Kitabı oxu: «Ezra Pound»
EZRA POUND
PRIMEROS POEMAS
(1908-1920)
Biblioteca Javier Coy d’estudis nord-americans
http://www.uv.es/bibjcoy
Directora
Carme Manuel
EZRA POUND
PRIMEROS POEMAS
(1908-1920)
Selección, traducción y edición
Rolando Costa Picazo
Biblioteca Javier Coy d’estudis nord-americans
Universitat de València
Ezra Pound. Primeros poemas (1908-1920)
© Rolando Costa Picazo, selección, traducción y edición
1ª edición de 2014
Reservados todos los derechos
Prohibida su reproducción total o parcial
ISBN: 978-84-9134-159-8
Imagen de la portada: Sophia de Vera Höltz
Diseño de la cubierta: Celso Hernández de la Figuera
Publicacions de la Universitat de València
http://puv.uv.es
A mi equipo de cátedra y a mis estudiantes
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires,
a quienes desearía haberles trasmitido mi amor
por la enseñanza de la poesía y la literatura estadounidenses
A Carme Manuel, agradecido

Ezra Pound por Henri Gaudier-Brzeska
VOLUMEN I (1908-1914)
Introducción
Cronología: vida y obra de 1885 a 1920
A LUME SPENTO (1908)
La Fraisne
El fresno
Cino
Cino
Villanaud for This Yule
Villonada para esta Navidad
The Tree
El árbol
Threnos
Treno
On His Own Face in a Glass
Sobre su propio rostro en un espejo
Mesmerism
Mesmerismo
Praise of Ysolt
Elogio de Isolda
Night Litany
Letanía nocturna
Na Audiart
Na Audiart
NOTAS
PERSONAE/EXULTATIONS (1909)
In Durance
En cautividad
Guido Invites You Thus
Guido te invita así
Marvoil
Marvoil
The White Stag
El ciervo blanco
Sestina: Altaforte
Sestina: Altaforte
Piere Vidal Old
Piere Vidal, viejo
Ballad of the Goodly Fere
Balada del buen compañero
Francesca
Francesca
And Thus in Ninive
Y así en Nínive
Paracelsus in Excelsis
Paracelsus in Excelsis
The Eyes
Los ojos
Planh for the Young English King
Lamento por el joven rey inglés
NOTAS
CANZONI (1911)
“Blandula, Tenella, Vagula”
“Blandula, Tenella, Vagula”
Erat Hora
Erat Hora
Mr. Housman’s Message
El mensaje de Mr. Housman
The House of Splendour
La casa del esplendor
Horae Beate Inscripto
Horae Beate Inscripto
The Altar
El altar
Au Salon
Au Salon
Au Jardin
Au Jardin
Rome
Roma
NOTAS
RIPOSTES (1912)
Silet
Silet
In Exitum Cuiusdam
In Exitum Cuiusdam
The Tomb at Akr Caar
La tumba en Akr Caar
Portrait d’une Femme
Portrait d’une Femme
N.Y.
N.Y.
A Girl
Una muchacha
“Phasellus Ille”
“Phasellus Ille”
The Seafarer
El navegante
The Cloak
El manto
∆ὡpia
∆ὡpia
Apparuit
Apparuit
Sub Mare
Sub Mare
The Needle
La aguja
Plunge
La zambullida
Virginal
Un virginal
Pan Is Dead
Pan ha muerto
Dieu! Qu’Il La Fait
Dieu! Qu’Il La Fait
The Picture
El cuadro
Of Jacopo del Sellaio
De Jacopo del Sellaio
The Return
El regreso
The Alchemist
El alquimista
NOTAS
BLAST I & II (1914)
BLAST I
Before Sleep
Antes del sueño
Epitaphs
Epitafios
Meditatio
Meditatio
Fratres Minores
Fratres Minores
Come My Cantilations
Vamos, cantilenas mías
Momentum Ӕre, Etc.
Momentum Ӕre, Etc.
L’Art, 1910
L’Art, 1910
The New Cake of Soap
La pastilla nueva de jabón
Salutation the Third
Salutación tercera
BLAST I I
Ancient Wisdom, Rather Cosmic
Sabiduría antigua, un tanto cósmica
The Social Order
El orden social
The Game of Chess
El juego de ajedrez
Our Contemporaries
Nuestros contemporaneous
NOTAS
CATHAY (1915)
Song of the Bowmen of Shu
Canción de los arqueros de Shu
The Beautiful Toilet
El hermoso tocado
The River Song
La canción del río
Poem by the Bridge at Ten-Shin
Poema junto al puento en Ten-Shin
The River Merchant’s Wife: A Letter
La mujer del mercader del río: una carta
The Jewel Stairs’ Grievance
La queja de la escalera enjoyada
Lament of the Frontier Guard
Lamento del guardia fronterizo
Exile’s Letter
Carta desde el exilio
Four Poems of Departure
Cuatro poemas de despedida
South-Folk in Cold Country
Sureños en territorio helado
Sennin Poem by Kakuhaku
Poema sennin por Kakuhaku
A Ballad of the Mulberry Road
Una balada del camino de las moreras
Old Idea of Choan By Rosoriu
Vieja idea de Choan por Rosoriu
To-Em-Mei’s “The Unmoving Cloud”
“La nube inmóvil” por To-Em-Mei
NOTAS
LUSTRA (1916-1917)
Tenzone
Tenzone
The Condolence
La condolencia
The Garret
El ático
The Garden
El jardín
Ortus
Ortus
Salutation
Salutación
Salutation the Second
Salutación segunda
The Spring
La primavera
Albâtre
Albâtre
Commission
Comisión
A Pact
Un pacto
Surgit Fama
Surgit Fama
Dance Figure
Figura de danza
April
Abril
Gentildonna
Gentildonna
The Rest
El resto
Les Millwin
Les Millwin
Further Instructions
Más instrucciones
Ité
Ité
Dum Capitolium Scandet
Dum Capitolium Scandet
The Study in Aesthetics
El estudio de estética
Tò Kaʎóv
Tò Kaʎóv
Salvationists
Salvacionistas
Arides
Arides
The Bath Tub
La bañadera
The Temperaments
Los temperamentos
Amities
Amities
Ancora
Ancora
Dompna Pois de me No’ us Cal
Dompna Pois de me No’ us Cal
The Coming of War: Actaeon
El advenimiento de la guerra: Acteón
After Ch’U Yuan
Según Ch’U Yuan
Liu Ch’e
Liu Ch’e
Fan-piece, for her imperial lord
Pieza de abanico para su alteza imperial
Ts’ai Chi’h
Ts’ai Chi’h
In a Station of the Metro
En una estación del metro
Alba
Alba
Heather
Brezo
The Faun
El fauno
Coitus
Coito
The Encounter
El encuentro
Papyrus
Papiro
Ione, Dead The Long Year
Ione, muerta hace un largo año
Ιμέρρɯ
Ιμέρρɯ
To Formanius’ Young Lady Friend
A la joven dama de Formanius
Ladies
Damas
Tame Cat
Gato manso
The Tea Shop
Salón de té
The Lake Isle
La isla del lago
Black Slippers: Bellotti
Zapatillas negras: Bellotti
Epilogue
Epílogo
The Three Poets
Los tres poetas
The Gypsy
El gitano
Provincia Deserta
Provincia desierta
NOTAS
OTROS POEMAS (1915-1920)
Near Perigord
Cerca de Perigord
Phyllidula
Phyllidula
Pagani’s. November 8
En Paganini, 8 de noviembre
To a Friend Writing on Cabaret Dancers
A un amigo que escribe sobre bailarinas de cabaret
Homage to Quintus Septimius Florentis Christianus
Homenaje a Quintus Septimius Florentis Christianus
Fish and the Shadow
El pez y la sombra
Cantico del Sole
Cantico del Sole
Langue d’Oc
Langue d’Oc
Moeurs Contemporaines
Moeurs Contemporaines
Cantus Planus
Cantus Planus
Homage to Sextus Propertius
Homenaje a Sextus Propertius
Hugh Selwyn Mauberley
Hugh Selwyn Mauberley
NOTAS
BIBLIOGRAFÍA
Introducción
Ezra Pound. Primeros poemas (1908-1920) recoge una selección de los poemas que el poeta escribió y publicó entre los primeros años del siglo XX y los siguientes a la Gran Guerra. No es tarea sencilla abordar a un escritor como él, una de las figuras literarias más controvertidas del siglo XX. Para quien lo reverencia como poeta, traductor, crítico y generoso amigo de muchos escritores, Pound puede llegar a ser una pesada carga moral y psicológica capaz de generar una crisis profunda, pues hay aspectos inaceptables en quien hizo gala de antisemitismo y fue acusado de traición a su patria. Sintió gran admiración por Mussolini, en quien creyó ver el modelo perfecto del estadista que había destruido la plutocracia y hecho un verdadero arte de la política. Lo consideraba el creador de un estado modelo justo, ordenado y progresista, y veía en él a un líder que había devuelto a Roma su gloria del pasado. En 1933 conoció al Duce personalmente. Le había enviado su volumen A Draft of XXX Cantos, publicado en París tres años antes. Esbozó para él sus ideas económicas sobre la reforma monetaria. Estaba entusiasmado, enloquecido con sus creencias, que al parecer le impedían ver la realidad. Esa única entrevista que mantuvieron debe de haber sido como un diálogo de sordos. ¿Podía interesarle al antojadizo e irascible Duce, de quien se desconocía una inclinación por la poesía, lo que le decía Pound, un norteamericano excéntrico? ¿Maravillarse ante un poeta estadounidense cuya poesía, aun en el supuesto caso de que llegara a leerla, le parecería incomprensible? Cada uno, el poeta y el gobernante, estaba en su esfera propia: cada uno entonaba una tonada imposible de armonizar con la del otro.
No sabemos lo suficiente acerca de las fantasías del ególatra dictador, pero hemos estudiado a Pound y creemos que ya en esa época se iba internando cada vez más en su propia obsesión, dominado por una serie de teorías económicas complejas, ideales e irrealizables. En varias oportunidades, muchos de sus amigos dudaron de su equilibrio mental y no llegó a ser sometido a juicio en Estados Unidos justamente por ello. El 18 de abril de 1958 oyó en una corte federal de los Estados Unidos que se le declaraba permanente e incurablemente insano e incompetente, al punto de que ni siquiera podría librar cheques (Kenner 1071: 535). Se le liberó bajo la custodia de su familia. Nunca se levantaron los cargos contra él, en especial el de traición a la patria.
Escribe Humphrey Carpenter, uno de sus biógrafos, que Richard Aldington, el poeta amigo de Pound (a quien, junto con Hilda Doolittle, Pound nombró imagiste), fue uno de los primeros en sugerir que Ezra padecía un complejo de persecución: se sentía maltratado por críticos y enemigos. Después de la pelea de Pound con la poeta Amy Lowell en el verano de 1914, Aldington dijo que Ezra se veía “terriblemente enfermo” y decía tener “gota cerebral.” Quizás estuviera un poco “cracked” (chiflado). Carpenter cree ver un síntoma de paranoia en una nota de Pound agregada a Cathay, en la que hace referencia al odio que le tienen muchos, y a la envidia que sienten por haber él declarado creer “en algunos artistas jóvenes” (Carpenter 295). Por su parte, James Laughlin, uno de sus mejores amigos, discípulo y editor de toda su obra en su editorial New Directions, se refiere al dolor que le causó Pound en la década de 1940 por su extremo antisemitismo. Escribe Laughlin que logró comprender la obsesión de su maestro de una manera más caritativa cuando el doctor Overholser, jefe de psiquiatras del hospital de St. Elizabeth, donde estuvo recluido el poeta, le dijo: “‘Usted no debe juzgar a Pound moralmente; debe juzgarlo médicamente.’ Me explicó que Ezra era paranoico y que su antisemitismo es un elemento reconocido en la paranoia. Pound no podía controlarse” (Laughlin 15).
Existen numerosos comentarios sobre sus obsesiones. Quizás el golpe afectivo más terrible que recibió Pound fue la muerte de su amigo, el escultor Henri Gaudier-Brzeska, en la Gran Guerra. Desde ese momento empezó a ver que las guerras tenían una causa fundamentalmente económica: eran instigadas y fomentadas por fabricantes de armas y banqueros, que para Pound eran, en su mayor parte, usureros judíos. Sus blancos de ataque eran los Rothschild, que personificaban las finanzas internacionales, y los Schneider-Creusot, fabricantes de armas, que vendían tanto a los alemanes como a los aliados. Escribe al final del Cantar LXXVIII de los Cantares Pisanos:
no
hay
guerras
justas
[there
are
no
righteous
wars]
Y en una estrofa de “Hugh Selwyn Mauberley,” de 1920, se refiere a la muerte de tantas víctimas de los intereses que movían los hilos:
Murió una miríada,
y entre ellos, los mejores,
por una vieja perra desdentada,
por una civilización remendada,
encanto sonriente en la buena boca,
ojos vivaces bajo el párpado de la tierra …
[There died a myriad,
And of the best, among them,
For an old bitch gone in the teeth,
For a botched civilization,
Charm, smiling at the good mouth,
Quick eyes gone under earth’s lid … ]
La causa, el gran crimen, escribe Pound, es la usura:
Murieron algunos, pro patria,
ni “dulce ni “et décor” …
caminaron con el infierno hasta los ojos
creyendo en las mentiras de los viejos, luego dejando de creer
volvieron a casa, a una mentira,
a casa a muchos engaños,
a casa a viejas mentiras y una nueva infamia;
a la usura vieja como el tiempo …
[Died some, pro patria,
Non “dulce” not “et decor”
Walked eye-deep in hell
Believing in old men’s lies, then unbelieving
Came home, home to a lie,
Home to many deceits,
Home to old lies and new infamy;
Usury age-old and age-thick … ]
Esta es la primera vez que menciona en su obra la usura, que de ahora en más se convertirá en su obsesión. Usa el término para significar interés excesivo no relacionado con la producción: usura se convierte en sinónimo de toda forma del mal. La define al final del Cantar XLV: “Usura: gravamen por el uso de poder adquisitivo, impuesto sin tomar en consideración la producción; muchas veces sin consideración a las posibilidades de producción” [Usury: A charge for the use of purchasing power, levied without regard to the possibilities of production]. Para Pound, el peor crimen es que el dinero provenga del dinero y no del trabajo o de otras fuentes naturales.
La obsesión con la usura es una de las principales fijaciones durante una gran parte de su vida. Había leído en el Cantar XI del Infierno que Dante conectaba el crimen de la usura, perversión de la riqueza, con la sodomía. La usura se relaciona en Pound con su desmedido interés por lo económico. James Laughlin tiene un ensayo sobre el tema de la economía, “Pound’s Economics,” en una recopilación de estudios sobre su maestro, titulada Ezra Pound. The Legacy of Kulchur. Aunque Laughlin nos previene que él no comprende del todo las teorías económicas, en exceso complejas, su ensayo arroja buena luz sobre el interés de Pound por la economía y nos ayuda a ingresar en un tema en exceso peliagudo. La economía es una presencia permanente en los Cantares. El asunto central de los Cantares XCVI y XCVII es la historia monetaria, y antes, con el árido tema de la usura forja nuestro poeta el eje temático de su bellísimo Cantar XLV:
con usura, pecado contra natura,
es tu pan siempre de harapos rancios
es tu pan seco como papel,
sin trigo de montaña, sin harina buena …
[with usura, sin against nature,
is thy bread ever more of stale rags
is thy bread dry as paper,
with no mountain wheat, no strong flour … ]
Laughlin califica las teorías económicas de Pound como un “revoltijo de excentricidades” inspiradas por su inmenso optimismo y la certidumbre de que conocía las respuestas, lo que no es el caso. Este estudioso explica que Pound deseaba crear un paraíso terrestre con un sistema económico justo, sin tener que recurrir al socialismo ni a la revolución. Pero el sueño de Pound no puede hacerse realidad salvo en sus propias ciudades imaginarias, como Wagadú y Dioce. El poeta había leído sobre Wagadú en Frobenius, a quien tanto admiraba. Leo Frobenius (1873-1938) era un genial etnólogo y antropólogo alemán que exploró el África, y fue el primero en tratar una pluralidad de culturas como igualmente válidas y contemporáneas. Por Frobenius se enteró Pound de la existencia de la ciudad de Wagadú, destruida cuatro veces y reconstruida, según la leyenda. En los Cantares, Pound la relaciona con Ecbatana, la ciudad de Dioce (rey de los Medas, siglo VI de nuestra era), de la que habla Herodoto. Wagadú fue destruida, sucesivamente, por la vanidad, la falsedad, la avaricia de los hombres o por el disenso entre ellos (Brooke-Rose 6-7; Kenner, The Pound Era 507). Pound escribe sobre Wagadú en el Cantar LXXIV:
4 veces fue reconstruida la ciudad ( … )
ahora en la mente indestructible ( … )
con los cuatro gigantes en los cuatro rincones
y cuatro portalones a mitad del muro Juu Fasa
y una terraza del color de las estrellas
pálida como el alba, la luna
delgada como la cabellera de Deméter … ]
[4 times was the city rebuilt ( … )
now in the mind indestructible ( … )
With the four giants at the four corners
and four gates mid-wall Hooo Fasa
and a terrace the color of stars
pale as the dawn, la luna
thin as Demeter’s hair … ]
“Hooo Fasa” [Juu Fasa] es el refrán de un canto de Gassire, hijo de Fasa, rey de la tribu del mismo nombre. “Hooo” significa “salve.” Pound se refiere al cantar de alabanza de Gassire, que se acompañaba con un laúd. Todo esto es parte de la historia de Wagadú, la ciudad mágica de esta tribu, que no es de piedra ni de madera ni de tierra: es la fuerza que vive en el corazón de los hombres y se destruye cuando se apartan del camino. Esta leyenda ilustra la doctrina de Confucio que era fundamental para Pound: si un gobernante carece de orden en su corazón, esto lleva al desorden en su familia y en su pueblo. Ese orden debe reinar también en la economía (Kenner 1971: 508; Brooke-Rose 140; Terrell, vol. II, 361 y siguientes).
La economía en Pound es un tema complejo, que no explica, puesto que es más bien una emoción que lo moviliza, y como tal no es algo que analice, sino que la poetiza. En Pound, las teorías económicas no encuentran una fácil explicación, y en un lector de poesía pueden llegar a ser un escollo. Quizá basten unos datos generales para saber de qué se tratan, porque son recurrentes en los Cantares.
Es la teoría del crédito social la que atrae al poeta. Social Credit es un libro de Clifford Hugh Douglas, que deslumbra a Pound, y que reseñó en las revistas The Athenaeum y The Little Review. Había conocido a su autor en la oficina de A.R. Orage de The New Age, revista que Orage editaba y a la que contribuía Pound. Unos años después, reseñó otro libro de Douglas, Economic Democracy (Londres: C. Palmer, 1924).
Clifford Hugh Douglas (1879-1952), oriundo del condado inglés de Cheshire, era un exitoso ingeniero mecánico e industrial que trabajó para Westinghouse en la India y para los ferrocarriles británicos en la Argentina y en el Pacífico Sur. Autor de una decena de libros, era un demócrata apasionado y un idealista, que buscaba trabajar por una sociedad mejor. Consideraba que el problema que enfrentaba la economía británica en el siglo XX era que, a pesar de que los milagros de la modernización industrial deberían haber mejorado el nivel de vida de todos, de hecho no era así. Douglas veía que los trabajadores no tenían dinero suficiente para consumir todo lo que se producía, mientras que los ricos no sentían la necesidad de consumir todo lo que quedaba. Como resultado, los ricos invertían el dinero en más negocios: más fábricas y más mejoras en los medios de producción, lo que llevaba a una cantidad mayor de bienes a vender, que pocos podían adquirir. El problema, entonces, no estaba en la producción de riqueza, sino en su consumo o distribución. El exceso de ahorro y la concomitante inversión de capital conducían al infraconsumo. Como los mercados de cada país no resultaban suficientes, las naciones capitalistas se veían obligadas a competir con los mercados extranjeros. La competición y la explotación resultantes llevaban a la guerra. Tampoco podían los pobres obtener préstamos de los bancos (Redman 59). Como solución para el infraconsumo, Douglas proponía crear dinero en cantidad suficiente y distribuirlo mediante un dividendo nacional, un subsidio que proporcionaría el estado. Todo ciudadano tenía derecho a este dividendo porque la riqueza de la sociedad era producto de la inventiva o ingeniosidad cumulativa de toda la humanidad, de la herencia cultural.
James Laughlin hace la aclaración de que, si bien nunca “ningún economista ortodoxo y respetable” aprobó las teorías de Douglas, Pound desechaba toda objeción a ellas como parte de la estupidez de los académicos (156). Creemos importante enfatizar que el dividendo nacional de Douglas aspiraba a mantener y alimentar a todos quienes se quedaran sin empleo en los tiempos de guerra que se avecinaban, temor que estaba en el aire en Gran Bretaña desde el comienzo mismo de la Gran Guerra. El crédito social de Douglas era una forma de ayuda gubernamental que controlaría la circulación monetaria, permitiría que los manufactureros bajaran sus precios y que los consumidores compraran libremente. Haría innecesarios los préstamos bancarios, terminaría con los prestamistas e inauguraría una nueva era de libertad personal y de prosperidad. Douglas aclaraba que el “nuevo dinero” no sería creado mediante impuestos. De hecho, no sería dinero en el sentido tradicional, sino “certificados de trabajo cumplido,” basados en la cuidadosa estimación de producción real que haría el gobierno, un “dividendo nacional” y un “precio de compensación,” en vez de la inflacionaria impresión de dinero. Escribe Douglas en Economic Democracy: “Del amenazador caos podría asomar un nuevo amanecer, un amanecer que podría mostrar los estragos de la tormenta, pero que permitiría que todos vieran claramente la promesa de un día mejor” (cit. Carpenter 358).
Hubo otros dos economistas que entusiasmaron a Pound. El primero, de menor importancia, es Alexander Del Mar, autor de A History of Monetary Systems (Londres 1895, Nueva York 1903). Del Mar (1836-1926), estadounidense de origen judeoespañol, fue en su momento un importante economista político e historiador, primer director del Buró de Estadística del Departamento del Tesoro del Gobierno de Estados Unidos de 1866 a 1869. Hizo importantes contribuciones a la historia del dinero y de los metales preciosos. Del Mar llegó a la conclusión de que, por lo general, el oro y la plata se producían con pérdida y circulaban por el mundo a un valor inferior al costo corriente de su producción. Pound cita a Del Mar en los Cantares LXXXIX y XCVI. Ejemplo del LXXXIX:
Echaron no a los dioses, sino al Emperador, Imperator.
advirtió Del Mar:
“proporciones en Roma y en el Oriente.”
[Drove out not gods, but the Emperor, Imperator.
remarked Del Mar:
“ratios in Rome and in the Orient.”]
El otro economista que ocupa un espacio importante en Pound es Silvio Gesell (1852-1930), que llegó a reemplazar a Douglas en el interés de nuestro poeta. Nacido en Alemania, Gesell hizo una fortuna en la Argentina y luego, por un breve tiempo, en 1919 fue ministro de finanzas en Baviera. En el Cantar LXXIV, Pound escribe que estuvo en el cargo cinco días. Igual que Douglas, Gesell aborrecía el sistema capitalista existente. Creía que podían remediarse las injusticias no mediante la intervención del gobierno con subsidios o dividendos, sino cambiando la naturaleza del dinero mismo, de manera que, si los ricos atesoraban dinero, terminaran penalizados, en vez de recompensados. Expuso su teoría en The Natural Economic Order, un libro de 1906, luego ampliado en una segunda edición.
Gesell sugería que debía eliminarse el sistema según el cual billetes y monedas tenían un valor intrínseco. Debían reemplazarse por un sistema de billetes llamado “Free-Money”; si estos billetes no se usaban rápidamente para comprar algo, caducaban como un periódico viejo y perdían su valor. Guardarlos no servía para nada. Lo lógico era gastarlos y mantener el dinero en permanente circulación. El interés bancario no existía. El proceso era simple. “Free-Money” eran pedazos de papel billete, con un valor determinado y espacios en blanco en los que, a intervalos regulares, debía pegárseles estampillas para poder mantener su valor. El gobierno vendía las estampillas. La compra era un impuesto sobre el dinero y producía una fuente de ingresos para beneficio público. Si no se compraba estampillas fechadas, el billete ya no servía para nada.