Kitabı oxu: «La autopsia psicológica»

La autopsia psicológica
Psicotanatología forense
Lic. Damián G. Ricardo
Ricardo, Damián G.
Autopsia psicológica : psicotanatología forense / Damián G. Ricardo. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tercero en Discordia, 2018.
250 p. ; 20 x 14 cm.
ISBN 978-987-4116-25-3
1. Psicología Científica. 2. Psicología. I. Título.
CDD 150
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.
ISBN 978-987-4116-25-3
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
Impreso en Argentina.
Dedicatoria
A Sibila, Priscilla y Ornella.
For every atom belonging to me, as good belongs to you…
(Song of my Self, Walt Whitman)
Agradecimientos
Agradezco al Supremo Tribunal de Justicia de la provincia de Santa Cruz quienes han permitido el desarrollo del presente trabajo y a quienes dedico los frutos que pudiera tener.
A la Justicia Penal, tanto a las juezas penales de primera instancia como a la Excelentísima Cámara Criminal de ambas circunscripciones, por confiar en los criterios y alentar trabajo hacia nuevos desafíos en la tarea compleja de administrar justicia.
Al equipo de trabajo del cuerpo pericial de psicología por el compañerismo y la camaradería. Especialmente al Lic. Gastón Mendicoa, por sus aportes y trabajo, lo que ha sido determinante para la realización de la presente tesis, ampliando siempre los horizontes profesionales.
A la Universidad Nacional de la Patagonia Austral y particularmente a la Maestría en Investigación Interdisciplinar en Ciencias Sociales, que ha servido de plataforma y superficie de estas inscripciones y anudamientos.
Especial mención al Dr. Aldo Enrici, al cual todos los agradecimientos parecen limitados por sus aportes teóricos, su disposición al trabajo y el apoyo en momentos de vacilación.
A Sibila y mis hijas, Priscilla y Ornella, entre sus riquezas transcurren mis días.
A quienes compartan estas intensidades y devenires.
Resumen y advertencias
Procedimientos moleculares e instrucción penal. La presente tesis intenta brindar un aporte a la construcción del dispositivo de autopsia psicológica tomando las conceptualizaciones provenientes de la psicología forense y diferentes marcos teóricos, aunque con una marcada orientación deleuziana, a los fines de lograr un instrumento que auxilie a la etapa de instrucción judicial en el fuero penal, pero que a su vez introduzca aportes metodológicos diferentes a los tradicionalmente empleados como forma de revisión de la intervención pericial en el fuero penal en general y específicamente en el entrecruzamiento con la violencia.
Esta tesis se creó como se hace un cuerpo: ¿Qué puede un cuerpo? Se ha creado entre sus umbrales máximos y mínimos: un plano de inmanencia que ha nucleado una serie de intensidades que recorren el cuerpo de la tesis. Queda a juzgar por el lector si al final de la obra encuentra un plano de consistencia, si el autor ha logrado trazar un diagrama de distribución y conexiones de flujos que puedan posibilitarle un acercamiento a las cuestiones planteadas.
Table of Contents
PRIMERA PARTE:
Capítulo 1: Introducción
Capítulo 2: La autopsia psicológica en los casos de muerte por violencia
Capítulo 3
Capítulo 4
SEGUNDA PARTE: Casos.
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
TERCERA PARTE:
Capítulo 9
Bibliografía
PRIMERA PARTE:
Aspectos conceptuales
Teóricos – Metodológicos

Capítulo 1: Introducción
La autopsia psicológica puede definirse como un procedimiento de reconstrucción del estado psicológico de una persona al momento de su muerte. Para ello se vale de la recolección de la mayor cantidad de datos para reconstruir un perfil siguiendo, en principio, una serie de protocolos y procedimientos. El resultado es una reconstrucción biográfica del fallecido que incluye aspectos de personalidad, estilo de vida y estado mental mediante un método diferencial (García Pérez T. , 2007).
En el año 2006 me encontraba trabajando como profesor en la Universidad ARCIS en la Ciudad de Punta Arenas, Patagonia Chilena. Desde el año 2004 hasta el año 2008, todas las semanas viajaba desde Río Gallegos a Punta Arenas, distante a unos 300 km para dar clases en la universidad. Fue allí donde tomé contacto con el concepto de “autopsia psicológica” y comencé mis primeras lecturas de algunos artículos respecto del tema. Dos años después ingresé al Poder Judicial de la Provincia de Santa Cruz como Perito Oficial y ya había avanzado con la lectura del concepto en la bibliografía disponible a ese momento. En la tarea pericial dentro del Poder Judicial fui advirtiendo la necesidad de implementar un proyecto que contemplara procedimientos que hasta ese momento no se aplicaban, y de allí surgió la implementación de la autopsia psicológica como un aporte más dentro de nuestro aporte profesional.
En un principio nos reunimos con las juezas penales de la ciudad de Río Gallegos y propusimos el método, hasta que unas semanas después nos llegó el primer caso bajo la solicitud de realizar una “autopsia psicológica”. En estos años hemos cosechado una buena experiencia en el método y la presente tesis constituye una condensación del marco con el que hemos adaptado el dispositivo a las condiciones particulares de nuestra práctica.
Esta tesis tiene como propósito profundizar el dispositivo de autopsia psicológica en el contexto de la práctica pericial, lo que tiene sus diferencias con las aplicaciones en otros ámbitos como el epidemiológico y salud mental, lo que desarrollaremos más adelante.
Durante el desarrollo del presente trabajo encontramos un entrecruzamiento de discursos: el psicojurídico, el de la investigación artística, particularmente los discursos pictóricos, y el marco teórico con una marcada influencia de los desarrollos de Gilles Deleuze. Es este marco teórico el que ha guiado este particular recorrido que va desde la realización de la autopsia psicológica a la composición de un cuadro pictórico.
La autopsia psicológica no busca una variación de la verdad como una de las verdades posibles de acuerdo al sujeto, sino, tal y como lo mostraremos en el desarrollo de este trabajo, la búsqueda de la condición bajo la cual la variación de una verdad se presenta al sujeto. Esto lo podemos ver representado en el célebre cuadro Los Embajadores de Hans Holbein der Jüngere (Holbein el Joven) donde ese extraño objeto en primer plano resulta disruptivo en una primera mirada. En la composición general del cuadro se encuentran representadas las cuatro ciencias matemáticas (siglo XVI): la aritmética, la geometría, la música y la astronomía, pero dentro de la basta simbología del cuadro la mancha resalta como lo disruptivo, salvo que el observador se sitúe en un punto particular que le permita captar la imagen. La autopsia psicológica es la circunvalación del observador que reordena los testimonios y la información del expediente para brindar una nueva perspectiva del caso en función de su ciencia. Tal y como la anamorfosis del cuadro de Holbein lo presenta, hay una verdad manifiesta, pero es necesario cambiar la perspectiva y generar otra mirada que permite que esa mancha revele su verdad.
Similar en cierto sentido a lo que Slavoj Zizek denomina visión de paralaje (Zizek, 2006), la anamorfosis da cuenta de un rol diferente del observador. Volveremos más adelante sobre este tema. Primero debemos comenzar explicando el método para luego atravesar el concepto de “diagrama” y finalmente, a lo largo de la tesis, poder converger los diferentes discursos que se trabajan.
Esta tesis profesional contiene la presentación de los resultados obtenidos en un proceso de investigación y aplicación del dispositivo de autopsia psicológica adaptada al contexto de la Provincia de Santa Cruz, con lo que el presente escrito contiene fragmentos de autopsias psicológicas que se encuentran en los expedientes judiciales haciendo reserva de la identidad de las personas involucradas. En tal sentido esta tesis no constituye únicamente un aporte teórico sino presentar el resultado de la implementación del dispositivo de autopsia psicológica en esta región.
La presente tesis surge de la necesidad de profundizar un dispositivo judicial ya implementado, colaborando en el proceso de instrucción penal que actualmente se encuentra vacío debido a que pone el acento en el imputado y deja de lado a la víctima que es desplazada por el Estado como damnificado (Zaffaroni, 2011), por lo que esta alienación genera un proceso de verdad que conforma poco a las necesidades de un proceso penal que contemple una mirada a sus propios procedimientos.
El aporte que intenta este trabajo consiste en adecuar el procedimiento de autopsia psicológica a un marco teórico que se fundamente en una metodología de investigación cualitativa, que profundice el análisis del acontecimiento que se investiga. Partimos del estudio de un trabajo de Antonin Artaud, “Van Gogh, El Suicidado por la Sociedad” (1947) como modelo a seguir para la implementación de un nuevo procedimiento de autopsia psicológica. La propuesta es desarrollar un modelo cuyo postulado principal consiste en dar cuenta de las variables psicológicas que participan en un acontecimiento-muerte (suicidio u homicidio) con una metodología “indirecta” y retrospectiva siguiendo las “huellas psicológicas” que deja el occiso. La tesis aborda diferentes concepciones y paradigmas estéticos, éticos y políticos con la intensión de complejizar el campo de conocimiento actual.
De esta manera se produce un informe de autopsia psicológica que no busca transformarse en “escalas, guías y formularios” que sea estructurado y sistematizado (García Pérez T. , 2007) por un método cuya validez misma es el aporte de las evidencias que se recolectan en los testimonios, el expediente judicial, el cuerpo y la escena del crimen, debiendo desplegar el mismo informe los razonamientos que sostienen las conclusiones. Pero a su vez estos datos volcados en el informe pericial pueden ser revisados por el juez y por las partes observando aquellos aspectos que deseen desarrollarse. Este procedimiento debe estar ajustado a un doble movimiento de la ética explicado en la dialéctica entre lo particular y lo universal-singular (Fariña, 2004). Esto permite que el profesional favorezca la posibilidad de que emerja la subjetividad del caso inserta es esa situación, lo cual obliga a rever el marco teórico actual para generar nuevas formas de pensar el problema de la fiabilidad del método.
Para ello se hace necesario revisar los conceptos bibliográficos existentes, desarrollar las nociones de psicopatología e introducir conceptos provenientes de las teorías críticas como Deleuze, Foucault, Artaud, sumado a autores contemporáneos como Bauman, Zaffaroni, etc. en una revisión bibliográfica de las concepciones para adaptarlas a la bibliografía existente en materia de Autopsia Psicológica, especialmente a la Dra. Teresita García Pérez del Servicio Médico Legal de Cuba y la noción de Modelo Autopsia Psicológica Integral (MAPI) que ha permitido ampliar el procedimiento desde suicidios hasta homicidios y accidentes.
El proyecto de tesis se encuadra en un abordaje metodológico que comprenda el análisis de casos que se han realizado, seleccionados de un total de veinticinco autopsias psicológicas que se han realizado actualmente. Para ello será necesario contar con herramientas teóricas que permitan conceptualizar la práctica, siempre molecular y heterogénea, como los cuerpos.
1.1. Definición del problema
La psicología forense posee una historia en la República Argentina que tiene sus primeras incursiones en la década de 1980. Desde allí se han ido acrecentando las investigaciones, siendo una de las preocupaciones su inserción en los claustros académicos.
Producto de ello se ha logrado su inclusión en los currículos académicos de grado y ha dado paso a la formación de posgrados orientados hacia la formación específica de profesionales en esta rama de la psicología. Es de esta manera como, cada vez con mayor relevancia, los diferentes fueros judiciales incorporan profesionales. Dentro del fuero civil, desde los juzgados de familia y minoridad, hasta los expedientes laborales y de acciones civiles, puede verse intervenciones de profesionales que son contratados para volcar su experticia. En el fuero penal, los psicólogos son tomados en cuenta tanto en la etapa de instrucción como en la instancia superior de juicio oral, donde son llamados a declarar.
La autopsia psicológica representa una innovación dentro de la psicología forense al abordar, mediante un dispositivo específico, a la víctima dentro del sistema penal, y de allí su relevancia. En tal sentido, los protocolos actuales en materia de autopsia psicológica intentan constituir formularios donde poder ajustar los datos a los requerimientos de una investigación sobre etiología de muerte o sobre la base de restar la subjetividad del profesional “objetivando” su saber mediante dichos protocolos.
Este trabajo constituye una tesis profesional que centra sus esfuerzos por profundizar la singularidad del caso en un procedimiento que aborde los aspectos particulares intentando brindar, desde la perspectiva psicológica, la mayor cantidad de información que sirva para reconstruir las condiciones particulares del acontecimiento y dar cuenta de la participación de la víctima en dicho acto.
Por consiguiente, la presente tesis va a describir la forma de trabajo que se realiza en el Cuerpo Pericial de Psicología, su modo de aplicación y su justificación teórica, partiendo de la actividad pericial de la psicología dentro del Poder Judicial. Se describirá el proceso de autopsia psicológica realizado en casos reales que han sido entregados a los magistrados correspondientes e incorporados a los expedientes judiciales.
Al analizar los protocolos existentes se observa una pretendida búsqueda de “objetividad” y una estandarización de los datos, que si bien son útiles para la formulación de estadísticas y el empleo de la información para investigaciones cualitativas, centramos en este proyecto el principal esfuerzo en la profundidad necesaria a la aplicación pericial propiamente dicha.
En tal sentido esta tesis profesional intenta describir un dispositivo que ya se encuentra en uso desde hace siete años, donde se ha partido desde los trabajos de la Dra. García Pérez (2007) adaptando las condiciones a la tarea pericial y la legislación local. Se mostrarán los aportes de la Criminología Cautelar, la Psicología Forense Crítica, con una orientación basada en conceptos de Deleuze, Artaud, Foucault, entre otros autores en los que me he formado y cuyos conocimientos he adquirido en la maestría y otros ámbitos, siendo la pretensión que sirvan de base para la comprensión de esta “innovación tecnológica” en el campo de la autopsia psicológica.
En tal sentido se realiza una propuesta que contempla un estudio de casos que evidencian la resolución de problemáticas complejas, con la pretensión de verter la experiencia profesional a la comunidad académica, que actualmente encuentra su aplicación en casos reales (CONEAU, Carreras de Posgrado, Ley de Educación Superior, Art. 39º y Resolución Ministerial 160/11).
1.2. Objetivos
Los principales objetivos que se pretenden alcanzar con esta tesis son:
Dar a conocer un panorama global del concepto de Autopsia Psicológica.
Introducir a la comprensión de los principios rectores del concepto de Autopsia Psicológica.
Analizar las necesidades de su aplicación en la actividad pericial dentro del fuero penal.
Describir el modo de aplicación de la autopsia psicológica en la provincia de Santa Cruz que se está realizando desde hace siete años hasta la actualidad.
Contribuir con las herramientas que se pueden utilizar como referencia bibliográfica, brindando aportes técnicos referentes al dispositivo de autopsia psicológica y de la actividad pericial en el fuero penal in extenso.
Evidenciar qué dispositivos se están realizando y los resultados de dicha acción.
1.3. Marcos de referencia
1.3.1. Marco histórico
El término Autopsia Psicológica, de acuerdo a la revisión de la bibliografía, surge en 1961 por Faberow, Shneidman y Litman (The Psychology of Suicide, 1970) (Dorrio Laurido , 2013) durante el transcurso de una investigación de muertes por consumo de estupefacientes y ligada principalmente a muertes de dudosa etiología. Otros autores (Isometsä, 2002) sitúan el origen en la Universidad de Washington, quien realizó un estudio en 1956–57, estudiando 134 casos cuidadosamente durante un año. Estos estudios estuvieron centrados principalmente en clasificar la causa de muerte.
Se han desarrollado más de 20 proyectos de autopsia psicológica (Isometsä, 2002) en Estados Unidos, Europa, Australia y Nueva Zelanda, Israel, Taiwán e India, en general relacionados la mayoría al estudio de suicidios.
En 1997 en el Congreso Iberoamericano de Psicología Jurídica realizado en La Habana (Cuba), la Dra. Teresita García Pérez (2007), miembro del Poder Judicial de Cuba, presentó entre ese año y 1999 el Modelo de Autopsia Psicológica Integral (MAP1 – MAP 2 – MAP 3). Este modelo aparece mucho más abarcador que los propuestos originalmente. Cada uno de los diferentes modelos ofrece respuestas a diferentes situaciones: suicidio, homicidio, asesinato y accidentes.
Las principales observaciones que se hacen del instrumento es la dificultad de las limitaciones metodológicas para la extensión de los resultados, pero sin embargo para el sistema judicial tiene una ventaja fundamental: la profundización en el análisis de casos particulares de forma de realizar una hermenéutica de ese cuerpo muerto.
1.3.2. El rol de la psicología en los procesos penales
El proceso de autopsia psicológica es un procedimiento que se encuentra enmarcado dentro del sistema judicial penal, al lograr introducirse en la etapa de instrucción penal, como evidencia en las causas judiciales. Como tal, obedece a una serie de normas y regulaciones que se encuentran expresadas en los diferentes Códigos Procesales que, si bien no mencionan específicamente este dispositivo, regulan todas las etapas y procedimientos que se utilizan dentro del fuero penal. En tal sentido es necesario advertir que cada lugar posee un código procesal particular, que contempla lineamientos generales adaptados a la región que abarca, pero podemos afirmar que en líneas generales en todos los procesos judiciales el psicólogo fue cobrando mayor relevancia a lo largo del tiempo (Degano, 1993). En Argentina fue a partir de la década de 1980 que se comenzó a impartir en las universidades nacionales las primeras materias de Psicología Forense, denominada en algunos lugares posteriormente Psicología Jurídica. Desde ese momento muchos han sido los desarrollos teóricos de esta disciplina que ha ido incursionando en los fueros penales y civiles, así como en todas las instituciones relacionadas con las intervenciones jurídicas de los estamentos ejecutivos.
Desde los poderes judiciales se propició la intervención del psicólogo introduciendo su saber y ciencia en los expedientes por intermedio de los dictámenes periciales. En particular en la justicia penal se avocó, principalmente, a la tarea de indagar sobre los aspectos psicológicos de los procesados y condenados por el sistema judicial, en especial en lo que respecta a la capacidad de las personas para ser sometidas al proceso penal y a evaluar el grado de responsabilidad de una persona para imputarle un delito (el art. 34 inc. 1 del Código Penal). En general en este contexto se ha centrado la labor en los alcances de comprender y dirigir, es decir, la capacidad del imputado de comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones, y en algunas ocasiones se ha extendido la labor del psicólogo dentro del sistema judicial hacia los dispositivos de atención a la víctima, en una tarea que intenta minimizar los efectos de victimización secundaria que producen los sistemas judiciales en las víctimas de delitos.
Pero el nacimiento del sistema de enjuiciamiento inquisitivo se produce, desde su nacimiento, con la apropiación del conflicto en la imagen en un principio del Soberano y posteriormente del Estado, por lo cual el Soberano pasa a ocupar el lugar de víctima para desplazar a ésta fuera del proceso penal. Esta sustitución de la “venganza” por una “retribución equitativa de la pena”, deviene en una desubjetivación del conflicto.
Brevemente quiero señalar que, dentro de los dispositivos de la práctica pericial de psicología forense, la autopsia psicológica intenta rescatar el lugar subjetivo de la víctima al recuperar la subjetividad del acontecimiento que causa su muerte. De alguna manera, en una operación de sentido, logra dar cuenta de algo fundamental: la causa de suicidio u homicidio es primariamente psicológica. Este aspecto al momento no era indagado, solamente se solicitaba la intervención del perito psicólogo cuando se trataba del imputado de un delito, sin embargo, a partir del año pasado en nuestra jurisdicción, se ha logrado que se indague con mayor profundidad las huellas psicológicas que deja la víctima y que permiten reconstruir el acontecimiento desde esta perspectiva.
Hasta el momento las causas caratuladas como suicidio y homicidio no indagaban acerca de estos aspectos, con lo cual se buscaba una “verdad” en los términos que establecían las evidencias sin que se ahondara en los aspectos psicológicos de los protagonistas para tratar de dar cuenta del acontecimiento. Es decir que este procedimiento puede ser el inicio de una serie de dispositivos que tiendan a cobrar mayor participación de los aspectos que hacen a la víctima en los procesos penales, y profundizar los alcances y la importancia del concepto de “huella psicológica” como un instrumento fundamental de las pericias psicológicas en el fuero penal.
1.4. Marco conceptual
“Abrid Algunos Cadáveres” (Foucault M., 1966/2001, pág. 177)
El término Autopsia etimológicamente deriva de αὐτός /autós/ ‘uno mismo’ y ὂψις /opsis/ ‘observar’, significa por tanto ‘ver por uno mismo’, se asocia inmediatamente a un examen médico post- mortem de disección con el fin de obtener información anatómica sobre la causa médica de muerte. Siguiendo esta línea, Foucault indaga acerca de las implicancias que representa el desciframiento del espacio corporal: espacio a su vez intraorgánico, interorgánico y transorgánico (Foucault, 1966/2001, pág. 181) “la mirada del médico se ha convertido en un elemento decisivo del espacio patológico y su armazón interna” (1966/2001, pág.195). De esta manera fija un estado de fusión entre el objeto (la superficie orgánica) y la mirada (mirada médica). Es en la muerte donde se apoyará la mirada médica. “La mirada implica de hecho un campo abierto, y su actividad esencial es del orden sucesivo de la lectura: registra y totaliza; reconstituye poco a poco las organizaciones inmanentes; se extiende en un mundo que es ya el mundo del lenguaje” (1966/2001, pág.175). El vistazo, es una mirada focalizada, puntual. Y en su dirección apunta a lo esencial. Va, por lo tanto, más allá de lo que ve; las formas inmediatas de lo sensible no lo engañan “no revolotea sobre un campo: da en un punto, que tiene el privilegio de ser el punto central, o decisivo” (1966/2001:175). No se trata de pensar una anatomopatología oscurantista, sino más bien de pensarla como superpuesta a la mirada clínica: se complementa el vistazo con el tacto (un discípulo de Bichat inventa el estetoscopio): Abrid algunos cadáveres: veréis desaparecer en seguida la oscuridad que la observación sola no había podido disipar”. (1966/2001:209)
“Lo que hace que el enfermo tenga un cuerpo espeso, consistente, espacioso, un cuerpo ancho y pesado, no es que haya un enfermo, es que hay un médico. Lo patológico, no forma un cuerpo con el cuerpo mismo sino por la fuerza, espacializante, de esta mirada profunda”. (1966/2001, pág.194)
Este espesor no es otro que el que genera la propia mirada, lo invisible que descubre en el caso individual (por ello mismo invisible) se hace visible.
Lo que se inaugura, de esta manera, es el saber sobre el individuo, en tanto constituido por el saber científico – médico. El saber que se va a poner en juego en el nacimiento de las ciencias sociales.
“Son furiosas energías en reposo, que no producen agitación” (Artaud, 1947/2007, pág. 13)
La autopsia psicológica tal y como la proponemos nos parece necesario rastrearla en una obra de Antonin Artaud de 1.947, “Van Gogh, El Suicidado por la Sociedad”, esta obra plantea un análisis minucioso de la vida, obra y relaciones del gran maestro con una estética y una profundidad que realmente produce un documento donde fundamenta cada una de las afirmaciones desde la lógica de la evidencia. Pero sobre todo porque si la autopsia médica, la anatomía patológica, inaugura un nuevo espesor y una lógica del espacio euclidiano, Artaud inaugura una lógica fractal del espacio. Cambia el modelo geométrico de su observación: ya su propia mirada está puesta en su obra y la condiciona, objetivando el espacio subjetivo. El observador aquí determina la mirada, la constituye en un espacio que ya no puede pensarse sin tomar en cuenta el punto de vista del observador.
Si la autopsia adopta “grosor” con la mirada médica, la obra de Artaud es capaz de medir la superficie irregular del gran maestro. Los cuervos se levantan al amanecer como microbios negros de su brazo suicida, en un acto preparativo que anticipa la tempestad absoluta. Y son los colores, en su exquisita preparación, y esas líneas siempre ondulantes, intempestivas, las que Artaud advierte como signo único del gran maestro.
Artaud es capaz de establecer una causa de muerte. Después de leer atentamente las cartas a Theo y de reconstruir la figura del Dr. Gachet, el psiquiatra de Van Gogh, en nombre de la psiquiatría normalizante, del aplastamiento de la genialidad del pintor en manos de la razón médica que sostiene la enfermedad, es luego de esta entrevista que el maestro encuentra su drástico final.
El procedimiento que Artaud realiza desde los procesos molares a los moleculares dan cuenta del modelo fractal que enuncia Maldenbrot en la década de 1960. Las medidas se vuelven relativas, (Binnimelis Bassa, 2010) lo demuestra de forma sencilla: “Los seres que habitaran en un mundo de Poincaré, ¿se darían cuenta de que viven en ese espacio? Imaginemos que uno de esos habitantes se mide la longitud de la palma de la mano y comprueba que es de 20 cm. Después comienza a caminar en dirección al bore del disco y, al cabo de un rato, se vuelve a medir la palma de la mano. Nosotros veríamos que ésta se ha hecho más pequeña. Por el contrario, él vería que la longitud de su palma sigue siendo de 20 cm., ya que la cinta métrica también se ha encogido” (2010, pág. 53). Nosotros sabemos que se ha hecho más pequeña desde nuestro plano, su plano es limitado, pero desde su plano es percibido como ilimitado. La percepción varía en función del observador y es así que, sobre el mismo cuerpo, se obtienen espacios diferentes, siguiendo con nuestro concepto inicial.
Hablamos en consecuencia de un espacio donde lo micro y lo macro (lo molecular y lo molar) se entrelazan y se determinan: la muerte de un pintor en manos de la sociedad. La superficie de ese pliegue se produce en el cuerpo. Para Artaud, Van Gogh es suicidado por las formas sociales de la época, encarnadas en Gachet, pero que refieren a un modo de tratar las pasiones, a una manera de hacer del cuerpo una usina recalentada.
“El cuerpo es una usina recalentada debajo de la piel, y por fuera, el enfermo resplandece, brilla, con todos sus poros, expandidos, semejantes a un paisaje de Van Gogh al mediodía” (Artaud, 1947/2007, pág. 24).
Es decir, aparece nuevamente el cuerpo en el centro de la escena, pero convertido en un cuerpo que es régimen de intensidades: cuerpo sin órganos.
Etimológicamente violencia proviene del latín vio, fuerza, vigor, de donde también se desprende la palabra vita, cuya etimología se encuentra en la palabra de raíz indoeuropea bios que “indica la vida en tanto ese espacio de tiempo que está entre el nacimiento y la muerte y el modo en que uno vive en ese período de tiempo, por lo tanto el bios es la vida humana de cada uno” (Baremblitt, 2004, pág. 35). Es decir que el bios es la violencia podríamos situarla en tanto fuerza vital y en tanto modo de vida de cada uno (y su control, la biopolítica). Es desde este punto de vista que situaremos la violencia en tanto control de la vida, del lado de lo molar, lo instituido como modo de control de la bios, versus la bios-lencia, del lado de la vida como voluntad de poder, como forma de expresión libertaria de la vida, lo molecular, Deseante – instituyente.
Por supuesto que ambos, molar y molecular, pertenecen a las mismas catexias, “juzgadas desde el cosmos”, desde los islotes instituido-organizado-registrado, la bios-lencia adquiere el carácter peyorativo de la destrucción… siendo la no-violencia una estrategia de poder unificante y totalitaria, como lo es la invocación de La Verdad, el Orden, La Razón o La Ley (Baremblitt, 2004).
En este sentido podremos afirmar que el procedimiento de autopsia psicológica tal como lo estamos definiendo se aplicaría en el caso de muertes violentas, es decir que de alguna manera representan una resistencia a esta unificación organizada. El dispositivo contempla, siguiendo el modelo fractal de Maldembrot, un principio de autosimilitud entre el acontecimiento particular y el contexto social en el que se produce. Los cuerpos son los que soportan las catexias sociales que lo van formando, deformando, y en ese camino nuestra propuesta es rastrear esas huellas psicológicas que son las que resultan de este proceso.