Kitabı oxu: «Gran líder gran maestro»


Gran líder, gran maestro: Una visión bíblica para el liderazgo
©2011 por Gary Bredfeldt
Publicado por Editorial Patmos, Miami, FL 33166.
Todos los derechos reservados.
Originalmente publicado en inglés como Great Leader, Great Teacher, Recovering the Biblical Vision for Leadership por Moody Publishers, 820 N. LaSalle Boulevard, Chicago, IL., EE.UU. ©2006 Gary Bredfeldt.
El texto Bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960™ es una marca registrada de la American Bible Society, y puede ser usada solamente bajo licencia.
e-ISBN: 978-1-64691-116-5
Diseño de portada por Adrián Romano
Categoría: Liderazgo
Conversión a epub: Cumbuca Studio
CONTENIDO
Prólogo
Introducción
Capítulo 1
Alcanzar el máximo liderazgo:
La enseñanza de la Palabra
Capítulo 2
Prioridades mal puestas:
Distraídos por lo bueno mientras se pierde lo mejor
Capítulo 3
Más como Jesús que como Jack:
Aprender a liderar como Jesús
Capítulo 4
La biblia en el liderazgo:
El compromiso de un líder-maestro
Capítulo 5
El líder virtuoso:
El carácter del líder-maestro
Capítulo 6
Con la pericia de sus manos:
La competividad del líder-maestro
Capítulo 7
Como dirigir el cambio
Paradigmas del liderazgo para el líder-maestro
Capítulo 8
El liderazgo en contexto
Cuatro tipos de iglesia
Capítulo 9
Finalizando el curso:
Los desafíos del Líder-Maestro
DEDICATORIA
PARA AQUELLOS HOMBRES Y MUJERES quienes, cada semana, tanto en iglesias grandes o pequeñas, abren la palabra de Dios para enseñar el mensaje que cambia vidas.
Para aquellos pastores de iglesias pequeñas quienes de vez en cuando, se comparan así mismos con aquellos que dirigen grandes ministerios. Es mi deseo que este libro los pueda animar mientras enseñan la palabra de Dios y pastorean el rebaño que Dios puso a su cuidado. Su liderazgo no se mide en términos de bautismos, edificios, o presupuestos, sino en términos de su fe al enseñar la palabra de Dios.
Y a mi familia, quien continúa animándome y apoyándome en le proceso de escribir. Marlene,
Lynne, Stephen, Michael, y Amy, ustedes son el regalo de Dios para mi vida.
PRÓLOGO
Por R. Albert Mohler Jr
EN LA IGLESIA DE HOY, el liderazgo se ha convertido en algo casi como una obsesión. En un sentido, esto es casi natural como necesario, debido a que el liderazgo es absolutamente esencial para cualquier organización, incluyendo la iglesia. Sin embargo, el obsesivo interés en el liderazgo ha servido para distraer a la iglesia de la naturaleza del liderazgo como se revela en las Escrituras. Más bien, los cristianos son tentados a tomar modelos del mundo de las finanzas, el comercio, la política, y aún de los deportes, en lugar de buscar un distintivo modelo cristiano de entendimiento del liderazgo como se nos revela en las Escrituras.
Sin lugar a dudas, la iglesia debería de preocuparse de asuntos tales como la eficiencia, la efectividad, y la influencia. No obstante, el estándar bíblico de liderazgo trasciende todas estas preocupaciones. El liderazgo cristiano genuino nunca se reduce a asuntos pragmáticos, teóricos, consejos administrativos, o la consideración social.
En el libro Un gran líder, un gran maestro, Gary Bredfeldt escribe con una genuina pasión, visión, y profundidad cristiana. Él entiende la naturaleza del liderazgo bíblico y dirige a la iglesia hacia modelos que trascienden el ideal secular que se ha convertido en la fascinación en demasiados círculos. En este libro, el profesor Bredfeldt combina lo que se podría llamar teoría y práctica en desarrollar un modelo comprensivo del líder como maestro. Esta es una verdad vitalmente importante que debe recobrarse en esta generación; que la esencia de liderazgo cristiano es la enseñanza. Esta verdad fue especialmente evidente en el modelo de Jesús con sus discípulos, y es también el paradigma de liderazgo que se encuentra en la iglesia del Nuevo Testamento. Primero y más importante, el líder cristiano es uno que enseña la palabra de Dios. Recobrar este sentido de liderazgo cristiano es absolutamente necesario para la salud de la iglesia en esta generación.
Gary Bredfeldt es un maestro habilidoso que lidera por el ejemplo. En este libro, él escribe desde una vasta experiencia en la iglesia local así como desde su experiencia en la enseñanza en la universidad y el seminario. Él es un hombre de una pasión profunda, gran convicción, y aguda perspicacia. En el libro Un gran líder, un gran maestro, Gary Bredfeldt nos dirige a un estándar más elevado de liderazgo y a una mayor fidelidad en la enseñanza de la palabra de Dios. Solo esto hace que este libro sea invaluable para la iglesia de hoy.
INTRODUCCIÓN
DETRÁS DE ESTE LIBRO está la convicción de que el medio de Dios más común en cuanto a liderar su pueblo es a través de aquellos que enseñan a su pueblo.
Mucho se ha escrito acerca del tema de liderazgo. Temas tales como dirigir al cambio, implementar una visión, planeamiento estratégico y construir equipos efectivos, llenan los libros. Son recursos de valor y ayudan a los que buscan dirigir a cualquier organización. De hecho, yo los uso en las clases que enseño a estudiantes de doctorado en el Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky. Pero un aspecto de liderazgo parece que fue pasado por alto en la mayoría de estas obras, el papel de la enseñanza en el ejercicio del liderazgo. Este libro busca dirigirse a esa faceta de liderazgo, especialmente en relación a dirigir al pueblo de Dios y a través de la iglesia local.
Cuando se menciona la palabra líder, frecuentemente nos imaginamos personas con algún título quienes dirigen los asuntos de las organizaciones, o nos imaginamos empresarios que lanzan su visión acerca de nuevas y dinámicas aventuras. Algunas veces nos imagina mos entrenadores de atletas o generales militares, ejecutivos de corporaciones, y pastores de mega iglesias. Todos ellos ciertamente califican como líderes, pero quiero que se imaginen otro tipo de líder, el líder-maestro. Estoy convencido que los líderes más poderosos entre nosotros son los maestros que están entre nosotros.
Recientemente escuché la historia de una mujer que asistió a una reunión del veinteavo aniversario de su colegio. Ahí se encontró a su maestro de arte. Esta mujer empezó a decirle a su maestro de arte lo inspirador que fue para ella sus enseñanzas durante los años de colegio. Ella le dijo a él que ella decidió entrar a la universidad y estudiar arte como resultado del aliento que él le dio. Ella siguió diciéndole a su maestro que ella era maestra de arte en una grande y prestigiosa universidad.
Al final de la reunión de aquella noche, el maestro buscó una vez más a su antigua estudiante. Una vez más él le dio la mano y dijo: “Gracias por decir tantas cosas buenas sobre mi forma de enseñar. Me has hecho muy feliz este día.”
“De nada,” respondió la mujer, mientras una lágrima bajaba por su mejilla. “Pero permítame darle gracias a usted, ¡me ha hecho muy feliz toda la vida!”
Los maestros son líderes poderosos. Y entre esos líderes que dirigen más efectivamente, están los que enseñan la Palabra de Dios con precisión, entusiasmo, y fidelidad.
A Carlos Haddon Spurgeon se le ha llamado el príncipe de los predicadores, y su ministerio en el Tabernáculo Metropolitano en Londres a mediados de los mil ochocientos, fue legendario. Entre 1863 y 1891, el año de la muerte de Spurgeon, el Tabernáculo promediaba en asistencia más de cinco mil a la semana. Timothy George escribe que, “Spurgeon era un pastor de una mega iglesia antes de que las mega iglesias estuvieran de moda.”1
Mientras que Spurgeon es bien conocido como un líder-maestro, una menos conocida líder-maestra también estaba teniendo un impacto en la misma iglesia durante el mismo periodo de tiempo. Su nombre era Laviana Bartlett.
La señora Laviana Bartlett era la maestra de una de las clases bíblicas para mujeres en el Tabernáculo Metropolitano. En 1859, la señora Bartlett empezó su clase con solamente tres mujeres jóvenes. Durante el curso del primer mes de estar juntas, su clase creció a catorce damas en asistencia. La clase creció de manera estable durante los siguientes seis meses cuando alcanzó seiscientos en asistencia. Se estima que durante sus catorce años de enseñanza la señora Bartlett sumó más de mil personas al ministerio del Tabernáculo.
Lo que es más, la mayor parte de este crecimiento fue crecimiento de conversión (crecimiento de nuevos convertidos). Estas no eran personas que saltaban de iglesia en iglesia; estos eran nuevos convertidos que vinieron a Cristo a través de esta fiel maestra de la Palabra de Dios.
Estas eran mujeres que no venían de una iglesia y que tenían muchas preocupaciones y problemas. En respuesta, ella abrió su casa y su corazón a aquellas a quienes enseñaba. Tan poderoso fue su ministerio de enseñanza que Spurgeon mismo llamó su hogar una “casa de misericordia.”
Pero la señora Bartlett no simplemente alcanzó a las personas para convertirlas al cristianismo, las discipuló también. La señora Bartlett se preocupaba que las personas, a quienes ella enseñaba, pudieran crecer en su fe y se sintieran movidas al ministerio. Spurgeon dijo una vez de la señora Bartlett, “Ella entrena a sus discípulas para que formen parte de una banda de obreras y a todas las mantenía en eso, al máximo de sus habilidades.” El resultado fue una multiplicación en su ministerio de liderar-enseñar mientras su clase produjo misioneras y maestras. Además, la clase contribuyó en el entrenamiento de pastores por medio de su generosidad financiera.2
La señora Bartlett fue una líder-maestra. Ella moldeó vidas a través de su ministerio de enseñanza y en el proceso dio liderazgo a la iglesia. Este libro trata sobre liderar por medio del ministerio de la enseñanza.
Capítulo 1
ALCANZAR EL MÁXIMO LIDERAZGO:
La enseñanza de la Palabra
Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
2 Timoteo 2:2
LOS GRADES LÍDERES entre nosotros no son los poderosos directores ejecutivos, dirigentes, estrategas militares, renombrados entrenadores de atletas, o las respetadas figuras políticas. No, los grandes líderes entre nosotros son los grandes maestros entre nosotros. En cientos de maneras y en cientos de diferentes campos, los grandes maestros, cada día, influencian a través de su pasión, su carácter, y sus palabras. Los maestros moldean, retan, y cambian a las personas, y al hacerlo, ellos lideran. Los grandes maestros son líderes, y a la inversa, los grandes líderes deben ser maestros.
Definir la palabra liderazgo es algo difícil de conseguir. ¿Es el liderazgo una posición? ¿Es una persona? ¿Es un proceso? Quizá sea poder e influencia. Y una vez que lo definimos, ¿cuál es el papel de uno para ejecutarlo? ¿Debería uno tomar el papel de comandante, entrenador, colega, o simplemente un miembro comunitario colaborador?
La confusión en definir liderazgo surge de la complejidad del liderazgo en sí mismo. La naturaleza del liderazgo difiere de situación en situación. Lo que se requiere de un líder en el campo de batalla es bien diferente de lo que se requiere en el campo de pelota o en el campo misionero. El liderazgo no es una fórmula o un traje de un solo tamaño que les queda a todos. La naturaleza del liderazgo cambia con el contexto, los seguidores, la tarea, y hasta con el propio líder. Lo que es claro es que el liderazgo es dinámico y requiere una apertura y flexibilidad departe de los que deben ejercer el liderazgo en su trabajo, ministerio, o contextos familiares.
En días recientes, nuevos aires han estado soplando en la esfera del liderazgo. Hay llamados a abandonar los modelos jerárquicos y heroicos de liderazgo para optar por modelos de liderazgo “auténticos,” “transformadores,” y “pos-heroicos”.1 Aun en la iglesia, se escuchan nuevas voces que llaman a despedirse del “liderazgo ideológico” y dirigirse hacia un liderazgo “motivado por los valores” y de un “liderazgo jerárquico controlador” hacia un liderazgo de “redes poderosas de seguidores de Cristo.”2 Afuera está el énfasis administrativo del planeamiento estratégico y adentro está un nuevo énfasis en el aprendizaje, el desarrollo, y reciprocidad donde la autoridad es remplazada con la autenticidad. Hoy, el liderazgo ha sido repartido y descentralizado y con menos control de un solo individuo que está en la cima de la pirámide organizacional. La pregunta es esta: ¿Es eso algo positivo o algo negativo para la iglesia? ¿Estamos encaminados en la dirección correcta, o estaremos simplemente viendo una reacción como de un péndulo de los enfoques de mercadeo del liderazgo populares en los años ochentas y noventas?
Autores como Peter Senge3 desde una perspectiva de negocios y Eddie Gibbs desde una perspectiva de la iglesia están retando los fundamentos mismos de nuestros pensamientos acerca del liderazgo. Inmersos en las corrientes de la cultura contemporánea, estos autores llaman a los líderes hacia un enfoque pos-moderno para la tarea de liderazgo donde los líderes ya no tienen las respuestas, sino que más bien crean un clima en donde a los seguidores se les faculta con poder, colaboración, y están en la entera libertad de buscar metas compartidas como les parezca.
Aquellos, como yo, quienes abrazamos firmemente un compromiso conservador a la autoridad suprema de las Escrituras como la Palabra de Dios, estamos preocupados. Nos preguntamos, ¿están estos nuevos aires amenazando con hacer salir de su curso a la iglesia? Y si la iglesia sigue las corrientes poderosas de la cultura pos-moderna en lo concerniente al liderazgo, ¿correrá el peligro de perder su timón del todo con tal de mantenerse contemporánea y estar al tanto de los cambios culturales? Si se abrazan el relativismo y los estándares motivados por las experiencias de la cultura, lo más seguro es que la iglesia sea arrastrada y no se distinga del mundo cuando más bien debería de alzar su voz.
Este libro es un llamado a ejercer el liderazgo como lo dice el manual, el cual es, la Biblia. Es una exploración del aspecto más fundamental del liderazgo bíblico: la enseñanza de la Palabra de Dios como el poder transformador de Dios. Presenta un imperturbable compromiso con las Escrituras como verdad de la proposición, frecuentemente clavada en el vehículo de la comunicación de la historia. En lo más básico, el liderazgo bíblico es una función indispensable, incambiable del líder cristiano; es la tarea de enseñar la Palabra de Dios con claridad, en su contexto original, y de una manera que sea relevante para aquellos cuyos corazones están abiertos para escuchar. Esto es liderazgo en su manera más sencilla, y destilada. El líder bíblico es primero y principalmente un maestro de la Biblia, y el pueblo de Dios es una comunidad distintiva de enseñanza/aprendizaje, donde los principios de liderazgo en los negocios no siempre aplicarán.
LIDERANDO LA COMUNIDAD DE DIOS ENSEÑANDO – APRENDIENDO
La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) es un ejemplo de lo mejor y de lo peor que existe en cuanto a liderazgo. El sorprendente rescate del Apolo 13 atestigua la genialidad y creatividad humana, una maravillosa muestra de trabajo en equipo en su más alta expresión. El Apolo 13 salió de la plataforma de lanzamiento el 11 de abril de 1970, con destino a la luna. Pero llevaban apenas un día de misión cuando ocurrió una explosión que dañó la nave espacial. El daño fue severo, dando como resultado que el módulo de comando quedara inservible y causando que el oxígeno necesario para mantener la vida se escapara por el costado de la nave. Sin otra opción más que abortar la misión a la luna, los planes se convirtieron en una misión de rescate. El reto era encontrar la manera de cómo usar el módulo lunar como bote salvavidas para traer a salvo a la Tierra tanto la nave espacial así como a la tripulación. La tarea requería de tremenda improvisación departe de la tripulación y de los trabajadores de apoyo en la Tierra. En una hazaña de equipo sin comparación, el rescate fue todo un éxito y todos regresaron a salvo. Los astronautas y el equipo terrestre se entrabaron en una tremenda y compleja actividad de aprendizaje. El Apolo 13 fue un ejemplo de una organización de aprendizaje en su máxima expresión.
No todas las historias que rodean a la NASA han tenido un final positivo. La historia del desastre del Challenger el 28 de enero de 1986, sobresale como una de las peores ilustraciones de burocracia y de prácticas administrativas tradicionales. Los ingenieros de la Corporación Grumman, fabricantes de los anillos “O” que sellaban los cohetes de propulsión del combustible sólido, trataron de decirles a los oficiales de la NASA que los anillos “O” podrían fallar debido a las condiciones de frío extremo la noche antes del lanzamiento. La administración de la NASA no quiso saber nada del problema porque la misión podría verse amenazada. Un atraso podría haber puesto el programa en peligro y dañar la carrera y reputación de los que estaban en puestos de liderazgo. De hecho, cuando un ingeniero trató de comunicar el problema, se le presionó para que se olvidara del asunto y apoyara el proyecto. Este ambiente de equipo pensante, donde no se aprende, no se enseña, tuvo por efecto una baja en el coeficiente intelectual combinado de todo el equipo. Falta de un esfuerzo coordinado, falta de energía unificada, y una falla para funcionar como una organización de enseñanza/aprendizaje tuvieron un resultado directo en la explosión catastrófica del trasbordador, apenas después del despegue.4 Fue una tragedia que pudo haber sido evitada si el liderazgo de la NASA hubiera valorado el aprendizaje y la enseñanza antes que los itinerarios y la política. Pero es muy fácil mezclar las prioridades cuando las medidas para el éxito y falla son cuantificadas por las estadísticas y por el avance en su carrera personal. Este es un error de perspectiva demasiado familiar para aquellos que lideran la iglesia también.
La iglesia es fundamentalmente una organización de enseñanza/aprendizaje. Su futuro depende de la efectividad de sus líderes y sus miembros en el momento de funcionar tanto como maestros y aprendices. El planeamiento visionario es importante, los enunciados de la misión son útiles, y las estrategias con propósitos motivadores pueden ser invalorables en hacer que la iglesia crezca numéricamente. Sin embargo, si en el proceso se pierde la tarea central de la enseñanza, la iglesia habría pagado un precio exorbitante por su éxito material. Porque al final, la meta no es un crecimiento numérico, sino más bien seguidores maduros de Jesucristo. Pablo lo puso bien claro cuando dijo: “a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.” (Colosenses 1:28-29). La palabra perfecto no quiere decir sin defectos; significa maduro. Pablo entendía que el “fin” o la meta vendría a ser la madurez del pueblo de Dios.
Una madurez espiritual se promueve al comprometerse en la enseñanza de la Palabra de Dios. El crecimiento espiritual no es instantáneo y no se mide fácilmente. Es despacio. Es un trabajo duro. Consume demasiado tiempo. Sin embargo, es la medida de una iglesia efectiva. La madurez espiritual es un proceso que empieza con la enseñanza del evangelio simple y que continúa con las verdades más difíciles de la Palabra de Dios. El autor de Hebreos conecta la enseñanza con este proceso de madurez y aún presenta la necesidad para enseñar un prerrequisito hacia la madurez espiritual.
“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. 12Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
1Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. (Hebreos 5:11-6:2)
Por su naturaleza, la iglesia debe ser una organización de enseñanza/aprendizaje. Pero la iglesia es más que eso. Es un organismo viviente, y como tal, puede tanto crecer como aprender. Por estos propósitos, Dios le da a la iglesia líderes para que comuniquen la Palabra de Dios y equipen al pueblo de Dios. Pablo lo pone así en Efesios 4:11-16.
11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
Note la lista de líderes en este pasaje: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. ¿Qué cualidad comparten en común? En su rol de maestros-líderes, son llamados a “hablar la verdad en amor.” Todas estas talentosas personas son comunicadoras de la Palabra de Dios. El recurso más poderoso para liderar alpueblo de Dios es enseñarle al pueblo la Palabra de Dios. Por medio de sus maestros-líderes, la verdad se habla en amor y prepara al pueblo de Dios para el servicio que lleva al crecimiento y madurez del cuerpo de Cristo. Esa madurez está marcada por un incremento en la unidad, conocimiento y semejanza a Cristo, así como una disminución a las decepciones de los falsos maestros.
PARA ALCANZAR EL LIDERAZGO ÓPTIMO
En estos días en donde abunda el acceso a las teorías de liderazgo altamente investigadas, muchas de las cuales ofrecen una penetración de valor al liderazgo organizacional, los líderes cristianos necesitan reconocer que el principio más potente de liderazgo es fundamentalmente un principio bíblico. El liderazgo óptimo es el que se alcanza por medio de una excelente enseñanza. Para el líder cristiano, no hay otro principio más básico de liderazgo. Aquellos que enseñan y enseñan bien en verdad son los grandes líderes. Los maestros son grandes líderes por tres razones básicas: tienen una gran influencia, traen consigo grandes cambios, y pueden apelar a altos niveles en el desarrollo de seguidores.
LOS MAESTROS TIENEN GRAN INFLUENCIA
Muy a menudo liderazgo ha sido definido en un sola palabra: influencia? Queriendo decir, que los líderes son aquellos individuos que, a través de su personalidad, posición, o poder, moldean el panorama y el futuro de los demás. Ya sea positivamente o no, los líderes ejercen influencia en otras personas. Si eso es verdad, ciertamente los maestros son líderes, porque los maestros influencian a los estudiantes cognoscitivamente, afectivamente y también en el comportamiento. Aún más, se podría discutir que los más grandes líderes son los maestros que están entre nosotros y que cualquier líder que verdaderamente desee tener un impacto duradero debe aprender a enseñar.
Los maestros influencian a través del poder de las ideas y del proceso de moldeo. Un maestro puede cambiar una vida o ser la chispa para un nuevo movimiento. El impacto de un solo maestro puede propagarse exponencialmente. Combine las palabras de un maestro dichas con pasión y que su vida tenga credibilidad, entonces, los cambios sociales, políticos, y hasta espirituales, pueden propagarse como un incendio silvestre que consume una colina en California.
Unos de los maestros más influyentes son aquellos que trabajan fielmente, y que muy frecuentemente no tienen un reconocimiento, en las clases, Escuelas Dominicales, ministerios, y programas de mentores a nivel nacional.
Freida J. Riley era una maestra de ciencias y matemáticas en la preparatoria de Big Creek in Coalwood, Virginia del Norte. Coalwood era un sitio que tenía muy limitadas oportunidades y esperanzas. La norma parea los muchachos de Coalwood era empezar a trabajar en la mina inmediatamente se graduaran de la preparatoria. Pero Freida Riley no podía aceptar esa norma. Ya que ella era una persona de fe, la señorita Riley consideraba que era su llamado el inspirar a sus estudiantes a sobreponerse del confinamiento de su época y ambiente. Ella enseñaba para que cada estudiante aspirara a alcanzar sus sueños de hacer grandes cosas. Ella hacía esto a pesar de sufrir la enfermedad de Hodgin que la tenía afectada por casi toda su carrera como maestra. La señorita Riley murió a la edad de treinta y un años, todos sus estudiantes la querían mucho. Ella murió dejando un impacto duradero en sus estudiantes. La señorita Riley era una líder porque enseñaba con habilidad e influencia.
La comunidad de Big Creek estaba profundamente triste con la muerte de la señorita Riley ocurrida el 5 de agosto de 1969. El siguiente tributo fue extraído del libro anual:6
“Ella enseñó aquí por diez años matemáticas, química, y física. Su vida no debería de medirse en términos de años, porque aunque fueron breves, su vida fue una vida de logros. Ella luchó para alcanzar la excelencia como estudiante, maestra y como persona.
La señorita Riley tuvo el primer promedio de su graduación de Big Creek en 1955 y primer promedio de su clase del Colegio Concord en 1959. Ella continuó sus estudios en la Universidad Estatal de Ohio y en la Universidad de Virginia del Norte. Como maestra, la señorita Riley impresionó e inspiró a sus estudiantes con un éxito continuo.”
Sus ex-estudiantes siempre tenían muchas alabanzas para ella. “La señorita Riley enseñaba porque quería que sus estudiantes aprendieran.” “Ella hacía que la gente quisiera aprender; ella hacía que uno entendiera el valor de una educación.” “En todos mis años en educación he conocido muy pocos maestros que igualan la devoción de ella hacia sus estudiantes.”
Si el liderazgo es influencia, entonces la señorita Riley era una líder y una líder poderosa en ese campo. Por sus palabras y por su andar diario, la señorita Riley influenciaba a los seguidores. Sus estudiantes y sus compañeros de trabajo también fueron tocados por el calor de su personalidad y escribieron acerca de ella palabras como estas: “Ella era una combinación de inteligencia, ingenio, compasión, empatía, y amor, una rara combinación.” Un graduado, en palabras que un maestro añora oír, afirmaron así, “Siento que mi vida ha sido enriquecida grandemente al tenerla a ella como maestra y como amiga.” La señorita Riley era una gran maestra y como tal, la señorita Riley era una gran líder. Su liderazgo tiene como evidencia las vidas de los estudiantes que ella tocó como una maestra fiel.
Los Chicos Rocket [Cohete] crecieron en Coalwood y asistieron a la clase de ciencias de la señorita Riley en la preparatoria de Big Creek. Jimmy “ODell” Carroll, Roy Lee Cooke, Quentin Wilson, Willie Rose, y Homer Hickam fueron cinco de los chicos que soñaron con una vida fuera de Coalwood. Debido alas enseñanzas de la señorita Riley y a su ánimo, uno de esos chicos, Homer, visionó que un día él sería un diseñador de cohetes. Con gran pasión, Homer reclutó a sus amigos para que le ayudaran a diseñar su primer cohete. Al ver que su interés en el diseño de cohetes crecía, la señorita Riley los empujó y motivó para que pusieran su cohete en la feria estatal de ciencias. Juntos, en contra de todo y en contra de obstáculos enormes, ganaron no solamente en la feria estatal, sino que también la feria nacional de ciencias. Al ganar, cada chico recibió una beca para asistir a la universidad. Su historia está registrada en el libro que Homer Hickam escribiera y lleva como título The Rocket Boys, después en 1999 se hizo película y se estrenó con el nombre October Sky.7 En el libro, Homer describe el apoyo que recibió de su maestra la señorita Riley, y cómo los motivó ella a él y a sus amigos para alcanzar resultados más allá de lo que ellos hubieran esperado. Homer, continuó hasta convertirse en un ingeniero aeroespacial de la NASA trabajando como entrenador de la tripulación en el programa del trasbordador espacial.
La historia de Homer continúa animando y el sacrificio de la señorita Riley maestra-líder continúa enriqueciendo la vida de muchos.
Como ve, sus estudiantes recordarán por mucho tiempo la influencia de una maestra devota y una persona de inspiración. Como dice el párrafo final en el libro del año 1999:
El tributo más grande que podemos dar es emular los principios por los que ella vivió: una fe profunda en Dios, el coraje de enfrentar las dificultades, una sincera preocupación por los demás, la cualidad de darse así misma sin mezquindad, un respeto por el conocimiento, y un deseo por la excelencia.
Al enseñar algo más que química y física, la señorita Riley dirigió a los Chicos Cohete hacia un nuevo futuro. Sí, los grandes maestros son grandes líderes. Pero ponga esta oración al revés y tendrá otra afirmación verdadera: los grandes líderes son grandes maestros. A través de la habilidad al enseñar y la comunicación de ideas, los líderes tienen un poder sorprendente para promover el cambio. De hecho, los líderes que enseñan efectivamente pueden engendrar todo un movimiento social.
LOS MAESTROS PUEDEN PROVOCAR UN GRAN CAMBIO
Hay una diferencia entre un movimiento y una organización. Una abriga el cambio y la otra promueve el orden. Una valora la transformación; la otra valora la consolidación y la conservación de las ganancias. Ambas se necesitan, pero cada una requiere de un liderazgo diferente. Los movimientos son para el cambio y son liderados por maestros visionarios y grandes comunicadores. Las organizaciones tienen que ver con la estructura y solidificar el cambio y son lideradas por administradores y ejecutivos. Los movimientos crecen de grandes ideas las cuales son comunicadas por aquellos que las sustentan con pasión. Las organizaciones crecen o nacen de planes estratégicos trazados e implementados por administradores profesionales. Los movimientos son caóticos, enérgicos, y algunas veces son definidos como enfermos. Las organizaciones son estables, institucionales, y corporativas.
Los movimientos operan a la vanguardia, mientras que las organizaciones quedan un poco rezagadas, qué tanto rezagas queden, depende del liderazgo organizacional. Las organizaciones pueden promover movimientos dentro de ella misma, pero solamente si los líderes reconocen la necesidad de un cambio. Si el statu quo es la meta, las organizaciones aislarán, marginarán, y aún despedirán a los promotores de nuevas ideas y comunicadores de una nueva visión para el futuro. Dichas organizaciones están destinadas a morir mientras que nuevos movimientos las subyugan, y nuevas organizaciones y estructuras toman sus lugares.
El movimiento de derechos civiles es un ejemplo de este principio en acción. En sus primeros comienzos, sus líderes eran maestros que enseñaron sus principios fundamentales por medio de la acción así como la palabra. Rosa Parks, la mujer afro americana que a través del hecho de valentía de no renunciar a darle su asiento a un hombre blanco, inspiró las ruedas del movimiento de los derechos civiles para que continuara girando. Con su acción, ella enseñó que la igualdad es práctica, no teórica. Su decisión de dejarse arrestar, ser juzgada, y aún enfrentar la cárcel, enseñó un mensaje transformador a través del ejemplo y la desobediencia civil. Fue un mensaje que a la NAACP (por sus siglas en inglés) le fuera difícil comunicar a través de la política y procesos corporativos. Fue necesario un individuo con deseos de enseñar por medio de sus acciones para que empezara un movimiento y trajera cambio.
De igual manera, el movimiento de derechos civiles fue liderado por un maestro que en sus palabras abrigaba el cambio. El Dr. Martín Luther King, Jr., enseñó una visión para un Estados Unidos diferente. U mensaje quedó pasmado en su renombrado discurso: “Yo tengo un sueño” (I Have a Dream). El siguiente extracto de este discurso atrapa el mensaje central, y las enseñanzas centrales del movimiento de derechos civiles, maestro/líder.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Missisipi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter.
¡Hoy tengo un sueño!8
El Dr. King usó el poder de las ideas para traer un cambio social. Una vez sueltas, las ideas pueden dirigir aquellos movimientos cuyas energías traen cambios profundos y duraderos. Sin embargo, el cambio forjado por el poder de una idea no está libre de retractores. Los maestros que retan los pensamientos establecidos o las instituciones son frecuentemente rechazados o aún peor. De hecho, en el proceso de despertar una organización con el poder de la verdad, los maestros-líderes se darán cuenta que sus ideas son amenazadoras para algunos. A pesar de que la verdad nos hace libres, también se le puede resistir. ¿Por qué? Porque la verdad pone a sus seguidores cara a cara con la realidad. La resistencia al cambio es uno de los retos más difíciles que un líder pueda enfrentar. Los maestros-líderes frecuentemente pagan un precio para poder hacer una diferencia, pero el liderazgo no es un concurso de popularidad. El liderazgo no es para un corazón pusilánime. Aquellos líderes que buscan liderar por medio del poder de la enseñanza de ideas, verán sus ideas desafiadas. Algunas veces el desafío será directo y públicamente, y algunas veces sutilmente a través de la política de una arraigada burocracia.
Un acontecimiento de propia experiencia como maestro-líder requirió que yo tuviera que pagar un precio al enseñar y decir la verdad en un esfuerzo para traer el cambio. En una ocasión, tanto la popularidad y experiencia política me animaron para que mirara hacia el otro lado en una situación que era una falta de ética descarada. Afortunadamente, por la gracia y fuerza de Dios, no cedí a la presión y me encontré hablando la verdad y sosteniendo mi posición. De una manera respetuosa, he tenido que afirmar el porqué no puedo tomar el camino para ser políticamente correcto y porqué estoy a favor del camino de integridad ética. En aquél entonces, mis palabras y acciones no fueron bien recibidas. Hasta el día de hoy, probablemente me costó algún favor de ciertas personas; pero a la larga, al tomar yo esa posición, mi ministerio sobresalió y el respeto por mi liderazgo creció. Los colegas que estaban apoyando apenas mi ministerio llegaron a dar la bienvenida a mi liderazgo en otros contextos debido al apoyo de esta verdad. El resultado final fue una lección que se enseñó acerca de las acciones y el liderazgo mostrados a través de la enseñanza de la verdad. Algunas veces, en el papel de maestro-líder tendrás que declarar que el “emperador no tiene ropa” y vivir de lo que venga, Decir la verdad es una manera de enseñar y una forma de liderazgo.
Los maestros son grandes líderes porque tienen gran influencia y porque pueden traer grandes cambios organizacionales y sociales. Existe una tercera razón del porqué los maestros son grandes líderes.
LOS MAESTROS PUEDEN APELAR A ALTOS NIVELES EN EL DESARROLLO DE SEGUIDORES
Noel M. Tichy, profesor en la Escuela de Negocios de Michigan y director de la Sociedad de Liderazgo Global, cree el que más grande de los líderes son los maestros por naturaleza. El cree que ellos valoran el conocimiento y que entienden su poder y por lo tanto, como grandes líderes, ellos trabajan para construir lo que él llama organizaciones que enseñan. Las organizaciones que enseñan valoran el aprendizaje y están concientes que la enseñanza es la meta específica de la organización. Los líderes que están en la cima de las organizaciones que enseñan hacen su prioridad el desarrollar a las personas por medio de enseñarles a otros lo que saben. Tichy dice, “La enseñanza es el medio más efectivo para que el líder pueda liderar.”9 Los líderes que entienden ese principio comprenden que su función primordial como líderes es crear estructuras organizacionales donde la enseñanza es intencional, explícita, y el mismo corazón de los valores de la organización.
Tichy identifica la enseñanza como el nivel más alto de liderazgo porque produce el mayor desarrollo en las vidas y en el trabajo de los seguidores. Al enfocarse en la enseñanza, los líderes incrementan la profundidad del conocimiento en la organización, elevan el nivel de compromiso entre los miembros de la organización y generan nuevos líderes quienes a su vez son capaces de producir otros líderes. El presenta un esquema de cuatro niveles de liderazgo en forma de pirámide (vea figura 1, página 33).
En el nivel más bajo, los líderes comandan sus seguidores. Los líderes a este nivel dan órdenes y direcciones siendo la meta el comandar y controlar el comportamiento de sus seguidores. Los seguidores conocen poco las metas y visión que va detrás de estas órdenes. Este enfoque es el que requiere menos tiempo departe del líder, pero también produce los niveles más bajos de aprendizaje, compromiso, y desarrollo de liderazgo.
En el segundo nivel, los líderes les cuentan su visión, metas, e ideas a sus seguidores. Se espera de los seguidores que simplemente adopten las ideas del líder y las implementen. Desafortunadamente, este enfoque sigue generando un nivel mínimo de compromiso, aprendizaje, y desarrollo del liderazgo.
En el tercer nivel, los líderes le venden a sus seguidores su visión y metas. Los líderes se convierten en motivadores quienes persuaden a sus seguidores a adoptar sus ideas. Esto se hace frecuentemente al permitir algún tipo de participación en el proceso de cambio.
Finalmente, en el nivel más alto, los líderes les enseñan a sus seguidores conceptos claves, los cuales se convertirán en la base de acción confidencial de parte de los seguidores. Esto da como resultado, seguidores que son dueños de esas ideas y son quienes desarrollan los medios para implementarlas. El fruto es el compromiso, el aprendizaje, y el desarrollo de liderazgo. Pero enseñar lleva tiempo y es riesgoso. Cuando los maestros confían sus ideas a sus seguidores, les dan poder a sus seguidores para que tengan mayor libertad para moldear la organización.
El riesgo de enseñar se balancea con los resultados de la enseñanza. Los líderes que se arriesgan a enseñar a otros y darles poder a sus seguidores con el conocimiento e ideas multiplican el impacto y resultados de su liderazgo. La enseñanza, como el nivel más alto de liderazgo, trae consigo el mayor éxito hacia el alcance de la misión organizacional.
LA NECESIDAD DE MAESTROS-LÍDERES
La Gran Comisión demanda que tomemos el reto del liderazgo a través de la enseñanza que da poder a sus seguidores. En Mateo 28:19-20, Jesús nos mandó: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;” Su mandamiento es más que un simple “Id.” Es un mandato que hagamos algo mientras vamos “haciendo discípulos.” La palabra discípulo significa estudiante o aprendiz.
¿Cómo se hace un discípulo? Jesús nos explica en un proceso de dos pasos cómo es que se deben hacer discípulos. Primero, debemos bautizar a las personas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esto es un llamado a evangelizar. El bautismo, aunque no es la base para la salvación, es simbólico de una vida comprometida con Cristo. En el contexto cultural en donde Jesús enseñó estas palabras, el bautismo era el medio para declarar un compromiso público. Similar al llamado que se hace hoy a pasar adelante al altar, el bautismo proveía al nuevo creyente el medio para declarar la realidad de la obra de Cristo en ellos. Jesús les dice a sus seguidores que el primer paso para hacer discípulos es el paso del bautismo o el compromiso personal hacia Cristo.
El segundo paso nos lleva más allá del evangelismo. Es el llamado para hacer discípulos por medio de “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” Aunque la Gran Comisión es un llamado al evangelismo, es también enseñar a todos los que alcanzamos. La enseñanza está en el puro corazón y centro de la comisión de Cristo a la iglesia.
El liderazgo bíblico es una tarea de enseñanza. De hecho, la enseñanza es la tarea fundamental de todo líder cristiano. Pablo le recuerda al joven Pastor Timoteo en 2 de Timoteo 2:2 cuando dice: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” Pablo quería que Timoteo fuera un maestro. Más que eso, Pablo quería que Timoteo fuera un maestro de maestros. Timoteo debía entender que la tarea de liderazgo era más que una generación entrenando a otra generación. Era un cargo para confiar o dar autoridad a personas responsables donde ellas mismas continuarían el desarrollo del proceso de liderazgo. Se hace referencia a cuatro generaciones de creyentes en este corto pasaje: Pablo, Timoteo, hombres fieles, y otros. Nótese que Timoteo debía confiar el mensaje a aquellos “hombres fieles que sean idóneos para enseñar.” Lo que tenemos aquí es un sagrado encargo o compromiso de mayordomía de la Palabra de Dios donde los líderes, capaces de una fiel comunicación, equiparan la próxima generación. La habilidad primordial de “esta próxima generación de lideres” debe ser la enseñanza. ¿Por qué? Porque enseñar sobre Jesús, el evangelio, y las doctrinas de Cristo es el punto central de ministerio de la iglesia.
Debido a este encargo sagrado, Pablo identifica la habilidad de enseñar como cualidad básica para los ancianos. Pablo escribió: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar” (1 de Timoteo 3:1-2). Apto para enseñar: Es la habilidad para comunicar la perdurable e incambiable verdad de la Palabra de Dios, para ellos es un llamado al liderazgo.
Las ideas, expresadas en la palabra y la acción tienen el poder de hacer cambiar; y los maestros poseen el poder de las ideas. En Santiago 3, el autor le advierte a los maestros tener cuidado en el ejercicio de sus funciones en la enseñanza. Él dice: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1). Él sigue con el poder de la lengua.
4Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
6Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. (Santiago 3:4-6)
La enseñanza es un medio enormemente poderoso para liderar. Para bien o para mal, las palabras de un maestro pueden proveer dirección o destrucción.
La iglesia está en riesgo. Lo que empezó tan poderoso como un movimiento, muy frecuentemente se ha convertido simplemente en una organización. Sus líderes se han convertido en cuidadores de lo que se ganó en el pasado y entregan el futuro a movimientos tanto buenos como malos. He aquí el problema fundamental. Los que antes eran los ancianos de la iglesia, llamados a ser maestros, se han convertido en oficiales del directorio ejecutivo en vez de maestros, la iglesia está relegada a un status organizacional. De la misma manera, cuando los ancianos abrazan la cultura y sus líderes lo que está de moda, quedan a la deriva en las corrientes de la cultura y pierden la habilidad para hablar la Palabra de Dios con claridad y autoridad. La iglesia debería de ser dinámica, estar a la vanguardia y en su impacto cambiar vidas. Pero esto solamente sucede cuando los líderes enseñan la Palabra de Dios de una manera relevante mientras a su vez se retiene un compromiso firme al texto bíblico y a la autoridad bíblica.
El trabajo de la iglesia es una obra de transformación. Es una obra forjada por hombres y mujeres que enseñan fielmente la Palabra de Dios, la cual es capaz de cambiar el mismo “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).
Este libro trata acerca de cómo alcanzar el máximo liderazgo. Sus principios aplican principalmente para el liderazgo en la iglesia, pero también aplica para el liderazgo en las organizaciones fuera del contexto de la iglesia. Esto es porque trata sobre el poder de la enseñanza como una destreza del liderazgo. Los líderes que reconocen sufunción como maestros dirigen a los seguidores a una causa mucho mayor que ellos mismos. Como Terry Pearce lo dice, “Los buenos líderes hacen que los seguidores trabajen para ellos. Los buenos líderes hacen que la gente trabaje por una causa que es mayor que cualquiera de ellos y luego por uno al otro al servicio de la causa.”10 Los maestros hacen exactamente eso. Aquellos que aprenden a enseñar también aprenden a maximizar su liderazgo a través de la acción de la enseñanza hacia otros.
FIGURA 1

Noel M. Tichy, The Cycle of Leadership, Harper Business, 2004, página 59 Copyright @2002 por Noel M. Tichy, reimpreso con permiso de HarperCollins Publisher.
Capítulo 2
PRIORIDADES MAL PUESTAS:
Distraídos por lo bueno mientras se pierde lo mejor
10Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehováy para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Esdras 7:10
ES FÁCIL DISTRAERSE. Por un instante que tomemos para hacer una llamada por el teléfono celular o corregir al niño puede llevarnos al desastre mientras conducimos. Las distracciones tienen una manera de desviar nuestro enfoque de lo que nos rodea.
Los beisbolistas conocen bien este principio. Tomen por ejemplo, el jugador de segunda base que está por hacer una doble jugada de rutina. La distracción momentánea del corredor que se acerca a segunda base hace que él quite su mirada de la bola y lo que iba a ser una simple doble jugada segunda base, para un corto, la primera base se convierte en un vergonzoso error en donde la pelota se le fue por en medio de las piernas.
Las distracciones hacen que perdamos el enfoque y juguemos mal el juego que está frente a nosotros. Esto es especialmente cierto si usted es un líder ministerial. Mediten en la historia de un pastor de los Bautista del Sur que una vez conocí. Él era estudiante de un curso doctoral en el Seminario Sureño en Louisville. La historia es verdadera, aunque el nombre de él ha sido cambiado.
UN CASO DE ESTUDIO EN PRIORIDADES MAL PUESTAS
El pastor Brian Hill tenía su día completamente planeado. Era miércoles, siempre era un día largo. Su día empezaría a las ocho, ya que tenía una cita para tomar café con un miembro del personal. Tendrían juntos un breve devocional seguido de una reunión con todo el personal, en donde se discutiría sobre los eventos por venir. A las nueve de esa mañana, él se iba a reunir con Mark el nuevo pastor de jóvenes. Mark estaba recién salido del seminario y necesitaba mucha orientación acerca de la vida del personal de la iglesia. El pastor Brian sentía que era su responsabilidad ser el mentor de Mark durante sus primeros días en el ministerio. A las diez, Lance, el ministro de adoración que trabaja a medio tiempo, supuestamente iba a llegar para repasar los planes para el servicio de adoración del domingo por la mañana. Brian esperaba estar mejor preparado para los planes del próximo servicio antes que Lance llegara, pero parecía que no iba a poder completar mucho su sermón debido a un inesperado funeral que tuvo que dirigir el martes.
La reunión del pastor Brian con Lance tardó más de lo que se esperaba. Lance le dijo que la tecladísta de la banda de adoración había renunciado. Parece que escuchó decir que uno de los ancianos pensaba que las habilidades de ella no eran muy buenas y que como resultado la calidad de la música era inferior. Lance le preguntó a Brian si él podría intervenir y que tratara de que el anciano se disculpara para que la tecladista regresara a su puesto en la banda de adoración. Ese problema definió para el pastor Brian el resto de la mañana ya que tuvo que hacer llamadas al anciano y a la tecladista. Brian se quitó un peso de encima cuando el anciano tomó responsabilidad por sus comentarios y se ofreció a llamar a la mujer y disculparse por sus comentarios ofensivos. Mientras el anciano estuvo de acuerdo con Brian de que los comentarios que él había hecho no fueron sabios, él le expresó la necesidad de hablar acerca de la calidad de la música en las futuras reuniones de ancianos. Él le dijo a Brian que creía de todas maneras que la música debería de mejorar “si es que esta iglesia quiere alcanzar ‘buscadores’.” Brian estuvo de acuerdo que llevaría el asunto a la reunión de ancianos, pero le pidió a este anciano que tratara de arreglar las cosas a corto plazo. Cuando Brian colgó el teléfono sintió que había esquivado una bala que podría haber hecho mucho daño.
Al medio día, Brian tenía una cita para almorzar con Pete, uno de los hombres que estaba tratando de reclutar para liderar el ministerio de grupos pequeños de la iglesia. Se deberían de reunir al medio día en un restaurante local, pero el hombre estaba atrasado por veinte minutos, una tardanza que Brian no se podía dar el lujo. El almuerzo duró poco más de una hora, y la decisión seguía incierta. El líder laico estaba indeciso de tomar un papel administrativo. Dijo que no quería estar empantanado llevando detalles y no poder liderar un grupo él mismo. Brain al menos quedó animado de que Pete oraría sobre tomar la posición y que le hablaría de su decisión después del servicio del domingo.
Eran casi las dos para cuando Brian regresó a su oficina. El había reservado de la 1 a las 3 para trabajar en su sermón. Después había planeado empezar a prepararse para la reunión de ancianos que era el miércoles después de la reunión de oración y estudio bíblico de los ancianos de la tercera edad. Esta iba a ser una reunión importantísima sobre el problema de presupuesto que la iglesia enfrenta desde la construcción del nuevo agregado. Costos imprevistos hicieron que el proyecto fuera más caro de lo estimado, así que habría que hacer un ajuste del presupuesto para poder mantener la iglesia “en negro”. Brian todavía debía revisar el material que le envió el director de la junta de ancianos y revisar los estados financieros del tesorero de la iglesia. Justo en el momento en que Brian iba a empezar la preparación del sermón, sonó el teléfono. Era el director de la junta de ancianos. Quería revisar con Brian los planes para la reunión y además quería preguntarle a Brian “si él había visto el material que él había dejado en su buzón.” Brian no le dijo que no había tenido oportunidad de verlo en detalle. En lugar de eso le dijo que “sí” los había visto. Cuarenta minutos después, la reunión por teléfono había terminado y Brian regresó a la preparación de su sermón. Pero ahora sólo podía pensar en la reunión, así que decidió revisar el material en detalle. Hasta ahí llegó la preparación del sermón. Tendrá que esperar hasta el martes.
Se había hecho bien tarde. Los ancianos estaban en desacuerdo de cómo se debían manejar de los asuntos financieros. Unos estaban increíblemente disgustados de que el comité pro construcción no hubiera hecho un cálculo más preciso del costo del proyecto. Otros pensaban que tener que asumir una mayor deuda aún era una opción inaceptable. Brian trató de persuadir a los ancianos de que era necesario ir a la congregación y pedir una ofrenda especial para ayudar a cubrir los costos. Mucha gente prometería ayudar aliviar la crisis. Un anciano con bastante poder discutía acerca de que la iglesia simplemente debería sacar una hipoteca mayor y tener fe que la colecta de cada mes cubriría ese gasto adicional. Finalmente, por medio de una decisión dividida y en contra de los deseos del pastor, los ancianos decidieron implementar un corte del 20 por ciento en las áreas de presupuesto discrecional. Brian regresó a casa frustrado porque sabía el desánimo que sería para toda la gente laica que trabajaba en muchos programas de la iglesia.
Eran las 11:38 PM cuando finalmente Brian puso la cabeza en la almohada. Pero el poder dormir llegó mucho después. Por treinta minutos estuvo acostado recapitulando el día a su esposa y compartiendo las tensiones de la reunión. Mientras hablaban, contempló hacer su currículo y enviarlo a otra iglesia. Él estaba desilusionado. Pensó que pasaría su tiempo desarrollando sermones, enseñando la Palabra de Dios, y equipando a laicos a hacer el trabajo del ministerio. Pero en vez de eso, su ministerio se parecía más al papel de un ejecutivo o administrador que el de un pastor-maestro.
Brian y su esposa decidieron mantenerse firmes. Después de todo, no es fácil mudar a una familia una vez que esta se ha adaptado, y de todas formas, otra iglesia no necesariamente sería diferente. Como una manera para sobrevivir, Brian decidió leer libros sobre administración y liderazgo. Asistió a un par de seminarios para reorganizar su idea del papel de pastor. Eventualmente, con el tiempo, tomó el papel de director ejecutivo de la iglesia y empezó a administrar la iglesia basado en conceptos que había aprendido en sus lecturas e investigaciones. Pero de alguna manera, muy dentro, sentía que había transigido en algo. Él estaba teniendo éxito como administrador de una iglesia pero fallaba como líder de Dios.
UN CASO DE ESTUDIO EN DEFINIR PRIORIDADES
Una vez, en los primeros días de la iglesia del primer siglo, los líderes-maestros de la congregación de Jerusalén estaban experimentando problemas similares a los que enfrentaba Brian Hill. Ellos también se estaban alejando de la enseñanza de la Palabra de Dios debido a las tareas que siempre demanda administrar la iglesia. Había surgido un problema en la joven iglesia, un problema político y de prejuicio. Intereses de fracción contra los asuntos de valor de necesidad humana. Aunque la iglesia empezó coma la epítome de la comunidad ideal (Hechos 4:32), no mucho tiempo después la comunidad estaba dividida. Los dos grupos que estaban en desacuerdo eran los judíos hebreos y los judíos griegos. Hechos 6:1-7 nos hace un recuento de lo acontecimientos.
1En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.7Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
¿Quiénes eran los hebreos judíos y los judíos griegos, y qué causó la división entre ellos? La desavenencia entre ellos era esencialmente cultural, lingüística, y de demarcación geográfica. Los judíos griegos, conocidos también por judíos helenísticos, hablaban griego y antes habían vivido en la dispensación fuera de Palestina. Sin embargo, en tiempos de paz cuando lo permitió el gobierno romano, se establecieron permanentemente en Jerusalén. En un sentido, eran parecidos a los judíos sionistas quienes, alrededor de principios del siglo veinte, comenzaron a regresar a su hogar, Palestina, o parecidos a los judíos ortodoxos de hoy quienes han emigrado hacia Israel en nuestros tiempos. De la misma manera, a estos judíos del primer siglo, que nacieron en el extranjero se les veía despectivamente por los judíos nacidos en Palestina; estos son, los judíos hebreos, porque tenían un idioma diferente, valores diferentes, y cultura diferente.
Los judíos hebreos se consideraban a sí mismos superiores a los judíos helenísticos. Porque habían nacido en Jerusalén y adoraban en las sinagogas en donde se hablaba arameo y hebreo. Veían a los judíos griegos como ciudadanos de segunda clase. Al estar separados uno del otro, los judíos griegos y los judíos hebreos tenían poca o ninguna comunicación con sus hermanos. Esta falta de comunicación entre los grupos también albergó un sentido profundo de amargura en ambos lados.
Mientras la iglesia en Jerusalén crecía (Hechos 6:1), tanto los judíos hebreos como lo judíos griegos llegaron a la iglesia en números cada vez mayores. Desafortunadamente, no es de sorprender que algunos de los prejuicios entre los dos grupos pasaran a la iglesia. La obra de Cristo en la vida de las personas es una obra que está siempre en proceso. Somos nuevas criaturas en un sentido legal (2 Corintios 5:17), nos falta mucho para llegar a ser como Cristo en la experiencia diaria. Los prejuicios que por tan largo tiempo y que tan profundamente se habían mantenido, es uno de esos pecados en donde el proceso de transformación parece demasiado lento. En la iglesia en Jerusalén, los judíos griegos sufrieron discriminación. Talvez el desaire no fue intencional, pero sin lugar a dudas fue real. Lucas hace implicación que los griegos era una minoría desatendida y que no estaban siendo bien servidos por la iglesia.
La crisis específica involucra el cuidado de las viudas judías griegas. Leemos que “eran desatendidas en la distribución diaria” (Hechos 6:1). Aparentemente, la iglesia había organizado la distribución de alimentos para los necesitados al ofrecer una ayuda diaria y a las viudas de la comunidad judía griega no se les cuidaban consistentemente. Esto creó una crisis que tenía el potencial de dividir la iglesia.
Esto no era un problema secundario. Aunque genuino, la ayuda era un problema superficial. El asunto verdadero era un conflicto entre las fracciones de la iglesia. Fuera lo que fuera, es importante notar como los apóstoles manejaron esta situación divisoria. Era tentador para ellos, estoy seguro, meterse en el asunto y tratar de tomar control del conflicto. Sabiamente, los maestros-líderes entendían que si ellos manejaban personalmente el conflicto de lo más seguro “dejemos la palabra de Dios” (6:2). En vez de eso, delegaron el asunto a otros.
Se hizo una propuesta y ambas partes la aprobaron. Se escogieron siete personas para supervisar la distribución de alimentos. El criterio para esta selección fue que los hombres fueran “llenos del Espíritu Santo y de sabiduría” (6:3). Se implementó el plan y fue un éxito. Es interesante notar que todos los siete nombres de estos nuevos diáconos eran griegos. Esto significaba que los nuevos diáconos eran respetados por ambos grupos, especialmente por aquellos que habían presentado la queja. ¿Cuáles fueron los resultados? El fruto fue seis por uno:
• Se cuidó a las viudas.
• La iglesia continuó unificada.
• Las personas llenas de Dios tuvieron autoridad de completar la obra.
• Se compartió el liderazgo.
• Los maestros-líderes tuvieron libertad de enseñar.
• La Palabra de Dios se diseminó.
RECAPTURANDO LA PRIORIDAD DE LA ENSEÑANZA
Los cambios en la vida de la iglesia contemporánea han creado una crisis en el liderazgo. No es una crisis que surge de la falta de líderes tanto como una crisis que resulta debido a líderes que están atascados en una rueda giratoria haciendo buenas cosas mientras fallan en las cosas más básicas. La demandas de la iglesia contemporánea y, en algunos casos, en una filosofía ministerial incorrecta, ha puesto al pastor en un papel de director ejecutivo y alejado del rol bíblico como pastor-maestro.
¿A qué costo? No se está alimentando a las ovejas. Están débiles y son presa fácil de los lobos que buscan para devorarlas. La iglesia están creciendo, se están construyendo edificios, pero el pueblo de Dios vive en ignorancia de la Palabra de Dios, y la batalla difícilmente librada a favor de la autoridad de las Escrituras parece estar en peligro de rendirse a otras autoridades. Y los mismos líderes están desilusionados o, peor aún, están engañados en cuanto a su papel. Si usted como líder contemporáneo quiere recobrar la prioridad de enseñar en el liderazgo de su ministerio, será necesario dos cosas de parte suya. La primera es una decisión; la segunda es volver a calibrar las prioridades de su ministerio alrededor de tres actividades básicas.
DECIDA HACER DE LA ENSEÑANZA SU PRIORIDAD
El papel de pastor conlleva la responsabilidad de alimentar al rebaño. Los líderes deben proveer el alimento espiritual y la protección al pueblo de Dios a través de la clara proclamación de la Palabra de Dios. “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza,” esta fue la exhortación de Pablo para con su aprendiz Timoteo (I Timoteo 4:13). Claramente, en este pasaje la prioridad está en la comunicación de la Palabra de Dios como el foco principal del líder bíblico.
Pablo no exhortó a Timoteo “ocúpate en el desarrollo de un enunciado de misión, el plan estratégico, al liderazgo que lleve cambio o la administración de conflictos.” Por supuesto, nada tienen de malo estas tareas, pero no son las tareas más importantes para el líder bíblico. Son asuntos menores que la tarea de enseñar. Como lo pueden atestiguar la mayoría de los líderes cristianos, permanecer en la tarea principal de enseñar es algo desafiante cuando las demandas de dirigir a la iglesia se vuelven pragmáticas y algunas veces políticas. Muchos otros asuntosasuntos de necesidad – dejan la enseñanza rezagada en las esquinas del mundo del líder.
Jim es el pastor de una iglesia pequeña en el sur de Indiana cerca de Louisville, Kentucky. Conocí a Jim siendo estudiante del programa de doctorado Ph.D. que yo supervisaba en el Seminario Teológico de los Bautistas del Sur. Jim es un líder. Él no es un líder porque su iglesia es una de las cincuenta en su tamaño en la Convención Bautista del Sur. Jim es un líder no por su éxito, status, o reputación. Jim es un líder por su caminar con Dios y por su ministerio de enseñanza. A través de estos fundamentos básicos y perdurables de liderazgo, Jim está teniendo un impacto en las vidas de todos los que lo escuchan semana tras semana. Él no es perfecto, por supuesto, pero sus metas están bien enfocadas, Jim consistentemente busca ser un fiel siervo de Cristo a través de la enseñanza, la predicación, y del pastoreo del pueblo de Dios. Quizá su iglesia nunca sea una mega iglesia, pero su liderazgo es tan efectivo como el del pastor de la iglesia Bautista más grande de la zona. Eso es porque la meta de Jim es ser un maestro-líder. Jim está tratando de evitar caer en la trampa de la atractiva y engañosa mentalidad de pastor como Director Ejecutivo. Aunque hay mucho que aprender de los líderes corporativos del mundo, los líderes cristianos deben recobrar y redescubrir el papel bíblico del líder, ser un maestro fiel de la Palabra de Dios.
Como ve, en el análisis final, los líderes cristianos lideran por medio de sus vidas como ejemplo y luego por sus enseñanzas. Los enunciados de la visión, los planes estratégicos, los modelos de propósitos todos tienen su lugar. Sin embargo, estos no son el asunto principal de liderazgo en el ministerio. Estas son herramientas secundarias comparadas con la vida y enseñanza del líder. Una vez que los líderes se olvidan que enseñar es el trabajo numero uno, disminuye su impacto eterno al aceptar un estándar que solamente es apreciado por los seres humanos y abandonan el estándar asignado por Dios.
VOLVER A CALIBRAR SU CORAZÓN PARA ENSEÑAR
¿Qué es lo que tiene cautivado tu corazón? ¿Recuerdas la película “Una Historia de Navidad? Trataba acerca de la historia de Ralphie y el deseo de su corazón. La trama se desarrolla en el medio oeste de los Estados Unidos en los cuarentas y hace un seguimiento de lo que hace Ralphie y de lo que sucede con su petición de un “rifle genuino marca Red Ryder Carbine que contiene además una brújula y un reloj de sol.” Ralphie les hace saber su tan ansiado deseo a su mamá, a su maestra, y hasta el Santa Claus del centro comercial. En un “magistral trabajo de comicidad sonsa,” las personas con autoridad en esta película le responden a Ralphie lo mismo: “Te vas a sacar un ojo.” Esa fue la advertencia, pero eso no desanimó el deseo de su corazón. Como Ralphie, el niñito en la película, ¿añora usted algo con todo su corazón y todo su ser?
Como líderes hay muchas cosas que nos halan el corazón. El deseo de hacer que un ministerio crezca, el añoro por reconocimiento, y el desarrollo de nuestra carrera lucha por la atención de nuestro corazón. Luego están las necesidades de muchos ministerios de ayuda a las personas que nos rodean. Estos también apelan por lo mejor de nuestro corazón de líder. Es tentador fijar nuestro corazón en estas u otras legítimas preocupaciones. Pero si vamos a liderar con el mayor impacto, debemos recalibrar nuestro corazón alrededor del ministerio de la enseñanza. Mi propuesta es simple. Debemos fijar nuestro corazón en la Palabra de Dios: estudiarla, practicarla, y enseñársela a otros.
Se nos hace introducción de Esdras en el capítulo siete de este pequeño libro del Antiguo Testamento que lleva su nombre. En la tradición judía, a Esdras se le considera el segundo Moisés. Moisés guió al pueblo fuera de la esclavitud y le dio al pueblo la ley del Señor. Esdras guió al pueblo fuera de la esclavitud y preservó la ley de Dios durante un tiempo de persecución y dispersión. Esdras fue un hombre de Dios, un sacerdote, usado por Dios en el regreso de los hijos de Israel a Jerusalén del cautiverio de Babilonia. Esdras fue llamado por Dios a dirigir al pueblo de Dios en la reconstrucción del templo y el reestablecimiento de la adoración en el templo en el año 458 antes de Cristo.
Una de las cosas más admirables de Esdras era que Dios bendijo su liderazgo debido a sus prioridades. Se nos dice tres veces, “la mano del Señor su Dios estaba sobre él.” Leemos esto acerca del profeta de Dios en el libro de Esdras.
6Éste Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras. 9Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios. 27Bendito Jehová Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para honrar la casa de Jehová que está en Jerusalén, 28e inclinó hacia mí su misericordia delante del rey y de sus consejeros, y de todos los príncipes poderosos del rey. Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí, reuní a los principales de Israel para que subiesen conmigo. Esdras 7:6, 9, 27-28 (énfasis agregado).
La mano de Dios sobre Esdras era hecha manifiesta por las maravillosas cosas que eran hechas a través de él, cosas que solamente Dios podría hacer. Póngase a pensar —Dios había movido el corazón de un rey pagano quien le permitió a Esdras viajar a Jerusalén a reestablecer la adoración en el templo, y traer de regreso a Jerusalén la riqueza que se le había quitado al templo. Esdras estaba seguro que era la mano de Dios la que estaba en todos estos eventos. Dios se estaba mostrando así mismo a través del ministerio de Esdras, porque no solamente su viaje fue autorizado por el rey Artajerjes sino que también este lo financió. Lo que nadie hubiera podido predecir, ¡Dios lo hizo! Esdras reconocía que Dios estaba en medio de todo esto y que Dios lo hizo a través de él.
¿No cree usted que sería una maravilla que usted pudiera estar seguro que la mano de Dios estará sobre su ministerio? ¿No sería emocionante ver a Dios trabajando a través de usted, haciendo una obra que solamente Dios podría hacer? Imagínese que usted, así como Esdras, pudiera decir con certeza que “la mano de mi Dios estaba sobre mí.” Pero esto saca una pregunta a relucir. ¿Qué hizo Esdras que provocó que la mano de Dios estuviera sobre él? ¿Qué fue lo que Dios honró en la vida de Esdras y su ministerio que hizo que Dios lo bendijera tanto? Esdras nos lo dice en los versículos nueve y diez.
9Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios. 10Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos. (7:9-10, énfasis añadido).
¿Por qué la mano de Dios estaba sobre Esdras? La buena mano de su Dios estaba sobre Esdras porque “había preparado su corazón” en la ley del Señor, la Palabra de Dios. La palabra “preparar” significa también “dedicarse o consagrarse a uno mismo a algo.” Tiene la idea de “fijar el curso” en el mar o escoger una meta o camino. Significa “calibrar” o “recalibrar” o “afinar” un instrumento. Note tres aspectos de este compromiso de corazón.
ESDRAS PROPUSO EN SU CORAZÓN ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS. Como estudiante de las Escrituras, él había propuesto en su corazón ganar por medio del conocimiento de la Palabra de Dios. A pesar de que vivió en una cultura opuesta al Dios de las Escrituras, Esdras fue reconocido como un estudioso de las Escrituras. Esdras reconocía que la Palabra de Dios es como un mapa para la vida. Traza un curso para nosotros que ordena la vida y guía el ministerio. Esdras entendió que las Escrituras proveen la sabiduría que necesitamos para el diario vivir y el fundamento teológico que requerimos para pensar claramente sobre asuntos de la vida, ideas, y afirmaciones verdaderas. La Biblia es nuestro mapa. Nuestra guía, nuestra norma para todo asunto de fe y práctica. Los reformistas usaron la frase Sola Scriptura – solamente las Escrituras – para describir este papel de la Biblia. Es nuestra medida, nuestra luz, y nuestro estándar en esta oscuridad presente. Es nuestro criterio seguro por el cual podemos juzgar las afirmaciones verdaderas y contribuciones verdaderas de las otras fuentes. La Biblia no es la única fuente de donde se puede sacar la verdad, pero es la única fuente pura en contra de donde las afirmaciones de la verdad pueden ser juzgadas.
Entonces, ¿por qué, si la Biblia puede dar una dirección y una guía tan clara, fallamos al no estudiarla? Muchos cristianos – me aventuro a decir la mayor parte de los cristianos – rara vez estudia la Biblia. La Biblia tiene el poder de iluminarnos hasta conformar nuestra mente y voluntad a la de Dios. También tiene el poder de iluminarnos a seguir esa verdad. Pero a menudo fallamos leerla y rara vez nos comprometemos de corazón estudiarla. ¿Por qué? El problema, como yo lo veo, es que la Biblia hace más que iluminarnos a la voluntad de Dios y de equiparnos a hacer la voluntad de Dios al concedernos sabiduría y guía. También expone el pecado en nuestra vida, y ese hecho puede alejarnos de la Palabra de Dios. Pero no Esdras. Esdras propuso en su corazón estudiar la segura Palabra de Dios.
ESDRAS PROPUSO EN SU CORAZÓN PRACTICAR LA PALABRA DE DIOS. Esdras determinó que él sería un hacedor de la Palabra, no simplemente un oidor. Diferente a los escribas y fariseos del tiempo de Jesús, Esdras estaba preocupado por vivir en realidad lo que él había estudiado en las Escrituras. Esdras entendió que el estudio de la Palabra de Dios tiende a revelar las necesidades de nuestra vida y la oscuridad de nuestro corazón. Estos son tiempos donde la luz de la Palabra debe alumbrar en los rincones de nuestra vida y llamarnos al cambio. Esdras estaba dispuesto a hacer los cambios que la Palabra de Dios requería.
Como pastor joven en una iglesia localizada en las montañas de Colorado, me di cuenta que parte de mis responsabilidades como pastor incluía el cuidado de la casa pastoral que la iglesia proveía. La casa era una casa de montaña pequeña que requería bastante mantenimiento frecuente. El problema más recurrente era el sistema de agua que no era nada confiable. La casa fue construida sobre una vieja mina. El agua era bombeada desde la mina a un tanque de captación localizado bajo una puerta en el piso del closet que estaba en la sala. En más de una ocasión, mi tarea era bajar a un “sótano”, un lugar sucio y que sólo se podía andar arrastrado o a gatas, para poder reparar la bomba. Cada vez que ocurría ese desperfecto, me aventuraba en ese oscuro y reducido espacio con una linterna y herramientas. Nunca disfruté esa tarea. Más allá que el hecho de la bomba descompuesta era una molestia, yo tenía una fobia a las arañas y el sótano era el lugar ideal para encontrarse con esos animalejos.
Un día cuando la bomba se descompuso talvez por la sexta vez desde que nos mudamos, finalmente tuve una idea brillante. Decidí que sería sabio poner una bombilla eléctrica en el sótano para hacer la reparación y que fuera un poco más fácil, ya que si tenía que hacer esa reparación cada dos semanas, mejor sería tener luz para hacer el trabajo. Así que tome la linterna, apunté la luz a varios lados del sótano en busca de un lugar apropiado para colgar la bombilla eléctrica. Mientras movía la linterna, algo me llamó la atención. Era una bola de telarañas. Algo colgaba del techo, casi totalmente cubierto por las telarañas. Despacio quité las telarañas y descubrí lo que estaba escondido – ¡una bombilla eléctrica! Aparentemente mi predecesor tuvo la misma idea. Halé el cordón y todo el lugar se iluminó. Estaba turbado al darme cuenta que estaba rodeado de arañas. Cientos de ellas. Bueno, hice lo que cualquier persona sabia haría en tal situación: Apagué la luz, terminé de reparar la bomba, y salí rápidamente del sótano.
Así como la luz iluminó el sótano de nuestra casa de montaña, descubriendo las telarañas y arañas, también así lo hacen las Escrituras, cuando se estudia fielmente, ilumina el sótano de nuestras vidas. Y muy a menudo, simplemente escogemos apagar la luz en vez de limpiar el sótano. Una de las funciones de la Biblia es sacar a la luz el pecado que hay en nuestras vidas. Al ser expuesto el pecado surge la clara necesidad de cambiar. Esdras propuso en su corazón poner en práctica la Palabra de Dios. Dejando que ella moldee su vida. Él no estaba dispuesto a ser como el hombre en Santiago 1:22-25.
22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
A través de los años, al ver los estudiantes entrar al servicio de Cristo, algunos han tenido éxito y otros han fallado. Sucede muy a menudo, la falla no fue por falta de habilidad, sino por falta de aplicar o poner en práctica la Palabra de Dios a sus propias vidas. Algunas veces esa falta de práctica trajo una falta moral. Otras veces, fue simplemente una falta de credibilidad tan necesaria para ministrar la Palabra efectivamente. La credibilidad viene al vivir lo que estudiamos. Usted nunca será perfecto, pero debe honesta y fervientemente luchar por vivir la Palabra que usted estudia. La mano de Dios estaba sobre Esdras porque propuso en su corazón estudiar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Había otro aspecto más en este compromiso a las Escrituras que era fundamental para el deseo de su corazón.
ESDRAS PROPUSO EN SU CORAZÓN ENSEÑAR LA PALABRA DE DIOS. Él entendió un principio importante relacionado con la bendición de Dios – la bendición de Dios fluye de un corazón encaminado al ministerio. Esdras añoraba enseñar la Palabra de Dios al pueblo de Dios. Fue ese deseo la clave que la mano de Dios estuviera sobre la vida de Esdras. No fue suficiente que él estudiara y que además pusiera en práctica la Palabra de Dios. El siervo de Dios debe enseñarla. Comunicarles a otros las Escrituras es parte de la responsabilidad del creyente.
Me puedo imaginar lo que usted podría estar pensando a esta coyuntura. Usted estará pensando, No tengo el talento para enseñar. Quizá no seamos tan talentosos en comunicarles la Palabra de Dios a otros, pero se espera de nosotros que pasemos lo que estudiamos de alguna manera. El no tener el don de la enseñanza no nos libra de la responsabilidad de enseñarles a los demás así como tampoco el no tener el don de la hospitalidad nos libra de ser hospitalarios. O no tener el don de dar, no nos libra de dar. O no tener el don de la fe, no nos libra de ejercitar la fe. Me entienden. Enseñar es parte de la Gran Comisión, y es esencial para una vida bendecida por Dios.
No todo líder enseñará públicamente la Palabra de Dios. Quizá usted enseñe a un pequeño grupo o uno a uno. Talvez lo haga en su casa con sus hijos o en la iglesia con los hijos de otros. Cualquiera que sea el contexto donde se enseñe, la mano de Dios está sobre aquellos que desean comunicar su Palabra fielmente. Es la manera principal que usa Dios para liderar a su pueblo.
Enseñar la Palabra de Dios es un compromiso que Dios honrará en su ministerio. Él bendecirá su Palabra. Su ministerio de enseñanza puede usar cualquier número de formas. Como lo manda Deuteronomio 6, usted debe estar enseñando la Palabra en todas las experiencias comunes de la vida. De cualquier forma, en cualquier contexto, nosotros los que lideramos debemos proponer nuestro corazón a la enseñanza de la Palabra de Dios. Haga del ministerio de la enseñanza de la Palabra una prioridad ya sea que usted lidere en una clase o discipule adolescentes; ya sea desde el púlpito o en una sesión de consejería, mantenga en mente que usted tiene que ser una persona del Libro. Proponga su corazón para ser una persona que comunica la Palabra de Dios como parte central en su caminar con Dios.
La Palabra de Dios era el centro del corazón de Esdras, y Dios bendijo ese compromiso. Su mano estaba sobre la vida de Esdras. El líder cuyo corazón esté entregado al ministerio de la enseñanza verá resultados. Resultados que se miden no por tamaño o presupuesto o crecimiento de la iglesia, pero por resultados que se pueden ver en la vida de las personas y en la madurez de los seguidores de Cristo. En el momento que nuestro corazón está correctamente puesto en el estudio diligente de la Palabra, cuando nuestro corazón está puesto en enseñar a otros esa Palabra que cambia vidas, veremos la mano de Dios sobre nosotros, y Dios hará lo que nunca nos imaginaríamos – porque Su mano estará sobre nosotros.
Pulsuz fraqment bitdi.