lo correcto” en términos organizacionales. Cuando se encuentran bien arraigadas o internalizadas, las normas establecidas por la cultura se transforman en implícitas; es decir, no son expresadas pero son percibidas por todos los miembros.
La cultura sirve para tomar las decisiones del día a día. Gracias a ella no se pierde tiempo en la resolución de dilemas éticos (en el sentido de comportamiento) habituales. El lado oscuro es que “automatiza” algunas cuestiones que merecerían mayor reflexión. Asimismo, una vez arraigada, imprime cierto grado de “inercia” a la organización, lo que dificulta los procesos de cambio.
Al igual que la estrategia, los valores y las misiones, el estilo de liderazgo es un factor transformacional; es decir, cualquier modificación implica mutaciones en los otros factores. Una vez más, los nueve factores deben ser coherentes entre sí; de no serlo, producen “ruidos”, rozamientos y desgaste. La falta de alineación entre estos factores puede conducir a crisis e incluso a la desintegración de la organización.
Sistemas y procesos
En general suele asociarse los “sistemas” con los “sistemas informáticos”, pero en nuestro caso les damos un alcance más amplio. Nos referimos a todos los procedimientos y procesos, tanto formales como informales, que indican las actividades relevantes de los gerentes (por ejemplo, la preparación del presupuesto anual). También a los que son fuente de competencias distintivas, como las mejores prácticas en algún área de la organización (los sistemas de compras, de ventas o de logística).
También incluye los sistemas de planeamiento, de presupuesto, de manejo financiero y de reportes, de reclutamiento y selección, de remuneración y recompensa de ventas, de capacitación y desarrollo, de auditoría, de compensación, de pipeline o sucesión ejecutiva, etcétera.
Los sistemas son el primero de los “factores transaccionales”; es decir, que están supeditados a los de mayor nivel. Asimismo, pueden ser tanto facilitadores como generadores de barreras insalvables a sus hermanos mayores.
Por ejemplo, si los sistemas de remuneración son opuestos al estilo que la dirección desea darle a la compañía, la falta de sintonía traerá aparejados roces y faltas de entendimiento que pueden terminar en la desvinculación de parte de los empleados con la consecuente pérdida de talentos. Otro ejemplo sería la falta de sistemas de comunicación o informáticos adecuados entre divisiones que deberían trabajar de forma coordinada.
Adecuar los sistemas a la estrategia, al estilo de liderazgo y a los valores es un desafío que suele resultar más difícil que la alineación de los otros factores transaccionales; es decir, la gente y las capacidades distintivas.
Capacidades distintivas
Son los atributos que distinguen a la compañía de sus competidores, algo que se sabe que la compañía hace bien y que la separa del resto.
Podría ser la capacidad para trasladar aprendizajes sobre un producto o servicio entre divisiones, regiones o países de forma rápida y efectiva, o una compañía diversificada que emplea las mejores prácticas de cada unidad de negocio en otras o una forma de vender, una tecnología propia o la agilidad de respuesta.
Gente
Las personas que integran la compañía pueden ser más o menos diversas en términos de género, generación, formación profesional o alguna otra diferencia relevante a nivel gerencial. Pero en un análisis más profundo interesan las actitudes, la motivación y el compromiso, los valores, la alineación con la cultura y con el estilo de la empresa. Cada uno de estos elementos alcanza mayor relevancia a medida que nos movemos hacia arriba en la pirámide organizacional ya que tienen un amplio impacto en los niveles inferiores.
3. Caso de estudio
Apple o el liderazgo más allá del líder
Mantente hambriento. Mantente tonto.
Steve Jobs19, cofundador de Apple
En 1976, Steve Jobs y Steve Wozniak, dos amigos que se habían conocido en la Universidad de Stanford, California, concibieron la idea de una compañía de computadoras personales y fundaron Apple Computer Inc. La palabra computer del nombre original de la compañía se sacaría mucho tiempo después cuando la empresa se amplió a productos electrónicos en general.
Junto con la de Bill Gates, la historia de Jobs y Wozniak contribuyó a convertir los alrededores de San Francisco en la meca de los emprendedores tecnológicos. Como otros jóvenes entusiastas de aquel entonces, Jobs tuvo que vender su viejo Volkswagen por 1.300 dólares y pedir prestado el garaje de la casa de sus padres para armar los primeros equipos con la única ayuda de un pequeño grupo de amigos. Había nacido la leyenda del garaje de los millonarios de Silicon Valley.
El éxito no se hizo esperar y al poco tiempo consiguieron financiación adicional que sirvió para impulsar el crecimiento de la empresa. En 1978 lanzaron la Apple II, una computadora personal que se vendía por 666,6620 dólares. El mismo año lanzaron el IPO21, lo que la convertiría en una compañía pública y les permitiría hacerse del capital necesario para acelerar su crecimiento.
Los comienzos: el breve paso de Steve Jobs por Atari
En 1974 Steve Jobs había entrado en Atari, el lugar de moda para trabajar en aquel entonces. Atari había creado el concepto de los juegos en magazines22 que se reproducían por medio de una consola en el hogar empleando un aparato de televisión común, y así revolucionó la industria del entretenimiento.
El director de personal tenía un estilo hippie que sorprendió a Steve, quien de inmediato decidió que quería trabajar en una empresa con esa actitud23. Durante su tiempo en Atari aprendió mucho, en particular de Nolan Bushnell, su fundador. Quedó especialmente impactado por la determinación de Bushnell en seguir sus propias normas e ideas.
Otro factor que lo impresionó intensamente fue la sencillez de los juegos que producía la compañía. Por ejemplo, las únicas instrucciones que incluía el de Star Trek eran: “1. Inserta una moneda. 2. Evita a los klingon”24.
Según recordaba Bushnell25: “[Jobs] Era más filosófico que las otras personas con las que trabajaba… Yo tendía a creer que las cosas estaban predeterminadas, que estábamos programados… Steve opinaba lo contrario”. Para Jobs era posible alterar la realidad.
Años de rápido crecimiento y nuevos desafíos
Para 1980, Apple Computer ya había producido tres versiones mejoradas de la PC, al tiempo que los dos Steves se habían convertido en multimillonarios. A pesar de eso, el dinero nunca había sido su principal motivación. En un reportaje26, Jobs resaltaba que no lo hacía por dinero sino que su intención era producir cambios en el mundo.
En 1981 IBM lanzó el modelo XT, su primera computadora personal de arquitectura abierta. La entrada de “Big Blue” al mercado de las computadoras personales fue un hecho revolucionario y explosivo. En una industria que se encontraba atomizada con infinidad de normas y de fabricantes, la aparición de IBM sirvió para fijar un nuevo estándar. Desde entonces las PC pasaron a ser “IBM compatibles” o no, lo que facilitó el ingreso de un gran número de marcas como Dell, HP y Compaq, entre muchas otras. El fenómeno se amplió a otros países, particularmente los asiáticos, como Taiwán y Corea. La estandarización de las PC simplificó su interconexión y sentó las bases para la próxima difusión de Internet.
La XT fue viable gracias a la alianza entre IBM y Microsoft, que se especializó en el sistema operativo DOS, mientras Intel hacía lo propio en memorias y en microprocesadores. Bill Gates entendió antes que el resto que quien dominaría el mercado informático sería la empresa que consiguiera imponer su software. El joven emprendedor había mostrado una mayor visión del negocio que el más grande fabricante de hardware de ese entonces, cuyo lugar privilegiado parecía imposible de alterar.
La posición y el prestigio de IBM puso a Apple en serios riesgos. Para 1982 las PC dominaban el mercado.
El enfoque del mercado
En 1983, John Sculley, un experto en marketing de Pepsi, se integró a Apple como CEO. Sculley había estado a cargo de las campañas Desafío Pepsi y Pepsi Generation, protagonistas excluyentes de la guerra con Coca Cola. Dichas campañas lo habían transformado en uno de los gurús de marketing más respetados de esa época.
Luego de conocerlo durante una entrevista concertada por un headhunter, Jobs recordaba sobre Sculley: “Me cautivó aquel genio joven e impetuoso…”27. Estaba decidido a sumarlo a Apple y, para atraerlo, lo provocó de una forma difícil de resistir: “¿Quieres pasarte el resto de tu vida vendiendo agua azucarada o quieres una oportunidad para cambiar el mundo?”28, lo desafió Jobs. La respuesta fue la esperada y Sculley aceptó el empleo.
Sculley quería vender algo más complejo que bebidas sin alcohol. Luego de la primera entrevista esbozó varias recomendaciones entre las que se contaban: “invertir en productos publicitarios para las tiendas que enamoren al consumidor con la perspectiva de ¡enriquecer sus vidas!”29, colocando la simiente lo que llegarían a ser las Apple Stores. Parafraseando la campaña de Generación Pepsi, le dijo a Jobs: “Creo que Apple tiene la oportunidad de crear una Generación Apple”, lo que terminaría de convencerlo30.
De esa manera Apple Computer se centraría en el producto mediante una combinación de marketing, anuncios, espectáculos y relaciones públicas que la colocaría en la mente de clientes de todo el mundo.
El ingreso de Sculley se dio casi simultáneamente con la campaña de Macintosh de 1984. Steve le había encargado a la agencia Chiat/Day un aviso que fuera tan revolucionario como el producto que habían creado. El clip de lanzamiento (realizado durante el Super Bowl de 1983) hacía referencia a la distopía31 de George Orwell32. En una producción sumamente cuidada, un Gran Hermano televisivo (una elíptica, aunque obvia alusión a IBM) era destrozado por una amazona con su martillo. Una audiencia de personas androides quedaba inmediatamente liberada de su control. La leyenda de cierre decía: “El 24 de enero de 1984, Apple Computer presentará la Macintosh. Y entonces verán por qué 1984 no será como 1984”33. La imagen de Apple como revolucionaria, contracultural y disruptiva se instaló con fuerza en la mente de los consumidores.
La cultura Apple
Desde sus años de universidad Steve Jobs estaba obsesionado con la cultura, la estética y el diseño industrial, y comprendía perfectamente el vínculo entre los tres.
En el célebre discurso para quienes se graduaban en Stanford de 2005, recordaba que el origen de esa pasión había surgido cuando abandonó los estudios a los 17 años: “En el momento en que me fui, pude dejar de tomar las clases que no me interesaban y comenzar a aparecer en las que encontraba interesantes” 34.
Durante el mismo discurso Jobs recordaba la atracción que sentía por la caligrafía, en particular por las letras serif y sans serif:
Era hermoso, histórico, artístico, sutil de un modo que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía la más mínima esperanza de cualquier aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, volvió a mí. Y lo diseñamos para la Mac. Fue la primera computadora con caligrafía hermosa35.
Según explicaba Steve Jobs, si no hubiera abandonado la universidad para tomar clases de caligrafía, la Mac no hubiera tenido varias tipografías, “y como Windows solo copia de Mac, es probable que ninguna computadora personal las hubiera tenido”, según repetía cada vez que tenía la oportunidad.
A pesar de su simplicidad de uso y de su estética, la Mac era más lenta y tenía un sistema operativo cerrado, lo que la fue progresivamente relegando a ambientes de diseño gráfico y de arquitectura. A medida que la industria se estandarizaba, la Apple se especializaba para nichos cada vez más reducidos.
Obsesión por la perfección y mal carácter
Steve Jobs estaba obsesionado por la perfección del producto, y todo lo que no se ajustara a su criterio era considerado “basura” (crap). Esa actitud le trajo muchos problemas con sus colegas de Apple. Por ejemplo, Mike Scott –que había sido contratado por la junta de accionistas para ponerles límite a sus excentricidades– nunca dejaría de intentar bajarlo a la tierra. El caso del color de la cubierta de la Apple II fue un ejemplo. Recordaba Scott que a pesar de contar con un muestrario de dos mil colores “ninguno de ellos era suficientemente bueno para Steve. Quería crear un tono diferente, y yo tuve que pararle los pies”36.
Los berrinches de Jobs y la competencia de IBM y del resto de las “compatibles” comenzaron a afectar los resultados de Apple. Las visiones de Sculley y de Jobs se tornaron divergentes. La identidad de Apple había cambiado y, desde la incorporación del primero, habían comenzado a competir directamente contra IBM. Para conseguirlo, Sculley había encaminado a la compañía hacia una carrera por bajar costos que lo llevó a hacer acuerdos con Intel, con Novell y con la misma IBM. Además, lanzaron productos multimedia y periféricos.
En un artículo, el profesor Frank T. Rothaermel resumía así la situación: “Una serie de caídas de productos importantes, plazos no cumplidos y previsiones de ganancias poco realistas destrozaron la reputación de Apple”37. Los resultados siguieron empeorando y se desató una lucha de poder entre Jobs y Sculley. Finalmente triunfaría este último, lo que llevaría a la junta de dirección a expulsar a Steve Jobs en 1985.
La vida más allá de Apple
Durante los años de ostracismo Steve Jobs había comenzado de nuevo: “Lo que había sido el foco de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador”38. Acerca del despido de la compañía que había fundado decía:
No lo veía en ese momento, pero resultó que ser despedido de Apple fue la mejor cosa que me pudo haber pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un novato nuevamente […] Me liberó para entrar en uno de los períodos más creativos de mi vida39.
En 1985, luego de irse de Apple, Jobs fundó NeXT, una compañía para producir computadoras orientadas a la educación superior y a los negocios. La génesis se produjo durante una cena en Stanford, luego de una conversación con el bioquímico Paul Berg –ganador del Premio Nobel– que estaba sentado a su lado.
Jobs y Berg siguieron en contacto. Algo más tarde, en agosto de 1985, mientras buscaba nuevos proyectos, Jobs llamó a Berg y lo invitó a reunirse con él40. Durante el encuentro Berg le explicó las dificultades de realizar análisis de laboratorio en el campo de la genética ya que los resultados podían demorar semanas o más aún. Entonces Jobs le preguntó:
¿Por qué no los simuláis en un ordenador? Eso no solo os permitirá acabar antes con los experimentos, sino que algún día todos los estudiantes de Microbiología de primer año podrán jugar con el software recombinante de Berg41.
La posibilidad de darle un nuevo sentido a su vida lo entusiasmó inmediatamente y comenzó a trabajar en el nuevo proyecto de computadora para investigación.
En 1985, Steve Jobs fundó el proyecto NeXT, que más adelante daría origen a la plataforma que iba a servir para crear la World Wide Web, la música digital, las bibliotecas digitales y las apps, entre otros adelantos tecnológicos. Su desarrollo estuvo plagado de obstáculos. En un momento estuvieron a punto de quedarse sin financiamiento, de no haber sido por el millonario Ross Perot que compró una parte de la compañía. Perot no estaba dispuesto a incurrir en el mismo error que había cometido antes con Microsoft, cuando Bill Gates le había ofrecido invertir en su empresa y él lo había descartado42.
En 1990 Jobs había perfeccionado el arte de sus presentaciones y contrató el auditorio de la Orquesta Sinfónica de San Francisco para presentar al mundo la segunda generación de NeXT43.
La animación, Pixar y Disney
Otro de los proyectos que había encarado fuera de Apple fue el de Pixar. En 1985, mientras Jobs estaba perdiendo el control de Apple, Alan Kay –socio de Apple proveniente de Xerox– le sugirió que fuera a conocer a Ed Catmull, director del departamento de informática de George Lucas, que ya había completado la primera trilogía de La Guerra de las Galaxias.
Jobs recordaba sobre la visita al rancho de Lucas donde estaba la oficina de Catmull:
Me quedé anonadado, ya a la vuelta traté de convencer a Sculley de que lo comprara [al rancho de Lucas] para la compañía, pero la gente que dirigía Apple no estaba interesada, y en cualquier caso parecían demasiado ocupados tratando de echarme44.
Steve sabía que con el tiempo las computadoras serían mucho más potentes y que esa potencia podía aplicarse a la animación de tres dimensiones:
El grupo de Lucas se enfrentaba a problemas que requerían una enorme potencia de procesamiento, y me di cuenta de que la evolución de la historia tendería a jugar en su favor. Me gusta ese tipo de tendencia45.
Pixar había conseguido integrar software y hardware, algo que Jobs valoraba. A eso le sumaron un toque de creatividad que daba lugar a contenidos interesantes y entretenidos. Con Pixar, Jobs había encontrado un lugar donde se respetaban ambas culturas: la técnica y la creativa.
George Lucas y Steve Jobs se reunieron en una sola oportunidad. Como Lucas no estaba interesado en la animación pronto llegaron a un acuerdo. En enero de 1986 firmaron un contrato que especificaba que, con su inversión de 10 millones de dólares, Jobs se quedaría con el 70% de la compañía. El resto se dividiría entre Ed Catmull, Alvy Ray Smith y los otros treinta y cinco fundadores de la compañía46.
Pixar creó las primeras películas animadas digitalmente en forma completa. Ganó 12 premios de la Academia, 6 Golden Globes y 11 Grammys. Películas como Toy Story, Monsters Inc., Finding Nemo, WALL-E e Inside Out entre otras, divierten a niños y a adultos por igual.
En 2006 Disney compró Pixar por 7.400 millones de dólares y colocó a Jobs en la junta de dirección de la compañía. Se convirtió así en el mayor accionista individual de Disney con el 7% de las acciones.
Apple sin Jobs
Mientras Steve Jobs se abría camino en sus nuevas compañías, los tiempos para Apple no mejoraban. En 1990 el Windows de Microsoft dominaba el 90% del mercado de las PC. En 1993 Sculley dejó su lugar a Michael Spindler, quien continuó con la reducción de costos y se fijó la meta de crecimiento internacional. En 1995, “Apple se expandía con una fina línea de productos y mercados geográficos. Había perdido su foco estratégico y no podía dejar de operar en rojo”47.
En 1996, Gilbert Amelio reemplazó a Spindler. Su intención era enfocarse nuevamente en el segmento premium del mercado. Para eso terminó la alianza con IBM y compró NeXT. El “paquete” incluía a su fundador, Steve Jobs.
El año 1997 fue el peor de la vida de Apple. Amelio fue despedido por la junta y en su reemplazo colocaron a Jobs en la posición de CEO. A partir de ese momento comenzaría uno de los retornos corporativos más formidables de la historia de las corporaciones48.
El regreso del hijo pródigo
La primera reunión de Jobs con la junta, luego de 12 años, se transformaría en una leyenda. En un artículo en la revista Business Week, Jim McCluney49 –entonces cabeza de operaciones mundiales de Apple– recordaba que Jobs entró a la reunión usando pantalón corto, zapatillas y una barba sin afeitar de varios días. Acomodó su silla y dijo: “OK, díganme que es lo que está mal en este lugar”. Luego de varios murmullos les espetó: “¡Son los productos! ¿Y saben qué está mal con los productos?”. Tras una nueva pausa volvió a intervenir: “¡Pues los productos apestan! ¡No hay más sexo en estos productos!”.
A partir de entonces Steve Jobs produjo una revolución que terminaría por afectar a todo el mercado de los productos electrónicos. Discontinuó productos como el Newton PDA, la impresora Laser Writer y la cámara QuickTake. Al mismo tiempo, comenzó a tercerizar la manufactura en Taiwán y a aumentar la escala del sistema de distribución, dando por finalizada la relación con las tiendas menores.
En lugar de realizar investigaciones de mercado, Jobs confiaba en su instinto, ya que para él, “… los clientes no saben lo que quieren hasta que nosotros se lo mostramos”50. Creó un sitio web revolucionario para vender los productos de Apple directamente a los consumidores on-line. Asimismo, abrió tiendas propias por primera vez. Según Rothaermel:
Aunque estas movidas parecían riesgosas en su momento, todas estas mejoras operativas ayudaron a impulsar las ventas antes en declinación. Por primera vez en cinco años (desde 1993), Apple se volvía rentable otra vez51.
Además, Jobs percibió la necesidad de hacer el software más amigable para los desarrolladores y migró a UNIX –de plataforma abierta– el sistema Mac OS X. El cambio generó un entorno más estable y mayor facilidad para recibir feedback de los usuarios y para lanzar actualizaciones.
Otra jugada –impensable un tiempo antes– fue la alianza con Microsoft para instalar el Office en las Mac. Luego del acuerdo, Jobs llamó a Gates y le dijo una frase memorable: “Bill, gracias. El mundo hoy es un mejor lugar”.52
El valor del diseño
El diseño de los modelos de Apple mejoraba con cada nueva generación, tanto desde lo técnico como desde lo estético. Se empezaron a usar nuevos materiales, colores y texturas gracias a la incorporación de Johnathan Ive, un diseñador inglés. A él se le atribuyen productos como la iMac, las iBooks de aluminio, el iPod, el iPhone y el iPad53. Gracias a la belleza y el rendimiento de sus equipos la imagen de Apple se revitalizó inmediatamente.
La competencia no podía seguir el ritmo de los nuevos diseños que lanzaba Apple. Para resaltar esta brecha –y mostrando su rostro más competitivo– durante una entrevista, Jobs dijo que Michel Dell solo hacía “cajas beige no-innovadoras”54.
De cultura a culto
Retomando la línea conceptual de 1984, en 1997 Apple lanzó la campaña: Think Different. En esta aparecen personajes célebres por su postura contracultural, como Martin Luther King Jr., Charles Chaplin, John Lennon, Pablo Picasso, Mahatma Gandhi, Albert Einstein, Alfred Hitchcock y otros55. El foco de los avisos dejaban de ser los productos y pasaba a ser la imagen de compañía en sí misma. Con el retrato de un personaje famoso, la leyenda “Think Different” y el logo de Apple era suficiente. No se trataba de comprar productos sino de ser parte de algo más grande.
En 2002, la campaña Switch56 mostraba a personas comunes y a famosos cambiando sus PC por Mac. En los avisos los hijos se lamentaban de que los padres aún no hubieran cambiado a Mac y los seguían molestando para que les solucionaran los problemas que les ocasionaban las PC. Otros se preguntaban por qué habían demorado tanto en cambiar.
En otra serie de mensajes publicitarios –que recordaban la “guerra de colas” entre Pepsi y Coca Cola– se veía cómo el actor Justin Long (arquetipo del joven cool y con un toque nerd que se presentaba como “I’m a Mac”) se enfrentaba con un hombre de traje gris o beige (“I’m a PC”) que era ridiculizado de todas las formas imaginables57.
Steve Jobs estaba interesado desde un comienzo en difundir la cultura de Apple y su imagen, más que productos que se volvían obsoletos en poco tiempo. Buscaba la fidelidad de los clientes con la marca. Quería afianzar los valores y las creencias de su compañía. Quería volver a los orígenes, al mensaje del logo de la manzana mordida58 que había inspirado al primer eslogan de los años 1970: “Byte into the Apple”. Buscaba que Mac fuera un culto. Como señalaba un artículo de la revista Forbes: “Apple es un culto y Apple Store es la iglesia de sus discípulos”59. Pretendía que trabajar en Apple fuera “menos trabajo, más llamado”. Intentaba que sus empleados estuvieran comprometidos con la tarea de “cambiar el mundo”.
Decía Rothaermel en su ya mencionada nota:
El espíritu rebelde de Apple no solo atraía una estima de largo plazo de los empleados sino que también creaba un seguimiento casi como un culto entre los clientes que apreciaban la predisposición de Apple de pensar diferente60.
Las tiendas de Apple estaban distribuidas para facilitar rituales y fortalecer el vínculo emocional entre el usuario y la empresa. Las inauguraciones eran eventos multitudinarios en los que los fieles/clientes hacían largas colas desde días antes de la apertura para ser los primeros en entrar. Su efecto derribaba las fronteras, como lo demostró la apertura del local de West Lake, China, en 201561.
El faro de la innovación
Los productos de Apple marcaban la tendencia del mercado a tal punto que el resto debía imitar sus diseños para mantener la esperanza de vender. La lealtad y hasta el fanatismo que habían demostrado sus clientes era un valor inapreciable que debía ser sostenido por medio de investigación e innovación permanentes.
Steve Jobs sostenía que “la innovación es lo que distingue entre el líder y los seguidores62”, y lo ponía en práctica en Apple. Creía que era un proceso que se podía desarrollar en la compañía, una competencia vital para mantener el liderazgo.
A pesar de haber abandonado su carrera, la influencia que Stanford había ejercido sobre Jobs era notoria. Steve era amigo de David Kelly (fundador de IDEO63 y profesor de la escuela de diseño de Stanford) desde 1979. Además, mantenía con él una estrecha relación de trabajo64. En un reportaje para el programa “60 Minutes”, Kelly recordaba que Jobs era muy intenso, que continuamente lanzaba ideas y quería verlas llevadas a cabo. Con la ayuda de Kelly, Jobs consiguió que esa disciplina se arraigara en Apple.
El proceso de innovación comenzaba con la generación de ideas, luego se pasaba a adopción y desarrollo, para llegar finalmente a la etapa de implementación. Para asegurarlo, era necesario un liderazgo efectivo y una cultura organizacional capaz de tolerar el riesgo y los errores, compañeros inseparables de la creatividad.
El liderazgo y el trabajo en equipo también eran banderas levantadas por Jobs. Sostenía que las personas no necesitan ser gestionadas, sino que:
[…] lo que necesitan es una visión común, y eso es liderazgo. El liderazgo es tener una visión, ser capaz de articularla para que las personas de tu entorno puedan entenderla, y llegar a un consenso [con ellas] sobre lo común […] Necesitamos gente que trabaje insanamente bien en lo que hace […] Por eso considero que para alguien como yo lo más importante es el reclutamiento65.
El resultado
El resultado de esa visión de Apple fueron productos disruptivos, entre los que se destacaban iPod en 2001, que revolucionó la industria de la música; iPhone en 2007, que hizo otro tanto en las comunicaciones, iPad en 2010, que introdujo una alternativa a las notebooks y a la industria editorial. Apple también revolucionó la manera de vender productos electrónicos y música, tanto de manera virtual como física en sus Apple Stores.
Steve Jobs llevó a Apple a desarrollar capacidades diferentes que le permitieron mantener sus ventajas competitivas por mucho tiempo. Lo consiguió mediante la diferenciación de sus productos, la lealtad a la marca, la integración de los dispositivos, los diseños cuidados que se ubican en la frontera de lo artístico, la incorporación de talento de primer nivel, la expansión de sus mercados, la innovación permanente… Su muerte dejó a sus herederos enormes desafíos para el futuro.
El artista vs. el científico: los estilos de liderazgo de Steve Jobs y Tim Cook
“No te preguntes qué haría yo, haz lo correcto”, le dijo Steve Jobs a Tim Cook antes de pasarle la posta de Apple, según cuenta un artículo de The Wall Street Journal (WSJ). Entonces, ¿qué diferencias hay entre “hacer lo correcto” para quien murió como una leyenda del “pensar diferente” y un “aburrido” ingeniero industrial proveniente del área de operaciones? Siendo que ambos han demostrado ser líderes sumamente exitosos, ¿en qué difieren sus estilos de liderazgo? Veamos algunas de esas diferencias.
Origen
La primera diferencia entre ambos es su origen familiar y profesional. Los padres biológicos de Jobs no podían mantenerlo, por eso lo dieron en adopción a los pocos días de haber nacido –antes de haberle puesto nombre– a la pareja formada por Clara y Paul Jobs. La única condición que pusieron antes de entregar al bebé fue que debían enviarlo a la universidad. Todo parece indicar que la pasión de Steve por las máquinas proviene de su padre que era mecánico y que le enseñó a armar y a desarmar instrumentos electrónicos. Pero Steve también tenía inclinación por las artes, según Walter Isaacson –autor de una de sus biografías– escribía poesía y tocaba la guitarra. Años después, su amor por lo artístico se iba a reflejar en sus productos, para muchos auténticas obras de arte minimalista. A pesar de esa ambigüedad vocacional, con sumo esfuerzo para cumplir su promesa, Clara y Paul lo obligaron a ir a la facultad. Es célebre la historia de Steve cuando abandonó la universidad y fue a tomar clases de caligrafía. Según contaba en el recordado discurso en Stanford, lo hizo porque le parecía más divertido y no quería malgastar el dinero que con tanto esfuerzo habían ahorrado sus padres. Al poco tiempo conoció a Steve Wozniak y juntos cambiaron la historia.
La vida de Tim Cook es bastante diferente y más lineal que la de Jobs. Se graduó en Ingeniería Industrial y obtuvo un MBA en la Universidad de Duke. Siempre trabajó en el área de operaciones y de abastecimiento, en compañías como IBM y Compaq. Pero algo cambió para ese ingeniero conservador el día que conoció a quien iba a convertirse en su mentor. Según sus propias palabras: “En menos de cinco minutos de mi primera entrevista con Steve (Jobs), quería tirar la cautela y la lógica al viento y unirme a Apple”. Fue así como se convirtió en el brazo operativo de Jobs, sin el cual sus sueños hubieran sido imposibles de cumplir.
Disrupción vs. mejora incremental
Mientras Jobs orquestaba grandes saltos de innovación, mediante la introducción de productos que alteraban las reglas de juego de la industria, Cook convirtió a Apple en algo más acorde con su perfil de hombre de operaciones. Cumpliendo el consejo de su antecesor, mantuvo cualidades como realismo, cautela, colaboración y eficiencia, y las volcó a la organización. Mientras Jobs buscaba generar novedades, Cook prefería enfocarse en menos productos para mejorarlos hasta la perfección.
Durante los años de Cook la compañía no lanzó productos disruptivos como en la era anterior, sino que se enfocó en mejorar sus accesorios. Así nacieron el Apple Watch, los AirPod y servicios como Apple Music y Apple TV. Los frutos de esta estrategia comercial están a la vista: el reloj de la compañía superó en ventas a cualquier otro en el mundo y los AirPod fueron más de la mitad de los auriculares vendidos en el mundo en 2019. Para una compañía cuya identidad estaba marcada por la ruptura de paradigmas, la mejora incremental de los productos significa una auténtica revolución.
Vínculo con los clientes
Una de las diferencias más impactantes entre ambos es la relación de cada uno con los clientes de la compañía. Jobs citaba a Henry Ford cuando decía que, si les hubiera preguntado a los clientes qué querían le hubieran pedido caballos más rápidos. En la misma línea, Steve sostenía que: “Las personas no saben lo que quieren hasta que se lo muestras. Por eso no confío en las investigaciones de mercado. Nuestra tarea es leer cosas que todavía no están en la página”. Cook es mucho menos arrogante, por eso no duda en mezclarse entre los clientes en cualquier Apple Store y preguntarles por su experiencia. Sus colaboradores lo definen como: “un humilde adicto al trabajo con un compromiso único con Apple”.
Amor al detalle, pero de diferente forma
En una nota en el periódico The Telegraph, Richard Branson –el fundador de Virgin Group– decía: “El estilo de liderazgo de Steve Jobs era autocrático; tenía un meticuloso ojo para el detalle, y se rodeaba de personas con mentalidad parecida que seguían su guía”. La personalidad de Jobs –quien era conocido por sus arranques de furia– contrasta con el estilo democrático, participativo y calmo de su sucesor. El cantante Bono definió a Tim como un “maestro Zen”. A pesar de sus modos relajados, mejor estar bien preparado cuando se trabaja con él; su precisión es tan extrema que se cuentan casos de personas que se fueron llorando de alguna reunión, y a los mandos medios debutantes se les aconseja no abrir la boca.
La misma nota del WSJ cuenta un episodio que marca el nivel de exigencia y de cuidado por el detalle de Cook. En una oportunidad casi pierde los estribos cuando por error se habían enviado 25 computadoras, destinadas a Japón, a Corea del Sur. Considerando que la compañía despachaba 200 millones de iPhones por año, no parecería un fallo demasiado importante. Sin embargo, según recordaba uno de sus colaboradores, frente al episodio dijo: “Estamos perdiendo nuestro compromiso por la excelencia”.
La diversidad
Tim Cook pertenece a una de las minorías históricamente más golpeadas. En una entrevista que ofreció a la revista Business Week en 2014, hizo público que era gay. Desde entonces reforzó el compromiso de la compañía con los derechos humanos, el medio ambiente, la educación y la defensa de la privacidad. Esto último le ocasionó fuertes roces con los gobiernos de Estados Unidos y de China. Por ahora conseguía proteger los derechos de los usuarios de Apple. También ha sostenido que está personalmente comprometido con el aumento de mujeres y de personas negras en las posiciones más altas de liderazgo de la empresa. La falta de esa diversidad es también parte del legado de Jobs.
El triunfo del método sobre la magia
Cuando Steve Jobs murió, muchos, desde los inversores de Wall Street hasta sus feligreses, pensaron que se llevaría a Apple a la tumba con él. Después de casi una década los resultados muestran otra cosa. Con su estrategia, Tim Cook consiguió multiplicar varias veces la valuación de la compañía que recibió hasta llevarla a ser la de mayor valor del mundo. Steve tuvo la visión de anticipar las necesidades futuras de su creación; para seguir creciendo, era hora de reemplazar la magia por el método. Su discípulo no lo defraudó e hizo lo correcto.
4. El tema en la prensa
“Crónica de una muerte (organizacional) anunciada”

5. El tema en el cine
The Corporation (2003)

6. Preguntas del capítulo
• La relación entre el individuo y el grupo es fuente de tensiones. Identifique situaciones personales en las que haya observado tensión individuo-grupo. ¿Cómo se resolvieron? ¿Qué aprendizajes obtuvo?
• ¿Qué diferencia/s hay entre alineación y alienación?
• ¿Qué se entiende por “interior psicofísico”?
• ¿Qué se entiende por “exterior cultural”?
• Defina qué es un “tipo ideal”. ¿Qué aplicaciones tiene el concepto? ¿Qué inconvenientes podría ocasionar su empleo?
• ¿Cómo se explica que a medida que aumenta la especialización se genere una mayor integración social? Analice cuál sería el papel que juegan las ciudades en esa dinámica.
• ¿En qué momento un grupo de personas adquiere sentido “orgánico”?
• Mencione qué elementos predominan en cada uno los cuadrantes del Modelo I/E.
• ¿Cuáles son las características principales del “timonel”? ¿Cuáles sus fortalezas y debilidades?
• ¿Cuáles son las características principales del “artista”? ¿Cuáles sus fortalezas y debilidades?
• ¿Cuáles son las características principales del “científico”? ¿Cuáles sus fortalezas y debilidades?
• ¿Cuáles son las características principales del “misionero”? ¿Cuáles sus fortalezas y debilidades?
• ¿Con cuál de los tipos ideales se siente más identificado? ¿Con cuál menos? ¿Qué amenazas y qué oportunidades le ha traído?
• ¿Cuáles son las aplicaciones del Modelo del eneágono?
• ¿Qué diferencias hay entre un factor “transaccional” y un factor “transformacional”?
• ¿En qué categoría ubicaría a la gente? Justifique.
• Explique los conceptos de “eficiencia”, “capacidades” y “unidad”.
• Analice su organización empleando el Modelo del eneágono. ¿Observa alguna falta de alineación? En caso afirmativo, ¿qué medidas podrían adoptarse para solucionarlo?
• Si tuviera que señalar tres cualidades de Steve Jobs que resultaron críticas para su éxito, ¿cuáles serían? ¿Considera usted que posee alguna de ellas?
• Mencione los elementos fundacionales de la cultura de Apple de los primeros años. ¿Cuáles se mantuvieron constantes? ¿Cuáles cambiaron? Para realizar el análisis emplee el Modelo del eneágono.
1. Borges, J. L.: Historia de la eternidad; Buenos Aires, 1936. Edición consultada: Alianza Editorial, Buenos Aires, 1998, pág. 21.
2. “El tipo más puro de dominación legal es el que se ejerce por medio de un cuadro administrativo burocrático.” Weber, Max, Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva, Edición preparada por Johannes Winckelmann y nota preliminar de José Medina Echavarría, Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 1979. Título original: Wirtschaft und Gesellschaft, Grundiss der Verstehenden Soziologie, J. C. Mohr, Tubingen, 1922. Traducción: José Medina Echavarría, Juan Roura Parella, Eugenio Imaz, Eduardo García Mayez y José Ferrater Mora. Edición empleada de 2004, pág. 175. Resaltado en el original.
3. La doctora Katherine Benziger los llama “estilos de pensamiento”, que son ciertas inclinaciones o predilecciones naturales. Para más información ver Benziger, I. Katherine y Sohn, Anne:The Art of Using Your Brain, KBA Publishing, Rockwall, Texas, 1989. Edición consultada 1995. También se puede consultar la página www.benzinger.org
4. Schein, E.: Organizational Psychology. Prentice Hall, 1982. Edición consultada: traducción Víctor E. Cruz Cardona, Psicología de la organización. Prentice Hall, México, 1982.
5. Ibidem, pág. 11.
6. Durkheim, É.: De la division du travail social, París, 1893. Edición consultada: trad. al español por Carlos J. Posadas, La división del trabajo social, Editorial Colofón, México, 1968.
7. Op. cit., pág. 13.
8. Op. cit., pág. 40.
9. Empowerment es un término inglés sin una traducción exacta; indica la delegación de autoridad hacia los niveles más bajos posibles de la organización. Sería algo así como “em-poderación” o “empoderamiento”.
10. “La religiosidad ética, especialmente la fraternal, se sitúa en fuerte tensión con la esfera del arte, como el poder más irracional de la vida personal”; Weber; 1922:473.
11. Weber, ibidem, Weber; 1922:711.
12. Waterman Jr., R. H.; Peters. T. J. y Phillips, J. R.: In Search of Excellence. Harper Business, Nueva York, 1982.
13. Parte de las definiciones que contiene esta nota se inspiraron en el libro Alineando la organización, de Andrés Hatum, Ediciones Granica, Buenos Aires, 2009 y en el paper: “A Leader’s Guide to Undersanding Complex Organizations: An Extended ‘7-S’ Perspective”; escrita por el profesor Jack Weber de Darden Business School, Universidad de Virginia.
14. El asunto de las motivaciones se analizará en detalle en el Capítulo VII, “Motivación y compensación”.
15. Stakeholders es un juego de palabras que se genera a partir de stockholder o accionista. Un stakeholder es alguien que tiene interés porque es afectado de manera directa o indirecta por lo que suceda en la compañía. En primer lugar, son stakeholders los empleados, los accionistas, los proveedores, los clientes y otros miembros de la empresa. También lo son los familiares de los empleados y los miembros de la comunidad donde se asienta.
16. https://www.google.com/about/company/
17. https://abc.xyz/
18. Hatum, Alineando la…, op. cit, pág. 23.
19. Jobs, S.: Discurso de graduación en Stanford, 2005. Traducción propia. https://www.youtube.com/watch?v=UF8uR6Z6KLc.
20. La cifra no puede ser casual y, seguramente, fue usada para reforzar el concepto de “marca transgresora” de Apple implícita en la manzana –símbolo del pecado original– mordida del logo de la compañía. Recordemos que el 666 es el número con el que se menciona a “La Bestia” (el Demonio) en el Libro del Apocalipsis.
21. IPO: Initial Private Offering. Es la primera venta pública de acciones de una compañía.
22. Los “magazines” eran unos cartuchos plásticos algo más grandes que los casetes de audio, en los que se colocaba la cinta magnética.
23. Isaacson, W.: Steve Jobs. Edición en español Random House Mondadori, Barcelona, España, 2011, pág. 71.
24. Ibidem, pág. 73.
25. Ibidem, pág. 73.
26. Videos compilados por Evan Carmichel: Steve Jobs’s 10 Rules for Success, 2015. https://www.youtube.com/watch?v=eHzAtxW3TzY
27. Isaacson, op. cit., pág. 198.
28. Ibidem, pág. 319 y ss., Foto 5.
29. Ibidem, pág. 198.
30. Ibidem.
31. La “distopía” es la antítesis de la utopía. Se trata de una sociedad horrible y degradada donde el individuo vive en un estado alienado (fuera de sí), ya sea por anomia (carencia de normas y de orden) o por un exceso de reglas autocráticas y de un control totalitario. Puede tratarse de un estado de pobreza masivo donde hay una lucha de todos contra todos para obtener los escasos recursos (como el caso de la serie de películas de Mad Max), o un estado de control absoluto con una clase que somete por la fuerza y explota a otra (como el caso de la serie de películas de los Juegos de hambre).
32. En 1949 el escritor inglés George Orwell escribió la novela 1984, tal vez la distopía más célebre que se recuerde. En ella describe a una sociedad que vive en un estado de guerra permanente, en el que los individuos son controlados hasta al mínimo detalle por un Estado omnisciente que se hace llamar “Gran Hermano”. Las herramientas de control y de propaganda son utilizadas hasta un nivel intolerable. Los individuos quedan completamente alienados y se convierten en autómatas fácilmente manipulables. Algunos de los métodos descriptos por Orwell mantienen una inquietante vigencia…
33. https://www.youtube.com/watch?v=2zfqw8nhUwA
34. Jobs, S.: Discurso de graduación en Stanford, 2005..
35. Ibidem.
36. Op. cit., pág. 119.
37. Rothaermel, F. T.: Apple (2013): How to Sustain a Competitive Advantage?, McGraw-Hill Education, Nueva York, 2015, pág. 3.
38. Jobs, Discurso…, op. cit.
39. Ibidem.
40. Isaacson, op. cit., pág. 275.
41. Ibidem.
42. Ibidem, pág. 295.
43. https://www.youtube.com/watch?v=d76GBkG3oyM
44. Isaacson, op. cit., pág. 308.
45. Ibidem.
46. Ibidem, pág. 310.
47. Ibidem.
48. http://latimesblogs.latimes.com/money_co/2011/08/apple-stock-steve-jobs-ceo-ipad-iphone-ipod-mac.html y http://latimesblogs.latimes.com/money_co/2011/07/apple-earnings-stock-record-high-iphone-ipad-mac-.html
49. http://www.bloomberg.com/bw/stories/2006-02-05/steve-jobs-magic-kingdom
50. Isaacson, op. cit., pág. 320, foto 6.
51. Rothaermel, op. cit., pág. 4.
52. Isaacson, op. cit., pág. 320, foto 10.
53. http://www.telegraph.co.uk/technology/picture-galleries/9282889/Sir-Jonathan-Ives-career-in-pictures.html
54. The Economist, 8 de marzo de 2010. Schumpeter. http://www.economist.com/node/15716776
55. https://www.youtube.com/watch?v=5sMBhDv4sik
56. https://www.youtube.com/watch?v=VHid1bcf1sM
57. https://www.youtube.com/watch?v=tEvXVJHTQAk
58. La manzana tiene una fuerte potencia semiótica. Señalada en el Antiguo Testamento como la “fruta prohibida” representa el conocimiento que está vedado a las personas. El “pecado original” de haberla mordido implica la trasgresión más grande cometida por la humanidad. Si la intención de Jobs era crear la imagen de una cultura trasgresora del status quo, el símbolo no pudo ser más adecuado.
59. Revista Forbes, 13 de octubre de 2015. http://www.forbes.com/sites/ewanspence/2015/10/13/apple-store-design-church-cult-apple/
60. Rothaermel, op. cit., pág. 6.
61. https://www.youtube.com/watch?v=L9bq33sbYsc
62. http://www.cheatsheet.com/technology/20-most-memorable-quotes-from-steve-jobs.html/?a=viewall
63. IDEO es una firma consultora en temas de innovación. https://www.ideo.com/
64. https://www.youtube.com/watch?v=zFciyupnOYc
65. Carmichel, op. cit.
CAPÍTULO II
Teorías de la organización
1. La transformación del trabajo en las empresas
Introducción
El mayor progreso de la capacidad productiva del trabajo, y la mayor parte de la habilidad, destreza y juicio con que ha sido dirigido o aplicado, parecen haber sido los efectos de la división del trabajo.
Adam Smith66
Con esta frase comienza Adam Smith su investigación sobre La riqueza de las naciones. Desde 1776, cuando concluyó su célebre obra, han pasado más de 240 años. A pesar del tiempo transcurrido los historiadores parecen coincidir con la visión del filósofo escocés: fueron la especialización y la división del trabajo los signos fundamentales de la Revolución Industrial y del consecuente desarrollo del capitalismo. Sus efectos –que primero se sintieron en Europa Occidental y en Estados Unidos– se difundieron en todo el mundo. Algunas de sus consecuencias negativas fueron y siguen siendo motivo de disputas sociales, pero sus beneficios han potenciado el crecimiento económico y la calidad de vida de la mayoría de las personas.
El primer impacto sobre el trabajo se sintió durante los siglos XVIII y XIX, cuando se produjeron las grandes migraciones de las áreas rurales a los núcleos urbanos. El fenómeno se correlaciona con el crecimiento de la burguesía en detrimento del sistema feudal. A partir de comienzos del siglo XX los cambios en la manera de considerar el trabajo se aceleraron, tanto desde el punto de vista de las empresas como de la sociedad en general.
A continuación haremos una breve reseña de esas transformaciones.
1.1. Las escuelas clásicas
A principios del siglo XX, Henry Ford y su línea de producción representaban el arquetipo más acabado de la esencia paradójica de la división del trabajo. Por una parte, produce un enorme aumento de la capacidad productiva, lo que acrecienta la disponibilidad de productos y servicios y abarata sus costos. Y por otra, se genera el hacinamiento en los centros urbanos, la alienación del trabajo, la formación de corporaciones y la concentración del capital.
Durante el siglo XX innumerables pensadores, entre los que se cuentan filósofos, economistas, sociólogos y políticos, examinaron el fenómeno de la especialización intentando encontrar soluciones a sus contradicciones internas. Cada uno aportó explicaciones parciales, aunque no por ello carentes de valor. Entre los pioneros en analizar esta forma de organización durante el siglo pasado encontramos los nombres de Max Weber (1864-1920), Frederick Taylor (1856-1915) y Henri Fayol (1841-1925). A ellos se los suele agrupar dentro de la escuela clásica67.
Weber analizó el fenómeno desde el punto de vista sociológico con el objeto de develar aquello que le daba sentido al trabajo desde lo subjetivo y desde lo social. Encontró en la burocracia la forma de manifestación más clara de los principios de eficiencia organizacional. La consideró como una de las formas de “dominación legítima”, aplicada al cuadro administrativo68. Para Weber, la burocracia era la manera más racional de ejercer influencia en los sentidos de precisión, continuidad, disciplina, rigor y confianza. La burocracia es una organización “orientada a fines” a diferencia de otras “orientadas a valores”, como podría ser el caso de una ONG sin fines de lucro o una empresa comercial en la que la responsabilidad social ocupe un lugar privilegiado.
Siguiendo una tendencia marcada por la modernidad, el grupo que podríamos identificar con Taylor y Fayol69 enfocaron su análisis sobre el trabajo empleando una aproximación de tipo “científico”. Para eso se concentraron en medir sus efectos con métodos cuantitativos y analizarlos sistemáticamente. Su objetivo principal era el de maximizar la eficiencia productiva.
Fayol fue el primero en sistematizar el comportamiento gerencial con el establecimiento de principios de administración. Por otra parte, dividió las operaciones industriales y comerciales en cinco grupos: técnicas, comerciales, de seguridad, contables y administrativas. Este último es clave para formular un programa de acción general de la empresa. Engloba los elementos de la administración: planear, organizar, dirigir, coordinar y controlar.
Taylor realizó parte de sus estudios en la Bethlehem Steel Works –una fundición de hierro– a principios del siglo XX. Estaba convencido de que podían lograrse progresos en el trabajo midiendo y estudiando científicamente los procesos de producción. En las fábricas tradicionales los operarios trabajaban turnos de ocho o más horas corridas, lo que producía una baja en la productividad a medida que el cansancio se apoderaba de ellos. Taylor consiguió probar con su método que era posible diseñar un sistema unificado, consistente, destinado a incrementar la producción y, al mismo tiempo, mejorar los salarios. Los aumentos de productividad unitaria compensaban el mayor costo de la mano de obra e incrementaban las ganancias de las compañías.
Taylor desarrolló una manera estructurada y sistemática de trasmitir el conocimiento necesario para realizar una tarea que reemplazó al modelo tradicional. Hasta entonces se empleaba el método nacido en los talleres medievales de “aprendiz y maestro”. El método de Taylor, conocido como “taylorismo” (que él bautizó como “sistema tarifario por piezas”), contiene ciertos principios que lo definen:
1. Se desarrolla un conocimiento estructurado de cada uno de los elementos del trabajo del obrero. Desde entonces cada tarea se mide, se describe y se documenta sistemáticamente.
2. Se selecciona y capacita al obrero sobre la base de sus competencias y no simplemente “de la mejor manera posible”, donde aparece la influencia de lo subjetivo.
3. Se interactúa con el obrero para asegurar que apliquen estrictamente los procesos definidos por el método científico.
4. Se plantea una clara división de roles entre el operario y los directivos, que son los responsables de preparar y proveer los elementos necesarios para que el obrero realice su tarea específica de producción.
Al separar las tareas en sus partes componentes, examinándolas y proponiendo mejoras en cada una de ellas, el método de Taylor produjo enormes incrementos de la productividad. En forma complementaria se vincularon los salarios con el rendimiento del operario, lo que condujo a grandes mejoras de eficiencia, en especial en organizaciones donde la medición era sencilla, como las de automotores o las postales.
El lado oscuro del taylorismo está en su visión de la persona. Su obsesión por la eficiencia productiva deja de lado otros aspectos importantes del trabajo no tan fáciles de medir. Los resultados negativos se observaron en las compañías que aplicaban los métodos de Taylor y maximizaban la producción pero no mejoraban los salarios de sus operarios. Estos abusos dieron lugar a la imagen imborrable de la película Tiempos modernos (1936) de Charles Chaplin. En el método de Taylor subyace la idea de que se puede tratar a la persona como otro de los componentes de una máquina: un engranaje más que solo necesita combustible y cierto mantenimiento, y del que solo interesa su rendimiento70.
Limitar el problema de la productividad humana a una ecuación en la que intervienen únicamente las variables “tiempo y movimiento” es, por cierto, un reduccionismo mecanicista de una realidad mucho más compleja. Esta perspectiva, limitada y tenaz, sigue asociada al concepto de la “producción en masa”. Cada tanto surgen denuncias sobre empresas que aún llevan al extremo algunos de los métodos del taylorismo.
1.2. Reconocimiento de las relaciones humanas en la organización
El concepto mecanicista se fue superando a partir de los trabajos de Mary Parker Follet (1868-1933), Elton Mayo (1880-1949), Fritz Roethlisberger (1898-1974) y Abraham Maslow (1908-1970). Estos autores se enfocaron en conseguir la satisfacción de los trabajadores más allá del premio económico. La Escuela de las Relaciones Humanas, tal como en general se la conoce, examinó desde una perspectiva diferente la relación entre el operario y el lugar de trabajo.
El australiano Mayo introdujo el concepto de las relaciones humanas y estudió los efectos que el entorno de trabajo (compañeros, iluminación, ubicación, temperatura, etcétera) producían sobre el rendimiento de los trabajadores. Uno de sus principales descubrimientos fue el impacto sobre la producción que tienen las relaciones informales que se establecen entre las personas cuando trabajan juntas.
A partir de una serie de famosos ensayos (conocidos como los “experimentos de Hawthorne”) los investigadores iban alterando las condiciones de trabajo. Así fue como se modificaron los sistemas de remuneración, se les dio a los empleados cierta libertad para elegir los períodos de descanso y de trabajo, se modificaron los horarios y otras variantes similares. Si bien al comienzo se produjo un brusco aumento de la productividad, los incrementos no se mantuvieron en el tiempo. Los efectos positivos del primer momento se debían a que los empleados percibieron que los directivos se habían interesado en ellos. A este fenómeno se lo conoce como “efecto Hawthorne”. Dicho efecto establece que no importa la forma en que se muestre el interés, sino tan solo que este sea apreciado por los empleados.
Por su parte, Abraham Maslow introdujo una manera novedosa de interpretar y clasificar las motivaciones del comportamiento humano. Su modelo fue elaborado en el momento justo, ya que el planteamiento de Mayo necesitaba el soporte de una nueva teoría psicológica que reemplazara al anterior paradigma mecanicista. Se imponía una nueva concepción del individuo y sus necesidades. El esquema de Maslow presenta un modelo con jerarquías funcionales de las necesidades humanas.
Las necesidades humanas se toman como punto de partida de toda teoría de motivación. Aunque las motivaciones se encuentran íntimamente vinculadas, existe entre ellas cierto grado de aislamiento que permite considerarlas de manera independiente. Maslow fija un criterio de prioridad relativa:
1. Necesidades fisiológicas > homeostasis: equilibrio con el medio, alimento, alojamiento, esparcimiento, descanso, etcétera.
2. Necesidades de seguridad > en la organización se vincula con la estabilidad laboral y con la relación con los superiores. “Se manifiestan claramente en la elección de lo familiar sobre lo desconocido.”71
3. Necesidades sociales o afectivas > deseo de mantener relaciones cordiales con el entorno. Se manifiesta al buscar afinidad con los colaboradores, en la necesidad de integración con la empresa y en la identificación con su misión (alineación) y con su cultura (fit72).
4. Necesidades personales o de estima > la necesidad de reconocimiento social, de estima y respeto.
5. Necesidades de autorrealización > comprende los aspectos vinculados a lo espiritual, la voluntad de desarrollar al máximo las propias capacidades potenciales, la libertad de pensamiento y creación, el establecimiento de nuevos desafíos y metas personales, el enriquecimiento intelectual, etcétera. Se resume en el impulso por trascender.
Las motivaciones están jerarquizadas ya que no se pueden satisfacer las de nivel superior hasta que no se encuentren satisfechas las de nivel inferior. El modelo es popularmente conocido como la “Pirámide de Maslow”.
Como vemos, cada teoría introduce un nuevo componente a la forma de abarcar a la persona humana. Taylor consideraba solo los aspectos económicos, Mayo introduce lo social y Maslow la necesidad de realización que fundamentalmente se busca en el trabajo.
David C. McClelland (1917-1998) complementa la labor de Maslow con la Teoría de las necesidades73, donde identifica tres necesidades de las personas: de afiliación, de logro y de poder. Si bien las personas tienen todas estas necesidades de alguna forma, solo una motiva al individuo en algún punto de su vida. A diferencia de Maslow, quien considera que los individuos nacen con una jerarquía bien ordenada de necesidades, McClelland cree que las necesidades varían a lo largo del tiempo. Este punto de vista implicaría que los directivos podrían manipular esas necesidades, por ejemplo, con cambios en el ambiente de trabajo.
1.3. El interés por los valores
La necesidad de autorrealización exige que la dirección dedique sus esfuerzos a satisfacer los aspectos existenciales. En las compañías globales, las necesidades de primer orden suelen estar satisfechas. Las iniciativas se enfocan en que las personas logren su realización por medio del trabajo.
Las críticas más serias al modelo de Maslow provienen desde lo empírico, debido a las dificultades de ponerlo en práctica. También se le reprocha el considerar que las jerarquías sean las mismas, sin tener en cuenta las culturas y las personalidades individuales. Así como no es lo mismo una fábrica de muebles en Misiones (Argentina) que una planta de enlatado de bacalao en Noruega, tampoco lo son las características personales y culturales de los empleados de una y de otra.
Es así como la cultura comienza a adquirir relevancia, ya que toma en consideración los valores directrices de la sociedad. La cooperación aparece como un valor presente, en mayor o menor medida, en la mayoría de las culturas.
Las personas se resisten a tratar el fruto de su trabajo como una mercancía más. No haberlo comprendido de esta manera desde el comienzo dio origen y justificación a la visión marxista de la alienación del trabajo. Al reconocer este error, las escuelas de administración comenzaron a enfocarse en la necesidad de las personas de considerar que su trabajo es una contribución que agrega valor a la organización en la que se desempeñan.
Chester Barnard (1886-1961) continuó con esta tendencia. Su experiencia principal demostró la importancia de la relación de cooperación entre los dirigentes y los empleados: la dirección y la fuerza de trabajo debían unirse para el bien de toda la organización. A diferencia de las propuestas de Taylor y de Weber, Barnard ofrece una propuesta que abandona la estructura verticalista, donde los superiores daban las órdenes a los empleados para que estos las ejecutaran de forma casi militar.
En sus investigaciones, Barnard explora las condiciones que facilitan la cooperación entre los miembros de la empresa, más allá de sus jerarquías formales. Asimismo, incorpora a la racionalidad de Weber una visión de la empresa como organización autoconsciente y la define como “…un sistema de actividades o fuerzas de dos o más personas conscientemente coordinadas”74.
Para ello, es necesario generar la voluntad de cooperar entre los diversos actores de la empresa. Esto requiere definir un propósito común, desarrollar la capacidad para comunicarlo y conseguir la aceptación de los principios organizacionales por parte de todos.
El sistema de Barnard se apoya en cuatro pilares:
a. Incentivos: para que cada uno contribuya, en la medida de sus posibilidades, al éxito común. Además del salario, se agregan el prestigio, el aprendizaje y la realización personal. El sistema choca con la dinámica social que impone la necesidad de un chequeo continuo entre los factores para lograr el equilibrio.
b. Autoridad: la legitimidad de la autoridad proviene de la racionalidad de las decisiones –como en la científica– y de la eficacia de las órdenes. Hay un balance entre la aceptación y la voluntad de cooperación.
c. Grupos informales: es el aceite de la maquinaria burocrática. Aunque a primera vista las relaciones informales parecerían entorpecer el desenvolvimiento organizacional, en realidad colaboran como descarga de tensiones y apoyo. Barnard tomó lo positivo y se olvidó de lo negativo, como la violación colectiva de normas, la baja productividad acordada y el surgimiento de contraculturas.
d. Directivos: además de las tareas de planificación, supervisión y control, deben dedicar parte de su tiempo a la educación y al mantenimiento de la moral.
1.4. La Teoría Y de McGregor
Douglas McGregor (1906-1964), un profesor de comportamiento del MIT75, publicó a mediados del siglo XX el libro El lado humano de las organizaciones76, donde introduce los factores humanos en el análisis de las políticas de organización empresaria. Continuando la línea de Barnard, la denomina “Teoría Y”, en contraposición a las “Teorías X” relacionadas con la imagen mecanicista de la escuela clásica. La propuesta central de la Teoría Y es que el empleado alcance sus propios fines mientras trabaja en sintonía con las metas de la empresa. Conseguir esta alineación de intereses es la tarea primordial de la dirección.
La teoría implica un enfoque del individuo poseedor de una compleja serie de motivaciones orientadas a dar sentido a su trabajo, más allá de la remuneración económica. Asimismo, se apoya en personas capaces del autocontrol, es decir, de ser responsables de sus acciones. Esta es la fuente de las actuales escuelas de gestión de personas. Desde entonces los empleados son reconocidos como el recurso más importante de la organización.
Como el mismo McGregor dice, no se trata de un “ablandamiento” de la dirección, sino que parte de la premisa de que la gente es capaz de autodirección y de control en el logro de sus objetivos. La intensidad de la intervención de la dirección es directamente proporcional a la intensidad del compromiso adquirido. Dada la naturaleza del rol que ocupa, cuanta más autonomía tenga un empleado, mayor será el grado de integración y de compromiso que se logrará.
1.5. Análisis empírico de Rensis Likert
Rensis Likert (1903-1981) intenta dar sustento empírico a las teorías de McGregor para demostrar que las empresas funcionan mejor cuando se dirigen como sistemas de cooperación y no como burocracias. Propuso cuatro modelos típicos de organización:
a. Explotadores autoritarios – autoritarios.
b. Benevolentes autoritarios – paternalistas.
c. Consultivos.
d. Participativos.
Combinó los estilos de dirección o liderazgo con las estructuras de comunicación y las motivaciones de los empleados.
Estos modelos de estructura organizacional se vinculan con los tipos de liderazgo.
1.6. Teoría Z de William Ouchi
Veinte años después de la aparición de la Teoría Y, William Ouchi (1943) introdujo la Teoría Z, letra con la que quiere señalar que se trata de un intento superador al de McGregor. Según Ouchi:
La cooperación no se explica solo por la voluntad de sus miembros para establecer relaciones interpersonales de confianza. Es necesaria una cultura compartida, una serie de valores igualmente adoptados por los empleados y la dirección, que incluya la idea de la empresa como institución a largo plazo, con cuyas metas se puedan identificar todos los que participan en ella. Solo una cultura de cooperación puede explicar la capacidad de una empresa para lograr un éxito continuado y estable77.
Comienza a observarse en los autores que estamos examinando el empleo de un lenguaje de tono metafísico o espiritual. Se habla de “cultura compartida”, “valores comunes”, “compromiso moral”, “largo plazo”, “alianza”, “participación”, “cooperación”, “misión”, etcétera.
Aflora un sentimiento de “unión invisible”, de “lazo” que da unidad a todos los miembros de la empresa. Este vínculo real pero intangible parecería ser indispensable para alcanzar el éxito personal y –al mismo tiempo– en los negocios. Se trata de un compromiso de tipo moral –ya que se apoya en la cultura– e implica que los empleados avalan la misión de la organización y se identifican con ella.
1.7. La organización y su entorno
La noción de empresa como organismo en el que todos sus miembros cumplen un papel vital ya estaba presente en la visión del filósofo, sociólogo y antropólogo inglés Herbert Spencer (1820-1903). Spencer adoptó esta visión orgánica e intentó aplicar las leyes de la Biología y de la Termodinámica a los fenómenos sociales para integrarlos al campo de la ciencia. Con esa inspiración enuncia el principio de la “uniformidad o constancia de las leyes naturales”.
Spencer presenta un universo material y orgánico, donde los cambios se producen por intercambio de fuerzas (energía). En esta dinámica se generan procesos evolutivos e involutivos mientras la energía o materia del conjunto permanece invariable, lo que va conformado la historia universal. El principio se traslada a las sociedades que se integran por el incremento de su población y por el aumento de la densidad en algunas regiones.
La evolución de Spencer se regiría por las siguientes pautas generales:
1. Estaría implicando cambios progresivos de una forma menos coherente a otra más coherente; es decir, una creciente integración.
2. Durante la evolución se produce una diferenciación creciente. De lo homogéneo a lo heterogéneo.
Pero toda evolución tiende a un equilibrio, cuando se termina la posibilidad de intercambiar energía “… pues la continua división y subdivisión de fuerzas produce su disipación o transmisión al medio ambiente, y acabará, pues, por reducir al reposo a cada ser en evolución”78.
El punto es que la evolución de las organizaciones (consideradas como organismos) se produce mediante un intercambio dinámico con el entorno, que da lugar a una creciente integración de los individuos y a un aumento de la diferenciación de las funciones por estos desempeñadas. Tal como ocurre en el cuerpo humano, donde cada órgano cumple su función, las estructuras sociales dispersas y uniformes tienden a reunirse para asumir roles cada vez más específicos y a depender cada vez más unas de otras.
Los cambios del entorno se traducen en el organismo empresario como un desplazamiento del “centro de gravedad” del tipo de habilidades requeridas para la supervivencia. De una empresa enfocada en la eficiencia de los procesos se pasa a una en las que predominan las funciones de adaptación. De allí que las estructuras mecánicas sean desplazadas por estructuras de carácter orgánico.
Estructuras organizativas

Que se haya evolucionado hacia una empresa “orgánica” no significa que se hayan abandonado ciertas funciones que requieren el estricto respeto de los procesos, tales como las tareas de producción, contables o legales. Sucede que ese tipo de estructura queda circunscripta a determinadas áreas donde son más convenientes los criterios de eficiencia en entornos previsibles, en los que la tecnología no puede producir cambios fundamentales y en donde los resultados pueden medirse con criterios objetivos de evaluación. En la actualidad, las tareas de este tipo son llevadas a cabo por sistemas informáticos integrales del tipo ERP79, SCM o CRM, como los del tipo SAP o JD Edwards.
Las áreas “blandas” de la organización, como investigación y desarrollo, marketing y gestión de personas, son las que requieren mayor adaptación al entorno, ya que se desenvuelven en un ambiente en el que prima la ambigüedad. Estas áreas realizan tareas poco estandarizadas porque los problemas tienden a ser diferentes y particulares. Dar respuesta a estas características del ambiente necesita desarrollar habilidades soft, tales como creatividad, capacidad de liderazgo, adaptación al cambio y gestión de la incertidumbre. Peter Drucker (1909-2005) ya había notado esta tendencia, y en uno de sus últimos trabajos sostenía que innovación y marketing eran las únicas competencias centrales80 de las empresas modernas.
Las fronteras de la organización
En este entorno tan ambiguo las fronteras aparecen difusas y permeables. La organización se integra a su entorno por medio de alianzas estratégicas, acuerdos de colaboración, proyectos conjuntos, sistemas informáticos similares –en muchos casos compartidos de manera total o parcial– y otros tipos de asociaciones de corto o largo plazo. Los roles de competidores, proveedores, clientes y agencias estatales aparecen menos definidos, en gran parte por el avance de las comunicaciones.
Siguiendo la línea de Spencer, de influencia darwinista, el proceso de evolución empresaria puede resumirse en tres pasos similares a los realizados durante la evolución de cualquier organismo vivo: variación –ampliación– de funciones, selección de las variaciones exitosas y retención de los vencedores.
Las empresas agregan funciones, productos o servicios como variantes complementarias a sus capacidades centrales; el resto de las organizaciones imitan a las exitosas y dan lugar a nuevas formas de organización. Las organizaciones que no evolucionan y se adaptan tienden a desaparecer81. La adaptación al cambio es la competencia esencial para la supervivencia y para la sustentabilidad.
1.8. Phillip Selznick: la institución, una organización con carácter
Frente a esta idea de la empresa considerada como organismo, Phillip Selznick82 (1919-2010) introduce la necesidad de la presencia de un líder que tendrá la difícil tarea de orientar ciertas tensiones propias de las organizaciones. Entre las más destacadas pueden mencionarse los principios idealistas y la conveniencia, la libertad individual y el apego a la organización, el corto y el largo plazo, y otros dilemas similares. La proliferación de organizaciones públicas, políticas, industriales y educativas desplegadas por todo el mundo hace que la responsabilidad del bienestar de un número creciente de individuos dependa de un amplio grupo de líderes. Dadas las obligaciones sociales que deben asumir las empresas, el rol de los líderes empresarios en gran medida pasa a confundirse con el de los políticos.
Este nuevo contexto lleva a Selznick a sostener que la idea de empresa como organización privada deba ser elevada al grado de “institución”, lo que implica mayor relevancia y sentido de su alcance social.
El modelo mecánico original, con sus reglas y objetivos determinados, resultó un medio eficiente para dirigir los esfuerzos de los individuos en pos de metas concretas. Pero para Selznick, el término “organización” tiene una connotación de “herramienta desechable” por lo que debería ser reemplazado por el concepto de “institución” que es perdurable, ya que trasciende a las personas que la fundaron.
Se trata de una manera distinta de enfocar el sentido de una organización. No es un modelo puro, sino que se puede dar en forma combinada o aparecer en tiempos diversos. Lo importante del concepto es que “institucionalizar” significa infundir valor más allá de los fines económicos propios de la empresa.
Considerada de esta manera, la organización deja de ser una herramienta descartable y se transforma en una “fuente de satisfacción personal”. Dicho en otras palabras, lo que Selznick intenta es darle un sentido trascendente a la organización. La institución no se termina con la tarea, y adquiere una connotación diferente que genera una identificación mayor en la comunidad que la integra. El objetivo es infundir un “carácter” personal a la organización, tarea que recae dentro de las responsabilidades de sus líderes.
Resumiendo, para Selznick la organización es tan solo una herramienta destinada a la consecución de un objetivo determinado. Las instituciones trascienden este objetivo material al sumarle valores que les dan sentido, con lo que adquieren un cierto carácter infundido por sus líderes, imprescindible para adaptarse a la dinámica del contexto. En el modelo institucional subyace un nuevo compromiso asumido ante todo por sus líderes y, a partir de ellos, por todos los miembros de la institución. El carácter infunde personalidad a la organización, que deviene entonces en institución.
Los factores emocionales
La ambigüedad de los fines empresariales hizo que los modelos racionalistas de Taylor y Fayol fueran superados por la realidad. Los conflictos, las luchas en pos de intereses particulares, la formación de coaliciones informales y otros elementos generadores de roces dentro de las organizaciones han sido siempre la expresión de la inevitable tensión existente entre el individuo y la institución. Para orientar estos intereses particulares –a veces enfrentados– es que las organizaciones deben encontrar mecanismos para legitimar el poder ejercido desde la dirección. La solución debe darse considerando la doble naturaleza humana; es decir, abandonar la idea del hombre con comportamiento exclusivamente racional83 e incorporar al análisis también su naturaleza emocional.
El ingreso de factores emocionales al análisis introduce mayor incertidumbre, ya que las metas son más ambiguas y resulta más difícil cuantificarlas de manera objetiva. Es decir, a las dificultades de un entorno competitivo debe sumársele la situación interna de la organización, conformada por elementos de carácter bastante difuso vinculados a la subjetividad propia de lo humano.
Es entonces cuando aparece la necesidad de analizar el sentido de las acciones sociales para que sirvan como guía de las decisiones directivas. Herbert Simon (1916-2001) propone un análisis de “racionalidad limitada” para analizar el entorno. Dentro de este esquema, las dificultades que tiene el directivo a la hora de decidir se manifiestan tanto en torno a la definición del problema como a los fines a lograr y a los medios adecuados para conseguirlos. En este tipo de escenario se está lejos de obtener “soluciones óptimas” del estilo de las que proponen los modelos econométricos. Nos movemos dentro del campo de las soluciones de compromiso y no tanto en la rigurosidad de lo fáctico.
De allí que tome relevancia otro tipo de análisis de la realidad, basado en las señales que ofrece el contexto más que en datos objetivos obtenidos por procedimientos racionales. En esta línea se expresa Karl Weick, el próximo pensador que analizaremos.
1.9. Karl Weick y la interpretación de símbolos en las organizaciones
Karl Weick (1936) parte de la premisa de que para tener respuestas adecuadas hay que tener idea del entorno compuesto por los grupos, las instituciones y las personas con sus expectativas. No son datos que se obtengan de manera explícita sino que son producto de la interpretación de la realidad por parte de los directivos y del resto de la organización84 sobre la base de estudios de mercado y del entorno social en general. Las organizaciones deben interpretar la realidad con datos parciales y limitados, que son los que posee para tomar decisiones85.
La idea es que para lograr el éxito en un determinado momento se debe actuar porque es imposible conocer el futuro. Asumiendo una actitud pragmática, primero hay que actuar, probar y hacer algo. Solo la acción mueve al logro de objetivos. Desde esta postura, Weick propone un procedimiento de prueba y error. La legitimidad de la decisión se consigue luego de que el procedimiento haya demostrado su efectividad.
En este sentido se podría comparar con la definición de Alfred Chandler (1918-2007)86 de estrategia, para quien es “la determinación de fines y objetivos básicos a largo plazo, y la adopción de cursos de acción y de asignación de los recursos necesarios para lograr esos fines”.
La definición de Weick plantea la estrategia como resultado de hechos históricos y no como el fruto del examen de las relaciones de causalidad entre los elementos del entorno. Se prioriza la capacidad de la estrategia como factor de movilización de las energías de la organización necesarias para la concreción de cualquier objetivo. De alguna manera se busca transformar los planes de acción en las profecías autocumplidas de las que habla Robert K. Merton (1910-2003)87.
1.10. Nuevo institucionalismo en el análisis de las organizaciones
Existen otras maneras de plantear el tema de la legitimidad en la organización. A una de ellas se la conoce como “nuevo institucionalismo” y se basa en autores de la década de 1980 como Walter W. Powell (1951) y Paul DiMaggio (1951). El problema central de la legitimidad es que los directivos no pueden esperar ver el resultado de las acciones emprendidas para explicar y explicarse por qué obtuvieron el resultado que han tenido88.
Para lograr esa legitimidad las empresas emplean “mitos racionalizados” que los empleados van asumiendo como verdaderos. La legitimidad se apoya en la creencia y en la confianza, elementos imprescindibles para liderar personas y procesos. Por eso, para Powell y DiMaggio las empresas tienden a parecerse cada vez más entre sí y aplican políticas, prácticas y sistemas similares89.
1.11. La sociedad y el concepto de stakeholders
Las organizaciones no se desenvuelven aisladamente, sino que mantienen una relación estrecha con el resto de la ciudadanía de los ámbitos político, cultural, asociativo, religioso, sindical y otros. Así surge la necesidad de que las empresas reconozcan su rol dentro del tejido social y que asuman las responsabilidades asociadas.
La responsabilidad social de la empresa da lugar al concepto de stakeholders. La palabra (sin traducción al español) surge como una combinación entre stockholders o accionistas y stake que puede interpretarse como “apuesta”. Un stakeholder es entonces una persona (que pertenezca o no a la compañía) u organización que tiene algún interés en la empresa o que es afectada por las acciones que ella realiza.
La organización y sus directivos tienen la responsabilidad de no defraudar la confianza que los empleados y los demás grupos de interés han depositado en ella. El valor que deben aportar las compañías no es solamente económico y de corto plazo, sino social y ecológico, lo que las hace sustentables a largo plazo.
La transparencia que brinda Internet ayuda a que cada individuo se convierta en un auténtico auditor del comportamiento de las compañías y de sus directivos. Las redes sociales son un vehículo potente para comunicar cualquier desvío. Abrazar la responsabilidad social empresaria se convierte así en una necesidad de supervivencia.
1.12. La evolución de la cultura empresaria en el Modelo I/E
Emplearemos el cuadro del Modelo I/E90 (interior/exterior) para el análisis de las tendencias organizacionales históricas. Considerando la organización enfocada en la “eficiencia productiva” de principios del siglo XX (identificada con el fordismo y el taylorismo), podemos volcar en el Modelo I/E la posición del “centro de gravedad cultural” de la empresa y ver cómo se fue desplazando a medida que se fue “humanizando” el enfoque directivo. En cada etapa existen cambios en la presunción básica sobre la naturaleza de la persona.
El punto de vista apoyado exclusivamente en los parámetros eficiencia operativa y en la función (Teoría X, hombre egoísta, con racionalidad económica) se abandonó de manera gradual a medida que las teorías de la organización comenzaron a incorporar nuevos factores de estimulación.
Elton Mayo91 descubre la influencia del entorno en la producción; Maslow introduce las motivaciones y produce un importante salto cualitativo al considerar también elementos emocionales y de satisfacción personal. El trabajo debe tener sentido, lo que evitará producir el fenómeno de alienación generalmente asociado a la división del trabajo.
Douglas McGregor lo resume en la Teoría Y92, como contraposición a la X. Las escuelas de sistemas consideran la empresa desde una perspectiva orgánica, interesándose por lograr consistencia. Se aproximan más al hombre, apreciado como un ser complejo e individual, contenido en la organización e integrado a ella.
La escuela institucional se interesa por las relaciones humanas –formales e informales– en las empresas que persiguen la inserción social. Selznick93 define lo institucional como una “empresa con alma”, e introduce un sentido que va más allá de lo exclusivamente económico. De apelar al comienzo a factores de motivación “extrínsecos” (como el dinero u otro tipo de recompensa explícita) las empresas se orientan a los “intrínsecos”, entendidos como aquellos que residen en el interior de la persona, como la satisfacción por el aprendizaje u otro logro personal. Más cerca de nuestro tiempo, pensadores como Juan Antonio Pérez López hablan de motivación “transcendente”94 en la que la preocupación desinteresada por el bienestar de un tercero es el principal motor de la acción. Una especie de moral altruista que orienta a las organizaciones económicas en línea con los conceptos de sustentabilidad y responsabilidad social corporativa, cada vez más presentes en la prioridad de los directivos empresarios.

Cuadro 3
Luego de revisar el desarrollo histórico parecería apropiado dejar planteada la tendencia hacia un mayor peso de la espiritualidad95, que utiliza formas y estructuras emparentadas con lo cultural e, incluso, con lo religioso.

2. Caso de estudio
Zappos, una holocracia para servir al cliente
En Zappos, deseamos que la gente nos llame. Creemos que formar conexiones personales, emocionales con nuestros clientes es la mejor manera de proveer un gran servicio96.
Tony Hsieh, CEO de Zappos.
2.1. Los orígenes
Un día de 1999, Nick Swinmurn recorría un mall de San Francisco para comprar un par de zapatos97. En un negocio encontró el estilo que quería, pero no el color que le gustaba; en otro tenía el color, pero no el número… Frustrado, volvió a su casa sin conseguir lo que buscaba. Desde su computadora exploró las ofertas, nuevamente sin éxito. En aquel entonces ya existían las tiendas on-line pero ninguna se especializaba en zapatos. En ese momento le surgió la idea de lanzar una zapatería virtual.
Su propósito era fundar un sitio web en donde se pudiera encontrar la mejor selección de zapatos en términos de marca, estilo, colores y tamaños. Para conseguir financiamiento se acercó a Tony Hsieh (se pronuncia shay) y a Alfred Lin, quienes hacía poco tiempo habían vendido su compañía, Link Exchange, a Microsoft por 265 millones de dólares.
Swinmurn había conseguido que Hsieh abandonara su escepticismo inicial cuando le señaló que el calzado en los Estados Unidos era un negocio de 40.000 millones de dólares y que por entonces el 5% se vendía por medio de catálogos en papel98. Hsieh y Lin decidieron arriesgar dos millones a través de Venture Frogs, su compañía de inversiones. La nueva empresa se inscribió bajo el dominio ShoeSite, nombre que al poco tiempo se transformó en Zappos (palabra inspirada en “zapatos”) para no limitarla al mercado del calzado. Luego de un arranque lento, en 1999 consiguieron recaudar 1,6 millón de dólares. Entusiasmado con el proyecto, en 2000 Hsieh se sumó como CEO.
En 2001 llegaron a 8,6 millones. Abrieron un centro de distribución en Kentucky en 2002. El crecimiento se daba más por el “boca a boca” que por inversiones en publicidad.
Tony Hsieh y su equipo tenían una visión basada en tres premisas:
• Algún día el 30% de las compras en Estados Unidos será por Internet.
• Las personas les comprarán a los sitios que tengan los mejores productos y la mejor selección.
• Zappos sería esa compañía.
Fijaron como metas de largo plazo, para 2010, llegar a vender 1.000 millones y figurar en la lista de la revista Fortune como una de las mejores compañías donde trabajar.
En 2003 alcanzaron los 70 millones y decidieron manejar directamente99 todo el inventario de productos. Tony Hsieh consideraba que esa era la única manera de controlar la calidad del servicio al cliente, para lo cual debieron expandir la capacidad logística. En 2004 llegaron a los 184 millones, mudaron las oficinas centrales de San Francisco a Nevada, y recibieron 35 millones de inversión del fondo Sequoia Capital. En 2007 agregaron a su inventario carteras, anteojos, ropa, artículos para chicos y relojes. En 2008, dos años antes de lo previsto, llegaron a los 1.000 millones de ventas. Un año más tarde aparecieron con el número 23 en la lista de Fortune de las 100 mejores compañías para trabajar.
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