Kitabı oxu: «El búfalo de agua. Tomo 1»


Índice
Portada
Contraportada
Prólogo
SECCIÓN 1. Generalidades del búfalo de agua
1. El búfalo, su origen, población e importancia en el mundo. Marco Zava (Argentina)
Introducción
Origen, domesticación y difusión del búfalo
Población e importancia en el mundo
Conclusiones
Referencias
2. Clasificación zoológica, especies, razas y cruzamientos. Marco Zava (Argentina)
Introducción
Especies y subespecies o tipos
Razas
Carabao o búfalo de pantano
Mediterránea
Murrah
Nili-Ravi
Jafarabadi
Trinitaria o Buffalypso
Surti/Surati
Kundi
Mehsana
Bhadawari
Tharai
Nagpuri
Pandharpuri
Manda
Jerangi
Kalahandi
Sambalpur
Toda
South Kanara
Cruzamientos
Conclusiones
Referencias
3. Los búfalos de agua en México. Eduardo Luis Maitret Collado (México)
Introducción
Importación de búfalos a México
Crecimiento de los hatos y comercialización bufalina
SECCIÓN 2. Comportamiento del búfalo de agua
1. Formación y ruptura del vínculo madre-cría. Patricia Roldán-Santiago (México), Herlinda Bonilla-Jaime (México), Héctor Óscar Orozco-Gregorio (México), Juan Manuel Vargas-Romero (México) y Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México)
Introducción
Comportamiento preparto y parto en las búfalas
Formación del vínculo madre-cría
Comportamiento epimelético de la búfala
Comportamiento et-epimelético del neonato
Destete y ruptura del vínculo madre-cría
Estrés en el destete
Destete en sistemas de producción de leche
Destete en los sistemas de producción de carne y doble propósito
Alternativas para reducir el estrés durante el destete
Conclusiones
Referencias
2. Comportamiento de mantenimiento del búfalo de agua. Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México), Patricia Roldán-Santiago (México), José Manuel Reyes Cuevas (México), Cristian Larrondo Cornejo (Chile) y José Raúl López Álvarez (Cuba)
Introducción
Pastoreo
Rumia
Consumo de agua
Descanso
Exploración
Comportamiento social
Autoacicalamiento
Comportamiento lúdico
Conclusiones
Referencias
3. Comportamiento de termorregulación, adaptabilidad y productividad del búfalo de agua. Ariadna Sagrario Yáñez-Pizaña (México), Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México), Ariel Marcel Tarazona Morales (Colombia) y Patricia Roldán-Santiago (México)
Introducción
Resistencia al calor
Cambios conductuales por efecto del estrés por calor
Resistencia al frío
Cambios conductuales por efecto del estrés por frío
Termorregulación y productividad
Conclusiones
Referencias
4. Comportamiento sexual del búfalo de agua. Paloma Islas-Fabila (México), Herlinda Bonilla-Jaime (México), Patricia Roldán-Santiago (México), Héctor Óscar Orozco-Gregorio (México) y Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México)
Introducción
Comportamiento durante el estro de las búfalas
Alteraciones conductuales en las hembras
Estro silencioso
Ninfomanía
Anestro posparto
Retraso en la pubertad
Comportamiento sexual del macho
Fase de atracción
Fase precopulatoria (cortejo)
Fase de cópula
Alteraciones conductuales en los machos
Incapacidad para copular
Impotencia para montar
Falta de intromisión o eyaculación
Síndrome de buller steer
Homosexualidad
Hipersexualidad e hiposexualidad
Masturbación
Conclusiones
Referencias
SECCIÓN 3. Productividad del búfalo de agua
1. Características nutricionales aplicadas al búfalo. Natalia Guarino Souza Barbosa (Brasil) y William G. Vale (Brasil)
Introducción
Consumo
Consumo de materia seca
Consumo residual de alimento
Características del tracto gastrointestinal
Ecología microbiana
Protozoos
Bacterias
Arqueas
Particularidades del microbioma bubalino
Importancia de los minerales para la reproducción animal
Compuestos inorgánicos: minerales-iones y electrolitos
Producción de gases y efectos ambientales
Inferencias sobre el gas metano (CH4) en la producción animal
Producción de metano por búfalos
Conclusiones
Referencias
2. Producción, calidad y generalidades en la transformación de la leche de búfala. Andrés Felipe Pérez Rojo (Colombia), Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México), Paloma Islas-Fabila (México) y Patricia Roldán-Santiago (México)
Introducción
Anatomía y fisiología de la ubre
Curva de lactancia
Factores involucrados en la curva de lactancia
Factores involucrados en la eyección de leche
Recomendaciones para el ordeño mecánico
Composición fisicoquímica de la leche de búfala
Grasa
Proteína
Lactosa
Vitaminas
Minerales
Propiedades físicas de la leche
Factores que afectan la composición fisicoquímica de la leche de búfala
Raza
Número de partos
Etapa de lactancia
Época del año
Condición corporal
Salud de la glándula mamaria
Generalidades en la transformación de la leche de búfala
Conclusiones
Referencias
3. Quesos de pasta hilada de búfala. Angelo Citro (Italia)
Introducción
Quesos de pasta hilada
Llegada de la leche
Limpieza
Pasteurización/calentamiento
Adición de fermentos
Coagulación
Primer corte de la cuajada (en forma de cruz)
Segundo corte de la cuajada (completa)
Cocción
Fermentación en suero
Escurrimiento de la cuajada
Picado de la cuajada
Hilado
Mozzatura
Refrigeración y salazón
LÍQUIDO DE GOBIERNO O DE CONSERVACIÓN (MODERNO)
Envasado y venta
Conclusiones
Referencias
4. El búfalo de agua como animal productor de carne. Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México), Juan Manuel Vargas-Romero (México), Gladis Isabel Rébak (Argentina), Patricia Roldán-Santiago (México) y Andrés Felipe Pérez Rojo (Colombia)
Introducción
Curva de crecimiento
Factores que afectan el comportamiento productivo del búfalo
Efecto de la especie en el rendimiento productivo
Efecto de la edad en el rendimiento productivo
Efecto del fenotipo en el consumo de materia seca y rendimiento en canal
Efecto del sexo en el rendimiento productivo
Efecto del sistema de producción
COMPORTAMIENTO PRODUCTIVO EN SISTEMAS DE PASTOREO
COMPORTAMIENTO PRODUCTIVO EN SISTEMAS SILVOPASTORILES
COMPORTAMIENTO PRODUCTIVO EN SISTEMAS DE ESTABULACIÓN
COMPORTAMIENTO PRODUCTIVO MIXTO
Ecografía o ultrasonografía para determinar la calidad de la canal antes del faenado
Cortes de carne
Conclusiones
Referencias
5. Características fisicoquímicas, sensoriales y nutricionales de la carne del búfalo. Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México), Marlyn Hellen Romero Peñuela (Colombia), Carlos Armando Cadoppi (Argentina) y Patricia Roldán-Santiago (México)
Introducción
Transformación del músculo en carne
Características fisicoquímicas de la carne de búfalo
El pH
Capacidad de retención de agua
Índice de fragmentación miofibrilar (IFM)
Color
Terneza
Jugosidad
Sabor y olor
Propiedades sensoriales de la carne de búfalo
Calidad nutricional de la carne de búfalo
Conclusiones
Referencias
6. El búfalo como animal de trabajo. Visoky Paján Jiménez (Ecuador), Hugo Vélez Montes (Guatemala), Adrián Alejandro Corrales Hernández (México) y Luis Alberto de la Cruz-Cruz (México)
Introducción
El búfalo como animal de trabajo
Prácticas de manejo previas al amanse y adiestramiento
Desbotone
Identificación
Castración de bucerros
Selección de animales
Generalidades del amanse y adiestramiento
Familiarización: amarre y descosquilleo
Colocación de aperos
Diseño de implementos
Capacidad de carga
Alimentación de los búfalos de trabajo
Principales problemas de bienestar en los animales de tiro
Conclusiones
Recomendaciones
Referencias
7. Bondades del búfalo de agua para la producción ecológica. Gerardo Barboza Jiménez (Costa Rica)
Introducción
El búfalo de agua para la producción ecológica
Características anatómicas y fisiológicas
Características de comportamiento
Comportamiento antidepredadores
Adaptabilidad
Producción a base de pasturas naturales
Excretas limpias para abonos naturales
Rehabilitador de humedales tropicales
Tracción animal en fincas y en turismo rural
Producción ecológica del búfalo
El camino hacia el búfalo ecológico certificado
Algunos principios para el búfalo ecológico
Bases naturales para la producción ecológica del búfalo
Mercado y mercadeo del búfalo ecológico
El reto de la ganadería ecológica
Conclusiones
Referencias
Semblanzas de los autores
Semblanzas del Comité Editorial
Página legal
Editores
Publicidad LID Editorial
Prólogo
En 1985 se reunieron en Egipto los científicos más importantes y estudiosos de la especie Bubalus bubalis sp, y se fundó la International Buffalo Federation (IBF). A partir de Egipto realizamos doce congresos internacionales, alternando continentes y países, siempre con el propósito de valorizar al búfalo y de incorporar los intereses de los estudiosos de la especie y de los productores involucrados en su cría para la producción de carne, leche y trabajo. En esta búsqueda para promover y desarrollar la especie, no puedo dejar de citar al doctor William Ross Cockrill, científico e investigador de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), que editó el libro The Husbandry and Health of the Domestic Buffalo1 movilizando al mundo empresarial y científico a favor del búfalo.
En los últimos 35 años, el continente americano tuvo un enorme crecimiento en el hato de búfalos y, principalmente, en su introducción en todos los países de esta región. En los años noventa entraron a México los primeros búfalos (unos 3,000) y se diseminaron por el sur, centro y norte del país. En Chiapas, el hato de la familia Maitret creció a tal punto que llevaron una parte a sus campos de Veracruz y otra fue entregada en aparcerías a pequeños y medianos productores, lo que bajó los costos de la ganadería y aumentó su productividad. El resultado de esta iniciativa fue un crecimiento exponencial del búfalo en el país, llegando hoy a una población aproximada de 30,000 cabezas. En un principio se le destinó a la cría y al engorde. En la segunda década de este siglo, con selección e inseminaciones, varios productores se involucraron de lleno en la producción lechera.
Por otro lado, también creamos en América una fantástica red de conexión e intercambio de experiencias entre científicos y productores, y se constituyó la Federación Americana de Criadores de Búfalos: este libro es el fruto de esta unión, y del entusiasmo por este maravilloso animal. Los editores —el doctor Luis Alberto de la Cruz-Cruz, el licenciado Eduardo Luis Maitret Collado, la doctora Patricia Roldán-Santiago y el doctor Marco Zava— consiguieron reunir en estas páginas a 39 científicos de trece países que aportan sus conocimientos prácticos sobre el tema; para hacer un maravilloso libro sobre el día a día de la producción y productividad del búfalo, su etología, mejoramiento genético, sanidad, reproducción, manejo previo a la muerte y sacrificio, incluso, comentarios sobre aspectos mercadológicos de la carne y de la leche.
El libro es exactamente el sueño de los fundadores de la IBF: unir el interés de científicos y de productores que vislumbran en el búfalo una de las riquezas que el continente americano producirá abundantemente en las próximas décadas.
A los editores y autores quiero expresar agradecimiento no solo por tan magnífica obra, sino también por el entusiasmo y la alegría de ver cumplida esta etapa. Uno de los editores, el doctor Marco Zava, participa con nosotros en esta lucha por el desarrollo de la especie bubalina desde el inicio de la IBF. Es un buffalo trotter, pues recorrió el mundo de punta a punta conociendo diferentes sistemas de producción de búfalos y haciendo amigos; trajo toda esa información a América y con generosidad incentiva a nuevos investigadores y a nuevos productores.
En nombre de todos los que amamos al búfalo y creemos en su futuro, agradezco infinitamente su trabajo.
João Ghaspar de Almeida
Executive Officer America
International Buffalo Federation (IBF)


El búfalo, su origen, población e importancia en el mundo
Marco Zava
Introducción
¿Qué es el búfalo de agua?
Se llama así al búfalo doméstico, búfalo de agua o búfalo asiático. Su nombre científico es Bubalus bubalis sp. Desde hace aproximadamente cincuenta años el búfalo de agua se ha revalorizado —en buena parte gracias al gran trabajo pionero de investigación y difusión realizado por el doctor William Ross Cockrill a través de la FAO, y de su libro The Husbandry and Health of the Domestic Buffalo, editado en Roma en 1974 con apéndice en 1977)[1]— hasta convertirse en el foco de la investigación tecnológica y del interés empresarial del mundo debido a su fertilidad, longevidad, su aptitud para producir carne, leche y trabajo; también da como subproducto un cuero de extraordinaria calidad, a su eficiencia de conversión y a su adaptación a condiciones difíciles o imposibles para el vacuno.
Es una valiosa opción de negocios para la ganadería de carne y de leche, especialmente en determinadas circunstancias: clima riguroso tropical o subtropical y campos naturales con pastizales de bajo valor nutritivo. En estas condiciones el búfalo tiene ganancias de peso que son, por lo menos, superiores en un 70 % a las de los vacunos en sus primeros dos años de vida, y una preñez superior en un 15-20 %. También es valioso cerca de los centros urbanos: con silajes, verdeos y pocos concentrados permite una excelente producción de leche, riquísima en nutrientes e ideal para la elaboración del muy buscado queso mozzarella de búfala y, más recientemente, de la burrata.
Origen, domesticación y difusión del búfalo
La información sobre el origen y la domesticación del búfalo está un poco perdida en la lejanía de los tiempos. Según M. Shalash[16] hay evidencias arqueológicas en la antigua Mesopotamia (entre los ríos Tigris y Éufrates) o región de Ur (actual Irak) de la domesticación del búfalo que datan de hace 4,000 años. Según Nguyen Xuan Hien hay indicios de que el búfalo ya estaba domesticado en Vietnam hace más de 3,700 años. En el valle del Indo, del subcontinente indio, se domesticaron hace unos 6,000 años y, de acuerdo con hallazgos arqueológicos en la provincia Chekiang, en China, fue hace 7,000 años. Es decir, que esta especie en general se domesticó a mediados del tercer milenio a. C.[2].
El búfalo doméstico no existía en las antiguas Judea, Grecia o Roma; aparece por primera vez en figuras o registros del valle del Jordán en el 723 d. C. Es probable que Alejandro Magno, en el 325 a. C., ya haya usado a los búfalos en su vuelta de India a Susa (cerca de Babilonia, Mesopotamia) para el transporte de vituallas militares y para la alimentación energética de sus tropas (con la manteca semilíquida llamada ghee).
Aparentemente, en el 600 d. C. llegaron a Medio Oriente y a Egipto traídos por los árabes desde Mesopotamia; entraron a Europa gracias a los cruzados en su camino de vuelta (siglo XI d. C.). También habrían llegado a Italia en el siglo VIII llevados por los sarracenos (árabes provenientes de la actual Túnez), cuando invadieron la llanura del río Sele (provincia de Salerno, al sur de Nápoles). Con el avance del Imperio Otomano, entre los siglos XIV y XVI, los búfalos se esparcieron hacia los países de la cuenca del río Danubio. Lo cierto es que a principios del siglo XIV se les encuentra en gran número en Tracia, Macedonia y Bulgaria[1b].
En Italia ya estaban presentes en los pantanos Pontinos (cercanos a Roma) a fines del siglo XIII. Está documentado que en un monasterio ubicado en Capua (Caserta, al norte de Nápoles), aproximadamente en el siglo XII, los monjes hospedaban a los viajeros y les ofrecían queso de pasta hilada elaborado por ellos en su tambo de búfalas: esta es la constancia más antigua de la elaboración del queso mozzarella. El búfalo también fue introducido en la región caucásica de la antigua Unión Soviética, y hace poco más de un siglo en América del Sur y en Australia.
Población e importancia en el mundo
De acuerdo con datos oficiales de la FAO[3], la población bubalina mundial es de aproximadamente 204,342,419 cabezas (representa un 13.52 % frente a la población vacuna mundial, que tiene un total de 1, 511, 021,075 cabezas). En cuanto al número de búfalos, el 97.41 % de la población se encuentra en Asia, donde se le destina principalmente a la producción de leche y trabajo. No obstante, los datos oficiales de la FAO[3b] solo consideran a cuatro países de América (Brasil, Colombia, Surinam, Trinidad y Tobago).
En la Figura 1 se puede apreciar que el búfalo se encuentra distribuido mundialmente. Asimismo, en el Cuadro 1 se observa su distribución poblacional por continente, mientras que en los Cuadros 2-9 se indican las poblaciones en diferentes regiones y países. La estimación de la población de búfalos en el mundo es de 214,684,624 cabezas, incluyendo a los países de América, lo que representa el 14.2 % de la población vacuna mundial.
Figura 1. Población de búfalos en el mundo

Fuente: Elaborado a partir de Bernardes[4], FAO[3c], Patiño[5], Jesser, et al.[6] y Zava[7].
Cuadro 1. Población actual de búfalos por continente
| Continente | Población |
| Asia | 204,659,473 |
| América | 5,891,750 |
| África | 3,506,086 |
| Europa | 540,741 |
| Oceanía | 86,574 |
| Total | 214,684,624 |
Fuente: FAQ[3d], Patiño[5b] y Zava[7b], [14].
Cuadro 2. Distribución poblacional del búfalo en Asia Central
| País | Población |
| India | 114,151,770 |
| Pakistán | 38,848,000 |
| Nepal | 5,277,819 |
| Sri Lanka | 308,790 |
| Uzbekistán | 85,000 |
| Afganistán | 33,000 |
| Tayikistán | 15,351 |
| Kazajistán | 10,414 |
| Total | 158,730,144 |
Fuente: Zava[7c].
Cuadro 3. Distribución poblacional del búfalo en Asia Oriental (Extremo Oriente) y Rusia
| País | Población |
| China | 27,118,636 |
| Filipinas | 2,882,655 |
| Vietnam | 4,000,000 |
| Myanmar | 3,790,031 |
| Indonesia | 2,200,000 |
| Tailandia | 2,000,000 |
| Bangladesh | 1,485,000 |
| Laos | 1,200,040 |
| Camboya | 300,790 |
| Malasia | 117,707 |
| Timor-Leste | 125,760 |
| Brunei | 2,319 |
| Rusia | 5,311 |
| Singapur | 3,000 |
| Taiwán | 2,057 |
| Hong Kong | 329 |
| Japón | 1,100 |
| Bután | 477 |
| Total | 45,235,212 |
Fuente: Zava[7d].
Cuadro 4. Distribución poblacional del búfalo en Asia Menor (Medio Oriente)
| País | Población |
| Irán | 113,330 |
| Azerbaiyán | 176,175 |
| Turquía | 161,439 |
| Irak | 215,595 |
| Georgia | 18,361 |
| Siria | 8,000 |
| Armenia | 717 |
| Jordania | 400 |
| Israel | 100 |
| Total | 694,117 |
Fuente: Zava[7e].
Cuadro 5. Distribución poblacional del búfalo en África
| País | Población |
| Egipto | 3,504,061** |
| Mozambique, Congo y Sudáfrica | 2,000** |
| Mauricio | 25* |
| Total | 3,506,086 |
Fuente: *FAO[3e] y **Zava[7f].
Cuadro 6. Distribución poblacional del búfalo en Europa
| País | Población |
| Italia | 477,191* |
| Rumania | 19,000* |
| Bulgaria | 16,730* |
| Alemania | 10,110* |
| Hungría | 6,000* |
| Grecia | 4,000* |
| Gran Bretaña | 4,000** |
| Serbia | 1,000** |
| Bosnia y Herzegovina | 1,000** |
| España | 970* |
| Macedonia | 633* |
| Albania | 107* |
| Total | 540,741 |
Fuente: **Zava[2b], [7g], [14b] y *FAO[3f].
Cuadro 7. Distribución poblacional del búfalo en América del Sur
| País | Población |
| Brasil | 3,000,000*** |
| Venezuela | 1,952,813*** |
| Colombia | 544,238D |
| Argentina | 200,000D |
| Bolivia | 35,000*** |
| Paraguay | 15,000*** |
| Ecuador | 10,000*** |
| Trinidad y Tobago | 6,118* |
| Perú | 1,500*** |
| Guayanas | 1,000*** |
| Uruguay | 1,000*** |
| Surinam | 891* |
| Chile | 100** |
| Total | 5,767,660 |
Fuente: *FAO[3g], ***Patiño[5c] y DZava[7h].
Cuadro 8. Distribución poblacional del búfalo en América Central y del Norte
| País | Población |
| Cuba | 60,258*** |
| México | 30,000f |
| Costa Rica | 11,700Y |
| Estados Unidos | 7,000*** |
| Guatemala | 5,000*** |
| Panamá | 4,000*** |
| Honduras | 1,500*** |
| Canadá | 2,950J |
| Nicaragua | 800*** |
| Belice | 632*** |
| El Salvador | 250*** |
| Total | 124,090 |
Fuente: ***Patiño[5d], fMaitret[8], YQuesada[9] y JSmith y Littkemann[10].
Cuadro 9. Distribución poblacional del búfalo en Oceanía
| País | Población |
| Australia | 80,000k |
| Papúa | 6,000** |
| Nueva Zelanda | 300** |
| Micronesia | 180* |
| Guam | 94** |
| Total | 86,574 |
Fuente: **Zava[2c], *FAO[3h] y kJesser, et al.[6b]
En Europa el búfalo se destina a la producción de leche, aunque ahora la tendencia también es aprovechar su carne (Italia, Inglaterra, Alemania, Rumania). Según datos de la FAO comentados por Luigi Zicarelli y Otavio Bernardes, de los 203 países productores de búfalos que hay en el mundo, solo veinte producen leche de búfala, siendo que el 53 % del rodeo bubalino mundial es utilizado para carne y trabajo (tracción). En los últimos cuarenta años el crecimiento mundial de la especie bubalina fue del 87 %, muy superior al 30 % de los vacunos[2d]. La importancia económica de los bubalinos en la unidad de producción agropecuaria se debe a su rusticidad, su adaptación a las más variadas condiciones climáticas (incluyendo las más difíciles) y de manejo, a su fertilidad, longevidad, eficiencia de conversión y aptitud para producir carne, leche, trabajo y estiércol[4b].
India es el primer país del mundo en población de búfalos, con poco más de 114 millones de cabezas, que representan el 53.17 % de la población mundial bubalina. En Pakistán, China y Vietnam la población está creciendo a una tasa del 1.5 % al año. Los búfalos están bien adaptados a los climas cálidos y cálido-húmedos, y desempeñan varios roles en la economía agrícola de los pequeños propietarios de dichos países: proveen leche y carne de alta calidad (Cuadro 10), son una fuente de fuerza de trabajo, un reaseguro y un recurso financiero ante pérdidas de cosecha por calamidades naturales[2e]. En India la población de esta especie crece al 2 % anual[2f]. Entre los principales países productores de carne y leche bubalina en el mundo hay cuatro que producen, en términos relativos, lo siguiente:
Cuadro 10. Porcentajes sobre el total de carne y leche bubalina en el mundo
| País | Carne | Leche |
| India | 37.68 | 68.78 |
| Pakistán | 25.29 | 25.69 |
| China | 15.34 | 2.18 |
| Egipto | 8.52 | 1.57 |
Fuente: FAO[3i].
Para tener una idea de su importancia económica, en India los más de 114 millones de búfalos representan el 36.21 % de su población ganadera total y, sin embargo, su producción cubre el 65 % del consumo de leche y subproductos de dicho país, además de generar el 37.68 % del total de la carne producida en 2019. Por otro lado, Pakistán con casi 39 millones de cabezas, que representan casi la misma población de los vacunos, cubre el 68.35 % del consumo de leche. Recientemente China aumentó de manera considerable sus inversiones en la lechería bubalina, porque el gobierno considera al búfalo lechero una nueva herramienta clave en el desarrollo de la economía. Buscan reconvertir al búfalo de trabajo, cuyo valor decrece con la urbanización y la mecanización agrícola, a la producción de leche y de carne.
El búfalo es ya un recurso ganadero de gran valor en el sur de China. Según la FAO[3j] la producción mundial de carne, sumando todas las especies, alcanzó los 336 millones de toneladas, de las cuales 4.29 millones fueron de búfalo (el 1.27 %). Entre los años de 1970 y 2007 el crecimiento de la producción de carne bubalina fue del 157.69 % (de 1.3 a 3.32 millones de toneladas). India es el principal productor de carne bubalina a nivel mundial con 1,616,853 toneladas anuales, lo que equivalen al 37.68 % de la producción mundial (4.29 millones de toneladas). Le siguen Pakistán (1,085,000), China (658,447), Egipto (365,588), Nepal (188,574), Filipinas (101,357) y Vietnam (94,479)[3k].
Hoy la leche bubalina representa el 15.14 % de la producción mundial, considerando la leche de vaca, búfala, cabra, oveja y camella (883,283,663 toneladas)[3l], entre 1996 y 2004 creció un 26 % versus el 10 % de la leche vacuna. De acuerdo con datos de la FAO, en las últimas tres décadas la producción lechera bubalina mundial aumentó 200 %[3m]; el crecimiento anual ha sido de aproximadamente 7 %, y esto se debe al incremento de la producción lechera en Asia, que fue del 110 % en las últimas dos décadas: India 101 %, Vietnam 93 % y Pakistán 88 %.
En el 2008 la producción mundial de leche bubalina alcanzó las 85,488,902 toneladas métricas[3n]. Datos recientes indican que Asia produce el 98.13 %, India, Pakistán, China y Nepal responden por el 97 % (94.17 % los dos primeros)[3o]. En el 2019 India produjo 92,000,000 toneladas de leche bubalina, Pakistán 34,371,000, China 2,928,369 y Egipto 2,109,253[3p]. En 2008, en Brasil se produjeron 114,000 toneladas y en Italia 200,000 (con un valor de 600 millones de euros)[4c]. En Italia hoy en día, en muchos casos, es una actividad de producción intensiva que utiliza tecnología de última generación, además de mejorar notablemente la producción lechera después de más de cincuenta años de selección y control de producción.
La producción de leche promedio por lactancia en Italia ha aumentado más de 400 kilogramos (kg) desde 1969, año en el que comenzó el programa de mejoramiento genético a nivel nacional. En los rodeos de élite hay producciones superiores a los 6,000 litros en 250 días, con dos ordeñas diarias. Actualmente, desde Nápoles parten 3,000 kg diarios de queso mozzarella hacia Estados Unidos y Gran Bretaña. En Bulgaria se han logrado producciones superiores a los 3,500 litros, principalmente con búfalas de raza Murrah y Mediterránea.
En los países de África (principalmente Egipto), de Oceanía (Australia) y varios de América, el búfalo está destinado a la producción de carne. En este último continente Brasil y Venezuela van a la punta en producción lechera. En el Amazonas los usan para acarrear madera, caña en los ingenios de Trinidad y Tobago y fruto de palma africana en plantaciones de Colombia. En América Central el búfalo se introdujo en los años setenta del siglo pasado y estuvo destinado al trabajo en plantaciones de palma africana, pero después aprovecharon su extraordinaria aptitud para producir carne y leche en el trópico, actualmente hay 29,882 búfalos[10b], principalmente en Costa Rica, Guatemala y Panamá.
Para finales de 2006, en Costa Rica había 617 búfalos distribuidos por todo el territorio. Esta población se triplicó en 2010, alcanzando las 2,100 cabezas[11], [12]. Para 2020 ya había 11,700 cabezas[9b]. Entre 2016 y 2018 se fundaron cuatro asociaciones vinculadas al búfalo (la Asociación Costarricense de Criadores de Búfalos y Fundebúfalos fueron dos de ellas), consecuencia del enorme interés despertado por una especie que, al principio, solo se usaba para trabajo en plantaciones de palma africana. Dicho entusiasmo también fue estimulado por el trabajo de investigación y de difusión del conocimiento realizado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y por el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).
En todo el país, aun en las zonas más aisladas y más pobres, se organizaron grupos de pequeños productores para dar cursos de extensión a cargo de jóvenes profesionales del INA. Zonas enteras con ganadería de subsistencia, inviables, se han transformado en prósperas. Una verdadera revolución[9c]. Fundebúfalos ha logrado ubicar al búfalo en el primer nivel de interés nacional gracias a su incansable trabajo y a su colaboración con organismos del Estado, incluida la Presidencia de la República[9d].
En el Extremo Oriente (antigua Indochina, China, Filipinas, Indonesia…) todavía se destina al búfalo para el trabajo: laboreos en los arrozales y tracción (es «el tractor vivo de oriente», ya que representa el 90 % de la fuerza agrícola en el cultivo de arroz en esa región), aunque cada vez más se cruza con razas lecheras para producir leche y carne[13]. La producción lechera promedio en India y Pakistán, en lactancias de 300 días, es de 1,000 a 1,500 litros. En los mejores rodeos se alcanzan promedios de 2,500 litros, con individuos de hasta 5,000 litros. En Italia, con la raza Mediterránea, los valores son de 1,500, 2,700 y 6,000 litros, respectivamente, pero con lactancias de 240-270 días (esto para ayudar a la preñez, ya que los bucerros tienen mayor valor comercial que en Asia).
En 1999, en Canadá, Darrel y Anthea Archer importaron de Estados Unidos dos búfalas y un macho para su Granja Fairburn, en Cowichan, British Columbia. En el 2000 importaron búfalos Murrah de Bulgaria y Dinamarca, que después de un largo proceso legal fueron absurdamente sacrificados, debido a un error, por las autoridades sanitarias de Canadá, quedando sus crías nacidas en el país. Con 15 búfalas comenzaron la ordeña en 2005, para 2007 ya tenían 47 cabezas[14c]. En 2016, Richard Archer, hijo del matrimonio, se quedó solo con 50, mismas que llevó a Quebec en camión cruzando todo el país; con la ayuda del agrónomo Luis Morales alquiló una granja para ubicarlas. Hoy tiene 100 búfalas y ordeña 50[14d].
En octubre de 2007 H. Koskamp introdujo 47 búfalos (destetes hembra) a Canadá, comprados a Hugh Popenoe (Florida, EE. UU.). Koskamp aseguraba estar trabajando para la nueva economía lechera. Afirmaba que como los biocombustibles encarecen los alimentos de las vacas holando, la búfala haría viable la lechería con la alimentación fibrosa[15]. En 2009 Frank Aballo importó a Quebec —de Vermont, EE. UU.— 367 búfalos[15b], y Henry Koskamp otros 200 del mismo origen. Hoy Koskamp tiene 375 búfalos al sur de Ontario. En Quebec, la empresa de Aballo organiza la ordeña bajo la dirección del agrónomo Luis Morales. Desde 2010 ordeñan 245 búfalas en verano y menos en invierno, y producen la mozzarella italiana y el yogur, ambos de excelente calidad[14e].
Lori Smith y Martin Littkemann trabajan con 700 búfalos de raza Mediterránea para producir carne y leche en su establecimiento, cercano a Ontario. Ordeñan 130 búfalas en verano y 100 en invierno[11b]. Producen y comercializan bubillos gordos y derivados lácteos (yogur y quesos varios). Son miembros prominentes de la Federación Americana de Criadores de Búfalos[15c]. Hoy Canadá tiene una población de aproximadamente 2,950 cabezas[10c].
La producción de búfalos de pantano en áreas tropicales en Tailandia va más allá del tradicional suministro de carne y leche. Los usan para múltiples propósitos: como fuerza de trabajo, medio de transporte, bien de capital, bien para créditos, carne, leche, valor social, cuero y recursos de abono orgánico para cultivos estacionales[13b].
En Venezuela y Brasil los valores promedio con lactancias de 270 días están entre 1,500 y 1,700 litros, con rodeos de primera línea que alcanzan promedios de 2,500 e individuos que superan los 5,000 litros. En 2011 en Argentina, en su granja La Salamandra —ubicada en Torres, cerca de Luján, provincia de Buenos Aires— el licenciado Javier González Fraga producía, con dos ordeñas, 8 litros promedio diarios y el 8 % de grasa butirosa con varias búfalas que alcanzan los 2,500 litros por lactancia (produce 22.22 kg de queso mozzarella con 100 litros de leche).
Hoy se tienen producciones similares en los dos principales establecimientos de lechería bubalina del país, ambos ubicados en la provincia de Buenos Aires y cerca de la capital: «La Delfina», de Carlos y Félix Noguera, en Las Flores, y «Arrivata», de Martina Coppola y Miguel Ortiz, en Pilar. En ambos casos se elabora una gran variedad de derivados lácteos gourmet muy bien comercializados[14f]. El promedio argentino de producción puede estimarse entre 5 y 7 litros diarios, con lactancias de aproximadamente 240 días. En Italia, con 100 litros de leche de búfala se producen de 20 (verano) a 25 (invierno) kg de mozzarella, mientras que con 100 litros de leche de vaca se producen 9 de queso.
Los principales productos obtenidos de la leche búfala son: queso frescal o criollo (muchos en Argentina y Venezuela lo hacen y es excelente), manteca, ricota, yogur (es de excelente calidad y era la principal producción de Bulgaria), mozzarella, burrata, provola; en India hay quesos cheddar, carnal, brick, surati y fundido, además de la leche para consumo (se diluye con un 33 % de agua y queda con una constitución similar a la de la leche de vaca), el principal producto es el ghee (manteca clarificada con 99 % de grasa, se conserva en condiciones tropicales y es la única fuente de grasa animal para los hindúes). En los países musulmanes se consume mucho.
El cuero de búfalo, que es muy grueso, permite una excelente manufactura pesada, con gran resistencia a la tracción. Se usa para juntas de máquinas industriales, para estriberas de polo y para botas de trabajo; además, permite obtener una flor (suela) y dos descarnes. Con la flor, de calidad única e inimitable, se produce manufactura liviana de primera calidad y tapicería para autos de lujo. Por todo esto el cuero bubalino es objeto de una producción, un procesamiento y un comercio cada vez más importantes a nivel mundial. En América, principalmente en Brasil y Argentina, una vez logradas la escala y la concentración necesarias, tendrá una proyección económica espectacular.
Los búfalos entraron en América del Sur hacia fines del siglo XIX: animales originarios de la entonces llamada Indochina, fueron traídos a la Guayana Francesa en 1859 para trabajar en las unidades de producción de caña de azúcar. Con el mismo fin fueron introducidos por los ingleses desde India en Trinidad y Tobago. Y los holandeses los trajeron desde las Indias Holandesas Orientales (actual Indonesia) a Surinam. La primera introducción de búfalos a Brasil, realizada en 1890 por el doctor Vicente Chermont de Miranda, consistió en la compra de búfalos Carabao o Rosilhos, para la isla de Marajó, a fugitivos provenientes de la Guayana Francesa.
En 1895, la señora Leopoldina Lobato de Miranda y sus hijos, estancieros de Marajó, realizaron una importación de búfalos italianos de raza Mediterránea. Ambas introducciones dieron origen al búfalo negro de Marajó (Preto Marajoara), idéntico al búfalo de raza Mediterránea italiana gracias a la absorción del Carabao por parte de la Mediterránea. En 1919 y 1920 criadores del estado de Minas Gerais, principalmente el señor Machado de Azevedo, introducen casales de búfalos procedentes de Ahmedabad y de Bombay (India); Francisco Mattarazzo importa varios búfalos italianos de raza Mediterránea.
De estos reproductores desciende gran parte de la población bubalina de Brasil, principalmente de los estados de Minas Gerais y São Paulo. En 1962, Celso Garcia Cid, Vicente (Torres Homen) Rodrigues Da Cunha (a través del representante Jose Dico Da Silva), entre otros, importan búfalos de India (principalmente Murrah y también Jafarabadi). En 1989, Delfino Beck Barbosa (de Porto Alegre), Casimiro de Borbon (de São Paulo) y Ricardo Hegler (de Bahía) importan búfalos de raza Mediterránea provenientes de Italia. De todas estas importaciones, que no son mucho más de 200 cabezas, se llega en 110 años a una de las mayores poblaciones bubalinas del mundo, que en la década de los años ochenta tuvo un crecimiento anual del 12.7 % (hoy es menos), y puede llegar a 15 millones de cabezas en el 2050 (o mucho más, según otras estimaciones).
El búfalo de raza Mediterránea fue introducido en Argentina en 1910, desde el sur de Brasil cruzando el río Uruguay: se usaba para consumo interno de carne en las estancias, mientras aumentaba la consanguinidad. Se les manejó racionalmente a partir de 1976 (Estancia Santa Rosa, de la familia Bencich, en Esquina, Corrientes). En 1981 y 1989 Enrique Bencich importó, de Italia, reproductores puros de raza Mediterránea; entre 1987 y 1991 reproductores puros de Mediterránea, Murrah y Jafarabadi, desde Brasil. A partir de 1994, Félix Noguera realizó varias importaciones, junto con otros criadores, de unos 4,000 reproductores puros de las razas Murrah y Mediterránea[14g].
En los años treinta entraron a Venezuela los primeros búfalos traídos desde Trinidad por Juan Vicente Gómez (no más de 25), abuelo de los Reggeti Gómez. En los sesenta, gracias a los esfuerzos de Abelardo Ferrer, entre otros, se hicieron importaciones de búfalos desde Trinidad y Tobago. En los años setenta y ochenta criadores pioneros como los Reggeti Gómez, los Moser y los Coirán realizaron importaciones masivas de Murrah de Bulgaria y de Mediterránea de Italia, con lo que revolucionaron la ganadería venezolana de carne y de leche, que era anémica con los vacunos.
De acuerdo con Patiño[5e], FAO[3q], Zava[2g], [7i],[14h], Maitret[8b], Quesada[9e] y Smith y Littkemann[10d], hoy en día la población bubalina en países americanos se encuentra distribuida de la siguiente manera: Brasil: 3,000,000; Venezuela: 1,952,813; Colombia: 544,238; Argentina: 200,000; Cuba: 60,258; México: 30,000; Bolivia: 35,000; Costa Rica: 11,700; Paraguay: 15,000; Ecuador: 10,000; Estados Unidos: 7,000; Trinidad y Tobago: 6,118; Guatemala: 5,000; Panamá: 4,000; Honduras: 1,500: Perú: 1,500; Canadá: 2,950; Uruguay: 1,000; Nicaragua: 800; Guyana: 1,000; Surinam: 891; Belice: 632; Salvador: 250 y Chile: 100, con un total de 5,891,750 búfalos (Cuadros 7 y 8).
Con respecto a Brasil, los conocimientos actuales sobre los búfalos indican que son excelentes para producir carne, leche y como fuerza de trabajo en las diversas condiciones ecológicas de todo su enorme territorio (prácticamente un subcontinente), planteando en forma creciente una alternativa mejoradora de su producción, aun en las zonas donde compite con las cruzas entre razas europeas y razas índicas.
Conclusiones
Es en nuestro continente donde se dará el crecimiento de población bubalina más espectacular en el nuevo siglo, tanto para producción de carne como de leche y también para trabajo. Los habitantes de todas las latitudes de la región debemos tomar conciencia de la enorme área que tenemos disponible, y de su gran potencial de producción para el búfalo: desde los templados y subtrópicos sur y norte (Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, México, Estados Unidos, etc.), hasta los trópicos y la franja ecuatorial (Venezuela, Brasil, Perú, Colombia, América Central, Caribe, etc.).
Es mucho lo que se ha hecho en América en los últimos treinta años, pero es muchísimo más lo que falta por hacer con esta valiosísima herramienta para una buena alimentación y la prosperidad de nuestra gente. Si se terminaran las malas prácticas políticas, con la enorme y creciente demanda mundial que hay de commodities, el búfalo ayudaría a aumentar en progresión geométrica la producción de carne en toda la región. Por ejemplo, en Argentina, sumado al vacuno, se podrían abastecer los mercados internos y externos y generar, junto con la agricultura, un crecimiento explosivo del país: exactamente igual a lo que ocurrió a partir de 1874, con la presidencia de Nicolás Avellaneda, en donde en treinta años llegamos a ser la sexta economía del mundo.
Agradecimientos: Una versión previa de este capítulo fue publicada en: Zava, M. El búfalo doméstico. Buenos Aires: Orientación Gráfica y Editora, 2011.

[1] [1b] Cockrill, W. R. The Husbandry and Health of the Domestic Buffalo. Roma: FAO, 1974.
[2] [2b] [2c] [2d] [2e] [2f] [2g] Zava, M. El búfalo doméstico. Buenos Aires: Orientación Gráfica y Editora, 2011.
[3] [3b] [3c] [3d] [3e] [3f] [3g] [3h] [3i] [3j] [3k] [3l] [3m] [3n] [3o] [3p] [3q] Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). Live Animals. Buffaloes World 2019. Recuperado el 19 de febrero de 2021. http://www.fao.org/faostat/en/#data/QA
[4] [4b] [4c] Bernardes, O. I Simposio da Cadeia Produtiva da Bubalinocultura. Bubalinocultura no Brasil e no Mundo, sua Importância para o Agronegocio. Botucatu, São Paolo, Brasil, 2010.
[5] [5b] [5c] [5d] [5e] Patiño, E. Población de búfalos en países Americanos. 2019.
[6] [6b] Jesser, P., Markula, A., y Csurhes, S. Water Buffalo (Bubalus bubalis). Queensland DoAaFB. Australia, 2016. pp. 1-16.
[7] [7b] [7c] [7d] [7e] [7f] [7g] [7h] [7i] Zava, M. Diplomatura en producción de búfalos. Bubalinocultura. Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS). Argentina, 2020.
[8] [8b] Maitret, C. Comunicación personal (fundador de la Ganadería Alta Saona, A.R.I.C.), 2020.
[9] [9b] [9c] [9d] [9e] Quesada, S. Diplomatura en producción de búfalos. Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS). Argentina, 2020.
[10] [10b] [10c] [10d] Smith, L. y Littkemann, M. Comunicación personal (Ontario, Canadá, Water Buffalo Company), 2021.
[11] [11b] Rosales, L. R. Curso de producción de búfalos. Facultad de Veterinaria. Universidad Veritas. San José, Costa Rica, 2017.
[12] Rosales, L. R. IX World Buffalo Congress (WBC). Buenos Aires, Argentina, 2010.
[13] [13b] Wanapat, M. «Nutrition and feeding of swamp buffalo: feed resources and rumen approach». VIII World Buffalo Congress. Caserta, Italia, 2007.
[14] [14b] [14c] [14d] [14e] [14f] [14g] [14h] Zava, M. Experiencia personal (2017-2021).
[15] [15b] [15c] Koskamp, H. Comunicación personal. VIII World Buffalo Congress. Caserta, Italia, 2007.
[16] Shalash, M.R. «The present status of buffalo in the world». III World Buffalo Congress. Papers – Proceeding, 1991; 2:242-267.

Clasificación zoológica, especies, razas y cruzamientos
Marco Zava
Introducción
En 1758 Carolus Linnaeus, Carlo Linneo o Carlos Linneo denomina al búfalo doméstico, búfalo de agua o búfalo asiático, con el nombre científico de Bubalus bubalis sp (Cuadro 1). En 1938, McGregor diferencia dos tipos o subespecies: búfalo de río (Bubalus bubalis bubalis sp) y búfalo de pantano (Bubalus bubalis karebau sp). En 1990, Peary propone denominar al búfalo de río como Bubalus bubalis fluviatilis, y al búfalo de pantano como Bubalus bubalis limneticus[1].
La palabra «búfalo» apareció después de la introducción de la especie a Italia (alrededor del 700 d. C.), proviene del latín bubalus y del griego boubalis, palabras indicativas de animales que habitaban el norte de África. Posteriormente, para diferenciarlo del bisonte y del búfalo africano, se le agregó el término «de agua». Lamentablemente el búfalo asiático (Bubalus) fue asociado, por error, con el bisonte (Bison) o con el búfalo africano (Syncerus) (Figura 1-2). En Estados Unidos, el mal llamado búfalo es el bisonte americano. La observación del Bison o del Syncerus, ambos animales salvajes, ciertamente causa una sensación de miedo o ferocidad. En cambio, el búfalo asiático transmite placidez, especialmente en los tambos o en los arrozales de Asia.
La palabra bovino significa —en lenguaje vulgar— «todo lo que pertenece o se refiera al ganado vacuno», de modo que razas bovinas, por ejemplo, es sinónimo de razas vacunas; pero en el lenguaje técnico relativo a los animales, de acuerdo con las reglas internacionales de nomenclatura zoológica, la terminación «inos», en latín inae (se pronuncia «ine»), pertenece única y exclusivamente a la categoría taxonómica de subfamilia.
El nombre «bovinos» (en latín Bovinae), por consiguiente, es el de una subfamilia de la familia Bovidae, que comprende todos los animales estrechamente afines al vacuno (vacuno propiamente dicho, banteng, yak, bisonte, búfalo…) y no se puede emplear para denominar una división secundaria que comprenda solo a los verdaderos vacunos[2].
Especies y subespecies o tipos
Dentro del género Bubalus existen en India dos especies: el Bubalus arnee sp o búfalo salvaje, y el Bubalus bubalis sp o búfalo de agua, doméstico o asiático[3], [4].
[5]
Búfalo salvaje (Bubalus arnee sp): conocido también con los nombres de «Wild Buffalo» o «Arni», es el antecesor del Bubalus bubalis sp. Se encuentra en los bosques del norte de India y en los pastizales de los ríos Ganges y Brahmaputra (también los hay en los bosques de Sri Lanka, Vietnam y Kampuchea)[3b], [4b]. Presenta el tren delantero más desarrollado que el posterior. Es parecido al búfalo de pantano, aunque con cuernos hacia atrás, de tipo intermedio entre los de las razas Pandharpuri y Surti. Tiene «collares» blancos en el cuello[6].
Figura 1. Búfalo africano

Fotografía: Juan Gonzalo Ángel y Jesús Alfredo Berdugo Gutiérrez.
Gaur: bisonte de India ubicado en la región Periar Century. Es de color negro marrón y de tamaño similar al de un Nelore grande[7].
Búfalo doméstico (Bubalus bubalis sp): está representado por sus dos tipos: los búfalos de pantano, de menor importancia en India, y los búfalos de río o índicos.
Búfalo de pantano: llamado también «Swamp Buffalo», «Krbau», «Carabao» y «Rosilho»[3c][4c]. Esta subespecie o tipo es considerada como una raza más y por eso se le describe en la sección de razas. Predomina en el Extremo Oriente y está presente en India y Pakistán. Fueron introducidos en Australia (Northern Territory) y en América (Marajó, Guayanas, Cuba, Estados Unidos).
Búfalo de río o índico: llamado así porque prefiere el agua clara y profunda, aunque es más preciso decir que es por la necesidad de clasificarlos zoológicamente. Son los búfalos de India y Pakistán que evolucionaron, por selección, hacia razas lecheras. Hay grandes poblaciones bubalinas de antiguo origen índico en el Cercano Oriente, Rusia y Europa. Y más recientemente fueron introducidos en América y Australia.
Cuadro 1. Clasificación taxonómica de diferentes especies

Fuente: Zava[5b].
Razas
En el mundo las razas de la especie Bubalus bubalis sp son 19, incluyendo, como ya se dijo, a un tipo diferente que es el búfalo de pantano o «Swamp Buffalo» (con 48 cromosomas). Las 18 razas restantes se utilizan para leche, carne y trabajo, y son búfalos de río (con 50 cromosomas). De estas razas, 16 se definen como tales en el subcontinente indo-pakistaní, constituyendo el 35 % de la población bubalina de esa región. El 65 % restante son animales cruza llamados «búfalo indefinido» o «común»[3d], [4d].
Las 16 razas índicas son las siguientes:
Murrah
Nili-Ravi
Kundi
Surti
Mehsana
Jafarabadi
Nagpuri
Pandharpuri
Manda
Jerangi
Kalahandi
Sambalpur
Bhadawari
Tharai
Toda
South Kanara
Figura 2. Búfalo africano del Cabo (Syncerus caffer nanus sp)

Fotografía: Len Simon Press.
Dos razas se definen como tales fuera del subcontinente indo-pakistaní: la Mediterránea y la Trinitaria. La raza Mediterránea, de origen índico, se definió como tal en la cuenca del Mediterráneo (norte de África, Medio Oriente y sur de Europa), teniendo su mayor selección genética en Italia.
La raza Trinitaria o Buffalypso, definida como tal en Trinidad y Tobago, fue seleccionada para carne por el doctor Steve Bennett en el Caroni State (principal ingenio azucarero inglés de las islas) durante cuarenta años, partiendo de la cruza de seis razas índicas. Hoy también ha sido selecciona para leche en Venezuela y Colombia, aunque todavía presenta muchas variaciones en su fenotipo debido a que se origina a partir de la cruza ya mencionada.
A continuación se describirán las razas comenzando por las de mayor importancia económica en el mundo, siguiendo un orden que refleja la importancia relativa actual de cada una de ellas: Carabao, Mediterránea, Murrah, Nili-Ravi, Jafarabadi, Trinitaria y Surti; después seguirán el resto de las razas índicas.
Los búfalos naturalmente mochos son extremadamente raros. Se verificaron al menos dos casos en búfalos de pantano[3e]. Hay mucha variación en la conformación de los cuernos, que en muchos casos es uno de los indicadores del grado de pureza en las diferentes razas.
Carabao o búfalo de pantano
El búfalo de pantano, «Swamp Buffalo», «Krbau», «Carabao» (denominación española en Filipinas) o «Rosilho» (denominación portuguesa en Brasil)[3f], [4e] (Figura 3-4) es la principal raza en el Extremo Oriente: China, Indonesia (lo llaman Kerbau), Filipinas, Vietnam, Camboya (Krabei), Tailandia (Krabeu), etc. Esta raza está destinada para laboreos en los arrozales, para la tracción y para la obtención de carne. Hay aproximadamente 40 millones en Asia. Tiene poca importancia en India. Se ubican en la parte centro-sur de ese país, muy mezclados con búfalos indefinidos de diversos lugares[3g], [8]. En la isla de Marajó, Pará y Brasil están destinados a la producción de carne. Lo mismo ocurre en el Northern Territory, Australia, en Cuba y en EE. UU. Estos animales prefieren estar en los hoyos pantanosos que hacen con sus cuernos para cubrirse con una capa protectora de barro[4f] (aunque esto lo hacen todas las razas bubalinas, especialmente cuando empiezan a secarse los ríos y lagunas).
La denominación «búfalo de pantano» obedece más que nada a la necesidad de clasificarlos zoológicamente. Sus cuernos son largos y abiertos, tienen un corte transversal triangular y hacen un ángulo de 90° al apartarse de la cabeza. Son de color gris pardo, tienen manchas blancas en las patas, en la frente y en el cuello (en forma de «collar»). Su cuerpo es corto y su vientre ancho. Es de conformación compacta y maciza, desarrollada para trabajo y apta para carne. La frente es plana, los ojos prominentes, la cara corta y el morro ancho. El cuello es relativamente largo, la cruz y la grupa son prominentes. Sus extremidades y su cola son cortas. La ubre es pequeña y desplazada hacia atrás. No hay diferencias marcadas entre machos y hembras.
Los machos tienen entre 600 y 700 kg de peso vivo y las hembras entre 450 y 500. Cockrill[3h] comprobó que los Carabao de Tailandia, de la Isla de Sumba (lndonesia) y de Laos, son más pesados que en la mayoría de los demás países. Es el llamado «tractor vivo de oriente», dibujado en porcelanas chinas desde hace miles de años. Su producción lechera es muy baja, pero cruzándolo con los búfalos índicos, como están haciendo en China, Filipinas, Tailandia y otros países de Asia, al igual que en Australia, se puede incrementar considerablemente la producción llevándola a niveles cercanos a los 1,000 litros.
Figura 3. Búfalo padre Carabao de tres años en una exposición nacional. São Paulo, Brasil

Fotografía: Marco Zava.
En Vietnam, Indonesia y Tailandia aparecen cantidades de Carabao albinos por exceso de consanguinidad. El Carabao tiene una excelente capacidad de trabajo, pero la intensidad de su uso varía mucho en los diferentes países. Los granjeros seleccionan para trabajo a los machos entre los tres y los tres años y medio, por tamaño y altura a la cruz. En la mayoría de los casos los búfalos son castrados antes de comenzar el entrenamiento para el trabajo. Su uso comienza a los cuatro años y llega hasta los doce y en algunos casos hasta los veinte. El tiempo diario promedio de trabajo es de cinco horas y el promedio anual de días varían mucho (entre 20 y 146 días).
Figura 4. Bubilla Carabao de 24 meses para servicio (búfalo de pantano). Fazenda Alacid Nunes. Isla de Marajó, Pará, Brasil

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Mediterránea
Son búfalos de río, descendientes de varias razas de India, principalmente de la raza Surti, definidos como raza en Europa y en las costas del Mediterráneo. Los colores comunes son negro, gris oscuro, marrón oscuro y negro pizarra (Figura 5-9).
Las manchas blancas no son deseables: se permiten solo en el extremo de la cola. Se ven animales con despigmentación parcial en el iris (ojos zarcos). Los cuernos son medianos, dirigidos hacia atrás y hacia los costados, con las puntas cerradas hacia arriba y hacia adentro, formando una media luna. La cara es larga, angosta y presenta pelos largos y escasos en el borde inferior de la mandíbula. El cuerpo es ancho en relación con su largo y las patas son cortas y robustas. La cruz es prominente y más alta que el sacro. El pecho es profundo y el abdomen voluminoso. La cola es corta, pero llega al garrón por ser su inserción baja.
En general es un animal compacto, musculoso y profundo. Tiene buena conformación de grupa. La ubre es de tamaño mediano, pero bien formada, con cuartos bien encuadrados: tiene una excelente conformación. En animales seleccionados para leche la ubre se desarrolla muy bien. El peso vivo promedio del animal adulto es de 700-800 kg en machos y 600 en hembras. Esta raza, excelente lechera y carnicera, integra las poblaciones bubalinas de Italia, Rumania, Azerbaiyán, Turquía, Egipto, etc.; es la raza más numerosa en Argentina y la segunda en Brasil y en Bulgaria.
Figura 5. Búfala Mediterránea (excelente conformación). Azienda Palmieri. Capaccio Scalo. Salerno, Italia

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 6. Búfala Mediterránea (5,962 litros de leche en 270 días). Azienda Aldes. Cilento. Salerno, Italia

Fotografía: Revista Bubalus.
Figura 7. Búfalo padre de raza Mediterránea. Azienda Torre Paladina. Eboli. Salerno, Italia

Fotografía: Marco Zava.
Figura 8. Búfalo de cinco años, raza Mediterránea. Fazenda Santo Anjo. Itú. São Paulo, Brasil

Fotografía: Fazenda Santo Anjo.
Figura 9. Búfalo de tres años, raza Mediterránea. Estancia Santa Rosa. Esquina. Corrientes, Argentina

Fotografía: Marco Zava.
Murrah
Originaria de los distritos de Rothak, Hisar, Jind y Gurgaon, en el estado de Haryana. Su nombre es una palabra hindú que significa «espiralado» y deriva de la forma de sus cuernos (Figura 10-14). Estos son negros y espiralados desde su misma base. Primero se orientan hacia los costados y luego completan un espiral cerrándose en sí mismos como un puño, que puede ser o no apretado. El color de la piel y de los pelos es negro azabache. No se aceptan manchas blancas, salvo en el extremo de la cola. Esto es así porque en India se consideraba que los animales totalmente negros eran los más productivos.
Son animales macizos, robustos, de conformación profunda, ancha, pero no muy larga, es decir que son compactos. Con extremidades cortas y huesos pesados. Su cabeza es corta, liviana y las orejas son cortas. Tienen ubre bien desarrollada, con venas bien marcadas y cuartos bien encuadrados: excelente conformación. Los pezones son de fácil manipulación y tracción. Por ser excelentes para la producción lechera se difundieron por toda India y es la raza más numerosa en ese país (también lo es en Brasil). Es una magnífica raza carnicera. En Argentina es la segunda por población. El peso vivo promedio es de 600-800 kg en machos y de 500-600 en hembras.
Figura 10. Búfala Murrah de tercera parición (23 litros/día). Excelente conformación. Ubre bien irrigada. Rayudu Farms. Tanuku. Andhra Pradesh, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 11. «Paulistano». Búfalo Murrah. Fazenda Calisa. Belém. Pará, Brasil

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 12. Bubilla Murrah de primera parición (500 kg de peso vivo y un buen desarrollo de la ubre). Conformación y caracterización racial excelentes. Granja en Podhuru, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 13. «Tamú». Búfalo padre Murrah de cuatro años. Campeón de India. Rayudu Farms. Tanuku. Andhra Pradesh, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 14. «Murran». Búfalo padre de raza Murrah de cinco años. Shumen, Bulgaria

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Nili-Ravi
Se originan en la provincia de Punjab, Pakistán. Talat Pasha diferencia la raza Nili-Ravi de las razas que le dieron origen (la Nili y la Ravi). Todavía se encuentran ejemplares típicos de ambas razas en áreas rurales de la provincia de Punjab (Figura 15-16). Las razas Nili y Ravi son muy semejantes, junto con la Nili-Ravi se les considera una sola raza, que es la mayoritaria de Pakistán, se encuentra principalmente en la provincia de Punjab. También se ubica en India, en el estado de Punjab, en los distritos de Amritsar y Ferozpur, a lo largo del río Sutlej en la frontera con Pakistán[15].
Está emparentada genéticamente en un 70 % con la raza Murrah. Los musulmanes de los valles de los ríos Sutlej y Ravi (hoy regiones de Pakistán) consideraban que los animales con manchas blancas eran los más productivos y buscaron esas características en su selección. El color habitual de la piel y el pelo es negro, aunque es común ver animales marrones. Es frecuente ver el ojo celeste, con poca pigmentación en el iris. Son deseables y características las manchas blancas en la frente, en la cara, en el morro, en las patas y en la cola. Se rechazan animales con manchas blancas arriba de las rodillas, en el cuello y en el cuerpo. Hay animales con manchas rosadas en la ubre. Es muy buena raza lechera. Su conformación y su producción son semejantes a la Murrah. Comparada con esta raza, los pezones son más largos, lo que facilita el ordeño, por otro lado tiene una piel más fina, lo que permite mayor dispersión de calor. Los cuernos son cortos, anchos en la base y forman un espiral. El peso medio de los adultos es de 600-700 kg en los machos y de 550-600 en las hembras.
Figura 15. «Jean». Búfalo padre Nili-Ravi de cuatro años. Shumen, Bulgaria

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 16. Búfala Nili-Ravi de excelente conformación. Granja Militar. Ambala. Haryana, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Jafarabadi
El nombre deriva de la ciudad de Jafarabad, al oeste de India, en los bosques de Gir, en Saurashtra, región de Gujarat. Son de color negro. Hay manchas blancas que son aceptadas. La frente es muy prominente. Los cuernos, pesados y anchos, tienden hacia abajo, atrás de los ojos, terminando en un rulo espiralado hacia atrás (Figura 17-20). Se rechazan los animales que presentan los cuernos directos para abajo (con forma de «chauchas»). Es la raza de mayor tamaño. Es un animal de caja grande, profundo, largo, de enorme capacidad torácica, lo que lo hace muy apto para producir leche. Excelente conformación de ubre.
En Brasil, incluso, ha ganado torneos lecheros nacionales superando a la Murrah. En India, desde que en 1949 (con la independencia) desaparecieron las grandes propiedades, esta raza ha tenido poca difusión, lo que se debe a la poca disponibilidad de forraje. En Brasil esta raza y sus cruzas se han difundido por ser excelentes productoras de carne cuando hay gran volumen de pasto disponible. Cuando hay restricciones alimenticias tarda más en recuperarse. Su peso en machos va de 700-1,500 kg, y en hembras de 650-900. En Brasil se diferencian dos variedades: una mediana, Gir-Buf, la más difundida, y una de gran tamaño, la Palitana, usada para cruzamientos.
Figura 17. Búfala de raza Jafarabadi. Universidad de Junagadh. Gujarat, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 18. Búfalo padre Jafarabadi, variedad «Palitana». Fazenda Cafezinho. Aracatuba. São Paulo, Brasil

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 19. Búfalas variedad «Gir Buff» en pasturas de Brachiaria sp. Fazenda Boa Vista de Jonas Camargo de Assumpcao. Tieté, São Paulo, Brasil

Fotografía: Jonas Camargo de Assumpçao.
Figura 20. Detalle cabeza búfala Jafarabadi «Gir Buf». Fazenda Peixoto. Salto da Divisa. Minas Gerais, Brasil

Fotografía: Jonas Camargo de Assumpçao.
Trinitaria o Buffalypso
Esta raza se definió como tal en Trinidad y Tobago, fue seleccionada para carne por el doctor médico veterinario Steve Bennett y por el señor Hume Porteous a partir de 1949, en el Caroni State —principal ingenio azucarero de las islas—, partiendo de la cruza de varias razas índicas (animales traídos por los ingleses desde India hace unos cien años para el trabajo en los ingenios). Hoy también se selecciona para leche en Venezuela y Colombia. El doctor Carlos Taboada Candioti, médico veterinario, define las características de esta nueva raza: «El Buffalypso deriva de las razas Murrah, Surti, Jafarabadi, Nili, Nagpuri, y Bhadawari. Su nombre proviene de la conjunción de las palabras inglesas Buffalo y Calypso, por ser esta última el nombre de la música popular de estas islas del Caribe».
El Buffalypso es un animal con todas las características de un excelente productor de carne: pecho ancho, bien musculoso, de buena profundidad torácica, con un manifiesto arco de costilla, dorso, lomo y grupa tendiendo a la horizontalidad, tren posterior muy desarrollado. Su color principal es el de un «marrón colorado», aunque también hay ejemplares negros (Figura 21-22). Es un animal muy precoz, pesado, compacto, fuerte y muy orientado hacia la producción cárnica. Todas estas características hacen también del Buffalypso un excelente animal para los trabajos de tracción a sangre.
Figura 21. Búfala de raza Trinitaria o Buffalypso. Hato «Río de Agua», bañados del río Orinoco. Tunapuy, Sucre, Venezuela

Fotografía: Marco Zava.
Figura 22. Búfalas de raza Trinitaria de color bayo. Hato «Río de Agua», bañados del río Orinoco. Tunapuy, Sucre, Venezuela

Fotografía: Marco Zava.
Podemos apreciar que su cabeza presenta diámetros transversales bien desarrollados, como todo buen productor de carne, una expresión inteligente en su mirada, con cuernos planos, cortos, que crecen hacia atrás y se curvan ligeramente hacia arriba. Contrariamente a la creencia popular, el Buffalypso es un animal extremadamente dócil —mucha gente confunde su natural curiosidad y gran timidez con una expresión de fiereza—. Como la mayoría de las razas que son producto del cruzamiento de varias, posee una gran versatilidad y encontramos que puede producir tanto carne como trabajo y leche, adaptándose a las condiciones de calor y humedad características del Caribe.
Desde los años sesenta, el Buffalypso fue exportado por el doctor Bennett a varios países, principalmente Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Cuba, Brasil, Belice, Guatemala, Panamá, Ecuador, etc. De esta manera, entre los años sesenta y ochenta la raza se constituyó como la base inicial de la producción bubalina en Venezuela y en Colombia, países donde comenzaron a llamarla raza Trinitaria por ser originaria de Trinidad.
En Colombia, algunos la llaman también «búfalo colombiano». En Cuba y EE. UU. la han cruzado con el Carabao proveniente de Australia, en el primer caso, y de la isla de Guam, en el Pacífico, en el segundo. Hoy son también excelentes lecheras en Venezuela y en Colombia, al punto que en septiembre de 2006 compitieron de igual a igual con lecheras Murrah en el Torneo Nacional Lechero Colombiano realizado en la ciudad de Medellín. Todavía presenta variaciones en su fenotipo.
Surti/Surati
Es una raza importante en el centro-oeste de India también llamada «Surati» (Figura 23-24). Su nombre deriva del distrito donde se originó: Surati, en el estado de Gujarat, cerca de la ciudad de Bombay o Mumbay. El color puede ser marrón, blanco o gris. La piel es negra o gris rosada. El pelo es gris o marrón en las patas y arriba de los ojos. El borde inferior de la oreja puede presentar pelos blancos. Una característica típica es la presencia de dos collares blancos, uno cerca de las orejas y otro en la base del cuello.
Es aceptado y hasta buscado el lucero blanco en la frente, el color blanco en las patas y en el extremo de la cola. La oreja es más larga que la del Murrah. Los cuernos son medianos, con forma de hoz, primero orientado hacia abajo y hacia atrás, y luego curvados hacia arriba. Terminan con una forma de gancho en su extremo. Tiene buena conformación, aunque es de tamaño mediano y patas cortas. Su ubre está bien formada e insertada, tiene piel rosada y sus cuartos están bien encuadrados. El peso adulto varía de 640 a 730 kg en machos, y de 550 a 650 en hembras. Es la raza que produce mayor tenor de grasa butirosa: suele ser del 11 al 14 %, con producciones diarias de leche de 7 litros promedio[3i], [4g], [8b].
Figura 23. Búfalos de raza Surti. Baroda. Gujarat, India

Fotografía: Aleksiev, 1998.
Figura 24. Búfala Surti. Granja Dhamrod. Surat, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Kundi
Estos búfalos están distribuidos en una amplia área arrocera a lo largo del Río Hondo en el Norte de la región Sind (Pakistán). De ahí se difundieron hacia la región de Kutch, en el norte del estado de Gujarat[3j], [4h], [8c], [9].
Su nombre deriva de la palabra «Kundhi», que en Sindi significa «anzuelo» (Figura 25). Esto se debe a la forma de los cuernos: son gruesos en la base, inclinados hacia atrás (y no hacia los costados como en la Murrah). Luego tuercen hacia arriba, formando un rulo cerrado sobre sí mismo y un poco hacia atrás (a veces de más de una vuelta). El color típico es el negro azabache, pero es común ver ejemplares de color marrón claro. En Pakistán se aprecian el lucero blanco en la frente y las manchas blancas en la punta de la cola y en las patas; también los ojos claros.
Figura 25. Campeones macho y hembra de raza Kundi. Exposición Nacional de Búfalos. Patokki, Punjab, Pakistán

Fotografías: Marco Zava.
En India esta raza está adaptada a las condiciones rigurosas del desierto de Kutch, límite con Pakistán, por ello son los animales más chicos; los adultos pesan entre 320 y 400 kg. Es la raza lechera bubalina de mayor rusticidad de India. Se adapta al pastoreo de campo natural, aun en las condiciones más rigurosas. En en la provincia de Punjab (Pakistán) tienen buen desarrollo y tamaño por tener condiciones más favorables (Figura 25)[3k], [4i], [8d], [9b].
Mehsana
Se originó en los alrededores de la ciudad de Mehsana, y se difundió cerca de otras ciudades del norte del estado de Gujarat. Se utilizan para producción lechera en las ciudades de Ahmedabad y Bombay[3l], [4j], [8e]. La raza Mehsana se originó hace cincuenta años, a partir de un cruzamiento realizado entre machos Murrah introducidos en la zona y vientres Surti locales. Aún se usan búfalos Murrah con cierta frecuencia. De esta manera buscaron combinar el intervalo interparto menor del Surti, con las ventajas del Murrah: mayor tamaño, mayor producción de leche, mejores cuernos[8f], [10] (Figura 26-27).
Figura 26. Búfala Mehsana en sexta lactancia, con promedio de 17 litros por día y 8 % de grasa butirosa. Mehsana, Gujarat, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Figura 27. Búfalo joven Mehsana. Instituto de Recolección de Semen. Mehsana, Gujarat, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Esta raza presenta muy buen cuarto posterior. Comparando con la Murrah, su cuerpo es más largo, sus patas son más livianas y cortas; cabeza más larga, más pesada, cuernos con espiral más grande, rectos en su base. Las orejas son intermedias entre Murrah y Surti. La ubre está bien desarrollada e insertada. Los cuartos posteriores son más grandes que los anteriores. Los pezones son largos, gruesos y flexibles. Es decir, tiene una excelente conformación carnicera y lechera. La altura en la cruz es de 132 centímetros (cm) en animales adultos (machos y hembras). Se prefiere el color negro azabache para la piel y el pelo. Se rechazan otros colores, al igual que las manchas blancas[3m], [4k].
Bhadawari
Originaria de los distritos de Agra y Etawah, en el estado de Uttar Pradesh. De color cobrizo, tiene cuernos compactos, chatos, orientados hacia atrás, hacia arriba y hacia adentro. La ubre está menos desarrollada que en la Murrah. La producción promedio de leche es de 3 litros por día (1,150 litros por lactancia), pero con un contenido de grasa que puede alcanzar el 13 %[3n], [4l] (Figura 28).
Tharai
Es un búfalo local del norte de Uttar Pradesh que no ha tenido selección alguna. El color varía de negro a marrón. Tiene cuernos largos, chatos, curvados hacia atrás y hacia arriba. Su producción de leche es baja[3o], [4m].
Figura 28. Búfala de raza Bhadawari. India

Fotografía: Antonio Borghese.
Nagpuri
Son nativos de Vidarbha, región de Maharashtra, se encuentran cerca del distrito de Nagpur. Se usan para trabajos pesados y producen de 900-1,200 litros por lactancia[15b]. Son semejantes al Surti, pero de color negro y cuernos un poco más largos (12-18 pulgadas). Los cuernos son chatos y se dirigen hacia atrás, cercanos y paralelos al cuello, curvándose cerca del hombro. Una variante, el Marathwada, tiene los cuernos un poco más alejados y produce 960 litros en 302 días[3p], [4n], [7b], [8g], [11]. Son más livianos que las razas del norte. El peso adulto en machos es de 520 kg y en hembras es de 408. La altura, 1.42 y 1.32 cm, respectivamente[3q], [4o], [8h].
Pandharpuri
Es originaria del sureste del estado de Maharashtra, cerca del límite con Karnataka[3r], [4p], [8i]. Son animales muy rústicos, adaptados a regiones áridas. Son de tamaño mediano grande, de color negro[8j]. Tienen cuernos largos y curvos hacia atrás. Son criadores irregulares (intervalo interparto de dos años) y mediocres lecheros (1,400 litros por lactancia)[12], pero con manejo pueden superarse los valores (Figura 29).
Figura 29. Hembra y macho Pandharpuri. Hubli, Karnataka, India

Fotografía: Savigny S. Sauáia.
Manda
Se cría en los estados de Orissa y Andhra Pradesh. Son de color marrón o gris, de tamaño mediano y cola corta.
Jerangi
Son pequeños búfalos de Orissa. Su piel es negra y fina, su pelo es negro. Cuernos cortos.
Kalahandi
Son animales anchos, cortos, de color gris, de cuernos anchos, largos y curvos hacia atrás, de ojos grandes y prominentes.
Sambalpur
Es también de Orissa. Son animales grandes, fuertes, de cuerpo largo y angosto. Su piel y su pelo son de color negro. Es mejor lechera que las tres razas anteriores[3s], [4q].
Toda
Se encuentra en el distrito Nilgiri del estado de Tamil Nadu (sur de India). Esta raza tiene algunas de las características del «Swamp Buffalo» de Sri Lanka. Tiene una contextura muy fuerte, con un cuerpo muy largo, con patas cortas y robustas. Los cuernos son muy largos y abiertos. Es una buena raza lechera[3t], [4r], [7c]. Le deben su nombre a la tribu Toda, criadores de estos búfalos. Se adaptaron bien a elevados porcentajes de humedad y lluvias abundantes. Producen de 500 a 750 litros de leche en lactancias de 200 días[15c] (Figura 30).
South Kanara
Esta raza se encuentra cerca de Mangalore, en el estado de Karnataka (ex Mysore).
Figura 30. Búfalo de raza Toda en las colinas Nilgiris del estado de Madrás, India

Fotografía: Antonio Borghese.
Cruzamientos
Los vacunos y los bubalinos se han llegado a aparear entre sí, pero sin producir nada por ser géneros distintos entre los que hay un desfase de cinco pares cromosómicos, lo cual hace no viable el huevo e imposible el proceso mitótico[13]. Los que sí se cruzaron son los géneros Bos (vacunos) y Bison (bisontes), ambos con 60 cromosomas, para obtener el mal llamado «Beefalo».
El búfalo de pantano tiene 48 cromosomas y el de río 50. La cruza de ambos tipos tiene 49 y, según I. L. Mason[4s], es siempre fértil. El doctor K. Kottaya (Hyderabad Andhra Pradesh) observó, sin embargo, que entre el 10 y 12 % de las vaquilIonas o bubillas media sangre (cruza Murrah por un búfalo «común» muy similar al de pantano) tienen problemas de concepción. El híbrido tiene 49 cromosomas y puede tener un valor reproductivo menor, debido a la formación de gametos desbalanceados y subsecuentes embriones anormales que pueden morir a edad embrionaria temprana. Sin embargo, experiencias de cruzamientos en gran escala de Mediterránea o Murrah con Carabao realizadas en China, Vietnam, Tailandia, y más recientemente en Filipinas y Australia, han demostrado su viabilidad.
El búfalo indefinido en India representa el 65 % de su población bubalina. Es también llamado «Country Buffalo», «Desi Buffalo», «Gowly» o «Búfalo común». Es una cruza entre el búfalo índico y el búfalo de pantano, que nunca se definió en una raza. Según sea la zona se asemeja más a uno u otro tipo. En zonas fértiles como Godavary en Andhra Pradesh, por ejemplo, son de excelente conformación, similares a la raza Surti, pero con piel negra y cuernos más cortos. Generalmente esta raza es pobre para leche: 1-2 litros por día, y es pobre en tamaño y calidad[4t], [8k].
Hoy el cruzamiento entre el búfalo de río (las razas lecheras) y el búfalo de pantano (para trabajo) se ha difundido, más aún, se ha masificado en el Extremo Oriente asiático. En China, donde ha disminuido el uso del búfalo para trabajo, se está cruzando el «Swamp Buffalo» local con las razas Murrah, Nili-Ravi y Mediterránea para obtener un buen comportamiento productivo en las búfalas lecheras, con resultados espectaculares. Desde hace algunos años esa misma tendencia se está dando en Australia, donde el «Swamp Buffalo» se está cruzando con razas de río, especialmente con la Mediterránea, obteniéndose mayores ganancias de peso y comenzando a desplazarse del norte tropical hacia zonas templadas para producir leche y sus derivados (Figura 31-32).
En Tailandia y Vietnam ocurre lo mismo, aunque el búfalo de pantano mantiene en ambos países su importancia en las labores agrícolas, al igual que en Filipinas. En este último país, el director general del Philippine Carabao Center (PCC), doctor Libertado Cruz, hizo entre 1995 y 2003 una importación de 3,000 lecheras de raza Murrah desde Bulgaria, y de 4,000 embriones Murrah desde India para cruzarlas con el Carabao local[14]. Y las hembras F1 han propiciado un gran aumento en la producción de leche. En 2009 importó 2,000 búfalas de razas de río desde Brasil, con el mismo objetivo de cruzamiento. En Bulgaria y en América del Sur se cruzan entre sí algunas razas de búfalos de río: Murrah, Jafarabadi, Mediterránea, Nili-Ravi, etc.
Figura 31. Búbalas lecheras cruza Jafarabadi x Murrah x Mediterránea, con servicio Murrah. Estancia La Florencia. San Cristóbal. Santa Fe, Argentina

Fotografía: Marco Zava.
Figura 32. Búfalas lecheras cruza Jafarabadi x Mediterránea x Murrah (ejemplo de animales trihíbridos). Estancia Santa María de Rosario. San Cosme, Corrientes, Argentina

Fotografía: Marco Zava.
Conclusiones
Durante los 75 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el búfalo doméstico —bovino al igual que el vacuno— ha sido valorado por empresarios, científicos, técnicos, estudiantes, institutos y gobiernos, y ha sido visto como una tecnología de última generación para producir con gran eficiencia, adaptación y rentabilidad en los trópicos y subtrópicos; así como para la producción de leche y sus derivados, principalmente en los climas templados.
De ahí la enorme expansión de distintas razas bubalinas en el mundo que, a su vez, mediante el mejoramiento genético, han hecho crecer en forma muy significativa la producción de leche y sus derivados (carne, cueros, biogás, etc.), manteniendo su gran capacidad para el trabajo. Algunas de las 19 razas bubalinas se distribuyeron por el mundo y son las más productivas, otras son buenas si se adaptan a su lugar de origen.
Entre las razas de mayor importancia económica en el mundo tenemos a la Mediterránea, la Murrah, la Nili-Ravi, la Trinitaria, la Carabao y la Kundi; quizás a futuro también esté la Jafarabadi. Todas ellas son excelentes productoras de carne y leche, independientemente de sus diferencias fenotípicas (además de las genotípicas, claro). La Carabao es la raza más numerosa del mundo, y es vital para la producción agrícola del Extremo Oriente. Tiene una gran capacidad para casi todo tipo de trabajo en el campo, y hasta para algunas agroindustrias (ingenios azucareros, por ejemplo). En lo que respecta al continente americano, es importante mencionar las razas existentes, son cinco: Mediterránea, Murrah, Jafarabadi, Trinitaria y Carabao.
La raza Carabao es poco numerosa en América. Excelente para carne y trabajo, especialmente en la Isla de Marajó, Pará, Brasil; también es muy buena como raza cruzante para carne (tamaño moderado y buenas masas musculares). La raza Jafarabadi era numerosa en Brasil cuando comencé a recorrer ese gran país en los años ochenta. Básicamente, ante grandes volúmenes de pasto (Mato Grosso do Sul, por ejemplo) con menos animales se obtenía la misma producción de carne. La calidad de esta raza se ha mantenido en un nivel de producción y caracterización racial excepcional, tanto en Brasil como en India. En Brasil es excelente como raza cruzante para obtener bucerradas de excepcional crecimiento y desarrollo; tan es así que por toda América Latina, desde Argentina hasta México, he visto muchos rodeos cruza Jafarabadi y, a pesar de correr el riesgo de polemizar, de acuerdo con varias evaluaciones en torneos lecheros realizados y lo que pude comprobar en mis viajes, opino que esta raza puede llegar a futuro a ser el equivalente de la Holstein en bubalinos, debido a que tiene una capacidad torácica y pulmonar superior.
La raza Trinitaria, originada a partir de cruzamientos a los que siguieron cincuenta años de selección, es la base o el comienzo de la bubalinocultura en muchos países americanos (además de Trinidad y Tobago): Venezuela, Colombia, Cuba, México, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Panamá, Honduras, Nicaragua, Belice, El Salvador, etc.; se considera excelente para producir, leche, carne y trabajo.
Dejé para el final a las dos razas más difundidas en el mundo y en nuestro continente: la Murrah y la Mediterránea. Una tiene cuernos enrulados, la otra en forma de hoz. Una con cabeza apenas un poco más liviana y un cuello un poco más corto. La otra con cabeza un poco más grande y cuello un poco más largo; salvo los cuernos, son todas características modificables por el trabajo del criador a través de los años, a tal punto que muchas veces ambas coinciden en un tamaño moderado y una conformación compacta y lechera, sin descuidar en absoluto la masa muscular para la producción de carne.
Gracias a que tienen pocos años de selección en relación con los vacunos, de los bubalinos se puede hablar en general de animales de doble aptitud (o triple, según el caso). Originalmente, una raza puede haber tenido una contextura ósea menos fuerte que la otra, pero con la selección esa característica se ha ido emparejando. Cuando no tienen un manejo genético adecuado, ambas razas pueden perder precocidad o fertilidad; si una se engancha más fácil o si la otra tiene cuernos puntiagudos, no es tan importante como la mansedumbre, la productividad, la conformación y la pureza racial de un rodeo (en ese orden), factores que dependen del trabajo realizado durante muchos años por el criador. Si el proyecto ganadero con búfalos fracasa no es falla ni de la Mediterránea, ni de la Murrah, ni del búfalo, sino del trabajo del criador en su selección y en su manejo.
Los cruzamientos son muy necesarios, tanto para el productor de ganado puro como para el que los realiza a nivel industrial. Ambos se complementan igual que lo hacen las actividades de cría, recría y engorde. No se pueden realizar cruzamientos de excelencia si no se parte de dos materiales genéticos de alta calidad y productividad.
Una versión previa de este capítulo fue publicada en: Zava, M. El búfalo doméstico. Buenos Aires: Orientación Gráfica y Editora, 2011.
[1] Ángel. J. G. y Berdugo, J. A. La cría del búfalo en Colombia, 2006.
[2] Inchausti, D. y Tagle, E. Bovinotecnia. Buenos Aires: El Ateneo, 1980.
[3] [3b] [3c] [3d] [3e] [3f] [3g] [3h] [3i] [3j] [3k] [3l] [3m] [3n] [3o] [3p] [3q] [3r] [3s] [3t] Cockrill, W. R. The Husbandry and Health of the Domestic Buffalo. Roma: FAO, 1974.
[4] [4b] [4c] [4d] [4e] [4f] [4g] [4h] [4i] [4j] [4k] [4l] [4m] [4n] [4o] [4p] [4q] [4r] [4s] [4t] Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). The Water Buffalo. Animal Production and Health Series No 4. Roma: FAO, 1977.
[5] [5b] Zava, M. El búfalo doméstico. Buenos Aires: Orientación Gráfica y Editora, 2011.
[6] Katalla, K. Comunicación personal. Director adjunto del Departamento de Ganadería, Hyderabad, Andhra Pradesh, India, 1981.
[7] [7b] [7c] Mullapudi, N. N. Comunicación personal. Directivo de la West Godavary Cattle Breeders Asociation; promotor del Ganaveram Insemination Center y del Mendapeta Institute of Animal Reproduction; propietario del Complejo Agroindustrial «Rayudu Farms», Tanku, Andhra Pradesh, India, 1981- 1988 y 1991.
[8] [8b] [8c] [8d] [8e] [8f] [8g] [8h] [8i] [8j] [8k] Zava, M. Experiencia personal. India, Italia, Bulgaria, Brasil y Estados Unidos (1981); India, Italia, Brasil y Venezuela (1984-1990) y Bulgaria (1991).
[9] [9b] Pannu, H. S. Comunicación personal. Oficial de proyectos de Pannu. Programa de desarrollo intensivo de ganado Salatwada. Boroda, Surat-Gujarat, India, 1981.
[10] Kerur, V. K. Comunicación personal. Director del Centro de Recolección de Semen. Mehsana, Gujarat, India, 1981.
[11] Mohammad, A. M. Comunicación personal. Director asistente de la ganadería del distrito de Medak, Zeheerabad. Medak, Andhra Pradesh, India, 1982.
[12] Krishna M. Comunicación personal. Campus de la Universidad de Ciencias Agrícolas (UAS), Dharward, Karnataka, India, 1981.
[13] Comunicación personal con los directivos de la fábrica de alimentos para ganado, ChaUhan, Gujarat, India, 1981.
[14] Cruz, L. Comunicación personal. Director ejecutivo de Philippine Carabao Center (PCC), Filipinas, 2004.
[15] [15b] [15c] Ahlawat, S. P. S. Atlas Animal Genetic Resources of India. India: Today & Tomorrows Printers and Publishers, 2009.

Los búfalos de agua en México
Eduardo Luis Maitret Collado
Introducción
La primera vez que vi un búfalo de agua con sus grandes cuernos enroscados, su enorme masa corporal, su color negro profundo y su mirada desafiante, sentí desconfianza. No fue amor a primera vista. No sabía entonces que estaba frente a uno de los mamíferos más inteligentes, productivos y domésticos en la Tierra. Una especie de bóvidos que ha convivido con la humanidad por lo menos cuatro milenios, en una simbiosis para beneficio mutuo. Cuando se llega a conocer verdadera e íntimamente a los Bubalus bubalis, nombre científico de la especie, se da uno cuenta de que son animales que combinan un aspecto imponente con una nobleza singular. Una combinación de la territorialidad de un macho semental con la dulzura de una hembra maternal. Su origen geográfico e histórico es asiático, sin embargo, actualmente se les puede encontrar en todos los continentes habitados de nuestro planeta, sobre todo en regiones tropicales y subtropicales húmedas y sombreadas donde tienen hábitats ideales para su desarrollo a pesar de que, vale la pena aclarar, se adaptan muy bien a casi cualquier clima.
Antes de ver a estos animales por primera vez en la isla de Marajó (desembocadura del río Amazonas) mi abuelo, Clemente Maitret Irisson, y mi padre, Eduardo L. Maitret Guichard, ya habían tenido un encuentro con ellos en las localidades brasileñas de Uberaba (estado de Minas Gerais) y Cabo Frío (estado de Río de Janeiro), así como en Bulgaria, a mitad y finales de la década de 1970, respectivamente. Siempre tuvieron interés en traerlos a México, pero entonces no fue posible principalmente por razones zoosanitarias. El proyecto era importar los búfalos, concretamente al sureste mexicano, donde se reúnen las condiciones climáticas y de terrenos para su mejor aprovechamiento en humedales y pantanos que ocupan cientos de miles de hectáreas en Veracruz, Tabasco y Campeche, creando una ganadería alternativa sustentable para la producción de leche, carne y animales para el trabajo, así como otros subproductos propios de la especie.
Importación de búfalos a México
En 1991 nos encontramos por primera vez con el señor Anthony P. Leonards, de Luisiana, EE. UU., quien nos contactó por medio del licenciado Alberto Rosas, de la Ciudad de México. El señor Leonards poseía un hato bufalino integrado originalmente por 47 animales de la subespecie Carabao o búfalo de pantano (Bubalus bubalis limneticus) procedentes de Guam (una de las islas Marianas en el Pacífico occidental), de donde se les trajo a Estados Unidos en 1970. También habría importado a la Unión Americana 250 búfalas de las islas Trinidad y Tobago de la subespecie búfalos de río (Bubalus bubalis fluviatilis) de tipo Buffalypso o Trinitaria, raza sintética caribeña formada por el cruzamiento de las razas Mediterránea de Europa, y de la Murrah, Jafarabadi, Nili-Ravi y Bhadawari de la India y Pakistán. En la Universidad de Florida se hicieron cruzamientos mediante inseminación artificial con toros de la Mediterránea de Italia y de la Murrah de origen brasileño.
Por otro lado, el señor Leonards nos informó que también tenía un hato bufalino en Belice, cuyo origen era Trinidad y Tobago. Estaba conformado completamente por la subraza sintética Buffalypso o Trinitaria. Se tomó la decisión de importar a México ambos grupos de estos grandes bovinos. A pesar de tener todo en contra para la importación por parte de autoridades zoosanitarias y de los mismos colegas ganaderos, entre 1992 y 1999 llegaron a México provenientes de Estados Unidos, primero, y de Belice después, más de 3,000 cabezas.
Nos llevó mucho tiempo convencer a las autoridades y a los colegas de que el búfalo asiático procedente de regiones de Norteamérica y el Caribe, libre de enfermedades exóticas para nuestra región, no representaba un riesgo para la salud animal o para el medio ambiente. Muy por el contrario, insistimos en que se trataba de un mamífero rumiante benéfico, ideal para una ganadería sustentable y amigable con los ecosistemas de nuestro país dedicados a esta tarea. Para nosotros no fue novedad encontrarnos con esta objeción oficial y del gremio al introducir un nuevo bóvido, ya que razonamientos similares encontraron mi abuelo y mi padre al introducir el cebú (Bos indicus) a la parte tropical de México, como una opción más viable que el ganado vacuno criollo (Bos taurus) durante la segunda mitad del siglo pasado.
Estos búfalos se concentraron primero en nuestras fincas del municipio de Palenque, Chiapas. Después se distribuyeron, poco a poco, por los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz; también hubo algunas unidades de producción menores en los altiplanos de Puebla y Jalisco. Fueron muchas cabezas las que entraron a México si tomamos en cuenta que esto sucedió en un período relativamente corto, es decir, si consideramos que se trataba de la introducción de una especie completamente nueva y desconocida para la mayoría.
Es importante subrayar que las primas hermanas de las búfalas de agua, las vacas, llegaron a este continente junto con los conquistadores en el siglo XVI y se fueron adaptando y creando nuevas razas criollas mediante la selección genética a través de los siglos. El ganado bufalino, en cambio, lo trajimos en un período de tan solo ¡siete años! Recuerdo que durante una de las importaciones de búfalos nos visitó el doctor veterinario genetista Jorge de Alba Martínez, quien nos dijo: «Con los búfalos van a tener que aprender a hacer una ganadería diferente». Lo que no mencionó es que los búfalos pronto dejarían de ser solo una curiosidad zoológica, y terminarían por reemplazar nuestra ganadería familiar, conformada exclusivamente por bóvidos vacunos, dado su alto índice reproductivo, su magnífica capacidad de conversión del material alimenticio en músculo (material a veces pobre en nutrientes), su adaptabilidad, su nobleza para el trabajo con los humanos y el buen aprovechamiento de tierras de deficiente drenaje en las que los vacunos difícilmente sobreviven.
Crecimiento de los hatos y comercialización bufalina
Conforme el hato bufalino comenzó a multiplicarse y las tierras en Chiapas para su manutención empezaron a ser insuficientes, nos vimos obligados —antes de lo planeado— a migrar animales a nuestras fincas de Veracruz, y a comenzar la búsqueda de otros productores interesados en la cría. Al tratarse de una especie desconocida para los mexicanos, dicha búsqueda no fue fácil. La crisis financiera y los altos intereses monetarios de mediados de la década de 1990, así como la ausencia de créditos bancarios para el campo, llevaron a la descapitalización de los ganaderos y dejaron muchos ranchos vacíos.
Esta coyuntura obligó a algunos productores, sobre todo de la región de la cuenca del río Uxpanapa y el Alto Coatzacoalcos, en el extremo sur del estado de Veracruz (limítrofe con Oaxaca), a aceptar en forma de aparcería búfalos de agua que señalamos serían más productivos en áreas inundables y en pastizales naturales, o sea, potreros de pastos no inducidos, cultivados o especializados. Así fuimos colocando entre pequeños productores a nuestros animales de crecimiento para la cría bufalina, y para que tuvieran comida. Se aprovecharon humedales y otras tierras donde el ganado criollo o cebú no hubiese sido productivo. Se abatieron costos y gastos y los ganaderos se dieron cuenta de las bondades de los búfalos de agua. Por su alto promedio de partos, pronto estos hatos dejaron de ser de crecimiento y se convirtieron en criaderos.
Por las razones de alto costo crediticio bancario mencionadas, retomamos un diseño de método financiero para la cría ganadera «en especie», es decir, al no haber créditos para las actividades agropecuarias, ni confianza en los productores para endeudarse, tuvimos que crear una forma de producción de búfalos bajo contrato, tanto para el crecimiento como para la cría. Así logramos que muchos pequeños y medianos productores se interesaran en la nueva especie, sin los altos costos financieros. El crecimiento es en un contrato donde se reparten las ganancias de peso de manera equitativa. En el contrato para la producción de crías, las búfalas van vendidas en especie, es decir, se pagan con los kg de crías bubalinas que esas madres produzcan, más una cuota de recuperación de no más del 8 % anual, pagadera también en kg, necesaria para los gastos de transporte, gastos sanitarios, de administración, asesoría en la producción, mejoramiento de genética y mercadotecnia de los búfalos y sus productos. Fue así como logramos colocar nuestros búfalos por las regiones vecinas a nuestras fincas, y despertar el interés en los productores ganaderos. Pronto se corrió la voz, y de boca en boca fueron surgiendo interesados en este sistema de financiamiento de búfalos. Durante la primera década de este siglo muchos pequeños productores se dieron cuenta del enorme potencial beneficioso, y de los bajos costos de producción, así los ganaderos se multiplicaron y se solucionó la carencia e imposibilidad de tenencia de tierras para acomodar a estos animales de reciente introducción a la república mexicana.
Con el canal de mercado abierto para las búfalas de cría se presentó entonces, por razones obvias, un problema de liquidez monetaria. Hasta este punto el negocio bufalino se había solventado con las ventas de ganado vacuno, pero este comenzó a escasear y, como se ha dicho antes, los potreros se fueron llenando de búfalos. Para explicarlo de manera figurativa y coloquial: «las búfalas se comieron a las vacas». Los machos de engorde crecen con una eficiencia sorprendente. Su capacidad de convertir eficientemente los pastos y herbáceas en carne y leche es sensiblemente mayor que la del ganado vacuno. También es una especie con características anatómicas para sobrevivir, ya que sus patas tienen la cualidad de ser más flexibles y permiten al animal girar 180o dándole la capacidad de caminar en tierras pantanosas y anegadas, sin riesgo de quedarse pegados mientras pastorean; sus pezuñas tienen gran dureza y no se deforman ni se ven afectadas por hongos y bacterias. También son excelentes nadadores en distancias largas de aguas profundas.
Las primeras comercializaciones de carne de búfalo se hicieron a partir de la matanza local, y vendiendo la carne como res en las carnicerías locales. Las personas la probaron y se dieron cuenta de que las diferencias entre los productos cárnicos del vacuno y el bufalino en realidad son insignificantes; independientemente de que la carne de búfalo de agua tiene menos colesterol, más proteínas y más minerales. Poco a poco se fue introduciendo a nivel local una carne roja de gran valor nutricional, de animales criados y engordados en potrero de manera natural, pues requieren menos medicamentos veterinarios por su resistencia a los parásitos internos y externos; también necesitan menos productos agroquímicos (herbicidas) para su cría, manutención y engorde, ya que son menos selectivos que los vacunos y su dieta incluye una gran variedad de especies vegetales. Además, al tener el rumen más grande almacenan más alimento durante el pastoreo.
Al dedicarnos casi exclusivamente a colocar los hatos de cría y machos de engorde, dejamos a un lado la producción de leche, razón esencial de que las búfalas estén en el mundo. Mi asistencia a diferentes eventos de criadores de búfalos y fincas, a los congresos mundiales en Caserta (Italia), Buenos Aires (Argentina) y Cartagena (Colombia), así como la visita a fincas de Italia, Costa Rica, Argentina y Bolivia, nos hicieron tomar más en serio la vocación lechera de esta especie.
A principios del 2015 tuvimos la visita del doctor Jesús Berdugo (originario de Medellín, Colombia y coautor de este libro), quien nos enseñó a llevar a cabo la inseminación artificial en las búfalas, aunque haya una falsa creencia de que esto no es posible o es sumamente difícil. A partir de entonces comenzamos el cruzamiento con la raza Murrah sudamericana y la Mediterránea italiana (Figura 1 A-D). Productores en Veracruz, Guanajuato, Puebla y Tabasco, todos ya involucrados de lleno en la producción bufalina láctea, y que han asistido a diversos cursos y congresos, también comenzaron con su programa de reproducción artificial. Aunque el objetivo inicial de los búfalos era solamente aprovechar las tierras bajas de humedales, actualmente ya están en tierras de mayor calidad y aprovechamiento, lugares donde registran un índice de productividad mayor al de los vacunos (excepto en terrenos donde falta sombra en el verano, ahí las razas de ganado Cebú son más eficientes).
Figura 1. Búfalas en un programa de inseminación artificial en México

A-D) Búfalas con genética Mediterránea. Fotografías: Eduardo Maitret Cors.


Formación y ruptura del vínculo madre-cría
Patricia Roldán-Santiago,
Herlinda Bonilla-Jaime,
Héctor Óscar Orozco-Gregorio,
Juan Manuel Vargas-Romero y
Luis Alberto de la Cruz-Cruz
Introducción
La interacción inmediata entre la madre y la cría después del parto y durante el período posparto influye en la supervivencia del recién nacido y, consecuentemente, en el rendimiento productivo y reproductivo en la unidad de producción animal[1]. Con esta interacción se forma un vínculo natural en el que la cría estará bajo el efecto de diversos mecanismos neurobiológicos, genéticos y conductuales de la madre[2]. Esta conexión se caracteriza por una interacción de larga duración y resistencia a las separaciones temporales[3]. El inicio de esta relación forma parte de una respuesta de comportamiento innata en las madres, mientras que en el neonato se establece a través de su capacidad de aprendizaje[4]. La madre será la encargada de proporcionar alimento, calor, refugio y protección en contra de los depredadores[2b], [5], mientras que el neonato se habituará paulatinamente a su nuevo ambiente extrauterino bajo los cuidados de su madre y mediante su capacidad para ingerir calostro de forma inmediata[6].
El vínculo permanecerá hasta que ocurra el destete natural, momento en el que la cría logra la independencia de la madre desde un punto de vista social y nutricional[7], [8]. No obstante, en los sistemas de producción bubalina la separación entre las crías y sus madres se hace artificialmente, es decir, que será el humano quien decida el momento en función del fin zootécnico en la unidad de producción. En el caso de las unidades de producción que se dedican a la lechería, el destete sucede en fechas muy cercanas al parto (cero a tres días), mientas que en los sistemas de producción de carne se realiza a una edad cercana al destete natural (seis a nueve meses). En cualquier caso, el destete se realiza de forma abrupta: los animales dejan de amamantarse de manera natural y se limita el contacto con sus madres, además de ser expuestos a una serie de estímulos novedosos[8b], [9]. Por estas razones, el destete puede considerarse uno de los períodos más estresantes tanto para los bucerros como para sus madres, lo que ocasionaría alteraciones en su comportamiento y en su bienestar[2c].
En este contexto, el objetivo del presente capítulo es describir los principales factores asociados al comportamiento maternal de la búfala y su bucerro, además de los efectos de la separación madre-cría, resaltando algunas estrategias para atenuar los efectos negativos del destete en sistemas de producción de leche y en sistemas de producción de carne.
Comportamiento preparto y parto en las búfalas
En búfalas el período de gestación dura alrededor de 310 días en comparación con el del ganado vacuno, que es de alrededor de 280 días[2d], [5b]. No obstante, la duración de la gestación en búfalas varía de acuerdo con la genética, por ejemplo, en búfalas de Sri Lanka se ha señalado que este período es más largo en comparación con las búfalas Murrah (316.3±6.5 versus 309.9±6.5 días). Por otro lado, en búfalas de India y Pakistán se encontró un promedio de 305-308 días, siendo de 7-10 días más corto que el de las búfalas egipcias (315-317 días)[10].
El parto es iniciado por el feto e involucra diferentes señales endócrinas y neurales que promueven la dilatación del cérvix, las contracciones miometriales y termina con la expulsión del feto y de las membranas placentarias (Figura 1 A-F), este proceso puede durar desde 302 hasta 509 minutos[11] (Cuadro 1) y se desarrolla principalmente en la noche o en las primeras horas del día. Las búfalas generalmente paren un bucerro y son pocas las ocasiones en las que ocurren partos gemelares[2e], [5c].
Figura 1. El parto en la búfala. Previo al evento se muestran inquietas, disminuyen sus conductas de mantenimiento y aumentan las de nerviosismo o incomodidad

A)-D) Después de la fase de dilatación ocurre el proceso de expulsión del feto. Generalmente el feto mantienen una presentación longitudinal anterior, posición dorso sacra con la cabeza descansando sobre los miembros anteriores extendidos. E) y F) Cuidado y atención materna. Inmediatamente después de la segunda fase la madre lame, olfatea al bucerro e ingiere parte de las membranas fetales (conducta importante para la formación del vínculo materno). Fotografías: Álvaro Salas.
Cuadro 1. Fases del parto en búfalas
| Fases del parto | Descripción | Duración |
| Dilatación del cérvix | Aumento de las contracciones uterinas entre 12-24 horas antes del parto. Se aprecian cambios conductuales relacionados con el nerviosismo e inquietud.Inicia con la dilatación del cérvix y termina con la observación y rotura de la membrana corioalantoidea. | De 35 hasta 128 minutos.El tiempo es mayor en búfalas primíparas que en multíparas. |
| Expulsión del feto | El feto se observa a través de la vulva. Las contracciones uterinas y movimientos del feto rompen la membrana amniótica favoreciendo la expulsión del feto. El cordón umbilical se rompe espontáneamente antes de que el bucerro alcance el piso.Inmediatamente después de la expulsión del feto ocurre la interacción entre la madre y su cría. | De 9 hasta 44 minutos.Puede extenderse a seis horas en búfalas primíparas. |
| Expulsión de membranas fetales | Expulsión de membranas fetales y descarga de loquios (contienen moco, sangre, restos de membranas fetales y tejido caruncular). La secreción de loquios continúa 6 días posparto en promedio (rango de 0-34 días). | De 271 hasta 544 minutos después de la expulsión del feto. |
Fuente: Das, et al.[11b]
Los signos del parto y el comportamiento de aproximación al parto en búfalas son similares a los observados en las vacas. Estos incluyen cambios en los ligamentos pélvicos, aumento de tamaño de la vulva, edema vulvar, aumento de tamaño de la ubre y distención de los pezones[11c]. En cuanto a los cambios conductuales se observa una disminución en la frecuencia y volumen de alimentación, rumia y consumo de agua. Además, las búfalas incrementan la locomoción y los cambios de postura, los cuales incluyen caminar, levantarse, echarse, acicalarse y patear el suelo[12]; durante este período las hembras se observan y lamen constantemente los flancos. Cuando comienza el trabajo de parto y las contracciones uterinas, las hembras suelen levantar la cola, arquear el dorso y flexionar suavemente los corvejones[11d], estas conductas pueden deberse al dolor que producen las contracciones[11e] (Figura 1 A y B).
Momentos antes del parto, la búfala comienza a mostrarse inquieta, incluso se aparta del grupo aun cuando el espacio es suficiente, entonces comenzará el proceso de parto[2f], [5d]; con este distanciamiento del grupo se evitan perturbaciones causadas por otras hembras o por depredadores, además de facilitar las interacciones tempranas para el reconocimiento madre-cría que favorecerán el desarrollo y establecimiento del vínculo[13].
Formación del vínculo madre-cría
El comportamiento materno representa un proceso que depende de una interacción compleja entre factores genéticos, neuronales, humorales, sensoriales y de experiencia[14]. Apenas termina el parto las búfalas experimentan un período crítico en donde el vínculo madre-cría se establece a través del aprendizaje rápido, mediante habilidades cognitivas específicas[15]; por su parte, las crías identifican de forma innata los sonidos de su madre, ruidos que indican amenaza, vocalizaciones y expresiones del resto de sus congéneres. Este aprendizaje se conoce como impronta (imprinting), aquí ocurre una rápida formación de apego estrecho y permanente entre un animal (bucerro) y un objeto ambiental destacado (madre)[1b]. Las búfalas y sus bucerros establecen un vínculo duradero y mutuo poco después del parto[16], y si el contacto no se produce, la motivación maternal en la hembra tiende a desaparecer y no se expresa hasta que vuelve a parir. Por el contrario, si la cría y la madre están juntas, esta conducta se mantiene hasta el destete[17].
Los mecanismos responsables de la formación del vínculo madre-cría dependen de múltiples cambios internos que incluyen modificaciones en los niveles hormonales (estrógenos, prolactina y progesterona) (Cuadro 2) y cambios mecánicos (estimulación vagino-cervical). Para los efectos hormonales es importante señalar que el área preóptica medial (APOm) y el área tegmental ventral (ATV) están asociadas con las conductas de cuidado y de protección maternal. Por lo tanto, son sitios clave donde las hormonas interactúan con los receptores hormonales para estimular el inicio del cuidado materno[13b]. En el caso de estímulos externos como los olores percibidos, estos tienen su efecto en el núcleo accumbens, región del cerebro asociada con la recompensa y la memoria interna.
Asimismo, neurohormonas como la oxitocina tienen su sitio de acción en el APOm y en el ATV, activando receptores en la estría terminal y amígdala[13c]. Entre los cambios hormonales se sabe que la concentración plasmática del 17 β estradiol aumenta marcadamente al final de la gestación en la mayoría de los mamíferos, lo que confirma que los estrógenos tienen una participación importante en el comportamiento materno[16b]. Adicionalmente, existen otras hormonas que se liberan a nivel sanguíneo y son fundamentales en la formación del vínculo madre-cría, como la prolactina, vasopresina y diversos opioides endógenos[3b].
Cuadro 2. Cambios hormonales en búfalas durante la gestación y el preparto
| Hormonas | Gestación | Preparto |
| Progesterona | Plasma: 1-5 ng/mlLeche: 8.5 ng/ml↓ 12 y 20 días preparto | ↓ Abrupta en el momento del parto. |
| 17 β estradiol | 14.8± 2.1 ng/ml durante los primeros 4 meses de gestación.↓ En los meses restantes (< 12 pg/ml).↑ En leche en el tercer trimestre de gestación (108.2±9.1 ng/ml).↑ En los días 241-243 de la gestación. | Alcanzan los niveles más altos al momento del parto. |
| Corticosteroides plasmáticos | Constantes durante la gestación (1.7+0.3 pg/ml).↑ En el día 12 preparto (5.3+1.8 ng/ml) | ↑ En el momento pre parto (16.8+3.2 ng/ml). |
| Gonadotropinas plasmáticas | LH se mantiene con pocos cambios en la gestación (1-5 ng/ml). ↓ Lentamente del día 261 al 263 de la gestación.↓ FSH a los 8 meses en comparación con los 2 meses de gestación (15.66±1.09 versus 13,62±0,17 ng/ml, respectivamente). | Niveles de LH bajos al momento del parto. |
| Prostaglandinas plasmáticas | PGF se mantiene constante en la gestación y aumenta alrededor de 10 días antes del parto. | ↑ En el día 9, 54 h, 6 h y antes del parto (2.2±0.2, 4.9±0.4 y 9.6±1.2 ng/ml) antes del parto, respectivamente. |
| Prolactina | ↑ En los últimos 7 días de gestación. | Se observa un pico un día antes del parto. |
Fuente: Purohit[10b].
En relación con los estímulos mecánicos, estos tendrán un efecto en la liberación hormonal y sus consecuentes resultados, por ejemplo, la estimulación vagino-cervical que realiza el feto al pasar por el canal uterino, siendo uno de los principales estímulos mecánicos involucrados en el proceso de formación del vínculo madre-cría. Como resultado de esta estimulación, las neuronas del hipotálamo (proyecciones de la hipófisis posterior) liberan oxitocina en diversas regiones cerebrales[4b]. Asimismo, la estimulación vagino-cervical estimula la liberación de oxitocina y noradrenalina a nivel cerebral, y más concretamente, participan en la sensibilización del bulbo olfatorio. Por lo tanto, están implicadas en la memoria olfativa que permite a la madre recordar el olor de su cría[17b].
Durante la formación del vínculo madre-cría también existen factores externos que se expresan en comportamientos afiliativos tanto de la búfala como del bucerro (conducta de apego), estos se refuerzan de forma positiva a través del uso de los sentidos (olfato, gusto, vista y emisión de sonidos)[5e]. Se hablará de ellos más adelante.
Comportamiento epimelético de la búfala
El comportamiento epimelético se refiere al conjunto de actividades que se establecen entre la hembra y sus crías para lograr su cuidado y protección, este comportamiento comienza antes del parto, es más significativo y diverso durante la lactancia y termina con el destete. Esta conducta materna se puede dividir en dos etapas: la que manifiesta la hembra antes del parto y la que dirigirá después a las crías[18]. Justo después del parto, una de las actividades primordiales para las hembras mamíferas es proporcionar el calostro para satisfacer las necesidades inmunológicas, nutricionales y térmicas del recién nacido[19]. Un factor interesante a considerar es la diferencia entre las hembras adultas experimentadas y sensibilizadas hormonalmente, que actúan de manera distinta a las hembras que paren por primera vez (primíparas)[20].
Una vez que la cría ha atravesado el canal de parto y está fuera de la madre, esta comenzará a olfatearla y lamerla, con el objetivo de eliminar las membranas fetales y el líquido amniótico de su cuerpo. En un estudio realizado en Brasil se encontró que alrededor del 79 % de las búfalas lamen a sus bucerros inmediatamente después del parto, el 17 % dentro de los dos minutos posparto y solo el 5 % de las búfalas no lo hicieron[19b]. Regularmente el lamido de la madre hacia la cría tiene una secuencia que ocurre en el mismo orden, se inicia por la cabeza, tronco y finalmente se centra en la zona perineal orientando a la cría hacia la ubre[17c].
En un estudio reciente en India se observó que las búfalas dedican más tiempo a olfatear y lamer el cuerpo del bucerro (12.35 minutos), en especial el área anogenital (3.62 minutos) durante los primeros 30 minutos posparto, y a medida que se incrementa el tiempo estas conductas fueron disminuyendo hasta las 24 horas (3.78 y 1.34 minutos, respectivamente). Por el contrario, a mayor tiempo posparto aumentaron las actividades de mantenimiento (comer, rumiar, descansar, etc.). Además, se observó una correlación positiva entre el temperamento de la madre y el número de intentos de amamantamiento (0.43; P<0.05), así como en el intervalo entre el hallazgo del pezón y el amamantamiento (0.47: P<0.05), lo que indica que aquellas madres con mayor atención y protección a los bucerros dedican más tiempo a ayudarlos a levantarse y mamar lo más rápido posible[1c].
El lamido contribuye a que la cría se seque rápidamente, disminuyendo el riesgo de hipotermia (principalmente en climas fríos), además estimula el funcionamiento del sistema respiratorio, circulatorio, la eliminación de meconio y orina. Durante este período las búfalas permanecen de pie durante más tiempo para tener contacto cercano con sus crías, con el fin de reconocerlas y amamantarlas adecuadamente[21], [22]. Otra de las conductas observadas en las madres es la placentofagia, que consiste en consumir los restos placentarios momentos después del parto; la función de este comportamiento no se conoce con certeza, pero existen varias hipótesis al respecto.
Una de ellas establece que la placentofagia es una conducta de prevención contra los depredadores, puesto que permitiría eliminar una fuente de olores importante que podría atraerlos al lugar del parto; otra plantea que la placenta es una fuente de nutrientes y que aporta hormonas que facilitan la síntesis de leche; una tercera indica que puede disminuir el estrés y el dolor del parto sufrido por la hembra, debido a que podría potencializar el efecto de los opioides, ya que se ha demostrado que la placenta contiene un conjunto de moléculas que se conocen como «Factor placentario potenciador de los opioides» (POEF, por sus siglas en inglés), que actúa aumentando el efecto analgésico. De ahí que sea posible que esta sustancia esté relacionada con la disminución del dolor posparto[17d].
La ausencia de la placentofagia ha sido asociada con el rechazo de los bucerros por parte de la madre, además de la interrupción del lamido y olfateo de la cría. Por ejemplo, algunas situaciones estresantes en el momento del parto (presencia de perros, aves rapaces o personas que asustan a los animales) pueden obligar a la búfala a alejarse, provocando el rechazo posterior de los bucerros o disminuyendo el tiempo de atención a los neonatos. Asimismo, cuando el proceso de parto se lleva a cabo en corrales con mucho lodo (época de lluvia) o mucho estiércol debido a deficiencias en la limpieza, se puede ocasionar que los bucerros se ensucien y la madre confunda su olor evitando el lamido y olfateo de la cría, por lo que será necesario que el personal limpie al bucerro y que, posteriormente, lo coloque con su madre en un corral seco[23].
Por otro lado, se ha documentado que las hembras de condición corporal baja (delgadas) tienen mayor probabilidad de abandonar a sus crías[21b]. La adopción de otros bucerros por parte de las madres, antes del parto, también podría influir en el rechazo de la cría[21c]. Finalmente, las distocias y la baja vitalidad de los bucerros podrían causar el rechazo de sus madres[19c]. La inducción controlada del parto podría ser una herramienta muy útil para facilitar su observación, así como la detección y corrección de distocias, lo que reduciría las muertes perinatales de los bucerros. Previamente se ha informado que la aplicación de dexametasona combinada con cloprostenol a los 330 días de gestación en búfalas, provocó la inducción del parto entre las 12 y las 47 horas, disminuyendo la retención placentaria y la presencia de distocia. En el caso de los bucerros se observó mayor viabilidad en comparación con el grupo control[24].
Se ha establecido también que las hembras de ganado ovino y caprino presentan selectividad materna, que se refiere a que durante la formación del vínculo las madres solo alimentarán a su propia cría[14b]; sin embargo, las búfalas tienen un comportamiento diferente debido a que suelen «adoptar» o «permitir» el amamantamiento simultáneo por parte de múltiples crías no propias[20b], [25], incluso algunas búfalas proporcionan el mismo cuidado (lamer u oler) a los bucerros ajenos (Figura 2)[2g]. Este comportamiento fue denominado por Murphey, et al.[26] como aloamamantamiento, amamantamiento comunal o colectivo[26b]. Estudios previos han señalado que esta conducta puede asociarse con la falta de experiencia materna en hembras jóvenes, la identificación errónea de la madre por parte del bucerro, el robo de leche porque fueron rechazados por su madre o como consecuencia del hacinamiento en los sistemas de estabulación[2h], [6b], [27].
La conducta de aloamamantamiento en los búfalos resulta muy costosa para los sistemas de producción, aparentemente, ya que la leche de una madre que podría emplearse en la alimentación de su propio bucerro se distribuye a otros, generando una correlación negativa (r = -0.498, p<0.05) entre la aceptación de otros bucerros y la tasa de crecimiento del bucerro propio[28]. Adicionalmente, los bucerros podrían estar más expuestos a contraer lesiones resultantes del comportamiento agresivo de las búfalas que no los llegan a aceptar[29]. Sin embargo, algunos autores mencionan que el aloamamantamiento tiene un efecto positivo sobre la producción diaria y total de leche, ya que las búfalas que tienen esta conducta producen una mayor cantidad en comparación con las búfalas que no lo presentan[25b]. Esto sería útil, ya que si se identifica a las búfalas que son propensas a esta conducta podrían ser usadas como posibles nodrizas y así incrementar la supervivencia de los bucerros huérfanos[28b], además los excedentes de leche que reciben de otras hembras pueden mejorar el peso y proporcionar beneficios inmunológicos como consecuencia del contacto múltiple con otras madres[30] (Figura 3).
Figura 2. Amamantamiento comunal, grupal o aloamamantamiento

A) y B) Las búfalas en lactancia permiten que otros bucerros se alimenten de ellas. Fotografías: Luis Alberto de la Cruz-Cruz.
Figura 3. Sistema de crianza de bucerros con nodrizas en Costa Rica. Se recomienda que cada nodriza tenga entre dos y cuatro bucerros

Fotografía: Luis Alberto de la Cruz-Cruz.
Otro de los comportamientos maternos importantes es el cuidado y protección de la cría, reportes de Venezuela señalan que los búfalos domésticos muestran conductas defensivas similares a las de los búfalos silvestres, independientemente del tipo de sistema de crianza; así, cuando las crías están en peligro, las búfalas forman círculos a su alrededor y los machos se colocan frente a ese círculo manteniéndose vigilantes, actitud distinta a la que asumen los vacunos que más bien tienden a dispersarse[31].
En general, en las especies precociales los recién nacidos pueden seguir a sus madres poco después del nacimiento, claramente las crías nacen con sistemas motores y sensoriales relativamente maduros para levantarse y acompañar a sus madres, ya que naturalmente son especies gregarias que viven en grandes grupos que están en constante movimiento en busca de alimento[19d]. No obstante, las búfalas, al igual que los vacunos y otros ungulados silvestres, suelen esconder a los bucerros (Figura 4); se ha visto que las madres regresan por la noche o algunas veces durante el día para amamantarlos[5f], aunque en un estudio de Brasil se encontró que esta conducta de «esconderse» es principalmente a elección del bucerro[19e]. Por el contrario, en los pequeños rumiantes (especialmente en los ovinos) las madres sirven de guía para escapar del peligro o de situaciones de amenaza, por lo que se conocen como «especies seguidoras»[20c].
Se sabe que los terneros vacunos pueden reconocer a su madre a través de los sonidos que esta emite dentro de las primeras 24 horas, aunque en presencia de la madre los terneros no vocalizan con frecuencia debido, posiblemente, a una estrategia de supervivencia para evitar atraer depredadores[3c], lo que también se ha observado en los búfalos. Lo anterior se convierte en un problema cuando los búfalos se mantienen en condiciones de pastoreo continuo en grandes extensiones de terreno, ya que es necesario asegurarse que después del parto los bucerros ingieran calostro, además se debe dar atención y cuidado al ombligo, lo que se complica debido a esta conducta natural en la especie[23b].
Figura 4. Madre en vigilancia y bucerro escondido en la vegetación. Los bucerros permanecen quietos en un lugar mientras la madre se alimenta

Fotografía: Álvaro Salas.
Comportamiento et-epimelético del neonato
El comportamiento et-epimelético se define como la solicitud de cuidados de parte de la cría hacia la madre, estas llamadas serán diferentes dependiendo de la situación de la que se trate (hambre, extravío, presencia de un depredador, etc.). Debido a que después del nacimiento los neonatos bubalinos tendrán un ambiente extrauterino nuevo, su adaptación al entorno dependerá de la expresión de un comportamiento apropiado presentado por sí mismo y por su madre, este tipo de comportamiento será en gran medida el responsable de su supervivencia[22b]. Uno de los primeros que expresará la cría será el intentar ponerse de pie y tratar de mamar, mientras que la madre lo ayudará permaneciendo de pie de forma estática, permitiendo que el bucerro explore su cuerpo hasta llegar a la región de la ubre[2i], [19f].
En un estudio realizado con búfalas y sus bucerros de raza Nili- Ravi[1d] se observó que estos presentaron una secuencia definida de comportamientos después del nacimiento; en primer lugar los bucerros levantan la cabeza, después continúan con los miembros anteriores y posteriores y finalmente intentan ponerse de pie (Cuadro 3). Asimismo, se observó que aquellos bucerros producto de madres con una mayor conducta de atención y protección (definidas como agresivas) presentaron menor tiempo en casi todas las conductas evaluadas, excepto en el tiempo de levantar la cabeza, en los intentos por mamar y en los intentos por ponerse de pie, ya que estos indicadores fueron mayores en frecuencia en comparación con los bucerros producto de hembras con un temperamento menos agresivo[1e] (Cuadro 3).
Cuadro 3. Comportamiento de bucerros Nili-Ravi inmediatamente después del nacimiento y su relación con el temperamento de la madre
| Conducta | Temperamento de la madre | ||
| Agresivas | Dóciles | Promedio | |
| Levantamiento de cabeza (s) | 36.76±0.77 | 29.25±4.81 | 34.36±3.61 |
| Levantamiento de miembros anteriores (minutos) | 18.88±1.28 | 21.25±1.57 | 19.64±1.01 |
| Levantamiento de miembros posteriores (minutos) | 25.06±1.22 | 29.31±1.40 | 26.36±1.00 |
| Postura de pie (minutos) | 43.95±2.68 | 53.03±3.04 | 46.86±2.20 |
| Intentos para ponerse de pie (números) | 34.24±2.09 | 32.63±3.52 | 33.72±1.78 |
| Intentos de mamar (números) | 10.01±2.07 | 19.47±8.25 | 13.04±3.02 |
| Latencia desde el nacimiento hasta el amamantamiento (minutos) | 130.88±7.81 | 142.30±10.66 | 134.54±6.28 |
| Latencia del nacimiento hasta el hallazgo del pezón (minutos) | 105.23±8.60 | 102.87±10.75 | 104.47±6.66 |
| Latencia en encontrar la ubre y el pezón (minutos) | 16.84±3.14 | 27.37±5.14 | 20.20±2.81 |
| Latencia en encontrar el pezón y el amamantamiento (minutos) | 9.96±2.08 | 19.47±8.25 | 13.00±3.02 |
| Duración de actividad intentando mamar (minutos) | 73.80±7.00 | 67.37±6.88 | 71.74±5.20 |
Fuente: Dubey, et al.[1f]
Las crías recién nacidas tienen poca energía disponible al momento del parto, por lo que es importante ingerir calostro dentro de las primeras dos horas de vida, además de que la ingesta de calostro es fundamental para permitir la transferencia de inmunidad pasiva. El amamantamiento efectivo durante las primeras horas de vida de la cría dependerá de la posición de la madre, debido a que ella facilitará la aproximación de la cría a la zona abdominal o inguinal y estimulará su conducta para que responda a diferentes estímulos táctiles, olfativos y térmicos que la conducirán a la glándula mamaria[17e].
En un estudio en Brasil se observó que el 80 % de los bucerros ingirieron calostro dentro de las primeras tres horas y se reportó que los bucerros ingirieron más calostro durante la mañana y posteriormente se mantuvieron escondidos en la vegetación durante las horas más calurosas del día, y por la tarde regresaron con la madre para amamantar[19g]. Lo anterior puede explicar que en grandes rumiantes como los vacunos y los búfalos se presenten bajas frecuencias de amamantamientos (3-10 veces/día), pero también presentan episodios más largos, entre 6 y 12 minutos en cada uno, en comparación con otras especies como los ovinos y equinos[17f], [32].
Debido al tipo de placentación de los búfalos (epiteliocorial), las crías nacen con una cantidad de anticuerpos poco significativa (hipogammaglobulinemia) y por lo tanto, dependen en gran medida de la absorción enteral eficiente de inmunoglobulinas a través del calostro[33]. Se ha demostrado que permitir el contacto entre la madre y su cría durante las primeras horas después del parto es esencial para el consumo de anticuerpos a través del calostro[34]. Por lo tanto, es importante considerar el tiempo desde el nacimiento hasta el consumo, algunos autores señalan que los bucerros deben ingerirlo dentro de los primeros 30 minutos después del nacimiento, sin embargo, se ha reportado que tardan en promedio dos horas, como se puede observar en el Cuadro 3, por lo que en los sistemas donde los bucerros se separan de sus madres inmediatamente después del nacimiento, deben recibir entre 4 y 6 litros de calostro durante las primeras seis horas[35], [36], [37].
Es probable que la capacidad de los mamíferos recién nacidos para identificar a su madre esté relacionada con las recompensas proporcionadas a través de sus cuidados, ya que la asociación de señales maternas con las recompensas proporciona la base para un vínculo temprano[38]. Por lo anterior, Grandinson[39] menciona que para asegurar un fuerte vínculo madre-cría y una buena expresión de los comportamientos maternos (lamido, amamantamiento y protección) se pueden recomendar períodos más largos de contacto entre la madre y su cría en la producción de leche.
Destete y ruptura del vínculo madre-cría
La intensidad del vínculo madre-cría aumentará desde el nacimiento hasta la lactancia, para después descender y desaparecer con el destete, por ello algunos autores mencionan que los períodos más largos de contacto entre madres y crías generarán un vínculo más fuerte, esto se puede observar en los sistemas de producción de carne, pero no en los sistemas de producción de leche[4c]. El destete natural en los mamíferos, incluido el búfalo de agua, implica dos procesos primordiales: la independencia alimenticia y social de la cría[17g]; estos procesos ocurren de manera natural entre los diez y doce meses en el ganado vacuno Bos indicus y Bos taurus[7b], [8c], lo que podría ser similar en los búfalos de agua[40].
El destete natural podría deberse a tres factores principales: 1) cuando la leche materna representa menos del 40 % de los requerimientos nutricionales de las cría; 2) la producción de lactasa disminuye en el intestino de las crías y el rumen contiene los microorganismos suficientes para degradar el material fibroso proveniente de las fuentes de forraje[15b], [41]; 3) una menor dependencia alimenticia resulta en amamantamientos menos duraderos y poco frecuentes, ocasionando una menor proximidad física con la madre y propiciando la separación social, así como la ruptura paulatina del vínculo con la madre[3d], [4d].
Estrés en el destete
El término estrés se refiere al estado fisiológico, conductual y emocional de un animal enfrentado a una situación ambiental que percibe como amenazante con respecto al funcionamiento de varios sistemas biológicos[42], [43], estas respuestas por efecto del destete ocurren tanto en las madres como en las crías[18b]. Durante el proceso del destete los animales pueden ser sometidos a múltiples prácticas que combinan una serie de cambios físicos y psicológicos causantes de estrés, entre los que se incluyen: separación abrupta de la madre generalmente a una edad más temprana en relación con la edad del destete natural, cambio abrupto de la dieta, mezcla con individuos desconocidos, prácticas de manejo de rutina (vacunación, desparasitación, marcaje, castración, descorne, entre otros), incremento del contacto humano negativo (golpes, uso de picana eléctrica y de elementos de arreo que causan dolor), transporte y la exposición a diferentes ambientes novedosos[3e], [8d], [42b], [44].
Estudios previos han indicado que una respuesta al estrés por efecto del destete conduce a la activación de mecanismos alostáticos como el eje Hipotalámo-Hipófisis-Adrenal (H-H-A) y a la estimulación del Sistema Nervioso Autónomo (SNA) como respuestas primarias[42c], [44b], y en consecuencia existen diversos eventos considerados respuestas secundarias que incluyen alteraciones de la frecuencia cardíaca, la respiración y la temperatura corporal, entre otros. Asimismo, ocurre la modificación de las concentraciones de varios metabolitos sanguíneos y cambios en su comportamiento[45], [46]. Si bien las respuestas al estrés son fundamentales para la supervivencia de los individuos, la exposición prolongada a factores estresantes o incluso la exposición corta a factores de alta intensidad pueden causar «costos biológicos», efectos sobre el bienestar animal y en el desempeño productivo del ganado, incluido el incremento de la morbilidad y mortalidad[42d].
El proceso de destete puede variar considerando el sistema productivo, el fin zootécnico y el nivel de tecnificación de la granja[47]. En el pasado, la crianza de búfalos se asociaba solo con áreas pantanosas, sistemas de pastoreo tradicionales y áreas con suelos pobres en los que predominan los pastos nativos, generalmente con bajo valor nutricional[48]; actualmente la cría de búfalos se realiza en sistemas de pastoreo y confinamiento en los que se emplean técnicas desarrolladas para el ganado lechero como estabulación total, ordeño mecánico dos veces al día, alimentación con concentrados y la crianza artificial de los bucerros[5g], [29b], [49]. Por lo tanto, todos los sistemas productivos aplicados a la crianza del ganado bubalino son similares a aquellos observados en el ganado vacuno para la producción de carne y leche.
Destete en sistemas de producción de leche
En países como India, Bulgaria e Italia la cría intensiva de búfalos generalmente está enfocada a la producción de leche, en estos sistemas los bucerros se separan de sus madres inmediatamente después de nacer, o bien a los pocos días del nacimiento, posteriormente son alimentados de forma artificial con leche o con lacto-reemplazadores[35b], [50]. En cuanto a las respuestas de estrés en estos sistemas, algunos autores han concluido que la separación inmediata de los bucerros y sus madres después del parto no representa ningún estímulo estresante en los bucerros, ya que se evita la formación del vínculo madre-cría y consecutivamente el estrés emocional después del destete[50b].
En contraste, estudios realizados por Singh, et al.[16c] evaluaron el efecto del destete inmediatamente después del parto y encontraron niveles de cortisol plasmático significativamente más altos en los bucerros destetados, en comparación con los que permanecieron con su madre (5.0 versus 3.82 ng/mL, respectivamente). En otro estudio realizado con bucerros de raza Mediterránea se encontró una mayor concentración de cortisol (2.51 µg/dl en promedio) en los que tenían nueve días de edad en comparación con los bucerros de 34, 70 y 148 días, debido probablemente a algunos eventos estresantes como el parto, la separación de la madre y cambios en el ambiente[51]. Lo anterior podría explicarse porque la formación del vínculo madre-cría puede ocurrir durante las primeras horas de vida y, por lo tanto, la separación permanente de la cría y la madre podría considerarse estresante[3f].
Por otro lado, se ha demostrado que la práctica de separación temprana en los bucerros podría tener otras consecuencias que impactan en su comportamiento, por ejemplo, los bucerros criados artificialmente —sin sus madres— ocasionalmente presentan mayores alteraciones conductuales, principalmente conductas redirigidas como la succión de objetos en el corral o de sus mismos compañeros. Los bucerros destetados tempranamente presentan succión cruzada, su duración es significativamente más larga que la del grupo de los bucerros lactantes (5.7 versus 2.4 minutos; P <0.05)[52]. La succión cruzada se ha definido como la succión de un individuo a otro en las orejas, cola, prepucio, pezones y otras partes del cuerpo; es considerada una redirección del comportamiento normal natural durante el amamantamiento directo de sus madres[52b] (Figura 5 A-D).
Figura 5. Conductas de succión cruzada en bucerros criados artificialmente

A)-C) Succión cruzada dirigida hacia diferentes regiones anatómicas de otros bucerros del grupo; D) Succión cruzada hacia las instalaciones. Fotografías: Luis Alberto de la Cruz-Cruz.
En algunos sistemas intensivos la alimentación se realiza en baldes, lo que incrementa el tiempo dedicado a estas conductas indeseables[53]. Estos comportamientos anormales pueden causar inflamación o lesiones en el bucerro receptor[29c]. Otros problemas en los bucerros separados inmediatamente después del parto son las bajas ganancias de peso, alteración del sistema inmune y altos índices de mortalidad, crecimiento irregular y retraso de la pubertad, todo ello en comparación con los bucerros destetados a edades posteriores[40b], [54].
Destete en los sistemas de producción de carne y doble propósito
En los sistemas de producción de carne se permite el amamantamiento continuo de los bucerros; de ahí que, generalmente, tengan un mayor aumento de peso corporal diario, menor incidencia de comportamientos anormales, mejor estado inmunológico y, por lo tanto, un mejor estado de salud en comparación con los bucerros destetados tempranamente[55]. En estos sistemas el destete es considerado como la separación total entre las crías y sus madres, esta práctica es realizada usualmente cuando los bucerros tienen alrededor de seis y diez meses de edad, con un peso superior a los 250 kilos[48b], similar a lo que ocurre con el ganado vacuno[3g]. En los sistemas de doble propósito los bucerros son utilizados como estímulo para favorecer la eyección de leche durante el ordeño, posteriormente son destetados entre los seis y doce meses de edad[56].
Se ha demostrado que cuando los bucerros se separan de su madre, al momento del destete manifiestan respuestas distintas de estrés, incluso cuando su edad es más cercana al destete natural, como se observó anteriormente en el ganado vacuno[57]. En el ganado de carne se ha demostrado que el destete abrupto, realizado a los seis meses de edad, genera incremento de los niveles plasmáticos de cortisol y norepinefrina[3h]. De acuerdo con Solano, et al.[58] las modificaciones de las respuestas fisiológicas de los terneros ocurren dentro de las primeras 24 horas después de la separación de sus madres. Al respecto, Perez-Torres, et al.[59] observaron que los cambios inducidos por las respuestas de estrés agudo en vacunos desaparecen gradualmente a los tres o cuatro días de la separación. Por ello, estos resultados sugieren que los terneros y los bucerros se someten a un proceso de habituación después de la separación de sus madres[46b], [60], [61].
Después del destete abrupto en estos sistemas, los bucerros se observan más activos, es decir, muestran incremento en la locomoción y en las vocalizaciones, lo que implica que dediquen menos tiempo a pastorear, rumiar y descansar; por lo tanto, estos cambios conductuales podrían explicar la disminución del peso después del destete[41b]. En el caso del ganado vacuno se ha encontrado que las madres y sus terneros comienzan a caminar y a vocalizar inmediatamente después de la separación mutua alrededor de 10 minutos, pasan mucho tiempo bordeando los límites de separación intentando reunirse con sus terneros[62], este comportamiento se incrementa de forma considerable cuando los terneros se separan a una edad temprana (<2 meses), cuando el vínculo madre-cría es muy fuerte[3i]. Por lo tanto, se puede concluir que la motivación para mantener el vínculo social entre ambas partes va más allá de la obtención de leche por parte de la cría[3j].
Alternativas para reducir el estrés durante el destete
A nivel práctico existen protocolos utilizados para reducir el estrés y favorecer el bienestar de los bucerros recién destetados (Figura 6 A-D), estos han sido aplicados y probados ampliamente en los sistemas de producción en el ganado vacuno. Uno de estos métodos consiste en separar a las crías mediante una cerca lineal durante un período previo a la separación definitiva de sus madres, que generalmente es de 7-15 días[63], [64]. En este método se aprovecha la familiaridad ambiental y se permite el contacto visual, auditivo y olfativo de las crías, pero se evita el contacto táctil y el amamantamiento[60b]. Otro de los métodos consiste en colocar dispositivos nasales antiamamantamiento a los bucerros durante un período de 7-28 días previo a la separación final de sus madres, permitiendo el contacto social con ella y el consumo de alimento sólido y de agua, pero no el amamantamiento[60c]. Posteriormente, los dispositivos nasales son retirados y las crías son finalmente separadas de sus madres[3k][62b].
Figura 6. Métodos de destete en búfalos criados en sistemas para la producción de carne en pastoreo

A) Búfalas y bucerros previo al destete; B) Bucerros destetados de forma abrupta; C) Bucerros a los que se les colocaron dispositivos nasales antiamamantamiento; D) Bucerros separados de sus madres mediante una cerca lineal. Fotografías: Luis Alberto de la Cruz-Cruz.
Estudios con ganado vacuno han indicado que las estrategias de destete paulatino, en comparación con el destete abrupto (separación remota y definitiva de la madre en un momento determinado), presentan diferentes ventajas y desventajas; por ejemplo, a corto plazo pueden atenuar las respuestas fisiológicas y conductuales por efecto de la separación materna, mientras que el comportamiento productivo y los porcentajes de morbilidad y mortalidad pueden ser favorecidos a largo plazo[65]. Sin embargo, la disponibilidad de pasto y las instalaciones podrían ser consideradas restricciones para la adopción de cualquier estrategia de destete paulatino[66].
En un estudio reciente realizado en Egipto por Hassan, et al.[67] en el que se evaluó la implementación del método de separación mediante una cerca lineal después del nacimiento, se señaló que las búfalas que fueron separadas de sus bucerros mostraron mayor producción de leche durante ocho meses de lactancia y mayor concentración de nutrientes (grasa, lactosa, sólidos totales y sólidos no grasos), en comparación con las madres separadas de sus bucerros de forma abrupta. En el caso de los bucerros, se observó que aquellos separados mediante una cerca lineal mostraron mayor peso corporal que los destetados tradicionalmente: al destete, 3.5 meses de edad y 109.31 versus 99.23 kilos, respectivamente; a los seis meses de edad 155.47 versus 143.56 kilos, respectivamente. Asimismo, los bucerros separados mediante la cerca lineal presentaron mayores ganancias diarias de peso del nacimiento al destete (710 versus 620 gramos), del destete a los seis meses de edad (615 versus 5.91 gramos) y del parto hasta los seis meses de edad (670 versus 607 gramos), así como un mejor estatus inmunológico en comparación con los destetados de forma abrupta. Por lo que los autores concluyeron que el método de separación mediante una cerca puede ofrecer beneficios productivos e inmunológicos posiblemente asociados con la disminución del estrés, en comparación con el destete abrupto.
Por otro lado, en un estudio realizado en México por de la Cruz-Cruz[40c], [68], [69] con búfalos Murrah x Mestizo de 7-8 meses de edad destinados a la producción de carne, se compararon tres métodos de destete: el abrupto, con dispositivos nasales antiamamantamiento (colocados siete días antes de la separación definitiva de sus madres) y separación mediante una cerca lineal (alejados siete días antes de la separación definitiva de sus madres), así como un grupo de control en donde los bucerros se mantuvieron en contacto con la madre en todo momento. Los resultados indicaron que los bucerros destetados de forma abrupta presentaron altos niveles de cortisol (137.80 ng/ml), temperatura corporal (39.21 oC) y glucosa (129.88 mg/dL). Además se observó depresión marcada del pastoreo (29.16 %), rumia (9.3 %) e incremento de locomoción (29.23 %), desde el día cero hasta el día tres posdestete, en comparación con los otros grupos.
El uso de una cerca lineal para separar a los bucerros de sus madres ocasionó cambios fisiológicos y conductuales inmediatamente después de la separación, ya que los bucerros mostraron incremento de la frecuencia cardíaca, respiratoria, temperatura corporal, glucosa, así como en la locomoción y vocalizaciones en los días siete y seis previos a la separación definitiva de las madres. Los bucerros con los dispositivos nasales mostraron cambios conductuales, principalmente, después de la colocación de los dispositivos[61b], [69b].
En ambos grupos de destete paulatino se observó depresión del pastoreo y de la rumia del día siete al cuatro. Después de la separación final de las madres los bucerros con dispositivos nasales mostraron un alto número de vocalizaciones, incluso mayor que en el destete abrupto, así como incremento en la locomoción entre los días uno y dos posdestete. Uno de los problemas observados en los bucerros destetados con dispositivos fue la presencia de lesiones nasales de diferente gravedad, lo cual podría implicar un riesgo importante para el bienestar animal. En el caso del uso de una cerca lineal no se observaron cambios importantes después de la separación final de las madres, por lo tanto, su uso podría ser implementado en los sistemas de producción de carne[69c].
Conclusiones
La formación del vínculo madre-cría es importante para la supervivencia de los bucerros en la primera etapa de vida. Inmediatamente después del parto la madre debe proporcionar cuidado, protección y alimentación, mientras que el bucerro deberá levantarse rápidamente e ingerir calostro. La formación de este vínculo dependerá completamente del ser humano, debido a que el sistema de producción determinará las prácticas a las que serán sometidas las madres y sus crías. En aquellos sistemas orientados a la producción de leche, los bucerros son separados inmediatamente después del parto o a los pocos días de este, mientras que en los sistemas de producción de carne esto se lleva a cabo a una edad cercana al destete natural. Es necesaria la implementación de protocolos de destete adecuados que minimicen el estrés provocado en las madres y sus crías, además de aumentar los rendimientos productivos.

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Comportamiento de mantenimiento del búfalo de agua
Luis Alberto de la Cruz-Cruz,
Patricia Roldán-Santiago,
José Manuel Reyes Cuevas,
Cristian Larrondo Cornejo y
José Raúl López Álvarez
Introducción
El manejo de una especie en términos productivos depende del conocimiento que se tiene sobre cómo los animales interactúan con su entorno. Uno de los métodos más útiles para conocer estas interacciones es cuantificar el tiempo que los individuos dedican a sus actividades básicas. Se sabe que gran parte del comportamiento de los animales domésticos se relaciona con el mantenimiento propio[1]. Aunque muchos de los patrones conductuales en los animales son innatos, existen múltiples factores de crianza que los pueden modificar[2]. Algunos estudios señalan que los búfalos bajo condiciones de pastoreo destinan su tiempo principalmente a alimentarse, desplazarse, termorregularse, rumiar, beber agua y descansar[3]. Sin embargo, el cambio de sistemas productivos pastoriles hacia sistemas de manejo en estabulación ha generado modificaciones en su conducta[4] [5] [6] [7].
En grupos socialmente estables el 90 % de los individuos presentan el mismo comportamiento al mismo tiempo, mientras que en animales bajo condiciones de pastoreo se establece un umbral de sincronía del 70 %[8]. La falta de sincronización de las actividades puede ser considerada como ausencia de confort en la unidad de producción[6b], [9]. Por lo tanto, el estudio del comportamiento es importante, ya que una modificación de la conducta, por ejemplo en la alimentación, podría tener un efecto directo sobre el crecimiento, la producción y las ganancias económicas en las unidades de producción. El conocimiento del comportamiento social de los animales puede ayudar a mejorar las prácticas de manejo, reduciendo los problemas causados por peleas, lesiones, miedo, mala conversión de alimento o mortalidad[10], [11]. Debido a lo anterior, el objetivo del presente capítulo es proporcionar información sobre las características conductuales de mantenimiento de los búfalos de agua bajo diferentes sistemas de producción.
Pastoreo
Los animales asignan el tiempo alternativamente a diferentes pautas de comportamiento según sus requerimientos nutricionales, densidad de población, presencia de depredadores, disponibilidad y distribución del alimento y agua[6c], [12] (Cuadro 1). Estudios previos señalan que los búfalos presentan una conducta de mantenimiento similar a la expresada por otros rumiantes en zonas templadas, siendo la alimentación la conducta más importante[12b] (Figura 1 y 2). El comportamiento de alimentación puede ser definido como el conjunto de acciones por las cuales los animales ingieren nutrientes para satisfacer sus necesidades biológicas[13] (Figura 1 C, D).
La motivación en los animales para expresar la conducta de alimentación es un proceso reversible a nivel fisiológico. Por lo tanto, el consumo de alimento tiende a ser continuo hasta que otro estímulo como la saciedad se vuelve dominante[10b]. La facilitación y el aprendizaje social juegan un papel importante en el desarrollo de diferentes conductas en los animales, principalmente en lo que tiene que ver con la alimentación. Por ejemplo, los animales jóvenes aprenden de sus madres a ubicar el alimento, agua y refugio[2b]. Esto podría tener un impacto negativo en los sistemas de producción de leche en donde los bucerros son separados de ellas inmediatamente después del parto, ya que requerirán de mayores cuidados por parte del personal para aprender a alimentarse[14].
Figura 1. Conductas de mantenimiento en búfalos bajo sistemas de pastoreo en condiciones tropicales

A) y B) Los búfalos pasan las horas más calurosas del día expresando conductas de termorregulación; C) y D) Conducta de pastoreo; E) Conducta de locomoción; F) Conducta de descanso y rumia. Fotografías A) y E): Eduardo Maitret Cors; B), C), D) y F): Luis Alberto de la Cruz-Cruz.
Los búfalos de agua domésticos consumen una gama más amplia de plantas en comparación con el ganado vacuno[5b]. Estudios recientes con búfalos salvajes (Bubalus arnee) en la Reserva de Vida Silvestre Koshi Tappu de Nepal, señalaron que los búfalos consumen más de 54 especies de plantas, entre las que se encuentran principalmente gramíneas y leguminosas[15]; aunque también ocasionalmente pueden ingerir vegetación leñosa o arbustiva[16], [17] (Figura 2 D). Algunas de las posibles explicaciones de que los rumiantes busquen arbustos y forrajes arbóreos, pueden ser la fuerte escasez estacional de biomasa forrajera, sumado a la baja calidad del forraje[18] o bien, a que los animales se mantienen en sistemas silvopastoriles[19].
Una limitante de los sistemas de pastoreo con baja disponibilidad de forraje es que los animales pueden disminuir la cantidad de tiempo a diferentes actividades de automantenimiento[20] (Figura 2 A, B, C). Al respecto, Cuartas, et al.[21] encontraron que los vacunos mantenidos en sistemas de pastoreo convencional tienen que caminar hasta 6 kilómetros (km)/animal/día, lo que obliga a los animales a invertir gran cantidad de energía en la búsqueda, selección y consumo de alimento (Figura 1 E). En otro estudio con búfalos de raza Mediterránea, se encontró que los animales se desplazan un promedio de 6.9 km con variaciones de acuerdo a la época del año (2.9 a 10.7 km). Los autores lo atribuyen a que las distancias más largas pueden estar asociadas con una baja disponibilidad de forraje[3b]. Distancias más cortas fueron encontradas en búfalas criadas en sistemas extensivos en Italia (1.58 a 2.8 km)[12c]. Estas diferencias podrían estar asociadas con la cantidad de espacio disponible en cada unidad de producción.
En los búfalos, al igual que en el ganado vacuno, existe preferencia por el pastoreo diurno, aunque también son muy activos por la noche[22], [23]. En un estudio realizado en Cuba con búfalos de raza Buffalypso se encontró que alrededor del 90 % de los animales dedicaron la mayor parte del tiempo diurno a la ingestión de forraje y a la rumia, mientras que el resto lo dedicaron a otras conductas de mantenimiento[24]. En búfalas de raza Mediterránea se demostró que el tiempo que emplean en el consumo de alimento no se ve modificado por la época del año, probablemente porque los animales pastorean más durante la tarde y noche[12d], por lo que pueden ser considerados crepusculares como el ganado vacuno (son más activos durante el amanecer y atardecer, principalmente en condiciones tropicales[11b]). En un estudio con búfalos de raza Murrah en Brasil, se encontró que los animales distribuyeron su tiempo de alimentación en dos períodos, entre las siete y las diez de la mañana y las cinco y las ocho de la noche[10c], estas pautas de comportamiento fueron similares a las observadas en búfalos Mediterráneos criados en sistemas de pastoreo en Grecia[3c].
En el ganado vacuno las altas temperaturas deprimen las actividades ingestivas[11c], [25]. Al respecto, se ha informado que los búfalos son altamente sensibles al estrés por calor, no obstante, el comportamiento trófico bajo condiciones tropicales podría no alterarse considerablemente, siempre y cuando los animales tengan oportunidad de eliminar el calor corporal a través de diversos mecanismos[7b], [24b]. En este sentido, los búfalos de agua son conocidos por sumergirse en charcos o por cubrirse con lodo, lo cual les permite disminuir la temperatura corporal provocada por el metabolismo y el calor ambiental. Debido a lo anterior, en algunos sistemas de producción se les permite termorregularse en estanques naturales o artificiales, incluso charcos de agua que algunos animales elaboran con los cuernos para cubrir su cuerpo con lodo (Figura 1 A, B). No obstante, en otros sistemas de producción reciben baños de agua mediante aspersión, sombras naturales o artificiales[26], [27].
Figura 2. Conductas de mantenimiento en búfalos bajo sistemas de pastoreo en condiciones tropicales

A) Conductas sociales positivas (acicalamiento social); B) y C) Conductas de acicalamiento o autoacicalamiento; D) Consumo de vegetación arbustiva; E) Conducta de eliminación; F) Ingestión de agua. Fotografías: Luis Alberto de la Cruz-Cruz.
En un estudio reciente se comparó el efecto del sistema de producción en la conducta de alimentación de búfalos en Cuba, en este análisis los animales se mantuvieron en dos sistemas de producción, el primero consistió en un sistema con pasto guinea (Megathyrsus maximus) sin la presencia de árboles, mientras que el segundo se mantuvo en un sistema silvopastoril, con pasto guinea más árboles de Leucanena leucocephala. Los resultados señalaron que los mantenidos en el silvopastoril disminuyeron su conducta de termorregulación sumergidos en el agua en comparación con el sistema tradicional, y además incrementaron de un 10 a un 30 % el consumo de forraje[19b]. Por lo tanto, estos sistemas podrían ser una alternativa a la producción de búfalos en condiciones de trópico, debido a la formación de microclimas y al impacto positivo que tienen los animales en su bienestar (Cuadro 1).
Aunque se sabe que los búfalos adultos destinados a la producción de leche expresan un comportamiento similar al del ganado vacuno[5c], el confinamiento de los animales domésticos puede cambiar radicalmente la conducta de mantenimiento[6d], [7c], [28] (Figura 4 A-F). En el Cuadro 2 se puede observar la distribución de las principales pautas de comportamiento de los búfalos en sistemas de estabulación. En general, los búfalos en estos sistemas de producción destinan menor tiempo a la alimentación y consecuentemente mayor tiempo a descansar[6e] (Figura 4 C, D, F). Lo anterior podría conducir a la presencia de estereotipias orales[29], por lo que podría ser necesaria una dieta con forraje ad libitum, ya que se sabe que los animales distribuyen de mejor manera su conducta de alimentación[30].
En comparación con el ganado vacuno, los búfalos tienen una masticación más lenta, lo que facilita la reducción más rápida del tamaño de partícula y con ello la deglución del alimento[23b], [28b], [31]. También se sabe que la digestibilidad de la proteína cruda y de la fibra en la dieta suele ser mayor en búfalos que en ovinos y vacunos, posiblemente debido a que tienen un rumen más grande, una tasa de pasaje más lenta y una mayor actividad bacteriana, por lo que existe mayor utilización de los alimentos fibrosos[32].
Rumia
La rumia es considerada un comportamiento natural que es indispensable en el proceso de digestión y obtención de energía. Recientemente la conducta de rumia se ha utilizado para evaluar las respuestas del ganado a diferentes estresores[33]. Algunos estudios señalan que los cambios en el tiempo de rumia pueden estar asociados con factores estresantes agudos o bien, pueden ser considerados un signo de enfermedad como la acidosis[11d], [34]. Normalmente los vacunos pasan entre seis y siete horas al día rumiando[11e], valores similares han sido observados en búfalos Carabao[31b].
La conducta de rumia en los búfalos puede estar asociada con otras pautas conductuales como el descanso, mantenerse de pie o la termorregulación[35] (Figura 1 F). En búfalos de raza Murrah en estabulación se encontró que la rumia fue una actividad predominantemente nocturna, en comparación con la actividad del día[4b]. La época del año también tiene un efecto importante sobre la rumia, siendo mayor en verano y otoño en comparación con la primavera[12e]. Esto puede deberse a que cuando la biomasa disponible es de baja calidad, los animales requieren de un mayor tiempo de remasticación para reducir el tamaño de partícula[3d]. De forma similar, en los sistemas de estabulación los búfalos expresan más esta conducta después de cada pico de alimentación, cuando se les proporciona mayor disponibilidad de forraje en la dieta[30b].
Consumo de agua
El agua es el componente más importante en el organismo y es indispensable para el correcto funcionamiento de diversos procesos fisiológicos que incluyen el equilibrio electrolítico, la digestión, absorción, metabolismo, equilibrio térmico, eliminación de residuos, transporte de nutrientes y también un ambiente fluido para el desarrollo del feto[36], [37], [38] (Figura 2 F). Se ha observado que cuando un animal comienza a caminar hacia los bebederos, en general otro lo sigue formando así relaciones en cadena[39]. El consumo de agua está influenciado por varios factores, entre los que se encuentran la función zootécnica, el tipo de alimento ofrecido y factores ambientales como la temperatura y la humedad relativa[40]. Los rumiantes suelen consumir agua durante el día, y con frecuencia ocurre en relación con los eventos de alimentación, o bien, poco después de esta[11f]. El agua debe ser limpia y transparente, los bebederos deberán asearse con frecuencia y de preferencia deben estar techados.
En un estudio realizado en sistemas de pastoreo se determinó que en un período de seis horas de evaluación, los búfalos dedican aproximadamente 0.94 % al consumo de agua[3e]. Mientras que en los sistemas de estabulación se encontró que esta conducta ocurre entre 1.04 y 2.6 %, dependiendo de la cantidad de espacio disponible; así, entre menos espacio se observará un menor consumo de agua, lo cual podría ser negativo para los animales[41]. Estudios realizados por Sharma, et al.[40b] con búfalas de raza Murrah criadas en sistemas de estabulación, señalan que el consumo de agua es de aproximadamente 38 litros/día, pero esta cantidad puede variar entre 10-88 litros/día. Los mismos autores encontraron que durante el verano los animales requieren hasta un 57 % más de agua que en el invierno. Este incremento en el consumo durante la época calurosa observado en los búfalos de agua[42] también se ha encontrado previamente en el ganado vacuno[43], y puede deberse a que existe mayor pérdida de agua a través del sudor y la respiración para mantener la homeostasis[43b]. La calidad del agua también es importante en búfalos de raza Nili-Ravi, criados en Pakistán, pues se determinó que existe mayor producción de leche y mejor eficiencia alimenticia si el agua presenta una baja cantidad de sólidos disueltos totales[37b].
Descanso
La conducta de descanso es una prioridad para los animales, el ganado adulto duerme aproximadamente cuatro horas al día, pero pueden mantenerse en somnolencia hasta ocho horas[11g] (Figura 1 F). La alteración de este comportamiento puede tener un efecto perjudicial en su bienestar[44], [45]. Los búfalos mantenidos en sistemas de pastoreo dedican más tiempo a pastar y a moverse en los pastizales dependiendo de la cantidad y la calidad del forraje disponible; si hay pocos recursos disminuye la conducta de descanso, probablemente porque la alimentación se combina con la exploración y el desplazamiento en comparación con los sistemas de estabulación[5d], [39b] (Figura 4 C y D).
Por el contrario, la falta de estímulos y el menor espacio disponible observado en los sistemas de estabulación podrían generar que los animales pasen más tiempo echados en diversas posturas[5e]. Por lo tanto, la comodidad y el descanso adecuado son componentes importantes del bienestar positivo inducido por el ambiente. Por ejemplo, cuando las condiciones de alojamiento son subóptimas se observa un tiempo de reposo reducido y posturas anormales. La ausencia de espacio generalmente se asocia con un mayor número de extremidades flexionadas, como previamente se encontró en bucerros predestete[46], bucerras destetadas[44b] y bubillas criados en sistemas de estabulación[47].
El comportamiento de reposo en animales lecheros es muy importante, ya que pasan aproximadamente la mitad del día en esta posición[48]. En el caso de las búfalas lecheras el grosor y el tipo de material usado en las camas de descanso influyen en esta conducta. En un estudio reciente realizado en China, se observó que las búfalas lecheras pasan más tiempo echadas en camas de 15 cm de grosor (408 minutos), seguido de las camas de 20 cm de grosor (241.3 minutos) en comparación con las camas de 10 cm de grosor (93.3 minutos). Asimismo, se encontró que las camas con viruta de madera de 15 cm podrían proporcionar mayor comodidad en comparación con las camas de arena, no obstante, es importante considerar que la viruta puede favorecer la proliferación de moscas y bacterias, dando lugar a otros problemas como la mastitis[49].
En un estudio realizado en Turquía con búfalas de Anatolia, se observó un aumento de búfalas que se mantuvieron echadas después de la colocación de pisos de caucho de 3.7 cm de grosor, pero disminuyó el porcentaje de animales que llevaban a cabo la conducta de alimentación[48b]. Estudios en vacas lecheras han señalado que los animales priorizan la conducta de descanso sobre otras conductas, incluso sobre la alimentación[50]. No obstante, el incremento en el tiempo de reposo también podría estar relacionado con el aumento de los niveles de hormonas de estrés, cojeras, lesiones o metritis[34b], mientras que una reducción en el tiempo puede relacionarse con mastitis severa o cetosis[50b]. Por lo tanto, es necesario monitorear esta conducta con el fin de establecer diferentes sistemas de alojamiento o bien, para detectar de forma temprana problemas de salud.
Exploración
La conducta de exploración en los rumiantes favorece el bienestar animal y es considerada positiva cuando estos realizan comportamientos de pastoreo (rastreo, selección e ingestión de forraje)[8b] (Figura 3 A). La exploración tiene un valor adaptativo, ya que se trata de recopilar información sobre los recursos de alimentación y de verificar los peligros potenciales, lo que hace que los individuos estén más preparados para evitar peligros y encontrar escapes rápidos[8c]. En estudios realizados en Cuba, se ha señalado que la inclusión de árboles de Leucaena en los sistemas silvopastoriles promueven la exploración de los búfalos, incluso bajo condiciones de estrés térmico, en comparación con los sistemas tradicionales sin árboles[19c].
Estudios previos han señalado que los animales mantenidos en sistemas de estabulación dedican más tiempo a conductas de inactividad, en comparación con los sistemas en los que se les permite un espacio para pastorear y termorregularse[7d]. Por lo tanto, los bajos niveles de exploración observados en condiciones de confinamiento podrían ser indicadores de una pobre habituación asociada con una falta de estímulos. Asimismo, la reducción de la actividad podría estar relacionada con una dieta de alta calidad, y la inactividad no necesariamente debe ser interpretada como algo negativo[5f].
Cuadro 1. Porcentaje de tiempo que los búfalos de agua destinan a diferentes actividades de mantenimiento en sistemas de producción bajo pastoreo (P) y silvopastoreo (SP)
| Actividad | APFundora, et al.[24c](%) | BPNapolitano, et al.[12f](%) | CPAntkowiak, et al.[35b](%) | DPTsiobani, et al.[3f](%) | EPGalloso, et al.[19d](%) | FPde la Cruz-Cruz[51] | GPAlmeida, et al.[52](%) | HSPGalloso, et al.[19e](%) | ISPAlmeida, et al.[52b](%) |
| Alimentación | 42 | 48 | 59 | 25 | 44-51 | 54 | 45 | 46-47 | 37 |
| Rumia | 38 | 23 | 28 | 4 | 22-28 | 15 | 26 | 25-31 | 21 |
| Locomoción | 9 | 10 | – | 10 | – | 11 | – | – | – |
| Termorregulación | – | 30 | 13 | 8 | 7-14 | – | – | 6-12 | – |
| Exploración | – | – | – | – | < 1 | 23 | – | 3-4 | – |
| Descanso | 12 | 14 | – | – | – | 32 | 26 | – | 41 |
| De pie | – | – | 1.4 | 4 | – | 12 | – | – | – |
| Inactividad | – | – | 27 | – | – | 8 | – | – | – |
| Otras actividades | – | 4.70 | – | 0.84 | – | – | 8 | – | 4 |
| Auto-acicalamiento* | – | 1.00 | – | 6.08 | – | – | – | – | – |
| Interacciones agresivas* | – | 1.44 | – | 0.54 | – | 0.26 | – | – | – |
| Interacciones sociales* | – | 2.72 | – | 12.08 | – | 0.10 | – | – | – |
*Número de eventos. ABuffalypso: 12 horas de evaluación (sistema de pastizales naturales e introducidos más leguminosas nativas); BMediterránea: 6 horas de evaluación (sistema de pastizales naturales y arbustos); CMediterránea: 10 horas de evaluación (sistema de pastizales naturales y humedales); DMediterránea: 20 horas de evaluación (pastizales naturales); EMestizos: 12 horas de evaluación (sistema de monocultivo con M. maximus sin árboles); FMediterránea x Mestizo: 6 horas de evaluación (sistema de monocultivo con B. humidicola y sombra natural); GMurrah (sistema de monocultivo con B. humidicola sin árboles); HMestizos: 12 horas de evaluación (SP: sistema silvopastoril con M. maximus y L. leucocephala); IMurrah (SP: sistema silvopastoril con B. humidicola y árboles de S. malaccense y C. cujete).
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