Kitabı oxu: «El fin de la religión»

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Copyright © by Bruxy Cavey, 2007-2020.

El Fin de la Religión

Un Encuentro con la Espiritualidad Subversiva de Jesús

de Bruxy Cavey. 2020, JUANUNO1 Ediciones.

Título de la publicación original: “The End of Religion”.

This work is published by agreement with the author Bruxy Cavey.

Esta obra se publica mediante acuerdo con el autor Bruxy Cavey.

Esta obra ha sido republicada en inglés en Noviembre 2020, y esta traducción es la versión en español que se acordó con el autor.

Spanish Language Translation copyright © 2020 by JuanUno1 Publishing House, LLC.

All Rights Reserved. | Todos los Derechos Reservados.

Published in the United States by JUANUNO1 Ediciones,

an imprint of the JuanUno1 Publishing House, LLC.

Publicado en los Estados Unidos por JUANUNO1 Ediciones,

un sello editorial de JuanUno1 Publishing House, LLC.

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Library of Congress Cataloging-in-Publication Data

Name: Cavey, Bruxy, author

El fin de la religión: un encuentro con la espiritualidad subversiva de Jesús / Bruxy Cavey

Published: Miami : JUANUNO1 Ediciones, 2020

Identifiers: LCCN 2020948962

LC record available at https://lccn.loc.gov/2020948962

REL062000 RELIGION / Spirituality

REL030000 RELIGION / Christian Ministry / Evangelism

REL023000 RELIGION / Christian Ministry / Discipleship

Paperback ISBN 978-1-951539-43-6

Ebook ISBN 978-1-951539-57-3

Traducción: Alvin Góngora

Corrector: Tomás Jara

Diagramación: María Gabriela Centurión

Portada: JuanUno1 Publishing House, LLC

Director de Publicaciones: Hernán Dalbes

First Edition | Primera Edición

Miami, FL. USA.

-Noviembre 2020-

Para mamá y papá

Contenido

Cover

Prefacio

Un descanso de la religión
Aún no he encontrado lo que estoy buscando.

– U21

Nuestro mundo está repleto de personas que andan en búsqueda de la realidad última: buscadores de la verdad que se mueven hacia lo espiritual tan rápidamente como se escabullen de la religión.

Para esos buscadores, la religión parece ser muy estrecha, muy rígida como para contener toda la verdad que persiguen. Los buscadores son personas abiertas a aprender de todas las religiones, pero le rehuyen al compromiso con alguna de ellas. Con frecuencia, son personas que rechazan la religión por una razón simple: ya la han sufrido de primera mano. Muchas son personas que en el pasado han sido parte de una religión organizada y la experiencia ha sido más pesada y aburrida que liberadora y revitalizante. Ellas le hacen eco a las palabras de Lenny Bruce, quien dijo: “La gente está abandonando la iglesia y encontrando a Dios”.2

Quizás, algo de esto podría describirlos. Mi deseo es que este libro caiga en las manos de alguien que no sea tan solo un indagador escéptico, sino también un buscador espiritual. Escribo para la gente que ya está cansada de la religión, pero que aún no está preparada para arrojar por la borda la idea de conectarse con Dios.

Si tal es tu caso, permíteme sugerir un punto focal para tu búsqueda, un punto de referencia que te ayude a navegar por las muchas alternativas espirituales disponibles en la actualidad. Considera la posibilidad de que Jesucristo esté en una posición incomparable para ofrecerles a todos su ayuda espiritual, sin importar sus trasfondos religiosos. Piensa en esto: un rabí para los judíos, un profeta para los musulmanes, un avatar para los hindúes, un iluminado para los budistas, el Hijo de Dios para los cristianos, un maestro sabio para los seculares, un “amigo de pecadores” para el resto de nosotros. ¿Será coincidencia? A diferencia de cualquier otro líder religioso, profeta, filósofo o gurú espiritual, Jesús, solo él, tiene la capacidad de entregarle un mensaje a la gente de todas las religiones y a quienes no siguen religión alguna. Esto significa que, sin importar la cosmovisión que actualmente tengas, Jesús puede ser el lugar perfecto para empezar tu búsqueda.

Para ser claro: no estoy hablando de la religión cristiana vs. todas las demás. Asómate nada más a la historia de la iglesia para percatarte de que el cristianismo necesita oír el mensaje de Jesús tanto como —o quizás más que— la mayoría de las otras religiones. Por el contrario, yo estoy hablando de la persona de Jesús que trasciende a cualquier religión y que las ilumina a todas. Si estás indagando la verdad espiritual, creo que Jesús puede ofrecerte la guía que buscas.

Me fascina observar que no importa qué tan hostil es la gente cuando la religión organizada entra en escena, especialmente la religión cristiana: esas mismas personas tienden a conservar un lugar especial en sus corazones para el Jesús histórico. Por supuesto, ellas pueden reconfigurar a Jesús a su imagen tal como suelen hacerlo quienes sostienen sus propios conceptos acerca de Dios, sin embargo, eso muestra con mayor claridad su deseo de adoptar a Jesús y llevarlo a sus vidas. Ellas quieren que Jesús esté de su lado. Aunque la religión cristiana les pueda repeler, entienden que no pueden acusar a Jesús como la causa de tanta repulsión. Es como si algo relativo a esa figura histórica hiciera eco en sus corazones. ¿Por qué hay tantos libros publicados y vendidos acerca de Jesús? ¿Por qué estás leyendo este libro? ¿Qué hay en Jesús que lo hace tan extrañamente atractivo?

Uno de mis pensadores contemporáneos favoritos, John Stott, confirma este aprecio inusual por Jesús en el mundo de hoy: “En verdad, son muchos los que tienen una postura crítica frente a la iglesia, y, sin embargo, al mismo tiempo, conservan una admiración secreta por Jesús. De hecho, no he encontrado todavía, ni creo que llegue a encontrar, a alguien que no tenga un alto concepto de Jesucristo”.3

Brian McLaren detalla esta idea un poco más en su profundo libro The Secret Message of Jesus [El mensaje secreto de Jesús]:

Piensen en las personas que, con todo y haber renunciado a la “religión organizada” debido a experiencias malas o inútiles, aún sostienen una opinión positiva de Jesús. O quizás “opinión” no es la palabra acertada: lo que ellas mantienen es un cierto sentido de posibilidad en relación con Jesús, un sentido de que tiene que haber algo más en él, más de lo que la mayoría de la gente se da cuenta, incluso más de lo que muchos que se autodenominan cristianos perciben.4

¿No será que Dios todavía tiene algo que decirnos a través de Jesús para lo cual aún no tenemos espacio disponible? ¿No será que no va a dejar que marginemos a Jesús, no importa cuán perturbadora o irrelevante nos parezca la religión cristiana?

La religión puede ser agotadora: una rutina de actuaciones prefijadas que se mueve por el combustible de la culpa y el temor. Al mismo tiempo, la espiritualidad genérica puede también constituirse en una empresa agotadora debido a su falta de un punto focal. Muchos de los que han rechazado la religión se han ido hacia una especie de espiritualidad para todos los gustos que les permite a sus comensales comparar y seleccionar su sistema de creencias preferido mientras se mueven a lo largo de la fila. No me malinterpretes. Me fascina un buen buffet (¡y tengo la contextura física para demostrarlo!), pero lo que funciona en la comida no necesariamente funciona en la fe. Muchos de esos catadores espirituales también están cansados de una búsqueda que carece de enfoque y fundamentación. Se sienten indigestos y malnutridos, hastiados de calorías espirituales vacías.

Las siguientes palabras de Jesús fueron dichas por y para nosotros, los que estamos cansados de la religión y, sin duda, cansados también de nuestros propios esfuerzos por encontrarle alguna alternativa: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mateo. 11: 28-30).

Observa que Jesús no plantea una religión diferente ni mejor. Antes bien, él nos invita a él mismo como una alternativa a las formas extenuantes de la religión. Este es un tema prominente en su enseñanza. Un tema que examinaremos en mayor detalle más adelante. Por ahora, bástenos con preguntar: si Jesús es de alguna manera Dios con una piel encima, Dios mismo que viene a nosotros en persona, ¿cuáles pueden ser las implicaciones radicales? ¿No se altera completamente y por esa razón la dirección de las búsquedas espirituales humanas? Nuestros intentos por alcanzar a Dios desenmascaran la religión, y la cuesta empinada es agotadora. Sin embargo, si Jesús es Dios que viene a nosotros y se vuelve uno de nosotros, la religión se vuelve redundante.

La religión apela a reglas que fuerzan nuestros pasos, a la culpa que nos mantiene en formación, a los rituales que traen a la memoria nuestros fracasos e incapacidad para satisfacer dichas reglas. De esa manera, le añade más carga a los que ya llevan a cuestas el fardo pesado de la vida. Jesús, por el contrario, nos ofrece el descanso que estamos buscando.

Puesto que estas palabras de Jesús capturan la invitación que nos hace a todos y todas, me gustaría volver a citarlas, pero esta vez tal como aparecen en una versión diferente titulada The Message [El mensaje], de Eugene H. Peterson. Aquí tienes la oportunidad para ir más allá de la lectura y saborear las palabras que van al centro de nuestros anhelos humanos más profundos. Lee esas palabras de Jesús lenta y concienzudamente para ver si toca alguna fibra profunda en ti:

¿Están cansados? ¿Totalmente agotados? ¿La religión los ha dejado exhaustos? Vengan a mí. Escápense conmigo y recobrarán la vida que han perdido. Les voy a mostrar cómo se toma un descanso real. Caminen y trabajen conmigo: miren cómo lo hago. Aprendan de los ritmos sueltos de la gracia. Yo no voy a descargar sobre ustedes nada que sea oneroso ni que les cause estorbo. Manténganse en mi compañía y aprenderán a vivir con libertad, con una carga ligera. (Mateo 11: 28-30)

Yo quiero el “descanso” que Jesús ofrece aquí. Quiero aprender “los ritmos sueltos de la gracia”.

Aunque Jesús nos ofrece descanso, observa que dice “carguen con mi yugo”. No dice “recuéstense en mi sofá”. Sí, nos ofrece descanso, pero es un descanso activo, constructivo, creativo. Los yugos son herramientas para el trabajo agrícola que se ponen en el cuello de los animales para que jalen una carreta o los implementos para el arado. Un yugo es, por lo tanto, un símbolo de un trabajo con propósito, de una labor que se hace en cooperación. Digo “en cooperación” porque un yugo une a dos animales que trabajan uno al lado del otro en un esfuerzo rítmico, en equipo. Es posible que Jesús quiera que nos lo imaginemos a nuestro lado en el yugo, o quizás él apunta al hecho de que crecemos mucho mejor espiritualmente cuando avanzamos en relaciones de hermandad con los demás. De cualquier manera, nos promete que va a haber un trabajo involucrado si es que queremos aprender de él, pero que va a ser una labor creativa, con sentido y en colaboración, esto es, un trabajo que es más un alivio que una responsabilidad, algo así como debió haber sido la vida en el jardín del Edén (Génesis 2: 15).

Me entusiasma verme como parte de ese movimiento creciente de personas que están descubriendo este descanso de las demandas legalistas de la religión. Puesto que la espiritualidad de Jesús trasciende cualquier institución o tradición religiosas, mucha gente en todo el mundo, proveniente de los más diversos trasfondos religiosos o, incluso, sin ningún historial religioso en absoluto, se está juntando para aprender de esa figura única y singular de la historia; y ahora, la invitación a unirte al diálogo se extiende también a ti.

1 But I still haven’t found what I’m looking for, éxito musical de U2 (Nota del traductor)

Introducción

Granada de fragmentación sagrada
¡1... 2... 5!

—Monty Python

Hay, básicamente, dos clases de personas en este mundo. Están los que les gusta Monty Python1 y los que no pueden concebir que se haga tanta bulla con todo eso. Yo estoy en el primer grupo y considero que la película de Monty Python sobre el Santo Grial, Los caballeros de la mesa cuadrada, es la más divertida que haya visto. (Si también amas a Monty Python, estoy seguro de que justo ahora acabamos de experimentar una conexión profunda. Gracias por atraerme con esos lazos. Si no es así, estoy seguro que me estarás lanzando la mirada “de-qué-diablos-estás-hablando” que los que no son fanáticos de Monty Python reservan para los que sí lo somos… pero ¡en fin! Te pido un poco de paciencia).

Una de mis escenas favoritas en la película del Santo Grial es cuando el rey Arturo y sus caballeros usan “la granada sagrada” para volar en pedazos al desagradable conejo de enormes dientes (no tan aterrador como Frank, el demoníaco conejo de Donnie Darko,2 otra de mis películas favoritas; pero ya me estoy yendo por las ramas).

Curiosamente, creo que la expresión “granada sagrada” puede aplicarse a la Biblia, un documento designado para hacer saltar desde adentro, “en átomos volando”, a la religión. Las enseñanzas de Jesús serían como el detonador. Así que, cada vez que tomen una Biblia, sepan que lo que tienen en sus manos es un artefacto explosivo.

Desde luego, no estoy hablando de una explosión física ni de un libro que avale el terrorismo religioso. Me refiero a que es un libro que contiene un mensaje con el suficiente poder para desmantelar el control que la religión tiene sobre nuestro mundo. Soy consciente de que esta perspectiva puede contradecir todo lo que has creído sobre la Biblia y que me corresponde ofrecer alguna explicación seria al respecto. Por lo tanto, es mejor que lo haga.

La Biblia es mucho más que el sacro libro religioso para dos religiones importantes: el judaísmo y el cristianismo. La Biblia es, más bien, una biblioteca de documentos antiguos que apuntan a una sorprendente espiritualidad no religiosa que culmina con el mensaje y la misión subversivos de Jesús. Aunque muchas instituciones religiosas la asumen como su Escritura fundacional, las páginas de la Biblia revelan una agenda irreligiosa diseñada para hacer explotar la religión desde adentro. Estoy convencido de que la Biblia esconde las claves que nos permiten abrirnos el camino de salida de los sistemas esclavizantes de adicción religiosa y que, al mismo tiempo, nos invitan a establecer una conexión directa con lo divino.

Sin embargo, ¿no es la Biblia, acaso, un libro lleno de reglas, regulaciones, rituales y rutinas, esto es, el material del que está hecha la religión? A decir verdad, muchos textos de la Biblia, especialmente los del Antiguo Testamento (la parte que fue escrita antes de Jesús), contienen leyes y rituales, sistemas e instituciones. No obstante, esas ideas religiosas no constituyen el punto de partida ni tampoco son su punto de llegada. La Biblia empieza ofreciéndonos un cuadro del mundo ideal, un mundo sin religión, un jardín donde Dios y la gente vivían en desnuda intimidad. Esa fue la intención original de Dios para la humanidad. En la Biblia, no es sino después que la gente le vuelve la espalda a ese ideal de confianza mutua e intimidad que Dios empieza a darles reglas y a señalarles rutinas, tradiciones y enseñanzas; pero ese no es el final del cuento. Las reglas y los rituales de la Biblia son como un mapa para descubrir un gran tesoro, pero no son el tesoro en sí. Yo creo que fue eso lo que el muy venerado poeta y filósofo judío Abraham Joshua Heschel quiso resaltar cuando dijo: “La religión como institución, el Templo como fin último o, en otras palabras, la religión por amor a la religión es idolatría”.3

La gente religiosa suele confundir el mapa del tesoro con el tesoro en sí.

Los capítulos finales de la Biblia describen hacia dónde es que Dios dirige al mundo: de regreso al jardín, un mundo en el que los rituales religiosos y sus instituciones brillan por su ausencia.4 Entre los capítulos iniciales y los capítulos finales de la Biblia se desarrolla una trama secundaria de las respuestas precarias de la gente a las reglas y las rutinas de la religión. Sin embargo, al final del cuento, cada una de las páginas de la Biblia apunta hacia, o refleja, la venida de Jesús, aquel que se empeña en ponerle un punto final a la religión y en señalarnos el camino de regreso al ideal del jardín. En síntesis, he ahí por qué veo la Biblia como una Granada Sagrada, pues nos invita a un estilo de vida que hace superflua la religión y vuela en pedazos su monopolio de acceso a Dios.

El Jesús que la Biblia describe es escandaloso. No se lo presenta como el fundador de una religión mundial, sino como el que desafía todas las religiones. Es un revolucionario subversivo, antinstitucional. Cuando digo “antinstitucional” no quiero decir que Jesús se opone a toda forma de organización, sino que se enfrenta a la dependencia que la gente desarrolla en relación con las instituciones para estar en contacto con Dios. No arribé a esta conclusión porque haya recogido evidencias puntuales y detalladas de fuentes marginales. Tampoco es que haya tenido alguna experiencia mística a través de la cual se me comunicó alguna verdad eterna. Dejemos que esos abordajes los asuman libros escritos por otros autores. Yo escribo a partir del cuadro cautivante acerca de Jesús que encontramos en la Biblia.

Tal como discutiremos en los capítulos que siguen, la misión primordial de Jesús fue derribar la religión en tanto fundamento de la conexión entre Dios y los seres humanos, y reemplazarla por él mismo, lo divino que llegó a nosotros en nuestro propio contexto y en nuestra propia forma. A eso, Jesús lo llamó “el reino de Dios”: Dios y su pueblo viven juntos, tal como lo pretendió desde el principio. Por esa razón, buena parte de lo que Jesús hizo y enseñó tiene sentido solo cuando nos damos cuenta de que la meta que se planteó de ofrecerle salvación al mundo (ver Lucas 19: 10) incluyó la abolición de la religión como un sistema rival a su reino. Cuando entendemos eso, los textos del Nuevo Testamento cobran nueva vida con una energía renovada. Los relatos que Jesús narró, los argumentos que blandió, incluso las sanidades que operó, todo ello contribuyó a demoler las presunciones arrogantes de los religiosos de su época y a desestabilizar su dependencia del sistema.5

Tal como lo indica el subtítulo de este libro, Encontrando la espiritualidad subversiva de Jesús, quiero enfocarme en el papel que Jesús jugó en relación con la religión y la espiritualidad, en un esfuerzo por desafiarnos a salir de una y orientarnos hacia la otra. Espero que este libro sea un primer paso para aquellos que quieren indagar acerca de Jesús, y que les permita a aquellos que ya se consideran cristianos recalibrar su entendimiento del Jesús bíblico. El libro secuela de este que tienes en tus manos, The Irreligious Life [La vida no religiosa], ofrece un cuadro de cómo luciría tu vida si abrazaras sin rodeos esta espiritualidad subversiva como si te fuera propia y la vivieras en plenitud.

Contamos con una diversidad de abordajes disponibles que nos ayudan a regresar a las enseñanzas originales del Jesús histórico que vivió hace 2000 años.6 Para los propósitos de este libro, he sido intencional al usar la Biblia como mi fuente primaria. Y es por dos razones importantes. He aquí la primera: las cuatro biografías grecorromanas diferentes de Jesús que encontramos en la Biblia (llamadas Evangelios) son históricamente más válidas de lo que se nos ha dicho. Los académicos debaten en torno a qué tan cerca podríamos fijar las fechas de los Evangelios a los eventos que narran, pero todos miden la distancia en décadas, no en siglos. Para ponerlo en perspectiva, los escritos más antiguos que conocemos acerca de Buda datan aproximadamente de cinco siglos después de su paso por la tierra.7

La otra razón por la cual uso la Biblia como mi fuente primaria para este libro se trata del hecho de que la gente religiosa, al menos los de tradición cristiana, tienen que tomar seriamente el mensaje bíblico. La Biblia es la Escritura de autoridad para los judíos y los cristianos, y es un libro respetado por los musulmanes y otros más. Sí, es cierto que los Evangelios Gnósticos extrabíblicos han capturado el interés del público en general en la actualidad, pero mi propósito en este libro es señalar la naturaleza radical del mensaje de Jesús que ha estado a nuestro alcance, debajo de nuestras propias narices religiosas todo este tiempo. Está ahí, en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Antes de invitar a la gente a que considere textos más nuevos o a que escojan entre un abanico de teorías complicadas y, con frecuencia, sin corroboración acerca de Jesús (y de ellas hay un montón), yo aspiro a mostrar que la Biblia misma apunta a la naturaleza irreligiosa del mensaje de Jesús y de su misión. Quiero hacer explotar el mito popular según el cual la Biblia presenta un Jesús conservador que respalda (y es un producto de) la institución, y que los Evangelios Gnósticos y otros textos antiguos nos llevan a un Jesús más radical que desafía la institución.8

En simples palabras, mi meta no es inventar una nueva espiritualidad en el nombre de Jesús, sino llevarlos a que desentierren ustedes mismos un tesoro escondido, una perspectiva que viene directamente de la Biblia. Aunque el paso de los siglos la haya recubierto de una gruesa capa de maleza, quiero que todos juntos despejemos una senda de regreso a la intención original de las palabras y las obras de Jesús. Ciertamente, no somos los primeros en intentarlo, pero tristemente somos parte de una minoría en la historia de la fe cristiana.

Puedes creer que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios, que es una colección de documentos históricamente válidos o tan solo uno de los muchos textos antiguos que nos aportan alguna comprensión del Jesús histórico. Con todo, la Biblia puede ser el punto de partida perfecto para investigar sobre Jesús, especialmente porque las instituciones religiosas

—que son las que necesitan con más urgencia escuchar su mensaje explosivo— son las que ya lo han abrazado. Los líderes religiosos olvidaron desde hace mucho tiempo las implicaciones peligrosas de la Biblia y la colocaron en el estante de los artefactos inocuos desde el que la exhiben en el edificio eclesial más cercano a sus casas.

Sí, yo creo que esta Granada de Fragmentación Sagrada ha estado durmiendo por dos milenios, y ya es hora de que le quitemos el seguro.9 Por lo tanto, me propongo como meta sostener mi línea de argumentación desde la Biblia misma, antes que presentar una teoría que, para sostener mi perspectiva, desacredite la Biblia.

Con eso en mente, a medida que avances a lo largo del libro, podrás observar que este texto está salpicado de referencias a pasajes relevantes de la Biblia (que, en algunos casos, están seguidos de letras que indican la traducción que estoy citando —en los pocos casos en los que me aparto de la Nueva Versión Internacional, el texto base para este escrito).10 Si estás interesado en cavar más profundo en esos temas, puedes revisar las referencias, leer el contexto y seguir tu propia investigación. El libro que está en tus manos puede ser una lectura rápida mientras esperas el bus o puede ser una plataforma de lanzamiento a una indagación más profunda, dependiendo de lo que quieras llevarte contigo. Con ese fin en mente, cada capítulo concluye con una sección de ¿Eh? y R (preguntas y respuestas. Vamos, soy canadiense) para contribuir a la generación de pensamientos propios, conversaciones con algún amigo o discusiones en grupo. Yo abogo especialmente por las discusiones en grupo porque mi convicción es que la espiritualidad personal crece mejor en el terreno de una comunidad auténtica.

Este libro está planteado en tres secciones. La segunda sección (así como el capítulo 1) es el corazón de la obra. Esos capítulos constituyen un examen de las enseñanzas y las acciones irreligiosas de Jesús. Si la paciencia no es tu fuerte, salta a la hoguera con toda confianza. La Parte I plantea el escenario y bosqueja los asuntos que nos ocupan. La Parte III abre con la pelea por aplicar todo eso en nuestras vidas.

Aprovecho esta oportunidad para mencionar que me refiero a Dios en la categoría gramatical masculina tanto con remordimiento como con convicción. La Biblia no enseña en absoluto que Dios sea masculino. Dios es un Espíritu en el que tanto lo masculino como lo femenino pueden hallar sus orígenes e identidad (ver Genésis 1: 26-27; Juan 4: 24). Y aquí nos encontramos con las limitaciones del lenguaje. El español, así como los idiomas originales de la Biblia (hebreo y griego), no nos aporta un pronombre singular que sea inclusivo en términos de género. Pero no quiero referirme a Dios en términos impersonales (porque no es una cosa). Entonces, uso pronombres masculinos porque mi convicción es que Dios es personal, no porque crea que Dios es masculino. Además, quiero estar en consonancia con la sintaxis de los idiomas antiguos.11

El filósofo y activista social Jean Vanier afirma: “He aprendido que el proceso de enseñanza y aprendizaje, de la comunicación, va siempre en dos sentidos”.12 Mis años de enseñanza sobre el asunto central de este libro y de vivir sus implicaciones en comunidad espiritual me han enseñado esa misma lección. Ahora que pongo mis pensamientos por escrito para que sean leídos por gente a la que nunca voy a ver, confío en que el diálogo no se detenga. Te ruego que te sientas en libertad de escribirme y contarme tus reacciones, críticas, preguntas, historias y sí, por qué no, incluso tus ratificaciones. En caso de que haya muerto para cuando leas este libro —un pensamiento morboso, pero honesto— quiero que sepas que espero el momento en que pueda conocerte allá, del otro lado.

19,81 ₼

Janr və etiketlər

Yaş həddi:
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Həcm:
264 səh. 8 illustrasiyalar
ISBN:
9781951539573
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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