Kitabı oxu: «Periodismo y derechos humanos»

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Periodismo y derechos humanos

Guía didáctica para la formaciónde periodistas

Periodismo y derechos humanos

Guía didáctica para la formaciónde periodistas

Darwin Franco Migues

Periodismo y derechos humanos. Guía didáctica para la formación de periodistas / Darwin Franco Migues – México:

Productora de Contenidos Culturales Sagahón Repoll, 2021. 264 p.; 11 x 18 cm – (Colec. Brújula)

ISBN: 978-607-8346-61-5

1. Investigación periodística. 2. Reportaje.

3. Periodismo con perspectiva de género.

4. Medios de comunicación. 5. Inclusión.

D.R.© 2021, Productora de Contenidos Culturales

Sagahón Repoll, S. de R.L. de C.V.

Concepción Béistegui 2103-C4

Colonia Narvarte

México, CDMX

Diseño de la colección

Estudio Sagahón

Cuidado de edición

Jerónimo Repoll

Corrección de estilo

Roberto Barajas

D.R.© Imagen de portada

Leonel Sagahón

ISBN 978-607-8346-61-5

Primera edición

Septiembre de 2021

Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial.

Índice

INTRODUCCIÓN

¿Qué es el periodismo y qué hace un periodista?

El sentido público de la verdad para el periodismo

Valores y herramientas irrenunciables

El periodismo como un acto de investigación

Nosotros en los otros

Todo dilema ético gira siempre en torno a los otros

¿Cómo plantearse y resolver dilemas éticos?

Lineamientos éticos en el quehacer periodístico

Escribimos sobre lo público

Informar o construir la realidad: el hecho periodístico

Entonces, ¿qué es aquello que llamamos noticia?

Definiciones teóricas para el análisis de agendas y enfoques de información

La noticia está en la calle: técnicas de reporteo

Todo inicia cuando se alimenta la curiosidad

Aprender a preguntar y a generar hipótesis

¿Qué es una fuente periodística?

¿Qué tipo de fuentes periodísticas existen?

Construir un mapa de fuentes y de relaciones

Los géneros periodísticos: múltiples formas de contar la realidad

¿Qué son los géneros periodísticos?

Géneros informativos, interpretativos y opinativos

Juicios de interpretación y su relación con los géneros periodísticos

Nuevos géneros periodísticos

La nota periodística

¿Qué es una nota informativa o periodística?

¿Cómo detectar qué es una noticia?

¿Qué elementos nos deben ayudar para cumplir con el objetivo de informar?

¿Qué elementos conforman una nota informativa?

La famosa pirámide invertida

La entrevista periodística

No solo es un tema de preguntas y respuestas

Estructura y sentido

Tipos de entrevistas

Elementos que conforman una entrevista

La crónica periodística

¿Qué es una crónica periodística?

¿Qué elementos ayudan para cumplir con el objetivo de informar en una crónica?

Tipos de crónicas periodísticas

¿Qué elementos conforman una crónica periodística?

Reportaje periodístico

Tipos de reportajes periodísticos

¿Qué elementos conforman un reportaje periodístico?

Periodismo de investigación y periodismo de base de datos

Estructura y sentido del periodismo de investigación

Develar la verdad mediante una hipótesis de investigación

Armar el rompecabezas: mapa de fuentes y definición de la ruta de la indagación

Hacer periodismo con perspectiva de derechos humanos

¿Por qué hacer un periodismo con perspectiva de derechos humanos?

Escribir con perspectiva de derechos humanos: recomendaciones básicas

Conclusión e invitación abierta al debate por un mejor periodismo

Fuentes

INTRODUCCIÓN

Hacer periodismo y ser periodista nunca ha sido fácil, pues develar aquello que se quiere mantener oculto siempre es algo que incomoda a quienes de manera sistemática buscan esconder la verdad. A los periodistas, nos toca justamente eso: develar esa verdad que sistemáticamente han querido mantener oculta. Tremenda tarea en tiempos donde la violencia arrecia, no solo contra el gremio, sino también contra todas y todos aquellos que desde la rabia y dignidad cuestionan a las cúpulas del poder, ya sean las legalmente establecidas o aquellas entidades de carácter fáctico, pero igualmente poderosas.

De ahí que la formación de las y los periodistas siempre ha sido clave para la constitución de sociedades no solo más informadas, sino también más críticas y proactivas. No en balde se ha llegado a decir que si no hay un buen periodismo o si no existen buenos medios y periodistas, no existen condiciones favorables para tener una buena democracia. Sin embargo, para lograr todo esto se requieren guías que les permitan a las y los periodistas no solo saber cómo hacer su labor, sino también cuestionarla y ponerla en perspectiva porque, justo ahora, también es importante que definamos con qué postura y argumentos vamos a informar a la sociedad sobre lo mucho que nos está pasando. Por tanto, esta guía es una apuesta pedagógica que busca que las y los estudiantes de periodismo, las y los periodistas en activo o quienes estén interesados puedan aprender a realizar piezas periodísticas e informativas con un enfoque de derechos humanos.

¿Qué implica hacer periodismo con perspectiva de derechos humanos? Este tipo de periodismo centra su quehacer informativo en las problemáticas sociales y en las personas que han sido sistemáticamente vulneradas, por tanto, este tipo de periodismo tiene a la Declaración Universal de los Derechos Humanos como un marco ético y normativo. Al tener ese horizonte, este periodismo humanitario reconoce que el derecho humano a la información es una condición central para el desarrollo no solo de la democracia, sino del ejercicio pleno de la libertad de quienes componen una sociedad. De esta manera, este periodismo tiene como objetivo contribuir al respeto de los derechos humanos y, a la par, tiene la obligación social de denunciar todas aquellas acciones que vulneren su libre ejercicio.

Bajo esta definición, se parte de la creencia de que el periodismo y el periodista cumplen un rol social importante porque es a través de su trabajo que la sociedad puede ejercer y hacer valer su derecho a la información y, por ende, su derecho a la verdad, lo cual debe refrendar, en todo momento, el hecho de que el periodismo es un servicio público. Entones, al leer y emplear esta guía aprenderás:

•Técnicas de reporteo para la investigación y elaboración de piezas informativas con un enfoque de derechos humanos.

•Elementos teórico-análiticos para resolver dilemas éticos derivados del quehacer periodístico bajo este enfoque.

•Consejos prácticos para escribir sin etiquetas o estigmas, pero también sin criminalizar o revictimizar.

Esta guía está divida en 11 secciones. En las primeras cuatro se exploran elementos básicos del quehacer periodístico como ¿qué es un periodista?, ¿qué hace un periodista?, ¿cómo determina este lo que es de relevancia pública?, ¿para quién escribe un periodista? y ¿a qué dilemas éticos se enfrenta?

Posteriormente, se ahonda en lo que son las técnicas de reporteo y cómo se aplican para la investigación y redacción de los géneros informativos básicos, los cuales se explican uno a uno con la intención de ofrecer información puntual sobre lo que implica hacer una nota, una entrevista, una crónica y un reportaje de investigación. Además, se abordan las nociones básicas de investigación que son inherentes a cada una de estas expresiones periodísticas.

Finalmente, se otorgan los elementos teórico-prácticos para la realización de un periodismo con perspectiva de derechos humanos que coloque a las personas y el respeto a sus acciones, identidades y sentires al centro de la discusión.

Quiero dedicar esta guía a todas y todos los periodistas que, lamentablemente, han sido desaparecidos o asesinados en México. También, va para todas aquellas y aquellos que desde la trinchera siguen haciendo un buen periodismo y para las nuevas generaciones que, pese al adverso panorama, siguen apostando por esta noble profesión.

¿Qué es el periodismo y qué hace un periodista?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define al periodismo como la “actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico” (RAE, 2021a) y al periodista como aquella persona que “está legalmente autorizada para ejercer el periodismo” (RAE, 2021b). Sin embargo, hace tiempo que ambas definiciones no abarcan en realidad lo que implica el periodismo y lo que hace un periodista.

Por ello, Ramón Salaverría, investigador y profesor de periodismo de la Universidad de Navarra, envió en 2015 una carta a la Unidad Interactiva del Diccionario de la Real Academia Española para plantear la necesidad de una nueva definición del término “periodista”, pues a su juicio la definición actual se ha vuelto “obsoleta e imprecisa”. Para fundamentar su propuesta, Salaverría tenía dos sólidos argumentos: el primero es que el periodismo no debe estar sujeto a ninguna autorización legal para su ejercicio porque esto sería contrario a la libertad de prensa, uno de los principales valores que todo periodista debe siempre defender; el segundo argumento es que la definición, tal y como está, deja fuera a “miles de profesionales que se desempeñan en el oficio de manera autónoma y usan nuevas plataformas de comunicación para hacerlo” (Salaverría, 2015: 164).

La propuesta de Salaverría no prosperó, pero sí abrió un viejo e inacabado debate sobre qué es el periodismo y quién puede ser considerado como periodista. Sin embargo, lo fundamental de esto es comprender que el periodismo es una actividad social importante porque a través de ella se ejerce tanto la libertad de prensa como, principalmente, la libertad de expresión, lo que permite que todas y todos podamos acceder a la verdad. Por lo tanto, podemos decir que el periodismo es la actividad humana que a través del ejercicio de las libertades de expresión e información busca, recolecta, graba, investiga, sintetiza, redacta, selecciona, edita, imprime, divulga, publica y difunde informaciones, noticias, ideas, imágenes u opiniones de interés general a través de cualquier plataforma o medio de comunicación.

No obstante, la o el periodista debe saber que no basta solo con informar, pues uno de nuestros principales objetivos es hacer comprender lo que está pasando; por ello, como en su momento señaló Javier Darío Restrepo: “un periodista debe ser capaz de entender que informar implica decir lo que está pasando, pero hacer periodismo conlleva la explicación del por qué está pasando o sucediendo algo" (2018: 25). De ahí que no hay ni puede haber periodismo sin investigación, pues para hacer periodismo siempre se necesitará: informar, explicar y contextualizar.

El sentido público de la verdad

Para que se pueda comprender la función social del periodismo, la o el periodista primero deberá saberse y reconocerse como socialmente necesario. ¿Qué significa esto? Que deben comprender cuál es el peso y sentido social de su profesión. Esto implica situarse en el contexto social a través de lo que su ejercicio informativo genera en el resto de la sociedad. Entonces, no se trata de pensarse solo como productores de información, sino de reconocerse como agentes productores de sentido, es decir, como sujetos sociales capaces de incidir en la realidad de su contexto mediante el manejo responsable y crítico de la información, ya que esta en su conjunto y a través de un proceso sociohistórico permite que las y los ciudadanos accedan a la verdad.

Para las y los periodistas, la verdad en sentido pragmático siempre debe ser su principal valor, ya que esta es un bien público y, por ende, pertenece a la sociedad. Por ello, desde nuestra profesión nos corresponde hacer todo lo posible para ejercerla, procurarla y defenderla frente a todos aquellos que buscan ocultarla, minimizarla o borrarla. Esta ardua labor es la que otorga a nuestra profesión un sentido público y una función social específica dentro del entramado social.

La verdad, por tanto, no es un elemento utópico o inalcanzable para nuestra profesión, sino el elemento central que buscamos alcanzar cuando cuestionamos, investigamos y contrastamos la información que vemos, leemos o recabamos a través de testimonios. En este sentido, la búsqueda de la verdad nos colocará constantemente frente a situaciones complejas que cuestionarán nuestra función social porque “encontrar la verdad” no es sencillo, ni tampoco es algo que ocurre en un solo acto; al contrario, es algo que se trabaja día a día mediante cada una de las decisiones que tomamos en nuestro ejercicio informativo cotidiano y que no está exento de las presiones personales, sociales, políticas y económicas que rodean el ejercicio periodístico.

Un periodista, para dar un ejemplo de lo anterior, trabaja sobre una realidad compleja que lo obliga a indagar lo que está ocurriendo no solo para informarlo, sino para hacer comprender por qué sucede y cuáles son sus posibles consecuencias. Esta realidad (R) representa un escenario de acción donde la o el periodista debe buscar la verdad (V), la cual podemos colocar como una utopía (U) posible.

Figura 1.

Realidad, utopía y verdad


Fuente: Restrepo, 2018.

Este esquema, propuesto por Javier Darío Restrepo, trata de exponer que todo periodista dentro de un escenario real deberá tomar decisiones que lo acerquen a la utopía de alcanzar la verdad; por tanto, esta no se verá como algo imposible, sino como una meta a la que es posible acceder mediante las decisiones periodísticas que tomemos a lo largo del camino. Pero esa verdad, como ya expresamos, no pertenece ni al periodista ni al medio en el que labora, esa verdad pertenece a la sociedad porque es un bien público del cual la o el periodista tiene la responsabilidad social de dar a conocer. Ahí estriba una de las principales características de la función social del periodismo, ya que nos toca dar a conocer esa verdad mediante un proceso meticuloso de investigación, pues no hay periodismo si no existe una indagación que nos permita acceder a las distintas verdades que convergen en una sociedad.

Entonces, ¿qué hace un periodista? Líneas atrás señalábamos que este busca, recolecta, graba, investiga, sintetiza, redacta, selecciona, edita, imprime, divulga, publica y difunde informaciones, noticias, ideas, imágenes u opiniones de interés general; sin embargo, también podemos señalar que mediante este proceso busca producir una verdad en el sentido más público de su expresión. Para hacerlo, debe mantener la claridad y honestidad entre los valores irrenunciables de esta profesión y aquellos valores personales.

Valores y herramientas irrenunciables para el periodismo

Para un médico no hay duda de que el principal valor de su profesión es la vida, ya que todo lo que hace se enfoca en preservarla; en tanto, para un abogado la justicia debe prevalecer como un horizonte ético que guíe cada una de sus decisiones. Si para nosotros como periodistas la verdad es nuestro principal valor, entonces, ¿qué otros valores debemos identificar y cultivar para llegar a ella?

Ejercicio 1.

Valores, virtudes y defectos al momento de hacer periodismo

1.

2.

3.

4.

5.

Ahora reflexiona con honestidad cuáles son tus cinco principales virtudes y defectos:

Virtudes

1.

2.

3.

4.

5.

Defectos

1.

2.

3.

4.

5.

Con esta lista realizada, compara tus valores personales con aquellos que identificaste debe tener un periodista, ¿qué tan cercano o lejano estás de ellos?, ¿por qué algunos de los valores que señalaste debe tener un periodista no aparece en tus virtudes personales? Ahora, reflexiona en qué medida los defectos personales no te permitirían llegar a la utopía periodística de alcanzar la verdad.

Este ejercicio de reflexión personal y profesional debe ayudarte a comprender que, para ejercer una profesión como el periodismo, no solo se requieren fortalecer nuestros conocimientos teórico-prácticos, sino también aquellos componentes deontológicos, los cuales nos indican “el deber ser de nuestra profesión”. Al respecto, Javier Darío Restrepo siempre enfatizó que el periodista tiene como principal compromiso la búsqueda de la verdad, pero también agregó que:

Esto no quiere decir que el periodista pueda descartar como insignificantes la justicia, la responsabilidad o la independencia. Entre estos valores hay una interrelación que determina fenómenos como el que unos no puedan vivir si no están los otros. No puede haber verdad sin justicia, ni justicia sin libertad, esta a su vez depende de la verdad, como son inseparables en la llama la luz y el calor.

Para el periodista la verdad parece tener la máxima prioridad y así lo revela el hecho de que en los códigos de ética la verdad encabeza la lista de los valores éticos; pero ese omnipresente compromiso del periodista con la verdad no se sostiene si no está apoyado por la independencia, ni tiene razón de ser si no es una respuesta a la sociedad.1

En ese sentido, diversos códigos éticos establecen que para hacer posible la búsqueda de la verdad, toda y todo periodista requieren fortalecer dos valores centrales: la libertad y la independencia.

Esquema 1

Valores centrales del periodismo


Fuente: Elaboración propia.

La libertad es un valor primordial que depende mucho de la búsqueda de la verdad porque no se puede ser libre si no se conoce realmente lo que está pasando a nuestro alrededor. Al respecto, el propio Restrepo señala que:

Se llega a la libertad con el ejercicio de decidir, pero nadie puede decidir si no conoce la materia de su decisión. Por ejemplo: un voto libre es posible si hay un conocimiento de los candidatos y de sus programas. Ese conocimiento es el que permite una decisión inteligente y libre que, a su vez, fortalece la libertad del elector. Están relacionados, por tanto, el conocimiento de la verdad y la libertad (Fundación Gabo, 2017).

Cuando un periodista tiene plena libertad para buscar dicha verdad, su ejercicio también garantiza la libertad de quienes son receptores de su trabajo, pero si no actuamos con libertad y no somos independientes, es muy posible que las personas y la sociedad accedan a información falsa, tergiversada o intencionalmente modificada, lo cual atenta contra la libertad personal y social. Por ejemplo, al tener la oportunidad de cuestionar las acciones del gobierno en una rueda de prensa estamos garantizando el derecho a saber que tienen las y los ciudadanos, pero si no preguntamos, no estamos garantizando la posibilidad de que se pueda conocer totalmente un hecho. Lo mismo pasa cuando no verificamos un dato o no vamos a interpelar directamente a las personas a las que se les alude, pero no se les da voz.

También, es por ello que se requiere ser independiente en el quehacer periodístico. La independencia implica no solo mantener distancia respecto del poder, de cualquier índole, sino también respecto de nuestras concepciones políticoideológicas. Sobre el poder, precisa Restrepo que se requiere mantener distancia porque:

1.Se puede mostrar la independencia, factor indispensable para el cultivo de la credibilidad. La cercanía al poder hace ver al periodista como dependiente y propagandista del poderoso y hace imposible su identificación como servidor de toda la sociedad.

2.La distancia da perspectiva o posibilidad de ejercer la función crítica o la fiscalización del poder y del poderoso, necesaria en toda democracia y propia del periodista como parte de su servicio a la comunidad (Fundación Gabo, 2016).

Cuando no se es o no se logra ser independiente, cualquiera de los poderes a los que uno pueda plegarse terminarán aprovechando nuestra función social para buscar atentar contra la búsqueda de la verdad. Si esto nos llegase a pasar, no solo perderíamos libertad (y, obviamente, independencia), sino también credibilidad, un valor indispensable para el reconocimiento de que nuestro trabajo apunta a la preservación de aquel bien público al que llamamos verdad.

Para un periodista, la credibilidad es un valor que se construye decisión tras decisión. Es algo en lo que no podemos escatimar, ya que no es posible ser creíbles para unos temas y para otros no. Debemos serlo para todo los temas y momentos en que ejerzamos el periodismo, lo cual implica nuestro trabajo realizado dentro de cualquier medio de comunicación, pero también lo que públicamente expresamos en nuestras redes socio-digitales, como Facebook, Twitter o Instagram.

Ahora bien, para mantener nuestra credibilidad se hace necesario alimentar dos valores más: la rigurosidad y la exactitud. El rigor nos mantiene alertas ante posibles malas interpretaciones, pero también en caso de que estas interpretaciones posean más de nuestro pensar y sentir que del hecho social al que se hace referencia. Somos rigurosos cuando verificamos cada dato en nuestro trabajo, pero también cada una de las expresiones que usamos para mostrarlos. Además, mantener esta rigurosidad nos permite mantener el equilibrio y perspectiva en cuanto al tipo de fuentes informativas que empleamos para hacer, por ejemplo, una nota. Esto, sin duda, ayuda a mantener una imparcialidad informativa.

Al cultivar la rigurosidad, la exactitud se hace presente, ya que no solo nos permite responder a las seis máximas del periodismo: qué, quién, cómo, dónde, cuándo, y por qué (las cuales revisaremos con detalle más adelante), sino que también posibilita que todo el trabajo pueda ser verificado por las y los lectores, de tal manera que no habrá duda de su veracidad ni sobre la manera en que elegimos hacerlo.

Ser libres e independientes durante el proceso de búsqueda de la verdad, pero también rigurosos y exactos en su enunciación son valores fundamentales para el buen ejercicio del periodismo, lo cual ustedes sabrán realizar siempre y cuando alimenten estos valores y dan cabida a muchos más que, quizá, ya forman parte de lo que son y desean ser.

El periodismo como un acto de investigación

Todo trabajo periodístico es ante todo un acto de investigación, pues si nuestra función social implica buscar la verdad, esto no puede hacerse si antes no se cuestiona el mundo en que vivimos y las cosas que en este suceden. De manera habitual se nos dice que existe periodismo y periodismo de investigación; sin embargo, todo trabajo periodístico implica investigar. Si bien el periodismo de investigación conlleva el desarrollo de técnicas metodológicas de indagación y sistematización informativa, esto no implica que quien no hace ese tipo de periodismo no pueda investigar. De hecho, quien no investiga de manera cotidiana no está haciendo periodismo.

Se investiga cuando no se da por cierto un dicho gubernamental, cuando un dato otorgado en un informe no parece cuadrar con la realidad o cuando existen inconsistencias en el relato o testimonio de algún hecho. Se investiga también cuando se quieren saber los antecedentes de una persona o suceso, o cuando se quieren saber las relaciones políticoeconómicas entre el gobierno y alguna entidad privada; se investiga cuando se quiere conocer el porqué del bajo desempeño de algún deportista o por qué determinado virus tiene mayor incidencia en personas con comorbilidades.

El primer paso para investigar es preguntar. Quien no pregunta no está ejerciendo un extrañamiento sobre lo que ocurre o pasa y, en consecuencia, estaría atribuyendo a los hechos un valor de verdad cuando en realidad puede que no lo tengan. Lo que el periodista hace al preguntar e investigar es un acto similar al método filosófico que Sócrates empleaba para llegar al conocimiento de las cosas: la mayéutica.

En el método de la mayéutica se tiene la creencia de que la única manera de conocer el mundo es preguntarse una y otra vez por qué suceden las cosas, pero esto no sucede solo como una indagación personal, sino que se materializa cuando se debate y dialoga con otras personas partícipes del hecho. Se trata, entonces, de la comprensión de la realidad tanto desde la experiencia propia como desde la ajena; es decir, preguntamos, investigamos y cotejamos la realidad a través de la capacidad que tengamos para generar extrañamientos y preguntas sobre lo que vemos, sentimos, pensamos y creemos, pero también debido a nuestra habilidad para hacer que otros nos cuenten lo que vieron, sintieron, pensaron y creyeron. Esto implica que nuestra profesión está íntimamente ligada a lo otro y los otros. Sin ellas y ellos, no podríamos hacer periodismo.

Nota

1Ver: https://fundaciongabo.org/es/cual-es-el-primer-valor-etico-para-el-periodista

Nosotros en los otros

El periodismo es una de las profesiones que más depende de las otras y los otros, pero no solo porque a ellas y ellos buscamos llevarles la información que generamos, sino porque la información simplemente no existiría si no hubiese personas dispuestas a compartir su vida, historia, pensamientos y saberes con algún periodista.

Ryszard Kapuściński, en su obra Encuentro con el otro, señala que todo texto periodístico es en realidad la suma de diversas voces que se recuperan, ordenan, contextualizan y narran durante la labor de reporteo, pues, aunque ese texto lo firma un periodista o un grupo de ellos, este en realidad es siempre una obra colectiva:

Esos extraños, esos desconocidos, no solo constituyen una de las fuentes más ricas de nuestro conocimiento del mundo, sino que también nos ayudan en nuestro trabajo de mil maneras: nos posibilitan contactos, nos acogen en sus casas e, incluso, nos salvan la vida (2009: 32).

Sin embargo, para el periodista polaco, “esos extraños o extrañas” representan dos cosas a la vez. En primer lugar, representan al ser humano que, como nosotros, posee sentimientos y pensamientos únicos sobre el mundo y el hecho particular sobre el que queremos pedirles su testimonio; en segundo lugar, representan a sujetos que a través de sus expresiones tienen rasgos raciales propios y cosmovisiones e ideologías específicas del mundo, mismas que hablan y, en muchos casos, reflejan parte de la realidad cultural en la que se han desarrollado, adaptado y sobrevivido.

Esto es algo que no debemos de olvidar porque es muy común que en nuestro quehacer informativo terminemos reduciendo a las y los sujetos a meras fuentes informativas olvidando que son mucho más que eso, ya que si aspiramos a tener una mejor comprensión de sus mundos y trayectos de vida, debemos de entender desde dónde hablan y por qué es que lo hacen así. Entonces, no hay solo fuentes informativas, existen personas que poseen información, lo cual es totalmente diferente. Se trata de personas que tienen derechos y que debemos respetarles siempre.

Todo dilema ético gira siempre en torno a los otros

Javier Darío Restrepo (2004) señala que no es posible en el periodismo sostener y plantearse dilemas éticos si no se es consciente del peso que tienen las otras y los otros en nuestro quehacer informativo. Para el experto en deontología periodística, los dilemas éticos se resuelven sí y solo sí se conciben las implicaciones que tendrán en los otros nuestras decisiones; es decir, si la o el periodista se plantean un dilema en torno a la manera en que tal o cual dato o relato podría impactar la vida de las personas que nos compartieron algún testimonio o información.

Para ejemplificar esto, es menester que el periodista conozca qué es un dilema para diferenciarlo con claridad de una disyuntiva, circunstancia muy frecuente en el quehacer cotidiano de un periodista que siempre debe tomar decisiones entre qué información se debe quitar o mantener en un texto periodístico. Una disyuntiva es “una situación en la que hay que elegir entre dos cosas o soluciones diferentes”; en cambio, un dilema implica: “el razonamiento sobre las implicaciones que tiene el tomar una u otra decisión" (Restrepo, 2018: 35).

Seamos prácticos para comprender esto con un ejemplo. Imagina que estás frente a un hecho violento y la persona que, lamentablemente, perdió la vida es un conocido, pero a ti se te pide tomar la foto de lo que ha ocurrido. Al ser consciente de la persona que perdió la vida, por la relación personal, te planteas diversas preguntas como ¿es necesario tomar la fotografía?, ¿puede tomarse esta sin soslayar la dignidad e identidad de la persona?

Estas preguntas surgen porque en ese momento eres consciente de la persona y, por lo tanto, te planteaste un dilema que implica, por un lado, reconocer que quizá ese será su último retrato, pero, por otro lado, te interrogas qué es correcto hacer para cumplir con tu encomienda periodística. Ahí es cuando el dilema se hace presente, pues decidir tomar o no la foto ya no es tan simple porque ahora tienen gran peso las implicaciones de tal o cual decisión, tanto en la persona que perdió la vida como en sus familiares. Si decidimos tomarla, seguramente vamos a pensar de mejor manera el enfoque y el encuadre de la fotografía para respetar la dignidad de la persona fallecida, pero si decidimos no tomarla, debemos de sostener, desde lo periodístico, nuestra decisión.

Si te quedaste pensando en ello, ahora es posible que comprendas que el dilema existió porque “fuiste consciente de la otra persona en tu decisión”. Eso es justo lo que pasa en el periodismo cuando somos capaces de plantearnos dilemas éticos, pues estos no son posibles si no somos conscientes de los otros.

Los dilemas, no olvides, deben surgir siempre sin importar si conocemos o no a la persona, pues los cuestionamientos giran en torno al respeto de la humanidad y dignidad de las otras y los otros. Siempre es y deber ser así.

¿Cómo plantearse y resolver dilemas éticos?

Toda decisión periodística debe girar siempre en torno a los otros porque solo así seremos capaces de tener dilemas éticos que nos permitan tomar una mejor decisión. Debemos recordar —como sostiene también Javier Darío Restrepo— que los dilemas éticos no estriban entre “lo bueno y lo malo”, ya que no se trata de una cuestión moral, sino que es necesario reconocer cuál es “el deber ser” que dicta nuestra función como periodistas; por ello, todo dilema ético siempre debe apostar a decidir entre “lo bueno y lo mejor”. Esto aplica tanto para las personas que forman parte de nuestras historias como para quienes escribimos.

Javier Darío Restrepo, en su libro El Zumbido y El Moscardón. Taller y consultorio de ética periodística (2004) nos precisa que existen cuatro formas generales para resolver un dilema ético:

•Buscar siempre en la decisión que tomemos la mayor utilidad para las personas.

•No hacer a otros lo que no queremos para nosotros.

•Ponerse siempre en el lugar de los otros.

•Aplicar principios universales.

Las tres primeras son fáciles de comprender, aunque no siempre las aplicamos; en cambio, la cuarta supone una reflexión profunda tanto de nuestras decisiones como del propio sentido y responsabilidad social que implica ser periodista.

En el primer apartado de esta guía mencionamos que el periodista es ante todo “un profesional de la información que trabaja para conocer la verdad”, eso es un principio universal aplicable en cualquier lugar del mundo; sin embargo, muchas veces ese principio se ve trastocado cuando en aras de la verdad justificamos acciones y decisiones que trasgreden los derechos de las y los otros. Un documento rector de estos principios siempre es y será la Declaración Universal de Derechos Humanos.2 Si alguna de las decisiones que tomemos van en contra de principios universales como el respeto, entonces, es que debemos de echar mano de las otras fórmulas que Javier Darío Restrepo nos propone para resolver algún dilema ético, pero nunca olvidando que uno no decide para sí, sino en función de lo que es de mayor utilidad para todas las personas que participan en nuestras historias y para todas aquellas que al leerlas podrán conocer la verdad que queremos mostrarles.

Lineamientos éticos en el quehacer periodístico

Lo primero que debemos aclarar es que la ética y el periodismo son indisociables por esa intrínseca relación con los otros, pero sobre todo por la función y responsabilidad pública de las y los periodistas. La ética siempre debe ser una brújula en nuestro quehacer, como lo mencionamos, pero no se trata de saber discernir entre lo bueno y lo malo; al contrario, se trata de identificar lo bueno y lo mejor.

Siguiendo con las ideas de Javier Darío Restrepo, “la ética periodística resulta de la ambición del periodista a ser un profesional excelente. Es la obediencia del periodista a la naturaleza de su trabajo” (2008: 16). Esta definición nos da pie a identificar que la ética periodística es necesariamente un campo de autonomía donde cada periodista asume por compromiso y deber los lineamientos personales y profesionales que implica informar.

Estos lineamientos profesionales —que se pueden encontrar en los códigos de ética de organismos nacionales e internacionales de periodismo o en los manuales éticos de cada medio de comunicación— son las directrices deontológicas que marcan “el deber ser del periodismo” y, por tanto, son normas heterónomas porque alguien más las impone a aquellos que desean ser periodistas. Sin embargo, si no existe una decisión personal y autónoma por hacer de la ética, como ya expresamos, una brújula de nuestro quehacer periodístico, difícilmente podremos seguir o comprender los códigos deontológicos. Todo pasa, como asegura Restrepo, por la capacidad de decisión personal para ser ético.

¿Recuerdan que en el capítulo anterior enlistaron virtudes y defectos personales, así como el impacto que estos pueden tener en el periodismo que desean ejercer? Pues pensar en ello e identificar qué puede ayudarles o no para ser mejores periodistas, es ya un primer camino para comprender el peso que tiene y tendrá la ética en su carrera. Al final, no se trata solo de pensar la ética como una serie de normas o reglamentos por cumplir y a los cuales se puede acudir cuando existen dudas, por ejemplo: ¿Puedo hacerme pasar por otra persona para conseguir información? ¿Se puede emplear una cámara o micrófono escondido? ¿Puedo aceptar algún regalo de una fuente informativa? ¿Debo ocultar una verdad para no perjudicar a alguien que conozco? De esta manera, su acercamiento a los lineamientos deontológicos será a través de ustedes, pero no de los otros.

Restrepo precisa que al final se busca que las y los periodistas apuesten por la ética porque al hacerlo también se construye una actitud frente a la profesión; es decir, un modo de ser y estar como periodista donde la ética no es solo aquello que resuelve dudas, sino algo que nos debe constantemente plantear dilemas que nos lleven a ser mejores. Miren cómo cambian las preguntas descritas anteriormente bajo esta lógica: ¿Qué implica el uso de una mentira para conseguir información en la redacción de una nota? ¿Es honesto para una persona que se le grabe sin su consentimiento? ¿Qué pierde la audiencia cuando un periodista recibe algún regalo? ¿Qué debe hacer un periodista cuando la búsqueda de la verdad lo coloca frente a un conflicto de intereses?

Entonces, la recomendación es hacer de la ética periodística una decisión totalmente autónoma que los lleve a tomar más y mejores decisiones para siempre colocar en el centro de ellas a los otros y, al hacerlo, plantear dilemas que apunten a tomar siempre la mejor decisión. Finalmente, es necesario asumir que para ser periodista se debe ser un profesional que asume a la ética periodística no como un reglamento a cumplir, sino como una brújula para guiar nuestro camino a la utopía periodística que queremos alcanzar.

Nota

2La Declaración Universal de Derechos Humanos puede consultarse en el siguiente enlace: <https://www.ohchr.org/EN/UDHR/Documents/UDHR_Translations/spn.pdf>.

Escribimos sobre lo público

Uno de los problemas más comunes a los que se enfrentan las y los periodistas está relacionado con la identificación de hechos de relevancia pública o lo que en el argot periodístico solemos llamar: “la nota”. Cuando se nos cuestiona: ¿Cuál es la nota o la noticia?, el meollo no es el género periodístico, sino el hecho de relevancia pública que debemos aprender a identificar cuando salimos a la calle a reportear o cuando vamos a una rueda de prensa. Hacerlo, desde luego, no es fácil porque implica una serie de actividades previas que, quizá, parecen obvias para un periodista, pero que no siempre lo son; por ejemplo, informarse y estudiar el entorno sobre el cual voy a trabajar, saber quiénes estarán ahí, etcétera.

Informarse implica que la o el periodista debe estar al tanto de toda la información que se genera en relación con la fuente periodística que se le ha asignado, pero también de todos aquellos insumos que permiten conocerla más allá de lo inminentemente informativo. El dicho popular diría que esto es importante porque “nadie va a la guerra sin fusil”, lo mismo pasa para la o el periodista que no puede ir a la calle o algún lugar sin una libreta cargada de notas y preguntas, pues hacer periodismo no es un acto de creatividad que ocurre frente a las personas que me van a dar la información; al contrario, es un acto que se construye mucho antes de que eso suceda. La creatividad, en dado caso, surge en la escucha atenta que permite hacer inducciones o deducciones sobre lo que ya sé o he escrito sobre el tema, pero de ello hablaremos más adelante.

El segundo componente que debe estar presente en el trabajo periodístico son los elementos de contexto que me permiten conocer más sobre una fuente periodística, sobre un hecho o un fenómeno social; es decir, no basta con leer noticias (eso lo debemos de hacer todo el tiempo), también hay que leer otros documentos que nos permitan aprender nuevos conocimientos porque solo así podremos desarrollar mejores extrañamientos y preguntas.

Informar o construir la realidad: el hecho periodístico

El periodista y escritor Sergio Ramírez, durante un taller en la Fundación Gabriel García Márquez, hizo una muy buena disertación entre un hecho periodístico y un hecho literario. Para él, un hecho periodístico es “aquel que tiene características reales porque se consuma en el mundo concreto, que a la vez tiene relieves perceptibles a los sentidos”; es decir, es algo que puede verificarse por aquella persona que está frente a una pieza informativa. Sin embargo, ese hecho es cambiante porque su descripción, explicación e interpretación dependen de “una experiencia determinada y común a un grupo, [que] pasa a ser asumida de manera distinta por cada testigo dependiendo del ángulo en que se encuentre” (2016).

Esto nos presenta dos temas fundamentales. Primero, un hecho periodístico debe ser algo verificable, pero también es algo que no se compone de una sola mirada, sino de una serie de experiencias que permiten tener diversos ángulos sobre el mismo hecho. Si nos sujetamos a ello, entonces, podemos comprender que “toda nota” requiere de datos que puedan dar veracidad a la información, pero también de testimonios que amplían la perspectiva del hecho. Si lo aprehendemos de esta manera, dejaremos de creer que toda nota debe de tener como mínimo dos o tres fuentes y determinados datos concretos, pues no se trata de cumplir con un mandato, se trata de darle mayor veracidad y verosimilitud al hecho social sobre el que estamos reportando.

En segundo lugar, otro elemento que nos aporta Sergio Ramírez es que ese hecho social se convierte en un hecho periodístico cuando pasa por un proceso de construcción periodística; es decir, no se trata per se del mismo hecho que sucedió. En realidad, se trata de un hecho que ha pasado por una perspectiva periodística que implica el construir alrededor del hecho un contexto, un contraste y una perspectiva. Nuestro trabajo, más allá de que así lo pregonen cientos de eslóganes de medios o periódicos, no es reflejar la realidad, sino producirla para que pueda llegar a la audiencia como información que le permita comprender un hecho y no solo saber de él.

De lo anterior se deriva que “información” no es sinónimo de “periodismo”, aunque el periodismo genere información. Hacer periodismo conlleva una serie de procesos que convierten un hecho social en una pieza informativa que no solo ayuda a saber qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué, sino también a comprender qué implica y qué consecuencias tendrá ese suceso. Para Sergio Ramírez, la clave está en que la o el periodista pueda identificar los elementos que un hecho social posee y cómo con estos puede construir una pieza informativa que tenga como centro aquello que es de importancia para todas y todos. Como periodistas, no solo informamos sobre lo que es relevante para nosotros, informamos sobre lo que es públicamente importante para la sociedad, lo que también implica que muchas veces le contemos sobre cosas que ignora o que no sabe que suceden. No olviden que nuestro deber siempre será contar lo que otros mantienen oculto.

Por otro lado, la diferencia entre un hecho periodístico y un hecho literario es que el primero se sustenta en el mundo concreto de las cosas, en tanto que el segundo descansa más el plano subjetivo de las ideas, donde lo relevante no es la verificación del hecho, sino los criterios que lo hacen real frente a los lectores. Esto último es algo que también hace el periodista, pero lo hace sustentado en hechos que pueden ser verificables por la audiencia. Al respecto, Sergio Ramírez señala:

Lo que le interesa al periodista y al escritor es la verosimilitud. Esto quiere decir que si se proponen contar una historia de hechos reales o de hechos ficticios, los datos que ambos tienen que ofrecer deben ser verosímiles para que el relato tenga credibilidad. No se olviden que la credibilidad es un elemento importante tanto en la literatura mentirosa de ficción como en la literatura real de reportaje o de la crónica.

Esto es lo que en literatura llamaríamos realismo, que es cuando la imaginación surge como una transformación o una emanación del material de la realidad. Es decir, cuando yo como escritor puedo imaginar el vaso transparente o de varios colores y lleno de líquido negro, rojo o verde. Mientras que el periodista no puede hacer eso. Si el vaso está en el lugar de los hechos tiene que ser puesto en el texto tal y como estaba. Como periodista no tengo las libertades que tengo como escritor. Sin embargo, ambos, periodista y escritor, tienen que hacer ver verosímil el vaso ante los ojos del lector (2002).

Es importante prestar atención a esto porque es algo que no es capaz de observar la o el periodista que, en su afán de hacer periodismo narrativo, se olvida de la centralidad que tiene la verificación de la información. Por tanto, verificación, veracidad, verosimilitud y credibilidad son elementos centrales en la construcción de un hecho periodístico, sobre el cual es importante decir, una vez más, que no se trata de una construcción fidedigna de la realidad, sino de la producción de dicha realidad a través de la experiencia y trabajo de las y los periodistas. Es en este trabajo donde son y deben ser claves tanto los criterios técnicos (reportería y redacción periodística) como los componentes éticos enmarcados en la función social y el deber ser del periodismo.

Sobre esto, uno de los principales teóricos del periodismo, Gaye Tuchman, en su obra Making News: A Study in the Construction of Reality, describió a la noticia como “una ventana cuyo marco delimita la realidad a la que se tiene acceso, limitando la percepción de otra realidad diferente y centrando la atención en ese fragmento específico” (1978). De ahí que se entienda a la producción periodística no como un reflejo de la realidad, sino como la producción de dicha realidad que puede o no delimitar su comprensión. Este proceso, desde luego, resulta de una acción colectiva donde el periodista debe desarrollar la capacidad para moldear la realidad (no manipularla) de tal manera que esta pueda llegar al lector de forma clara y contundente, pues las personas acuden a nosotros para conocer y comprender lo que está pasando, ni más ni menos.

Entonces, ¿qué es aquello que llamamos noticia?

Una noticia, siguiendo los argumentos antes mencionados, es un hecho social que adquiere connotaciones públicas por características como:

•Novedad.

•Interés general.

•Actualidad.

•Proximidad.

Pero se vuelve un hecho periodístico cuando la o el periodista es capaz de entender cuáles son aquellos datos o información que hacen que un hecho resulte novedoso para las personas; es decir, cuando trabaja para que sus componentes aporten a las personas nueva información sobre algo que no conocían o sobre algo que creían conocer, pues la novedad no solo está en los hechos del presente, sino también en aquellos del pasado. Por ejemplo, es novedoso tanto un estudio científico que ha detectado ciertos anticuerpos que podrían ser utilizados para la producción de una posible vacuna contra la COVID-19 como también lo puede ser otro estudio que nos explique cuál fue el caso cero que desató la pandemia global de coronavirus.

Una noticia, siguiendo el argot periodístico, es y debe ser de interés general cuando somos capaces de identificar las particularidades de un hecho y cómo estos pueden ser de interés para todas y todos. Esto significa que no todos los hechos sociales per se son de interés público, muchas veces lo son para determinada población hasta que el trabajo de una o un periodista encuentra las conexiones de proximidad entre ese hecho y las demandas que sobre este se han generado, por ejemplo, los movimientos sociales organizados o no organizados.

La nota no solo es tal porque sucede en el entorno en el que ejercemos como periodistas o donde está nuestra audiencia, también puede ser la proximidad en su sentido o en sus consecuencias. Por ejemplo, al inicio, el brote de coronavirus en China, quizá no era de interés para un residente de Guadalajara o Tuxtla Gutiérrez, pero fue adquiriendo esa connotación cuando se explicó que el brote epidémico tenía una alta posibilidad de generar una pandemia por su alto nivel de contagio y por la movilidad humana que existe en el planeta. También se volvió próximo el hecho cuando se situó el sentido de la información en el cuidado de la salud.

Hay también hechos que son relevantes por su inmediatez; es decir, porque están ocurriendo justo “ahora”. Esto es conocido como breaking news o “noticias de último momento”, pero, insistimos, estos hechos no se vuelven notas hasta que una o un periodista produce en ellas el sentido de interés o relevancia pública, ya sea porque se aporta novedad, interés general, actualidad o proximidad. Además, existen otros factores que determinan la construcción de un hecho periodístico, las agendas y enfoques de información que pueda tener el propio periodista o el medio para el que trabaja.

Definiciones teóricas para el análisis de agendas y enfoques de información

Aunque nos gustaría que así fuera, la línea editorial de un medio o un periodista no siempre se declara, aunque sí es posible identificarla a través del análisis de las propias piezas periodísticas que se generan o mediante el análisis de las agendas o enfoques periodísticos que tienen determinados medios. Sobre esto, existen infinidad de estudios y enfoques teóricos como la agenda setting, la agenda building y el framing, por citar a algunos de los más connotados y de los que haremos una síntesis más adelante.

Retomando nuevamente el pensamiento de Javier Darío Restrepo, este señala que se llama línea editorial de un medio a “la orientación permanente de sus publicaciones: intencionalidad de sus editoriales, selección de sus columnistas, personajes que se entrevistan o que se silencian, hechos que se destacan o que se omiten, enfoque habitual de las noticias” (2008: 55).

Para descubrir esa línea editorial, uno debe de seguir de manera crítica sus ediciones, pero sobre todo la reacción que tiene frente a los hechos, ya que ahí radica su intencionalidad, pues no es lo mismo titular: “Crea Gobierno botón de emergencia para cuidar a los ciudadanos” que “Sin criterios técnicos definidos, botón de emergencia podría paralizar las actividades durante 14 días”. Como podemos ver, en la intencionalidad no solo está puesto el enfoque del medio, sino también su tratamiento informativo y los objetivos que persigue periodísticamente hablando; incluso, precisa el propio Restrepo, en dicha intencionalidad informativa reside el sentido ético que persigue el medio de comunicación.

Saber identificar la línea editorial es importante no solo para la audiencia, sino también para quienes van a trabajar en un medio, ya que una clara definición editorial “resuelve de antemano los dilemas éticos que genera una agenda difusa o indefinida, pues una agenda definida es una toma de posición, implica una decisión ética y unas reglas de juego claras, susceptibles de acuerdos o desacuerdos, de examen y de discusión” (Restrepo, 2008: 56). Entonces, la línea editorial genera una agenda específica de cobertura, pero también un enfoque en la construcción de los hechos periodísticos. Esto es algo que se ha estudiado muy bien desde la Sociología del Periodismo o desde el campo de la producción de noticias, pues en ambos existe una preocupación legítima de comprender cómo se construye la información, cómo se definen las agendas, enfoques y enmarcamientos, pero sobre todo cómo esto influye en quienes al final leemos un diario, vemos o escuchamos un noticiero o en quienes buscamos información en Internet o en redes sociodigitales.

Algunas de las corrientes teórico-metodológicas que brindan elementos para analizar y comprender todo lo que conlleva la línea editorial de un medio son:

•Agenda Setting: Establece que los medios informativos tienen una gran influencia en la sociedad al determinar qué hechos sociales tienen más interés y, por ende, cuánto espacio o tiempo se les brinda. Su objeto central de interés es determinar cómo los medios gradúan esa información, pero también cómo al hacerlo dejan fuera otros temas. McCombs y Shaw (1972), principales exponentes, señalan que la determinación de la agenda tiene mucho peso en la conformación de la discusión pública donde participan, desde luego, las y los periodistas, pero también las autoridades y los ciudadanos.

•Agenda Building: Estudia la relación entre la agenda política y mediática, centrando el análisis en la construcción de las noticias y en los elementos que influyen en dicho proceso. Kurt Lang y Gladys Lang (1981) hicieron un aporte a esta teoría al preguntarse cómo es que se forma la agenda pública. Esto supuso un cambio en el enfoque y en la comprensión de la disparidad de fuerzas entre la agenda mediática, política y pública.

Teresa Sádaba (2008) realizó una extrapolación de las ideas de los Lang para explicar que dicha construcción de la agenda tiene cuatro pasos:

1.Los medios seleccionan hechos sociales para construir hechos periodísticos.

2.Tras la selección, determinan los elementos de conflicto (hecho de interés público), ahí es donde se jerarquiza la información.

3.Se asocian estos elementos con símbolos y sentidos para manifestar la postura editorial, que es también una postura ideológica.

4.Otros actores, ajenos al periodismo en papel, promueven o difunden esta información.

El primer paso corresponde a la manera en que se establece la agenda (agenda setting), mientras que el resto de los elementos están centrados en la construcción de dicha agenda (agenda building).

Esquema 2

Construcción de la agenda periodística en cuatro etapas


Fuente: Casermeiro de Pereson (2004, basada en McCombs, Eideidel y Waever, 1991).

•Framing: Esta teoría, que también es conocida como del encuadre o enmarcamiento, estudia el proceso en que las y los periodistas, así como los medios de comunicación, seleccionan algunos aspectos de la realidad para otorgarles determinado énfasis o importancia. Un elemento central del análisis es la determinación de las causas y los juicios morales, ante los que se proponen soluciones a seguir ante determinado hecho social.

Sobre el Framing, Ardèvol-Abreu nos dice:

Los encuadres llaman la atención de algunos aspectos de la realidad en detrimento de otros, por lo que para definirlos hay que tener en cuenta tanto lo que describe como lo que omite. El encuadre está por tanto presente en la mente del periodista que escribe el relato noticioso, pero también en la pieza informativa que construye, llegando hasta el lector a través de un proceso de decodificación, necesario para comprender la noticia y la realidad a la que esta se refiere (2015: 425).

Ese enmarcamiento, a decir de diversos teóricos, define una serie de pautas con las que se busca, intencional o no intencionalmente, favorecer determinada interpretación de los hechos sobre los cuales se ha buscado informar. Para Natalia Aruguete, esta teoría se correlaciona con las dos ya citadas y posibilita:

Estudiar el framing como un amplio proceso, esto es, su funcionamiento en la instancia de la elaboración y tratamiento de la noticia, en las huellas que deja en los mensajes noticiosos (frame building) y en el tipo de efectos que genera en la recepción por parte de la audiencia (frame setting), en la medida en que todos se encuentran en el mismo contexto cultural (2001: 71).

Estos elementos teórico-metodológicos, desde luego, ayudan a comprender cómo se crean las noticias y qué elementos influyen en su construcción, ya sea desde aquellos que son personales o los que corresponden al carácter institucional de los medios en los que laboraremos y en la relación que estos tienen como actores político-económicos. La clave es siempre identificar cuál es el poder que un periodista sigue teniendo en este proceso, pues su estar ahí para conseguir, investigar y contrastar información, así como su capacidad para elaborar hechos periodísticos, es invaluable y constituye la materia prima para el análisis de toda agenda informativa.

La noticia está en la calle: técnicas de reporteo

Un periodista, por naturaleza, debe ser una persona curiosa y “preguntona”; lo primero le permitirá realizar extrañamientos mientras que la segunda cualidad le permitirá cuestionar lo que, quizá, para muchos es normal o cotidiano. Por tanto, debemos comenzar por alimentar la curiosidad tal y como lo hacíamos cuando éramos niños. En esos momentos no dábamos nada por hecho y, con el clásico “por qué”, buscábamos maneras para comprender cómo es que sucedían las cosas y, sobre todo, por qué sucedían de esa manera. En el periodismo tendría que ocurrir lo mismo; sin embargo, algo que hemos ido perdiendo con el tiempo es la capacidad para generar extrañamientos sobre el mundo.

La experimentada investigadora y antropóloga social Rossana Reguillo ha acuñado el término “extrañamiento” para describir una acción de sentido que tiene el fin de “desmontar, desanclar las certezas, las verdades históricas que han impuesto la manera de vivir y de temer a los otros” (2005: 105). Para Reguillo, un extrañamiento ocurre cuando somos capaces de “mirar más allá de lo evidente”, lo que implica generar una perspectiva a futuro sobre lo que está ocurriendo y ampliar la mirada para comprender que el presente de un hecho tiene múltiples orígenes y explicaciones. Si aplicamos esto al ejercicio periodístico, generar un extrañamiento implica la capacidad de “inventar nuevos lugares para la visibilidad y la conversación global, lo cual requiere de voluntad e imaginación tecnológica, cultural y política” (2005: 106).

Seamos honestos, nuestro trabajo requiere muchas de las habilidades de un investigador social, aunque nuestro fin no sea producir como tal conocimiento, sino información. Sin embargo, lo que metodológicamente hablando se comparte entre ambas actividades son las estrategias y herramientas que usamos para acercarnos con las otras y los otros, pero no solo para obtener testimonios, sino para comprender —como lo haría un antropólogo o un sociólogo— el mundo que les rodea y, muchas veces, también condiciona y define.

Todo inicia cuando se alimenta la curiosidad

El generar extrañamientos sobre lo que estamos viendo o sobre lo que nos dice alguien sobre algo solo ocurrirá si somos capaces de sorprendernos.

Imagina que acudes a una manifestación que se organizó por la violencia policial ejercida contra un joven. Estás ahí porque te tocó escribir la noticia de lo que acontezca. Entonces, llegas al lugar de donde saldrá la manifestación y comienzas a observar lo que ocurre a tu alrededor.

•¿Qué sería aquello que te sorprendería?

•¿Qué de lo que comúnmente acostumbras a ver en una manifestación está o no ocurriendo?

Un extrañamiento, como en el ejemplo anterior, no ocurre sin la formulación de una serie de preguntas que permitan desplazar desde lo que aparentemente es lógico o normal hacia lo que no lo es.

Continuando con el ejemplo, sigues caminando por la marcha y observas que no hay un operativo de seguridad o alguna estrategia de vialidad que esté acompañando al contingente: ¿esto es normal?, ¿ocurre así siempre?

Intentar responder estas preguntas no es fácil porque también supone que la o el periodista debe ir acumulando experiencia para lograr tener esos extrañamientos, y esto es un segundo elemento que todo periodista debe desarrollar. Es decir, puede que no te haya tocado cubrir una manifestación, pero ¿has ido a una?, ¿sabes cómo se organizan?, ¿en qué consisten?, ¿dónde es común que salgan y lleguen los contingentes en tu ciudad?, ¿hay reglas para poder asistir a una marcha, por ejemplo, si algunas son exclusivas para mujeres?

La experiencia, entonces, no solo se mide por trabajo en campo, sino también por experiencia de vida. De ahí que periodistas como Kapuściński, Capote, Caparrós o García Márquez coincidan en que algo que debe alimentar un periodista es su experiencia de vida. Así que no esperemos a que nos toque cubrir una marcha para saber cómo son, ve a una, toma nota y habla con las personas que acuden, eso te irá dando experiencia para cuando te toque realizar una cobertura periodística.

Nuevamente, volviendo al caso hipotético, la marcha sigue avanzando sin seguridad y llega frente al edificio que alberga el Poder Ejecutivo, ahí los ánimos y la impotencia comienzan a crecer a tal punto que se desborda. Si mantienes los sentidos muy alertas buscando comprender lo que ocurre, los extrañamientos y las preguntas comenzarán a surgir en ti: ¿Es normal que no exista ningún protocolo de seguridad al final de una manifestación? ¿Cómo se pueden contener los ánimos de las y los manifestantes? ¿Los protocolos de seguridad incluyen golpear y arrestar a las y los manifestantes? ¿Puede una institución de seguridad hacer pasar a sus elementos como parte de una manifestación?

Si se te dificulta generar estos extrañamientos, entonces, debes observar más a detalle lo que está pasando a tu alrededor, pero también debes conocer más sobre lo que vas a reportear, pues como ya señalamos en esta guía, el trabajo periodístico no se produce por default en el lugar de los hechos, este comienza desde casa cuando investigó sobre el hecho y sobre lo que es posible que pueda ocurrir. Incluso, prosigue al hecho mismo cuando volvemos a casa o a la redacción de nuestros medios para contrastar lo que vimos, escuchamos y registramos con lo que narran otros actores, pues ahí nuevamente los extrañamientos y preguntas se manifiestan: ¿Por qué ese funcionario dice que se actuó conforme a derecho cuando todos vimos la manera en que la policía golpeó y arrestó personas de manera arbitraria? ¿Qué es lo que se busca ocultar con este tipo de discursos que dicen que no pasa nada o que hablan de enemigos externos que quieren golpear al gobierno?

El desmontar estas “verdades históricas” que se buscan imponer es parte fundamental de todo trabajo de reporteo porque ahí es donde la experiencia, la práctica, la curiosidad y las preguntas se conjugan para establecer un plan de acción que nos lleve a saber la verdad.

Aprender a preguntar y generar hipótesis

Aprender a preguntarnos cosas sobre lo que pasa a nuestro alrededor puede conjuntarse con la capacidad de generar respuestas o hipótesis posibles. Si elaboramos una serie de hipótesis a las preguntas que nos vamos planteando como periodistas, podemos comenzar a identificar una serie de elementos que después debemos de probar para asegurar que hemos descubierto una verdad. Esta metodología se emplea de manera constante en el planteamiento de investigaciones periodísticas, pero es igualmente útil para el trabajo periodístico cotidiano.

Mark Lee Hunter (2013), en su texto La investigación a partir de historias. Manual de periodistas de investigación, señala que toda y todo periodista debe tener una historia que contar, que sea de interés público y que, preferentemente, revele algo que sea desconocido. Si pensamos en la historia, señala Lee Hunter, podemos desarrollar una serie de elementos para darle forma y sentido, el primero de ellos es una hipótesis; es decir, aquello que queremos probar mediante la historia. Pero toda historia se compone siempre de personas dispuestas a otorgarnos sus historias e, igualmente, de documentos que debemos revisar para poder comprender la realidad que queremos investigar y de la que deseamos informar. En este punto, se hace relevante para una o un periodista el papel que tienen las personas y las fuentes de información en el quehacer periodístico, pues para continuar con la historia cada periodista debe construir un mapa y no un listado de fuentes informativas. Ahora explicaremos la diferencia.

¿Qué es una fuente periodística?

Estrictamente hablando, una fuente periodística es aquella persona o entidad que posee datos de relevancia pública que le permiten a una o un periodista construir una noticia. Esta puede ser una persona que presenció directamente un hecho, pero también puede ser un experto o un funcionario público. Así mismo, las fuentes periodísticas no solo pueden ser testimoniales (personas), sino también hechos o documentos que pueden proveer información para la elaboración de una pieza periodística. Por sus cualidades, las fuentes periodísticas se pueden clasificar en abiertas, personales, cerradas o confidenciales.

¿Qué tipo de fuentes periodísticas existen?

Iniciemos aclarando que toda fuente testimonial corresponde siempre a una persona y, por tanto, debemos siempre pensarlas bajo esa condición para que no premiemos en nuestro trabajo el sentido utilitarista que solo busca obtener información sin pensar en las consecuencias. Esto ya lo hablamos cuando precisamos que no podemos tener dilemas éticos si no colocamos al centro a las otras y otros; esto conviene no olvidarlo.

Fuentes abiertas: Son todas aquellas a las que se puede acceder de manera pública; por ejemplo: noticias publicadas en medios de comunicación, las publicaciones académicas, los materiales de archivos o bibliotecas públicas, los comunicados o informes de organismos públicos y sociales, y mensajes colocados en redes sociodigitales.

Fuentes personales: Personas que por su experiencia, conocimiento o función pública pueden ofrecer un testimonio o explicación sobre un hecho de interés público y que pueden ser citadas en el trabajo periodístico.

Fuentes cerradas: Aquellas a las que no se puede acceder de manera directa, pero sí se puede obtener información mediante solicitudes de acceso a la información o a través de procesos judiciales.

Fuentes confidenciales: Son las fuentes que pueden ofrecer testimonio o documentos, pero que solicitan anonimato por cuestiones de seguridad. Teniendo en cuenta esta situación, es posible usar este tipo de fuentes, pero es correcto fingir su uso para ocultar la manera poco ética en la que, quizá, obtuvimos alguna información.

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