Kitabı oxu: «Taller teológico literario»
CARLOS ALEJANDRO QUAGLINO
Taller teológico literario
Experiencia de letras, pensamiento, fe y escritura

Editorial Autores de Argentina
Quaglino, Carlos Alejandro
Taller teológico literario / Carlos Alejandro Quaglino. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2020.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: online
ISBN 978-987-87-0925-3
1. Teología. 2. Talleres Literarios. I. Título.
CDD 201.68
Editorial Autores de Argentina
www.autoresdeargentina.com
Mail: info@autoresdeargentina.com
Diseño de portada: Justo Echeverría
Diseño de maquetado: Maximiliano Nuttini
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
EN QUE CONSISTE ESTE TALLER
Este es un taller en el cuál, a través de autores de la Literatura Clásica se abordarán temas relacionados con la Teología. Se trabajará con tres obras:
El relato de las sirenas en la Odisea y nuestras tentaciones.
El Sueño de Jean Paul Richter y el sin sentido en un mundo sin Dios.
La Balada de la cárcel de Reading de Oscar Wilde y la Pasión de Cristo.
El Taller está estructurado a modo de reseña y se divide en tres momentos:
Un primer momento (síntesis de la obra), en el que se leen los datos bibliográficos del autor seguido de una introducción numerada, donde se expone una breve presentación para pasar luego a los fragmentos seleccionados del texto.
Un segundo momento (fundamentación), donde se hace foco en el tema central de la obra en relación con algún tema de la fe cristiana, profundizándolo desde la Filosofía, la Teología y la Espiritualidad.
Un tercer momento (crítica personal), en esta etapa es donde cada grupo de talleristas debe ponerse de acuerdo para realizar un comentario breve para después exponerlo a los demás integrantes de los otros grupos. A modo de ejemplo se ha colocado al final de cada reseña una breve reflexión modelo, para ser ampliada y enriquecida por los distintos grupos. Acá es donde se da la puesta en común por escrito de las distintas experiencias de cada participante y de cada grupo. El objetivo principal de la Obra, es que cada participante logre enriquecerse con la experiencia de fe de los demás integrantes. Sabemos por San Pablo que la fe viene por la audición de la Palabra revelada, pero también por el testimonio del hermano que es compañero de camino (Cf. Rom 10, 17). De esta manera se va formando en nosotros un espiral concéntrico donde por la audición de Palabra de Dios y el testimonio del hermano se va engendrando la fe, y esta fe nos lleva a la adhesión de sus contenidos, para pasar luego a profundizar en ellos. Así, partimos del auditus fidei (escucha de la fe) para derivar luego en un intellectus fidei (inteligencia de la fe), es decir a una fe que busca entender lo que cree.
Este es el momento más activo propiamente del taller donde se pone en práctica el ejercicio de la argumentación y la escritura, dándose una articulación del hacer con el sentir y la producción de hipótesis para lograr una conceptualización final de la idea a querer transmitir. Es necesario aclarar que la actividad del taller incluye momentos de trabajo grupal (que le permite a cada tallerista aprender a pensar y a actuar junto con otros); pero también momentos de trabajo individual (que posibilita un tiempo de reflexión personal, de confrontación con el propio conocimiento, de análisis interno sobre dudas, necesidades, intereses, posibilidades, etc.).1
Roles de los agentes que participan del taller:
El docente: debe transformar su rol tradicional de poseedores del saber, para convertirse en coordinador, conductor, animador y orientador; ya que de este modo se le cederá el protagonismo al grupo.
Debe saber escuchar y darles el lugar a todos los talleristas para que expresen sus opiniones, propiciando una comunicación fluida y una corrección fraterna.
La relación tallerista/tallerista: a diferencia de la clase tradicional, donde los alumnos constituyen ¨el auditorio¨, en el taller los talleristas constituyen ¨grupos de trabajo¨, llevando a cabo un proceso de aprendizaje en equipo, ya sea por el trabajo de reflexión conjunta, como por la acción (las actividades concretas que exige la realización del taller).2
Objetivos secundarios, integrando ambas disciplinas lograr responder a las grandes preguntas que desde el comienzo de nuestra existencia nos acompañan: ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuáles son esas fuerzas que actúan dentro de nosotros, que nos impulsan a hacer lo que muchas veces no queremos? ¿Qué actitud debemos tomar frente a la soledad? ¿Cómo debemos responder al sufrimiento? ¿Y cómo liberarnos de ese Caín que todos llevamos dentro, aquél que nos impulsa a matar lo que tanto amamos?
Para que así, desde una Teología apoyada en la Literatura logremos pasar a un conocimiento sistémico sobre el mundo que nos rodea a través de una concepción integral. “Aprendiendo a conocer, es decir, adquiriendo los instrumentos de la comprensión; aprendiendo a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprendiendo a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas y, por último, aprendiendo a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores”. 3
1 Villalobas, J., “El aula taller [en línea] como actividad pedagógica para promover la participación en el aula de clase”, artículo de divulgación publicado por la Escuela de idiomas Modernos del Centro de investigación en Lenguas extranjeras (C.I.L.E.), 2. http://erevistas.saber.ula.ve /index.php/legenda/article/viewFile/558/562 [consulta: 19 de Julio de 2019].
2 E. Ander Egg, El taller [en línea]: una alternativa de renovación pedagógica, Buenos Aires, editorial Magisterio Río de La Plata, 1999, 2.http://postgradoubvfalcon.jimdo.com/app/download/8497186782/Ander+Egg+EL+TALLER.pdf?t=1380250875 [consulta: 19 de Julio de 2019].
3 Cf: Delors J., La educación encierra un tesoro. Informe de la Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, Santa Fe de Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 1997, 41-43.
El relato de las sirenas en la Odisea y nuestras tentaciones

SÍNTESIS DE LA OBRA
(Siglo VIII a.C.). Poeta griego al que se atribuye la autoría de la Ilíada y la Odisea, los dos grandes poemas épicos de la antigua Grecia. En palabras de Hegel, Homero es «el elemento en el que vive el mundo griego como el hombre vive en el aire». Admirado, imitado y citado por todos los poetas, filósofos y artistas griegos que le siguieron, es el poeta por antonomasia de la literatura clásica, a pesar de lo cual la biografía de Homero aparece rodeada del más profundo misterio, hasta el punto de que su propia existencia histórica ha sido puesta en tela de juicio.4
En la Odisea se habla de un viaje exterior cuyo término es Ítaca; pero se narra también un viaje interior en el que el héroe se reafirma como rey de Ítaca, hijo de Laertes, esposo de Penélope, padre de Telémaco, en las relaciones que lo vinculan a los demás hombres, y como mortal, en su vínculo con los dioses. Es importante remarcar que el viaje de Odiseo es un viaje de regreso al origen, después de una experiencia tan dolorosa como la guerra y su prolongada ausencia. ¿Cuál es entonces el peligro que presupone este viaje? El riesgo está en olvidar el regreso.
El episodio de las sirenas y el de su estadía con la ninfa Calipso revisten especial importancia porque en ellos Odiseo es tentado con atributos divinos, la omnisciencia y la inmortalidad.
[I] Para entender la identidad de Odiseo resulta significativo el comienzo del relato retrospectivo que el mismo héroe realiza en la corte del rey Alcínoo, cuando lo interrogan sobre quién es él y cuál es su procedencia.
[II] La maga Circe le advierte a Odiseo que las sirenas hechizan a todos los hombres que hasta ellas se llegan. El motivo por el que se les acercan y escuchan su voz es el desconocimiento o la inexperiencia; las consecuencias que ello trae: es no regresar a la patria y, por consiguiente, no ver más a la esposa y a los tiernos hijuelos. La atracción de las sirenas está en su canto, porque su canto apresa como una cadena, la voluntad de quienes las escuchan. Habitan en playas cubiertas de huesos y cuerpos marchitos. Es decir, que el escuchar su canto tiene un costo aún mayor que la sola imposibilidad de regresar. Su audición se paga con la propia vida. O con la desvinculación con el origen (patria-familia) que ¿no es acaso una forma de muerte? Finalmente, Circe le aconseja pasar sin pararse y tapar con cera los oídos de sus compañeros. Sólo él si así lo quiere, podrá escuchar su canto, previamente sujeto de pies y manos a la nave.
[III] Escuchamos el relato de los hechos. La embarcación no logra pasar sin ser vista y las sirenas intentan persuadir a Odiseo para que escuche su canto. Ellas no le ofrecen amor, placeres o riquezas. Buscan atraerlo con la melodía de su canto y con la promesa de la omnisciencia. Saberlo todo es una forma de ser como dioses. Lo cual en el hombre implica un acto de hibrys que es castigado, en el caso de las sirenas, con la propia muerte.
FRAGMENTOS SELECCIONADOS DEL TEXTO
[I] «Soy Odiseo, el hijo de Laertes, el que está en boca de todos los hombres por superar toda clase de trampas, y mi fama llega hasta el cielo. Habito en Ítaca, […] «Yo en verdad no soy capaz de ver cosa alguna más dulce que la tierra de uno. Y eso que me retuvo Calipso, divina entre las diosas, en profunda cueva deseando que fuera su esposo, e igualmente me retuvo en su palacio Circe, la hija de Eeo, la engañosa, deseando que fuera su esposo. Más ni una ni otra dobló el corazón en mi pecho, que no hay nada más dulce que la tierra de uno y de sus padres, por muy rica que sea la casa donde uno habita en tierra extranjera y lejos de los suyos (Odisea IX, 19-36).
[II] «"Así es que se ha cumplido todo de esta forma. Escucha ahora tú lo que voy a decirte y lo recordará después el dios mismo. «"Primero llegarás a las Sirenas, las que hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas. Quien acerca su nave sin saberlo y escucha la voz de las Sirenas ya nunca se verá rodeado de su esposa y tiernos hijos, llenos de alegría porque ha vuelto a casa; antes bien, lo hechizan estas con su sonoro canto sentadas en un prado donde las rodea un gran montón de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca. Haz pasar de largo a la nave y, derritiendo cera agradable como la miel, unta los oídos de tus compañeros para que ninguno de ellos las escuche. En cambio, tú, si quieres oírlas, haz que te amarren de pies y manos, firme junto al mástil —que sujeten a este las amarras—, para que escuches complacido, la voz de las Sirenas; y si suplicas a tus compañeros o les ordenas que te desaten, que ellos te sujeten todavía con más cuerdas (Odisea XII, 37-56).
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