Kitabı oxu: «Los aceites esenciales para el día a día»

Şrift:

ANTONIA JOVER

LOS ACEITES

ESENCIALES

PARA EL DÍA A DÍA


NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y, en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.

Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactos y ciertos en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

© Antonia Jover García, 2021.

© de esta edición: RBA Libros y Publicaciones, S. L. U., 2021.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona

rbalibros.com

Primera edición: noviembre de 2021.

Ilustraciones: Grafime, S. L.

RBA INTEGRAL

ISBN: 978-84-9118-235-1

COMPOSICIÓN DIGITAL • GRAFIME, S.L.

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DEDICO ESTE LIBRO A TODAS LAS PERSONAS QUE ELIGEN CUIDARSE DE UNA FORMA NATURAL, AMABLE, AMOROSA Y RESPETUOSA CONSIGO MISMAS EN ARMONÍA CON LA NATURALEZA.

CONTENIDO

1 INTRODUCCIÓN¿Qué es un aceite esencial?¿Para qué se usan?¿Qué propiedades terapéuticas tienen?¿Cómo se utilizan?Respirar aceites esencialesLos aceites esenciales en la pielPorcentajes de aceites esenciales en los preparadosPrecauciones de uso y recomendacionesAlgunas recomendaciones de usoComprar aceites esencialesCalidad de los aceites esencialesMaterial útil: frascos, roll-on, goteros, inhaladores, pulverizadores…

2 14 ACEITES ESENCIALES PARA ACOMPAÑARTE EN TU DÍA A DÍA¿Cómo realizar la «meditación olfativa»?AzaharBergamotaEucalipto azulIncienso olíbanoLaurelLavandaLemongrassLimónMandarina verde o rojaManzanilla romanaNaranjo amargo hoja (petit grain)Pino de SiberiaRavintsaraYlang ylang extra o completo

3 COMBINANDO LOS ACEITES ESENCIALES. APLICACIONES PARA EL DÍA A DÍAEn casaEn el salón-comedorBienestar y salud, día a díaReuniones alegres y saludablesEn los dormitoriosDulces sueñosMomentos íntimosEstudio y concentraciónEn el bañoPara todas las estancias, jardín o terraza: especial antimosquitosEn el trabajoAmbiente saludable día a díaMotivación, alto rendimientoEstrés y esfuerzoMiedo escénicoEn tus actividades físicasCuidar la musculatura y las articulacionesEn tu tiempo de ocioMareos de transporteQuemadurasDe todo un pocoMiedo a volarSecretos de saludResfriadoAliviar los síntomas del resfriado o de la gripeDolor de garganta / tosTrastornos digestivosAliviar el estrés y la ansiedadDolor de cervicalesMigrañaBálsamo analgésicoSecretos de bellezaLas pautas de higieneLa calidad de los ingredientesLos cuidados corporalesAceite corporal balsámico y tonificanteEmulsión hidratanteEmulsión hidratante para niñosDesodorante unisexJabón natural de glicerina (Patricia de la Vega)Bálsamo reparador y cicatrizante (Patricia de la Vega)Ungüento reparador y protector de manosLos cuidados facialesEmulsión hidratante y calmante para después del afeitadoAceite facial «cuidados intensivos»Sérum facial oleoso antiedad e iluminadorSérum facial con aloe vera para todo tipo de pielesBálsamo labial (Patricia de la Vega)Solo por placer: perfumes, vela de masaje y aceite de masajeAceite de masaje sensualVela de masaje (Patricia de la Vega)Perfume terapéutico (formato sólido)Bruma para la almohada

4  Notas

5  Agradecimientos

INTRODUCCIÓN

La aromaterapia contemporánea nació en Francia a principios del siglo XX. Es una especialidad dentro de la fitoterapia. En ella se usan extractos de plantas aromáticas para tratar un gran número de trastornos de la salud, desde desequilibrios de salud física hasta nerviosos. Llamamos a estos extractos «aceites esenciales».

Desde hace unos años, la aromaterapia está más y más en boga. Podríamos preguntarnos por qué los aceites esenciales despiertan tanto interés. ¿Qué tendrán de especial para que en una década el número de consumidores y la demanda se haya disparado de forma tan llamativa? La cantidad de aceites esenciales producidos en el mundo oscila entre unos kilos y varios miles de toneladas, y se prevé un importante crecimiento en los años venideros. Cabe especificar que la industria que más «consume» aceites esenciales es la alimentaria. Un dos por ciento de la producción mundial se destina a fines terapéuticos, aunque el porcentaje sigue aumentando.

A pesar de que, por desgracia, se la ha acusado de seudoterapia y de carecer de base científica, la aromaterapia, para quienes se han interesado seriamente en ella, se ha convertido en una valiosa herramienta para nuestro bienestar y nuestra salud.

Ciertamente, los aceites esenciales son sustancias muy complejas. Hoy en día, esa complejidad supone una dificultad a la hora de realizar estudios científicos y ensayos clínicos adaptados. A pesar de ello, las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales despiertan cada vez más interés en la comunidad científica. Actualmente, podemos consultar más de veintitrés mil estudios científicos en PubMed, una de las bases de datos más conocidas que agrupa publicaciones sobre ensayos científicos de biomedicina.

Desde que el químico francés René-Maurice Gattefossé (1881-1950) popularizó el aceite esencial de lavanda después de curarse con él de unas graves quemaduras, miles y miles de personas, principalmente en Europa y en Estados Unidos, han tenido la oportunidad de comprobar los efectos terapéuticos de los aceites esenciales. Tales resultados, a veces asombrosos, entusiasman y satisfacen a cada vez más personas y profesionales de la salud que buscan tratamientos naturales amables pero eficaces.

Sin embargo, es arriesgado usar aceites esenciales por iniciativa propia, sin supervisión ni conocimientos previos. Podemos creer que son inofensivos porque son naturales. No es así. Algunos de ellos son potencialmente tóxicos si se usan de forma inapropiada o a diestro y siniestro. Aunque mucha gente opine lo contrario, no son meros perfumes, si bien es cierto que muchos aceites esenciales huelen muy bien y por eso nos seducen.

Usar aceites esenciales apoyándose solo en la información disponible en Internet y en las redes sociales tampoco es una buena idea. ¿Cómo separar el grano de la paja? Se trivializa alegremente y, en ocasiones, se difunde información inquietante. No digo que no existan páginas serias, pero sugiero buscar siempre fuentes profesionales que cuenten con el aval de un experto en aromaterapia, y mejor contrastar la información antes de lanzarse a poner en práctica cualquier preparado, especialmente si está destinado a bebés, niños o embarazadas.

Este libro pretende ser una guía práctica y sencilla. Incluye información básica, pero imprescindible, así como numerosas sugerencias de uso para que puedas disfrutar día a día y con seguridad de muchos de los beneficios que te ofrece la aromaterapia. Los aceites esenciales, usados de una forma apropiada, son unos valiosos aliados de tu bienestar y tu salud. Merecen formar parte de tu vida.

¿QUÉ ES UN ACEITE ESENCIAL?

Algunas plantas producen una sustancia aromática llamada esencia. Se genera en unos órganos secretores específicos. Estas plantas usan su esencia para crecer, repararse, protegerse y sobrevivir, para reproducirse o para comunicarse con su entorno, y probablemente para otros fines que aún desconocemos. Encontramos dicha esencia en diferentes partes de esas plantas: hojas, pétalos, semillas, madera, tallos, raíces, corteza, resina; lo habitual es que se concentre en una de estas partes.

La esencia de estas plantas está compuesta por diferentes tipos de moléculas identificadas y agrupadas en familias bioquímicas: monoterpenos, sesquiterpenos, alcoholes monoterpénicos, sesquiterpenoles, ésteres, aldehídos, cumarinas, etc. Las propiedades terapéuticas de las esencias están relacionadas en gran medida con la presencia de estas moléculas o con sus combinaciones.

El ser humano, probablemente seducido por el aroma de las plantas aromáticas, buscó la forma de extraer esa esencia para fines muy diversos. A lo largo de la historia, las plantas aromáticas se han triturado, secado, quemado, macerado en sustancias grasas o en alcohol, hervido y, finalmente, destilado en alambiques para extraer su valiosa esencia.

Un aceite esencial es el producto resultante de la destilación por arrastre de vapor de una planta aromática. Es una sustancia, generalmente líquida, más bien transparente, volátil, aromática y muy concentrada. Pueden llegar a contener más de un centenar de moléculas.

Hoy en día se siguen usando alambiques en el proceso de extracción de las esencias.


Es habitual usar el término «aceite esencial» aun cuando la extracción de la esencia no se haya realizado con un alambique. Es el caso de la esencia de cáscaras de cítricos. El limón, la naranja dulce, la mandarina, el pomelo y la bergamota contienen esencia en su cáscara. Se extrae de forma mecánica por presión en frío y se filtra antes de envasarla.

Existen unas pocas excepciones como el yuzu, un cítrico originario de Japón, o la clementina de Córcega, cuya esencia se extrae por destilación por arrastre de vapor.

En algunos casos es imposible extraer la esencia de la planta a través de la destilación por arrastre de vapor, principalmente porque la cantidad producida es insuficiente. En estos casos se usan otros métodos y se obtienen otros tipos de extractos. Por ejemplo, en el caso de la flor de jazmín, la esencia se extrae gracias a un disolvente. El producto que se obtiene se llama «absoluto».

¿PARA QUÉ SE USAN?

Los aceites esenciales se producen y se usan para distintos fines. El grueso de la producción se destina a la industria alimentaria; el resto, a la cosmética, a la perfumería y a la aromaterapia.

Los aceites esenciales que más se utilizan en la industria alimentaria son los de cítricos y mentas. Sirven para aromatizar bebidas u otros preparados alimentarios. En algunos casos se usan como conservantes. Entre los ingredientes secretos de la tan famosa Coca-Cola encontramos aceites esenciales, por ejemplo, el de limón.

Se incorporan en cosméticos, principalmente en productos de cosmética natural. La composición del conocido colutorio Listerine incluye una importante cantidad de aceites esenciales.

Evidentemente, los aceites esenciales son muy apreciados en la alta perfumería, aunque, en este caso, es frecuente que se usen fracciones; es decir, moléculas seleccionadas y aisladas.


Tenlo en cuenta

ACEITES ESENCIALES Y ACEITES VEGETALES

No deben confundirse los aceites esenciales con los aceites vegetales. Estos últimos están compuestos por ácidos grasos y se extraen de frutos oleaginosos y semillas. En realidad, es relativamente fácil distinguirlos. La principal característica de un aceite esencial es su intenso aroma, mientras que los aceites vegetales apenas tienen olor (si lo tienen, es muy discreto). También difiere su textura, pues los aceites vegetales son más densos y grasientos. Cuando los aplicamos en la piel, comprobamos su naturaleza grasa. Si nos cae aceite en la ropa, queda una mancha muy característica. En cambio, un aceite esencial, una vez que se ha volatilizado y salvo que tenga un color muy marcado (por ejemplo, el de manzanilla alemana), no deja mancha ni en el papel ni en la ropa. La piel absorbe los aceites esenciales de forma rápida; no dejan un tacto graso. Si dudamos sobre si un extracto es un aceite esencial o un aceite vegetal, debemos fijarnos en el tamaño del frasco y en su precio. Los aceites esenciales destinados al público suelen comercializarse en frascos pequeños de 5 o 10 ml, y nunca se envasan en frascos de plástico. En cambio, los aceites vegetales vienen envasados en frascos de cristal o de plástico de unos 30 a 50 ml o más. Un aceite esencial es mucho más caro que un aceite vegetal si comparamos el precio por litro, por ejemplo.

Los podemos encontrar también en algunos productos de limpieza.

La industria farmacéutica emplea algunos de ellos desde hace cientos de años. De hecho, fueron una medicina vendida por los aromaterii, boticarios del siglo XVI.

Se están llevando a cabo algunas investigaciones muy interesantes para ampliar el uso de los aceites esenciales, por ejemplo, en la industria ganadera para evitar la utilización de antibióticos. Un estudio1 realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Maringa en Brasil, en colaboración con la Universidad de Zaragoza, mostró que una dieta que incluya aceites esenciales mejora el rendimiento de los animales (en este caso concreto, eran vacas).

También se están haciendo pruebas piloto para encontrar alternativas al uso de pesticidas y plaguicidas en la agricultura y la jardinería. En Lugo, se están usando aceites esenciales para controlar las hierbas que crecen en la muralla y representan un peligro para el monumento histórico. En este caso, los aceites esenciales elegidos impiden la germinación de las semillas.

Unos investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han desarrollado unas cajas de cartón utilizando aceites esenciales. Este envase, llamado Newfresh, mantiene las hortalizas frescas más tiempo, las protege de los microbios y reduce el riesgo de putrefacción. De esta forma, pueden llegar a su destino con garantía de máxima calidad.

La ciencia que estudia cómo influyen los olores sobre nuestro estado de ánimo y nuestro comportamiento se llama aromacología. El marketing olfativo se basa precisamente en tales conocimientos. Se utilizan aromas para promover estados de ánimo que nos invitan a consumir «alegremente», nunca mejor dicho. Hoy en día, en este campo se usan principalmente aromas sintéticos, pero los aceites esenciales poco a poco van ganando terreno. Sin embargo, la aromacología también se utiliza para fines terapéuticos. En Francia, la aromacóloga y olfatoterapeuta Patty Canac trabaja en el hospital Raymond-Poincaré, en Garches, junto con profesionales de la salud para ayudar a pacientes que sufren una pérdida parcial del olfato (hiposmia). Los pacientes asisten a sesiones durante las que se utilizan aceites esenciales y otros aromas para estimular el olfato. También trabaja con pacientes que sufren trastornos de la memoria.


Tenlo en cuenta

UNA CLASIFICACIÓN MUY AMBIGUA

En la actualidad, los aceites esenciales no se clasifican ni como medicamentos tradicionales a base de plantas ni como productos sanitarios. No se consideran sus propiedades terapéuticas, y las empresas que comercializan aceites esenciales han de elegir venderlos como complementos alimentarios o para uso cosmético, pues hoy en día no existe otro tipo de clasificación para ellos. Los aceites esenciales que no entran en la lista de complementos alimentarios se clasifican como productos químicos. Por tal motivo están sometidos a la misma legislación en cuanto a etiquetado.

Eso da lugar a casos totalmente absurdos. Por ejemplo, nos encontraremos con que, para un mismo aceite esencial, una marca etiquetará con la mención «no ingerir» o «uso externo», y otra, en cambio, indicará «uso oral». O bien aceites esenciales muy poco tóxicos aparecerán comercializados con pictogramas de peligrosidad en la etiqueta; es el caso, por ejemplo, del aceite esencial de incienso, de ylang ylang o de ravintsara; sin embargo, se vende aceite esencial de canela sin ningún tipo de aviso sobre su extrema dermocausticidad, pues es un aceite esencial clasificado como complemento alimentario.

El fin de la aromaterapia es encontrar el mejor uso de los aceites esenciales para fines terapéuticos. Hay dos escuelas principales: la escuela inglesa y la escuela francesa. Ambas se interesan por las propiedades terapéuticas de este tipo de aceites, pero usan proporciones distintas a la hora de dosificar los aceites esenciales. La escuela francesa contempla la vía oral como posible vía de administración; la escuela inglesa, en cambio, no; incluso tiende a no recomendarla.

¿QUÉ PROPIEDADES TERAPÉUTICAS TIENEN?

Los aceites esenciales se producen y se emplean desde hace más de mil años para fines terapéuticos. Los extractos de plantas aromáticas son aún más antiguos y formaron parte de los recursos medicinales naturales de numerosas civilizaciones. Probablemente, las propiedades antisépticas y antiinfecciosas fueron las primeras que se observaron. Por poner un ejemplo, el embalsamamiento de las momias se hacía con ungüentos aromáticos que permitían conservar perfectamente los cuerpos.

Hoy en día, empezamos a comprobar científicamente muchas de las propiedades terapéuticas que se han observado de forma empírica durante siglos. El número de estudios científicos destinados a comprobar las múltiples propiedades medicinales de los aceites esenciales crece.

Propiedades antiinfecciosas2

Existen numerosos aceites esenciales capaces de destruir distintos patógenos, como bacterias, virus, hongos y parásitos.3

Los aceites esenciales destruyen estos patógenos por contacto directo, por lo que nos resultarán útiles para limpiar nuestros espacios de vida o de trabajo. Para ello es especialmente interesante la difusión, que evita los contagios.

También se usan tópicamente para combatir infecciones en la piel, ya sean de origen bacteriano, fúngico o parasitario.

En algunos casos, y siempre bajo las indicaciones de un experto, se pueden utilizar aceites esenciales para tratar infecciones por vía oral; es el caso de las infecciones respiratorias, urinarias o digestivas. Existen diferentes productos formulados para tal propósito; los encontramos fácilmente en las farmacias y en algunas tiendas especializadas.

Aunque, en mayor o menor medida, muchos aceites esenciales tienen propiedades antiinfecciosas, los más conocidos son los de oréganos, canelas, clavo de olor, tomillos, ajedrea, árbol del té, laurel, ravintsara, eucaliptos, laurel y limón.

Propiedades antidolor4

Algunos aceites esenciales han demostrado ser muy eficaces para aliviar diferentes tipos de dolores, especialmente los más comunes relacionados con el esqueleto y la musculatura (eucalipto azul, gaulteria, copaiba, albahaca exótica metil chavicol, siempreviva amarilla, menta piperita). También son ideales para eliminar el dolor de cabeza, incluso algunas migrañas (menta piperita, lavanda, manzanilla romana).

Los estudios llevados a cabo indican que, en muchos casos, el modo de acción de los aceites esenciales se parece mucho al de los analgésicos utilizados en la medicina alopática.

También se ha observado que los aceites esenciales pueden bloquear el mensaje del dolor. Asimismo son capaces de influir en la percepción del dolor, logrando que su umbral se modifique.

Lo más interesante de estas propiedades es que la acción antidolor se logra en algunos casos con la simple inhalación de los aceites esenciales.5

Solemos obtener los efectos analgésicos aplicando los aceites esenciales tópicamente en las zonas afectadas; más raramente se usan por vía oral, aunque tal posibilidad se contempla, según los casos.

Propiedades antiestrés y ansiolíticas

El insomnio, el nerviosismo, la irritabilidad, la ansiedad, los trastornos digestivos, el cansancio, las molestias físicas causadas por la tensión nerviosa son algunos de los trastornos que podemos aliviar con la ayuda de algunos aceites esenciales específicos.

Uno de los aceites esenciales más estudiados en relación con el estrés y sus efectos sobre nuestra salud es el de lavanda. Hoy en día, disponemos de varios estudios clínicos donde se ha concluido que la toma de 80 mg de aceite esencial de lavanda por día tiene efectos comparables a los de un ansiolítico llamado Lorazepam,6 sin los efectos secundarios de este. Ya existen marcas en España que ofrecen aceite esencial de lavanda en cápsulas.

Otros aceites esenciales son objeto de estudio;7 la bergamota, la naranja dulce, el ylang ylang o el azahar también han demostrado que son útiles en caso de depresión, para calmar la ansiedad y para favorecer el sueño o mejorar su calidad.

Obtenemos tales efectos utilizando los aceites esenciales de diferentes formas; en muchos casos, la inhalación es más que suficiente.

Disponemos de numerosos aceites esenciales con propiedades calmantes y relajantes; además de los ya mencionados, son interesantes los de mandarina, naranjo amargo hoja (petit grain), yuzu, manzanilla romana, incienso, cedro del Atlas, cedro del Himalaya, lemongrass y verbena exótica.

Propiedades inmunoestimulantes e inmunomoduladoras

Algunos aceites esenciales son capaces de estimular o de modular la actividad de nuestro sistema inmunológico. Los aceites esenciales de niauli, clavo de olor, jengibre, palmarosa o incienso son algunos de los que se han estudiado.8

Los aceites esenciales más habituales con comprobados efectos inmunomoduladores que se suelen recomendar son la ravintsara, el eucalipto radiata, el árbol del té, el laurel, el limón, el niauli, el tomillo marroquí, el tomillo tuyanol, la siempreviva de Madagascar, la mandravasarotra (saro) o la jara.

Nos beneficiaremos de estos efectos utilizando los aceites esenciales de diferentes formas: inhalándolos, aplicándolos en la piel o en algunos casos ingiriéndolos (siempre bajo supervisión profesional).

Propiedades digestivas

Aunque tampoco existen muchos estudios científicos que apoyen la teoría de que algunos aceites esenciales tienen propiedades digestivas, en la práctica se puede comprobar su efectividad.

En muchas ocasiones nos ayudan en caso de digestiones pesadas, alivian problemas de flatulencias, son útiles en náuseas y vómitos, mejoran las funciones hepáticas o las protegen, mejoran el tránsito intestinal, protegen nuestra microbiota o ayudan a restablecer su equilibrio.

Algunos de los aceites esenciales que se han estudiado9 son los de menta piperita, cúrcuma, jengibre, nuez moscada y naranjo amargo hoja (petit grain).

En la mayoría de los casos, para beneficiarse de las propiedades digestivas de los aceites esenciales necesitamos ingerirlos (siempre bajo supervisión profesional).

Otras propiedades interesantes: los cuidados de la piel

Los aceites esenciales nos ofrecen otras propiedades interesantes; por ejemplo, son muy útiles para el cuidado de la piel, ya sea cosméticamente, dermocosméticamente o dermatológicamente.10 Las más destacables son las propiedades antiinflamatorias, antialérgicas, cicatrizantes, regenerantes, antioxidantes, antiedad o protectoras.

El aceite esencial de árbol del té, de niauli11 o de lavanda han demostrado ser muy útiles para proteger la piel de las quemaduras provocadas por sesiones de radioterapia (radiodermitis).

En cierta medida, los aceites esenciales pueden proteger de los daños causados por los rayos solares (UVB); por ejemplo, el de clavo de olor o el de manuka.

Grandes laboratorios cosméticos estudian las propiedades antiedad e incluyen aceites esenciales en sus productos de belleza. Un par de ejemplos de ello son Clarins o Sanoflore.

La neurocosmética también se ha empezado a interesar en las propiedades de los aceites esenciales para los cuidados de la piel. La neurocosmética está apenas en sus inicios. Consiste en utilizar sustancias o productos que favorecen los procesos positivos de la piel; por ejemplo, aquellos capaces de generar la liberación de endorfinas (una sustancia del propio organismo para aliviar el dolor y que produce sensación de bienestar) y reducir los procesos negativos, como los que generan el cortisol (la hormona del estrés).

Según Marie-Claude Martini (Centro Europeo de Dermo-Cosmetología), las sustancias antiinflamatorias que alivian las pieles reactivas y sensibles, las que favorecen la relajación y las sensaciones placenteras, las que ayudan a adelgazar gracias a su acción lipolítica y las sustancias antiedad que actúan sobre el escaso espesor de la epidermis se consideran neurocosméticos.

Sin lugar a dudas, los aceites esenciales son potencialmente neurocosméticos naturales.

Marguerite Maury fue pionera en el uso de los aceites esenciales en la piel para un efecto más allá de la piel. Podemos leer lo siguiente en su libro Aromates et parfums, créateurs de jeunesse (1955):

Una vez le preparé a una joven mujer una mezcla para inhalar, tenía la cara muy cansada e hinchada. Cuál fue mi sorpresa al ver que su cara se había relajado y deshinchado completamente tan solo diez minutos después de oler la mezcla […]. Me puse entonces a estudiar cada aceite esencial en particular y su efecto sobre el organismo humano […]. Después de las primeras aplicaciones, en particular en la cara, pude constatar una verdadera modificación de los músculos y de la piel, los cuales adquirían sin ningún artificio un verdadero aspecto rejuvenecido. En ese momento comprendí que el rejuvenecimiento era algo posible […]. Correctamente absorbidos (los aceites esenciales) desarrollan la personalidad del individuo y lo ponen en perfecto equilibrio, permitiéndole resplandecer.

La neurocosmética basada en los aceites esenciales tiene mucho futuro.

Entre los numerosos aceites esenciales beneficiosos para los cuidados de la piel destacaría los siguientes: azahar, árbol del té, niauli, rosa, lavanda, lavanda de Sevilla, espliego, jara, katrafay, mirtos, romero (alcanfor y verbenona), incienso, mirra, manuka, manzanilla romana, pachuli, siempreviva amarilla, geranio y palo de rosa.

¿CÓMO SE UTILIZAN?

Los aceites esenciales se usan principalmente por vía olfativa, es decir, los respiramos y aplicamos en diferentes partes del cuerpo. En algunos casos, y bajo supervisión profesional o si hemos recibido una formación adecuada, se pueden ingerir siguiendo unas pautas muy precisas.

La forma en la que los usaremos dependerá en gran medida del objetivo buscado; generalmente será para nuestro bienestar, para uso cosmético o para fines terapéuticos.

RESPIRAR ACEITES ESENCIALES

Respirar aceites esenciales trae beneficios inmediatos, especialmente si buscamos actuar sobre nuestro estado de ánimo. Cuando olemos o respiramos aceites esenciales, las diminutas moléculas aromáticas que los componen penetran en nuestra nariz. Los receptores olfativos presentes en la cavidad nasal se activan y en tan solo unos segundos podemos notar su efecto de una forma más o menos intensa, pero inmediata. Oler aceites esenciales puede traer recuerdos, emociones, bienestar y relajación, provocar sensaciones placenteras, y más raramente rechazo. También puede activar respuestas físicas, como, por ejemplo, salivación, bostezos, aumento de la temperatura corporal (indicador de un efecto circulatorio) o cambio del ritmo cardíaco. Puede estimular el apetito, incluso el sexual. Oler aceites esenciales siempre tiene un impacto, aunque a priori sea imperceptible.

Es así porque nuestro olfato está directamente vinculado con una zona de nuestro cerebro llamada «sistema límbico», donde se originan respuestas relacionadas con las emociones, la memoria y la sexualidad. El sistema límbico está compuesto por diferentes estructuras que regulan funciones hormonales, neurovegetativas y vitales, por ejemplo. Es posible influir favorablemente sobre estos procesos gracias a la acción de los aceites esenciales. Los estímulos olfativos son susceptibles de provocar la liberación de neurotransmisores implicados en nuestro estado de ánimo, nuestros sentimientos y en nuestra percepción del dolor. En un estudio12 muy reciente se ha comprobado que algunos aceites esenciales inhalados pueden aumentar significativamente los niveles de oxitocina (medidos en la saliva). Sobre todo es interesante si tenemos en cuenta que la oxitocina se considera una hormona clave en la lucha contra el estrés.

Es muy sencillo disfrutar de los beneficios terapéuticos de los aceites esenciales usándolos en difusión. En ese sentido, lo mejor es comprar un difusor. Hay cuatro tipos de difusión:

 Por ventilación.

 Por calor suave.

 Por micro difusión o nebulización.

 Por ultrasonido (brumisación) con o sin ionización.

La difusión más terapéutica es por nebulización. Los nebulizadores permiten que haya una mayor cantidad de moléculas aromáticas en suspensión, y los aceites esenciales se usan puros. El inconveniente de este tipo de aparato es el ruido que emite debido a la vibración del motor.

Los difusores por ultrasonido suelen ser más silenciosos y estéticos, pero normalmente cubren menos superficie. Los aceites esenciales se depositan en un recipiente lleno de agua, por lo que también sirven para humidificar ligeramente el aire.

La cantidad de aceite esencial o mezcla que usaremos en un difusor depende del aparato. Pero, normalmente, en los difusores con agua, utilizaremos unas 15 gotas en total. Conviene cambiar el agua si pasan más de 48 horas entre cada difusión porque los aceites esenciales se oxidan fácilmente en contacto con el aire. Si usamos el difusor de forma ocasional, es mejor no llenar el depósito de agua; bastará con poner la cantidad mínima que permita el funcionamiento del aparato.

Existen dos tipos de nebulizadores. En los modelos más recientes se enrosca directamente el frasco del aceite esencial o mezcla. Si hemos adquirido este tipo de difusor no tenemos que preocuparnos por las cantidades, simplemente hemos de vigilar que el frasco no esté vacío. Los nebulizadores algo más antiguos suelen ser de cristal; la cantidad mínima de aceite esencial que hemos de introducir varía de 20 a 40 gotas en función del modelo.

El tiempo de uso recomendado suele ser de unos 15 a 20 minutos para los nebulizadores, y de 30 a 40 minutos para los difusores por ultrasonidos. Es más que suficiente para notar los beneficios. La frecuencia de uso puede variar; 3 veces por día está bien. El uso de un difusor no nos exime a ventilar regularmente nuestra casa o lugar de trabajo. Es muy importante hacerlo.

Los aceites esenciales son sensibles al calor. Una temperatura superior a cincuenta y cinco grados alterará sus propiedades. Por tal motivo, debemos evitar usar quemadores de esencias (los de las velitas).

Asimismo, podemos emplear inhaladores, pulverizadores, colgantes de aromaterapia o sencillamente depositar un par de gotas de aceite esencial en un pañuelo de papel y respirar.

Existen hermosas piezas de cerámica donde se puede depositar el aceite esencial para una difusión discreta o para espacios pequeños. Estas piezas son interesantes para poner en los armarios o en una mesita de noche. También se pueden llevar como colgante.

LOS ACEITES ESENCIALES EN LA PIEL

Tal vez nos guste perfumarnos de forma natural, o bien preparar nuestros propios cosméticos, o bien busquemos solucionar un problema de salud de forma natural. En estos casos, todas las bondades de los aceites esenciales nos llegarán a través de la piel.

La piel es nuestro órgano más grande. Muy sensible a los estímulos externos gracias a un gran número de terminaciones nerviosas, se comunica constantemente con el cerebro. Piel y sistema nervioso nacen del mismo tejido embrionario: el ectodermo. El profesor francés Laurent Misery, reconocido dermatólogo, suele decir que la piel y el sistema nervioso son gemelos nostálgicos.

Cuando aplicamos aceites esenciales en la piel, no solo estamos usándola como «puerta de entrada» o simple interfaz, también estamos cuidando nuestro sistema nervioso.

Los aceites esenciales se reabsorben con facilidad por la piel y las mucosas actuando de esta forma sobre el conjunto del organismo.

El diminuto tamaño de las moléculas que componen los aceites esenciales y su carácter lipófilo facilitan la penetración a través de la epidermis. Al entrar en contacto con la piel, los aceites esenciales actúan primero sobre ella, y luego penetran en el sistema linfático y sanguíneo para difundirse por todo el cuerpo.

Se ha podido comprobar que en zonas pilosas la reabsorción percutánea es más rápida. También se ha constatado que los aceites esenciales llegan más rápidamente a la sangre cuando se aplican en el pliegue de los codos y en la parte interna de las muñecas.

Es posible medir la presencia de aceites esenciales en el aire que espiramos entre 50 minutos y 2 horas después de aplicar aceites esenciales en la piel.

Si bien hay aceites esenciales que se pueden usar puros en la piel de forma puntual sin que corramos riesgo de dañarnos, es recomendable aplicarlos diluidos en una base apropiada (generalmente, aceite vegetal).

Los aceites esenciales son muy poco miscibles en agua, pero son muy lipófilos. Les encantan las grasas, se funden en ellas y quedan perfectamente diluidos. Los aceites vegetales, las mantecas o las cremas naturales son unas bases perfectas para vehicular los aceites esenciales y aplicarlos en la piel. En cambio, no debemos diluirlos en aceites minerales derivados del petróleo; por ejemplo, parafina (aceite Johnson Baby) o vaselina. Si tienes dudas, verifica siempre la composición indicada en la etiqueta.

También podemos usar gel de aloe vera siempre y cuando se añada un poco de aceite vegetal; por ejemplo, podemos preparar una base con un 60 % de gel de aloe vera y un 40 % de aceite vegetal, y usar esta base para diluir los aceites esenciales.

La cantidad de aceites esenciales que usaremos dependerá del propósito final. Generalmente, unas pocas gotas suelen ser suficientes para obtener los beneficios buscados. Para que los resultados sean los que esperas, es muy importante seguir al pie de la letra las indicaciones o las recetas propuestas.

PORCENTAJES DE ACEITES ESENCIALES EN LOS PREPARADOS

En este libro vas a encontrar numerosas indicaciones, fórmulas y recetas para que no tengas que preocuparte por saber si estás usando las proporciones seguras y eficaces.

En caso de que quieras lanzarte a formular algunos preparados, los porcentajes recomendados en función del propósito buscado son los siguientes (considerando temas comunes):

 Para fines cosméticos y cuidados de la piel: 0,5 % a 3 %.

 Preparados para masajes corporales: 3 % a 5 %.

 Dolor: 10 % a 20 %.

 Problemas nerviosos (estrés, bienestar psicoemocional, insomnio, ansiedad): 10 % a 15 %.

 Perfumes en bases grasas o ungüentos: 10 % a 15 %.

Estos porcentajes son orientativos y podrían ajustarse según las consideraciones de un experto en aromaterapia. Se pueden usar los mismos porcentajes para niños a partir de 6 años y durante el embarazo, siempre y cuando se estén utilizando aceites esenciales autorizados para estos casos.

Ejemplo de preparación de una mezcla para aliviar un dolor de articulación

Elegimos entre 2 y 5 aceites esenciales máximo.

Decidimos la cantidad que vamos a preparar. Es mejor no preparar grandes cantidades para no malgastar; unos 15 ml está bien.

Definimos el porcentaje; en este caso, sería un 15 % si el dolor es moderado.

El 15 % de 15 ml es igual a 2,25 ml. Es necesario calcular la equivalencia en gotas. Para ellos usaremos la regla de 3.

Según la farmacopea, 1 ml es igual a 20 gotas. Como la referencia es la densidad del agua, no podemos aplicar esta equivalencia a los aceites esenciales, pues su densidad es inferior a la del agua (que es igual a 1). Generalmente, para los aceites esenciales consideramos que 1 ml es igual a unas 30 gotas.

Volviendo a nuestra mezcla:

 1 ml = 30 gotas.

 2,25 ml = ? gotas.

 Aplicamos la regla de tres: 2,25 x 30 /1 = 67,5 gotas.

Redondeamos a 70 gotas. Nuestra mezcla llevará un total de 70 gotas de aceites esenciales.

En un frasco de cristal oscuro de 15 ml ponemos por ejemplo:

 30 gotas de aceite esencial de eucalipto azul.

 20 gotas de aceite esencial de laurel.

 20 gotas de aceite esencial de lavanda.

 Oleato de árnica hasta llenar el frasco.

Agitamos y ya podemos usar nuestro preparado. Usaremos 5 o 6 gotas en cada aplicación unas 3 veces por día.


PRECAUCIONES DE USO Y RECOMENDACIONES

Se producen más de trescientos aceites esenciales, aunque en aromaterapia probablemente no lleguemos a usar ni un centenar. La mayoría de ellos, siempre que los empleemos y dosifiquemos adecuadamente, son seguros y serán unos maravillosos aliados para nuestro bienestar y nuestra salud. Al igual que otras muchas sustancias, los aceites esenciales no resultan peligrosos de por sí. El desconocimiento de su naturaleza, sobre cómo usarlos y de quién puede emplearlos son la causa de algunos desafortunados accidentes, tales como irritación de la piel o mucosas, alergias y más raramente intoxicaciones.

Conviene adquirir unos conocimientos básicos antes de empezar a utilizarlos, solo entonces obtendremos unos resultados beneficiosos.

Veamos cuáles son las precauciones que debemos tener en cuenta.

Algunos aceites esenciales son fototóxicos. Eso significa que, si nos exponemos al sol después de aplicarlos en nuestra piel, podríamos sufrir un daño parecido a una quemadura. Cuanto más puros los usemos, mayor es el riesgo. Estos aceites esenciales presentes en algún preparado en cantidades pequeñas pueden favorecer la aparición de manchas en la piel. La fototoxicidad está relacionada con la presencia de unas moléculas llamadas furocumarinas, muy activas incluso en estado de trazas.

Según cuenta Robert Tisserand en su libro Essential Oil Safety, estos son los aceites esenciales fototóxicos:

 Angélica raíces (Angelica archangelica).

 Apio raíces, hojas (Apium graveolens).

 Bergamota cáscara (Citrus bergamia).

 Bisnaga o khella (Ammi visnaga).

 Cedrat cáscara (Citrus medica L.).

 Clementina cáscara (Citrus x clementina).

 Combawa frutos (Citus hystrix).

 Comino (Cuminum cyminum).

 Levístico (Levisticum officinalis).

 Lima cáscara (Citrus latifolia).

 Limón cáscara (Citrus limon L.).

 Mandarino hoja (Citrus reticulata).

 Naranja amarga cáscara (Citrus aurantium var. amara).

 Opoponax (Commiphora guidotti).

 Pomelo cáscara (Citrus paradisii).

 Ruda (Ruta graveolens).

 Tagetes (Tagetes patula).

Para evitar cualquier problema con estos aceites esenciales, recomiendo reservarlos principalmente para la vía olfativa, especialmente los cítricos, o respetar de forma estricta las indicaciones de uso y dosificaciones. Notemos que no hay riesgo de fototoxicidad cuando se ingieren. El aceite esencial de ruda que se ha mencionado en la lista, además de ser fototóxico, es neurotóxico y potencialmente abortivo. Desaconsejo totalmente su uso.

Existen algunos aceites esenciales muy agresivos para la piel. Pueden provocar heridas importantes si se aplican puros en ella, y mucosas, o si se ingieren de forma inapropiada (sin diluir y sin encapsular). Estos son los aceites esenciales que no usaremos nunca puros ni en la piel ni en las mucosas; tampoco son aptos para usar en difusión:

 Ajedrea (Satureja montana).

 Ajowan (Trachyspermum ammi).

 Canelas (Cinnamomun cassia, Cinnamomum vera).

 Clavo de olor (Syzygium aromaticum).

 Oréganos (Origanum compactum, Origanum vulgare, Origanum heracleoticum).

 Tomillos (Thymus vulgaris quimiotipo timol, thymus vulgaris quimiotipo carvacrol, thymus zigys, thymus capitatus, thymus satureiodes, thymus serpyllum).

No es una lista exhaustiva, pero sí de los aceites esenciales más habituales. También cabe mencionar algunos aceites esenciales que son irritantes si se usan puros en la piel, de forma repetida, especialmente en pieles sensibles. Podemos mencionar los más habituales, por ejemplo:

 Albahaca exótica (Ocimum basilicum ssp).

 Citronelas (Cymbopogon winterianus y Cymbopogon nardus).

 Gaulteria (Gaultera fragantissima y Gaulteria procumbens).

 Hierbaluisa (Lippia citriodora).

 Lemongrass (Cymbopogon citratus, Cymbopogon flexuosus).

 Limón (Citrus limonum).

 Mandarina (Citrus reticulata).

 Naranja dulce (Citrus sinensis).

 Verbena exótica (Litsea citrata o cubeba).

 Ylang ylang (Cananga odorata).

 Yuzu (citrus junos).

Estos aceites esenciales se pueden emplear mucho más fácilmente en la piel si los diluimos adecuadamente con un aceite vegetal o, en algunos casos concretos, con otros aceites esenciales no irritantes. En el caso de la esencia de limón, tendremos en cuenta su fototoxicidad, como vimos anteriormente.

Algunas de las moléculas presentes en los aceites esenciales pueden interactuar con el principio activo de los medicamentos convencionales. De hecho, algunos estudios ya han demostrado tales interacciones, aunque muchas veces son más bien favorables.

En cualquier caso y como medida de precaución, las personas que toman medicinas de forma cotidiana no deben ingerir aceites esenciales sin la supervisión o el consejo de un profesional.

Las personas que padecen cáncer o cualquier enfermedad grave tampoco usarán aceites esenciales sin supervisión profesional.

El embarazo también requiere un uso prudente y avisado, especialmente durante los tres primeros meses. Algunos aceites esenciales pueden ser abortivos y neurotóxicos; por lo tanto, la vía oral tal vez sea la más problemática. Dependerá de qué aceites esenciales y de qué cantidades se usan. Los aceites esenciales pueden ser muy útiles durante el embarazo y la lactancia; así pues, no es cuestión de prohibirlos, sino de conocer las contraindicaciones en este caso concreto.

Los aceites esenciales son muy interesantes para el cuidado de nuestros pequeños. Sin embargo, nuevamente conviene conocer bien cuáles son adecuados y cuáles quedan absolutamente prohibidos según la edad. De forma general, diferenciamos dos franjas de edades, los bebés de 3 a 30 meses, y los niños de 30 meses a 6 años.

Los niños menores de 6 años no deben ingerir aceites esenciales por vía oral, salvo en algún caso muy concreto y bajo la supervisión de un profesional. A partir de los 6 años se puede plantear la vía oral en casos muy definidos, siempre bajo supervisión o por recomendación profesional.

No se aplican aceites esenciales puros en la piel de los bebés y de los niños (salvo algunas excepciones muy puntuales, en el caso de los niños).

Los aceites esenciales de menta piperita (Mentha piperita) y de menta de campo (Mentha arvensis) están prohibidos en niños menores de 7 años, pues pueden provocar espasmos laríngeos. De todos modos, no los considero apropiados incluso antes de los 12 años.

El aceite esencial de Eucalyptus globulus no se debe usar en niños menores de 12 años. En su lugar usaremos el de Eucalyptus radiata. Los productos formulados para bebés y niños son interesantes. Ofrecen seguridad y son una alternativa natural más amable a la hora de resolver problemas de salud comunes. Suelen encontrarse en farmacias.

Es posible que leamos en algún libro o en páginas de Internet que las personas que padecen asma no deben utilizar aceites esenciales. Es necesario matizar. Ciertamente, no deben utilizar cualquier aceite esencial, sobre todo cuando tienen una crisis de asma. También habrá que tener en cuenta si es asma alérgica o no.

Algunos aceites esenciales son muy beneficiosos para ellos.

Durante las crisis es mejor que no respiren aceites esenciales fuertes; el de Eucalyptus globulus es especialmente inconveniente; tampoco deben emplear cualquier aceite esencial que contenga eucaliptol (1,8-cineol); es decir (mencionando los más comunes): ravintsara (Cinnamomum camphora), eucalipto radiata (Eucalyptus radiata), romero quimiotipo cineol (Rosmarinus officinalis), laurel (Laurus nobilis), salvia española (Salvia lavandufolia).

En cualquier caso, será conveniente consultar con un profesional.

Las mascotas, y especialmente los perros, pueden beneficiarse de las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales, pero aquí también es importante usarlos con el conocimiento adecuado.

Los perros y los gatos tienen un olfato mucho más desarrollado que el nuestro. Si, en ciertas ocasiones, los aceites esenciales te resultan muy fuertes olfativamente hablando, piensa que el impacto olfativo para ellos puede llegar a ser cien veces más intenso.

Los gatos son especialmente sensibles. No significa que no podamos usar aceites esenciales en difusión si tenemos un gato en casa; claro que podemos. Pero hemos de observar su comportamiento, si no le gusta o le molesta lo que huele; sin duda, lo manifestará con un comportamiento poco habitual.

Los gatos no metabolizan los aceites esenciales, no se les deben dar aceites esenciales por vía oral. Se pueden usar externamente algunos aceites esenciales, pero no lo hagas sin la guía y la supervisión de un experto. Si quieres aprender a cuidar de tus mascotas con aceites esenciales, te recomiendo que consultes la web de Susana Blanco (Aromanimalia). Susana es aromatóloga, bióloga y etóloga experta en fitoaromaterapia aplicada a los animales.

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Litresdə buraxılış tarixi:
14 noyabr 2024
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9788491182351
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