Kitabı oxu: «Evaluación fisiológica del deportista»
EVALUACIÓN
FISIOLÓGICA DEL
DEPORTISTA
Canadian Association of Sport Sciences
J. Duncan MacDougall, PhD
McMaster University
Howard A. Wenger, PhD
University of Victoria
Howard J. Green, PhD
University of Waterloo
3a edición

Título original de la obra: Physiological Testing of the High-Performance Athlete. Human Kinetics Books
© Human Kinetics Publishers, Inc.
Taducción: Eduardo Iriarte Goñi
Revisión técnica: Anna Pérez
Director de colección: Jordi Mateo
© 2017, J. Duncan MacDougall
Howard A. Wenfer
Howard J. Green
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
4a reimpresión de la 3a edición
ISBN: 978-84-8019-236-4
ISBN EPUB: 978-84-9910-201-6
BIC: MFG
Fotocomposición: Editor Service, S.L.
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ÍNDICE
Prefacio
Colaboradores
Capítulo 1
J. Duncan MacDougall y Howard A. Wenger
El objetivo de la evaluación fisiológica
Beneficios para el deportista
Qué se debe esperar de la evaluación
Evaluación efectiva
Pruebas de laboratorio versus pruebas de campo
Referencias
Capítulo 2
Howard J. Green
¿Qué miden las pruebas?
Determinantes centrales y periféricos del rendimiento
Medición de la fuerza y de la potencia musculares
Medición del potencial de energía
Sumario
Referencias
Capítulo 3
Digby G. Sale
Evaluación de fuerza y potencia
Importancia de la fuerza y la potencia en el rendimiento deportivo
Objetivos de la evaluación de la fuerza y la potencia
Métodos para medir la fuerza y la potencia
Procedimientos recomendados
Análisis e interpretación de los resultados
Sumario
Referencias
Capítulo 4
James S. Thoden
Evaluación de la potencia aeróbica
Potencia aeróbica
Importancia de los programas de evaluación
Consideraciones teóricas sobre la evaluación de la potencia aeróbica
Criterios para los protocolos de evaluación
Protocolos de evaluación recomendados
Sumario
Apéndices
Referencias
Capítulo 5
Claude Bouchard
Albert W. Taylor
Jean-Aimé Simoneau
Serge Dulac
Evaluación de la potencia y capacidad anaeróbicas
Consideraciones básicas aplicadas al rendimiento anaeróbico
Factores determinantes del rendimiento anaeróbico
Pruebas de capacidad y potencia anaeróbicas
Procedimientos de evaluación recomendados
Sumario
Referencias
Capítulo 6
William D. Ross
Michael J. Marfell-Jones
Cineantropometría
Antropometría
Manejo de datos
Somatotipo
Proporcionalidad
Composición corporal
Maduración
Sumario
Agradecimientos
Apéndices
Referencias
Capítulo 7
Cheryl L. Hubley-Kozey
Evaluación de la flexibilidad
Flexibilidad en el fitness y el deporte
Métodos de evaluación utilizados habitualmente
Procedimientos de evaluación recomendados
Interpretación de los resultados
Utilización del flexómetro Leighton: Una técnica modificada
Medición de los movimientos articulares
Sumario
Referencias
Capítulo 8
Richard D. H. Backus
David C. Reíd
Evaluación del estado de salud del deportista
Documentación
Revisiones físicas de preparación
Cuestionario de salud del deportista
Perfil médico
Procedimientos y revisiones médicas complementarias
Circunstancias que descalifican al deportista para tomar parte en una competición
Registro y tratamiento de lesiones
Sumario
Referencias
Cuestionario de salud del deportista
Perfil médico
Capítulo 9
Eric W. Banister
Planificación del rendimiento deportivo de élite
La frecuencia cardíaca y la respuesta al entrenamiento
La unidad de cuantificación: El impulso de entrenamiento
Evaluación del programa de entrenamiento
Sumario
PREFACIO
La primera edición de este libro, publicada como Evaluación fisiológica del deportista de élite, fue desarrollada bajo la supervisión de la Canadian Association of Sport Sciences (con ayuda económica de Sport Canada) como respuesta a la acusación de las autoridades deportivas de que muchos de los programas de evaluación de deportistas no estaban cumpliendo sus objetivos. El Sport Medicine Council of Canada llevó a cabo una inspección en 1980 y confirmó estas críticas demostrando que un número importante de los laboratorios encargados de la evaluación deportiva estaban utilizando métodos asistemáticos e irregulares. El objetivo de esta primera edición consistía en destacar la importancia de desarrollar unos programas de evaluación adecuados y aconsejar pruebas normalizadas y protocolos apropiados para la administración de estas pruebas.
Los avances acerca del conocimiento, tecnología y técnicas de entrenamiento que han tenido lugar desde 1983 han hecho necesaria la revisión de este libro. En esta edición, hay capítulos que se centran en la evaluación de fuerza, flexibilidad, potencia aeróbica y anaeróbica, composición corporal y antropometría. Cada capítulo trata los fundamentos de la evaluación de un componente en concreto, su importancia en los diferentes deportes, las pautas de selección del protocolo de evaluación adecuado, la validez y fiabilidad de los procedimientos de evaluación, las instrucciones para administrar las distintas pruebas y la interpretación de los resultados. Asimismo, hay un capítulo que se ocupa de la evaluación del estado de salud del deportista dirigido a aquellos médicos que crean conveniente planificar los exámenes médicos de los deportistas a su cargo para que coincidan con su evaluación fisiológica. El último capítulo propone un modelo a seguir para la supervisión de la adaptación del deportista al entrenamiento.
Uno de los temas en los que insiste este libro es el de que las pruebas deben ser específicas al deporte que se desea practicar, y, por lo tanto, en muchos casos habrá que hacer variaciones sobre los protocolos propuestos para hacer frente a las necesidades de un deporte en concreto. Este libro está dirigido a científicos que se encargan de la evaluación y supervisión del deportista de alto rendimiento, a directores técnicos de organismos deportivos, entrenadores y deportistas. Asimismo, creemos que, debido a la cantidad de información teórica incluida en cada capítulo, esta edición es un texto de referencia muy aconsejable para cualquier curso dirigido a estudiantes no licenciados sobre fisiología del ejercicio o medición y evaluación.
Los colaboradores son científicos de renombre en sus especialidades respectivas y tienen una experiencia considerable en lo que se refiere a evaluación de deportistas. Queremos agradecer sus esfuerzos, así como el apoyo ofrecido por la Canadian Association of Sport Sciences para la revisión de este libro.
J. D. MacDougall
H. A. Wenger
H. J. Green
COLABORADORES
Richard D. H. Backus, MD
University of Health Services, University of Victoria, Victoria, Sr/to/í Columbia
Eric W. Banister, PhD
Department of Kinesiology, Simon Fraser University, Burnaby, British Columbia
Claude Bouchard, PhD
Department of Physical Education, Lava/ University, Ste-Foy, Quebec
Serge Dulac, PhD
Department of Physical Education, University of Quebec at Trois Rivières, Trois-Rivières, Quebec
Howard J. Green, PhD
Department of Kinesiology, University of Waterloo, Waterloo, Ontario
Cheryl L. Hubley-Kozey, MSc
School of Physiotherapy, Dalhousie University, Halifax, Nova Scotia
J. Duncan MacDougall, PhD
Departments of Physical Education and Medicine, McMaster University, Hamilton, Ontario
Michael J. Marfell-Jones, PhD
Central Institute of Technology, Wellington, New Zealand
David C. Reid, MD
Department of Orthopedic Surgery, University of Alberta, Edmonton, Alberta
William D. Ross, PhD
Department of Kinesiology, Simon Fraser University, Burnaby, Sni/s/i Columbia
Digby G. Sale, PhD
Department of Physical Education, McMaster University, Hamilton, Ontario
Jean-Aimé Simoneau, PhD
Department of Physical Education, Laval University, Ste-Foy, Quebec
Albert W. Taylor, PhD
Faculty of Physical Education, University of Western Ontario, London, Ontario
James S. Thoden, PhD
School of Human Kinetics, University of Ottawa, Ottawa, Ontario
Howard A. Wenger, PhD
School of Physical Education, University of Victoria, Victoria, British Columbia
CAPÍTULO 1
EL OBJETIVO DE LA EVALUACIÓN
FISIOLÓGICA
J. Duncan MacDougall
Howard A. Wenger
El rendimiento superior de los deportistas de hoy en día es el resultado de una compleja combinación de diversos factores. En la Ilustración 1.1 se puede ver un modelo simplificado que resume algunos de estos factores.

Ilustración 1.1 Factores en el rendimiento deportivo.
Es muy posible que el factor más importante a la hora de determinar el potencial de un deportista para destacar en su deporte sea la dotación genética, que incluye, además de las características antropométricas, los rasgos cardiovasculares heredados y las proporciones de los tipos de fibras, la capacidad para mejorar con el entrenamiento (Bouchard, 1986). Otro factor que tiene un profundo efecto sobre el rendimiento es la cantidad e idoneidad del entrenamiento previo a las competiciones. Por último, el rendimiento conseguido por un deportista en un momento dado puede estar condicionado por su estado nutricional y de salud.
El científico deportivo no puede cambiar los factores que vienen determinados por la herencia, sin embargo, puede aconsejar una estrategia de entrenamiento óptima según la dotación genética de cada deportista. El científico deportivo también puede utilizar las pruebas para controlar los progresos. Estos objetivos pueden obtenerse por medio de un programa de pruebas de laboratorio y de campo elegidas y administradas de forma adecuada.
BENEFICIOS PARA EL DEPORTISTA
Un programa de este tipo puede requerir cantidades de dinero y tiempo importantes, lo que hace que nos planteemos la cuestión de si los resultados justifican la inversión. Un programa de evaluación beneficia al entrenador y al deportista en varios aspectos:
1. Un programa de evaluación indica los puntos de un deportista en relación con el deporte que practica y proporciona datos de base para la prescripción de un programa individual de entrenamiento. La mayoría de los deportes y actividades implican a varios componentes fisiológicos. Aunque es relativamente fácil evaluar el rendimiento conjunto del atleta sobre el terreno, suele resultar más complicado apreciar cada uno de los distintos componentes del deportista. En el laboratorio, el científico suele ser capaz de aislar un componente determinado y evaluar de forma objetiva el rendimiento del deportista en esta variable. Los resultados de esta evaluación pueden constituir las bases para prescribir un programa de entrenamiento óptimo que se concentre en aquellas áreas específicas en las que se aprecie una cierta desventaja.
2. Un programa de evaluación proporciona retroalimentación. Comparando los resultados de un deportista en una prueha determinada con sus resultados anteriores se obtienen las bases para evaluar la efectividad del programa intermedio. Además, es posible que el entrenador se encuentre con que un programa que es plenamente efectivo para un deportista no lo es tanto para otro. Los resultados de una prueba válida para la variable en cuestión confirmarán si esto es cierto.
3. Un programa de evaluación proporciona información acerca del estado de salud del deportista. El entrenamiento para la competición de alto nivel es un procedimiento agotador y estresante que puede, en sí mismo, originar problemas de salud. Además, el hecho de que alguien sea un deportista no le asegura inmunidad ante las enfermedades. Algunas medidas especiales (como las que se explican en el capítulo 8), en combinación con ciertas pruebas de rendimiento, pueden dejar al descubierto anomalías que no hayan sido detectadas en una revisión física estándar.
4. Un programa de evaluación es un proceso educativo en el que el deportista adquiere un conocimiento más profundo sobre su cuerpo y sobre el deporte que practica. El proceso de interpretación de los resultados de las pruebas es un medio a través del cual el deportista puede conocer más a fondo los componentes fisiológicos del deporte y sus propias necesidades corporales.
QUÉ SE DEBE ESPERAR DE LA EVALUACIÓN
La evaluación llevada a cabo en el laboratorio debe considerarse como una ayuda para el entrenamiento y no como una herramienta mágica para pronosticar futuros campeones. Tiene limitaciones muy importantes para identificar el talento potencial porque los científicos aún no pueden predecir el grado de potencial para mejorar que posee un deportista. También puede reresentar limitaciones en lo que se refiere a la capacidad del científico deportivo para simular en un laboratorio las exigencias fisiológicas de un deporte. En estos casos, como iremos insistiendo a lo largo de este libro, los resultados de las pruebas tienen un escaso valor práctico.
Asimismo, hay que tener presente que el rendimiento global de cualquier deportista es una combinación de muchos factores diferentes, entre los que la función fisiológica sólo es uno más. Por lo tanto, no sería muy acertado intentar el pronóstico del rendimiento a partir de una sola prueba fisiológica o de un sola batería de pruebas fisiológicas, especialmente en aquellos deportes en los que los componentes técnicos, tácticos y psicológicos puedan relegar la fisiología a un segundo plano. De forma similar, en lo tocante a la selección de deportistas para competir o formar parte de equipos, las pruebas fisiológicas deben limitarse a confirmar la información ya disponible acerca de rendimientos reales y observaciones sobre el terreno.
EVALUACIÓN EFECTIVA
Éstas son las características que conforman un programa de evaluación efectivo:
* Las variables evaluadas son importantes en ese deporte. A pesar de que esta afirmación pueda parecer un tanto obvia, en un pasado reciente no era nada extraño que científico, entrenador y deportista perdieran su tiempo evaluando componentes fisiológicos que tenían muy poco que ver con el deporte en el que estaban interesados o los problemas que éste planteaba. Conocemos un ejemplo en el que la batería.de pruebas utilizada por un afamado laboratorio para evaluar a un grupo de lanzadores (lanzamiento de peso, disco y jabalina) consistía en la medición de la fuerza de presión de la mano, una estimación de la grasa corporal por medio de mediciones de grasa subcutánea y de la potencia aeróbica máxima sobre una cinta ergométrica y de la anaeróbica máxima sobre un ciclo ergómetro con el protocolo de Wingate. Ninguno de los componentes evaluados estaban directamente relacionados con el deporte que practicaban estos deportistas.
* Las pruebas seleccionadas son válidas y fiables. Una prueba es válida cuando mide lo que afirma medir. Es fiable cuando los resultados son consistentes y pueden reproducirse. El científico puede llevar a cabo las pruebas que considere necesarias, pero estas pruebas no serán de mucha ayuda si no tienen la suficiente fiabilidad para reflejar cualquier cambio, por pequeño que sea, que haya experimentado el deportista de élite en un período de tiempo determinado. Del mismo modo, cabe la posibilidad de que una prueba ofrezca resultados fiables pero no tenga la validez necesaria.
* Los protocolos de las pruebas son específicos al deporte. Para que la significación práctica de los resultados de las pruebas sea óptima, el tipo de ejercicio realizado debe ser específico al deporte. Por ejemplo, si se efectúan pruebas a un nadador, una prueba de capacidad aeróbica máxima que utilice un protocolo basado en correr sobre una cinta ergométrica arrojará muy poca luz sobre el estado de entrenamiento del deportista en lo que a natación se refiere. Lo ideal sería evaluar al nadador en su elemento por medio de una «piscina ergométrica». Sin embargo, ya que no todos los científicos tienen acceso a este tipo de aparatos, lo mejor que se puede hacer es evaluar la ejecución simulada de un ejercicio natatorio, como ergometría de brazo, natación con sujeciones o ejercicios sobre un banco de natación. En este tipo de casos, al margen de que los resultados puedan ser fiables en un grado muy alto, la validez se reduce a medida que el patrón de movimiento va diferenciándose del de la natación.
* La prueba debe ser administrada con absoluta rigidez. Una vez se hayan elegido los ejercicios, deben ser realizados de forma constante y coherente. Esto hace necesaria la estandarización de las instrucciones que reciben los deportistas, los procedimientos de práctica o calentamiento, el orden de los ejercicios y el tiempo de recuperación entre un ejercicio y el siguiente, la humedad y temperatura ambientales y los equipos y procedimientos de calibración de los mismos. Asimismo, debe quedar constancia de cualquier variable intradeportiva que pueda afectar a los resultados de la prueba, como la etapa de entrenamiento, el tiempo transcurrido desde la última competición, la hora en relación con las pruebas anteriores, el estado nutricional del deportista y otros factores como el sueño, lesiones o enfermedades, hidratación, medicación y ansiedad.
* Hay que respetar los derechos humanos del deportista. Los criterios éticos a aplicar antes de llevar a cabo una prueba incluyen una explicación completa del objetivo de la prueba y una exposición realista de los riesgos potenciales, tanto físicos como psicológicos, que implica la prueba. Asimismo, debe quedar estipulado que los resultados de las pruebas serán confidenciales (en el Apéndice 4.1 del capítulo 4 hay un modelo de formulario de consentimiento con conocimiento de causa).
* La evaluación debe llevarse a cabo a intervalos regulares. Puesto que uno de los principales objetivos de la evaluación consiste en controlar la efectividad del entrenamiento, las pruebas deben llevarse a cabo siguiendo las distintas etapas del mismo. Es posible que una prueba llevada a cabo de forma aislada (e incluso una prueba anual) tenga un interés potencial para el científico pero no le será de ninguna utilidad al deportista.
* El entrenador y el deportista deben recibir una interpretación directa de los resultados de las pruebas. A pesar de que este último paso es crucial, los científicos tienden a olvidarlo. Hay que comunicar al deportista los resultados de las pruebas con prontitud y en unos términos que tanto él como su entrenador puedan entender. En base a esta información hay que alterar los programas de entrenamiento para incorporar las estrategias adecuadas. Si no se lleva a cabo esta aplicación final, el resto del procedimiento de evaluación no habrá servido de nada.
PRUEBAS DE LABORATORIO VERSUS PRUEBAS DE CAMPO
Para algunos deportes puede ser aconsejable o incluso necesario evaluar a los deportistas por medio de una prueba de campo. Una prueba de laboratorio es una evaluación llevada a cabo en un entorno controlado, y utiliza protocolos y equipos para simular un deporte o actividad. Una prueba de campo es una evaluación realizada mientras el atleta está llevando a cabo un ejercicio en una situación de competición simulada. La medición del consumo máximo de oxígeno (V02máx) de un remero en un ergómetro de remo es una prueba de laboratorio, mientras que la medición del V02máx de un remero mientras está remando sobre el agua durante una carrera simulada es una prueba de campo. De forma similar, una prueba anaeróbica para un jugador de hockey realizada sobre un ergómetro de bicicleta que ofrece los resultados en unidades de trabajo o potencia está considerada como una prueba de laboratorio, mientras que una prueba de la velocidad de patinaje del jugador en una pista determinada (que dé unos resultados en unidades de tiempo o distancia) está considerada como una prueba de campo.
Por regla general, los resultados obtenidos en pruebas de campo no son tan fiables como los obtenidos en pruebas de laboratorio, pero suelen tener mayor validez debido a que son mucho más específicos. Puesto que los científicos no pueden controlar variables como la velocidad del viento, temperatura, humedad y condiciones del campo de juego o de la pista, el rendimiento del atleta varía más en las pruebas de campo. Además, los sistemas “portátiles” de recolección de datos que suelen utilizarse en las pruebas de campo no son tan exactos como los que se utilizan en los laboratorios. Las pruebas de campo son la única alternativa para aquellos deportes que el científico no puede simular de forma efectiva en el laboratorio.
En este libro se describen y estudian diferentes pruebas de campo (por ejemplo, ver la prueba de patinaje sobre hielo de Lariviere y Godbout en el capítulo 5). Estas pruebas no tienen por qué ser menos «científicas» ni estar controladas con menos rigor que otras pruebas de laboratorio más tradicionales. Los resultados obtenidos en una prueba de campo realizada correctamente deben ser complementarios a los conseguidos en una prueba de laboratorio; no hay necesidad de que unos datos reemplacen a otros.
REFERENCIAS
Bouchard, C. (1986). Genetics of aerobic power and capacity. In R. W. Malina & C. Bouchard (Eds.), Sport and human genetics. Champaign, IL: Human Kinetics.