Kitabı oxu: «Re-apasiónate»

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¿Qué es la pasión? ¿Existe solo una en la vida? ¿Cómo se siente? ¿Cuánto dura? ¿Se acaba? ¿Y si no la siento por nada? ¿El amor y la pasión son lo mismo? ¿Y si a mi pareja ya no le gusta lo mismo que antes? ¿Qué se puede hacer cuando la pasión baja? ¿Está en mis manos volver a recuperarla?

Aquí encontrarás todas las respuestas que has estado buscando...

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¿Te ha pasado que empiezas una relación con alguien que te encanta, la pasión entre ustedes se desborda, no pueden dejar de verse y de tocarse, el sexo es maravilloso y aprovechan cada momento que tienen libre para un encuentro pasional?

¿Y te ha pasado que después, con el tiempo, cada vez los encuentros sexuales son menos? ¿La novedad con la que al principio vivían y que los hacía sentir una necesidad por conocer cada parte de su cuerpo se volvió una rutina diaria de trabajo, casi como ver a los amigos y la familia, dejando lo sexual solamente para una fracción pequeña de su tiempo juntos?

¿Te diste cuenta de cómo pasó? ¿Cómo fue que, poco a poco, uno de los dos o los dos empezaron a perder el interés por el sexo? ¿En qué momento comenzaste a llegar del trabajo o del largo día que tuviste tan solo pensando, primero, en darte un baño e irte a dormir mientras ves Netflix y, segundo, en que si tu pareja está acompañándote realmente da igual, mientras no se le ocurra llegar con calentura y molestarte en tu momento de paz?

El problema es que los resentimientos empiezan así. Tal vez uno se siente abandonado porque quiere sexo más seguido que el otro. O el otro se siente presionado porque quiere más tiempo entre cada encuentro sexual. Algunas parejas lo hablan muchas veces sin conseguir buenos resultados, porque la persona que no quiere sexo se siente culpable y lo intenta, pero no lo logra. Mientras que la que quiere más encuentros trata de entender a su pareja, cuando en el fondo la necesidad lo hace sentir que algo importante hace falta. Incluso dentro de otras parejas se culpan el uno al otro.

En terapia he recibido a hombres muy angustiados debido a que sus parejas los llaman enfermos sexuales porque quieren tener sexo más seguido que ellas. Algo que inevitablemente los lleva a preguntarse si de verdad están enfermos. Pero ni uno es culpable por querer menos sexo ni el otro es un enfermo sexual por quererlo más seguido. Lo que pasa es que no se están poniendo de acuerdo en la frecuencia.

Pero entonces, ¿qué fue lo que les pasó? ¿Por qué toda esa energía sexual se fue apagando? ¿Será que es momento de cambiar de pareja? ¿Será que, como has escuchado que la parte sexual es muy importante en una relación y en la tuya ya casi no la hay, algo debe de andar terriblemente mal entre ustedes?

La realidad es que la pasión no es algo que siempre esté en el mismo nivel. Sube y baja. A veces, como suele ser al principio de las relaciones, es muy alta, aunque otras veces, tal vez por estrés en el trabajo, por cansancio físico, por peleas o también por falsas creencias y una educación incorrecta sobre nuestra sexualidad, la pasión disminuye.

Pero te tengo buenas noticias: la pasión se puede recuperar y mantener en una relación. No necesitas cambiar de pareja cada vez que la pasión baje para volver a sentirla. O algunas veces sí será el caso, pero en la mayoría se puede volver a encontrar la pasión, lo que espero que se transmita a distintos aspectos de tu vida, como a tu trabajo u otras actividades.

Lo importante que quiero que sepas es que la pasión no solo está en lo sexual, sino que la puedes encontrar en todos los aspectos de tu vida. En las ganas que te dan de levantarte en la mañana a hacer algo en específico, o bien en la inclinación que sientes por viajar y descubrir nuevos lugares o quizá en la preferencia que tengas por un equipo deportivo. El caso es que entre más pasión sientas por las cosas que haces, más feliz serás. Y entre más feliz seas, mejor la relación con tu pareja, familia, hijos, amigos, etc.

Porque déjame contarte un secreto: mientras mayor sea la pasión en tu vida, tus encuentros sexuales con tu pareja serán mejores. Estarás de mejor humor y te sentirás más pleno. Y todo esto te hará ver más relajado en tu trabajo, menos estresado y con más energía para hacer alguno de tus pasatiempos favoritos. Incluso te hará sentir con muchas más ganas de regresar a casa después de un largo día de trabajo para convivir con tu pareja y, si se puede, tener un encuentro sexual.

De eso se trata Re-apasiónate. Basándome en mi propia búsqueda y las respuestas que he ido encontrando, te contaré un poco sobre mí y mis pasiones. Pero, además, te ayudaré a descubrir cuáles son las tuyas y cómo trabajar en ellas.

El libro está divido en dos partes: La leyenda de la pasión y Pasión a fuego lento en las relaciones de pareja.

En la primera me refiero a la pasión en la vida tanto en el trabajo como en las relaciones de pareja y en los pasatiempos. Te explicaré qué es la pasión, cómo diferenciarla de los gustos, del amor y del enamoramiento, si es necesaria o no y lo que puede pasar si no tenemos ninguna pasión o si la sentimos de manera intensa solo por una cosa o persona.

Al inicio de cada capítulo encontrarás la sección que llamé Historias de pasión, donde te contaré una historia sobre pasión para ejemplificar un poco el tema que trato, algunas mías y otras de conocidos o de clientes que han venido a consulta conmigo. Al final, siempre vas a encontrar un ejercicio para trabajar algo de lo que hablamos en la sección Re-apasiónate. Son ejercicios simples y sencillos que cualquiera puede realizar. Te van a ayudar a conocerte para ir encontrando tus pasiones y aprovecharlas.

La segunda parte del libro está dedicada a las relaciones de pareja. Al inicio de cada capítulo también te contaré una historia que ejemplifique el tema en Historias de pasión y, al final, encontrarás ejercicios en la sección Re-apasiónate, ya sea para trabajar con tu pareja o a solas. Porque en esa parte te voy a explicar qué hacer cuando la pasión baja, qué pasa si tu pareja cambió, cómo enfrentar peleas constantes, de qué manera trabajarlas y, lo más importante, te voy a enseñar cómo recuperar la pasión perdida.

Una decisión que se tiene que hacer no solo mientras lees este libro, sino recordarla a través de los ejercicios todo el tiempo. La pasión no llega por arte de magia, hay que trabajar para conseguirla. Pero no te desanimes, no es algo aburrido, porque en definitiva la pasión es algo que se disfruta, así que recuperarla o volver a encenderla también será agradable. Venimos a esta vida a disfrutar y claro que también habrá obligaciones, pero qué mejor si las obligaciones y las personas con las que estamos nos hacen también felices, nos apasionan.

Espero que lo que encuentres aquí te ayude tanto como me ha ayudado a mí. Todo lo que te comparto es el trabajo que hice yo misma para encontrar lo que me apasiona y, sobre todo, para no permitir que se pierda el fuego en mis relaciones. Y ahora esta información está en tus manos… Re-apasiónate.


Mucho de lo que nos han contado acerca de la pasión a veces se parece más a una leyenda antigua que a lo que nos sucede en la realidad.


Historias de pasión

Mucho tiempo pensé que no sentía pasión por nada en la vida. Veía a otras personas que, de un momento a otro, dejaban su trabajo, comodidades y hasta el lugar donde vivían por perseguir su verdadera pasión. Pero yo nunca he sentido ese impulso por dejarlo todo para perseguir algo. Tampoco siento que practicar lo que me gusta me haya cambiado la vida, como otras personas me cuentan en sus experiencias.

Me costó mucho trabajo y autoanálisis encontrar cuáles eran mis pasiones. Y no porque no las tuviera en ese momento, sino porque tenía una idea equivocada de lo que era la pasión. Pensé que necesitaba ver fuegos pirotécnicos y que mi vida tenía que cambiar completamente para perseguir mis sueños. Pero poco a poco entendí que en mi caso no funcionaba así.

Fue a mis quince años, cuando veía un programa de televisión en donde una sexóloga resolvía dudas, que supe lo que quería hacer con mi vida. Quería ser como ella, quería hablar sobre sexualidad en televisión y, a partir de ese momento, todo lo que he hecho ha sido con el fin de cumplir ese objetivo.

Para mí no son fuegos pirotécnicos. O tal vez sí los sentí, pero de una manera sutil y no tan escandalosa. Lo único que sé es que después de eso no he vuelto a sentir nada parecido. En mi camino a cumplir con mi deseo de ser sexóloga, las cosas han ido pasando. Incluso podría decir que ni siquiera fui consciente de que hasta cambié el lugar donde vivía por estudiar sexología y trabajar en televisión.

Entonces, ¿cómo estoy tan segura de que ser sexóloga es mi verdadera pasión? Pues porque desde ese momento no me pude imaginar haciendo otra cosa. He tenido muchas ofertas de trabajo que, de haberlas aceptado, me habrían llevado a otros lugares, como a trabajar fuera de la televisión o a seguir siendo conductora, pero de otros temas que no tenían que ver con sexualidad.

También tengo que aceptar que muchas veces he pensado en dedicarme a otra cosa, porque llegar adonde estoy no ha sido fácil. He tenido que estirar el dinero que tenía ahorrado por varios meses en lo que llegaba otro programa de televisión en el que tuviera un sueldo. Pero el amor por lo que hago no ha dejado que me salga del camino, a pesar de todo.

A veces la pasión se presenta así, sin tanta emoción, sin tantos cambios ni explosiones. Pero si pones atención, te empiezas a dar cuenta de que hay algo en tu vida que hace que despiertes con gusto y no te imaginas haciendo algo más o estando con alguien más.

En las relaciones de pareja sucede lo mismo. Nos han vendido la idea de que tenemos que sentir fuego por alguien para saber que realmente nos gusta. Y quizá en muchos casos es así al principio: no puedes dejar de pensar en el otro, mueres de ganas de verlo en todo momento y, cuando están juntos, no pueden dejar de tocarse. En algunas parejas esa llama permanece por muchos años; en otras, va bajando con el tiempo; y, en muchas otras, como me pasó a mí con mi carrera, no es tan escandaloso lo que sientes, pero sabes que es con esa persona con la que quieres estar y no imaginas tu vida sin ella.

La pasión se da de muchas maneras porque es diferente para cada persona. Lo que sí es importante es que identifiques qué es lo que te apasiona y si esa pasión necesita que la alimentes, que la hagas crecer o si, por el contrario, es tan intensa que necesitas aprender a dosificarla, encontrar otras cosas que te apasionen y buscar el equilibrio.

Lo que nos han dicho de la pasión

He visto muchas conferencias, videos en YouTube y en redes sociales y he leído libros sobre encontrar tu verdadera pasión. Pero muchos de ellos me dan la sensación de que todo lo que tengo en mi vida está mal porque todavía no encuentro la “pasión verdadera”.

Hablando con muchos amigos sobre este tema, me he dado cuenta de que otros se sentían como yo: me decían que no tenían una pasión y se les notaba inconformes, incluso avergonzados. Cuando en todos lados nos dicen que hay que encontrar nuestra verdadera pasión, entonces algo debemos estar haciendo muy mal si no la tenemos, o bien algo importante debe hacernos mucha falta en nuestra vida.

Pero cuando les contaba a mis amigos mi experiencia, que no siempre fue intensa y que no cambié mi vida radicalmente al encontrar mi pasión, me decían que entonces eso no era pasión. En otras palabras, nos han metido tanto en la cabeza una específica forma de vivirla que creemos que todas las demás no son reales.

Y ni hablar de la pasión en pareja. Es todavía peor, porque empezamos a hacer que nuestras relaciones dependan de esa pasión y, en el momento en que baja, entonces la relación “ya no funciona”.

En todos lados nos dicen que hay que encontrar nuestra verdadera pasión.

Tanto queremos sentir esa llama intensa todo el tiempo, ese deseo por él o por ella que cuando tenemos relaciones sexuales esperamos que en lugar de orgasmos empecemos a ver fuegos pirotécnicos estallando en la habitación. Y, además, que todo suceda sin ningún esfuerzo, porque creemos que la pasión tiene que explotar sola.

Muchas veces las relaciones comienzan de esa forma y, en muchas otras, esa pasión al inicio ni siquiera se siente tan intensa. Pero con el tiempo esa llama empieza a perder fuerza y esto no quiere decir que nuestra relación ya no funcione o que estemos condenados a una vida sin pasión. Simplemente tenemos que aprender a recuperarla y a aceptar la forma en que la sentimos.

Por eso resulta tan difícil dar una definición clara sobre pasión, porque cada persona la siente diferente. Y me parece que haber intentado dar definiciones tan específicas es lo que nos ha confundido. Nos dicen que la pasión es de una forma y, entonces, la que sentimos nosotros, que tal vez es diferente, queda invalidada.

A lo largo de tu lectura te daré diferentes ejemplos de la manera en que algunas personas sienten la pasión. Puede ser que te identifiques con alguna o puede ser que ninguna de ellas se parezca a tu forma de sentirla, pero de eso se trata. Cada uno la siente distinto y, por lo tanto, cada uno posee su propia definición.

De todas maneras, me parece importante contarte lo que yo pienso que es la pasión para que puedas entender a qué me refiero: la pasión es la energía que te mueve. Esa energía se podrá presentar de maneras diferentes, a veces constante, a veces intermitente, a veces muy intensa o a veces muy suave. Pero no importa cómo la sientas, te darás cuenta de que lo es porque te da la motivación necesaria para volver a sentir fuego por tu pareja, para levantarte de tu cama e ir al trabajo o para gritar gol con tanta emoción durante un partido.

La pasión es la energía que te mueve.

Podrás estar pensando: “A mí no me apasiona mi trabajo, pero igual me levanto con motivación y energía”. Y está muy bien. Tal vez no es tu trabajo esa energía que te impulsa a levantarte, pero seguro sí tu familia, la idea de tener una mejor vida, viajar, etc.

La pasión sube y baja

Vayamos ahora a las relaciones de pareja. Aunque seguramente te frustre un poco porque no sabes cómo aumentarla, lo primero que quiero decirte es que no te asustes si la pasión con tu pareja ha disminuido. También es posible que por esa baja se hayan originado problemas en otras áreas y que por eso se hayan separado también en lo sexual. Pero no te preocupes, es normal. La pasión no permanece siempre en el mismo nivel.

Imagínate lo agotador que sería sentir todo el tiempo tanta energía por algo o por alguien. Por eso a veces es intensa y otras veces no la sientes tanto. Imagínate si un piloto de Fórmula 1 todo el tiempo sintiera esa adrenalina que experimenta cuando está en una carrera. Aunque la pasión por la velocidad sigue existiendo, también necesita otros momentos de relajación en su casa, como descansar, dormir o leer un libro. Después tocará de nuevo correr una carrera y acelerar.

En las relaciones también es lo mismo. Tenemos a nuestra pareja ahí todo el tiempo, así como el piloto tiene un auto de carreras, pero en nuestro caso se vuelve un poco más complicado porque somos personas y tenemos temperamentos, problemas y preocupaciones distintas. Entonces no será tan sencillo como volver a subirse a un auto para sentir esa pasión, pero con un poco de trabajo, pueden volver a levantarla. Y de eso se trata: de no dejar que permanezca mucho tiempo abajo.

Ahora bien, el piloto no está en su sillón viendo tele y esperando sentir esa adrenalina o energía. Sabe perfectamente que tiene que manejar para sentir la velocidad. Es decir, tampoco nosotros podemos quedarnos sentados en nuestro sillón esperando a que ese fuego arda desde ahí repentinamente. Hay que trabajar en la pasión, encontrar maneras de buscar a nuestra pareja y de que nuestra pareja nos busque a nosotros. A pesar de todo el cansancio del trabajo o de los hijos o de las labores domésticas, tienes que darte el tiempo también para re-apasionarte.

Hay que trabajar en la pasión, encontrar maneras de buscar a nuestra pareja y de que nuestra pareja nos busque a nosotros.

Tal vez estás moviendo la cabeza en este momento mientras piensas “qué cansancio”, porque a veces sinceramente no dan ganas de tener relaciones sexuales después de un día agotador. Claro, por supuesto. No se trata de hacer las cosas sin ganas, sino de encontrar las ganas en algunos momentos de tu día o de tu semana para despertar esa llama.

¿De qué sirve tener pasión?

¿Por qué nos han vendido que la pasión es tan importante y que hay que encontrarla en nuestra vida? ¿Qué pasa si no la sentimos?

La pasión es esa energía que te empuja a seguir viviendo y a seguir disfrutando de la vida. Si no la sintieras, terminarías haciendo todo en piloto automático sin ser consciente de lo que pasa a tu alrededor. Aunque no pasa nada si a veces experimentas periodos de este tipo, a la larga puedes empezar a sentirte frustrado. La pasión es primordial justo para evitar esa sensación. Y además de experimentarla en tu relación, lo importante es sentir pasión por diferentes cosas.

La pasión por tu trabajo o por ciertos pasatiempos hará que despiertes cada mañana con gusto, disfrutes tu día y estés de mejor humor. Y esto, por supuesto, se va a reflejar en tu vida en pareja.

Aunque claro, como en todo, incluso en las cosas que te apasionan puedes sentir frustración si algo no sale del todo bien. No digo que todo el tiempo será felicidad una vez que la encuentres, pero va a ayudar a darle sentido y dirección a tu vida.

La mayoría de nosotros tenemos diferentes pasiones.

La mayoría de nosotros tenemos diferentes pasiones. Por eso, si estás seguro de que no sientes ningún tipo de pasión por nada, piensa que posiblemente te esté pasando lo mismo que a mí y más bien lo que te sucede es que nadie te ha enseñado a identificar la tuya. Lo mismo con tu pareja, aunque creas que la pasión está perdida, es muy probable que solo la llama haya bajado, pero el fuego siga ahí, esperando a que le echen aire para volver a tener fuerza.

Si la pasión está por ahí escondida porque no has aprendido a identificarla o a despertarla, seguirás en movimiento, pero te perderás de sacarle el máximo provecho. Aunque todas las relaciones son distintas y ponen cosas diferentes como puntos importantes, como la amistad, la compañía, la confianza o la familia, tiene que haber un equilibrio en todas esas áreas. Y sí, claro que hay relaciones que funcionan sin pasión, pero ¿no preferirías que tu relación la tuviera?

Sentir ganas de ver a tu pareja, despertar con gusto a su lado, llegar a la casa con emoción para poder hablarle de lo que te pasó en tu día, verlo o verla cambiarse de ropa mientras te imaginas lo que podrían estar haciendo en los pocos minutos que les quedan antes de salir a trabajar, o bien que no se quede en tu imaginación y realmente aprovechar esos minutos es algo que difícilmente pudiera molestar a alguien.

¿A quién le va a molestar empezar a sentirse excitado desde antes de ver a su pareja porque sabe lo que va a pasar más tarde? ¿A quién le va a molestar disfrutar el tiempo con él o con ella, descubrir cosas que les gusten a los dos, hacerlas juntos y volver a sentir ese fuego?

Re-apasiónate

Ahora que ya sabes un poco más sobre la pasión y la importancia de detectarla, es momento de aplicar lo que aprendiste. Este ejercicio te ayudará a identificar tus diferentes pasiones y a darte cuenta de si te estás dando el tiempo para vivirlas. Así que quiero invitarte a que hagas dos listas, una sobre las pasiones de tu vida y la otra sobre la pasión por tu pareja. Aquí te explico qué debe llevar cada una y qué debes hacer con ellas.

LISTA DE LAS PASIONES EN TU VIDA

• Toma una hoja en blanco y divídela en dos de manera vertical. De un lado escribe todas esas cosas que te gustan y que disfrutas hacer. También puedes agregar cosas que nunca has hecho, pero que te gustaría intentar. Ojo, aquí no me refiero solo a tus pasatiempos, sino también a cosas que te gustan dentro de tu trabajo. No te limites. Puedes escribir al reverso de esa hoja o incluso tomar una nueva en blanco si hace falta.

• Ahora, vuelve a leer esa lista y califica cada pasión del 1 al 10, donde 10 es muy importante y 1 no tan importante.

• En el otro lado de tu hoja escribe esas cosas que te están quitando tiempo y que no disfrutas tanto o que simplemente no son tan valiosas. Tal vez pasas horas viendo televisión y eso no te da tiempo para tomar la clase que siempre has querido tomar o ver a tus amigos.

• Compara tus dos listas, lo importante es que seas consciente de qué tantas cosas que te apasionan estás haciendo y qué cosas son las que te están quitando tiempo.

• Durante las siguientes dos semanas, empieza a cancelar todos esos compromisos que no disfrutas, que te pesan o solo no te interesan y dale un espacio a todo lo que te apasiona, probablemente serán esas cosas a las que les hayas dado mayor puntuación.

• Sé consiente de cómo cambia tu actitud y tu humor y disfruta del momento.

LISTA DE LA PASIÓN POR TU PAREJA

• Será la misma dinámica. Haz una lista con todas las cosas que disfrutas o disfrutabas hacer con tu pareja. Y no me refiero solo a lo sexual, sino también a lo que hacen durante su día. Claro que lo sexual también podrá ser parte de tu lista y hasta puedes especificar un poco más algunas cosas. Tal vez lo hacían más seguido, tal vez eran más atrevidos, tal vez te encantaba cuando usaba cierta ropa interior o alguna fragancia o cuando te sorprendía con algún mensaje o foto sexy. No te limites. Escribe todo lo que se te ocurra.

• Te puede ayudar mucho si recuerdas qué fue lo que les gustaba en un principio del otro, por qué o cómo se conocieron, qué hacían en ese tiempo, qué fue lo que te llamó la atención de él o de ella. Recuerda algo que disfrutaban antes y que tal vez ya no hacen.

• Ahora, igual que con tu lista anterior, vuelve a leer esta y califica cada pasión del 1 al 10, donde 10 es muy importante y 1 no tan importante.

• En el otro lado de tu hoja escribe esas cosas que te están quitando tiempo y que no disfrutas tanto o que simplemente no son tan valiosas y te impiden conseguir todo lo que te gusta de tu pareja.

• Durante las siguientes dos semanas, encuentra el momento para volver a hacer todas esas cosas. Intenta valorar las que ya se hacen o que han sido parte de ustedes desde el principio de la relación.

• Si son cosas que hacían, pero ya no hacen y no sabes cómo recuperarlas, deja esa lista a la mano, porque en adelante irás descubriendo maneras de proponérselas a tu pareja.

• Sé consiente de cómo cambia tu actitud, tu humor o si llega a cambiar el de tu pareja y la pasión se empieza a volver más intensa y disfruta esos momentos.


Historias de pasión

Hace poco estaba tomando café con unas amigas y empezamos a hablar sobre pasión porque, como podrás imaginar, cada vez que tomo un café con quien sea termino hablando del tema. En un momento, les pedí que me contaran si alguna vez habían salido con alguien que las hubiera hecho vibrar como nunca. La primera que habló fue mi amiga Ana y, para mi sorpresa, dijo que la persona con la que había sentido más pasión fue una mujer: “Además, una mujer con la que nunca ha pasado nada”, aclaró.

Eso de que nunca ha pasado nada realmente es un decir. Según me contaba, eran tantas las ganas de estar juntas que hubo algunos besos intensos a escondidas y un viaje en donde la pasión explotó. Ahora, a mi amiga le gustan los hombres, sus relaciones con ellos han sido reales, pero conoció a esta chica que la hizo sentir algo mucho más intenso de lo que había experimentado.

Para que entiendan un poco mejor, aquí va el contexto. Ana viene de una familia en la que aceptar que también te llaman la atención las mujeres sería todo un problema. Y un problema grande.

Ana me explicaba que su pasión era tanta que en algún momento creyó que nada de eso importaba, que podía dejarlo todo y meterse en problemas con su familia con tal de estar con ella. Y me decía: “Lo que sentía era tan intenso que estaba segura de que nos habíamos conocido en otras vidas y que nos volveríamos a encontrar en las siguientes”.

Para mala suerte de ambas, porque la mujer en cuestión decía sentir lo mismo por mi amiga, Ana no era la única que tenía temas familiares. La otra también venía de una familia donde el qué dirán importa mucho, por lo que una relación homosexual era muy grave y, a diferencia de mi amiga Ana y aunque también sentía algo muy fuerte por ella, no se atrevió a aceptarlo. Ni siquiera se atrevió a vivirlo a escondidas, porque no podía “hacerle eso a los suyos”.

Después de ese viaje tuvieron una fuerte discusión porque no sabían cómo iban a manejar todo lo que estaban viviendo y, finalmente, la mujer por la que Ana tuvo esa pasión desmedida desapareció.

La historia que les cuento es muy triste. Primero porque terminó mal. Y, segundo, porque la causa está relacionada con tabúes que no deberían de existir en nuestra época. Cortaron una historia que pudo haber sido muy bonita por temor a lo que pudiera pensar la familia o por el miedo a que no las aceptaran.

Pero decidí compartirla aquí porque, cuando Ana me contó, pude ver cómo sus ojos se iluminaban al hablar de ella. Además, era una relación distinta a las que había tenido con hombres. Su pasión era tan grande que estaba dispuesta a dejarlo todo. Y la forma que Ana encontró para describir la electricidad que había entre ambas fue diciendo que se conocían de otras vidas. Para ella, la conexión era tan fuerte que no podían haberse conocido apenas, porque seguro lo suyo venía de vidas pasadas y necesitarían de muchas otras vidas más para seguir conectadas.

Todas las historias de mis amigas eran diferentes y genuinas. Cada quien sentía su pasión de forma única. Quizá unas más intensas que otras, pero la de Ana me encantó porque fue tan grande que le dejó la certeza de que una sola vida no era suficiente para contener toda esa pasión.

¿Qué nos pasa cuando la sentimos?

Ahora me gustaría contarles un poco de lo que le pasa a nuestro cuerpo durante los momentos de pasión intensa. Tampoco busco aburrirlos mucho con cuestiones médicas, así que seré breve.

No podemos hablar de pasión sin mencionar la libido y la excitación.

Si bien pasión va mucho más allá de un deseo sexual, también significa sentirte atraído sexualmente a tu pareja.

Se ha descubierto que la testosterona es la hormona que afecta a la libido en gran parte. Y si has escuchado hablar de ella un poco, sabrás que es una hormona masculina, aunque las mujeres también la tenemos, pero en menor cantidad. Se cree también que lo que hace que las mujeres sientan la libido más alta son los estrógenos, que se presentan en mayor número en la época de ovulación.

Habrá mujeres que digan que esto es verdad y que en esa época es cuando más sienten excitación, habrá otras que sientan la misma excitación durante todo el ciclo menstrual y habrá algunas que digan que ni en las fechas de ovulación ni en ninguna otra. Asimismo, los hombres también podrán encontrar momentos de mayor excitación que otros.

Muchos factores bioquímicos participan en el enamoramiento y en la lujuria y hasta hay algunos que al momento de la pasión se ocupan de apagar la parte prefrontal del cerebro, que es la que controla, entre otras cosas, la parte racional. Por eso cuando la pasión es muy intensa a veces sentimos que perdemos un poco el control, pero esto es solo durante un tiempo y después pasa.

Se cree que lo que hace que las mujeres sientan la libido más alta son los estrógenos.

Al final, las hormonas influyen mucho en lo que nos pasa, pero gran parte es mental. Y de ello depende si estás en un buen momento con tu pareja, el trabajo o la escuela, si te sientes cómodo o cómoda con tu cuerpo, etc.

Mientras hablaba con un amigo sobre este capítulo, me decía que si se siente durante mucho tiempo entonces es pasión: “Yo siento pasión por el cine algunas veces, pero no siempre y por eso el cine no es mi pasión”. Para él, la pasión tiene que sentirse como algo intenso todo el tiempo y si no es así deja de ser pasión, tal como esta idea con la que nos han bombardeado y que explicaba en el capítulo anterior.

Pero, vamos a ver, piensa en el amor por tu mamá o por tu papá o por tus hijos o por quien tú decidas. La idea es que traigas a tu mente personas a las que amas demasiado. A lo que quiero llegar es que hay días en que ellos dicen o hacen algo que te pone de mal humor. Entonces no tienes ganas de saber nada de ellos y hasta podrías decir que ese día los odias un poco. Pero ¿qué pasa al día siguiente cuando todo se calma? ¿Realmente los dejas de amar? Seguramente no. Podrás estar muy enojado, podrá tomarte algo de tiempo para que se te pase el enojo, pero son personas a las que seguirás amando igual.

Tal vez si algún amigo o un colega del trabajo o un empleado te hiciera algo parecido no le volverías a hablar nunca más, pero a esta persona en especial, aunque a veces no sientas tanto el amor, sabes que la sigues amando.

Que no estés sintiendo la pasión constantemente no quiere decir que no la sientas.

Sí, hay aspectos en tu trabajo que te apasionan mucho más que otros. Hay momentos, por ejemplo, uno romántico con tu pareja, en donde el arrebato que sientes es mucho más intenso que para otras de tus actividades cotidianas. Pero que no estés sintiendo la pasión constantemente no quiere decir que no la sientas del todo por algo o alguien determinado.

Aunque a veces haya días en los que sientas que quieres más o quieres menos a tus padres o a tus hijos, no quiere decir que estés aumentando o disminuyendo tu amor por ellos, igual sucede con la pasión.

¿De qué me sirve saberlo?

Es importante saber identificar la pasión precisamente para no dejar ir a esa persona, actividad o trabajo que no sabías que te apasionaba porque lo que sentías “no era tan intenso”.

Algunas veces estamos tan desesperados buscando explosiones de adrenalina o felicidad enérgica que dejamos de valorar a ese algo o alguien que siempre está ahí, porque representa una felicidad tan constante que casi se vuelve invisible. ¿Y qué sucede con esto? Algunas veces no mucho, pero otras veces te llaman a seguir buscando pasiones intensas en lugares distintos, en vez de admitir que ya las estás viviendo. También puedes darte cuenta de que sí sentías mucha pasión cuando ya es demasiado tarde, cuando ya perdiste el trabajo o cuando tu pareja se siente tan incomprendida que termina la relación. Y es ahí, cuando ya no está, que empiezas a ver lo mucho que lo disfrutabas.

Debo confesar que alguna vez me pasó con un programa de televisión. Lo disfrutaba, sobre todo porque cualquier cosa que tenga que ver con sexología y televisión me gusta. Pero sentía que no era el mejor programa del mundo y quería hacer algo diferente.

Un día el programa terminó, porque la televisión es así, los programas van y vienen, pero me tardé una semana en comprender lo mucho que significaba para mí ese show y mis compañeros. Tenía un espacio de una hora en donde podía hablar de sexualidad y relaciones, pero así de rápido se esfumó.

Y es ahí, cuando ya no está, que empiezas a ver lo mucho que lo disfrutabas.

Ahora, esto por supuesto no quiere decir que no vas a volver a sentir algo tan poderoso. En mi caso, después de ese programa siguieron muchos otros que me han encantado y sigo en algunos que también disfruto mucho. Solo que no dejo de recordar todo ese tiempo que perdí pensando que quería algo más, en vez de haber aprovechado la oportunidad de disfrutar al máximo estar en el lugar y con las personas que me divertían.

Lo mismo pasa con las parejas. He visto muchas relaciones en donde uno de ellos se la pasa quejándose del otro y viendo solo lo malo. Algunas veces hasta diciendo que está harto y que le gustaría conocer a alguien más: “No le gusta lo mismo que a mí”; “Nunca me acompaña a tal lugar”; etc. Y cuando de repente termina la relación, solo pasan algunos días antes de darse cuenta de lo mucho que se extrañan.

Tiempo después de la ruptura, al hablar con esas personas que tanto se quejaban, ya no se acuerdan de lo que tanto les molestaba, sino de los momentos felices que tuvieron junto a esa persona que ya no está. Hablan de cómo extrañan los domingos de ir al cine, los chistes que solo ellos entendían o lo mucho que apreciaban que el otro siempre hiciera el esfuerzo por acompañarlos a lugares que quizá no disfrutaban tanto.

El mensaje que me gustaría que conservaras es que no dejes de valorar esas pasiones “chiquitas” o “no tan intensas” por estar siempre buscando “la leyenda de la pasión”, eso que alguien más te dijo que debías sentir o buscar.

Como ya lo he mencionado, todos sentimos la pasión de una manera diferente. Para algunas personas puede ser muy intensa, como la historia de mi amiga Ana, y para otras la pasión es más sutil. Pero al final, pese a tener momentos no tan agradables, como sentir que se te revuelve el estómago o experimentar ansiedad, la mayoría de nosotros la buscamos y disfrutamos sentirla.

Comparar la pasión de otros con la tuya no sirve.

Comparar la pasión de otros con la tuya no sirve si empiezas a creer que una es mejor que la otra. Porque no solo hay muchas formas de sentirla, también tenemos diferentes pasiones que, aunque no necesariamente terminen acomodándose por jerarquía de importancia, pueden vivirse de maneras muy diversas.

Algunas frases de cómo se siente la pasión

Decidí aprovechar mi Instagram para hacer una pequeña encuesta acerca de cómo sienten la pasión las personas que me siguen y, después, publiqué en mis historias algunas de las respuestas que me compartieron. Todas son diferentes e interesantes, pero lo que más me gustó fue ver que algunas personas se sentían identificadas con muchas de las respuestas y me escribían: “¡Justo así se siente!”.

Tal vez para ti es difícil describir cómo sientes la pasión y yo no te puedo dar una respuesta concreta, pero te voy a dejar aquí algunos comentarios que me dieron. Quién sabe, tal vez logres identificarte con alguno de ellos o, al momento de leerlos, empieces a darle forma a tu pasión y a la manera en que la vives.

LA PASIÓN ES…

• Como una emoción que no puedo controlar.

• Como si mi mente no pudiera opinar porque algo más fuerte me domina.

• Cuando no puedes dejar de pensar en ella y cuando, estando juntos, solo sientes que el Big Bang vuelve a suceder.

• Una descarga de energía que te nubla poco a poco la razón.

• Como cuando subes en un elevador: sientes que todo por dentro se te mueve.

• Como si fuera gasolina y me prendieran con un fósforo.

• Como un impulso muy fuerte que crece tanto que puedes perderte en tus emociones.

• Una sensación como de explosión, es liberar esas emociones del momento.

• Cosquilleo, mareo y adrenalina.

• Cosquilleo por todo el cuerpo y más en la entrepierna.

• Una sensación que inspira y me hace dar un extra en mis actividades, muy indescriptible.

• Energía que pasa demasiado rápido por tu cuerpo, una sensación de adrenalina.

• Vacío en el pecho, aumento de la respiración, nervios y ansiedad.

• Un nerviosismo indescriptible, alegría y satisfacción.

• Respiración agitada, sudor de manos y una emoción en el pecho que se desborda.

• Ganas de hacer el amor como loco todo el tiempo con mi novia.

• Sentir que me tiembla todo el cuerpo y que realmente es interno.

• Como un sentimiento de tranquilidad y felicidad, más si estás con la persona que quieres.

• Felicidad pura. Indescriptible.

• Como cuando vas de bajada en una montaña rusa.

• El corazón en la garganta, mareo, sensación de fuerza y debilidad, sueñas pero no duermes.

• Como si solo existiera felicidad, nervios y emoción. Todo es bueno y solo con verla, olvidas lo malo.

• Como un arranque muy acelerado de tus emociones, difícil de controlar.

• Descontrol en el cuerpo, los latidos y la mente se aceleran y no puedes dominar tus nervios.

• Un placer indescriptible y simplemente sales de este mundo a otro en el que solo existen los dos amantes.

Re-apasiónate

Espero que ya te vaya quedando un poco más claro cuáles son las cosas y las personas que te apasionan. Y si no, con la siguiente actividad seguiré ayudándote en tu búsqueda.

Del ejercicio del capítulo anterior quiero que elijas algo que hayas anotado en tus listas. Lo primero que te llegue a tu mente. Ahora ponte en una posición cómoda, de preferencia sentado o sentada, y cierra los ojos. Después, realiza tres respiraciones profundas y fluidas. No retengas el aire, solo déjalo ir de manera pausada e intenta que la inhalación dure lo mismo que la exhalación.

Recuerda eso que te apasiona. Quiero que te remontes al inicio: ¿cómo te sentías las primeras veces que hacías esa actividad o que salías con esa persona? Piensa cómo te sentías antes de llegar. Si estabas nervioso o nerviosa, emocionada o feliz. Recuerda esas sensaciones cuando llegabas y ponle atención a tu cuerpo: ¿qué sientes? ¿Dónde lo sientes? Haz el intento y trata de describirlo en voz alta.

Ahora quiero que empieces a avanzar en el tiempo: ¿sigues sintiéndote como la primera vez? ¿Sigues sintiendo los mismos nervios y la misma emoción? Vuelve a ponerle atención a tu cuerpo: ¿qué sientes? ¿Dónde lo sientes? ¿Las sensaciones cambiaron? ¿Te gusta como sientes esa pasión ahora? Realiza las respiraciones una vez más con estas preguntas y, cuando estés listo, poco a poco abre los ojos.

Puedes escribir lo que descubriste en este ejercicio y así descifrar con mayor precisión si te sientes diferente, si estás esperando sentir de nuevo lo del principio o si te diste cuenta de que en este momento lo que sientes también está bien.

Pulsuz fraqment bitdi.

15,12 ₼
Yaş həddi:
0+
Həcm:
117 səh. 30 illustrasiyalar
ISBN:
9789877476859
Naşir:
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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