Kitabı oxu: «Retrato de Dora»

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Cixous, Hélène

Retrato de Dora / Hélène Cixous; editado por María Magdalena; Nicolás Cerruti. - 1a edición especial - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Las Furias, 2020.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

Traducción de: Agustina Saubidet.

ISBN 978-987-47774-1-6

1. Teatro Francés. 2. Poesía. 3. Psicoanálisis. i. María Magdalena, ed. ii. Nicolás Cerruti, ed. iii. Agustina Saubidet, trad. iv. Título.

CDD 842

PRIMERA EDICIÓN 1976, Ed. Des Femmes

SEGUNDA EDICIÓN 1986, Ed. Des Femmes

PRIMERA EDICIÓN EN CASTELLANO 2020

EDICIÓN EN FORMATO DIGITAL: noviembre de 2020

EDICIÓN María Magdalena / Nicolás Cerruti

TRADUCCIÓN Agustina Saubidet B.

DISEÑO Romina Luppino

COMUNICACIÓN Lila Magdalena

No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito de los editores. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.

ISBN 978-987-47774-1-6

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Índice

  Cubierta

  Portada

  Créditos

  Sobre la autora

  Retrato de Dora

  Acerca de este libro

  Las Furias editora

HÉLÈNE CIXOUS

Nace en 1937 en Orán, Argelia, en una familia judía con raíces sefaradí por el lado paterno y asquenazí por el lado materno, reuniendo los orígenes alemán, español, checoslovaco y húngaro. Su infancia y adolescencia transcurren en Argelia, en una enriquecedora mezcla de lenguas y culturas, donde por un lado la familia Cixous sufre las consecuencias de las leyes antisemitas de Vichy, y por otro lado la hostilidad de los vecinos «árabes» que los confunden con enemigos «franceses».

Esta doble experiencia de despojo y exclusión, simbolizada también por la muerte de su padre en 1948, marca a Hélène Cixous y se convertirá en uno de los motores de su devenir literario: el rechazo de cualquier identidad estable, ya sea como «mujer», como «judía» o como «feminista»; y también su compromiso político contra cualquier forma de exclusión, especialmente a través del teatro.

La primera «novela» de Cixous, Dedans, recibió el Premio Medici en 1969. Inaugura una obra singular en el panorama de la literatura contemporánea, que incluye hasta el día de hoy más de setenta libros, entre «ficciones» –la etiqueta de novela no se ajusta a su condición transgresora–, ensayos literarios y artísticos, y obras de teatro. Sus ficciones, que constituyen la parte más amplia y lo más importante de su obra, trabajan la lengua francesa de una manera única, al igual que otros grandes autores: Proust, Montaigne o Stendhal, pero también y especialmente Jacques Derrida. En sus últimos trabajos se reconecta con la herencia materna alemana (su madre, Ève Cixous, nació y creció en Osnabrück); 1938, nuites (2019), por ejemplo, revive la funesta «Noche de los cristales rotos», que arrojó luz sobre el inicio del genocidio de judíos europeos por los nazis.

Cixous tiene una estrecha relación con el mundo del teatro, en particular a través de su colaboración con Ariane Mnouchkine y el Théâtre du Soleil, para el cual escribe obras que son parte del legado de los grandes trágicos griegos y de Shakespeare. Su primera pieza teatral es Portrait de Dora, dirigida por Simone Benmussa en 1976.

Sobre la pantalla de tules flota «la escena del lago». Lento parpadeo de un duelo incesante1.


LA VOZ DE FREUD (sentado, visto de espalda)

«… Estos acontecimientos se anuncian, como una sombra, en los sueños, se vuelven a menudo tan distintos que uno cree comprenderlos de una manera palpable, pero, a pesar de eso, escapan a un esclarecimiento definitivo, y si se procede sin habilidad ni particular prudencia, no se puede llegar a decidir si tal escena ha tenido realmente lugar».


DORA (una voz que rompe un silencio - tono entre amenaza y demanda - se escucha)

¡Si se atreve a besarme, le daré una bofetada!

su tono se vuelve cariñoso


DORA de golpe se acerca a su oído

¡Atrévase a besarme, le daré una bofetada!

FREUD

Sí, me lo contará. Con lujo de detalle.


DORA voz de lejos

«Si quieres».

voz despierta

Si usted quiere. ¿Y después?

FREUD

Me contará la escena del lago, con lujo de detalle.

DORA

¿Por qué me quedé callada los primeros días después de la escena del lago?

FREUD

¿A quién piensa usted que debería hacerle esa pregunta?

DORA

¿Por qué, entonces, de repente, les conté esto a mis padres?

FREUD

¿Por qué cree usted?


DORA no responde pero cuenta la historia con voz soñadora

A la hora en que papá se preparó para irse, dije que sin él, ahí, no me quedaría. ¿Por qué le conté a mi madre la escena para que le cuente después a mi padre?

SEÑOR B

El señor K. siempre se mostró amable hacia mi hija, y así ha sido desde que nuestras dos familias establecieron esta íntima amistad que perdura desde hace varios años. Cuando estaba allí, el señor K. salía a caminar con ella. Con un afecto casi paternal. Aunque ella no era más que una niña. Le hacía pequeños regalos y velaba por ella con un afecto casi paternal. Por su lado, Dora se encargaba con gran solicitud de los dos hijos pequeños de mis amigos. Ella hubiera podido ocupar el lugar de madre. Hace dos años, mi hija y yo nos unimos a los K. que se hospedaban al borde de los lagos de la montaña. Dora debía quedarse con ellos durante varias semanas.

DORA

No me quedo, parto con mi padre.

SEÑOR B

Sin embargo, el aire de la montaña y del lago le haría bien a tus nervios. Estoy seguro de que en unos días.

DORA

Parto contigo.

después bruscamente amenazante

¡Jamás voy a perdonarte!

SEÑOR B

¡No te entiendo!

DORA

Me entiendes, pero no eres franco. Tienes un rasgo de falsedad en tu personalidad. No piensas más que en tu propia satisfacción. No comprendes. No soy franca. Me reprocho ser injusta contigo. Regálame un brazalete.

un tiempo

Mi padre es muy generoso. Le gusta complacer a la pobre señora K. Al mismo tiempo, es generoso con su mujer y con su hija. Mi padre no compra jamás una joya para mí sin comprar una para mi madre y una para la señora K.


SEÑOR B aparte a Freud

Dora todavía es una niña y el señor K. la trata como tal. Le enviaba flores, le hacía regalos. Ella ocupaba un lugar de madre para los niños, les daba clases, paseaba con ellos. Les brindaba una atención tan tierna como lo hubiera expresado su propia madre.


DORA (sigue siempre en la violencia y en la denegación)

Nunca amé al señor K. Nunca estuve loca por él. Lo hubiera podido amar, pero desde la escena del lago, es completamente imposible. Eso fue causa de divorcio entre el señor y la señora. Yo me ocupaba de los niños. Cuando mi padre visitaba a la señora K., yo sabía que los niños no iban a estar en la casa, me gustaba caminar de manera tal de encontrarlos y pasear con ellos.

SEÑOR K

Dora no es más una niña.

SEÑORA K

Dora es una niña, que no se interesa más que por cuestiones sexuales. Cuando se hospedaba en nuestra casa al borde del lago, leía en secreto «La psicología del amor» de Montegazza y otros libros similares, cuya lectura la excitaba. Ella me adora. Confía en mí. Es una niña que genera sentimientos contradictorios; no hay que creer todo lo que dice, esas lecturas se le suben a la cabeza.

SEÑOR B

Probablemente, se «imaginó» toda la escena del lago.

DORA

¿Usted lo escucha?

FREUD

Sí.


DORA (relatos fantaseados - como si la ensoñación se la llevara, soñara)

Hay una puerta en Viena por la que todos pueden pasar salvo yo. A menudo, sueño que llego hasta esa puerta, se abre, podría entrar. Hombres y mujeres jóvenes pasan, podría estar con ellos, pero no lo hago, sin embargo, no puedo alejarme jamás de esa puerta, paso por delante, me detengo, pero no lo hago, no lo logro, estoy llena de memoria y desesperación, lo cual es extraño, es que yo podría pasar pero estoy retenida, temo, estoy más allá de todo temor, pero no entro, si no entro me muero, si entrara, si quisiera ver al señor K., pero si papá me viera, pero no quiero verlo, pero si papá me viera verlo me mataría, podría verlo una vez. Sería la última. Entonces.


SEÑORA K voz risueña y burlona

¡Siempre dije que el asunto está en el lago!…

DORA

Entonces… nada. Nada que hacer2.

DORA

Ni bien comprendí la intención del señor K., corté su palabra, le di una bofetada y huí. Huí, le di una bofetada, le corté la intención. Comprendí su palabra.

FREUD

«Este primer relato es comparable a una corriente que no sería navegable, a una corriente cuyo lecho, a veces, estaría obstruido por rocas; a veces, dividido por bancos de arena».

FREUD

Conozco al señor K. por azar. Es un hombre joven todavía, con una apariencia agradable. El padre, el señor B., era un hombre adinerado, de modales dulces, un padre tierno y un esposo paciente. No conocí a la madre de Dora.

El padre era muy apegado a su hija. Cada vez que le preguntaban por la salud de ella, se le llenaban los ojos de lágrimas.

DORA

Mi madre no es nada para él.


SEÑOR B a Dora

¡Te lo habrás imaginado! ¡Un hombre como el señor K. es incapaz de semejantes intenciones!


DORA fuera de sí misma

¡Me habría «imaginado» eso! Él dijo: «usted sabe que mi mujer no es nada para mí». Ni bien comprendí su intención, lo abofeteé y huí.

en escena lateral

Ni bien la señora K. comprendió la intención de papá, ella le cortó la palabra, lo abofeteó y huyó. Ella lo abofeteó. ¡Y tú, me dices que me lo habría «imaginado»! ¡Ahora «elige»! ¡E-lige!

gritos

SEÑOR B

¡Pero no grites!

DORA

¡Ella o yo!

SEÑOR K

No hice nada que haya podido ameritar tal interpretación. Le envié flores durante un año y la traté como a mi propia hija. El señor B., cuya delicadeza con las damas es bien conocida, sabe cuán desinteresados eran mis sentimientos hacia ella.

DORA

Responda, ¡pero responda!

DORA dice:

No era exactamente al borde del lago. Era en el bosque. Hacía mucho tiempo que había comprendido la intención del señor K. Durante el paseo, se había armado un cigarrillo.

un silencio, mientras se actúa en otro tiempo (Dora a los 14 años) la escena de la puerta del lado de las escaleras:

DORA


Todas las mañanas al despertar, percibo un olor a humo. Es siempre el mismo. No abro los ojos. Huelo, y es él.Cuando entré en el negocio, flotaba un ligero olor a humo. El señor K. se encontraba solo. La señora K. y mi madre tardaban. Se acercaba el momento de la procesión.

FREUD

No hay humo sin fuego.

DORA

El señor K. y mi padre eran como usted: fumadores apasionados. Yo también fumé al borde del lago. Él me había armado un cigarrillo. Él sentía el humo. Siento horror al percibir el humo.


DORARecuerdo que la puerta que conducía del negocio al departamento estaba abierta, y sentí el olor al humo; el perfume de la señora K.; mezclados. Cuando el momento de la procesión se acercaba, me rogó que lo esperara… que lo esperara.FREUDDiga. Diga, diga.DORAMe rogó…Que lo esperara, cuando se acercaba el momento.silencio

FREUD

¿Entonces?

DORA

Hay una puerta, que conduce a la escalera del primer piso; ahí. Mientras él bajaba las persianas. Yo lo esperaba. Había un olor… conocido.

FREUD

Sí. ¿Entonces?


DORA(actúa, sólo las frases en itálica son dichas, pero como arrancadas del acto, como su puntuación sin aliento)Regresó, y luego y entonces, en lugar de salir por la puerta abierta, me apretó contra él, me ha apretado contra él, y me besó en la boca. Entonces sentí un asco tan intenso, lo odiaba con toda mi alma, estaba asqueada, me aparté violentamente de él, todavía hoy lo siento, en este momento, lo siento, tan intenso.

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52 səh. 4 illustrasiyalar
ISBN:
9789874777416
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Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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