Kitabı oxu: «Fragmentos»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 352

Asesores para la sección latina: JOSÉ JAVIER ISO y JOSÉ LUIS MORALEJO .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ROCÍO CARANDE HERRERO .
© EDITORIAL GREDOS, S. A. U., 2008
López de Hoyos, 141, 28002 Madrid.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO430
ISBN 9788424937263.
INTRODUCCIÓN 1
Quinto Ennio 2 (239-169 a.C.), el escritor más representativo y polifacético 3 del período preclásico y auténtico «padre» de la literatura latina —nadie como él fue capaz de acomodar en esta nuevos géneros y metros de origen griego—, plasmó, además, en su obra los fundamentos del espíritu nacional romano con contribuciones esenciales a la formación del pueblo al que sirvió y que lo acogió 4 . Extranjero en Roma 5 y cliente de poderosos personajes 6 supo, sin embargo, alzarse como un auténtico educador y sus libros se convirtieron, a pesar de las diferencias en la valoración que de ellos hizo la posteridad, en una referencia durante toda la historia de la literatura romana. En los tiempos en que ésta se encontraba en sus comienzos resulta impresionante su tarea de adaptador del mundo helenístico 7 .
La importancia de Ennio en las letras latinas fue permanente y muy profunda: entre otros, Cicerón le profesaba auténtica veneración 8 , mientras que Virgilio, al escribir la Eneida —y no solo en esta— le rindió constantemente homenaje al tomar de Anales temas y expresiones 9 y mostrar así su pietas de hijo poético hacia el padre Ennio.
Desgraciadamente, sus obras no han llegado hasta nuestros días: debieron de perderse ya al final de la Antigüedad. Lo que nos queda son las citas, de procedencia y naturaleza muy diversas, que otros escritores han incorporado a sus obras. Desde el Renacimiento, estudiosos de diversos países han tratado de reconstruir los libros de Ennio, recopilando y tratando de explicar el significado de todos los fragmentos disponibles. La extrema dificultad de la labor se ha visto compensada por la pericia y el trabajo de filólogos de varias generaciones, que han acabado erigiendo, con las sucesivas ediciones de Ennio, un extraordinario monumento de sabiduría y amor por la literatura. Sin duda es mucho lo que se ignora, pero también se puede extraer una idea bastante aproximada de lo que pudieron ser muchos pasajes. El resultado es, pues, un campo de ruinas, pero en el que se alzan aquí y allá restos que permiten vislumbrar los edificios primitivos y que atestiguan su belleza y grandiosidad. Y es que, pese al estado de los textos, se dejan ver en ellos vestigios de auténtica poesía 10 ; en medio de las más difíciles condiciones, puesto que se hallaba en pleno proceso de creación de una nueva tradición artística, Ennio fue un poeta de primer orden. Además, no se puede explicar la historia de la literatura latina y, en esa misma medida, de la europea, sin Ennio.
a) Vida de Ennio 11 .
Aunque la comparta con otros autores latinos primitivos, una de las circunstancias más asombrosas de una personalidad como la de Quinto Ennio 12 , que contribuyó de forma tan transcendental a la creación de la literatura latina, es que no fue romano de nacimiento ni tuvo como lengua materna el latín. Nació, en efecto, nuestro poeta el 239 13 a. C. en Rudias 14 , en Calabria 15 : antes que latín dominó el griego además del idioma de su patria, el osco 16 . No le faltaba, pues, razón al afirmar que tenía «tres corazones» 17 . Sus orígenes están, por tanto, en la Magna Grecia, el sur de Italia, fuertemente helenizado desde hacía siglos y que, durante el siglo III a. C. y, sobre todo, tras la guerra contra Pirro, iría cayendo bajo la influencia, primero política, en seguida militar, de Roma. No es extraño, por tanto, que dominara la lengua y la cultura griegas 18 , que habría adquirido seguramente en Tarento. Él mismo remontaba su linaje hasta el héroe epónimo Mesapo 19 .
En el 204 a. C. cuando, durante la Segunda Guerra Púnica, servía en las tropas auxiliares romanas en Cerdeña 20 , lo llevó a Roma el entonces cuestor Marco Porcio Catón 21 . Vivió al parecer modestamente en el Aventino 22 , y se ocupó de impartir clases tanto en latín como en griego 23 . Probablemente estableció contacto así con jóvenes de familias distinguidas. En Roma coincidió con su sobrino, el poeta Pacuvio 24 , que, además de ser pintor, escribió tragedias y pretextas. Asimismo trabó amistad con el autor de comedias Cecilio Estacio 25 .
El hecho de que dedicara una obra a Escipión indica que debió de gozar del patrocinio de esta poderosa familia 26 ; sin embargo, fue sobre todo Marco Fulvio Nobilior —y probablemente a través de Catón 27 — quien se convirtió en patrón y protector del poeta, como mínimo desde el 189 a. C. Para la expedición militar contra los etolios y su capital, Ambracia, que emprendió en esta fecha, se hizo acompañar del poeta 28 . A estas circunstancias se debieron la composición de la Ambracia y, al menos en parte, de los Anales 29 . No se sabe si Fulvio Nobilior levantó en Roma el templo a Hércules Musarum el 179 a. C., año de su censura, o después de la guerra etolia del 187 a. C.; es posible, en cualquier caso, que esta fundación se debiera a la influencia de Ennio. Gracias a Fulvio Nobilior recibió el poeta en el 184 a. C. la ciudadanía romana 30 , de la que se enorgullecería en adelante 31 .
Parece posible que sufriera de gota 32 , aunque no hay que concluir necesariamente que muriera de esta enfermedad 33 . Falleció en el 169 a. C. 34 a los setenta años 35 . Existen varios testimonios que indican que se colocó una estatua suya junto a las de Publio y Lucio Escipión en la tumba de los Escipiones, en la vía Apia 36 .
b) Obras
La obra de Ennio cambió el curso de la literatura latina abriéndole caminos nuevos. En la épica, abandonó el saturnio acomodando el hexámetro griego 37 . En otros géneros adoptó una gran variedad de temas y formas, que se reflejan en sus obras menores: desde las que exhiben sus preocupaciones filosóficas de raíz pitagórica, como Epicarmo o Evémero , hasta otras dominadas por la sátira y, quizá, la parodia (Gastronomía ). Con las Sátiras dispuso de un medio de expresión personal directa en verso sin tener que atenerse a un esquema de contenido demasiado rígido. Desde el punto de vista formal, no fue el hexámetro el único metro que empleó por primera vez en latín: también se sirvió de los versos sotadeos y del dístico elegíaco.
1. Anales 38 . Poema épico en dieciocho libros compuesto en hexámetros dactilicos. Su propósito era narrar toda la historia de Roma, desde la fundación mítica de la ciudad hasta los tiempos del propio Ennio. Para el poeta, Eneas, fugitivo de Troya, fue abuelo, a través de Ilia, de Rómulo y Remo. La materia de la obra parece organizarse en tríadas de libros 39 y, así, los tres primeros tratarían de los comienzos y la época de los reyes; IV-VI se ocuparían del desarrollo de la república hasta la guerra contra Pirro (280-275 a. C.); el libro VII, con un prólogo propio que excusaría al autor de tratar la Primera Guerra Púnica, ya contada por Nevio, abriría la historia del segundo conflicto contra los cartagineses (218-201 a. C.), que se prolongaría a lo largo de los dos siguientes libros; después de una invocación a las Musas, en el libro X empezaría la Guerra Macedónica (200-197 a. C.), que concluiría en XI; el libro XII, muy problemático, se dedicaría a diversas campañas contra Esparta y en Hispania. Los libros XIV-XV coronarían originalmente la obra con la guerra contra Antíoco y, como culmen del poema, la expedición de Fulvio Nobilior a Etolia 40 . Sin embargo, Ennio volvería a la composición de Anales ampliándolos para celebrar la victoria de Cecilio Teucro y su hermano a partir de otro proemio en el libro XVI. Poco queda de los dos últimos libros.
La materia en general se ciñe estrictamente a los intereses directos de Roma y presenta notables diferencias en el tratamiento: de algunos puntos se ocuparía extensamente y a otros apenas se aludiría; más de la mitad del poema, por ejemplo, está dedicado a guerras libradas en tiempos del poeta. Seguramente no se ocupaba más que de pasada de pequeños conflictos y no se detenía generalmente en los grandes desastres de los romanos 41 . El título, Annales , está tomado, naturalmente, de las anotaciones de los pontífices; lo utilizaron otros escritores con posterioridad y está bien atestiguado para Ennio 42 .
Como fuentes históricas se sirvió Ennio de diversas relaciones en griego 43 , de autores romanos como Fabio Píctor 44 y de anotaciones oficiales de magistrados 45 ; refleja asimismo tradiciones casi perdidas que no se pueden identificar con las anteriores 46 . Pero todo este material recibió forma épica asimilando el estilo de Homero 47 , que aportó, entre otros aspectos, las intervenciones de los dioses, los discursos, símiles y descripciones o la división de los acontecimientos por días. En el prólogo del libro I, uno de los pasajes fundamentales y más debatidos de la obra, destaca sobre todo la aparición de Homero 48 , que expone en sueños la doctrina de la transmigración de las almas, de origen pitagórico, y comunica que se ha reencarnado en el propio Ennio 49 . Es curioso que también se invoque la asistencia de las musas 50 , como hizo el poeta griego. Independientemente de la interpretación exacta de estas palabras, se encuentra expuesta en ellas una consagración poética cuyas raíces literarias llegan, a través de Calímaco y su sueño 51 , hasta Hesíodo 52 . Entre otros autores griegos, es posible que se puedan rastrear alusiones a Eurípides, puesto que Ennio había estado escribiendo ya tragedias antes de empezar los Anales , y en menor proporción a Esquilo y a otros 53 .
Existen más influencias en los Anales , principalmente de literatura griega helenística 54 , pero también se encuentran descripciones de la realidad cercanas a la historia 55 , aspectos autobiográficos 56 y otros que se acercan al panegírico 57 . También se apartan decididamente del influjo homérico los prólogos 58 a los libros I, VII y XVI y, por supuesto, la inclusión de personalidades contemporáneas 59 . De escritores romanos solo pudo imitar a Livio Andronico y Nevio 60 : al primero debió quizá el empleo de quamde en los versos 91 y 122 61 y la expresión insece Musa del fragmento I del libro X, variación de Camena insece 62 . Así pues, fue inmensa la labor de Ennio en la asimilación de distintas fuentes.
2. Obra dramática . Compuesta esencialmente por una veintena de tragedias —Aquiles, Áyax, Alcmeón, Alejandro, Andrómaca, Andrómeda, Atamante, Cresfontes, Erecteo, Euménides, El rescate de Héctor, Hécuba, Ifigenia, Medea, Melanipa, Nemea, Fénix, Telamón, Télefo, Tiestes 63 —, se supone, además, que debió de escribir una Alcumena 64 , de la que no quedan vestigios. Consistían todas estas en adaptaciones de originales griegos, fundamentalmente de Eurípides 65 . En algunos casos se pueden comparar el modelo y la recreación latina 66 ; en otros muchos se deduce de los textos restantes. El procedimiento de tomar materia de varios originales y fundirlos en una sola obra —la contaminatio— , atestiguado para las comedias 67 , debió de aplicarse también en el caso de las tragedias 68 . Tanto en este aspecto como en el aumento de partes líricas prosiguió Ennio el desarrollo del teatro helenístico.
La ocasión para la representación de estas piezas podía ser tanto algunos de los festivales que se celebraban periódicamente en honor a ciertos dioses como algún espectáculo excepcional con ocasión, por ejemplo, de un triunfo militar o la conmemoración de la muerte de alguna personalidad 69 . No se sabe hasta cuándo se representarían las obras de Ennio: la última reposición de la que se tiene noticia incontestable es del 54 a. C. 70
Los protagonistas son personajes y héroes destacados de la mitología; muchos pertenecen al ciclo de la guerra de Troya 71 .
Además de las tragedias tomadas de modelos griegos, escribió Ennio «pretextas» 72 de tema romano, contemporáneo además en el caso de Ambracia , que celebraría el triunfo de Fulvio Nobilior. Sabinas trataría, en cambio, de los orígenes míticos de Roma. No consiguió Ennio más que una modesta reputación como escritor de paliatas 73 , de las que han quedado escasísimos restos.
3. Otras obras . Entre el resto de las obras de Ennio se nos han transmitido fragmentos de varios libros de Sátiras 74 , entre los que se aprecian tanto la amalgama de influencias como la diversidad de temas. Destaca entre estas la fábula de la alondra. Los Epigramas se centran en la gloria después de la muerte. El estilo de Escipión revela evidentemente un panegírico; Sotas muestra en el título y el metro la relación con el poeta Sótades. Poco se puede decir de los escasos restos de los Preceptos y, por lo que respecta a Gastronomía , se trataría seguramente de un poema de tradición alejandrina y tono paródico. En Epicarmo se encontraba esencialmente una exposición de doctrinas filosóficas unidas a una interpretación religiosa. A Evémero se le atribuye una interpretación racional de la creencia en los dioses tradicionales.
4. Cronología 75 . En cuanto a la datación de sus obras entre el 204 y 169 a. C., no existen demasiados datos. Sobre su producción dramática, Plauto, por ejemplo, menciona las tragedias de Ennio en Poenulus 76 ; parece ser también que alude a Andrómaca en Báquides 933, que a su vez se podría datar en el 187 a. C., y a su prólogo en el de Anfitrión 41-42 77 . Se sabe, por otra parte, que la representación de Tiestes tuvo lugar en el 169, muy poco antes, por tanto, de la muerte del autor 78 . Lo más probable es que Ennio se ocupara de escribir dramas casi toda su vida, y algo parecido se podría pensar de las Sátiras 79 . Por lo que se refiere a otras obras, se puede inferir que trabajó en Anales después del 184 a. C. —el año que obtuvo la ciudadanía—; según Aulo Gelio 80 , se ocupaba todavía del libro XII en el año 172 a. C. 81 . En cualquier caso, parece razonable pensar que Ennio, que había llegado a Roma ya de mediana edad, habría necesitado acomodarse a las costumbres y usos de los romanos antes de emprender su epopeya y, por tanto, no podría haber empezado esta antes de una fecha relativamente tardía 82 . A su vez, Anales 25 parece indicar que Evémero debió de preceder a estos, como posiblemente también Escipión 83 . Ambracia se habría completado lógicamente poco después del consulado de Fulvio Nobilior y la Gastronomía se tuvo que escribir después de la expedición contra los etolios 84 .
c) La lengua y el estilo de Ennio
La lengua de Ennio, si bien presenta ciertas fluctuaciones propias de un estilo en desarrollo, exhibe también, por lo que podemos constatar, una amplia gama de recursos expresivos que le confieren unas características y un estilo propios. Aspectos de la personalidad literaria de nuestro autor son, por ejemplo, la búsqueda, en diferentes ocasiones, de un tono arcaizante y la multiplicidad de instrumentos formales que emplea 85 .
En cualquier caso, habría que distinguir entre la lengua de Anales y la de las tragedias, que, aunque más elaborada y elevada, no difiere radicalmente de la que podrían emplear los contemporáneos de Ennio en circunstancias de gran formalidad 86 . En su obra épica, en cambio, tiende a utilizar una lengua más elevada y conscientemente literaria que se aparta del estilo más natural de la obra dramática. En Anales es donde se pueden apreciar, efectivamente, la mayor parte de los arcaísmos 87 , mientras que, por otra parte, en los pasajes escritos bajo la influencia de las relaciones de los pontífices el estilo es, de acuerdo con estas, seco y conciso 88 ; véanse, por ejemplo los versos 216 o 290. También en el uso de ciertos pronombres separa el poeta el estilo épico del trágico o, por ejemplo, del de Evémero 89 .
En cuanto al vocabulario, destacan sus innovaciones en la adopción de palabras griegas como Musa, poema o poeta en vez de Camenae, carmen, vates 90 . También dentro de este apartado se constata el uso de términos religiosos 91 y jurídicos tanto en Anales como en Tragedias , que muestran el afán del autor por expresar adecuadamente el patetismo de determinadas escenas. Pero igualmente se hallan en la producción dramática testimonios de la lengua corriente 92 .
Por lo que se refiere a la morfología, sus finales en -ai en las palabras de la primera declinación son la excepción: la terminación normal es, como en latín clásico, -ae . También en las terminaciones de tercera persona plural del perfecto usa preferentemente -erunt por -ere . Algunas particularidades que atrajeron el interés de los gramáticos son el empleo de olle junto a ille o de sus y sum . No parece que haya utilizado las tmesis tan radicales que se le han atribuido 93 , pero sí ciertos grecismos 94 .
Son numerosísimos los recursos literarios a los que acudió Ennio 95 ; entre las figuras fónicas 96 , existen rimas internas 97 y aliteraciones 98 . El símil, la metonimia y la metáfora 99 aparecen, por supuesto, también entre sus versos. De entre sus obras extrajo numerosas sentencias la posteridad, sobre todo las escuelas de retórica 100 .
Fundamental, como ya se ha visto, es la contribución de Ennio a la métrica latina: adoptó el hexámetro 101 y otros versos que, aunque se emplearan con ciertas características especiales en estos primeros estadios, acabarían conformando una parte esencial de la literatura latina.
d) Pervivencia
La fortuna de los textos de Ennio y su influencia en autores posteriores fueron muy variadas: entre los romanos su presencia es constante, a pesar de las diferencias, a veces muy marcadas, en las opiniones que suscita. Para las literaturas de las lenguas occidentales no podía tratarse de un autor especialmente valorado puesto que su obra estaba ya irremisiblemente perdida cuando estas estaban surgiendo. Apenas algunas menciones y los testimonios de algunos grandes autores como Boccacio o Petrarca 102 atestiguan un interés excepcional.
1. Ennio para los romanos 103 . Antes de ver la consideración que tuvo Ennio entre los escritores romanos, hay que aclarar que no todas sus obras alcanzaron la misma estima: como comediógrafo 104 casi no llega a ser reconocido, como demuestran tanto la crítica como las escasas muestras de su arte que han pervivido hasta la actualidad; en cambio, como escritor de tragedias conformaría con Pacuvio y Accio la tríada de los autores más importantes al menos hasta los últimos tiempos de la república. Sobre todo Medea y Andrómaca tienen una influencia duradera y muy profunda tanto en la creación dramática posterior como en la educación retórica de los nuevos escritores hasta la época de Augusto 105 . Aparte de estas, es sin duda Anales la obra más importante para la posteridad.
Para algunos autores como Cicerón o Varrón, Ennio es el mayor de los poetas romanos. Realmente, hasta que apareció la Eneida , cuyo débito con los Anales es manifiesto, fue esta última obra el poema épico nacional de Roma, aunque Virgilio lo desplazó muy rápidamente de la escuela 106 y del gusto del público. Hasta ese momento, la opinión que de las obras de Ennio tuvieron los romanos y el empleo que hicieron de ellas fueron muy diversos: lo conocieron, sin duda, autores antiguos como Plauto 107 , Pacuvio, Terencio 108 , Hostio y Accio 109 ; Lucilio lo parodió, pero también lo apreció extraordinariamente 110 , Lucrecio lo admiró como poeta 111 , diversos filólogos de las dos últimas centurias antes de Jesucristo se ocuparon de él como de un clásico 112 , mientras que analistas e historiadores 113 hasta el propio Livio recibieron su influencia, y no solo desde el punto de vista estilístico 114 .
Especial es el caso de Cicerón, que lo admiraba sinceramente 115 y gracias al cual conocemos una parte nada despreciable de la obra de Ennio: cita los Anales unas cincuenta veces —por lo que parece, apreciaba sobre todo a Ennio como poeta épico 116 — y también con frecuencia las Tragedias , pero conoce bien toda la obra del poeta 117 . También Varrón, sobre todo en La lengua latina transmite una gran cantidad de testimonios sobre Ennio, a quien profesaba igualmente expresa devoción 118 .
Catulo se aparta del estilo de Ennio y de las grandes obras épicas para centrarse en un nuevo estilo de poesía: naturalmente, la valoración que hace de nuestro autor y, sobre todo, de los seguidores de su época sufre un cambio radical 119 . Durante el siglo I a. C. y según crecía la influencia de los neotéricos, se dejaba de estimar a Ennio como representante de un período superado. Todavía, en cambio, Horacio lo apreciaría en general 120 , a pesar de algún detalle en contra.
Virgilio, como señalan una y otra vez Servio, Macrobio y otros, tomó de Ennio expresiones y versos casi íntegros, pero siempre adaptados, variando al menos una palabra; en cuanto al sentido y la ocasión en que lo utiliza, alguna vez traslada sin más el fragmento, otras, lo transforma radicalmente 121 . También transpone escenas enteras 122 .
En cambio, habrá otros escritores que emitirán en general juicios negativos sobre nuestro poeta, como Propercio 123 y Ovidio —Ennius ingenio maximus arte rudis 124 —; este proceso culminará en Séneca 125 , el autor que mayor desdén muestra por la obra de Ennio: «me asombra que hombres eruditísimos y aficionados a Ennio hayan elogiado, como si fueran excelentes, unos versos ridículos» 126 .
Silio Itálico 127 , por el contrario, estimaría tanto la obra como al artista y llegaría a presentarlo como un personaje de sus Púnicas :
Pero vosotras, Calíope, conceded a esta nuestra labor
que sea capaz de trasmitir a lejanas edades las hazañas poco conocidas
de un gran hombre y que consagremos el honor que merece un poeta .
Ennio, de la antigua descendencia del rey Mesapo
se encontraba en primera línea y las orgullosas
galas de la vid 128 latina adornaban su diestra. Lo envió
Calabria, tierra adusta; lo engendró la antigua Rudias ,
ahora el nombre de Rudias se recuerda solo por este vástago .
Este, en vanguardia —como antiguamente el poeta tracio ,
cuando Cícico atormentaba con guerras la adversaria Argo ,
abandonando el plectro, disparó los dardos rodopeos—
había atraído sobre sí las miradas por haber provocado gran carnicería
de hombres y el ardor de su diestra aumentaba con la matanza .
Acude a la carrera Hosto con la esperanza de alcanzar gloria eterna
si pudiera eliminar tan gran deshonra y tira con todas sus fuerzas la lanza .
Sentado en una nube, se rió del esfuerzo de aquel vano intento
Apolo y dejó perderse el dardo lejos contra el viento ,
y además dijo: «Has apuntado demasiado alto, joven, y demasiado
soberbio con esas esperanzas: éste es sagrado, y mis
hermanas Aónides tiene gran cuidado de él y es poeta digno de Apolo .
Será el primero que cante las guerras de Italia con noble verso ,
elevará caudillos hasta el cielo, enseñará al Helicón
a hacerse eco de la música latina y no cederá en honor
o en fama al anciano de Ascra». Así habló Apolo, y a Hosto
le traspasó ambas sienes un dardo vengador .
Quintiliano observaría cierta reserva sobre él, pues afirma: veneremos a Ennio por su antigüedad como a los bosquecillos sagrados, en los que las encinas, grandes y viejas, ya no inspiran tanta belleza cuanto respeto religioso 129 . Ni Persio ni Lucano, a pesar de que este lo imitara en algún pasaje 130 , valoraron mucho a nuestro autor, y menos aún Estacio 131 o Marcial 132 .
Pero durante el siglo II de nuestra era la fascinación por todo lo arcaico llevó a muchos escritores y personas cultas a interesarse por Ennio, como lo atestiguan las numerosísimas alusiones que se hallan, por ejemplo, en Aulo Gelio. A esta misma corriente se adscriben igualmente Apuleyo y Frontón 133 . El mismo emperador Adriano consideraba a Ennio por encima de Virgilio 134 .
Entre los cristianos, Tertuliano lo menciona frecuentemente; posteriormente, Claudiano se compararía con el Ennio que celebró al Africano como perpetuador de la gloria de Estilicón 135 .
De aquí en adelante cada vez son menos los escritores que citan a nuestro autor de primera mano. Entre los que transmiten sus textos, maneja sus obras Servio, pero Macrobio ya depende de otros autores 136 , sobre todo de glosarios y de Gelio, mientras que Nonio no dispone ya de Anales , sino solo de algunas tragedias 137 . Lactancio, naturalmente, debió de tener acceso a sus obras para transcribir Evémero , pero no se sabe si este fue directo o, si no, a través de qué medio 138 . Las últimas muestras de conocimiento directo de Ennio se encuentran en Ausonio, a finales de siglo IV d. C. 139 .
2. Historia del texto . Con toda seguridad no hubo ningún manuscrito de Ennio que alcanzara la Edad Media: las citas, esporádicas, provienen de otros autores.
En el Medievo destaca la alta consideración en la que tenía a nuestro poeta Petrarca 140 . En el siglo XVI empiezan las ediciones de Ennio, en las que se recopilan todas las noticias y textos de nuestro autor que presentan diversos escritores. Robert y Henri Estienne —Stephanus — se ocuparon de todos los antiguos poetas latinos, incluido el nuestro, en un libro aparecido en Ginebra en 1564; Colonna —Columna —, en cambio, se centró en Ennio y produjo una edición excelente, muestra tanto de amplísimos conocimientos como de excepcional juicio; salió a la luz en su ciudad natal, Nápoles, un primer volumen con Anales y obras menores en 1585 y un segundo, al cuidado de su hijo, en 1590 141 . Ya antes se empezaban a editar las obras menores en diversas antologías 142 . Poco después, en 1593, aparece en Amberes el Syntagma tragoediae Latinae del jesuita español Martín del Río, en el que se incluyen, naturalmente, los fragmentos de las tragedias de Ennio 143 . Apenas dos años pasaron y en 1595 Merula —Van Merle— vio aparecer en Leiden su edición de Anales 144 , que durante cierto tiempo se ha visto postergada por los críticos, pero que O. Skutsch ha valorado con toda propiedad. A lo largo de los siglos siguientes recogieron los testimonios de la escena romana Escriverio, con notas de Voss (Leiden, 1620), Bothe —Ennio aparece en el V tomo de su edición de drama romano (Leipzig, 1823)— y Ribbeck en la primera de sus tres ediciones (Leipzig, 1852 —las tragedias en el volumen I—): las otras dos, en la misma ciudad, datan de 1871 145 y 1897. A principios del siglo XIX Spangenberg reeditó los Anales de Merula, pero con diversas modificaciones; a mediados de este siglo pertenecen las dissertationes de Ilberg y Hug, ambas de Bonn, 1852, sobre los libros I y VII-IX respectivamente de los Anales .
Mención aparte merece la primera de las ediciones de Vahlen (Leipzig, 1854): dedicada exclusivamente a Ennio, comprende todo lo que queda de la obra de nuestro autor. Tras casi cincuenta años, en 1903, vio la luz la segunda edición, completamente renovada, que aún hoy, más de un siglo después, sigue siendo insustituible y una referencia constante en los estudios ennianos. Entre estos dos libros aparecieron la recopilación de todos los fragmentos de Ennio a cargo de Ludwig Müller (San Petersburgo, 1884) 146 , los Fragmenta poetarum Romanorum de Bährens 147 (Leipzig, 1886) y, ya a final de siglo, el primer volumen de Epos de Pascoli, que recoge Anales (Livorno, 1897), y la edición con amplia anotación de los Anales debida a Valmaggi 148 .
Durante el siglo xx aparecieron también los Anales de Steuart 149 y los Remains of Old Latin de Warmington en la colección Loeb (Londres, 1935 150 ): el primer volumen corresponde a Ennio y Cecilio y en él, como es costumbre en esta obra, los fragmentos están insertos en los textos que los han trasmitido y se acompañan de una traducción inglesa.
Se limita a la obra dramática la edición de Klotz, Seel y Voit (Múnich, 1953), que abarca toda la poesía dramática romana que ha quedado en estado fragmentario. Heurgon (París, 1958-1960) se ciñó a una selección de Anales en dos volúmenes, con traducción y anotaciones muy académicas. Tampoco se ocupó más que de la épica Frassinetti (Génova, 1975), con edición y traducción.
De 1969 data The tragedies of Ennius de Jocelyn, libro ya clásico, que consiste básicamente en una edición de los fragmentos correspondientes acompañados de un magnífico comentario. Es una de las obras imprescindibles sobre Ennio. Algo posterior es The Annals of Q. Ennius de O. Skutsch 151 , libro admirable que reúne una edición completa de Anales y un comentario monumental. Al igual que el de Jocelyn, se ha convertido en obra de referencia.
Traglia presentó en 1979 152 un primer volumen de Poeti latini arcaici , en el que se incluye Ennio; además de la nota crítica previa cuenta el libro con texto latino y traducción italiana anotados. En 1993 publicó Courtney su Fragmentary Latin Poets , cuyos comentarios constituyen una valiosa aportación a la comprensión de la obra menor de Ennio.
A finales del siglo xx y principios del XXI han ido apareciendo los Annali de Flores y otros colaboradores, que constan de edición, traducción italiana y comentario en volumen aparte.
3. Ennio en España 153 . El conocimiento de los textos de Ennio en España ha sido muy escaso por su misma naturaleza fragmentaria: no parece que autor alguno haya tomado citas directamente de las ediciones de sus obras; las menciones se basan en noticias extractadas de los autores que trasmiten pasajes de nuestro escritor, mientras que las raras traducciones se deben fundamentalmente a versiones de las obras en las que se insertan las palabras del poeta. Las razones por las que se alude a Ennio son muy diversas 154 ; por una parte, ha llegado hasta la modernidad su fama como innovador de la literatura latina, predecesor de Virgilio 155 y autor venerable, al que profesaban admiración los mismos romanos; por otra, los ejemplos espigados por los gramáticos latinos siguen sirviendo a preceptistas y filólogos, que los reproducen y, en algún caso, los traducen.
En la Edad Media, Alfonso X en la cuarta parte de la General Estoria (c. 1280 156 ) trasmite las noticias de San Jerónimo sobre Ennio 157 ; posteriormente lo cita el marqués de Santillana como gran poeta en su Carta Prohemio al Condestable Don Pedro de Portugal . Juan de Mena (1411-1456) en Laberinto de Fortuna o Las trescientas lo admite entre los mayores poetas en la estrofa 123. En 1494 se publicó en Zaragoza una traducción anónima de De claris mulieribus de Boccaccio —De las mujeres ilustres en romance — en el que figura un gran extracto del Evémero enniano con diversas consideraciones 158 .
Antonio de Nebrija, mientras tanto, iniciaría las menciones a las obras de Ennio por sus peculiaridades gramaticales tanto en su Traducción de Introductiones Latinae de 1481 como en el Vocabulario español-latino de 1495 y en la Gramática Castellana de 1492: en los tres presenta como ejemplo de onomatopeya el verso 451 de Anales . Importancia mucho mayor tendría en el Universal vocabulario en latín y en romance de Alfonso de Palencia 159 , en el que figuran numerosas referencias a Ennio procedentes de obras de gramáticos 160 , sobre todo de las excerptas de Festo obra de Paulo 161 y, en menor medida, de Nonio.
Entre los testimonios más importantes de interés por nuestro poeta figura el de Antonio Agustín (1517-1586) que en sus Misceláneas filológicas (Veterum scriptorum fragmenta ) 162 ha dejado manuscrita una colección de fragmentos de Ennio acompañados por breves noticias de su procedencia en ciertos casos, lecturas divergentes y estudio métrico.
Dentro del siglo XVI mencionan a Ennio Fray Antonio de Guevara en el prólogo de Menosprecio de corte y alabanza de aldea , el doctor Huarte de San Juan en Examen de ingenios para las ciencias 163 , Jerónimo de Lomas Cantoral en el prólogo de sus obras 164 , y en 1585, en el Canto de Calíope del sexto libro de La Galatea , Cervantes, que lo nombra entre los más excelsos poetas de la Antigüedad:
Mi nombre es Calíope; mi oficio y condición es favorecer y ayudar a los divinos espíritus cuyo loable ejercicio es ocuparse en la maravillosa y jamás como debe ser alabada ciencia de la Poesía: yo soy la que hizo cobrar eterna fama al antiguo ciego natural de Esmima, por él solamente famosa: la que hará vivir el mantuano Títiro por todos los siglos venideros, hasta que el tiempo se acabe; y la que hace que se tengan en cuenta, desde la pasada hasta la edad presente, los escritos tan ásperos como discretos del antiquísimo Enio 165 .
También lo citan Alonso de Valdés en 1591, en un prólogo a las Diversas rimas de Vicente Espinel 166 , Alonso López Pinciano en Philosophía Antigua Poética (1596) 167 y Lope de Vega en Roma abrasada 168 y en Laurel de Apolo 169 .
Pocos años más tarde, en 1602, Luis Alfonso de Carvallo en Cisne de Apolo cita a Ennio como ejemplo tanto de la honra que puede ofrecer el ejercicio de la poesía como de particularidades de estilo 170 . Entre otros autores que mencionan a nuestro poeta por esta época, destacan Juan de la Cueva en su Ejemplar poético , Rodrigo Caro en Días geniales 171 y Tirso de Molina en Los cigarrales de Toledo 172 . Influjo más profundo tiene Ennio en las Cartas filológicas de Francisco Cascales 173 (Murcia, 1634); aparece, en efecto, una mención al poeta de Rudias en la dedicatoria 174 , pero también en otras partes de la obra y en otros libros 175 .
Durante el siglo XVIII continuarían las citas de Ennio como paradigma de los más grandes literatos y, sobre todo, continuaría la reproducción de sus textos como ilustración de diversas figuras poéticas: así hace Samaniego en su Versión parafrástica del «Arte poética» de Horacio 176 , Leandro Fernández de Moratín 177 , Gregorio Mayans y Siscar en su Retórica (Anales 451) 178 o Luzán en La poética (1737) 179 .
Por otra parte, aparecen algunas versiones de autores que citan a Ennio; entre estas, los Oficios y Diálogos de Cicerón de Francisco Támara 180 (Valencia, 1774), que traduce en verso castellano varios pasajes de Ennio. No es el único caso que se publica en este siglo: en El Censor 181 (Madrid, 1786) figura Tragedias 343—y en los Oficios de Cicerón, obra de Manuel Valbuena (Madrid, 1788), otros varios versos.
En cuanto a los estudios, hay que señalar el Ennio de Balcells 182 , que constituye una meritoria presentación del poeta y su obra según las ediciones más prestigiosas del momento, con selección de fragmentos y su correspondiente traducción. Incorpora asimismo datos sobre las obras que faltan en otros estudios con mayores pretensiones. Tampoco ha habido muchas ediciones o traducciones de Ennio en España. En 1984 publicó Segura Moreno en Alma Mater la obra completa de Ennio con texto latino y traducción española 183 y en 2000 apareció el útil estudio de Masiá sobre varias tragedias de Ennio, con recopilación de fuentes y comentarios.
e) Nota sobre la presente edición
Para la presente traducción no he tomado un solo texto como base, sino tres: Skutsch para Anales , Jocelyn para Tragedias y Vahlen para el resto de las obras. Las dos primeras, como se puede observar, son parciales, la única edición completa es la tercera. El motivo para esta elección es que, aunque la espléndida segunda edición de Vahlen cubre toda la obra de Ennio y sigue siendo en gran parte irreemplazable —y, por tanto, se ha tenido en cuenta siempre—, las de Skutsch y Jocelyn, más modernas y con excelentes comentarios incorporan, además de la impresionante labor de sus autores y de la recopilación de materiales que ya efectuaron Vahlen y otros, buena parte de la crítica y la investigación del siglo xx.
Para evitar dificultades con el uso de tres ediciones, que no son siempre equivalentes, se han incorporado referencias internas sistemáticas y unas tablas de concordancias entre una edición y otra. Así, en las dos primeras partes de esta traducción, a la numeración de los versos de Skutsch (Anales ) y Jocelyn (Tragedias ) le siguen la correspondiente de Vahlen, entre paréntesis y con la inicial V; en Tragedias , además, he añadido la numeración de la tercera edición de Ribbeck —con R —. Aquellos fragmentos que Jocelyn decidió no editar, pero aparecen en Vahlen se reúnen en el apartado Fragmentos excluidos . El volumen acaba con concordancias entre la segunda edición de Vahlen y las de Skutsch y Jocelyn.
La traducción de cada uno de los fragmentos está enmarcada en el texto en el que se ha trasmitido, que, a su vez, se distingue del de Ennio por el cuerpo de la letra. Los autores en los que se insertan los versos ennianos proporcionan muchas veces noticias preciosas sobre el autor y la obra a la que pertenecen y en innumerables ocasiones ofrecen en sus propias palabras datos fundamentales para situar el texto. El procedimiento, por tanto, de presentar tanto la parte de Ennio como la del escritor que lo ha citado —al estilo de la edición de Warmington, por ejemplo— aporta una información valiosísima para comprender y localizar los fragmentos. Aunque he acudido con cierta frecuencia a traducciones anteriores para comprobar las propias, todas las versiones, de cualquier autor y cualquier obra, que aparecen en este libro son originales. Si bien no parece estrictamente necesario en una traducción y sin pretensión ninguna de exhaustividad, he añadido notas sobre métrica en Tragedias y Otras obras 184 .
En cuanto al sistema para citar textos, he seguido básicamente el de las ediciones originales 185 : téngase en cuenta que las citas de Nonio, aunque se basan en la edición de Lindsay (Teubner), se refieren a la paginación de Mercier; para los gramáticos se emplean el número de volumen y de página de Keil, aunque, en el caso de Carisio se han añadido los números de página de Barwick (Teubner); en cuanto a Festo —y Paulo— se cita siempre la edición de Lindsay (Teubner) por el número de página y de línea. Para Servio he manejado la edición de Thilo-Hagen; para Macrobio, la de Willis (Teubner); por lo que se refiere a Lucilio, aparecen tanto el número de verso de Marx como el de Krenkel.
En general me he atenido rigurosamente a las ediciones indicadas y he traducido los textos que se presentan en ellas. He optado por no alterar la atribución a una obra u otra que hubieran realizado Skutsch, Jocelyn o Vahlen, según el caso; esto no quiere decir, naturalmente, que no sea ésta frecuentemente materia muy dudosa, según se refleja en las notas correspondientes. En cambio, sí me he apartado del texto en unas pocas ocasiones que se detallan a continuación:
Anales
| 25 (28V) | saevo Junius : suo codd.: damnauit Skutsch : sos Némethy et Havet . |
| 58 (52V) | nunc sancta Stephanus et Columna : †saneneta† Skutsch . |
| 74 (79V) | In monte Vahlen : In †monte Skutsch | se devovet atque B: sedet atque Skutsch . |
| 81 (86V) | pictis codd. : pictos F. Brown, A. Cameron . |
| 99 (104V) | 〈Te Mauors, te〉 om. codd.: add. Skutsch . |
| 200 (202V) | uietae Scaliger : †uia Skutsch . |
| 208 (215V) | cum Ciceroni tribuit Skutsch . |
| 209 (216V) | quisquam erat Ciceroni tribuit Skutsch . |
| 313 (313V) | reddidit e summo regno ut famul infimus esset Vahlen : reddidit tsummo regno famul †ut †optimus esset notauit Skutsch . |
| 321 (324V) | debil Lipsius : †debilo Skutsch . |
| 393 (403V) | galea Bergk : galeae mss . |
| 588 (577V) | populea fruns Vahlen et edd. plerique : frun Skutsch . |
| 605 (599V) | quem non virtutis egentem Vahlen et edd. plerique : (quem) non virtutis egentem Skutsch . |
| Fragmentos de obras desconocidas que podrían pertenecer a Anales | |
| 1 (Scen . 424V) | ni1 morares? accipe Vahlen : †illi morare sed accipite Skutsch . |
| Tragedias | |
| 5 (4V) | nam consiliis ius Timpanaro : †nam consilius† Jocelyn . |
| 102 (103V) | tabetne Lipsius; numeros ed. pr. : †quid fit seditio tabesne an numeros† augificat †suos† Jocelyn . |
| 110 (104V) | conatu trahens Lipsius : †conatur trabem† Jocelyn . |
| 113 (115V) | squamae scabrent Mercerus : †quam excrabent† Jocelyn . |
| 116 (116V) | feram codd. : †feram† Jocelyn . |
| 153 (158V) | vi summa Delrius et Mercerus : †ei summa† Jocelyn . |
| 175 (206V) | vide hunc meae in quem Mercerus : †vide hinc meae inquam† Jocelyn . |
| 204 (225V) | delinquis Stephanus : †delinquas† Jocelyn . |
| 238 (256V) | exanimata eliminas Mercerus : exanimatam eliminat Jocelyn : exanimata elimina codd . |
| 244 (279V) | Mede] †mede † Jocelyn | Colchis Lipsius : cordis codd . |
| 248 (289V) | certatio hic est nulla Passeratius, cf. Terentius, Hecyra 650 : †certo hic est nulla† Jocelyn . |
| 254 (300V) | animatum addecet L. Carrio : animatum adiecit codd.: damnavit Jocelyn . |
| 255 (301V) | innoxium stare Bentley et Bücheler coll. Cic. Luc. 45, 137 : innoxium vocare codd.: damnavit Jocelyn . |
| 257 (303V) | aliae codd. : †aliae† Jocelyn . |
| 259 (298V) | 〈mente〉 post stultus est qui cupida add. Vahlen : †stultus est qui cupida† Jocelyn . |
| 260 (304V) | crede te Haupt : credere codd. : tum tu iste credere damnavit Jocelyn . |
| 274 (326V) | gratia ecstet Ribbeck . g. adsit uel astet Bücheler : g. ea est libri : †gratia ea est † Jocelyn . |
| 281 (330V) | cedo et caveo cum vestitus def. Vahlen, pàg. 181: damnavit Jocelyn . |
| 286 (338V) | illam mihi codd .: †illam mihi† Jocelyn . |
| 353 (389V) | locavit Ribbeck : locavi codd . |
| 359 (Var. 57V) | haec propter codd. : †haec propter† Jocelyn . |
| 360 (Var. 58V) | qua codd .: †qua † Jocelyn . |
| 364 (150V) | quia Ribbeck . quid codd . |
| 371 (419V) | e spe q. i. successit Ribbeck spe q. i. succenset codd. et Vahlen : †spe † q. i. succenset Jocelyn . |
| 372 (421V) | faxis musset Ribbeck (iam antea facimus musset Turnebi codex ): †facimus et † Jocelyn . |
| 388 (228V) | antistat loco: Vahlen : antestat: loco Jocelyn . |
| 2 | des codd. : des 〈des〉 codd. recc . |
| 17 | alterius abligurris cum Courtney : cum alterius abligurias Leidensis . |
| 18 | ill’ tristist] ille tristis est codd . |
| 61 | si Usener : qui codd . |
| 64 | nisi codd. : nisi si add. Vahlen . |
| Gastronomía | |
| 36 | Ambraciai Salmasius : ambraciae finis codd . |
En cuanto a los autores modernos, cito, en general por apellido y año de publicación, salvo en las ediciones básicas —Vahlen, Skutsch, Jocelyn, Warmington—, en los que omito este último dato: el lector en estos casos ha de entender que se trata de VAHLEN (1903); SKUTSCH (1986); JOCELYN (1969); WARMINGTON (1956). He procurado no utilizar abreviaturas ni en los títulos de las obras, ni en las publicaciones ni en los nombres de autores; obsérvense tan solo GL = H. KEIL , Grammatici latini , VIII vols., Leipzig, 1855-1880; RE = A . Pauly - G. WISSOWA , Real-Encyclopädie der classischen Altertumswissenschaft , Stuttgart, 1893 - 1972.
Para concluir, deseo expresar mi sincero agradecimiento a Nieves García Cantos y a Ana Pérez Vega por la ayuda que me han prestado.
BIBLIOGRAFÍA
Aunque no tanto como la de otros autores clásicos, la bibliografía sobre Ennio es bastante amplia: además de los medios usuales y de las ediciones de SKUTSCH y JOCELYN para las obras antiguas —este último, por ejemplo, reúne toda lo esencial del siglo XIX —, trata de los estudios publicados en el siglo xx SUERBAUM (2003), que presenta, además de una recopilación de todas las publicaciones sobre Ennio en el siglo pasado, ordenadas cronológicamente y acompañadas de un pequeño resumen de cada una, una clasificación por pasajes, obras y temas de los que trata. Solo sobre tragedias y pretextas véase también MANUWALD (2001a), págs. 112-158. Por otra parte, las obras que aparecen en el siguiente listado no constituyen más que una pequeña selección:
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1 Esta presentación se basa fundamentalmente en las introducciones de VAHLEN , JOCELYN y SKUTSCH y en los artículos de JOCELYN (1972a), en ANRW y SUERBAUM en Der neue Pauly , reproducido en SUERBAUM (2003), págs. 273-280; cf. también SUERBAUM (2002), con ricas indicaciones bibliográficas, y CLASSEN (1992). En español, véase VON ALBRECHT (1997), págs. 142-157, y, sobre la vida y las tragedias de Ennio, la introducción de MASIÁ (2000), págs. 4-21. Sobre citas y abreviaturas, véase la pág. 44.
2 Sobre la transcripción al castellano del nombre del poeta, habría que reconocer en primer lugar que no les falta razón a los que escriben «Enio» —por ejemplo, Estefanía y Pociña en la traducción de VON ALBRECHT (1997)—; sin embargo, es mucho más habitual en español escribir «Ennio» y no parece razonable, al menos por el momento, apartarse de esta costumbre.
3 FRONTÓN , Carta a Marco Aurelio ‘de eloquentia’ I 2 (pág. 133 VAN DEN HOUT ).
4 Además de frases como Anales 156, como cita SUERBAUM , es constante en todos la obra el orgullo y la exaltación de las virtudes que habían llevado al nacimiento y expansión de Roma.
5 CLASSEN (1992).
6 MARTINA (1979); BADIAN (1972); véase otra visión de un Ennio más independiente en GOLDBERG (1989).
7 WÜLFING -VON MARTITZ (1972), aunque no siempre se le considera tan dependiente del helenismo literario, cf. GOLDBERG (1995), pág. 91. Sobre los antecedentes helenísticos del culto y de la aparición de Homero en Ennio, cf. BRINK (1972).
8 Obsérvese, por ejemplo, cómo cita los textos de Tragedias 74-94.
9 Véanse las innumerables veces que Servio cita a Ennio en sus comentarios de Virgilio.
10 E.g. MARIOTTI (1991), pág. 65 ss.; GOLDBERG (1995).
11 La mayor parte de los datos sobre su vida que trasmiten los autores antiguos proceden en última instancia de su propia obra y las reunió VARRÓN en su De poetis . También sobre la vida del poeta véase BADIAN (1972).
12 El praenomen Quinto no lo tomó, como más de una vez se ha dicho, al hacerse romano, sino que probablemente fue una adaptación del original mesapio, cf. BADIAN (1972), pág. 183 ss.; UNTERMANN (1972), pág. 207; SKUTSCH , pág. 1.
13 CICERÓN , Bruto 72; AULO GELIO , Noches áticas XVII 21, 43.
14 Cf. Anales 525; CICERÓN , Arquias 22; SILIO ITÁLICO , Púnicas XII 396-397. Carece de verosimilitud la afirmación de SAN JERÓNIMO en su Crónica de que nació el 240 en Tarento (PL XXW 491-492). Rudias estaba en las cercanías de la actual Lecce; antiguamente pertenecía al país de los mesapios.
15 HORACIO , Odas IV 8, 20.
16 Es osco el nombre de su sobrino Pacuvio y quizá también Ennio, cf. SKUTSCH , pág. 1, n. 3.
17 AULO GELIO , Noches áticas XVII 17, 1; véase Fragmentos que podrían pertenecer a «Anales» , I.
18 SUETONIO , Gramáticos y rétores I 1 lo llama semigraecus ; FESTO , 374, 8-9, «griego».
19 Anales 524.
20 Como centurión según SILIO ITÁLICO , Púnicas 395. Sobre las operaciones militares en Cerdeña cf. LIVIO , XXIII 40 ss.
21 CORNELIO NEPOTE , Catón 1, 4; Sobre los varones ilustres 47, 1; también SAN JERÓNIMO (véase nota siguiente)
22 SAN JERÓNIMO , Crónica , año de Abraham 1777 (PL XXVII 491-492); sobre su pobreza cf. CICERÓN , Sobre la vejez XIV; sobre el Aventino como residencia de escritores y actores, véase FESTO , 446, 26-448, 4. Sin embargo, no faltaban vecinos ilustres, como Servio Sulpicio Galba, pretor en el 187 a. C. (CICERÓN , Académicos II 51).
23 SUETONIO , Gramáticos y rétores I 2.
24 PLINIO , Historia Natural XXXV 19; según otra tradición fue su nieto, cf. SAN JERÓNIMO , Crónica , año de Abraham 1864 (PL XXVII 509-510).
25 SAN JERÓNIMO , Crónica , año de Abraham 1838 (PL XXVII 499-500).
26 Además de Escipión , cf. también Epigramas 19-24. La anécdota que narra CICERÓN , Sobre el orador II 276, a propósito de Escipión Nasica —y que se ha pretendido remontar a Sátiras , cf. SKUTSCH (1990)— da a entender que existía esta relación con la familia:
«Como aquello que se cuenta de Nasica, que, una vez que se llegó a casa del poeta Ennio, preguntó por él desde la puerta y, aunque una esclava le respondió que Ennio no estaba en casa, se dio cuenta de que se lo había dicho por orden de su amo y que él, en realidad, estaba dentro; al cabo de pocos días, cuando Ennio se había llegado a casa de Nasica y estaba buscándolo a las puertas de su domicilio, grita el propio Nasica que no se encuentra en casa; entonces Ennio dijo:
—¿Cómo? ¿No es tu voz la que estoy oyendo? Y Nasica replicó:
—¡Qué poca vergüenza tienes! Cuando yo te andaba buscando, creí a tu esclava cuando me decía que no estabas en casa, ¿y tú ahora no me crees a mí en persona?».
Tras la reconciliación de Fulvio Nobilior con Emilio Lépido, del partido de los Escipiones (libro XVI, fragmento VIII), pudo volver Ennio a celebrar a estos últimos y a sus partidarios (libro XIV, fragmento X).
27 En un momento estuvieron unidos por su enfrentamiento con el partido de los Escipiones.
28 CICERÓN , Arquias 27; Tusculanas I 3; SÍMACO , Cartas I 20, 2; Sobre los varones ilustres 52, 3. Catón criticó acerbamente que Nobilior llevara a Ennio; véase, por ejemplo, el texto de Tusculanas .
29 De todas formas, véase sobre la consideración misma de Ennio como poeta cliens y, sobre todo, el hecho de que estas circunstancias se reflejen en su obra, GOLDBERG (1995), págs. 114 ss.
30 Según CICERÓN , Bruto 79, fue de manos de su hijo Quinto, pero cf. BADIAN (1972), págs. 183-185, que no da valor alguno a este testimonio. Otras noticias sobre la ciudadanía de Ennio en CICERÓN , Arquias XXII.
31 Anales 525.
32 Sátiras 64; véase la afición al vino que le atribuye HORACIO , Epístolas I 19, 7-8.
33 SAN JERÓNIMO , Crónica , año de Abraham 1849 (= 168 a. C.; PL XXVII 505-506), cf. SUERBAUM (1968), págs. 233-236.
34 Es erróneo el testimonio de PROPERCIO , III 3, 8, cf. Anales libro XV, fragmento X.
35 CICERÓN , Sobre la vejez XIV.
36 CICERÓN , Arguias 22; LIVIO , XXXVIII 56, 4; OVIDIO , Arte de amar III 409-410; sobre el resto de los testimonios y su valor véase SKUTSCH , pág. 2. SAN JERÓNIMO , Crónica , año de Abraham 1852 (PL XXVII 505-506) informa de que, según algunos, trasladaron sus restos hasta Rudias.
37 Cf. Anales 206-207.
38 Véase un resumen del contenido al principio de cada libro.
39 La división en libros se remonta en este caso al autor, cf. JOCELYN (1972a), pág. 1010; SKUTSCH , págs. 5-6.
40 PLINIO , Historia Natural VII 101. Cf. fragmento VI de Anales , libro XVI.
41 CICERÓN , De imperio Gn. Pompei 25; cf. JOCELYN (1972a), pág. 1006.
42 SKUTSCH , pág. 7.
43 Posiblemente, por ejemplo, los detalles de los versos 483-486, cf. SKUTSCH , pág. 7.
44 Así lo indican las semejanzas de los fragmentos XXVII, XLI y XLIII del libro I con DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma I 58, 5 y I 79, 6-7, o el fragmento III del libro V con PLUTARCO , Numa X 11, y el XVI del VII con POLIBIO , II 29, 9, aunque no acepte Ennio la inclusión de los reyes de Alba entre Ennio y Rómulo y transmita más noticias sobre Camilo. Es más dudosa la identificación de otros escritores, cf. SKUTSCH , pág. 7.
45 A los Annales maximi recuerdan, por ejemplo, la trasmisión del imperium de los versos 72-91 así como 295 y 452, las noticias del eclipse de 153, de la ejecución de la vestal del 158, de ceremonias religiosas (240-241) o del establecimiento de colonias (128-129). Véase JOCELYN (1972a), págs. 1008-1009.
46 La devotio de Decio Mus en Áusculo (fragmento XII del libro VI), por ejemplo, o la toma del Capitolio (XIV del libro VII), cf. SKUTSCH , pág. 7.
47 Imitaciones de Homero en JOCELYN (1972a), pág. 1014 y AICHER (1989): bibliografía en pág. 228, n. 3; los alejandrinos en págs. 227-228 n. 2.
48 Anales vv. 2-11, fragmentos II-IX.
49 Sobre la materia de la que trataría Homero; cf. TIMPANARO (1991), 27; F. GIANCOTTI (1959), Il preludio di Lucrezio , Mesina-Florencia, págs. 275-277; REGGIANI (1979), págs. 16 ss.
50 Anales 1.
51 Calímaco narra en los Aitia que soñó que se encontraba en el Helicón con las Musas y que estas lo instruían acerca de diversas materias.
52 HESÍODO , Teogonía 22-34; Los trabajos y los días 662.
53 Cf. SKUTSCH , págs. 7-8
54 Aunque no, por ejemplo, en la concepción general de la obra, puesto que no se conoce ningún poema anterior que trate la historia total de un pueblo.
55 Como las descripciones de batallas y maniobras militares; véanse, entre otras muchas, Anales 161, 170, 217-219.
56 Se ha insistido mucho en este punto a propósito de Anales , vv. 268-286.
57 E.g. Anales 304-308; Fragmentos que podrían pertenecer a Anales 3-8.
58 Sobre estos véase REGGIANI (1979).
59 JOCELYN (1972a), pág. 1017; BADIÁN (1972); GOLDBERG (1995).
60 Mucho menos clara: es posible que Ennio tomara de Nevio la historia de Dido (SKUTSCH , pág. 8).
61 LIVIO ANDRONICO , Odusia 19.
62 LIVIO ANDRONICO , Odusia 1.
63 Véase una pequeña introducción a las tragedias al comienzo de cada una. Sobre los títulos, cf. JOCELYN , págs. 58-63.
64 Por PLAUTO , Rudens 86, cf. SKUTSCH (1968), págs. 177-181.
65 Téngase en cuenta, en cualquier caso, que la tragedia griega y la romana, como el resto de los géneros dramáticos, diferían bastante en la manera de representarse —y la estructura misma del teatro— en la importancia del coro, la proporción de las partes con acompañamiento musical e incluso la consideración social de autores y actores, cf. JOCELYN , págs. 29-43; sobre las diferencias en la métrica, véase concretamente 33-36. Sobre la forma de adaptar de los autores latinos, cf. JOCELYN (1972a), págs. 1003-1005; LENNARTZ (1994), contiene especulaciones sobre este mismo tema a propósito de testimonios como el de CICERÓN , Académicos I 10, donde aclara que Ennio, al igual que otros escritores antiguos, trasmitía de los poetas griegos non verba, sed vim .
66 Los más llamativos probablemente son Hécuba 172-174 y Medea 208-216.
67 TERENCIO , Andria 15-21.
68 Porque, además, tragedia y comedia no estaban tan diferenciadas en Roma como en Grecia, ni en métrica (JOCELYN , pág. 36) ni en vocabulario (ibídem, pág. 38-39) ni siquiera en la actitud del público.
69 Sobre estos aspectos del teatro griego original y su adaptación al latín, cf. JOCELYN , págs. 3-28.
70 CICERÓN , Cartas a Ático IV 15, 6 (JOCELYN , pág. 47 n. 6).
71 Y no por casualidad, puesto que muchas familias aristocráticas romanas pretendían descender de héroes troyanos compañeros de Eneas, de la misma manera que los gobernantes griegos gustaban de remontar sus linajes a grandes personajes míticos e incluso a dioses (JOCELYN , págs. 11-12). Sobre el ciclo troyano, cf. MASIÁ (2000).
72 F. SKUTSCH , en RE 2589-2628; MANUWALD (2001).
73 Comedias basadas en modelos griegos; sobre las diferencias entre los originales y las adaptaciones latinas, cf. e. g. JOCELYN (1972a), págs. 1000-1001. Véase, por otra parte, el canon de comediógrafos que elaboró Volcacio Sedígito y que aparece en AULO GELIO , Noches Áticas XV 24: solo figura Ennio en último lugar después de Cecilio, Plauto, Nevio, Licinio, Atilio, Terencio, Turpilio, Trábea y Luscio, y únicamente por su antigüedad. Cf. en general PRINZEN (1998), págs. 10-20.
74 Véase la introducción correspondiente, pág. 499.
75 JOCELYN (1972a), págs. 997-998; COURTNEY (1993), pág. 4.
76 Versos 1-11, cf. Tragedias , fragmento I.
77 SKUTSCH (1968), págs. 174-175.
78 CICERÓN , Bruto 78.
79 SKUTSCH , pág. 3, deduce de la anécdota de Escipión Nasica —cónsul en el 191 a. C.— y Ennio (CICERÓN , Sobre el orador II 276) que ésta se debió escribir en los últimos años de la vida del poeta; todavía con más razón si, en vez del padre, se tratara del hijo. Si el verso 1 de Fragmentos que podrían pertenecer a Anales perteneció en realidad a Sátiras , se podrían datar estas en el 177 a. C.
80 AULO GELIO , Noches Áticas XVII 21, 43, pero véase la crítica de SKUTSCH , págs. 4-5 sobre esta datación.
81 Este último dato y, sobre todo, el número del libro son muy dudosos, cf. SUERBAUM (1968), págs. 115-120 y 133 ss.
82 Cf. SKUTSCH , pág. 4. También habla de Cetego —libro IX, fragmento VI— de tal forma que induce a creer que escribía una generación entera después de su consulado, el 204 a. C.
83 Cf. SKUTSCH , pág. 3, y el fragmento I de Escipión (VALERIO MÁXIMO , VIII 14, 1), que no hubiera escrito así si ya se hubiera ocupado de Anales . Además, es probable que la idea de que Ennio lo acompañara en el 189 a. C. para celebrar sus gestas le viniera a Fulvio Nobilior por Escipión .
84 Porque Ennio añade precisiones geográficas que no están en su modelo y que difícilmente pudo conocer antes de viajar a Etolia, cf. SKUTSCH (1968), págs. 38-39; MARIOTTI (1991), págs. 17 ss. Las peculiaridades métricas —véase la introducción a Gastronomía — han servido para que se vea el poema como predecesor de Anales (TIMPANARO , confirmado por MARIOTTI [1991], pág. 20 ss.).
85 En general sobre la lengua de Ennio véase UNTERMANN (1972), y pág. 212, n. 1.
86 JOCELYN (1972a), pág. 1002.
87 Sobre el vocabulario de Anales véase JOCELYN (1972a), pág. 1018-1019, y n. 326 específicamente sobre los arcaísmos.
88 JOCELYN (1972a), pág. 1009.
89 El caso más llamativo es is, ea, id , que aparece rarísima vez en Anales y casi solo en nominativo, cf. MIKALSON (1976).
90 Son muchas tanto en el campo del léxico como en la estructura de sus obras, cf. SKUTSCH , pág. 144.
91 SKUTSCH , pág. 6, cita a este respecto SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida I 373 y Anales 290, 304-305, 324 y 329. También Anales 153 utiliza términos muy parecidos a la tabula pontificum . Cf. también JOCELYN , pág. 39.
92 CICERÓN , El orador 109, 183-184.
93 Espurios V y VI.
94 Como los finales homéricos en Anales 120 o expresiones como dia dearum (19) y vicit Olympia (523); sobre estas y otras particularidades en Anales cf. SKUTSCH , págs. 66-67. También son dignos de mención los compuestos formados por el poeta por analogía con el griego: altivolans, omnipotens, suaviloquens , etc.
95 JOCELYN , pág. 39.
96 Bibliografía en FACCHTNI TOSI (1983).
97 Listadas en JOCELYN , pág. 174.
98 Obsérvense, entre muchos otros, Anales 104 o Tragedias 115.
99 Objeto de las parodias de PLAUTO .
100 Retórica a Herenio IV 4, 7; PRINZEN (1998), págs. 437-447.
101 Sobre la prosodia y la métrica heroica de Ennio cf. HELLEGOUARC ’H (1982); JOCELYN (1972a), pág. 1018; SKUTSCH , págs. 46-61; en el caso del hexámetro son llamativas la preponderancia de la cesura pentemímera o la predilección por palabras de dos o tres sílabas al final de verso, que tendrían amplia continuación posterior.
102 Cf. SUERBAUM (1972); se trata del África . Sobre otras posibles influencias en la literatura italiana, cf. LA PENNA (2004).
103 Sobre la estima de los antiguos por Ennio véase en general VAHLEN , XIX-CXXXI; SKUTSCH , págs. 10-46; también las noticias que reúne GIGANTE (1994), pero sobre todo PRINZEN (1998) —cf. la reseña a este de TIMPANARO (2002) en Gnomon , 74, págs. 673-681—.
104 Cf. pág. 19 y n. 73.
105 A estas y a otras piezas ennianas se pueden remontar muchos motivos que afloran después en poetas como Catulo, Virgilio y Ovidio. Este último compone, precisamente, una Medea , mientras que Vario escribe un Tiestes .
106 SUETONIO , Gramáticos y rétores 16, 3.
107 Naturalmente, alude a él y no se puede excluir de estas menciones la parodia, pero no emite ningún juicio directo. Las imitaciones se centran en las tragedias; es mucho más dudoso que llegara a mencionar Anales , cf. PRINZEN (1998), págs. 21-27 y 96-97.
108 Sobre este y la figura de Ennio como comediógrafo, cf. PRINZEN (1998), págs. 14-17.
109 Que alude a Anales 620.
110 Cf. 342-343M, MARX , pág. 100, y SKUTSCH , pág. 11, PRINZEN (1998), págs. 98-124. Es probable que Lucilio fuera el primero en llamar a Ennio alter Homerus , «segundo Homero» —HORACIO , Cartas II 1, 50; una expresión que se convertiría en un tópico, cf. DAVIS (1987)—; no es seguro que la intención fuera irónica. Sobre el tratamiento de Ennio en la sátira véase además CONNORS (2005).
111 Obsérvese, por ejemplo, el fragmento IV del libro I de Anales , pero existen muchos más lugares que muestran semejanzas y préstamos, cf. SKUTSCH , pág. 12, también PRINZEN (1998), págs. 132-148 y HARRISON (2002) sobre el influjo de Ennio en el prólogo del De rerum natura .
112 Así Quinto Vargunteyo o Marco Pompilio Andronico (SUETONIO , Gramáticos y rétores II 4; VIII 2), pero también otros, cf. SKUTSCH , págs. 8-9.
113 Como Celio Antípatro, cf. FRONTÓN , Carta a Marco Aurelio IV 3, 2, pág. 56 VAN DEN HOUT —studiose aemulatus ; «lo imitó con empeño»—; PRINZEN (1998), págs. 302 ss.
114 SKUTSCH , págs. 22-24, también PRINZEN (1998), págs. 316-322.
115 SKUTSCH , pág. 26; PRINZEN (1998), págs. 161-185.
116 Cf. De optimo genere oratorum II y PRINZEN (1998), pág. 38.
117 PRINZEN (1998), págs. 161-185.
118 LEHMANN (1997); PRINZEN (1998), págs. 149-160.
119 PRINZEN (1998), págs. 186-205; sobre el poema I de Catulo, cf. A. PÉREZ VEGA - A. RAMÍREZ DE VERGER (2005), Catulo. Poemas , Huelva, págs. 473-475.
120 Véase, entre otros, la influencia sobre Horacio de Anales 302, 476, 494-495; en Sátiras I 10, 54 nos informa de que Lucilio se burlaba de ciertos versos de Ennio. Pero véase su propio aprecio en Odas IV 8, 13 ss.; Arte poética 56, su uso del fragmento XIII del libro VII o su aparente aceptación de la opinión de los críticos en Epístolas II 1, 50 —a pesar de Epístolas I 19, 6—, cf. SKUTSCH , págs. 14-15, PRINZEN (1998), págs. 245-256 para el resto de los testimonios, y HILLS (2001), sobre la influencia del libro XVI de Anales sobre el IV de las Odas horacianas (véanse, por ejemplo, Anales 420 y HORACIO , Odas IV 7, 9-12; 403 y IV 1, 1-2, etc.).
121 Cf. VIRGILIO , Eneida VII 520 y Anales 144; VIRGILIO , Eneida IV 440 y Anales 502; de toda la influencia sobre Virgilio, cf. SKUTSCH , págs. 13-14.
122 Cf. los fragmentos XXII y XXIII-XXIV del libro I, el XI del II, el VII del III; los versos 463-467 o los fragmentos IV-V del libro XV. Véase también en SKUTSCH , pág. 13-14, la anécdota siguiente, seguramente falsa: «Una vez que Virgilio se encontraba leyendo a Ennio, y uno le había preguntado qué estaba haciendo, le respondió: ‘busco oro entre el estiércol’» (CASIODORO , Institutiones I 1, 8); cf. igualmente PRINZEN (1998), págs. 215-244.
123 IV 1, 61: «Ciña Ennio sus palabras con desabrida corona» —hirsuta … corona —; parece más respetuoso en III 3, 5-6 —«donde antes bebió sediento el padre Ennio» (la fuente de la poesía épica)—, cf. MILLER (1983), PRINZEN (1998), págs. 257-269.
124 Tristia II 424: «Ennio, excelso en talento, falto de arte»; cf. también II 259 —nihil est hirsutius illis (Anales ) es probablemente reflejo de Propercio— y Amores I 15, 19. No obstante, son numerosas las veces que Ovidio imita a Ennio, cf. PRINZEN (1998), pág. 270 n. 2; TODINI (1983) —sobre todo a propósito de Anales 8-10, 6-7 y 11 y OVIDIO , Metamorfosis , XV 385 ss.—, y, por ejemplo, Anales 1 y 582.
125 AULO GELIO , Noches Áticas XII 2, 3-14.
126 A propósito de Anales 305-308, cf. AULO GELIO , Noches Áticas XII 2, 4; véase también 11.
127 XII 390-414; cf. A. VON ALBRECHT (1964), Silius Italicus , Amsterdam, págs. 164 ss.; BETTINI (1979), págs. 143-171.
128 La vara propia de los centuriones.
129 Instituciones oratorias X 1, 88.
130 SKUTSCH , págs. 16-17; TIMPANARO (1994), págs. 331-344.
131 Silvas II 7, 75.
132 V 10, 7; XI 90, 5.
133 Sobre el alto aprecio que tienen en general todos estos escritores sobre Ennio cf. SKUTSCH , págs. 29-31.
134 Historia Augusta, Adriano 16, 6.
135 De consulatu Stilichonis —carmina maiora c . XXIII—, libro III, prefacio vv. 1 -24.
136 SKUTSCH , pág. 10, sobre su manera de citar cf. págs. 31-34; JOCELYN (1964) y (1965).
137 JOCELYN , pág. 56; SKUTSCH , págs. 38-40; véanse también aquí un análisis de la forma de citar de otros gramáticos y comentaristas: Varrón en págs. 34-35; Festo, es decir, Verrio Flaco, en 35-38; Servio, 40-42; Carisio y Diomedes, 42; Prisciano, 42-44, y San Isidoro, en página 44.
138 PRINZEN (1998), págs. 423 ss.; sobre los primeros autores cristianos, cf. también UGENTI (1994).
139 No en glosas interlineales al texto de Orosio, pero es materia incierta, cf. SKUTSCH , pág. 10.
140 Cf. SUERBAUM (1972).
141 Se reimprimió en Nápoles en 1599 y, más tarde, a cargo de Hessel en Ámsterdam, en 1707 acrecentado con aportaciones tomadas de Merula, Del Río y otros filólogos.
142 Cf. VALMAGGI (1970), págs. IX-X.
143 Se reimprimió en París en 1619-1620. En el primero de los tres volúmenes de los que consta la obra figuran los autores conocidos únicamente por fragmentos con la edición de los mismos y un comentario; los otros dos tomos están dedicados a Séneca. Sobre esta edición véase MARTOS (2006).
144 Tras la recopilación de todas las noticias antiguas sobre Ennio y su obra, presenta el texto en cuarenta y una páginas y un copiosísimo comentario de casi seiscientas.
145 Es esta la que, reeditada en Hildesheim en 1962, he empleado en la redacción de este libro.
146 Que volvió a aparecer mutatis perpaucis a cargo de Postgate en Londres en 1894.
147 En la que incluyó los fragmentos no dramáticos.
148 Turín (1900); he manejado la reedición de 1970.
149 Cambridge (1925); véase la tajante opinión de SKUTSCH , pág. XII.
150 Con una segunda edición en 1956 y numerosas reimpresiones: la que he utilizado, por ejemplo, es de 1988.
151 Aparecido en 1985; hubo en seguida otra reedición corregida en 1986.
152 UTET; hay al menos una ristampa de 1996, que es la que he usado.
153 El presente apartado se basa completamente en MARTOS (2007), que, a su vez se fundamenta en parte en el clásico M. MENÉNDEZ PELAYO (1953), Bibliografía hispano-latina clásica , Madrid, vol. III, págs. 320-329, y CAMPA (1980), completados y ampliados con información extraída de Real Academia Española —www.rae.es —, Banco de datos. Corpus diacrónico del español (CORDE), y Biblioteca virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com ).
154 CAMPA (1980), pág. 144, clasifica las citas de Ennio en la preceptiva literaria de los siglos XVI y XVII en cuatro grupos: «Ennio promulgador de sentencias; parangón poético; precursor del teatro; y Ennio y la dignidad de la poesía».
155 Véase, por ejemplo, más adelante la cita de Samaniego y, aunque no se refiere a la literatura española, G. HIGHET (1978), The Classical Tradition = La tradición clásica , [trad. A. Alatorre], 2 vols., México, vol. I, págs. 252 y 389 n. 80.
156 Fol. 257r . Ed. PEDRO SÁNCHEZ -PRIETO BORJA (2002), Alcalá de Henares, Universidad de Alcalá (CORDE).
157 Cf. notas 14 y 22.
158 Evémero 64-82 y ss.
159 Sevilla, 1490. El texto utilizado es de G. LOZANO LÓPEZ , Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1992 (CORDE). La Real Academia Española ya había publicado una edición facsímil en dos volúmenes en Madrid en 1967; útil instrumento para manejar la obra es J. M. HILL (1957), «Universal vocabulario» de Alfonso de Palencia: registro de sus voces internas , Madrid, Real Academia Española. Una introducción a la vida y obra del autor se puede encontrar en el prólogo a la edición de B. TATE , J. LAWRENCE (1998), Alfonso de Palencia, Gesta Hispaniensia ex annalibus suorum dierum collecta , 2 vols., Madrid, Real Academia de la Historia, vol. I, págs. XXXV-LV; sobre el Universal vocabulario , cf. H.-J. NIEDEREHE (1986), «Das Universal Vocabulario des Alfonso de Palencia (1490) un seine Quelle», en A. QUILIS , H.-J. NIEDEREHE (dirs.), The History of Linguistics in Spain , Ámsterdam, págs. 39-54.
160 Paso por alto la cuestión de las fuentes por las que los conoce Palencia y, en definitiva, si leyó las obras clásicas directamente o por medio de otras; véase NIEDEREHE (1986).
161 Son más de cincuenta las veces que Palencia cita a Ennio.
162 7902, págs. 477-539, de la Biblioteca Nacional, ya citado por MENÉNDEZ PELAYO , aunque con signatura antigua. Sobre este manuscrito véase J. C. MIRALLES MALDONADO (1994), Los fragmentos de Lucilio en la ‘edición’ inédita de Antonio Agustín: estudio y comentario , tesis doct., Universidad de Murcia. En su redacción colaboraron con Agustín otros humanistas, especialmente Gabriele Faerno, que se ocupó de la métrica.
163 Capítulo XIII a propósito de Fabio Máximo y Anales 363. La obra se publicó en Baeza, 1575; cf. J. HUARTE DE SAN JUAN (1977), Examen de ingenios para las ciencias , ed. E. TORRE , Madrid, Editora Nacional, pág. 17.
164 De 1578, cf. CAMPA (1980), pág. 148 y n. 20.
165 Reflejo de la opinión de OVIDIO , Tristia II 424.
166 VICENTE ESPINEL (1980), Diversas Rimas , ed. A. NAVARRO GONZÁLEZ y P. GONZÁLEZ VELASCO , Salamanca, págs. 48-51; cita a Ennio en págs. 49 y 50.
167 A. CARBALLO PICAZO (1953), Madrid, CSIC, I 228; III 196.
168 Acto II, vv. 436-437.
169 C. A. DE LA BARRERA Y LEIRADO (1815-1872), Catálogo bibliográfico y biográfico del teatro antiguo español: desde sus orígenes hasta mediados del Siglo XVIII , Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999 (= Madrid, Tamesis Book Limited, 1968, edición facsímil de: Madrid, Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, 1860).
170 LUIS ALFONSO DE CARVALLO , Cisne de Apolo , ed. A. PORQUERAS MAYO (1958), 2 vols., Madrid, CSIC, vol. I, pág. 56, líneas 1-4; vol. II, pág. 140, líneas 1-5 (Anales 451); vol. II, pág. 201, línea 10 (Fragmentos que podrían pertenecer a Anales 19).
171 Cf. J.-P. ETIENVRE (1978), Rodrigo Caro. Días geniales o lúdricos , 2 vols., Madrid, Espasa Calpe, Clásicos Castellanos, vol. II, pág. 71; cf. Anales 309.
172 En el «Cigarral primero»; cf. TIRSO DE MOLINA (1996), Cigarrales de Toledo , ed. L. VÁZQUEZ FERNÁNDEZ , Madrid, pág. 229; lo cita como ejemplo de dramaturgo griego (!).
173 Edición de J. GARCÍA SORIANO (1961, 1952, 1954 [= 1930-1941]), Francisco Cascales. Cartas filológicas , 3 vols., Madrid, Espasa-Calpe, Clásicos Castellanos; véase asimismo S. I. RAMOS MALDONADO (2004), Francisco Cascales: Epigramas. Paráfrasis a la «Poética» de Horacio. Observaciones nuevas sobre gramática. Florilegio de versificación , Madrid, Akal, Clásicos Latinos Renacentistas, págs. 9-25 y 85-87.
174 Tragedias 349 en vol. I págs. 6-7 de GARCÍA SORIANO .
175 Florilegio de versificación 25, pág. 221 RAMOS MALDONADO (Anales 330) y 47, pág. 228 RAMOS MALDONADO .
176 II 17-21.
177 En Orígenes del teatro español , reproducido de la edición de París, 1834.
178 Libro III, cap. V «De los tropos», 79.
179 Refiriéndose a HORACIO , Sátiras I 10, 54; cf. Poética , libro I «Del origen, progresos y esencia de la poesía», capítulo II «Del origen y progresos de la poesía».
180 Cf. MENÉNDEZ PELAYO (1953), vol. III, págs. 322-325, en las que recogen todos los textos traducidos; en la página 24 figuran, además, unos «metros de Ennio».
181 De autor anónimo; MENÉNDEZ PELAYO (1953), pág. 326 anota: «¿Cañuelo, Pereira?».
182 J. BALCELLS PINTO (1914), Ennio. Estudio sobre la poesía latina clásica , Barcelona.
183 Para un juicio sobre este libro véanse FLORES (2000), pág. 25, y sobre todo SUERBAUM (2003), pág. 150.
184 En realidad me limito a señalar el metro original cuando está razonablemente claro; lógicamente he omitido los hexámetros de Anales .
185 Véanse las colecciones de textos utilizadas en SKUTSCH , págs. 68-69 o JOCELYN , págs. 429-432.
ANALES
LIBRO I
Tras la invocación ritual a las Musas (I) se cuenta que Homero se le había aparecido en sueños a Ennio (II-V), le había comunicado su sabiduría y le había hecho saber que su alma había pasado a un pavo real (VI-X). Anuncio de la gloria del poeta (XI). Caída de Troya, huida de Anquises y Eneas advertidos por Venus hacia Italia (XII-XXI). Llegada de Eneas al Lacio, invocación al Tíber: expone su linaje y se alía con el rey de Alba (XXII-XXVIII). Sueño profético de la vestal Ilia, hija de Eneas (XXIX). Asamblea de los dioses, que deliberan sobre Ilia y su descendencia (XXX-XXXIV). La vestal concibe gemelos y sufre el castigo correspondiente, dirige una súplica a Venus y se casa con el dios río Anio (XXXV-XXXIX). Los hijos de Ilia son arrojados al Tíber; una loba les da de mamar y finalmente los recoge y cría Fáustulo (XL-XLIV). Rómulo y Remo crecen y acaban enfrentándose por fundar una ciudad: Rómulo mata a Remo y da nombre a Roma (XLV-L). Reinado de Rómulo: rapto de las sabinas, unión de romanos y sabinos y muerte de Rómulo (LI-LXII).
I
1 (1V) VARRÓN , La lengua latina VII 20 (también Agricultura I 1, 4 1 ; SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida XI 660)
Hablaré en este libro de las palabras usadas por los poetas, en primer lugar para referirse a los lugares […] [La lengua latina VII 5] Es de Ennio [La lengua latina VII 19; y sigue Tragedias , v. 364] […]:
Musas que golpeáis con los pies el gran Olimpo 2 .
Los griegos llaman al cielo «Olimpo»; a un monte de Macedonia lo llaman así todos los hombres; de aquí, según creo, viene sobre todo que a las Musas se las llame «Olimpíadas».
II
2 (5V) FRONTÓN , Carta a Marco Aurelio IV 12, 4 (pág. 66 VAN DEN HOUT ; también Marco Aurelio a Frontón I 4, 6, pág. 7; Frontón a M. Aurelio I 5, 5, pág. 9).
Si alguna vez, como dice el poeta, te veo en sueños
vencido por un sueño suave y apacible 3 .
no hay vez que no te cubra de abrazos y besos; entonces, según el tema de cada sueño, o bien lloro sin parar o me invade una gran alegría y contento. Esta es una prueba poética y soñolienta de mi amor tomada de los Anales .
III
3 (6V) CICERÓN , Académicos primeros II 51 (cf., además, ibídem 88; Sobre la república VI 10; FRONTÓN , Cartas a Marco Aurelio sobre la elocuencia II 11, pág. 141)
En cambio, cuando lo soñó, lo contó [Ennio] así:
Me pareció que estaba allí presente el poeta Homero 4
y el mismo en Epicarmo [v. 45].
IV
[Este fragmento reproduce sin duda algunas palabras de Ennio 5 , pero insertas en el poema de LUCRECIO , La naturaleza I 120-126.]
[120] Aunque también que existen las mansiones del Aqueronte
lo expone Ennio narrándolo en versos eternos,
hasta donde no alcanzan nuestras almas ni nuestros cuerpos,
sino una especie de sombras 6 asombrosamente pálidas.
Recuerda que una imagen del siempre floreciente Homero
[125] surgida de allí empezó a derramar saladas lágrimas
y a explicar la realidad con sus palabras 7 .
V
4 (8V) CICERÓN , Académicos primeros II 88 (DONATO , Comentario a Terencio, Eunuco 560)
A no ser que pensemos que, sólo porque lo hubiera soñado, Ennio no oyó todo aquello de
¡Oh piadoso corazón… 8 !
como si lo oyera durante la vigilia.
VI
5 (69V) FESTO , 354, 35-356, 1 (y PAULO , 355, 11)
Remanant vale por «vuelven a llenar» (replent 9 ); así, en el libro primero de Ennio:
Faltan, vuelven a llenar cauces y llanuras.
VII
6-7 (13-14V) VARRÓN , La lengua latina V 60 (en estilo indirecto) Con toda razón dice Pacuvio «el éter une el alma» [93 RIBBECK ] y Ennio, que la tierra recoge el cuerpo que produjo ella misma y no pierde ni lo más mínimo.
Ibídem V 111
Por la misma acción de embutir (fartura ) se llamaron así los embutidos (farcimina ) de entrañas, y de ahí el farticulum; si se trata de una tripa rellena (fartum ) delgadísima, se denominan hila por aquel hilo que decía Ennio:
Y no pierde ni lo más mínimo (hilum ).
Ibídem IX 54
La palabra «nada» (nihilum ) aparece en caso recto en este pasaje:
recoge lo que produjo ella misma y no (neque ) pierde ni lo más mínimo (hilum ).
que equivale a que no pierde nada.
[Texto original reconstruido:]
Y la tierra todo cuerpo
que produjo ella misma lo recoge y no pierde ni lo más mínimo 10 .
VIII
8-10 (10-12V) VARRÓN , La lengua latina V 59 (también DIOMEDES , GL I 383, 5 11 ; PRISCIANO , GL II 401, 3)
Estos dos, cielo y tierra, son como alma y cuerpo. La tierra es lo húmedo y frío, o, como dice Ennio,
suele parir huevos el linaje adornado con plumas,
no alma; [y] después les viene a los polluelos de parte de los dioses la propia alma,
o, según Zenón de Cicio, la semilla de los seres vivos es fuego y este es alma y mente.
IX
11 (15V) CARISIO , GL I 98, 4 (124 BARWICK ) (también DONATO , Comentario a Terencio, Andria 429; a Adelfos 106; a Formión 74)
Se puede decir pavos y pavo —«pavo real»—; así, Ennio escribe:
Recuerdo haberme convertido en pavo real (pavom ) 12 ,
Persio, en cambio, pavo .
X
SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida VI 748
Una vez que «completaron el círculo durante» mil «años», cumplieron el tiempo establecido por el transcurso de los años. Son palabras de Ennio 13 .
XI
12-13 (3-4V) Autor incierto en GL IV 23, 11
En el género neutro, en los casos anteriormente mencionados [nominativo, acusativo, vocativo ], sin vacilación alguna es breve la última sílaba en los nombres griegos y latinos […] Añadamos también ejemplos de un nombre griego; Ennio, en el libro primero de los Anales , escribe:
Por extensas naciones nuestros argumentos y poemas (poemata )
serán reconocidos 14 .
XII
14 (17V) PRISCIANO , GL II 97
Veterrimus («viejísimo») deriva del positivo veter («viejo»), según demuestra la autoridad de Capro y el uso de autores antiquísimos; así, dice Ennio:
Cuando sucumbió el viejo (ueter ) Príamo bajo el Marte pelasgo 15 .
XIII
15-16 (18-19V) PROBO , Comentario a Virgilio, Bucólica VI 31 pág. 336 (también Escolios de Verona a VIRGILIO , Eneida II 687 16 )
La razón por la que representa allí [Eneida VI 724] a Anquises exponiendo lo mismo que aquí el dios Sileno es que el poeta Ennio afirma que Anquises tuvo el don de la profecía y por eso tuvo algo de inspiración divina:
Y el sabio Anquises 17 , al que Venus, hermosa entre las diosas,
le concedió el don de vaticinar y tener un corazón profétizo 18 .
XIV
17 (20V) FESTO , 218, 6
Que los antiguos utilizaban orare («suplicar») en lugar de agere («tratar») lo atestiguan […] También Ennio, cuando en el primer libro de los Anales dice:
Pero haz 19 lo que tu padre está tratando (orat ) contigo entre súplicas 20 .
XV
18 (21V) SERVIO (auct .), Comentario a Virgilio, Geórgicas IV 59
Nare («nadar») se utiliza por volare («volar»), como Ennio en el libro primero:
Rápida, cruzó volando (transnavit ) las ligeras brisas de la oscuridad 21 .
Sin embargo, el sentido propio de la palabra conviene más a los seres que nadan que a los que vuelan.
XVI
19 (22V) FESTO , 386, 32 (también lo trasmite sin variación PAULO , 387, 11)
Los antiguos decían sos en vez de eos —«ellos»—, como Ennio en el libro primero:
Quedó en pie a continuación frente a ellos (sos ) la divina entre las diosas 22 .
y en el libro tercero… [III, fr. IV, v. 141]; en el séptimo… [VII, v. 230]; en el undécimo… [XI, v. 357].
XVII
20 (23V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 11
Existe un lugar al que los griegos dan el nombre de Hesperia [Eneida I 530; III 163]. Ennio en el primer libro escribe:
existe un lugar que los mortales nombraban Hesperia 23 .
XVIII
21 (25V) VARRÓN , La lengua latina V 42 (cf. FESTO , 430, 30)
Nos han trasmitido que el monte Capitolio se llamaba antes «Saturnio» y de éste, por extensión, se denominó a la tierra «Saturnia», tal como la llama Ennio. Se ha escrito que hubo en esta una antigua ciudadela «Saturnia».
Tierra Saturnia 24 .
XIX
22 (24V) VARRÓN , La lengua latina VII 28 (CICERÓN , Tusculanas 127 25 ; de donde también JERÓNIMO , Cartas VIII 1)
Que cascum significa «viejo» (vetus ) lo da a entender Ennio, puesto que dice:
La cual poseyeron unos pueblos antiguos (casci ), los primitivos latinos 26 .
XX
23-24 (26-27V) NONIO , 197, 2 (y CARISIO , GL I 72, 13 [91 BARWICK 27 ])
Caelum («cielo») es neutro, pero… lo emplea como masculino Lucrecio 28 …; también Varrón… cuando designa a un dios, no a una parte del universo… Ennio… [v. 519] y:
Para Saturno,
al que engendró el Cielo (Caelus ) 29 .
XXI
25 (28V) NONIO , 216, 33
Obsidio 30 es femenino, pero neutro en Ennio:
Con cruel asedio (obsidio ) lo oprimía el gran Titán 31 .
XXII
26 (54V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 12
«Y tú, padre Tíber, con tu sagrada corriente» [VIRGILIO , Eneida VIII 72], Ennio en el libro primero:
Y a ti, padre Tíber, con tu sagrada corriente 32 .
XXIII
27 (29V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 9
«Hace girar sobre sus hombros el eje del cielo cuajado de ardientes estrellas» [VIRGILIO , Eneida IV 482]; Ennio en el libro primero,
El que da vueltas al cielo cuajado de resplandecientes estrellas 33 .
en el tercero… [v. 145], en el décimo… [v. 348],
XXIV
28-29 (30-3IV) SERVIO (auct .), Comentario a Virgilio, Geórgicas III 35 34 :
Asáraco fue el abuelo de Anquises; así Ennio:
De Asáraco nació el excelente Capis y este al piadoso
Anquises engendra 35 .
XXV
30 (34V) PRISCIANO , GL II 337, 26
También decían Laurentis en lugar de Laurens , así Ennio en los Anales :
A estos hombres los acogió una vez la tierra de Laurento (Laurentis ) 36 .
XXVI
31 (33V) ATILIO FORTUNACIANO , GL VI 284, 20
El verso más largo tiene diecisiete sílabas; el más corto, doce, como aquel de Ennio 37 :
A aquél le respondió el rey de Alba Longa 38 .
XXVII
32 (32V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 13
«Recibe mi promesa de lealtad y ofréceme la tuya; ambos tenemos el pecho esforzado en el combate» [VIRGILIO , Eneida VIII 150-151]; Ennio en el libro primero:
Recibe mi promesa de lealtad y ofréceme la tuya y establece una alianza bien sólida 39 .
XXVIII
33 (102V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 14
«Y lo más oscuro de la noche cubría la luna con una densa nube» [VIRGILIO , Eneida III 587]; Ennio en el libro primero:
Mientras lo más oscuro de la noche cubría la luz del cielo 40 .
XXIX
34-50 (35-5IV) CICERÓN , Sobre la adivinación I 40-41
En Ennio cuenta aquella famosa vestal 41 :
[34] Y la anciana, pronta, le llevó una luz con sus miembros temblorosos.
Entonces ella, tras despertar aterrorizada de su sueño, recuerda llorando lo siguiente:
«Hija de Eurídice, a la que amó nuestro padre,
en este momento le faltan a mi cuerpo entero las fuerzas y la vida misma,
pues me pareció que un hermoso hombre, en medio de una floreciente sauceda
y una ribera, en unos parajes desconocidos, me raptaba. Y así, sola,
[40] a continuación, hermana mía, me parecía que vagaba errante
y, lenta, ni podía seguir tus pasos ni buscarte
ni alcanzarte en mi alma: ninguna senda daba seguridad a mi pie.
A continuación me pareció que nuestro padre me animaba con su voz
con estas palabras: “Hija mía, primero has de sobrellevar
calamidades; después se volverá a enderezar tu destino por [45] medio de un río.”
Tras decir esto, hermana, de repente se alejó nuestro padre
y no se dejó ver aquel que deseaba con toda mi alma,
por más que, llorando, extendiera mucho las manos hacia las azules regiones
del cielo y lo llamara con voz suplicante.
En ese momento me abandonó el sueño dejándome con el [50] corazón angustiado».
XXX
51 (60V) TERTULIANO , Contra los valentinianos 7, pág. 183, 14 (también Escolios de Verona a Virgilio, Eneida X 10)
Ennio habló simplemente de
Grandes salones 42 del cielo 43 .
por ser un lugar elevado, o bien porque había leído en Homero —como por ejemplo en Ilíada I 575, 584— que Júpiter celebraba allí banquetes.
XXXI
52 (61V) SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida X 5
«Toman asiento en los palacios abiertos por ambos lados (bipatentibus )»; dijo bipatentibus de acuerdo con su naturaleza, puesto que el cielo está abierto a oriente y occidente. Es una expresión de Ennio tomada de las puertas que tienen abiertas las dos partes, por lo que antes interpretamos
abiertos por ambos lados 44
como algo que no está cerrado.
XXXII
53 (64V) SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida IV 576 —también GL IV 394, 1 (DONATO ); I V 563, 20 (Explicaciones al arte de Donato ); V 291, 17 (POMPEYO ); VI 450, 20 (SACERDOTE ) 45 —
«Te seguimos a ti, sagrado (sancte ) entre los dioses (deorum ), quienquiera que seas»; hay que puntuar después de sancte o bien tras sancte deorum , tal como dijo Ennio:
Respondió la Saturnia Juno, sagrada entre las diosas.
XXXIII
54-55 (65-66V) VARRÓN , La lengua latina VII 6 (cf. también OVIDIO , Metamorfosis XIV 814; Fastos II 487 46 )
Trataré en este libro las palabras que han utilizado los poetas (VII 5)… Empezaré por aquí:
Será el único al que tú alzarás a los azulados recintos (templa )
del cielo 47 .
Templum se emplea de tres formas.
XXXIV
56 (58V) SERVIO (auct .), Comentario a Virgilio, Eneida III 333
Reddita («devuelta») hay que entenderlo como data («dada») a la manera de los antiguos, puesto que el sufijo re es superfluo. Ennio en los Anales dice:
En cuanto a Ilia, entregada (reddita ) en matrimonio 48 .
XXXV
57 (59V) NONIO , 306, 26
Facessere vale por facere («hacer, cumplir»). Ennio en el libro primero de los Anales :
En cuanto hubo hablado así, cumplen sus palabras los guardias 49 .
XXXVI
58-59 (52-53V) NONIO , 378, 18
Parumper significa «rápida» (cito ) y «velozmente» (velociter ) 50 , así Virgilio en el libro VI [v. 382]… Ennio en el libro I de los Anales :
Ahora a ti, sagrada Venus, te suplico, a ti, progenitora de nuestro padre,
que, desde el cielo, dirijas un instante (parumper ) tu vista hacia mí, madre 51 .
y el mismo en el mismo libro… (fr. XLIII).
XXXVII
60 (55V) CARISIO , I 90 (115 BARWICK )
Los gramáticos no quieren que se diga neptis («nieta») e invocan a Ennio, puesto que habló este así [también Explicaciones del arte de Donato, GL IV 563; NONIO , 215, 6; FESTO , 364, 4 y 462, 16; PRISCIANO , GL II 253]:
Ilia, nieta (nepos ) de un dios, qué calamidades soportaste 52 .
XXXVIII
61-62 (56-57V) SERVIO (auct .), Comentario a Virgilio, Eneida IX 653
Cetera , es decir, ceterum —«por lo demás»—; es el uso que aparece en Ennio:
por lo demás, de los que pariste
no te preocupes 53 .
XXXIX
PORFIRIÓN , Comentario a Horacio, Odas I 2, 18
Ilia, según Ennio, después de ser arrojada al río Tíber por orden de Amulio, rey de los albanos, se unió en matrimonio con el Anio en Antemnas. Sin embargo, este [scil . Horacio] habla como si se hubiera casado con el Tíber 54 .
XL
63-64 (67V) FRONTÓN , Carta sobre los discursos 11, pág. 158 VAN DEN HOUT (también CICERÓN , El orador 161 55 )
El río Tíber es señor y soberano de todas las aguas que corren alrededor. Y así, dice Ennio:
Tras asentarse el río […] que es el príncipe de todos
[el cual bajo los apriscos] 56 .
XLI
65 (68V) SERVIO (auct .), Comentario a Virgilio, Eneida II 355 (también FESTO , 364, 4; QUINTILIANO , Instituciones oratorias I 6, 12; FESTO , 136, 15; PAULO , 6, 8; 53, 3)
Entre los antiguos «lobo» (lupus ) era nombre epiceno, y así Ennio:
Una loba (lupus femina ) recién parida, de repente…
XLII
VIRGILIO , Eneida VIII 630-634:
«Había representado también que una loba en la verde cueva de Marte
se había tendido recién parida: que los niños gemelos alrededor
de sus ubres pendientes jugaban y que mamaban de ella como de una madre
sin temor; que ella, torciendo el curvo cuello,
los acariciaba a los dos alternativamente y modelaba sus cuerpos con la lengua.
y SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida VIII 631:
Este pasaje es de Ennio en su totalidad.
XXIII
66-68 (70-72V) NONIO , 378, 21 [después del fragmento XXXVI continúa:]
Y el mismo en el mismo lugar 57 :
En ese momento los contempla la loba y los mira a todos.
A continuación, después de tardar cierto tiempo (parumper ) en atravesar la llanura a paso rápido,
se introduce en el bosque 58 .
XLIV
PSEUDO AURELIO VÍCTOR , Origen del pueblo romano 20, 3
Entonces aquellos a los que se les había ordenado arrojaron al Tíber, que por aquel entonces se hallaba convertido en una laguna a causa de grandes lluvias, a los niños depositados en una canastilla al pie del Palatino. Un porquero de aquella zona llamado Fáustulo, que había estado acechando mientras los abandonaban, vio que, al retirarse el río, la canastilla en la que estaban los niños había quedado detenida en una higuera y que una loba que había aparecido de repente, alertada por el llanto de los niños, los estuvo limpiando primero a lametones y después les había alcanzado sus mamas para aliviar sus ubres; entonces bajó y los recogió y se los entregó a su mujer, Acca Larencia, para que los alimentara, tal como escriben Ennio en el libro primero y César en el libro segundo 59 .
XXV
69-70 (73-74V) NONIO , 134, 11
Licitan es «combatir», «pelear»; así Ennio:
una parte alegremente se arrojan
piedras, compiten (licitantur ) entre ellos 60 .
XLVI
71 (75V) FESTO , 340, 22
Ratus sum significa «pensé» (putavi ), pero en los demás casos ratus y ratum se utilizan con el significado de «firme», «seguro» (firmus, certus ); Ennio:
Se les mata. Cuando Rómulo, triunfante (ratus ), se apodera del botín 61 .
XLVII
72-91 (77-96V) CICERÓN , Sobre la adivinación I 105-108 (también, a partir de praepetibus; AULO GELIO , Noches áticas VII 6, 9 62 )
Decían que las ceremonias se habían creado sabiamente con arreglo a la opinión de hombres incultos; pero sucedió muy de otra manera, puesto que no pudo caber ni entre aquellos pastores que dirigía Rómulo ni siquiera en el mismo Rómulo esta habilidad de maquinar apariencias de ceremonias para engañar al pueblo […] y aquel oficio augural de Rómulo fue propio de pastores, no de ciudadanos, y no se creó con arreglo a la opinión de hombre incultos, sino que lo tomaron de personas entendidas y así se lo trasmitieron a sus descendientes. Por tanto, Rómulo, augur 63 , tal como narra Ennio, junto con su hermano, también augur 64 ,
[72] procurando con gran cuidado y ávidos además por
reinar, se entregan ambos al mismo tiempo al auspicio y al augurio.
[En el monte] Remo se encomienda al auspicio y observa
[75] solo el ave propicia. En cambio el bello Rómulo busca
en el alto Aventino, observa el linaje de los que vuelan a lo alto 65 .
Competían por llamar a la ciudad Roma o Rémora.
A todos los hombres les inquietaba cuál de los dos sería el jefe.
Permanecen a la espera como cuando, en el momento que el cónsul se dispone a dar la
[80] señal 66 , todos observan expectantes las barreras de las cuadras
por ver con qué rapidez lanza los carros a través de las salidas decoradas 67 .
Así permanece a la espera el pueblo y en sus rostros reflejaba su temor por saber
a cuál de los dos le proporcionarían los acontecimientos la victoria del gran reino.
Entretanto, el brillante Sol se retiró a lo profundo de la noche.
Desde allí, llevada por sus rayos, brotó la resplandeciente luz [85]
y al mismo tiempo, favorable, desde lo alto, la más bella
de las aves apareció volando a la izquierda. A la vez, sale el dorado Sol
y bajan del cielo tres veces cuatro cuerpos sagrados
de aves 68 , se posan en lugares propicios y hermosos.
De ahí contempla Rómulo que se le ha entregado en exclusiva, [90]
afianzados por el auspicio, el trono del reino y su territorio.
XLVIII
92 (97V) FESTO , 312, 32-314, 2
De que en tiempos primitivos se utilizaba quamde en vez de quam —«que»— son testigos tanto muchos antiguos como Ennio en el libro primero,
Júpiter, que esté más confiado en un muro que en mi mano 69 .
[…] o en el segundo [verso 122].
XLIX
93 (76V) NONIO , 516, 13 (también PRISCIANO , 3, 71)
Torviter … Ennio en el libro primero:
Pero este, al que tú has increpado tan severamente 70 .
L
94-95 (99-100V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 15 (también SERVIO [auct .], Comentario a Virgilio, Eneida IX 420)
«Pero tú entretanto me pagarás con tu cálida sangre» (VIRGILIO , Eneida IX 422-423); Ennio, en el libro primero:
Y por Pólux que ningún hombre vivo volverá a hacer impunemente
esto, ni tú tampoco, puesto que me lo pagarás con tu cálida sangre 71 .
LI
(LI VAHLEN ) Escolios de Berna a Virgilio, Geórgicas II 384 (también Brevis expositio ibídem) 72 :
Rómulo, después de levantar un templo en honor de Júpiter Feretrio 73 , extendió unas pieles untadas y así mandó celebrar unos juegos que consistían en luchas con cestos 74 y competiciones de carros; todo esto lo atestigua Ennio en los Anales .
LII
96 (105V) FESTO , 416, 35-418, 1
Stolidus es stultus —«estúpido»—; Ennio en el libro I:
Puesto que los estúpidos jabalíes acostumbran a pelear ferozmente 75 .
LIII
97 (98V) FESTO , 384,25
Ennio utilizó sum por eum —«a él»— en el libro I:
Mediante la astucia, no la fuerza, debe él (sum ) salvaguardar el poder supremo 76 .
y en el II… [fr. CXXXV].
LIV
98 (101V) FESTO , 432, 20 (también PAULO , 433, 2)
Verrio piensa que sas significa eas —«a ellas»— de acuerdo con Ennio, que dice en el libro I,
[doncellas] puesto que cada romano las (sas ) tiene en su casa 77 .
aunque más bien parece que significa «suyas».
LV
99 (104V) AULO GELIO , XIII 23, 18
Ennio en el libro primero de los Anales en este verso
Neria, esposa de Marte, y a Herie 78 ,
si, en contra de su costumbre, respetó la métrica, ha alargado la primera sílaba y abreviado la tercera.
LVI
100 (117V) NONIO , 120, 1
Hora es la diosa de la juventud; Ennio en el libro primero de los Anales :
Y a ti, padre Quirino, te venero y a ti, Hora, esposa de Quirino.
LVII
101 (106V) CARISIO , GL I 196 (255 BARWICK )
Concorditer lo utiliza Ennio en el libro primero de los Anales :
Para siempre pasad los días en concordia los dos 79 .
LVIII
102-103 (107-108V) NONIO , 111, 39
Fortunatim «afortunadamente» es prospere «prósperamente»; Ennio en el libro primero de los Anales :
Que esto tanto a mí como a mi poder, mi fidelidad y reinado y a vosotros, quirites,
nos resulte afortunado, feliz y conveniente 80 .
LIX
(LIX VAHLEN ) VARRÓN , La lengua latina V 55
El campo romano se dividió primeramente en tres partes, por lo cual se llamaron «tribus» las de los ticienses, ramnes y lúceres: se denominaron los ticienses por Tacio, según cuenta Ennio, los ramnenses por Rómulo, los lúceres, según Junio, por Lucumón; pero todas estas palabras eran etruscas, por lo que decía Volnio, que escribió tragedias etruscas 81 .
LX
104 (109V) PRISCIANO , GL II 591
Al nominativo tu] le suelen añadir un -te , sílaba breve, como si fuera -met … Ennio [también POMPEYO , GL V 303; Explicaciones al arte de Donato, GL IV 565; SAN ISIDORO , Etimologías I 36, 14; Retórica a Herenio IV 18; CARISIO , GL I 282 (370 BARWICK ); DONATO , GL IV 398; POMPEYO , GL V 287; PRISCIANO , GL III 492; MARCIANO CAPELA V 514; SACERDOTE , GL VI 454]:
¡Oh Tito Tacio, tirano, tú te atrajiste tantos males a ti mismo 82 !
LXI
105-109 (110-114V) CICERÓN , República I 64
Al verse privado de un rey tan justo, De sus corazones… nostalgia [v. 105], como dice Ennio a la muerte de tan extraordinario rey; mientras [v. 105]… de los dioses [v. 108]; a aquellos a los que habían obedecido legítimamente no los llamaban amos ni señores ni siquiera, por último, reyes, sino «guardianes de la patria», sino «padres», sino «dioses»; y no carecían de motivos, pues ¿qué añaden a continuación?: Tú… luz [109] consideraban que se les había otorgado por la justicia del rey la vida, el honor, la dignidad.
LACTANCIO , Instituciones divinas I 15, 30
Puesto que el hecho de que a Rómulo lo echaran de menos los suyos lo declara Ennio, en cuya obra el pueblo, que lamenta la pérdida de su rey, dice esto… [sigue 106-109 desde ¡Oh Rómulo.! ]
PRISCIANO , GL II 250 (108):
De sus corazones… se apodera la nostalgia; mientras, entre
ellos lo recuerdan así: « ¡Oh Rómulo, Rómulo divino,
qué gran guardián de la patria engendraron los dioses en ti!
¡Oh padre, oh progenitor, oh sangre procedente de los dioses
Tú nos condujiste a la región de la luz 83 .
LXII
110-111 (115-116V) SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida VI 763
Aevum … propiamente es eternidad, que no le llega sino a los dioses (también CICERÓN , Tusculanas I 28, Sobre el orador III 154 y Romulus in caelo en CIL IV 3135, 7353, 8568, 8995):
Rómulo en el cielo, en compañía de los dioses engendradores, la vida (aevom ) pasa 84 .
LXIII
112 (118V) FESTO , 278, 31-32
(después de de ruit )… Ennio en el libro primero de los Anales :
*** c mu*** 85

1 «Puesto que, tal como dicen, las divinidades ayudan a los que comienzan algún trabajo, lo primero de todo invocaré a estas, pero no a las Musas, como Homero y Ennio, sino a los doce Dioses Mayores».
2 Comúnmente considerado el primer verso del poema, sobre todo por el testimonio de VARRÓN , Agricultura I 1, 4. Sin embargo, aunque pertenezca indudablemente al comienzo de la obra, es probable que no se trate exactamente de la primera línea: cf. SKUTSCH , pág. 143-144. También Servio atribuye el fragmento a Ennio. Se trata, en cualquier caso, del primer testimonio literario de las Musas, un aspecto en el que Ennio sigue con mayor fidelidad los modelos griegos (cf., e. g . HOMERO , Ilíada II 484, HESÍODO , Trabajos y Días 1; Eeas 1-2) y coincide con la adaptación del culto a las diosas en Roma por obra de Marco Fulvio Nobilior, patrón del poeta. Sustituyen a las Camenas, a las que había invocado Livio Andronico. Véase la imitación de OVIDIO , Metamorfosis VI 487.
3 Comienzan con este fragmento las alusiones al sueño en el que Homero, maestro de la épica griega, se presenta a Ennio y le instruye sobre la rerum natura : si bien no se puede determinar exactamente el contenido, puesto que lo que quedan no son sino fragmentos y testimonios secundarios, se sabe que, conforme a la doctrina de Pitágoras, Homero le cuenta que su propia alma pasó a un pavo real y desde allí se reencarnó en el mismo Ennio; así lo narra un escolio a PERSIO , VI 9-11 (v. Fragmentos que podrían pertenecer a Anales 1). Se ha discutido si la aparición de las ideas pitagóricas y, más concretamente, la transmigración de las almas refleja las verdaderas creencias de Ennio o son una simple justificación para la presencia literaria del alma de Homero en el poeta, cf. SKUTSCH (1968), pág. 8; AICHER (1989), sobre todo págs. 230-232. Sobre antecedentes helenísticos del episodio véase BRTNK (1972). Por otra parte, son numerosísimos los testimonios antiguos sobre el sueño de Ennio: cf. LUCILIO , 1189 MARX (= 1210 KRENKEL ); LUCRECIO , I 112-119; HORACIO , Epístolas II 1, 50-53 y el comentario de PORFIRIÓN ad loc .; PROPERCIO , III 3, 1-15; PERSIO , prólogo 1-3 —y escolios ad loc .—; VI 9-12 —y escolios ad loc .—; FRONTÓN , Carta a Marco Aurelio I 5, 5, pág. 9 VAN DEN HOUT ; Cartas a Marco Aurelio sobre la elocuencia II 11, pág. 141; IV 12, 4, pág. 66, y Marco Aurelio a Frontón I 4, 6, pág. 7; TERTULIANO , Sobre el alma 33, 8; 34, 1; Íd., Sobre la resurección de los muertos I 5; Escolios de Berna a Virgilio, Geórgicas I 447; PSEUDO ACRÓN , Comentario a Horacio, Odas I 28, 10 —véase además a este como expresión de las ideas de Pitágoras, lo mismo que OVIDIO , Metamorfosis XV 160 ss.—; LACTANCIO , Comentario a Estacio, Tebaida III 484; cf. por último las fuentes de los fragmentos IX del libro I. El sueño, al que los antiguos atribuían un sentido profundo —sirva como testimonio ARTEMIDORO —, puede ser, además, un recurso muy importante en literatura, especialmente en épica, como medio del que se sirve la divinidad para comunicarse con los mortales; por lo que se refiere a las letras latinas cf. BOUQUET (2001).
4 Cf. VIRGILIO , Eneida II 270-271.
5 Así, en el verso 120, Acherusia templa (Tragedias v. 98), en el 122, permanent (FESTO 114, 19, PAULO , excerpta de FESTO , 115, 6) o en el 123 simulacra modis pallentia miris , que reproduce VIRGILIO , Geórgicas I 477, y con ligeras variaciones, Eneida I 354; probablemente sea también de Ennio semper florentis Homeri .
6 Sobre estos simulacra , distintos de alma y cuerpo, como teoría de compromiso entre la escatología homérica y la pitagórica, cf. SKUTSCH , págs. 154-155, TIMPANARO (1991), págs. 8 ss.
7 Dos aspectos de esta cita han provocado una intensa y prolongada labor de exégesis entre los estudiosos: la razón de las lágrimas —¿alegría o pena?, cf. el resumen de argumentos de SKUTSCH , págs. 155-156, y TIMPANARO (1991), págs. 30-41 (basado en Eneida VI 679 ss.; págs. 5-29 dedicadas a la crítica de las curiosas propuestas de LIVREA (1990) y (2002), pág. 675, y GIANCOTTI (1992), págs. 13-20— y la naturaleza exacta de las explicaciones. Sobre el particular, véase, además, AGOSTI (1998) y LIVREA (1998).
8 La cita de Cicerón da a entender que se trata del comienzo de la alocución principal de Homero, aunque quizá no sea exactamente el principio (SKUTSCH , pág. 157).
9 Reptent en los manuscritos; sobre esta corrección y la interpretación, muy problemática, del pasaje, véase SKUTSCH (1968), págs. 105-109 y LUCRECIO , V 266-272 (y VI 635 ss.), según el cual se trataría de parte del discurso de Homero; de acuerdo con otros, se referiría a la inundación del Tíber que figuraría en el abandono de Rómulo y Remo.
10 La idea de los distintos orígenes y destinos del cuerpo —la tierra— y el alma —el éter— tiene una larga tradición que incluye a Epicarmo, EURÍPIDES (Crisipo 839 N, presente en el fragmento de PACUVIO ) o LUCRECIO (VII 818), cf. SKUTSCH , pág. 161.
11 «Parir: aunque ahora digamos el infinitivo parere (‘parir’) de la tercera conjugación, hallamos que entre los antiguos se decía parire , como en Ennio: ‘suelen parir (parire ) huevos’».
12 Homero recuerda que su alma se había reencarnado en pavo real antes de llegar a Ennio. Sobre el pavo real, símbolo de inmortalidad para los pitagóricos y ave consagrada a Hera, cf. SKUTSCH (1968), pág. 153 y n. 22-24, también STEIER en RE s.v. XIX 1415, 48 ss.
13 El sentido exacto de este fragmento conservado en versos de Virgilio no está claro: probablemente se refiere al período entre una reencarnación y otra, pero en el caso de Homero y Ennio este no puede ser de mil años.
14 Este vaticinio del éxito de los Anales pertenecía seguramente a la conclusión del sueño, cf. VALMAGGI (1970), pág. 5. Merece también citarse al respecto LUCRECIO , La naturaleza I 117-119, de donde el Italos en lugar de latos —«extensos»— de Havet.
15 «Pelasgo» equivale a «griego», uso desacostumbrado para los propios helenos que se extendería en la literatura latina (cf. e. g . VIRGILIO , Eneida II 83, VI 503, OVIDIO , Cartas de las heroínas XVII 239); el sentido de la expresión «bajo el Marte pelasgo» sería, por tanto «bajo el empuje de las armas griegas», una expresión muy general que podría referirse a la caída de Troya y, más concretamente, a la muerte de su rey Príamo.
16 «Que Anquises fue conocedor de muchas materias 〈y tuvo cierta inspiración divina, lo pue〉den atestiguar Ne〈vio y Ennio en los Anales 〉, que habla de él de esta manera: ‘el sabio Anquises (Anchisa ), al que Venus, la más hermosa de las divinidades, le enseñó el destino para que tuviera el corazón inspirado por los dioses’». Véase algún testimonio adicional en SKUTSCH , pág. 171.
17 Skutsch atetiza doctus †que ; no así Vahlen; en este pasaje se han discutido tanto el texto como la forma del nombre: Anchises (Vahlen, Skutsch), Anchisa (Warmington, Timpanaro [1978], pág. 631), Ancisa (Valmaggi).
18 No está claro a qué momento de la obra corresponde este texto: a una intervención de Eneas o de otros en una discusión sobre el rumbo del viaje, en la que se aduciría el testimonio del padre de Eneas, o quizá una narración de estos hechos (SKUTSCH , pág. 171); para otros podría encajar en una genealogía de Eneas, e. g. VALMAGGI (1970), pág. 6.
19 Antonio Agustín corrigió face por facere ; falta, en cualquier caso, algo delante; VAHLEN , por ejemplo, añade Tum .
20 El autor de esta frase puede ser Anquises, que, cuando Troya estaba a punto de caer, empujaba a Eneas a huir y refugiarse en el monte Ida, tal como aparecía en el Laocoonte de SÓFOCLES (DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma I 48, 2). Con todo, no es segura esta atribución, cf. VIRGILIO , Eneida II 651 ss.
21 Probablemente se refiere a Venus cuando se dirige a advertir a Anquises o a Eneas.
22 Venus; seguramente «ellos» se refiere a Eneas y Anquises, quizá, según otros, a los compañeros. Las últimas palabras del verso, dia dearum , son traducción del homérico dîa theáōn .
23 Literalmente «la tierra de Occidente», nombre poético de Italia; más tarde se le aplicó a la península Ibérica.
24 Restringido en su origen al Lacio en honor, efectivamente, del dios Saturno, que se veneraba al pie del Capitolio, el nombre se aplicó después a toda Italia.
25 «Lo único que tenían inculcado aquellos primitivos, a los que Ennio llama ‘antiguos’ (cascos ), era que había una conciencia en la muerte». De aquí el texto de San Jerónimo: «Aquellos rudos habitantes de Italia a los que Ennio llama ‘antiguos’ (cascos )».
26 Es muy probable que este fragmento se refiera con quam («la cual») a la tierra del Lacio y, por tanto, haya que unirlo al anterior.
27 «Esta palabra ‘cielo’ (caelum ), aunque es de género neutro, la usaban los antiguos también como masculina, como por ejemplo Ennio: ‘al que engendró el Cielo’; también…» y sigue el verso 559.
28 II 1097.
29 Aunque se ha propuesto que este texto pudiera pertenecer al Evémero , hay que localizarlo sin duda en Anales por la métrica. Es posible que Ennio aludiera también aquí a la historia de Saturno a propósito de Saturnia terra .
30 Las palabras obsidio , -onis (f.) y obsidium , -dii (n.) tienen, en efecto, casi el mismo significado básico: «acción de asediar, asedio, cerco, sitio».
31 La historia la proporciona el propio Ennio en el Evémero 83-86: Titán, hermano mayor de Saturno, le permitió que gobernara con tal de que no criara ningún varón entre su progenie; pero, al tener conocimiento de que no se cumplía lo pactado, hizo venir a sus propios hijos, los Titanes, tomó a su hermano Saturno, lo aprisionó construyendo un muro alrededor de él y lo sometió a vigilancia.
32 Plegaria de Eneas al dios río Tíber, anterior a su encuentro con el rey de Alba. La imitación de Virgilio es manifiesta; destaca en ella, sin embargo, la sustitución del nombre Tiberinus por el poético Thybris , de origen etrusco.
33 Hasta Vahlen se suponía que este verso se refería a Júpiter (Eneida IX 93) y pertenecía, por tanto, al episodio de la asamblea de los dioses (frs. XXX-XXXIV), pero los pasajes de Virgilio a los que Macrobio lo compara indican claramente que debe tratarse de Atlas —véase el ya citado del libro IV, además de VI 797—, que, a su vez, aparece en calidad de padre de Electra, madre de Dárdano, y, por tanto, como antepasado de Eneas por línea paterna: este, al encontrarse en el emplazamiento de la futura Roma al refugiado arcadio Evandro y establecer lazos con él, halló que eran ambos descendientes de Atlas y, consecuentemente, parientes (Eneida VIII 134-142).
34 Cf. también SERVIO (auct .), Comentario a Virgilio, Eneida I 273, VI 777, VIII 130.
35 HOMERO , Ilíada XX 239: «Asáraco engendró a Capis, y éste a su hijo Anquises». El texto continúa, indudablemente, la relación del linaje de Eneas (v. nota 33): entre los descendientes de Dárdano está Asáraco, y del hijo de éste, Capis, nace Anquises, el padre de Eneas.
36 «Laurento» es una localidad costera en el Lacio; los «hombres» que llegan son sin duda los troyanos de Eneas.
37 Otros gramáticos citan este verso como ejemplo de diéresis en Albāī Longāī (en realidad, se trata de la forma primitiva que originaría el diptongo clásico -ae ) —DONATO , Gramática en GL IV 396, 19; POMPEYO , ibídem V 297, 30— o como muestra del antiguo genitivo en -ai —Ars anonyma Bernensis en VIII 94, Explicaciones al arte de Donato IV 547 ss.—. Cf., además, SKUTSCH , págs. 189-191. Virgilio imitó el ritmo solemne de este hexámetro compuesto sólo de espondeos con la excepción del quinto pie: Eneida XII 18.
38 Verosímilmente, episodio de la negociación entre Eneas y el rey de Alba, con cuya hija se casaría. Según otras tradiciones, que tratan de completar el lapso de tiempo que media entre la caída de Troya y la fundación de Roma, Alba sería fundada por el hijo de Eneas y de este surgiría el linaje del que nacerían Rómulo y Remo (cf., e. g., TITO LIVIO , I 3); en Ennio, en cambio, Rómulo es nieto de Eneas.
39 Alianza entre Eneas y el rey de Alba Longa (VAHLEN , SKUTSCH ), aunque, según otros (MÜLLER , VALMAGGI ), debe referirse al pacto entre Rómulo y Tito Tacio o quizá Numitor (WARMTNGTON ).
40 Las indicaciones que proporciona este pasaje son muy escasas; por el lugar en el que lo presenta Macrobio, que sigue el orden original, debe referirse a algún episodio entre la conclusión del pacto entre Eneas y el rey de Alba y la lucha entre Rómulo y Remo. Skutsch lo sitúa antes del sueño de Ilia; Warmington, antes de tomar los auspicios para fundar la ciudad.
41 La vestal, naturalmente, es Ilia, hija, según esta versión, de Eneas y madre de Rómulo y Remo (SERVIO [auct .], Comentario a Virgilio, Eneida I 273, también SERVIO , A Eneida VI 777); su historia es semejante a la que otros atribuyen a Rea Silvia (TITO LIVIO , I 3, 10-4, 7): condenada por el usurpador Amulio a permanecer virgen por haberla consagrado a Vesta, el dios Marte —el «hermoso hombre» del sueño— se apodera de ella y concibe a los dos gemelos, Rómulo y Remo. La presente escena es un sueño premonitorio en el que Eneas consuela a su hija de su próxima desgracia anunciándole su matrimonio con el dios río Anio. La confidente de Ilia e hija de Eurídice, es su hermanastra; la anciana, una servidora, probablemente su nodriza. Ennio combina aquí el influjo de los sueños homéricos y los de la tragedia (SKUTSCH , págs. 193-194), pero lo convierte en una escena de pesadilla, mucho más realista, cf. BOUQUET (2001), págs. 14 ss. y KREVANS (1993).
42 Cenacula , de cena , se aplicó al principio en latín a la habitación en la que se cenaba y, como esta solía situarse en el piso superior de una casa, también a una estancia elevada o planta de arriba cualquiera (VARRÓN , La lengua latina V 162); la alusión que hace Tertuliano a Homero es puramente irónica.
43 Empieza con este fragmento la asamblea de los dioses: los restos apenas permiten esbozar el episodio y se trata, por tanto, de lugares muy discutidos y diversamente interpretados. El orden que reconstruye SKUTSCH , pág. 202, es el siguiente: asamblea de los dioses y discusión sobre el destino de Ilia y sus hijos; plegaria de la vestal; una divinidad, normalmente identificada con Venus, le asegura la salvación de su descendencia; liberación de Ilia y matrimonio con el río; exposición de los gemelos y su rescate. Téngase en cuenta que, de acuerdo con otros, la asamblea de los dioses tendría lugar, por ejemplo, tras la construcción de Roma (L. MÜLLER ), después de la muerte de Rómulo (COLONNA ) o antes de que Eneas llegara a Italia JOCELYN (1964).
44 La colocación de esta palabra en el episodio de la asamblea de los dioses se debe al paralelo con la cita de Virgilio, que se refiere a los dioses convocados en el Olimpo.
45 Todos los gramáticos señalados aducen este texto como ejemplo de soloecismus per comparationem , dando a sancta («sagrada») el valor de sanctissima .
46 Los pasajes de Ovidio reproducen exactamente este mismo fragmento sin templa . Aunque no hay atribución explícita, cuando Varrón no cita nombre de autor suele referirse a Ennio.
47 Como dan a entender los pasajes de Ovidio citados, se trata de Rómulo y su futura deificación.
48 Se supone que al dios-río. El fragmento, quizá narrativo, se podría referir también a un discurso en el que se aludiría al destino de los gemelos y de su madre (SKUTSCH , pág. 206).
49 La mayor parte de los estudiosos piensa que el que habla es Amulio y la orden que cumplen sus tropas —latrones (sobre el significado de esta palabra, cf. VARRÓN , La lengua latina VII 52)— es la de arrojar al río a los gemelos.
50 Nonio se equivoca: el sentido de parumper es el más normal de «por poco tiempo», «un instante».
51 Plegaria de Ilia a Venus, madre de su padre, Eneas, antes de ser arrojada al río Anio. Quizá, como sugirió SKUTSCH (1968), págs. 86-88, en el corrupto principio se esconda la lectura ted Aeneia con un epíteto que Ennio pudo encontrar atribuido a la diosa en Ambracia (DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma I 50, 4); otros han propuesto, por ejemplo, nunc sancta (Estienne y Colonna), dea sancta (Ilberg), sale nata (Vahlen).
52 Venus responde a la plegaria de Ilia y comienza dirigiéndose a ella.
53 Palabras pronunciadas probablemente por Venus; sin embargo, no habría que excluir la posibilidad de que pertenecieran al dios río.
54 Además de la diferencia en la identidad del río con el que acabará casándose Ilia que, a su vez, se reflejará en diversas tradiciones —cf. por una parte OVIDIO , Fastos II 598 y, por otra, OVIDIO , Amores III 6, 45, ESTACIO , Silvas II 1, 99 ss., CLAUDIANO , I 244 ss., SIDONIO APOLINAR , Poemas V 28— la mención de Amulio plantea graves problemas, puesto que en la versión de Ennio Ilia es hija del propio Eneas, no como en la historia que narran otros —LIVIO , por ejemplo, en I 1-6—, que interponen una dinastía de reyes de Alba y consideran a la madre de Rómulo y Remo, llamada Rea Silvia, hija de Numitor y sobrina de Amulio.
55 «Así pues hablábamos así: “que es el príncipe omnibu ’ —‘de todos’— y no omnibus .”»
56 Un pasaje sumamente corrupto: Vahlen se limitó al primer verso, mientras que Warmington extrae alguna expresión más del pasaje inmediatamente anterior de Frontón. Parece claro, en cualquier caso, que se refiere al momento en el que el río vuelve a su cauce y deja en tierra a los gemelos.
57 Valga lo dicho a propósito del fragmento XXXVI sobre el valor de parumper ; sin embargo, no faltan quienes siguen la opinión del gramático, cf., por ejemplo, la traducción de FLORES (2000), pág. 45.
58 DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma I 79, 7, siguiendo a Fabio Píctor, cuenta que un gran número de pastores acudió a la llamada de uno que había visto a la loba amamantando a los gemelos y que la hicieron huir. Es evidente que este relato concierta perfectamente con el fragmento.
59 El nombre de Acca Larencia se asocia también a una oscura deidad, originalmente una prostituta que habría legado sus propiedades al pueblo romano: su identificación con la esposa de Fáustulo es controvertida, cf. MACROBIO , I 10, 17; GELIO , VII 7, 5-8. Se la intentó utilizar para racionalizar el mito de la loba afirmando que era conocida por este sobrenombre (el latín lupa esquivale al español «zorra»): cf. LIVIO , I 4, 7.
60 Este tipo de actividades pueden referirse a las habituales de Rómulo y Remo, que perseguían bandidos por los campos y contendían en diversas celebraciones tanto serias como jocosas (LIVIO , I 4, 9; PLUTARCO , Rómulo VI 5; OVIDIO , Fastos II 365-368), y quizá a las Lupercales, una festividad en la que unos jóvenes corrían desnudos azotando a las mujeres con correas de piel de cabra y cuyo origen se hace remontar a esta época (LIVIO , I 5, 1; OVIDIO , Fastos II 267-452).
61 El fragmento debe referirse a la competencia entre los dos hermanos por atacar a los bandidos —véanse las citas de la nota anterior— y en este caso a la victoria de Rómulo. Ovidio, por el contrario, presenta a Remo vencedor; quizá el inritus de Fastos II 375 sea un recuerdo deliberado del ratus enniano (SKUTSCH , pág. 221). No acaba de estar claro el sentido exacto de ratus , que está excepcionalmente aplicado a una persona, ni es segura la interpretación de Festo, de ahí ciertas divergencias en las traducciones: successful (ly ) (Skutsch), con fermezza (Flores), Resolved (Warmington), seguro de sí mismo (Segura Moreno).
62 «Pues también llaman praepetes los augures a los lugares, y Ennio en el libro primero de los Anales dijo…» También se refiere a este mismo texto SERVIO (auct.), Comentario a Virgilio, Eneida I 273: «Cuentan que Rómulo según Ennio fue el fundador de la ciudad».
63 Es muy posible, tal como vio Vahlen, que la palabra augur la hubiera utilizado ya Ennio.
64 Las líneas generales de los acontecimientos están perfectamente claras: Rómulo y Remo someten a la voluntad de los dioses, expresada por medio de los auspicios, quién de los dos será el fundador de la nueva ciudad; el ganador es Rómulo. Sin embargo, el fragmento presenta numerosos problemas, de los que el primero es el puesto en el que se sitúa cada uno de los hermanos: la idea tradicional y más extendida es que Rómulo está en el Palatino y Remo en el Aventino (LIVIO , I 6, 4; DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma I 86; OVIDIO , Fastos IV 815-818; V 151-152; testimonios completos en PEASE ad CICERÓN , Sobre la adivinación I 107, pág. 293). Es posible que los dos se colocaran en el Aventino y que Rómulo arrojara una lanza al Palatino al conocerse el augurio (SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida III 46; VAHLEN , pág. CLXII ; SKUTSCH , pág. 222). No deja de plantear también dudas la narración de los hechos, especialmente el anochecer del v. 84, cuando ya están preparados los augures: la explicación, según Vahlen, está en que no se narran los hechos linealmente, sino que desde el v. 77 se pasa a explicar los antecedentes de la disputa —de aquí los imperfectos certabant, expectabant —, que se continúa en el 84. Flores, en cambio, rehace el fragmento adelantando, entre otras cosas, el v. 92 tras el 86 —cf. FLORES (2000), pág. 46; (2002), págs. 52-56— e incorporando el fragmento incertae sedis CLII.
65 El augur, que ha delimitado una región del cielo para realizar sus observaciones, espera la llegada de ciertas aves (PLINIO , Historia Natural X 20, SERVIO (auct .) Comentario a Virgilio, Eneida I 394 ; FESTO , 214, 14; PAULO , excerpta de FESTO , 3, 10); podía ser importante, asimismo, la dirección del vuelo (GELIO , Noches Áticas VII 6, 10).
66 El magistrado que presidía los juegos daba la señal para empezar con un paño blanco que dejaba caer ante los carceres desde los que salían los carros.
67 Al contrario que otros muchos símiles, en los que Ennio suele seguir modelos griegos, este es inequívocamente romano; cf. SKUTSCH , pág. 228; AICHER (1989-1990), págs. 222-224.
68 Ennio no especifica a qué especie pertenecen los pájaros y, aunque hay quien ve en altivolans una mención a águilas —BOSCHERINI (1969), págs. 128-130; FLORES (2002), pág. 56—, según otros (LIVIO , I 7, 1; PLUTARCO , Rómulo 9, 5), fueron buitres los que se presentaron ante Rómulo.
69 Es posible que el Júpiter que encabeza el verso sea una exclamación; tampoco hay certeza sobre quién lo pronuncia, que puede ser tanto Rómulo como Remo, ni sobre el final del verso que aparece aquí con la conjetura de ZICÀRI (1962), pág. 177. Sí parece probable que el fragmento pertenezca a la disputa por las primeras murallas de Roma: cuando Rómulo delimitó el recinto de la nueva ciudad y empezó las fortificaciones para protegerla, Remo saltó por encima de estas para burlarse de la fundación y su hermano lo mató.
70 Posiblemente hay que relacionar este lugar con la disputa entre los dos gemelos: se le han atribuido estas palabras a Rómulo, ya refiriéndose a sí mismo en tercera persona, ya dirigiéndose a Amulio (VAHLEN ).
71 Rómulo se dispone a matar a Remo por despreciar los muros de la nueva ciudad.
72 El fragmento se refiere a un festival instituido por Rómulo, quizá antecesor de los ludi Capitolini (SKUTSCH , pág. 242). Es posible, sin embargo, relacionarlo con otros: cf. LIVIO , I 10, 6, que parece indicar que este momento tendría lugar después del rapto de las Sabinas, y FLORES , ad loc . (2003), pág. 58.
73 Advocación de Júpiter bajo la que se le reverenciaba en el templo del Capitolio y ante el que traían los generales victoriosos los spolia opima , despojos arrebatados por su propia mano a los jefes enemigos.
74 Especie de guantes de boxeo de cuero reforzado que se empleaban en la lucha.
75 La alusión a animales tenidos por obcecados y ciegos puede dar a entender que se trata de impedir el uso de la fuerza bruta y se recomienda la razón en la dirección de los asuntos humanos, un lugar común retórico que vendría bien, junto con el próximo fragmento, al momento anterior al rapto de las sabinas —SKUTSCH (1968), págs. 46-45; (1986), págs. 242-243—, pero que se ha relacionado tanto con el episodio en el que éstas se interponen, más tarde, entre sus padres y maridos como con la disputa por las murallas de Roma a la que se ha aludido en anteriores pasajes.
76 Sobre el sentido, véase la nota anterior.
77 Aunque no está claro quién pronunciaría este verso —existen paralelos que hacen pensar en Rómulo o en algún sabino (DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma II 37, 4; PLUTARCO , Rómulo XVI 2 por una parte y DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma II 33, 1 por otra)—, las doncellas serían, desde luego, las sabinas, que, después de que los romanos las raptaran, se encontrarían ya asentadas con sus respectivos maridos.
78 Los fragmentos LV y LVI pertenecen a plegarias a Marte y Quirino; es posible que se refieran a un anuncio de la deificación de Rómulo, al que, según una tradición de fecha incierta, pero probablemente tardía (SKUTSCH , págs. 245-246), se identificó con el segundo de los dioses mencionados. Las tres diosas mencionadas, Neria, Herie y Hora, son en su origen nombres abstractos atribuidos a dioses mayores y que evolucionaron hasta convertirse en esposas o parte del séquito de éstos. Tanto su personalidad como la etimología de sus nombres eran tan oscuras para los romanos que producían vacilaciones en su forma y su prosodia, como atestigua Aulo Gelio.
79 Referido probablemente al establecimiento de la paz entre romanos y sabinos y al reinado conjunto de Tito Tacio por parte de estos y Rómulo por la de aquellos.
80 Pronunciado posiblemente por Rómulo ante romanos y sabinos, a los que en conjunto y a partir del momento en que se unieron se les llamó «quirites» —VARRÓN , La lengua latina VI 68; LIVIO , I 13, 5; DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma II 46, 2—; por las fórmulas utilizadas podría tratarse de la praefatio de alguna comunicación al pueblo —e. g. CICERÓN , Sobre la adivinación I 102— o bien de una plegaria —e. g. LIVIO , XL 46, 9—.
81 A Ennio, según este testimonio, hay que atribuirle sólo la etimología de las dos primeras tribus, ticienses y ramnenses, quizá nombradas en el momento de la unión entre romanos y sabinos. De los autores nombrados, Junio es Marco Junio Congo, amigo y partidario de Gayo Graco, mientras que no se sabe nada de Volnio.
82 En este caso es primordial la fonética del verso, a la que aluden la mayor parte de los que trasmiten el fragmento; obsérvese el original latino: O Tite, tute, Tati, tibi tanta, tyranne, tulisti . La historia de Tito Tacio tal como la trasmite LIVIO (I 14, 1-3; cf. también DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma II 52) cuenta que unos parientes de éste habían ultrajado a unos delegados de Lavinio y, al no querer el rey castigar a los culpables, se atrajo el odio de los agraviados, que, una vez que había acudido a esta localidad, lo asesinaron en medio de un tumulto. Este verso, por tanto, podría referirse a los momentos posteriores a su muerte y quizá estaría puesto en boca de Rómulo, que no tomó demasiado a mal el fin de su colega (LIVIO , I 14, 3).
83 El pasaje sigue indiscutiblemente a la desaparición de Rómulo, pero antes, probablemente, de su deificación. La expresión in luminis oras («a la región de la luz») se refiere al nacimiento: se repite en Ennio (v. 135, fr. XIX del libro II) y pasaría a LUCRECIO (I 22; 170; 179; II 577; 617; V 223; 781, etc.) y VIRGILIO (Geórgicas II 47 y Eneida VII 660), cf. SKUTSCH , págs. 259-260; MARPICATI (1991).
84 Es verosímil que estas palabras pertenezcan a una alocución en la que alguien anunciara la deificación de Rómulo, como el episodio de Próculo Julio en LIVIO , I 16, 5-8 (cf. también CICERÓN , Sobre la república II 20).
85 El lastimoso estado del texto no permite distinguir nada ni, por supuesto, aventurar ninguna traducción: téngase en cuenta, además, que la c quizá fuera una o y que en este caso Paulo omite el fragmento (cf. la edición de LINDSAY , pág. 279).
LIBRO II
Reinado de Numa: recibe consejo de la ninfa Egeria e instituye diversos ritos (I-IV). Guerra entre albanos y romanos en tiempos de Tulo Hostilio: combate entre Horacios y Curiacios (V-VIII). Muerte de Meto Fufecio por traidor y destrucción de Alba (IX-XII). Anco Marcio funda Ostia (XIII).
I
113 (119V) VARRÓN , La lengua latina VII 42
En Ennio se lee… olli equivale a illi , de olla y ollus :
A él (olli ) le responde la dulce voz de Egeria 86 .
II
114-115 (120V) VARRÓN , La lengua latina VII 43-44 (también a propósito de tutulus FESTO , 486, 1, y PAULO , 485, 12)
en Ennio se lee mensas… ancilia (v. 114), se llaman estos así por el corte a ambos lados (ambecisu ), puesto que estas armas están cortadas por las dos partes como las de los tracios. Liba… tutulatos (v. 115); los liba se denominan así porque se hacen para las libaciones. Los fictores toman el nombre de que amasan (fingere ) las tortas; los Argei , de Argos; los argeos se hacen de juncos; son veintisiete figuras de hombres; todos los años, en nombre del pueblo, los sacerdotes las arrojan desde el puente Sublicio al Tíber. Se llaman tutulati aquellos que en los sacrificios suelen cubrirse la cabeza con una especie de cono…
Instituyó las mesas y también el mismo los escudos sagrados…
y las tortas (liba ) y los que las amasan (fictores ) y los argeos y los que se cubren con el túrulo 87 .
III
116-118 (122-124V) VARRÓN , La lengua latina VII 45
Dice [Ennio ] que el mismo Pompilio creó los flámines; como éstos fueron denominados cada uno por un dios, en algunos aparece clara la etimología, como, por ejemplo, por qué se llama uno Marcial y otro Quirinal, pero existen sobrenombres de flámines cuyo origen está oculto, como es el caso de la mayoría de los que contienen estos versos:
Volturnal
Palatual, Furinal y Floral,
y Falacre y Pomonal los creó este mismo 88 .
El significado de estos es oscuro; su origen es Volturno, la divina Palatua, Furrina, Flora, el padre Falacre, Pomona.
IV
119 (125V) FESTO , 152, 16
Los antiguos decían me en lugar de mihi , como dice Ennio en el libro II:
Si me sucediera como a ser humano, que mantengáis 89 .
V
120 (126V) QUINTILIANO , Formación del orador I 5, 12
Si creemos a Hortensio, que le reprendía, Tinga de Plasencia cometía dos barbarismos en una sola palabra al decir precula en vez de pergula […] En cambio, la misma duplicación de errores se puede defender por licencia poética en Ennio cuando dice:
〈y〉 de Metio Fufecio 90 .
VI
121 (127V) SERVIO (auct.), Comentario a Virgilio, Eneida X 6
Quianam es cur, quare («por qué»). Es expresión de Ennio:
¿… por qué aniquilamos a hierro las legiones 91 ?
VII
122 (136V) FESTO , 314, 1 (cf. fr. XLVIII, v. 92)
Que a todas tus legiones y compatriotas 92 .
VIII
123 (129V) FESTO , 188, 27-190, 5
Occasus es «muerte»… Esta palabra la utiliza Ennio en lugar de occasio («ocasión») en el libro segundo:
Aquí se le dio la ocasión; pero el ilustre Horacio, de un salto 93 .
lo mismo en el libro quinto [cf. v. 159] y en el octavo [v. 255].
IX
124 (137V) Macrobi excerpta Bobiensia, GL V 651, 34
Tractare es trahere «arrastrar» muchas veces, y habitare, habere «tener» muchas veces […] y Ennio:
Arrastrado por toda la extensión de la llanura 94 .
X
125-126 (138-139V) PRISCIANO , GL II 206 (también Escolios del cód. Bamberg, a Estacio, Tebaida III 508 —prácticamente como Prisciano—; Cod. misc. Sangall . 397, pág. 121 —sólo parte del verso 125—; CARISIO , GL I 147 [187 BARWICK ] —v. 125—; PSEUDO PROBO [Att. Accad. Torino 19 (1884), pág. 446] —v. 125—; SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida VI 595 —v. 125— 95
Sin embargo, los autores más antiguos lo declinaron también como homo homonis «hombre»; así Ennio:
Un buitre en [el espinar] devoraba al desgraciado hombre:
¡Ay, en qué cruel sepulcro depositaba sus restos 96 !
puesto que vultur «buitre» también de dice vulturus y vulturius .
XI
VIRGILIO , Eneida II 313:
y se levantan a la vez los gritos de los hombres y el sonido de las trompetas.
Y SERVIO , ad loc .:
Generalmente se arrasan las ciudades al toque de las trompetas, como cuando Tulo Hostilio mandó que arrasaran Alba.
VIRGILIO , Eneida II 486-490:
El interior de la casa se llena de gemidos y un lastimoso estrépito
mezclados y, dentro, las estancias vacías aúllan con los lamentos
de las mujeres, los gritos hieren las estrellas de oro.
En ese momento, las madres, aterradas, vagan por los enormes aposentos
y abrazadas a las hojas de las puertas, las sostienen y las besan.
Y SERVIO ad loc. :
Este pasaje está tomado de la destracción de Alba 97 .
XII
127 (143V) FESTO , 362, 22
Y en el libro segundo, cuando dice
Los azules prados del 〈Celio〉 98 .
se refiere al monte Celio.
XIII
128-129 (144-145V) FESTO , 312, 7 (PAULO , 313, 3)
Los antiguos ponían quaesere por quaerere «buscar», como pasa en Ennio en el libro II… (también 126 desde idem y PAULO 127 —lautus y purus también se dice mundus «limpio»; así Ennio—):
Ostia fue levantada. El mismo dejó limpios aquellos lugares
para las bellas naves y los marineros que buscan su sustento en el mar 99 .
Y en Cresfontes … [Tragedias , v. 132] y en Andrómeda … [Tragedias , v. 112].
XIV
130 (134V) FESTO , 490, 5
Tolerare es patienter ferre «llevar con paciencia»… Ennio en el libro II:
Atravesarse con la espada que tolerar aquellas palabras 100 .
XV
131 (130V) FESTO , 184, 17
Ningulus es nullus «ninguno», como Ennio en el libro segundo:
Que amenaces con la espada y contra ti ninguno 101 .
XVI
132 (133V) PRISCIANO , GL II 504
Nos encontramos que los más antiguos la alargaban, como en eruo, erūi —«desenterrar»—; arguo, argūi —«argüir»—. Ennio en el libro segundo:
Aceptó (adnuit ) batirse conmigo a espada.
XVII
133 (132V) PRISCIANO , GL III 3
Así pues, emoû, soû, hoû [en griego] equivalen a mei, tui, sui, y emoûs, soûs, hoûs , a mis, tis, sis … Ennio en el libro segundo:
grande es el afán por igualar […] a aquellos que actúan de acuerdo 102 .
XVIII
134 (128V) FESTO , 446, 12
Los antiguos decían speres —«esperanzas»— en plural, como Ennio en el libro segundo:
Y al mismo tiempo huyó. Y así de raíz nuestras esperanzas 103 .
XIX
135 (131V) FESTO , 384, 27 (cf. v. 97, fr. LIII)
… y en el II:
Pero a ella misma, que lo (sum ) había llevado a la región de la luz 104 .
XX
136 (135V) FESTO , 480, 29 (y PAULO , 481, 7)
Tuditantes es negotium tundentes , es decir, agentes —«tratando un asunto»—, según afirma Cincio… Ennio en el libro segundo:
tratando… esto entre ellos todo…

86 Ninfa de las fuentes adorada en Aricia junto a la Diana Nemorense y en la puerta Capena junto a las Camenas; según algunos fue incluso esposa de Numa (LIVIO , I 19, 5), además de consejera.
87 Catálogo de instituciones religiosas que se hacen remontar a Numa: las mesas son las de los sacrificios; los escudos, los ancilia que utilizaban los sacerdotes salios —sobre su prodigioso origen, cf. OVIDIO , Fastos III 357-392—; las tortas servían en los sacrificios; los fictores ocupaban una función auxiliar en los ritos a la orden de los sacerdotes o de las vírgenes Vestales. Argei quizá se refiera tanto a las veintisiete estatuas que se arrojaban al Tíber, tal como atestigua Varrón, como a los veintisiete Argeorum sacraria distribuidos por la ciudad (VARRÓN , La lengua latina V 45). Con el nombre de tutulus se designaba tanto un peinado en forma de cono sobre la cabeza que llevaban las mujeres en determinados ceremoniales como un gorro de forma parecida; en este caso no se sabe a quién se refiere en concreto Ennio con la denominación de tutulati .
88 Los flámines eran sacerdotes incluidos dentro del colegio de los pontifices y, tal como se muestra en el texto, dedicados al culto de sendas divinidades: estaban divididos en tres mayores —Dialis, Martialis y Quirinalis , consagrados respectivamente a Júpiter, Marte y Quirino— y doce menores: los que aparecen en el fragmento, Carmentalis, Cerialis, Portunalis, Volcanalis y otros dos desconocidos. Como los versos anteriores, éstos deben referirse a las innovaciones religiosas de Numa, a quien otros muchos autores atribuyen la creación de los flámines mayores.
89 Podría tratarse de las instrucciones de Numa para guardar sus instituciones tras su muerte. Me es ablativo y no exactamente un sustituto de mihi .
90 Nombre del jefe del ejército de Alba Longa que se enfrentó a los romanos en tiempos de Tulo Hostilio y por sugerencia del cual se decidió reducir el combate a la lucha de tres guerreros hermanos por cada uno de los ejércitos —v. nota siguiente—; después de quedar vencedores los romanos y de que, en una guerra posterior, traicionara a éstos en contra del tratado suscrito, fue ejecutado por Tulo. Ennio ha utilizado aquí el genitivo homérico en -oeo (gr. -oio ), procedimiento extraño al latín que podría haber causado las burlas de Ovidio en QUINTILIANO , Instituciones oratorias VIII 6, 33, pero véase otra teoría sobre su origen en MARIOTTI (1988).
91 Prólogo quizá de la propuesta de evitar la guerra y encargar la lucha a Horacios y Curiacios: en la batalla en la que iban a enfrentarse los romanos de Tulo y los albanos mandados por Meto, dio la casualidad de que en cada uno de los ejércitos se encontraban tres hermanos gemelos de edad y valor parecidos; los generales pactaron entonces que cada bando estuviera representado por sus tres guerreros, que éstos fueran los únicos que combatieran, y que el pueblo de los que fueran vencidos quedara bajo el mando del de los vencedores. Unos se llamaban Horacios y otros Curiacios, aunque no se sabe exactamente cuáles eran los romanos y cuáles los sabinos: la mayor parte de los autores (LIVIO , I 24-26, por ejemplo) se inclina por llamar Horacios a los romanos. En cualquier caso, el combate se desarrolló de tal manera que cayeron muertos muy pronto dos de los romanos, mientras que se mantenían en pie, aunque heridos, los tres albanos; así pues, el romano que quedaba, incólume, se lanzó a huir para separar a los enemigos y, cuando vio que se habían alejado suficientemente unos de otros, se volvió y los fue matando de uno en uno. Al llegar vencedor a Roma encontró que su hermana lloraba la muerte de su prometido albano, que era uno de los enemigos; indignado, la asesinó y tuvo que enfrentarse por ello a un juicio del que, finalmente, salió absuelto.
92 Perteneciente a la entrevista entre Tulo y Meto, bien refiriéndose al respeto mutuo entre los dos pueblos, bien como continuación del verso anterior; para otros, como Vahlen, podría pertenecer al momento en que Tulo decide castigar solo a Metio Fufecio (LIVIO , I 28, 6); según Warmington serían las palabras de reproche que dirigiría el único Horacio superviviente a su hermana.
93 Si hay que atenerse al número de libro que trasmite Festo, este verso debe referirse al momento de la lucha entre Horacios y Curiacios en el que el último de los romanos emprende la huida para enfrentarse a los enemigos de uno en uno.
94 Referido posiblemente al castigo por traidor de Metio Fufecio (v. nota 90), que fue atado a dos cuadrigas, descuartizado y arrastrado.
95 Hay que anotar que hay graves divergencias en la transmisión del texto, sobre todo del v. 125, en el que se encuentra, por ejemplo, supinum por miserum : Skutsch opta por atetizar spineto ; Vahlen imprime la conjetura tradicional de Koch, spinis .
96 Se refiere al cadáver insepulto de Meto Fufecio.
97 Después de la traición de los albanos, Tulo ordenó destruir Alba y que sus habitantes fueran a Roma y formaran a partir de ese momento un solo pueblo. Como se puede observar por estos testimonios, Virgilio rindió homenaje a Ennio reflejando sus palabras en su toma de Troya.
98 La mención al monte de Roma podría deberse a que fue el lugar en el que se establecieron los albanos (LIVIO , I 33, 2), aunque existen otras posibilidades, cf. SKUTSCH , pág. 281. Ennio, en cualquier caso y a pesar de los gravísimos problemas que presenta el texto de Festo, parece estar jugando con el nombre de la colina y el de «cielo», caelum ; véanse en los vv. 231 y 478 el contexto del fragmento y otros nombres ambiguos.
99 Todos los autores le atribuyen la fundación de Ostia al rey Anco Marcio.
100 Palabras atribuidas por algunos al Horacio superviviente; la localización exacta, sin embargo, es problemática.
101 Tradicionalmente asociado también a la lucha de Horacios y Curiacios, como los versos 132 y 133, aunque no hay contexto claro: Skutsch, que se muestra escéptico sobre la localización de estos fragmentos, los remite al final del libro, cf., por ejemplo, pág. 287 sobre el verso 132.
102 Además de la opinión tradicional (n. 101) y la posición de Müller y Skutsch, que no sitúan el verso, Merula optó por referir estas palabras al discurso de Julio Próculo que anunció la aparición de Rómulo (cf. n. 84). Sobre los problemas del texto, cf. ESPOSITO , ad loc ., en FLORES (2002), pág. 73.
103 Para unos se podría referir también a la lucha de los Horacios (Vahlen); para otros, a un discurso del padre del superviviente defendiendo a su hijo (Merula) o a la deificación de Rómulo (Müller).
104 Referido quizá a la defensa del Horacio victorioso en relación a su madre. Sobre la expresión in luminis oras , cf. v. 109 (fr. XLI del libro I).
LIBRO III
Muere Anco y le sucede Tarquinio: vaticinio de su ascensión al trono y guerras que sostiene (I-VI). Prodigios en la proclamación de Servio Tulio como heredero del reino (VII-VIII). Muerte de Tarquinio (IX).
I
137 (149V) FESTO , 388, 5 (PAULO , 387, 14)
Algunas veces ponían sos por suos —«suyos»—, como cuando Ennio dice en caso dativo:
Después de que el buen Anco abandonara la luz en sus (sis ) ojos 105 .
II
138 (150V) FESTO , 386, 20
solum —«suelo»— equivale a terra —«tierra»—; Ennio en el libro III:
A Tarquinio le dio el poder y, al mismo tiempo, el territorio (sola ) del reino 106 .
III
139-140 (147V) PROBO , Comentario a Virgilio, Bucólicas VI 31, pág. 341 (sobre ‘anima’ en VIRGILIO )
Por aere , se toma de fuera con el significado de venti; para este razonamiento aduzco como ejemplo el testimonio de Ennio en el libro tercero de los Anales :
Y el águila volaba resistiendo con sus densas alas
al viento que llama el linaje griego en su lengua «aire» (aera ) 107 .
IV
141 (151V) FESTO , 386, 35 (cf. v. 19, fr. XVI del libro I):
Los pueblos opulentos y grandes que están alrededor de ellos 108 .
V
142 (152V) MACROBIO , Saturnales 14, 18
[Después del v. 227] En este pasaje hay que advertir que no solamente dijo noctu concubia , sino también qua noctu; y esto lo puso en el libro séptimo de Anales , en los cuales, en el libro tercero, dijo lo mismo con mayor claridad:
Esta noche (hac noctu ) Etruria entera estará pendiente de un hilo 109 .
VI
143-144 (153V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 16 (a propósito de VIRGILIO , Eneida VII 520)
Ennio en el libro tercero:
Agotados de permanecer firmes y desplegarse armados
de lanzas con correas, de todas partes acuden corriendo con dardos.
VII
145 (159V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 9 (cf. libro I, fr. XXIII, v. 27):
Contempló el Cielo lleno de resplandecientes estrellas 110 .
VIII
146 (146V) NONIO , 51, 11
Laevum —«izquierdo, favorable»— pensaban los antiguos que tenía un significado como si viniera de levando —«levantar, aliviar»—; Ennio en los Anales , libro tercero:
A él desde el cielo le dio el excelso una señal por la izquierda 111 .
IX
147 (155V) SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida VI 219 (DONATO , Comentario a TERENCIO , Hécira 135)
«Lavan [el cuerpo] frío y lo ungen»; es un verso de Ennio, que dice:
Después la buena mujer lavó y ungió a Tarquinio 112 .
X
148 (156V) FESTO , 254, 22 (y PAULO , 255, 8)
Prodinunt es prodeunt , como Ennio en Anales , libro III:
se presentan. Entonces los criados encienden las brillantes luces 113 .
XI
149 (158V) AULO GELIO , Noches áticas I 22, 16
Nos preguntábamos si los antiguos decían superesse por restare («quedan») o perficiendae rei deesse («faltar para acabar algo»), puesto que Salustio con este significado no dice superesse , sino superare […] encontramos en el libro tercero de los Anales de Ennio este verso:
Después recuerda que le queda (superesse ) un solo trabajo 114 .
esto es, «estar pendiente» o «quedar», palabra que, por ser así, hay que pronunciar separada para que no parezca que es una sola parte de la oración, sino dos.

105 Probablemente, como vio BAEHRENS , se trata del primer verso del libro (cf. SKUTSCH , pág. 292 y VIRGILIO , Eneida III 1). LUCRECIO (III 1025) imita este fragmento, mientras que HORACIO quizá lo tuviera en mente al recordar a Anco como figura proverbial hablando de la inexorabilidad de la muerte (Epístolas I 6, 27; Odas IV 7, 15).
106 Tarquinio fue designado rey por el pueblo a la muerte de Anco Marcio. Lucumón, hijo de un exiliado corintio muy rico y de una etrusca, marchó a Roma y en el camino, al ver por primera vez la ciudad, un águila le arrebató el sombrero para devolvérselo al momento y desaparecer; su esposa, Tanaquil, le profetizó que llegaría a ser rey; posteriormente cambiaría su nombre por el de Lucio Tarquinio (TITO LIVIO , I 34, 1-35, 6; DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma III 46-48).
107 Se refiere con toda seguridad al episodio de la llegada de Tarquinio a Roma (v. nota anterior).
108 El verso alude sin duda a alguno de los pueblos a los que derrotó Tarquinio (TITO LIVIO , I 34-38; DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma III 49-66); así como el siguiente apunta a la lucha con los etruscos. Es obvio, igualmente, el contexto bélico del fragmento VI.
109 Frase proverbial también en latín, cf. OTTO (1971), s.v. filum . VAHLEN , pág. CLXIX, apuntó la posibilidad de que fuera parte del discurso de un general etrusco.
110 Tanto este fragmento como el siguiente narrarían la historia de Servio Tulio, al que, siendo niño y estando en el palacio de Tarquinio, le brotaron unas llamas de la cabeza que fueron interpretadas por la reina Tanaquil como una señal de la divinidad; consecuentemente fue criado como persona de estirpe regia, casó con la hija del rey y llegó a ser su sucesor en el trono (LIVIO , I 39-41). VIRGILIO (Eneida II 679-694) tomó el motivo —y SILIO ITÁLICO (Púnicas XVI 118-135), a su vez, del Mantuano— y lo adaptó a Julo y Anquises: los paralelos son evidentes si se compara este verso con Eneida II 687-688 y el próximo con 692-693.
111 Aunque otros han visto relación con el vuelo del águila (vv. 139-140; cf. e. g. Warmington), TIMPANARO (1978), pág. 635, siguiendo una idea de MERULA , defendió su conexión con la historia de Servio Tulio del fragmento anterior.
112 Como parte de las honras fúnebres: los hijos de Anco contrataron a unos pastores para asesinar a Tarquinio Prisco (LIVIO , I 40-41).
113 Descripción de los funerales de Tarquinio o, según otros, de la vuelta de un banquete (BERGK , coll. LIVIO , I 57).
114 No hay certeza alguna sobre el sentido de este verso: según unos —VAHLEN , pág. CLXX—, podría tratarse del momento en que Servio Tulio funda el templo de Diana en el Aventino (LIVIO , I 45, 1-2); según otros, de la purificación después del censo de LIVIO , I 44, 1-2; se han propuesto varias posibilidades más (SKUTSCH , pág. 305).
LIBRO IV
El primer fragmento quizá se refiera a las aspiraciones al reino de algún candidato como Espurio Melio (439 a. C.). Guerra contra Tarracina y toma de la ciudad (II-III). Eclipse de sol del 400 a. C. (IV). Discurso para convencer a los romanos de que no abandonen el asentamiento de Roma después de que esta fuera arrasada por los galos (V).
I
150 (157V) FESTO , 310, 35-312, 4
Es este lugar [Roma Quadrata ] el que recuerda Ennio… cuando dice:
¿Y que espera reinar en la Roma Cuadrada 115 ?
II
151 (161V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 17 [a propósito de VIRGILIO , Eneida XII 552]
Ennio en el libro cuarto:
Los romanos con escalas; se esfuerzan con toda la potencia de sus recursos.
III
152 (162V) PAULO , excerpta de FESTO , 20, 22
Se llamaba Ánxur la ciudad que ahora se denomina Tarracina, del pueblo de los volscos, como dice Ennio:
El Volsco perdió Ánxur 116 .
IV
153 (163V) CICERÓN , Sobre la república I 25
Esto… posteriormente no se le escapó ni siquiera a nuestro Ennio, que, tal como lo narra, aproximadamente en el año trescientos cincuenta de la fundación de Roma
En las nonas de junio se le interpuso al Sol la Luna y la noche 117 .
V
154-155 (501V) VARRÓN , Agricultura III 1, 2 (y SUETONIO , Augusto VII)
Es ahora cuando se puede finalmente decir esto, y no cuando Ennio escribió:
Hace setecientos años 118 , poco más o menos,
desde que fue fundada la excelsa Roma con un augusto augurio.

115 Aunque con Roma Quadrata Festo se refiere a una edificación concreta en el Palatino con un significado augural especial, lo más probable es que Ennio pretendiera referirse simplemente a la Roma antigua, como en PLUTARCO , Rómulo IX y DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma II 65, 3. SKUTSCH , págs. 306-307, se inclina por identificar al personaje que habla en este verso con Cincinato.
116 Los romanos tomaron Tarracina tres veces: este fragmento debe referirse al ataque del 406 (LIVIO , IV 59) o del 400 a. C. (LIVIO , V 13, 1).
117 El eclipse tuvo lugar el 21 de junio del 400 a. C.
118 Como Ennio considera a Rómulo nieto de Eneas y pensaría, por tanto, que la fundación de Roma tendría lugar en el 1100 a. C. aproximadamente, estos versos formarían parte de un discurso atribuido a principios del siglo IV a. C.; el énfasis que se hace en la antigüedad de Roma y la semejanza con LIVIO , V 51-54, especialmente 52, 2 y 54, 5, ha llevado a diversos filólogos a proponer a Camilo como el autor de la alocución que estaría destinada a impedir que los romanos, después de la invasión celta, abandonaran su ciudad y se establecieran en Veyos (SKUTSCH , págs. 314-315 y n. 3).
LIBRO V
El comienzo se situaría en la época de las guerras contra los latinos del 340-338 a. C. Discurso de Tito Manlio Torcuato al mandar ejecutar a su propio hijo (I). Ciudadanía de los habitantes de Capua (II). Muerte de la vestal Minucia en el 337 a. C. (III). Siguen varios fragmentos de tono bélico (IV-VII); el VIII debe referirse al río Liris a su paso por Minturnas, ciudad tomada por los romanos el 314 a. C.
I
156 (500V) CICERÓN , Sobre la república 5, en SAN AGUSTÍN , La ciudad de Dios II 21 (e Historia augusta, Avidio Casio V 7)
Como también el mismo Tulio [Cicerón], y no hablando con palabras de Escipión ni de ningún otro sino utilizando las suyas propias, al principio del libro quinto [de Sobre la república ], después de recordar aquel verso del poeta Ennio en el que dice
Roma permanece en pie gracias a sus antiguas costumbres y hombres 119
afirma que este verso, tanto por su brevedad como por la razón que tiene, le parece como si lo hubiera pronunciado un oráculo.
II
157 (169V) Fragm. de metris VI 612 [y casi lo mismo en 616]
El hexámetro heroico… compuesto enteramente de espondeos:
Entonces los campanos se convirtieron en ciudadanos romanos 120 .
III
158 (170V) EKKEHARDO , IV en una anotación en el códice Sangallensis 621 (s. IX ) a OROSIO , Historia III 9, 5
Al año siguiente a éste, la virgen Minucia fue condenada por haber faltado a la castidad y fue enterrada viva en el campo que ahora se llama de los criminales (sceleratus ).
[Y Ekkehardo añadió:] Ennio:
Sin que hubiera nunca ley alguna que prescribiera nada más espantoso 121 .
IV
159 (166V) FESTO , 190, 2 [cf. v. 123, libro II fragmento VIII]
lanza lleno de ira: lo mantiene la ocasión; lo favorecen las circunstancias 122 .
V
160 (167V) PSEUDO ACRÓN , Comentario a Horacio, Epístolas II 2, 98
tal como los romanos lucharon una vez contra los samnitas hasta la noche, de donde Ennio:
La noche ya avanzada dirimió la batalla con manos iguales 123 .
VI
161 (172V) NONIO , 556, 19
Ansatae son lanzas con asas. Ennio en el libro V:
arrojan lanzas con correas desde las torres.
VII
162 (171V) PRISCIANO , GL II 428
[Sobre misereo ] que han utilizado los antiguos, como ya se ha dicho. Ennio en el libro V de los Anales :
Los enemigos llorando los forzaban a apiadarse (misererent ) de ellos.
VIII
163 (173V) MACROBIO , Saturnales VI4, 4
No está falto de elegancia poner agmen («corriente») en lugar de actus («movimiento») o ductus («conducción»), como en «el Tíber fluye con mansa corriente (agmine )» [VIRGILIO , Eneida II 782]; incluso es antiguo, puesto que Ennio en el libro quinto dice:
El río que con su mansa corriente fluye por la floreciente ciudad 124 .

119 En la guerra contra los latinos Tito Manlio Torcuato el joven luchó fuera de la formación en combate singular contra un enemigo al que mató; pero por haber desobedecido las órdenes fue condenado a muerte por su propio padre, el cónsul. Los paralelos entre este verso y LIVIO , VIII 7, 16 dejan claro que se refiere a este episodio; desde Merula se considera que debe tratarse del discurso del propio Manlio padre. La escena completa de Ennio podría haber constituido la fuente de Livio, cf. SCHÄUBLIN (1996).
120 Si se alude al momento de la concesión de ciudadanía a los campanos, se trataría del 338 a. C. (LIVIO , VIII 14, 10), el 334 (VELEYO PATÉRCULO , I 14, 3) o quizá algo más tarde (SKUTSCH , pág. 319); pero igualmente podría corresponder a un discurso pronunciado posteriormente.
121 Éste no es el único testimonio de esta ejecución; cf. TITO LIVIO , VIII 15, 7-8.
122 El verso plantea numerosas dudas tanto de interpretación como de contexto; SKUTSCH , págs. 322-323, es partidario de relacionarlo con la batalla de Imbrinio, que tuvo lugar en el año 325 a. C. (cf. LIVIO , VIII 30, 3-5); Vahlen, por su parte, pensó más bien en un combate singular. Se han intentado diversas intervenciones en el texto que modifican la puntuación —cf., por ejemplo, MARIOTTI (1991), págs. 100-101— y añaden alguna palabra, cf. FLORES (2000), pág. 64.
123 Se ha dudado sobre con qué batalla contra los samnitas hay que relacionar el presente verso; KVÍČALA pensó en la de Láutulas, del 315 a. C. (LIVIO , IX 23, 2-4), que se caracterizó por su incierto resultado.
124 Para la identificación tradicional de esta ciudad, propuesta por Merula, véase tanto la proverbial calma del río Liris (cf. HORACIO , Odas I 31, 7-8; SILIO ITÁLICO , Púnicas IV 348-350) como el texto de LIVIO , IX 25, 4.
LIBRO VI
El tema fundamental del libro era la guerra contra Pirro, rey de Epiro, desde el año 280 a. C. Después de un fragmento introductorio (I), PUTO acude a la llamada de los tarentinos; animado por un oráculo, se apresta al combate; comienzan los preparativos por parte de los romanos y las hostilidades (II-VII). Batalla de Heraclea; tras la victoria de Pirro, este libera a los prisioneros romanos (VIII-XI). Batalla de Áusculo y devotio de Decio (XII-XIV). Pirro, nuevamente vencedor, envía un embajador ofreciendo un tratado a Roma: tras la enérgica intervención de Apio Claudio, los romanos rechazan cualquier acuerdo con el rey (XV-XVII). Alusión a Júpiter (XIX). No hay mucha seguridad sobre el fragmento restante: no hay nada, en cualquier caso, que rebase la batalla de Benevento (275 a. C.), aunque se ignora si éste era el final del libro 125 .
I
164 (174V) QUINTILIANO , Formación del orador VI 3, 86 (también MACROBIO , Saturnales VI 1, 18; SERVIO [auct .], Comentario a VIRGILIO , Eneida IX 526; DIOMEDES , GL I 385)
Pues empezó a recitar unos versos del libro sexto de los Anales de Ennio:
¿Quién es capaz de explicar los grandes extremos de una guerra 126 ?
II
165 (177V) FESTO , 168, 3
Navus , «rápido» y «activo», al parecer se dice así por la velocidad de las naves —navium —. Ennio en el libro sexto:
Se encontró un hombre diligente (navus ), de padre griego, un hombre griego, y rey 127 .
y en el libro XVI… (sigue el verso 412).
III
166 (178V) FESTO , 412, 13 (y 364, 3, NONIO , 226, 32 128 )
Stirpem («linaje») los antiguos en género masculino… Ennio:
De nombre Pirro, por lo que cuentan, de altísimo linaje 129 .
IV
167 (179V) CICERÓN , Sobre la adivinación II 116 (además, en QUINTILIANO , Instituciones oratorias VII 9, 6; VELIO LONGO , GL VII 55; PORFIRIÓN , Comentario a HORACIO , Arte poética 403; PRISCIANO , GL III 234L; Glosas a Orosio en el códice Sangallensis 621, pág. 135; y otros muchos autores que lo citan por la ambigüedad del oráculo, cf. SKUTSCH , pág. 333)
O ¿por qué voy a considerar más veraz a Heródoto que a Ennio? ¿Es que pudo inventarse menos cosas sobre Creso que Ennio sobre Pirro? Pues ¿quién puede creerse que en el oráculo de Apolo se le respondió así a Pirro?:
Afirmo que tú, Eácida, puedes vencer a los romanos 130 .
En primer lugar, Apolo nunca habló en latín; después, esta respuesta es desconocida para los griegos; además, en tiempos de Pirro, Apolo ya había dejado de escribir versos; por último, por más que fuera, como dice Ennio… (sigue el fragmento XIV, vv. 197-198), habría podido entender esta ambivalencia del verso y que vincere te Romanos no se le podía aplicar menos a él que a los romanos.
V
168 (182V) FESTO , 384, 16 (PAULO , 131, 1)
Summussi se llamaban los murmuradores; así Nevio… o Ennio en el libro sexto:
*** [-ntus 131 ] murmuraba a escondidas. VI
169 (186V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 54
«cubierto de polvo se enfurece sobre los caballos; todos buscan las armas» [VIRGILIO , Eneida VII 625]; Ennio en el libro sexto:
Golpea los rebaños de ovejas, todos buscan las armas 132 .
VII
170-172 (183-185V) AULO GELIO , Noches áticas XVI 10, 1 (y de aquí NONIO , 155,21 [170-171])
Resulta que en una reunión de varias personas se leía un libro de los Anales de Ennio. En ese libro estaban estos versos:
al proletario 133 lo arman a cuenta del estado con escudos
y el fiero hierro. Montando guardia vigilan los muros
y la ciudad y el foro 134 .
VIII
173-174 (416-417V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 53
«Sin embargo, la cima del casco la arrojada / lanza se llevó» [VIRGILIO , Eneida XII 492-493]; Ennio en el libro sexto 135 :
[Décimo] sin embargo la lanza volando se llevó consigo
la insignia 136
IX
175-179 (187-191V) MACROBIO , Saturnales VI 2, 27 (a propósito de VIRGILIO , Eneida VI 179-182)
Ennio en el libro sexto:
Avanzan por los altos árboles; los golpean con hachas,
derriban grandes encinas, cortan el roble,
rompen el fresno y se abate el alto abeto,
echan por tierra elevados pinos: todo árbol
resonaba con el estrépito del frondoso bosque 137 .
X
180-182 (192-193V) OROSIO , Historia IV 1, 14 —y de éste, LANDULPHUS SAGAX , Historia miscellanea II 16 (pág. 31, 3 EYSSENHARDT )—
[Hablando de la batalla de Heraclea] Pero Pirro prestó testimonio ante dioses y hombres de la atrocidad de la matanza que había sufrido en esta guerra clavando una inscripción en el templo de Júpiter en Tarento en la que escribió esto:
Los que hasta ahora
habían sido hombres invictos, padre óptimo del Olimpo,
a estos los vencí yo a la fuerza en la batalla y fui vencido por ellos mismos 138 .
Y cuando sus compañeros le preguntaron por qué se confesaba vencido cuando había vencido, se cuenta que respondió: «Porque si venzo otra vez del mismo modo volveré al Epiro sin un solo soldado».
XI
183-190 (194-201V) CICERÓN , Sobre los deberes I 38
Es de Pirro sin duda aquella célebre frase, enteramente propia de un rey y digna del linaje de los Eácidas:
Ni os pido oro para mí ni me deis recompensa alguna; [183]
sin comerciar con la guerra, sino guerreando
con el hierro, no con el oro, decidamos así unos y otros la 185 vida.
Si nuestra dueña la Fortuna quiere que seáis vosotros o yo quien reine o lo que haya de disponer,
probémoslo con el valor, y al mismo tiempo escucha estas palabras:
a aquellos cuyo valor perdonó la fortuna de la guerra
a esos podéis estar seguros de que les perdonaré la libertad.
Os los concedo —lleváoslos—, os los entrego con el permiso [190] de los grandes dioses 139 .
XII
191-194 (208-210V) NONIO , 150, 7
Prognariter significa valiente, valerosa y esforzadamente; así Plauto en Persa (v. 588)… y Ennio en el libro VI:
Dioses, escuchad un momento esto:
de la misma manera que luchando deliberadamente (prognariter 140 ) con las armas
por el pueblo romano desprendo mi alma del cuerpo con plena conciencia,
〈así〉… 141
XIII
195-196 (205-206V) Escolios de Verona a Virgilio, Eneida V 473 Ennio en el libro VI:
o vencen en espíritu y… 142
… fieras de la guerra desprecian…
XIV
197-198 (180-181V) CICERÓN , Sobre la adivinación II 116 (cf. fr. IV de este mismo libro, v. 167):
Necio linaje de los Eácidas:
son más poderosos en la guerra que en conocimiento 143 .
XV
199-200 (202-203V) CICERÓN , Sobre la vejez 16
A la vejez de Apio Claudio se le añadía también el hecho de que estuviera ciego; y sin embargo, cuando la opinión del senado se inclinaba a firmar la paz y un tratado con Pirro, no vaciló en pronunciar aquellas palabras que recogió Ennio en sus versos,
¿Hacia dónde vuestras mentes, que solían permanecer rectas
antes, se tuercen dobladas presas del desvarío 144 ?
y todo lo demás que dijo con la mayor gravedad; pero vosotros conocéis el poema y se conserva el discurso de Apio.
XVI
201 (204V) DONATO , Comentario a Terencio, Formión 821 «Qué sabio es preparar en el alma —in animo — placeres de tal clase»; la adición de animo es propia de los antiguos [codd. «atractiva »]; Ennio en el libro sexto:
Pero yo aquí lamento en el alma 145 .
XVII
202 (207V) VARRÓN , La lengua latina VII 41
En Ennio:
el orador (orator ) vuelve sin paz y le da cuenta de todo al rey 146 .
«Orador» 147 se le llama por el discurso (oratio ), puesto que al que, en nombre de una nación, hablaba ante quien hubiera sido comisionado se le llamaba «orador» por el discurso. Cuando algún asunto más importante reclamaba un discurso, se comisionaba a ser posible a quien pudiera defender (orare ) la causa con más facilidad. Por tanto, Ennio dice… [v. 593].
XVIII
203-204 (175-176V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 10
«Y el padre de los dioses y rey de los hombres convoca una asamblea» [VIRGILIO , Eneida X 2]. Ennio en el libro VI:
Entonces en su corazón el padre de los dioses y rey de los hombres
habla 148 .
XIX
205 (211V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 8
«Rueda entre tanto el cielo y la noche se precipita desde el océano» (VIRGILIO , Eneida II 250). Ennio en el libro VI:
Rueda entre tanto el cielo con las enormes constelaciones 149 .

125 Según GRATWICK (1982) o SUERBAUM (1995a), pág. 253, podría alcanzar el 271; según SKUTSCH , pág. 329, se podría conectar con la caída de Bríndisi en el 267 a. C. A este libro, además de los fragmentos que aparecen a continuación, se refiere el texto del papiro de Herculano PHerc 21 —cf. SUERBAUM (1995)—, que confirma varios pasajes ya presentes en el libro, induce a pensar que podrían trasladarse aquí los versos 469 y 555 e incluye un nuevo texto en el «pezzo» 7 fr. 1, que se ha relacionado o bien con el robo perpetrado por Pirro en el templo de Prosérpina en Locros (K. KLEVE , cf. LIVIO , XXIX 8 y 18) bien con LUCRECIO , V 1222-1232.
126 Este verso empezaba el libro (cf. LUCRECIO , V 1) y quizás iba seguido de una invocación a las Musas, como los versos que preceden a la imitación de VIRGILIO , Eneida IX 528; sin embargo, Flores enlaza aquí los versos 469-470, cf. JACKSON , ad loc ., en FLORES (2002), pág. 103.
127 Sin duda es a Pirro, rey de Epiro, al que encuentran los tarentinos y llaman en su ayuda contra los romanos, cf. v. 166.
128 Lo atribuye erróneamente al libro V; otros testimonios en CICERÓN , Orador 160 y QUINTILIANO , Formación del orador I 4, 15 —ambos sobre el uso de la forma Burrus para Pyrrhus —; cf. también SKUTSCH , pág. 332. Son muchos los editores que, desde Merula, han unido este verso al anterior.
129 La familia real de Epiro hacía descender su prosapia de Neoptólemo, hijo de Aquiles, y así, a través del padre de este, Peleo, y de su abuelo, Éaco —de donde viene el calificativo de Eácida para Pirro, cf. v. 167—, del mismísimo Zeus.
130 En latín: aio te, Aeacida, Romanos vincere posse ; la frase se puede interpretar de una forma completamente diversa pues tanto te («tú») como Romanos pueden ser sujeto y complemento de vincere («vencer»); así pues, la traducción podría ser: «Afirmo, Eácida, que los romanos pueden vencerte».
131 Quizá Tarentus (SKUTSCH ). El fragmento, en cualquier caso, podría aludir al descontento de los tarentinos por el trato que recibían del rey, cf. PLUTARCO , Pirro 16; LIVIO , XXIII 7, 5; APIANO , Historia samnita III 8.
132 Muchos han visto una alusión a la incursión de Emilio Bárbula en territorio tarentino el 281 a. C. La primera parte debe formar parte de una comparación de la situación bélica con la alarma en un rebaño; RIBBECK (1856), pág. 278, pensó en los preparativos que hacían los romanos al tener noticia del desembarco de Pirro.
133 Los ciudadanos más pobres solo estaban obligados a servicios auxiliares en el ejército; sin embargo, en caso de necesidad podían formar en unidades de combate y, si percibían una renta menor de 1.500 ases y estaban, por consiguiente, exentos de pagar impuestos, recibían el armamento del estado.
134 SAN AGUSTÍN , La ciudad de Dios III 17, 3, y OROSIO , Historia IV 1, 3, que a su vez se apoyan en Livio, mencionan explícitamente que los proletarii fueron movilizados en la guerra contra Pirro; de ahí que Vahlen localizara el presente fragmento en este lugar. Véase la imitación de VIRGILIO en Eneida IX 159-160 y JACKSON , ad loc ., en FLORES (2002), pág. 122.
135 La pertenencia de este fragmento al libro sexto y no al decimosexto (Vahlen, Warmington) está basada en la forma de citar de Macrobio (cf. SKUTSCH , págs. 31-34, propuesta de STRZELECKI en pág. 33); decimo queda, pues, como una palabra corrupta, en la que quizá se esconde algún nombre propio —Decius o Dexius (v. nota siguiente)— o tal vez decisum o de cono (FORDYCE , cf. SKUTSCH , págs. 339-340).
136 PLUTARCO (Pirro XVII 1-4) narra que en la batalla de Heraclea Pirro le entregó sus armas y su manto a Megacles y que este fue mortalmente herido por un tal Dexio, que reclamó para sí la gloria de haber matado al rey; a este episodio pueden pertenecer estas palabras.
137 El modelo de este pasaje es HOMERO , Ilíada XXIII 114-122; a su vez lo imita VIRGILIO , Eneida VI 179-182 y XI 135-138, y a éste, SILIO ITÁLICO , Púnicas X 529-534; ESTACIO , Tebaida VI 98-106, cf. además G. WILLIAMS (1968), Tradition and Originality in Roman Poetry , Oxford, págs. 263-264 y AICHER (1989-1990), págs. 218-222. Todos estos lugares cuentan la tala de árboles para levantar piras funerarias y probablemente era esto mismo lo que narraba Ennio (VAHLEN , pág. CLXXVII ): la ocasión podría haber sido la cremación de los muertos en la batalla de Heraclea, tras la cual Pirro no solo se ocupó de las honras fúnebres de sus propios caídos, unos cuatro mil, sino también de los siete mil romanos, cf. FLORO , Epítome de la Historia de Tito Livio I 13, 15 y EUTROPIO , Breviario II 11, 3.
138 La historia es, desde luego, falsa: en cuanto a su atribución a Ennio, muy debatida, cf. SKUTSCH , págs. 344-345, JACKSON en FLORES (2002), págs. 128-129.
139 Respuesta de Pirro a la embajada de Fabricio que se proponía rescatar a los prisioneros de Heraclea (JUSTINO , Epítome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo XVIII 1, 10).
140 Se equivoca Nonio; el sentido de la palabra queda manifiesto por su etimología —pro y gnarus — e indica conocimiento previo de algo.
141 Ya desde Justo Lipsio y Merula se vio que el pasaje corresponde a la devotio de uno de los Decios: el primero fue cónsul en el 340 a. C., el segundo, hijo del anterior, murió en el 295, y el tercero, al que alude el fragmento, buscó la muerte en la batalla de Áusculo (cf. CICERÓN , Del supremo bien y del supremo mal II 61; Tusculanas I 89). La devotio consistía en que el general se consagraba a sí mismo junto con el ejército enemigo a los dioses de los infiernos y, acto seguido, buscaba la muerte en combate provocando al mismo tiempo la perdición de los contrarios, cf. la fórmula que utiliza el primer Decio en LIVIO , VIII 9, 6-8, aunque probablemente no es original.
142 El fragmento está irreparablemente dañado; a la parte traducida del primer verso sigue en latín asp rima , el espacio para unas diez o doce letras más y el segundo verso. Por el contexto deben referirse estas palabras al espíritu guerrero que no se deja abatir en la derrota.
143 Ennio utiliza dos compuestos especiales: bellipotentes y sapientipotentes , que sin duda recuerdan los que empleaba Plauto. En cuanto al sentido, era notoria la falta de habilidad de Pirro para aprovechar las victorias obtenidas y las ventajas que se le presentaban en la guerra.
144 La cita de Cicerón es suficientemente explícita sobre el contexto; el resultado de la intervención de Apio Claudio en el senado fue, como es sabido, que se rechazara el acuerdo con el rey. Existen otros muchos testimonios de que este discurso se conservó largo tiempo (cf. SKUTSCH , pág. 360), aunque su autenticidad no es, desde luego, indiscutible.
145 Palabras atribuidas también al discurso de Apio Claudio, en el momento en el que este afirmaba que querría estar, además de ciego, sordo para no oír la propuesta de paz (PLUTARCO , Pirro XIX 1).
146 Se suele identificar al rey con Pirro y al embajador con Cinesias: no hay tanto acuerdo sobre el momento de las negociaciones, si fueron después de Heraclea o de Áusculo.
147 El significado de «legado» o «embajador» es, efectivamente, común en latín arcaico.
148 También utiliza VIRGILIO la expresión en Eneida I 65; II 648; X 743. El pasaje corresponde quizá a un soliloquio de Júpiter con ocasión de un suceso que no se puede identificar (SKUTSCH , pág. 365) o bien a una asamblea de dioses (e.g. VAHLEN , pág. CLXXV).
149 Puede referirse esta noche a la que medió entre las dos acciones de Áusculo (PLUTARCO , Pirro XXI) o quizá a la que causó la desorientación de Pirro antes de enfrentarse a Manio Curio en Benevento (ibídem XXV).
LIBRO VII
Antes de tratar la Segunda Guerra Púnica, Ennio se excusa de narrar por entero la Primera por haberla cantado ya antes otros (I-II); este principio debía constituir un auténtico prólogo 150 . Antecedentes y costumbres de los cartagineses (III-V). Resumen de la Primera Guerra Púnica: declaración de guerra de Apio Claudio Cáudex en 264 a. C. (VI); los romanos construyen una flota utilizando como prototipo una nave púnica y se entrenan como remeros (VII-IX). La Discordia abre el templo de Jano (X-XIII). Recuerdo de la invasión celta del 390 a. C. (XIV). Noticias sobre los aliados de Roma y combates contra galos e ilirios (XV-XVII). Empieza la Segunda Guerra Púnica. Aníbal anima a sus tropas (XVIII-XX) y se desatan las hostilidades: XXI posiblemente se refiera a Trebia; XXII, a acciones navales del año 218 a. C. o quizá a la batalla del lago Trasimeno (217 a. C.). Probablemente XXIII aluda a la entrega de armas hispanas a los legionarios de Gneo Escipión el 218 a. C. Después del revés de Trasimeno, los romanos celebran un lectisternio para aplacar a los dioses (XXIV). No hay certeza alguna sobre los fragmentos finales (XXV-XXVIII).
I
206-207 (213-214V) CICERÓN , Bruto 75-76; 71; (Orador 157; 171; Sobre la adivinación I 114; VARRÓN , La lengua latina VII 36 —recogido por SERVIO (auct.), Comentario a VIRGILIO , Geórgicas I 11— [v. 207]; QUINTILIANO , Formación del orador IX 4, 115; PSEUDO AURELIO VÍCTOR , Origen del pueblo romano IV 5)
[75-76] Sin embargo, la Guerra Púnica de aquel autor al que Ennio considera entre los adivinos y los faunos encanta como las obras de Mirón. Aunque, desde luego, Ennio sea, como efectivamente es, más perfecto; si este último hubiera menospreciado a aquel, como pretende, al tratar todas las guerras no hubiera dejado precisamente la encarnizadísima Primera Guerra Púnica. Pero él mismo dice por qué razón obra así: [siguen los vv. 206-207, desde «escribieron» hasta «versos»]. Y desde luego que la escribieron con elegancia, aunque con menos refinamiento que tú. Ni a ti te debe parecer de otra manera, puesto que has tomado mucho material de Nevio. Si lo confiesas; pues si lo niegas, es que se lo has hurtado.
[71] Pues, ¿dónde están nuestros antiguos versos? [siguen el v. 207 a partir de «que» y 208-209 enteros.] Esto es lo que dice de sí mismo, y no miente al atribuirse esta gloria.
Escribieron otros la historia
en los versos que antiguamente cantaban los Faunos y los adivinos 151 .
Ia
208-209 (215-216V) CICERÓN , Bruto 71 (cf. el fragmento anterior) y Orador 171
Pues a Ennio, con todo desprecio por los primitivos, se le permitía decir [v. 207]; ¿y a mí no se me va a permitir hablar de los antiguos de la misma manera? Sobre todo cuando no voy a decir ante hunc —«antes de éste»—, como él, ni lo que sigue [v. 210]:
[Cuando 152 ] ni los montes de las musas…
ni existía estudioso de las palabras 153 alguno antes de este 154 .
210 (217V)
atreviéndome yo a abrir 155
II
211-212 (218-219V) FESTO , 432, 25 y PAULO , 433, 4 (después del fr. LIV del libro I, v. 98)
De la misma manera que hay que admitir que en el libro VII de este mismo significa eam —«la»—cuando dice:
Ni vio nadie sofía 156 , a la que se suele llamar «sabiduría»,
en sueños antes de que empezara a aprenderla (sam ) 157 .
III
213 (222V) EKKEHARDO IV, anotación en el códice Sangallensis 621 (s. IX ) a OROSIO , Historia IV 6, 21 158
Ennio:
¡De qué grandes designios y qué poder tuvo en las armas 159 !
IV
214 (221V) FESTO , 290, 36 (también PAULO , 291, 5 y NONIO , 158, 22)
Puelli es diminutivo de pueri —«niños»—; así Ennio dice:
los púnicos que tienen la costumbre de sacrificar a sus propios niños (puellos ) 160 .
V
215 (265V) VARRÓN , La lengua latina V 182
Las pagas (stipendia ) de los soldados [se llaman así] porque pesaban (pendebant ) esta moneda pequeña (stipem ); por eso también escribe Ennio:
los púnicos pagan soldadas (stipendia ) 161 .
VI
216 (223V) CICERÓN , La invención retórica I 27
El cuento (fabula ) es [el género] que no contiene ni hechos verdaderos ni verosímiles, del tipo de… [PACUVIO , 397 RIBBECK ]: la historia son los hechos realmente sucedidos alejados de nuestra época; de este género es:
Apio les declaró la guerra a los cartagineses 162 .
VII
217 (225V) PRISCIANO , GL II 486
Los verbos que acaban en -geo precedido de l o r hacen el pretérito perfecto cambiando -geo en si , como indulgeo indulsi […] urgeo ursi […] Ennio en el libro VII de los Anales :
El mar había arrojado (urserat ) aquí la nave golpeada por las corrientes 163 .
Y el mismo en el IX [sigue el v. 568 ].
VIII
218 (230V) FESTO , 488, 32
Con tonsa Ennio quiere decir «remo», porque es como si fuera «cortada» (tondeatur ) con el hierro; así cuando dice en el libro VIII:
Después tumbaos e impulsad vuestros pechos con los remos 164 .
Y también… [continúa el siguiente fragmento]
IX
219 (231V) FESTO , 488, 34 (cf. fragmento anterior) y PAULO , 489, 12:
Se echan hacia atrás; entonces vuelven a llevar los remos al pecho.
Y en Sotas … [sigue Sotas , v. 27].
X
220-221 (521-522V) PROBO , Comentario a Virgilio, Bucólicas VI 31, pág. 340 (vv. 220-221) (también VARRÓN , La lengua latina VII 37 —v. 220—; FESTO , 494, 7; PAULO , 495)
Pues si entendemos ignis «fuego» por «cielo», no queda más que suponer que cuando dice spiritus intus alit —VIRGILIO , Eneida VI 726— ha querido decir «aire» […] Así fue también como lo llamó Ennio en los Anales :
La varonil doncella Paluda 165 nacida de un cuerpo infernal (tartarino 166 ),
a la que le resulta igual la lluvia y el fuego, el aire (spiritus ) y la pesada tierra 167 .
XI
222 (260V) PRISCIANO , GL II 223
Has de saber que par y Nar tienen la vocal alargada en el nominativo, como… Virgilio en el libro VII [v. 517]… Pero Nar conserva la a larga también en los casos oblicuos; así Ennio en el libro VII de los Anales :
Puso los respiraderos junto a las ondas sulfurosas del Nar (Nāris ) 168 .
XII
223-224 (262-263V) SERVIO (auct.), Comentario a Virgilio, Geórgicas II 449
Buxum —«boj»— se refiere a la madera, no al árbol, aunque según el testimonio de Ennio también se podía referir al árbol en género neutro. Pues así dice él en el libro VII:
y los largos cipreses
se alzan con sus hojas rectas y el boj (buxum ) de amargo cuerpo 169 .
XIII
225-226 (266-267V) SERVIO , Comentario a Virgilio, Eneida VII 622 —v. 226— (y también HORACIO , Sátiras I 4, 60-61 170 ; y PORFIRIÓN y PSEUDO ACRÓN , ad loc .)
Cometió una acirología al cambiar el verso de Ennio, pues aquel dijo:
Después de que la espantosa Discordia
rompiera las jambas cubiertas de hierro y las puertas de la guerra 171 .
XIV
227-228 (164-165V) MACROBIO , Saturnales 14, 17
Pues Ennio —a no ser que a alguien, entre los refinamientos más elegantes de nuestra época, le parezca desdeñable— dijo noctu concubia en estos versos:
En la que los galos, a primera hora de la noche (noctu concubia ), atacaron furtivamente de la ciudadela
la cima de las murallas y masacraron de repente a los centinelas 172 .
[Sobre el resto de la cita, cf. v. 142.]
XV
229 (276V) DIOMEDES , GL I 446 (y con testimonios parecidos 173 CARISIO , GL I 282 [370 BARWICK ]; DONATO , GL IV 398; Explicaciones al arte de Donato, GL IV 565; POMPEYO , GL V 303; JULIÁN DE TOLEDO , Arte gramática, poética, retórica II 18, 29 [pág. 199 MAESTRE YENES ])
Schesis onomaton es cuando se les añaden epítetos a cada uno de los nombres:
El pelotón marso, la cohorte peligna, la fuerza de los hombres vestinos 174 .
XVI
230 (256V) FESTO , 386, 36-388, 2 (cf. v. 19)
Mientras creen que los aterrorizan con sus amenazas, los están animando allí 175 .
XVII
231 (524V) FESTO , 362, 20
Da la impresión de que Ennio bromea… [fragmento XII del libro II] y en otro lugar:
De allí a Paros (Parum )… sim〉ulaban… 176
Se refiere a la isla de Paros.
XVIII
232 (258V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 19
«Y que no haya tardanza alguna en el cumplimiento de lo que he dicho: Júpiter está de este lado» [VIRGILIO , Eneida XII 565]. Ennio en el libro séptimo:
No siempre derriba lo vuestro: ahora Júpiter está de este la do 177 .
XIX
233 (257V) MACROBIO , Saturnales VI 1, 62
«La Fortuna favorece a los audaces» [VIRGILIO , Eneida X 284]. Ennio en el libro séptimo:
La fortuna se le ha concedido a los valientes varones 178 .
Pulsuz fraqment bitdi.