Kitabı oxu: «Los 3 secretos para hablar en público sin miedo»
Jenny Davaroff
Los 3 secretos para hablar en público sin miedo Oratoria en acción

Davaroff, Jenny
Los 3 secretos para hablar en público sin miedo : oratoria en acción / Jenny Davaroff. - 1a ed. revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2021.
Libro digital, Amazon Kindle
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-8387-35-2
1. Oratoria. 2. Comunicación. I. Título.
CDD 808.51
© Jenny Davaroff, 2021
© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2021.
Cerrito 136 Piso 3°A.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
C1010AAD. República Argentina
Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336
www.editorialtemas.com
ISBN 978-987-8387-35-2
1ra. edición, agosto de 2021
Comité TEMAS Grupo Editorial
Dirección : Jorge Scarfi
Supervisión general: Betiana Cabutti
Diagramación editorial: Caterina Tabbia
Diseño de cubierta: Franco Falconi
Imágenes de interior: freepik.es
Conversión a formato digital: Libresque
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares de Copyright.
A mis queridos padres, Alberto y Lely, que me dieron la vida y permitieron que me desarrollara en lo que me gustaba y que estarán siempre presentes en quien soy y lo que hago.
A mis queridas hermanas, Chiche y Mónica, con quienes he compartido y comparto mi vida.
A todos mis cuñados y sobrinos.
A mis hijos, Gastón y Michelle, que son la razón de mi vida.
A Giuliana, con todo mi amor y a Lina, el regalo más hermoso de la vida.
A mi querido esposo Ricky, compañero del alma, por su apoyo incondicional y por compartir cada momento de mi vida.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco al hospital Mariano Castex que en el inicio de mi profesión me brindó un lugar de aprendizaje clínico invaluable.
A mis mentores, el Dr. Juan Carlos Arauz y a la Lic. Susana Naidich.
A mi querido maestro espiritual, Sri Brahamananda, que me enseñó el perdón y a conectarme con mi alma y mi ser.
Al Dr. Saúl Karol, que me acompañó siempre con tanta sabiduría en mi desarrollo personal y profesional.
A mi muy querida amiga, Paula Molinari, por su valiosa participación y apoyo para este libro.
A todos mis alumnos, pacientes y clientes que tanto me enseñaron y me permitieron entrar en sus vidas para desarrollarlos y ayudarlos.
A mis amigos y colegas de los cuales aprendí y sigo aprendiendo.
A Jorge Scarfi, que me acompañó en todo este proceso con muchísima sabiduría y me ayudó a hacer realidad mi sueño.
A Catalina Tovorovsky por contribuir al desarrollo de este proyecto con tanto amor y dedicación.
A Betiana Cabutti, por su paciencia y gran acompañamiento en todo este largo proceso.
INTRODUCCIÓN
Todo lo que vívidamente imaginamos,
ardientemente deseamos,
sinceramente creamos
y entusiastamente emprendemos,
inevitablemente, sucederá.
—Paul Meyer
Oratoria en acción: el método de los tres pasos
¿Te ha pasado que tienes miedo de comunicar tus ideas y conocimientos en público? Más del setenta por ciento de las personas lo tiene. Es debido a ese miedo que no consigues los resultados que deseas. Por eso he creado un método de entrenamiento llamado “los tres pasos”; para que puedas comunicar tus ideas y conocimientos. No es para todo el mundo. Es solo para aquellos que realmente quieran impactar.
Mi nombre es Jenny Davaroff. Este movimiento que estoy iniciando viene de mi experiencia personal como terapeuta vocal y corporal, entrenadora de actores y cantantes durante treinta años, coach internacional y formadora de líderes.
¿Para qué es importante que aprendas esta información? Te va a ayudar a comunicarte en todas las áreas de tu vida, en lo personal, familiar, profesional, social o laboral, no importa a qué te dediques. Además de impactar, este método de entrenamiento también te va a permitir manejar tus emociones.
¿Qué beneficios vas a obtener haciendo este entrenamiento? Podrás ser inspirador de otros, transmitir lo que sientes y quieres, podrás tener carisma, liderar, entretener, informar, enseñar, retener la atención de tu público, motivar, negociar, transmitir un mensaje con desenvoltura. Vas a mejorar tu autoestima y tu seguridad, vas a crear discursos profesionales que muevan al público a seguirte o comprarte. Vas a aprender cuáles son los pasos para resolver tu problema dándole una solución diferente y única. ¿Te interesaría, entonces, resolver este problema, tener mejor calidad de vida, impactar en la gente?
Si eres empresario, padre o madre de familia, emprendedor, docente o vendedor, esto te va a servir para que puedas vender tus ideas y tus productos. Voy a compartir contigo, técnicas y estrategias de oratoria que van a ayudarte en esta tarea. Tú eres un orador y el conjunto de técnicas y estrategias de oratoria en acción “los tres pasos”, te ayudará a que puedas liberar a tu comunicador interno. Tú tienes un mensaje para dar y es único, porque tú eres único y tú vas a convertirte en un orador de éxito, comunicando un mensaje auténtico y utilizando tus fortalezas. Voy a compartir contigo los tres secretos para que puedas hablar bien en público. Porque hablar en público es una habilidad aprendida que se puede desarrollar a través de un adecuado entrenamiento.
Mi objetivo es ayudarte a desarrollar todo tu potencial y poder personal para que puedas alcanzar el éxito en todo lo que te propongas. Quiero enseñarte a que sepas grabar un mensaje en la mente y en el corazón de las personas. Mi pasión es ayudarte. Me comprometo a que crees algo que antes no existía en ti. Esta es mi filosofía:
Creo en el valor de las personas
Creo en la acción para cambiar
Creo en el poder de la palabra
Creo en la transformación por la palabra
Creo en el valor de la lectura
Creo en el autoaprendizaje
Creo en la educación continua
Creo en cambiar nuestras creencias limitantes
Creo en dejar un legado digital que perdure
a través del tiempo y que ayude a la gente a cambiar
Creo que tu éxito comienza fuera de tu zona de confort
Creo en comprometerme a que logres tus sueños
El único lugar donde tus sueños
son imposibles es en tu pensamiento.
—Robert H. Schuller
Tus creencias se convierten en tu destino: la historia de mi transformación
A los veintiún años, me recibí de fonoaudióloga y comencé a trabajar en el Servicio de fonoaudiología del Hospital Mariano Castex. Un día fui seleccionada para exponer. ¡Estaba tan entusiasmada! El tema iba a ser sobre un paciente con traumatismo severo de cráneo, que le dejó como consecuencia un trastorno del habla. Iba a hablar sobre un tratamiento nuevo. Preparé mi charla. Quería mostrar todos los avances que estábamos haciendo.
Esa noche no pude dormir pensando en todo lo que iba a decir. A la mañana siguiente, nos reunimos en la sala donde presentábamos los casos. Había llevado mis anotaciones y me preparé para exponer. Después de unos quince minutos donde me sentí muy bien hablando, entraron, de pronto, el jefe del servicio acompañado del director general del hospital.
No sé qué me pasó… vi a mi jefe con una cara terrible, con un gesto de desaprobación muy grande frente a lo que yo estaba contando. A medida que avanzaba exponiendo el caso, notaba más y más su desagrado. ¡Entré en pánico! Vi todo blanco. No me salían las palabras. Empecé a transpirar mucho. Me temblaba el cuerpo. No podía hablar. Una de mis colegas me acercó los apuntes y un vaso de agua. A duras penas pude concluir mi exposición, leyéndola. Al finalizar la charla, levanté mis apuntes y me alejé. ¡Estaba terriblemente avergonzada! Ese día, me prometí que esto no iba a ocurrirme nunca más.
Me anoté en un curso donde encontré a quien sería mi primera mentora. Se trataba de un taller sobre la voz. Ahí entrené y aprendí a manejar mi voz y mi comunicación a la perfección. Entendí que había técnicas que se podían aprender y que requerían de entrenamiento. Lo que me había pasado durante la exposición del caso en el hospital, era mucho más común de lo que pensaba. Me volví una experta en todas estas áreas.
Durante mucho tiempo, atendí a personas con problemas en sus cuerdas vocales. Problemas que les impedían hablar correctamente. Personas que manifestaban que después de un rato de hablar, la voz se les fatigaba, quedaban casi mudos, con un hilito de voz. Que debían realizar una fuerza descomunal en la garganta para poder terminar las frases. Otros referían que no se los escuchaba bien, que les faltaba el aire, que tenían sensaciones desagradables al hablar. Otros no sabían proyectar bien sus voces o no podían cantar. Actores, políticos, conferenciantes, oradores, maestros, locutores, telemarketers, martilleros, cantantes… di muchísimos talleres en forma muy activa en asociaciones y congresos aquí y en el exterior.
Durante años, fui profesora titular de la Universidad de Actores (U.N.A.) en la asignatura Educación de la Voz. Allí enseñé y ayudé a los alumnos en los entrenamientos vocales para que pudieran trabajar en sus funciones, se los escuchara bien y fueran orgánicos, creíbles. Atendí, curé y entrené miles de personas. Durante este tiempo, me sucedió muchas veces que entablé vínculos muy personales con mis pacientes, que se abrían mucho y me contaban cosas muy íntimas, se sentían muy escuchados. ¡Incluso algunos me dijeron que querían dejar sus terapias para venir a trabajar conmigo! Yo no sabía qué contestar. Me sentía abrumada con tanta responsabilidad.
Entonces, decidí volver a estudiar y comencé, hace dieciséis años ya, mi carrera de coach ontológico. Un nuevo mundo se abrió ante mí: el del acompañamiento a las personas para resolver sus bloqueos, sus miedos, para desarrollar su potencial, su liderazgo.
Me encontré con gerentes de mandos medios, que no eran escuchados en sus empresas y que no sabían cómo manejar su comunicación. Directores con serios problemas a la hora de hablar y expresar sus decisiones, personas que querían cambiar de trabajo y no encontraban cómo reconvertirse. Problemas en equipos de trabajo por miedo, por no saber hacerse escuchar, no poder poner límites a jefes abusivos, no poder manejar sus emociones en forma correcta. Líderes que hablaban en forma monótona, sin ningún tipo de carisma, con voces muy chiquitas que no transmitían nada de pasión. Que les costaba muchísimo poder motivar a su equipo. Otros, que esperaban un ascenso y que cuando se producía la vacante no eran tenidos en cuenta. ¡Y todo esto por problemas en su comunicación!
Comprendí que podía ser de muchísima ayuda. Pude integrar el poder de la voz, la palabra y la comunicación con mi pasión por ayudar a la gente. En este momento, estoy buscando dejar una huella de mi paso por el mundo. Un nuevo mentor ha aparecido en mi vida. Es quien hoy me está ayudando a que toda esta experiencia no se pierda y quede plasmada digitalmente para que pueda ser utilizada por muchísima más gente que la que tuve el honor de atender y ayudar hasta ahora.
Hoy me dedico a la voz, la oratoria, el canto, el desarrollo de líderes y el acompañamiento de personas para que puedan resolver obstáculos y miedos y así poder lograr todo lo que quieran en su vida, tal como pude hacerlo yo.
PASO 1
LENGUAJE
NO VERBAL
Compromiso es lo que transforma
una promesa en realidad.
—Shearson Lehman
Comunicando confianza
¿Sabías que, del cien por ciento del lenguaje, un cincuenta por ciento corresponde al lenguaje no verbal o corporal, un treinta y ocho por ciento al lenguaje paraverbal y solo el doce por ciento al verbal? Todo tu cuerpo comunica. Casi el noventa por ciento de la comunicación la expresa tu cuerpo. Saber manejarlo te dará mejores negociaciones, más confiabilidad para conectar con otras personas y mejorará tu nivel de persuasión.
Para conectar con otra persona, tienes que aprender a comunicar confianza, aprender a ser un comunicador consciente, un orador en acción.
Todos tenemos un cierto grado de seducción de acuerdo con nuestra historia, experiencia, edad, contexto, género. Las mujeres y los hombres no se comunican corporalmente de la misma manera.
Tu cuerpo no puede dejar de mostrar las emociones que sentís. Si estás nervioso se va a notar, si estás sobreactuando también. Tu cuerpo se va a mostrar tenso. Frente a las distintas situaciones, podemos adoptar diferentes posturas.
El poder de la postura
Si quiero generar confianza, no debo estar con los brazos muy apretados contra el cuerpo ni las manos deben estar unidas. Hay que separar los codos del cuerpo, que los brazos se hagan más flexibles. La sensación que voy a generar es la de estar abriéndome a contactarme con otro ser humano.

Importa también la manera en que caminas, cómo te sientas y la proximidad con otras personas.
Si estoy parado en una fila, con los brazos cruzados en el pecho, muestra que estoy cuidando mi espacio personal.
Si estoy triste, el cuerpo se inclina un poquito hacia la derecha, denota poca energía, los ojos están sin brillo, con poca actividad, mirando hacia abajo.
Si estoy contento, hablo con energía, mi marcha es decidida, miro al frente. Se nota que estoy decidido, que mi energía se eleva. Mi emocionalidad es buena y se vuelve contagiosa.
Cuando un niño pide algo con mucha vehemencia, gira la cabeza hacia un lado, mira a los ojos, lo pide de tal manera que al adulto le cuesta mucho decirle que no.
Con brazos y piernas cruzados estoy cerrado al diálogo. Si quiero vender algo a una persona y se encuentra de brazos cruzados, no lo voy a lograr. Primero, tendré que hacer que se abra.
Si caminas con la mirada hacia abajo, estás pensando. Cuando lo haces, estás en tu diálogo interno.

Otras veces estás melancólico o ansioso y tu cuerpo también lo muestra.
La postura tiene poder. Si está erguida, abierta y equilibrada proyecta seguridad, persuasión y confianza.
Aprendamos, por lo tanto, a proyectar posturas que generen autoridad.

También es muy importante tener en cuenta la distancia corporal mínima, si no nos conocemos con el otro.

En su estudio sobre cómo conocer a las personas por su lenguaje corporal, Leonardo Ferrari identifica distintas distancias corporales por zonas. Según el radio de la burbuja alrededor de una persona, pueden señalarse cuatro distancias zonales bien claras:
Una zona íntima (de 15 a45 cm): es la más importante y es la que una persona cuida como su propiedad. Solo se permite la entrada a los que están muy cerca de la persona en forma emocional, como el amante, padres, hijos, amigos íntimos y parientes.
Una zona personal (entre 46 cm y 1,22 metros): es la distancia que separa a las personas en una reunión social, o de oficina, y en las fiestas.
Una zona social (entre 1,22 y 3,6 metros): esa es la distancia que nos separa de los extraños, del plomero, del que hace reparaciones en la casa, de los proveedores, de la gente que no conocemos bien.
Y una zona pública (a más de 3,6 metros): es la distancia cómoda para dirigirnos a un grupo de personas. Si bien toleramos intrusos en la zona personal y social, la intromisión de un extraño en la zona íntima ocasiona cambios fisiológicos en nuestros cuerpos. Por eso, rodear con el brazo los hombros de alguien que uno acaba de conocer, aunque sea de manera muy amistosa puede hacer que la persona tome una actitud negativa hacia nosotros.
La cara y las microexpresiones
La cara es la parte del cuerpo que más comunica. Es importante ver nuestro rostro y cómo nuestras microexpresiones pueden generar empatía en los demás.
La cara es el punto focal de nuestro cuerpo. Es la parte en que nos fijarnos primeramente cuando nos encontramos con una persona por primera vez, y los rasgos que grabamos en nuestra memoria para reconocer a esa persona si nos encontramos con ella.
Está comprobado que tener un rostro amplio y despejado equivale varios puntos a nuestro favor en el impacto que provocamos a los demás al proyectar nuestra personalidad, pero como todos no tenemos esta ventaja, hay ciertos gestos que nos serán de ayuda para no intimidar a los demás.
Evita parpadear constantemente. Hacerlo denota vacilación e inseguridad.
En todo momento, trata de que tu mirada sea directa, establece contacto visual con los ojos de su interlocutor, manteniéndolos siempre fijos. Esto revela decisión sinceridad y valentía.
No te muerdas los labios ni te los humedezcas con la lengua. Son muestras de timidez, inseguridad, titubeo e indecisión.
Mantén la boca cerrada, con ambos labios unidos mientras escuchas a tu interlocutor. Esto denota calma y seguridad en ti mismo. La boca abierta y la mandíbula caída sugieren en cambio, nerviosismo, prisa, asombro y sorpresa.
Por lo tanto, si recibo un estímulo que no me gusta, mi rostro generará una determinada una expresión facial.

La alegría, la tristeza, la ira, el miedo, el asco, el desprecio y la sorpresa son lo que, en su teoría psicológica sobre las emociones, Paul Ekman denomina emociones básicas. Es muy importante saber leerlas. Si, por ejemplo, en una reunión de trabajo, pregunto si se comprendió algo que dije, y las personas responden que sí, pero sus caras dicen que no, tendré que volver a explicarlo, hasta que las microexpresiones de sus caras coincidan con sus afirmaciones. Solo así podré construir confianza.
Si sonríes, la boca se estira hacia las comisuras. Sonreír es muy importante, muestra nuestro estado interno. Una sonrisa ligera, de esas que apenas se notan, expresa inseguridad, duda y falta de confianza. En cambio, una sonrisa sencilla pero intensa, es decir, cuando no hay una carcajada, pero las comisuras de los labios se levantan mucho y se pueden observar los dientes de arriba, da a entender confianza.
Si estás triste, se caen los músculos faciales, la mirada acompaña hacia abajo.
Si estás enojado o molesto frunces tu cara y sobre todo el ceño de tu frente.
Con la cara de asco, frunces la nariz y la boca.
Rascarse la nariz es señal de que la persona miente o está molesta. Rascarse el cuello, generalmente ocurre cuando no estamos seguros de lo que estamos diciendo.
Apoyar la barbilla sobre las manos, con la palma abierta transmite sensación de que la persona está aburrida. Con la palma cerrada, transmite que está evaluando atentamente lo que se le está diciendo en ese momento.
La cabeza alta y la barbilla hacia delante expresan agresión y poder.
Es preferible una expresión entre neutral y feliz en el rostro, amigable si se quiere. Eso transmitirá tranquilidad. Según Leonardo Ferrari, la gente evita iniciar conversaciones con aquellos que tienen expresiones cansadas, molestas, poco felices, desdeñosas, faltas de interés, increíblemente aburridos. No porque les disguste una persona que está pasando por un momento de estas características, sino porque los hace sentir incómodos la idea de que tendrán que escuchar sus problemas y probablemente no sabrán qué decir, o terminarán en una situación incómoda.
Es muy importante, mostrar tranquilidad y suavidad en los gestos. La cabeza siempre erguida, mirando hacia delante, con la espalda derecha y los hombros rectos, mirando el panorama delante. Los maestros de meditación Zen dicen que debemos llevar la cabeza como si nos estuvieran tirando desde un pelo de la coronilla. Si la cabeza está en posición correcta, es muy probable que el resto del cuerpo la siga.
En una entrevista laboral, en el enamoramiento, en las relaciones de amistad… lo más importante es que sientas mucha confianza en ti. Si estoy con miedo, lo voy a transmitir. Ser consciente de cómo me expreso, me ayudará a transmitir mejor lo que quiero. O confías o no confías. Pero si no crees en ti, si no confías en ti, nunca lograrás conexión con otra persona. Debes sentirte como si estuvieses ganando la partida. No lo programamos, pero cuando empiezas a ser consciente, puedes cambiarlo. Para poder transmitir paz, serenidad y confianza, importa el primer nivel de relaciones en la vida, que es la relación que tenemos con nosotros mismos: si tu no crees en ti y no confías en ti, ¿quién va a confiar en ti?