Kitabı oxu: «Modernidad como diferenciación. Marx, Weber, Simmel y Durkheim, nuevas interpretaciones»

Şrift:


Modernidad como diferenciación

Marx, Weber, Simmel y Durkheim, nuevas interpretaciones

Lionel Lewkow, Juan Guillermo Zapata, Wilmar Lince, Einer Mosquera Acevedo, Germán A. Porras, Gilberto Díaz Aldana (comp.)


© Lionel Lewkow, Juan Guillermo Zapata, Wilmar Lince, Einer Mosquera Acevedo, Germán A. Porras, Gilberto Díaz Aldana

© Universidad de Antioquia, Fondo Editorial fcsh de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas

DOI libro: https://doi.org/10.17533/978-628-7519-44-2

ISBN (impreso): 978-628-7519-44-2

ISBN (digital): 978-628-7519-45-9

Primera edición: enero de 2022

Imagen de cubierta: Sin título. Álvaro Agudelo. Grabado en madera (xilografía), 20x26/35x50, 1993. Colección de grabado Hernando Guerrero, Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia (http://www2.udea.edu.co/webmaster/unidades_academicas/artes/coleccion_grabado/colecciondegrabado/galeria/index.html)

Coordinación editorial: Diana Patricia Carmona Hernández

Diseño de la colección: Neftalí Vanegas Menguán

Corrección de texto e indización: José Ignacio Escobar

Diagramación: Luisa Fernanda Bernal Bernal, Imprenta Universidad de Antioquia

Hecho en Medellín, Colombia/Made in Medellín, Colombia

Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio o con cualquier propósito, sin la autorización escrita del Fondo Editorial fcsh, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia.

Fondo Editorial fcsh, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia

Calle 67 N.° 53-108, Bloque 9-355

Medellín, Colombia, Suramérica

Teléfono: (574) 219 57 56

Correo electrónico: fondoeditorialfcsh@udea.edu.co

El contenido de la obra corresponde al derecho de expresión de los autores y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad de Antioquia ni desata su responsabilidad frente a terceros. Los autores asumen la responsabilidad por los derechos de autor y conexos.

Sobre los autores

Einer Mosquera Acevedo

Profesor del Área de Teorías Sociológicas del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia (Colombia). Sociólogo de la Universidad de Antioquia. Magíster en Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. Sus líneas de investigación son las teorías clásicas y contemporáneas de la sociología, la historia intelectual y recientemente los imaginarios sociales. Ha dictado cursos sobre la perspectiva relacional de la sociología a nivel de pregrado y posgrado. Sus publicaciones recientes versan sobre esta perspectiva y la obra de Georg Simmel. Correo electrónico: einer.mosquera@udea.edu.co

Germán Alexander Porras

Profesor del Área de Teorías Sociológicas del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia (Colombia). Sociólogo de la Universidad de Antioquia. Magíster en Sociología de la Universidad Nacional de Colombia. Doctor en Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México. Sus tesis de formación y grado versaron, respectivamente, sobre la recepción del pensamiento sociológico en Colombia (examinada a través de la prensa finisecular decimonónica), la circulación de ideas positivistas a través de polémicas intelectuales escolares, producciones editoriales académicas y dinámicas institucionales del conocimiento, y las formas, medios y sentido de la individuación de la experiencia literaria a partir del género del ensayo americano –como precedente escriturario del ensayo sociológico de interpretación de la identidad continental–. Tanto esta como sus demás publicaciones rodean conceptualmente tales investigaciones. Correo electrónico: german.porras@udea.edu.co

Gilberto Díaz Aldana

Profesor del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia (Colombia). Sociólogo de la Universidad de Antioquia. Magíster en Estética de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín). Sus líneas de investigación se concentran en sociología de la cultura, en específico sociología de la literatura, así como la sociología clásica. Correo electrónico: gilberto.diaz1@udea.edu.co

Juan Guillermo Zapata

Profesor del Área de Teorías Sociológicas del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia (Colombia). Sociólogo de la Universidad de Antioquia. Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín). Magíster en Historia de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín). Doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín). Sus líneas de investigación son: sociología política y teoría sociológica. Actualmente es el coordinador de la Maestría en Sociología de la Universidad de Antioquia. Correo electrónico: guillermo.zapata@udea.edu.co

Lionel Lewkow

Doctor en Ciencias Sociales y licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires. Es profesor adjunto con dedicación exclusiva de la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires e investigador asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina), con sede de trabajo en el Instituto de Investigaciones Gino Germani. Realizó estancias de investigación en las universidades de Konstanz (Alemania), Lucerna y Basilea (Suiza). Fue profesor invitado en la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco (México), la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) y la Universidad de Antioquia (Colombia). Correo electrónico: lionel.lewkow@conicet.gov.ar

Wilmar Lince

Profesor del Área de Teorías Sociológicas del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia (Colombia). Coordinador del Grupo de Estudio y Semillero “Método Marxista y Teoría Crítica Radical”. Coordinador del Grupo de Estudio y Semillero “Problemas Rurales y Ruralidades”. Miembro del Grupo de Investigación Redes y Actores Sociales. Sociólogo de la Universidad de Antioquia. Magíster en Educación y Desarrollo Humano del convenio cinde-Universidad de Manizales. Doctorando en Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia. Sus áreas de trabajo y producción de conocimiento han versado sobre la teoría crítica, el marxismo como teoría científica y sociológica, la teoría del valor como posibilidad de comprensión y la producción de mercancías generadas por el campesinado. Ha reflexionado respecto a la condición campesina, la estructura agraria y la producción agropecuaria en perspectiva marxista. Correo electrónico: wilmar.lince@udea.edu.co

Presentación

Gilberto Díaz Aldana1

I

Impulsada por los diversos procesos de diferenciación social, la experiencia social moderna se abrió paso por los entresijos del sistema feudal, decadente y fisurado. El resultado fue un estilo de vida contrapuesto al tradicional, que echaba sus raíces en los diversos procesos de diferenciación e individuación, cuya característica fundamental (entre otras y dependiendo del foco desde donde se observe) se puede sintetizar a través del fenómeno de ambivalencia2 o “incertidumbre originaria”, como prefiere denominarla Danilo Martuccelli.3

La ambivalencia surge como resultado de las diversas formas que asume la relación individuo-sociedad en las sociedades modernas: entre la autonomía (libertad individual) y las restricciones que la sociedad misma impone a los individuos (control social), así como también de la ruptura con las formas de relacionamiento que caracterizaba la tradición feudal.

Con todo, la forma que asume el conocimiento en esas nuevas condiciones sociales en términos de relacionamiento de los individuos entre sí, y de los individuos y su sociedad, es decir, sociología, está profundamente imbricada con la sociedad moderna, en específico, con el tipo de relaciones sociales que se desprenden del advenimiento de la sociedad capitalista-industrial. No obstante, Theodor W. Adorno y Max Horkheimer consideran que la pregunta acerca de las relaciones sociales no es exclusiva de la época moderna, fue también la pregunta central de la filosofía clásica, pero que logra alcanzar estatus científico –es decir, diferenciándose– con la obra de Auguste Comte4 y se consolida con el surgimiento de las llamadas teorías clásicas, a saber: Karl Marx, Georg Simmel, Max Weber y Émile Durkheim.

Esta breve mención del surgimiento de la sociología y su consolidación a través de los clásicos lleva implícito que su autonomía responde también al proceso de diferenciación, en este caso, de la esfera científica: distanciándose (¿diferenciándose?) de la filosofía, la historia, la economía clásica, se inserta en la ciencia a través de la sociología positiva (Auguste Comte) y la sociología científica (Émile Durkheim). Este proceso de autonomía-diferenciación de la sociología fue posible también a partir del surgimiento del materialismo histórico (Karl Marx) y la configuración posterior de la sociología comprensiva (Max Weber) y la sociología relacional (Georg Simmel), diferenciándose, a su vez, de las tendencias colectivistas-estructuralistas, representadas por la obra de Comte-Durkheim, resaltando la preponderancia del individuo y las relaciones sociales tejidas en la interacción como creadores de la sociedad. Incluso, el argumento de Wolf Lepenies5 de la diferenciación/oposición de las ciencias sociales como tercera cultura del conocimiento, frente a las ciencias de la naturaleza, la filosofía y la literatura, se percibe como parte del proceso diferenciador característico de la experiencia moderna del mundo.

Los cuatro clásicos más representativos de la sociología, mencionados más arriba, cada uno de acuerdo con su particular punto de vista, desarrollaron sus teorías y métodos para entender, explicar y comprender el surgimiento de la sociedad moderna entendida como diferenciación-individuación, concentrándose en entender las particularidades que trajo consigo la nueva relación individuo-sociedad. De esta manera, diferenciación-individuación no son solo la base de las discusiones clásicas de la sociología, sino el punto de partida de las diversas escuelas, corrientes y perspectivas sociológicas.6 Esta variedad de interpretaciones de la condición moderna señala que la odernidad es plural, es decir, que es posible la existencia de modernidades y no una sola concepción de esta, abarcante y totalitaria. Al respecto, señala Martuccelli: “Todo sociólogo cree ver en su propia sociedad un nuevo estado de la modernidad, una transición tensa entre la conciencia de la muerte radical de un mundo y el lento nacimiento de otro, asociado a nuevas figuras del individuo. [...] Ciertamente, la sociología, más aún que otras disciplinas, ha tenido durante mucho tiempo la tendencia a asociar la modernidad con un tipo específico de sociedad, a saber, la sociedad industrial”.7

De lo anterior se desprende que la ciencia que estudia la condición moderna debería ser igualmente plural, lo cual permite explicar la diversidad de teorías y métodos. Sin embargo, se pueden identificar dos grandes formas de conocimiento sociológico acerca de la modernidad: una como ruptura y otra como continuidad. Las dos opciones parten de la pregunta ¿qué es lo nuevo?, en oposición/ruptura frente a lo viejo (que se rompe o que se resiste y continúa). Los conceptos que este libro discute en las teorías de los cuatro clásicos se inscriben en la idea de una ruptura –fisura– respecto a las estructuras del mundo inmediatamente anterior. Dichas teorías afincan sus raíces en la experiencia de ruptura –nunca definitiva– y la consolidación de los procesos diferenciadores en las últimas décadas del siglo xix y las primeras del siglo xx. Argumenta Martuccelli que en los clásicos el análisis de la modernidad como ruptura trasiega por tres fases:

[...] esa ruptura, en el relato fundador de las sociologías de la modernidad, siempre funciona analíticamente mediante tres fases. Primero, a partir de la distancia percibida por el actor entre sus horizontes de expectativas, por lo general no cumplidas, y la realidad. Luego, atraviesa un momento turbulento en que los actores se someten a situaciones contrarias a sus costumbres, pero en las cuales toman conciencia de que estas prácticas rompen la certidumbre de la rutina y los confrontan a otras experiencias. Finalmente, la diferencia cede el paso al menos a nivel intelectual, a un nuevo relato ordenador capaz de dar cuenta de esta vivencia, insertándola, a una estructura interpretativa que apunta a quitarle lo esencial de su carga de extrañeza.8

Este último enunciado resulta bastante esclarecedor de la importancia del análisis de la condición moderna como diferenciación en los clásicos de la sociología, ya que, si se acepta el planteamiento de Martuccelli, no solo es fundamento de las teorías clásicas, sino que permite establecer cómo los diferentes procesos diferenciadores se configuran como forma de cohesión-integración social en el fisurado mundo moderno.

A pesar de la variedad de teorías acerca de la modernidad, los análisis iniciados por los clásicos permitieron delimitar un campo especifico de investigación, la diferenciación social, configurando así uno de los análisis más fructíferos de la sociología, tal como se ha venido planteando en esta breve presentación y que el sociólogo peruano Martuccelli rescata en su libro Sociologías de la modernidad. Itinerario del siglo XX, publicado en 2013, como fundante del pensamiento sociológico y, a su vez, base de toda una línea de investigación, además de ser parte constitutiva de la condición moderna. Martuccelli agrupa las diferentes teorías sociológicas –clásicas y contemporáneas– en tres grandes matrices analítico-conceptuales,9 no paradigmáticas pero sí como corrientes/perspectivas, desde los fundadores hasta los contemporáneos: la diferenciación social, la racionalización y la condición moderna.

A Émile Durkheim (1858-1917), reconociendo que antes de él se puede percibir rasgos de la discusión en Herbert Spencer (1820-1903), lo ubica en la primera matriz, ya que considera que es con su obra donde “la diferenciación social se estructura verdaderamente en tanto que matriz de la modernidad”.10 Por otra parte, Martuccelli escoge ubicar a Max Weber (1864-1920) en la matriz racionalización y a Georg Simmel (1858-1918) en la más amplia, que cobija a todas, la condición moderna. A Marx, como se hace evidente, no lo incluye en ninguna matriz, en parte porque es un itinerario del siglo xx y la obra de Karl Marx (1818-1883) se ubica, temporalmente, en el siglo xix, a pesar de la gran influencia que ejerció y aún ejerce sobre las ciencias sociales en el siglo xx, como el mismo Martuccelli señala en el “Apéndice”, pero sobre todo porque –según su interpretación– su obra es una “mezcla desigual e inestable”,11 en donde se hace complejo dibujar los limites exactos de sus fuentes epistémicas.

En este libro se sostiene lo contrario: que los cuatro autores centrales en torno a los que se discute analizan, a su modo, los procesos de diferenciación como base para comprender la cambiante experiencia moderna del mundo. De esta manera, el eje central de la discusión que motiva la presente compilación y, tal como se podrá apreciar en el desarrollo de los capítulos que la componen, es la discusión de la conceptualización diferenciación-individuación-sociedad en los cuatro clásicos más representativos de la teoría sociológica, estableciendo, como se afirmó más arriba, todo un campo de investigación cuyo objetivo es, sin duda, el análisis sociológico de la condición moderna, estableciendo así toda una agenda de investigación contemporánea.

Otro eje de discusión de este libro es una actualización-reivindicación de las obras de los fundadores de la sociología. Como plantea Norbert Elias, “ningún hombre inicia nada, todos somos continuadores”.12 Este planteamiento recalca la actualidad de las teorías clásicas en tanto base epistémica y delimitación del quehacer sociológico, que permite seguir interrogando la realidad social13 desde sus categorías analíticas, pero con base en realidades contemporáneas. En este sentido, la sociología contemporánea constituye un esfuerzo intelectual de interpretación y/o reinterpretación de los clásicos14 que se concentra en la actualización conceptual y metodológica15 de sus postulados, introduciendo en los análisis problemáticas nuevas, identificando así rupturas y/o continuidades.

Los debates metodológicos del siglo xx se centraron, como señalan Nélida Archenti y Juan Ignacio Piovani, en la relación controversial entre los diseños cualitativos y cuantitativos de investigación, dependientes y por lo tanto continuadores de las discusiones en la filosofía y la metodología de la teoría social del siglo xix,16 es decir, Marx, Weber, Simmel y Durkheim, reivindicándolos y actualizándolos, esta vez desde el método.

La centralidad –y tal como se sostiene en este libro, su actualidad– de las teorías clásicas en la investigación social, como se ha venido señalando, es un tema ampliamente discutido por la comunidad académica y en torno al cual existe un amplio consenso. Jeffrey Alexander, por ejemplo,17 argumenta que:

Los clásicos son productos de la investigación a los que se les concede un rango privilegiado frente a las investigaciones contemporáneas del mismo campo. El concepto de rango privilegiado significa que los científicos contemporáneos dedicados a esa disciplina creen que entendiendo dichas obras anteriores pueden aprender de su campo de investigación tanto como puedan aprender de la obra de sus propios contemporáneos. Es por razón de esta posición privilegiada por lo que la exégesis y reinterpretación de los clásicos –dentro o fuera de un contexto histórico– llega a constituir corrientes destacadas en varias disciplinas, pues lo que se considera el “verdadero significado” de una obra clásica tiene una amplia influencia.18

Esta amplia influencia puede observarse en los fructíferos desarrollos contemporáneos teórico-metodológicos, pero sobre todo críticos, que actualizan y continúan los postulados de los clásicos, por ejemplo, el neofuncionalismo como continuación-actualización de la obra de Durkheim y de Parsons, la sociología relacional en el caso de Simmel, las corrientes neomarxistas y neoweberianas que analizan su obra en tanto programa de investigación,19 además de otras perspectivas del pensamiento social, como la antropología, la historia y la ciencia política, que retoman sus postulados teóricos y metodológicos para entender las realidades modernas contemporáneas, así como los desarrollos dentro de su área del conocimiento.

La convergencia entre teorías clásicas y contemporáneas en torno a la pregunta por la experiencia de la modernidad ha marcado una tendencia en la comunidad académica a comprender lo social20 ya no bajo el esquema tradicional que divide en escuelas, paradigmas o corrientes las teorías sociológicas, sino bajo conceptos y problemáticas como modernidad, diferenciación e individuación (que han acompañado las discusiones sociológicas desde el surgimiento de la sociedad capitalista), ofreciendo nuevos marcos interpretativos. Este libro se inscribe en ese marco, aportando nuevas interpretaciones de la sociología clásica para la investigación contemporánea.

II

Este libro, además, representa el esfuerzo mancomunado de algunos profesores del Área de Teoría Sociológica del Departamento de Sociología por divulgar una de las discusiones actuales más relevantes para la teoría sociológica: la discusión sobre la diferenciación social y la individuación en la sociedad moderna. Es también un esfuerzo por evidenciar la importancia que reviste la investigación teorética tanto para entender los planteamientos de los clásicos, como para el análisis de las diferentes realidades empíricas, en un medio cada vez más cooptado por el afán de medición e indexación. La investigación teórica o teorética es una de las ramas más fructíferas de la investigación sociológica, que consiste en el análisis de los conceptos creados por los autores y que, en su conjunto, configuran las diferentes teorías sociológicas. Es, a su vez, el proceso de abstracción científica necesario en la investigación empírica-sustantiva. Justo por esto último, está presente en todo proceso investigativo, independiente del problema a investigar y de la metodología empleada, en tanto elemento que dota de herramientas conceptuales analíticas para interrogar las realidades y analizar la información recolectada; este libro es muestra de ello.

De esta manera, el origen de los capítulos es, en rigor, la investigación teorética. Son el resultado de un largo proceso de investigación y discusión colegiada sobre teoría sociológica clásica, cuya finalidad es resaltar la actualidad y centralidad de las teorías clásicas para la investigación social empírica-sustantiva, así como eje central de la formación universitaria. Cabe aclarar que la investigación teórica presenta una serie de elementos metodológicos que están en estrecha relación con las teorías que analizan. Como se puede observar, los capítulos confluyen en esa fase teórica-abstracta, bien como resultados de investigación o como parte de las tesis para optar por títulos doctorales, pero también se diferencian en tanto el método de investigación: sociología relacional, dialéctica materialista, comprensivo y semántico histórico.

El artículo inicial y a través del cual se articulan las discusiones, tanto con los clásicos, como con el autor del capítulo, se titula “Diferenciación y modernidad: reflexiones en torno a los clásicos de la sociología”, del profesor argentino Lionel Lewkow,21 quien traza unos vínculos y diferencias entre las perspectivas teóricas de los clásicos de la sociología, reinterpretándolos a partir del concepto diferenciación. El capítulo se estructura de la siguiente manera: primero, analiza las perspectivas durkheimiana y simmeliana desde la teoría de los roles, donde es posible plantear que Simmel se concentra en el proceso de diferenciación-individuación, mientras que Durkheim lo asume como diferenciación-integración social; después, se concentra en analizar la perspectiva weberiana de diferenciación de las esferas generada por el proceso de racionalización. En Weber, contrario a Simmel y Durkheim, el proceso de diferenciación no se explica a través de la teoría de los roles, sino de la fragmentación del mundo de la vida en esferas autónomas. Para terminar, identifica los aportes de la perspectiva marxista a la teoría de las esferas. Sin embargo, los planteamientos de Marx, tal como lo expone Lewkow, son susceptibles de interpretación no como diferenciación, sino como desigualdad, en tanto que lucha de clases evidencia unas relaciones sociales asimétricas o, si se quiere, contradictorias. El proceso de desigualdad, según Marx, configura tanto los roles como las esferas.

Continua con la discusión el capítulo titulado “Teorías de la estratificación y la acción social de Max Weber: aportes para la comprensión de la diferenciación y la modernidad social”, del profesor Juan Guillermo Zapata, quien se concentra en demostrar cómo en los postulados weberianos acerca de la estratificación y la acción social subyacen elementos teóricos y metodológicos para investigar los diferentes procesos de diferenciación e individuación, presentes, sobre todo, en los análisis sobre clase, estamento y partido –para diferenciación–, y en la teoría sobre la acción social –para la individuación–, reinterpretando-rescatando las teorías de la estratificación social y de la modernidad para el análisis sociológico en términos de diferenciación. Esto le permite, además, establecer un tópico de discusión académica con la interpretación que hace el profesor Lewkow sobre Max Weber, quien plantea que es en los estudios sobre sociología de la religión donde se proponen elementos teórico-analíticos para comprender los procesos de diferenciación de las esferas y la individuación. El profesor Zapata sostiene que, a pesar de que en dichos estudios se presentan tales elementos interpretativos, es en la teoría de la estratificación social donde Weber traza con mayor profundidad y alcance bases para comprender la diferenciación social.

Por su parte, el profesor Wilmar Lince, en el capítulo titulado “Clases sociales en el marxismo: diferenciación vs. valor y fórmula general del capital”, traza un extenso recorrido histórico y teórico del concepto clase social, desde las primeras puntadas delineadas por Marx y Friedrich Engels, pasando por los aportes que hicieran Vladímir Ilich Lenin y Mao Tse-Tung, hasta llegar a la conceptualización que hace Nicos Poulantzas. Esto le permite plantear en clave crítica, y contrario a lo que comúnmente se ha venido interpretando, que en Marx-Engels sí hay una conceptualización de clases sociales y, además, que constituye la base para entender el proceso de diferenciación y de individuación. Para esto último, el autor plantea que, si bien en Marx no hay directamente un tratamiento del concepto diferenciación –como también plantea Lewkow–, este se puede analizar de acuerdo con el carácter desigual-diferenciado de clases sociales generado por la moderna sociedad capitalista: la diferenciación estaría condicionada por la adquisición de mercancías. Con todo, para entender el concepto clase social, en términos de diferenciación, se debe concebir como derivado de lo superestructural, esto es, la ideología y la política. Es importante resaltar la fuerte crítica a la noción, por demás canónica, de lucha de clases como motor de la historia –que el propio Lewkow retoma en el capítulo inicial–, ya que lo realmente producido por la sociedad es “la vida material y espiritual”, y que las clases sociales, como fenómeno y también como concepto, estarían imbricadas “a determinadas fases históricas” y que, por lo tanto, el fenómeno de diferenciación de clases se podría plantear como motor de la sociedad solo si se ubica históricamente.

El capítulo del profesor Einer Mosquera Acevedo, titulado “Acerca del relacionismo de Georg Simmel. Una puerta entre la sociología clásica y contemporánea”, reconstruye comparativamente las diversas interpretaciones que de la obra del sociólogo alemán se han hecho, en relación con temáticas centrales de la obra de Simmel, a saber: el dinero y el concepto de sociedad. Lo anterior le permite situarse en una de las más recientes reinterpretaciones de Simmel como sociólogo relacional, a partir del concepto intercambio de efectos y ubicar al sociólogo alemán dentro del canon clásico de la sociología –tal como se ha venido haciendo hace ya varias décadas–. El profesor Mosquera resalta la distinción entre el principio epistémico de la obra de Simmel y el elemento analítico-investigativo propiamente sociológico: intercambio de efectos y socialización o sociación, respectivamente.

Así, el objeto de análisis sociológico configurado por Simmel son las diferentes formas de socialización, e intercambio de efectos (y afectos) una manifestación social de dichas formas. Esto en tanto que intercambio de efectos (o si se quiere acción recíproca) constituye la base del todo social, es decir, que la producción de la vida social es posible gracias a tal intercambio, generado por las acciones de los individuos (en este punto coincide la interpretación que hace el profesor Zapata sobre Weber y la relevancia del individuo). Para ello, analiza como diferenciación el capítulo “El cruce de los círculos sociales”, del libro Sociología. Estudios sobre las formas de socialización, a partir de los tres a priori sociológicos propuestos por Simmel, base de las diferentes relaciones sociales que los individuos tejen en el intercambio de efectos y también como base de la sociología relacional. Esto indica, según el autor, que la idea de modernidad y diferenciación es posible como consecuencia de los procesos de individuación. De esta manera, el capítulo se sitúa en una de las líneas de argumentación trazadas por el investigador argentino Lewkow en el capítulo que abre este libro y la discusión sobre los conceptos de diferenciación y modernidad en los clásicos de la sociología, específicamente lo relativo a la diferenciación de roles en Georg Simmel, resaltando el panorama teórico-conceptual que sustenta aquellas consideraciones simmelianas a partir de los conceptos de intercambio de efectos [Wechselwirkung] y formas de socialización [Vergesellschaftung], y cómo desde esa perspectiva es posible explicar modos de relación social que propician y, a su vez, son producto del cruce de círculos sociales. A partir de estos dos conceptos y sus diferentes niveles analíticos, se expone una línea de la base conceptual de la perspectiva relacional de la sociología.

Se busca, en síntesis, resaltar ese panorama conceptual en tanto se considera una parte fundamental del trabajo de teorización en la ciencia social. Por último, es muy relevante el vínculo que se establece, usando el recurso analógico puerta en tanto entrada y salida para las sociologías contemporáneas, con Pierre Bourdieu y su concepto de habitus y las recientes tendencias investigativas llamadas imaginarios de futuro.

Cerrando este libro, pero dejando abierto así el debate clásico-contemporáneo, tenemos el capítulo titulado “Diferenciación funcional e individuación: dos trayectorias del concepto”, del profesor Germán A. Porras, quien propone, como punto de partida, una revisión exhaustiva del concepto diferenciación en la obra del sociólogo alemán Niklas Luhmann (1827-1998), que le sirve para establecer una relación entre la sociología clásica y la contemporánea, a partir no solo del concepto diferenciación, sino de la dupla fundante de la sociología, a saber, individuo y sociedad. De esta manera, el profesor Porras comienza delineando los contornos contemporáneos del concepto diferenciación que configura Luhmann en su libro, Sistemas sociales: lineamientos para una teoría general –además de otros ensayos– para, en retrospectiva, llegar a los dos clásicos que directamente delinearon el concepto: Émile Durkheim y Georg Simmel (contornos que también toca el capítulo inicial del profesor Lewkow). Para eso, el autor propone una revisión del concepto desde la tradición funcionalista y la corriente relacional simmeliana, hasta llegar a las consideraciones contemporáneas. Advierte el profesor Porras que es en este libro en donde Luhmann pretende distanciarse de la teoría clásica, a pesar de que retoma tanto la obra de Simmel, como la de Durkheim, con lo cual es posible plantear que “la teoría general de sistemas” sintetiza dos diferentes corrientes clásicas de la sociología, creando una nueva.