Kitabı oxu: «El arte de la composición Enriquece tu mirada fotográfica»
Para mi compañera Nabela y nuestra hija Elba.
Vuestro apoyo y cariño logran que todo sea posible.

EL ARTE DE LA COMPOSICIÓN
Fran Nieto
Primera edición, octubre de 2017
Segunda edición, diciembre de 2017
Tercera edición, julio de 2019
© JdeJ Editores, 2017
© Juan Carlos González Pozuelo, 2017
© de los textos y fotografías, José Francisco Rodríguez Nieto.
Editor:
Javier de Juan y Peñalosa
Diseño y maquetación:
Juan Carlos González Pozuelo
www.juancarlosgonzalez.es
Coordinación editorial:
María Dolores Bagudá
JdeJ Editores
Sauces 7, Chalet 8. Montepríncipe
28660 - Boadilla del Monte (Madrid)
www.jdejeditores.com
Más información de la Colección FotoRuta:
www.FotoRuta.com
Impresión: Monterreina, S.A.
Distribución: Sociedad General de Librería (SGEL)
ISBN: 978-84-15131-96-0
eISBN: 978-84-12227-73-4
Reservados todos los derechos. Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)
EL ARTE DE LA
COMPOSICIÓN
ENRIQUECE TU MIRADA FOTOGRÁFICA
Fran Nieto

Índice
Así vemos
La percepción y la fotografía
La cámara
El ojo
El cerebro
Toma de decisiones
Fotos paso a paso
La paciencia da sus frutos
La Gestalt
Aprender a ver
Hemisferio derecho e izquierdo
Analiza los atractores visuales
Teoría del observador
Fotos paso a paso
Aportando luz artificial
La cultura y el cerebro
La disposición espacial
La composición en nuestro ADN
La proporción áurea
La sucesión de Fibonacci
Curiosiddes matemáticas de Phi
La sección áurea en la naturaleza
La sección áurea en el arte
Fotos paso a paso
Luces y sombras
El uso de la espiral áurea en nuestra cultura
Regla de la mirada
Regla de los tercios
Fotos paso a paso
Modelando con luz
Regla del horizonte
¿Romper las reglas?
Otras formas y límites de la disposición geométrica de los elementos
Mi interpretación
Los fundamentos de la composición
El lenguaje de la composición
Elementos visuales de una composición
El punto
La línea
Fotos paso a paso
Ordenando el caos
La forma
El volumen
El color
El círculo cromático
Armonías de color
Fotos paso a paso
Armonía de color
Luminosidad y contraste
Psicología del color
Textura
La escala
El movimiento
Ritmo
El espacio positivo y negativo
Fotos paso a paso
Buscando el punto de vista
Equilibrio y peso visual
Simetría
La atmósfera
Blanco y negro
El momento
Fotos paso a paso
¿Blanco y negro o color?
La narrativa y la retórica visual
Nuestros recursos
Localiza el centro de interés
El encuadre
Fotos paso a paso
El momento decisivo
Enmarcar
Revisa los límites de la imagen
Punto de vista
Simplifica
No todo lo que vemos es fotogénico
Elegir el motivo
Espacio negativo
Explora la relación entre el sujeto y el fondo
El formato
Fotos paso a paso
Mal tiempo: ¡buenas fotos!
La nitidez
La distancia focal
Tamaño del sujeto
Limita las tonalidades
Tiempo de exposición
Diafragma y enfoque selectivo
La exposición
El trípode
RAW
La luz
La perspectiva
Fotos paso a paso
La importancia del fondo
La luz como protagonista
Fotos paso a paso
La vieja Regenta
La textura
La sombra
Fotos paso a paso
La sombra como protagonista
El contraste y la armonía
Sensación de equilibrio
El número de elementos
Nuestra actitud personal
Conoce tu equipo
Calienta
Analiza qué nos induce a hacer la foto
Trabaja con calma cuando puedas
Fotos paso a paso
El señor del desierto
No repitas continuamente lo que crees que funciona
El pie de foto
Elige un proyecto y realízalo
No necesitas proyectos
No te obsesiones con la calidad
Deja de pensar activamente
Fotos paso a paso
Aprovecha el motivo
Humor
Reposo
No necesitas ser original
Aprende a reconocer tus errores
Mira fotos de otros autores
Muestra tu trabajo
Más difícil no es mejor
Poco material es suficiente
Disfrutar también es importante
Busca tu estilo personal
Fotos paso a paso
La suerte también ayuda
La edición
Fotografía tu entorno cercano
Agradecimientos


La composición como lenguaje universal
Cada día se realizan millones y millones de imágenes. La inmensa mayoría pasan inadvertidas a pesar del esfuerzo de su autor en efectuar el mejor trabajo posible.
En buena parte de estas imágenes anodinas falla la claridad del mensaje, falta reforzar la comunicación con una composición adecuada. Nuestro cerebro izquierdo está intentando acertar la mejor combinación posible de diafragma y velocidad mientras la otra mitad lo que desea es, simplemente, plasmar lo que percibe.
Componer no es una ciencia exacta, es un arte que requiere trabajo, adaptarlo a nuestra visión personal y lograr que los dos hemisferios trabajen armoniosamente. Las normas rígidas que hemos leído sobre este tema complican el trabajo de nuestra parte emocional y cuando intentamos olvidarlas la cosa tampoco mejora.
Es necesario estudiar con calma la forma en que nuestro cerebro interpreta una fotografía para ser capaces de transmitir a otras personas nuestro mensaje de manera clara y concisa. De esto trata, realmente, la composición. Una vez que lo hemos aprendido podemos dejar a nuestra intuición que dirija la toma y disfrutar completamente del proceso, incluso a un nivel inconsciente.
Llevo muchos años haciendo fotografías, los suficientes para tener decenas de carpetas llenas de diapositivas. En una diapositiva se acababa el proceso de creación, no hay ajustes en ampliadora, no existe el recorte. Lo que figura en ella se incluyó en el momento de la toma; por eso era necesario un conocimiento reflexivo y continuado de lo que queríamos conseguir y una crítica del resultado. Cada vez que se activaba el disparador disminuía la cuenta bancaria y eso animaba más a pensar que a disparar compulsivamente como veo ahora.
Las fotos que muestro en este libro mantienen este espíritu de trabajo que no me ha abandonado, en su mayoría son Only RAW o tienen algunos ajustes para resaltar ciertas partes, como hacía en la ampliadora con película en blanco y negro. Se presentan tal cual se obtuvieron en su enorme mayoría aunque en algunas fueron necesarios mínimos recortes o eliminar pequeños elementos ajenos a la imagen. Tampoco me ha abandonado la certeza de que la fotografía, en realidad, busca transmitir sensaciones, comunicarnos con los demás. A lo largo del libro analizaremos la mejor forma de conseguirlo, respetando el estilo personal de cada autor.

Óptica de 70-200 mm 1:2.8 a f/5,6 durante 1/60 s con ISO 800. Iluminación con dos unidades de flash.
Así vemos
AL FINALIZAR ESTE CAPÍTULO, HABRÁS APRENDIDO:
•La diferencias entre la forma en que ve la cámara y nuestro ojo
•La verdadera importancia de nuestro cerebro en la visión
•Cómo se fija la información importante en nuestras neuronas
•Las bases de la toma de decisiones
•La forma en que percibimos la realidad
•Que nuestro cerebro procesa diferentes informaciones en partes distintas de su anatomía
•A analizar qué partes de la escena nos llaman más la atención
•Que cada persona reacciona ante una imagen de forma diferente
•A valorar la formación personal a la hora de interpretar una fotografía
La percepción y la fotografía
Analizar la forma en que nuestro cerebro percibe la realidad es una labor que puede parecer ajena al mundo de la fotografía, pero que considero vital para avanzar con paso firme en este arte.
La fotografía es un lenguaje visual y como todo lenguaje consta de una serie de normas gramaticales y ortográficas que es necesario conocer mínimamente para transmitir lo que deseamos. Es cierto que podemos aprender una lengua sin saber escribirla pero precisamos que otras personas nos enseñen esas normas. Es imprescindible tener las claves básicas del código para hacernos entender, incluso de forma oral. Como individuos tenemos la capacidad de hablar para comunicarnos, pero las diferentes lenguas son un patrimonio de nuestra especie.
El lenguaje visual es mucho más universal en su código que las lenguas escritas. Nada que ver con las enormes diferencias gramaticales y fonéticas entre el español y el chino, por ejemplo. Una buena parte de las imágenes serán interpretadas de forma correcta por personas muy alejadas culturalmente.
Una lista de la compra la puede hacer cualquiera, pero escribir o recitar una poesía que emocione está al alcance de un porcentaje de la población muy reducido. Por eso vamos a dedicar este primer capítulo a entender las normas que rigen la información que obtenemos a través de una imagen, cómo la analizamos y cómo reaccionamos ante ella. Nos adentraremos en las razones biológicas que consiguen que una imagen sea trivial o perdure en nuestras retinas y sacaremos conclusiones muy útiles para expresarnos con mayor claridad y eficacia, plasmando de la mejor forma posible nuestro mensaje.

Lo que uno ve es una parte fundamental de lo que uno sabe, y la alfabetización visual puede ayudarnos a ver lo que vemos y a saber lo que sabemos.
Donis A. Dondis
La cámara
En el siglo XV Leonardo da Vinci sentó las bases teóricas de la cámara oscura. Este era un efecto, conocido desde hacía muchos siglos, que se producía al oscurecer una habitación por completo y abrir un pequeño orificio hacia el exterior, lo que producía que el mundo real iluminase la pared opuesta de forma invertida.
El descubrimiento quedó reducido a un cajón de dimensiones más manejables que transmitía la imagen a un cristal. Sirvió durante mucho tiempo a los pintores para plasmar el dibujo con una perspectiva y realismo muy superiores a los que podemos apreciar en la pintura de los siglos anteriores.
Hace ya casi doscientos años que Niepce consiguió sustituir ese vidrio por una placa que reaccionase a la luz y permitiese obtener copias de la realidad de forma permanente.
Con el tiempo, el pequeño orificio fue sustituido por ópticas de creciente calidad que posibilitaban enfocar un plano concreto y ofrecían una nitidez muy superior. Estas lentes permitían una mayor o menor ampliación del sujeto fotografiado en función de su distancia focal.
Para regular la cantidad de luz que recibía el material sensible, y exponerlo adecuadamente, se creó el obturador, un dispositivo que se abre sólo durante el tiempo que desee el fotógrafo. Además, se dispuso en el interior de los objetivos un mecanismo que variaba el diámetro a través del que podía pasar la luz, llamado diafragma, y que de paso también controlaba la extensión de la zona de nitidez de la escena.

La elección de los parámetros de exposición adecuados permite obtener la máxima calidad de nuestro archivo y preservar el máximo de detalles posible. También tienen repercusión en el aspecto final de la toma. Para captar el movimiento de la plaza y del humo que salía de los puestos elegí un tiempo de exposición largo, lo que implicó cerrar bastante el diafragma para reducir la luz que llegaba al sensor.
Óptica de 18-55 mm 1:2.8 a f/10 durante 4 s con ISO 200.
De esta forma, según la luz disponible y la sensibilidad de la película cargada, el fotógrafo elegía el tiempo de exposición y el diafragma para conseguir una exposición adecuada de la emulsión a la luz. En función de sus gustos estéticos podía jugar en un rango de combinaciones de velocidad y diafragma que proporcionaban la misma exposición final.
El ojo
El ojo es una estructura que la evolución ha moldeado durante millones de años haciéndola cada vez más compleja. Su misión es lograr que la luz que reflejan los objetos alcance la retina. En la superficie de esta contamos con células que reaccionan a las diferencias de intensidad lumínica (bastones) y a los colores verde, azul y rojo (conos). La mayor parte de estas células se concentran en una pequeña superficie llamada fóvea.
¿Todos vemos los mismos colores?
La mayoría de los mamíferos tienen sólo dos tipos de pigmentos en sus conos (opsinas), así que los perros, gatos, ardillas, ovejas, vacas… ven de forma diferente a nosotros. Nuestra especie ha añadido un tercer pigmento y eso nos permite distinguir mejor tonalidades en la zona del rojo, posiblemente para mejorar nuestra capacidad de diferenciar las frutas maduras.
En caso de no sintetizar alguno de estos pigmentos nos encontramos ante patologías como el daltonismo, que provoca confusión entre la gama de tonos rojo-verde y puede reducir hasta 100 veces el número de tonalidades diferenciables (de 1.000.000 para una persona sana a 10.000 para un daltónico grave). Aproximadamente un 2% de los hombres y un 0,25% de las mujeres sólo tienen dos tipos de pigmentos en sus conos.
Entre un 10 y un 15% de las mujeres añaden una cuarta opsina a sus capacidades, que les permite captar más claramente tonos situados entre el rojo y el verde.
Cuando ponemos nuestra atención en un objeto fijamos su imagen óptica en la fóvea. Por eso es muy difícil leer un texto en la penumbra, dado que no contiene bastones nos resulta complicado discernir estructuras finas en un ambiente de escasa luminosidad.
En muchas ocasiones se intenta relacionar los componentes mecánicos de una cámara con el proceso de captación lumínica de nuestro ojo, lo que supone simplificar mucho el complejo mecanismo de la visión humana.
En este contexto la lente de la cámara y la córnea del ojo compartirían la misión de conseguir enfocar la luz en un mismo plano, sea el sensor o la retina. Detrás de la lente fotográfica se dispone el diafragma, que comparte cometido con el iris. Por último, la retina equivaldría a la película o sensor de nuestra cámara. A través del nervio óptico la señal llegaría al cerebro que podría almacenar la información como hacen las cámaras digitales en sus tarjetas. Pero existen diferencias notables. Así, mientras la superficie de la retina es curvada la del sensor es plana. Nuestro sistema visual se basa en dos ojos que proporcionan un resultado tridimensional. Algunos equipos pueden ser sensibles a longitudes de onda más amplios que el ojo, como espectro infrarrojo o ultravioleta. La cámara es capaz de acumular luz durante periodos prolongados de tiempo, de muchas horas, mientras el ojo necesita más luz para transformarla en impulsos nerviosos

La lluvia que percibía a simple vista eran pequeñas gotas que empapaban el equipo, pero un tiempo de exposición adecuado los captó como puntos brillantes bajo la luz de las farolas. Los halos alrededor de las bombillas eran también imperceptibles a simple vista y son fruto de la óptica.
Óptica de 24-70 mm 1:2.8 a f/4 durante 1/10 s con ISO 800.
El rango tonal
Las cámaras actuales son muy inferiores al ojo humano para analizar información en las luces y en las sombras. Si la escena tiene mucho contraste, nuestro ojo se adapta para ofrecernos una visión adecuada tanto en las zonas más densas como en las más claras. Como fotógrafos tendremos que decidir qué parte del espectro registramos. Podemos centrarnos en las luces y dejar las sombras sin detalle o lo contrario. Esto es una decisión técnica, pero también creativa pues la forma en que el cerebro codifica la escena es muy diferente, como iremos viendo a lo largo de este libro.
Gracias a la tecnología digital podemos comprimir este rango tonal a partir de varias exposiciones y mantener información en ambos extremos tonales siempre que el soporte sobre el que lo visualicemos (papel, pantalla…) lo permita. Por supuesto esa decisión también influirá en la forma en que percibimos el resultado final.

Mis ojos eran capaces de captar detalle en las sombras de la roca y en la parte más iluminada del cielo, pero los sensores actuales no lo son. Para reducir el enorme contraste de la escena recurrí a un filtro degradado inverso, más oscuro en la parte del cielo y transparente en la inferior.
Óptica de 17-55 mm 1:2.8 a f/8 durante 1 s con ISO 200. Filtro degradado inverso de 2EV y polarizador en portafiltros Lucroit.
El cerebro
La gran diferencia de la visión humana respecto a la que obtiene una cámara es que nuestros ojos son simplemente los órganos de captación lumínica, correspondiendo al cerebro su interpretación dinámica. El cerebro no se limita a recoger la información que recibe del ojo, sino que se encarga de traducir todos los datos para poder hacernos una composición de la situación. Aproximadamente un 50% de la información total que tomamos de nuestro entorno es visual, siendo retenida durante un segundo en nuestra memoria y luego desechada en su casi totalidad.
El cerebro es el encargado de volver a invertir la imagen captada por el ojo para que sea similar a la realidad. También cubre el hueco del nervio óptico, una zona que carece de receptores. Para evitar una zona negra en nuestro campo visual se inventa la información que le correspondería. Regula de forma constante nuestro “ajuste de blancos” eliminando las dominantes de color de la luz que nos rodea y recrea el color que supone que tienen los sujetos.
El tamaño de lo que vemos sobre la fóvea y, por tanto, con mayor resolución equivale al tamaño de una uña a un metro distancia; para lograr que todo aparezca igual de nítido ordena a los ojos que se muevan, consiguiendo que toda la escena se proyecte progresivamente sobre la fóvea. Estos movimientos se llaman sacádicos, duran entre 20 y 200 milisegundos y pueden cubrir hasta 30 grados. Una vez en posición los ojos permanecen en ella durante unos 250 milisegundos para iniciar de nuevo el proceso. La mayoría del tiempo no miramos la realidad de forma estática, nuestros ojos se mueven, en busca de las partes que a nuestro cerebro le parecen más interesantes de una escena para construir un mapa mental. La percepción de que toda la escena se capta en color es una ilusión cerebral, ya que esta sólo se obtiene con la mayor claridad posible en la pequeña fóvea. Esta estrategia permite optimizar los recursos, ya que si observáramos toda la escena en alta resolución el diámetro del nervio óptico sería superior al del globo ocular y sobrecargaría masivamente al cerebro con información poco útil.