Kitabı oxu: «Pequeñas grandes... cuentos a cualquier hora para niñas soñadoras»

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«A aquellas quienes sueñan con algo mejor, un legado, una ilusión… y escuchan en silencio, pero sin importarles demasiado lo que dicen ni piensan los demás, aquellos que ni tan siquiera son capaces de imaginar mundos distintos. Cambiar, es privilegio de unos pocos. De ti depende…

A todas las niñas “PEQUEÑAS” quizás aún por edad, pero que se convertirán en “GRANDES” mujeres que nunca se rendirán».

ÍNDICE

PRÓLOGO

ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA

AGUSTINA DE ARAGÓN

AINHOA ARTETA

ALASKA

ALICIA DE LARROCHA

ALMUDENA CID

ALMUDENA GRANDES

ANA FRANCISCA DE BORJA

ANA MARÍA DE SOTO

ANA MARÍA MATUTE

ANA PATRICIA BOTÍN

ÁNGELA RUIZ ROBLES

ANITA DELGADO

ARANTXA SÁNCHEZ VICARIO

BEATRIZ GALINDO

BLANCA FERNÁNDEZ OCHOA

CARME RUSCALLEDA

CARMEN DE BURGOS

CARMEN MARTÍN GAITE

CARMEN RIU

CAROLINA MARÍN

CATALINA DE ARAGÓN

CATALINA DE ERAUSO

CLARA CAMPOAMOR

CONCEPCIÓN ARENAL

CONSOLACIÓN DE AZLOR

CRISTINA ALMEIDA

CRISTINA SÁNCHEZ

DOLORES ALEU

DOÑA URRACA

DULCEIDA

EDURNE PASABÁN

EGERIA

ELENA BETES

ELENA DE CÉSPEDES

ELENA GARCÍA ARMADA

ELENA MASERAS

EMILIA PARDO BAZÁN

ESTHER Y ALICIA KOPLOWITZ

EUGENIA DE MONTIJO

FEDERICA MONTSENY

GEMMA MENGUAL

GISELA PULIDO

GLORIA FUERTES

INÉS DE SUÁREZ

ISABEL BARRETO

ISABEL II

ISABEL LA CATÓLICA

JUANA LA LOCA

JUDIT MASCÓ

LA BELLA OTERO

LA DAMA DE ARINTERO

LA PASIONARIA

LA PRINCESA DE ÉBOLI

LAIA SANZ

LAURA VALENZUELA

LINA MORGAN

LOLA FLORES

LUISA DE MEDRANO

LUISA ROLDÁN

LYDIA VALENTÍN

MAR RAVENTÓS

MARGARITA NELKEN

MARGARITA SALAS

MARÍA BLANCHARD

MARÍA BLASCO

MARÍA CINTA BALAGUÉ

MARÍA DE VILLOTA

MARÍA DE ZAYAS

MARÍA JUANA MOLINER

MARÍA LUZ MORALES

MARÍA PACHECO

MARÍA PITA

MARÍA TERESA RODRÍGUEZ

MARÍA ZAMBRANO

MARIANA PINEDA

MARUJA MALLO

MASSIEL

MATILDE UCELAY

MENCÍA CALDERÓN

MERCEDES MILÁ

MIREIA BELMONTE

MONSERRAT CABALLÉ

ONA CARBONELL

PENÉLOPE CRUZ

PILAR CAREAGA

PILAR MIRÓ

PINITO DEL ORO

ROSA CLARÁ

ROSA MARÍA CALAF

ROSALÍA

ROSALÍA DE CASTRO

RUTH BEITIA

SANTA TERESA DE JESÚS

SARA BARAS

SHEILA HERRERO

SOLEDAD BECERRIL

TAMARA ROJO

TERESA PERALES

TITA CERVERA

MI MADRE

PROTAGONISTAS POR LUGAR DE NACIMIENTO

A TU MADRE

ESCRIBE TU PROPIA HISTORIA

ELIGE LAS «PALABRAS»

ILUSTRACIONES

AGRADECIMIENTOS

ACERCA DEL AUTOR

PRÓLOGO

Cuando empezó este proyecto, pensaba que quizás nunca encontraría a un número suficiente de «niñas y mujeres» protagonistas como para llenar un libro, o —al contrario— que descubriría tantas historias como para permitirme completar varios volúmenes y tener que elegir y seleccionar las más apasionantes. Pensaba si iba a conocer a la mayoría de «las artífices», o si serían «novedosas» para mí.

Imaginaba la dificultad de narrar vidas completas llenas de anécdotas, hechos y riqueza en tan solo «¡un par de páginas!». Tenía claro que quería llegar a terminar el proyecto. ¡Sería un bonito ejercicio de recorrido histórico y de aprendizaje!

Con cada historia, se han recopilado datos —se han investigado los orígenes y contrastado los eventos por fuentes diversas— y se ha dado un formato de «cuento corto», sin abandonar por ello una dosis de realidad y empoderamiento de las heroínas que lo integran. ¡Desde la primera a la última! ¡Desde la más desconocida, hasta la más popular!

No se ha pensado realmente en el «recorrido comercial», sino —como algunas de las reseñas de las ilustres escritoras que aquí duermen— en el «placer de contar una historia» sabiendo que, por el hecho de incluir una palabra o elogio, otra quedaría excluida.

No era tan importante contar «todo», sino rescatar los valores esenciales. Aquellos con los que las niñas de este país o de cualquier otro se pudieran identificar y sentir que hay muchos mundos por recorrer y numerosas vidas por elegir y cambiar —siempre— bajo el respeto más absoluto a los demás.

Cuando las protagonistas de nuestras historias comenzaron —siendo aún «pequeñas»— sus andaduras, aún no existía lo que con posterioridad descubrirían, ni seguramente soñaban en convertirse en esas «grandes» mujeres.

Ojalá los niños y niñas sigáis imaginando que «otras cosas» son posibles… Que «otras» profesiones que aún no existen, podrían ver la luz… Que «otras» utopías, quizás sean realizables… ¡Que el mundo es igual en derechos y obligaciones para todos y todas!

Algunas de las protagonistas aquí recogidas fueron incluso olvidadas o ninguneadas en su tiempo. No obstante, la historia y las generaciones posteriores se han encargado de recuperar su memoria y alguna de sus hazañas. Como aquel o aquella pintora, escultor o escritora, que fueron aún más apreciados cuando ellos y ellas ya no lo pudieron ver, pero su legado y herencia cobraron brillo y admiración en los años siguientes.

Independientemente de que triunfes o no, el mundo está lleno de aventuras por emprender, investigaciones por realizar, hechos por demostrar y descubrir… ¿No te gustaría ser partícipe? ¡Seguro que sí!

Sé audaz… inténtalo… sueña… piensa… pregunta aquello que no sepas… aprende… imagina más allá de lo que se conoce...

Es importante que seas consciente de que las cosas y los desafíos pueden no ser a veces inmediatos —ni fáciles—, pero tendrás siempre la capacidad de superarlos si crees en ello. ¡Que nadie te convenza de lo contrario!

Quizás aquello que tú construyas, sea observado por otras niñas y mujeres actuales o del futuro que —fijándose en ti— soñarán que es posible y abrirás un nuevo camino a otros «personajes», al igual que hicieron las grandes intérpretes de este libro y otras muchas que no tuvieron la oportunidad de estar en él.

No hay que ser siempre la «más alta», ni la «más guapa» ni la «más veloz»… Tú lo puedes hacer porque hay espacio para todos y todas.

¿Lo tienes claro…? Díselo a tu padre, a tu madre, a tus hermanos y hermanas, a tus tíos y tías, a tus amigas y amigos, a tus profesores y profesoras… Que sepan que estás llena de ilusión, de pasión, de fuerza, de libertad, de igualdad, de cualidades, de ganas, de sueños, de poder, de capacidad, de imaginación, de voluntad, de curiosidad, de solidaridad, de entendimiento…

Ayúdanos a que —dentro de unos años— este libro se haya quedado «escaso» y otras muchas historias entren a formar parte de las nuevas heroínas «pequeñas», de esas luchadoras que conseguirán ser «grandes» porque acabarán logrando aquello en lo que crean.

¿Preparadas? ¡A por ello!

ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA

DISEÑADORA DE MODA Y EMPRESARIA

Había una vez una niña a la que no le gustaba estudiar. Su madre estaba a veces algo triste y Ágatha pensaba que el mundo tenía que ser más alegre. Así que dijo: —¡Llenaré la vida de colores divertidos para luchar contra la tristeza!

Ágatha era una persona autodidacta y empezó a diseñar sus propios vestidos repletos de colorido y formas increíblemente distintas. ¡Se proclamó enemiga del color negro!

Se fue haciendo un hueco en el mundo de la moda e hizo su primer desfile con solo ¡veinte años! Había cursado Arquitectura y Bellas Artes antes de dedicarse profesionalmente a la moda y el diseño. Desde sus comienzos, ya destacaba por sus creaciones originales. Siempre eran «diferentes».

—¡No me gustan! —decían unos…

—¡A mí, me encantan! —replicaban otros…

¡Así que se decidió a abrir su tienda-estudio en Madrid! Exponía unos diseños característicos muy atrevidos, extremadamente divertidos y dotados de un aire juvenil, infantil a veces... Combinaba sin complejos prendas de colores vivos y chillones: amarillos, rojos, verdes, azules, naranjas, fucsias… Lo decoraba todo con corazones, estrellas, flores, lunares… introducía cortes asimétricos... Si una mujer quería ir «distinta» y «llamativa», ¡ese era el diseño!

Tanto éxito tenía y tanto se divertía ella, que pensó:

«¿Y si hago ropa para los niños y colecciones de baño? ¿Y si lleno las casas de vajillas, sillas, mesas, papeles pintados repletos de colores? ¿Y si hago gafas, zapatos, accesorios para mascotas, perfumes con mi estilo…?».

Creó un mundo único de ensueño que todos acabaríamos identificando.

Sus trajes han desfilado por las mejores pasarelas: Nueva York, Kioto, París, Milán, Barcelona… ¡Y ha vestido a Miley Cyrus!


NACIÓ EL 22 DE JULIO DE 1960

MADRID



AGUSTINA DE ARAGÓN

ARTILLERA Y HEROÍNA

Una de las historias que a mí me contó mi abuela, es que una vez una niña llamada Agustina, llegó a ser muy valiente de mayor.

—¡Abuela!… pero ¿qué es lo que hizo? —preguntamos mi hermana y yo.

—Os lo contaré. ¡Escuchadme atentamente! —respondió mi abuela.

“Nuestros vecinos franceses querían «quedarse» con nuestro país. Se empeñaban en «venir» y asediar las ciudades. Un ejército muy grande rompió las murallas de entrada a Zaragoza. Llevaban días peleando por pasar, pero…

¿Sabéis lo que ocurrió…?

Un día, Agustina —que ayudaba a transportar munición y asistir a los heridos— llevaba la comida a su marido y vio cómo le malherían. Se enfadó tanto que —con rabia incontenida— saltó, tomó la mecha de un artillero y corrió hasta un cañón disparando así a las tropas francesas. Estas, que ya pensaban que estábamos casi rendidos, ¡se asustaron y se retiraron!

Dice la leyenda que —al finalizar la batalla— semejante logro llegó a oídos del capitán al mando y allí mismo, reconoció su mérito y fue nombrada «subteniente» y «defensora de Zaragoza».

El pueblo necesitaba héroes y Agustina pasó a ocupar un lugar relevante en los libros de nuestra historia.

Increíble su valor, ¿verdad, niños? ¡Acababa de nacer el mito de Agustina de Aragón o como otros la llamarían: «La Artillera»!

Ella continuó animando sin descanso a los ejércitos, pues por su gesta se había hecho muy famosa. Se convirtió para siempre en un símbolo de la resistencia.

Hoy existen calles, monumentos y colegios por todo el territorio español con su nombre y su figura, e incluso una «peli» con su historia”.

—¿Os ha gustado el relato? —concluyó la abuela.

—Pues… ¡Fin!


4 DE MARZO DE 1786 – 29 DE MAYO DE 1857

REUS – CEUTA

AINHOA ARTETA

SOPRANO

Érase una vez una niña que —con cinco años— su papá le regaló un disco de una famosísima diva llamada María Callas. Aquella jovencita no paraba de escucharlo. Una y otra vez lo hacía sonar repetidamente en su habitación y decidió entonces… ¡dedicarse «al canto»!

Pronto empezó a cantar en un coro que había formado su padre y de allí, ingresó en el conservatorio de su ciudad. Ainhoa también trabajaba en la peluquería de su madre: cortaba el pelo, hacía permanentes, ponía rulos...

Cuando fue mayor de edad, se marchó a Italia porque quería conocer a los profesores de cantantes tan importantes como el grandísimo tenor Luciano Pavarotti… Mejoraba su estilo y era tan buena, que le otorgaron una beca para viajar a Estados Unidos y seguir allí su formación. ¡Y en ese lugar se quedó a vivir!

Ya no volvió a España —salvo de vacaciones y para cantar— pero convertida por aquel entonces en una gran artista internacionalmente conocida.

Ganaba los concursos de ópera a los que se presentaba y representaba obras como La Cenicienta, La Traviata, La Bohème... Su voz y sus interpretaciones eran increíbles. Además, era tan guapa que parecía una top model de la lírica. ¡Había nacido «una estrella»!

Un día coincidió con otro tenor único —Plácido Domingo— y la invitó a colaborar en conciertos recorriendo todo el mundo. Su vida era vertiginosa: del Metropolitan al Carnegie Hall, del Covent Garden a la Scala de Milán... ¡Triunfaba siempre allá donde iba!

¡Es una de las pocas sopranos que ha actuado en la Casa Blanca!

A Ainhoa le gusta innovar, hacer conciertos, cantar con pianistas… adora las mariposas porque le traen suerte, y, además, ¡tiene una colección de «ranas»!

Y dice que… «morirá cantando».


NACIÓ EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 1964

TOLOSA



ALASKA

CANTANTE

Sucedió una tarde en la que una niña rubia nacía lejos de donde más tarde viviría. Fue en México, aunque con diez años vinieron todos a España: su madre —América—, su padre —el torero Manolín—, su gato y su Barbie.

Su mamá quería llamarla Carmen, pero el padre dijo que «Olvido, como la abuela paterna de Alaska». Luego descubrieron que quien realmente se llamaba así era la hermana de su papá. ¡Un lío enorme de nombres!

Hacía muchas cosas con su madre: realizaron un curso de estética, fueron a Londres… ¡Allí conocería la cultura punk! Y entonces Olvido dijo:

—¡Mamá, quiero una guitarra eléctrica y formar mi propio grupo de música!

Y ni corta ni perezosa, ¡así lo hizo!

Creó el grupo Kaka de Luxe y se convirtió en «Alaska».

Tocaban en locales y bares con otras bandas en una época en la que España estaba descubriendo «la democracia». Muchas cosas habían estado prohibidas, y la música era la mejor forma de «renovarse» con aquellas letras y estilos. Lo llamaron «la movida» y ella fue proclamada, «su reina».

Sus canciones eran transgresoras. Su aspecto novedoso y cambiante: se maquillaba y vestía de colores, melena cardada, rastas, cortes de pelo impactantes… ¡Una combinación explosiva!

Empezó a ser conocida. Su imagen disruptiva era como «un icono». Empezó haciendo cine vanguardista, presentó programas infantiles y juveniles como La bola de cristal… Salía con unas uñas largas pintadas de colores negros, rojos, divertidos…

Alaska montó varios grupos: Pegamoides, Dinarama, Fangoria… Cada uno era distinto al anterior y todo el mundo se sabía sus letras. Muchas de sus canciones alcanzaron el «número uno» y hoy, ¡son parte de la historia del mejor pop español!


NACIÓ EL 13 DE JUNIO DE 1963

CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO)

ALICIA DE LARROCHA

PIANISTA

Alicia era una joven morena y menuda, de manos pequeñas que estiraba hasta llegar a unos dedos que se movían muy, muy rápido.

Con solo tres años, ya «aporreaba» con acierto las teclas del piano que había en su casa y empezó entonces a estudiar música. Cuando lo hacía bien, recibía de premio ¡sopa de fideos!... Y a ella, ¡le encantaba!

Su madre y su tía ensayaban con un gran compositor y descubrieron que la niña de pequeña tenía un «oído absoluto». Tocaban notas sueltas al piano y Alicia sin mirar, ¡las adivinaba todas!

¿Conocéis a Mozart? Pues ella era tan sublime interpretando sus obras que fue llamada Lady Mozart. ¡Una niña prodigio!

Dio su primer concierto a los seis años y empezó a hacer giras por España a los nueve años, por Europa a los quince años, y el salto a EE. UU. con veinticuatro años. Tocaba piezas impensables de interpretar con unos dedos tan pequeñitos como los suyos. Era una auténtica «gigante» con el teclado.

—¿Solo tiene dos manos? ¡Increíble! —decía la gente, cuando tocaba.

Su marido la admiraba y dejó todo para que ella triunfara. Cuando Alicia viajaba, él cuidaba de los niños. Viajó y viajó sin parar y siempre colgaba el cartel de «no hay billetes».

Ella siempre consideró la música como su verdadera vocación.

—¡Tengo que ensayar! —decía en Navidad, levantándose en los postres.

Tenía un piano de cola en su casa que, con esmero, lo cubría con algunas mantas, y así lo preservaba para no molestar innecesariamente a los vecinos cuando ensayaba. Mientras, su nietecita se tumbaba debajo del aquel piano a disfrutar esa música «celestial» que sonaba.

Alicia se convertiría en «la pianista española más trascendental del siglo XX».

Consiguió muchos premios y siguió tocando hasta ser muy, muy mayor...


23 DE MAYO DE 1923 – 25 DE SEPTIEMBRE DE 2009

BARCELONA - BARCELONA



ALMUDENA CID

GIMNASTA RÍTMICA

Había una vez una niña que, como sentía a veces un poco de miedo a la oscuridad, abrazaba cuando dormía a su querido peluche Gusy Luz y este se iluminaba. Así se tranquilizaba y volvía a quedarse dormida. ¡Era su juguete favorito!

También le gustaban unos patines de ruedas con los que se deslizaba con mucha soltura por el asfalto. Pero lo que más disfrutaba, ¡era jugar en la calle!

Un día vio que al salir del «cole» había clases extraescolares y dijo:

—¡Me voy a apuntar a gimnasia rítmica! —Y ahí, empezaría todo...

Almudena tenía unas cualidades físicas excepcionales y una flexibilidad impresionante. Comenzó a competir y la seleccionadora nacional se fijó en ella... Empezaba a ser muy buena en todas las disciplinas: «pelota», «cinta», «cuerda», «aro», «individual», «por equipos»… ¡Era una «máquina»!

Casi solo le daba tiempo a comer de tanto «entrenar y entrenar».

Cuando salía a competir tenía que parecer «más fuerte». Así que se inventó «un personaje de ficción» que se dedicaba a interpretar para que quien la viese en el tapiz, pensase que aquello era más fácil de lo que realmente era. ¡Qué inteligente!

Tan increíble era verla «danzar rítmicamente», que fue a sus primeras Olimpiadas con ¡solo dieciséis años! Luego vendrían sus segundos «juegos» y ¡compitió con una rodilla lesionada! Incluso sus terceras Olimpiadas, en Atenas, y las cuartas… Allí —en Pekín—, enfundada como «Ave Fénix en el mejor maillot lleno de brillo y color que jamás vistió», besó el suelo y se despidió retirándose.

Almudena es ¡la única gimnasta rítmica del mundo que ha disputado cuatro finales olímpicas!… ¡Se dice pronto!

Su sonrisa es tan grande que nunca desaparece, ¡ni dentro ni fuera de la pista!


NACIÓ EL 15 DE JUNIO DE 1980

VITORIA-GASTEIZ

ALMUDENA GRANDES

ESCRITORA

Cuando Almudena era pequeña, iba a visitar a su abuelo. Su padre y él veían el fútbol y a los niños les decían que «no se podía hablar». Les daban lápices de colores, pero a ella no le gustaba dibujar y se aburría.

—¡Pues escribe algo! —le decían.

Aquel abuelo ya le leía algún poema, y le regaló un libro llamado La Odisea por su primera comunión. Se identificó tanto con el personaje —Ulises—, que sentía que todo lo que le sucedía a él, le pasaba a ella. Aquel libro le enseñó que los libros que nos gustan «Nos cuentan nuestra vida porque hablan de nosotros, nos llaman de tú».

Desde entonces, ha llorado con muchos libros, y nos ha emocionado con otros.

Aunque estudió Geografía e Historia, a ella lo que le gustaba era «escribir». Le hubiera gustado hacer un «millón de cosas»: aprender música, latín, dibujar… ¡Pero no le daba tiempo!

Entre sus trabajos de redactora y alguna incursión en el cine, escribió su primera novela narrativa. Era una obra «erótica» que ganó un premio en dicha categoría, y un director de cine se fijó en ella para hacer una película. ¡Tanto el libro como la proyección en la «gran pantalla», fueron un éxito rotundo!

Sus libros normalmente están protagonizados por mujeres y escribe cuentos en revistas y periódicos, artículos, crónicas… Es contertulia en la radio y ¡nunca te aburres escuchándola!

Además, ha ganado muchos premios, pero uno significativo: El Nacional de Narrativa. ¡Solo siete mujeres lo han conseguido por un total de sesenta y cuatro hombres!

Ella es feliz cuando está encerrada escribiendo y le gusta menos cuando está de viaje y promocionando aquello que ha escrito, aunque siempre adora encontrarse y charlar con sus lectores.


NACIÓ EL 7 MAYO DE 1960

MADRID



ANA FRANCISCA DE BORJA

VIRREINA DEL PERÚ

Érase una vez una niña sobrina nieta de Francisco de Borja y Aragón, virrey de Perú. Eso le hizo las cosas «más sencillas».

Un «virrey» era el «representante personal» del rey de España en un territorio determinado al que era destinado. Como suprema autoridad, impartía justicia, administraba el tesoro público y velaba por el catolicismo. ¡Existieron muchos virreyes durante la colonización del nuevo mundo!

¿Sabéis por qué?… No había otra forma de que el rey o la reina de España dieran «abasto» con tantas tierras que se incorporaban a «la Corona».

Y ¿cómo consiguió Ana ser virreina del Perú?… Pues su segundo marido fue designado también virrey. Cuando llegaron allí, había zonas insurreccionadas y rebeladas. Su marido tuvo que irse de Lima a poner orden y dejó el Gobierno en manos de «doña Ana».

No era una decisión habitual, pero acababa de llegar y no conocía a mucha gente —ni a alguien de su confianza— y su mujer cumplía perfectamente los requisitos: tomaba las decisiones correctas, enfrentaba las crisis, utilizaba y aplicaba los decretos del rey… ¡Qué más se podía pedir!

Sin ser un encargo fácil, ¡Ana ejerció enteramente el mandato! Se defendió militarmente ¡hasta del temido pirata Henry Morgan!, reforzó el puerto de la ciudad, luchó contra el contrabando y puso orden en el comercio.

¡Nadie se atrevía a cuestionar su autoridad! Era una virreina «interina», pero demostraba un gran arrojo, confianza y determinación.

A la muerte de su marido, ella permaneció allí, aunque pasado el tiempo, regresó a España. Recuperó el título de «condesa» y dada su valía, se dedicaría a intervenir en actos a favor de la monarquía.

Lima y Perú tuvieron una mujer que supo gobernar. ¡Y lo hizo muy bien!

Una española que ¡no se conformó!


22 DE ABRIL DE 1640 – JULIO DE 1706

GANDÍA – MADRID

ANA MARÍA DE SOTO

MARINO MILITAR

Hace mucho tiempo, en el recreo de los patios de colegio, las niñas jugaban cantando: «En Sevilla a un sevillano, siete hijas le dio Dios. La mala suerte que tuvo, que ninguna fue varón. A la hija más pequeña, le tiró la inclinación, de irse a servir al rey, vestidita de varón...».

¡Pues algo parecido le pasó a Ana María!

Quizás por su deseo romántico de ver mundo y vivir aventuras, quizás atraída por el vistoso uniforme de algún infante de Marina… El caso es que un día cualquiera —siendo adolescente— se marchó sin decir nada y emprendió viaje a San Fernando (Cádiz). Se alistó en los batallones de Marina y embarcó en una fragata como «voluntario».

Las fragatas eran barcos pequeños, ágiles, llenos de personas... Hacía falta mucha gente para manejar aquel «follón» de cabos y velas. Ana tuvo que hacerse pasar por «Antonio María», un supuesto varón de pelo castaño y ojos pardos… ¡Y pasó desapercibida!

Allí recibió la instrucción propia de los infantes de Marina: hacía guardia, rendía honores, combatía a los enemigos por tierra y mar… Estuvo mucho tiempo embarcada e iba de un barco a otro y permanecía días y días sin pisar tierra. Participaba en batallas y ataques, defendía la costa y los cabos…

Pero ¿cómo podía Ana guardar su secreto?

Un día —pasados los años— en un reconocimiento médico, descubrieron su verdadera identidad. ¡No era un hombre! Fue obligada a desembarcar, pero como había servido durante años con «bravura y heroicidad», la licenciaron. El rey le concedió sueldo y grado de sargento y le otorgó el derecho a que pudiera utilizar en sus ropas de mujer las mismas condecoraciones que «los hombres».

Ana María fue ¡la primera mujer española en ser «infante de Marina»!


16 DE AGOSTO DE 1775 – 4 DE DICIEMBRE DE 1833

AGUILAR DE LA FRONTERA – ?



ANA MARÍA MATUTE

ESCRITORA NOVELISTA

Érase una vez una niña que nació «rara», cariñosamente hablando. Así lo decía su queridísima «tata» Anastasia. Le leía cada día por la tarde relatos sobre animalitos: conejos, ratones… fábulas con las que Ana María soñaba.

A los cinco años, ya sabía que quería «escribir». Y así escribió su primer cuento que ilustró y coloreó... Mientras, pasaba su infancia jugando a «trepar» por los árboles, ¡como los chicos de entonces!

Inquieta y tímida, era una niña «diferente». Sensible y precoz en casi todo... Creía en «gnomos» y en «hadas», en «duendes» y en «bosques».

Ana María tenía unos bonitos ojos con los que observaba todo. A su padre le gustaba viajar y cada vez que regresaba, le contaba historias fantásticas. Una vez le trajo un muñeco negro, «Gorogó». ¡Ella lo convirtió en su «amigo y acompañante» y lo llevaba a todos los sitios debajo de su camisa!

No tenía demasiadas amigas y prefería jugar con ella misma y con su imaginación. Y así fue creciendo… y publicando cuentos «mágicos» y novelas que resultaron ser muy, muy leídas. Algunos hombres se fijaban en su belleza y se enamoraban de ella y de su literatura… Y tuvo dos maridos: uno «malo» primero y otro «bueno» que la quiso después.

Ana María se levantaba sin madrugar… Escribía por las mañanas acompañada en su hogar de una gran «casa de muñecas» a su lado. Corregía, tachaba… Nunca lo hacía para ganar premios, ¡pero los ganó casi todos!

Hasta tuvo «un sillón» en la RAE —la letra «K»—.

Ha sido la escritora de mayor prestigio de las letras españolas y sus cuentos, traducidos a lenguas exóticas y lejanas.

Vestida de beis, con el pelo blanco perfecto y esa mirada que absorbía tu atención…

¡Ahí sigue su imagen intacta en el recuerdo imborrable!


26 DE JULIO DE 1925 – 25 DE JUNIO DE 2014

BARCELONA - BARCELONA

ANA PATRICIA BOTÍN

BANQUERA

Érase una vez un «todopoderoso» banquero que tenía cuatro hijas y dos hijos. A su hija mayor —Ana— se encargaron de darle una formación brillante: educación en colegios en Suiza, Austria, Reino Unido... Aprendió cinco idiomas y estudió entre otras, en la Universidad de Harvard.

A Ana le encantaba practicar deportes: baloncesto, yudo, golf, esquí... ¡Era exigente con todo! A los diez años, suspendió un examen y se juró que «Nunca volverían a catearla».

Pensó una vez en hacerse periodista. Pero su abuela le quitó la idea y le dijo:

—¡«Anapé», quítate eso de la cabeza, los periodistas se mueren de hambre!

Ana destilaba «genes financieros» por los cuatro costados: bisabuelo, abuelo, padre… todos dedicaron su vida «a la banca». Así que empezó a acumular una experiencia profesional enorme: trabajó en agencias financieras, fue presidenta de otro banco...

Siempre con buena reputación, se había ganado una imagen de directiva influyente y ser una de las mujeres de negocios más acreditadas de Europa y del mundo entero.

Un día falleció su padre y fue nombrada heredera de la presidencia de su gran banco, el «Banco de Santander». Los anteriores presidentes habían sido ¡siempre hombres!

La discreción sobre su vida es completa y prefiere que la llamen solo «Ana». Ella piensa que el momento más importante de su vida es cuando llamó por teléfono a su marido para pedirle «que se casara con ella».

A veces viste de rojo, como los colores de su querido banco y…

¿Sabéis un secreto?

¡Su tatarabuelo y su bisabuela descubrieron las cuevas de Altamira!


NACIÓ EL 4 OCTUBRE DE 1960

SANTANDER



ÁNGELA RUIZ ROBLES

MAESTRA, PEDAGOGA, ESCRITORA E INVENTORA

Érase una vez una niña que «quiso ser maestra». Pero llegó el momento de su primer día de dar clase y observó que sus alumnos se aburrían... «Angelita» quería que los niños fueran los protagonistas y se divirtieran aprendiendo.

Cuando la escuela cerraba, ella se iba a dar clases nocturnas gratuitas a las personas mayores con pocos recursos. «Doña Angelita» se convirtió pronto en una gran maestra. Su afán por mejorar la educación era tal, que llegó a crear su propia academia ¡Y casi todos aprobaban!

Tenía una actitud incansable, escribía libros de gramática, ortografía, daba conferencias… Angelita pensaba:

«Si algo no existe, ¡pues se inventa!».

Su mente, inquieta e inconformista, comenzó a gestar una idea asombrosa. Veía a los alumnos cargados de libros e imaginó un artilugio que les simplificara la lectura… ¡E inventó «el libro mecánico»!

Era un ingenio tecnológico de gomas elásticas, plástico y electricidad. Contenía todas las asignaturas y se presentaban mediante pulsadores y botones. Todo cabía dentro de un bonito maletín: ligero, robusto y fácil de llevar. Incorporaba cintas de texto e ilustraciones que pasaban con carretes bajo una lámina transparente con zoom y una luz para leer en la oscuridad.

Su «libro» interactivo presentaba la información de forma gráfica, sonora o textual y podía leerse en vertical u horizontal. Tenía una pantalla para escribir y dibujar y cuando pulsabas, el contenido se iluminaba y abría otra información (como un «enlace»). Además, se podían modificar los temas y el idioma intercambiando unas bobinas que eran como una «tarjeta de memoria».

EE. UU. quiso comprar la patente, ¡pero ella quería desarrollarlo en su país! Desafortunadamente, no dispuso de dinero y el prototipo cayó en el olvido.

¡Podría haber sido «el abuelo» de los e-books o de las tabletas!


28 DE MARZO DE 1895 – 19 DE OCTUBRE DE 1975

VILLAMANÍN – FERROL

ANITA DELGADO

BAILARINA Y PRINCESA DE KAPURTHALA

Érase una vez unos padres que tenían un pequeño café llamado «La Castaña». En él, pronto revelaría sus inquietudes artísticas su hija. Un día, la familia se vio obligada a recomenzar la vida en una nueva ciudad.

Ya en Madrid, Ana y su hermana daban clases de baile. Unos empresarios que buscaban caras nuevas, las vieron bailar y las contrataron para hacer de teloneras en el café-concierto «Central Kursaal». Allí, «Anita» empezaría a entonar cuplés y sería testigo de movimientos culturales y tertulias entre personalidades. Su desparpajo y espontaneidad hicieron de ella una niña «única».

A raíz del enlace real en España de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, la aristocracia de medio mundo viajó para asistir a la boda. En el séquito de la princesa inglesa se encontraba Jagatjit Singh (el «maharajá» —como el rey de ese Estado— indio de Kapurthala. Pensad que, por aquel entonces, la India pertenecía a la Corona británica). Una noche, el maharajá acudió al famoso teatro-café y tras cruzar el umbral y ver a Anita bailar, quedó prendado inmediatamente de ella.

Él —veinte años mayor— inició una odisea para enamorarla. Enviaba flores, escribía cartas de amor… Ella finalmente se «dejó querer» y se casaron en París y luego en la India por el rito sigh. La ceremonia de entrada al palacio fue de ensueño: elefantes guiando, súbditos arrodillándose ante la nueva «maharaní» de Kapurthala… ¡Como un cuento de hadas!

Anita creía haber alcanzado la gloria en un mundo lejano, pero la realidad no era tan idílica. La joven desconocía la situación sentimental de su marido ¡y él tenía más esposas y había más princesas allí! Además, dentro del palacio, la aristocracia británica no quería aceptarla por sus orígenes.

La relación duró catorce años. Anita abandonaría la India y regresaría a España.

Aunque se divorció, el maharajá siempre procuró la seguridad, bienestar y felicidad tanto de ella como del hijo que tuvieron juntos y al morir Jagatjit, Anita cayó «en una profunda tristeza».


8 DE FEBRERO DE 1890 – 7 DE JULIO DE 1962

MÁLAGA - MADRID



ARANTXA SÁNCHEZ VICARIO

TENISTA

Cuando la pequeña Arantxa veía a sus dos hermanos —Emilio y Javier— jugar al tenis, cogía una raqueta, un chupa chups y una bolsa de patatas y se iba a la pista a intentar emularles. ¡Tenía solo cuatro años!

Empezó a perderse su juventud, los cumpleaños de amigos y a hacer los exámenes en solitario. Todo por estar en la escuela de tenis. Pasaba tanto tiempo allí, que necesitaba de vez en cuando respirar aire puro y escaparse.

El tenis era su vida... ¡Y a los catorce años llegó a ser jugadora profesional!

Ella no era tan alta como otras jugadoras del circuito. Así que, si quería ganar debía de ser más fuerte, tener unas piernas más musculadas para correr más y llegar a todas las bolas.

¡Y vaya que si lo hizo! Su apodo fue «el abejorro de Barcelona».

Aquella niña era puro nervio, un portento de fuerza y voluntad con una garra increíble. ¡Devolvía «todo» y «chillaba» animándose en el campo!

Cuando la joven comenzó a triunfar, su madre era su acompañante a todos los partidos. Siguió jugando y subiendo posiciones en el ranking.

—¡Quiero jugar mi torneo favorito! ¡Me voy a Roland Garros! —dijo.

Salía siempre a la pista con una muñequera y una cinta blanca en el pelo. Arantxa no era muy conocida aún, pero fue ganando y pasando las rondas. Llegó a la final y derrotó ¡a la mejor tenista del mundo! —Steffi Graf—, convirtiéndose en la jugadora «más joven» en ganar aquel torneo.

Su vida cambió de repente. ¡Toda España quería verla jugar! Era una mujercita llena de pundonor con un corazón enorme.

Rápidamente se convirtió en «la número 1» mundial y al mismo tiempo, también en «dobles».

Hoy, su palmarés es histórico para el tenis femenino y español, y ya retirada, sigue luchando por otras causas.


NACIÓ EL 18 DE DICIEMBRE DE 1971

BARCELONA

BEATRIZ GALINDO

ESCRITORA Y HUMANISTA

Érase una vez una niña de cuyos padres y fecha exacta de nacimiento se tienen dudas, pues sucedió hace muchos años.

Se sabe que estuvo bien educada y ya con quice años, era capaz de hablar y traducir idiomas tan difíciles como el «griego» y el «latín».

¿Tú sabes hablarlos?... ¡Yo diría que no!

Esta habilidad y destreza no era normal en la época y menos, en una mujer. Así, llamó la atención nada más y nada menos que de la propia reina de entonces: ¡Isabel la Católica!

Su destino era ingresar en un convento, pero la reina la hizo llamar para que la ayudara en la Corte. Sería camarera real y encargada de enseñarle latín, ¡el idioma de la diplomacia europea! De ahí, el apelativo cariñoso con el que fue conocida: «la Latina».

Beatriz era sabia y prudente. Con el tiempo, se convirtió en la consejera de confianza de la reina. ¡Hablaban de todo! Su relación era casi de amigas y ella compartía con la reina las nuevas tendencias del Renacimiento que venían desde Italia y participaba activamente en la política de renovación del país.

Tan apreciaba era por la reina, que le buscó a Beatriz ¡un marido! Se llamaba Fernando y era un gran capitán del ejército, aunque desafortunadamente, fallecería temprano en una de tantas batallas de la época.

Beatriz se quedó entonces muy triste. Continuó prestando sus servicios fielmente a su reina, pero dedicó su esfuerzo intelectual a la escritura de textos «humanísticos» y a impulsar fundaciones religiosas donde seguía unas normas muy estrictas: ayudar a personas desfavorecidas, pobres y sin recursos. ¡A nadie más!

Hoy, en Madrid, en homenaje a esta mujer adelantada a su tiempo y una de «las damas más inteligentes del momento», se conserva el barrio de La Latina. Un distrito céntrico, ¡justo donde estaba el hospital que ella creó!


4 DE MARZO DE 1465 – 23 DE NOVIEMBRE DE 1535

SALAMANCA – MADRID



BLANCA FERNÁNDEZ OCHOA

ESQUIADORA

Blanca nació después de cinco hermanos varones. Luego vendrían un hermano y una hermanita más. Toda su familia se trasladó a vivir a un precioso pueblo en las montañas. Estaba tan alto, que la nieve cubría el puerto una buena parte del año. Permanecían muy unidos y ella pasaba el tiempo jugando por las calles a «indios y vaqueros».

Allí, sobre un manto blanco, empezaron a vivir la experiencia del esquí. Bajaban unos y otros... Como Blancanieves y sus 7 «hermanitos».

Su hermano mayor, Paco, era el más veloz. Llegaría un día a ser campeón olímpico de invierno. ¡El único de la historia de España!

Blanca no se iba a quedar atrás. Con ocho años, la entrevistaron:

—¡Seré campeona cuando sea mayor! ¡Voy a ganar! —dijo.

Al principio no le gustaba esquiar. Sentía frío y le daban miedo las pendientes heladas. Seguramente le hubiese gustado convertirse en veterinaria, pero con once años se trasladó a un centro de entrenamiento en el Pirineo. Los otros chicos y ella competían hasta que llegaba el calor y la nieve desaparecía. Descansaban unas semanas y viajaban muy lejos, allí donde nuestro verano es invierno y existe la nieve perpetua.

Años después, Blanca participó en unas Olimpiadas de invierno. Cuando estaba casi acariciando la medalla de oro —¡horror!— perdió el control de un esquí y rodó ladera abajo. ¡Qué mala suerte!

Blanca rompió a llorar... pero era tenaz. En Albertville, se convertiría en «la primera española en conseguir una medalla en los juegos de invierno». Era de bronce y la consiguió en la disciplina de eslalon.

¡Ella nos hizo soñar que aquello era posible!

Ganó muchas copas, pero echaba de menos a su familia, sus amigos... Cuando se retiró, volvió a su pueblecito a vivir y reencontrarse con la niña que un día se fue para poder cumplir sus sueños de «grandísima campeona».


22 DE ABRIL 1963 – 25 DE AGOSTO DE 2019

MADRID - CERCEDILLA

CARME RUSCALLEDA

CHEF Y COCINERA

Érase una vez un pueblo muy bonito en el que había una casa donde vivía Carme y su familia. En la parte baja tenían una tienda de «tocinos». Vendían butifarras, embutidos elaborados en la propia casa y alimentos de la comarca. Era como una tienda de delicatessen.

Cuando Carme se levantaba, veía frente a su ventana «una torre». Iba al colegio y, al regresar, ayudaba a sus padres en la tienda. Pero un día dijo:

—¡Compraré ese lugar frente a mi casa y montaré un restaurante!

Conoció trabajando a quien sería su marido y transformaron aquel viejo inmueble. Abrían al mediodía y ofrecían una selección de platos cuidados: quesos, patés, algún guiso, canelones, ensaladas... ¡Todo con mucho «amor» y calidad!

Lo llamaron Sant Pau. Entonces, ella era como una mujer «orquesta». ¡«Dirigía» todo! El restaurante disponía de diez mesas y era modesto, pero muy, muy coqueto. Tenía vistas a un jardín, al mar y a un apeadero del tren.

Ella había aprendido todo por sí misma. Hacía comidas con los alimentos de temporada y cuidaba a las personas que allí acudían. Una vez llegó un crítico gastronómico y realizó una valoración muy buena y se lo dijo a sus jefes, que le otorgaron a su restaurante un simbolito distintivo en forma de «estrella». Más tarde, otros inspectores le otorgaron dos estrellas, ¡y luego tres!

Carme fue cimentando su fama en un mundo —el de los grandes chefs— en manos de hombres. Recibía comensales de todos los «rincones» del planeta. Abrió otro restaurante en Japón y —¡voilà!— tuvo el mismo éxito.

Carme es la primera española en tener esas tres «estrellitas» y solo hay cuatro mujeres en el mundo que posean esa preciada distinción.

Una noche, tras más de treinta años trabajando, reunió a amigos y les dijo que iba a servir «la última cena» y que justo después, cerraría.

¡Así lo hizo!, y hoy sigue trabajando en cumplir «otros» sueños.


NACIÓ EN 1952

SAN POL DE MAR


Pulsuz fraqment bitdi.

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
22 oktyabr 2025
Həcm:
197 səh. 112 illustrasiyalar
ISBN:
9788418499487
Naşir:
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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