Kitabı oxu: «Cómo cura el agua de mar»

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Cómo cura el agua de mar

RBA INTEGRAL

CECILIA NOVA

CÓMO CURAEL AGUA DE MAR

Beber agua marina para tratarinsomnio, dermatitis y otras dolencias


NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.

Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

© del texto, Cecilia Nova, El Correo del Sol, 2013.

© de esta edición: RBA Libros, S.A., 2013.

Avda. Diagonal, 189 — 08018 Barcelona.

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Primera edición: mayo de 2013.

RBA INTEGRAL

REF: OEBO899

ISBN: 9788416267804

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Contenido

El mar, inicio de la vida

Somos hijos del mar • Conocer nuestros orígenes • Somos acuarios marinos

Una fuente inagotable de salud

Un manantial de vida • Los beneficios del agua de mar • Un reconstituyente ideal • Los minerales del agua de mar

El mar, una cura milenaria

Un poco de historia • Los sanatorios marinos • Nace la talasoterapia

René Quinton, el descubridor del poder del mar

¡Un perro que vive sin sangre!: el gran experimento de Quinton • La personalidad científica de René Quinton • El plasma marino de Quinton • El plasma frente a los antibióticos

Agua de mar isotónica, energía para el organismo

Una terapia antigua que resurge • Recuperar las características del medio líquido interno • La biodisponibilidad • El agua de mar, medicina social

Cómo beber agua de mar con seguridad

Algunas cuestiones básicas de seguridad • Opción 1: Comprar agua de mar envasada • Opción 2: Recoger agua de mar y filtrarla • Opción 3: Recoger agua de mar sin filtrar • Cómo beber agua de mar • ¿Es seguro recoger agua de mar? • El náufrago voluntario

Afecciones que pueden tratarse con plasma marino

El agua de mar frente a la sal común • Eficacia terapéutica contrastada • Refuerzo del sistema inmunitario • Contra el cansancio y para la recuperación después del deporte • Gastroenteritis • Menopausia y osteoporosis • Problemas de vías respiratorias y oído • Mucosidad bronquial y fibrosis quística • Tratamientos de infertilidad • Aterosclerosis • Obesidad y diabetes • Acné • Acidificación del organismo

Talasoterapia, mente y cuerpo en armonía

Frío-calor, alternancia beneficiosa para la circulación • El masaje de las olas y de la presión del mar • Oxígeno puro, salud para todo el cuerpo • Renovación sanguínea • Cómo y dónde puede llevarse a cabo la talasoterapia • Cómo realizar un baño de mar provechoso para la salud • Caminar en el agua • Baños de arena • Tratamientos en centros de talasoterapia

Problemas de salud que mejoran con talasoterapia

Envejecimiento • Fatiga • Problemas de la piel y cabello frágil • Anemia • Artrosis y artritis • Estrés

Bibliografía

El mar, inicio de la vida

SOMOS HIJOS DEL MAR

Esa incalculable y gigantesca masa de agua viviente y sonora nos hipnotiza cuando la observamos, quién sabe si porque nos sentimos acunados por su arrullo constante y rítmico, como el recién nacido se calma con el latido del corazón de su madre una vez fuera de su vientre.

Sentimos admiración por su poder y su fuerza, y por su capacidad de alimentarnos no solo con las criaturas marinas que los hombres aprendieron a pescar en los albores de la humanidad, sino también con su agua que, absorbida por las nubes, nos regala luego en forma de lluvia y supone el inicio de un ciclo de vida constante, siempre en movimiento.

No es solo una idea poética. El mar, que ocupa dos terceras partes de la Tierra, forma parte de nuestra fisiología, ya que alrededor del 70 % del cuerpo humano está compuesto de agua y, como demostraron algunos lúcidos científicos hace ya más de un siglo, esa agua de nuestro organismo es increíblemente similar al agua marina. Así que, aunque seamos animales terrestres debido a la evolución de las especies, en lo más profundo de nuestro ser somos marinos.

Vamos a descubrir cómo el agua marina puede fortalecernos con todo tipo de tratamientos, desde los más conocidos, como los que ofrece la talasoterapia, a los más insospechados, como nutrirnos bebiendo un poquito de esa agua cargada de nutrientes.

Pero ¿qué sabemos del mar? ¿De qué está compuesta esa masa ingente de agua? Hagamos un fugaz y breve repaso.

CONOCER NUESTROS ORÍGENES

Los mares y los océanos ocupan un volumen aproximado de 1.340 millones de kilómetros cúbicos y una superficie de 360 millones de kilómetros cuadrados. Dicho de otra manera, esa inmensidad salada supone el 97 % del agua presente en nuestro planeta.

Fue Edmund Halley, el famoso astronómo en cuyo honor se dio nombre al cometa Halley, quien ya en el año 1715 avanzó la primera teoría sobre el origen de la sal y los otros minerales presentes en el agua oceánica. Según su teoría, la disolución y «lavado» de las rocas provocados por las lluvias y los ríos están en el origen de la presencia de esos minerales, que fueron transportados por esas corrientes terrestres hasta el mar.

Actualmente se considera que gran parte del sodio marino procede de las erupciones volcánicas que dieron lugar a la hidrosfera.

Composición química del mar

El agua de mar es una disolución extremadamente compleja de sustancias gaseosas, sales inorgánicas y especies orgánicas, hasta el punto de que, en estos momentos, se han identificado 78 elementos de los 118 que componen la actual clasificación periódica de los elementos químicos, aunque algunas concentraciones no superan una millonésima parte por millón (ver la página 16).

Según explica el investigador Antonio Soler Andrés, exrector de la Universidad de Murcia: «Contando con la complejidad de composición, siempre ha asombrado a los científicos la enorme analogía que existe entre los distintos mares en cuanto a su composición [química] cuantitativa, y a la proporción relativa entre sí con que aparecen sus componentes, si bien la salinidad total varía de unas masas de agua a otras. Resulta sorprendente la constancia en la composición de cada mar u océano respecto a los elementos principales o macrocomponentes, a lo largo del tiempo y desde el periodo Cámbrico».

La composición relativa del agua de mar es constante en todas las aguas oceánicas, aunque varía la salinidad

Es decir, la composición relativa del agua de mar es constante en sus elementos principales en todas las aguas oceánicas, aunque la proporción de sal sí que varía.

El sodio, un elemento indispensable para la vida, es el elemento más abundante del agua de mar. Junto con él, el potasio, el calcio y el fósforo son las sales minerales que hallamos en mayor cantidad. En total, la concentración media de sales es de unos 35,5-36 g/l, aunque se encuentra repartida de forma no uniforme en las distintas partes de océanos y mares. Así, mientras en algunas partes del mar Mediterráneo la salinidad supera los 39 g/l, en determinadas zonas del Báltico apenas alcanza los 5 g/l, mientras que el mar Muerto, uno de los más salados, llega a los 330 g/l, frente a los 30 g/l del Atlántico Norte.

«La sopa primordial»

En la mitología clásica griega, la diosa Afrodita y todos los seres vivos surgen del mar. Y, en realidad, así fue como ocurrió según los postulados científicos.

Se calcula que la vida comenzó hace unos 2.000 millones de años en los mares precámbricos. Los mares primitivos estaban muy calientes y ese calor hizo que las moléculas siguieran reaccionando entre sí en el medio marino después de haberlo hecho en la atmósfera, con lo que se hicieron cada vez más complejas.

Alexander Oparin, bioquímico ruso nacido en la última década del siglo XIX, fue el pionero en el desarrollo de las teorías bioquímicas sobre el origen de la vida y fue el científico que dio nombre a esos caldeados mares primigenios: para Oparin, eran un «caldo nutritivo» o una «sopa primordial». En ella, cocinadas a fuego lento con el transcurrir de millones de años, se desarrollan las primeras asociaciones moleculares, en un proceso que sigue imparable hasta que surge la molécula capaz de hacer copias de sí misma, un proceso de reproducción rudimentaria pero efectiva.

Con el paso del tiempo, las moléculas empezaron a intercambiar materia y energía con el medio, lo que dio lugar a unas células primitivas y primigenias que se extendieron por los mares del planeta. Se inició el proceso de la evolución biológica en la que seres vivos muy sencillos son la base sobre la que surgen otros cada vez más sofisticados y complejos, y que son el origen de la maravillosa biodiversidad que se extiende por la Tierra.

Dado que las primeras células emergieron de los mares hace unos 360 millones de años, no es de extrañar que este origen marino de todos los seres vivos, incluyendo los terrestres, se demuestre claramente en su composición, con un elevado porcentaje de agua, que en el ser humano alcanza el 70 %. Un porcentaje que es mucho más elevado cuando el embrión humano acaba de formarse: a los tres días, supone el 94 % de su minúsculo organismo en rápido crecimiento. Cuando nacen, el cuerpo de los bebés es agua en un 75 %. Y esa cantidad desciende ostensiblemente cuando entramos en la vejez, donde se reduce hasta el 65 %. La sangre, nuestro fluido vital por excelencia, contiene un 83 % de agua; el cerebro, un 75 %; y los músculos, un 76 %.

Las primeras células vivas emergieron del mar hace unos 360 millones de años

SOMOS ACUARIOS MARINOS

Con estos números bailando en nuestra cabeza, no debe sorprendernos que el científico francés René Quinton (1866-1925) expresara la «salinidad marina» del ser humano con esta gráfica definición: «El organismo humano es un verdadero acuario marino viviente». Descubrió el «plasma marino» como terapia de primer orden, es decir, el agua marina como fuente de salud, un hallazgo de importancia vital que le hizo adquirir gran fama en la Francia de principios del siglo XX.

Siempre hemos sabido que necesitábamos reponer diariamente ese 70 % de agua, ya que la perdemos con el simple acto de vivir —eliminamos hasta unos dos litros de agua mientras dormimos, cuando digerimos los alimentos, al respirar o al expulsar orina y excrementos—. Pero fue René Quinton quien le dio por primera vez explicación en su teoría de que nuestra agua interna es ¡espectacularmente similar en composición al agua marina!, ya que, al abandonar el mar, los seres vivos retuvieron su «propio mar» en la forma de líquidos corporales extra e intracelulares, conclusión revolucionaria que pudo comprobar en la salud de sus pacientes a principios del siglo XX.

CONCEPTOS CLAVE

•El mar ocupa dos terceras partes de la Tierra y forma parte del cuerpo humano, que es en un 70 % agua.

•El agua de mar es una disolución de sustancias gaseosas, sales inorgánicas y especies orgánicas, en un determinado equilibrio.

•De los 118 elementos químicos que se conocen en la Tierra, de momento se han identificado 78 en el mar.

•Los elementos más abundantes son el sodio, el potasio, el calcio y el fósforo.

•El pH del agua marino es alcalino.

•Las primeras células emergieron de los mares hace unos 360 millones de años.

•El organismo humano es un verdadero acuario marino.

Una fuente inagotable de salud

UN MANANTIAL DE VIDA

El agua de mar contiene 78 de los 118 elementos químicos que componen la tabla periódica, esa que todos tenemos que aprender de memoria cuando estudiamos de jóvenes.

Desde que Mendeléiev estableció el sistema periódico con los elementos químicos que existen en el mundo, se han ido sumando nuevos elementos descubiertos gracias a la precisión de las nuevas tecnologías. En la actualidad, la tabla periódica contiene 118 elementos químicos, pero podrían ser muchos más en el futuro. Eso mismo ocurre con el mar: algunos investigadores apuntan a que, en el futuro, será posible hallar en el agua marina la totalidad de los elementos químicos que existen en la Tierra. Puede ser solo cuestión de tiempo y de realizar estudios cada vez más precisos.

¿Por qué es importante saber cuántos y cuáles son los elementos químicos de la naturaleza que hay en el mar? El gran hallazgo de Quinton, al que siguieron los de otros científicos posteriores, es que el agua de mar tiene la misma composición que el plasma sanguíneo, del cual depende la nutrición, la regulación celular y, por tanto, la salud integral del ser humano.

COMPOSICIÓN DEL AGUA DE MAR

Las sales disueltas en el océano constituyen casi 50 billones de toneladas y están formadas por diez elementos principales que se encuentran en mayores proporciones: cloro, sodio, magnesio, azufre, calcio, potasio, bromo, estroncio, boro y flúor.

La presente tabla periódica da la composición detallada del agua de mar a 3,5 % de salinidad, en partes por millón (es decir, mg/l = 0,001 g/kg):


Fuente: Tabla elaborada con los datos de la publicada por Karl K. Turekian en 1968 en Océanos, Editorial Prentice-Hall, y los de la Universidad de Alicante:

Las cantidades pueden variar dependiendo de la organización que haya realizado los análisis. Los elementos químicos encontrados en el agua de mar son como mínimo 78. Investigaciones realizadas más recientemente han testimoniado un número mayor de elementos químicos en el mar.


Las sales de la sangre son exactamente las mismas que las del agua marina y, además, las encontramos en el mismo orden de relevancia: primero, el cloro y el sodio; segundo, el potasio, el calcio, el magnesio y el azufre; y, tercero, el sílice, el carbono, el fósforo, el flúor, el hierro y el nitrógeno.

Lo mejor de todo es que estos minerales y otros elementos que se han hallado en el mar se encuentran en una proporción determinada, y que su acción combinada convierte al agua marina en un líquido valiosísimo para la salud, ya que es nutritivo, hidratante y regenerador celular.

LOS BENEFICIOS DEL AGUA DE MAR

El agua de mar tiene muchos beneficios para la salud porque como decimos está cargada de minerales que necesita nuestro organismo, pero, además, porque tiene propiedades mucolíticas, antiinflamatorias y antibióticas.

Son muchas las personas que toman complejos vitamínicos que incorporan minerales con el fin de recuperar una energía que les falta o superar algún trastorno de salud. La carencia de minerales indispensables para el bienestar del organismo es algo cada vez más habitual en nuestra sociedad, ya que los alimentos de la agricultura intensiva, debido a la pobreza y agotamiento de los suelos que provoca, no aportan la misma cantidad de minerales beneficiosos que los que aporta la agricultura orgánica. A ello hay que añadir el casi nulo aporte mineral de los productos industriales que abundan en nuestra dieta, en forma de productos elaborados con harina refinada, alimentos procesados y precocinados. Y un último aspecto preocupante de este tipo de dieta es que alguno de estos alimentos, como el café o el azúcar blanco, literalmente «roban» minerales al organismo, ya que para su digestión o por su excesivo poder diurético, el cuerpo debe hacer un aporte extra de minerales a la hora de metabolizarlos. Las consecuencias trágicas de estos hábitos alimentarios pueden verse décadas más tarde en forma de pérdida de vitalidad o incluso de enfermedades como la osteoporosis.

El mar, mediante la talasoterapia o gracias al plasma marino de Quinton bebido, es un recurso que puede corregir parte de esas deficiencias, puesto que todas las sales minerales que el cuerpo necesita para conservar la salud se hallan de forma abundante y generosa en el mar, y además en la proporción y combinación adecuada para nuestro organismo. Este contenido es su máximo potencial salutífero, aunque no el único, ya que, como hemos visto, el mar tiene un grado de acidez en sintonía con el de los seres vivos. Si nuestra alimentación habitual occidental, basada en todos esos hidratos refinados, azúcares y proteínas cárnicas, acidifica peligrosamente nuestro organismo, el agua de mar «alcaliniza» el cuerpo, equilibrando esa acidez.

El agua de mar es una fuente de sales minerales necesarias para la vida y un poderoso «antibiótico»

A todo ello hay que añadirle que el agua de mar es un poderoso antibiótico, ya que los gérmenes patógenos no consiguen proliferar en el medio marino, como se ha demostrado científicamente. Esto le otorga propiedades bacterioestáticas, similares a las que tienen los antibióticos y los antisépticos. Es bien conocido, de hecho, su poder cicatrizante y esterilizante, ya que las bacterias no consiguen reproducirse y mueren en este medio marino.

UN RECONSTITUYENTE IDEAL

La composición mineral del agua de mar determina una serie de efectos muy específicos. El cloro y el sodio son las sales minerales con mayor presencia, como hemos comentado, pero no se puede desestimar en absoluto el efecto que pueda producir el resto de sales, incluso las que se encuentran en menor cantidad, pues la ciencia médica ha demostrado que no siempre las grandes cifras suponen una mayor actividad biológica.

Múltiples funciones orgánicas pueden verse influidas por la aportación de cantidades bajísimas de determinados elementos químicos. Es el caso del aluminio, el boro, el cinc, el cobalto, el cobre, el manganeso, el molibdeno y el selenio, así como el de los considerados elementos «raros», tales como el estroncio, el radio, el torio y el vanadio, que pueden llegar a las aguas marinas a través de las de los ríos, que los arrancan de la corteza terrestre.

Baños de mar y ósmosis inversa

Los minerales del agua de mar son absorbidos a través de la piel, en el caso de la talasoterapia, o bien directamente cuando el agua es ingerida, como en el caso del plasma marino ideado por Quinton.

La remineralización producida por un simple baño de mar tiene importantes efectos terapéuticos, precisamente porque la piel es una excelente vía de absorción. La piel es una frontera entre el interior y el exterior, pero no es en absoluto impermeable. Las sustancias químicas la pueden penetrar a través de los folículos pilosos de las glándulas sudoríparas y de las sebáceas.

Pero además de esta «vía rápida» de absorción, los minerales también pueden traspasar las membranas de las células de la piel gracias al fenómeno denominado «ósmosis inversa», por el que dos líquidos separados a través de una barrera permeable (en este caso, la membrana celular) tienden a equilibrar su composición química. Para que el trasvase mineral del mar hacia las células se produzca solo es necesario que el agua tenga una concentración de solutos superior a 0,6 g/l.

Los minerales del agua de mar se absorben a través de los folículos de la piel y por el intercambio celular debido a la ósmosis inversa

Los efectos reflejos de la cristalización

Por otra parte, además de la remineralización por absorción, los minerales producen un efecto sobre el sistema nervioso al quedar cristalizados sobre la piel. Los cristales, junto con el efecto de la temperatura y la presión del agua, causan una estimulación generalizada de las terminaciones nerviosas cutáneas que puede repercutir de forma refleja en todos los sistemas y órganos del cuerpo.

LOS MINERALES DEL AGUA DE MAR

Los minerales desempeñan un papel importantísimo en el organismo porque son unos componentes inorgánicos necesarios para la elaboración de tejidos, la síntesis de hormonas y vitaminas, e intervienen en la mayor parte de las reacciones químicas en las que actúan las enzimas.

La primera de las divisiones de los minerales según su funcionalidad para el organismo es la siguiente:

Los macroelementos, que son los que el organismo necesita en mayor cantidad y se miden en gramos.

Los microelementos, que se necesitan en menor cantidad y se miden en miligramos (milésimas de gramo).

Los oligoelementos o elementos traza, que se precisan en cantidades pequeñísimas (del orden de microgramos o millonésimas de gramo), pero que son necesarios para el funcionamiento óptimo del cuerpo. Las deficiencias más habituales entre la población son de yodo, hierro, cromo, cobre, zinc y selenio.

El efecto sobre la salud de los minerales, en especial de los oligoelementos, es utilizado terapéuticamente por los profesionales de la oligoterapia.

A continuación, detallaremos las características de los principales minerales que están presentes en el agua de mar.

El sodio

Es un metal blando y de color blanco plateado. El compuesto más conocido que lo contiene es la sal de mesa, o cloruro sódico, que sin embargo lo tiene en un porcentaje muy alto, que desequilibra y no es recomendable para la salud (debería ser sustituida siempre por sal marina).

El sodio lo encontramos en muchas combinaciones en el organismo (yoduros, cloruros, citratos, fosfatos y bicarbonatos) y alcaliniza el medio humoral.

Es fundamental para numerosos procesos orgánicos, como regular el reparto de agua, es decir, el equilibrio de los fluidos entre el interior y el exterior de las células. También es decisivo en la transmisión de los impulsos nerviosos, en la actividad cardiaca y en la asimilación de las proteínas y de los hidratos de carbono. Sus necesidades aumentan cuando se suda mucho, al tomar diuréticos y en caso de diarrea o vómitos. Su exceso provoca aumento de la presión arterial (hipertensión), irritabilidad, retención de líquidos y sobrecarga de trabajo para los riñones, que deberán eliminarlo por la orina.

El sodio es abundante en el mar, pero no es uno de sus componentes con más efectos beneficiosos

Aunque es uno de los minerales que se hallan en mayor proporción en el agua de mar, no se encuentra entre los causantes de sus efectos más beneficiosos. También se halla abundantemente tanto en el reino animal como en el vegetal (frutas, verduras, legumbres y cereales, por ejemplo).

El magnesio

Es imprescindible para la correcta asimilación del calcio y de la vitamina C, y es un antiséptico interno. Equilibra el sistema nervioso central (tiene una leve acción sedante), es importante para la contracción muscular, para la correcta transmisión de los impulsos nerviosos y para el tono de los vasos sanguíneos. Además, aumenta la secreción de la bilis, lo que favorece una buena digestión de las grasas y la correcta eliminación de los residuos tóxicos. También es de gran ayuda en el tratamiento de la artrosis, ya que ayuda a fijar el calcio, y en el tratamiento y prevención de los problemas cardiacos.

En el organismo interviene en todos los grandes procesos biológicos, como la obtención de energía a partir de los azúcares y en la fabricación del material genético, y aumenta las reacciones de defensa del organismo, ayudando contra el envejecimiento o la trombosis.

Es un mineral preventivo de primer orden: contra el envejecimiento, los problemas digestivos, los temblores, las astenias, las enfermedades respiratorias, determinadas alergias, el estreñimiento o incluso el cáncer.

El magnesio tiene un gran potencial defensivo contra el envejecimiento, los problemas digestivos, las enfermedades respiratorias, la astenia, las alergias y el cáncer

El consumo de alimentos elaborados con harina refinada, donde la mayor parte del magnesio del trigo se ha perdido, es uno de los mayores errores de la alimentación moderna, alertan la mayoría de los médicos naturistas y los expertos en nutrición.

Las ingestas demasiado bajas de magnesio están relacionadas con las molestias de tipo muscular, con los problemas cardiacos y con la hipertensión.

Cuando hay una deficiencia crónica, esta carencia provoca cambios microscópicos en las arterias del corazón, así como la aparición de rastros de cicatrices en el propio músculo cardiaco. Estos síntomas están relacionados con la acumulación de calcio en las arterias, su endurecimiento y su peor funcionamiento.

Algunos autores consideran que la baja ingesta de magnesio está relacionada con el aumento del número de casos de cáncer.

La mayoría de las personas no suele obtener el magnesio que necesita a través de los alimentos, por lo que los baños de mar son muy recomendables, pues incrementan inmediatamente los niveles del mineral en la sangre.

Los enfermos que han estado hospitalizados y, sobre todo, los que han recibido alimentación por vía intravenosa, pueden sufrir fácilmente un déficit de este mineral. Nada más recomendable para todos ellos que una estancia cerca del mar para recuperarse, o un tratamiento de plasma de Quinton bebido.

El azufre

Está presente en todas las células, especialmente las que forman la piel, las uñas, el cabello y los cartílagos. Es de importancia capital para la salud de huesos, dientes, fascias, tendones y articulaciones. También es muy depurativo y forma parte de la composición de diversas hormonas, como la insulina, y de algunas vitaminas. Además, aunque en determinadas cantidades puede resultar tóxico, en las adecuadas tiene precisamente un efecto neutralizador de los tóxicos y es antiinfeccioso. También ayuda al hígado en la producción de bilis.

Desde el punto de vista terapéutico, resulta interesante para combatir los reumatismos, la artritis, la arterioesclerosis, la gota, el envejecimiento prematuro, los problemas de piel, las afecciones pulmonares, las infecciones en general (intestinales, sinusitis, etc.), la hipertensión, la diabetes senil, etcétera.

El calcio

El 99 % de este mineral en el cuerpo forma parte del esqueleto óseo, reemplazándose un 20 % al año. Representa el 1,65 % del peso del cuerpo y forma parte de los huesos, del tejido conjuntivo y de los músculos. Junto con el potasio y el magnesio, es un elemento esencial para una buena circulación de la sangre.

Imprescindible para la coagulación sanguínea, el calcio ejerce una acción importante sobre el sistema nervioso. Lo hace favoreciendo su equilibrio, y es especialmente necesario para el buen funcionamiento del sistema nervioso vagosimpático (el que regula la respiración y los procesos digestivos, entre otros).

Cuando hay deficiencia de calcio, suelen producirse dolores y calambres musculares, así como sensación de letargo, anormalidades del ritmo cardiaco, envaramiento y cosquilleo en las extremidades.

En general, el tratamiento de talasoterapia en clima marino, junto con baños de sol, es muy indicado para promover una correcta asimilación de este mineral.

El potasio

Junto con el sodio, es el mineral regulador del equilibrio de agua en el organismo, y participa en la contracción del músculo cardiaco. Estimula los movimientos intestinales e interviene en la regulación de las glándulas suprarrenales. Es, pues, un tónico cardiaco y muscular.

Cuando hay carencias, suele darse fatiga, debilidad, dolores musculares, pulso anormal y somnolencia.

Su aporte resulta de gran eficacia en fatigas musculares, obesidad por retención de líquidos, en el reumatismo crónico, en la osteoporosis, en los problemas pulmonares y en el envejecimiento prematuro.

El sílice

El sílice tiene una gran importancia, pero resulta un mineral desconocido. Su aportación es fundamental para gozar de buena salud, ya que sus funciones son de vital trascendencia. El conocido microbiólogo Louis Pasteur, descubridor de la penicilina, afirmó que, con el tiempo, se reconocería el gran papel que este mineral tiene para las ciencias médicas.

Los baños marinos son muy adecuados para las mujeres embarazadas, ya que con ellos obtenemos sílice, un mineral muy importante para el desarrollo del feto

Es uno de los doce elementos mayores de la composición elemental de los organismos: la sangre humana contiene cerca de 10 mg/l. Posee un papel importante en los procesos de asimilación de nutrientes y en los de defensa, especialmente en los implicados en la desintoxicación.

Su poder antiaglutinante evita que las grasas se agrupen, estimula la eliminación de residuos a través de la orina, fortalece los cartílagos y las articulaciones, previene el cáncer y la arterioesclerosis, y puede ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer, puesto que se sabe que las concentraciones de sílice en el cuerpo disminuyen drásticamente con la edad.

Los baños marinos son muy adecuados para las mujeres embarazadas, ya que es un mineral importante para el desarrollo del feto.

También se ha relacionado un buen abastecimiento de sílice con la resistencia al cáncer, pues se ha observado que esta enfermedad es mucho más rara en aquellas partes del cuerpo que poseen una elevada concentración de magnesio y sílice.

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Yaş həddi:
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Litresdə buraxılış tarixi:
13 noyabr 2024
Həcm:
112 səh. 4 illustrasiyalar
ISBN:
9788416267804
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