Kitabı oxu: «Las aventuras de 5º C»

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Las aventuras de 5º C

Un viaje hacia el alocado túnel del tiempo

Gabriela A. de Sanctis


Las aventuras de 5º C nació durante la pandemia del Covid 19 y relata las vivencias y aventuras vividas por las veintitantas señoritas durante cinco años en una escuela secundaria. Es una vuelta hacia el túnel del tiempo que los hará reír y hasta quizás derramar alguna lágrima.

Gabriela de Sanctis nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. Además es autora del libro “Esta soy yo”. Actualmente está casada y es madre de tres hijos. Es abogada, Paralegal, Profesora de inglés, Coach de vida, futura psicóloga y está por culminar su Maestría en Recursos Humanos.

De Sanctis, Gabriela

Las aventuras de 5º C : un viaje hacia el alocado túnel del tiempo / Gabriela De Sanctis. - 1a ed. - Villa Sáenz Peña : Imaginante, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-8919-10-2

1. Memoria Autobiográfica. I. Título.

CDD 808.8035

Edición: Oscar Fortuna.

Correcciones: Silvina Espósito.

Imagen de cubierta: Chinnapong.

© 2021 Gabriela De Sanctis.

© De esta edición:

2021 - Editorial Imaginante.

www.editorialimaginante.com.ar

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Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, incluidos reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expresa autorización por escrito del titular del copyright.

ISBN 978-987-8919-10-2

Conversión a formato digital: Libresque

Dedicatoria

En primer lugar, quiero dedicar este libro a mis maravillosos padres. Ellos fueron un pilar muy importante y se sacrificaron muchísimo para que pueda estudiar y formarme durante esos cinco años en esta prestigiosa escuela. A toda mi familia que siempre me apoyó cuando surgían dificultades en algunas materias y dedicaban sus horas en explicármelas.

A mi esposo y compañero, Gustavo, y a mis hijos, Sofía, Paula y Franco que siempre me apoyaron y creyeron en mí, para que mi libro hoy sea una realidad.

A todo 5.º C, porque fueron cinco años de reír, llorar, hacer travesuras, y por los aportes que cada una ha hecho de las mismas, durante esas semanas de cuarentena a causa de la pandemia por el Covid 19. Gracias.

Prólogo

Este libro fue escrito, con mucho amor y cariño, para todas mis compañeras y amigas del curso 5.º C. La idea de escribir este libro surgió durante la cuarentena del COVID-19, a raíz de tantas charlas cibernéticas.

Gracias por el granito de arena que cada una aportó, recordando cada día de esos cinco maravillosos años.

Espero que les guste y, al leerlo, puedan regresar al pasado y revivir cada una de nuestras aventuras.

Los nombres han sido cambiados para resguardar la identidad de cada una de ustedes, pero las vivencias son reales.

El comienzo

Esta es la historia de veintitantas señoritas que comenzaron juntas una aventura en marzo de 1982, en primer año comercial de una escuela secundaria religiosa, de la ciudad de Rosario, Argentina, con muchos sueños y ambiciones.

Comenzaré mi relato con el primer día de clase. Cada una al ingresar al claustro, escogía un lugar en donde sentarse. Yo me senté al lado de Valeria, una chica muy dulce y con carita bonita. Eran bancos de a dos con, más o menos, tres a cuatro filas. Teníamos siete materias diarias, lo cual significaban siete profesoras, todas del sexo femenino, con una duración aproximadamente de cuarenta minutos cada clase.

La profesora de Castellano, una señora baja, muy prolija y estricta. Era descendiente de familia de alemanes, así que por ende hablaba alemán. En la clase, justamente, teníamos una compañera, cuyo apellido era de familia de alemanes, por lo tanto, cada vez que tomaba asistencia o la llamaba a dar lección, se lo pronunciaba con todas las de la ley. Se preocupaba mucho por el aspecto de nuestros uniformes, si la falda era muy corta y si usábamos desodorante o no. Incluso yo utilizaba el pelo recogido con una colita o a veces dos y en una ocasión se enojó, porque la bolita de la colita era azul con su elástico de color marrón, el cual según ella, no cumplía con las normas requeridas para el uniforme. ¡Todo tenía que ser azul! Imagínense a la hora de tomar un examen o dar una lección delante de ella lo que era.

Otra de las profesoras era la de Música, una señora a la que se veía mayorcita, quizás en ese momento tendría unos cincuenta, y todas la veíamos mayor. Era de pocas palabras, no explicaba demasiado y había que estudiar, muchas se copiaban en los exámenes.

Luego, teníamos a la de Biología, ella sí era como la «mujer perfecta». Siempre maquillada, su piel tan blanca como la nieve y esos labiales fuertes. Flaca como un palo. Tenía una hermana melliza. Muy buena profesora y muy dada con sus alumnas. Sus exámenes eran fáciles.

Seguimos con la de Matemáticas. ¡Dios mío! Acá comenzó uno de mis calvarios. Era una señora alta, flaca, rubia, pero muy nerviosa. Le daba alergia, según ella, tocar la tiza cuando tenía que escribir en el pizarrón. Y cuando lo hacía, si nos reíamos o hablábamos, levantaba uno de sus pies y lo pegaba contra el piso enojada. Nos ponía nerviosa y, como si fuera poco, nunca logré entender sus clases. Es más, la tuvimos cuatro años y durante ese tiempo, me la llevé a diciembre. Después supe que, además, daba clases en el nivel universitario y que allí se comportaba con un poco más de paciencia que con nosotras. Muchas se la llevaron por el mismo motivo.

La de Historia, bueno, esta mujer era bastante entrada en edad. Alta, robusta, gruesa, soltera y por lo que supe, dedicaba toda su vida a su mamá y a leer historia. Sabía mucho. Recuerdo el libro, era grueso con más de doscientas páginas y cada vez que la teníamos, había que estudiar como diez páginas para luego sufrir con su método particular que poseía, de llamar a las alumnas al frente y dar la lección. Tenía un cuaderno con los nombres y apellidos de cada una, ordenado en forma alfabética. Con el correr de las semanas, ya sabíamos en qué página cada una se encontraba. Así, cuando una sabía que estaba en su primera página, y su dedo la recorría y la daba vuelta, visualizabas las caras de alivio de unas cuantas. Pero a veces retrocedía en su «librito», y a las mismas con caras de alivio se les transformaba en terror. Daban ganas de salir corriendo al baño de los nervios. Llamaba tu nombre, por ejemplo, si tu apellido era Pérez decía: «Sita, Pérez, pase», en vez de «Señorita, Pérez, pase», se tragaba la «eñor». Lo mejor que podía sucederte era que te llamase al pizarrón a desarrollar un tema, mientras, tu otra compañera daba la lección. Al menos, de esta manera, siempre la alumna del pizarrón se volteaba para ver a las demás y así poder captar a alguna dictándole la lección. Encima yo no sabía cómo estudiar e intentaba memorizar. Venía de los Estados Unidos en donde jamás había dado una lección frente a una profesora. Allí todo es opción múltiple. Cómo sería mi frustración con eso, que mi abuela que vivía en los Estados Unidos, ese año había viajado en abril para mi cumpleaños y me resumió de su puño y letra todo el libro de Historia; el cual, lamentablemente, como lo llevaba a la escuela los días que teníamos la materia, misteriosamente, desapareció y nunca lo volví a encontrar. Lo lamenté y lloré mucho, ya que mi abuela puso mucho esfuerzo y empeño a sus setenta y ocho años para hacerlo.

La profesora de Contabilidad, una señora bajita, que vivía a dos cuadras de mi casa. Explicaba las cosas de una manera, que a veces no lograba entenderla. Pero bueno, gracias a Dios, tenía una hermana y un tío Contador que, cuando no entendía algo, me lo explicaban, y hasta una vez llegamos a ir con mi tío hasta su casa, y le consultamos unas dudas que teníamos, ya que según él, había temas que enseñaba que a veces ni él entendía. Tampoco esa materia fue mi fuerte.

En Geografía, teníamos una señora muy habladora que explicaba muy bien e interesante su materia.

La de Inglés, todo un personaje. Una señora alta, delgada, muy elegante. Siempre con sus pantalones de vestir negros, grises, blancos y sus blusas o pulóveres distinguidos. Cuando escuchó por primera vez mi pronunciación y manera de hablar, se dio cuenta de que el idioma no lo había aprendido en la Argentina. Así que, le conté todo y, a veces, me usaba de modelo de pronunciación, aunque el inglés que enseñaba era el británico y yo hablaba el americano.

Lo cómico de ella era que, a la hora de los exámenes, ella me revisaba la mochila, cartuchera, todo, pensando que me macheteaba. Nunca entendí eso: «¿Para qué lo necesitaba si me había criado con ese idioma?». Siempre me miraba fijo para asegurarse de que no les dictase.

Y, por último, la profesora de Formación Moral y Cívica. Era una señora muy mayor, de apellido tradicional en la ciudad, con la característica de que portaba un parche en uno de sus ojos. Me hizo acordar a la novela Cuna de Lobos en donde la protagonista también lo tenía. Nunca supe qué le había sucedido. Era muy buena y me gustaba pasar a dar la lección con ella. Yo creo que ahí iba perfilando mi gusto por las leyes y el gobierno. No en vano seguí abogacía.

Como comenté al principio, nos sentábamos en bancos de a dos. Adelante se sentaba Patricia con Fátima; atrás de ellas estaban Marisa y Vanina; y detrás de ellas Mora y Carla. Yo me sentaba en la otra punta, adelante con Valeria.

Comenzaban a formarse distintos «grupos» como en toda escuela. Tenías al grupito de las «adelantadas» como se les decía en esa época. Un ejemplo de ello era que el uniforme constaba de una falda gris y una blusa blanca, de mangas cortas en verano y mangas largas en invierno y zoquetes azules con mocasines negros. Ese grupito se caracterizaba por usarlas arriba de la rodilla y los zoquetes cortos mostrando más sus piernas. La regla era utilizarlas debajo de las rodillas, pero la técnica usada por ellas era la de enrollar la pollera a la altura de la cintura, ir doblándola, especialmente a la salida de la escuela y si pasaba durante la hora de clase mejor, si no la bajaban. Teníamos a varias hermanas que regían esa escuela. Su directora, la hermana Carmela, era sumamente estricta. Más vale que no te viera corriendo por los pasillos o con la pollerita corta, porque te daba un sermón o por ahí hasta llamaba a tus padres.

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Janr və etiketlər

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
23 oktyabr 2025
Həcm:
37 səh. 3 illustrasiyalar
ISBN:
9789878919102
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
Yükləmə formatı:

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