Kitabı oxu: «Métodos de investigación cualitativa. Fundamentos y aplicaciones»

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Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia

Métodos de investigación cualitativa : fundamentos y aplicaciones / Dagoberto Páramo Morales, Shester Campo Sierra, Leydis Maestre Matos, compiladores. -- 1a. ed. -- Santa Marta : Universidad del Magdalena, 2020.

(Ciencias sociales. Administración y negocios)

Incluye datos de los autores. -- Contiene referencias bibliográficas al final de cada capítulo.

ISBN 978-958-746-303-3 -- 978-958-746-304-0 (pdf) -- 978-958-746-305-7 (epub)

1. Investigación cualitativa 2. Investigación científica I. Páramo Morales, Dagoberto, comp. II. Campo Sierra, Shester Jesús, comp. III. Maestre Matos, Leydis María, comp. IV. Serie

CDD: 001.42 ed. 23

CO-BoBN- a1057469

Primera edición, septiembre de 2020

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Santa Marta, Colombia, 2020

ISBN: 978-958-746-303-3 (impreso)

ISBN: 978-958-746-304-0 (pdf)

ISBN: 978-958-746-305-7 (epub)

DOI: 10.21676/9789587463033

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Las opiniones expresadas en esta obra son responsabilidad de los autores y no compromete al pensamiento institucional de la Universidad del Magdalena, ni genera responsabilidad frente a terceros.

Contenido

Introducción

Investigación cualitativa: una aproximación básica

Dagoberto Páramo Morales

Introducción

1. Análisis comparativo entre el Positivismo y el Relativismo

Visión de mundo

Relación entre el investigador y el objeto investigado

Objetivo de la investigación

Abordaje

Foco

Método

Rol del investigador

Criterio de investigación

Relación con la teoría

Empleo de conceptos

Formas de los datos

Métodos de análisis

Tipo de hallazgos

2. La investigación cualitativa

Rigor en la investigación cualitativa

Diversos enfoques de investigación cualitativa

Diseño de la investigación cualitativa

Recolección de datos cualitativos

Análisis e interpretación de datos cualitativos

Conclusiones

Fenomenología

Andrea Porras Páez

¿Cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?

¿Cuándo y para qué tipo de problemas de investigación escoger este método?

¿Cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?

¿Cómo se aplica?

a) Inicios de la aplicación del método

b) Selección de los datos

c) Recolección progresiva de los datos

d) Análisis de los datos

e) Conclusiones de la investigación con el método

Presentación de los resultados

Riesgos y oportunidades del método

El «so what» gerencial y académico

Ejemplo práctico de la utilización de la fenomenológica

Método

Hermenéutica

Gloria Naranjo Africano

¿Cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?

Orígenes

Definición

Principales representantes

Tipologías de hermenéutica

¿Cuándo y para qué tipo de problemas de investigación escoger este método?

¿Cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?

¿Qué se interpreta? El texto

Principios

Reglas de aplicación

¿Cómo se aplica?

El círculo hermenéutico

Fases del método hermenéutico: “el círculo hermenéutico” (Rodríguez, 2002)

Etapa inicial de la aplicación del método

Conclusiones de la investigación con el método

Presentación de los resultados

Riesgos y oportunidades de descubrimiento del método

El «so what» gerencial y académico

Ejemplo práctico de la utilización de la hermenéutica

Ejemplo 1:

Ejemplo 2:

Etnometodología

Shester Jesús Campo Sierra

¿Cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?

¿Cuándo y para qué tipo de problemas de investigación escoger este método?

¿Cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?

¿Cómo se aplica?

Inicios de la aplicación del método

Selección de los datos

Recolección progresiva de los datos

Análisis de los datos

Conclusiones de la investigación con el método

Presentación de los resultados

Riesgos y oportunidades de descubrimiento del método

El «so what» gerencial y académico

Etapas claves para la aplicación de la Etnometodología

Etapa 1: Inicio de la investigación

Etapa 2: Selección de datos

Etapa 3: Iniciación y recolección de datos

Etapa 4: Análisis de datos

Etapa 5: Conclusión de la investigación

Ejemplo práctico de la utilización de la etnometodología (Schneider, 2002)

Etapa 1: Inicio de la investigación

Etapa 2: Selección de datos

Etapa 3: Iniciación y recolección de datos

Etapa 4: Análisis de datos

Etapa 5: Conclusión de la investigación

Etnografía

Edith Campos Guzmán

Introducción

¿Cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?

¿Cuándo y para qué tipo de problemas de investigación escoger este método?

¿Cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?

¿Cómo se aplica?

Inicios de la aplicación del método

Implicaciones del enfoque etnográfico

Selección de los datos

Recolección progresiva de los datos

Análisis de los datos

Conclusiones de la investigación con el método

Presentación de los resultados

Riesgos y oportunidades del método

El «so what» gerencial y académico

Ejemplo práctico de la utilización de la etnografía

Ejemplo

El método de caso

Leydis Marcela Maestre Matos

¿Cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?

¿Cuándo y para qué tipo de problemas de investigación deberá escogerse el método?

¿Qué no es un método de caso investigativo?

¿Cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?

¿Cómo se aplica?

Fase 1: Formulación y revisión de la literatura

Fase 2: Recolección y procesamiento de la información

Fase 3: Resultados y conclusiones

Presentación de los resultados

Riesgos y oportunidades de descubrimiento del método

El «so what» gerencial y académico

Ejemplo práctico de la utilización del método de caso

Fase 1: Formulación y revisión de la literatura

Fase 2: Recolección y procesamiento de la información

Fase 3: Resultados y conclusiones

La teoría fundamentada

Dagoberto Páramo Morales y Margarita María Contreras Cuentas

¿Cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?

¿Cuándo y para qué tipo de problemas de investigación escoger este método?

¿Cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?

¿Cómo se aplica?

Inicios de la aplicación del método

Selección de los datos

Recolección progresiva de los datos

Análisis de los datos

Conclusiones de la investigación con el método

Presentación de los resultados

Riesgos y oportunidades del método

El «so what» gerencial y académico

Ejemplo práctico de la utilización de la teoría fundamentada (Páramo, 2009):

Etapa 1: Inicio de la investigación

Etapa 2: Selección de los datos

Etapa 3: Inicio y recolección de los datos

Etapa 4: Análisis de los datos

Etapa 5: Conclusión de la investigación

Autores

Introducción

Es indiscutible la trascendencia que se le ha venido dando a las investigaciones cualitativas en las sociedades contemporáneas en detrimento del poder que históricamente han conservado las aproximaciones cuantitativas al mundo de lo humano. Tanto desde la representación de la búsqueda de información por parte de los empresarios en el momento de tomar alguna decisión gerencial, como desde el trabajo desarrollado por los investigadores científicos en su deliberada intención de comprender la problemática social en la que se desenvuelven, sus postulados y rigurosidades han ganado más protagonismo que el que muchos pensaron iban a ganar.

El creciente surgimiento de este esfuerzo de descubrimiento de las intrincadas complejidades sociales experimentadas en el mundo de los negocios, que no es otro que el de los seres humanos, se ha debido en parte al desencanto que los métodos cuantitativos han venido acumulando en el espíritu intelectual de quienes, confiados en sus resultados, han aplicado sus exigentes rigurosidades sin poder predecir con precisión el comportamiento futuro de los individuos estudiados. La frialdad estadística del abordaje científico, tanto para la recopilación de la información como para su estudio e interpretación, ha desplazado la verdadera comprensión de las circunstancias y condiciones que rodean la conducta de quienes, en su devenir cotidiano, emprenden múltiples tipos de actividades cada día.

Como resultado de esta ola académica, que parece haber llegado para quedarse, los diferentes programas de educación superior en América Latina han incorporado a sus respectivos procesos de formación estrategias pedagógicas para que sus estudiantes conozcan, dimensionen y adquieran las destrezas y las competencias que les permitan no solo comprender los resultados alcanzados por la investigación cualitativa, sino también ser capaces de planear y conducir algunas investigaciones de este tipo. Sin duda, aunque no con pocas dificultades, los programas doctorales han sido los más decididos a impartir seminarios de investigación cualitativa en los que los participantes han tomado conciencia de las sensibles ventajas que sus métodos han demostrado tener en la producción de nuevas teorías o en el refinamiento de algunas de ellas.

De forma coherente con esta tendencia y con la deliberada intención de formar investigadores científicos de alto nivel, el programa doctoral en Administración de la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte introdujo, desde su diseño inicial, el seminario Metodología de la Investigación Cualitativa. Como resultado del desarrollo de dicho seminario, algunos de los participantes decidieron hacer un esfuerzo adicional a sus compromisos académicos para profundizar en algunos de los métodos de investigación cualitativa que más ampliamente han sido aplicados en el estudio de los temas y las problemáticas alrededor de la administración en sus diferentes manifestaciones.

Para ello, el profesor del seminario, Dagoberto Páramo Morales, apoyado en una estructura capitular para este tipo de esfuerzos académicos —propuesta por Michelle Bergadaà (profesora de la Universidad de Ginebra, Suiza) —, estableció que cada capítulo debería contener los siguientes ocho componentes: 1) ¿cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?; 2) ¿cuándo y para qué tipo de problemas de investigación deberá escogerse el método?; 3) ¿cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?; 4) ¿cómo se aplica?; 5) ¿cómo se presentan los resultados?; 6) ¿cuáles son los riesgos y las oportunidades del método?; 7) ¿cuál es el «so what» gerencial y académico?; 8) aplicación a un caso específico.

Con la estructura presentada se profundizó en cada uno de los aspectos esenciales de los métodos abordados. Considerando aquellos de mayor relevancia en la producción de conocimientos en las ciencias de la Administración, se escogieron los siguientes seis métodos: 1) fenomenología, 2) hermenéutica, 3) etnometodología, 4) etnografía, 5) el método de caso y 6) teoría fundamentada.

A fin de tener una idea más precisa de lo que es y significa la investigación cualitativa, que sirviera como marco de análisis para cada uno de los métodos abordados, en este libro se presenta un capítulo titulado “Investigación cualitativa: una aproximación básica”. En él, además de mostrar la investigación cualitativa en comparación con el paradigma cuantitativo —predominante en las escuelas de formación en las diferentes disciplinas del conocimiento—, se presentan algunas de las principales características que la hacen autónoma y capaz de estudiar y profundizar cualquier realidad social. Se hace particular énfasis en la rigurosidad con la que la investigación cualitativa debe ser concebida y aplicada. En esta perspectiva, debe señalarse de manera categórica que esta es tan científica como la investigación cuantitativa y que su cuidadosa aplicación no depende del problema de investigación a resolver, sino de la concepción que del mundo tenga el investigador. También se mencionan, en una apretada síntesis, los métodos más utilizados en la producción científica alrededor de las ciencias que sustentan el oficio del administrador.

Se espera que este libro contribuya a la formación científica de quienes se decidan a aplicar alguno de los métodos aquí estudiados en profundidad y que se convierta en motivo de debates académicos en beneficio de la urgente necesidad que se tiene en América Latina de estudiar nuestras realidades desde ellas mismas y no desde posturas teóricas extranjerizantes.

Finalmente, los compiladores quieren expresar agradecimiento a las autoridades de la Universidad del Magdalena, que han decidido dar a conocer a la comunidad académica nacional e internacional esta investigación.

Dagoberto Páramo Morales

Shester Campo Sierra

Leydis Maestre Matos

Investigación cualitativa: una aproximación básica

Dagoberto Páramo Morales

Introducción

Las circunstancias que han estado viviendo las sociedades contemporáneas han impuesto complejos modelos de comportamiento a sus habitantes, haciendo que los interesados en la comprensión de tales conductas se hayan visto obligados a encontrar caminos alternativos que les permitan dimensionar la complejidad actual.

Durante el desarrollo de este proceso, y en la deliberada búsqueda de apoyo en las ciencias sociales para contribuir al conocimiento e interpretación del comportamiento de los diferentes agentes participantes en los múltiples intercambios, se advirtió que el discurso de los investigadores contemporáneos se ha alimentado de los postulados fundamentales de los paradigmas básicos de la ciencia que, en su esencia, son opuestos (Tourney, 1996) (figura 1). Por un lado, el positivismo, con una alta dosis de factores cuantitativos determinantes de su eje cognoscitivo y explicativo de la realidad existente más allá del investigador; por otro lado, el relativismo, estimulado por el permanente proceso de construcción de esa realidad desde ella misma y no desde posturas teóricas establecidas con anterioridad. Al ser antagónicos, desde estos paradigmas se han generado inmensos debates entre los académicos que, a ultranza, defienden y practican uno u otro. Desde cada postura, se han visualizado los problemas, se han abordado las realidades sociales y, sobre todo, se han desarrollado ambiciosos proyectos de investigación, tratando de dimensionar las complejidades que han enfrentado.

Figura 1. Análisis comparativo entre Positivismo y Relativismo


Fuente: Elaboración propia

1. Análisis comparativo entre el Positivismo y el Relativismo

Una detallada revisión de los paradigmas de investigación que han prevalecido a lo largo de la historia de la humanidad muestra un innegable antagonismo entre positivismo y relativismo, no obstante el fallido intento de algunos académicos de suavizar la confrontación que, incluso en el plano ideológico, se hace evidente y completamente opuesta.

Visión de mundo

Es en este aspecto en el que la confrontación ideológica se hace evidente e innegable. Para el Positivismo, la realidad social existe por sí sola, es absoluta, mecánica y objetiva; por tanto, la tarea del investigador se limita tan solo a medirla, ya que no puede interferir durante el proceso de su estudio. La realidad existe fuera de sí, se encuentra en el mundo exterior del sujeto investigador. Cualquier intento de abordarla desde la perspectiva del investigador es “sesgar” los resultados y su respectiva interpretación, por lo cual no puede guiarse por “parámetros” estandarizados y ampliamente aceptados por determinada comunidad académica.

Desde esta perspectiva, se han creado modelos mecanicistas para explicar las relaciones de causa-efecto con las que, a través de variables independientes que inciden en las variables dependientes, se busca darle sentido “lógico” a la interacción humana (Mariampolski, 1999). Así, las comunidades en general han sido tomadas como un sistema cerrado cabalmente relacionado entre sí, con una forma de pensar lineal, fraccionada y en cadena, impulsado por una sociedad (Hall, 1977); en este sentido, los sujetos son reconocidos por ser racionales, cabalmente conocedores de su realidad y de sus propias necesidades (Páramo, 2007).

En abierta oposición, el Relativismo admite que la realidad social es subjetiva, relativa, y dinámica. La subjetividad nace de la visión que el investigador tiene no solo respecto a la comprensión del problema, sino también a la forma de abordarlo de acuerdo al método de investigación. Las verdades son relativas porque se encuentran insertas en una realidad social en la que los factores del contexto establecen tales verdades y las diversas formas de abordarlas; por lo tanto, cada contexto les da un sentido diferente a fenómenos que, en apariencia, son lo mismo. Lo dinámico del relativismo surge de los continuos cambios que se experimentan en el interior del mundo en estudio; lo que es fidedigno hoy, no lo es mañana (Páramo y Ramírez, 2017).

Desde esta óptica interpretativista, el mundo de los seres humanos se construye —se descubre— desde la forma en la que los agentes involucrados comprenden sus propias dinámicas en su permanente y habitual interacción. Su abordaje depende del investigador y de las señales que el mismo objeto de estudio le van proporcionando en la medida en la que profundiza en la investigación.

Relación entre el investigador y el objeto investigado

Temiendo que el investigador sesgue tanto el abordaje del problema a investigar como la interpretación de los resultados alcanzados, desde el Positivismo el investigador debe ser imparcial y su trabajo debe ser independiente de sus concepciones y visión de mundo. A pesar de pregonarse de forma abierta y categórica la obligatoria imparcialidad que se debe tener, se desconoce que desde el momento en el que el investigador hace una lectura de los datos o síntomas, formula las hipótesis de estudio y diseña los instrumentos de recopilación de los datos, está incluyendo sus propias posturas intelectuales e ideológicas.

Desde el relativismo, en contraste, tanto la concepción del problema de investigación como el método que se escoge para el desarrollo de la investigación tienen una evidente dependencia del investigador y su propia trayectoria: el investigador relativista lo asume, acepta, practica y pregona. Así, cada investigación tiene su propia distinción y, en consecuencia, obedece a su capacidad de profundizar e interpretar los datos que va recopilando.

Objetivo de la investigación

El explícito y declarado propósito de la investigación positivista es uno solo: rechazar o no rechazar las relaciones de causa-efecto entre las variables que, extraídas de la teoría, pueden dar cuenta del problema de investigación. Las variables independientes —causas— tienen un claro impacto en las variables dependientes —consecuencias—. Esta relación se regula por la presencia de variables mediadoras que tienen la función de explicar la influencia de unas en otras.

Por su parte, la investigación relativista pretende comprender los hechos sociales que se están estudiando. Para ello, exige aproximarse a la realidad social desde ella misma y, en este sentido, el investigador debe insertarse en el contexto de estudio a fin de dimensionar los fenómenos como los ven sus propios actores. La necesidad de comprender las complejidades propias del mundo social implicado le impone al investigador desprenderse tanto de sus propias concepciones como de aquellas provenientes de los modelos y los marcos teóricos que, casi siempre, resultan extraños para descifrar los hechos en sus verdaderas circunstancias.

Abordaje

Además de la encuesta como instrumento de recopilación de información, el experimento es el diseño positivista típico. En su planeación y desarrollo se tiene que asegurar que las variables independientes están impactando de forma clara e inequívoca las variables dependientes. Para ello, deben aislarse todos aquellos factores que, eventualmente, puedan contaminar tales relaciones. Para lograrlo, se establecen dos grupos de investigación: el de control y el experimental. Al grupo de control no se le aplica el tratamiento mientras que el experimental es sometido al tratamiento que se está utilizando para establecer de manera precisa la relación entre las variables. A fin de asegurar que esta relación existe sin interferencias, los dos grupos deben estar debidamente balanceados en diversos factores a fin de que sean comparables.

El abordaje clásico de la investigación relativista gira alrededor de los estudios etnográficos que se implementan in situ. Dado que se pretenden estudiar los hechos desde la óptica de los actores investigados, esta aproximación epistemológica exige que el investigador se involucre en la vida cotidiana de los habitantes del territorio a estudiar. Al hacerlo, se ve obligado a indagar y a observar las actividades habituales de los investigados, para luego preguntarles sobre el significado social que para ellos tienen las acciones que ejecutan de forma natural. Con esta información, y de acuerdo con lo que va recolectando y analizando, el investigador podrá disponer de suficientes criterios de interpretación del mundo social en estudio. Ello exige que el investigador se desprenda de su propia cosmovisión para asumir la de los investigados, para lo cual deberá compartir por prolongados periodos de tiempo hasta detectar los patrones de comportamiento en sus justas circunstancias.

Foco

Mientras el foco de recopilación, análisis e interpretación de los datos en el positivismo es el trazo individual, desde el relativismo el esfuerzo se concentra en la construcción de significados que socialmente son aceptados y promovidos por los sujetos en estudio.

Desde el positivismo lo que importa es estudiar el comportamiento individual de los integrantes de una muestra que, después, será extrapolado a la población a la que pertenecen los indagados. Para hacerlo, se generalizan estadísticamente los hallazgos a partir de una muestra que, por reflejar la estructura cuantitativa y cualitativa de la población, la representa en toda su dimensión. De esta manera, y apoyados en herramientas estadísticas, se trasladan los datos individuales a los de la población de la cual fueron seleccionados los investigados.

En contraste, el relativismo busca profundizar, a través de las entrevistas en profundidad y de la observación sistemática, en el comportamiento individual. Su intención es descubrir el significado social que tienen tales conductas en el marco del contexto en el que los miembros de un grupo social las han concebido, aceptado y promovido. Prevalece la construcción colectiva y no el rasgo individual de sus miembros. El estudio del contexto y, en ocasiones, de su devenir histórico, son aspectos claves para dimensionar la complejidad del fenómeno estudiado.

Método

El positivismo acude de manera sistemática y sin mayor reflexión académica a los métodos deductivos para la concepción y el desarrollo de sus estudios. Los investigadores deducen la realidad de la teoría y los modelos existentes y, desde ahí, tratan de encontrarle sentido estadístico a las realidades sociales en estudio. Al apoyarse en la teoría sobre la cual formulan sus hipótesis de investigación, es difícil dimensionar la realidad social en estudio si esta no ha sido considerada previamente desde algún marco teórico. Solo se podrá abordar lo que está teóricamente construido en otras realidades y, desde esta perspectiva, la “investigación cuantitativa no estudia la realidad social, sino que busca en qué realidad social encaja la teoría existente” (Páramo y Ramírez, 2017).

En total oposición están los investigadores relativistas, quienes se apoyan en múltiples métodos inductivos a fin de poder estudiar las realidades sociales desde sus propias complejidades. En lugar de apoyarse en teorías existentes y desde ahí deducir las realidades sociales, el relativismo busca que la teoría sea construida desde las prácticas cotidianas de los investigados. Al no partir de teorías preestablecidas, es posible extraer las denominadas “teorías implícitas” que, al sistematizarse, permiten formular nuevos planteamientos teóricos que dan cuenta de la cotidianidad de los investigados.

Rol del investigador

Buscando ser objetivos e imparciales, a los investigadores positivistas se les exige alejarse del objeto de estudio a fin de evitar sesgos, tanto en el planteamiento del problema de investigación como en su desarrollo. Al alejarse, se supone que los investigadores no podrán incidir en los hallazgos y, por ello, se les prohíbe que tomen parte activa en la recopilación de la información con la que resolverán el problema de investigación planteado. Asimismo, se les instruye a quienes recolectan la información con una serie de prácticas concebidas para evitar que aspectos como el tono de voz, los gestos y la ayuda a los investigados influyan en las respuestas proporcionadas por los participantes en la investigación.

Dado que el investigador relativista debe ver la realidad social desde la perspectiva de los investigados, está obligado a sumergirse en tales circunstancias de tiempo y de lugar. Para ello, debe aprender a desprenderse de sus preconcepciones y saberse un instrumento de recopilación de información y no, simplemente, un conductor de la misma. Su visión deberá ser separada de lo que observa, de lo que indaga, de lo que analiza y, sobre todo, de lo que interpreta. Este proceso de inmersión le permitirá ir acumulando la información necesaria para resolver el problema de investigación.

Criterio de investigación

Teniendo en cuenta que el positivismo busca poner a prueba las teorías existentes a través de la formulación de hipótesis de investigación, exige que sus datos tengan una reveladora conexión entre las variables de causa y efecto, así como que posean la cabida de representar sus resultados con discutible valor de confianza (Páramo, 2000). Dicha información se valida recurriendo a sofisticadas técnicas estadísticas bastante desarrolladas para demostrar que cada constructo tiene su significación estadística mínima. Existe al respecto una inmensa batería de indicadores con los cuales se busca asegurar que lo que se está midiendo es lo que se quiere medir y que los resultados pueden ser extrapolados a la población a la que pertenecen los investigados.

Por su parte, los métodos relativistas se esfuerzan de manera significativa para que lo que se afirma como “lo descubierto” (como resultado del proceso de investigación) corresponda lo más fielmente posible con la realidad estudiada. Esta “fidedignidad” se demuestra mediante el aporte de evidencias textuales, sonoras, gráficas, pictóricas o fílmicas, tomadas directamente de la realidad social en estudio. De esta manera, se pretende que cada afirmación tenga un respaldo innegable de lo tomado por los investigadores en el momento de recopilar la información y que, además, pueda ser contrastada con otros miembros del grupo social o por expertos estudiosos del fenómeno en cuestión. Dicho esto, la información les proporciona a las investigaciones un creíble grado de verosimilitud con el que se sustentan los hallazgos.

Relación con la teoría

Las investigaciones positivistas parten de la teoría existente, sistematizada en modelos cuyo propósito fundamental es validarla, ponerla a prueba en el marco de determinado contexto. Por ello, todas estas investigaciones están precedidas de profundos y rigurosos marcos teóricos que sirven no solo para establecer las hipótesis y los instrumentos de recopilación de los datos, sino —y sobre todo— para interpretar los resultados obtenidos. Los hallazgos son discutidos con los autores sobre los que se ha basado la investigación.

En contraste, la investigación relativista pretende formular teorías a partir de las realidades sociales estudiadas. Para lograrlo, los investigadores aprenden a extraer de la vida cotidiana de los investigados los modelos en los que ellos se apoyan de forma implícita para llevar a cabo sus propias prácticas. Esta característica no significa que la investigación relativista sea “ateórica”, (sin teoría previa), sino que el uso que hace de la teoría es diferente. La teoría existente sirve para contrastar los hallazgos que vayan surgiendo y no para ser validada. Esto evita que se declare el descubrimiento de una nueva teoría sin que ello sea así.

Empleo de conceptos

Los conceptos a utilizar en una investigación positivista deben ser medibles porque todo aquello que no se puede medir no existe (Hirschman, 1990; 1992). Como se busca validar las teorías existentes, todo constructo tiene que ser medible e, indefectiblemente, ligado a la teoría en cuestión. Así, se han construido escalas de medición con las cuales se han venido estudiando complejos conceptos que han terminado siendo irreales, dado que existen un sinnúmero de aspectos humanos difíciles y bastante complejos como para visualizarlos desde una escala numérica o semántica. Si bien es cierto que ello ha facilitado la medición y el procesamiento matemático de las características demográficas o emocionales de una población, los resultados no siempre expresan con contundencia la realidad vivida al interior de determinado grupo social. Se ha recurrido a múltiples escalas de diferente complejidad —desde las univariadas a las multivariadas—, con las que, a través de diferentes medidas (chi cuadrado, pruebas z, pruebas t) (McDaniels y Gates, 1999), se busca asegurar que las hipótesis gozan de toda la credibilidad una vez recopilados los datos. Análisis discriminantes, análisis factoriales, análisis de varianzas, análisis de covarianzas, regresiones múltiples, modelos de ecuaciones estructurales, son algunas de las técnicas puestas al servicio de las investigaciones cuantitativas.

Por el contrario, desde el relativismo se busca captar los significados que los miembros de un grupo social le asignan a determinado fenómeno en estudio. Los conceptos que se plantean como hallazgos se estructuran a partir de lo que para los miembros de un grupo social connotan sus propias prácticas. En lugar de intentar cuantificar sus hallazgos, los relativistas hacen esfuerzos para comprender cada hecho desde la perspectiva de los investigados, entendiendo que para ellos cada acto social o individual ha sido originado, aceptado, promovido y defendido en el seno de sus propias dinámicas de interacción. Se niegan a asignarle a cada categoría una cifra que le proporcione mayor credibilidad a los datos. Prefieren que cada implicación social tenga un sustento en la realidad estudiada y no en refinadas teorías.

Formas de los datos

Como se quiere medir todo lo socialmente existente, los datos de las investigaciones positivistas adquieren forma numérica de acuerdo con los parámetros de procesamiento y la comprensión cuantitativa. Se rigen por las leyes matemáticas y las significaciones estadísticas con las cuales pretenden darle un sentido de credibilidad, rigurosidad y cientificidad.

Los relativistas recurren a descripciones textuales tomadas ya sea de las entrevistas realizadas a los investigados o de los rigurosos protocolos de observación traducidos en fotos, audios, imágenes, videos, gráficas, figuras, cuadros sinópticos. El instrumento de presentación de los resultados es la palabra o las cadenas lingüísticas con las cuales se quiere evidenciar de forma fidedigna el lenguaje y el pensamiento de los investigados. La denominación de las categorías es fiel reflejo de la forma de hablar, de pensar, de actuar y hasta de soñar de los investigados.

Métodos de análisis

El análisis positivista se limita a poner en juego los indicadores que matemáticamente precisen las relaciones entre los datos y su nivel de significación estadística que, de acuerdo con las sofisticaciones tecnológicas, señalan que una investigación es rigurosa o no. El mayor esfuerzo se concentra en determinar si existe suficiente evidencia para rechazar o no una hipótesis, no para determinar su grado de verdad o de falsedad, ni para probarla o no.

El análisis relativista se apoya en la evidencia heurística que se va descubriendo a medida que la investigación avanza. El proceso de investigación exige ir acumulando datos que van surgiendo en la medida en la que el proceso de estudio se va consolidando. Ello produce incertidumbre dado que al inicio no se tiene una idea precisa ni del tiempo en el que se desarrollará la investigación ni del número de personas que serán entrevistadas u observadas, así como tampoco de los datos que se irán incorporando. Este proceso heurístico permite ir “escuchando los datos” que van emergiendo a medida que se va profundizando en la detección de las complejidades de la situación en estudio.

Tipo de hallazgos

Los hallazgos de las investigaciones positivistas se limitan a confirmar las relaciones entre las variables consideradas, establecidas todas ellas a través de la teoría formal. Así, los resultados no pueden superar los límites impuestos por la teoría sobre la que se han formulado todas y cada una de las hipótesis puestas en consideración. Esto limita el aporte científico en el marco de una realidad determinada al abstraerse de las circunstancias propias del hecho social estudiado.

Los resultados que producen las investigaciones relativistas se basan en las interpretaciones de la realidad social según el dinamismo social imperante en el contexto en el que se desarrolló la investigación. Al apoyarse en la interpretación, los resultados solo tienen validez en el marco de esa misma realidad en la que fueron descubiertos. Aunque estos no se pueden generalizar de forma estadística, sí es posible hacerlo de forma categórica.

2. La investigación cualitativa

Una de las grandes dificultades para precisar el concepto de “investigación cualitativa” se basa en que desde diversos paradigmas se han incluido todo tipo de categorías conceptuales para dimensionar su complejidad. Para los más simplistas, la investigación cualitativa solo hace referencia al uso de “cualidades” de los fenómenos estudiados y, por tanto, no se requiere mayor experticia para abordarla. Para los defensores del paradigma positivista, la investigación cualitativa solo debe abarcar los “análisis cualitativos” de fenómenos cuantitativos y, por ello, solo debe ser vista como un ejercicio complementario a los hallazgos cuantitativos de las variables en estudio.

Son pocos los académicos que han aceptado —bien sea por desconocimiento o no— que la investigación cualitativa es asociada a una investigación naturalística en una aproximación de comprender lo descubierto sin intervenir en ello (Guba, 1978). En tanto que goza de la rigurosidad y la robustez de las investigaciones científicas, las múltiples aproximaciones metodológicas —tales como etnografía o fenomenología, por dar un ejemplo— son tan científicas como las investigaciones positivistas. Ya en 1969 se le expidió la “carta de defunción” (Echeverría, 2003) al denominado “método científico” como el único mediante el cual se podían estudiar los fenómenos sociales.

Al estar orientada al descubrimiento de las realidades sociales, la investigación cualitativa evita las consabidas intervenciones o manipulaciones de datos, en contraste con los positivistas que, con el fin de poder validar la teoría en la que sustentan las relaciones de las variables estudiadas a través de la modificación de los niveles de significación estadística, dan resultados más ajustados a la realidad. En su denodada intención de no rechazar la hipótesis nula puesta en consideración, se cometen desaciertos epistemológicos que han alejado sus hallazgos de las realidades estudiadas.

En abierta oposición al paradigma positivista dominante, la investigación cualitativa es concebida como la aproximación epistemológica que permite que los hechos sociales sean estudiados desde su propia complejidad y no desde manuales conceptuales preestablecidos. La teoría existente solo sirve para contrastar los hallazgos que van surgiendo a lo largo del proceso y no para eliminar las evidencias que contradigan los postulados y los modelos teóricos estructurados en realidades sociales distintas. Así, el contexto y el momento histórico adquieren un valor de gran significación, dado que es en determinado entorno en donde se realizan los comportamientos de los miembros de una población. Conductas que pueden ser radicalmente diferentes a aquellas que se concretan en situaciones similares o, incluso, en el mismo entorno, pero con condiciones sociales esencialmente diferentes. No puede olvidarse que son las personas las que actúan y ellas, en tanto seres humanos, pueden ir cambiando sus comportamientos influenciadas por factores externos que impactan sus decisiones de manera diferente.

Estas características básicas de las investigaciones cualitativas exigen investigadores altamente tolerantes a la incertidumbre y a la ambigüedad, que estén dispuestos a “escuchar los datos” que vayan emergiendo, ordenándolos y dándoles el sentido que corresponda con lo estudiado. Así, se requieren investigadores open mind que tengan la capacidad de asombrarse ante lo nuevo, de no dar todo por natural, de seguir la pista de lo inesperado, de dejarse llevar por senderos nunca explorados, de fijarse en detalles que, por imprevistos, puedan pasar desapercibidos.

La investigación cualitativa, en síntesis, obedece a una concepción del mundo en la que sus complejidades se explican desde el interior del investigador y su vasta capacidad de comprensión de las realidades sociales estudiadas. Su función esencial es descubrir lo inexplicable de los comportamientos humanos enmarcados en determinado contexto, que no solo le da sentido a lo que como miembros hacen, sino que le proporciona al investigador los elementos de información para dimensionarlos en su justa extensión.

Siguiendo a Miles y Huberman (2003), las siguientes son las características de la investigación cualitativa desarrollada en escenarios naturales:

•Se requieren contactos prolongados e intensos enmarcados en la vida cotidiana de los investigados.

•Se busca una comprensión integral de la lógica y la estructura del contexto de estudio.

•Deben captarse las percepciones de los actores más que imponer la lógica del investigador.

•Se impone el respeto a los hallazgos sin desviar la esencia de lo observado por el investigador o por lo expresado por los investigados.

•Se debe dar cuenta de la forma en la que los investigados y administran sus situaciones cotidianas.

•El énfasis debe ser puesto en aquellas interpretaciones que tengan más fuerza teórica o sean más consistentes con la misma investigación.

•Los instrumentos iniciales de recopilación de información son poco estructurados.

•El investigador mismo es quien recopila los datos del estudio.

•Las palabras son la principal base del análisis realizado, las cuales pueden ser ensambladas, reagrupadas o repartidas en expresiones que reflejen la realidad estudiada.

Rigor en la investigación cualitativa

Una de las principales críticas que ha recibido la investigación cualitativa está relacionada con su rigor y rigurosidad científica. Basados en el paradigma positivista, para el cual se han diseñado y aceptado indicadores cuantitativos, la investigación cualitativa ha sido considerada de menor rango, asociándola incluso tan solo con una “investigación exploratoria” que requiere ser “validada” por indicadores estadísticamente significativos. Con sus resultados, se busca formular las hipótesis que, al someterlas al escrutinio de los datos, sí permitirían arribar a conclusiones creíbles y válidas, propias de la investigación científica. Ello ha generado los llamados “estudios cuali-cuantitativos”, poniendo un contundente énfasis en lo cuantitativo como el único paradigma válido.

Esta postura, asumida por algunos investigadores, demuestra un claro desconocimiento de la rigurosidad y robustez de las investigaciones cualitativas y el impacto que ellas han tenido en el desarrollo de las ciencias sociales y humanas. Su aporte es tan científico como el proporcionado por las investigaciones positivistas. Si sus exigencias científicas no tuvieran el nivel requerido por la producción y creación de nuevos conocimientos, no existirían doctorados en los cuales la investigación cualitativa ha sido considerada como requisito para obtener el grado de muchos candidatos que han optado por esta postura epistemológica en el desarrollo de sus trabajos de tesis doctoral.

Las dificultades para profundizar y precisar los límites de este debate se deben, en parte, a lo que argumenta Devers (1999):

•No hay acuerdo ni unanimidad en lo que es y lo que significa la investigación cualitativa.

•Existen múltiples términos para designar lo “cualitativo” y ello ha generado contradictorias versiones que no han logrado consensos que puedan ser compartidos por todos los interesados. Mientras para unos es un paradigma independiente, autónomo y con sus propias reglas de operación, para otros es tan solo una categoría que debería ser parte de los análisis cuantitativos.

En medio de este debate se han erigido diversas posturas respecto a la posibilidad de establecer una interacción entre los dos paradigmas que sustentan epistemológicamente los dos tipos de investigación: cuantitativa y cualitativa. Según Creswell (1994), las posibilidades son tres:

a.La investigación cualitativa y la cuantitativa son mezclables.

b.Son inseparables.

c.Son irreconciliables (p. 51).

Más allá de la discusión académica sobre cuál posición adoptar frente a la utilización de un tipo de investigación u otra, los argumentos han girado alrededor de la confiabilidad y validez de una y otra. Los defensores relativistas se quejan del uso de parámetros positivistas para evaluar el resultado de su trabajo, haciendo relevante que los indicadores aplicados no corresponden con la naturaleza epistemológica de las investigaciones cualitativas. No aceptan que se les mida con criterios que son extraños a su visión de cómo desarrollar el estudio de los múltiples hechos sociales contextualizados y en función del momento histórico en que suceden (Altheide y Johnson, 1998; Leininger, 1994). En este sentido, deberían adoptarse otros criterios más acordes con el proceso que realizan (Lincoln y Guba, 1985; Leininger, 1994).

Por su parte, Guba y Lincoln (1989) han propuesto cuatro criterios basados en la confianza para que el trabajo cualitativo sea evaluado: credibilidad, transferibilidad, dependencia y confirmatoriedad. Para ello, sugieren recurrir a estrategias tales como: chequeo con codificación, categorización, confirmación con miembros de la población estudiada —member check — juicios de auditoría, corroboración estructural, análisis de casos negativos (Guba y Lincoln, 1981; Guba y Lincoln, 1982; Lincoln y Guba, 1985; Lincoln, 1995).

La autenticidad fue propuesta por Guba y Lincoln (1989) como único criterio constructivista para evaluar la calidad de cualquier investigación cualitativa. Guba (1981) indicó que algunas reflexiones eran antiguas y correspondían ser utilizadas como un conjunto de guías más que como otra ortodoxia (Guba y Lincoln, 1982). Diferentes atributos de sus juicios tienen, de hecho, aspectos esenciales para el progreso de estándares obtenidos para valorar la eficacia de la investigación cualitativa (Páramo y Ramírez, 2017).

Diversos enfoques de investigación cualitativa

La riqueza de enfoques propios de la investigación cualitativa ofrece una amplia gama de abordajes de múltiples problemas asociados a distintas ciencias sociales y humanas. Patton (2002) propuso una clasificación de cuya acepción se hace, a continuación, una breve descripción:

•Etnografía. Es el método básico de la Antropología y aborda la problemática de investigación alrededor de la cultura y sus múltiples expresiones y componentes: tradiciones, costumbres, creencias, leyendas, mitos, rituales, patrones, códigos, simbologías, entre otros. Se ve al hombre como un ser social que vive en comunidad y necesita de sus semejantes para poder existir y realizarse como parte de un conglomerado humano.

•Introspección personal subjetiva (IPS). Conocida también como auto-etnografía, recurre al propio investigador como fuente principal o única de datos. Como género autobiográfico, sustenta sus resultados en las experiencias de vida del investigador (Holbrook, 1989). La gran diferencia con la Etnografía es que no estudia al “otro”, sino a “sí mismo”; ello exige del investigador significativas dosis de honestidad, responsabilidad y compromiso con el proceso (Wallendorf y Brucks, 1993; Holbrook y Kuwahara, 1998).

•Constructivismo. Se ha concentrado en estudiar las múltiples y casi infinitas realidades tejidas por los miembros de una comunidad, así como las implicaciones que tales realidades creadas por consenso tienen sobre sus vidas y las cotidianas relaciones que mantienen entre sí. Acuden a las construcciones lingüísticas generadas y utilizadas en el seno de un grupo que las demanda para mantenerse en interacción, en función de sus propias necesidades y demandas humanas (Patton, 2002). Así, el constructivismo es relativo, de forma ontológica relativa y epistemológicamente subjetivo (Guba y Lincoln, 1990).

•Fenomenología. La fenomenología “indaga por lo natural de un fenómeno que hace que una cosa sea lo que es y sin la cual no sería lo que es” (Van Manen, 1990). A pesar de hablarse mucho de ella, existe gran confusión sobre lo que la fenomenología significa. A través de su historia ha sido vista como una filosofía (Husserl, 1967), como una teoría interpretativa (Denzin, 1978; Denzin, y Lincoln, 2000), como una perspectiva analítica (Schütz, 1964) y como la mayor tradición cualitativa (Creswell, 1994). Dedica parte de sus esfuerzos a estudiar a las personas describiendo sus cosas y experimentándolas mediante sus propios sentidos. Parte del hecho de que solo quien experimenta algo tiene autoridad para hablar de ello; lo demás es pura especulación (Moustakas, 1994).

•Etnometodología. Desde este enfoque se concentran los esfuerzos en estudiar las formas en como las personas se organizan cotidianamente en sus escenarios naturales, con sus prácticas rutinarias, y cómo obtienen sus conocimientos de sentido común (Wolf, 1982). Propuesta por Garfinkel (1967), se ha desarrollado alrededor del estudio de las estructuras formales ocultas tras los actos cotidianos que se desarrollan sin mayores complicaciones y, en consideración para las acciones más frecuentes, la atención es regularmente otorgada a los sucesos extraordinarios (Garfinkel 1967).

•Interaccionismo simbólico. El interaccionismo simbólico percibe el proceso de concesión de símbolos en un lenguaje hablado o escrito y la conducta en la interacción social (Martínez, 2004; Blumer, 1954; 1966; 1969). Se sostiene que toda la interacción de los seres humanos recurre a la simbología que se comparte y, además, que la realidad social está compuesta por las formas utilizadas por los miembros de determinado grupo social para presentarse a sí mismos ante los demás (González, 2004). Por ello, cualquier esfuerzo por comprender lo que vive cada individuo siempre debe hacerse desde su propia posición y no desde su exterior, considerando, adicionalmente, los lugares, las situaciones y los tiempos. El interaccionismo simbólico detalla tres orientaciones claves:

•1) Los individuos proceden en concordancia con la naturaleza del mundo y de otros seres de su contexto sobre la base de los significados que estos tienen para ellos. 2) Estos significados se derivan de la interacción social que se da entre los individuos. Surge allí una comunicación, que es esencialmente simbólica, pues se compone del lenguaje y otros símbolos; es más, al comunicarnos creamos símbolos significativos. 3) Estos significados se establecen y modifican por medio de un proceso interpretativo (Blumer 1969, p. 12).

Los significados son usados y revisados como instrumentos para la guía y formación de la acción (Páramo, 2007).

•Hermenéutica. La base de este enfoque es la interpretación en sus diferentes expresiones. Ella genera el marco para dimensionar el contexto y la intención original de los actos de comunicación con los cuales es posible interpretar historias, leyendas y otros textos. Apoyados en la hermenéutica, las manifestaciones verbales o escritas del lenguaje deben verse como auto-interpretaciones adaptadas a los contextos de la vida de cada uno. Sirve también para que cada persona encuentre el trasfondo social con el cual pueda interpretar el comportamiento de sus semejantes. Las circunstancias vitales de cada persona tienen un sustento en la historia y en el contexto de la comunidad a la que se pertenece. Para ello, se requiere un proceso de iteración del texto, imagen, foto y video para interpretar y reinterpretar en función del entorno y de la experiencia individual (Thompson, Pollio y Locander, 1994).

•Análisis narrativo. Se basa en que los patrones culturales y sociales se encuentran contenidos en piezas narrativas hechas por un individuo dado que, a través de su propia experiencia, él refleja lo vivido al interior de un grupo social determinado. También se utilizan historias de familia, notas suicidas, grafitis y literatura de no ficción. Estas narrativas están influenciadas por factores fenomenológicos sintetizados en la comprensión de las experiencias vividas y las percepciones detectadas a lo largo del texto analizado. La literatura ha sido utilizada como recurso pedagógico para enseñar ciertas temáticas de mercadeo (Páramo, 2002; 2007) dado que en ella se delinean fundamentos del ser humano, además de que su autor refleja parte de la realidad que ha vivido.

•Semiótica. Al ser entendida como la ciencia de los signos, su dominio de trabajo e investigación está conformado por el lenguaje natural o artificial. Para algunos, es conocida como semiología (Saussure) y, para otros, como semiótica (Peirce). Las dos acepciones tienen el mismo origen: provienen del griego semenion (signo) y se emplean hoy como sinónimos. Ambas aproximaciones permiten estudiar el significado que tienen, por ejemplo, los colores o las señales de tránsito que han variado de acuerdo con el contexto. Mientras en algunos contextos el color ámbar significa “disminuir la velocidad”, en otros implica acelerar antes que semáforo muestre el otro color.

•Teorías de base fundamentada, fundada. Se focalizan en la generación de teorías o en el refinamiento de algunas de ellas. Se recurre al método comparativo constante, a los muestreos teóricos —no se sabe el tamaño de la muestra antes de hacer el trabajo de campo— y a la evaluación los conceptos emergentes (Glaser y Strauss, 1967). Se basa, de manera taxativa, en estrategias inductivas de desarrollo teórico.

Diseño de la investigación cualitativa

Más allá de las sensibles diferencias epistemológicas entre las investigaciones cualitativas y las cuantitativas, la amplitud y la profundidad de una y otra alejan de forma notoria los paradigmas en disputa. El enfrentamiento por la visión de mundo implícita en sus planteamientos lleva a que las investigaciones cualitativas se inclinen por buscar una mayor profundidad en los temas que abordan, en detrimento de una generalización estadística típica de las investigaciones cuantitativas. Ello no significa que el paradigma relativista renuncie a la generalización de sus hallazgos; solo que, al hacerlo, tiene en cuenta los límites que el mismo contexto le impone. Descubre categorías conceptuales que se encuentran en el hecho social estudiado y que le sirven como mecanismo de interpretación de la realidad en cuestión. Hace, adicionalmente, un particular esfuerzo por fijarse en los detalles, siempre en procura de dimensionar las especificidades del entorno que arropa a sus miembros. Evita como sea el establecimiento de categorías predeterminadas porque ellas constriñen la libertad de ver lo que los datos muestran y que superan cualquier marco teórico existente (Patton, 2002).

El hecho de apoyarse en un “va-y-viene”, entre los datos que emergen del proceso investigativo y los análisis e interpretaciones que se van configurando casi simultáneamente, permite que la investigación cualitativa se dedique a comprender el comportamiento humano de los investigados en el marco de sus propias acciones sembradas en la cotidianidad de sus existencias. Ello facilita el lento pero seguro proceso de acumulación de evidencias, con las cuales se va logrando una cabal interpretación, desde la perspectiva de los actores, del hecho social estudiado. Así, las unidades de análisis pueden ser bastante variadas y hasta opuestas entre sí, tales como: individuos, grupos, vecindarios, comunidades, ciudades, estados, culturas e, incluso, naciones.

Como es un proceso acumulativo de los hallazgos, con los cuales se van delineando la estructura y sus lógicas de interacción, es imposible apoyarse en reglas inflexibles para la definición del tamaño de la muestra antes de ir al campo a recolectar la información. La cantidad total de unidades de información consideradas depende siempre de la dinámica de la misma investigación. Es el proceso de recolección, análisis e interpretación de los datos el que finalmente determinará el grado de saturación de los hallazgos y, en consecuencia, la cantidad de personas entrevistadas y observadas.

Esta característica de la investigación cualitativa causa dificultades a los ortodoxos de la investigación en ciencias sociales, quienes se han acostumbrado a tener todo preestablecido: tamaño de la muestra, mecanismo aleatorio de selección de los participantes, códigos y programas de computador para procesar los datos, esquema de análisis y de interpretación. En contraste, los investigadores cualitativos están habituados a recopilar los datos, analizarlos, compararlos con los hallazgos previos, interpretarlos, generar códigos conceptuales que reflejen lo obtenido y, sobre todo, ir bosquejando en su mente el rompecabezas del hecho social estudiado.

Recolección de datos cualitativos

El proceso de recopilación de datos no es lineal. Estos van surgiendo en la medida en que la investigación cualitativa avanza. La duración y el ritmo están en función de la misma dinámica generada en el escenario natural de comportamiento de los estudiados. La necesidad de sumergirse en la realidad estudiada, a fin de descubrir lo que se encuentra detrás de los actos sociales en cuestión, exige la utilización de técnicas de recopilación que consideren la interacción —abierta u oculta— entre investigadores e investigados.

Para la recopilación de los datos que lentamente van siendo transformados en información, Patton (2002) propone tres técnicas para el desarrollo de una investigación naturalística, asociadas a tres procesos intelectuales: mirar, preguntar, analizar. Para mirar se utiliza la técnica de la observación —participante, no participante—; para preguntar, se recurre a las entrevistas en profundidad —estructuradas, semi-estructuradas, no estructuradas—, y para analizar, se apoya en el estudio y análisis de documentos y de bases de datos que registren directa o indirectamente el hecho social investigado. Todas estas técnicas sirven de insumo y, desde diferentes perspectivas, contribuyen al desarrollo de cualquier enfoque de investigación cualitativa con la deliberada intención.

Análisis e interpretación de datos cualitativos

Una sustancial diferencia entre la investigación cualitativa y la cuantitativa es el proceso de análisis e interpretación de los resultados. Mientras en el paradigma positivista primero se completa todo el trabajo de campo y luego se pasa a su interpretación estadística y teórica, en la investigación cualitativa estos procesos son simultáneos. Para ello, es necesario: a) condensar los datos, b) presentarlos y c) verificarlos y elaborarlos de acuerdo con los hallazgos que vayan emergiendo. En la figura 2 puede apreciarse esta característica que le imprime una particular dinámica de bola de nieve al proceso de acumulación de evidencias que van siendo evaluadas en categorías conceptuales que sirven para comprender las complejidades inmersas. Esta dinámica facilita la incorporación de nuevos elementos que pueden ir consolidando el proceso o que pueden redirigirlo hacia un rumbo que inicialmente nunca fue considerado.

Figura 2. Componentes del análisis de datos: modelo de flujos


Fuente: tomado y modificado de Miles y Huberman (2003).

Conclusiones

•No rechazo a los números.

•Haber hecho una pormenorizada relación de las implicaciones académicas y prácticas de las investigaciones cualitativas, enfatizando su abierto antagonismo con los planteamientos positivistas cuantitativos, es haberse aproximado a la realidad de los seres humanos que han estructurado sus vidas en un continuo proceso de interacción y de acuerdo con las reglas explícitas o implícitas de su entorno, que constriñe o facilita su accionar. Significa haber desnudado las preconcepciones existentes frente a la supuesta falta de rigurosidad y robustez de sus enfoques más representativos, en desmedro de su seriedad y responsabilidad social. Se ha hecho frente a los ataques muchas veces infundados de quienes se han acostumbrado a contemplar el mundo por el mismo agujero estrecho de una caja mágica, desde la cual se quiere parametrizar cada acto humano bajo la sombrilla de una supuesta imparcialidad y objetividad epistemológica, como si los actos humanos no estuvieran impregnados de una subjetividad propia de su condición de seres sociales y culturales.

•El carácter naturalista de las investigaciones cualitativas no les resta credibilidad a sus hallazgos; menos aun cuando se trata de reflejar las complejidades inmersas en la cotidianidad de los seres estudiados. El acercarse al territorio de estudio, con la mente abierta y el intelecto aguzado para captar cualquier señal producida por los datos que van emergiendo, no puede más que producir un alto nivel de confiabilidad que arroja visos de credibilidad y verificabilidad que merecen ser destacados en cualquier debate académico.

•Sumergirse en la realidad en estudio no implica, como algunos lo afirman, que los investigadores cualitativos desprecian el valor de las cifras y los registros estadísticos, ni (lo que es peor) que desconocen la potencialidad de los mismos. La investigación cualitativa también recurre a las bases de datos y a la simbología inmersa en los datos cuantitativos, solo que no los utiliza para proyectar de forma fría y matemática el comportamiento futuro de los actores estudiados. Prefiere retroceder en el tiempo para que, al comparar las conductas con el presente, sea posible encontrar los patrones de comportamiento que, al tender a repetirse en el futuro, facilitan cualquier intervención en la sociedad.

•Es claro que la investigación cualitativa reclama la participación de un investigador distinto, más sensible, más humano, pero sobre todo con una alta tolerancia a la ambigüedad y a la incertidumbre que el proceso trae consigo. Dejarse conducir por los datos y permitir ser convertido en el principal instrumento de recopilación de información implica desconectarse de las preconcepciones que el investigador haya forjado después de sus profundas revisiones teóricas y conceptuales como actividades previas al trabajo de campo. Significa romper la inercia del investigador que todo cree saberlo y que tan solo busca que sus investigados ratifiquen sus juicios previos. El investigador cualitativo reclama la participación de los investigados y, para ello, debe asumir una actitud humilde e inteligente con la cual pueda generar empatías —activas o pasivas— con los investigados y, con ello lograr, que estos le proporcionen la información requerida.

•Dado que la investigación cualitativa es la aproximación epistemológica que aborda los hechos sociales en determinado contexto, permite finalmente que los contextos latinoamericanos puedan ser estudiados desde ellos mismos y no desde las miradas que han sido establecidas en otras latitudes. Sus bondades están a la orden del día de los investigadores interesados en conocernos más y con mejores perspectivas de saber quiénes somos y qué queremos como nación y como región.

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Fenomenología
(Phenomenology)

Andrea Porras Páez

¿Cuáles son los orígenes del método y sus principales representantes?

El estudio de los fenómenos sociales desde la fenomenología como método tiene sus raíces en la filosofía, ciencia que propende por explicar el mundo real desde la conciencia: de esta nace la fenomenología para entender los significados, las estructuras y la esencia que hay detrás de los fenómenos, a partir de lo que las personas o grupos de personas viven desde sus experiencias personales (Patton, 2002).

El origen del enfoque fenomenológico se remonta a la alegoría platónica de la caverna, en la que se manifestaba que aquello que las personas entienden por “realidad” es solo una sombra del fenómeno de la verdadera realidad; con esta primera fase se separa la realidad del fenómeno. El enfoque evoluciona en el siglo XVIII con Inmanuel Kant, quien definió al “fenómeno” como algo que aparece en la mente humana. Posteriormente, Hegel, en el siglo XIX, plantea la fenomenología como una manera apropiada de estudiar la ruta que toma la conciencia humana en el pasar de una conciencia natural a un conocimiento real (Converse, 2012).

La noción de “fenómeno” se extendió finalmente, incluyendo la noción de “pensamiento”, gracias a los aportes de Franz Brentano, quien también desarrolló el principio de intencionalidad, tan importante para el enfoque fenomenológico. Brentano sostuvo que todo acto de la mente estaba relacionado con un objeto e implicaba que todas las percepciones tienen significado.

Esta ruta histórica del pensamiento fenomenólogo dio paso a los máximos exponentes del método: Edmund Husserl (1859-1938) y Martin Heidegger (1889-1976). Otros contribuyentes esenciales fueron Max Sheler (1874-1828), con su principio de simpatía, y Alfred Schütz (1899- 1959).

A partir del principio de intencionalidad de Brentano, Husserl (1859-1938) plantea como objetivo de la investigación fenomenológica: entender el pensamiento humano y la experiencia a través de un estudio riguroso e imparcial de las cosas tal y como aparecen. Además, su noción de “reducción filosófica” (olvidar las preconcepciones de un fenómeno para experimentar su esencia pura) les permitiría a los investigadores acercarse al fenómeno sin prejuicios ni teorías o conocimientos previos, para poder enfocarse en lo “dado”, ir al fenómeno sin cambios e ir hacia las cosas mismas, tomando como cosas aquello que se presenta en la conciencia, pasando de la singularidad a la universalidad y la esencia (Converse, 2012). El entendimiento del fenómeno, a partir de la experiencia de quien lo vive, se busca con el objetivo final de describirlo.

Con Martin Heidegger (1889-1976) la fenomenología pone énfasis particular en el significado de ese entendimiento, con lo que se aclara que todo entendimiento es interpretación. Alejándose un poco de la idea de reducción filosófica o de preconceptos, hace alusión a una prevención real y consistente, poniendo de manifiesto que la manera en que se observa el mundo puede influir en el entendimiento del objeto de estudio. El ideal es lograr develar lo que se muestra y cómo se muestra, en cuanto a su esencia misma, desde la experiencia vivida de los involucrados en el fenómeno. Acudiendo a la pregunta ontológica “¿cuál es el significado del ser?” creía que el mundo era una parte esencial de nuestro entendimiento del significado del ser y que no estaba separado.

Heidegger también expone el círculo hermenéutico, concepto posteriormente desarrollado por Hans Georg Gadamer (1900-2002). Este explica que la naturaleza del ser nunca termina, es un proceso circular (mas no cíclico); por lo tanto, el significado del ser en el mundo también es circular. En este círculo hay interpretación; por ese motivo, antes de entrar en el círculo el investigador debe conocer sus preconcepciones, pues la interpretación toma lugar con el entendimiento del mundo del que el investigador es parte y el cual se dimensiona histórica, social y políticamente. Para Heidegger, todo entendimiento es interpretación desde una perspectiva particular y, para Gadamer, el texto y la conversación son también medios de interpretación (Martínez, 2004).

En resumen, es necesario indicar a Immanuel Kant (1724-1804), Gerg Whilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), Erns Mach (1838-1916) y Franz Brentano (1838-1917) como los precursores del método, y a Edmund Husserl (1859-1938) como su fundador. Otros practicaron el método no necesariamente apegados a la metodología de Husserl, como Max Sheler (1874-1828) y Martin Heidegger (1889-1976). Entre los seguidores de Husserl y Heidegger es posible mencionar a Edith Stein (1891-1942), Roman Ingarden (1893-1970), Aron Gurwitch (1901-1973), Alfred Schütz (1899-1959), Eugen Fink (1905-1975) y Herbert Marcuse (1898-1979). Finalmente, los trabajos fenomenológicos de otros como Hans Georg Gadamer (1900- 2002), Hannah Arendt (1906- 1975), Emmanuel Levinas (1906-1995), Jean Paul Sartre (1905-1980), Maurice Merleau-Ponty (1908- 1961) y Jacques Derrida (1930-2004) comparten un aire de familia dentro de un movimiento con ideas de Husserl y Heidegger.

¿Cuándo y para qué tipo de problemas de investigación escoger este método?

Al ser la fenomenología el tratado de los fenómenos, como metodología para el entendimiento y descripción de los mismos puede ser utilizada sobre todos aquellos acontecimientos y hechos sociales que le suceden a un determinado grupo social en lo cotidiano. Es un método de la sociología derivado de la filosofía que, como todos los métodos de investigación cualitativa, busca conocer los patrones de comportamiento de las personas con un rigor sistemático que garantice su cientificidad.

Para Husserl, un conocimiento científico genuino se apoya en evidencias internas y, a medida que estas se extienden, lo hace también el conocimiento. La esencia del fenómeno que se busca con este enfoque, aunque aparece en la intuición de los seres individualmente, no se reduce a ellos y, de cierto modo, es atemporal, ya que no corresponde a coordenadas de tiempo ni espacio; por lo tanto, la meta del investigador es alcanzar, por medio de la intuición de la esencia de los fenómenos, los principios generales.

Tal como Schütz (2003) afirma, no es posible comprender un fenómeno social sin reducirlo a la actividad humana que lo ha creado y a aquellos motivos que lo originan. Para la fenomenología, el mundo social o campo de acción es el lugar donde la cultura se desarrolla, el cual se organiza alrededor de un ser, una persona, de acuerdo a sus planes y significaciones, y no limita las posibilidades que implica para otras personas.

Se parte, en primera instancia, del sujeto como noción fundamental. El objetivo es comprender su realidad, su sentido común de las cosas, reconociendo que todo individuo está integrado a un mundo particular en el cual actúan otros objetos y otros semejantes que funcionan en las mismas dinámicas y circunstancias y, por lo tanto, hacen parte de su caudal de conocimiento (Schütz, 2003).

En el campo de las ciencias sociales y administrativas está legitimado que, entre otras exigencias, el conocimiento incluye la descripción. Esta es finalmente la que nombra y le da forma y vida a un fenómeno anteriormente desconocido. Es decir, para poder explicar un fenómeno humano es necesario comprenderlo, lo cual es posible si se tienen los datos de aquello que lo explica, lo hace existir y puede describirlo (Chanlat, 2002). Esta descripción es esencialmente el objetivo de la fenomenología y debe acompañarse, de igual manera, de una comprensión muy bien expresada y explicada.

Orrego (2009) estudia, por ejemplo, la dimensión humana de la administración desde la fenomenología, más específicamente el emprendimiento como una actividad del ser humano, como parte de lo que significa su esencia sin ser ajeno a su persona, porque en el ser interior es en donde se produce la convicción necesaria para enfrentar la acción exterior, encarnado en las incertidumbres de su contexto. Para alcanzar, entonces, la esencia del emprendimiento, se necesita analizar el acto de emprender como conducta concreta, conducta que ha sido formada en el mundo donde las personalidades interactúan y se unen por medio de relaciones, de tal forma que terminan por aprehender dicha realidad social. Cada persona, por medio de la sociabilidad, participa en un mundo que posee aspiraciones, valores y significados.

De igual forma, se puede aplicar en investigaciones psicológicas, sociológicas, educacionales (Martínez, 2004) y, como se ha expuesto, puede ser aplicado en las ciencias administrativas, ya sea para investigar un patrón de comportamiento común y experiencial como el emprendimiento o para entender problemáticas al interior de las empresas como el hurto calificado o la discriminación.

¿Cuáles son las condiciones óptimas para su aplicación?

Para poder realizar una descripción del fenómeno es necesario entender la experiencia vivida por la(s) persona(s); es decir, el significado, la estructura y la esencia que tiene para ellas. La fenomenología indaga por aquello que hace a algo ser lo que es y sin lo cual no sería lo que es (Van Manen, 1990). Es el estudio de cómo las personas experimentan, a través de sus sentidos, las cosas que viven, y la manera como las describen. Se enfoca en cómo las personas juntan los fenómenos experimentados y le dan sentido al mundo, desarrollando una visión del mismo. Lo importante es conocer lo que las personas experimentan y cómo interpretan el mundo (Paramo, 2006).

Se debe comenzar sin hipótesis, tratando de aminorar al mínimo la incidencia de las propias concepciones, ideas, intereses, teorías, y esforzándose por captar en su totalidad la realidad que le es presentada a la conciencia de manera vivencial.

Es fundamental que, del problema de investigación a abordar, se cuente con individuos que hayan experimentado el fenómeno. La fenomenología ha sido constantemente usada en la rama de la psicología y la medicina para la comprensión de fenómenos como enfermedades o trastornos; sin embargo, también ha sido utilizada en diversas ciencias sociales que se inclinan por el estudio del ser humano en sociedad (Martínez, 2004). En los casos en los que un individuo está impedido se prosigue a investigar con personas cercanas que tengan conocimiento e información sobre el fenómeno.

¿Cómo se aplica?
a) Inicios de la aplicación del método

De acuerdo con la orientación fenomenológica, antes de abordar el fenómeno de estudio se debe acudir a la clarificación de presupuestos con el fin de reducir el impacto de los mismos a un mínimo y tomar plena conciencia de aquellas ideas o juicios de valor que no pueden eliminarse. Estos proviene de las diferentes dimensiones humanas que componen a cada investigador y, como puntos de partida, pueden ejercer ciertos grados de influencia. En esta etapa se deben examinar los valores, las actitudes, las creencias, los presentimientos, los intereses, las conjeturas e hipótesis con las que los investigadores llegan a abordar el fenómeno de estudio.

b) Selección de los datos

Al ser la fenomenología una metodología de tipo descriptivo, los siguientes pasos son de gran valor y de ellos depende el lograr realizar una descripción correcta del fenómeno. La etapa descriptiva se compone de tres pasos: el primero de ellos es la elección de la técnica o procedimiento. Esta debe ser adecuada para realizar observaciones repetidas veces, por lo cual se recomienda grabar o filmar para que puedan ser escuchadas u observadas posteriormente por el investigador. Los procedimientos recomendados para la investigación fenomenológica son la observación directa participativa, la entrevista a profundidad y el auto reportaje:

•Observación directa o participativa: el investigador hace parte de la investigación (o lo simula) en los eventos vivos, recogiendo datos y tomando apuntes, evitando alterarlos con su presencia. Se realizan descripciones de las actividades, los comportamientos y las acciones de las personas en detalle. Asimismo, se presta gran atención al conjunto de procesos de interacciones sociales y a los procesos organizacionales que hacen parte de la experiencia humana a observar.

•Entrevista a profundidad: con un adecuado conocimiento de los sujetos en estudio. Debe estructurarse con anterioridad, pero no ser rígida. Esta nos proporciona citas directas sobre las opiniones, el conocimiento, las experiencias y los sentimientos de las personas objeto de estudio.

•Auto-reportaje: con una guía que contenga las áreas o preguntas a tratar.

c) Recolección progresiva de los datos

Una vez es seleccionada la técnica adecuada para la investigación, los siguientes pasos de la etapa descriptiva son:

•Aplicación del procedimiento o técnica seleccionada.

•Elaboración de la descripción protocolar.

El objetivo es lograr la descripción —lo más completa y no prejuiciada posible— del fenómeno de estudio, al punto de que refleje la realidad de cada sujeto, la manera como experimenta o vive los fenómenos, su mundo y su situación, de la forma más auténtica.

La aplicación de la técnica o procedimiento seleccionado debe caracterizarse por la observación y el registro de la realidad tal cual se presenta a los investigadores, los cuales necesitan lograr un equilibrio que requiere de aptitud, entrenamiento y autocrítica.

Se aplican las reglas de reducción para una observación más objetiva (ver Tabla 1), que han de funcionar como una alerta de la influencia de las ideas preconcebidas. Todo esto necesita de una concentración a profundidad y de una ingenuidad disciplinada. Se recomienda realizar una primera prueba piloto antes de proceder a agotar todos los procedimientos seleccionados.

Existen unas reglas de reducción positivas y negativas. Las reglas positivas indican que debe verse todo lo dado, observar la complejidad de las partes en toda su variedad y tener en cuenta que deben repetirse las observaciones las veces que sea necesario. Las reglas de reducción negativas incluyen tanto reducir lo subjetivo (sentimientos, prácticas, deseos, percepciones, sesgos etc.), como tener en cuenta las concepciones teóricas, pero al mismo tiempo excluir la tradición: el estado actual de la creencia, marcos teóricos e ideas aceptadas.

Posteriormente, se procede a la elaboración de la descripción protocolar para cada sujeto y, a continuación, en conjunto o agrupado al criterio del investigador, dependiendo de las categorías encontradas en el estudio del fenómeno. En este punto deben cumplirse cinco características esenciales de la descripción protocolar:

•Debe reflejar la realidad o el fenómeno como fue presentado.

•Debe ser lo más completa posible y sin omisiones de datos de relevancia al estudio.

•No debe contener elementos “proyectados por el observador”, ideas, prejuicios propios, teorías consagradas ni hipótesis plausibles.

•Debe recoger el fenómeno a describir en su contexto natural, en el mundo en el que se presenta, y las condiciones de su situación particular.

•Debe ser efectuada con una verdadera “ingenuidad disciplinada”.

d) Análisis de los datos

Para el análisis de los datos se recurre a la llamada “etapa estructural”. Se procede a realizar la lectura general de la descripción de cada protocolo y se pasa a delimitar las unidades temáticas naturales, determinando el tema central que domina cada unidad temática. Luego de que se tienen estas unidades, se expresan en lenguaje científico para pasar a integrar todos los temas centrales en unidades descriptivas. El resultado es un conjunto de estructuras particulares que se integran en una estructura general. Para finalizar el análisis se debe realizar una entrevista final con los sujetos del estudio.

El estudio de las descripciones protocolares se compone de siete pasos, seis de los cuales se hacen simultáneamente. Para llevarlos a cabo se necesita inmersión, apertura, y poner en marcha las reglas positivas y negativas explicadas anteriormente.

Paso 1. Lectura general de la descripción de cada protocolo

Se necesita sumergirse mentalmente en la realidad expresada, tratar de revivir los momentos y reflexionar; por esta razón, debe grabarse todo en la recolección de datos. Es necesario que el investigador tenga tolerancia a la ambigüedad y a la contradicción, además de resistencia para darle sentido a todo con rapidez y así poder lograr una idea general de todos los casos y observaciones. Se recomienda repetir varias veces los protocolos con “la mente en blanco”.

Paso 2. Delimitación de las unidades temáticas naturales

En la lectura de la descripción se ha de pensar y meditar acerca del posible significado que pudiera tener cada parte en el todo. Esto se hace con revisiones del protocolo, proceso en el cual hay que estar alerta a variaciones y a cambios de sentido (evasión). El resultado que se genera es un grupo de unidades constituyentes de una posible estructura; más que de pertenencia, es una cuestión de sentido.

Paso 3. Determinación del tema central que domina cada unidad temática

Se eliminan las repeticiones y redundancias en cada unidad temática. Se determina el tema central de cada unidad, aclarando su significado y relacionando unos temas con otros y con el sentido del todo. Se construye una frase breve y concisa que conserva el lenguaje del sujeto estudiado. Esta es una actividad eminentemente creadora en la que se alterna lo que los sujetos dicen con lo que significan en unidad al contexto. Tal como lo afirma Merlau-Ponty, “el hombre está condenando al significado”. Este proceso de fenomenología recurre a un grado de hermenéutica, en tanto que busca descubrir los significados teniendo como clave el estudio de las posibles intenciones. La metodología fenomenológica es dialéctica, por lo que se recurre de vez en cuando a cada sujeto para realizar aclaraciones.

Paso 4. Expresión del tema central en lenguaje científico

Una vez se ha determinado el enfoque o la temática de las unidades encontradas, se procede a expresar lo escrito en el tema central con un lenguaje técnico apropiado para el caso de estudio (ya sea psicológico, pedagógico, sociológico o cualquier otro que corresponda). En este punto, la pregunta clave es: ¿qué revela cada tema central?

En la tabla 2 se presenta un ejemplo del segundo, tercer y cuarto paso de esta etapa estructural para el análisis de datos.

Paso 5. Integración de todos los temas centrales en una unidad descriptiva

Este podría definirse como el corazón de la investigación. En este paso del análisis de datos se descubre la estructura o estructuras básicas de relaciones del fenómeno, una estructura Gestalt o forma que corresponde a la fisionomía individual que identifica ese fenómeno y lo distingue de los demás. En realidad, es un proceso algo espontaneo que despierta nuevos análisis, observaciones y reflexiones explícitas. Se puede comparar con la forma que toma la personalidad de alguien en nuestra mente. El ser humano es capaz de percibir una estructura aun antes de formularla de manera consciente.

Esta estructura debe ser fiel al protocolo; es decir, debe surgir de este, del análisis de intencionalidad (intenciones), y no de teorías explícitas; teniendo en cuenta que la intención con la que se persigue un objeto coordina y orienta muchas motivaciones, sentimientos, deseos, recuerdos, pensamientos y conductas.

Luego de que se formule esta estructura, se pueden identificar las principales propiedades o atributos, eliminando componentes no esenciales o sustituyéndolos por otros.

La clave para la permanencia, eliminación o inclusión de componentes es el reconocer si, al retíralo del análisis, la comprensión del fenómeno cambia en algún grado o no. De esta forma, se pueden encontrar componentes no esenciales, relativamente esenciales o de esencial necesidad. Estas conclusiones, finalmente, deben convalidarse con el protocolo.

Paso 6. Integración de todas las estructuras particulares en una estructura general

El resultado de este paso es la integración, en una sola descripción exhaustiva que encierra la riqueza del contenido, de las estructuras identificadas en los protocolos. Aquí la descripción debe ser sintética y completa, y puede expresarse a manera de afirmación y negación o de analogía y metáfora (siendo estas últimas dos las más riesgosas).

La descripción buscará determinar la fisionomía grupal que se logra al superponer la estructura de cada protocolo de fisionomía individual para identificar la estructura general del fenómeno-fisionomía común.

Es de rescatar que a lo universal no se llega mediante el análisis de elementos aislados de muchas cosas particulares, sino por medio del estudio a fondo de ejemplares, con el fin de descubrir la naturaleza que encierra. Es tener una intuición eidética, con la que se genera una visión intelectual del eidos (esencia), lo que hace que las cosas sean lo que son y no otra cosa.

Paso 7. Entrevista final con los sujetos del estudio

Así como todos los procesos deben ser fieles al protocolo, ya que este deber ser fiel a la información recolectada, se debe acudir nuevamente al carácter dialéctico de la fenomenología y verificar con la población de estudio que los resultados encontrados sí describan de la mejor forma posible el fenómeno desde la perspectiva de su vivencia. Para lo anterior, se deben realizar una o más entrevistas con cada sujeto para dar a conocer los resultados y recibir retroalimentación. Todo nuevo dato relevante que emerja ayuda a mejorar la descripción final del producto de la investigación, por lo que este proceso es de naturaleza cooperativa, lo cual lo hace dialógico y permite aclarar y perfeccionar el conocimiento logrado.

e) Conclusiones de la investigación con el método

La epoché, vocablo griego que denota un estado de suspensión del juicio, es lo esencial en el método fenomenológico. Por la epoché se vuelve la mirada al mundo de la conciencia para dirigirse hacia las cosas mismas, a su esencia o eidos. La esencia se encuentra en el ser de un individuo, constituyendo lo que es. Solo se puede captar la esencia con la intuición. La esencia significa aquello que es invariante, en medio de cambios, y esos aspectos invariantes pueden presentarse de formas objetivas, estructuras subjetivas, actitudes o vivencias (Fermoso, 1988).

Cada hombre vive y se desenvuelve en un medio en el que las cosas pueden ser experimentadas tal cual son en una ordenación espacio-temporal; aquí es donde la ciencia se origina y se convierte en presupuesto de todo conocimiento.

La reflexión fenomenológica emplea reajuste tanto al universo teórico (compuesto por prácticas, religión, prejuicios científicos, axiomas éticos, principios estéticos y lógicos, sistemas políticos, etc.) como a la actitud naturalista (el universo natural y espontáneo, cognoscible tal cual es), desprendiendo a la mente de prevenciones para acoger una condición fenomenológica con la cual la preocupación se concentra en las vivencias del pensamiento y en los objetos intencionales. Se diferencia la propiedad cuando se pasa a una reducción eidética, que supone un movimiento cognitivo activo y creador, el cual examina observar todo lo sucedido sin circunscribirse a aspectos diferenciales y sin omitir distorsiones; solo así se desentraña toda la complejidad de los objetos (Fermoso, 1988).

El abordaje fenomenológico termina cuando la investigación permite generar la comprensión y descripción del fenómeno de estudio, lo cual desemboca en la generación de nuevo conocimiento.

Presentación de los resultados

Al finalizar los procesos investigativos, los resultados deben discutirse con los diferentes investigadores para así contrastarlos, contraponerlos o complementarlos y, asimismo, comprender mejor aquellas potenciales disparidades o semejanzas entre los fenómenos o sus distintos elementos. De este modo, es probable alcanzar una significativa unificación y un enriquecimiento del “cuerpo de conocimientos” del área estudiada (Martínez, 2004).

Riesgos y oportunidades del método

La popularidad que alcanzó el método en sus orígenes y desarrollo generó confusión entre lo que puede referirse a la “Fenomenología”. En la actualidad, esta puede reconocerse como (Páramo, 2007):

•Una filosofía (Husserl, 1967).

•Teoría interpretativa (Denzin and Lincoln, 2000).

•Perspectiva analítica de ciencia social (Schütz, 1964).

•Mayor tradición cualitativa (Creswell, 1994).

El enfoque como método de estudio cualitativo para el entendimiento de los fenómenos, con su claro origen desde la filosofía, permite llegar a su esencia misma: aquello que logra hacerlos lo que son y sin lo cual no serían lo que son.

El método es netamente descriptivo y, aunque no es necesario que el investigador haya experimentado el fenómeno, sí es indispensable que lo hayan hecho los sujetos objeto de estudio, ya que solo se conoce lo que se ha vivenciado y las consideraciones de lo que tenemos consciencia. El entendimiento resulta del conocimiento de los fenómenos; no obstante, ese aprendizaje debe ser descrito, explicado e interpretado. Las experiencias nuestras en referencia al fenómeno no son las mismas que viven y contarán las personas objeto de estudio. Podemos saber cómo se siente ser despedido, pero no sabremos lo que siente otra persona al ser despedida si esta no nos lo dice y, aun cuando lo explique detalladamente, hay experiencias que no son comunicables a plenitud.

Los investigadores que decidan abordar el estudio de un fenómeno mediante este método deben contar con una formación que les permita realizar el trabajo de campo con la capacidad de que sus juicios de valor previos no distorsionen la comprensión de los fenómenos; para esto, se necesita además lograr un equilibrio entre aptitud, entrenamiento y autocrítica, así como una concentración a profundidad y una ingenuidad disciplinada. De igual forma, la reducción filosófica o prevención de los prejuicios es tan necesaria como imposible de realizar a plenitud porque siempre habrá riesgos interpretativos en el proceso de investigación, sin importar el método que se utilice para la misma. El investigador, además, no debe perder la capacidad de sorprenderse dentro de su ingenuidad disciplinada.

En el momento de la aplicación de las técnicas seleccionadas, el investigador debe tratar de no perturbar con su presencia la realidad auténtica, original y espontánea de los sujetos objeto de estudio. Además, este necesitará un alto grado de tolerancia a la ambigüedad y contradicción, así como resistencia a buscar darle sentido a todo con rapidez.

Se recomienda realizar un estudio piloto antes de aplicar todas las técnicas seleccionadas para la investigación.

No se debe confundir la fenomenología con la hermenéutica: entre las diferencias que existen entre ambas se resalta que la hermenéutica trata de inmiscuirse en el contenido y la dinámica del hombre a observar, investigando la estructura para obtener como resultado una interpretación coherente con lo encontrado, mientras que el método fenomenológico sigue los vínculos que construyen los individuos como resultado de sus propias vivencias, contemplando que estas poseen propiedades estrictamente personales y que no habría ninguna razón para poner en duda si la persona vivió o percibió las cosas tal como se considera que las vivenció.

Existen dos implicaciones, desde la perspectiva fenomenológica, que vale la pena discutir ahora ya que, a menudo, son confundidas al discutir los métodos cualitativos. La primera de estas implicaciones es la importancia de conocer la manera como las personas experimentan los fenómenos, pues así interpretan el mundo; la segunda, va más en el curso metodológico y consiste en que la única manera de poder conocer (tan directamente como fuera posible) cómo una persona experimenta un fenómeno es por medio de la entrevista en profundidad y de la observación participante. Estas son las técnicas de recopilación de la información con las que mejor se puede captar la esencia de los fenómenos.

El «so what» gerencial y académico

La fenomenología es un método que surge de la filosofía comprensiva. Su implicación más importante para la investigación a nivel organizacional es que esta no presenta una nueva visión de los datos observables, sino que presenta una “nueva forma” de ver lo que potencial y realmente es visible y que, a menudo, no se ve (Sanders, 1982).

La investigación con metodología fenomenológica y de perspectiva cualitativa en general debe ser estimulada entre los investigadores a nivel organizacional para revelar las más profundas estructuras de lo que se cree sobre los fenómenos, hechos o sucesos que se presentan en la cotidianidad laboral y gerencial.

La incapacidad que hasta ahora se ha tenido en investigación organizacional para sondear las “estructuras profundas” no se atribuye a la falta de voluntad de la Academia en participar en intensivas investigaciones ni a falta de erudición, sino a la ausencia de un método apropiado de investigación. Debido a que la fenomenología busca estudiar los fenómenos como se les conoce directamente, tal como son presentados a la conciencia, se cree que el análisis fenomenológico es una respuesta a este vacío metodológico (Sanders, 1982).

Es latente, entonces, la necesidad de utilizar un método cualitativo y un enfoque fenomenológico para el estudio de cuestiones de la organización, ya que con este se resalta, además, la percepción del trabajador (Castro, Padilla y Ramírez, 2009). El enfoque fenomenológico en la investigación organizacional puede servir para complementar resultados de investigaciones de corte cuantitativo; es decir, puede ser posible recoger simultáneamente información fenomenológica y datos cuantitativos de la misma organización, lo cual podría producir análisis más fuertes (Sanders, 1982).

Desde la fenomenología se pueden estudiar, por ejemplo, los delitos intra-empresariales, tal como lo realizó Agustina (2010), quien logra exponer una radiografía general de la forma de ser o fenomenología de los delitos (y otras conductas desviadas) que se cometen en el contexto empresarial. Otro ejemplo a nivel organizacional son las investigaciones de Castro, Padilla, y Ramírez (2009), quienes logran estudiar los grados de satisfacción laboral y las condiciones de trabajo, comparando una empresa multinacional y otra nacional en la ciudad de México (caso expuesto al final del capítulo).

Labraña (2006) también aplica investigación cualitativa de carácter fenomenológico. Este autor posee, dentro de sus objetivos, la identificación de lo percibido. La indagación la realiza a través de entrevistas en profundidad a los profesores de Historia y Ciencias Sociales de los establecimientos científico-humanistas dependientes del municipio de Concepción, Chile.

Un ejemplo por fuera del campo gerencial, en el que se abarcan dimensiones humanas innatas y presentes en la realidad social, es el de Dörr-Zegers (2005), quien indaga los fenómenos humanos a fin de determinar, primero, algunos de sus rasgos esenciales. En su investigación desarrolla una fenomenología del amor buscando aquellas características que hacen posibles todas las formas de amor. Recurre al empleo del método fenomenológico para poder capturar los elementos más esenciales de este sentimiento, que califica como humano, universal y determinante para la vida. En su investigación, incluye el análisis de dos dimensiones antropológicas básicas, como son el espacio y el tiempo, en su relación con el amor.

En otro contexto, Fermoso (1988) toma los principios de la fenomenología para estudiar a los adictos al juego de máquinas tragamonedas; esto, con el fin de conocer y comprender todas las causas que influían en los sujetos con tendencia a desarrollar esta anomalía. Por este motivo, el autor asevera que fue necesario iniciar desde el contexto de su vivencia, en el cual se pudo descubrir contenidos de conciencia.

Ejemplo práctico de la utilización de la fenomenológica

Ejemplo para fines de estudio:

•Territorio de exploración: colegios de básica primaria.

•Pregunta de investigación: ¿qué tan satisfechos están los padres de familia con el servicio de educación prestado a sus hijos en básica primara?

Método
Diseño

Para estudiar la satisfacción con el servicio de educación de colegios de básica primaria, desde la experiencia de los padres de familia que contratan el servicio, se ha escogido el paradigma epistemológico de investigación cualitativa. Se ha utilizado un marco de interpretación fenomenológica y un método exploratorio descriptivo. Para conocer qué tan satisfechos se encuentran los padres de familia se hace necesario usar el enfoque cualitativo, mientras que en la interpretación de los resultados se debe hacer uso de los lineamientos establecidos por la fenomenología para estudiar los fenómenos desde la experiencia de las personas.

Sujetos

De dos colegios de básica primaria se han escogido dos padres de familia (sin preferencia de sexo, estrato o religión). La única diferencia establecida entre ellos es la naturaleza privada o pública de los colegios en los que estudian sus hijos. En este sentido, el colegio XY es público y el colegio YZ es privado. Ambos padres de familia tienen a sus hijos en el mismo año escolar y llevan un tiempo mayor a dos años contratando los servicios de las instituciones.

Instrumento

Se elaboró un instrumento de guía luego de la revisión bibliográfica acerca del fenómeno de estudio; en este caso, la satisfacción con la prestación de servicios escolares. De este ejercicio resultó una guía de aplicación para entrevista semiestructurada, conformada por 56 preguntas con las siguientes dimensiones:

•Agilidad en servicios administrativos.

•Infraestructura para los servicios.

•Carga de estudio para sus hijos estudiantes.

•Desarrollo de habilidades blandas.

•Oportunidades para actividades extracurriculares.

En el cuestionario se incluyeron, además, preguntas tentativas para obtener mayor información subjetiva del objeto de estudio. De esta manera, para explorar las condiciones laborales se preguntó si estaban conformes con el servicio ofrecido y si les gustaría permanecer vinculados al colegio con la educación de sus hijos.

Aunque hay otras variables que pueden afectar el nivel de satisfacción de los padres de familia con la educación de sus hijos en básica primaria, las mencionadas aquí han sido seleccionadas como las más adecuadas.

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22 oktyabr 2025
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9789587463057
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