Kitabı oxu: «Autismo | Transferencia | Invención»

Şrift:

AUTISMO/TRANSFERENCIA/INVENCIÓN Ciclo Internacional

AUTISMO/TRANSFERENCIA/INVENCIÓN Ciclo Internacional

La cigarra web intercambios

Realizado el 4, 11 y 18 de noviembre del 2020 vía Zoom

INSTITUCIONES PARTICIPANTES

Associació TEAdir, Catalunya, España

Fundación Avenir, Córdoba, Argentina

Escuelas infantiles Patinete

y Espacio Torreón, Zaragoza, España

hacer Lugar, Buenos Aires, Argentina

Antenne 110, Genval, Bélgica

la cigarra, Buenos Aires, Argentina

Índice de contenido

Portadilla

Legales

Prólogo, Bruno de Halleux

Primer encuentro. 4 de noviembre 2020

Apertura, Gustavo Slatopolsky

Associació TEAdir Barcelona. El teadir de Benja Erick González

Fundación Avenir. La invención en la institución y la cuestión bizarra Eduardo Abello Comentarios

la cigarra al texto de TEAdir. Martina Cicchetti, Ricardo Seijas

Antenne 110 al texto de la Fundación Avenir Guy Poblome

Conversación

Segundo encuentro. 11 de noviembre 2020

Apertura, Martina Cicchetti

Escuelas Infantiles Patinete y Espacio Torreón Zaragoza, España Gracia Viscasillas

hacer Lugar, Buenos Aires, Argentina. Marita Manzotti Comentarios

Fundación Avenir al texto de Patinete y Torreón Matías Meichtri Quintans

Associació teadir al texto de hacer Lugar Marta Gutiérrez y Howard Rouse

Conversación

Tercer encuentro. 18 de noviembre de 2020

Apertura, Ricardo Seijas

Antenne 110, Genval, Bélgica Micaela Frattura

la cigarra, Buenos Aires, Argentina Gustavo Slatopolsky Comentarios

hacer Lugar al texto de Antenne 110 Cecilia González y Daniela Teggi

Escuelas Infantiles Patinete y Espacio Torreón al texto de la cigarra Pedro Gras Castellón

Conversación


Slatopolsky, GustavoAutismo. Transferencia. Invención : Ciclo Internacional / Gustavo Slatopolsky ; compilación de Gustavo Slatopolsky ; Ricardo Seijas. - 1a ed. - Olivos : Grama Ediciones, 2021.Archivo Digital: descarga ISBN 978-987-8372-94-51. Clínica Psicoanalítica. I. Seijas, Ricardo, comp. II. Título.CDD 150.195

© Grama ediciones, 2021

Manuel Ugarte 2548 4° B (1428) CABA

Tel.: 4781–5034 • grama@gramaediciones.com.ar

http://www.gramaediciones.com.ar

© Silvia Ons, 2021

© la cigarra, 2021

Diseño de tapa: Gustavo Macri

Imagen de tapa:

“Rouge”, 2016, tinta sobre papel, 50x65cm. Martin Reyna

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto451

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del “Copyright”, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático.

ISBN edición digital (ePub): 978-987-8372-94-5

PARTICIPARON (POR ORDEN DE PRESENTACIÓN):

Gustavo Slatopolsky (la cigarra)

Eduardo Abello (Avenir)

Erick González Guzmán (TEAdir)

Ricardo Seijas (la cigarra)

Martina Cicchetti (la cigarra)

Guy Poblome (Antenne 110)

Claudia Lijtinstens (Avenir)

Gracia Viscasillas (Patinete y Torreón)

Marita Manzotti (hacer Lugar)

Matías Meichtri Quintans (Avenir)

Marta Gutiérrez (TEAdir)

Howard Rouse (TEAdir)

Micaela Frattura (Antenne 110)

Ana Cecilia González (hacer Lugar)

Daniela Teggi (hacer Lugar)

Pedro Gras Castellón (Patinete y Torreón)

Regina Menéndez (TEAdir)

Eugenia Serrano (hacer Lugar)

EQUIPO DE GESTIÓN DEL ENCUENTRO:

Sol Gómez Peracca

Gisele Scacchi

Florencia Cinquemani

Delfina Cittadini

Evangelina March

Iassana Scariot

TRADUCTORES

Lore Buchner,

Micaela Frattura

Guillermina Laferrara

Josephine Bataille

Cristophe Le Pöec

PROLOGO
Bruno de Halleux

Fue en Zaragoza, mucho antes de la pandemia, Gracia Viscasillas y Pedro Gras Castellón organizaban una jornada clínica desde Patinete y Torreón.

El evento anticipaba la llegada de Zoom, porque ya en ese entonces se estaba retransmitiendo en varios países de habla hispana, más allá de la audiencia presente.

Ese día supe que en Buenos Aires un pequeño equipo, iniciado por Gustavo Slatopolsky, estaba trabajando con jóvenes autistas y que ese trabajo era orientado por la enseñanza de Lacan. Fue entonces cuando conocí la cigarra.

Al año siguiente, invité a Gustavo a un encuentro extraordinario en la Antena 110. Una amistad se forjó, surgió un lazo de trabajo, y fui invitado a conocer la cigarra en Buenos Aires antes de la jornada de la AMP que iba a realizarse allí. Pero eso sin contar la llegada de la pandemia y la consecuente cancelación de la jornada.

Gustavo no se detuvo ante ese impedimento. Relanzó la invitación por Zoom, y la hizo extensiva a cuatro nuevas instituciones en Argentina y en España. ¡Los noviembres autismo estaban en marcha! Pusieron al trabajo a seis instituciones de América y Europa. ¡Seis tardes, seis presentaciones, seis conversaciones! (1)

Seis instituciones dispersas, diversas, diferentes en su funcionamiento, en su estatuto, en su peso, en su público, pero todas con un punto en común: una orientación vectorizada por la enseñanza de Lacan y esclarecida por la de Jacques-Alain Miller.

Siguieron fuegos artificiales, hubo noches de gaya ciencia [gay sçavoir], de discusiones animadas sobre cada uno de los casos clínicos presentados, nos conocimos unos a otros.

***

Para empezar, elegimos el tema de la transferencia. Nuestra pregunta resonaba en cada uno. ¿Cómo pensar la transferencia en institución con sujetos no neuróticos? ¿Qué invenciones íbamos a descubrir en estos jóvenes?

Sabemos que la transferencia con jóvenes autistas es diferente y mucho más compleja que la que encontramos clásicamente en un análisis con un sujeto neurótico.

La transferencia, según Lacan, es el amor que se dirige al saber. Es el amor dirigido al analista en tanto se le supone un saber. Para el sujeto autista, esa definición no es adecuada. La transferencia debe abordarse de otra manera que no sea a través de un enfoque significante.

¿Cómo hacer con el sujeto autista cuando no se dirige al otro?

¿Qué posibilidad de transferencia hay, cuando el sujeto autista no cesa de anular cualquier emergencia del Otro? ¿Es posible entonces anudar una relación? Y si la respuesta es afirmativa, ¿bajo qué condiciones es eso posible?

Inicialmente, el sujeto autista no se dirige a nadie, solo conoce el S1, no el S2.

¿Cómo captar lo que es el significante de la transferencia para un sujeto que no es tomado por la cadena significante, un sujeto que se presenta como un significante holofraseado?

Esa es la dificultad que surge. Tal dificultad se refiere al lugar del saber. El saber debe estar en el lugar del Otro para que pueda instaurarse la transferencia. Sin embargo, para el niño autista ningún saber es supuesto al Otro.

¿Cómo desplegar el concepto de transferencia cuando el sujeto supuesto saber no se sitúa en el lugar del Otro? ¿Cómo insertarse en el recorrido de un niño que no supone ningún saber al Otro?

Dicho de otra manera, los sujetos que acogemos en nuestras instituciones no han pasado por el molino de la castración.

El objeto causa, el objeto pequeño a, objeto extraído en el sujeto neurótico, no lo es en el niño autista. Para él, el objeto a está de su lado, lo tiene en el bolsillo (2) según una fórmula de Jacques Lacan.

En tanto el niño autista no supone ningún saber en el lugar del Otro, no está a la búsqueda de un significante (S2) que venga a responder la pregunta por su ser. Se trata entonces para nosotros de saber con qué Otro tiene que arreglárselas el sujeto autista.

En esta nueva lógica, la transferencia no es de la misma naturaleza que aquella definida por Jacques Lacan en su proposición de octubre del ’67.

Hay que hacerse a la idea de una nueva clínica, una clínica llamada del Uno solo, una clínica que concierne al cuerpo atrapado en el registro de lo real.

Se abre un nuevo campo, una nueva clínica se descubre, la del síntoma que Lacan escribirá sinthome para designar la marca de goce inicial, la marca que deja la percusión del significante sobre el cuerpo.

Este libro nos introduce en esas numerosas preguntas. Cada uno de los textos, cada una de las discusiones se encuentra vectorizada por esta nueva enseñanza. Estamos invitados a una clínica inédita, a una clínica del síntoma.

¡Dejo la última palabra a Jean de La Fontaine en su famosa fábula!

“¡Bien, bailemos ahora!”.

1º de septiembre de 2021

TRADUCCIÓN: MARÍA ROMÉ

1- [N. del T.] Durante el 2020, las seis instituciones se reunieron seis veces, una vez por mes, para conversar sobre los casos clínicos que luego presentarían en “noviembre autismo”.

2- Lacan, J. Petit discours aux psychiatres de Sainte-Anne, 10 novembre 1967, inédito.

Primer encuentro 4 de noviembre 2020

Apertura
Gustavo Slatopolsky (*)

Muy buenas tardes y buenas noches. Como coordinador de la cigarra me toca dar inicio al ciclo de conversación AUTISMO, TRANSFERENCIA, INVENCIÓN, con esta novedad que es la cigarra web a partir del COVID. Es importante ubicar que estos son dos encuentros en uno, es decir tenemos dos Zooms; un Zoom en español, un Zoom en francés, que van en paralelo, y mientras hacemos la exposición en español esto va siendo traducido al otro Zoom donde están escuchando quienes se habrán anotado en la vertiente en francés.

La idea de armar un Coloquio fue una especie de botella al mar. Como efectores públicos de salud, siendo un servicio del hospital público, teníamos muchísimas ganas de empezar a intercambiar con otros dispositivos que trabajaran con psicosis y autismo, desde el psicoanálisis de orientación lacaniana. Esa fue la botella al mar.

Convocamos a la Fundación Avenir de Córdoba, Argentina; la Associació TEAdir de Cataluña, España; a las Escuelas Infantiles Patinete y el Espacio Torreón de Zaragoza, España; a hacer Lugar de Buenos Aires, Argentina; a Antenne 110 de Genval, Bélgica. La idea, en los comienzos, era hacer un encuentro presencial el día 8 de abril del 2020, que se iba a llamar “Lógica de los dispositivos”, el cual tuvimos que suspender por razones que todos conocemos. Me parece fundamental ubicar cómo pasamos de pensar trabajar la lógica de los dispositivos, a la vertiente autismo/transferencia/invención.

La idea que teníamos en los comienzos era que trabajáramos una pregunta: ¿cómo es posible que, partiendo de lecturas similares, teniendo las mismas referencias en los textos, cada quien hubiese convergido en dispositivos que son absolutamente disímiles? Los dispositivos son distintos, funcionan distinto, armados desde los mismos textos y todos revelan eficacia clínica. Entonces la pregunta sobre la lógica de los dispositivos, era tratar de poder cernir a partir de una viñeta, cómo había precipitado cada dispositivo y cómo daba cuenta de su eficacia.

Porque cada dispositivo, a su manera, ha tenido que ir recortando como dar cuenta del traumatismo del encuentro con ese orden de iteración, y cada dispositivo ha devenido un arreglo en sí mismo para poder producir algún orden de encuentro con eso que ya también era un arreglo del lado del autismo.

Se entiende que ese punto de encuentro entre un arreglo advertido, del lado del dispositivo, con el arreglo con el que llega cada quien, es del orden de la transferencia. Es decir, la discusión sobre la transferencia inevitablemente es una conversación sobre la lógica de los dispositivos, y entonces apareció una nueva pregunta, que es la que nos va a permitir orientarnos en nuestro trabajo: si en el encuentro de esos arreglos del autismo, lo que llamamos invención, de ese tratamiento del Otro, con un dispositivo que lo aloja y que de alguna manera llama a la construcción de una nueva modalidad de eso: ¿cuál es el lugar del acto en la producción de esa novedad como invención?

Quiero ser muy breve para dar lugar a las presentaciones que son bellísimas. Pero hay un enorme trabajo que no puedo dejar de nombrar: en primer lugar, a Martina Cicchetti y Ricardo Seijas, con los que desde que lanzamos la botella al mar fuimos pensando cómo hacer esto posible; el enorme trabajo de Sol Gómez Peracca, Gisele Scacchi, Florencia Cinquemani, Delfina Cittadini, Evangelina March, Iassana Scariot y toda la cigarra; nuestra diseñadora, Julieta Levin; quienes están a cargo de la traducción: Lorena Buchner, Micaela Frattura, Guillermina Laferrara, Josephine Bataille y Cristophe Le Pöec; y el auspicio del Observatorio sobre Políticas del Autismo EOL-FAPOL y el IREAMS, que es Projet européen pour Inclusion Raisonnée des Enfants Autistes en Milieu Scolaire.

Sean todos bienvenidos y tengamos una preciosa conversación; adelante.

*- Psicoanalista, miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Coordinador de LA CIGARRA, hospital de día de niños del CSMNo1 del GCBA, Buenos Aires, Argentina.

Associació TEAdir Barcelona, España
Erick González (*)

Siempre he pensado que el estilo de una institución se refleja en el modo en el que hacen de anfitriones en este tipo de espacios, por lo tanto se ve muy bien el trabajo de la cigarra como institución en este maravilloso encuentro que agradezco.

TEAdir resuena en catalán con té a dir que significa “tiene algo para decir”. La política implicada en este Witz es la de impactar con este equívoco en lo que las siglas TEA impacta en lo social como un “nada para decir” de los sujetos autistas y proponer otra cosa: un lugar de enunciación. TEAdir entonces es una asociación de familiares y amigos de personas con autismo, que se creó en el año 2011 como respuesta a un preocupante avance a nivel parlamentario en relación a la regulación de la práctica clínica con el autismo. Bajo este paraguas legal, creamos y sostenemos desde entonces una diversidad cada vez más amplia de talleres donde se sostiene una clínica de la vida cotidiana, aplicada a lo que en Cataluña se llama “uso del tiempo libre”: campamentos de verano, talleres de juegos para niños, espacios sociales para adolescentes, acompañamientos terapéuticos y una amplia serie de dispositivos ad hoc que apuestan a un encuentro plural, entre varios, más allá de los formatos de atención individual y de la práctica de la entrevista. La formalización de esta experiencia cuenta con un espacio al interior de TEAdir, así como hay una referencia al Instituto del Campo freudiano, a partir de un grupo de investigación que funciona en la Sección Clínica de Barcelona desde el año 2005. Desde el 2018 la asociación edita una revista llamada L’Atelier, que verá su cuarto número a mediados de este mes.

El TEAdir del Benja Del sujeto supuesto saber al sujeto supuesto a interesarse (1)

Lacan, en su último escrito, hace referencia a la urgencia. Dice escribir para estar al día con los casos de urgencia que le enredan, casos con respecto a los cuales define su función como la de “hacer con ellos el par”. (2)

Por nuestra parte, seguir el recorrido de un sujeto, como si se tratase de un hilo rojo entreverado en l’ordit (en la urdimbre) de la institución, concentrarnos en la finura de hacernos su partenaire, nos permitirá hacer una lectura de la institución en sí misma, hacernos la pregunta: ¿en qué consiste lo que hacemos?, ¿en qué se sostiene?, ¿implica este “hacernos su partenaire” un “hacer con ellos el par” como el que refiere Lacan?

Cuando pensamos en la transferencia en nuestra clínica, lo primero que podemos decir es que se trata de nuestra transferencia, como “entre-vinientes”, (3) según una feliz expresión de Guy Poblome, como aquellos que “vienen entre” el sujeto y su Otro, para tratar los efectos de goce, o como “analizantes civilizados” (4) en relación con el saber referencial del Campo freudiano, y en el mejor de los casos a un cierto amor al propio inconsciente. (5)

No esperamos el amor del sujeto autista, de entrada no le demandamos eso, ni mucho menos el que suponga en nosotros un saber sobre lo que le embarga. Más bien encontramos, sí, los problemas que por ejemplo Maleval define como de “transferencia trabada”, (6) o lo que por otro lado en previas conversaciones, Ricardo Seijas llamaba “transferencia adhesiva”.

En la creación de los dispositivos de TEAdir, ha predominado una perspectiva que es la de generar las condiciones necesarias para sostener una clínica del encuentro, en la que se procura reducir al máximo la demanda de adaptación para así acoger los rendimientos más originales y propios de cada uno de los chicos y las chicas con los que trabajamos.

En el lugar entonces del operador del supuesto saber que produciría el equívoco en el que se ancla el resorte del funcionamiento de un análisis, tendríamos más bien al sujeto [el interviniente] supuesto a interesarse, en el trabajo en curso con el que carga el autista. El índice de ese sujeto supuesto a interesarse, podríamos decir así, no es el significante de la transferencia, sino lo que podemos llamar “el instante de atención” (7) del sujeto autista.

El instante de atención

Para abordar algo de esta modalidad, tomamos este sintagma de Laurent que define la búsqueda, el horizonte, de ese trabajo de colaboración con el sujeto llamado autista, el de a través del everything goes alcanzar un instante de su atención.

Es el caso de Benja. Un chico que en el 2015 tiene 13 años y vive en una Residencia a cargo del Estado. Allí sus intereses son respetados; sin embargo, el funcionamiento mismo de esa institución no puede ofrecerle un espacio ad-hoc al trabajo que realiza ya no para sostenerse en el mundo, sino para hacerlo más vivible. De allí que su tutora nos demande su inclusión en En(llaç), (8) un taller de jóvenes más bien hiperconectados a las plataformas de videojuegos que ha devenido un espacio de encuentro.

Es cierto que Benja utiliza de manera intensiva los ordenadores. Pero no se trata del estilo más o menos compartido por esos chicos. Él está interesado en encontrar imágenes e imprimirlas. Y necesita de la presencia continua de alguien side-by-side para sostener ese trabajo. A veces esos “alguien” son abrochados a una función específica que les hace insustituibles, y por lo tanto a él absolutamente dependiente de sus presencias. Este uso le ha llevado a “escaparse” –según refieren– de la Residencia, para ir a la búsqueda de la función en la localización de la persona –ya que se aprende de memoria las direcciones en dónde viven–. Ese frenesí le lleva continuamente a episodios muy graves en los que rompe objetos, acabando a veces él mismo fragmentado, contenido físicamente, en urgencias, hospitalizado.

En el primer encuentro que tuvieron en su residencia, dos intervinientes de TEAdir con su tutora y el mismo Benja, este se mueve sin parar alrededor de la conversación, aletea, salta, se muestra nervioso. En la conversación, uno de los intervinientes, apuntando a conseguir algún signo de consentimiento del sujeto, pregunta a la tutora: “¿Qué querría Benja encontrar en TEAdir?”, a lo que Benja responde al pasar: “Una escuela sin niños”.

Esta fórmula fue tomada casi a la letra, al mismo tiempo que fue descompletada. No se le ofreció un dispositivo individual, pero sí, creamos un taller que comenzó con él y otro chico muy silencioso, ya que habíamos constatado que el acompañamiento que requería Benja en ese momento, no se le podría dar en el taller ya existente. Se habilitó un nuevo horario y la posibilidad de conservar una cierta fijeza en el setting que él fue proponiendo, introduciendo contra la inercia que él planteaba una cierta alternancia de partenaires. Habíamos despejado a partir de los primeros encuentros que Benja ponía en acto, podemos decir así, un abrochamiento entre función y persona.

Preservar la máquina y si el sujeto consiente, introducirse en ella

En ese intento de introducir la alternancia, hemos de decir que fracasamos. Desde el primer encuentro Benja estableció un vínculo fuertemente abrochado a Regina. Ella, que había estado en la primera entrevista, al interesarse en el despliegue que este hacía en el ordenador, obtuvo como respuesta la oposición de Benja a que ella se moviera de su lado. Fuimos dóciles ante esto, pero con una cierta incomodidad. Sin embargo, esa “adhesión” nos permitió producir, por ejemplo, un primer movimiento, cuando un día él visualizando videos de caballos exigía imprimir las imágenes que aparecían en la pantalla, ante lo cual Regina convocó a otro interviniente para preguntar cómo imprimir, e inclinándome sobre el teclado del ordenador apretando la tecla en la que se leía “IMPR PANT” dije: “imprimir pantalla”, obteniendo así la captura de la imagen y el posterior guardado en una carpeta. En ese momento el significante “imprimir” por la vía de un equívoco cambió de soporte, se virtualizó.

Ese contrapeso que ofrecíamos, de manera diversa, apuntaba a decir que no a la impresión de miles de imágenes en hojas de papel, y quizá por ello la constitución de un archivo cada vez más intuitivo y organizado, con el recorte en el que colaborábamos sobre el carrusel infinito que desfilaba en la pantalla, tuvo el efecto en Benja de, a través de esta colección de imágenes, hablar, apoyarse en ellas para construir frases, poco a poco, cada vez más articuladas.

Para sustituir la vertiente portátil de las hojas de papel pasábamos sus archivos a pequeñas memorias USB que llevaba consigo en el bolsillo. Se trataba de una solución no muy convincente para Benja, ya que no podía visualizar las imágenes en los trayectos, y aquellos pequeños objetos eran susceptibles de perderse, lo que llevaba a nuevas crisis. El uso de carpetas que subíamos a la nube y compartíamos con los educadores de su Residencia fue una propuesta que obtuvo mayor aceptación, y que incluía la posibilidad de visualización desde un dispositivo móvil.

Durante la presentación de su libro El autista y su voz, (9) hace unos años, Maleval contraponía lo que había sucedido en el caso de Temple Grandin a lo que por otro lado había sido el tratamiento de Joey, “el niño máquina”, llevado adelante por Bettelheim. En resumen, lo que Bettelheim había hecho, para Maleval, era lo que se debía haber hecho en el caso de Grandin con respecto a su máquina de dar abrazos, y era precisamente preservar la máquina con la que había llegado el sujeto, hasta el final de su itinerario. A esto podemos añadir algo que tomamos de Alexandre Stevens, (10) quien al respecto de esta cuestión, decía que la entrada en una institución –el tiempo preliminar para admitir a un chico– es posible cuando la institución consigue introducirse en el síntoma del sujeto. Del mismo modo, Lacan se refería al psicoanalista como complemento del síntoma del sujeto, (11) una institución debe insertarse en el síntoma del sujeto de tal manera que su modo de goce quede definitivamente alterado, y que para obtener el goce propio para sostenerse necesite recurrir a la institución. La función de apaciguamiento no es suficiente, dice Stevens, para el trabajo con el sujeto, aunque esto resulte útil; “hay que ayudarle a poder cambiar de posición, a poder fabricarse un nuevo síntoma”. (12)

Dile-al-informático-que-pare-de-borrar-las-carpetas-de-abril-y-mayo-de-2018

Podemos decir que este insertarse se produjo en ese tiempo en el que por la vía de la adhesión a un partenaire, y no sin la práctica entre varios, se produjo un pasaje del instante de atención, al preservar la máquina, a una cierta inclusión en el trabajo del sujeto por parte “del TEAdir”, de “La Regina”, significantes que se añadieron a lalangue de Benja.

Hace dos años tuvimos que dejar aquella “Escuela sin niños” en la que habíamos comenzado para mudar el taller al Centro de Actividades de TEAdir. Se trataba del comienzo del año escolar. Benja llegaba agitado por este y otros cambios. Cuando comienza a explorar los archivos de la nube que descargamos en un ordenador, nos hace ver que faltan varias carpetas, específicamente las de los meses de abril y mayo de 2018. Su agitación disminuye cuando le decimos que consultaremos con la escuela que nos alojaba antes, si pueden revisar el ordenador que él utilizó en esos meses. Después de varias semanas insiste de manera tal que enviamos un mensaje de voz a Regina, la encargada de esa consulta, para conocer la situación. Regina nos dice que le han dicho que el informático ha hecho el mantenimiento de todos los ordenadores y que los ha formateado. Benja comienza a romper todo lo que encuentra en su camino, y me pide, como coordinador del taller, que cierre con llave la puerta para no escaparse. Le hago caso. Se coge a nuestras ropas mientras cae al suelo y dice que no quiere volver al TEAdir, no quiere ir a ningún lugar. En la escuela, nos dice, la nueva maestra le ha dicho que ese será su último año allí, por su edad. Le digo que en TEAdir no hay último año, que puede seguir viniendo. En tanto se trata del momento de cerrar, le propongo entrar al almacén y llevarse algo. Acepta y elige una tablet. Le pregunto si va a devolverla y me dice que no. Entonces le digo: “La perdemos”. Se va, ya tranquilo, pero no sin antes pedirme enviar un mensaje a Regina: “Dile-al-informático-que-pare-de-borrar-las-carpetas-de-abril-y-mayo-de-2018”.

Cuando pensábamos que la pérdida de dichas carpetas se había inscripto, que con esa frase se anulaba todo, Benja nos enseña que no. Sin embargo, poco a poco, en la medida en que fuimos teniendo encuentros, el efecto de disolución o fragmentación corporal producido por la constatación de la desaparición de las carpetas fue disminuyendo. Tuvimos que hacer cosas para hacer frente a los efectos de lo que podemos llamar con Laurent la forclusión del agujero. Si algo se había instaurado allí como un automatón, en ese momento comenzó a moverse. Pudimos leer que las “prevenciones” que teníamos con Benja, el dispositivo organizado como una alternancia entre el ordenador y un taller de burbujas de jabón en el exterior, ya para aquel entonces habían dejado de formar parte del autismo del sujeto y se habían convertido en un autismo entre varios.

Mantuvimos las carpetas en la nube, pero añadimos un disco duro con respaldo, que llevaba su nombre y se quedaba siempre en TEAdir, guardado en un armario en específico. De ese año brotó un nuevo estilo de trabajo. Diferentes intervinientes se fueron añadiendo: Trini, Dani, entraron en la serie que se había inaugurado con Regina y en la que me encontraba yo también. Se creó una libreta en la que se realizaba el trabajo de barrar la palabra-cosa y llevarla al nivel al menos del signo. Al mismo tiempo que apuntábamos las consignas más efectivas a introducir en el buscador para obtener como respuesta el conjunto de imágenes deseado, hacíamos un listado de las llamadas telefónicas a realizar ese día, que servían para encontrar un lugar de respuesta encarnado en una voz, diferente al lugar de respuesta del algoritmo. Descubrimos que toda esa operación era suficiente para mantenernos ocupados, colaborando en el trabajo de Benja, sin tener que alcanzar siempre el éxito en las búsquedas, y que el apaciguamiento en sí comenzaba a articularse a esta actividad de su colaborador más que a la efectividad con respecto a las imágenes.

“Producir la huella de la ausencia en el Otro” (13)

Para inicios del año 2019, dejé de coordinar ese taller para encargarme de la apertura de otros dispositivos de TEAdir. Sin embargo, Benja sabía que podía llamarme en cualquier momento. Pasé a formar parte de la lista de la centralita telefónica que se hacía en cada encuentro. Durante este año, Benja pudo hacer uso de otros dispositivos de TEAdir, que implicaban por ejemplo desplazamientos. Las condiciones eran, quizá, las de hacer de garantes del disco duro, llevar un móvil para las llamadas –ahora con vídeo– y también para hacer fotografías de lugares y objetos. También era importante llevar la libreta que estaba, cada vez más, al servicio de tomar a la letra los dichos de Benja, micro-relatos sobre las cosas que había hecho en los últimos días, sobre lo que le gustaba y lo que no, con un uso cada vez más frecuente del pronombre personal en primera persona del singular: “Erick, ayer fui a Vic a ver las vacas con Natalia”. “¿Y qué tal te pareció?” “Al Benja le gustaron” “¿A quién?” “Al Ben… A mí, le gustaron. Me gustaron”.

En la línea de esta ampliación de su neoborde, este verano asumimos la responsabilidad de que asistiera a las Colonias durante una semana en una casa rural. Algo inédito para él. En el cronograma de profesionales, talleres, menús que se había realizado con él previamente, aparecían los nombres: Trini, Dani, Erick. Después de unos cuantos días en los que el trabajo de Benja alternaba entre el ordenador –que habíamos traído desde TEAdir–, y otras actividades que implicaban desplazamientos, la higiene, la comida, un conflicto entre otros dos chicos que acabó con el lanzamiento de una silla, tuvo como efecto en Benja el que se levantara y comenzara a lanzar al suelo tazas y platos. Se detuvo cuando le propuse darse un baño con espuma –algo que producía un goce en Benja, a veces desbordante, y que por ello mismo podía tocar la intensidad de lo que le invadía en ese momento–. Capturado por los objetos de cristal, de camino al baño, me iba indicando uno a uno todo lo que debíamos esconder de él. En ese momento crítico volví a ese lugar de escudero en lo real de Benja, que había sido habitual en los primeros años, pero esta vez, a lo largo de demasiadas horas, en un trabajo de rectificación del Otro –con la elaboración, por ejemplo, de amplísimos calendarios en los que no dejásemos lugar al acontecimiento imprevisto–, como una forma de expulsar cualquier irrupción, hasta que llegamos a un momento en que agotado me fui a descansar unas horas.

Al levantarme, preparar un café, y sentarme junto a Benja, de coté, con la libreta en mano, pero absolutamente adolorido por el esfuerzo, mientras él en solitario, apaciguado, usaba el ordenador, le escuché decirme, quizá por primera vez, con una voz casi sin restos de la maquinización habitual:

“Erick, ¿cómo te encuentras?”

*- Psicoanalista en Barcelona, Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) –homologación recibida meses después de esta presentación–, coordinador e interviniente en varios dispositivos de la Associació TEAdir.

1- Sujeto-supuesto-interesarse. Posición para el analista en relación con la dirección de la cura en la clínica de algunos casos de psicosis. Ver: Briole, G., “Presentación del libro en Barcelona de Santiago Castellanos”. YouTube (Disponible en Internet).

2- Lacan, J., “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, en Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 600.

3- Poblome, G., “Una práctica esclarecida… por el psicoanálisis”, en Revista L’Atelier, nº 2, 2019, pp. 21-22.

4- Lysi-Stevens, A., “Intervention et interpretation”, en Les Feuillets du Courtil, nº 4, 1992, p. 40.

5- Miller, J.-A., “Una fantasía”, El Psicoanálisis, nº 9, Madrid, 2005.

6- Maleval, J-C., “Pluralidad de la transferencia del autista”, Revista El Psicoanálisis, nº 32, Madrid, 2018, pp. 211-213.

7- Laurent, E., La batalla del autismo: de la clínica a la política, Grama, Buenos Aires, 2013.

8- Enlace en catalán, que equivoca con: En(lazo).

9- Maleval, J.-C. y Berenguer,E., “Presentación de El autista y su voz”, Blog: práctica entre varios. (Disponible en internet).

10- Stevens, A., y Hellebois, P., “Conclusion”, Les Feuillets du Courtil, nº 25/26, julio 2006, pp. 271-276. Comentado por Ruiz, I., “Cuestionar el entre varios”, L’Atelier, nº 1, 2019.

11- Lacan, J., “Problemas cruciales del psicoanálisis” [Inédito].

12- Stevens, A., “Conclusión”, op. cit., p. 273. (La traducción es del autor).

13- Laurent, E., La batalla del autismo, op. cit, p. 57.

Fundación Avenir Córdoba, Argentina
Eduardo Abello (*)

Agradezco en nombre de la Fundación Avenir la invitación a este encuentro original.

Quiero comenzar comentando lo que es la Fundación: una experiencia de trabajo institucional que lleva ya 23 años, desde 1997. Fundada por Claudia Lijtinstens, Nicolás Herrera y yo. En los últimos años se ha sumado Matías Meichtri.

En su momento, cuando pensamos la institución, por supuesto nos basamos en lo que leíamos de las publicaciones de Courtil, de Antenne 110, de las diversas instituciones del RI3. Y de ellas hemos tomado creo fundamentalmente tres resortes: la referencia al saber del psicoanálisis, la dificultad de la articulación del discurso del amo y del discurso analítico en la institución, y las reuniones clínicas. Una institución que tiene sus rutinas y sus órdenes, pero también su variabilidad y su flexibilidad.

Una institución que cuenta hoy con tres servicios: dos centros educativos terapéuticos, uno de jornada simple y otro de jornada doble. Jornada doble significa que los chicos almuerzan allí. Y además un equipo de apoyo a la integración escolar para niños y adolescentes. A estos tres servicios se le suma un área de transmisión a nivel universitario, donde tenemos un seminario electivo en la Universidad que dictamos sobre autismo y psicosis en la infancia; nuestras publicaciones, ya vamos por la sexta de una colección que se llama Invenciones; nuestra participación en el Campo freudiano y pasantías donde también hacemos nuestra transmisión. Quiero agregar que no hay consultorios en los servicios. Y que se trata de una institución no gubernamental, una ONG, donde el Estado provincial, el Estado nacional y las obras sociales, aportan principalmente los fondos para sostenerla.

En contrapunto con lo que nos contaba Erick hace unos instantes, el trabajo que les voy a presentar está más del lado de las invenciones, más bien diría de nuestra percepción y de nuestro asombro ante las invenciones de los autistas, y de cómo nos obligan también a inventar.

La invención en la institución y la cuestión bizarra

Para el psicoanálisis la interpretación es un modo bizarro, raro, extraño, de la palabra. La interpretación es bizarra porque precisamente su fin es ir por fuera del sentido común, de lo esperado. Paralelamente, podemos decir lo mismo de las intervenciones en una institución analítica con jóvenes psicóticos y autistas: tienden a ser bizarras. No son interpretaciones. Pero son intervenciones que no van por la vía de lo esperado, que no son ordinarias. Y van en paralelo con las condiciones singulares de la transferencia también. Hemos constatado que los autistas se alivian cuando no nos quedamos con el sentido único ni la norma insuperable y fija. Cuando el Otro no se les presenta completo, no los obliga a defenderse. Es que el autista, refractario al grupo y al amo, apunta a rescatar y salvar lo más singular de cada uno, que es a su vez lo más bizarro también. Precisamente como el psicoanálisis.

Nos encontramos día a día con adolescentes y jóvenes que están en pleno trabajo. De hacerse un cuerpo, de construir un andamiaje simbólico, de hacer algo con lo que se les presenta, tanto del exterior como de su interior. Nos proponemos auxiliarlos en ese trabajo que es apuntalar la invención que constituye el modo de tratar el Otro por parte del autista. Y ellos inventan porque cuestionan, en principio, el sentido. Adoptando una posición de intransigencia, nos enseñan su naturaleza, para nada natural, y nos ayudan a desanudarlo, incluso. Nos alejan de lo habitual y asimilado en nuestra vida diaria, al tiempo que nos confrontan con lo extraño del sentido, permitiendo asomarnos al borde abismal del sinsentido. Nos dicen a su manera que no existe el sentido absoluto, que el sentido fuga. Que no hay sentido sin sinsentido. A ello se debe también los interesantes y frecuentes efectos de formación que la práctica con ellos alienta y favorece.

Cuestionar el sentido

Podríamos ejemplificarlo haciendo referencia a lo que sucede con algunas convenciones sociales, algunas de ellas primitivas como el saludo, o aglutinantes como el chiste. Una de las jóvenes, recién admitida, había causado no pocos moretones en la cara de algunos intervinientes, sencillamente porque los saludaba. Cada beso era un golpe en la cara. Todos temían su llegada y se protegían de su gesto amoroso. Ella no podía saludar como todo el mundo. Pero nos dimos cuenta que su pretendido gesto afectivo escondía aquella intención del daño. El sentido del saludo en sí mismo quedó cuestionado. Y es que el saludo también puede ser, y lo es, en definitiva, algo dañino. En tanto convención social, con un sentido definido, el saludo se presenta como un imperativo en los grupos de los seres hablantes. Pero es un acto que obliga. Que impone una regla, que se sostiene en las normas, en definitiva, en los semblantes. Y ella había encontrado allí, cabeceando fuertemente, una forma de expresar su rechazo al Otro de la ceremonia. Nuestra maniobra, al contrario de decidir educarla para que salude con mayor cuidado y dulzura, fue decirle que no era necesario saludar. Que se podía ingresar y empezar cualquier actividad así como así. Sin reglas. Y se acabaron los moretones, pero porque se acabó la imposición que los generaba.

Con el humor y los chistes sucede otro tanto. Hemos visto, durante todos estos años, que muchos autistas se esconden para reírse. No consienten a que la risa los lleve a un lazo con el Otro. La risa es vehículo de inserción, adhesivo social. Por ello podemos captar que el chiste, para el autista, no es algo sencillo. Es una tarea difícil porque cuando rompe el sentido esperado y provoca la sorpresa, ello es para él fascinante: el sinsentido que se esconde en esa ruptura queda expuesto. Pero a la vez lo obliga a correrse de la conexión que ello produce con el Otro. Muchos se ocultan entonces. La risa, que anuda el acto que acerca al Otro y el sentido sorpresa, es un efecto que denota demasiado la subjetividad como para exponerla.

Otros autistas cuestionan el sentido por la misma vía por la que realizan el tratamiento del Otro. Intentando introducir un orden, armando una categorización propia de actos, fechas, espacios, objetos. Nos vemos tentados a pensar que ello constituye una singular liturgia. Ésta, que tiene en definitiva el objetivo de que algo de pura esencia simbólica pase como real, se esclarece con aquel auto-tratamiento al que algunos autistas se abocan. Buscan lo mismo. Lejos de la castración que haga referencia al sentido fálico, un joven se inventa un manual, un código, el de los días en que puede concurrir, qué hacer en cada uno de ellos, y los tres días especiales del año en los que no concurrirá a la institución. Ese orden lo pacifica, le vuelve soportable el día a día, le da la ilusión de prevenirse de los imprevistos. Por eso también hemos creado una sala donde funciona un taller exclusivo, que es la sala de los aburridos. A los fines de ayudarlos con ese orden propio, cuando la invasión de demandas o cuerpos, gritos y voces, se hace para algunos insoportable.

La significación del tiempo es también cuestionada. Estamos convencidos de que el tiempo pasa, fluye, que nadie se baña dos veces en el mismo río, como señalaba Heráclito. Pero uno de nuestros maestros autistas nos enseñó que no deberíamos estar tan convencidos. Él no está para nada seguro de que el tiempo corra, de que todo pase. Precisamente porque no cree en el tiempo. Una cosa es el tiempo como uno de los nombres de lo real, y otra es la forma –simbólica– que tenemos para medirlo, para alojarlo, para hacerlo entrar en la cultura y en la palabra. Lo que pueda durar una hora de taller, el momento en que deberían venir a buscarlo, el instante del video en que un personaje vuelve a decir lo mismo al rebobinar y poner play… ¡hay que creer en ello para quedarse tranquilo! Él, en cambio, debe cerciorarse día a día, a cada momento, y muchas veces, de que eso se repite. El reloj de su celular es su aliado. Debe acreditar una vez tras otra los minutos y los segundos, para asegurarse que pasen o, si fuera el caso de un programa o un video, que se repita en los tiempos exactos.

Este amplio cuestionamiento del sentido también se da por la vía del rechazo de quien lo produce: el amo. Es un alivio para ellos que la significación fálica no reine por todas partes. Y son capaces de captar que, más que ser el discurso vehiculizado por el amo, en sí mismo es él quien comanda. Entonces, hablar como todo el mundo es un apriete, una provocación, es algo vivido como una imposición por la mayoría de los autistas. Son verbosos, pero deben asegurarse usar el lenguaje a su manera, inventando ellos mismos una forma de comunicarse propia.

Pulsuz fraqment bitdi.

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
22 oktyabr 2025
Həcm:
180 səh. 1 illustrasiya
ISBN:
9789878372945
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
Yükləmə formatı:

Oxşar kitablar