Kitabı oxu: «Medios, redes sociales, cine, control social y penal»


CATALOGACIÓN EN LA PUBLICACIÓN UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
Medios, redes sociales, cine, control social y penal / Estanislao Escalante Barreto, María Fernanda Maldonado Arcón compiladores y editores. -- Primera edición. -- Bogotá : Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Instituto Unidad de Investigaciones Jurídico Sociales Gerardo Molina (UNIJUS), 2019.
380 páginas. -- (Serie Libros de Texto ; 20)
Incluye referencias bibliográficas al final de cada capítulo.
ISBN 978-958-783-888-6 (rústica). -- ISBN 978-958-783-889-3 (e-pub). -- ISBN 978-958-783-890-9 (impresión bajo demanda).
1. Universidad Nacional de Colombia -- Redes sociales -- Estudio de casos 2. Medios de comunicación social y justicia penal -- Colombia 3. Medios de comunicación de masas -- Aspectos jurídicos -- Colombia 4. Redes Sociales -- Colombia 5. Derecho penal -- Colombia 6. Procedimiento penal -- Colombia 7. Administración de justicia penal -- Colombia 8. Conflicto armado Reclutamiento, alistamiento, etc. -- Colombia I. Escalante Barreto, Caviedes Estanislao, 1977-, compilador, editor II. Maldonado Arcón, María Fernanda, 1990-, compilador, editor II. Serie
CDD-23 302.2309861 / 2019
Medios, redes sociales, cine, control social y penal
Serie Libros de Texto
© Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
Primera edición, 2019
© Estanislao Escalante Barreto, María Fernanda Maldonado Arcón, editores, 2019
© Carlos Ariel Bautista González, Diego Mauricio Bocanegra Chaparro, Cristian Daniel Sierra Gómez, Fabián Hernández Guzmán, Oscar Javier Trujillo Osorio, Sebastián González Rodríguez, Santiago Rojas Cañón, Juan Pablo Parra Escobar, María Fernanda Maldonado Arcón, Kena Rodríguez Borda, Yennifer Katerine Rodríguez Hernández, José David Lugo Forero, Felipe Andrés Puerta Skinner, David Alejandro Luna Barrera, Viviana Carolina Caicedo Romero, autores, 2019
ISBN (rústica): 978-958-783-888-6
ISBN (digital): 978-958-783-889-3
ISBN (IBD): 978-958-783-890-9
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TABLA DE CONTENIDO
PRESENTACIÓN
Si estos relatos pueden ser impresos y puestos en circulación, es porque se espera de ellos un efecto de control ideológico (ya que la impresión estaba sometida a un control estricto), fábulas verídicas de la pequeña historia. Pero si son acogidos con tanta atención, si forman parte de las lecturas de base de las clases populares, es porque en ellos no solo encuentran recuerdos sino puntos de apoyo; el interés de curiosidad es también un interés político.
MICHEL FOUCAULT, Vigilar y castigar
El cine y las series se ocupan de glorificar al violento… y al
que aniquila al malo. La solución del conflicto mediante la
supresión del malo es el modelo que se hace introyectar en
planos psíquicos muy profundos, pues son receptados en
etapas muy tempranas de la vida psíquica de las personas.
EUGENIO RAÚL ZAFFARONI, En busca de las penas perdidas
La Escuela de Investigación en Criminologías Críticas, Justicia Penal y Política Criminal Luis Carlos Pérez (Polcrymed) de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, presenta a la comunidad académica y demás lectores interesados el libro que hemos denominado Medios, redes sociales, cine, control social y penal.
El presente trabajo surgió como una iniciativa del grupo de investigación al abordar los medios de comunicación y el control social y penal en Colombia, en el marco del Observatorio sobre Medios de Comunicación y Justicia Penal. La iniciativa parte de reconocer la importancia de divulgar el resultado de los procesos de construcción de conocimiento que se dan en el aula de clases por parte de los sujetos de interacción pedagógica –los estudiantes y sus docentes, los procesos de investigación de sus estudiantes de posgrado y la investigación del grupo–.
Se trata, entonces, de trabajos de investigación producidos en procesos de formación y de investigación. En esta obra, el lector encontrará los capítulos producto de la energía y del trabajo constante de los estudiantes de la asignatura Criminología Mediática, Justicia Penal y Política Criminal –bajo la dirección de Estanislao Escalante–, de los investigadores en formación del Observatorio y de los demás investigadores de la Escuela. El debate académico y metodológico que se produjo durante más de un año de trabajo intelectual conjunto fue complejo, pero fructífero.
El texto compilatorio de artículos de investigación que el lector tiene en sus manos se ocupa del análisis desde un enfoque interdisciplinario, mediado por la criminología crítica, del cine y los medios tradicionales y alternativos de comunicación, así como de su relación con procesos de control social. En consecuencia, se realiza un estudio investigativo sobre la selección del mensaje transmitido a las masas en el cine y en los reportajes judiciales. De este modo, se pueden determinar los efectos e influencia en la opinión pública, en los procesos de reacción social y su posterior relación con el derecho penal, los procesos penales, la actividad judicial y el populismo punitivo.
En los catorce capítulos de la presente obra, los autores exponen la reconstrucción de la discusión relacionada con el papel de los medios de comunicación que, valiéndose de vías tradicionales –como la prensa, la radio y la televisión–, así como también de los nuevos escenarios de difusión de la información –como son las redes sociales: Facebook, Twitter o Instagram–, crean imaginarios de criminalización, exclusión, enemistad o peligro que, fundados en noticias sesgadas o falsas, informan desde el sensacionalismo la realidad de la cuestión criminal en nuestro medio. Como consecuencia de esto, la sociedad ha sido claramente influenciada en sus emociones, de manera que se crean imaginarios acerca de la criminalidad para legitimar la agenda política de control del delito y la reacción social frente a este desde un modelo económico de consumo, e incluso para justificar leyes con marcada orientación punitiva. Estas respuestas se nutren día a día de la opinión desinformada y parcializada de la gente.
Así pues, el presente trabajo investigativo es propicio como herramienta académica para el desarrollo investigativo de los temas enunciados y tiene la intención de servir de texto guía para las futuras generaciones de investigadores, estudiantes, docentes, jueces, litigantes, periodistas, sociólogos, politólogos y, en general, para todas las personas interesadas en las disciplinas relacionadas con la cuestión criminal y el control social y penal.
De este modo, en el primer capítulo, titulado “Batman: héroe de su tiempo”, escrito por Carlos Ariel Bautista, se plantea una importante pregunta que invita a la reflexión: ¿existe una relación entre el cine y la política criminal? Como el autor sustenta a lo largo del trabajo investigativo, tal relación se encuentra basada en las relaciones de producción de la sociedad capitalista contemporánea, que transforma no solo la manera en que los individuos interactúan en la sociedad, sino que cambia la jerarquía de los valores sociales. Para esto, se estudian las películas de Batman dirigidas por Christopher Nolan –Batman Begins, The Dark Knight y The Dark Knight Rises–. Estas películas fueron escogidas debido a que Batman es una de las figuras más icónicas de la cultura de masas occidental, tanto en el cine como en las series de televisión y en los cómics, pues estos productos culturales son consumidos desde edades muy tempranas y pueden influenciar la percepción que tienen las personas acerca del delito, el delincuente, la seguridad y el control. Adicionalmente, se analizan los imaginarios que giran en torno a la seguridad y la vigilancia en las sociedades contemporáneas, examinando el discurso de Batman a la luz de las concepciones actuales de la seguridad y vigilancia.
La selección de las mencionadas películas también se sustenta en la acogida que recibieron de la crítica especializada y el público en general, lo que es un indicador del alcance y relevancia de estas. Por último, el autor aborda la relación entre la política, en general, y la política criminal, en específico, para identificar los lugares donde los elementos económicos y sociológicos convergen, estudiando la relación agente-estructura, presente en la criminología, y la forma en la que el Estado satisface las demandas de seguridad y vigilancia de la sociedad.
Ahora bien, en el capítulo “El problema metodológico en la criminología mediática: la complejidad de un abordaje empírico para escalar el nivel de análisis”, el autor Diego Bocanegra expone la necesidad de desarrollar herramientas de observación, procesamiento y análisis de información que atiendan el objeto de valoración de la criminología mediática. Esta necesidad se contextualiza a partir de los conceptos o modelos de análisis prácticos y teóricos elaborados o usados por reconocidos autores sobre el tema, como Eugenio Zaffaroni, Alessandro Baratta, Laura Pozuelo y Frank Furstenberg. El autor plantea una metodología que proporciona resultados para los receptores y emisores de información, trabajando en buena medida desde el análisis cultural y el análisis del discurso mediático, y hace uso de los métodos semióticos y hermenéuticos para determinar el impacto en el procesamiento, emisión y recepción de la información. Todo esto se plantea con la finalidad de identificar plenamente los actores intervinientes y posibles roles en el campo de la criminología mediática, donde reside buena parte de las consideraciones inciertas asociadas a la producción de discurso mediático frente al delito, al delincuente y a los procesos de reacción social frente a estos.
Teniendo en cuenta lo anterior, es oportuno ahora enunciar el capítulo “Redes sociales, política criminal y criminología transmedia: análisis del caso específico de la Universidad Nacional de Colombia y el grupo de Facebook llamado Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0”. Allí, el autor Cristian Sierra, a través de una herramienta de procesamiento de datos, visibiliza cómo la criminología mediática transcultural está emergiendo como inquietud disciplinar a través de las diferentes redes sociales. Con esto en mente, realiza un análisis sobre el grupo de Facebook Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0, mediante el cual pretende visibilizar la influencia e incidencia de las redes sociales en la criminología mediática y cómo puede repercutir en la consolidación del discurso punitivista y del castigo. De igual forma, el autor pretende hacer una crítica constructiva acerca de la falta de desarrollo académico sobre este tema. Para ello, tiene en cuenta los avances tecnológicos propios de las redes sociales y el internet, que forjan actualmente historias virtuales que complementan las reales y configuran una historia transmedia aplicada a los discursos punitivos.
Se suma al anterior estudio de redes sociales el capítulo “Intervención en la calle de El Bronx: ¿los medios de comunicación como actores en la construcción de dimensión simbólica en la ciudad?”. Allí, el autor Fabián Hernández, a través de una herramienta de captura y procesamiento de datos (una matriz de caracterización), plantea su análisis sobre 18 noticias publicadas en el periódico El Tiempo relacionadas con la calle de El Bronx, en la ciudad de Bogotá. El autor hace una crítica sobre la forma en la que los medios masivos de comunicación realizan la construcción de dimensiones simbólicas de la ciudad para consolidar imaginarios que en gran medida terminan legitimando la violencia, la inseguridad y el miedo por parte de la ciudadanía. En este sentido, el miedo producto de dicho imaginario colectivo se convierte en una experiencia individualmente experimentada, socialmente construida y culturalmente aprobada. El pánico colectivo conduce a un aislamiento del otro en el espacio público, generando patrones de conducta excluyentes y segregacionistas.
Por su parte, en el capítulo “El linchamiento colectivo: una mirada desde la psicología social y los medios masivos de comunicación”, el autor Oscar Javier Trujillo realiza un análisis del linchamiento colectivo como fenómeno social de dos maneras: la primera, examinando el sentimiento de venganza que produce la consumación del delito, y que a su vez ha sido expuesto a la opinión pública mediante un discurso punitivo; y en segundo lugar, mediante una explicación del comportamiento del individuo sumergido en una masa psicológica a partir de la psicología social; tal individuo se encuentra inmerso en un sentimiento que florece a partir de cargas sociales influenciadas por el sentimiento colectivo que pide justicia por mano propia, generadora de un fenómeno de venganza ciudadana que se pretende tomar el papel sancionador del Estado.
Así, llegamos a un punto de vista diverso en el capítulo “La cooptación mediática de los poderes públicos: criminología mediática en los tiempos del neoliberalismo penal”, en el cual el autor Sebastián González desarrolla su investigación alrededor de la siguiente pregunta: ¿la reconstrucción que los medios de comunicación hacen sobre el delito influye sobre los poderes públicos del Estado? Con eso en mente, el autor pretende dar cuenta de la forma en que cada uno de los tres poderes públicos –ejecutivo, legislativo y judicial– reaccionan a la práctica mediática de construcción social de la realidad a través del delito, detallando algunas prácticas clásicas de la criminología mediática que coadyuvan a la consolidación de la sensación de inseguridad en la ciudadanía.
Dentro del anterior marco ha de considerarse pertinente el capítulo “La noticia periodística como artífice de procesos penales mediatizados: el dilema existente entre la realidad judicial y la realidad periodística en Colombia”. En este capítulo, la autora María Fernanda Maldonado realiza una reconstrucción teórica de la política criminal mediática y su aplicación en el derecho comparado, específicamente en países como Italia, España, Argentina y Colombia. En el caso específico de Colombia, estudia los alcances del ejercicio de la libertad de expresión, la libertad de prensa y del acceso a la información, interpretadas desde la perspectiva de la constitución material y el bloque de constitucionalidad. Para ello considera algunos de los precedentes establecidos por la Corte Constitucional en cuanto a las posibles herramientas jurídicas que limitarían la producción de casos mediáticos, los cuales generan presión mediática, política y social para que sean impuestas, por parte de los operadores judiciales, las penas más altas dentro del ordenamiento jurídico. Adicionalmente, la autora realiza un estudio de casos a nivel internacional –caso Knox en Italia, caso Sandra Palo en España y caso Candela Sol en Argentina–, con la respectiva explicación de por qué se consideran como procesos penales mediatizados. Por otra parte, se abordan temas relacionados con las limitaciones a la libertad de prensa, las funciones del principio de veracidad en la construcción de la noticia judicial y la garantía constitucional de la presunción de inocencia de la persona investigada. Por último, se realiza un acercamiento a las prácticas periodísticas que se considerarían respetuosas de los derechos humanos.
El análisis de dichas prácticas nos conduce al capítulo titulado “Responsabilidad de los medios de comunicación por violación de derechos humanos en Colombia”. Los autores Santiago Rojas y José David Lugo realizan un análisis de los derechos a la libertad de expresión, a la información, a la libertad de prensa, entre otros. Posteriormente, hacen alusión a la responsabilidad de los particulares y de los medios de comunicación como personas jurídicas. En el capítulo se considerarán normas y precedentes jurisprudenciales de la Corte Constitucional que se han pronunciado respecto al ejercicio mediático, para luego sustentar la tesis defendida por los autores a lo largo del texto, estableciendo que el Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos y Empresa podría aplicarse eventualmente, y en circunstancias específicas, a los medios de comunicación. Esto, teniendo en cuenta que la violación de derechos humanos por parte de particulares no se da siempre de la misma manera o sobre los mismos derechos, ya que depende de múltiples circunstancias como, por ejemplo, el tipo de empresa y de las actividades comerciales que llevan a cabo para explotar su objeto económico. Con esto en mente, es claro que no es diferente en los medios de comunicación, pues como empresas mediáticas también pueden llegar a cometer violaciones de derechos humanos.
Teniendo en cuenta el texto anterior se da continuidad al análisis desde una perspectiva distinta, sustentada en el capítulo “Límites a la libertad de prensa: acción de tutela, presunción de inocencia y censura”. El autor Juan Pablo Parra busca plantear los conceptos de libertad de prensa, sus alcances y especificidades a la hora de tratar asuntos penales, mediante la realización de una reconstrucción dogmática sobre la libertad de prensa, el derecho a la honra, la intimidad y el buen nombre, con la finalidad de establecer conceptos comunes. Adicionalmente, se estudian los límites a la libertad de prensa y la censura, estableciendo sus diferencias conceptuales. De igual forma, se exponen los problemas derivados del uso excesivo de la acción de tutela mediante un seguimiento de casos en los que es utilizada la acción constitucional, y en los que la Corte reformula los alcances de la libertad de información respecto de los procesos penales.
De lo anterior se desprende el tema de “Mass media, derecho y deontología como referentes para entender el ejercicio del periodismo”. En este capítulo, el autor Felipe Puerta Skinner plantea los aspectos problemáticos del ejercicio de la actividad periodística como punto modal relevante en la reproducción de significados en una colectividad, mediante la socialización de símbolos, imaginarios y diálogos discursivos. De aquí que el autor aborde dicha actividad desde los circuitos de producción, circulación y consumo de significados en los esquemas analíticos de la criminología mediática, que se presentan como ejes problemáticos frente a las noticias relacionadas con el delito y la violencia. De igual forma, se hace referencia a los estudios del campo de los mass media research a partir de la influencia que tienen los medios en la sociedad, puesto que ayuda a comprender aspectos críticos del ejercicio periodístico en la producción noticiosa. Por último, se profundiza en el enfoque de los derechos humanos, que están ligados a la producción noticiosa, con la finalidad de visibilizar cómo estos sirven de referente para regular la relación entre medios y sociedad, en el marco de la deontología de la profesión del periodista.
En la misma línea, se considera oportuno realizar un análisis de medios de comunicación desde el populismo punitivo, para lo cual se plantea el capítulo “La influencia del discurso mediático en el populismo punitivo: críticas a la política criminal colombiana”. Allí, la autora Kena Rodríguez realiza un seguimiento al discurso mediático relacionándolo con teorías del género y llama la atención sobre algunos de los nuevos tipos penales, como el feminicidio, el aumento de las penas en ataques con ácido, entre otros. La autora los considera como ejemplos del endurecimiento de penas y respuesta por parte del Estado a la necesidad de reclamar un castigo drástico, resultado de una acción punitiva más severa. Basándose en las teorías de género, análisis crítico del discurso y en los distintos objetos de estudio de los paradigmas criminológicos, la autora también hace alusión a los casos específicos en el contexto colombiano donde se ha reflejado una influencia del discurso mediático, que ha sido aprovechado por los políticos de turno para utilizarlo en sus campañas en aras de aumentar el control social y, con ello, los índices de punitividad, tipificando nuevas conductas como delitos.
El anterior planteamiento nos conduce al capítulo titulado “Populismo punitivo y gobierno a través del crimen en Colombia: manifestaciones en los proyectos de ley sobre conductores ebrios en el periodo 2008-2013”, donde la autora Viviana Carolina Caicedo realiza una conceptualización sobre populismo punitivo y el gobierno a través del crimen, con la finalidad de plantear sus diferencias teórico-prácticas. En primer lugar, la autora analiza el fenómeno de populismo punitivo desde la realidad social; valiéndose de la sensación de inseguridad, este fenómeno presenta iniciativas legislativas poco estudiadas de reformas al Código Penal, generando como consecuencia una política criminal ineficiente, entre otras problemáticas. En segundo lugar, ella expone los proyectos de ley presentados entre el periodo 2008-2013 que pretendían resolver el problema de los conductores ebrios en Colombia, con la finalidad de identificar las manifestaciones de populismo punitivo y gobierno a través del crimen en el ejercicio de la construcción y reconstrucción de la política criminal desde el primer nivel de criminalización.
El penúltimo capítulo trata el tema de “La verdad como derecho de las víctimas y deber del Estado: producto de la aplicación de la justicia transicional”. El autor David Alejandro Luna realiza un estudio comparativo entre las formas de construcción de la verdad que se realizaron en los procesos de justicia transicional llevados a cabo en Colombia (Ley de Justicia y Paz) y en El Salvador (Ley de Reconciliación Nacional). Los dos mencionados comparativos de implementación de justicia transicional fueron escogidos teniendo en cuenta que en ambos países se guardan relaciones culturales e históricas cercanas. Para realizar el análisis, el autor plantea una pregunta que gira en torno a la construcción de la verdad como elemento primordial de los procesos de justicia transicional, tanto en El Salvador como en Colombia. Para responder al anterior interrogante, se realiza una reconstrucción de los procesos y la forma como se estableció la verdad en cada uno de los mencionados países, contemplando, claro está, cada una de las variantes de acuerdo con el territorio, la situación particular de cada uno de los Estados y las lógicas políticas diferenciadoras de los actores en conflicto.
Por su parte, en el último capítulo, titulado “Desde la otra cara de la moneda: reclutamiento armado de niños, niñas y adolescentes”, la autora Yennifer Katerine Rodríguez realiza un análisis del delito de reclutamiento ilícito, contextualizándolo en el marco del proceso de paz llevado entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP). La autora plantea allí la siguiente pregunta: ¿el acuerdo cumple con los estándares mínimos internacionales en la medida del reconocimiento de los menores que fueron víctimas de reclutamiento armado? Para dar respuesta a esta pregunta, investiga si los niños, niñas y adolescentes están siendo reconocidos o si, por el contrario, están siendo invisibilizados en el marco del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. Dicho estudio investigativo no se realiza de forma aislada, sino que integra la normatividad internacional para identificar si lo pactado cumple con los estándares internacionales para la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes dentro de los grupos armados en Colombia.
Como profesor del grupo de estudiantes y egresados que expresan su punto de vista analítico e investigativo en esta obra, quiero manifestar mi profundo agradecimiento a todos y todas por dedicar parte de su tiempo al análisis empírico de fenómenos tan actuales y complejos. Esto demuestra compromiso académico con el grupo de investigación –el cual hemos logrado consolidar desde su reciente fundación– y con su propio proceso de formación.
Los capítulos acá propuestos, lejos de ser una conclusión sobre cada uno de los temas tratados, son un punto de partida en un debate por realizar. Por ello, nos hemos esforzado en plantear problemas, preguntas, argumentos y conclusiones: para que nuestros lectores reflexionen sobre estos y con ello mejore la cultura política y la política penal, en tiempos de exclusión social y marginalidad a partir del castigo penal.
Desde el punto de vista docente, no puedo estar más complacido al ver el producto de las discusiones en el aula de clases: la producción de mis estudiantes como resultado de un modelo pedagógico diverso, pensado para el sujeto y con el sujeto; en este caso, con la escritura académica como proceso epistémico en la construcción de conocimiento y formación personal participativa. Su trabajo es evidencia de la transformación que se puede conseguir al ejecutar la propuesta de trabajo pedagógico que he venido desarrollando desde mi ingreso a la Universidad como profesor de carrera, y desarrollada como proceso de investigación en la línea de trabajo sobre educación jurídica y enseñanza del derecho. Dicha transformación puede dar frutos tangibles y proyectar formas para el mejoramiento de la gestión del conocimiento penal en nuestra formación, cultura jurídica y grupo de investigación.
Esto me motiva a seguir adelante con la iniciativa de impulsarlos, de alentarlos a que investiguen, escriban y, con ello, aprendan y produzcan en su propio proceso de investigación y escritura académica. Mi deber como docente es motivarlos a que desde muy jóvenes cultiven las artes y el saber; en esta oportunidad la lógica, la gramática y la dialéctica. A través de sus escritos tienen mucho que mostrarnos y enseñar de su pensamiento, reflexión y esfuerzo.
De manera que mi reconocimiento es para ellas y ellos, mis estudiantes, quienes, a partir de su esfuerzo personal, han logrado crecer y construir en sí mismos ese monumento al conocimiento y creación en el que se han convertido, el cual, sin duda, seguirán puliendo en su trasegar profesional y de investigación.
Finalmente, este trabajo colectivo también contó con el apoyo del programa de la Dirección Académica de la Universidad Nacional denominado Programa de Lectura y Escritura Académicas, LEA en la UN, en especial con la tutoría de Juan Sebastián Cadavid Berrío y Linda Sofía Ordóñez Villa, a quienes extendemos especial agradecimiento.
Como docente fundador de un pequeño grupo de investigación, hoy me asomo con ellos a mirar el horizonte, con la ilusión de un mundo mejor y diferente y con la seguridad de que los hombros de mis estudiantes también son hombros de gigante.
ESTANISLAO ESCALANTE BARRETO
Profesor e investigador asociado
Escuela de investigación en Criminologías Críticas, Justicia Penal
y Política Criminal Luis Carlos Pérez (Polcrymed)
Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional de Colombia
Salamanca (España), julio de 2019
CARLOS ARIEL BAUTISTA GONZÁLEZ*
I. BATMAN: HÉROE DE SU TIEMPO
Resumen
El cine se ha consolidado como uno de los fenómenos más representativos de las actuales sociedades de consumo, pues es una de las formas de satisfacción del ocio más comunes con las que cuentan las personas: es capaz de viajar con facilidad en el hemisferio occidental y cuenta con una industria internacional consolidada, capaz de llevar las películas prácticamente a cualquier parte con unos costos relativamente bajos. Por tal motivo, vale la pena preguntarse si existe una relación entre el cine y la política criminal y cómo es esta relación. Como se sustentará a lo largo del presente capítulo, la relación entre cine y política criminal se encuentra basada en las relaciones de producción de la sociedad capitalista contemporánea, que no solo transforman la manera en la que los sujetos interactúan en la sociedad, sino también la jerarquización de los valores sociales. Para esto, se toman como ejemplo las películas de Batman dirigidas por Christopher Nolan: Batman Begins, The Dark Knight y The Dark Knight Rises, debido a que Batman es una de las figuras más icónicas de la cultura de masas occidental, tanto en el cine como en las series de televisión y en los cómics, pues estos productos culturales son consumidos desde la infancia y adolescencia y, por ello, pueden influenciar su proceso de aprendizaje desde edades tempranas y su percepción acerca del delito.
Introducción
El presente capítulo tiene un objetivo mediato: criticar el ejercicio del poder punitivo del Estado. Como bien lo expresa Zaffaroni (2011), la criminalización y reproche de las conductas en el seno de la sociedad implican una seria restricción al campo de las libertades del sujeto y la capacidad de desarrollo de sus potencialidades, sometiéndolo al Estado y constituyéndolo una víctima de este, aun cuando las razones para esto no sean del todo claras. Este estudio implica abordar las siguientes cuestiones: primero, es necesario estudiar las continuidades y rupturas del capitalismo como sistema de producción global, de tal manera que se pueda constatar cómo los cambios en la categoría trabajo y la producción de las mercancías han ido moldeando las sociedades contemporáneas, analizando la relación entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, y el impacto que ha tenido esto en la definición de la política y las expectativas de los individuos. Esto es importante porque si cambia la forma de reproducir las relaciones sociales, cambian también los valores que protege y pregona la política criminal de un Estado.
En segundo lugar, se estudian las ideas que giran en torno a la seguridad y la vigilancia en las sociedades contemporáneas, comprobando si el discurso de Batman realmente se suscribe dentro de una de las concepciones actuales de la seguridad y vigilancia, o si, por el contrario, difiere de estas tendencias. Esto con el fin de ver si uno de los héroes del cine reproduce, de forma evidente, el sistema de valores que determina la política criminal contemporánea. Teniendo en cuenta que la serie de películas fue producida por el mismo director entre el año 2005 y el año 2012, esta nos permite ver una misma línea argumentativa y, al ser recientes, evidenciar cuál es la relación entre el contexto en el que nacen y su contenido. La elección de las mencionadas películas se sustenta en la acogida que recibieron de la crítica especializada y el público en general, cosa que señala su alcance y su relevancia.
Por último, se abordará la relación entre la política, en general, y la política criminal, en específico, para identificar los lugares donde los elementos económicos y sociológicos convergen, estudiando la relación agente-estructura presente en los temas criminológicos y la forma en que el Estado satisface las demandas de seguridad y vigilancia de los individuos, y dónde se origina esta demanda en la sociedad.
Antecedentes de los sistemas de producción: transformaciones del trabajo y de la cultura política
La primera cuestión que se planea abordar en este capítulo es la serie de transformaciones que se dan en el seno del capitalismo, con el fin de evidenciar las continuidades y rupturas del sistema de producción, para contrastarlo posteriormente con las transformaciones de las instituciones sociales y de la relación agente-estructura. Para realizar este análisis se toma como punto de partida la revolución industrial, con el fin de contrastar al capitalismo con los sistemas de producción esclavista y feudal, para luego hacer referencia a los cambios surgidos de la relación entre el trabajo manual y el trabajo intelectual.
El sistema de producción feudal y el sistema de producción esclavista se caracterizaron por sustentarse en una relación de dominación y subordinación personal. Es decir, eran fácilmente identificables los extremos de las relaciones de dependencia que sustentaban la dominación. En el caso del esclavismo teníamos al esclavo y al amo, y en el caso del feudalismo al siervo y al señor feudal. Sin embargo, con la revolución industrial y la consolidación del capitalismo como sistema de producción hegemónico, las relaciones de dominación y subordinación se transforman a causa de dos fenómenos distintos.
Como bien señala Heinrich (2012), el contrato de trabajo surge como la institución que hace de intermediaria entre el patrón y el trabajador, en la cual, de la mano con los discursos liberales del siglo xix, el trabajador renuncia a parte de su libertad, vendiendo su fuerza de trabajo con la condición de recibir una remuneración por parte de su empleador. El trabajador debe seguir las reglas propias de su contrato de trabajo y conserva la posibilidad de romper su vínculo contractual en todo momento y sostenerlo con otra persona. De tal forma, el trabajador es quien decide vender su fuerza del trabajo en el mercado –o, por el contrario, elegir el hambre–. Así, el trabajador y el empleador se vuelven sujetos iguales frente al derecho, con las mismas facultades y obligaciones, poniéndole fin a los títulos nobiliarios del feudalismo y la monarquía que sustentaban las relaciones de dominación previas.
Por otro lado, según el mismo autor, el sistema de producción esclavista y feudal buscaba satisfacer la reproducción de la vida material de las clases dominantes, sometiendo a los dominados a la servidumbre y pobreza, mientras ellos se beneficiaban del trabajo de estos. No obstante, el capitalismo deja de lado esta tendencia y comienza a adoptar el patrón de acumulación de la riqueza, con el fin de invertirla posteriormente en la economía y obtener aún más ganancias. Como consecuencia de esto, el valor de cambio de las mercancías –lo que se puede obtener por determinado bien en el mercado– adquiere mayor importancia que el valor de uso de este –las necesidades que puede satisfacer el bien–. “Not the satisfaction of wants, but the valorization of capital is the immediate goal of production” (Heinrich, 2012, p. 15).
Es en las relaciones de dominación premodernas, es decir, en aquellas donde la relación de dominación y subordinación es personal, donde encontramos la manifestación más cruda y directa del poder. Como si se tratara de un pater familias romano, el monarca o la Iglesia católica, o quien ocupara el puesto más alto en la jerarquía se hacía cargo del cuidado y la toma de decisiones de las personas bajo su control. Según la teoría de las dos espadas de Marquardt (2012), el poder terrenal del monarca y el de la Iglesia se legitimaban por cuanto este poder se derivaba de Dios.
Tanta fue la legitimidad de quienes ocupaban los lugares más destacados que, a título de ejemplo, Kant muestra cómo las razones eran supeditadas a esta autoridad, así como la existencia de una disociación entre el ejercicio de la razón y el del poder.
Mas escucho exclamar por doquier: ¡No razonéis! El oficial dice: ¡No razones, adiéstrate! El funcionario de Hacienda: ¡No razones, paga! El sacerdote: ¡No razones, ten fe! (Solo un único señor en el mundo dice razonad todo lo que queráis, pero obedeced). (Kant, 1784)
Así, era competencia de la autoridad la vida del sujeto, tanto en un sentido espiritual como físico, derivado del hecho que la vida del súbdito le pertenecía al monarca y, en tal sentido, este último tenía el derecho a disponer de la vida de quien transgrediera sus instituciones. Aquí adquiere relevancia la idea de poder soberano de Foucault (2002) como aquel que disponía de la vida de los sujetos.
Por el contrario, en la producción capitalista adquiere relevancia, como resultado de la cadena de producción, el interés sobre el cuerpo y la disciplina, puesto que lo más relevante era la producción y acumulación de capital por medio de la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida. Si la relación entre el trabajador y el empleador es sustentada en un contrato de trabajo y no en un derecho extraterrenal, entonces lo central no es controlar la vida del sujeto sino ejercer disciplina, de cara a obtener el máximo provecho del sometimiento parcial por medio de la relación capital-trabajo. Según Foucault (2002), un ejemplo de esto es el libro de los Principios de la administración científica, escrito por el ingeniero Taylor y base teórica de lo que sería el fordismo.
[…] Entre los diversos métodos e instrumentos utilizados en cada elemento de cada oficio hay siempre un método y un instrumento que son más rápidos y mejores que cualquiera de los demás. Y este mejor sistema y este mejor instrumento no pueden descubrirse más que por medio de un método de estudio y un análisis científico de todos los procedimientos e instrumentos de uso, junto con un estudio de tiempo y movimiento que sea preciso y minucioso. Esto comporta ir sustituyendo paulatinamente los procedimientos empíricos de todas las artes mecánicas por otros sistemas científicos. (Taylor, 2005, p. 31)
Este cambio lleva a que, más que antes, el cuerpo constituya objeto de intereses imperiosos y apremiantes, en el cual la escala del control ya no se centra en la persona como una unidad indisociable, sino que es trabajada por partes. No se trata de la conducta o del lenguaje del cuerpo, sino de “la economía, la eficacia de los movimientos, su organización interna”.
En este contexto se hacen fundamentales las reflexiones de Foucault (2002) en Vigilar y castigar. Él sostenía que en esta etapa se desarrollaba el poder disciplinario que, por medio de las prácticas sencillas y repetitivas en las fábricas, así como en las cárceles, disminuye al sujeto y su espíritu. Sin embargo, lo anteriormente mencionado cambia con las transformaciones que se dan en el capitalismo a lo largo del siglo xx, donde por un lado encontramos las transformaciones del trabajo y las transformaciones de la cultura política, factores que interfieren en la configuración de la política criminal mediática, como se verá posteriormente.
Respecto a las transformaciones del trabajo, Negri (2006) nos menciona que con el devenir del tiempo el sujeto se inserta en un proceso de trabajo cada vez más cooperativo, lo que lo convierte lentamente en un trabajador intelectual y cooperativo. Pasamos de tener turnos para la jornada laboral a vivir
en un tiempo unificado, disperso, en el cual la jornada de trabajo clásica no es la medida de temporalidad ya que esta medida desapareció o se modificó completamente. Además de esto, vivimos en una situación en la que el espacio también se modificó completamente. (Negri, 2012, p. 175)
Así, dejan de ser importantes los aspectos cuantitativos del trabajo en virtud de los aspectos cualitativos. Si antes toda la sociedad debía tener los ritmos de la industria, en la actualidad toda la sociedad debe adaptar los ritmos de la producción inmaterial: la industria tiene que informatizarse y acercarse a las imágenes y a los afectos.
Mientras que Bentham vio que la clave para el éxito empresarial era reducir las opciones de los reclusos del panóptico a las opciones más básicas de un trabajo repetitivo o de uno aburrido, a un plato de alubias o a los tormentos del hambre, los principales empresarios contemporáneos vieron en el sistema que se les recomendaba algo abominable y un imperdonable desperdicio de recursos del capital en la gestión de muchas idiosincrasias personales. Pero ahora es la racionalidad humana, unida a la supresión de las indomables emociones, lo que los principales empresarios, siguen el espíritu de los tiempos, rechazarían por ser una irracionalidad inexcusable. […] todo lo personal, lo que no estaba determinado por los estatutos de la compañía, tenía que dejarse a la entrada del edificio, por así decirlo, y se recogía después de haber finalizado el tiempo de oficina […] antes que desde la perspectiva de la relación entre jefe y subordinado, el objetivo es aprovechar la totalidad de la personalidad del subalterno y todo su tiempo para propósitos de la compañía. (Bauman y Lyon, 2013, pp. 68-69)
En resumidas cuentas, al igual que los caracoles transportan sus casas, también los empleados del nuevo mundo moderno líquido deben crear y cargar con sus propios panópticos individuales (Byung-Chul, 2014, p. 68). Nos dice Negri que la “fuerza de trabajo operario después de ocho horas se acabó, se cierra. El trabajador intelectual continúa produciendo” (Negri, 2012, p. 175). Por tal motivo, las formas del poder y del control tienen fuertes cambios en el campo de lo político, sobre todo a partir de la década de los sesenta, previo al surgimiento del neoliberalismo como paradigma en las políticas de control (Garland, 2005).
Estos cambios en la década de los sesenta se presentan como resultado de una crisis del Estado de bienestar europeo y el acuerdo constitucional que lo mantenía vigente. Offe (1985) señala tres elementos centrales de estos acuerdos. Primero, se buscó un crecimiento económico y aumento de la eficacia en la producción de la riqueza por medio de la libertad de la propiedad y de la inversión desde un punto de vista funcionalista. Segundo, una vez se comprendió al capitalismo como una máquina de crecimiento económico, se concibió a los trabajadores como una máquina de distribución y seguridad social, aspecto en el cual se entendió a la sociedad como una suma positiva, donde los sindicatos y partidos socialistas garantizan un equilibrio del sistema. Tercero, los conflictos en el campo de la sociedad civil se llevan al campo de la política por medio de los partidos políticos, de tal forma que los partidos se vuelven los intermediarios entre el Estado y las personas.
Frente a esta cuestión, Garland (2005) enuncia una serie de factores, sin ánimo de desarrollarlos todos, que representaron las transformaciones que llevaron al fin del Estado de bienestar:
(1) la dinámica de la producción capitalista y del intercambio de mercado y los correspondientes avances en la tecnología, el transporte y las comunicaciones; (2) la reestructuración de la familia y el hogar; (3) los cambios en la ecología social de las ciudades y los suburbios; (4) el surgimiento de los medios electrónicos de comunicación y (5) la democratización de la vida social y cultural. (Garland, 2005, p. 141)
La razón fundamental para presentar este contexto es que, si bien no tiene una relación directa con el análisis de política criminal de las películas de Batman, este sí da cuenta del sistema de valores dentro del cual se producen las películas de Nolan, es decir, una perspectiva concreta y particular del capitalismo. Como se verá más adelante, estas producciones cinematográficas muestran una visión de justicia y seguridad adecuada a un modelo de producción en el cual lo más importante es la defensa de la propiedad y ciertos roles sociales, y otros valores son puestos de lado durante su configuración.
Las nuevas visiones de la justicia y de la seguridad neoliberal representadas en el cine y los cómics
El paradigma neoliberal-neoconservador se caracteriza por retomar los valores de la modernidad y alejarlos de la intervención del Estado en la vida de los sujetos. Esta retoma ocurre con fuerza en el sistema penitenciario y de inversión social. En el campo de los paradigmas de las ciencias políticas, el paradigma extrae de los análisis teóricos fines u objetivos distintos de la explicación de la realidad (Almond, 2001). Como ejemplo evidente de esto encontramos la exposición de Wacquant (2004), en la cual nos explica el paradigma de la tolerancia cero, en cuyo marco se llevan los problemas sociales de la esfera de lo público a la esfera de lo privado.
Ninguna reforma estructural de la sociedad puede modificar esas identidades, porque en la nueva política de hoy en día la cualidad decisiva de una persona es la personalidad y no el ingreso o la clase. La gran fractura de nuestra sociedad no es la que separa a los ricos de los menos ricos, sino a quienes son capaces y quienes no son capaces de ser responsables de sí mismos. (Wacquant, 2004, p. 49)
En este proceso, cuyo auge fue en el año 1968, se produjo una serie de gestas que buscaban la descolonización de la vida de las personas. Este momento histórico se caracterizó por la publicitación de aspectos de la vida de los sujetos que se encontraban en el ámbito de lo privado, como lo fue la libertad sexual o la educación, dándole un alcance distinto a la libertad y configurando una disputa política diametralmente distinta a la existente en el Estado de bienestar.
Las antiguas disputas que giraban alrededor del concepto de clase del marxismo, fundamentadas en la contradicción capital-trabajo, pasan a un segundo plano a costa de la articulación de los movimientos sociales y movimientos políticos. Como lo desarrolla con mayor profundidad Mouffe (2007), el neoliberalismo lleva a que la política se articule por cadenas de demandas, y no por un conjunto rígido de ellas.
La segunda cuestión que planea abordar este capítulo es la serie de películas de Christopher Nolan enunciada previamente, resaltando apartes de estas películas con el fin de interpretarlas y dotarlas de sentido.
Un primer elemento que vale la pena resaltar de las películas de Batman es el papel que este cree desempeñar en la sociedad, ocupando la figura de un vigilante nocturno. En la primera película, Batman Begins, Wayne, el protagonista, se encuentra encarcelado sin razón alguna en una prisión cerca del Himalaya, y ha sido aislado tras haber golpeado a un grupo de prisioneros del lugar. En este momento entra Ducard, miembro de la Orden de las Sombras, y le ofrece aquello que siempre ha querido.
Wayne [Batman]: ¿Quién es usted?
Ducard [antagonista]: Mi nombre es simplemente Ducard, pero hablo en nombre de Ra’s al Ghul, un hombre muy temido en el bajo mundo criminal. Un hombre que puede ofrecerte un camino.
Wayne: ¿Qué le hace pensar que necesito un camino?
Ducard: Alguien como tú solo está aquí por decisión. Has estado explorando la fraternidad criminal…, pero sin importar tus intenciones iniciales… te has perdido.
Wayne: ¿Qué camino me puede ofrecer Ra’s al Ghul?
Ducard: El camino de un hombre que comparte su odio y desea servir a la justicia.
[…]
Wayne: Busco… busco los medios para combatir la injusticia. Asustar a aquellos que cazan a los atemorizados. (Nolan y Goyer, 2005, §§ 11, 21) (traducción propia)
Como podemos derivar de esta conversación, lo que busca Wayne –quien asume el rol de superhéroe– es afirmar una visión de la justicia desde la óptica de la venganza o de la retribución. En tal sentido, entiende la justicia como algo que le compete al afectado y al victimario, y desdibuja de esta relación a la sociedad y al Estado. Por un lado, se trata de una visión más ajustada al sistema de valores estadounidense, donde, por ejemplo, la concepción del derecho penal es más cercana a esta visión víctima-victimario (Ferrajoli, 2001); por otro lado, se aparta de los desarrollos del Estado de derecho. Se trata de satisfacer la necesidad de venganza bajo la imagen de la justicia contra aquellos que atemorizan a los débiles, esto es, atemorizar a los que atemorizan.
Esto se reafirma en la siguiente conversación. Frente a un conflicto con la tierra, por el cual se ven afectados ciertos valores aceptados comúnmente por la sociedad, como es la propiedad, se vuelve a adoptar una postura de la justicia como un ejercicio de venganza. No obstante, se trata de una configuración de la justicia un tanto distinta a la venganza personal.
Wayne: ¿Quién es él?
Ducard: Él era un campesino. Entonces intentó apoderarse de la tierra de su vecino y se convirtió en un asesino. Ahora es un prisionero.
Wayne: ¿Qué le va a ocurrir?
Ducard: Justicia. El crimen no puede ser tolerado. Los criminales prosperan por la indulgencia del entendimiento de la sociedad. (Nolan y Goyer, 2005, § 53) (traducción propia)
Se trata de un ejercicio de la justicia en el cual no existe ningún tipo de proporcionalidad o análisis de culpabilidad del responsable. En lugar de eso, se recurre únicamente a la aplicación de una pena exorbitante como forma de prevenir la ocurrencia de nuevos delitos. Así es adoptada una concepción de prevención general del derecho.
Esta es una manera de interpretación del fenómeno criminal como consecuencia de un sistema social indulgente con quien comete un acto criminal, desprovisto de cualquier análisis de la persona que cometió tal conducta y de sus razones para hacerlo. Entonces, es un ejercicio de la justicia que no tiene la pretensión de reparar la situación o devolverla a su estado previo.
Ducard: Hay personas sin decencia […] que deben ser combatidos sin titubear, sin lástima. Tu rabia te da un gran poder. Pero si lo dejas, te destruirá, como casi lo hizo conmigo.
Wayne: ¿Qué la detuvo?
Ducard: La venganza.
Wayne: Eso no me ayuda.
Ducard: ¿Por qué, Bruce? ¿Por qué no podrías vengar a tus padres? (Nolan y Goyer, 2005, § 35) (traducción propia)
En este momento, Ducard busca convencer a Wayne de que existen personas que por su condición de criminales merecen ser combatidas sin titubear, sin lástima alguna. Esta afirmación tiene grandes similitudes con la concepción de amigo-enemigo, desarrollada por Schmitt (2009) y aterrizada al campo de los medios de comunicación por Zaffaroni (2011) y Pozuelo (2013), quienes sostienen que los medios presentan a los criminales como sujetos que se encuentran fuera de su comunidad o conjunto de valores morales y que, por ello, no merecen el mismo trato que reciben las personas comunes y corrientes.
En estas películas no es claro un rechazo contundente al discurso de Ducard. Por el contario, como puede ocurrir en el caso del Joker, es reafirmada la condición del otro del villano: con él no se puede dialogar o buscar un castigo proporcional. Por lo tanto, la única solución que queda sobre la mesa es la eliminación del mismo. Esta visión contrasta con el siguiente diálogo.
Wayne: Mis padres merecen justicia.
Rachel: No estás hablando acerca de justicia. Estas hablando de venganza.
Wayne: A veces son lo mismo.
Rachel: No. Nunca son lo mismo. La justicia es armonía. Venganza significa hacerte sentir mejor. Por eso tenemos un sistema [judicial] imparcial.
Wayne: Tu sistema no funciona. (Nolan y Goyer, 2005, § 43) (traducción propia)
En este apartado podemos ver a Bruce discutiendo con Rachel, una amiga de la infancia, con respecto al asesinato del responsable de la muerte de los padres de Bruce, debido a que este iba a testificar en contra de uno de los líderes de los criminales en Gotham City. Es evidente cómo Batman comienza a dudar de la posibilidad de que el derecho dé soluciones a sus problemas. Contrario sensu, como el derecho no es capaz de ofrecerle una solución a su conflicto, sugiere que debe tomar soluciones por fuera de este. En este punto son irrelevantes las formas que adopte la justicia, porque ella se reduce a venganza. Con posterioridad veremos cómo se reafirma esta tesis.
Alfred: Te estás perdiendo dentro del monstruo que representas.
Wayne: Estoy utilizando a este monstruo para ayudar a las personas, como mi padre lo hizo.
Alfred: Para Thomas Wayne, ayudar a otros no significaba probar nada a nadie, incluyéndolo a él mismo.
[…]
Alfred: Nosotros nos preocupamos por Rachel, pero lo que estás haciendo va más allá. Esto no puede ser personal, o solo eres un vigilante. (Nolan y Goyer, 2005, § 236) (traducción propia)
En este punto vemos una alusión clara a la idea de que el fin, que sería conseguir la justicia o salvar a Rachel, justifica los medios necesarios con tal de alcanzar el fin buscado. Por lo tanto, la justicia es importante por el objetivo que persigue. Como señalaría Ferrajoli (2001), a diferencia de las tradiciones occidentales del derecho, parte del fin de la justicia es aplicar un procedimiento que dé garantías o confianza a quienes se encuentran involucrados en su ejercicio.
Gordon (jefe de policía): Nunca te agradecí.
Wayne: Nunca vas a tener que hacerlo. (Nolan y Goyer, 2005, § 318) (traducción propia)
Esta escena, una de las últimas de la película, desarrolla el deber que tiene Batman de garantizar la seguridad de Gotham City. Podemos ver al jefe de investigaciones de la policía agradeciéndole a Batman por haber salvado la ciudad de forma altruista, lo que amerita que Batman replique que este no hizo nada por lo que tuvieran que agradecerle. Es decir, la labor de Wayne se consolida como su deber y no simplemente como un deseo suyo.
En este punto, cualquier tipo de retribución que reciba Batman fruto de su trabajo simplemente reafirma su lugar como el vengador: aquel que administra justicia por fuera de los parámetros del derecho estadounidense y cuyo ejercicio paralegal permite que la ciudad descanse en paz.
En la segunda película, The Dark Knight, Batman debe enfrentarse al Joker y se consolida, durante gran parte de la película, como el héroe o el elemento que permite realizar una ruptura en la aceptación de la delincuencia. Un elemento central del Joker, y la razón por la cual representa una amenaza real para Batman, es que no busca conseguir un fin en específico con la violencia que ejerce; solo busca causar caos.
Así, el nuevo antagonista de esta película es la anarquía máxima, que atenta contra el sistema de roles bajo los cuales funciona la sociedad. En tal sentido, representa una amenaza mayor que unas personas encaminadas a obtener réditos de su comportamiento. Resulta más peligrosa la violencia cuando ella no encaja en el sistema de valores occidental; cuando no protege la figura del trabajo.
Engel: Alcalde, usted fue elegido para limpiar la ciudad. ¿Cuándo planea iniciar?
Alcalde: Bueno, Mike, creo que ya empecé.
Engel: ¿Como el autollamado Batman? Hemos escuchado que está haciendo cosas bien. Los criminales están huyendo asustados. (Nolan y Nolan, 2008, § 22) (traducción propia)
Por un lado, se trata de una reafirmación del papel de Batman en la lucha contra el crimen. Así, el objetivo debe ser limpiar la ciudad de la delincuencia. En primer lugar, otra vez, se hace referencia a los delincuentes como esos otros de los que toca deshacerse. Después, se reconoce que dicha labor requiere un tratamiento distinto del jurídico: si bien este cuenta con las garantías para un ciudadano, puede que los delincuentes no las merezcan porque son ese otro del que toca deshacerse.
Aquí, por otro lado, podemos ver un paralelo con las políticas de tolerancia cero con la delincuencia, a las cuales hace referencia Wacquant (2004), recordándonos que estas posturas buscaban garantizar el statu quo en las ciudades por medio del pie de fuerza policial y la persecución de diversas formas de delincuencia. También podemos ver cómo la figura de Batman refuerza el poder de la institucionalidad.
Dent (fiscal): Cuando los enemigos estaban en las puertas, los romanos suspendían la democracia y designaban a un hombre para proteger a la sociedad. Esto no era considerado un honor, sino un servicio público.
Rachel: Harvey, el último hombre que fue designado para proteger la República se llamaba César y nunca devolvió su poder.
Dent: Ok, bien. Bien mueres como un héroe […] o vives lo suficiente para convertirte en un villano. (Nolan y Nolan, 2008, § 44) (traducción propia)
En esta parte de la película podemos ver a Harvey, fiscal del distrito de Gotham City, discutiendo acerca de Batman, legitimando su labor y refiriéndose a la estructura política romana en su argumento. De este modo explica por qué es necesario en tiempos de crisis ceder los valores de la democracia, como el procedimiento, con el fin de ponerle frente a estas amenazas. Pero no solo eso: reconoce que este ejercicio heroico de lucha contra el delito, extendido en el tiempo, es la forma que adquieren los villanos. Por lo tanto, podemos ver una aceptación de los daños colaterales que produce este ejercicio de la justicia.
Dent: Ella comparte mi entusiasmo por la justicia. Después de todo es una juez.
[…]
Piensa en todo lo que puedes hacer con dieciocho meses de calles limpias.
[…]
Alcalde: ¿Te le mides? Mejor que lo hagas, porque si ellos obtienen algo en contra tuya y vuelven a las calles… (Nolan y Nolan, 2008, § 92) (traducción propia)
Esta escena se desarrolla en una discusión entre el alcalde de la ciudad y el jefe de investigadores de la fiscalía, con respecto a un proceso penal en el que está involucrada la totalidad de los criminales de la ciudad, y podemos ver cómo lo fundamental no es garantizar los derechos de los acusados, los ciudadanos o el esclarecimiento de los hechos, sino simplemente apartar o separar a los criminales de la ciudad, planeando la ciudad vacía de ellos como un lugar idílico. Con esto se reafirma, una vez más, la hipótesis de que los delincuentes deben ser separados o alejados de la sociedad, cuando no erradicados, por cuanto constituyen un otro del cual hay que separarse y tomar distancia.
Joker: Dime tu nombre.
Hombre: Brian.
Joker: ¿Eres el verdadero Batman?
Hombre: ¡No! ¡No!
Joker: ¿Entonces por qué te vistes como él?
Hombre: Él es un símbolo […] ¡de que no vamos a tener que temer a una basura como tú!
Joker: Sí, deberías, Brian. Te aseguro que sí. (Nolan y Nolan, 2008, § 95) (traducción propia)
En esta escena, varios sujetos han decidido disfrazarse como Batman y salir a la calle con el fin de combatir a los malos con armas de fuego. Sin embargo, el Joker está en la cacería de Batman y se topa con uno de estos sujetos, a quien tortura y utiliza como amenaza para Bruce. Es fundamental apreciar cómo Batman se constituye como un símbolo de esperanza para combatir el crimen organizado del que no puede encargarse el Estado, y cómo los delincuentes son entendidos como basura por parte de los ciudadanos comunes y corrientes.
Joker: Introduce un poco de anarquía, desestabiliza el orden establecido y todo se vuelve caos. Soy un agente del caos. ¿Sabes algo del caos? Es justo. (Nolan y Nolan, 2008, § 282) (traducción propia)
En este apartado podemos ver cómo el Joker se convierte en el caos y la incertidumbre de la sociedad contemporánea, representando todo aquello que los ciudadanos no quieren tener en su comunidad política –pero aquello de lo que no pueden prescindir–, contrastado con Batman, quien es el agente del orden y de la organización de la ciudad. Una vez más se reproduce la dinámica de amigo-enemigo.
Wayne: Hermoso, ¿no?
Fox: Hermoso, antiético y peligroso. Has convertido cada teléfono celular de
Gotham en un micrófono.
Wayne: Y un recibidor generador de alta frecuencia.
Fox: Tomaste mi concepto del sónar y lo aplicaste a cada teléfono de la ciudad. Con la mitad de la ciudad alimentando tu sónar puedes imaginarte toda Gotham. Esto está mal.
Wayne: Tengo que encontrar a este sujeto, Lucius.
Fox: ¿A qué costo?
Wayne: La base de datos esta encriptada. Solo puede ser utilizada por una persona.
Fox: Es mucho poder para una sola persona.
Wayne: Por eso te la doy a ti. Solo tú puedes usarla. (Nolan y Nolan, 2008, § 299) (traducción propia)
En esta escena, Batman está empecinado en dar con el paradero del Joker, debido a que este se encuentra en la capacidad de volar dos barcos, uno con presos y el otro con ciudadanos, en el río que rodea a Gotham City. Para esto, decide espiar cada teléfono de la ciudad para dar con el paradero de su objetivo. Así, decide pasar por encima de las libertades de los sujetos, sin informar a estos, con el fin de capturar a su enemigo. En este caso, el fin justifica plenamente los medios.
Comandante de la Guardia Nacional: ¡Apártense!
Empresario: ¿Quién eres para decidir? Tenemos que discutir esto por lo menos.
Mujer: No tenemos que morir. Ellos tuvieron su oportunidad.
Comandante de la Guardia Nacional: No vamos a discutir al respecto.
Empresario: ¿Por qué no discutimos esto?
Pasajero 1: Ellos están discutiendo el mismo asunto en el otro bote.
Pasajero 2: Sometámoslo a votación. (Nolan y Nolan, 2008, § 357) (traducción propia)
Como parte del plan del Joker para que Batman se entregue, este pone a la ciudad bajo un riesgo que obliga a evacuarla. Previo a la evacuación instala dos dispositivos capaces de volar ambos botes, dejando la decisión en cabeza de los sujetos a bordo. Un bote tiene la posibilidad de destruir al otro y debe hacerlo antes de que el otro haga lo propio. Aquí, a pesar de que al final nadie vuela por los aires a nadie, los presos deciden no hacer nada y los ciudadanos corrientes deciden volar el bote de los presos. Un factor central de esta escena es la consideración de que los presos ya tuvieron sus oportunidades en la vida y, por tal motivo, no merecen vivir tanto como ellos.
Con ello, se plantea un escenario en el cual los delincuentes tienen menos derecho a vivir la vida que las personas cotidianas, pese a que el comportamiento bajo una circunstancia de presión sea más desviado entre los ciudadanos comunes que entre los delincuentes. Con ello, lo fundamental es el lugar que se ocupa en la sociedad, desde el cual son definidas las fronteras amigo-enemigo.
Wayne: No quieres herir al niño, Harvey.
Dent: No es sobre lo que quiero, ¡es sobre lo que es justo! ¡Pensaron que se podía ser decente en tiempos indecentes! Pero estaban mal. Este mundo es cruel y la única moralidad en un mundo cruel es la decisión no sesgada, imparcial, justa. (Nolan y Nolan, 2008, § 366) (traducción propia)
En esta última escena, vemos al jefe de policía –antes jefe de las investigaciones de la policía– discutiendo con el anterior fiscal de la ciudad, quien sufrió un intento de asesinato alternativo por parte del Joker, en el cual se podía salvar Rachel, entonces prometida de él. Harvey decide tomar venganza por lo ocurrido, debido a que Gordon era el superior del responsable del secuestro de ambos. En este proceso, Harvey renuncia a ser la figura que estaba buscando el fin de la delincuencia de Gotham City e intenta asesinar, sin éxito, a un niño.
En la tercera película, The Dark Knight Rises, la ciudad se vuelve a encontrar bajo la amenaza de la Orden de las Sombras, quienes habían intentado anteriormente, sin éxito, acabar con la ciudad. Esta película cuenta con menos referencias que las demás en torno a los temas abordados en este capítulo. Sin embargo, es posible encontrar ciertas referencias al asunto.
Selina: No existe un nuevo comienzo en el mundo de hoy día. Cualquier niño de 12 años con un teléfono celular puede averiguar todo lo que has hecho. Todo es recopilado y cuantificado. Todo se pega. Somos la suma de nuestros errores. (Nolan y Nolan, 2012, § 43) (traducción propia)
Podemos ver cómo la película reconoce que en el mundo actual no existe posibilidad de que la vida del sujeto pase de un campo de lo público a un campo de lo privado. Selina, quien pronuncia estas palabras, asegura que no hay forma de que ella abandone el mundo de la delincuencia en el que se encuentra, por lo cual no tiene más opción que seguir en él. Por lo tanto, es imposible escapar de los roles que ha asumido cada persona en la división del trabajo, pese a las promesas de reinserción del derecho.
Gordon: Hay un punto, allá, lejos, cuando las estructuras te van a fallar, cuando las reglas no son tus armas, ellas son grilletes, dejando que el malo tome la delantera. Tal vez algún día tengas ese momento de crisis. Y en ese momento espero que tengas un amigo, como yo lo tuve, que se ensucie para que tengas tus manos limpias. (Nolan y Nolan, 2012, § 110) (traducción propia)
En esta escena es cuestionado el papel de las reglas en la sociedad, así como su capacidad para beneficiar a un sujeto por encima de otro. Vale la pena resaltar algo fundamental, y es que se entiende que las reglas benefician al malo cuando no están a favor de uno, de tal forma que el bueno debería salirse de las reglas, o bien dejar que alguien se ensucie, con el fin de garantizar su objetivo.
El cine como referente en la percepción del delito y en la aplicación de política criminal
Como tercera parte del presente capítulo, abordaremos la cuestión de las películas como referente para la construcción del sentido común de los sujetos, y la forma en la que intervienen estas en la definición de la política criminal, tanto local como globalmente. Como recordábamos previamente con Byung-Chul (2014), las transformaciones que han ocurrido en el seno del capitalismo han hecho que las formas de trabajo intelectuales adquieran más relevancia que las formas de producción materiales. Pero es importante mencionar junto a esto otras trasformaciones. Por un lado, las que se han dado en el seno de la racionalidad instrumental y, por el otro, en torno al papel relevante de los sentimientos en la distribución de las mercancías.
Byung-Chul (2014, p. 72) sostiene que “el capitalismo del consumo introduce emociones para estimular la compra y generar necesidades […]. En última instancia, hoy día no consumimos cosas, sino emociones”, causando que se abandone la racionalización de la compra y consumo de servicios, adoptando decisiones emocionales y propiciando este tipo de formas de interactuar en el mercado. Esto explica que haya empresas como Apple que argumentan que sus productos son revolucionarios.
Junto con esto, el desarrollo de los medios de producción ha hecho que la relación de razón instrumental de la modernidad, en la cual las mercancías eran un medio para satisfacer las necesidades, se haya invertido. Ya no se recurre a las mercancías para satisfacer una necesidad, sino que se recurre a las necesidades para justificar la utilización de una mercancía (Bauman y Lyon, 2013). En esta descripción entraría el cine como mercancía de consumo y como instrumento con la capacidad de transmitir emociones de manera muy simple. Al respecto, dice Zaffaroni, haciendo referencia al politólogo Albertani (Zaffaroni, 2011), que una de las razones por las cuales la política criminal mediática se ha consolidado es por su capacidad de transmitir la información por medio de imágenes, ahorrando el proceso de interpretación de estas.
Así, siendo ahora las emociones el aspecto determinante en la configuración de los sujetos, y no los sentimientos, resta mirar cuál es el papel de la imagen y del cine en la construcción de la imagen a la que se hace el individuo. El cine tiene la facultad de asemejarse a la vida, de tal forma que los espectadores no tienen espacio para la fantasía ni el pensamiento, de forma que no pueden apartarse de la historia sin perder el hilo de esta, como sostienen Horkheimer y Adorno (1994); el cine adiestra a sus propias víctimas para que lo identifiquen directamente con la realidad. La audiencia aprende por medio de la intuición y observación, excluyendo la necesidad de la observación y la imaginación en torno a estos.
Además, el cine, como toda mercancía inmaterial y a diferencia de los demás medios de entretenimiento a su alrededor, como lo fue el teatro ilusionista, se encuentra en la capacidad de abolir el privilegio cultural que el acceso a la cultura representa. Así, es un medio muy efectivo para llegar a la psique y conciencia de los sujetos. A su vez, por su naturaleza de mercancía, se encuentra sometido a las dinámicas de la oferta y la demanda, cosa que lo lleva a buscar el espectáculo y el triunfo en desmedro de la cultura.
Así, el contenido del cine, a diferencia del que puede tener la literatura, y al igual que el de la televisión, tiene la capacidad de inmiscuirse en el sentido común de los individuos, determinándolo y moldeándolo. De este modo, el cine establece un conjunto de miedos en el espectador, a partir de los cuales este empieza a demandar más seguridad y vigilancia. Asimismo, los medios de comunicación dotan a los sujetos de una interpretación de los sucesos y de sus causas, en contraposición a las explicaciones que puede dar la academia. Nos encontramos en un contraste entre la criminología mediática y la criminología académica.
Conclusiones
La criminología mediática y la criminología académica se han desarrollado en paralelo a lo largo de la historia. Cuando estas han ido de la mano han creado escenarios complejos, como el fascismo. Sin embargo, a razón de que se haya entendido que a la criminología, académicamente hablando, le competen las causas del delito y el legislador debe recurrir a ellas cuando lo considere pertinente, se ha excluido del análisis que compete a materias mediáticas o a las formas por medio de las cuales se interpretan los hechos delictivos por medio de los medios de comunicación como la prensa, la radio o la televisión. No obstante, la criminología mediática ha influido fuertemente en los legisladores y les ha impuesto una forma de proferir las normas. No es más que el rebautizo de lo mediático. Esta criminología que constituye, como vimos en el caso de Batman, una relación de amigo-enemigo, lleva a que la sociedad quiera purificar a estos agentes extraños que generan ruido en la estructura social, tanto persiguiendo al sector que es distinto de la normalidad como creando víctimas falsas que, en todo caso, deberán perder con el fin de mantener la estructura social.
Además, en virtud del poder que tienen los medios de comunicación –y en especial las mercancías de consumo cultural como el cine– para influir en el comportamiento de los individuos, estos valores son implantados de una manera menos resistente que otros medios. Las películas de Batman tienen una amplia difusión a lo largo y ancho del mundo y son consumidas tanto por adultos como por jóvenes. Por su condición, es difícil someterlas al debate y la democracia y, por lo tanto, constituyen mecanismos predilectos para reproducir ciertos discursos.
Esta criminología siempre anda en búsqueda de una respuesta al hecho criminal, a sabiendas de que esta no puede ser inmediata, razón por la cual recurre a respuestas mágicas y a resaltar de forma morbosa a la víctima. En este proceso se genera un miedo con el que se gobierna: consigue que las personas dejen de valorar la intimidad y el espacio social de libertad a cambio de que se controle al criminal, aun cuando a quien se controla no sea al criminal sino a ellos mismos. “Cada homicidio cometido por alguno de ellos es recibido y expuesto con verdadero entusiasmo, como confirmación de su construcción amenazante” (Zaffaroni, 2011, p. 382).
Por último, este proceso ocurre local y globalmente como consecuencia de dos fenómenos. Como argumenta Negri (2006), toda disputa local en el capitalismo contemporáneo es a su vez global, pues ocurren relativamente los mismos fenómenos a lo largo del mundo. Por ello se hace necesario que haya disputas autonomistas que pongan en cuestión la imposición de normas y regulaciones sobre la vida de los sujetos.
Es necesario proponer respuestas para contrarrestar la política criminal mediática dominante, que se manifiesta en los medios de comunicación, pero también en los mecanismos de consumo. Es necesario proponer otras alternativas frente a esta realidad.
Referencias
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* Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia. Investigador de la Escuela de Investigación en Criminologías Críticas, Justicia Penal y Política Criminal Luis Carlos Pérez (Polcrymed). Correo electrónico: cabautistag@unal.edu.co
DIEGO MAURICIO BOCANEGRA CHAPARRO*
II. EL PROBLEMA METODOLÓGICO EN LA CRIMINOLOGÍA MEDIÁTICA: LA COMPLEJIDAD DE UN ABORDAJE EMPÍRICO PARA ESCALAR EL NIVEL DE ANÁLISIS
Resumen
La criminología mediática es un fenómeno de estudio por demás relevante para la configuración de política criminal y ordenamientos sociales. Entrever estas relaciones en el marco de las transformaciones tecnológicas de los medios, a través de herramientas y métodos derivados de múltiples campos y problemas que guardan una afinidad con el tratamiento mediático, más que una opción se está tornando una necesidad. Este capítulo pretende hacer una aproximación al tratamiento sistemático de datos cuantitativos y cualitativos relacionados con la producción mediática. Asimismo, se describe una herramienta diseñada por la Escuela de Investigación en Criminologías Críticas, Justicia Penal y Política Criminal Luis Carlos Pérez, y sus resultados preliminares, para compilar los aprendizajes y potencialidades que alienten el desarrollo de investigaciones de tipo escalar que integren distintas unidades de análisis.
Introducción
Orientar una discusión sobre la cuestión metodológica, especialmente en el marco de las ciencias sociales, pone de manifiesto la necesidad de establecer el cómo de la relación con el conocimiento que se produce sobre la cuestión particular que se quiera tratar; esta relación cabe en la definición clásica de epistemología. Ahora bien, encontrar una fórmula de arranque para acotar un fenómeno implica reconocer que todos los artificios y relaciones sociales conservan una frontera común como expresiones de la sociedad humana en distintos espacios y dimensiones. Un fenómeno social, más allá de toda consideración moral, se puede determinar por el tipo de afectación según cantidad y particularidad o, por decirlo de otra forma, por la recurrencia e intensidad de este sobre distintos sectores poblacionales en un periodo específico, lo cual puede o no generar reacciones en estos.
Establecer un límite sobre los alcances de estos fenómenos es un problema que implica un juicio primario que surge a partir de una valoración de su impacto negativo; asimismo, esta valoración está sujeta al lugar desde el cual se evalúe la afectación y, adicionalmente, las posibilidades de actuar en busca del desistimiento de dicha afectación. Bajo esta lógica, tenemos una serie de elementos claves que componen el panorama de los problemas sociales: una afectación, su valoración y las acciones encaminadas a moderar, desincentivar y erradicar ese tipo de conducta.
Enmarcar dicha premisa en un debate contemporáneo sobre la criminología sería connatural a su objeto; más aún cuando la pensamos como parte de la política criminal, en la cual una serie de actores e interacciones son claves para establecer un panorama sobre el cual decantar observaciones rigurosas que permitan dar claridades a los problemas que competen a este campo. Podría decirse que, si bien este tipo de análisis no es nuevo –en el contexto anglosajón, autores como Furstenberg (1971), Ericson (1991) y Roberts (1992) han realizado estudios sobre la política criminal–, la aproximación a este problema es relativamente reciente, sobre todo para el contexto latinoamericano, con autores como Zaffaroni (2011) y Pozuelo (2013), que han tratado la cuestión y le han dado vida al debate con un sentido particular como dinamizador de la realidad sociojurídica.
En tal sentido, la definición de los elementos propios de esta relación está condicionada por el tratamiento histórico de cada fenómeno. De acuerdo con la delimitación propuesta de un objeto en un tiempo específico, podemos obtener conclusiones distintas basadas en metodologías más o menos similares; pero exponer de esta forma tan general solo sostiene la incertidumbre de cómo abordar una investigación en este campo de problemas. Al respecto, desde una racionalidad inductiva, podemos decir que existe una estructura en la cual un fenómeno criminal propicia la reacción social.
Ahora bien, la pregunta sería, ¿cuál reacción? Esta puede estar atada a los distintos actores inmersos en la relación y su forma de caracterización de los fenómenos: para el particular, los medios de comunicación. Elucidar el comportamiento de la criminalidad, asociando la ocurrencia de conductas desviadas y su tratamiento a través de los medios en el marco de profundas transformaciones globales que estamos afrontando, no es solo un problema, sino una oportunidad y un reto técnico –pero sobre todo epistemológico–, dado el complejo dilema de intentar agrupar metodologías de análisis clásicas con las posibilidades que el procesamiento computacional ofrece (Scannell, 2002, p. 192).
La criminología a través de la historia
Solucionar problemas y tratar de dar sentido a los fenómenos que se nos presentan cotidianamente es un modelo plausible del obrar relativamente exitoso que hemos tenido como especie. Este nos ha permitido reducir incertidumbres, usar herramientas y agruparnos de formas más eficientes (Morris, 1970). Pero, aun en medio de estos procesos, siguen orientando nuestro interés la muerte, conductas violentas y otras que afectan el desarrollo del actuar colectivo e individual. Todo esto apunta a evitar o mitigar los impactos y riesgos derivados mediante formas más sofisticadas y con códigos más complejos, pero todavía en el marco de la cuestión criminal.
Si una especie quiere sobrevivir, no puede darse el lujo de andar por ahí dando muerte a los de su propia clase. La agresión dentro de la especie tiene que ser impedida y controlada, y cuanto más poderosas sean las armas mortíferas de una especie particular, mayores habrán de ser los impedimentos para emplearlas en disputas entre rivales. Esta es la verdadera ley de la jungla. (Morris, 1970)
Con el tiempo, los paradigmas criminológicos se han trasformado de corrientes metafísicas –en los filósofos griegos, parte de la Edad Media y el Renacimiento–, hacia etapas más racionalistas, como la escuela clásica del siglo XVIII y la frenología, llegando a la escuela positivista del siglo XVIII y la propuesta lombrosiana, es decir, se trata de paradigmas orientados por los modelos de pensamiento y las distintas formas de entender la realidad (Observatorio del Delito de la Policía Nacional, 2011).
En el marco de los sistemas sociales, es claro que tenemos patrones de entendimiento común (Maturana y Pörksen, 2004) que referencian los marcos de las acciones tolerables a través del entendimiento común y la interacción. Las conductas desviadas se asocian a patrones no aceptables cuyos efectos dan pie a nuestra reflexión. En tal sentido, Alessandro Baratta (2004) nos recuerda la existencia de una criminología tradicional basada en un paradigma etiológico –orientado por la búsqueda de una causa–, y además afirma que “la criminología se ha convertido en sinónimo de la ciencia de las causas de la criminalidad”. Asimismo, el autor particulariza desde un sentido crítico que “una investigación de las causas no es procedente con respecto a objetos definidos por normas, convenciones o evaluaciones sociales e institucionales” (Baratta, 2004, pp. 90-91).
Siguiendo la propuesta del Observatorio del Delito de la Policía Nacional (2011), tenemos que las tendencias históricas de los modelos criminológicos para los siglos XIX, XX e incluso el XXI constan de perspectivas heterogéneas como:
• Modelos biologicistas/organicistas de la criminalidad.
• Teorías psicológicas y psicodinámicas.
• Teorías sociales y psicosociales.
• Modelos criminológicos macrosociales, económicos y culturales
• Teorías sobre la delincuencia femenina.
Estas perspectivas, parafraseando a Zaffaroni (2011) y abusando un poco de sus categorías, podrían agruparse diferenciadamente por su tratamiento como academicistas –particularmente las de las ciencias sociales, criminalísticas y forenses–, las que tienen un carácter más técnico y la criminología mediática. Tenemos, entonces, que el carácter de un modelo criminológico, además de guardar una interpretación de la realidad, tiene también un sentido extensivo y político para sus trascendentales intenciones de explicar fenómenos criminales. Esta consideración nos recuerda a Foucault (1999, p. 55), cuando dice que “la verdad está ligada circularmente a los sistemas de poder que la producen y la mantienen, y a los efectos de poder que induce y que la acompañan”. Cabría entonces preguntarse, con estos elementos, por la operación de la justicia y cómo se instrumentaliza la capacidad sancionatoria de la estructura jurídico-política.
La conclusión a la que se llegó en el curso de Criminología Mediática es que la criminología hoy en día ha superado el paradigma positivista de las causas, el paradigma de la reacción social y se han superado también algunas de las teorías críticas; no obstante, muchas de estas teorías se mantienen en el campo institucional y académico. En este contexto, de acuerdo con el profesor Escalante, hoy la criminología es un campo transdisciplinar complejo que estudia la forma como se construyen las conductas desviadas en la sociedad, los procesos de reacción social frente a esas conductas desviadas, las conductas desviadas y los procesos de criminalización, de control social y de castigo.
La criminología mediática
En este punto, es menester dejar en claro que la orientación central de este capítulo está dada por el problema que se suscita, en una perspectiva crítica de la comprensión criminológica, al mirar el rol que ejercen los medios de comunicación en la construcción, reproducción e influencia social de la cuestión criminal y el desarrollo de la política criminal. Pero, como se pregunta Portillo (2017, p. 2), ¿qué es la criminología mediática? A esto responde, citando las palabras de Zaffaroni, que
la criminología mediática es la creación de la realidad a través de información, subinformación y desinformación en convergencia con prejuicios y creencias basada en una etiología criminal simplista asentada en la causalidad mágica. Aclaremos que lo mágico no es la venganza, sino la idea de una causalidad canalizada contra determinados grupos humanos, que en términos de la tesis de René Girard se convierten en chivos expiatorios. (Zaffaroni, citado en Portillo, 2017, p. 136)
El abordaje de la criminología mediática en Zaffaroni tiene un desarrollo teórico, respaldado por una interpretación histórica ontológica, que muestra los efectos de la relación político-criminal con la sociedad. Pone de manifiesto el comportamiento fáctico criminal (estadísticas), en relación con la cantidad de muertos y sus características, así como las variaciones en la justicia penal y sobre el problema carcelario. Como la mayoría de las veces estos se encuentran en clara divergencia con la representación mediática, que más bien se asocia con agendas y matrices políticas que invisibilizan o resaltan dando un sentido particular a un fenómeno a conveniencia de los actores asociados con dichas agendas. Así se promueven discursos de miedo y paranoia para la sociedad; se construyen los enemigos del Estado, que suelen ser victimizados, y también se convierte a las víctimas en héroes. De este modo, los medios reproducen un sistema de dominación por encima del objetivo que pretende una criminología (el estudio, la comprensión y las formas de construcción social del delito, de reacción social frente a este, su prevención y el castigo). Por esto, su respuesta a estos comportamientos sistemáticos es la de una criminología cautelar.
Aquí se destaca la diferencia entre el sistema anglosajón y el latinoamericano para el tratamiento de minorías; sobre todo en términos de sus capacidades institucionales. Se podría decir apresuradamente que Zaffaroni hace una descripción funcional en el marco del rol histórico que han desempeñado distintos actores de la cuestión criminal para la configuración de una política criminal viciada, que funciona más como un dispositivo de control social que como un sistema de garantías. Con el riesgo de una equivocación, su enfoque se aproxima más a los efectos visibles en la aplicación de una política criminal prediseñada sobre la base del modelo criminológico con un tratamiento mediático.
Desde otro punto de vista, la perspectiva planteada por Pozuelo (2013), quien analiza el caso particular de la prensa española, interpreta el fenómeno por su configuración empírica y se enfoca en la producción discursiva y en las distintas estrategias que se pueden recoger del análisis de medios, como son la estructura de la página, la presentación de cifras y gráficos, o la relevancia y frecuencia de palabras. Una vez más se ponen en escena los actores más relevantes de la relación para producir una política criminal y una serie de posibles correlaciones. Para desenglobar la afirmación teórica de la influencia, o incluso causalidad, que tienen los medios sobre la sociedad –particularmente en las instituciones–, la autora desarrolla la labor presentando el cruce de datos de otros actores y reflejando la distancia entre la percepción y presentación del fenómeno mediático. Con ello matiza las posibilidades de dirección, influencia o instrumentalización de esta información, juntando el análisis y la importancia de las motivaciones subjetivas, que se pueden inferir y reconocer en cada actor y que varían por múltiples factores. Una de las conclusiones más relevantes de Pozuelo (2013), a propósito del nivel de la influencia, es que “todo depende de cómo se plantee la pregunta y el grado de información con el que cuente quien ha de responder”.
En resumidas cuentas, este trabajo dejó abierto el camino para pensar en la criminología mediática de una forma más compleja. Para ello es necesario matizar cualquier determinismo teórico, pero esto tiene unas exigencias de mayor nivel porque requiere una caracterización empírica y, adicionalmente, que el objeto de análisis guarde correspondencia con otras manifestaciones y fenómenos o teorías complementarias (como el populismo punitivo). Esto se ve con mayor notoriedad en el marco casuístico de la responsabilidad penal del menor, citado por Pozuelo. Quisiera destacar, como parte de esta aproximación al problema, la profunda relación con el elemento operativo que configuran las políticas criminales y de seguridad; si de algo se valen ambas es de la valoración y percepción del riesgo que se combate y el lugar desde el cual se producen las distintas valoraciones1. A propósito de esto, miremos la siguiente definición:
Para evaluar el grado de seguridad, será inexcusable en primer lugar considerar las características de la amenaza que debemos afrontar. También tendrán importancia los bienes o valores que deseemos o debamos asegurar o proteger contra el daño, peligro o riesgo ínsitos en la amenaza; la mayor o menor importancia que tales bienes o valores revisten para el posible agresor, ya sea para tomarlos para sí, o bien para despojarnos de ellos, y, como es obvio, las medidas que adoptemos, o las medidas que dispongamos, para repeler la agresión, para evitar que el daño se concrete. […] Como es obvio de la mayor o menor importancia que asignemos a los bienes y valores que deseemos proteger, también dependerá la intensidad y extensión de las medidas que adoptaremos para preservarlos, así como los medios con los que necesitaremos contar. (Ugarte, 2003, p. 32)
Al respecto, Portillo (2017) nos recuerda la afirmación de Foucault sobre la criminalidad, presentada como un fenómeno creciente desde 1830. Esto no ha sido probado de forma categórica, pero continúa copando la agenda política de cualquier ciudad y de sus habitantes, que asumen representaciones más complejas en la cotidianidad y que localizan la particularidad del fenómeno y sus relatividades. Sobre esto hay una línea en paralelo que desarrollar, teniendo en cuenta posibles puntos de encuentro para productivos análisis, a propósito de la construcción de imagen, imaginarios y otras representaciones en relación con lo espacial, como lo han trabajado Silva (2000), Avendaño (mayo de 2014) y Rivera Cusicanqui (2015). Estos autores convergen con debates sobre el desarrollo, estudios coloniales, subalternidad y los sujetos de estas configuraciones. Hasta el momento se han perfilado los elementos para la observación en un plano más amplio de la cuestión criminal, pero particularicemos el problema sobre el cual queremos trabajar y los retos que plantea, para así abrirnos paso al reconocimiento de posibles salidas o, por lo menos, rutas experimentales (Escobar, 2010).
Los medios y la tecnología
A propósito del reconocimiento de un estado del arte, y por ende de las distintas aproximaciones metodológicas, es importante hacer énfasis en elementos de fundamental consideración a partir de los planteamientos tratados, pero es necesario tratar también aquellos que no han sido desarrollados. En este sentido, es de especial interés la relación que guardan los medios de comunicación con el desarrollo del pensamiento, criterio fundamental para la criminología y su relación política jurídica, desde su relación con ciertos avances tecnológicos. Un recuento histórico de la cuestión nos dice que, previo a la mitad del siglo XV, las formas de difusión del conocimiento, en buena parte metafísico, se hacía mediante viejas formas como la tradición oral y los manuscritos. Esto fue revolucionado por la invención de la imprenta de tipos móviles de Gutenberg, relegando la transcripción de textos como método de reproducción de la información erudita, hasta ahora consignada en voluminosos tomos que monjes amanuenses reeditaban, tras meses de copia, usando solamente tinta, pluma y luz de velas.
La trascripción era, por mucho, dispendiosa y onerosa. Esto restringía la circulación y difusión de estos conocimientos a monasterios y sectores con la capacidad económica de contratar dichos conocimientos. Con la imprenta, como parte del proceso histórico que ahora llamamos modernidad, la reproducción (y por tanto la difusión) de textos se multiplicó de forma crítica (Buringh y Van Zanden, 2009).
Si bien este proceso describe por su origen a Europa, procesos como la colonización popularizaron paulatinamente el uso de esta herramienta. Así como otras que le sucedieron, esta ha permitido acceder a la información de una manera más rápida, a costos menores y alcanzando a un mayor rango de población. Los impresos se convirtieron en elementos de la cotidianidad; claro está, condicionados por las capacidades de interpretación, demanda y circulación de esta información. En principio, la reproducción de información no fue un problema en el sentido técnico, sino de difusión a sus respectivos públicos. Así lo demostró la censura impuesta por los Estados y la Iglesia a los contenidos de estos textos, mediante el Index librorum prohibitorum (Briggs y Burke, 2002, pp. 57-62), por su carácter inmoral o peligroso.
No es nuevo el interés que como especie social tenemos por comunicarnos; menos aún el de intentar controlar este proceso cuando acarrea la difusión de valoraciones negativas. Sin embargo, en las grietas de la historia moderna y sus flujos, asumieron protagonismo distintos intelectuales que depositarían sus ideas en textos reproducidos por las prensas y resultaron acogidos por la demanda de las clases sociales políticas y económicas, engendradas en espacios como cortes y ciudades. Allí, comerciantes e ilustrados darán forma especial al entendimiento y uso de la información: más allá de un interés moral en los contenidos, estar informado se hace una necesidad del sujeto moderno que conoce del mundo y busca dominarlo a través del objeto (Fusi, 2013).
Entonces, la prensa escrita combinará las mejores capacidades comunicativas debido a las ventajas técnicas y la demanda social de información cualificada. Esto será instrumentalizado por sectores antagonistas, como Gobiernos, partidos políticos y librepensadores, quienes tendrán textos periódicos en los que sus agendas y discursos serían visibles y públicos. Este proceso de circulación de información, discurso y conocimiento se abrió paso entre revoluciones sociales, políticas y energéticas, cruzando por mimeógrafos, telégrafos y las rotativas durante el siglo XIX. Lo anterior hizo de la prensa una herramienta de sectores político-económicos que comprendieran el valor de la información, en relación con su difusión e influencia, para la construcción de una relación entre sus lectores y la realidad.
Los medios de comunicación se afianzaron como un sector económico y de poder en la sociedad contemporánea, que los acogería como parte del entorno al lograr la masividad mediante las capacidades industriales de producción y al multiplicarse por distintos canales. Esto se logró gracias a invenciones en el campo audiovisual, el cine, las cintas magnetofónicas, el radio y la conjunción de las artes y técnicas en la televisión (Fusi, 2013). El acceso masivo a la información y otros agregados culturales, como el entretenimiento, instauraron nuevas formas de relación entre la sociedad y la realidad –incluso mediante la combinación de uno con el otro– (Horkheimer y Adorno, 2009).
Al compás de estas herramientas de la información, se han construido nuevas formas del lenguaje y la comunicación que conjugan la cultura popular con la de masas, el comercio con el consumo e incluso la necesidad con el deseo. Esto nos conduce de la presentación del mundo a su representación: la propaganda y publicidad de estas representaciones discursivas son orientadas por objetivos de distinto orden económico, político, etc. Si bien es preciso reconocer las bondades del alcance extensivo a buena parte de la sociedad, queda preguntarse por temas como la precisión, veracidad y pertenencia de la información que recibimos, teniendo en cuenta la existencia de actores sociales en constante pugna por la determinación de tales representaciones; pero, sobre todo, por las tendencias devenidas del vuelco más radical en la transmisión de información que arrancó recientemente, con el acceso público al internet desde finales del siglo XX. Hoy en día, aun cuando buena parte de la comunicación sigue funcionando de persona a persona, podemos conocer por distintas plataformas tecnológicas y de comunicación (redes sociales) lo que sucede al otro lado del mundo, con diferencias de tiempo infinitesimales (virtualmente en tiempo real): basta con tener un dispositivo y acceso a internet (Finnemann, 2011).
Para sentar las bases y matizar la discusión que nos pone de presente la cuarta revolución industrial (4IR), denominada así por Klaus Schwab, tengamos en cuenta cifras y fenómenos en distintas dimensiones que atraviesan el dilema mediático. Por ejemplo, se estima que el número global de usuarios de teléfonos celulares superó los 5000 millones a mediados del año 2017 (Phys, 27 de febrero de 2017). Asimismo, se estima que 3028 millones de personas –cerca del 40 % de la población mundial– son usuarios activos de redes sociales (El Tiempo, 8 de agosto de 2017). Todas estas interacciones y flujos producen diariamente 2,5 quintillones (1030) de bytes de información, según datos de IBM (Livevault, 27 de octubre de 2015). También tenemos particularidades locales que hay que valorar: por ejemplo, según el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Colombia, si bien se siguen usando medios como la prensa, la televisión y la radio para efectos de consultar noticias, el incremento de participación del internet en este campo ha sido significativo, como lo reporta el portal de estadística de esta cartera (Mintic, 2017). Todo esto, sin considerar la segmentación existente por datos demográficos (Portafolio, 4 de enero de 2017).
Es un fenómeno complejo sin duda, tanto por sus cifras como por sus volúmenes. Están revolucionando las formas de investigar en todos los campos, a la par que está estructurando una serie de comportamientos sociales, políticos y económicos que precisan mirarse a fondo. Por supuesto, hay que matizar su impacto. Enunciamos unas cuantas muestras como la huella digital, las inteligencias artificiales (IA), bubble filters, bots y criptomonedas; todo esto se puede poner en relación con conductas criminales y posibilidades de híper vigilancia. Es un entrelazamiento más intrincado de los actores y sus comportamientos que establece nuevos retos como sociedad, sin desconocer las estructuras clásicas sobre las cuales se sustenta y su progresiva evolución (Santos, 2003).
Asimilar este panorama implica reconocer otras líneas de avance que armonizan más con otros campos de estudio y, por ende, encontrarían su punto de encuentro en lo metodológico. Por ello es necesario aproximarse a las especificidades que convergen o divergen, según el tratamiento que se ha venido dando, para perfilar un buen uso de las herramientas que cada campo puede proveer y así robustecer el análisis (Harris, 2004).
Otros campos, otros métodos
Dada la complejidad que como campo de estudio se nos presenta, por cuanto se hace un abordaje de dimensiones y conductas, tanto de los actores como entre actores, es necesario plantear una metodología que proporcione resultados acumulativos, teniendo presente la posible existencia de correlaciones e influencias. Para esto es preciso el desarrollo de herramientas de observación, procesamiento y análisis de información que atiendan el objetivo de valoración del fenómeno sin perder la complejidad de sus interacciones. Esto no supera la retórica que cualquier investigación se plantee, por grandilocuente que esta sea. Para trazar una ruta concreta, entonces, es preciso reconocer los cuellos de botella y las fuentes de las cuales se puede alimentar el diseño de una herramienta para tales fines. Por lo tanto, agrupemos los abordajes a propósito de la cuestión criminal y mediática.
Un trabajo de impresionante valor es la cartografía que realizan Bonilla y Tamayo (2007) respecto de la “Violencia y medios de comunicación en América Latina”, como se titula el artículo, en el cual se cubre el periodo 1998-20052. El foco de este estudio es amplio: pretende recoger el abordaje que distintas publicaciones académicas han hecho a propósito de la relación entre medios y violencias –los medios en la violencia y la violencia en los medios– y agruparlas según el tratamiento, metodología y resultados obtenidos. Al analizar la categorización hecha en este estudio, concluimos que hubo por lo menos tres aproximaciones: 1) la cobertura informativa en contextos de violencia política y conflicto armado, 2) los contenidos, naturaleza y formas de representación en contenidos recreativos e informativos, y 3) el enfoque de la influencia de la violencia mediática en las audiencias. En este punto, quisiera recordar la consideración que hace Prittwitz (2016) de los tratamientos penales en tiempos de paz y su relación con el modelo de guerra en este siglo.
Vemos que se tendría una primera dificultad, de acuerdo con el tipo de unidad analizada y su parametrización, a la hora de comparar información sistemáticamente como parte de encadenamientos en un solo campo relacional –es decir, como un campo holístico de los actores–, en una conjugación de los enfoques segundo y tercero a partir de un desarrollo casuístico o temático –por ejemplo, violencia de género, terrorismo, drogas, delincuencia juvenil, etc.–. Los trabajos revisados convergen en estudios de comunicación y estos trabajan en buena medida desde el análisis cultural: combinan elementos como el análisis del discurso y métodos semióticos y hermenéuticos.
Este esbozo nos reitera la existencia de dos momentos diferentes para la aproximación a un campo de análisis, pero podríamos encontrar una relación en el cruce de las variables que produce cada enfoque. Para el segundo caso, esta sería el discurso que configura en relación con un tema por un tiempo determinado; para el tercero, la reactividad de un actor determinado frente a un tema en periodos concretos. Hasta el momento, esto sería un planteamiento hipotético que reitera lo dicho por Pozuelo (2013) frente al tipo de pregunta que se quiera responder y la información con la que se cuenta.
Veamos algunos planteamientos de estudios originados en el área de la psicología, como Media and Emotions de Wirth y Schramm (2005), para reconocer ciertas tendencias. Allí se habla en parte del segundo enfoque, es decir, apelar a la reactividad (negativa o positiva) que produce la exposición a ciertos contenidos mediáticos. Döveling, Von Scheve y Konijn (2010) continúan el debate también con el mismo eje, particularizando en modelos de regulación de la emoción desde un nivel cognitivo como social, así como sus posibles implicaciones para el estudio de otros campos. Estos métodos podrían acompañarse de otros análisis como los lingüísticos, específicamente las redes semánticas, que son representaciones gráficas con las que se puede reconocer significantes en un texto a través de la asociación de palabras, su distancia o ausencia. Asimismo, puede funcionar para un grupo de textos que, al compararlos a través de un periodo, muestran la evolución de las relaciones. La potencia de estas construcciones estriba en la posibilidad de codificar análisis cualitativos de un tratamiento estadístico.
Algunos procesamientos han sido decantados en herramientas computacionales (software) y su uso marca tendencia en las ciencias sociales, pero la transición a volúmenes de datos más grandes y complejos es algo que apenas está tomando fuerza. Las teorías de la información y comunicación desde las áreas de la computación (Shannon, 1948) han permitido una aproximación a distintos niveles de análisis y tratamientos que valdría la pena traer a colación; claro está, contemplando las debidas particularidades de fenómenos sociales que no caben en estos términos.
Es claro que existen comportamientos que se pueden medir a través de nuestra interacción con la tecnología y una clara tendencia hacia su desarrollo. Martin Hilbert (2011), por ejemplo, habla de la transición hacia una sociedad de la información. Instituciones como bancos, Gobiernos y otros actores de la realidad sociopolítica toman decisiones con base en esta producción de información, que es más fidedigna y mejor perfilada. Un ejemplo es el del Gobierno británico (Bright, Margetts, Hale y Yasseri, 2014), que ha hecho análisis a través de redes sociales y deja una serie de planteamientos sobre dicho ejercicio. En este sentido, hay que tener clara la oportunidad que se presenta para el escalamiento de los análisis y los matices que podrían asumir múltiples teorías y prácticas académicas, reconociendo la relación especial que hemos tratado de esbozar respecto del campo de estudio y su contexto.
Por el momento, la conjugación de estas técnicas no desborda el escenario prospectivo. Sin embargo, la necesidad del desarrollo práctico de estos planteamientos nos llevó a pensar el diseño de una primera aproximación al fenómeno de la criminología mediática, que combinara la posibilidad de un análisis desde lo cualitativo y, a la par, caracterizara variables cuantitativas. Esto abre la posibilidad de producir un sistema de información –o indicadores base, por lo menos– para definir el comportamiento de un medio en relación con un tema. La siguiente sección cubrirá los alcances, logros y desaciertos producto de este ejercicio.
Construcción y operatividad de la herramienta
Entonces, de la decantación teórica tenemos como macroactores (genéricos) a la institucionalidad, como productora y ejecutora de un espectro político del ámbito criminológico; a los medios, como productores de opinión, discurso o estrategias discursivas acerca de distintos fenómenos criminológicos; y distintos sectores sociales, por último, que pueden oscilar en esta relación como productores o víctimas de las distintas conductas criminales, y también asumen un doble rol como receptores y emisores de información, con distintos alcances según el caso. Esbozamos los actores y posibles roles a considerar en una relación propia de los problemas del campo de la criminología mediática, pues allí reside buena parte de las consideraciones inciertas asociadas a la producción de discurso y su funcionalización.
Continuando con esta inducción en el marco de los actores reconocidos, vale la pena preguntarse cuál es el tipo de producción frente a dicho problema y cómo caracterizarlo. Responder a cada una de estas preguntas tiene todo un entramado específico. Por ello, en momentos específicos del problema que merecen particular atención sin tratarlos aisladamente, evaluamos de forma diferencial la producción de cada uno. Esto requiere una buena delimitación y reconocimiento de la interfaz o puntos de contacto entre estos actores. Como punto de partida, proponemos el reconocimiento de la conducta criminal y su tratamiento en un periodo que correspondería a los últimos cinco años, en el marco de los objetivos primarios del grupo de investigación.
En la primera fase se diseñó una herramienta de captura y procesamiento: una matriz de caracterización por la cual se decanta la producción de distintos periódicos alrededor de un temario durante periodos determinados. Se plantearon ejercicios de corte casuístico para aportar al reconocimiento y configuración categórica de un tema. También se recopiló, como base del proceso, un flujo de datos producido por los periódicos más relevantes del país.
Estos datos se recolectaron mediante un bloque de 16 preguntas o categorías:
1.Tipo de circulación (virtual o impresa).
2.Medio del cual es tomada la noticia.
3.Fecha de publicación (día, mes, año).
4.Titular.
5.Autor, si existe firma.
6.Género. Este fue acotado por tres categorías cerradas: editorial, noticia o reportaje.3
7.Hecho noticioso. ¿Qué ocurrió, cómo ocurrió, cuándo ocurrió y dónde ocurrió?
8.Categoría de análisis. En esta categoría se identifica la línea sobre la que se trabaja. En principio se enuncian seis:
•Violencia de género,
• Delitos comunes,
• Populismo punitivo,
•Decisiones judiciales,
•Justicia transicional,
•Conflicto armado.4
La discusión frente a este punto sigue abierta debido a las correlaciones entre categorías y, además, por la distinción entre un fenómeno como tema o por su valoración.
9. Restrictores (pregunta de opción múltiple y respuesta única). Se identifica el bien jurídico afectado. Estos coinciden con los propuestos en el Código Penal, parte especial:
•Vida e integridad personal.
•Personas o bienes protegidos por el dih.
•Libertad individual y otras garantías.
•Protección de la información y de los datos.
•Orden económico social.
•Recursos naturales y medio ambiente.
•Seguridad pública.
•Salud pública.
•Administración pública.
•Eficaz y recta impartición de justicia.
•Existencia y seguridad del Estado.
•Régimen constitucional y legal.
10.Plenitud ausente (pregunta cerrada con múltiple respuesta). En el marco del análisis, este término delineado por Laclau (1996) daría cuenta de aquello que se significa como necesidad colectiva, usualmente mediante equivalencias y no mediante una definición acotada. Suele corresponder a categorías superlativas abstractas. Las opciones escogidas en el marco de la criminología son:
•Justicia.
•Libertad.
•Seguridad.
•Paz.
11. Contenido particular (pregunta cerrada con múltiple respuesta). Es aquello que tomaría la forma de la plenitud ausente; aquello que los medios en su discurso propondrían como solución única para concretar y llegar a dicha plenitud.
•Aumento de penas.
•Creación de tipos penales.
•Restricción de subrogados penales.
•Eliminación de tipos penales.
•Aumento de garantías procesales y subrogados.
•Penas alternativas.
•Restricción de la libertad.
12.Consecuencia posible (pregunta cerrada con múltiple respuesta). Aquí se da una valoración del problema que presenta la noticia frente al tratamiento de un hecho criminal.
•Impunidad.
•Reacción social.
•Miedo.
•Leyes poco claras.
•Ineficiencia judicial.
13.Significantes flotantes (pregunta abierta con múltiple respuesta). Para el caso de un hecho criminal, continuando con la definición de Laclau (1996), los significados flotantes atienden a la posibilidad de subdeterminación o hiperdeterminación de un significante y lo hacen ambiguo según el nodo al que sea asociado. Para el caso del análisis criminológico a través de los medios, esto quiere decir que las posibles categorías asociadas al análisis cualitativo de la noticia, en relación con el tema o hecho criminal abordado, irían surgiendo mientras se realizaba el ejercicio; es decir, los significantes flotantes asociados con un hecho criminal serían reconocidos de forma particular.
14.Link de la noticia. URL completa de la ubicación virtual de la noticia.
15.Imagen de la noticia. Se valora la imagen con más carga o central en el conjunto de la unidad de análisis.
16.Pregunta opcional: ¿cómo funciona esa lógica de equivalencias? En ella se elaboraban tres pequeños resúmenes: 1) resumen análisis sintáctico, 2) resumen análisis semántico, y 3) resumen análisis pragmático.
Esta matriz determina datos relevantes para la observación de una forma sistémica en dos sentidos. Primero, una caracterización cuantitativa (delta x). Esta es una valoración macro o externa por la cual se pretende reconocer patrones como volúmenes, frecuencias y otras posibles categorías, que emergen con la consolidación de la observación y que pueden ser de notable valor para la evaluación y análisis del fenómeno criminológico a través de los medios. Este factor, adicionalmente, permitirá mantener posibles incidencias y relaciones con cambios cualitativos de otras variables, a través de la comparación con la producción de otros actores.
Un elemento particular de esta dimensión del procesamiento es la posibilidad de utilizar métodos cuantitativos y estadísticos para el tratamiento de los datos obtenidos por la observación del fenómeno mediático. El diseño de la matriz busca establecer opciones cerradas para facilitar el conteo de datos en las categorías diseñadas como cualitativas o de valoración del contenido. Entonces, la mayoría de preguntas y categorías de la matriz de análisis producen variables cuantitativas, a excepción de las preguntas 4, 7, 13, 14 y 16. El producto esperado es una base de datos ordenada por variables cuantitativas, agrupadas en relación con un tema y su producción.
La segunda dimensión del procesamiento de la herramienta está relacionada con una caracterización cualitativa (delta y). Esta valoración estuvo orientada por metodologías propias del análisis del discurso y categorías que, a consideración del grupo de investigación, guardan una relevancia con la investigación en el campo –estructura, contenidos, restrictores, significantes vacíos y flotantes–, exceptuando las preguntas meramente descriptivas como la 4 y 14. El producto esperado es una base de datos alimentada por categorías e indicadores de elaboración propia. De estas dimensiones obtenemos una serie de indicadores que permiten categorizar el peso o matiz de la noticia, como objeto individual de análisis, y del medio, en relación con el manejo de determinados ejes temáticos.
La evaluación de estas variables en el tiempo nos ofrece la posibilidad de observar comportamientos y cruzarlos con otros fenómenos o acontecimientos relevantes para el campo. Esta etapa de observación se complementa en relación con la valoración de los resultados derivados de su uso, así como su proyección a determinadas investigaciones y objetos temáticos específicos. Una vez elaborada la matriz, se diseñó un manual del usuario y se intentó implementar su diligenciamiento mediante formularios que permitieran la evaluación en tiempo real. Así, se discriminó el perfil de quien elaboraba la ficha de análisis, pero la respectiva alimentación de la matriz se efectuó mediante hojas de cálculo. Adicionalmente a estos procesamientos, se contempla una etapa de análisis maquinal mediante el uso de herramientas informáticas –programas de procesamiento discursivo como T-LAB y Atlas.ti–.
Los resultados de esta etapa de análisis se cotejan con las dimensiones de análisis anteriormente enunciadas, en busca de correlaciones u otro tipo de observaciones pertinentes que nos permitan evaluar el fenómeno de forma trasversal a la unidad temática, partiendo del texto de la noticia al medio y al bloque temático. Para esto se adicionará a la herramienta la posibilidad de indexar una imagen integral de la fuente de la noticia, junto con el texto plano y las etiquetas o tags usados por el medio. Finalmente, aún no existe un trabajo consolidado respecto a la inferencia social y producción de política, pero se pretende armonizar el diseño de la herramienta con una cualificación de los datos que permita extrapolar relaciones.
Conclusiones
La calibración de la herramienta ha estado llena de dificultades derivadas de la divergencia en los criterios de evaluación, especialmente en términos del análisis del discurso. Adicionalmente, las categorías planteadas requieren de una parametrización más detallada y un protocolo de diligenciamiento, que logre un proceso estandarizado e independiente de su usuario. En esto se percibe el alto grado de procesamiento necesario para cada unidad de análisis (noticia) en términos de tiempo, si se quisiera abarcar un volumen extenso de producción. Por el contrario, las categorías más descriptivas permiten cuantificar frecuencias en una línea de tiempo asociada a un medio particular; esto ha permitido reconocer recurrencias a partir del análisis de la categoría “Titular”. Entonces, se reconoce que la orientación establecida para separar las dimensiones de análisis puede ser funcional; pero no en términos de separación de lo cuantitativo y lo cualitativo, sino respecto a los contenidos particulares, que exigen un análisis más específico de los contenidos y la aplicación de otros métodos.
La caracterización cualitativa puede ofrecer un plano inicial para la constitución de una red semántica en la cual se puede evaluar su evolución. Adicionalmente, se reconoce la necesidad de plantear líneas de tiempo más amplias y robustecer la particularización de acuerdo con el fenómeno criminal que se está evaluando, más allá de lo casuístico. Otra necesidad por resolver sería la construcción de indicadores que permitan categorizar los resultados de este procesamiento de una manera más intuitiva y de fácil comunicación.
La evaluación primaria de la herramienta muestra la potencialidad (y también la dificultad) para el tratamiento integral de corte empírico de un fenómeno complejo, aun si se reconoce que solo se ha abordado un segmento del campo de la criminología mediática, dejando todavía de lado la posibilidad de inferir correlaciones con la influencia sobre públicos. Por esto mismo se precisa nutrir la orientación para el rediseño de la herramienta y su puesta en operación de acuerdo con objetivos más amplios. Un punto de conexión sería entonces la medición de las emociones o sentimientos y la traducción de estos en comportamientos masivos o individuales, en términos virtuales o incluso materiales.
Por último, aún queda abierta la posibilidad de cotejar la producción discursiva de otros actores relevantes al campo y la circulación de la información por otros canales distintos a los medios de comunicación masivos, en el sentido clásico de un emisor central. Evaluar estos modelos en el marco de procesos globales constituye otro reto adicional para el campo. Es prudente recordar las reacciones sociales que se configuran en el largo plazo, por lo cual es necesario realizar observaciones de tal magnitud. Escalar estas metodologías exige esfuerzos particulares y conjuntos entre áreas del conocimiento y sus profesionales, que deben enlazarse para producir resultados robustos y con aplicabilidad para la configuración de un campo y sus métodos. Esto exigiría el afianzamiento de una red de conocimiento con quienes trabajan el campo –o de alguna manera aportan con sus desarrollos–, para lograr una evaluación de producción, contemplar posibilidades y objetivos conjuntos. Esto es posible mediante un diálogo fluido.
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* Profesional en Ciencias Políticas, con experiencia en la elaboración de contextos de violencia y criminalidad para poblaciones vulnerables y víctimas del conflicto armado, así como en el análisis de políticas públicas y planeación de proyectos. Tiene una trayectoria complementaria en el análisis y procesamiento de información desarrollada en trabajo de campo y consultorías. Es investigador júnior de la Escuela de Investigación en Criminologías Críticas, Justicia Penal y Política Criminal Luis Carlos Pérez (Polcrymed). Correo electrónico: dmbocanegrac@unal.edu.co
1 Sobre estos dos temas, populismo punitivo y la criminalización de la infancia y la adolescencia, puede consultarse la obra colectiva del I Congreso Internacional de Criminología Mediática realizado en la Universidad Nacional de Colombia, en especial los artículos de Sozzo, Pozuelo, Velandia y Escalante (Escalante, 2018).
2 En estos años inició el anterior intento de proceso de paz con la guerrilla de las FARC-EP en el Caguán (Caquetá) y la culminación del que se sostuvo con las fuerzas paramilitares.
3 Una valoración operativa hace pensar que la variable editorial debe ser considerada de forma separada y particular por cuanto particulariza un modelo discursivo (opinión pura) establecido por el medio, al igual que las columnas.
4 Las listas presentadas en adelante fueron diseñadas por el autor para alimentar la herramienta de captura y procesamiento de datos.
CRISTIAN DANIEL SIERRA GÓMEZ*
III. REDES SOCIALES, POLÍTICA CRIMINAL Y CRIMINOLOGÍA TRANSMEDIA. ANÁLISIS DEL CASO ESPECÍFICO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA Y EL GRUPO DE FACEBOOK LLAMADO MATERIAS Y ELECTIVAS FÁCILES (UN) 2.0**
Resumen
El propósito del presente capítulo es visibilizar cómo la criminología mediática transcultural se está construyendo a través de las diferentes redes sociales. Para el caso concreto se pretende realizar un análisis sobre el grupo de Facebook Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0, con el fin de desarrollar esta hipótesis: en el mencionado grupo se está produciendo y reproduciendo un discurso de anticipada y extrema punición, sobre todo en aquellos casos en los cuales los delitos son cometidos dentro de la Universidad Nacional de Colombia. Adicionalmente, se pretende realizar una crítica constructiva acerca de la falta de desarrollo académico sobre la influencia e incidencia de las redes sociales e internet en la criminología mediática y en la política criminal transmedia, y cómo esta puede repercutir en la consolidación del discurso punitivista.
Introducción
En los últimos años, el avance tecnológico y las redes sociales han formado un fenómeno innegable en términos de comunicación, de transmisión de la información, de la educación y de las formas de transmitir signos y significados en los procesos de construcción social de la realidad. En este sentido, hoy no solo se trata de lo que dicen los medios de comunicación tradicionales, sino también de lo que se dice sobre el delito (y cómo se dice) en las redes sociales (Escalante, 2018).
La cotidianidad, tal como la conocemos ahora, sin duda es influenciada tanto por las redes sociales como por la tecnología. Las primeras son más que útiles para la comunicación y para la interacción personal. Facebook es, quizás, la red social más popular del mundo: tiene para el momento más de 1650 millones de usuarios y es una empresa consolidada con más de 12 000 empleados e ingresos que superan los 3000 millones de dólares. Tal amplitud de usuarios ha permitido que gran número de empresas y medios de comunicación inviertan para tener su presencia en la red social.
No obstante, lo anterior no es lo más destacable de Facebook, sino la forma en que se construye realidad social y la forma en que se interactúa en tal red. Cualquiera que tenga o haya tenido una cuenta allí es testigo de la facilidad que presta la red para comentar, opinar y discutir. Por esto, también se podrá confirmar que en tal red los discursos son fácilmente reproducibles y, a pesar de que las personas normalmente no lo noten, son constantemente influenciados por los contenidos de Facebook. La política criminal y la criminología mediática no se pueden apartar mucho de esto: en estos tiempos es imperante para estas dos estar al tanto de lo que pasa en las redes, pues es ahí donde se pueden presentar nuevos fenómenos a estudiar.
El propósito del presente capítulo está más que relacionado con esto, pues se pretenderá estudiar y responder la siguiente pregunta: ¿qué clase de criminología mediática transcultural se está construyendo a través de las redes sociales, teniendo en cuenta el caso particular de los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia y el grupo de Facebook Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0? La hipótesis planteada es que en tal grupo se produce y reproduce un discurso de extrema y anticipada punición, sobre todo cuando los delitos son cometidos dentro de la misma institución educativa.
Para responder esta pregunta y constatar tal hipótesis, se pretende exponer primero los conceptos de política criminal mediática y criminología mediática; después, se analizarán las dinámicas de las noticias y de los sucesos virtuales a través del desarrollo del concepto transmedia, para así construir un enlace entre los anteriores conceptos mencionados. Por último, se analizarán cuatro casos específicos del grupo de Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0.
Política criminal y criminología mediática
Para un desarrollo más completo de cada tema, se dividirá cada uno en dos secciones distintas. Ello se hará de la siguiente manera.
Política criminal
Lo que se analizará en esta sección, más que todo lo relacionado con política criminal, que es un tema muy amplio, es lo relacionado con la política criminal mediática, haciendo énfasis en las relaciones entre los medios, la política y la opinión pública. Para ello será de gran valor lo dicho por Laura Pozuelo, en su libro La política criminal mediática: génesis, desarrollo y costes (2013). Ella nos menciona la relación que se produce a través de la agenda-setting, una teoría que parte de la base de que los medios de comunicación seleccionan los temas a los que la opinión pública otorgará una relevancia mayor. Tal proceso tiene dos niveles, dice la autora: el primero, en el cual se seleccionan los temas relevantes; y el segundo, conocido como encuadre, en el cual los medios analizan la influencia que tienen tales temas en las personas a las que irán dirigidos. En otras palabras, el primer nivel es aquel en el que se seleccionan los temas y el segundo es en el que se contextualizan y valoran (Pozuelo, 2013).
Existe una estrecha relación entre medios y política, dado que esta se puede catalogar como simbiótica, ya que los periodistas reciben los temas de interés sobre los cuales se podrá hablar y los políticos tendrán disposición sobre el medio de comunicación para difundir y proponer sus programas, críticas y opiniones. También destaca la relación medios-opinión, pues la segunda depende de los primeros, pues son ellos quienes la orientan en materia de actualidad política, social, delincuencial, etc.
Asimismo, Pozuelo (2013) es enfática en asegurar que la sobreexplotación de noticias con temas delincuenciales influye directamente en la percepción social de criminalidad. Sin embargo, también asegura que el miedo y la preocupación por el delito son distintas: hace la distinción aduciendo que la última es la estimación general que tiene la sociedad sobre el problema de la delincuencia, mientras que el miedo es la percepción que tiene cada ciudadano de sus propias probabilidades de convertirse en víctima de un delito. Sumado a todo lo anterior, la autora también estudia la reacción que hay en los operadores políticos cuando se elevan las tasas de delito; en este sentido, arguye que la dinámica generada por los operadores políticos es invocar, con repercusión mediática, la existencia de una demanda social de soluciones por parte de las instituciones. Las soluciones que se proponen son reformas que endurezcan la ley penal.
Como se podrá observar, esta configuración del contenido en los medios es difícil de encontrar en una política mediática con énfasis virtual. No obstante, quizás lo más llamativo allí sería la relación entre medios y opinión pública, dado que en internet la opinión pública sí se puede ver alterada por los medios de comunicación. Al respecto, es destacable lo sucedido en las redes sociales: de acuerdo con los intereses de los usuarios, estas escogen qué tipo de noticias mostrar con mayor y menor frecuencia; entonces, como ocurre en medios no virtuales, los medios guiarán a las personas en su opinión. Conjuntamente, es difícil encontrar una sobreexplotación de noticias delincuenciales con intención de aumento punitivista en las redes, sobre todo porque en redes sociales la mayoría de publicaciones, fotos, vídeos y demás archivos virtuales publicados, son aportados por los mismos usuarios, es decir, por las personas del común. No obstante, este fenómeno será de gran interés y análisis concreto en este estudio, como se verá más adelante.
Criminología mediática
El libro que puede guiar esta parte teórica de este capítulo es el realizado por Zaffaroni, titulado La palabra de los muertos, más específicamente los capítulos uno, dieciséis y diecisiete. El primero de ellos es la pequeña introducción al resto del libro, que nos guiará sobre las metas de este y nos brindará pequeños conceptos, entre los cuales se destacan, sobre todo, los siguientes aspectos: diferenciación entre criminología mediática y académica, y politicidad de la criminología (Zaffaroni, 2011).
Respecto de lo que separa a la criminología mediática de la académica, se nos dice que una diferencia clave entre ambas es que la primera es aquella a la cual pueden acceder las masas, dado que es a través de ella que se construye la realidad de la persona del común; la segunda implica un conocimiento específico que no todos poseen. Sin embargo, no se debe olvidar que es imprudente quedarnos en cualquiera de los dos polos, puesto que es imposible quedarse en la criminología académica e ignorar el día a día y la realidad social, y tampoco conviene creer que la criminología mediática lo es todo y más allá de ella no hay realidad (Zaffaroni, 2011).
El segundo aspecto es un poco más complejo de abordar, pero es más fácil de resumir, dado que la siguiente frase sintetiza la totalidad de la idea: toda criminología es política, pues toda criminología se ocupa de reforzar o criticar actos políticos. Pero, como el tema a estudiar acá es la criminología mediática, debemos establecer cuál es la política que esta refuerza: aquella que, de la mano con los intereses de grandes corporaciones, intenta desbaratar los welfare states y “promover los Estados-gendarmes, caracterizados por limitar su función a mantener a raya a la población excluida de un sistema que incluye solo a un cierto porcentaje poblacional” (Zaffaroni, 2011, p. 5).
Los dos siguientes capítulos destacables del libro de Zaffaroni se relacionan más con nuestro objeto de estudio (la criminología mediática), pues ellos lo desarrollan plenamente. En el decimosexto capítulo hay dos aspectos a destacar: 1) medio técnico de la criminología mediática actual, y 2) características del mensaje que se imparte a través de este. En relación con el medio técnico de la criminología actual, se nos dice que este es la televisión: a través de este medio se han producido diversos cambios, sobre todo en el mensaje impartido, dado que antes (con los periódicos y la radio) se incentivaba la imaginación abstracta y se daba un mensaje claro a través de la escritura o la palabra. La aparición de la televisión logró imponer la mensajería a través de imágenes y, ya que estas imágenes no eran suficientes para generar pensamiento, se debe enganchar al usuario desde la esfera emocional. Esto implicó que en vez de informar se desinformara, porque para lograr la meta de enganchar se deben presentar imágenes sin contextualizar.
Para lograr ese enganche emocional, también fue necesaria la creación de un nosotros y un ellos. Es entonces cuando la criminología mediática empieza a surgir, dado que el conjunto de ellos será constantemente señalado como infractor de la ley penal y como miembro a eliminar de una sociedad. Aquí es prudente recordar la metáfora biologista mostrada por Zaffaroni; esta nos dice que “ellos son para la criminología mediática las heces del cuerpo social. Continuando el razonamiento que aquí suele interrumpirse, resultaría que este producto normal de descarte debe canalizarse mediante una cloaca, que sería el sistema penal” (2011).
No menos importantes somos los nosotros pues, como víctimas, somos la otra parte de la noticia y la otra parte de la espada de la criminología mediática, ya que del nosotros se deduce por antonomasia que somos víctimas. Entonces, el aspecto sentimental toma mayor relevancia, puesto que se muestra a la víctima siempre de luto y sufriendo; no obstante, no se muestran a todas las víctimas sino a las de todo delincuente estereotipado. Todo ello para hacernos sentir identificados, recordarnos que nosotros podemos ser el ellos y asegurarnos que quizás lo seamos más adelante. Porque todas las madres pueden ser las de los hijos asesinados por intento de robo o por portar una camiseta de un equipo. Es obvio que en esa selección de víctimas no encuadran aquellas que no piden y exigen el castigo del delincuente; esas víctimas que son más prudentes, entienden y asimilan la situación de mejor manera no son incluidas, pues no cumplen con la meta de la criminología mediática: hacernos sentir identificados para aumentar la punición (Zaffaroni, 2011, p. 5).
Siguiendo con las características del mensaje impartido por la criminología mediática a través de la televisión, es relevante destacar que son básicamente tres los crímenes que continuamente se muestran como aquellos de los cuales podemos ser víctimas. Estos son el homicidio cometido en ocasión de un hurto, el hurto y la violencia sexual. Este último merece especial atención, ya que la criminología mediática es aún más selectiva aquí al mostrar al perpetrador. El hurto, según este mensaje, lo comete el muchacho pobre de barrio segregado y consumidor de droga, porque solo este se muestra normalmente como victimario, sobre todo en Colombia. También es expuesta la pareja masculina, ya sea porque violó a su novia/esposa o a sus hijos; la criminología mediática olvida a los tíos, cuñados, abuelos y demás posibles victimarios. Es destacable también, sobre todo por el contexto colombiano, el papel que tiene la criminología mediática en desacreditar las decisiones de los jueces, sobre todo si ellos son blandos, no aplican las penas más duras y dejan en libertad a aquellos que no cumplen con los requisitos de las medidas de aseguramiento del artículo 308 del Código de Procedimiento Penal.
Por último, resaltando lo dicho en el capítulo decimoséptimo del libro de Zaffaroni, la criminología mediática ha convertido la política en un espectáculo a la orden de los empresarios con intereses financieros y económicos. Sobresale también el papel de los expertos en política criminal, pues es gracias a ellos que se ha caído en el rizo de la retroalimentación, ya que es el experto el que “reproduce el discurso de la criminología mediática”, habla de lo que sabe y luego sigue hablando de lo obvio, que es la realidad construida mediáticamente (Zaffaroni, 2011, p. 410).
Como se puede observar, el estudio de Zaffaroni (2011) toma a la televisión como medio técnico de la criminología mediática y en ningún momento considera al internet y las redes sociales como tal. Ello evidencia la falta de desarrollo académico sobre la incidencia de las redes sociales e internet en la criminología mediática. Empero, de acuerdo con las características mostradas por el autor mencionado, se hará más adelante –en el momento del análisis de los casos concretos– un breve ajuste, y se analizará si las características que tiene la televisión también son atribuibles a las redes sociales y el internet.
Papel fundamental de las víctimas en la criminología mediática
De lo dicho por Zaffaroni (2011) se puede inferir que el papel de las víctimas en la criminología mediática y en el discurso punitivista es esencial; sobre todo porque en la condición de víctima descansa la condición de victimario, ya que sin la primera no existiría la segunda. Para sostener la afirmación anterior, cabe destacar:
Que los medios han globalizado la condición de víctima y de esa manera han institucionalizado dos clases de personas, la víctima y los otros, y son esos “otros” los que el sistema penal debe atacar, de lo que se difiere el papel de la víctima como catalizador de la exagerada acción penal. (Zaffaroni, 2011)
Para comenzar el desarrollo de este apartado, es menester recalcar el papel que tuvieron los medios de comunicación en la modernidad tardía. Se subraya el papel de la televisión, sobre todo porque con su advenimiento se transformó el espacio psicológico; además, también se transformaron todos los demás medios masivos de comunicación. Estos, por dinámicas más que todo capitalistas, terminaron generando el nacimiento del periodismo sensacionalista. El cambio psicológico se dio, sobre todo, con la globalización de los problemas: con la televisión se abrió un canal de difusión de problemas que solían vivirse localmente y resolverse de la misma manera, pero que progresivamente se empezaron a vivir como problemas de todos.
Con esta globalización de los problemas, la víctima empezó a tener un papel preponderante: más que globalizarse los problemas, se globalizó la condición de víctima. Los noticieros día a día se encargan de mostrarnos, a través de emotivos discursos y entrevistas, a las víctimas de delitos, siempre sufriendo, siempre de luto. Todo ello pretende hacernos sentir identificados, recordarnos que nosotros podemos ser ellos y asegurarnos que quizás lo seamos más adelante: todas las madres pueden ser las de los hijos asesinados por intento de hurto o por portar la camiseta de un equipo. Empero, esta imagen de víctima no es real, pues se nos muestra un ideal de víctima que responde a ciertos intereses políticos.
No obstante, aquella globalización no cumple este único papel, dado que desempeñan otras dos funciones, por lo menos: convierte el delito en un hecho social normal y, además, presta su espalda como base para la creación del otro a eliminar, del victimario. La primera función tiene lugar gracias a la globalización del sentimiento de inseguridad; por ello, las personas empiezan a aceptar que hay una gran variedad de delitos ante los cuales cuidarse. Esta dinámica de miedo/precaución es parte fundamental en la organización de sus vidas. Esto es fácilmente reconocible: a modo de ejemplo, se puede mirar lo que sucede con las mujeres que, debido a la sensación de inseguridad, guardan diariamente sus pertenencias en lugares como sus senos y sus botas, entre otros.
La segunda función es un poco más compleja de explicar; sin embargo, una cita del texto de Zaffaroni nos podrá guiar:
La criminología mediática crea la realidad de un mundo de personas decentes frente a una masa de criminales identificada a través de estereotipos, que configuran un “ellos” separado del resto de la sociedad, por ser un conjunto de sujetos diferentes y malos. (Zaffaroni, 2011, p. 369)
Esta cita es bastante explícita porque nos permite observar que, para la creación del victimario como institución a atacar, se necesita primero que alguien justifique tal ataque (las personas decentes) y, segundo, alguien a quién atacar (los diferentes y los malos). Así parezca una perogrullada lo antes dicho, es importante la aclaración, pues permite evidenciar que los victimarios, los malos, los diferentes, no existirían de no ser por su contra parte, el bueno, el común, dado que la existencia de los dos es de dependencia mutua y definición referencial. El bueno es aquel que no es malo y por ende no roba, no mata ni viola.
Ahora que ya se observaron las funciones que tiene globalizar la condición de víctima, como meta final de este apartado, se hace necesario analizar la función de la institución llamada víctima en el discurso punitivista. Esta función es únicamente la de catalizar la acción penal. Es aquí cuando los partidos políticos toman mayor relevancia, pues planean sacar réditos políticos con el endurecimiento de las penas y se aprovechan así de la honra de las víctimas. Al respecto, David Garland dice:
[…] Intentan honrarlas de este modo, aunque indudablemente exista en esto una forma de explotación, ya que el nombre del individuo se utiliza para neutralizar las objeciones a medidas que por lo general no son más que leyes que expresan el deseo de venganza que se aprueban para ser exhibidas públicamente y obtener ventajas políticas. (Garland, 2005, p. 241)
Ese deseo de venganza del que habla el autor es más que importante en el discurso punitivista; sobre todo, porque permite dilucidar lo que él mismo llama como acting out: ese deseo de venganza a toda costa que no analiza ni pros ni contras y que solo tiene como fin hacer sentir mejor al público general (víctimas) mediante el endurecimiento de las penas, pero no produce resultados demostrables más allá de los beneficios que trae al político que lo propone: él verá cómo las urnas se llenan de votos a su favor, únicamente porque él sí tiene mano dura contra el crimen.
En conclusión, podemos observar que la víctima tiene básicamente dos funciones en el discurso punitivista que reproducen los medios masivos de comunicación. Estas son: 1) referente para definición de victimario, y 2) catalizador de la acción penal exagerada, por cuanto la base de la mayoría de leyes que endurecen la sanción penal y hacen más inhumano el castigo es la protección de las víctimas actuales y las futuras víctimas. Además, como se verá más adelante, estas características y funciones de las víctimas se podrán constatar en el discurso punitivista reproducido en las redes sociales.
Dinámica virtual y concepto transmedia
Sobre el término transmedia, Scolari dice lo siguiente:
Por una parte, se trata de un relato que se cuenta a través de múltiples medios y plataformas. La narrativa comienza en un cómic, continúa en una serie televisiva de dibujos animados, se expande en forma de largometraje y termina (¿termina?) incorporando nuevas aventuras interactivas en los videojuegos. (Scolari, 2014, p. 150)
Según el autor, los relatos transmedia comienzan de una manera y son complementados poco a poco a través de otros medios. Por eso, este tipo de relatos es transversal a cualquier medio de comunicación. Los ejemplos que suele dar el autor para mostrar de qué se habla son los casos de Harry Potter o Superman, que son historias que empiezan como libros y cómics (respectivamente) y se van complementando a través de juegos, películas y piezas de fan art, entre otros medios y obras que complementan la obra inicial. Entonces, tal narrativa se caracteriza porque “una parte de los receptores no se limita a consumir el producto cultural, sino que se embarca en la tarea de ampliar el mundo narrativo con nuevas piezas textuales” (Scolari, 2014, p. 177).
Tal concepto, según el autor, no se limita únicamente a la literatura y al cine, puesto que también se podría observar en el periodismo, en la educación y en la política. Al respecto dice Scolari:
Como ya se ha anunciado, las narrativas transmedia van más allá de la ficción. Podría decirse que el periodismo siempre ha tenido un carácter transmedia, inclusive desde antes de la emergencia de la World Wide Web: ya por entonces las noticias se expandían de la radio a la televisión, y de ahí al diario impreso y las publicaciones semanales. Los usuarios, a pesar de no contar con redes sociales, podían aportar sus relatos llamando por teléfono a las emisoras de radio o enviando cartas al correo de los lectores de los periódicos. Evidentemente, este proceso entra en una nueva dimensión por la eclosión de nuevos medios y plataformas 2.0 de comunicación. Actualmente no hay medio informativo escrito o audiovisual que no invite a sus receptores a enviar informaciones, fotografías, vídeos o cualquier otro material textual que permita expandir el relato informativo.
En España, los medios informativos progresivamente se han ido acercando a la lógica de las narrativas transmedia al calor de muchos debates y situaciones críticas que están lejos de haberse acabado. Por ejemplo, las discusiones sobre el llamado «periodismo ciudadano» o «periodismo 3.0» o la creación de contenidos por parte de los usuarios pueden ser encuadradas dentro de las tensiones que genera la transmediatización del discurso informativo. Otros fenómenos que atraviesan el debate periodístico contemporáneo desde la fusión entre la redacción digital y la tradicional hasta el uso creciente de las infografías también pueden ser vinculados a la gestión y desarrollo del periodismo transmedia. (Scolari, 2014, p. 179)
Además, Scolari (2014) recalca que la narrativa transmedia es inagotable y se puede aplicar a muchísimas más narraciones de las mencionadas. Dentro de esas narraciones, consideramos que la política criminal también se puede convertir en una narrativa transmedia; mejor dicho, puede haber una política criminal transmedia. Esta política sería posible porque las nuevas tecnologías y las redes sociales podrían complementar las historias y los discursos punitivistas que se den en el mundo real, convirtiéndose así en historias virtuales que complementan las reales y configuran una historia transmedia. Lo mismo es aplicable a los discursos punitivistas y los castigos. Como se verá a continuación, tal concepto y tal desarrollo teórico tiene importancia grande, dado que en redes sociales como Facebook se puede construir infinidad de narrativas transmedia y, en el caso particular, se construirá un discurso de punición anticipada transmedia.
Estudio del caso específico del grupo de la Universidad Nacional de Colombia Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0
El trabajo, como ya se ha mencionado antes, contará con el análisis del caso específico del grupo de Facebook llamado Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0. En tal análisis se observarán cuatro publicaciones sobre delincuencia que resaltan por su destacado número de comentarios o me gusta. Tal grupo se ha escogido por ser creado por estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia y ser concurrido en su mayoría por estudiantes de esta. Además, porque es un grupo con constante actividad de índole cultural, social, económica y demás, ya que constantemente se ven publicaciones con debates, opiniones, burlas, bromas, ventas, etc.
El grupo cuenta con un total de 57 539 miembros, dentro de los cuales se pueden encontrar, como ya se dijo, estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, así como algunos de sus profesores y funcionarios administrativos. También han sido incluidos en el grupo estudiantes de otras universidades como la Católica, la Javeriana, la de los Andes, entre otras.
Por la actividad continua en el grupo, se pueden ver publicaciones constantemente; inclusive, dependiendo de la hora del día, se puede encontrar más de una publicación por minuto. No obstante, hay publicaciones que, como ya se mencionó, resaltan sobre las demás, ya sea por su número de me gusta o por el número de comentarios. Cuatro publicaciones de este tipo son las elegidas para el análisis; eso sí, teniendo en cuenta que en las cuatro se tratan temas penales.
A continuación presentamos su análisis.
Caso específico n.° 1
En este caso específico, se publican las fotos de una persona que al parecer fue atrapada robando bicicletas en la Universidad Nacional de Colombia y, luego, llevada por el equipo de seguridad hacia la capilla de la institución. La publicación es del mismo día en que ocurrieron los hechos, es decir, del 24 de abril del 2015.
La publicación recibió 422 me gusta y 443 comentarios. De ese total de comentarios se pueden encontrar por lo menos 91 alientan a hacer justicia por propia mano, dentro de los cuales destacan los siguientes:
que los casquen. [123 me gusta]
Duro con las ratas. [39 me gusta]
Amarrenlo a un poste de la che con un cartel de “rata” y lo dejan ahí un rato como hacían antes, luego a la fiscalia a poner el denuncio. [17 me gusta]
Me preocupa terriblemente que no le saquen sangre. [17 me gusta]
Eso que significa? Que se le toman todos los contactos y se les envía un mensaje con la publicación donde se muestra haber sido atrapado por robo? [13 me gusta]
toca es enviarle el mensaje a la mamá y toda la familia… [12 me gusta]
Todavía lo tienen los de la DVS. Un mensaje de spam a todos sus amigos de fb aguanta, por favor perfiles falsos es hora de que entren a apoyar a la #MyEFArmy. [20 me gusta]
Hasta una cicla para hacer domicilios se llevo el tipo? no me crean tan mk, jajajajajajjajaja ole si escarnio publico!, recuerdo por allá en el 2010 cuando atrapamos en el acto a dos ladrones de ciclas en el extinto edificio de arquitectura, esos hps se llevaron que mero tren de pata de muchos estudiantes que nos encontrabamos ahi, en su vida creo que les quedaron ganas de volver, hasta uno nos sacó patecabra y toda la cosa, pero fue reducido por la mayoría, y fue el más reventado la seguridad Unal se lo llevo vuelto nada, una de las proezas contra las ratas en la U:), ¡qué tiempos! [19 me gusta]
[Comentario con foto de cédula del sujeto, 13 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
En cambio, el número de comentarios que alientan a permitir que la justicia penal actúe es mucho más reducido, puesto que dentro de la publicación se encontraron solamente nueve. Sobresalen los siguientes:
A denunciar, solo tienen que ir con el man a la fiscalia, pero los afectados que revisen las fotos y es posible que lo dejen guardado un buen tiempo. [2 me gusta]
Denuncien! Así la justicia no sea muy buena y ya tenga antecedentes, esa rata no puede salir libre como si nada. [2 me gusta]
Y si les había dicho a la familia que trabajaba como mecánico? Mire hermano aquí el chiste no es involucrar a una familia (que por lo que sabemos) no tuvo NADA que ver en el hurto. Se acusan culpables con PRUEBAS no con suposiciones. Por ahora debemos enfocarnos en acusar a las personas que se COMPROBO están involucradas y no volver esto un circo donde cada quien le echa la culpa a quien se le da la gana porque “Considera esto… o Cree Aquello”. [5 me gusta]
Buenos días compañeros, yo también fui víctima de este personaje, mi bicicleta la hurtó del parqueadero de odontología el día 27 de marzo de este año, el hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad del edificio y este tipo queda plenamente identificado en ellas. Lo siguiente que hice fue colocar el denuncio ante una uri en la que hice responsable a la empresa de seguridad de la universidad, es decir a SERVISION, la hago responsable porque la bicicleta fue sacada de la universidad y… ¿cómo la sacaron? hasta ahora es que lo logramos saber.
Este tipo con su organización criminal diseño su propio talonario similar al que maneja la empresa de “seguridad” para sacar las bicicletas sin ningún problema O.o. Así de fácil la hacían estos tipos, esto demuestra claramente que el sistema que maneja Servision no sirve pa un carajo, ni con los tiquetes de entrada ni con los sellos que se pegan al carné. Mi demanda está entonces contra esta empresa y ampliaré la denuncia contra este tipo el día de mañana… lo que hasta ahora entiendo es que este tipo entrará a conciliar con cada una de las víctimas, por eso es que cada persona debe hacer su respectiva denuncia… en caso de que no tenga con que responder supongo que entrará a pagar un tiempo de cárcel, luego nos quedamos sin bicicletas?? Noo!!! la empresa Servision nos debe responder, es culpa de ellos que este tipo de criminales hagan de las suyas tan fácilmente. Invito a que cada persona al que le hayan hurtado su bicicleta dentro del campus haga la respectiva denuncia contra Servision y contra este tipo. [21 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
Como se pudo constatar –y se puede observar de manera más completa en la tabla 1 de los anexos–, la gran mayoría de personas que comentan la publicación piden justicia por propia mano, ya sea física –a través de fuertes golpizas– o mediante el escarnio público –a través de mensajes que le hagan saber a su familia que él es un presunto delincuente–. Además, destacan más los comentarios en los cuales se detallan maneras de castigar más cruelmente, pues estos reciben un número más elevado de me gusta. Todo lo anterior contrasta perfectamente con la poca aceptación de las personas hacia comentarios a favor de la justicia penal. En este caso, el número de personas que comenta a favor de ello es diez veces menor que el número que pide justicia por propia mano. De la misma manera, los pocos comentarios que favorecían el actuar de la justicia penal gozaban de poca popularidad —en cuanto a número de me gusta se refiere—. De todo lo dicho en este caso, se pueden desprender bastantes aportes teóricos y conclusiones importantes que serán expuestos más adelante, cuando el análisis casuístico acabe.
Caso específico n.° 2
Un joven sube la foto de un hombre que apuñaló a un estudiante de la Universidad Nacional de Colombia el día 4 de mayo de 2015. En la foto se ve al hombre con la nariz sangrando, al parecer, por golpes de estudiantes. Además, en la publicación también se incluye el siguiente comentario:
Independientemente del desenlace mediocre, me llenó de “orgullo” ver tantos estudiantes clamando justicia por el crimen cometido contra Miguel Ángel Jácome. Sabemos que el país se construye con manos propias, no confiando en fuerzas etéreas; porque de 100 cobardes no saldrá nunca una heroica decisión, pero hoy vi que cada vez son menos los cobardes. Ahora, como casi me dan en la jeta por tocar al criminal y lo protegieron con abracitos, solo nos queda hacer seguimiento al caso. Invito a los estudiantes a actuar con convicción para que no decidan por ustedes. Por eso fue que la rata salió ilesa. (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
En este caso específico, la publicación recibió 198 me gusta y 520 comentarios en total, de los cuales 118 comentarios son a favor de la punición anticipada del hombre atrapado y 56 están a favor de permitir que la justicia penal actúe.
Del primer grupo destacan los siguientes comentarios:
propusieron huevos y harina. Ni eso dejaron porque iba en contra de la dignidad humana… [35 me gusta]
pero según sé, si estaban dispuestos a darse en la jeta con el que tocara a la rata, jueputas hipócritas. [33 me gusta]
Ay sí, tan dignos los de los derechos humanos y en pro de la solución pacífica. Que los que querían lincharlos solo son el reflejo de lo mal que va el país. Por supuesto, son de los que les pegan una puñalada, y siguiendo su filosofía, lanzan flores y símbolos de amor y paz. Por eso la universidad esta apestada de Hippies Marihuaneros. [21 me gusta]
Que se vallan a la mierda los que defienden a las ratas con esos discursos. Mano dura hijueputa!! [16 me gusta]
Jajaja sin ofender, pero los mamertos que más lo defienden son los que más se autodenominan “comunistas” sin saber que a las ratas las matarían en un estado así. [29 me gusta]
Para responder al que dice que cortándole las manos no cura al compañero, es cierto, tampoco va a evitar que otros miles de hampones sigan apuñalando, pero sí que esa escoria de ser humano no vuelva a hacerlo… por algo se empieza. [16 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
Del mismo modo, son destacados los siguientes comentarios del segundo grupo:
Si lo hubieran matado igual hay miles de hijueputas como el en las calles. Si aplicamos la ley de ojo por ojo, todos nos quedaremos ciegos. [16 me gusta]
Es muy decepcionante ver que la mayoría de los comentarios apoyan una violencia irracional; si pensamos en la afirmación de que la UN es una “pequeña Colombia” nos damos cuenta de qué nos hace permanecer no solo lejos del primer mundo en la esfera económica y social, sino sobre todo en la moral. [19 me gusta]
En lo personal, no defiendo las ratas. Solo opino que golpear hasta a la muerte a alguien, no servirá como escarmiento a los otros ladrones. Eso de tomarse la justicia por mano propia no funciona. Para eso están las instituciones competentes. Además, aquí la mayoría piensa más con rabia que con cualquier otra cosa. [10 me gusta]
Vean, sin entrar a juzgar nada moral, una justicia por mano propia no funciona, es insostenible porque cuando la justicia depende de la voluntad de una persona y no de una ley, lo que sobreviene es el caos total. Se imaginan que cada uno de nosotros aplicara su propio criterio de justicia? ¿Quién nos podría limitar? Yo podría por ejemplo matar a los que hablan en la biblioteca Central y nadie podría decirme nada porque no hay ley que me lo prohíba. [17 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
En este caso, igual que en el anterior, la gran mayoría de comentarios exigían justicia por propia mano; sin embargo, este caso difiere en que ya se había presentado la punición anticipada. Por lo tanto lo exigido iba más allá: en la mayoría de comentarios (ver tabla 2 del anexo) se criticaba el hecho de que no se hubiera podido golpear más al individuo. Si bien el parecido con el caso anterior es notable, es de resaltar que no es tan grande la diferencia entre comentarios a favor de la punición anticipada y los comentarios a favor del actuar de la justicia penal: en este caso la diferencia es casi de 2 a 1 a favor del primer grupo de comentarios, muy lejos del 10 a 1 del anterior.
Caso específico n.° 3
En este caso, un joven sube fotos en las cuales se ve a dos hombres golpeados después de ser atrapados cerca de un edificio de la universidad, intentando robarle el celular a un estudiante. Los hombres fueron atrapados en flagrancia y perseguidos por otros estudiantes hasta el edificio Aulas de Ingeniería, donde fueron golpeados hasta que llegó el servicio de seguridad de la institución.
Esta publicación recibió 924 me gusta en total, divididos de la siguiente manera: 761 me gusta, 97 me encanta, 34 me asombra, 12 me divierte, 18 me enoja y 2 me entristece. Además, recibió 141 comentarios en total, de los cuales 71 son comentarios que muestran tendencia favorable hacia la punición anticipada. De este grupo de comentarios son destacables los siguientes:
pa eso si son víctimas :v ojalá difundan que los cascaron cuando vinieron a robar acá así no se vuelven a meter ladrones a este hueco. :3 [11 me gusta]
Córtenles las manos! [20 me gusta]
Cada vez que lloren, toca darles más duro. Eso está bien, su tunda hasta que llegue la seguridad de la UN. [65 me gusta]
Pero les pegaron o se pusieron a jugar barbies. cuando dijeron una totazera yo esperaba ver narices cara rotas, desnudos y toda su ropa quemada con gasolina. [45 me gusta]
Orgullo UN, que bien que no se pierdan las buenas costumbres. [18 me gusta]
No les peguen por favor no sean poco medievales, préndales Candela. [17 me gusta]
Yo escuché (por parte del señor de seguridad de la entrada de aulas) que antes, cuando un ladrón robaba en la U, si no llegaban rápido, los estudiantes le daban tan duro que tocaba llamar ambulancia o encerrarlo bajo llave frente a “la horda”. Aún hoy están los de cuello blanco que incluso tienen carné y que, cuando uno se queda dormido en la biblioteca o computadores del CyT (actividad muy común) se le roban a uno la maleta o algo. Yo me enredo la maleta en la pierna cuando estoy estudiando o leyendo. Gente, cuando vean que pase algo así, por lo menos grite o haga algo, pero no sea indiferente. Nosotros somos los únicos que podemos aplicar nuestra ley frente este acto dentro de nuestro campus. El único lugar donde yo puedo dormir tranquilo en el pasto (delicia de dioses) es en la Nacho y no permitiría que unas personas vengan a alterar o incomodar esa libertad tan grande de la que gozamos. Así que por favor actúe frente a esto, de la forma más adecuada que crea posible pero menos con la indiferencia. [59 me gusta]
cójalos a picos pa que no vuelvan a robar a y deles pal taxi porque pobrecitos, como los va mandar a pie. [22 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
En comparación con los casos pasados, en este caso el número de comentarios a favor de permitir que la justicia penal actúe es mínimo: solo se encontraron seis. A continuación, los más destacados:
En este país no habrá paz hasta que la gente no deje de pensar de este modo, parecen cavernícolas. [13 me gusta]
En serio esto me molesta bastante, no es justo que vengan a robar a la universidad, o de por si robar no es justo con nadie, pero las personas no tienen que tomarse la justicia por cuenta propia lo mejor es retenerlos, llamar a la policía y denunciarlos, no hay porque golpearlos o lincharlos, y todos esos comentarios de que no vieron más sangre o que se merecían cosas peores me entristecen demasiado, hay que ser mejores personas y no rebajarnos a ese nivel :( solo es mi opinión. [11 me gusta]
Que heroico golpear a un ladrón, como avanza la sociedad de bien, cada vez recurre a prácticas más civilizadas. [7 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
Al igual que en los dos anteriores casos, en este los comentarios a favor de la justicia por propia mano superan en número a los comentarios a favor del actuar de la justicia penal. Empero, en este caso la diferencia entre uno y otro es abrumadora: esta es de más de 20 a 1, a favor del primer grupo de comentarios.
De ese gran número de comentarios al respecto (ver tabla 3 del anexo), destacan hechos que nos permiten confirmar cosas que se sospechaban a partir del análisis de los dos anteriores casos: por ejemplo, la creencia de que hay una costumbre punitivista en la universidad y la ridiculización que se hace a aquellos que defienden los derechos humanos de las personas vinculadas con delitos. Sin embargo, estos temas se desarrollarán de mejor manera en un punto venidero.
Caso específico n.° 4
Para este caso, se escogió una publicación que estuviera relacionada con un crimen cometido fuera de la universidad, pero que involucrara a alguien perteneciente a esta. Por ello se escogió el caso de la publicación que hizo un estudiante de la institución. Se comparte una noticia con un vídeo en el cual se muestra a un joven que murió por un fleteo en Bogotá, tras salir de la universidad. La noticia la comparte el mejor amigo del fallecido.
La publicación recibió 331 me gusta, divididos así: 194 me entristece, 95 me enoja y 42 me gusta. También tiene 61 comentarios, divididos de la siguiente manera: 8 a favor de la justicia por propia mano y 2 a favor del actuar del aparato judicial.
Del primer grupo destacan los siguientes:
Lo siento mucho :( esos hijos de puta fleteros solo merecen tortura y muerte, no me imagino por lo que debe estar pasando la familia. [21 me gusta]
deben ser los mismos, alguien debería colocarle una trampa a esos hijos de la gran mil putas y a los cajeros de mierda que son cómplices. [15 me gusta]
Si por mí fuera, los herviría en aceite: a todos los que maten a sangre fría. Como hace falta un Rodrigo Duterte aquí. [3 me gusta] (Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0, s. f.)
Del segundo grupo encontramos los siguientes:
La policía debe empezar a parar motos en Bogotá y prohibir el parrillero así esto se vea como pueblo pero ya la situación está muy jodida. [0 me gusta]
Increíble dos muertes sin sentido, pobre par de señoras, más la mamá de su amigo que ha vivido tantas cosas debido a la violencia que tiene este país, que tuvo que desplazarse a otro para poder cumplir sus metas y darle un buen futuro a su hijo, no poder disfrutar de ellos y cuando venga a hacerlo se lo arrebate personas que no les importa nada, espero puedan capturar a los responsables de estas dos muertes, mucho ánimo compa y tener más cuidado, de un banco que hace propagandas de “no esté en el lugar equivocado” y pasan estas cosas, ojalá toda esa cadena termine en la cárcel, desde el celador hasta el cajero que estén involucrados y no les importa el daño que le hacen a los demás. [2 me gusta] (Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0, s. f.)
De este caso resaltan varias cosas, verbigracia la poca participación que tiene –en cuanto a número de comentarios se refiere– por parte de los integrantes del grupo. Asimismo, y derivado de lo anterior, destaca el poquísimo número de comentarios a favor de una y otra postura (punitivismo anticipado vs. actuar de la justicia penal). A pesar de esto, la diferencia entre uno y otro sigue siendo grande: esta vez es de 4 a 1, como siempre, a favor de la primera postura.
Análisis teórico de los casos específicos
Luego de observar los casos específicos, nos queda como meta hacer un desarrollo teórico de lo que se pudo constatar. Debido a la amplitud de lo encontrado, es menester dividir este análisis en subtemas, que serán los siguientes: 1) desconfianza en el sistema penal colombiano; 2) punitivismo anticipado como costumbre de la UN;3) punitivismo anticipado cruento; 4) nuevas formas de punitivismo anticipado; 5) defensa de los derechos humanos del delincuente como problema social; y 6) nacimiento del término prorrata como término humillante que denota a quienes defienden los derechos humanos de las personas vinculadas con delitos.
Desconfianza en el sistema penal colombiano
El primer rasgo destacable, y que surge de la lectura detallada de los casos concretos, es que hay una desconfianza generalizada dentro de los integrantes del grupo Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0 (a partir de ahora MyEF, por sus siglas) y dentro de los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia en relación con la eficacia del sistema penal colombiano.
Tal desconfianza queda evidenciada por lo siguiente: primero, la gran diferencia que hay entre los comentarios a favor de la punición anticipada y los comentarios a favor de permitir la acción de la justicia penal. Como quedó claro de los análisis concretos, los comentarios del primer tipo superan abruptamente a los del segundo: en uno de los casos, la diferencia llegó a ser de 20 a 1. La segunda razón se complementa con la anterior: si bien se podría decir que la victoria numérica de los comentarios en pro de la justicia por propia mano no necesariamente significa, per se, que están en contra de permitir el actuar de la justicia penal, sí se evidencia después del análisis detallado que muchos de los comentarios que hacen apología al punitivismo anticipado tienen una connotación de decepción y desaire respecto del sistema penal colombiano. Comentarios de los casos específicos, a modo de ejemplo, podrán demostrar lo anteriormente dicho:
Si mañana lo sueltan, lo que es probable, les informo y vamos, lo recibimos y nos damos el gusto, ¿sí? [13 me gusta]. (Paola MV, 24 de abril de 2015)
el único criminal que no vuelve a delinquir es un criminal muerto. [8 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
http://noticias.caracoltv.com/medellin/alarma-en-medellin-por-una-ilegal-campana-antiladrones-0 Y cómo no estar de acuerdo? El sistema judicial sabe que es incapaz de controlar eso, hacen el ridículo impidiendo a la ciudadanía que lo haga por cuenta propia. [3 me gusta] (Materias y Electivas Fáciles (UN) 2.0, s. f.)
La tercera y última razón la encontramos, esta vez, en lo que hemos denominado como “comentarios a favor de permitir que la justicia penal actúe”. Dentro de este grupo no siempre hemos añadido comentarios que cumplan irrestrictamente con tal calificación, pues en varios casos fue difícil hallarlos; por esta razón, se han añadido dentro de esta categoría comentarios que simplemente están en contra de la punición anticipada. Entonces, de esto se puede decantar que no necesariamente hay una confianza en la justicia penal, sino que simplemente se está en contra de la justicia por propia mano, ya sea por lo cruento que es el asunto o, simplemente, por una creencia personal de que inclusive los delincuentes tienen derechos humanos que se deben respetar; o también se tiene al sistema penal y sus formalidades como un mero requisito a cumplir. Al igual que en el argumento anterior, citas textuales nos servirán para demostrar lo dicho:
Toca que denuncien también… va a salir a volver a robar. [0 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
¡Denuncien! Así la justicia no sea muy buena y ya tenga antecedentes, esa rata no puede salir libre como si nada [2 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
Si lo hubieran matado igual hay miles de hijueputas como el en las calles. Si aplicamos la ley de ojo por ojo, todos nos quedaremos ciegos. [16 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
Para empezar, denunciar una falacia también es una falacia. El problema versa precisamente en la intolerancia y en el desconocimiento de los mecanismos previstos para estos casos, que, mal que bien, están ahí. Además ¿qué ganan con darle su merecido? Además de desfogar su ira, nada. [5 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
En serio esto me molesta bastante, no es justo que vengan a robar a la universidad, o de por si robar no es justo con nadie, pero las personas no tienen que tomarse la justicia por cuenta propia lo mejor es retenerlos, llamar a la policía y denunciarlos, no hay porque golpearlos o lincharlos, y todos esos comentarios de que no vieron más sangre o que se merecían cosas peores me entristecen demasiado, hay que ser mejores personas y no rebajarnos a ese nivel:(solo es mi opinión. [11 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
Como conclusión de este pequeño apartado queda claro, por lo menos a partir de los análisis concretos, que la opinión respecto al sistema penal colombiano es pésima, por lo menos entre los integrantes del grupo MyEF. Esto se manifiesta a partir de los casos concretos por tres razones: primero, la victoria indiscutible (numéricamente hablando) de los comentarios a favor de la punición anticipada vs. los comentarios a favor del actuar de la justicia penal; segundo, la connotación que hay de decepción y desaire del sistema penal colombiano en los comentarios del primer grupo ya mencionado; finalmente, el poco apoyo que hay dentro del segundo grupo hacia el sistema penal.
Punitivismo anticipado como costumbre de la UN
Quizás, este es el punto que más se destaca. No era uno de los resultados esperados el constatar, a través del análisis concreto, que los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia aducen y alegan la existencia de una costumbre de punición anticipada, dirigida hacia las personas que cometen delitos dentro de la institución. Empero, esto no deja de ser beneficioso para la investigación, pues nos brinda elementos de análisis muy diversos y ricos en contenido.
Lo primero a resaltar es, a modo de perogrullada, la existencia de la misma costumbre. Esto destaca, sobre todo, porque tal costumbre es mencionada en varias ocasiones como algo que no se puede perder. Además, se mencionan con orgullo aquellos tiempos cuando las personas que cometían delitos dentro de la universidad eran castigadas cruelmente por tal hecho. De la misma manera que con el tema anterior, aquí los casos específicos sirven de apoyo:
Hasta una cicla para hacer domicilios se llevó el tipo? no me crean tan mk, jajajajajajjajaja ole si escarnio público!, recuerdo por allá en el 2010 cuando atrapamos en el acto a dos ladrones de ciclas en el extinto edificio de arquitectura, esos hps se llevaron que mero tren de pata de muchos estudiantes que nos encontrabamos ahi, en su vida creo que les quedaron ganas de volver, hasta uno nos sacó patecabra y toda la cosa, pero fue reducido por la mayoría, y fue el más reventado la seguridad Unal se lo llevo vuelto nada, una de las proezas contra las ratas en la U :), ¡qué tiempos! [19 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
En este comentario destaca la nostalgia con la que se habla de un suceso de hace más de seis años; queda más que probado el sentimiento mediante la expresión ¡qué tiempos! Prosigamos con los casos específicos:
Orgullo UN, que bien que no se pierdan las buenas costumbres. [18 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
Yo escuché (por parte del señor de seguridad de la entrada de aulas) que antes, cuando un ladrón robaba en la U, si no llegaban rápido, los estudiantes le daban tan duro que tocaba llamar ambulancia o encerrarlo bajo llave frente a “la horda”. Aún hoy están los de cuello blanco que incluso tienen carné y que, cuando uno se queda dormido en la biblioteca o computadores del CyT(actividad muy común) se le roban a uno la maleta o algo. Yo me enredo la maleta en la pierna cuando estoy estudiando o leyendo. Gente, cuando vean que pase algo así, por lo menos grite o haga algo, pero no sea indiferente. Nosotros somos los únicos que podemos aplicar nuestra ley frente este acto dentro de nuestro campus. El único lugar donde yo puedo dormir tranquilo en el pasto (delicia de dioses) es en la Nacho y no permitiría que unas personas vengan a alterar o incomodar esa libertad tan grande de la que gozamos. Así que por favor actúe frente a esto, de la forma más adecuada que crea posible pero menos con la indiferencia. [59 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
Nuevamente, los comentarios nos permiten constatar que la costumbre no solo ha sido tomada como correcta, sino que se pretende seguir reproduciéndola a través de fuertes golpizas y tratos crueles; al parecer, como se hizo en un pasado. Esto sería lo segundo destacable del caso, dado que nos permite comprender cómo se crea, se reproduce y se convierte en costumbre una dinámica de duro con las ratas dentro de la U, que es asumida como correcta y reproducida, a través de la práctica, cada vez que se atrapa un ladrón dentro de la institución. Es una dinámica que pocas veces es criticada y no hay concienciación al respecto de su implementación.
Punitivismo anticipado cruento
Respecto de este punto, sobresale la gran imaginación de las personas para proponer distintas clases de castigos; pero, sobre todo, sobresale el hecho de que los comentarios que contienen penas crueles son los que generan más aceptación, traducida en un número mayor de me gusta recibidos. Además, también hay que mencionar el hecho de que, en el caso de los hurtos, muchos de los castigos sugeridos están relacionados con la destrucción total o parcial del órgano corporal que se usa como herramienta para perpetrar el ilícito. Finalmente, es sobresaliente en este aspecto la finalidad de la pena: parece ser que, más allá de castigo, también tiene como propósito la prevención de futuros delitos.
La primera característica no será estudiada a fondo, pero algunas de las penas propuestas merecen ser evocadas. Por ejemplo:
Llévenlo a la asamblea y lo cascan entre todos para hacer más lúdica la reunión.
Si lo ven díganle que me contacte si necesita un abogado, y cuando nos citemos, le doy en la jeta también. (Paola MV, 24 de abril de 2015)
Creo que se debería crear un protocolo para esos casos… Para que 1 no maten al delincuente pero salga cascado 2 para que sea una acción coordinada de la comunidad académica… Que una fila de chicas de la u pasen una por una dándole en la geta y luego una arrastradita hasta la puerta con un cordón de seguridad de estudiantes pa que no se nos fuera la mano… Solo digo. (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
Para ver en más detalle este punto, el lector puede consultar las tablas ubicadas en los anexos.
La segunda característica mencionada, el mayor número de me gusta en los comentarios que proponen penas más crueles, puede mostrarnos una preponderancia en el gusto de los tratos crueles hacia aquellas personas que cometen delitos. Esto es preocupante, pues muestra un grado alto de inconformidad, rabia, ira y dolor contenidos en los estudiantes de la universidad, sobre todo en los casos de hurtos. Como en puntos anteriores, la ejemplificación será nuestra mejor herramienta:
Métanle una sombrilla por el culo y ábranla. [14 me gusta]
Mátenlo y córtenle las bolas. [8 me gusta]
Amarrenlo a un poste de la che con un cartel de “rata” y lo dejan ahí un rato como hacían antes, luego a la fiscalia a poner el denuncio. [17 me gusta]
Me preocupa terriblemente que no le saquen sangre. [17 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
Todas las anteriores citas son sacadas del primer caso concreto. Como se ve y ya se dijo, los comentarios con propuestas de penas fuertes y crueles suelen tener una mayor cantidad de me gusta que los otros, pues el promedio de estos en la publicación no pasaba de 10.
Ahora veamos que sucedió lo mismo en el segundo caso:
Es cara de tranquilidad, de convicción y de seguridad; dan ganas de meterlo al horno de Sara Valentina. [10 me gusta]
Para responder al que dice que cortándole las manos no cura al compañero, es cierto, tampoco va a evitar que otros miles de hampones sigan apuñalando, pero sí que esa escoria de ser humano no vuelva a hacerlo… por algo se empieza. [16 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
Por último, estos comentarios del tercer caso serán de más ayuda:
Cada vez que lloren, toca darles más duro. Eso está bien, su tunda hasta que llegue la seguridad de la UN. [65 me gusta]
Pero les pegaron o se pusieron a jugar barbies. cuando dijeron una totazera yo esperaba ver narices cara rotas, desnudos y toda su ropa quemada con gasolina. [45 me gusta]
No les peguen por favor no sean poco medievales, préndales Candela. [17 me gusta]
Deberían guardarlos para sacrificarlos en el aquelarre. [22 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
Es menester en este punto mencionar algo que el lector ya debió haber notado: en los análisis pasados y en este es constante, y brilla por su ausencia, el caso específico número 4. Sobre tal detalle se retomará más adelante.
La tercera característica mencionada nos muestra una concepción muy taleónica del castigo adoptada por los integrantes de MYEF. Este contiene un tinte de ojo por ojo, dado que se propone en repetidas ocasiones que se corte la mano o los pulgares del ladrón, o que sus uñas le sean arrancadas; todos estos castigos aluden a una forma de penar un delito que se comete con las manos. Ejemplos de ello son los siguientes:
Y si le aplastan los dedos de las manos a ver si queda con ganas de volver a hacer eso? [6 me gusta]
adiós a los pulgares! [8 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
Para responder al que dice que cortándole las manos no cura al compañero, es cierto, tampoco va a evitar que otros miles de hampones sigan apuñalando, pero sí que esa escoria de ser humano no vuelva a hacerlo… por algo se empieza. [16 me gusta]
las manos se hicieron para trabajar, y pues si no las usan pa eso, prefiero asegurar q no las usen pa ni mierda más mano dura a las ratas de mierda [9 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
Còrtenles las manos! [20 me gusta]
Que les arranquen las uñas con un alicate. [7 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
También se pudo observar, como cuarta característica, que se entiende la punición anticipada como una forma de prevención general. Según quienes la proponen, si los delincuentes son linchados cada vez que son encontrados cometiendo delitos dentro de la institución, estos no volverán a la universidad. Además, pasarán la voz de que en la UN hay mano dura con las ratas. Verbigracia los siguientes comentarios:
Lo que sirve es que vean que no necesitamos policía para cuidarnos. Así no van a creer que porque es una U pueden hacer lo que les da la gana. [5 me gusta] (Pereira Cabal, 4 de mayo de 2015)
pa eso si son víctimas :v ojalá difundan que los cascaron cuando vinieron a robar acá así no se vuelven a meter ladrones a este hueco :3 [11 me gusta] (Mateus, 15 de octubre de 2016)
Nuevas formas de punitivismo anticipado
Esta fue una característica bastante especial que se encontró en el primer caso estudiado. En este, le es sustraída su cédula a un hombre que al parecer había robado unas bicicletas. A partir de eso, los integrantes del grupo MYEF planean someterlo a un escarnio público a través de la misma red social. Se planeó y ejecutó lo siguiente: primero, buscaron el perfil del susodicho en la red; después, se planteó el escribir a todos sus contactos que la persona era un ladrón con trayectoria –se hizo énfasis en escribir varias veces a sus familiares, como madre, hijos, hermanos y tío–; además, se buscó al que parecía ser su cómplice y se intentó hacer lo mismo con él. A continuación, se destacan citas que comprueban lo dicho:
Eso que significa? Que se le toman todos los contactos y se les envía un mensaje con la publicación donde se muestra haber sido atrapado por robo? [13 me gusta]
toca es enviarle el mensaje a la mamá y toda la familia… [12 me gusta]
Todavía lo tienen los de la DVS. Un mensaje de spam a todos sus amigos de fb aguanta, por favor perfiles falsos es hora de que entren a apoyar a la #MyEFArmy. [20 me gusta]
Hagan el spam a todos sus contactos, sobre todo a su familia, el tipo aparece hasta con una bici eléctrica…me imagino que robada también. No olviden adjuntar las fotos del tipo en este momento, y las fotos del celular. [12 me gusta]
[Foto de la cédula del sujeto, 13 me gusta]
[Foto de antecedentes penales, 12 me gusta]
Ese es el nombre del cómplice que se escapó y tenían falsificados los papeles para sacar las ciclas, con ese nombre averigüen todo lo que puedan e investiguen si tiene perfil en Facebook o algo con estos datos… [7 me gusta]
Ya le tomé pantallazo a todos sus contactos, en dado caso de que elimine en perfil…debemos boletearlo hasta que se vuelva noticia y que el mismo hijo se dé cuenta que tiene una rata como padre. [12 me gusta] (Paola MV, 24 de abril de 2015)
El plan efectivamente se perpetra; sin embargo, los resultados no son expuestos en la misma publicación. Por ello, no se sabe si los autores del plan lograron su cometido. Empero, preocupa cómo se violan en este caso garantías procesales como la presunción de inocencia y, además, que se involucre a la familia del sujeto sin que este tenga un juicio justo antes. Lo anterior no desmerita la riqueza teórica que podrían brindar casos como estos, en los cuales se vuelve a formas de punición premodernas, como el escarnio público, solo por la sed de castigo y la insatisfacción ante la aparente impunidad del sistema.
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