Kitabı oxu: «Boca locura»

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“No va a ser solamente la entidad representativa de una gran barriada sino que pronto, desbordando los límites de la misma, la sugestión de su divisa cobrará ascendiente en los cien barrios porteños, luego se extenderá por todo el país y más tarde este le quedará estrecho al prestigio de su nombre, que va a alcanzar a regiones lejanas de la patria. Más que un club, va a constituirse en el símbolo del fútbol y en su síntesis. Por eso, como todo lo que suscita pasión, no admitirá neutrales. Con el mismo fervor con el que su hinchada caudalosa es boquense, todas las otras, al margen de sus específicas preferencias, serán antiboquenses. Esa polarización constituye la grandeza de Boca.”

Historia de Boca Juniors. Buenos Aires, Editorial Eiffel, 1956.

Boca es el club más grande de la Argentina y de América, y uno de los más importantes del mundo. A lo largo de su historia atravesó momentos favorables y desfavorables, pero jamás estuvo solo: su hinchada caudalosa lo respaldó en las buenas y en las malas, en las tristezas y en las alegrías. Por eso, este libro, testimonio de todos los títulos oficiales ganados por el club desde 1919 hasta la actualidad, quiere ser un reconocimiento y un homenaje. Reconocimiento para la fantástica actuación del equipo a lo largo de sus más de cien años de historia. Y homenaje para los hinchas, que siempre estuvieron, están y estarán. Porque como reza la canción: “¡Boca vos sos mi pasión / la alegría que me das / no se compara con nada / cada vez te quiero más!”.


Diego Estévez na­ció en 1971 en Lo­mas de Za­mo­ra. Es Diseñador Gráfico (1996) y Licenciado en Periodismo (2014). Ha publicado siete libros sobre la historia del fútbol argentino, entre los que se destacan 108-Más de un siglo azul y amarillo, 344 superclásicos, 140 años de fútbol argentino, 38 campeones del fútbol argentino (1891-2013) y La final. Boca locura - La historia de todas sus estrellas es su octava obra.

Diego Estévez

BOCA LOCURA La historia de todas sus estrellas


Índice

  Cubierta

  Contratapa

  Biografía del autor

  Portada

  Dedicatoria

  Agradecimientos

  Fuentes consultadas

  Dos ensayos triunfales

  La llegada a primera

  Las primeras estrellas 1. La estrella inaugural 2. Que se vengan las copas locales 3. El primer triunfo internacional 4. El primer bicampeonato 5. Volver para triunfar 6. Un título que costó un globo 7. Una “canallada” triunfal 8. Un campeón arrollador 9. Ahora sí valió un título 10. Sufrir, luchar y ganar 11. El honor de ser los mejores 12. Otro campeón arrollador 13. Un triunfo estimulante 14. El campeón de los 113 goles

  Tres décadas, doce estrellas 15. La primera estrella profesional 16. Tres ruedas y un solo campeón 17. Un campeón sensacional 18. Primera vuelta en la Bombonera 19. Un bingo para otra copa 20. Con la clásica garra xeneize 21. Un notable bicampeón 22. Una nueva estrella para la colección 23. Un campeón indiscutido 24. Una superioridad incuestionable 25. Otra más y van... 26. Un título muy gritado

  La magia de los ‘60 27. La estrella de “Tarzán” 28. Un campeón invulnerable 29. La era de la paternidad 30. Una copa que rimó con Boca 31. La mejor de las vueltas 32. De la agonía al éxtasis

  Lorenzo Superstar 33. El inicio de una era dorada 34. La final inolvidable 35. El sueño del “Puma” 36. Los dueños del mundo 37. Un bicampeón extraordinario

  Pocas estrellas pero muy festejadas 38. El ballet de Diego y Miguel 39. La fiesta inolvidable 40. Una alegría en Miami 41. Un título maestro 42. El grito que esperó once años 43. Un oro sudamericano

  La era del Virrey 44. La máquina invicta 45. Un equipo indestructible 46. La copa de los sueños 47. Nunca tan grande, nunca tan campeón 48. Aún con resaca, ¡campeones! 49. El dueño del Continente 50. Un campeón extraordinario 51. Otra vuelta antes de Japón 52. Un gigante del mundo

  Nuevo siglo, nuevas estrellas 53. Sin el Cirrey también se puede 54. La primera estrella del “Coco” 55. Tan sufrido como merecido 56. Cuatro días después, ¡otra estrella! 57. Un indiscutido bicampeón 58. El “Coco” y su ballet 59. La sinfónica de Román 60. Más recopado que nunca 61. Un campeón con suspenso

  Más estrellas para la colección 62. ¡Otra vez invictos! 63. Más argentino que todos 64. Campeón de la maratón 65. Otro doblete para la colección 66. Un final a toda orquesta 67. ¡Bicampeones otra vez! 68. Un título que se negaba 69. Un grito de corazón

 Ellos también fueron ídolosJuan Elías YustrichClaudio VaccaJulio Elías MusimessiPío Sixto CorcueraJuan Carlos ColmanHerminio Antonio GonzálezNorberto MenéndezOrlando Pecanha de CarvalhoOscar Antonio PianettiAlberto Mario GonzálezEnzo FerreroJulio Guillermo MeléndezOsvaldo Rubén PotenteVicente Alberto PerníaFrancisco Pedro Manuel SáCarlos José VeglioHugo Osmar PerottiMario Nicasio ZanabriaMiguel Ángel BrindisiRoberto Aníbal PassucciJorge Alberto ComasEnrique Oscar HrabinaJuan Ernesto SimónGabriel Omar BatistutaRoberto CabañasSergio Daniel Martínez

  Créditos

  Otros títulos de esta editorial

A Luni y Loli.

Al Gordo, la Rubia y la Nena.

A Darío, Ale, Cachín, el Gallo y Pablito.

AGRADECIMIENTOS

A la Subcomisión de Historia del Club Atlético

Boca Juniors; en especial a Sergio Brignardello,

Guillermo Schoua, Sergio Lodise y Gabriel Martín.

A Gisela Aroldo, del Departamento de Marketing

del Club Atlético Boca Juniors.

FUENTES CONSULTADAS

Diarios:

La Argentina, La Prensa, Clarín, Olé y La Nación.

Revistas:

El Gráfico, Goles, Estadio y Codex Deportiva.

Libros:

Boca. El libro del Xentenario. Planeta, 2004.

El corazón de Boca: la historia xeneize,

de Juan Pablo Reynal y Diego Lorenzo.

Patagonia Media, 2014.

Nosotros Boca. Ensayo generacional,

de Juan Antonio Farenga (h).

Editorial Dunken, 2013.

Fútbol argentino: crónicas y estadísticas,

de Luis Alberto Colussi, Carlos Alberto Guris,

Víctor Hugo Kurhy y Sergio Alberto Lodise.

Páginas web:

www.historiadeboca.com.ar

Archivo personal del autor.

1906-07 / LIGA CENTRAL-LIGA ALBIÓN

DOS ENSAYOS
TRIUNFALES

Antes de comenzar el repaso de las estrellas más famosas de la historia de Boca, es necesario conocer otras dos que, pese a no ser tan notorias, constituyen los primeros antecedentes en esta agradable costumbre de dar vueltas olímpicas.

En la década de 1900, el fútbol argentino vivía una etapa de expansión. Los éxitos del famoso Alumni provocaron que miles de pibes se lanzaran a practicar el deporte y comenzaran a fundar clubes. Uno de ellos, como sabemos, fue Boca Juniors, nacido el lunes 3 de abril de 1905 bajo la sombra de los árboles de la plaza Solís. Cinco nombres pasaron a la historia como sus creadores: Esteban Miguel Luis Baglietto, Santiago Pedro Sana, Alfredo Scarpati, Juan Antonio Farenga y Teodoro Esteban Farenga. Sin embargo, los “cinco magníficos” no estaban solos: los secundaba un nutrido grupo de muchachos entusiastas con los que armaron los primeros equipos y jugaron los partidos amistosos bautismales.

Al año siguiente, ya con más recorrido, los pibes boquenses decidieron anotarse en algunas ligas independientes, que les permitían a los clubes de menores recursos competir por fuera de la Argentine Football Association, la AFA de aquel entonces. En una de estas entidades, la Liga Central de Football, Boca debutó el 6 de mayo de 1906 con un triunfo por no presentación de su rival, Cambrian Pilar, que había decidido disolverse. Los otros ocho participantes eran Florida, General Arenales, Comercio, Telégrafo, Oeste, Libertad Juniors, Presidente Roca y San Fernando.

En una campaña notable, el equipo xeneize ganó 15 partidos, empató tres (los dos ante General Arenales y el primero ante San Fernando) y se coronó campeón invicto. Enrico Stange, director de la Liga Central, le entregó el trofeo al uruguayo Luis Cerezo, capitán boquense, quien compartió el plantel con Juan Antonio De los Santos, Marcelino Vergara, Arturo Chiappe, Ramón Ferreiro, Guillermo Ryan, Alberto Juan Penney, Juan Bautista Priano, Arturo Patricio Penney, Germán Grande, Pedro Moltedo, José María Cayetano Farenga, Juan Antonio Farenga y E. Rodríguez.

Con casi la misma base de jugadores, en 1907 Boca se inscribió en la Liga Albión, dirigida por los hermanos Barone. El certamen fue dividido en dos secciones, cuyos ganadores disputarían la final. El conjunto boquense compartió la sección B con Honor y Patria, Santa Rosa B y Santa Rosa C (estos dos últimos, integrados por jugadores de River Plate, que por ese entonces militaba en la segunda categoría del fútbol oficial). Boca ganó los seis partidos y se clasificó para la final, en la que debió enfrentar a San Telmo, ganador de la sección A.

El 12 de enero de 1908, en el campo del club Villa Ballester, ambos aspirantes al título lucharon durante 45 minutos, pero no se sacaron ventajas. La lluvia obligó al árbitro Giacomelli a suspender el partido, y como el marcador no había sido abierto, se decidió volver a empezar desde el minuto cero. El 12 de abril, en el mismo estadio, Boca alineó a De los Santos; Vergara y Cerezo; Ryan, Alberto Penney y Priano; Arturo Penney, Eloiso, Moltedo, Juan Antonio Farenga y José María Cayetano Farenga. El equipo auriazul, muy superior, jugó en gran nivel, ganó 4 a 1 y se quedó con la Copa Barone. Sin embargo, lo más importante no fue el título, sino la confirmación de que Boca estaba listo para pegar el gran salto y participar en los campeonatos de la Argentine Football Association. El fútbol oficial lo esperaba con los brazos abiertos.


1912 / LIGA INTERMEDIA

LA LLEGADA
A PRIMERA

Luego de su exitosa participación en las ligas independientes, Boca consiguió en 1908 la afiliación a la Argentine Football Association y comenzó a competir en la Segunda Liga (la AFA no permitía el ingreso directo a Primera de los nuevos afiliados). Tras ganar la sección C, el equipo xeneize cayó 0-1 en la semifinal ante Racing y quedó al margen del ascenso.

Al año siguiente, Boca dio un paso atrás: finalizó tercero en la sección C y no pudo acceder a las semifinales. Recién en 1910 volvió a tener una clara chance de ascenso, pero otra vez la “Academia” se transformó en su verdugo al derrotarlo 2-1 en la final. En 1911 la AFA creó una nueva categoría, denominada “Extra”, también dependiente de la Segunda Liga. El equipo de la Ribera, participante junto a otros nueve conjuntos, cumplió una floja actuación y hasta se complicó con un posible descenso, pero lo eludió gracias a un 6-1 a Comercio en la jornada final.

Así llegamos a 1912, un año institucionalmente muy turbulento. Diez equipos integraban la Primera Liga: Quilmes, San Isidro, Racing, Estudiantes de Buenos Aires, Belgrano Athletic, River Plate, Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), Porteño, Estudiantes de La Plata y Alumni (que no llegaría a participar por su disolución). Por su parte, en la sección B de la nueva Liga Intermedia (de la que saldría el ganador del único ascenso, ya que en la sección A jugaban las reservas de los clubes de Primera) estaban Boca Juniors, Comercio, Ferro Carril Oeste, Platense, Estudiantil Porteño, Olivos, Riachuelo, Independiente, Kimberley, Atlanta y Argentino de Quilmes. Los certámenes comenzaron con normalidad, pero un conflicto inesperado partió en dos a la Asociación. GEBA, cuyo estadio era el mejor de la época y albergaba los partidos de la Selección argentina desde 1910, pretendía que sus socios no pagaran la entrada para ver esos matches. Además, se quejaba de las “compensaciones” (pagos disimulados) que recibían muchos jugadores, lo que violaba el amateurismo imperante. Por estos motivos, el 14 de julio se desafilió de la Asociación y fundó una nueva entidad: la Federación Argentina de Football. La acompañaron Porteño, Estudiantes de La Plata (de Primera), Argentino de Quilmes, Atlanta, Independiente y Kimberley (de Intermedia).

El desbande sacudió a la Asociación, que quedó con seis equipos en el máximo nivel (Quilmes, San Isidro, Racing, Estudiantes de Buenos Aires, Belgrano Athletic y River Plate) y siete en el segundo (Boca Juniors, Comercio, Ferro Carril Oeste, Platense, Estudiantil Porteño, Olivos y Riachuelo). Golpeada, la entidad oficial llamó a una asamblea para decidir los pasos a seguir, la que se realizó el 18 de julio con representantes de los trece clubes mencionados. Estos, según consta en la foja 182 del acta correspondiente, fueron G. D. Ferguson y A. P. Watson Hutton (Belgrano Athletic); J. F. Meschini y J. M. Luperne (Estudiantes de Buenos Aires); H. A. Jacobs (Quilmes); A. Giró, P. Werner y J. Planisi (Racing); B. Messina y E. Löfgren (River Plate); R. Cullen y W. A. Maclachian (San Isidro); J. Brichetto y L. Dollenz (Boca Juniors); G. O. Zander y L. D. Calvinho (Comercio); C. F. Feitis (Estudiantil Porteño); M. Larrosa y C. G. Daws (Ferro Carril Oeste); M. F. Corvalán, R. E. Landaburu y F. Ramseyer (Olivos); G. Guassone (Platense) y A. G. Costa (Riachuelo).

Tras evaluar la situación, se decidió que los campeonatos de Primera e Intermedia continuaran con los equipos que habían quedado en la Asociación. Y además, se definió que para 1913 todos los equipos de Intermedia pasaran a jugar en la máxima categoría. Todo fue aprobado por unanimidad, y según el diario La Mañana del 20 de julio, “dieron especialmente su voto favorable, fundándolo debidamente, los señores Ferguson, Giró, Maclachian, Meschini, Valle, Werner, Messina, Rozetti. Larrosa, Daws, Costa, Calvinho, Brichetto y Feitis”. La decisión resultó totalmente lógica: si la Asociación quería prevalecer sobre la Federación, no podía hacerlo con un certamen de 1913 devaluado, de tan solo seis equipos.

Luego de estos hechos, los campeonatos de 1912 continuaron jugándose. En Primera Liga, Quilmes se coronó campeón por primera vez y River finalizó último, pero zafó de perder la categoría porque el descenso, obviamente, había sido dejado de lado. Si en 1913 la Asociación necesitaba más equipos en su división superior, no habría resultado lógico mantener el único descenso programado en el reglamento. En la Liga Intermedia, por su parte, Ferro Carril Oeste terminó primero, con 20 puntos; Platense lo escoltó con 18; Boca y Estudiantil Porteño los siguieron con 16; Comercio obtuvo 9; Olivos acumuló 3 y Riachuelo finalizó último, con 2 unidades.


El equipo boquense de 1912. Arriba, de izquierda a derecha: Carlos Capellini. Miguel Elena, Juan Garibaldi, Lorenzo Etchart, Horacio Lamelas y Miguel Valentini. Abajo: Julio Arce, Juan Julián Bruzán, Donato Oberdan Abbatángelo, Enrique Bertolini y Francisco Taggino.

Finalmente, el 12 de febrero de 1913 la asamblea de la Asociación Argentina refrendó lo decidido en julio del año anterior y, además, agregó dos clubes a los trece que ya iban a jugar en Primera: Banfield, campeón de la Segunda Liga (tercer nivel) de 1912 y Ferrocarril Sud, que provenía de la Liga Ferroviaria y contaba con un muy buen campo de juego frente a la actual estación Remedios de Escalada del Ferrocarril Roca.

El sueño de participar en la máxima categoría se hizo realidad el domingo 13 de abril de 1913, cuando Boca visitó a Estudiantil Porteño (otro flamante ascendido) en la localidad de Ituzaingó y lo derrotó por 4-2, con tres goles de Arnulfo Horacio Leal y uno de Donato Oberdan Abbatángelo. Esa tarde también estrenó la mítica camiseta azul con la franja horizontal amarilla, ya que hasta el año anterior había utilizado una azul con banda amarilla oblicua.

A partir de ese día, Boca tomó un sendero que ya no abandonaría, y muy pronto comenzaría a llenarlo de estrellas.


1

1919 / CAMPEONATO DE PRIMERA DIVISIÓN

LA ESTRELLA
INAUGURAL

Si bien la primera escisión en la historia del fútbol argentino se zanjó en 1915 con la unificación en una sola entidad (la Asociación Argentina de Football), la paz volvió a quebrarse en 1919 con un conflicto que terminaría siendo más grave y prolongado que el anterior.

El clima ya venía caldeado desde 1918, cuando a raíz de un conflicto entre Ferro Carril Oeste y la Asociación, esta expulsó al club de Caballito de sus filas. Ya en 1919, la situación se tensó aún más debido a la supuesa mala inclusión de un jugador de Vélez, Miguel Fontana, en varios encuentros del campeonato de Intermedia (el expulsado en un partido ante San Telmo había sido su hermano Juan, pero la sanción recayó erróneamente en él; posteriormente el Tribunal de Penas enmendó la equivocación, pero los rivales de Vélez comenzaron a reclamar los puntos en disputa). Para dirimir el asunto, la Asociación formó una comisión que estudió el caso y llegó a una conclusión favorable al equipo velezano. De mantener esos puntos, Vélez quedaría en condiciones de relegar a Del Plata, su rival más fuerte, y clasificarse para pelear por el ascenso. Sin embargo, la Asociación tenía en su seno una fuerte interna, y uno de los sectores en pugna (que prefería a Del Plata) logró dilatar el fallo de la comisión al no dar quórum en las reuniones. El dictamen quedó pendiente y el clima, muy caldeado.


Bleo Pedro Fournol, más conocido por el apellido que tomó de su familia adoptiva (Calomino), fue un wing derecho hábil y goleador, además del inventor de la famosa jugada conocida como “bicicleta”. Surgido de las divisiones inferiores, debutó en Primera en 1911 y permaneció en el club hasta 1924, con breves pasos por Argentino de Quilmes e Hispano Argentino. Jugó 228 partidos y convirtió 96 goles con la azul y oro sobre el pecho. Además, dio ocho vueltas olímpicas (cuatro campeonatos, tres copas locales y una internacional).

Así se llegó a mediados de año, momento en que los clubes debieron designar nuevos delegados ante el Consejo y la Comisión Divisional de la Asociación Argentina. Disconforme con varios de los flamantes representantes, la Asociación pidió que los cambiaran, pero los clubes implicados desoyeron la solicitud. Por ese motivo, fueron desafiliados Independiente, Racing, River Plate, Tigre, Platense y Estudiantil Porteño. Otras siete instituciones, sorprendidas por la dureza de la medida, pidieron su revisión, pero la Asociación redobló la apuesta y las expulsó. De este modo, San Lorenzo, Gimnasia y Esgrima La Plata, Estudiantes de Buenos Aires, Atlanta, Defensores de Belgrano, San Isidro y Sportivo Barracas se sumaron al lote de equipos marginados por la Asociación. Las trece instituciones rebeldes se unieron, fundaron la Asociación Amateurs de Football y conformaron su Primera División junto a Vélez Sarsfield, invitado al nivel superior.

La Asociación Argentina de Football, que continuaba siendo la entidad oficial (tenía la afiliación a la FIFA), quedó con seis equipos en su máxima división: Boca Juniors, Huracán, Estudiantes de La Plata, Porteño, Sportivo Almagro y Eureka. Por ese motivo, decidió discontinuar el campeonato que había comenzado (en el que participaban los clubes escindidos y del que se habían disputado diez fechas incompletas) y empezar uno nuevo.

Boca, que venía de salir tercero en 1917 y 1918, tenía un equipo fuerte y consolidado. Lo demostró el 28 de septiembre, día de su debut, cuando goleó 5-1 como local a Porteño. Una semana más tarde le ganó como visitante a Huracán (2-0) y el 26 de octubre se afirmó en la punta al derrotar 2-1 a Eureka. El cuarto triunfo consecutivo llegó casi un mes después, el 23 de noviembre, con un 2-1 ante Estudiantes de La Plata. Y el 30 del mismo mes, Boca le ganaba 2-0 a Eureka, como visitante, cuando el partido fue suspendido por lluvia al finalizar el primer tiempo. La tabla de posiciones mostraba al equipo xeneize puntero, con ocho puntos, escoltado por los pincharratas, con cinco; Porteño, Sportivo Almagro y Eureka tenían tres, y Huracán cerraba con dos.

El 14 de diciembre, Boca visitó a Porteño en su cancha, ubicada en un terreno detrás del Hipódromo llamado por todos “el Golf”, ya que estaba muy cerca de la estación homónima (actual Lisandro de la Torre) del Ferrocarril Central Argentino. Con una actuación sin fisuras, el conjunto boquense goleó 5-2 y estiró la diferencia en la cima del campeonato.

Archivo General de la Nación, Dpto. Doc. Fotográficos. Argentina.


El primer campeón de la historia boquense. Arriba, de izquierda a derecha: Antonio Roque Cortella, Mario Busso, Alfredo López, Alfredo Elli y José Ortega. Abajo: Américo Tesoriere, Pedro Calomino, Pablo Bozzo, Alfredo Martín, Alfredo Garasini y Pedro Miranda.

Una semana más tarde, bastante cerca de la Navidad, Huracán visitó el estadio xeneize, que estaba ubicado en la intersección de las calles Ministro Brin y Senguel (actual Benito Pérez Galdós). Ampliamente superado, el “Globo” se llevó un 0-7 lapidario para Parque de los Patricios.

Ya al borde de la consagración, el 4 de enero de 1920 Boca recibió a Sportivo Almagro, que solo tenía tres puntos. El once xeneize estuvo integrado por Tesoriere; Cortella y Ortega; López, Busso y Elli; Calomino, Bozzo, Garasini, Martín y Miranda. Sin equivalencias, Boca vencía fácilmente por 4-0 cuando a los 80 minutos, tres jugadores visitantes (Ceferino Adet, José Adet y Ernesto Vieyro) agredieron al árbitro y este suspendió el partido. Doce días más tarde, el lógico fallo del Tribunal de Penas le otorgó el triunfo al equipo de la Ribera.

Con Boca cortado en la punta y sin chances de que Estudiantes lo alcanzara (la diferencia era de siete puntos y al Pincha solo le restaban jugar dos partidos), el 20 de enero de 1920 la Asociación tomó varias decisiones: le otorgó a Boca los puntos del partido suspendido con Eureka, dio por finalizado el campeonato y declaró campeón al elenco boquense. Las posiciones finales fueron las siguientes: Boca, 16 puntos; Estudiantes de La Plata, 7; Huracán, 4; y Eureka, Sportivo Almagro y Porteño, 3.

De este modo, en un certamen corto y accidentado pero con una superioridad abrumadora, Boca le puso a su escudo la primera estrella de la historia.

PRESENCIAS Y GOLES

ARQUEROS: Américo Miguel TESORIERE (7 partidos) y Rosario Leonardo GALEANO (1). DEFENSORES: Antonio Roque CORTELLA (8) y José ORTEGA (8). MEDIOS: Alfredo ELLI (8, 1 gol), José Alfredo LÓPEZ (8) y Mario BUSSO (8, 1). DELANTEROS: Bleo Pedro Fournol CALOMINO (8, 5), Alfredo N. MARTÍN (7, 6), Pedro MIRANDA (7, 3), Pablo BOZZO (5, 4), Alfredo GARASINI (5, 6), Zoilo CANAVERI (4, 3), Enrique BRICHETTO (3) y Antonio P. SÁNCHEZ (1).

15,84 ₼
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371 səh. 219 illustrasiyalar
ISBN:
9789507547133
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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