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XII SIMPOSIO BÍBLICO TEOLÓGICO SUDAMERICANO

El justo por la fe vivirá, una mirada teológica a la Epístola a los Romanos 27 de abril al 1 de mayo de 2017

XII SIMPOSIO BÍBLICO TEOLÓGICO SUDAMERICANO

El justo por la fe vivirá, una mirada teológica a la Epístola a los Romanos 27 de abril al 1 de mayo de 2017

Editores: Carmelo Martines, Rafael Paredes y Carlos Steger


Título original de la obra: XII Simposio Bíblico Teológico Sudamericano. El justo por la fe vivirá, una mirada teológica a la Epístola a los Romanos

Dirección editorial: Rafael Paredes, Editorial Universidad Adventista del Plata

Edición editorial: Anabel Caro

Corrección editorial: Anabel Caro, Viviana Marsollier de Lehoux, Editorial Universidad Adventista del Plata

Corrección idioma hebreo: Karl Boskamp, Editorial Universidad Adventista del Plata

Corrección de idioma griego: Leandro J. Velardo, Editorial Universidad Adventista del Plata

Diseño de tapa y diagramación: Mariel Mambretti

© Editorial Universidad Adventista del Plata (2020)

Martines, Carmelo Luis

XII Simposio Bíblico Teológico Sudamericano : el justo por la fe vivirá, una mirada teológica a la Epístola a los Romanos / Carmelo Luis Martines ; Rafael Paredes ; Carlos A. Steger ; compilado por Carmelo Luis Martines ; Rafael Paredes ; Carlos A. Steger. - 1a ed.- Libertador San Martín : Universidad Adventista del Plata, 2020.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-765-052-5

1. Teología. I. Paredes, Rafael, comp. II. Steger, Carlos A., comp. III. Título.

CDD 230.07


Editorial Universidad Adventista del Plata

25 de Mayo 99, Libertador San Martín,

E3103XAC Entre Ríos, ARGENTINA

Teléfono: 54 343 4918000, int. 82 1230

Fax: 54 343 4918001

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Sitio web: www.uap.edu.ar

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Contenidos

Prólogo

Bautismo y participación en la muerte de Cristo en Romanos 6,1-14

Segundo Azo Salazar

Una hermenéutica de la obediencia a la autoridad secular, según Lutero

Carlos H. Cerdá

Romanos 1,26-27 y la homosexualidad

Jorge Iuorno

La misión de la Iglesia en palabras y hechos: Romanos 12-15 como reflejo de principios bíblico-teológicos para testificar y establecer ministerios holísticos

Wagner Kuhn y Linda Smith

“Saludad a Rufo” (Rom 16,13): ¿Se puede afirmar que el Rufo de Romanos es el mismo Rufo que aparece en Marcos 15,21?

Carlos Olivares

La adoración en la Epístola a los Romanos

Daniel Oscar Plenc

El sentido de καρπός en la Epístola a los Romanos y su impacto en la misión de la iglesia

Nicolás Presser

La única deuda que tiene el cristiano: amor (Rom 13,8-10)

Jorge Luis Reyes Aguilar

De la tragedia y la culpa a la esperanza del pueblo de Dios, según la interpretaciónde Karl Barth de Romanos 9 al 11.Implicaciones eclesiales ysociopolíticas

Alberto F. Roldán

Exégesis de Pablo a las escrituras hebreas en Romanos 4 y 5

Silvia C. Scholtus

Martín Lutero, Romanos 1,17 y la justificación por la fe: un análisis histórico

Walter E. Steger

Trasfondo veterotestamentario de la teología paulina de los dos Adanes

Héctor Urrutia

Uso e interpretación de la Epístola a los Romanos en los escritos de Agustínen la controversia pelagiana

Christian Varela

Cristo, la finalidad de la ley

Cristian Gonzales Yupanqui

The Three Supposed Textual Formsof the Epistle to the Romans

Joaquim Azevedo Neto

Creation in Romans: Relevance for Seventh-Day Adventist Theology and hermeneutics

Elias Brasil de Souza

Biblical Hermeneutics or Christ Centered Hermeneutics

Frank M. Hasel

Perspectives on the Joint Declaration on the Doctrine of Justification

Miguel Luna

Habakkuk and Paul: The Message of the Bookof Habakkuk and Paul´s Principal Usageof It in Romans

Jiří Moskala

Same Sex Sexual Relations in Romans 1,26-27

Ekkehardt Mueller

The Proclamation of the Gospel in the Four Gospels

Clinton Wahlen

Justificação pela fé: sete verdades fundamentais

Wilson Borba

A liberdade humana para ser escravo do pecado ou escravo de Deus

Flavio da Silva de Souza

O contexto missiológico de Romanos 1,16 e 17: implicações para uma teologia bíblica da missão

Marcelo E. C. Dias

O gemido da criação: bases para a ecoteologia em Romanos 8,19-23

Wellington Dos Santos Silva

Perfeccionismo, e psiquê: impasses entre a soteriologia adventista e a tendência ao legalismo

Julio Leal y Dinis Mona

Prólogo

Como nos recuerda el teólogo Merling Alomía, el Simposio Bíblico Teológico Sudamericano surgió, en parte, como incentivo y solución al quehacer investigativo de la universidad, “pero también como respuesta al anhelo evidente de una verdadera confraternidad teológica interuniversitaria adventista en Sudamérica”.1

Con estas dos ideas en mente —compartir investigación e intensificar hermandad—, entre los días 27 de abril y 1 de mayo de 2017 se llevó a cabo el XII Simposio Bíblico Teológico Sudamericano en la Universidad Adventista del Plata, Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina. Bajo el lema “El justo por la fe vivirá”, fueron presentados diversos trabajos académicos relacionados con la Epístola a los Romanos, en consonancia con el aniversario de los 500 años de la Reforma protestante.

Gracias al esfuerzo conjunto de la Universidad Adventista del Plata y su Facultad de Teología, alrededor de 400 participantes —entre teólogos, administradores, estudiantes de teología y miembros de la comunidad—estuvieron reunidos para gozar de un verdadero banquete teológico, que ahora tenemos la oportunidad de recordar y disfrutar en forma de este precioso libro titulado “El justo por la fe vivirá”, editado por los doctores Carmelo Martines, Rafael Paredes y Carlos Steger.

Esta obra es esencial, por lo menos, por tres razones:

1.Tiene la contribución de los principales teólogos de la Iglesia adventista del séptimo día a nivel sudamericano y mundial, especialistas de nuestras editoras y universidades sudamericanas y también eruditos de los Estados Unidos.

2.Es un aporte significativo para la iglesia y cumple la finalidad de proporcionar alimento bíblico y teológico sólido para fortalecer la fe del rebaño de Jesucristo.

3.Se refiere a la Epístola de Pablo a los Romanos, un libro esencial para los adventistas, cuyo tema “es la pecaminosidad universal del ser humano y la gracia universal de Dios al proporcionar un medio por el cual los pecadores no solo pueden ser perdonados, sino también restaurados a la perfección y la santidad”. 2

Esperamos que con la lectura de este compendio crezcamos en el conocimiento de la Sagrada Escritura y que, de esta maner, estemos mejor habilitados para cumplir la misión de predicar el evangelio.

Adolfo Suárez

Rector del Seminario Adventista Latinomericano de Teología

1 Merling Alomía, “Trayectoria del Simposio Bíblico-Teológico Sudamericano”, artículo no publicado.

2 Francis David Nichol, ed., The Seventh Day Adventist Bible Commentary, vol. 6 (Hagerstown, MD: Review and Herald Publishing Association, 1980), 468.

PONENCIAS

Bautismo y participación en la muerte de Cristo en Romanos 6,1-14

Segundo Azo Salazar

Introducción

El capítulo 6 es el inicio de una sección mayor conformada por los capítulos 6-8, donde Pablo va a desarrollar la manera en que se hace efectiva la justicia de Dios en la vida del cristiano. Al reiniciar esta sección con una pregunta retórica, Pablo se adapta al patrón de las cartas de la cultura helénica de su tiempo posiblemente usando la diatriba.

Para S. Stower, Pablo responde objeciones a este Evangelio hechas por una imaginaria discusión judía y lo hace para censurar las actitudes de arrogancia que tienen los judíos en cuanto a aceptar su evangelio a los gentiles,1 por supuesto sin ajustarse del todo a la forma por tener que presentar verdades divinas.

Para analizar el capítulo 6 de la Epístola a los Romanos, se seguirán las divisiones propuestas por T. Schreiner, quien divide esta sección en cuatro partes: (a) los creyentes han muerto al pecado (v. 2); (b) cómo los creyentes murieron al pecado (vv. 3-5); (c) resultados de la libertad del pecado (vv. 6-10); (d) imperativo a vivir en la libertad del pecado (vv. 11-14).2

Antes hay que advertir que la gente a la que se dirige esta epístola estaba expuesta a la herejía de inferir que, visto que la salvación no depende de las obras sino que descansa totalmente en la gracia, el hacer buenas obras es innecesario; en realidad podría llegar a ser un obstáculo para un desarrollo espiritual pleno. Si la salvación es el producto de la gracia, ¿por qué una vida de pecado no podría ofrecer a la gracia un amplio campo para operar? ¿Por qué no continuar en pecado para que abunde la gracia?

En los capítulos previos, Pablo había estado proclamando con cálido entusiasmo las riquezas de la gracia de Dios. A algunos de los destinatarios de la epístola les parecía que este predicador misionero escritor estaba minimizando el valor de las obras. Ellos pensaban: “Si las obras cuentan tan poco, ¿para qué ocuparse siquiera de hacerlas? Además, si la gracia es lo más importante, ¿por qué no pecar abiertamente con gusto para dar a la gracia la oportunidad de actuar, de hacer su obra?”. El capítulo 6 es la respuesta directa y vigorosa de Pablo a esta fantástica distorsión de su divinamente inspirada presentación de la doctrina del pecado y de la gracia, pregunta que surge como resultado también de la enseñanza de Pablo tocante a la ley, cuando afirma que “la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo” (5,20-21).

Es en este contexto que Pablo va a formular las declaraciones de los capítulos 6-8, y en este caso específico de 6,1-14.

Planteo de la pregunta (versículo 1)

En el versículo 1, Pablo reintroduce el diálogo con los oyentes judíos y gentiles con la pregunta: ¿qué pues diremos? Es una declaración que se repite siete veces en la Epístola a los Romanos (3,5; 4,1; 6,1; 7,7; 8,31; 9,14; 9,30), como una frase propia del apóstol, cuando lo que tiene que decir es controversial y se requiere corregir una mala interpretación. Además, esta expresión propia de Pablo es usada para servir de nexo entre el pasaje precedente y lo que viene a continuación. Según J. Dunn, la pregunta misma no indica la introducción de una digresión.3

La pregunta de Pablo resulta ser una ironía: “¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?”. Toma de esta manera la forma de pensar de sus oyentes. El verbo ἐπιμένωμεν básicamente significa “permanecer”, “quedar” (1 Co 16,8; Flp 1,24). También significa “perseverar” (Rom 11,23; Col 1,23). El verbo, para Dunn, tiene una alusión de obstinada determinación, la fuerza de “permanecer en la esfera de” como en 11,22. En el contexto inmediato, la frase es más equivalente a “dejar que el pecado se enseñoree de nosotros” (6,14).

En Romanos, el término ἁμαρτία, “pecado”, como sustantivo, se repite veinte veces, ocho de las cuales están en el capítulo 6. Para Pablo, ἁμαρτία significa “fracaso”, “errar en el blanco”, por lo que permanecer en el pecado significaría continuar fracasando, seguir errando en el blanco. Esto es lo que irónicamente Pablo les está diciendo: ¿Perseveraremos fracasando, errando el blanco, para que la gracia abunde?

Los versículos donde ocurre ἁμαρτία en el capítulo 6 son los siguientes: 1-2, 6-7, 10-14, 16-18, 20, 22-23. Todo esto es visto aquí para ser entendido como una personificación del pecado, un actor en la escena de la historia humana, la característica que podría enlazar aun a los cristianos como resultado de la influencia adámica.4

Es en este trasfondo que Pablo va a volver a mencionar el término χάρις “gracia”, que Pablo utiliza unas cien veces en sus epístolas. El significado en los escritos de Pablo se refiere al abundante amor salvador de Dios para los pecadores según se revela en Jesucristo. No comprende solo la misericordia y la buena voluntad de Dios para perdonar, sino que es un poder activo, vigorizante y transformador para salvar.5 En otras palabras, llega a ser el don o el regalo inmerecido que Dios otorga al pecador arrepentido, no solo para perdonarlo, sino para restaurarlo.

La gracia en este contexto puede ser dada (12,3), todo lo abarca (5,20), enseña (Tt 2,1-12), afirma el corazón (Hb 13,9). En algunos casos, “gracia” parece casi equivaler a evangelio (Col 1,6), y en general, a la obra que Dios ejerce.6

En el capítulo 5, Pablo ha dicho que la gracia abundó por Jesucristo. También ha dicho que cuando el pecado abundó (por la introducción de la ley), “sobreabundó la gracia” (v. 20), “para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo” (v. 21).

Por tanto, si la gracia es un poder activo, vigorizante y transformador, es imposible que esta gracia “sobreabunde”, “se extienda”, cuando más se persista o persevere en el pecado, como estaban argumentando sus interlocutores.

Los creyentes han muerto al pecado (versículo 2)

La respuesta que Pablo va a dar a semejante distorsión de la verdad es contundente, y por el énfasis de esta, el apóstol responderá que la gracia es un poder activo y no pasivo, y que el falso argumento desdice la manera como opera la gracia de Dios en la vida del cristiano que ha muerto al pecado. La respuesta es la que aparece en el versículo 2: μὴ γένοιτο “en ninguna manera”, “jamás llegue a suceder”, “jamás acontezca”, “que nunca suceda eso”. Jamás suceda. Los que hemos muerto al pecado, ¿cómo aún viviremos en él?

La fórmula μὴ γένοιτο se encuentra mayormente en los escritos de Pablo (catorce veces, diez en Romanos: 3,4.6.31; 6,2.15; 7,7.13; 9,14; 11,1.11; 1 Co 6,15; Ga 2,17; 3,21; 6,14). Puede negar fuertemente algo sugerido, y Pablo la usa así unas doce veces.

Según el Comentario Bíblico Adventista, μὴ γένοιτο literalmente significa ‘no acontezca’ y siempre la usa Pablo para expresar un pensamiento de profunda repugnancia. La expresión hebrea correspondiente es literalmente ‘cosa profana, abominable, impensable’ (ver 1 Sam 20,2).

El argumento de Pablo, según el Comentario Bíblico Adventista, es que vivir en pecado no armoniza con haber muerto una vez a él.7 El tiempo, según Dunn, es exhortativamente enfático para decirles a sus oyentes que alguna cosa decisiva ha ocurrido en ellos.

La pregunta “¿cómo viviremos aún en él?” tiene que ver con vivir aún en el pecado. Para ello, Pablo usa el verbo ζήσομεν, que es un futuro indicativo activo, que por el tiempo y la voz puede indicar querer seguir viviendo en el pecado aun en el futuro. También es utilizado por Pablo al dirigirse a los corintios en su segunda carta (13,4), para recordarles que Cristo “aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios”. Pues también nosotros somos débiles en él, pero ζήσομεν “viviremos” con él por el poder de Dios. Y en Hebreos (12,9), para hablar de la disciplina y la obediencia a los padres, Pablo pregunta: “Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus y viviremos” (ζήσομεν).

El contraste, por tanto, que Pablo discute aquí y es el que propone Dunn, es el tema de la muerte al pecado y la vida bajo la gracia, el cual está documentado por el uso del lenguaje bautismal en los versículos 3-4; pero también por diferentes elaboraciones del tema de la muerte y de la vida en los versículos 5-6.8

¿Cómo los creyentes han muerto al pecado? (versículos 3-5)

Lo que Pablo discute en esta sección es la manera en que los creyentes sinceros han muerto al pecado. Pablo trae a colación la experiencia del bautismo como el acontecimiento que marcó la muerte del creyente con Cristo, experiencia que debería haberlos conducido a una nueva vida por la experiencia que Cristo pasó de la resurrección de entre los muertos. La pregunta es esta: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, en la muerte de él hemos sido bautizados?”.

El verbo principal ἐβαπτίσθημεν está en aoristo pasivo como en 1 Corintios 10,2, y se refiere a lo que les sucedió a los israelitas con Moisés, como resultado de haber estado bajo la nube y de haber cruzado las aguas del mar Rojo. Los israelitas fueron colocados en una relación íntima con sus dirigentes, pues el contexto dice que “creyeron a Jehová y a Moisés su siervo” (Ex 14,31).

Este verbo también está en correspondencia con Hechos 2,41 y 19,5 donde se hace alusión a todos los que fueron bautizados en ocasión del Pentecostés, cuando había “extranjeros de Roma, tanto judíos como prosélitos” (Hch 2,10).

Para el Exegetical Dictionary of the New Testament, el mandamiento concerniente al bautismo en Romanos 6,3 incluye cuatro factores: (a) el bautismo une a quienes están bautizados con la muerte de Cristo, (b) el bautismo hace que los bautizados lo estén en el sacrificio de Cristo, (c) el bautismo completa el cambio decisivo en la nueva vida, y (d) el bautismo presenta al creyente como la nueva creación (2 Co 5,17).9

David F. Wright comenta acerca de la respuesta que Pablo dio a sus oyentes: “¿Continuaremos en el pecado para que la gracia sobreabunde?” (Rom 6,1). Para Wright, es extraordinario que Pablo haya citado el significado de la experiencia bautismal (vv. 2-4), siendo que el lenguaje del Nuevo Testamento es muy realista acerca de lo que significa. Wright afirma en base a la tradición apostólica que el bautismo de los creyentes era fuertemente formativo en la experiencia del cristiano preconstantiniano. El bautismo es descrito en una rica variedad de imágenes que hablan de lo decisivo de su experiencia: muerte y vida, sepultura y resurrección, nacimiento y nuevo nacimiento, tinieblas y luz… Así, para Wright, muchas imágenes bíblicas acerca de la salvación pueden ser encontradas en el bautismo.10

Por tanto, al referirse Pablo a los que “hemos sido bautizados en Cristo” puede tener en mente la experiencia de los israelitas bajo la nube, como la experiencia del bautismo cristiano practicado por Juan, sancionado por Jesús y ejecutado por los apóstoles en ocasión del Pentecostés. A esta experiencia se refiere Pablo cuando se dirige a sus oyentes para recordarles la unión que habían experimentado en Cristo en ocasión del bautismo como símbolo de su muerte.

La frase “en Cristo Jesús” significa en unión con Jesucristo.11 La pregunta retórica va a ser completada con la frase “en su muerte hemos sido bautizados”; el trasfondo de la afirmación de Pablo es la declaración del primer kerygma cristiano en 1 Corintios 15,3-5: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, que fue sepultado y resucitó al tercer día conforme a las Escrituras…”. En este sentido, el cristiano bautizado ha declarado públicamente su unión en Cristo a través de su muerte al pecado, por lo cual Pablo añade: “Fuimos sepultados juntamente con él por el bautismo en la muerte, así que como resucitó Cristo de la muerte por la gloria del Padre, así también nosotros en novedad de vida andemos”.

La declaración del versículo 4, “fuimos sepultados juntamente con él”, tiene un verbo compuesto por la preposición σύν, la cual va a coordinar con el sustantivo en genitivo para expresar relación.

Según Kittel, el uso de la preposición σύν en Pablo indica que su sentido es siempre “juntamente con” (Rom 6,4.14-15, etc.). La frase “con Cristo” ocurre en Pablo doce veces. El bautismo es de significado decisivo aquí (Rom 6,1 y 5,12-21). Pablo ha contrastado al segundo Adán con el primer Adán. La unión del individuo con el cuerpo personal de Adán es afectada por el nexo de comienzo y nacimiento, mientras la unión con Cristo es por el bautismo… Para Pablo, el bautismo es el reconocimiento del dominio de Jesucristo. En el bautismo, ellos están apropiándose de él… ellos están unidos a su muerte, la cual el murió por el pecado. Ellos están unidos con Cristo y también muertos al pecado (Rom 6,8.10).12

El verbo “resucitó” o “resucitado”, como en Romanos 4,25 “resucitado para justicia nuestra”, es un indicativo aoristo pasivo e indica que el rito del bautismo señala en dos direcciones: hacia atrás, a nuestra muerte al pecado; y hacia adelante, a nuestra vida nueva en Cristo, “por la gloria del Padre”, donde la palabra gloria también significa “poder”, como el atributo que se manifestó en la resurrección de Cristo (Rom 1,4; 1 Co 6,14; Ef 1,19.20).

El verbo περιπατήσωμεν “andemos”, “vivamos”, aparece también en Romanos 13,13 y Efesios 2,10 y es predominantemente de uso paulino (ver también 8,4; 14,15; 1 Co 3,3; 7,17; 2 Co 4,2; 5,7; 10,2-3; 12,18; etc.). Este verbo está compuesto por la preposición περί que significa “junto a”, “alrededor de”, “cerca de”; y πατέω “ando”, “camino”. Con ello, Pablo les está diciendo a sus oyentes que la unión del cristiano con Cristo a través del bautismo se manifiesta en un caminar juntamente con Jesús. Esta unión es lo que ha hecho posible que el cristiano viva la nueva vida con Cristo tal como el apóstol lo dice en Romanos 6,5: “Porque si fuimos plantados junto con él, en la semejanza de la muerte de él, también en la de su resurrección lo seremos”.

La preposición γάρ, “porque”, va a ser utilizada hasta cinco veces por Pablo en esta sección (ver 6,5.7.10.14) y lo hará para confirmar y dar seguridad a sus oyentes, en cuanto a los argumentos que irá entretejiendo.

El significado del adjetivo σύμφυτοι es “plantados juntamente con”. El Comentario Bíblico Adventista traduce “unidos”: “dícese de árboles que crecen juntos, llegando a confundirse el uno con el otro”.13 El adjetivo está compuesto por la preposición σύν e indica, como ya se dijo, relación con el sujeto Cristo, con quien va a compartir dos atributos: “su muerte” y “su resurrección”. La idea es la de compartir, de tener una relación íntima. Es la descripción de la unión vital que existe entre Cristo y los que participan de una comunión intima de fe con él.14

La forma en que termina este versículo es muy breve. Solo dice: “... sino también de la resurrección lo seremos”. Pablo destaca que, así como el creyente participa de la semejanza de la muerte de Cristo muriendo al pecado, así también debe participar en la semejanza de la resurrección de Cristo resucitando a una nueva vida de justicia. En ambos casos, está demostrado su unión vital con el Salvador.15

Resultados de la libertad del pecado (versículos 6-11)

La muerte juntamente con Cristo ha hecho posible todo esto: (a) que el viejo hombre fuese crucificado juntamente con Cristo; (b) que el cuerpo del pecado sea destruido; (c) que no sea más esclavo del pecado; (d) que quede libre del pecado; (e) que viva juntamente con Cristo; y (f) que se considere muerto al pecado, pero vivo para Dios en Cristo Jesús. Por los tiempos verbales en participio, la sección mostrará que la libertad del pecado es un caminar continuo en el Señor, lo que se inició con la muerte al pecado en un momento definido por el pasado aoristo.

Una traducción personal de Romanos 6,6 sería la siguiente: “Sabiendo esto que el viejo hombre nuestro fue crucificado juntamente con él, para que fuese destruido el cuerpo de pecado, a fin de no ser esclavos del pecado”.

Con el uso del verbo en participio, “sabiendo esto”, en contraste con “o ignoráis que” (v. 3), Pablo da por sentado que sus oyentes han reconocido la unión vital a que se ha hecho referencia en cuanto a la unión con Cristo en su muerte y resurrección. El participio sin artículo y acompañado de un pronombre va a cumplir una función adverbial, según Roberto Hanna,16 indicando de este modo un cambio en la idea principal, de ignorancia pasada a conocimiento relacional con Cristo. Cranfield así lo afirma cuando dice que Pablo está introduciendo otro factor relevante para su argumento (ver v. 9).17

Uno de estos factores relevantes es la expresión “que el viejo hombre nuestro fue crucificado juntamente con él”. El adjetivo “viejo” con el sustantivo “hombre” están en perfecta concordancia en caso, género y número, para describir la naturaleza del hombre de pecado. Este hombre de pecado es el que “fue crucificado juntamente con él. Esta es la misma idea expresada por Pablo a los Gálatas: “Con Cristo estoy juntamente crucificado” (2,19-20). Como dijera Cranfield, nuestra naturaleza humana caída fue crucificada con Cristo en nuestro bautismo en el sentido de que en el bautismo recibimos la divina señal de que fuimos crucificados con Cristo en el Gólgota,18 donde la declaración ἵνα καταργηθῇ “para que fuese destruido” tiene el sentido religioso exclusivo del apóstol Pablo y significa “hacer completamente inoperativo”, “poner fuera de uso”.19 En el contexto de las cartas paulinas, significa “destruir” (1 Co 13,11) y “remover de la esfera de actividad” (Rom 7,2). Esto es lo que Pablo está diciendo a sus oyentes: que el hombre viejo de pecado ya fue destruido. Por el modo que usa Pablo está expresando un anhelo presente y futuro y por el uso del aoristo es una experiencia que fue vivida por aquellos que fueron bautizados en Cristo Jesús (Rom 6,3).

Lo que será destruido es “el cuerpo de pecado”, es decir el cuerpo como sede del pecado, el cuerpo que pertenece al pecado y es regido por el poder del pecado y cuyos miembros son instrumentos de iniquidad (Rom 6,13). En otros pasajes, hay expresiones similares, tales como la de Romanos 7,24: “este cuerpo de muerte”, que significa “el cuerpo que está condenado a morir”; y la de Colosenses 2,11: “el cuerpo pecaminoso carnal” o sea, “el cuerpo con tendencias a servir a sus propios impulsos carnales”.20 Esto debe ser así “a fin de que no sirvamos más al pecado”, donde el verbo principal de esa oración es δουλεύειν y significa “servir”, “esclavizar”; como en Romanos 7,6; Gálatas 4,9; 1 Tesalonicenses 1,9, donde Pablo invita a los creyentes a ser esclavos o siervos de Dios y de Cristo. Por ello, en la introducción a la Epístola a los Romanos, Pablo mismo se presenta como un “siervo de Jesucristo” o “esclavo de Jesucristo” (Rom 1,1).21

La declaración “hemos sido justificados del pecado” tiene un verbo en perfecto pasivo, lo que indica a los oyentes que la obra de la justificación es continua y sus efectos estaban obrando hasta el momento.22

Además, el verbo δεδικαίωται de δικαιόω “significa poner en una relación justa a alguien, declarar y tratar como justo a alguien”. Para Pablo, la justicia de Dios es esencialmente un obrar de Dios para con su pueblo, adecuado a la propia naturaleza divina y determinado por la fidelidad a la alianza; por medio de esta acción, él constituye a su pueblo una nueva humanidad (el Israel de los judíos y de los gentiles).23

Por consiguiente, solo el que ha muerto al pecado ya está justificado (Rom 6,7) y puede hacer la voluntad de Dios (6,10).

Nótese que el texto del versículo 8 está construido teniendo en cuenta las condiciones que deben darse para que los creyentes demuestren estar viviendo la nueva vida en Cristo.

La conjunción εἰ, cuyo significado es “si”,24 estaría indicando que las condiciones mencionadas anteriormente por Pablo a sus interlocutores pueden cumplirse. Podría decirse que es como un “si” condicional. La condición es que “si fuimos muertos juntamente con Cristo” (ver comentario v. 4: “sepultados juntamente con Cristo”) “creemos” que también viviremos juntamente con él, ya que para Pablo la fe es obediencia, como en Romanos 1,5 (“… para la obediencia a la fe”) y Romanos 16,26 (“… para que obedezcan a la fe”).25

Si estas condiciones se han dado en la vida de sus oyentes, creemos “que también viviremos juntamente con él”. El verbo συζήσομεν αὐτῷ, “vivamos con él”, ha sido usado por Pablo en Romanos 6,2.4.8.10-11.13; en el contexto de ζωή “vida” Romanos 5,10.17-18.21, donde Pablo ha señalado al único en quien el pecador puede tener vida, a saber, Jesucristo, en cuya muerte y resurrección el pecador es resucitado. Por tanto, dice Pablo que “los que fuimos muertos con Cristo, creemos que también viviremos juntamente con él”.26

El argumento de Romanos 6,9 (“sabiendo que Cristo resucitó de los muertos ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él”) utiliza el verbo εἰδότες, un participio que se traduce como “sabiendo que” “conociendo que” y por el tiempo en perfecto estaría hablando de un conocimiento pasado cuyos efectos llegan hasta el presente, por lo que Pablo puede estar aludiendo a su conocimiento del Cristo resucitado de los muertos el cual predicaba, cuya negación hacía nula la salvación, tal como lo advirtió a los Corintios (ver 1 Co 15,12-20), donde Pablo afirma tener plena convicción del Cristo resucitado.

Este Cristo, dice Pablo a sus oyentes, “ya no muere”, pues para el apóstol, la muerte de Cristo fue “una sola vez y para siempre” (Hb 10,10; 9,28), por tanto, “la muerte no se enseñorea más de él” o “no es más amo”. Para Pablo, Cristo ha vencido a la muerte que entró en el mundo por un hombre (Rom 5,12), la muerte que reinó desde Adán hasta Moisés (v. 14), la muerte que fue la paga del pecado (6,23). Esta es la muerte que no tendrá más dominio sobre Cristo: “Porque el que fue muerto al pecado fue muerto una vez; pero el que vive para Dios vive” (Rom 6,10).

Janr və etiketlər

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
22 oktyabr 2025
Həcm:
829 səh. 100 illustrasiyalar
ISBN:
9789877650525
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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