Kitabı oxu: «La oveja, el lobo y la metamorfosis»



Pappalardo, Ángel Daniel
La oveja, el lobo y la metamorfosis / Ángel Daniel Pappalardo. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2020.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: online
ISBN 978-987-87-0896-6
1. Narrativa Argentina. 2. Técnicas de Gestión. I. Título.
CDD A863
Editorial Autores de Argentina
www.autoresdeargentina.com
Mail: info@autoresdeargentina.com
Maquetado: Maximiliano Nuttini
Diseño de portada: Justo Echeverría
Estimado lector:
Este libro fue inspirado a partir de una suma de errores y conflictos, que se pusieron en mi camino a lo largo de mis años de gestión por lo que lo considero como una brújula, que permite encauzar al ser a un cambio; siempre que su esencia esté motivada por esa necesidad intrínseca en la modificación de conductas que quieran corregirse o erradicarse de uno.
Si bien el que nace para oveja nunca será lobo, es la piedra angular del libro. Se hace referencia a dichos; reglas y cuentos que permiten imbuir en la persona actitudes esenciales, cuyo único fin es la autosuperación.
Mi mayor compromiso al pensar en escribirlo fue la necesidad de dejar un legado a mis hijos; si bien nacieron y crecieron con mis consejos; oyendo pregonar mis normas; sentido común; compromiso y deber, no puedo garantizar estar con ellos para acompañarles y orientarlos en sus pasos venideros. No estoy seguro de que puedan contar con el consejo de un amigo o la suerte que tuve, al contar con un maestro en mis años de formación.
También pensé que contribuiría con aquellas personas que buscan un cambio en su vida personal y su ámbito laboral, personas que decidieron diferenciarse de su grupo de pares, incrementando su capacidad de gestión; optimizando sus tiempos; transformando los problemas en desafíos; por lo que espero que sea una guía que los estimule en la búsqueda de su nuevo camino.
“Lo que para algunos es basura,
para otros es maná”
Merecemos contar con recursos que nos catapulten al logro personal; cansados de padecer sistemáticamente los conflictos cotidianos.
Golpear un clavo con la mano no es efectivo, golpearlo con una piedra resuelve el problema, hasta tanto descubra el martillo, cuya eficacia de impacto supera ampliamente todas las opciones tentativas.
“No existen buenas herramientas, solo herramientas.
Son buenas si las sabe usar,
inútiles si desconoce para lo que fueron creadas.”
La primera vez que tomé la responsabilidad de asumir un cargo de gestión pude saborear el trago amargo de la frustración. Tres veces manifesté mi deseo de renunciar a quien confió en mí; obviamente este no aceptó mis argumentos y reforzó su decisión de convocatoria. ¿Qué hubiera pasado conmigo si en una de esas reuniones aprobaba mi desvinculación y aceptaba su equivocación al confiar en mí al aceptar mi renuncia?
La experiencia me permitió demostrarme que:
“Hay que hacer las cosas bien y estas se acomodan solas.”
Hacer las cosas de forma impecable, bien; regular o mal, no necesita mayor o menor tiempo de trabajo, es meramente una cuestión de voluntad en la búsqueda del cambio. Plegar una hoja de papel en cuatro no lleva mucho más tiempo que hacer un bollo arrugado, la diferencia se manifiesta en la forma en que trata al papel. Es más económico hacer las cosas bien que hacerlas y luego corregirlas.
Si el problema radica en el tiempo y su mayor defecto es la puntualidad, no sirve excusarse en que no puede o que es más fuerte que usted; nada es más fuerte que usted si su voluntad lo acompaña; mate al gallo; reemplácelo; incorpore todos los mecanismos necesarios para corregir su habito. En síntesis, levántese antes y/o no se distraiga..
Este es el propósito de este libro, concientizar al cambio. Si usted quiere, usted puede; que cada quien tome las herramientas necesarias; tenga la posibilidad de adaptarlas a sus creencias o bien encuentre otras nuevas.
Recuerde que no es una casualidad que lea estas páginas, es una causalidad, las casualidades no existen; todo tiene un propósito, solo hay que encontrarlo y solo lo encuentra rápidamente quien lo busca. Usted busca un cambio y este es uno más de todos los que puede hacer lectura, solo hay que saber qué aprovechar y qué desechar y nadie mejor que usted podrá decidir.
Una cosa es segura, para mantener el balance la naturaleza reclama que devolvamos lo que nos da.
Esta es mi oportunidad en devolver lo que me legó.
Ángel.
Capítulo 1
¿Quién soy?
“El que nace para oveja jamás será lobo.”
En mis años de gestión trabajé con personas con una motivación especial, fue un gusto haber compartido mis conocimientos y un gusto mayor en asimilar sus experiencias como propia. También trabajé con otras completamente antagónicas, personas de las que no podía comprender por qué se comportaban tan arbitrariamente, seres que sufrían por ser quienes eran y lo peor es que no hacían nada para remediarlo; esperaban que la naturaleza les brindara las soluciones; esperaban que alguien les trajera las recetas magistrales para poder arremeter contra su destino. En mi afán por ayudarlos me desesperaba, realmente perdía el tiempo, todo lo que les transmitía era borrado de un día para el otro; como si tuvieran una memoria de un par de megas y para poder respirar debían formatearla minuto a minuto.
Se quejaban por una situación determinada y cuando les preguntaba qué hacían para prevenirlo o corregirlo, se encogían de hombros mirándome como si debiera comprender su postura y el universo estuviera en su contra.
Estoy convencido de que cada uno vino a cumplir un lugar en este mundo y jamás podremos cambiar la naturaleza de una persona, no importa con qué cristal la miremos, no tenemos incidencias sobre él o ella, podemos estimularlo, pero si no está en su necesidad, ese estímulo será imperceptible por más que insistamos, responde a la naturaleza del escorpión.
La moraleja del escorpión
Cuenta la fábula, que un escorpión trata desesperadamente de alejarse de una inundación, quedando atrapado sobre una roca, sin saber nadar no podía continuar con su huida. Ya resignado por una muerte inminente, ve una rana nadando desorientada por no encontrar un camino que la dirija a una zona segura. Éste le grita desde la roca que conoce el camino donde podría salvarse, la rana desconfiada se acerca al peñón y le pide que la oriente. El escorpión trata de negociar una huida conjunta, pidiéndole que lo deje subir sobre su lomo y le iría indicando el camino. La rana que no pecaba de ingenua le dice “ni mamada, acaso creés que no te conozco, si me acerco lo suficiente no dudarías en clavarme tu aguijón”, por lo que el escorpión contesta “pero cheeeee, ni loco se me cruzaría por la cabeza hacer algo semejante, no te das cuenta que de ese modo moriría junto a ti, ahogado”. El argumento convenció a la rana y lo dejo montarse sobre su espalda. Una vez arriba emprendieron el camino hacia la zona alta; no pasaron ni diez brazadas cuando la rana sintió un pinchazo y un ardor de muerte sobre su espalda y girando su cabeza en un último suspiro le dijo, “sabandija insensata, ahora moriremos los dos”.“Lo siento, ranita, está en mi naturaleza”, fueron las últimas palabras del escorpión antes de hundirse en las profundidades del río..
Dicho de otra forma, no podemos ayudar a quien no quiere cambiar, hasta tanto no acepte sus limitaciones y sienta una necesidad profunda de modificar conductas. Si está convencido de que va por la buena senda, jamás aceptará otro camino y, si lo toma, tarde o temprano lo dejará abandonado argumentando las más variadas excusas.
Para superar un obstáculo, es necesario reconocerlo; analizarlo y trabajarlo; jamás las excusas ayudaron en el proceso; asuma su responsabilidad, por más pequeña que sea y cabalgue hasta el logro personal.
“Las excusas son las muletas
con las que caminan los fracasados por la vida.”
Siempre hay tiempo para demostrar inocencia frente a los infortunios, si acepta la responsabilidad, está generando el ambiente óptimo para su evolución. Su cerebro comienza a actuar para mejorar su próxima acción.
Cuando uno ensaya un gesto deportivo, y la fatiga comienza a envolverlo, el resultado de las repeticiones se vuelve cada vez menos alentador, pero cuando despierta al día siguiente y hace su primer intento, se sorprende de cómo responde el cuerpo, parece como si siempre lo hubiera hecho bien. Durante el sueño profundo, nuestro cerebro acomoda las ideas; recalibra gestos; las acciones; se encuentra haciendo modificaciones, acomodando datos; como si estuviera reordenando un fichero, constantemente cambiando las tarjetas de cajones, poniéndolas en un orden lógico y operativo.
Por el contrario, si ponemos excusas, estamos aceptando que el problema es ajeno a nuestra responsabilidad o posibilidad de superarlo. Como la culpa es de otro, que sea el otro quien traiga la solución.
“Cuando alguien está tranquilo
cuando el problema es grande
es porque ya tiene a quién echarle la culpa.”
Bien es cierto que cada uno carga con sus propias limitaciones, pero también es cierto que las limitaciones pueden cambiar en función de nuestras vivencias, según explican las leyes de la adaptación (un tema que abordaremos más adelante).
Podemos ajustarnos a un plan y lograr la metamorfosis que permitirá mutar en lobo.
Existen tres reglas para forzar el cambio:
1. La toma de conciencia.
2. El deseo de cambio.
3. La actitud.
“La toma de conciencia es el primer paso a la cura.”
Tomar conciencia nos posiciona en la vereda de enfrente, poder vernos desde un enfoque neutral. No siempre es grato lo que vemos, pero de este modo nos ven a nosotros; lo bueno es que al mirarnos como en un espejo, estamos viendo lo que queremos cambiar y eso nos brinda la esencia del cambio.
La segunda regla manifiesta el deseo del cambio, si no se despierta la necesidad, difícilmente se logre llegar a buen puerto.
“La motivación es el motor del patriota,
la incentivación del mercenario.”
Es una pulseada constante en los equipos de trabajo.
Nadie puede enseñar nada a nadie, solo puede sensibilizar el deseo, debe motivar para estimular el aprendizaje, debe brindar el motivo por el cual se merezca el esfuerzo.
Un antiguo proverbio zen dice:
“Cuando el alumno esté preparado, aparecerá el maestro.”
*ALUMNO. Sé un alumno. Permanece abierto y dispuesto a aprender de todos y cada uno. Ser alumno significa tener espacio interior para un nuevo saber. Cuando estás verde creces y cuando estás maduro te pudres. Cuando sepas de corazón que cada persona que encuentras en la vida tiene algo que enseñarte, podrás aprovechar al máximo lo que esta te ofrezca.
*PREPARADO. Sé un alumno dispuesto. Como alumno, sabes que todos y todo pueden de algún modo ser tus maestros. Como alumno dispuesto, ansías lo que todos y todo pueden ofrecerte. El “giro equivocado” que te lleva a un lugar nuevo e inesperado es una oportunidad para crecer. Preparado significa dispuesto. Disposición genuina y auténtica. Cuando estés así dispuesto, descubrirás a tu propio maestro personal.
*MAESTRO. El maestro está en todas partes. La ayuda que necesitas será facilitada por el universo en cuanto conviertas tu preparación en disposición. En cuanto estés dispuesto, encontrarás maestros en cada rincón de tu vida. El maestro puede muy bien ser un alma experimentada dispuesta a ayudarte y guiarte hacia los milagros que buscas. Esa alma sabia ha estado siempre a tu disposición. Es tu disposición la que hace que el maestro pueda ayudarte. Los maestros aparecen bajo diversas formas. El tuyo puede ser una cinta que alguien ha dejado “por accidente” en tu coche. Tú maestro puede también ser un libro o un artículo que te haya recomendado un amigo o puede ser tu asistencia a una conferencia… El maestro puede ser un niño que te coge de la mano y te hace una pregunta en la que tú no habías pensado hasta ese momento, y la respuesta que le das al niño es la respuesta que te das a ti mismo. Tu maestro puede ser invisible y aparecer en forma de un pensamiento que viene a tu mente en un momento tranquilo de contemplación, y te anima a seguir una dirección determinada. Cuando tú, el alumno, estés preparado y dispuesto, el maestro aparecerá. Solo tienes que echar un vistazo en derredor, mirar con ojos nuevos y preguntarte en silencio: “¿quién es mi maestro?”.
*APARECERÁ. El maestro hace su aparición en todo y en todos cuantos lugares te encuentras. No existen en realidad los accidentes. El universo tiene un propósito. Si el maestro estaba allí y tú lo has pasado por alto, ello formaba parte de la perfección en ese momento en concreto. El maestro estaba allí antes que tú, pero no estaba allí para ti. Aquello era entonces y esto es ahora. Hoy, cuando estás dando un propósito a tu vida y adquiriendo la capacidad de hacer aparecer milagros en tu vida, reconocerás al maestro.
(Wayne Dyer)
La tercera y la más importante es tener ACTITUD.
Moraleja de la escoba
Mi padre dijo una vez: “Cuando mi hija traiga por vez primera a su novio, dejaré una escoba caída en medio del pasillo y por ahí lo haré ingresar; si al pasar levanta la escoba y continúa; tiene actitud; por el contrario, si pasa por encima de ella, lo sepulto.
Uno puede desear algo, pero si no tiene actitud no podrá mantener el esfuerzo.
Si debo elegir un puesto entre dos postulantes; uno con aptitud con ausencia de actitud y otro con actitud, pero carente de aptitud, elijo al segundo; porque puedo enseñar un oficio, lo que no puedo enseñar es a tener actitud. La actitud florece con la infancia, si no se trabajó en ella desde los primeros pasos, difícilmente podrá cultivarse de grande.
La actitud sola no basta, si solo nos movemos con actitud lo más probable es que cometamos errores contundentes. Debe estar guiada con un plan racional, por eso es necesario planificar a partir de la concientización y el deseo.
“Con las mejores intenciones,
se generan los peores resultados.”
En los procedimientos para realizar primeros auxilios, una regla fundamental es que no se debe permitir a colaboradores inexpertos, ya que podrían obrar con gran riesgo para el accidentado, más allá de la predisposición en ayudar. Pero si ahora lo concientizamos en la importancia del conocimiento en la materia y despertamos su deseo de aprender, no habrá fronteras para lo que podría lograr, porque rebalsa de actitud.
Hay personas que envidian a sus compañeros por sus logros, pero difícilmente copian el esfuerzo y la dedicación que estos invirtieron. Es más fácil envidiar que admirar, pero el que admira toma un nuevo modelo de acción, sigue los pasos de otros hasta que tiene la fuerza de crear su propio camino.
“La envidia es el veneno que toma uno
en espera que muera el otro.”
Moraleja de la lapicera
Un empleado solicita hablar con su jefe, una vez enfrente de este, dice:
-Sr., Susana realiza las mismas tareas que yo y ganas más; ¿puede explicarme por qué?
El jefe lo mira, se toma unos segundos y contesta:
-Necesito que vayas a la librería de la vuelta y compres una lapicera marca tal, así y asá. -Y le dio todas las especificaciones, incluso su costo.
El empleado, sin entender, se levanta y cumple con el mandado. Al cabo de algunos minutos regresa con las manos vacías y dice:
-No hay, me dijeron que las tendrán nuevamente para la semana entrante.
El jefe llama por el interno a Susana, quien se presenta de inmediato:
-Susana, necesito que vayas a la librería de la vuelta y compres una lapicera marca tal. -Con las mismas especificaciones que le dio, al empleado, Susana toma el dinero y sale por la puerta.
El empleado piensa, ¡qué falta de respeto, no me creyó y lo demostró frente a mi propia nariz. ¡Como si Susana fuera a hacer la diferencia!
Pasado un rato, Susana vuelve y dice:
-Señor, la lapicera que usted pidió se agotó, pero compré esta, que es de mejor calidad, cumple con las especificaciones que me indicó, viene con un empaque de mejor presentación y costó menos que lo que vale la otra. Con la diferencia compré papel de regalo, porque deduzco que es para obsequiar y como no sé a quién va dirigido, traje cinta y moño color azul y también color rosa.
-Gracias, Susana, podés retirarte.
El jefe mira al empleado y responde:
-Espero que comprendas por qué Susana gana más que vos.
La actitud es esencial para abordar y dominar cualquier situación. Una persona puede tomar conciencia sobre el grado de su obesidad; de hecho, desea poder adelgazar y moverse con más fluidez llevando una vida más sana, pero ¿cómo haría sin la cuota de actitud? No podría, sucumbiría por la tentación de comer.
Pulsuz fraqment bitdi.