Kitabı oxu: «El huerto ecológico en macetas»

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El huerto ecológico en macetas

RBA INTEGRAL

HORTENSIA LEMAÎTRE JOSÉ T. GÁLLEGO

EL HUERTO ECOLÓGICO EN MACETAS

Manual completo para horticultores urbanos


NOTA IMPORTANTE: En ocasiones las opiniones sostenidas en los libros de integral pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.

Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactos y ciertos en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

©-Hortensia Lemaître y José T. Gállego, 2011, 2012.

©-de esta edición: RBA Libros S.A., 2012.

Diagonal, 189 – 08018 Barcelona.

rbalibros.com

Ilustraciones: Jugo.

Fotografías: stock.xchng.

Tercera edición en esta colección: abril de 2014.

RBA INTEGRAL

REF: OEBO228

ISBN: 9788415541561

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

Todos los derechos reservados.

A Lea,

nuestra hija,

que siempre nos

enseña algo.

Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín, ya no os faltará de nada.

Marco Tulio Cicerón

Contenido

Introducción

La organización del huerto

La orientación del huerto

Acceso fácil

Aprovecha el espacio

Contenedores para hortalizas

Lo más importante: la tierra

Macetas y recipientes

Mesas de cultivo

Tierras y sustratos

El alimento de la planta

Materiales para sustratos

Las herramientas

Antes de empezar

Fertilizantes y abonos

¿Qué comen las plantas?

Los abonos

El riego

¿Cuánto hay que regar?

Plantel o semillas

¿Plantamos semillas o planteles?

Cada hortaliza en su temporada

Una estación para cada planta

Cómo se cultiva cada tipo de hortaliza

Cada hortaliza a su manera

Frecuencia de recolección

Combinaciones de hortalizas en una misma maceta

La combinación de diferentes especies o el arte de cultivar en espacios pequeños

Plagas

Las 4 fases de la lucha contra las plagas

Cómo combatirlas

Hongos

Remedios ecológicos

Asegúrate de no usar tóxicos

Productos naturales

Insecticidas caseros

Preparados vegetales curativos

Refuerza las defensas de tu huerto

Tipos de preparados vegetales

Plantas medicinales para el huerto

La luna y las plantas

El astro aliado del horticultor

En cada fase su tarea

¿Cómo actuar ante un problema?

Las hortalizas una a una

Plantas de hoja

Acelga

Apio

Coles

Escarola

Espinaca

Lechuga

Puerro

Plantas de flor

Alcachofa

Girasol

Plantas de raíz

Ajos

Cebollas

Chirivías

Nabos

Patatas

Rabanitos

Remolacha

Zanahoria

Plantas de fruto

Berenjena

Calabacín

Calabaza

Fresas

Maíz

Melón

Pepino

Pimiento

Sandía

Tomate

Leguminosas

Guisantes

Habas

Judías

Plantas aromáticas

El huerto medicinal

Árboles frutales

El rey del huerto

Mi primer huerto

¿Por dónde empiezo?

Mi primer huerto: paso a paso

Mi primer huerto en la ventana

Glosario

Introducción

Meter las manos en la tierra es ciertamente terapéutico. Tal vez nos haga revivir alguna de nuestras primeras experiencias, cuando descubríamos el mundo tocándolo todo, o quizás afloran memorias ancestrales de la especie, de cuando los seres humanos escarbábamos la tierra en busca de raíces o sembrábamos las primeras semillas con reverencia religiosa, maravillados ante la magia de nuestro mayor descubrimiento: ¡Podemos cultivar plantas!

Porque fue la agricultura la que permitió al hombre asentarse todo el año en el mismo lugar y acumular alimentos en las épocas de clima más favorable para poder sobrevivir sin pasar hambre durante los meses de invierno.

Gracias a la agricultura, por primera vez se dispuso de excedentes de comida y algunos miembros de la comunidad no tuvieron que dedicarse a buscar sus propios alimentos. Liberados de las tareas más básicas tuvieron tiempo para estudiar o desarrollar labores especializadas. Las grandes civilizaciones de la historia, la vida urbana, el progreso científico y el arte existen gracias a que aprendimos a cultivar.

Y cultivando hemos pasado la mayor parte los últimos diez mil años. Desde el Neolítico hasta hace menos de un siglo la inmensa mayoría de las personas vivían en el campo y se dedicaban a la agricultura y la ganadería. Pero todo cambió cuando empezaron a trasladarse a las ciudades. Por primera vez en la historia, los niños crecen sin ver huertos, animales ni demasiados árboles. Edificios, aceras y mucho asfalto sustituyeron a campos, ríos y bosques. Colonizamos, talamos, explotamos, asfaltamos y construimos sin parar, como un gran virus que se extiende por el territorio matándolo todo.

Así estamos ahora, pero hace tiempo que empezamos a darnos cuenta de que este rumbo no lleva a buen puerto, que debemos cambiar nuestra forma de vivir en el planeta o las cosas se van a poner muy feas para nosotros. Por fortuna, la conciencia del problema se extiende y ese es el principio de la solución. El que entiende lo que pasa puede actuar en consecuencia.

Escribir este manual es nuestra forma personal de actuar contra el problema, la tuya podría ser cultivar un huerto urbano en macetas porque…

…es divertido

En un mundo urbano completamente alejado del campo, las hortalizas resultan más exóticas que muchas plantas ornamentales importadas de lejanos países. Comer un tomate cultivado en el balcón con nuestras propias manos casi parece cosa de magia, acostumbrados como estamos a comprarlos en bandejas de supermercado. Descubrir la flor de la cebolla o asistir al fantástico crecimiento de los rabanitos puede ser tan fascinante como una orquídea tropical.

Mientras que el jardín decorativo solo nos permite relacionarnos con una cualidad de la naturaleza, la belleza, el huerto, en cambio, nos hace meter las manos en la tierra, tocar las plantas, preocuparnos por ellas, observar la interacción de las distintas especies, distinguir las plagas de los insectos beneficiosos. Esas abejas que hasta ahora solo nos asustaban se convierten en aliadas necesarias en la polinización. Las lombrices se ven con otros ojos cuando están trabajando en nuestro huerto, fertilizando y aireando la tierra.

…es relajante

Después de un día de trabajo, atascos, preocupaciones y prisas, dedicar veinte minutos a regar el huerto en macetas, quitar alguna mala hierba y recoger unas cuantas verduras para la cena no solo no es un fastidio sino que se convierte en un gran placer, un momento de tranquilidad y sosiego donde reconectar con los ritmos naturales, mucho más pausados y saludables que el estrés urbano.

… es ecológico

Sembrando un huerto se cultiva la conciencia ambiental. El huerto es vida, vida que se transforma, que crece y alimenta a otra vida. El horticultor cuida de un pequeño ecosistema, no lo domina pues no puede obligar a crecer a la lechuga, solo puede ayudarla, intentar que tenga las condiciones más favorables para que haga lo que su naturaleza le manda. Los huertos urbanos son rincones amables donde la naturaleza tiene su espacio, lugares donde la ciudad resulta menos inhóspita, menos gris. Las moles de hormigón de los edificios parecen más vivibles cuando sus terrazas están salpicadas de brotes y frutos, y la poca fauna que aún vive en las ciudades encuentra algunos oasis donde refugiarse.

…proporciona alimentos saludables

El objetivo de la agricultura ecológica es producir alimentos de la máxima calidad nutritiva, respetando los ciclos naturales y buscando mantener una buena relación con el entorno sin usar productos químicos tóxicos que dañan el ecosistema y envenenan lentamente a las personas. Las frutas y verduras recién cosechadas son más nutritivas y no necesitan conservantes para aguantar en buenas condiciones porque se van a consumir inmediatamente.

….recupera el sabor de las verduras

Cuando la gente prueba nuestras verduras ecológicas siempre hay alguna persona mayor que nos cuenta que «estas sí saben como las de antes». Y es que las cultivamos como se ha hecho toda la vida, abonándolas con estiércol y otros fertilizantes naturales y cosechándolas en su justo punto de madurez. Las verduras «industriales», las que compramos normalmente en el supermercado, se abonan químicamente, se fuerzan a crecer a gran velocidad y se cosechan antes de que maduren completamente para que resistan mejor el transporte. No es extraño que las que cultivamos nosotros tengan mejor sabor.

…es bueno para niños y mayores

¿Qué mejor forma para conseguir que los niños coman frutas y verduras que hacer que las cultiven ellos mismos? Después de esperar pacientemente durante meses hasta cosechar un tomate o un pimiento, seguro que no se niegan a probarlo. Si lo han sembrado con sus propias manos, ¿cómo no les va a gustar? Muchas personas, cuando se jubilan tras toda una vida trabajando, se encuentran sin nada que hacer y se vuelven muy sedentarias, lo que repercute en su salud. Cultivar un pequeño huerto, especialmente si es en macetas, es una actividad suave que se puede hacer hasta muy avanzada edad y que brinda deliciosas satisfacciones.

Sea cual sea tu razón, te deseamos mucho éxito en esta aventura que aquí comienza.

La organización del huerto

•¿Qué planto si mi terraza tiene poco sol?

•¿Cuánto peso aguanta mi balcón?

•Trucos para aprovechar el espacio y aumentar la producción.


La orientación del huerto

En una terraza o balcón se puede cultivar cualquier hortaliza, pero hay que tener en cuenta que, según las características de nuestro espacio, unas pueden crecer mejor que otras.

El huerto necesita mucho sol, es el elemento básico, sin él no hay crecimiento. La terraza mejor orientada es la que mira al sur, mientras que la menos favorable mira al norte. En cualquier caso, dado que la mayoría de los futuros horticultores no pueden elegir, deben adaptarse a las características de su terraza o balcón sembrando las hortalizas que mejor se den en esas condiciones concretas.

▮Cómo conseguir más luz

En algunos casos se puede aumentar la cantidad de luz que reciben las plantas pintando de blanco las paredes de la terraza para aumentar la reflexión de la luz o, incluso, colocando espejos para tener sol durante más horas al día. Conviene dejar los rincones más sombríos para herramientas y aprovechar los soleados para las plantas que más lo necesiten.

•HORTALIZAS MÁS ADECUADAS PARA TERRAZAS Y BALCONES CON POCAS HORAS DE SOL

Las hortalizas que mejor sobreviven en terrazas con pocas horas de sol suelen ser las de hoja y las de raíz: espinaca, apio, col, coliflor, coles de Bruselas, lechuga, nabo, puerro, rábano, acelga, escarola, habas, guisantes, fresas y muchas aromáticas como perejil, cilantro, menta y orégano.

•HORTALIZAS MÁS ADECUADAS PARA TERRAZAS CON MUCHO SOL

Los frutos, especialmente los tomates y los pimientos, así como los frutales.

▮Cuidado con el calor excesivo

En las terrazas más calurosas, la temperatura puede ser excesiva en pleno verano; se puede reducir la intensidad del sol instalando una malla de sombra por encima de las plantas. Estas mallas de material plástico bloquean un porcentaje determinado de los rayos solares, dejando pasar el resto. Una malla del 30% de sombra ayuda a reducir la traspiración de las plantas dejando pasar luz solar suficiente como para que crezcan sanas y vigorosas. Las mallas de sombra son útiles en verano cuando hay luz solar de sobra, pero en los meses invernales su uso es contraproducente, pues no permiten que los débiles rayos de sol lleguen a las hojas ni calienten las raíces.

TRUCO DECORATIVO

Otra manera de conseguir sombra es instalar pérgolas con plantas trepadoras como los jazmines o las parras, que además de refrescar nuestro huerto en verano contribuirán a embellecer nuestro balcón o terraza.

Acceso fácil

Un huerto requiere cuidados frecuentes: hay que regar y abonar a menudo, eliminar las malas hierbas y sembrar nuevas hortalizas para ocupar los espacios que dejan libres las plantas cosechadas, revisar en busca de plagas, etc. Cuando el horticultor puede acceder fácilmente al huerto y trabaja con comodidad, tiende a prestarle más atención y a cuidarlo mejor. En general, cuanto más a menudo se visita el huerto, mejor resultado se suele obtener.

▮El agua

La terraza debería tener un grifo a mano y un desagüe para no mojar a los vecinos de abajo. Si no disponemos de ello, siempre podemos utilizar regaderas y procurar que las macetas tengan platos de recogida de agua debajo, para que el agua no se derrame. Una terraza demasiado atestada de plantas, sin un sistema de riego cómodo y con macetas demasiado pequeñas que hay que regar dos veces al día, acaba siendo una tortura para quien la cuida. En cambio, una mesa de cultivo bien montada, con un sistema automático de riego y espacio para moverse a su alrededor se mantiene en perfectas condiciones dedicándole quince minutos al día.

¡OJO CON EL PESO!

Es importante asegurarse de que el balcón o la terraza aguanten el peso de las macetas, la tierra y el agua de riego. Normalmente los balcones suelen estar diseñados para aguantar 200 kilos por metro cuadrado. En las terrazas grandes es difícil superar la sobrecarga segura, pero en los balcones más pequeños hay que tener cuidado, especialmente si el peso se sitúa junto a las barandillas, en la parte del balcón más alejada del edificio, donde la tensión es mayor.

Las jardineras de piedra y las macetas de barro son especialmente pesadas. Si hay dudas sobre la resistencia del balcón es mejor usar macetas de plástico o madera, que son más ligeras. Las mesas de cultivo, aunque suelen ser grandes, usan generalmente materiales bastante ligeros y poca profundidad de sustrato, por lo que no pesan demasiado. Si se recoge el agua de lluvia y se almacena en la terraza hay que tener especial cuidado. El agua es muy pesada, y en un metro cuadrado, con apenas 20 cm de profundidad de agua, se alcanzan los 200 kilos de sobrecarga máxima.

Aprovecha el espacio

La principal limitación de los huertos urbanos suele ser el espacio, salvo que se disponga de una gran azotea. La mayoría de las personas que viven en la ciudad solo cuentan con un balcón o una pequeña terraza. Para lograr la máxima producción de hortalizas conviene aprovechar bien el lugar y, si el balcón es muy pequeño, dejar de cultivar las verduras de crecimiento más lento o que requieren más espacio.



Si tu balcón es pequeño ten en cuenta lo siguiente:

•Los rabanitos tardan un mes en crecer.

•Las lechugas, acelgas, coles y guisantes tardan unos dos meses.

•Los tomates, pimientos y berenjenas necesitan al menos tres meses para comenzar a producir.

•Las cebollas secas tardan casi cinco meses, pero las que se consumen en fresco están listas a partir de los dos meses y medio.

▮Combinación de hortalizas en una misma maceta

En mesas de cultivo, jardineras y grandes macetones se pueden cultivar al mismo tiempo distintas hortalizas para ahorrar espacio, aunque se debe evitar mezclar variedades que compitan por los mismos nutrientes. Si clasificamos las hortalizas en función de la parte que se consume, habría que combinar plantas de raíz, hoja, fruto y flor, ya que cada necesitan nutrientes distintos y no compiten demasiado. Lo que hay que evitar es sembrar juntas dos verduras del mismo tipo. Debes recordar que:

COMBINACIONES EN UNA MISMA MACETA

En una misma maceta podemos combinar una planta de raíz (rabanitos, zarahorias…), una planta de hoja (espinaca, acelga), una de fruto (tomates, berenjenas…) y una de flor (col o coliflor).

No podemos combinar en una misma maceta dos plantas del mismo tipo; nunca plantes dos plantas de hoja en la misma maceta (por ejemplo, espinacas y acelgas); tampoco combines dos plantas de raíz (rabanitos y zanahorias) ni dos plantas de fruto (por ejemplo, tomates y berenjenas) o dos de flor (col y coliflor).

▮Combina plantas de crecimiento lento con las de crecimiento rápido

Entre las verduras de crecimiento lento como las coles se pueden sembrar plantas rápidas como lechugas o rabanitos, que aprovechan los espacios libres mientras las coles van creciendo. Cada vez que se coseche una planta se vuelve a sembrar una nueva en el hueco que ha quedado, de ese modo la terraza puede proporcionar verduras continuamente.


▮Aprovecha las paredes y barandillas

Las paredes pueden albergar plantas. Hay macetas especiales para colgar en la pared o del techo y con un poco de imaginación se pueden inventar cosas nuevas. Por ejemplo, un horticultor encontró varios canalones, de esos que recogen el agua de los tejados, y los fijó a la pared a distintas alturas teniendo en cuenta que quedaran con una ligera inclinación para que escurriera el agua sobrante. Una vez llenos de sustrato, los utiliza para cultivar hileras de plantas pequeñas como cebollas, lechugas o fresas. Al crecer en la pared utilizan un espacio que estaba desaprovechado y liberan sitio en el suelo, donde crecen las plantas de mayor tamaño. Otros huertos urbanos aumentan el espacio disponible colgando macetas en las barandillas del balcón.


▮Macetas colgantes

Algunas verduras se pueden cultivar en macetas colgantes dejando que tallos y frutos crezcan hacia abajo. Este sistema permite cultivar una mayor cantidad de plantas en el mismo espacio, unas al nivel del suelo y otras por encima. Las hortalizas que mejor se adaptan a los recipientes colgantes son tomateras, pepinillos, judías y guisantes. Las podemos fijar en la pared o en el techo. Las macetas que se sujetan en las barandillas de las terrazas también permiten que las plantas cuelguen, pero hay que pensar primero si podremos cosecharlas fácilmente, ya que pueden llegar a crecer más de un metro y medio hacia abajo.

Una pequeña pérgola en nuestra terraza será muy útil, a la vez que decorativa, para que trepen por ella tomateras, calabazas, judías, guisantes, pepinos, sandías y melones, además de ofrecernos una sombra fresca en pleno verano.

Contenedores para hortalizas

•¿Escojo macetas o mesas de cultivo?

•¿Qué cuidados especiales necesitan las plantas en macetas?

•¿Qué hortalizas puedo cultivar en macetas pequeñas?

•¿Por qué son más frescos los tiestos de barro?


Lo más importante: la tierra

Un horticultor urbano de Barcelona cubrió toda su azotea con una capa de tierra de dos palmos de profundidad y cultiva su huerto como si estuviera en el campo. Su solución es ideal, pero no está al alcance de la mayoría, que tienen que conformarse con sembrar su huerto en macetas, bandejas de cultivo y otros contenedores. Las plantas que crecen en un tiesto viven en un hábitat muy limitado y no pueden extenderse en busca de agua o alimentos. En estas condiciones el horticultor es el encargado de que las plantas obtengan todo lo que necesitan añadiendo periódicamente nuevos nutrientes a la tierra en forma de abono.


Macetas y recipientes

En general, hay que buscar contenedores con una profundidad de entre 20 y 40 cm para que las raíces puedan desarrollarse bien, aunque no importa si son más profundos. Los mejores resultados se obtienen con grandes macetones o jardineras, ya que mantienen la humedad más constante y las raíces se recalientan menos.

CONTENEDORES ORIGINALES

Con un poco de imaginación se pueden reciclar muchos recipientes para usarlos como contenedores para plantas:

•cajas de fruta

•bañeras viejas

•bolsas de tela de supermercado…

Lo único que hace falta es realizar algunos agujeros en el fondo del recipiente para facilitar el drenaje del agua sobrante.

▮Que no falten los nutrientes

Las hortalizas que viven en macetas disponen de un espacio pequeño para desarrollar su sistema de raíces. Pocas semanas después de la germinación y por muy grande que sea el tiesto, las raíces tocarán con las paredes de la maceta y, no pudiendo alejarse más de la planta, tendrán que girar y comenzar a crecer alrededor de esta. Lógicamente, al ocupar menos espacio tienen a su disposición menos agua y nutrientes que cuando crecen en el suelo. Su capacidad de sostén de la planta también se ve reducida. En estas condiciones es el horticultor quien debe preocuparse de aportar a la planta riego y nutrientes frecuentemente para evitar carencias nutritivas y deshidrataciones por falta de agua.

▮La temperatura de las macetas

Las raíces están diseñadas para crecer bajo la superficie, donde las temperaturas nunca suben tanto como sobre ella. Sin embargo, cuando crecen en tiestos, las raíces pueden alcanzar temperaturas muy altas que las dañan y detienen su crecimiento. Este inconveniente se puede evitar sombreando las macetas o metiéndolas dentro de otras más grandes para que entre ambas quede una capa de aire que actúe como aislante y evite el sobrecalentamiento. Otra buena medida es colocar las macetas sobre planchas de corcho u otro material que las aísle del calor del suelo.

▮Cuanto más grandes, mejor

Las macetas deben ser grandes para que la planta pueda desarrollar suficiente cantidad de raíces como para absorber todos los nutrientes que necesita. Las macetas y jardineras grandes, al igual que las mesas de cultivo, contienen una gran cantidad de tierra, lo que reduce las fluctuaciones de temperatura alrededor de las raíces y al mismo tiempo aumenta la disponibilidad de agua. Algunas hortalizas como lechugas o cebollas pueden crecer sin problemas en pequeños tiestos siempre que no les falte agua.

▮¿Plástico o barro?

Las macetas de plástico son muy cómodas por su poco peso y bajo precio. Las de color blanco son más adecuadas para el verano ya que reflejan la luz y no se calientan tanto. Las negras se calientan mucho y son más adecuadas para el invierno, cuando las raíces agradecerán esos grados de más.

Los tiestos de barro mantienen frescas las raíces de la misma forma que un botijo mantiene fresca el agua que contiene, evaporando una parte del agua a través de las paredes porosas. La temperatura de las raíces es un factor muy importante en el bienestar de las plantas y por eso las macetas de barro han sido siempre tan populares en los tórridos veranos de la cuenca mediterránea. Los inconvenientes de este material son su mayor peso y la necesidad de riegos más frecuentes, puesto que parte del agua se pierde por evaporación.

▮Cómo preparar la maceta

Es importante poner en el fondo de la maceta, antes de echar la tierra, una capa de grava, roca volcánica o arlita (bolitas de arcilla expandida) de unos 2 cm que facilite el drenaje de la tierra. Una maceta que drena correctamente el exceso de agua mantiene las raíces sanas y oxigenadas, lo que reduce la aparición de enfermedades y aumenta la velocidad de crecimiento.

Mesas de cultivo

Las mesas de cultivo son una de las mejores soluciones para disfrutar de un huerto urbano. Permiten sembrar una gran variedad de hortalizas en poco espacio y resulta muy cómodo trabajar en ellas incluso para las personas mayores o con problemas de movilidad, ya que pueden cuidar las plantas sin agacharse. Como todas las plantas se cultivan juntas en el mismo recipiente, son lo más parecido a un huerto en el suelo.

Se fabrican de todo tipo de materiales, aunque los más frecuentes son la madera y el acero galvanizado. Las de madera son más ecológicas, pero las metálicas galvanizadas son prácticamente eternas. Las medidas más comunes oscilan entre 1 y 2 m2. Generalmente tienen una altura de 80 a 90 cm, aunque algunas tienen patas regulables en altura. Las mesas se pueden regar con regadera, pero es más práctico instalar un sistema automático de riego por goteo y liberarnos de esa tarea diaria.

El sustrato típico para una mesa de cultivo consiste en una mezcla de materiales muy nutritiva, normalmente compuesta por fibra de coco y lombricompost. La fibra de coco es un producto ecológico y renovable que se obtiene de la cáscara exterior del coco. El lombricompost es el humus que las lombrices producen al digerir la materia orgánica, y es uno de los abonos ecológicos más completos.


ALGUNOS SISTEMAS DE HUERTO URBANO

Hort Urbá www.horturba.com

Vende mesas de cultivo de distintos tamaños y disponen de accesorios para instalar emparrados, mallas de sombra, anti pájaros o cubiertas térmicas.

Leopoldo www.leopoldobcn.com

Es otro diseño innovador de huerto urbano en dos niveles con contenedores de tela. Ideal para balcones por su pequeño tamaño ya que sólo tiene 40 cm de fondo.

Bacsac www.bacsac.fr

Fabrica macetas y mesas de cultivo de todos los tamaños con materiales geotextiles muy ligeros y que permiten respirar a las raíces.

Combox www.compostadores.com

Fabrica módulos de plástico reciclado con doble función: huerto urbano y compostador. Se pueden acoplar varios entre sí y son muy prácticos y resistentes.

Tierras y sustratos

•¿Qué importancia tiene la tierra del huerto?

•¿Cómo escojo el mejor sustrato?

•¿Por qué es recomendable no usar turba?

•Características de los sustratos habituales.


El alimento de la planta

La tierra es el estómago de las plantas. Al contrario que los animales, ellas solo pueden absorber nutrientes una vez han sido descompuestos en sus partes más simples, por lo que la labor del sistema digestivo la realizan los microorganismos que viven en el suelo y se alimentan de los restos de materia orgánica. La vida microbiana necesita unas condiciones determinadas para desarrollarse.


El éxito del huerto en macetas depende en gran medida de la habilidad del horticultor para recrear las condiciones microbianas de la tierra dentro de un pequeño contenedor.

Las condiciones del suelo influyen hasta tal punto en la salud de la planta que son la principal causa de problemas en el cultivo en macetas. El sustrato debe cumplir varias condiciones para que las plantas crezcan sanas en él:

•Tiene que conservar bien la humedad, pero sin permanecer encharcado.

•Permitir el acceso del oxígeno a las raíces.

•Mantener un nivel de pH y sales en la tierra óptimo para la absorción de agua y nutrientes.

▮Cuándo renovar la tierra

Los sustratos para macetas tienen una vida limitada, ya que con el tiempo van perdiendo su estructura, se compactan y absorben menos, por lo que se secan cada vez más rápido. Siempre que se vaya regando periódicamente y se añada nuevo abono cada pocas semanas, el sustrato aguantará en buenas condiciones durante una temporada completa pero, pasado este tiempo, conviene renovarlo. En general, las mezclas con fibra de coco duran algo más que las basadas en turbas que tienden a perder su capacidad de absorción de agua con mayor rapidez. El sustrato desechado se puede aprovechar mezclándolo con tierra nueva o reutilizarlo para cultivar plantas ornamentales.

Las plantas más grandes y productivas como tomates, pimientos, berenjenas o calabacines, tienen un gran sistema de raíces y consumen muchos nutrientes, por lo que descomponen la estructura de la tierra a mayor velocidad. Después de un cultivo de alguna de estas hortalizas el sustrato suele perder la mayoría de sus propiedades y no conviene reutilizarlo. Como mucho, tras sacar la tierra, eliminar parte de las raíces y añadir algo de abono, se puede reutilizar el sustrato para cultivar alguna hortaliza con poca necesidad de nutrientes como zanahorias, cebollas o lechugas.

▮El sustrato ideal

Con un poco de práctica enseguida se aprende a valorar la calidad de la tierra simplemente por su textura. El sustrato ideal forma una bola cuando se compacta un puñado entre las manos, pero la bola se desmenuza enseguida en cuando se aprieta con un dedo.

La tierra que pongamos en las macetas debe ser fértil y estar libre de parásitos o semillas de malas hierbas. Lo mejor es utilizar tierra nueva de saco de la que venden en las tiendas de jardinería o preparar una mezcla de fibra de coco o turba con estiércol, compost o humus de lombriz. El sustrato que se vende en sacos suele venir abonado con los nutrientes necesarios para que las plantas vivan de 2 a 4 semanas. A partir de ese momento es conveniente mezclar algún abono de crecimiento (rico en nitrógeno) en el agua de riego al menos una vez por semana.

Los sustratos para macetas son muy esponjosos y absorben gran cantidad de agua, pero cuando se resecan en exceso tienden a contraerse, dejando un espacio de aire entre la tierra y la pared de la maceta. A través de esta ranura, las raíces quedan expuestas al aire y las altas temperaturas, que las deshidratan rápidamente. Al morirse las raíces, el crecimiento y el desarrollo de la planta se ven perjudicados. Para evitar que suceda hay que:

•Mantener la tierra húmeda y fresca (sombreando los tiestos si es necesario).

•Siempre que se vea un hueco entre la maceta y la tierra, hay que taparlo.

•Hay que evitar que la capa superior de tierra se compacte y forme una costra rastrillándola periódicamente. La tierra suelta reduce la evaporación y ayuda a mantener las raíces frescas y oxigenadas.

Materiales para sustratos

Turba

La turba se forma en zonas húmedas o pantanosas por descomposición parcial de la materia orgánica en un medio ácido y anaeróbico. Es un sustrato muy adecuado para el cultivo de plantas por su gran aireación y esponjosidad, aunque deben completarse con fertilizantes por su bajo contenido en nutrientes. Su peor inconveniente es lo difícil que resulta volverlas a mojar si se secan completamente. Las turbas rubias son más fibrosas, están menos descompuestas y presentan una mayor aireación, mientras que las turbas negras se encuentran en un estado más avanzado de descomposición, absorben mayor cantidad de agua y tienen más nutrientes.

POR EL BIEN DEL PLANETA, PASA DE LA TURBA

La turba se extrae de depósitos con miles de años de antigüedad que se renuevan tan lentamente que, en la práctica, es casi como si no lo hicieran. Las turberas son grandes almacenes de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, por lo que su protección ayuda a reducir el calentamiento global del planeta. La explotación de las turberas daña el ecosistema, mientras que la fibra de coco es un recurso renovable que se produce en países en vías de desarrollo. Pasando de la turba y apostando por la fibra de coco, ayudamos al planeta y a las economías de países como India, Sri Lanka, Malaysia, Tailandia, Indonesia o Brasil.

Mantillo vegetal

Su composición varía mucho y no siempre da buen resultado, pues puede contener sustancias fitotóxicas como acículas de pino, ser poco nutritivo o tener un pH muy bajo.

Compost

El compost es materia orgánica descompuesta por la acción de numerosos organismos en un proceso llamado compostaje. Sus principales propiedades son:

•Buena retención de agua.

•Correcta aireación.

•Gran contenido en nutrientes.

Si está bien hecho aporta mucha fertilidad y estimula el crecimiento de las hortalizas y los microorganismos beneficiosos del suelo. El material de partida con el que se elabora el compost influye mucho en la calidad final. Hay que evitar el compost de lodos de depuradora o el que algunos municipios elaboran con la basura orgánica que recogen. A menudo contienen contaminantes o metales pesados que no son aconsejables para el cultivo de plantas comestibles. El mejor compost es el elaborado en casa con la basura orgánica propia, ya que se conoce perfectamente su composición.

Fibra de coco

La fibra de coco se elaborara con la cáscara exterior de este fruto, un producto de desecho de la industria cocotera. Es ecológica, renovable y una buena fuente de recursos para muchos países en vías de desarrollo. Es muy porosa y ligera, por lo que las raíces reciben una excelente aireación. Es un gran sustrato para el cultivo de hortalizas.

Perlita

Se produce a partir de rocas vítreas que se calientan rápidamente para lograr su expansión. Son unas pequeñas piedras blancas muy ligeras y porosas. Se mezclan con el sustrato para aumentar su aireación y capacidad de drenaje. No absorbe agua, pero la retiene en su superficie. Cuando está seca, la perlita desprende un polvo que no se debe respirar. Conviene trabajar con mascarilla o mojar la perlita abundantemente antes de manipularla. No aporta nutrientes.

Vermiculita

Se produce a partir de unas rocas ricas en mica que se calientan para lograr su expansión. Es de color amarillo dorado, muy ligera y un buen aditivo para el sustrato, ya que tiene una gran capacidad de absorción de agua. No se debe añadir más de un 5% en volumen para evitar el encharcamiento del sustrato. Mezclando un 2% de vermiculita con la turba se evita el clásico problema de que la turba se reseque demasiado y luego no se pueda mojar bien. Aporta magnesio y potasio.

Arlita

Son bolitas de arcilla expandida al calor. Contienen microporos que ayudan a oxigenar las raíces. Tienen gran capacidad de drenaje y ayudan a evitar que la tierra se apelmace. No aporta nutrientes.

Las herramientas

•¿Qué herramientas necesito para el huerto?


Antes de empezar

Las tareas del horticultor son más sencillas cuando se hacen con las herramientas adecuadas. La lista de los utensilios necesarios para cuidar un huerto urbano incluye:

•Pala para mezclar el sustrato y trasplantar.

•Plantador.

•Podadora o tijera para cortar ramas y recolectar frutos.

•Tutores de bambú o plástico para atar tomateras, pepinos, guisantes y judías de mata alta.

•Cuerda de rafia para atar las plantas a los tutores o atar las hojas de las lechugas para blanquearlas.

•Rastrillo para mezclar los abonos con la tierra y romper la costra superficial.

•Regadera.

•Manguera.

•Bandejas para semilleros.

•Macetas de distintos tamaños.

•Abonos sólidos y líquidos.

•Botella fumigadora para aplicar abonos foliares, preparados vegetales, fungicidas e insecticidas.

•Vaso medidor o jeringuilla graduada para medir las dosis de abonos líquidos, preparados vegetales e insecticidas.

•Guantes.

•Una escoba para mantener la terraza limpia de tierra y hojas secas.

Fertilizantes y abonos

•¿Qué comen las plantas?

•¿Para qué sirve cada nutriente y qué sucede si falta?

•Ventajas de los abonos orgánicos.

•¿Cómo hago un extracto casero de algas?

•Los mejores abonos ecológicos.

•¿Qué hortalizas necesitan más abono?


¿Qué comen las plantas?

Para alimentarse, las plantas necesitan:

•Luz

•Agua

•Dióxido de carbono

•14 minerales en proporciones diferentes

Los nutrientes o minerales que las plantas utilizan pueden dividirse en tres grupos, según la cantidad en que son necesarios:

1.Los macronutrientes. Las plantas consumen los nutrientes de este grupo en grandes cantidades. Son nitrógeno, fósforo y potasio

2.Los nutrientes secundarios (que consumen en cantidades medias): calcio, azufre y magnesio.

3.Los 8 microelementos o micronutrientes: hierro, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre, cloro y cobalto. De estos la planta solo necesita cantidades mínimas.

Cuando a una planta le falta alguno de estos nutrientes, muestra síntomas de carencias y crece con problemas. Según el nutriente que falte, los problemas serán más o menos graves y afectarán en uno u otro momento de la vida de la planta. Por ejemplo, la falta de nitrógeno afecta al crecimiento, mientras que la carencia de fósforo impide un normal desarrollo de la floración.

Las carencias más comunes son de nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y hierro. El resto de los elementos falta muy rara vez.

No siempre las carencias responden a una falta de nutrientes en la tierra, a menudo los nutrientes están pero las plantas no los pueden absorber por una o varias causas: el pH demasiado bajo o demasiado alto, el exceso de sales en la tierra, la falta de oxígeno en las raíces o el exceso de riego pueden interferir en la absorción de nutrientes y provocar que la planta muestre síntomas de carencias.

La gran mayoría de las deficiencias se pueden corregir lavando la tierra con varios litros de agua que vaya saliendo por los agujeros de drenaje de la maceta y, a continuación, abonando la planta con un fertilizante completo (NPK o 15+15+15: que contenga Nitrógeno, Fósforo y Potasio) con microelementos.

▮Los macronutrientes: el abono que vamos a tener que usar en mayor cantidad

Nitrógeno (N)

El nitrógeno es el elemento que en mayor abundancia necesita la planta. Se utiliza en el crecimiento de hojas y tallos y para las síntesis de clorofila. El nitrógeno es importante, sobre todo, durante la etapa de crecimiento de la planta. La deficiencia de este elemento es común especialmente en tierras donde llueve mucho o en macetas, donde la tierra se agota rápidamente.

La falta de nitrógeno se percibe primero en las hojas más viejas, que adquieren un color verde claro o amarillo cuando el nitrógeno que contienen es transportado a las hojas nuevas. Como este síntoma también podría producirse por otras causas, habrá que ver si el resto de la planta palidece o amarillea para estar seguros de que falta nitrógeno. Las plantas deficientes en nitrógeno suelen tener hojas pequeñas, crecer lentamente y ser poco frondosas.

Fósforo (P)

El fósforo se utiliza en la formación de flores y raíces y en la transferencia de la energía solar a compuestos químicos. Es necesario, principalmente, en las primeras etapas de crecimiento y en la floración.

Potasio (K)

El sistema respiratorio de la planta, el sistema enzimático y las síntesis de proteínas y clorofila necesitan potasio. Ayuda, además, a luchar contra las plagas y las enfermedades, y a mantener la presión interna de agua que sostiene la planta. Si la planta pierde está presión, se marchitará y los tallos serán débiles. La deficiencia en potasio es más común en las tierras con un pH ácido. La ceniza de madera es muy rica en potasio y se puede usar como fertilizante siempre que se añada a la tierra en pequeñas cantidades.

▮Nutrientes secundarios

Calcio (Ca)

El calcio es necesario para construir las paredes celulares y en el proceso de división celular. También contribuye a evitar la acumulación de elementos tóxicos y facilita la absorción de nutrientes equilibrando el pH de la tierra.

Azufre (S)

El azufre ayuda a regular el metabolismo vegetal y es un constituyente de vitaminas, aminoácidos y proteínas. No es habitual encontrar deficiencias de este mineral en las plantas.

Magnesio (Mg)

El magnesio es necesario para la fabricación de clorofila, cuyo átomo central es de magnesio, y carbohidratos. Es una deficiencia frecuente en plantas en maceta que se corrige abonando con un fertilizante que lo contenga.

▮Micronutrientes: solo en pequeñas cantidades

Los micronutrientes o microelementos son minerales que las plantas necesitan en dosis muy pequeñas (hierro, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre cloro y cobalto). Es conveniente abonar las plantas con un fertilizante que contenga microelementos para evitar carencias, pero hay que tener un cierto cuidado ya que a menudo el exceso de micronutrientes puede ocasionar graves problemas a las plantas.

▮Lo más frecuente: la carencia de hierro

La carencia de hierro es bastante común especialmente cuanto el pH del agua de riego o del sustrato es muy alto. Cuando falta hierro se detiene la formación de clorofila, las hojas más jóvenes se vuelven amarillas y los nervios permanecen verdes. Las deficiencias de hierro tienen, en muchas ocasiones, su causa en desequilibrios en el pH. Algunos cultivadores entierran unos clavos en la maceta o los introducen en la regadera para que, al oxidarse, aporten hierro a la planta.


LAS HORTALIZAS Y SU NECESIDAD DE NUTRIENTES
NECESIDAD DE NUTRIENTESHORTALIZA
AltaAcelga, alcachofa, berenjena, brócoli, calabacín, calabaza, col, coliflor, espinaca, fresa, girasol, maíz, melón, patata, pepino, pimiento, sandía, tomate
MediaEscarola, lechuga, nabo, puerro, remolacha, zanahoria
BajaAjo, cebolla, chirivía, rábano
Fabrican sus
propios nutrientesGuisante, haba, judía

Los abonos

Las tiendas especializadas en jardinería ofrecen una amplia gama de abonos y fertilizantes, sólidos o líquidos, orgánicos o de síntesis química, de liberación lenta, para cultivo hidropónico, etc. Aunque con cualquiera de ellos se puede cultivar, el producto final no siempre será igual. Es necesario entender cómo viven las plantas en la naturaleza para comprender la diferencia existente entre los distintos tipos de abonos, especialmente entre los químicos y los orgánicos.

En la naturaleza, las plantas se alimentan de los desechos de los millones de microorganismos (hongos, bacterias, etc.) que viven en cada centímetro cúbico de tierra. Estos microorganismos son los encargados de descomponer lentamente la materia orgánica e ir liberando, como desechos, nutrientes en forma iónica que las plantas absorben. Las plantas, a su vez, cuando mueren, sirven de alimento a la vida microbiana. De este modo el ecosistema se mantiene vivo.

▮Abonos químicos y fertilidad

Los agricultores “químicos” creen que los abonos de síntesis crean fertilidad porque aportan grandes cantidades de elementos minerales en forma directamente asimilable por la planta y las raíces los pueden absorber inmediatamente. Sin embargo, el uso continuado de abonos químicos acaba con la vida microbiana de la tierra y esta vida constituye su auténtica fertilidad. Una vez muertos los microorganismos, las plantas dependen exclusivamente de los abonos químicos y cada vez necesitan dosis mayores para poder vivir. Además, la mayoría de los fertilizantes químicos solo aportan dos o tres elementos minerales (típicamente nitrógeno, fósforo y potasio) cuando las plantas en realidad utilizan muchos más, aunque en menores dosis. A consecuencia de este desequilibrio las plantas crecen débiles y enfermas, lo que las hace más propensas a sufrir ataques de insectos y enfermedades. Para combatir esta debilidad se usan gran cantidad de insecticidas y fungicidas que además de destruir los insectos dañinos también acaban con gran cantidad de otras especies que son realmente beneficiosas ya que ayudan a mantener baja la población de insectos potencialmente perjudiciales para las plantas. El desequilibrio existente bajo tierra se traslada así a la superficie, donde empiezan a proliferar las plagas devastadoras.

▮ Abonos orgánicos

Los abonos orgánicos son la forma más respetuosa con el entorno, ecológica y segura de alimentar las plantas. No atacan el medio ambiente y las plantas los toleran muy bien. Utilizando abonos orgánicos es más difícil dañar o matar la planta por exceso de fertilizante que cuando se usan abonos químicos.

Hay dos tipos generales de abonos orgánicos: los sólidos y los líquidos.

•Los abonos sólidos se mezclan con la tierra antes de plantar o bien se esparcen sobre la superficie si las plantas ya están sembradas. Los líquidos se disuelven en agua y se aplican con el riego. Los abonos que más ayudan a mejorar la fertilidad del suelo son los sólidos ya que suelen contener gran cantidad de materia orgánica que estimula la vida microbiana. De entre todos ellos, los estiércoles y el compost son de los mejores.

•Los abonos orgánicos líquidos son prácticos, pues se aplican en el momento que hacen falta, y tan cómodos de usar como los abonos químicos pero mucho más ecológicos.

Algunos abonos, como el estiércol o el compost, acondicionan la tierra a la vez que la fertilizan. En realidad, cualquier materia orgánica que se añada a la tierra se descompone y aporta elementos nutritivos al suelo. Pero existen algunas más apropiadas que otras:

•Compost: es materia orgánica descompuesta. Enriquece y acondiciona el suelo. Se puede hacer compost con casi cualquier cosa. Lo habitual es hacer un montón con desechos vegetales y dejarlo durante unos meses hasta que se completa la descomposición.


Compostador en módulos


Compostador cilíndrico


Compostador casero hecho con un bidón

•Estiércol: es un estupendo fertilizante que ayuda a acondicionar el suelo y aporta casi todo lo que la planta necesita. Si está maduro se puede usar en grandes cantidad sin miedo a quemar las plantas.

•Humus de lombriz: es uno de los mejores abonos. Aunque pueden usarse grandes cantidades sin peligro para la planta los mejores resultados se obtiene con no más de un treinta por ciento de la mezcla.

•Guano: Son deyecciones (cacas) de aves marinas. Aunque su composición es muy variable, suele contener bastante fósforo. Es de acción rápida y muy apropiado para abonar foliarmente, es decir, pulverizar las hojas de la planta. Se comercializa en forma sólida para mezclar con la tierra, o bien líquido para mezclar con el agua de riego o pulverizar.

•Harina de sangre: Es sangre de animales que se recoge en los mataderos, se seca y se convierte en polvo. Tiene un alto contenido en nitrógeno y actúa rápidamente.

•Polvo de huesos: Es un abono recomendable para una correcta floración debido a su alto contenido en fósforo. Libera el fósforo lentamente por lo que debe usarse bastante cantidad. Se mezcla con la tierra al prepararla.

•Pelos y plumas: Constituyen un abono de acción lenta rico en nitrógeno.

•Fosfato natural blando: beneficioso para las hojas y con un alto contenido en fósforo y potasio. De acción lenta.

•Orina: Es una de las mejores formas de aportar nitrógeno a la planta. Hay que mezclar 1 taza de orina con 4 litros de agua y regar con esta mezcla.

•Cáscaras de huevo: Son muy ricas en carbonato cálcico (casi el 93%) y contienen un 1% de nitrógeno, 0,5% de ácido fosfórico y microelementos. Son una gran fuente de calcio especialmente útil en tierras ácidas. Conviene secarlas bien en el horno o sobre un radiador antes de triturarlas. Cuando se usan como abono conviene molerlas lo más finamente posible para que se descompongan con mayor rapidez. Otra interesante propiedad de las cascaras de huevo es que repelen a los caracoles. Si se forma una barrera de cascaras troceadas (en pedazos pequeños, no en polvo) alrededor del tallo de una planta los caracoles no la atravesarán y se irán a otro lado.

•Algas marinas: Las algas contienen gran cantidad de nutrientes y se han venido usando tradicionalmente como fertilizante en muchas zonas costeras. Habitualmente las algas se recogían en la marea baja y se extendían por los campos. Las algas contienen todos los nutrientes primarios, secundarios y microelementos necesarios para el crecimiento vegetal además de agentes quelatantes como los ácidos algínicos, fúlvicos y manitol. También vitaminas, reguladores del crecimiento, cerca de 5000 enzimas y compuestos biocidas que controlan algunas enfermedades y plagas de las plantas. Refuerzan el sistema inmunitario de las plantas y potencian el vigor y la capacidad de nutrición. A la vez que estimulan a las plantas mejoran la fertilidad y la vida del suelo ayudando en la descomposición de productos tóxicos. Se aplican en forma de polvos solubles, extractos y harina. Hay muchas especies de algas que se usan como bioestimulantes vegetales: Ascophyllum nudosum, Ecklonia maxima, Durvillaea potatorum, Laminaria, Sargassum.

Hoy en día se venden en las tiendas de cultivo numerosos suplementos para las plantas basados en extractos de algas. Son buenos pero bastante caros. Los cultivadores que no tienen la costa cerca no tienen más remedio que pagarlos, pero aquellos que viven cerca del mar pueden obtener un gran abono gratis. No hay más que ir a recoger algas y esparcirlas por el huerto o elaborar un extracto con ellas. Antes de recoger las algas conviene informarse de si está permitido hacerlo y si hay alguna especie que, por estar en peligro de extinción, no se puede coger.

•Posos de café: Los posos de café son un abono NPK en sí mismos y se pueden usar sin combinar con otros materiales. Contienen un 2 % de nitrógeno, 0,3% de ácido fosfórico y algo menos del 1% de potasio. Además contienen minerales, microelementos, azúcares, carbohidratos, vitaminas y algo de cafeína. Los posos de café tienen un pH ácido y si se usan en grandes cantidades pueden bajar el pH de la tierra. En ciertas especies de plantas amantes del suelo ácido, como las hortensias, esto puede ser una ventaja, pero no a todas las especies les gusta la acidez. En aquellos lugares donde el agua sea alcalina y el cultivador no corrija el pH, los posos de café pueden realizar esta función. Se aplican esparciéndolos, bien desmenuzados, sobre la tierra y alrededor de las plantas. Si los posos no se van a utilizar inmediatamente, conviene secarlos para que no se enmohezcan. Se pueden secar colocándolos en un recipiente sobre un radiador o en el horno a baja temperatura.


RECUERDA

Al regar las plantas, sobre todo en macetas, los nutrientes son “lavados” de la tierra y arrastrados con el agua que sale por los agujeros de drenaje del tiesto. Para evitar que la planta se quede sin alimento es mejor añadir periódicamente pequeñas cantidades de abono que ponerlo todo de una vez.

CÓMO ELABORAR UN EXTRACTO CASERO DE ALGAS

Hoy en día se venden en las tiendas de jardinería suplementos para las plantas basados en extractos de algas. Son buenos pero bastante caros. Los cultivadores que viven lejos de la costa no tienen más remedio que pagar por ellos, pero quien vive cerca del mar puede obtener un gran abono gratis. No tiene más que recoger algas y esparcirlas por el huerto o elaborar un extracto con ellas. Antes de recolectar las algas conviene informarse de si está permitido hacerlo y si hay alguna especie que, por estar en peligro de extinción, no se puede coger.

Para hacer un extracto de algas se meten en un bidón, se rellena este con agua y se cubre con una malla o similar para que no entren insectos. Las algas se irán descomponiendo poco a poco y liberarán los nutrientes en el agua. Uno o dos meses después, el extracto está listo. Solo hay que filtrarlo para eliminar los restos sólidos y disolverlo en agua antes de fumigarlo sobre las plantas. La emulsión de pescado y el purín de algas tienen un cierto olor a mar o a pescado que desaparece uno o dos días después de pulverizarlo sobre las plantas.

El riego

•¿Con qué frecuencia hay que regar el huerto?

•Trucos para reducir el consumo de agua.

•¿Para qué sirve el mulch?

•¿Cómo monto un sistema de riego automático?


¿Cuánto hay que regar?

Todo el mundo sabe que hay que regar las plantas, pero ¿cuánto y con qué frecuencia? La respuesta a esta pregunta puede ser obvia para un horticultor experimentado, pero los principiantes a veces no lo tienen claro.

El riego no debe ser algo rígido sino acorde con las necesidades concretas de cada planta y la climatología. Como norma general, no hay que regar hasta que la capa superior de tierra (de 1 a 2 cm) se haya secado. En función del tamaño de la planta, la temperatura, la humedad relativa del aire y el viento que haya, esto sucederá antes o después. En pleno verano las plantas necesitan transpirar mucho para poder soportar las altas temperaturas y esto, como es lógico, también aumenta la necesidad de agua. Cultivando en contenedores, el tamaño de la maceta y la composición del sustrato también influyen en el riego. Una maceta pequeña se seca antes que una grande del mismo modo que una maceta de barro se seca antes que una de plástico. Las tierras arenosas, con buen drenaje, aguantan menos agua que las tierras arcillosas o muy fértiles.

Por supuesto, si la planta es muy grande y la maceta muy pequeña, los riegos serán más frecuentes que si la situación fuera a la inversa, una maceta grande para una planta pequeña.

▮Ciclos húmedos y secos

A las plantas les va bien pasar por ciclos húmedos y secos porque las raíces se fortalecen, pero eso no quiere decir que haya que dejar que se seque toda la tierra, con unos centímetros es suficiente. En el extremo opuesto, tampoco es bueno que la tierra permanezca siempre empapada. Si el riego es excesivo, especialmente mientras la planta es joven, se corre el riesgo de que aparezcan hongos en las raíces. Cuando el agua escasea, las hortalizas se desarrollan lentamente y la producción del huerto baja en picado.

▮Agua, mucha agua

Es muy importante regar las macetas con abundante agua, hasta que salga por los agujeros de drenaje. Solo si toda la tierra de la maceta se empapa bien podrán las raíces medrar a su antojo. Si se usan pequeñas cantidades de agua, la mayor parte de la tierra quedará seca y, por tanto, fuera del alcance de las raíces.

Hay que recordar que, al regar las plantas, sobre todo las que viven en macetas, los nutrientes son «lavados» de la tierra y arrastrados con el agua que sale por los agujeros de drenaje del tiesto. Para evitar que falte alimento es mejor añadir periódicamente pequeñas cantidades de abono que ponerlo todo de una vez.

El mejor método para saber cuándo regar es observar el aspecto de las hortalizas. Todas las plantas reflejan en su aspecto la cantidad de agua de que disponen. Cuando a una verdura empieza a faltarle el agua, pierde vigor y aparece caída y sin fuerza. En cuanto se riega recupera su buen aspecto, pero si pasa mucho tiempo sin agua puede llegar a morir o sufrir tanto que no se acabe de recuperar. Cuando la tierra se seca, las hortalizas comienzan a marchitarse casi en seguida, y dejan de crecer.


RECUERDA

El tiempo que permanece la tierra seca es tiempo perdido y significa una menor cosecha.

▮Cómo evitar la evaporación del agua en verano

Añade un mantillo a la tierra

Durante el verano, el huerto necesita gran cantidad de agua cada día debido a las altas temperaturas. Una gran parte del agua es aprovechada por las plantas pero otra parte se pierde debido a la evaporación, especialmente cuando la tierra está desnuda. La forma más sencilla de evitar la evaporación es cubrir la tierra con una cobertura de mulch o mantillo. Se pueden usar cortezas de pino, paja, grava, arcilla expandida, cartón o papel de periódico e incluso plástico. La capa de mantillo atrapa y condensa la humedad a la vez que reduce la evaporación. El mulch también evita el recalentamiento de la tierra y reduce la aparición de malas hierbas.

Eleva las macetas

Una maceta, en una terraza al sol, puede alcanzar temperaturas de más de 50 °C. Con este calor las raíces se cuecen y el crecimiento se ralentiza o incluso se detiene. Es muy recomendable elevar las macetas del suelo para que el aire corra por debajo y no se calienten tanto. Algunos horticultores meten la maceta dentro de otra con lo que queda una cámara de aire entre las dos que modera la temperatura. Las macetas de color negro se calientan mucho más que las blancas. Hay macetas de poliestireno expandido (corcho blanco) que, gracias a las propiedades aislantes de este material, ayudan a mantener una temperatura más estable de las raíces.

▮El momento de regar

El mejor momento para regar el huerto es al atardecer, lo que reduce la evaporación y permite a las plantas absorber agua durante la noche para comenzar el día bien hidratadas. Hay que evitar mojar las plantas y regar a pleno sol siempre que sea posible.

▮¿Qué agua utilizo para regar?

El agua del grifo de muchas ciudades, especialmente las de la costa mediterránea, contiene muchas sales que se acaban acumulando en la tierra y reducen la capacidad de las plantas de absorber nutrientes. Las sales acumuladas en la tierra se pueden eliminar regando las macetas con agua muy abundante. Al escurrir por los agujeros de drenaje de los tiestos, el agua arrastra las sales y deja la tierra limpia. Después de un lavado de tierra hay que abonar las plantas, ya que el agua arrastra tanto las sales tóxicas como los nutrientes necesarios. y el horticultor debe reponerlos.

El agua de lluvia es la mejor para regar el huerto, ya que no tiene nada de sales, es agua pura. Si podemos idear un sistema para recoger agua cuando llueve, el huerto lo agradecerá y las plantas crecerán más rápidamente y con menor necesidad de abonos. Incluso mezclando agua de lluvia con agua del grifo, los resultados son mejores que si solo se riega con agua del grifo.

▮¿Qué es el pH?

El pH (potencial de hidrógeno) de la tierra es una medida de la acidez o alcalinidad del sustrato en el que viven las plantas. Cada especie necesita crecer en un rango de pH determinado. Si la tierra es demasiado ácida (pH más bajo) o demasiado alcalina (pH más alto) la planta no puede absorber los nutrientes que necesita y no se desarrolla correctamente.

La escala de pH va de 0 (lo más ácido) a 14 (lo más alcalino), siendo neutro el pH 7. La mayoría de las hortalizas crecen bien en un pH más o menos neutro, entre 5,5 y 7,5. Los sustratos que se venden para plantas en macetas suelen venir ya ajustados con un pH bastante neutro, por lo que no deberíamos tener problemas, al menos de entrada. Sin embargo, tras unos meses de regar el huerto con un agua demasiado ácida o demasiado alcalina, el pH de la tierra puede acabar variando y necesitar una corrección.

Para medir el pH podemos recurrir a varios sistemas. Hay unos medidores sencillos que se clavan en la maceta e indican por medio de una aguja el pH de la tierra. Los más avanzados son digitales y tienen una sonda que se sumerge en el agua de riego o se clava en el sustrato húmedo. En muchas tiendas de jardinería se pueden encontrar unos kits muy simples para medir el pH de la tierra y del agua de riego.

Es conveniente medir, al menos una vez, el pH del agua que usaremos para regar el huerto. Si tiene un pH mayor de 7,5 conviene corregirlo para que no vaya elevando el pH del sustrato. Para bajar el pH del agua se puede usar cualquier ácido. Los más recomendables son el ácido nítrico y el ácido fosfórico, puesto que aportan nutrientes al agua pero son más difíciles de encontrar y pueden resultar peligrosos por su poder corrosivo. El vinagre, en cambio, se encuentra en cualquier supermercado a buen precio y su acidez moderada lo hace más seguro. Midiendo el pH del agua antes y después de echar el vinagre sabremos cuánto hay que poner en cada regadera para bajar el pH del agua hasta 6 o 6,5. Regando siempre con agua con el pH corregido, la tierra se mantiene en los niveles correctos.

SISTEMAS DE RIEGO AUTOMÁTICO PARA LAS VACACIONES

El huerto en macetas no se puede quedar desatendido cuando nos vamos de vacaciones. Las hortalizas necesitan riegos periódicos, y si no queremos que mueran tendremos que encargar a algún amigo que venga a regarlas o instalar un sistema de riego automático que se ocupe de regar el huerto en nuestra ausencia. En las tiendas de jardinería se encuentran sistemas por goteo y programadores de riego para adaptarse a cualquier huerto.

•Riego automático si tenemos un grifo. Si en el lugar donde crecen las plantas hay un grifo, lo más cómodo será instalar un sistema de goteo conectado a un programador que, a su vez, se conecte al grifo. En el programador se pone el horario y la duración del riego.

•Riegos automáticos con depósito de agua. Otros riegos automáticos se basan en la fuerza de la gravedad. Constan de un depósito para el agua que se sitúa por encima de las plantas (en una mesa o colgado) y una serie de mangueras que van a cada maceta. No es necesario tener un grifo ni un programador ya que gotean continuamente. El problema con estos sistemas es que el depósito no es muy grande y cuando se acaba hay que rellenarlo. Es bastante sencillo construir un sistema de riego casero que funcione por gravedad con un bidón con grifo y una manguera con goteros de riego. Solo hay que colocar el bidón más arriba que las plantas y abrir un poco el grifo. Cuanto más grande sea el depósito de agua más tiempo pueden durar las vacaciones.

•Sistema de riego pasivo con mecha. Con una mecha de algodón gruesa se puede construir un sistema de riego pasivo. Se introduce la mecha por el agujero de drenaje de la maceta de forma que haga buen contacto con la tierra y se mete el otro extremo de la mecha en un cubo de agua. La mecha chupa agua y la lleva a la tierra de la maceta. La mecha también puede enterrarse en la parte superior de la maceta. Si la maceta o la planta son muy grandes pueden ser necesarias varias mechas gruesas. Introduciendo la mecha dentro de un tubo o manguera de plástico disminuirá la cantidad de agua que se pierde por evaporación.

Plantel o semillas

•¿Cómo hago el plantel?

•¿Qué hortalizas se siembran directamente?

•¿Cuáles debo plantar en semillero?

•¿Cuánto duran las semillas?


¿Plantamos semillas o planteles?

En el huerto tradicional todas las hortalizas se cultivan a partir de semillas. Es un proceso largo, ya que muchas verduras necesitan uno o dos meses de crecimiento en el semillero hasta que las plántulas tienen un tamaño suficiente como para ser trasplantadas a su ubicación definitiva. Durante este tiempo deben estar protegidas del frío y muy cuidadas, ya que las plantitas son delicadas y se mueren ante cualquier contratiempo.

Hoy en día, son mayoría los horticultores que compran el plantel en lugar de producirlo ellos mismos. En las cooperativas de agricultores y en muchos viveros y tiendas de jardinería venden plantones de todo tipo de hortalizas a precios muy módicos por lo que, salvo que se quiera cultivar una variedad poco común que no se encuentre como plantel, no suele compensar hacerlo en casa. Las plántulas se compran listas para ser trasplantadas y empezar a crecer, lo que reduce en uno o dos meses el tiempo que hay que esperar hasta la cosecha.

▮Cómo se siembran los planteles: mimo, cuidado y cariño

El plantel se siembra en bandejas de alveolos poniendo una o dos semillas en cada hueco. Las bandejas se han de mantener húmedas, protegidas del viento y en un lugar y soleado, a ser posible un invernadero.

Las semillas se siembran a una profundidad igual a tres veces su diámetro. Por ejemplo, si la semilla mide 3 mm de diámetro, se siembra a unos 9 mm de profundidad. Si la siembra es demasiado profunda la plantita podría quedarse sin fuerzas antes de alcanzar la superficie y morir. Por el contrario, una siembra demasiado superficial dificulta un enraizamiento correcto. Los semilleros se llenan con el mismo sustrato que las macetas, aunque se debe tamizar para eliminar los trozos más grandes. El sustrato del semillero debe estar muy tamizado para que no dificulte la germinación.

Hay que regar las bandejas con una regadera de chorros muy finos para que la tierra no se remueva y las semillas no se vean arrastradas por el agua. Otra buena opción es mantener la tierra húmeda pulverizando agua con una botella fumigadora. De este modo, como el agua cae en gotas muy finas, no mueven la tierra ni las semillas.

▮Hortalizas que no se pueden sembrar en plantel

Algunas hortalizas no se pueden hacer en plantel porque deben germinar en el mismo lugar donde van a crecer. Las leguminosas como habas, judías y guisantes y algunas hortalizas de raíz como rábanos, remolachas, chirivías, zanahorias o nabos se siembran a partir de semillas. El maíz, la remolacha, las espinacas, los girasoles, el cardo o la calabaza se pueden sembrar directamente o hacerlo en semillero, a gusto del horticultor.




1. Se refiere a cuánto tiempo mantienen la vitalidad las semillas antes de sembrarlas. Pasado ese tiempo, aunque se siembren, no germinarán. Esta tabla sirve para saber durante cuánto tiempo puedes guardar las semillas.

Cada hortaliza en su temporada

•¿En qué momento se siembra cada especie?

•¿Cuánto tiempo deben estar en el semillero?

•¿Cuándo se cosecha cada verdura?

•¿Qué hortalizas resisten mejor el frío?


Una estación para cada planta

En el huerto se cultiva un gran número de especies vegetales y cada una de ellas desciende de una planta silvestre adaptada a un clima concreto. Durante generaciones los horticultores de todo el mundo han ido seleccionando las mejores plantas y han logrado crear variedades tempranas, tardías, muy productivas o más resistentes a las enfermedades.

Aunque los humanos hemos trasformado completamente las especies originales para adaptarlas a nuestras necesidades, la mayoría sigue conservando muchas de las características del antepasado silvestre, y por ello cada hortaliza requiere unas condiciones particulares y se siembra, trasplanta y cosecha en un momento determinado del año. Algunas son más flexibles y aceptan ser cultivadas casi todo el año, pero para la mayoría cada cosa tiene su momento idóneo.

Las fechas de la siguiente tabla son válidas para los huertos situados en el hemisferio norte. Los que vivan en el hemisferio sur tienen que sumar seis meses a cada fecha.



Cómo se cultiva cada tipo de hortaliza

•¿Qué tamaño de maceta necesita cada verdura?

•¿A qué distancia siembro las plantas?

•Duración del ciclo de cultivo de cada hortaliza.

•¿Con qué frecuencia debo cosechar?


Cada hortaliza a su manera

Una planta de calabacín puede producir muchos kilos de frutos y ocupar 1 m2 de superficie, mientras que un rabanito pesa apenas unos gramos y no ocupa ni la centésima parte. Cada hortaliza tiene unas necesidades de espacio y volumen de tierra que dependen del tamaño, la duración del ciclo de cultivo, la productividad o el tipo de raíces.

La tabla de la página siguiente muestra los requerimientos de espacio de cada especie, así como el tiempo que necesita en el semillero. La duración del ciclo de cultivo se cuenta a partir del momento de la germinación en las hortalizas de siembra directa y a partir del momento del trasplante en las que se germinan en semillero. Los datos se refieren a las variedades más comunes de cada hortaliza.

La distancia entre plantas se aplica cuando se siembran en mesas de cultivo, jardineras o macetas de gran tamaño. En tiestos comunes conviene sembrar una planta por maceta, salvo en el caso de hortalizas muy pequeñas como cebollas, puerros o rabanitos, que pueden plantarse en pequeños grupos.

El volumen mínimo de tierra garantiza que el sistema de raíces alcance un tamaño suficiente como para absorber todos los nutrientes que harán falta durante el desarrollo, siempre que el horticultor se ocupe de ir añadiendo periódicamente nuevo abono a la maceta. Excepto en las hortalizas más rápidas, como los rabanitos o las lechugas, la mayoría de las veces las macetas no contienen suficientes nutrientes para todo el ciclo de cultivo.


Frecuencia de recolección

La frecuencia óptima de recolección de cada hortaliza es diferente.

•Plantas que pueden cosecharse cuando las necesitemos. Algunas aguantan bastante tiempo en buenas condiciones de consumo y se pueden cosechar cuando hagan falta. Es el caso de zanahorias, remolachas, nabos, chirivías, puerros, apios o cebollas. Solo habría que cosecharlas sin falta si en algún momento comienzan a espigarse y florecer.

•Plantas que hay que cosechar en cuanto maduran. Los calabacines crecen tan rápido que el que no se cosecha hoy, mañana puede haber pasado el momento óptimo de madurez. Las fresas maduran y se pasan enseguida, cada día hay que coger las que están maduras. Los pimientos, tomates y berenjenas deben cosecharse cuando alcancen un tamaño y madurez adecuados, pero no hay que dejarlos más días de la cuenta en la planta pues se reduce la producción total.

•Plantas que hay que cosechar a menudo. Las judías, guisantes y habas que se consuman tiernos se deben recoger cada pocos días para que los granos no crezcan demasiado y la planta no decaiga su producción de nuevos frutos.

•Plantas que se cosechan hoja por hoja. Algunas verduras como las acelgas o las espinacas se pueden cosechar hoja por hoja, cortando la cantidad que necesitemos y dejando el resto de la planta en el suelo para que siga creciendo. Una acelga bien cuidada puede dar hojas durante más de un año.

•Plantas que se cosechan totalmente. Los ajos, las calabazas, las patatas o las legumbres secas se cosechan de golpe. Una vez están maduros hay que recoger toda la producción y guardarla para el consumo en los meses siguientes.



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13 noyabr 2024
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