Kitabı oxu: «Del fracaso al éxito»

Şrift:

DEL FRACASO AL ÉXITO

EN LA NUEVA ERA DEL

TURISMO RURAL

Arturo Crosby (Ed.)

Del fracaso al éxito

EN LA NUEVA ERA DEL

TURISMO RURAL


Primera edición: febrero, 2022

© Arturo Crosby, Manuel Figuerola Palomo, Julio Grande Ibarra, Javier Solsona Monzonís, Enric López C., Mayra Antonieta Sandoval Quintero, Aurora Pedro Bueno, Juan Carlos Torres Riesco, Urška Starc-Peceny, Matevž Straus, Jurij Urbančič, Hrvoje Ratkajec, Tomi Ilijaš, Antonio Montecinos Torres, Sandra Abreu Ortiz, Tracy Harwood, Lucília Cardoso, Noelia Araújo Vila, Giovana Goretti Feijó de Almeida

© de esta edición: Laertes S.L. de Ediciones, 2022

www.laertes.es

ISBN: 978-84-18292-73-6

Cubierta y fotocomposición: JSM

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de los titulares de la propiedad intelectual, con las excepciones previstas por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos reprográficos, <www.cedro.org>) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

Prólogo

Validación de una nueva era

en relación al futuro del turismo rural

Son muchos los años que han pasado desde que conocí a Arturo Crosby. Siempre guardamos cierta amistad y respeto educativo. Al margen de que ambos, aunque profundamente enamorados del estudio del turismo, participábamos en diferentes áreas sectoriales del turismo. Y también en trabajos monográficos muy diferenciados. En principio, distanciados en los objetivos y en los métodos de análisis. Por ello, cuando Arturo me invitó a prologar su última aportación bibliográfica (Del fracaso al éxito de la nueva era del turismo rural), aunque extrañado y distante por el contenido, no dudé en aceptar su gentil invitación.

Pienso y considero, sin duda, que el profesor Crosby es un autor convencido de lo que escribe y divulga. Pudiéndose interpretar, por mi interés en escribir igual que él, que el trabajo presentado aporta al conocimiento un desarrollo sobre algo que conoce y divulga con mucha facilidad. Por lo que sin duda su esfuerzo queda siempre bien reconocido. En ese sentido, siempre, y en general, he creído que todo autor escribe y ofrece algo de lo que está muy convencido. A menudo entusiasmado de lo expuesto. En este caso, concretamente relacionado con el turismo rural.

Hay que señalar que las directrices bibliográficas que presenta son muy objetivas, y aunque pueda pensarse que en muchos casos son divergentes, con algún trabajo redactado por mi persona, considero importante destacar que no son numerosos los juicios de valor e interpretación divergentes que podrían identificarse como ciertamente atrevidos. Aspectos que ambos autores manifestamos, deseando facilitar el conocimiento acerca de la realidad del turismo rural. Objetivos que deseo alcanzar e impulsar en el entorno de un desarrollo sostenible, progresivo y enriquecedor. Por lo que se puede valorar que los objetivos que ambos sentimos —como estudiosos— con relación al turismo, en una gran parte de su filosofía son sentimientos y secuencias similares.

Puede afirmarse que el turismo rural en el marco del desarrollo experimentado durante la pandemia referida al año 2021, especialmente durante los meses iniciales, se ha proyectado con optimismo. Y ha creído progresar a causa de la capacidad que posee el turismo rural para crecer y expansionarse, superando los problemas y coeficientes posibles de esparcimiento.

El autor señala inicialmente, como respuesta a sus propias hipótesis, como razonamientos filosóficos «que quizás el turismo y sus expertos deberían buscar una significativa convergencia de intereses y encontrar soluciones que puedan satisfacer al conjunto sectorial a pesar de las dificultades provocadas por la situación». Llamando también la atención sobre un hecho condicionante de todo el posible proceso de evolución de esta clase de turismo. Siempre que se vea influido por una tendencia que se manifieste inductora de la migración y abandono de su espacio en el desarrollo dentro del territorio rural hacia las urbes motivadoras de la propagación urbana «inducida por las carencias existentes, tanto de servicios, infraestructuras, empleos, sanidad, cultura, deporte, comunicaciones, que a la vez son necesarias para promover una gestión eficaz de la actividad». Pero abandonando los principios filosóficos para proceder a integrarnos en una realidad indiscutible, necesariamente hemos de creer que el turismo rural guarda en sus potencialidades inmediatas un marco de expansión muy importante en función de las variables condicionantes que parecen impulsar a esta clase de turismo, tan diferenciado y singular.

Afirmaciones realizadas considerándose que, sin duda, aguarda al turismo rural una tendencia expansiva de fuerte crecimiento. Por lo que se puede hablar inicialmente de grandes posibilidades en el crecimiento de esta clase de turismo, reconociendo la potencialidad que teóricamente ofrece la despoblación rural.

Es evidente que la realidad que ofrece el territorio español, en cuanto a la capacidad de absorción, es muy elevada, pudiendo constatarse la existencia de grandes áreas del territorio semiabandonado. Sin duda, podrían convertirse en áreas de atracción específicas durante un tiempo considerable. Un territorio adecuado para promover nuevas zonas de acogida en los territorios de baja densidad, los cuales pueden convertirse en zonas de atracción de una nueva clase de turismo que permita alcanzar logros significativos en la elevación demográfica. Territorios hoy en proceso de abandono o semiabandono territorial.

Se considera importante reconocer, en la actual identificación territorial, las características que suelen utilizarse como argumentos o razones de la despoblación del territorio:

• Huida de los flujos poblacionales impulsados por el abandono sucesivo de movimientos de población que buscan una clase de sociedad diferenciada con la histórica;

• Avances tecnológicos y sociales que permiten a los ciudadanos que habitan las áreas pobladas con mayores medios, mejores índices de calidad de vida;

• Profundos procesos en los cambios de actitudes y costumbres de las sociedades rurales, que buscan en el abandono histórico, los nuevos modos de vida;

• Puesta en proceso de explotación y desarrollo de recursos que han sido abandonados desde algún tiempo atrás

• Impulso al aprovechamiento de recursos naturales y de caracteres sociales e históricos que permitan la puesta en valor de diversas actividades culturales;

• Consecución de modelos de desarrollo que posibiliten la puesta en valor de diferentes fuentes de mejoramiento económico en el espacio afectado;

• Influencia del objetivo de la diversificación social y cultural de manera que de ese modo pueda convertirse el área afectada en zona de progreso y desarrollo;

• Fijación de una política de desarrollo turístico rural, que fije como condicionante determinante, los espacios naturales, enriqueciendo y mejorando los resultados.

Se puede considerar posible que las estrategias para el desarrollo del turismo rural, necesariamente, hayan de cambiar con relación al carácter que se ofrecen en la actualidad. Se puede aceptar de modo realista que, en la actualidad, la capacidad que posee el auge del turismo rural, especialmente el futuro turístico en espacios naturales, podrá superar las capacidades que hoy pueden obtenerse en cuanto a los beneficios alcanzables. Dependerá de cómo se plantee el desarrollo en el marco de un proceso de crecimiento ajustado y equilibrado. Dentro de lo que puede entenderse —de modo ambicioso— como éxito en la nueva era del turismo rural.

Dentro de lo que se ha considerado como posible —en el escenario del turismo rural—, durante los posibles procesos evolutivos del turismo genérico se ha de entender como realidad llegar a resolver los problemas superados por el turismo rural, conseguido hasta este momento.

• Lograr un crecimiento permanente, controlado, guardando un principio conservador.

• Posibilitar una imagen con significado del turismo rural de resultados superiores.

• Proyectar escenarios más favorables para lograr un futuro turístico rural superior.

• Reordenar la imagen del turismo rural con el fin de conseguir una mejor clase de turismo.

Se ha de considerar que debe plantearse a partir de ahora una estrategia política para el desarrollo del turismo rural. Que considere con mayor voluntad y decisión de acción un turismo rural más completo y adecuado. Condicionado a las necesidades actuales de su promoción y desarrollo. De tal manera creemos entender que se proyecta en el libro de Arturo Crosby, una inquietud por resolver ciertos problemas que se proyectan como complejas decisiones. A considerar de acuerdo con el nuevo turismo rural. Tanto desde la perspectiva de su dimensión como desde sus perfiles caracterizadores. En ese sentido se trata con especial atención tres cuestiones a valorar y a condicionar a futuro.

En primer lugar, ¿en qué forma y dimensión puede el turismo rural aprovecharse de la despoblación de los núcleos aislados, que evolucionan en situación de abandono y desinterés? A menudo por causa del ejercicio de un desarrollo desinteresado. En segundo lugar, ¿debe considerarse y personalizarse, si existe la preocupación por valorar y cualificar las nuevas tendencias turísticas? Con relación a su utilización en el crecimiento y remodelación de un turismo con mayor capacidad de cambio y evolución cuantitativa. Y, por último, ha de considerarse como de gran interés la redacción de inventarios y registros de forma proyección y caracterización de las nuevas formas de turismo rural que se visualizan de cara al futuro.

Es evidente que, con relación a nuestra futura demanda turística, existe en España una enorme potencialidad de crecimiento respecto al turismo rural. Siempre con relación a la oferta real y potencia que actualmente se recibe. O con relación también a la que en estos momentos ofrece un turismo de interior en el territorio español, muy potente por la enorme diversidad de factores influyentes y perfiles ofrecidos. Por lo que debe pues confiarse en la potencialidad del segmento rural como fuente de crecimiento turístico que se ofrece en la realidad turística actual. Por ello, se consideran especialmente tres factores de expansión concretos (intensidad en la dimensión de la oferta, amplitud de la demanda por causa de la expansión diversificadora del turismo rural, y por causa de la capacidad de amplitud potencial de la oferta, por motivos y perfiles) para alcanzar importantes tasas de expansión del turismo rural en España que aportarán significativos flujos de incrementos de este perfil o clase de turismo.

Pero se ha de asegurar con rigor y seguridad que, considerando los perfiles más importantes que desarrolla el contenido del trabajo desarrollado por Crosby, los planteamientos que se han descrito en el marco de las futuras estrategias de desarrollo, pronto se identificarán. Con un conjunto de elementos decisores, o factores, que pronto se habrán de convertir en condicionamientos previos de acción. Convirtiéndose en decisores del futuro, manifestado en párrafos precedentes.

Procesos que podrán acometer y conseguir los instrumentos de acción planteados. Si se tiene en cuenta la necesidad de llegar a fijar y aprobar una política de acción que, ajustada a la realidad de los condicionantes de la estructura, podrá convertirse en un cuadro perfectamente diseñado de estrategias, acciones y medidas de actuación. Capaz de llevar al conjunto de decisiones de actuación a la mejor gobernanza posible, que pueda conseguir el cuadro de objetivos alcanzables desde el futuro turismo rural, que desde la perspectiva de las acciones y decisiones posibles se considera en este análisis. Siempre en función de las capacidades y posibilidades descritas como factores para el desarrollo, que el turismo podría alcanzar en España.

Uno de los aspectos que Crosby trata de explicar con cuidada atención en el capítulo tercero del trabajo que presenta, se corresponde a la exposición de los procesos de innovación en el turismo. De manera que proyecta de manera práctica siete epígrafes analíticos, en un entorno de profunda inquietud, ofreciendo verdaderos y realistas contenidos fruto de su proyección sectorial.

La primera cuestión que trata y promueve el autor en ese capítulo, es su consideración a la importancia y significación del reconocimiento a la innovación en el turismo rural, como algo director y condicionante. Por lo que debe afirmarse de manera rotunda que, al turismo rural, igual que a cualquier otra proyección en el análisis sectorial del turismo, se le habrá de tratar con especial interés, en el entorno de su diversidad, intensidad y capacidad, para que el turismo rural pueda manifestarse como clase de actividad innovadora. A la que se le ofrece una enorme posibilidad de desarrollo, tanto en su perfil cualitativo como en su perfil cuantitativo. Fundamentalmente, porque existe el principio filosófico que reconoce que lo que no innova periódica y continuamente, tenderá a la desaparición.

Asimismo, se destaca como segundo factor potencial de innovación para la utilización de procesos cualitativos referidos a las diferentes clases y formas de destinos rurales, el referido a la oferta gastronómica. Tales como los destinos potenciales para la promoción de nuevas formas de turismo, con proyección —en este caso— a la dimensión cualitativa de la oferta de alimentos y bebidas. Tal como puede ser el turismo gastronómico.

Puede destacarse la capacidad y potencialidad que poseen los caracteres y formas señaladas, como atracciones relacionadas con los recursos naturales, ya que el conjunto de atractivos y elementos de proyección naturalista configuran un rico patrimonio de contenidos que genera un núcleo de interesantes recursos turísticos de gran significado para los viajeros procedentes de otros lugares.

Sin duda, son numerosas las posibilidades que se pueden habilitar para crear, en diferentes lugares, núcleos de atracción de potenciales desarrollos turísticos. Todos ellos pueden convertirse en virtuales elementos de atracción, configurando espacios concretos que pueden y deben convertirse en núcleos de motivación viajera. En ese sentido, de acuerdo con los autores de este trabajo, han de organizarse numerosos núcleos, ricos de recursos, que en todo momento han de servir para crear nuevos circuitos de viajes. Aquellos que posibiliten espacios, hoy apagados en cuanto a su capacidad viajera, puedan convertirse mañana en destinos imaginativos, nuevos y complementarios, y de gran valor cultural. Tal como es el caso del turismo investigador, tecnológico y rural. Insertos en espacios naturales como los bosques, el alpinismo y la historia.

De ninguna manera hoy se puede pensar en definir tendencias turísticas que puedan oscurecer las enormes capacidades de atracción, hoy brindadas en el balance del inventario real del turismo. El cual ofrece un inmenso inventario de posibilidades, en donde, sin duda, se ha de destacar el turismo rural, como ejemplo de alternativas viajeras que con mayor fuerza se procura.

Manuel Figuerola Palomo

AUTORES DE LA OBRA
Manuel Figuerola Palomo

Experto internacional en turismo. Director de la Escuela Oficial de Turismo. Desde 1978 hasta 1986 fue jefe del Gabinete de Estudios Económicos del Instituto de Estudios Turísticos. Desde 1986 hasta 1989 fue consejero técnico del Secretario General de Turismo de España (trabajando en numerosas relaciones técnicas y políticas). Delegado en temas de carácter educativo, económicos y de representación administrativa (OCDE, OMT, UE, etc.). De 1989 hasta 1996 asumió la dirección general de Promotora Internacional de Turismo (PRITUR). Desde 1993 hasta 1996 fue también secretario general de AECIT (Asociación Española de Expertos Científicos de Turismo). Entre 1996 y 2016 asumió la asesoría económica de la FEHR, compaginado su actividad profesional con la formación académica universitaria y la dirección del doctorado en turismo de la Universidad Nebrija, de la que presenta la categoría de profesor emérito. A partir de 1990 participó como profesor invitado en muchos centros de educación y formación turística, impartiendo docencia en más de treinta universidades españolas y extranjeras. En su cuadro de condecoraciones y reconocimiento pose la medalla al Mérito Turístico.

Arturo Crosby

Pionero en Turismo Rural, Verde, Sostenible, Ecoturismo en Europa y Latinoamérica. Biólogo Ambiental con postgrado en Desarrollo Turístico Sostenible en zonas rurales (DEA-doctorando). CEO de Forum Natura Internacional. Director de Destinos verdes y el curso de postgrado en gestión e innovación sostenible de destinos turísticos de la Universidad Complutense de Madrid. Autor y coautor de siete libros. Asesor y consultor en turismo en zonas rurales y naturales, innovación, turismo y sostenibilidad, etc. para diferentes organismos internacionales (OMT, UE, PNUMA; ONG’s, secretarias de turismo y medio ambiente de España y otros países, AECID, Swisscontact, Belgian Development Agency, etc.). Editor y director de Natour, revista y blogs en diferentes medios: EFEverde, Hosteltur, Mundo Financiero, etc. Propietario de negocio de turismo rural-naturaleza en La Vera (Extremadura) durante 17 años (2000-2017). Profesor, conferenciante, panelista, director de cursos y seminarios tanto para universidades, organismos públicos internacionales, nacionales y locales en Europa, América, África, Asia y Oceanía.

Julio Grande Ibarra

Licenciado en Humanidades y Máster en Gestión Cultural. En la actualidad es director de Sepinum, consultora especializada en turismo y desarrollo rural. Ha desarrollado toda su carrera profesional, de más de 35 años, en el campo del desarrollo rural y en la puesta en valor de su patrimonio. Entre sus últimos trabajos caben destacar el desarrollo de la estrategia de turismo de Asturias, la puesta en marcha del club de producto de cicloturismo en Madrid, el club de producto de Sidraturismo en Asturias y el diseño de los planes de turismo del alto valle del Najerilla y de la Sonsierra en La Rioja. Ha desarrollado diferentes planes de salvaguarda de patrimonio inmaterial. Es autor de más de cuarenta artículos y monografías sobre diferentes campos relacionados con el mundo rural.

Javier Solsona Monzonís

Doctorado por la Universitat Jaume I de Castellón con la tesis Desarrollo turístico en espacio rural, análisis de la situación y prospectiva. Estudio aplicado a la Comunitat Valenciana. Ha sido jefe del servicio de Estudios y Planificación de la Agència Valenciana del Turisme y director del Instituto Valenciano de Tecnología Turística, INVAT·TUR. También ha sido profesor asociado de la Universitat Politècnica de València, en el grado de Turismo, así como colaborador en diferentes postgrados de turismo de la Universitat de València y de la Universitat d’Alacant. Actualmente es jefe del Área de Formación de Turisme Comunitat Valenciana desde donde dirige la red de centros de formación turística «CDT».

ENric López C.

Docente e investigador de CETT-UB y director de Emprendimiento de CETT Fundació. Es miembro del Grupo de Investigación en Alojamientos Turísticos y Restauración. Experto en marketing digital, lleva gran parte de su carrera profesional vinculado a este ámbito de conocimiento: docencia, investigación, conferenciante, etc. Además, es miembro de comités científicos de congresos académicos, y responsable de Emprendimiento, Fundraising y Premios a la Excelencia Académica de CETT Fundació. Es codirector del Observatorio del Turismo Rural en España con EscapadaRural.com y Netquest, desde sus inicios en 2013, y participa de forma activa en COETUR desde su primera edición. También es codirector del Instituto de la Digitalización en Turismo con Vodafone Business España desde 2020. Es colaborador de la publicación especializada en el sector travel Smarttravel.news. Apasionado por la innovación pedagógica y el emprendimiento (sostenible y responsable) con base tecnológica en el sector del turismo, la hostelería y la gastronomía.

Mayra Antonieta Sandoval Quintero

Investigadora en formación del Instituto Universitario de Estudios Latinoamericanos (IELAT) de la Universidad de Alcalá (España). Es parte del grupo de cátedra en el curso de postgrado en Gestión e innovación sostenible de destinos turísticos de la Universidad Complutense de Madrid. Fue Profesora Investigadora de Tiempo Completo en la Universidad Intercultural del Estado de Puebla, México (2017-2019). Impartió catedra en el Colegio de Tlaxcala (México). Ha sido asesora en universidades mexicanas de educación pública para el desarrollo, certificación y actualización de programas de estudio de grados en turismo alternativo. Participó en el Cuerpo Académico UIEP-04 «Patrimonios, Turismo y Espacios Rurales». Es parte del comité fundador de la Asociación Mexicana de Turismo Rural (AMEXTUR). Conferencista en congresos, seminarios, foros y coloquios.

Aurora Pedro Bueno

Doctora en Economía, profesora titular del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valencia. Consultora de la UNWTO durante más de 25 años, especialmente en el área de educación y formación turística: Miembro del Tedqual Programme, impartiendo cursos sobre Tourism Policy Strategy en diferentes países. Directora del Silk Road Capacity Building Programme en 2017. Co- directora del Máster en Estrategia y Gestión Sostenible de los Destinos Turísticos de la UOC. Vicepresidenta del Comité de Miembros Afiliados de la UNWTO 2013-2015. Directora de la Cátedra de Nueva Transición Verde en Turismo en la Universidad de Valencia.

Juan Carlos Torres Riesco

Licenciado en Ciencias Económicas, Universidad Complutense de Madrid, 1975. Director de numerosos trabajos de consultoría turística y ordenación del territorio para distintos ministerios de la administración española, Instituto de Comercio Exterior de España (ICEX), Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, Unión Europea, Organización de Estados Americanos, Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), Secretaría de Estado de Turismo y Comercio de España y otras entidades y programas. Ha dirigido y coordinado, desde 1983, la práctica totalidad de las más de 150 referencias de Planta, S.A., empresa consultora fundada por él. Entre los trabajos relacionados con proyectos, dirección y consultoría, turística y ambiental, territorial, desarrollo local, cursos capacitaciones, conferencias, etc., en España, Portugal, Rumanía, Eslovaquia, China, Irán y dieciséis países latinoamericanos.

Urška Starc-Peceny, Matevž Straus, Jurij URBANI, Hrvoje Ratkajec, Tomi Ilijaš

Urška Starc-Peceny (mujer), PhD, realizó sus estudios en Eslovenia, Italia y Austria. Realizó un doctorado en Comunicación Empresarial con especialización en Nuevos Medios y Tecnologías, su tesis se tituló Netlife. Desde el 2001 ha investigado el diseño colaborativo en la realidad, principalmente en la IA y el big data, elementos que cada vez juegan un papel más importante en el mundo. Desde Europa hasta Oriente Medio, suma más de veinte años de experiencia como emprendedora. Directora de Innovación en ARCTUR Ltd. Actualmente dirige el Departamento de Turismo 4.0 centrado en difundir las tecnologías de la Industria 4.0 en el turismo para crear un futuro en el que todos queremos vivir. Vive entre Eslovenia y Viena, Austria, donde hackea los formatos de colaboración como líder del Desafío de Aplicaciones Espaciales de la NASA en Austria. También es profesora universitaria en temas relacionados con la inteligencia.

Antonio Montecinos Torres

Es licenciado en Administración Turística por la Universidad Anáhuac (México). Doctorado en Turismo con la especialidad en Planificación Gastronómica y Turística Sostenible en la Universidad Antonio de Nebrija (Madrid). Postgrados en Advanced Marketing for Hotels y Food And Beverage Management (Cornell, Nueva York). Autor del libro Turismo Gastronómico Sostenible.

Sandra Abreu Ortiz

Profesional en Ciencias Políticas con quince años dedicados al fortalecimiento del sector turismo. Es gerente y socia de AVIAEXPORT, una de las empresas del Grupo AVIATUR, dedicada a la consultoría en desarrollo turístico. Su trabajo se ha centrado en la planificación turística, el diseño de experiencias turísticas, así como en la generación de estrategias para la consolidación y promoción de destinos turísticos. Ha participado en los principales proyectos de desarrollo del sector en Colombia y ha tenido la oportunidad de aportar y apoyar procesos en todas las regiones del país. Tiene una maestría en seguridad y defensa nacional, que enfocó en el estudio de las oportunidades que tiene el turismo como herramienta de construcción de paz. Ha sido consultora de organismos internacionales, fue gerente de una agencia de viajes; es catedrática y conferencista.

Tracy Harwood

Profesora de cultura digital en el Instituto de Tecnologías Creativas de la Universidad de Montfort, en Reino Unido. Tiene experiencia en la gestión práctica de Management background. Cuenta con un doctorado en comportamiento de negociación, es directora del Laboratorio de usabilidad de la Universidad (www.dmu.ac.uk/usabilitylab). Cofundadora y directora del galardonado Art AI Festival (art-ai.dmu.ac.uk), también es coanfitriona del podcast de cine internacional And Now For Something Completely Machinima (www.completelymachinima.com). Sus investigaciones han sido financiadas por el Arts and Humanities Research Council, InnovateUK, InternetNZ y Arts Council England. Su trabajo es transdisciplinario, cruzando las disciplinas de la informática, las artes, el diseño, la salud y el marketing. Los proyectos actuales en los que se desempeña se relacionan con la aplicación de tecnologías emergentes en contextos comerciales y de consumidores, incluida la inteligencia artificial, Internet de las cosas, realidad virtual y realidad aumentada. Ha publicado en revistas de marketing y creatividad digital, incluidas Journal of Services Management, Journal of Service Marketing, Journal of Service Theory and Practice, Journal of Consumer Behavior, Leonardo, Digital Creativity y Journal of Visual Culture.

Lucília Cardoso

Es doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Vigo (España) desde 2010. Investigadora del CITUR, Instituto Politécnico de Leiria (IPL), Portugal. Actualmente se desarrolla en Suiza, también es investigadora de post-doctorado del IPL en neuromarketing aplicado al turismo. Es especialista en branding de destinos turísticos y sus publicaciones inciden en la psicología cognitiva aplicada a las elecciones del turista.

Noelia Araújo Vila

Es doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Vigo (España), y profesora en la misma universidad. Entre sus líneas de investigación se encuentran el turismo, el marketing y la gestión empresarial.

Giovana Goretti Feijó de Almeida

Es doctora en Desarrollo Regional con un post-doctorado en Brasil en Gestión Urbana/Ciudad Digital Estratégica. Es investigadora en el CITUR Politécnico de Leiria (Portugal).

INTRODUCCIÓN
¿Por qué del fracaso al éxito?

Arturo Crosby

Antes de nada, me gustaría explicar el porqué del título de este libro, Del fracaso al éxito en la nueva era del turismo rural, aunque no me gusta usar el término de fracaso como tal, sino más bien para significar los errores que deben servir como lecciones para aprender.

Lo cierto es que, si nos atenemos a las definiciones existentes, el fracaso implica que no se han conseguido los objetivos deseados o marcados, mientras que el éxito es lo opuesto. Es decir, alcanzar aquello que alguien se propone.

En el éxito se trata de lograr objetivos y metas personales, de convertirse en lo que uno realmente quiere ser, en vivir la vida en la forma en la cual uno la quiere vivir, en hacer lo que uno realmente quiere hacer, en lograr lo que uno se propone.

La cuestión es ¿cómo evaluar el éxito del turismo en las zonas rurales cuando convergen y divergen los intereses personales (emprendedor/a), empresariales, sociales, territoriales, políticos, ambientales, etc., cada cual con diferentes metas y fines a alcanzar, cuando, en muchas ocasiones los protagonistas no van en la misma dirección?

Quizás el turismo y sus expertos deberían buscar, a pesar de su dificultad, esa convergencia de intereses y encontrar soluciones que puedan satisfacer al conjunto. Ponderar el peso específico sobre alguno de estos actores implica balancear los resultados hacia un solo lado o actor, y entonces ese éxito puede convertirse en el fracaso para el conjunto de los actores implicados.

La palabra «éxito» viene del latín exitus y significa final o término... Si vamos a su acepción original, éxito es todo aquello que pone fin a una carencia o a un sufrimiento y precisamente las zonas rurales en muchos lugares, especialmente del contexto europeo y más aún en su zona sur, llevan una tendencia de migración y abandono de su territorio rural hacia las urbes muy elevada, por las carencias existentes, tanto de servicios, infraestructuras, empleos, sanidad, cultura, deporte, comunicaciones que a la vez son necesarias para una gestión eficaz de la actividad turística.

Para combatir esta carencia surge la política europea de invertir y ayudar mediante subvenciones a fondo perdido los diferentes emprendimientos, en los que destaca la actividad turística, especialmente en estas últimas dos décadas. Si bien, hay que señalar que en estos últimos años también se ha producido una tendencia hacia la bio-innovación, relacionada con la transformación verde europea, que sin duda tendrá su aplicación en el turismo y la restauración.

Es decir, a diferencia del turismo convencional del sol y playa, el turismo en estas zonas rurales nace para dar una respuesta política y no a una demanda. Es decir, sus planteamientos en origen no tratan de jugar las reglas de la oferta y la demanda existentes, ya que no surge como respuesta a una demanda existente y ni siquiera se plantea como tal. Lo que condiciona todo su desarrollo posterior.

Evidentemente, en una mayoría de sitios rurales, se podría afirmar que no ha conseguido los objetivos, ya que siguen las carencias, pudiéndose decir, por tanto, por definición, que ha sido un fracaso. Sin embargo, si analizamos el fenómeno desde una perspectiva más individual, por ejemplo, un negocio turístico, podríamos afirmar que hay diferentes casos en los que sus emprendedores han conseguido éxito. Entonces sí es posible pasar de una etapa de fracaso a otra de éxito.

Todo depende también de la relatividad de la definición o concepto, porque viene a la cabeza esta pregunta: ¿El éxito lo valoran terceras personas? ¿Quién define y juzga el éxito? Éxito se relaciona con alcanzar la felicidad y ésta es muy subjetiva y está asociada a la pérdida del miedo, uno de los mayores obstáculos en los emprendimientos.

Entonces, podríamos decir que la media en la ocupación anual del turismo en zonas rurales es de aproximadamente un 25% (90-100 noches/año). Es decir, entre el 15% y 40% en estos últimos quince años, ¿podría considerarse un éxito o un fracaso?

Obviamente, en términos de rentabilidad empresarial, de negocio y generación de empleo es más que dudoso llamarlo éxito, es imposible cumplir esos objetivos económicos. Pero la pregunta es si a nivel personal y social pueda serlo: ¿quién lo define?, ¿cada cual?

Para un emprendedor/a, el turismo, más concretamente el alojamiento, puede ser un negocio complementario a otros y por tanto esa ocupación ya le supone el extra que necesitaba. Para los demás, sin embargo, y cada vez más es su actividad principal, salvo casos específicos, sería imposible alcanzar las metas de negocio, aunque sí otras más personales, emocionales, psicológicas, etc.

Algunos administradores públicos locales miden el éxito por el número de personas o visitantes (excursionistas versus turistas) que pasan horas en su municipio (las tradicionales fiestas o eventos de la localidad).

Es un hecho que la gran diferencia entre excursionistas y turistas es la cantidad de ingresos económicos puntuales y anuales y su impacto ambiental, social y cultural en el sitio.

Durante los diferentes periodos de confinamiento debido a la pandemia de la COVID-19, quedó de manifiesto que el denominado «turismo de proximidad» (quizás medible en tiempo de hasta un radio de una hora en vehículo de su sitio de origen o residencia) muchas zonas rurales y naturales han sufrido una sobresaturación desmesurada. Pero con una gran mayoría de excursionistas de horas o días, que en general y a pesar de la posible imagen de grandes números traducidos a beneficios es completamente negativa. Por lo cual hay que recalcar que un visitante o un excursionista no genera la misma derrama económica que un turista, y sí unos impactos ambientales y sociales mayores en el sitio.

Podría afirmarse que a mayor número de visitantes excursionistas, mayor coste y menores ingresos y beneficios, a pesar de lo que algunas autoridades locales pensaban. Posiblemente después de hacer el balance de resultados durante estos confinamientos, muchos se han dado cuenta de esta ecuación, aunque dudo que permanezca en la memoria después de unos pocos años.

Pretender que la sostenibilidad y competitividad sean los objetivos, como ocurre en muchos casos, sería un gran error. Sería importante recordar que el turismo rural, el turismo en zonas rurales ante todo es turismo y no tiene otras reglas de juego que las del turismo, aunque a algunos les gustaría tener otras alternativas y de hecho fue una tendencia muy relevante en la ley de la oferta y demanda. Donde el marketing, promoción, publicidad, comercialización y gestión de alojamiento es un proceso igual, aunque manteniendo la escala y la realidad territorial, que obviamente es lo que más dificulta para conseguir una rentabilidad mayor.

Pretender que la sostenibilidad y competitividad sean los objetivos, como ocurre en muchos casos es otro gran error, ya que entiendo que son herramientas para conseguir el éxito y no objetivos como se suele confundir bastante a menudo.

Teniendo en cuenta la valoración del éxito en el turismo, es más que relevante recordar que esta actividad productiva se origina como «agroturismo» en sus diferentes modalidades. Es decir, aquel segmento turístico cuya motivación principal se basa en el descubrimiento y disfrute de la experiencia rural (agropecuaria). Para lo que es necesario desarrollarlo en explotaciones agrarias, pecuarias o mixtas; explotaciones en activo en las que dicha actividad rural surgió como un complemento económico que en algunos casos terminó por sustituir el negocio original.

Sin embargo, la evolución de esta oferta en algunos países europeos fue diferenciándose en granjas-restaurantes, campings, granjas-escuelas, etc. hasta reducirse considerablemente, casi desapareciendo en muchos sitios, pero retomándose en estos últimos años aunque con formatos muy diferentes, donde la explotación agraria es de escaparate y más bien se basa en otras cercanas con producción preferiblemente orgánica (se suele denominar ecológica) que de alguna manera podría denominarse re-invención, innovación o adaptación a un mercado verde con crecimiento exponencial en la mayoría de los países.

Esta oferta es un caso que de alguna manera muestra un claro ejemplo de resiliencia y, como antes comenté, de adaptación a la evolución de la demanda. En muchos casos como el mercado español, los propietarios de alojamientos rurales cuentan que una mayoría de su clientela demanda más servicios que no representan en nada la ruralidad como motivación del viaje. Véase wi-fi de alta velocidad, televisores de gran tamaño con Netflix, o videojuegos, jacuzzi, piscina, etc. que nos vuelve a plantear si esta adaptación de la oferta a esta nueva demanda podría considerarse ¿éxito o fracaso?

Quizás para entender esta tendencia de los últimos años de este turismo neorural, nos podríamos fijar en el caso de un pueblo chino de Xiapu que, como respuesta a una crisis económica en su sector primario, se ha reinventado creando un pueblo diseñado para satisfacer los deseos de la demanda, fabricando escenas y experiencias rurales para turistas convencionales que desean vivir esas emociones y especialmente poderlas contar con fotos para las redes sociales. Parte de los habitantes y espacios rurales recrean historias exclusivas para los visitantes. Podríamos decir que sería una especie de parque temático de turismo rural que, según afirman, está teniendo un gran volumen de clientes y beneficios económicos.

Es decir, existe una oferta turística rural importante en número que quiere dar respuesta a las motivaciones y expectativas de una demanda que probablemente se aleja de lo que podría obtener en el entorno rural y natural, con el fin de incrementar su rentabilidad.

Entiendo que esta tendencia de alguna forma está relacionada con la poca madurez del mercado, ya que al mismo tiempo existe otra tendencia que, sin renunciar a cierta confortabilidad, exige una denominada autenticidad basada en los valores rurales y especialmente naturales.

Por otra parte y refiriéndome a la situación actual y las consecuencias positivas y negativas que está teniendo el turismo, y específicamente el turismo en las zonas rurales debido a las diferentes políticas de restricciones provocadas por la COVID-19 por las que parece se ha beneficiado esta tipología turística con menos concentración de turistas, más dispersos y con contacto estrecho con la naturaleza, mencionar que no se ha incluido ningún capítulo ni apenas referencias porque entiendo que es una situación totalmente coyuntural y que está confundiendo a la oferta que piensa más en un cambio de tendencia de la demanda, algo que nadie ha demostrado, especialmente porque no hay ningún dato que lo corrobore.

Puede ser que sí exista una tendencia al alza de un turismo más vinculado con el medio natural, el bienestar y la gastronomía. En mi opinión, puede existir una tendencia en alza hacia un turismo más vinculado con el medio natural, el bienestar y la gastronomía, pero es algo que se estaba notando años antes que ocurriese esta pandemia. Lo mismo que con el tema de la sostenibilidad, consecuencia de la saturación turística de destinos o, mejor dicho, de ciudades, atractivos turísticos naturales y culturales, pueblos, etc. que llevaban más de una década alcanzando niveles que rompían su posible capacidad de carga. Algo que sin embargo no ocurría en aquellos destinos turísticos, esencialmente de sol y playa, que estaban planeados o preparados para recibir flujos de turistas que en otros territorios sobrepasaban sus posibilidades de acogida.

Análisis de los capítulos en tres áreas de conocimiento

Al diseñar esta publicación tratando de llevar a cabo una idea coherente, actual, pero sin fecha de caducidad, que de alguna manera pudiese contextualizar y resumir los contenidos, se planteó un índice temático basado en tres áreas de conocimientos: El Territorio, el Desarrollo y las Propuestas, que seguidamente se detallan:

1 Territorio. En este capítulo incluimos esencialmente una de las preocupaciones más relevantes de las zonas rurales, se trata de cómo mitigar la migración rural hacia las grandes urbes con la pérdida de población y hasta posible extinción de los núcleos rurales, esencialmente en el contexto europeo y más específicamente con datos de España. Como se ha expuesto anteriormente, es precisamente esta situación social y luego ambiental (conservación de los ecosistemas de zonas abandonadas) la que da origen al impulso político-económico de Europa en pro del turismo en las zonas rurales.Por dar solo un dato a modo de ejemplo, tan solo en España hay 6.827 poblaciones con menos de 5.000 habitantes, que concentran a 5,7 millones de personas. Es decir, el 12% de la población total, lo que implica el peso específico que podría tener el turismo si se sabe gestionar.Así, los temas a tratar son: La despoblación rural, capítulo de Visión de Turismo en España - Tendencias del turismo rural - El turismo rural en España: una visión global de la demanda en el sector a través del Observatorio del Turismo Rural.

2 Desarrollo. Siguiendo con el motivo u origen de este turismo en el entorno rural en este tipo de territorios, uno de los principales objetivos marcados a nivel estratégico ha sido obtener un desarrollo a nivel local derivado del turismo, pero es algo que se tiene en duda y lo veremos en los siguientes puntos: Reflexiones sobre el desarrollo y el turismo rural - Políticas y gobernanza turística en las zonas rurales - Los principales errores en la gestión empresarial del turismo rural en España - El turismo como motor de impacto positivo en el entorno rural - Turismo 4.0.

3 Propuestas. Las propuestas son la respuesta a través de una de las ideas lanzadas en este libro, basándose en el territorio y en la capacidad de conseguir el desarrollo. En esta área de conocimiento se desarrolla especialmente la innovación aplicada al turismo y específicamente al movimiento en las zonas rurales, tanto desde un marco más teórico a una aplicación enfocada a segmentos que consideramos target para poder ser más competitivos, como el turismo gastronómico, el de naturaleza y el bienestar. Pero sin olvidar y destacando las herramientas clave para conseguirlo como es el marketing y el trabajo innovador de promoción en base a la imagen de los destinos.Innovación en el turismo rural para la competitividad - Turismo gastronómico sostenible rural - Turismo de naturaleza en zonas rurales - El turismo de bienestar como oportunidad de desarrollo sostenible rural - Tecnologías para el turismo, la innovación y las zonas rurales - Marketing en los destinos rurales. Estado de la investigación en este campo - Imagen y marca de destinos turísticos rurales: nuevas formas de planificar y promover los territorios.

¿Ha cambiado el turismo rural?

Es curioso que desde que escribí mis primeros libros en 1993, titulados El desarrollo turístico sostenible en el medio rural y la Guía de autoempleo en turismo rural (para el Instituto Andaluz de la Mujer), la situación o mejor dicho el state-of-the-art de esta actividad realmente no ha sufrido cambios importantes, salvo determinadas excepciones, especialmente en estos últimos años, que precisamente confirman los planteamientos de propuestas incluidos en esta publicación.

Y ya en 2009 comencé a insistir sobre la necesidad de hacer cambios importantes, editando el libro Reinventando el turismo rural. Gestión y desarrollo, porque este subsector había crecido y consolidado en muchas zonas. Sin embargo, quedaba la misma asignatura pendiente referida a no conseguir el éxito y los objetivos marcados por los diferentes actores involucrados.

En esta nueva publicación se aporta un enfoque más novedoso, diferente, que seguro va más acorde a las tendencias del mercado que como ya se sabe cambian cada vez más rápidamente.

Sobre los autores

Los diferentes autores de este libro provienen del mundo académico, de la consultoría y de la empresa, con una muy importante experiencia de trabajo tanto en España como internacional por lo que esta publicación aborda el tema con un mix de conocimientos diversos y realidades geográficas ya que sus nacionalidades incluyen varios países como España, Portugal, México, Colombia, Reino Unido y Eslovenia que sin duda le otorga una perspectiva más integral, global y a la vez local.

Para quien escribe esta tipología de turismo, no puede o no debe seguir dependiendo de situaciones coyunturales, como son los efectos de la actual pandemia de la COVID-19 y sus restricciones turísticas además de miedos en parte de la demanda. También necesita un cambio disruptivo que quizás hablamos más de la necesidad de una transformación versus una revolución e ir así dando pasos de un cambio de estrategia a nivel individual empresarial o de negocio y, por supuesto, a nivel territorio, creando de verdad destinos turísticos que sin duda beneficiarán a los emprendimientos existentes y futuribles, ayudando sin duda alguna a generar desarrollo local y más estabilidad económica, social y ambiental, algo que el entorno rural adolece todavía en líneas generales

En definitiva, si el turismo es en realidad una fábrica de emociones que generan momentos de felicidad, conseguirlo tanto para la oferta como para la demanda es en resultado un «éxito» y realmente es lo que se debería marcar como objetivo general, siempre teniendo en cuenta la relatividad del concepto.

Figura 1. El éxito en el turismo: creación de momentos de felicidad

Fuente: Crosby, 2021

Seguramente este libro les aportará las reflexiones y herramientas para poder ser más innovadores y ayudarles a conseguir el éxito deseado.

Primera parte
TERRITORIO

1.1. La despoblación rural: Visión de Turismo en España

Julio Grande Ibarra

1.2. Tendencias del turismo rural de cara al futuro

Javier Solsona Monzonís

1.3. El Turismo Rural en España. Una visión global de la demanda en el sector a través del Observatorio del Turismo Rural

Enric López C.

LA DESPOBLACIÓN RURAL
Visión de turismo en España

Julio Grande Ibarra

A modo de introducción

La despoblación rural se ha puesto de moda. De repente se ha convertido en un tema recurrente. Ha pasado del olvido absoluto a la noticia permanente, de la falta de sensibilidad a una aparente preocupación desmedida, de la falta de políticas a aparecer como un problema estratégico, de que a casi nadie le importara esto a candidatos haciéndose fotos «rurales».

Pero la despoblación y abandono del medio rural no es un tema nuevo. La decadencia del medio rural es una cuestión de larga gestación que lleva siglos de evolución y que en las últimas décadas ha entrado en un proceso de aceleración condicionado por múltiples causas. Pero no es desde luego una cuestión nueva. Por eso sorprende que, de golpe, se convierta en uno de los problemas fundamentales de nuestra sociedad, un problema del que todo el mundo habla y opina, al que parece que tenemos que encontrar una solución mágica o que vamos a resolver a corto plazo con unas cuantas medidas puntuales y, en muchas ocasiones, inconexas.

No es un problema coyuntural y, por tanto, no podemos enfocarlo así. No se han producido en los últimos meses cambios sustanciales que hayan generado un nuevo escenario o que hayan desencadenado o agravado sensiblemente el problema. Quizá se haga más evidente, pero las causas de ello hay que buscarlas más en que nos encaminamos hacia un final de ciclo.

No es tampoco un proceso local o regional. Estamos ante un escenario global que afecta al conjunto del planeta donde la tendencia a la urbanización es una constante. El mundo es y, probablemente lo va a ser más cada día, urbano. La ciudad como sinónimo de progreso, de evolución, de innovación, de modernidad. La vida se planifica, se ordena y se dirige desde las ciudades y para las ciudades. Socializamos en lo urbano; todos, incluidos los habitantes de medio rural, somos cada vez más urbanos.

Sí hay que reconocer que, al menos en nuestro entorno, algo ha cambiado: el problema ha emergido. Y sin duda esto es una gran noticia. En España dos circunstancias han marcado el paso de esta situación. En primer lugar, la publicación en el año 2016 del trabajo de Sergio del Molino La España vacía, obra que ha alcanzado un gran éxito de público y una más que importante repercusión mediática. Por otro lado, el trabajo de algunos pequeños colectivos de algunas de las provincias más despobladas del país que han conseguido gran proyección en los medios de comunicación, sensibilizando a una parte importante de la opinión pública acerca de la realidad de los territorios del interior donde el problema está alcanzando niveles irreversibles. Dos acontecimientos que han generado, de manera inmediata, la publicación de varias obras sobre el particular, en general de carácter divulgativo, que si bien en algunos casos no aportan grandes reflexiones sobre el problema, contribuyen a mantener el debate abierto; han despertado el interés y la simpatía de buena parte de la población; han despertado el interés de los medios por el problema —con lo que ello representa de movilización y difusión—; y, lo que desde luego es un éxito muy notable: han iniciado un proceso de coordinación de iniciativas del medio rural tradicionalmente inmerso en un sistema atomizado, lo que da una nueva proyección a la situación. Todo ello ha conseguido que el tema ocupe un lugar en la agenda política. Habrá que ver si esto se traduce en que nuestras administraciones despierten del letargo en que llevan décadas inmersas en lo que a la despoblación rural se refiere.

Resulta imposible en unas pocas páginas abordar algo tan complejo y diverso. Un proceso sistémico en el que multitud de factores interactúan y motivado por numerosas y diferentes razones. Pero sí podemos plantear algunas reflexiones que nos permitan centrar algunos aspectos claves del problema con el ánimo de poder establecer puntos de reflexión, tanto en el diagnóstico como en algunas de las soluciones, eficaces o no, que se plantean, como es el caso del turismo.

Un problema universal

La despoblación rural es un problema universal. No es una tendencia regional o local, es una cuestión planetaria: el mundo rural está claramente en un proceso regresivo. En la actualidad el 55% de la población reside en ciudades, en 2050 la previsión es que esta cifra se eleve hasta un 68%. La población urbana ha pasado de 751 millones de habitantes en el año 1950 a 4.200 millones en 2018. En América del Norte el 82% de la población es urbana, un 81% en el caso de América Latina y Caribe, un 74% en el caso de Europa, un 68% en Oceanía, un 50% en Asia y un 43% en África. África y Asia acogen casi el 90% de la población rural mundial. El futuro del mundo parece abocado a ser urbano.

Gráfico 1: % población rural urbana a nivel mundial

Fuente: Banco Mundial. Elaboración propia


En 1960, el 66,4% de la población mundial habitaba en espacios rurales. En 2018 ese porcentaje se había reducido hasta el 44,7%. En el año 2007, por primera vez, la población urbana superaba a la rural, una tendencia de crecimiento que parece tan imparable como el descenso de la rural. Una situación que, en todo caso y a pesar de la tendencia, presenta realidades diferentes en las distintas zonas, tanto en lo que se refiere a los números totales de población rural/urbana como al ritmo de cambio. Hemos tomado los datos de algunos países que nos pueden servir de ejemplo ilustrativo. España tenía en 1960 un 56,5% de población urbana, cifra que asciende a 66% en 1970, al 72,8% en 1980, fecha en la que este incremento de población urbana se ralentiza. En la actualidad la población urbana española se sitúa en el 80,3% del total.

Gráfico 2: % de población urbana en algunas zonas de ejemplo

Fuente: Banco Mundial. Elaboración propia

En Argentina, la población urbana representaba en 1960 ya un 73,7% del total, con un gran peso demográfico centrado en la capital. En 2018 esta cifra se situaba en un alarmante 91,9%. Brasil, en el año 1960, tenía un 46,1% de población urbana; en 2018 esta cifra se había elevado al 86,6%. Chile alcanzaba el 87,6% de población urbana en 2018. México también supera el 80% de población urbana, cuando en el año 60 el porcentaje era del 50,6%.

Bolivia, que al inicio de la serie presentaba un 36,8%, alcanza en 2018 un 69,4%; Ecuador pasa de un 33,8 a un 63,8%; Perú del 46,8 al 77,9%. El conjunto de América Latina y Caribe pasa de un 49,5% a un 80,6% en el periodo estudiado. Aunque son solo unos cuantos ejemplos, los datos sin duda, asustan.

Conviene llamar la atención a que en los últimos años parece que, en estos países tomados como ejemplo, el ritmo de incremento de la población urbana se ha ralentizado ligeramente, siendo este enlentecimiento menos marcado en aquellos casos que partían con un mejor porcentaje de población rural

Es interesante que valoremos, además de los porcentajes de población rural-urbana, los números absolutos de habitantes rurales para poder completar una visión aproximada de cuál es la realidad. Las previsiones de Naciones Unidas es que el medio rural experimente a nivel mundial un leve incremento en el número absoluto de habitantes del medio rural, para caer luego en una pérdida neta, situándose para el 2050 en una cifra en torno a los 3.100 millones de habitantes rurales, cifra que se situará por debajo de los 3.400 millones actuales.

Gráfico 3: Cifras de población rural

Fuente: Banco Mundial. Elaboración propia

En el caso de España, por ejemplo, la población rural se situaba en el año 1960 en poco más de trece millones y cuarto de habitantes; en 2018 no llega a los nueve millones doscientos mil. El medio rural no solo pierde peso relativo desde el punto de vista demográfico, sino que tiene una disminución clara en el número de habitantes. Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre con el porcentaje de población rural/urbana que mantiene una caída constante en detrimento del medio rural, en el número absoluto de habitantes vemos que entre los años 1995 y 2008 se produce un incremento de la población rural que pasa 9.590.975 a 10.120.932, para volver a partir de entonces y hasta nuestros días a una pérdida neta de habitantes. Este incremento de casi 530.00 personas no compensó como hemos indicado la situación porcentual rural/urbana. Pero llama la atención cómo la situación de pérdida de población absoluta se agudiza a partir de ese año con una disminución entre 2008 y 2018 de nada menos que 926.165 habitantes, lo que representa una pérdida del 9,2% de población en la última década.

En el resto de los países que hemos tomado como ejemplo, la situación, en lo que se refiere a los números de habitantes en el medio rural, presenta una realidad mucho más diversa. México, Perú, Bolivia y Ecuador terminan el periodo de estudio con un incremento en los números absolutos de población rural, mientras que Brasil, Argentina y Chile sufren importantes descensos.

Las previsiones para el medio rural no son desde luego muy halagüeñas. La población mundial crece de manera importante, pero la población rural cae, no ya solo a nivel porcentual sino, en un plazo muy breve, en números absolutos. Previsiblemente, se irá generando un proceso en el que el despoblamiento rural se acelerará y el mundo rural perderá peso real en el contexto mundial. El mundo será urbano.

¿Qué es el medio rural hoy?

Julio Caro Baroja comenzaba su conocido trabajo sobre el carnaval con la dura manifestación de que «El carnaval ha muerto», expresión que podemos justificar por la pérdida del sentido que estas celebraciones representaban. Quizá ha llegado el momento que nos hagamos la misma pregunta sobre el medio rural: ¿ha muerto el medio rural?

El primer problema que nos encontramos es, curiosamente, la dificultad para definir lo rural. Tradicionalmente se consideraban rurales aquellos espacios con baja densidad de población, formados por núcleos urbanos de pequeña dimensión y fuertemente vinculados con la agricultura y la ganadería. Una definición que parece haberse quedado de alguna manera obsoleta y en permanente revisión, sin que parezca que sea posible alcanzar un consenso general sobre la misma. No ayuda a la hora de la búsqueda de esta definición la propia diversidad del medio rural, con diferencias muy significativas. Quizá la definición deberíamos buscarla en «sus rasgos diferenciadores respecto a la contraposición con el medio urbano» (Cortés, 2013), aspecto este también complejo dado el límite cada vez más difuso que existe entre estas dos realidades. Así, disponemos de un gran número de definiciones que van incorporando nuevos indicadores que permiten delimitar el concepto de rural. Indicadores o conceptos tales como: tamaño de las poblaciones, densidad de población, envejecimiento, crecimiento o descenso de la población, dedicación agraria, densidad de construcción, estructura social o vinculación con el medio y el entorno, entre otros (Cortés, 2013). Este problema de definición nos apunta ya a que nos estamos enfrentando a un problema de gran complejidad, tanto que su delimitación conceptual es complicada.

Por otro lado, el medio rural lleva mucho tiempo siendo una especie de reservorio al servicio de intereses o necesidades ajenas al mismo, vinculadas mucho más a las demandas de lo urbano que a dar respuesta a sus propias necesidades. El espacio rural ha sido durante mucho tiempo proveedor de mano de obra a la industria, a la construcción o a los espacios urbanos; espacio destinado a albergar infraestructuras, industrias y actividades molestas que buscaban lugar fuera de las ciudades; reservorio de superficie urbana tanto de primera como de segunda residencia; espacio de ocio para la población urbana y productor de alimentos destinados a las grandes aglomeraciones con lo que ello significa de transformaciones en los procesos tanto productivos como comerciales (Cánoves, Villarino y Herrera, 2006). Una variada amalgama de cuestiones, algunas incluso claramente incompatibles entre sí. Dicho de otra manera, un gran espacio vacío entre las aglomeraciones urbanas destinado a prestar servicio a las mismas. Un modelo de territorio-ciudad en el que la planificación se realiza en función de las necesidades de lo urbano. Podemos pues cuestionar si verdaderamente existen políticas orientadas a resolver los problemas reales del medio rural o si, por el contrario, estos se encuentran sumidos en un olvido ante la priorización sistemática de las demandas urbanas. Un criterio urbano que lo impregna todo y que incluso, como hemos apuntado, hace cada más difuso el límite entre lo rural y lo urbano.

Todo esto ha generado un importante desequilibrio entre el medio rural y urbano en el que el primero se ha llevado la peor parte. Tanto es así que ha sido necesario plantear la necesidad de organizar estrategias de lo que hemos venido a denominar como desarrollo rural, concepto que «en sí mismo ya responde a la necesidad de desarrollo que ha venido y viene padeciendo el medio rural» (Cánoves, Villarino y Herrera, 2006: 201). Un desarrollo rural que se orienta de manera prioritaria a la diversificación económica como estrategia clave y en la que el turismo y el ocio han aparecido como sectores prioritarios.

Cabría preguntarse también si podemos seguir afirmando que el medio rural existe como realidad sociocultural. Los cambios de las sociedades tradicionales y la influencia de una serie de inputs que recibimos de manera constante hacen que nos orienten hacia una socialización en lo urbano y a una imitación de sus formas de vida y comportamiento. Si finalmente el modelo de vida al que aspiramos es el urbano, el medio rural, al menos como lo concebíamos hasta ahora, no puede competir. No queremos decir, ni mucho menos, que las sociedades que hemos venido definiendo como tradicionales sean el modelo a establecer. Afortunadamente, en la actualidad algunas situaciones de penuria crónica de nuestros pueblos han desaparecido. Pero el cambio que se ha producido ha experimentado una tendencia hacia la imitación de lo urbano. Los impactos culturales e informativos que recibimos llevan siempre una importante carga urbana, entorno que se asocia más o menos conscientemente con la modernidad y el progreso. Mientras se consolida una imagen, por otro lado, completamente falsa, de que en los pueblos se mantiene una especie de bucólico pasado no exento de una cierta rusticidad y tipismo. Algunos anuncios publicitarios que todavía podemos ver con frecuencia (y en mi opinión de manera bastante desafortunada) nos muestran una imagen simplona y atrasada de los espacios y culturas rurales, lo que, lejos de ser una anécdota, nos muestra una mirada todavía muy sesgada.

Este proceso de aculturación es complejo, pero provoca dos efectos muy importantes. Por un lado, una falta de sentimiento de pertenencia al entorno, que pasa a ser un tanto anónimo e intrascendente: somos altamente globales. Y «lo que queda de este sentimiento de pertenencia tiene más que ver con la nostalgia que con el futuro que hay que inventar...» (Vachon, 2001: 72). Como consecuencia, hay un desinterés por la vida comunitaria, por la motivación de impulsar un esfuerzo colectivo en la realidad de un entorno que de alguna manera es compartido y, por tanto, solidario. Esfuerzo colectivo que probablemente haya sido hasta ahora uno de los elementos fundamentales de la identidad del medio rural, situación que se ve catalizada además por la pérdida de capacidad de decisión de las comunidades rurales sobre su propio entorno y su propia realidad, como hemos comentado anteriormente.

Debemos cuestionarnos cuáles son las diferencias socioculturales reales entre el espacio rural y el espacio urbano; cómo definiríamos en el siglo xxi lo rural y cómo vamos a plantear el imprescindible diálogo rural-urbano.

Estamos pues ante un grave problema, muy complejo y de nada fácil resolución.

La despoblación causa y consecuencia
de la desvitalización rural

Las causas de la despoblación rural se achacan siempre a una serie de factores relacionados con la lejanía y el aislamiento geográfico, la economía y la oferta laboral, la deficiente dotación de bienes y servicios y a las dificultades para compatibilizar la vida familiar —sobre todo en lo que se refiere a la oferta educativa y de ocio de los niños y jóvenes—. Es decir, aspectos todos ellos relacionados con la calidad de vida. La percepción de una pérdida de calidad de vida empuja de manera irremediable a la población a buscar nuevos horizontes.

Durante los siglos xix y xx, en especial en su segunda mitad de este último, la población de los pueblos decide marchar a las ciudades de manera masiva a buscar mejor fortuna. El efecto de esta emigración ha sido demoledor. En primer lugar porque la población que emigró, sobre todo juvenil, buscó un mejor porvenir en los espacios urbanos; la consecuencia fue un paulatino envejecimiento de la población rural. También porque un colectivo que suele emigrar de forma más rápida es el de las mujeres, lo que provoca un importante crecimiento de la tasa de masculinización. Y estos dos factores generan un descenso en la tasa de natalidad y por consiguiente un crecimiento vegetativo muy reducido (incapaz de cubrir el déficit migratorio) o negativo. Al final, un problema que se retroalimenta complicando más si cabe la situación demográfica de los espacios rurales (Pinilla& Sáez, 2017). Esta situación genera un empeoramiento (más si cabe) de la economía, ya que la pérdida de población, y la comentada falta de jóvenes en los territorios, limita por un lado la capacidad de emprendimiento y por otra la disponibilidad de mano de obra, lo que dificulta la puesta en marcha de nuevas actividades, con lo que entramos en un peligroso proceso de decadencia general del territorio. Esta pérdida de población trae aparejada igualmente una disminución de los servicios. La reducción de la población limita a las administraciones la dedicación de recursos para la inversión en estos servicios generales que, en gran medida, se condicionan por el volumen de la población receptora de los mismos, empeorando así los niveles de calidad de vida del medio rural. Consecuencia de todo ello: un desánimo general en las pequeñas comunidades locales y la falta de motivación a la hora de promover o impulsar medidas que favorezcan la reversión de la situación. Situación que a su vez genera un proceso cíclico que se retroalimenta y que es terriblemente complejo de romper. En el momento actual sería casi imposible determinar qué es lo primero. Se trata de un ciclo de desvitalización de la vida local (Vachon, 2001: 71) que ya se ha instalado de manera estructural y en el que cada punto crítico refuerza a los demás.

Figura 1: El ciclo de desvitalización del medio rural

Fuente: Vachon, 2001


Otros factores se suman a este proceso de decadencia del espacio rural. Por un lado, una menor capacidad de poder gestionar el territorio por una derivación de los centros de decisión a los grandes centros urbanos. Allí residen las grandes estructuras administrativas que son las responsables de la toma de las decisiones estratégicas en lo que afecta al territorio. La capacidad de decisión endógena se ve limitada y se percibe que el territorio es ordenado desde fuera, desde lo urbano. Pero esto no es solo una percepción, es en gran medida, una realidad. Son numerosos los organismos que tienen las competencias reales sobre el territorio (medio ambiente, confederaciones hidrográficas, carreteras y servicios de comunicación, planificación urbanística y ordenación del territorio, solo por poner algunos ejemplos). Son entidades alejadas de la realidad rural y su problemática endógena, pero cuyas decisiones inciden de forma determinante en la estructura de la misma. En muchas ocasiones sus prioridades de decisión, como ya se ha apuntado, están mucho más condicionadas por las necesidades urbanas que por las realidades y demandas de la sociedad rural. Por otro lado, afectan también los cambios experimentados en el sector primario, en la forma de vida tradicional (e incluso elemento que condicionaba su definición) en los espacios rurales. No podemos entrar aquí a analizar en profundidad este complejo asunto, pero sí apuntaremos algunas cuestiones relevantes para el tema que nos ocupa. La mecanización del campo hace que la demanda de mano de obra se reduzca de manera drástica. Junto a esto nos encontramos con la situación, al menos en países como España, un tanto paradójica de que en ocasiones y para determinados cultivos falta mano de obra. Situación que es cubierta generalmente por población inmigrante. También, por efectos de la globalización, los mercados agrarios y la dependencia alimentaria se desvinculan del territorio. A esto podemos añadir los cambios en la distribución y comercialización de los alimentos y su concentración en grandes grupos y, al menos en el entorno español y europeo, el estancamiento o regresión de los precios de los productos agrarios que obliga a un incremento de producción por explotación para poder mantener los niveles de ingresos. Por último, a nivel europeo, los condicionantes de la política agraria comunitaria, la conocida PAC y, entre otras cuestiones, sus políticas de ayudas. Se produce igualmente una concentración de la propiedad y es necesario abordar grandes inversiones a la hora de poner en marcha explotaciones agrarias o ganaderas. La incorporación de nuevos agentes al sector agrario se vuelve cada vez más complejo. Y, por último, apuntar que la residencia en el espacio rural y la dedicación a la agricultura sea cada vez un factor más independiente; así, son cada vez más los agricultores absentistas que, residiendo en las ciudades pueden manejar sus explotaciones sin especiales dificultades, situación que ya nos encontramos de manera habitual en muchos territorios.

Pero hay que plantearse además otros factores, quizá más intangibles, pero no por ello menos importantes que influyen en este proceso. Queremos plantear la hipótesis de que, aparte del complejo escenario dibujado, la despoblación rural es fundamentalmente un problema cultural. Y este problema cultural conduce a una situación de difícil solución: la gente no vive en el medio rural porque prefiere vivir en el medio urbano. Esto es tanto como decir que no vive en el medio rural porque no quiere.

Contra esta hipótesis se puede argumentar que no quiere precisamente por los déficits estructurales del medio rural comentados anteriormente y es posible que sea así y que estas deficiencias hayan contribuido a una desafección hacia lo rural. Pero es posible que existan también otras causas. Y entre ellas, sin duda, un aspecto importante es el de los procesos de aculturación que se están produciendo en nuestro medio rural.

Solo por poner algunos ejemplos. En buena parte de La Rioja (España), región conocida a nivel mundial por su producción de vinos de calidad, y donde la vitivinicultura es un sector de alta rentabilidad y, en general, demandante de empleo, se sigue perdiendo población en los pueblos. Esta situación no se puede vincular con un problema de falta de oportunidades económicas o de empleo; de hecho, son muchos los agricultores, propietarios y empleados de bodegas o fincas que diariamente se desplazan de las ciudades de referencia próximas a sus explotaciones. Otro ejemplo lo podemos encontrar en el elevado número de funcionarios públicos que tienen su puesto de trabajo vinculado de manera directa al medio rural (secretarios, funcionarios municipales, médicos, asistentes sociales, agentes de desarrollo rural, etc.) pero que sin embargo residen de manera mayoritaria en espacios urbanos. Lo que parece indicarnos de nuevo una independencia entre empleo y residencia.

Tampoco está especialmente relacionado con una ausencia de servicios; la mejora de las comunicaciones hace que desde muchos territorios se pueda acceder a casi todos los servicios en un tiempo que no es sensiblemente mayor que el que se necesita en una ciudad para disfrutar a los mismos, aunque sí existe un déficit claro de transporte público. Es cierto que esta situación no se da en muchos lugares del medio rural, que se ven condicionados por factores como la distancia y el aislamiento, pero sí nos permite valorar que, cuando esos factores no existen, la situación tampoco cambia.

El turismo ¿solución para la despoblación rural?

La respuesta a la pregunta sobre si el turismo rural va a ser el elemento fundamental en la posibilidad de reversión del proceso de despoblación rural, la respuesta se nos antoja sencilla: no. El problema, como hemos tratado de demostrar, es mucho más complejo como para que podamos plantearnos que desde un único sector existe la posibilidad de reversión o estabilización del mismo.

No se puede hacer caer sobre la actividad turística una parte importante de la responsabilidad sobre un problema que sin duda se ve condicionado por infinidad de factores estructurales que exceden al objeto y la realidad del turismo rural y/o en el medio rural.

Durante mucho tiempo hemos escuchado que el turismo iba a resolver un sinfín de problemas de nuestro maltrecho entorno rural. Un sector en el que se habían depositado grandes esperanzas como un mágico activador de las zonas rurales generando unas expectativas quizá muy por encima de lo que el sector puede alcanzar. Esto no quiere decir que el turismo no pueda desarrollar un papel importante en algunas zonas, además de carácter estratégico, en el futuro del medio rural. Significa que una parte no puede resolver el todo.

El turismo rural es una herramienta más con la que podemos contar a la hora de buscar soluciones o alternativas a la realidad rural, pero desde luego ni la única ni probablemente la más importante. Y que tratar de afrontar los problemas desde un punto de vista holístico es el aspecto clave. También valorar que el turismo puede generar algunos efectos negativos que es necesario también valorar, planificar y corregir cuando sea necesario.

El turismo en los espacios rurales presenta como principales ventajas su vinculación directa con el territorio, mejora de las dinámicas sociales, la generación de actividad económica en el espacio rural que se concreta en incremento de la inversión en el ámbito local, la creación de empleo, la circulación de capital a nivel local y el comercio de productos locales.

En primer lugar, tenemos que considerar que el turismo rural utiliza como materia prima una serie de recursos vinculados directamente con los territorios; su razón de ser no es deslocalizable. Cualquier actividad turística relacionada con los recursos ambientales y culturales rurales se tiene que desarrollar necesariamente en el espacio rural. Esto sin duda le otorga una situación de alto interés desde el punto de vista de su continuidad en el tiempo y de lo que supone de vinculación espacial de esta actividad con el territorio.

Un elemento también importante en relación con los temas que nos ocupan, es el relacionado con la dinamización de determinados aspectos socioculturales. En primer lugar, el turismo contribuye de manera importante a la valorización del patrimonio cultural y natural de los territorios. El patrimonio, como representación simbólica de la identidad local (Prats, 1997), es un elemento clave de cohesión social. Toda acción encaminada a poner en valor el patrimonio contribuye por tanto al refuerzo de la sensación de pertenencia a la comunidad, además de los efectos directos sobre la conservación y salvaguarda de estos bienes patrimoniales. Desde el punto de vista turístico, la identidad, la singularidad y la autenticidad son además sinónimos de competitividad del destino.

No siempre resulta fácil buscar un adecuado equilibrio entre el uso turístico del patrimonio y su valor de existencia, aquel que es valorado por la propia población local. Esta puede ver en el turismo una injerencia en su modelo cultural y sus tradiciones hasta el punto de sentirse desplazado de las mismas, perdiendo por tanto interés ante lo que termina convirtiéndose en un mero espectáculo. Desde un punto de vista de la revitalización rural, esto es algo no aceptable y tendrá que priorizarse siempre el papel que el patrimonio tiene para la población local sobre su utilización para la actividad turística.

El turismo genera igualmente dinámica social: aporta vida a los territorios. La presencia y circulación de turistas, es decir de personas, el intercambio cultural con ellos o la asunción de los valores que los mismos reconocen en el territorio y sus gentes son, a nuestro entender, unas aportaciones muy importantes del turismo a los procesos de desarrollo endógeno. Esto refuerza la confianza del territorio en sí mismo y facilita la movilización para activar los recursos propios. Desde este enfoque, esta puede ser una de las mayores aportaciones que un turismo bien planificado puede brindar al futuro del medio rural.

Otro factor importante es la capacidad del turismo para generar economía y la diversificación que supone sobre el sector primario que ha sido históricamente el predominante en el medio rural. Tiene capacidad para atraer inversiones que ya de por sí generan empleo y riqueza. La propia actividad turística también genera empleo. En muchas ocasiones este empleo está ligado a la propia iniciativa de los emprendedores que apuestan por el turismo como una renta tanto prioritaria como complementaria. En el caso del autoempleo, se refuerza la vinculación del promotor con su espacio.

Generar empleo directo abre desde luego oportunidades para asentar población. Además, el carácter transversal de la actividad turística desarrolla también un importante empleo indirecto. En este sentido destacar la oportunidad que ofrece a algunas producciones locales que pueden encontrar en el turismo un importante nicho de negocio. El turismo contribuye a la exportación de los productos sin moverlos, les aporta una imagen de sostenibilidad y un valor diferencial y genera un mayor margen de negocio. Desde este punto de vista, el turismo puede ser un vector estratégico para el refuerzo de otras economías locales.

Apuntadas quedan pues las potencialidades que el turismo presenta a la revitalización rural. Pero conviene insistir que estas oportunidades que ofrece el turismo tienen que formar parte de un plan general mucho más ambicioso. Y que, desde el punto de vista de la despoblación rural sean necesarias algunas reflexiones.

Otra cosa es la influencia real que el turismo pueda tener sobre la despoblación. En los últimos tiempos estamos viendo, a falta de estudios más detallados todavía por abordar, algunos cambios importantes. En primer lugar, que, en algunos casos, el mantenimiento de la actividad no está ligada con la residencia de los promotores, como hemos visto ocurre con otros sectores de la economía rural. Cada vez es más frecuente encontrar propietarios y/o gestores absentistas, que llevan el negocio desde su residencia en un espacio urbano más o menos próximo, especialmente en el subsector alojamiento y actividades. Y esto se puede producir bien directamente (el promotor se desplaza para la prestación del servicio, volviendo después a su residencia en la ciudad), bien mediante la presencia de una persona contratada, en general a tiempo parcial, que es la que realiza determinadas funciones de receptivo y mantenimiento.

Por otro lado, estamos viendo cambios en la oferta y en el comportamiento de la demanda. El crecimiento de la vivienda vacacional, por ejemplo, está cambiando el escenario de la oferta y la forma de consumo de la demanda. También es cada vez más frecuente encontrar turistas que eligen su alojamiento en un espacio urbano, aunque su objetivo fundamental sea visitar entornos rurales o realizar actividades en el mismo. La mejora de las comunicaciones ha contribuido de forma notable a ello. Esta situación genera al visitante, que es mayoritariamente urbano, la posibilidad de contar con una serie de servicios complementarios que en el entorno rural son difíciles de encontrar, como puede ser variedad de oferta gastronómica, ocio nocturno, compras, etc. Otro aspecto que también llama la atención es la situación de falta de relevo generacional que se está produciendo en las primeras promociones de promotores de turismo rural que emergieron a partir de los años 90, muchos de los cuales empiezan a alcanzar la edad de jubilación y, por tanto, el abandono de la actividad. Un problema presente en otros países del ámbito europeo.

Esta situación nos enfrenta a la realidad de que, finalmente, la actividad turística se comporta como otros sectores del medio rural respecto a esta falta de relevo y, de nuevo, que la disponibilidad de un negocio y un empleo no es motivación suficiente para que la población joven fije su residencia en el espacio rural.

¿Qué nos depara el futuro?

Las expectativas de futuro del medio rural y del turismo rural son sin duda una incógnita. Los indicios no son desde luego alentadores, el proceso regresivo parece en estos momentos imparable. Sin embargo, algunas circunstancias pueden transformar o al menos aminorar estas negras previsiones.

Hay que destacar en primer lugar la preocupación existente en diferentes ámbitos y desde ya hace algún tiempo, en tratar de abordar esta batería de problemas de una manera científica, ordenada y urgente. La visibilidad del problema en los últimos tiempos puede jugar un importante papel de catalizador y favorecer una mayor implicación de los poderes públicos.

En primer lugar, hay que destacar el papel que han jugado en el ámbito europeo los programas LEADER (y similares) de desarrollo rural. Unos programas que nacen en los años 90 con carácter demostrativo para después implantarse en un gran número de territorios rurales europeos e incluso exportar la metodología a otras regiones. Un programa que ha variado mucho con el transcurso del tiempo pero que mantiene algunos aspectos que le dotan de una personalidad propia. Destacar entre ellos el planteamiento de abajo a arriba a la hora de definir las estrategias de desarrollo en cada territorio: una apuesta por el desarrollo rural participativo. Dar la voz a los agentes del territorio sobre su propio futuro es sin duda un pilar básico y un proceso irrenunciable si verdaderamente se quiera abordar de una manera seria la situación. Otro aspecto destacable es el esfuerzo por la innovación, la transferencia de resultados y el trabajo en red. Y también la apuesta por la diversificación económica de los espacios rurales. Los programas LEADER han sido, en el caso de España, unos de los grandes impulsores de la puesta en marcha del turismo rural. Gracias a las medidas de apoyo financiero para la creación de oferta e infraestructura turística y de puesta en valor de los recursos, el turismo rural español es hoy lo que es. Sin duda, los resultados en este sentido han sido muy positivos. Convendría no obstante realizar evaluaciones rigurosas sobre estos criterios. Por un lado, la apuesta por metodologías participativas tiene que ser sincera y decida y no, como sucede en muchas ocasiones, más nominal que real. Hay que reconocer el esfuerzo realizado por la UE en este sentido, pero también hay que ser conscientes de que en muchas ocasiones existen interferencias que hacen que esta participación no sea tan real como debiera. Algo parecido debería decirse sobre las estrategias colaborativas que necesitan además ambiciosos planteamientos. Disponemos herramientas tanto con la presencia de LEADER como desde otros ámbitos como la Red Española de Desarrollo Rural, pero hay que avanzar más en afianzar su eficacia.

Pero sobre todo hay que llamar la atención sobre el aspecto financiero y de gestión. Respecto al primero, afirmar con rotundidad que si este programa (u otros similares) van a ser la base sobre la que se va apoyar el desarrollo endógeno, necesita de muchos más recursos, de lo contrario su capacidad real de intervenir en los territorios no dejara de ser meramente testimonial y con una repercusión muy limitada. No se trata de lavar la imagen con el argumento de que ya existe un programa de estas características, se trata de que el mismo tenga la capacidad de transformar el medio. Y para ello necesita además una optimización de los procesos de gestión que sean capaces de dar respuestas ágiles.

LEADER no es la única herramienta, aunque sea quizá la que ha alcanzado una mayor popularidad. En el caso español, hemos asistido a los intentos de abordar el problema rural a partir de diferentes iniciativas legislativas con algunas leyes que intentaban impulsar acciones para generar dinámicas de desarrollo rural con una perspectiva transversal. Sin embargo, su eficacia ha sido muy limitada. Quizá porque la filosofía y los planteamientos manifestados en estas leyes no han calado en los diferentes organismos y departamentos de la administración. Quizá porque en el fondo falte voluntad política real para afrontar el problema. Sea como fuere, las expectativas que estas iniciativas generaron se han visto bastante limitadas.

Ahora parece existir un repunte por el interés hacia lo rural. También una cada vez mayor presión social tanto de los territorios como de la ciudadanía en general. Quizá sea una buena oportunidad para que nuestras administraciones vuelvan a hacer un replanteamiento de sus políticas y se trabaje mejor, con más medios, mejor planificación y mayor sensibilidad hacia la realidad del medio rural.

Por lo que respecta al turismo rural, los retos son muchos y se abordan en otros capítulos de esta obra. Solo apuntar que las nuevas sensibilidades de la sociedad hacia la sostenibilidad, el medio ambiente, la conservación del patrimonio y la cultura y la salvaguarda de los paisajes ofrecen nuevas oportunidades. Sin duda desde el punto de vista de negocio, ya que el entorno rural es un escenario óptimo para desarrollar productos y servicios que den cumplida satisfacción a los nuevos intereses de la demanda. Pero también, porque el soporte de esta oferta devuelve el protagonismo al territorio y, con ello, a sus agentes. Y ello tendrá que pasar necesariamente por favorecer la implicación de la población rural en esta realidad, por darle voz y protagonismo y por considerar sus necesidades tanto sectoriales como generales. Y esto nos aboca a una mayor participación, una mayor asunción de responsabilidades, una mejor cooperación interna, a una recuperación del sentimiento de pertenencia hacia un territorio que se convertirá en soporte de una parte importante tanto de nuestra identidad como de nuestra realidad económica. Este efecto, en el que el turismo y su planificación pueden jugar un papel fundamental, es tan importante o más que los resultados económicos que el sector pueda generar.

El medio rural agoniza, pero no está muerto. Todavía no. Los problemas son muchos y complejos y la situación desde luego no es muy optimista. Pero ello no implica que la situación esté perdida. Nos obliga a replantearnos qué es y qué papel tienen que jugar los espacios rurales, qué relaciones tiene que mantener con el medio urbano, cómo valoramos las diferentes situaciones existentes en una ruralidad cada día más diversa. Cómo innovamos en el nuevo escenario de la globalización para encontrar el espacio y la función le corresponde al medio rural. Y cómo, entre todos, construimos un nuevo futuro.

Bibliografía

AYUDA BOSQUE, M. I.; SÁEZ PÉREZ, L. A.; NAVARRO PINILLA, V. J. (2001). Políticas ante la despoblación en el medio rural: un enfoque desde la demanda, Ager: Revista de estudios sobre despoblación y desarrollo rural, pp. 211-232.

CÀNOVES, G.; VILLARINO PÉREZ, M.; HERRERA, L. (2006). Políticas públicas, turismo rural y sostenibilidad: difícil equilibrio, Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 41: 199-220.

CORTÉS SAMPER, C. (2014). Estrategias de desarrollo rural en la UE: definición de espacio rural, ruralidad y desarrollo rural. España: Universidad Alicante, p. 28.

FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI). (2019). Datos de población rural y urbana. https://datos.bancomundial.org/ (consultada: julio 2019).

MOLINO, S. (2016). La España vacía. Viaje por un país que nunca fue. España: Turner.

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU). (2018). Las ciudades seguirán creciendo, sobre todo en los países en desarrollo. https://cutt.ly/YE8y9Sy (consultada: julio 2019).

PINILLA, V.; SÁEZ, L. A. (2017). La despoblación rural en España: génesis de un problema y políticas innovadoras. España: CEDDAR.

PRATS, L. (1997). Antropología y patrimonio. España: Ariel.

VACHON, B. (2001). El desarrollo local. Teoría y práctica. España: Trea.

TENDENCIAS DEL TURISMO RURAL
de cara al futuro

Javier Solsona Monzonís

Introducción

En 2030 la población mundial rondará los 8.000 millones de personas, de los cuáles el 20% serán viajeros, Naciones Unidas estima que se alcanzarán los 9.600 millones en 2050, mientras que Boeing calcula que el tráfico aéreo se habrá duplicado (Future Foundation, 2015). Se trata de grandes cifras que auguran una continua evolución de la actividad turística, en la que, sin duda, un pequeño segmento como el turismo rural deberá estar preparado para competir en un entorno en el que habrá que compatibilizar el incremento de la competitividad, de la demanda y la necesidad de proteger el entorno medioambiental.

No obstante, existen factores de incertidumbre que podrían hacer variar esta tendencia en lo que a escenarios de crecimiento se refiere, ya que subyace en la actualidad la posibilidad de que se produzca una crisis energética y económica generada por el incremento del dióxido de carbono y la resistencia a la reconversión de tecnologías fósiles por tecnologías limpias (Osorio, Ramírez de la O & Viesca, 2017) que podría influir en los precios del transporte, e incluso en el comportamiento del consumidor a la hora de la contratación del viaje, a medio o largo plazo.

Por otra parte, la revolución tecnológica en la que estamos inmersos va a influir en el desarrollo de la actividad turística en el espacio rural como ocurre y ocurrirá en otros ámbitos territoriales, por lo que este factor influirá notablemente tanto desde una perspectiva de demanda como de oferta. De demanda por cuanto que el tratamiento de grandes volúmenes de datos supondrá un mayor conocimiento del cliente y, por tanto, una mejor adecuación de las políticas promocionales y comerciales en general. Y de oferta, en la medida que los nuevos paradigmas de la gestión territorial (como es el caso de las ciudades inteligentes o Smart City, concepto llevado al mundo rural bajo la denominación de Smart Village) deberán favorecer una nueva concepción de la gestión del espacio rural de un modo más participativo, democrático, conectado y tecnológico.

Por último, indicar que este planteamiento y las tendencias que se apuntan son, en general, de carácter global, y en cualquier caso son las que se perfilan de un modo más definido tanto en el entorno europeo, latinoamericano, como en otras regiones del globo.

Turismo rural, un camino incierto desde el pasado hacia el futuro

Se define como «tendencia» a la idea económica, política, artística, etc., que se orienta en determinada dirección, por lo que podemos considerar las tendencias turísticas como el camino, dirección u orientación que los factores que inciden en dicha actividad, señalan hacia el futuro.

Por tanto, para definir cuál puede ser el futuro del turismo en los espacios rurales, hay que partir del conocimiento del actual contexto de la actividad. El turismo rural no ha conseguido alcanzar la progresión y el nivel de consolidación que en la década de los ochenta y noventa del siglo pasado parecía que iba a llegar con el tiempo (Solsona, 2006). Más bien al contrario, tras un periodo en el que esta modalidad (o quizás sería mejor referirse a la actividad turística en un territorio caracterizado por la concepción rural del espacio) parecía que se dirigía a un futuro prometedor, quedó estancada y confusa por cuestiones coyunturales, como la crisis económica desencadenada en 2008, y el desarrollo de las nuevas condiciones en la producción turística como la aparición de nuevos modelos de negocio, la evolución tecnológica, las nuevas formas de consumo, el auge de las redes sociales y las nuevas formas de comunicación turística, entre otras cuestiones.

Si nos atenemos al comportamiento que el alojamiento específicamente rural ha tenido en las últimas décadas en Europa, y particularmente en España, puede observarse que tras un paulatino incremento de la oferta y la demanda, las cifras parecen haberse estabilizado en los últimos años, aunque el comportamiento estacional se ha mantenido en el tiempo de forma invariable pese a los continuos intentos de modificar ese comportamiento de la demanda, lo que hace pensar que, a medio plazo, esta tendencia se mantendrá. (Guzmán et al., 2015).

Si bien es cierto que la reciente crisis económica y la decepción tras décadas de aprendizajes han desmitificado la imagen idealizada del turismo en el medio rural, también lo es que, con las actuales cifras de recuperación del mercado, se espera un nuevo auge de su desarrollo. En este contexto, urge una revisión de la transferencia de modelos del turismo en el medio rural para afrontar el renovado interés que se está despertando en las zonas de interior (Yubero & García Hernández, 2019).

Por otra parte, y como es lógico, es imposible abstraerse de la realidad que afecta a la globalidad de la actividad turística y al entorno en general, motivo por el que para señalar cuáles serán las principales tendencias que afectarán específicamente al turismo rural, es absolutamente necesario abordar aquellas de carácter general. Del mismo modo, la variedad, diversidad y la diferente naturaleza de los acontecimientos que marcarán el turismo en general y el que se produzca en el espacio rural en particular en las próximas décadas, debe ser tratado de forma analítica e integrada, pero con la necesidad de reconocer las diferentes vertientes que conforman la realidad del complejo sistema turístico. Por tanto, se deberán analizar las tendencias que se apuntan en diferentes campos como las tecnológicas, la gobernanza del territorio, los modelos de gestión, la concepción del producto y el marketing, tendencias en la movilidad, y las tendencias de la demanda y en la concepción del consumo del producto.

Grandes tendencias de la actividad turística desde la perspectiva global

Aparte de cuestiones relativas propiamente a la actividad turística en el espacio rural, se producirán grandes cambios de carácter global que incidirán directa o indirectamente en el desarrollo del sector. Los cambios que afectarán al futuro del turismo serán de diferente naturaleza, entre los que se pueden destacar los de carácter socioeconómico, otros ligados a los efectos que puede provocar el cambio climático, así como las medidas dirigidas a la reducción de emisiones de CO2 o la transformación tecnológica, entre otros.

En primer lugar, hay que destacar los de carácter socioeconómico, entre los que se pueden citar algunos como:

• Los cambios de carácter sociodemográfico: en los próximos años se producirá un incremento de la población urbana, al tiempo que continuará la despoblación de las zonas rurales, el envejecimiento de la población, el decremento del número de hijos por familia y se incrementará el fenómeno de la interculturalidad (Future Foundation, 2015).

• Las desigualdades sociales: la falta de equidad será uno de los principales problemas en muchos estados en las próximas décadas, como será el caso de Europa. El desempleo puede afectar especialmente a los grupos más vulnerables como los trabajadores sin cualificación, con un gran riesgo de caer en largos periodos de inactividad. Los fenómenos migratorios pueden intensificarse, solventando problemas puntuales de falta de mano de obra, pero pudiendo generarse problemas por falta de cohesión social (Hoorens et al., 2013).

• Los cambios en los patrones de consumo. El incremento de la población y los cambios en su estructura, especialmente en los países emergentes, posibilitará la expansión de la sociedad de consumo afectando a los niveles y patrones de consumo.

• Las migraciones. El crecimiento poblacional en los países menos desarrollados y en desarrollo y el estancamiento en las economías más avanzadas puede favorecer la existencia de flujos migratorios.

• Las oportunidades y desarrollo del individuo (empoderamiento): el acceso a la educación, el desarrollo tecnológico, la igualdad de género, etc., ayudarán al desarrollo del individuo y su empoderamiento (Hoorens et al., 2013).

En segundo lugar, se debe resaltar los efectos que puede producir el cambio climático o calentamiento global, como el aumento de las temperaturas, la desertización y desertificación, el incremento de los incendios forestales, fenómenos atmosféricos extremos (sequías, olas de calor, inundaciones, grandes tormentas), pérdida de biodiversidad, alteración del paisaje, deshielo, incremento del nivel del mar, introducción de especies invasoras, etc. Además de otras consecuencias con efectos de carácter social. Los propios cambios ambientales descritos podrán tener consecuencias en el mercado de trabajo, el modelo energético, en el transporte, pero también en la producción y el consumo y, en definitiva, en el estilo de vida actual (Greenpeace, 2018), además de producirse problemas de salud pública, alteraciones en el sistema energético, en la ganadería, agricultura y pesca o en la propia actividad turística.

En tercer lugar, hay que centrarse en los cambios que producirá la transformación tecnológica. No cabe duda de que el futuro desde una perspectiva general, y también desde el punto de vista del turismo, va a estar muy condicionado por el desarrollo tecnológico. La revolución tecnológica basada en nuevos procesos de producción industrial, biocientíficos, de comunicación y digitales transformará las sociedades. ¿Hasta qué punto? Es difícil decirlo, aunque será un cambio profundo, dado que se está produciendo una aceleración en la velocidad de la transformación digital (ESPAS, 2016). La transformación digital no solo afecta al entorno de las comunicaciones, sino que requiere de nuevas metodologías, capacidades y talentos, en definitiva, conducirá a una nueva era social, cultural e industrial, por lo que las empresas y organizaciones deberán ser capaces de realizar un gran esfuerzo de adaptación (Ascolese & Llantada, 2019).

Algunas de las tendencias que se apuntan en la actualidad, a corto plazo —es muy difícil avanzar el entorno tecnológico con el que nos podemos encontrar a medio y largo plazo dada la enorme magnitud de la transformación que se está produciendo en las últimas décadas— son:

• El internet de las cosas (IOT), es decir, la capacidad de conexión e interrelación entre dispositivos.

• El blockchain o cadena de bloques, estructura de datos que permite, por ejemplo, la seguridad del dinero digital.

• El big data o ciencia de los datos, que permite el control y gestión de enormes volúmenes de información que pueden conducir a un mayor nivel de conocimiento y, por tanto, en la capacidad estratégica de las organizaciones.

• La computación en la nube, que posibilita la disponibilidad y acceso continuo a la información.

• La inteligencia artificial, que permite a dispositivos y al software asociado, avanzar en el conocimiento y la interrelación de la información, posibilitando una mayor personalización de los servicios y automatización de los procesos.

• La realidad virtual o

• La ciberseguridad (Coolhunting Group, 2018).

Y, además de los anteriormente descritos, se producirán cambios sociopolíticos, económicos, menos predecibles que sin duda afectarán el desarrollo de la actividad turística especialmente en el medio y largo plazo. De hecho, algunos análisis sobre mega tendencias en el sector turístico, hacen hincapié, además de en aspectos vinculados al cambio climático y a la transformación digital ya descritos, en aspectos como:

1 Los efectos del incremento de los costes de combustible y la conciencia social respecto a los viajes masivos de larga distancia;

2 El crecimiento económico y cambio social en las naciones BRICS altamente pobladas y con gran desarrollo económico, especialmente India y China;

3 Las consecuencias de los conflictos armados y otros aspectos propios de la geopolítica para el turismo, así como el uso del turismo como herramienta para los intereses de carácter geopolítico;

4 O los vínculos crecientes, y también los conflictos, entre el turismo y la conservación en muchos países (R. Buckley et al., 2015).

Precisamente en base al trabajo de Buckey y otros similares, D. Scott y S. Gössling (2015), proponen un análisis prospectivo de los principales factores que pueden influir en el turismo en los próximos cuarenta años, partiendo de los factores que han marcado los 40 años precedentes.

Cuadro 1. Precedentes y prospectivas por ámbitos

Fuente: D. Scott & S. Gössling (2015)


ÁmbitoLos pasados 40 añosLos próximos 40 años
SocialCrecimiento de la población, mayor disponibilidad de tiempo libre para vacaciones, paquetes de vacaciones, terrorismo y otras amenazas para la seguridad personal.Crecimiento de la población, envejecimiento de la población en mercados maduros, cambio de la edad de jubilación, creciente disparidad en los niveles de renta e ingresos, desempleo juvenil generalizado, relevancia de las redes sociales para los consumidores, mayor urbanización del territorio, mayor relevancia de los viajes en los mercados emergentes, redefinición del tiempo de trabajo y ocio, relaciones interculturales y conectividad social, identidad social cambiante o poco definida.
TecnológicoTIC: Introducción generalizada de televisión, Internet y otras plataformas de marketing, sistemas computarizados de reserva, reseñas de consumidores basadas en la web y redes sociales.Transporte: expansión masiva de las redes de transporte terrestre, marítimo y aéreo, velocidades de transporte más rápidas y disminución del tiempo de desplazamiento, sensibilidad al coste del combustible.TIC: evolución continua de los sistemas de reserva y comercialización a través de dispositivos móviles, redes sociales y comercialización entre particulares, mayor transparencia de las características del producto, expansión de servicios turísticos no convencionales (por ejemplo, Uber, Couchsurfing), mayor automatización y robótica en la prestación de servicios, ciberataques, tecnología disruptiva.Transporte: mayor eficiencia de los combustibles, viabilidad del uso de energías limpias en aviación, vehículos autónomos.
EconómicoCrecimiento económico en los países de la OCDE y más tarde en las economías emergentes, crecimiento de los ingresos personales, acuerdos de libre comercio, precios de combustible incentivados, expansión e integración de los sistemas de pago de la banca internacional.Continuidad en el ritmo de crecimiento económico, inestabilidad del sector financiero, creciente desigualdad en la percepción de ingresos, inestabilidad en el precio mundial del petróleo, introducción de una tasa al carbono, problemas estatales por la deuda soberana.
AmbientalImportancia del turismo en la preservación del patrimonio ecológico-cultural, desastres naturales (terremotos, tsunamis, huracanes) y pandemias (p. ej. gripe aviar).Requisitos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, introducción de tasas al carbono, altos costes del combustible, impactos debidos al cambio climático, mayor conciencia ambiental.
PolíticoCambios en las regulaciones fronterizas (como el Tratado de Schengen o el estatus de China como país preferente «Most Favoured Nation»), liberalización del mercado de los viajes, disturbios políticos (por ejemplo, la Primavera Árabe).Nuevos acuerdos regionales de libre comercio, cambios en las regulaciones fronterizas, conflictos e inestabilidad política regional, terrorismo, nueva guerra fría.

Claves que definirán el futuro: análisis de los principales factores que influirán en el desarrollo de la actividad en los espacios rurales

Además de las grandes tendencias sociales, políticas, económicas, tecnológicas o ambientales que se han definido en el apartado anterior, hay otros condicionantes específicos de los entornos rurales que, sin duda, también van a incidir en el desarrollo de la actividad turística en las próximas décadas, entre los que podemos citar algunos factores que afectan, en general, a los espacios rurales. Desde el punto de vista de algunos autores que están analizando la cuestión, se puede hablar de una nueva ruralidad caracterizada por tendencias como la emigración del campo a la ciudad, complementariedad de las rentas agrarias con otras actividades económicas, se mantienen problemáticas de carácter social como la falta de equidad, la desigualdad de género o la pobreza, e incluso más amplios como la sostenibilidad ambiental, tendencias que si bien se repiten en muchas regiones del globo, no quiere decir que se produzca de este modo en todos los espacios rurales (Romero, 2014).

No obstante, cabe hacer énfasis en fenómenos como el de la despoblación de los espacios rurales que se produce de forma paralela al creciente fenómeno de urbanización a escala global (Serrano & García Marín, 2018).

Por otra parte, la necesaria «multifuncionalidad» de los trabajadores agrarios, que requieren de la realización de diferentes tipos de trabajos para poder alcanzar un nivel de ingresos que les permitan un mínimo sustento: trabajo agrario, actividades extra-agrarias como el turismo y otros servicios, etc. (Kay, 2009).

Al margen de estas tendencias generales que afectan al espacio rural hay otras específicas de la actividad turística que resultan absolutamente determinantes como es el caso de la dispersión de la propia actividad en el espacio rural. Mientras que los fenómenos turísticos en áreas urbanas o costeras (e incluso en algunos casos de montaña o interior) están caracterizados por la concentración de los servicios turísticos en torno a resorts litorales, golf, nieve o grandes núcleos urbanos, en los espacios naturales y/o rurales, normalmente, no se produce tal concentración, motivando una notable pérdida de eficiencia en la gestión de los recursos que dificulta notablemente la promoción, comercialización y la existencia de infraestructuras de calidad.

También, un factor a tener en cuenta, propio de los espacios rurales y naturales, que sin duda seguirá incidiendo en el desarrollo de la actividad en las próximas décadas es el fenómeno que podríamos llamar de «hiperestacionalidad» o «doble estacionalidad» (Solsona, 2010). Así, mientras los ciclos estacionales en las áreas urbanas y litorales y en resorts especializados como los de golf o esquí, suelen ser prolongados en el tiempo, en los rurales se produce una «doble» estacionalidad, ya que, aún en las temporadas altas se producen picos muy marcados entre los días laborables y los fines de semana. Como consecuencia, los niveles medios de ocupación son, por regla general, notablemente bajos.

(En los siguientes epígrafes se desarrollarán dichas claves, que al margen de una definición más precisa fruto de la documentación y estudio de la bibliografía existente, podrían coincidir con las reseñadas en el punto 1.)

Impacto tecnológico

Como se ha apuntado en el apartado introductorio, la transformación tecnológica es una de las cuestiones que más va a influir en el desarrollo, tanto desde un punto de vista global como, específicamente, desde la perspectiva turística.

El STRD 2019 (Sutainable Tourism for Rural Development) celebrado en Bérgamo (Italia), en febrero de 2019, entre sus conclusiones establecía que la digitalización se constituye en uno de los grandes retos para el futuro de los espacios rurales. Este desarrollo, debe producirse tanto en la infraestructura, con la dotación de redes capaces de estar en los mismos niveles de conectividad y capacidad de comunicación que las áreas urbanas, como en la capacidad de gestión, para poder dar oportunidades y competitividad a las zonas rurales.

Al respecto es necesario implantar sistemas de gestión como el Smart Village (equivalente al término para los espacios urbanos de Smart City o Ciudad Inteligente), que deberá permitir a las comunidades locales beneficiarse de las ventajas que ofrece la economía digital, haciendo posible la accesibilidad a servicios comparable a las áreas urbanas, y haciendo más eficiente la aplicación de las políticas públicas regionales, nacionales o supranacionales.

Para la consecución de este objetivo se precisará de un mayor acceso y cobertura a la tecnología digital de ancho de banda, a servicios innovadores de comunicación, a metodologías para el desarrollo de estrategias de gestión inteligente desde la base de la población local; así como vías de financiación de dichas estrategias e infraestructuras (STRD, 2019).

Todo ello hará posible el acceso a herramientas de gestión vinculadas a la gestión tanto de destinos como de establecimientos turísticos como son:

• Nuevos sistemas de distribución, como las plataformas de comercialización de hoteles, apartamentos, transporte, etc.

• Interacción con el cliente, a través de las redes sociales y con el uso de herramientas de tratamiento de datos.

• Uso de la tecnología en destino, como el big data, la inteligencia artificial, la nanotecnología, sensorización de la educación personalizada o el machine learning (aprendizaje automático o de máquina) (Fernández et al., 2017).

¿Cómo gobernaremos el territorio en las próximas décadas?

La gestión en los espacios rurales resulta de una gran complejidad y, al mismo tiempo, se configura en un elemento determinante para el impulso del turismo. Ya se ha apuntado en el apartado anterior la importancia que tendrán nuevos paradigmas de la gestión territorial, así como las tecnologías de la información y comunicación (TIC), existiendo la oportunidad de ofrecer nuevos servicios al mismo tiempo que se exige una mayor eficiencia en la gestión de los recursos públicos. En este contexto, ha adquirido gran actualidad el enfoque de los destinos inteligentes, derivado del concepto de ciudad inteligente (Smart City), concepto que refleja el carácter emergente de las ciudades como centros de conocimiento, gestión de la información, tecnología e innovación (Ivars, Solsona & Giner, 2016). Este concepto también ha sido trasladado al entorno rural bajo la denominación de Smart Village (Zavratnik, Kos & Stojmenova, 2018).

Este paradigma, que hipotéticamente ganará terreno paulatinamente en el ámbito de la gestión de los destinos turísticos, se basa en la interrelación de cinco ámbitos de gestión: gobernanza, sostenibilidad, conectividad y sensorización, sistemas de información e innovación.

1 En lo que respecta a la gobernanza del destino, se refiere a un modelo de gestión basado en la apertura, participación social, responsabilidad, eficacia y coherencia que deben conducir a nuevos enfoques estratégicos y nuevas fórmulas de gestión que integren a la sociedad local.

2 En cuanto a la sostenibilidad del destino, esta está ligada al modelo de desarrollo territorial y turístico, que favorezca una gestión más racional y eficiente de los recursos naturales, que a su vez contemple aspectos vinculados a la accesibilidad de los colectivos y personas con movilidad reducida.

3 En lo que responde a la conectividad, es básico el acceso a internet para promover una economía digital en la que participan empresas y consumidores, a la vez que constituye un requisito indispensable para la sensorización y el manejo de grandes volúmenes de información.

4 Por otra parte, la elevada intensidad en el uso de redes de datos móviles a través de los smartphones por parte de los usuarios, así como la información generada por la sensorización del territorio, propician la generación de nuevos sistemas de información con cantidades ingentes de datos relacionados con los destinos, que deben ser gestionados de manera que permitan la automatización de operaciones estadísticas tradicionales; la generación de nuevas operaciones, la medición de la reputación en línea y de interoperabilidad de sistemas, así como el seguimiento a tiempo real de variables vinculadas a la gestión territorial y turística.

5 Por último, el destino inteligente debe ser innovador, para lo que es necesario favorecer sistemas de innovación abierta, basados en la participación de empresas, administraciones y centros de investigación, a la vez que es interesante incorporar un enfoque clúster para reforzar el conocimiento turístico, la capacidad de absorción de la innovación y la emprendeduría (Ivars, Solsona & Giner, 2016).

El destino turístico inteligente desde una perspectiva sistémica

No obstante, el desarrollo de la actividad turística en el espacio rural también estará condicionado por la articulación de políticas públicas. Políticas que se derivan de diferentes escalas administrativas, local, regional y estatal, fundamentalmente, si bien en casos como el europeo, también tiene una gran relevancia la supraestatal, debido a las políticas acometidas por la Comisión Europea.

Figura 1. Sistema

Fuente: J. Ivars, J. Solsona, D. Giner, 2016


Al respecto, cabe señalar que precisamente el auge del turismo en el espacio rural en muchas regiones europeas fue debido al impulso de las administraciones públicas, especialmente en los años noventa del pasado siglo y en la primera década del dos mil, cuando las iniciativas europeas y regionales tuvieron como principio propiciar un desarrollo endógeno y sostenido de los territorios rurales, centrado en una diversificación económica que incentivara la valorización de los recursos naturales y culturales además de impulsar la promoción de la población joven en general y de las mujeres en particular (Pitarch & Arnandis, 2014).

Es por lo anterior por lo que hay que suponer, reconociendo las limitaciones existentes en los entornos rurales, que las políticas que se instrumenten, especialmente a nivel regional y estatal (o supraestatal) tendrán una incidencia determinante en el desarrollo futuro de la actividad.

Modelos de gestión de empresas y destinos turísticos, qué novedades nos esperan

En los últimos años han irrumpido en el escenario político, económico y científico términos como la innovación social, la economía colaborativa, la empresa social, la responsabilidad social empresarial, la ciudadanía corporativa, la economía circular, la economía del bien común, la economía solidaria y las prácticas económicas alternativas. La irrupción de este nuevo léxico se ha hecho patente durante la última crisis y en el contexto de transformación estructural de las economías occidentales. En opinión de R. Chaves y J. L. Monzón (2018), conforman paradigmas que nacen en el contexto de deslegitimación del modelo económico imperante basado en la empresa maximizadora de beneficios y poniendo en valor la dimensión social.

El turismo no ha sido ajeno a estos cambios que se han focalizado principalmente en la distribución y promoción. Las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), permiten una mayor agilidad y racionalización de los recursos, así como un mayor acceso de los recursos y conectividad con el cliente. Eso ha hecho florecer los modelos de gestión de carácter «colaborativo», basados en el uso de la tecnología que conecta individuos y comunidades, transformado los métodos tradicionales de consumo, producción, aprendizaje, conocimiento y financiación. Nuevos métodos de intercambio entre personas conectadas en red, que pueden disfrutar de servicios de un modo más económico que el que ofrece el mercado tradicional —sistema denominado p2p— (Pisá et al., 2017). Tanto en el sector alojamiento como en el del transporte, con la irrupción de empresas como Couchsurfing.com, Airbnb, Uber, Cabify, Bla-Bla car, y otras que han supuesto una auténtica disrupción generando una notable disfunción en los negocios tradicionales, como el hotelero, y una oportunidad para la demanda, que se encuentra ante un mayor abanico de opciones de elección y una mayor competitividad en los precios.

Sin duda, estos nuevos modelos de negocio, a corto y medio plazo se irán consolidando y evolucionando, e incluso a más largo plazo, desarrollando de forma que puedan ocasionar una mayor convulsión en las empresas turísticas (viviendas privadas de uso principal que se comercializarán por horas o días, vehículos particulares en alquiler, vehículos sin conductor a disponibilidad de usuarios por trayectos, etc.).

Así pues, los cambios en la gestión empresarial que está experimentando el sector se irán sucediendo e incluso incrementando, por ejemplo, el alojamiento rural turístico tradicional (hoteles, casas rurales) tendrá cada vez una competencia más dura en los apartamentos, en los intercambios de viviendas privadas, en la disponibilidad de viviendas principales por horas o días, por lo que deberá evolucionar en la concepción del producto para mantener unas condiciones de competitividad razonables.

El reconocimiento de que la razón que motiva al cliente en su desplazamiento no es el alojamiento en sí, normalmente, sino la actividad que va a realizar durante el viaje, será fundamental para que se reconsidere una actividad empresarial que hasta la fecha se ha centrado mucho en las necesidades básicas del cliente (dormir, descansar...) en detrimento de las necesidades experienciales (experimentar, disfrutar, hacer, practicar...).

Tendencias en la demanda turística y en la concepción del consumo del turismo rural

Tratar de determinar cómo puede ser la actividad turística en el futuro pasa también por identificar las tipologías de clientes, sus gustos, sus hábitos de consumo, su comportamiento como usuario turístico, al respecto cabe citar el informe Future Traveller Tribes 2030 que va más allá de una simple segmentación basada en perfiles demográficos, tratando de realizar una aproximación de carácter psicodemográfico que tiene en cuenta los rasgo de la personalidad, los valores, actitudes, intereses y estilos de vida de los viajeros en el contexto de la globalización, marcándose como objetivo determinar cómo se comportarán los viajeros en el futuro.

Al respecto podrían identificarse seis tipologías de viajeros:

• Buscadores de lo sencillo («Simplicity searchers»), viajeros que buscan simplemente la contratación de un servicio, valoran la facilidad en la planificación del viaje y están dispuestos a contratar a través de agentes especializados.

• Puristas («Cultural Purists»), viajeros que gustan de convertir su viaje en una experiencia, rompiendo con su vida cotidiana e identificarse con el destino que visitan.

• Buscadores de la diferenciación social («Social Capital Seekers»). Buscan, a través del viaje, el reconocimiento social, visitar lugares o vivir experiencias que les permita diferenciarse socialmente. Tienden a usar los medios sociales para dar la máxima difusión a esas experiencias.

• Buscadores del lujo y la exclusividad («Reward Hunters»), son personas de muy alto poder adquisitivo que buscarán en sus viajes lujo, vivir experiencias únicas y extraordinarias.

• Viajeros por necesidad («Obligation Meeters»), viajeros que se desplazan por «obligación», su motivación principal es el trabajo, un viaje familiar u otra cuestión que les ha llevado a realizar el viaje. No obstante, organizan o improvisan otras actividades de carácter lúdico.

• Viajeros socioconscientes («Ethical Travellers»). Encuentran su motivación en cuestiones de conciencia: ambiental, social, cultural... (Future Foundation, 2015).

Esta no es más que una de tantas clasificaciones basadas en perfiles psicodemográficos, no obstante, se trata de una buena aproximación a perfiles de demanda que pueden contribuir a comprender mejor cuáles son las necesidades y características de los viajeros y cómo estructurar un sistema de comunicación y comercial que permita conectar con los futuros turistas.

En el caso del turismo en entornos naturales y rurales, se podría buscar los principales destinatarios del producto entre las tipologías 1, 2 y 6, especialmente en estas dos últimas, viajeros con una conciencia social y ambiental y con curiosidad de vivir experiencias en entornos naturales en contacto con la sociedad local.

Por otra parte, habrá que tener en cuenta otros grandes retos sociales que requerirán de soluciones audaces en las próximas décadas, como es el caso de cambios demográficos importantes que llevaran a una sociedad con personas mayores más activas, población de más de sesenta años que disfruta de buena salud y estilos de vida activos, que demanda servicios de ocio de calidad, individual, saludable y dinámico, con la posibilidad de interaccionar y participar con otros viajeros y población local. Los productos relacionados con la naturaleza y la cultura serán muy valorados. Hay que tener en cuenta que estos perfiles de demanda casan muy bien con los recursos existentes en las áreas rurales. Por tanto, diseñar y promover este tipo de productos ofrece grandes oportunidades de las que se puede beneficiar y participar la población correspondiente a segmentos de sesenta y más años (STRD, 2019).

Otro aspecto de la mayor relevancia es la mejora de la accesibilidad, tanto para la demanda potencial como para la población local. Actualmente, entre el 12 y el 20% de los viajeros se estima que tienen algún tipo de dificultad en su movilidad, tendencia que se manifiesta claramente creciente. Cualquier tipo de medida tendente a mejorar la movilidad y accesibilidad, por tanto, beneficiará y mejorará las opciones competitivas de los destinos rurales (STRD, 2019).

Conclusiones

En resumen, son muchos los factores que van a influir en el futuro de la actividad turística en el espacio rural, en algunos casos situaciones que necesariamente incidirán en el desarrollo del sector y que habrá que reconocer y a las que será necesario adaptarse, en otros casos cambios estructurales que se convertirán en riesgos que habrá que minimizar u oportunidades que habrá que tratar de aprovechar. En unos casos se tratará de factores generales que afecten a la sociedad, a la política o a la economía en general, en otros casos situaciones que incidirán de forma más específica en la actividad turística y, más concretamente, en el turismo en áreas rurales.

En cuanto a las grandes tendencias que se perfilan desde una perspectiva global hay que citar:

• El continuo crecimiento de la población, si bien no afectará a todas las regiones por igual.

• El incremento ininterrumpido del número de viajeros, y del número de viajes que llevará a duplicar el número de vuelos existentes en la actualidad a medio o largo plazo y el número de viajeros que se desplaza anualmente.

• El riesgo de que se produzca una crisis energética y económica vinculada al uso de los combustibles fósiles.

• Las desigualdades y la cada vez mayor falta de equidad social.

• La expansión de la sociedad de consumo y los cambios en los comportamientos de consumo.

• El cambio climático y el calentamiento global con los cambios inherentes a los mismos (desertización, incendios forestales, fenómenos atmosféricos extremos, pérdida de biodiversidad, alteración del paisaje, incremento del nivel del mar, etc.).

• La transformación tecnológica que no solo afectará al entorno de las comunicaciones, sino que supondrá una nueva era social, cultural e industrial, lo que requerirá de un gran esfuerzo de adaptación (internet de las cosas, blockchain, big data, computación en la nube, inteligencia artificial, realidad virtual, ciberseguridad...).

• Además de otros cambios que pueden producirse de carácter sociopolítico y económico menos predecibles.

En lo que hace referencia a las tendencias que incidirán específicamente en las áreas rurales y el turismo pueden nombrarse:

• La migración del campo a la ciudad, con la consiguiente falta de capital humano, fenómeno que va unido a la falta de equidad económica y a la desigualdad de género.

• La necesaria «multifuncionalidad» de los trabajadores y trabajadoras del campo.

• La dispersión de los establecimientos turísticos en los territorios rurales.

• El fenómeno de la hiperestacionalidad y doble estacionalidad que se sucede en las áreas turísticas rurales.

• La bajísima ocupación media en comparación con los entornos litorales o urbanos.

• Los nuevos sistemas y plataformas de comercialización.

• La interacción entre los proveedores de servicios y los usuarios.

• El uso de la tecnología para mejorar la gestión de las empresas y su relación con el cliente.

• Los nuevos modelos de gobernanza, como el Smart Village.

• Las políticas públicas de incentivo al desarrollo turístico rural.

• Los nuevos modelos de gestión vinculados a la economía social o la denominada economía «colaborativa».

• Los cambios en la sociedad y en los perfiles demográficos: mayores más activos, requerimiento de mejor accesibilidad, etc.

Bibliografía

ASCOLESE, G. & LLANTADA, J. (2019). Estudio sectorial e informe de tendencias en la industria del turismo. Studio. We Are Marketing.

BUCKLEY, R., GRETZEL, U., SCOTT, D., WEAVER, D. & BECKEN, S. (2015). Tourism Megatrends. Tourism Recreation Research, 40(1): 59-70.

CHAVES, R. & MONZÓN, J. L. (2018). La economía social ante los paradigmas económicos emergentes: innovación social, economía colaborativa, economía circular, responsabilidad social empresarial, economía del bien común, empresa social y economía solidaria. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 93: 5-50.

COOLHUNTING GROUP (2018). «Digital technology trends». ICEMD, Instituto de Economía Digital, ESIC.

EUROPEAN STRATEGY AND POLICY ANALYSIS SYSTEM (ESPAS). (2016). Tendencias mundiales hasta 2030: ¿puede la Unión Europea hacer frente a los retos que tiene por delante? Luxemburgo: European Union.

FERNÁNDEZ, A., LÓPEZ, J. M., MORENO, L., PERLES, J., RAMÓN, A. & SUCH, M. J. (2017). Innovación y Destinos Inteligentes: Oportunidad para el Know How Turístico Español. Información Comercial Española (ICE). Revista de Economía, Estrategia e internacionalización de la empresa turística, 894: 137-50.

FUTURE FOUNDATION (2015). Future Traveller Tribes 2030: Understanding Tomorrow’s Traveller. https://cutt.ly/uE4EVft (consultada: agosto 2021).

GREENPACE. (2018). Así nos afecta el cambio climático: cumbre climática en Polonia, una oportunidad que no podemos perder. https://cutt.ly/nE4Rxb4 (consultada: agosto 2021).

GUZMAN, V., QUINTANA, C., BENAVIDES, C. & VILA OBLITAS, J. (2015). Trends and Seasonal Variation of Tourist Demand in Spain: The Role of Rural Tourism. Tourism Management Perspectives, 16: 123-28.

HOORENS, S., GUERIN, B., GHEZ, J., SCHWEPPENSTEDDE, D., HELLGREN, T., HORVATH, V., GRAF, M., JANTA, B., DRABBLE, S. & KOBZAR, S. (2013). Europe’s Societal Challenges: An Analysis of Global Societal Trends to 2030 and Their Impact on the EU. Rand Europe. https://cutt.ly/4E4RSUD (consultada: agosto 2021).

IVARS, J. A., SOLSONA, J. & GINER, D. (2015). Gestión turística y tecnologías de la información y la comunicación (TIC): el nuevo enfoque de los destinos inteligentes. Documents d’Anàlisi Geogràfica, 62(2): 327-46.

KAY, C. (2009.) Estudios rurales en América Latina en el periodo de globalización neoliberal: ¿una nueva ruralidad? Revista mexicana de sociología, 71(4): 607-45.

OSORIO, M., RAMÍREZ DE LA O, I. & VIESCA, C. (2017). Tendencias del turismo hasta 2030. Contrastes entre lo internacional y lo nacional. En: M. Nel·lo Andreu y A. Font Barnet (coord.). Anudar red: temas pendientes y nuevas oportunidades de cooperación en turismo, Tarragona: Publicaciones URV, pp. 107-127.

PISÁ, I., MOVEJARQUE, J. & LLOPIS, M. P. (2017). El nuevo concepto de turismo colaborativo: La comunidad couchsurfing.com. International Journal of Information Systems and Tourism (IJIST), 2(1): 47-58.

PITARCH, M. D. & ARNANDIS, R. (2014). Impacto en el sector turístico de las políticas de desarrollo rural en la Comunidad Valenciana (1991-2013). Análisis de las estrategias de fomento y revitalización del turismo rural. Documents d’anàlisi geogràfica, 60(2): 315-48.

ROMERO, J. (2012). Lo rural y la ruralidad en América Latina: categorías conceptuales en debate. Psicoperspectivas, 11(1): 8-31.

SCOTT, D. & GÖSSLING, S. (2015). What Could the next 40 Years Hold for Global Tourism? Tourism Recreation Research, 40(3): 269-85.

SERRANO, J. M. & GARCÍA MARÍN, R. (2018). Demographic Stagnation and Decline in Spain: A Cause for Concern? Bulletin of Geography. Socio-Economic Series, 39: 129-45.

SOLSONA, J. (2006). El turismo rural en Europa. Aportes y Transferencias, 10(2): 25-35.

————— (2010). Desarrollo turístico en espacio rural, análisis de la situación y prospectiva. Estudio aplicado a la Comunitat Valenciana. España: Universitat Jaume I.

STRD2019 (2019). Sustainable Tourism for Rural Development 2019. http://strd2019.org/ (consultada: agosto 2021).

YUBERO, C. & GARCÍA HERNÁNDEZ, M. (2019). El turismo en el medio rural en España desde el enfoque de la transferencia de políticas públicas. Boletín de la Asociación Española de Geógrafos, 81: 1-34.

ZAVRATNIK, V., KOS, A. & STOJMENOVA, D. (2018). Smart Villages: Comprehensive Review of Initiatives and Practices. Sustainability, 10(7): 1-14.

EL TURISMO RURAL EN ESPAÑA
Una visión global de la demanda en el sector a través del Observatorio del Turismo Rural

Enric López C.

Introducción

El turismo rural en España es uno de los sectores que están «sosteniendo» el consumo interno a nivel turístico. Este hecho es el que marca el objetivo del Plan Nacional de Turismo realizado por la Secretaría General de Turismo del Gobierno de España (2007), ya que se reconoce que se trata de un sector que tiene una gran capacidad para generar riqueza y empleo, e impulsar las zonas turísticas con menos flujo y atraer a los turistas que no tengan las motivaciones habituales de «sol y playa» (Cánoves et al., 2005), por ejemplo, y sí otras como las culturales, las enograstronómicas, las de naturaleza, etc., para de esta forma poder poner en valor los recursos naturales y socioculturales del territorio (Cánoves et al., 2017).

El comportamiento habitual de los turistas rurales es aprovechar los fines de semana, puentes y días festivos (además de las épocas de vacaciones «largas», como verano, Navidad y Semana Santa) para desplazarse a las zonas rurales (Royo & Serarols, 2005) para descansar y disfrutar de nuevos entornos y experiencias.

Vera et al. (2011) indican que el turismo rural está relacionado con el espacio geográfico donde se desarrolla, con las motivaciones de sus turistas y con el contacto con la naturaleza, incorporando estos nuevos destinos en el panorama turístico español, generando alojamientos específicos y necesidad de incorporar profesionales con perfiles concretos, además de exigir la implicación de las administraciones públicas, las asociaciones rurales y otras entidades similares, como el Observatorio del Turismo Rural, el cual es una iniciativa de investigación conjunta desarrollada por Escapadarural.com, CETT-UB y Netquest que genera conocimiento experto y aporta información de valor sobre el sector del turismo rural en España, tanto en su ámbito de la oferta (propietarios) como en el de la demanda (viajeros).

El Observatorio del Turismo Rural en España: inteligencia turística para la toma de decisiones

El Observatorio nace en 2013 con la vocación de aportar información de valor sobre el sector, con el objetivo de apoyar la competitividad y potenciar el espíritu de innovación. Esta información está estructurada en dos grandes ámbitos de estudio:

• los viajeros, donde se pretenden conseguir, entre otros, los siguientes objetivos:

· Conocer las tendencias de consumo en turismo rural.

· Saber el grado de penetración de las herramientas online, antes, durante y después de un viaje de turismo rural.

• los propietarios, donde se pretenden conseguir, entre otros, los siguientes objetivos:

· Identificar la situación general del sector.

· Conocer el grado de penetración de las herramientas online para promocionar el turismo rural.

Por otra parte, en el siguiente cuadro se relacionan con más detalle los diferentes ámbitos de estudio que se han contemplado en las ediciones del Observatorio desarrolladas hasta ahora, y donde se puede ver su evolución, tanto en el universo viajeros como en el de propietarios.


Cuadro 1: Objetivos Universo del OTR: Viajeros Fuente: elaboración propiaCuadro 2: Objetivos Universo del OTR: PropietariosFuente: elaboración propia
Frecuencia realización TR (turismo rural)Motivo principal iniciar negocio turismo rural
Influencia elección del destino ruralSímbolo identificativo turismo rural
Dónde, cuándo y con quién realizas TRConexión internet en alojamiento rural
Motivaciones realizar TRGestión MK online: web, opiniones, buscadores, redes, blog
Antelación de la reservaProblemas del turismo rural en España
Dónde accedes en internet para buscaralojamiento ruralRazones principales de los clientes para elegir el alojamiento
Organizar la estancia rural por mobileInstalaciones valoran más los clientes
Factores de elección alojamiento rural«Apuesta» por nichos de mercado
Preferencia reserva: online / offlineMedio realizar reservas por los clientes
Valoración de alojamiento ruralModificaciones de precios últimos años
Instalaciones más valoradas alojamiento ruralPosibilidad sistema reserva online
Usos de internet en alojamiento ruralAntelación de las reservas
Valoraciones de la estancia ruralMedición del ROI
Presupuesto diario aprox.: alojamiento, comidas, actividades.Inversión promoción (portales...)
Legalidad alojamiento para reservarloGastos (suministros, mantenimiento, personal...)
Gasto previsto por alojamiento, comida y actividadesGestión opiniones internet
Recomendación alojamiento rural última estancia (NPS)Base de datos informatizada
EcoturismoPertenencia Asociación Turismo Rural
Sexo / Edad / Provincia / CC.AA.Expectativas pertenencia a Asociación
Tipo de alojamiento que gestiona
Capacidad máxima del alojamiento
Actividad profesional: Exclusiva / No exclusiva
Sexo / Edad / Provincia / CC.AA.

Para conseguir estos objetivos, el proyecto sigue un proceso metodológico riguroso en una investigación científica, estableciendo las siguientes etapas:

1 Revisión de la literatura existente: Para definir los objetivos analizamos estudios genéricos sobre turismo y específicos sobre turismo rural.

2 Investigación cualitativa: Entrevistas en profundidad y focus group con una muestra de propietarios y viajeros registrados en EscapadaRural.com, que han servido para profundizar en temas clave.

3 Investigación cuantitativa: Diseño y envío de encuesta online al universo de viajeros y propietarios de la base de datos de EscapadaRural.com.

4 Recopilación y explotación de los datos: Las respuestas recogidas se convierten en datos estadísticos, cruzando las variables más relevantes para el estudio.

5 Finalmente, se han realizado análisis de la información y elaboración informes: El estudio de los resultados permite confirmar o descartar hipótesis, aportando reflexiones de interés sobre el presente y futuro del sector.

En las posteriores ediciones del Observatorio se ha revisado el cuestionario para eliminar y/o incluir nuevas preguntas (que responden a objetivos concretos), ya sea a propuesta de los componentes del Observatorio o por actores del sector a raíz de las presentaciones e informes realizados para mejorar nuestra información y conocimiento experto.

En relación a los universos (en base a los datos del INE de cada año) y muestras utilizadas en las distintas ediciones del Observatorio, queremos destacar que se han ido incrementando de forma destacada en los años que lo estamos realizando.

En concreto, los datos sobre universos y muestras son los siguientes, demostrando el gran volumen de respuestas obtenidos en cada uno de ellos, especialmente en el último año 2019, tanto en viajeros como propietarios:

Cuadro 3: Universo del OTR: Viajeros

Fuente: elaboración propia


UNIVERSO: Viajeros.
EDICIÓNMUESTRAUNIVERSOError M. (niv. c.: 95%)
201310.2192.715.9861,0 %
201411.4322.500.4410,9 %
201515.1752.822.9470,8 %
201716.3823.593.8570,8 %
201921.2903.918.4440,6 %

Cuadro 4: Universo del OTR: Propietarios

Fuente: elaboración propia


UNIVERSO: Propietarios.
EDICIÓNMUESTRAUNIVERSOError M. (niv. c.: 95%)
20132.27515.6721,9 %
20142.22415.0441,9 %
20152.85915.2211,6 %
20172.97815.6691,6 %
20193.78216.2331,4 %

Por otra parte, y en aras de dar a conocer y transferir el conocimiento experto generado en este Observatorio a la comunidad científica y al sector profesional del turismo rural en España, se han llevado a cabo las siguientes acciones:

• Jornadas: son eventos gratuitos para los asistentes que se desarrollan en colaboración con entidades de cada zona (provincia, comunidad, comarca...). Las jornadas incorporan un «zoom» a los datos sobre la comunidad autónoma en la que se realizan, siempre que estos sean significativos. Para concluir el evento, también se realiza una mesa de debate en la que participan diferentes profesionales que aportan su opinión sobre los temas tratados en el estudio. De este modo, los informes visibles en la web sirven de reflexión a nivel local y también permiten al Observatorio recoger impresiones que optimicen su uso. Las Jornadas realizadas desde el inicio del Observatorio han sido ya más de 50, con una media de asistencia de unas 50 personas, lo que nos da una cifra directa de asistentes de unos 2.500 en total aproximadamente. También se ha asistido al Congreso Europeo de Turismo Rural desde su inicio hasta esta su sexta edición, donde han asistido más de 100 personas en cada edición.

• Notas de prensa: para dar difusión a los conocimientos generados por el Observatorio, además de las Jornadas, también se realizan y se envían notas de prensa a los medios de comunicación generalistas y especializados. Gracias a estas notas de prensa, las presentaciones y los distintos soportes de comunicación utilizados, se ha conseguido un valor de la publicity (aparición en medios de comunicación de forma gratuita) cifrado en más de 1 millón de euros.

• Participación en congresos académicos: uno de los compromisos fundacionales del proyecto es poder transferir este conocimiento experto generado por el Observatorio a toda la comunidad científica, ya sea a través de la web, de las Jornadas o de la asistencia a foros más específicos del ámbito académico. En este sentido, hemos tenido la oportunidad de participar en los siguientes congresos:

· TMS ALGARVE 2013 - International Conference on Tourism & Management Studies, Faro (Portugal) (13-16 de noviembre de 2013), donde se han presentado las «Tipologías de turistas rurales en España. Primera propuesta científica a partir del Observatorio de Turismo Rural en España, un proyecto de transferencia de conocimiento en el sector turístico».

· Congreso Internacional Científico-Profesional sobre Brecha Salarial y Socio-Profesional de Género en el Turismo Rural desarrollado en la Universidad de Córdoba (21-22 septiembre de 2015), presentando el proyecto del Observatorio del Turismo Rural en España: la «foto» del sector a través de la mujer propietaria de alojamientos rurales, aportando una visión muy clara sobre este objeto de estudio que ayude a la elaboración de políticas de equidad en este ámbito.

· IV International Congress on Tourism 2015 de Guimarães, Portugal (4 de diciembre de 2015), donde en esta ocasión se presentó el primer Customer Journey del Turista Rural que existe en España. En este Customer Journey se indican las diferentes fases por las que pasa un turista rural en su experiencia turística, desde que comienza el proceso de búsqueda de la información para hacer su escapada hasta que la comparte en las redes sociales, portales especializados y web propios del alojamiento rural.

· X CITURDES 2016, Congreso Internacional de Turismo Rural y Desarrollo Sostenible, Santiago de Compostela (19-21 octubre de 2016), donde se ha hecho un repaso de las tres ediciones del OTR y un zoom al último estudio.

· o XXI Congreso Internacional de Turismo Universidad-Empresa: Turismo y desarrollo en los espacios rurales de interior, Castellón (25 y 26 de abril de 2018), donde se ha presentado el estudio sobre la comercialización en el turismo rural en España en los universos viajeros y propietarios rurales.

• Página web: El Observatorio del Turismo Rural pone a disposición de sus usuarios una página web (http://www.escapadarural.com/observatorio/) donde se incluyen todas las informaciones anteriormente comentadas: informes, notas de prensa, etc. Durante el transcurso del Observatorio, el número de visitas registradas ha sido de más de 15.000.

Pulsuz fraqment bitdi.

Janr və etiketlər

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
23 oktyabr 2025
Həcm:
430 səh. 68 illustrasiyalar
ISBN:
9788418292736
Naşir:
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
Yükləmə formatı:

Oxşar kitablar