Kitabı oxu: «Del barrio al estadio»
Gerardo Álvarez Escalona es magíster y doctor en Historia por El Colegio de México, diplomado en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú y licenciado en Historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde actualmente es docente. Ha brindado Asistencia Técnica Pedagógica en la elaboración de textos académicos en el Minedu; ha sido docente en la Universidad San Ignacio de Loyola, asesor en la elaboración de textos educativos en la editorial Santillana, jefe del Archivo Histórico de la UNMSM y ha trabajado en proyectos de difusión cultural de la Municipalidad de Lima. Se ha especializado en historia social y cultural del deporte y en el fútbol en el siglo XX. Ha participado en eventos académicos nacionales y extranjeros, y es autor de El fútbol en Lima, difusión y popularización (1892-1912) (2019).


Del barrio al estadio: identidad y espectáculo en el fútbol peruano
Gerardo Álvarez Escalona
© Gerardo Álvarez Escalona, 2021
De esta edición:
© Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 2021
Av. Universitaria 1801, Lima 32, Perú
feditor@pucp.edu.pe
www.fondoeditorial.pucp.edu.pe
Imagen de portada: Arturo Fernández y Juan Valdivieso, circa 1935
Archivo de la familia Valdivieso
Diseño, diagramación, corrección de estilo
y cuidado de la edición: Fondo Editorial PUCP
Primera edición digital: setiembre de 2021
Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores.
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2021-09408
ISBN: 978-612-317-677-8
Contenido
Prólogo
Introducción
Difusión del fútbol en América Latina
La formación del espectáculo y su consolidación
Las identidades futbolísticas
Capítulo 1. De los inicios del futbol a la formación de la competencia
Los inicios del fútbol: finales del siglo XIX e inicios del XX
El fútbol: su difusión y sus discursos
Inicio de la competencia y primeras rivalidades
Asociaciones deportivas y la administración de la competencia
La formación de las asociaciones deportivas y la expansión de la competencia
Nuevas asociaciones en pos de la unificación
Formación de la FPF y la transformación de la competencia
FPF: unificación e internacionalización de la competencia
Los símbolos de éxito y prestigio
Capítulo 2. La infraestructura del fútbol: de los terrenos deportivos a los estadios
Lima a inicios del siglo XX y el campo de Santa Beatriz
Terrenos deportivos: administración, reglamentos y limitaciones
Estadios en la década de 1920
El Estadio Víctor Manuel III (1922)
El Stadium Nacional de 1923
Estadios construidos por gestión pública
El estadio de la Universidad de San Marcos (1951)
El Estadio Nacional (1952)
Capítulo 3. La prensa deportiva: de la pedagogía a la noticia
La información deportiva como enseñanza, 1892-1911
Informaciones deportivas en los diarios
El deporte y el fútbol en las revistas
La formación de la página deportiva en las décadas de 1910 y 1920
Prensa y periodistas deportivos
La formación de la noticia en las páginas deportivas
Cambios en el periodismo en las décadas de 1930 y 1940
La transmisión de noticias en simultáneo
El sensacionalismo
Columnas de opinión y revistas en las décadas de 1930 y 1940
Capítulo 4. La construcción de las identidades locales
La identidad futbolística del Callao
Atlético Chalaco, la rudeza y la rivalidad con clubes limeños
Sport Boys: juventud y velocidad
Identidades y rivalidades en Lima
Alianza Lima y la reinvención de la tradición
La creación de Alianza Lima y su incorporación de la competencia
La transformación: la reinvención de la tradición
Los cambios territoriales y simbólicos
Recomposición dirigencial y nuevo modelo institucional
Recomposición étnico-social y el nacimiento de «Los íntimos»
La estrategia de éxito de Alianza Lima
Universitario de Deportes: la juventud y la garra
La fundación de la Federación Universitaria y su incorporación a la competencia
La desafiliación de la Universidad
Lolo Fernández, el héroe deportivo
La construcción de un estilo
Rivalidad entre Alianza y Universitario: dos formas de ver el mundo
Capítulo 5. La identidad en la selección nacional
El aprendizaje
La inferioridad
Las justificaciones
Las derrotas con honor
La consolidación de las estrategias de éxito
Los Juegos Olímpicos de Berlín (1936)
En pos de la consolidación de un estilo (1938-1939)
Ideas finales
Bibliografía
Prólogo
El origen y la difusión temprana del fútbol en el Perú, y particularmente en Lima, tienen en este esperado libro de Gerardo Álvarez un aporte fundamental para el creciente campo de los estudios sociales del deporte.
Basado en su tesis de doctorado en Historia, obtenido en 2013, en el Colegio de México, este libro es resultado de un largo proceso de investigación que llevó al autor a recorrer archivos, hemerotecas, centros de documentación y bibliotecas, en búsqueda de evidencias históricas, muchas de ellas dispersas en distintas fuentes. Precisamente, producto de este esfuerzo sostenido, el libro cuenta con un valioso soporte histórico documental que le brinda solidez y consistencia argumental y lo hace indispensable para todo lector interesado en el deporte y la sociedad peruana de fines del siglo XX y las primeras décadas del siglo XX.
En términos argumentales, el historiador Gerardo Álvarez propone una lectura del origen y la difusión tempranas del fútbol en el Perú a través de la transformación de este deporte en un espectáculo deportivo. Una lectura dinámica en la cual la práctica del fútbol pasa, en pocos años, de ser un pasatiempo recreativo practicado por clubes de ingleses y miembros de la élite peruana, a ser practicado en colegios, fábricas industriales —mayormente textiles— y en barrios populares.
En este proceso de popularización, el fútbol se transforma y se convierte en un espectáculo deportivo que convoca a distintos actores sociales, los cuales crean identidades deportivas arraigadas en espacios territoriales o laborales. Identidades, además, vinculadas a estilos de juego presentes en narrativas de distinción construidas por la prensa escrita y radial. Es el caso del fútbol de fuerza y coraje de los estibadores y vecinos del puerto del Callao, del entusiasmo de los estudiantes universitarios de San Marcos, y del fútbol hábil y pícaro de los trabajadores negros y mestizos de los distritos de La Victoria, Lince y Barrios Altos. En este proceso, los periodistas deportivos constituyen una suerte de «intelectuales orgánicos» a favor de una u otra identidad futbolística, pues alinean los medios de prensa en uno y otro lado de la emergente rivalidad deportiva. Según esta perspectiva, la prensa nunca fue objetiva ya que no pudo sustraerse de la pasión ni de las emociones que siempre genera el denominado deporte rey. Aquí nos encontramos con una pista de análisis que, estoy seguro, alimentará investigaciones futuras.
La construcción del espectáculo deportivo que nos propone este libro supone incorporar en el análisis la infraestructura deportiva. En efecto, los primeros campos de juego estaban ubicados en los descampados de una ciudad de origen colonial en proceso de crecimiento urbano y demográfico. Luego se hizo necesario pasar a la construcción y puesta en funcionamiento de los primeros estadios deportivos, los cuales son espacios públicos construidos específicamente para este fin y donde los espectadores forman vínculos y reproducen patrones de socialización.
Este libro de Gerardo Álvarez, publicado por el Fondo Editorial de la PUCP, es el primero en abordar este importante proceso y en ello radica otro de sus grandes aportes. Sin los estadios no se hubieran podido organizar los partidos ni los torneos locales, de acuerdo con las reglas de juego de origen inglés e internacionalmente aceptadas por quienes lo practican. Tampoco se hubieran desarrollado los primeros partidos internacionales en los que también aflora el sentimiento nacionalista.
A los estadios concurrían aficionados de los barrios de Lima y no solo las familias de las élites, como ocurría en la etapa auroral de este deporte de fines del siglo XIX. Estos hinchas, con sus gritos de aliento o de protesta, llevaron la rivalidad de las identidades sociodeportivas del campo de juego a las tribunas. En esa línea, Álvarez acierta al incorporar en el análisis de la formación del espectáculo deportivo las prácticas sociales y los comportamientos de los aficionados en los estadios y alrededores. En los años que abarca su análisis no existían barras organizadas, pero sí apasionadas formas de aliento que, en algunos casos, terminaban en enfrentamientos y en la intervención de las fuerzas de seguridad. Todo parece indicar que la socialización contenciosa es parte sustancial del espectáculo deportivo.
Para finalizar, vale acotar que, si bien la investigación histórica propiamente dicha de este libro concluyó en 2012, y que luego de ello se han publicado nuevos estudios comparativos sobre el origen y la difusión del fútbol en América Latina, esto no le hace mella a este estupendo trabajo que explica cómo el fútbol se convierte en un espectáculo deportivo que, a su vez, nos revela procesos sociales y culturales de cambios más profundos en la sociedad peruana de aquellos años.
Aldo Panfichi
Introducción
El fútbol es uno de los eventos masivos y populares más importantes del siglo XX, sino el más popular. Y no solo en nuestro país. Su popularidad se difundió desde las últimas décadas del siglo XIX y se extendió desde las islas británicas a Europa, Sudamérica, América del Norte y del Centro, y África; más tarde a Asia y también a Oceanía. Nos preguntamos cómo el fútbol se transformó en un deporte masivo y popular, interclasista y proveedor de identidades, imágenes y discursos. Ante esta pregunta queremos ofrecer una explicación desde la perspectiva de la conformación del espectáculo deportivo. Para ello, en este libro hemos delimitado el periodo de análisis a la primera mitad del siglo XX y hemos ubicado el espacio de estudio en la ciudad de Lima y sus alrededores, el puerto del Callao y los balnearios. Pero, ¿en qué consiste la perspectiva de la conformación del espectáculo deportivo? Para comprenderla debemos explicar cómo se fue construyendo esta investigación.
Al inicio, el estudio del espectáculo no fue el problema central que nos convocó. Tal como muchos estudios sociales sobre fútbol, este trabajo focalizó su atención en las identidades futbolísticas; es decir, el conjunto de valores, imágenes y discursos que se levantan alrededor de los clubes y la selección nacional, y que se convierte en el lazo que une a futbolistas y clubes con el público y los hinchas. Sin embargo, en la medida en que íbamos profundizando en la investigación, identificamos la importancia de la competencia deportiva, las prácticas del público en los estadios y las formas de transmisión de la información en los medios de comunicación, las cuales alimentaban las ideas alrededor de los estilos de juego y creaban o reafirmaban discursos de identidad desarrollados en los estadios durante las competiciones locales. Así, al conjunto de estos elementos lo denominamos el espectáculo deportivo.
Esto nos llevó a la siguiente pregunta: ¿cómo se construyó el espectáculo deportivo? En paralelo al avance de este estudio pudimos establecer algunas precisiones. Primero, cuando el fútbol llegó a América Latina, exportado desde Inglaterra, había dejado atrás su fisonomía de juego medieval y se había convertido en un deporte moderno. El juego había sido reglamentado por los caballeros de las schools británicas y se expandió con rapidez entre la creciente clase obrera británica. En ese momento el balompié comenzó a difundirse fuera de las islas británicas y llegó a los países de Europa central, los mediterráneos, los de Europa Oriental, los nórdicos y, finalmente, los de América, en lo que James Walvin denominó la primera etapa de difusión del fútbol (1994, pp. 96-117). Esta se llevó a cabo gracias a la presencia de inmigrantes ingleses (quienes aseguraron la difusión entre las élites de los lugares a donde habían llegado a residir) y marineros que arribaban a diferentes partes del mundo gracias a los nexos comerciales y el comercio entre los distintos puertos. Esta expansión del fútbol (y los deportes en general) recibió una mirada favorable y positiva desde las élites, quienes se ceñían a los discursos modernizadores e higienistas, y concebían al fútbol y a los deportes como un medio de transformación de la sociedad. De este modo, impulsaron que clases medias y populares los practiquen, a través de la organización de competiciones escolares, con lo cual estimulaban la formación de clubes bajo la supervisión de los centros educativos o fungían de padrinos de los clubes de los centros laborales, en particular de las fábricas.
La segunda precisión que debemos hacer es que la forma en que la élite concebía al fútbol no resultó hegemónica durante mucho tiempo. Como explicaremos en el primer capítulo, la aparición de la competencia en serie y la formación de la Liga Peruana provocaron un cambio en el sentido de la práctica del fútbol, que llevó al incremento de asistentes a los terrenos deportivos y a las primeras manifestaciones de adhesión y afecto entre el cada vez más numeroso público.
La tercera precisión es que la formación de la competencia en serie y la asistencia cada vez mayor de público requerían recintos más amplios donde llevar a cabo dichos torneos; es decir, se precisaba de infraestructura deportiva. Durante la etapa de recopilación de información, quedó en evidencia cuáles eran los lugares en donde se practicaba fútbol. Estos eran espacios desocupados de la ciudad y fueron adaptados para la competencia. Sin embargo, en la medida en que creció el número de espectadores, los terrenos deportivos alcanzaron su límite y debieron construirse los primeros estadios, los cuales fueron edificaciones más amplias y diseñadas específicamente para la práctica de los deportes. El estudio de Gaffney (2008) nos orienta al proponer una tipología de la evolución de la función y los rasgos de los recintos deportivos, en tanto que el incremento del público generó nuevas necesidades, como más capacidad, más comodidad, mejor seguridad, facilidad para movilizarse, cambios en la distribución del espacio, etcétera, que se articularon a la expansión de los contornos urbanos. Gracias a este marco de análisis, superamos la mirada inicial de la infraestructura deportiva basada principalmente en un acercamiento institucional-oficial, el que prioriza la tarea constructora de las instituciones públicas (municipio y Estado, por ejemplo) y privadas (clubes deportivos). Nosotros buscamos entender más bien a los estadios como espacios vivos para la formación de lazos de sociabilidad.
El creciente número de asistentes a los estadios para ver la competencia en serie se fue convirtiendo en el público del fútbol cada vez más interesado en obtener mayor información sobre los sucesos del balompié. Ello nos llevó a la cuarta precisión: el papel que cumplían los medios de comunicación (primero la prensa escrita, luego la radio). Tuvieron que abandonar su visión inicial del deporte, aquella que concebía las actividades deportivas como publicidad para una cruzada pedagógica. Esta perspectiva la reemplazaron por la publicación de la noticia deportiva. Asimismo, ampliaron el espacio destinado a los deportes mediante la implementación de diversas estrategias para transmitir la información. Organizaron entonces, a través de la palabra escrita y oral, lo que el público veía en los estadios, a partir de lo cual se fueron creando las primeras interpretaciones y explicaciones sobre lo que sucedía en la competencia y el espectáculo en general. Como consecuencia, la sociabilidad generada alrededor del creciente público del balompié y las interpretaciones y explicaciones de la prensa produjeron los primeros sentimientos afectivos entre espectadores e instituciones deportivas.
Esto nos conduce a la quinta y última precisión: las identidades futbolísticas empezaron a formarse amparadas en el prestigio cada vez más creciente que obtenían los clubes más importantes en la competencia en serie, que trasladaban su influencia a su espacio social y atraían a numerosos seguidores que asistían a los flamantes estadios, lo que constituyó el creciente público del fútbol. Con este entramado, las identidades futbolísticas aparecieron fundadas sobre un conjunto de prácticas y relaciones sociales, alrededor de instituciones, sobre formas de uso del espacio público y entre unos espectadores que desarrollaron sentimientos afectivos y adhesiones a los clubes. Sin embargo, debido a que el balompié es un enfrentamiento entre dos equipos, y que cada uno de ellos proviene de un entorno socialmente distinguible, las identidades futbolísticas se caracterizaron porque se constituyeron al mismo tiempo por afirmación y por oposición (Giulianotti, 1999, pp. 1-22). Por ello, este libro observa tanto los valores que representa cada identidad, como los que combate, valores que, como parte de la competencia y del espectáculo deportivo, se potencian hasta convertirse en identidades locales, regionales y nacionales, según sea el caso.
Las identidades locales surgieron en los espacios sociales de donde provenían los clubes deportivos: el barrio, el espacio educativo y el ámbito laboral. Desde allí, y en la medida en que fueron ganando prestigio en la competencia, configuraron sus identidades en una simbiosis entre el éxito deportivo y los valores que enarbolaba el espacio social al que pertenecían. El estudio de los clubes del puerto del Callao (Atlético Chalaco y Sport Boys) es un ejemplo de identidad futbolística regional, en que el sentimiento de pertenencia al territorio daba cohesión a la identidad, y valores como la fuerza, rudeza, entrega lucha, franqueza y la transparencia eran los que le daban contenido. El estudio de los clubes de Lima muestra dos concepciones opuestas y rivales. Alianza Lima es un club barrial que se convirtió en representante de lo popular: sus futbolistas eran obreros y artesanos y el club se localizaba en un barrio popular. Por su parte, Universitario se formó en sus inicios por jóvenes universitarios de clases medias y provenía de los claustros de la Universidad de San Marcos. Mientras Alianza representaba un fútbol basado en la habilidad y la improvisación, Universitario era la lucha y la entrega. Mientras Alianza representaba la amistad y la familia como lazos de asociación, en Universitario primaban los derechos y deberes como socio.
Sin duda, las identidades nacionales surgieron cuando se organizó una selección nacional que asistió a las competiciones internacionales. En este proceso se formaron discursos que explicaban el fracaso y el éxito. El fracaso era visto como inferioridad y se construyeron justificaciones sobre las derrotas y se gestó la idea de las derrotas con honor. Las victorias eran la combinación de las mayores virtudes de las identidades locales: lucha y entrega, habilidad y técnica.
Este libro busca explicar la conformación del espectáculo deportivo y la articulación con las identidades futbolísticas. Para ello se centra en la comprensión de la formación de la competencia en serie y el papel de las asociaciones deportivas; la evolución de la infraestructura deportiva y las modificaciones a partir de las necesidades del público; el rol de los medios de comunicación al difundir la competencia, apelando a nuevas técnicas periodísticas; y, finalmente, la constitución de las identidades futbolísticas (locales, regionales y nacionales) y la identificación sobre cuáles eran los valores que le daban forma.
Balance bibliográfico
Los estudios sociales sobre el fútbol tuvieron como punto de partida los ensayos de Norbert Elías publicados entre mediados de la década de 1960 e inicios de la década de 1970, en Inglaterra. Esta obra recién alcanzó impacto cuando estos artículos fueron compilados en la década de 1980.
Asimismo, los estudios sociales sobre el fútbol y el deporte se impulsaron en la década de 1970 debido a dos sucesos. El primero fue la aparición de la violencia en los estadios de fútbol desde la década de 19601, tanto dentro del campo de juego como en las tribunas. Este fenómeno se extendió al resto de Europa y a América Latina. El detonante fue la tragedia del estadio de Heysel en 1985, iniciada por los hooligans, en Inglaterra (el símil a este grupo en América Latina fueron los «barra brava», en Argentina). La aparición de esta violencia traía por los suelos la imagen que el fútbol se había ganado como deporte masivo y popular y como una diversión sana y positiva, de la cual gozaba desde finales del siglo XIX.
El segundo suceso fue la paulatina reconfiguración del deporte y el fútbol en particular. Este pasó de ser un espectáculo de masas a un negocio, transformación que ocurrió desde finales de la década de 1960. En lo sucesivo, esta transformación en deporte-negocio se profundizó con la introducción de estrategias empresariales como el uso de sponsors, patrocinios, pago de derechos por televisación y aprovechamiento del impacto de los futbolistas como marcas publicitarias. La efectivización de estas estrategias influyó en la organización y toma de decisiones de la dirigencia deportiva, y en la carrera de los deportistas, quienes cada vez más dejaban de ser solo deportistas profesionales y empezaban a convertirse en personajes del espectáculo. El fútbol, por lo tanto, iba perdiendo su «esencia y pureza» como actividad en la cual primaba el triunfo del mejor y más capaz.
Este escenario derivó hacia estudios que ofrecían una visión desencantada y crítica del deporte, los cuales se apoyan en conceptos y teorías del marxismo, el estructuralismo y la Escuela de Fráncfort. Su posición parte de una crítica al capitalismo, su hegemonía, formas de dominación y control y sus prácticas alienantes, las que se comportan como agentes corruptores de la sensibilidad humanística y el potencial revolucionario de las masas. Según estas premisas, el deporte ha devenido en expresión de las formas y prácticas del capitalismo y la sociedad industrial. Jean Marie Brohm sostiene que en el deporte moderno se manifiestan las pautas de organización del trabajo capitalista, asociada a la aparición del ocio y el uso racional del tiempo, división de labores, especialización del trabajo, generación de la máxima rentabilidad (lo que denomina la «plusvalía deportiva») y maximización de los resultados (la búsqueda del record) (Brohm, 1982 [1976], pp. 70-187). En este sentido, Jean Maynaud pone énfasis en el uso ideológico del deporte por el Estado, y recalca el papel de las instituciones públicas en la organización de instituciones deportivas, nacionales e internacionales. Señala también que el deporte se ha incorporado a las políticas estatales y ha sido utilizado como parte de su aparato publicitario (por ejemplo, esto sucedía en los países socialistas). Frente a ello, postula un uso apolítico del deporte y el fútbol (Maynaud, 1972, pp. 57-222)2.
Esta corriente empezó a perder vigencia cuando empezó la difusión de la obra de Norbert Elías desde la década de 19803. Gracias a sus ensayos, se presentó al deporte no como un subproducto de las acciones sociales en el marco de la dualidad trabajo-ocio y se rechazó a los estudios que dejan al deporte como una actividad anclada a la superestructura ideológica. Para Elías, el mundo occidental atravesó un proceso civilizatorio que ha devenido en una progresiva sensibilización frente a la violencia. En el deporte, esta sensibilización se expresaba en la progresiva transformación de deporte medieval jugado entre pueblos con numerosos heridos e incluso muertos, al deporte reglamentado en las schools británicas, el cual representa una guerra ritual que afecta las emociones de quienes se vinculan con esta. Elías además considera que en el deporte se construyen relaciones sociales interdependientes y en constante transformación, lo que permite comprender los cambios de roles durante un juego de fútbol. Gracias a ello es posible entender la interacción de los protagonistas del juego y sus roles variables durante la formación del espectáculo. Estos roles implican las actividades diferenciadas de deportistas, espectadores, dirigentes y periodistas, actividades que a su vez están mutuamente interconectadas (Elías & Dunning, 1995 [1986], pp. 31-81, 157-269).
Con el paso del tiempo se hicieron evidentes algunas críticas a la propuesta de Elías. En primer lugar, la explicación del tránsito del deporte hacia su conversión en una actividad civilizada y de reducida violencia, la cual se apoya en una visión escatológica (deudora de la concepción católica-occidental) que concibe el desarrollo histórico como continuo ascenso, desde un estado de barbarie hacia la civilización como estado ideal. En segundo lugar, las crecientes manifestaciones de violencia que se suceden cada fin de semana en las competiciones deportivas entre los sectores radicales de las barras de los clubes. Esta violencia desmiente la idea del proceso civilizatorio4.
Los postulados de Elías fueron seguidos por su discípulo Eric Dunning, quien, preocupado por la forma como la violencia se profundizaba en el fútbol mundial e inglés en particular, preparó un estudio de larga duración sobre las prácticas de los espectadores del fútbol y las manifestaciones de la violencia, en el cual identificó periodos, grupos sociales, coyunturas y prácticas. Concluye que la violencia ha tenido una persistente presencia durante la historia del fútbol inglés y que ha atravesado etapas de altibajos en que la violencia disminuía. Argumenta, además, que la violencia es consecuencia de la rudeza, elemento característico de las prácticas masculinas de la clase trabajadora inglesa, lo que va en contra del discurso que establece la decencia y la caballerosidad como patrones éticos y de conducta ideales de la masculinidad británica (Dunning, Murphy & Williams, 1988, pp. 32-245).
También desde la década de 1970 se empezó a desarrollar otra corriente de comprensión del fútbol, derivada de la creciente importancia de la historia social marxista inglesa. Estos trabajos, en los que sobresalen los ingleses Tony Mason y James Walvin, y el francés Alfred Wahl (Walvin, 1986, 1994; Mason, 1995; Wahl, 1997, pp. 11-111), se caracterizaron por incorporar varios aportes. Primero, establecen una correspondencia entre sucesos, coyunturas socioeconómico-políticas y hechos deportivos. Segundo, identifican a los actores del fútbol: la clase obrera de la cual provenían la mayoría de futbolistas, y la clase alta de la cual venían los dirigentes. Tercero, precisan las formas de participación institucional (clubes y asociaciones deportivas) y las prácticas socioculturales (como el consumo de alcohol y la asistencia a los bares). Cuarto, distinguen procesos y etapas, las que generalmente están asociadas: el fútbol en el mundo preindustrial, la formación de la clase obrera y la popularización del fútbol, la construcción del Imperio colonial victoriano y la difusión del futbol, el fútbol de entreguerras, la construcción del espectáculo y la aparición de los medios masivos de comunicación, la transformación en negocio y actividad mediática, etcétera. Quinto, cuantifican y construyen series para el fútbol: asistencia a los estadios, número de futbolistas registrados, número de clubes, porcentaje de futbolistas según procedencia social o geográfica, entre otros5.
Difusión del fútbol en América Latina
La comprensión de la difusión del balompié en América Latina tiene, a nuestro criterio, dos aspectos. Primero, la expansión de la práctica del fútbol. Aquí debemos poner atención al proceso, las rutas de la difusión, los actores y espacios sociales. Segundo, el modo en que este deporte es concebido en las sociedades latinoamericanas, en particular entre sus élites. En efecto, se debe privilegiar el estudio de los discursos que aprueban, legitiman y favorecen el desarrollo del balompié.
Cuando se aprecia el proceso de difusión del fútbol en Latinoamérica queda claro que pasó de ser una actividad de élites a una actividad de masas. Pero, ¿cómo ocurrió este proceso? La geografía de su difusión demuestra que ello sucedió desde un centro estratégico que facilitó el contacto entre locales y extranjeros. Este lugar son los puertos y las ciudades aledañas (el Callao, Buenos Aires, Montevideo, Guayaquil, etcétera). Los grupos sociales que lo impulsaron fueron inmigrantes británicos, generalmente dedicados al comercio, la explotación de recursos naturales y a brindar servicios (de educación, por ejemplo); marineros británicos de paso por los puertos y élites locales que conocían el juego (las que generalmente habían estudiado en Inglaterra). Estos grupos luego se relacionaban con otros miembros de las élites locales en las grandes capitales o en las zonas urbanas de las provincias. El fútbol se expandió desde allí hacia las diversas zonas del país (Arbena, 1990, pp. 77-90).