Kitabı oxu: «Manual profesional del masaje»
MANUAL
PROFESIONAL
DEL MASAJE
GUÍA PRÁCTICA
Dr. Jesús Vázquez Gallego
Coordinador

Fotografía: Foto Riaño, J. Fidalgo, J. Cleide, R. Solana, J. V. Gallego
Modelos: Elena, Coti, Mireia, Nuria, Glenda, Mary, Mon, Alejandro, Jano, Christian,
Songo’o, Argel, Marcos, Noelia Delio Pin, Jesús Janeiro, Fernando, Nua Persan
Ilustraciones: Carmen Prado Vázquez
Felipe Mora Somoza (“Pipe”)
Diseño cubierta: Rafael Soria
© 2021, Jesús Vázquez Gallego
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
8ª reimpresión de la 1ª edición
ISBN: 978-84-8019-725-0
ISBN EPUB: 978-84-9910-132-3
BIC: WFMS
Fotocomposición: Editor Service, S.L.
Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.
ÍNDICE
Colaboradores
Capítulo 1. Introducción y etimología
Capítulo 2. Historia de los masajes
Capítulo 3. Masaje: concepto y comentarios
Capítulo 4. Clasificación y maniobras del masaje
Capítulo 5. Efectos fisiológicos del masaje
Capítulo 6. Indicaciones generales del masaje
Capítulo 7. Conceptos anatómicos básicos
Capítulo 8. Normas y consejos
Capítulo 9. Masaje sueco (masaje clásico)
Capítulo 10. Quiromasaje
Capítulo 11. Masaje transverso profundo de Cyriax
Capítulo 12. Masaje terapéutico con aguas mineromedicinales
Capítulo 13. Crioterapia y criomasaje (masaje con hielo)
Capítulo 14. Masajes con dispositivos diversos
Capítulo 15. Masaje drenaje linfático
Capítulo 16. Masaje en la medicina del deporte
Capítulo 17. Masaje en las lesiones más frecuentes del deportista
Capítulo 18. Masaje de restauración en el deportista
Capítulo 19. Automasaje en el deportista
Capítulo 20. Masaje en el ciclismo
Capítulo 21. Masaje ruso
Capítulo 22. Otros masajes. Masajes con nombre propio
Capítulo 23. Masajes reflejos
Capítulo 24. Reflexoterapia podal
Capítulo 25. Masaje chino
Capítulo 26. Shiatsu (masaje japonés)
Capítulo 27. Masaje ayurvédico
Capítulo 28. Masaje tradicional tailandés
Capítulo 29. Masaje californiano
Capítulo 30. Método Trager®
Capítulo 31. Masaje de espalda
Capítulo 32. Masajes en la liberación miofascial. Terapia de los puntos gatillo
Capítulo 33. Quiromasaje abdominal. Tratamiento de aerofagia y estreñimiento
Capítulo 34. Masaje en las cicatrices
Capítulo 35. Masaje cardíaco externo
Capítulo 36. Masaje infantil
Capítulo 37. Masaje en la tercera edad
Capítulo 38. Masaje en condiciones especiales
Capítulo 39. Masaje en la fibromialgia
Capítulo 40. Masaje en silla
Capítulo 41. Masaje en estiramiento
Capítulo 42. Flexibilidad, su entrenamiento y su relación con la salud
Capítulo 43. Nuevos masajes. La era del bienestar
Capítulo 44. Masaje en el entorno Pilates
Capítulo 45. Osteopatía
Capítulo 46. Técnica metamórfica
Capítulo 47. Método funcional de tratamiento neuromiofascial basado en la técnica de Nimmo
Capítulo 48. Acupuntura y técnicas manuales
Bibliografía
COORDINADOR
Dr. Jesús Vázquez Gallego
Doctor en Medicina y Cirugía
Especialista en Rehabilitación y Medicina Física
Especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica
Especialista en Gerontología Clínica y Social
Jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Xeral-Calde de Lugo
Autor de la obra El masaje terapéutico y deportivo (7 ediciones)
Médico de la Villa Olímpica Barcelona’92 y de la Comisión Médica del C.O.E.
COLABORADORES
Dra. R. Solana Galdámez
Especialista en Medicina del Deporte y de la Educación Física. Máster en Medicina Evaluadora Servicios Médicos de AZKAR-Fútbol Sala. Lugo.
Supervisión
Dra. Arantxa Vázquez Doce
Especialista en Rehabilitación y Medicina Física.
Máster en Valoración de discapacidades Hospital Universitario de La Princesa. Madrid
D. Andrés Vila Álvarez.
Fisioterapeuta. Osteópata. Lugo
D. Claudio Mazères Monge
Quiromasajista. Barcelona
D. Oscar Mazères Ferrer
Quiromasajista. Barcelona
Dra. M. Jesús Vázquez Doce
MIR. Hospital de Burela. Lugo Quiromasajista
D. Basilio Pérez Rivero
Quiromasajista. Lugo
Dr. J. Sagrera Ferrándiz
Director de la “Escuela de masaje manual”. Barcelona
Dña. Lourdes Argote
Fisioterapeuta. Londres (Reino Unido)
D. Gurudass S. Khalsa, C.T.
Director del Instituto Khalsa de Quiropraxia y Terapias Manuales. Barcelona
Dr. Antonio Hernández Torres
Especialista en Hidrología Médica. Madrid
Dr. Manuel Perea Horno
Especialista en Hidrología Médica. Madrid
Dra. Ángela García Matas
Especialista en Hidrología Médica. Madrid
D. Toni Bové
ATS, Fisioterapeuta, Quiromasajista.
Fútbol Club Barcelona.
Dr. Juan José González Iturri
Especialista en Rehabilitación y Medicina Física Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte Clínica de Rehabilitación y Medicina Física. Pamplona
Dr. Andoni Jauregi Crespo
Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte Especialista en Medicina Manual Director de la “Escuela de Terapias Manuales”. Bilbao
Dr. Jaume Albareda i Llao
Especialista en Rehabilitación y Medicina Física.
Barcelona.
Director Médico de QUIROTEMA (Escuela Superior de Quiromasaje y Terapias Manuales). Barcelona
Dr. José María Gil Vicent
Especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica.
Barcelona
Especialista en Rehabilitación y Medicina Física
D. Chema Robles
Fisioterapeuta
Doctor en Acupuntura por el C. I. E. (República P. China)
Director de la “Escuela Superior de Técnicas Parasanitarias”. León
D. Shigeru Onoda
Director de la “Escuela Japonesa de Shiatsu”. Madrid
Dra. Ángela Sanz
Directora de la Escuela Internacional de la Cultura Ayurvédica. Barcelona
Prof. Subhash Ranade
Medicina Ayurvédica. India
Dr. Rajan Rawat
Medicina Ayurvédica. India
D. Eduardo Velasco
Profesor titulado en Masaje Tradicional Tailandés por International Training Massage School de Chiang Mai y por The Wat Po Traditional Medical School de Bangkok. Madrid
D. Anand Gopur
Representante Oficial del método THE TRAGER® APPROACH en España. EE.UU.
Dr. Miguel Ángel Fernández López
Especialista en Medicina Intensiva Complexo Hospitalario Xeral-Calde. Lugo
Dª Esperanza Elizalde
Quiromasajista infantil. Barcelona
D. Manuel Pómbo Fernández
Licenciado en Educación Física Profesor del INEF de Galicia. La Coruña
Dña. Esther Sualdea
Jefa de Redacción de “Vida Estética”. Barcelona
Dr. Juan Bosco Calvo
Profesor Titular de la Universidad de Alcalá de Henares. Madrid Médico Introductor del Método Pilates en España
Rosa Casal
Naturópata. Barcelona
Dr. C. Daniel Strán Frugoni
Doctor en Medicina. Médico Ortopedista de columna vertebral.
Montevideo. Uruguay
Dr. Antonio Carlos Nogueira Pérez
Médico Acupuntor. Madrid
Dª María Expósito
Quiromasajista. Lugo
OTROS COLABORADORES
Elisa Mar Martín González. Fisioterapeuta. Lugo
Basilio Pérez Riveiro. Quiromasajista. Lugo
Ana Jara. Terapeuta Ocupacional. Lugo
Antonio Vázquez. Masajista. La Coruña (
)
Mercedes Arias López. Masajista. Lugo
C A P Í T U L O
1
INTRODUCCIÓN Y ETIMOLOGÍA
Dr. J. Vázquez Gallego
La palabra MASAJE no tiene un origen muy claro, de manera que se le atribuyen diversas raíces. Se cree que puede derivar de cualquiera de estos vocablos:
• MASS (del árabe: tocar con suavidad, frotar suavemente)
• MASSEIN (del griego: amasar, frotar, o friccionar)
• MASHECH (del hebreo: palpar, tantear)
• MASSER (del francés: amasar, sobar, masar, dar masaje).
Al principio la palabra se asoció al ejercicio. Posteriormente Le Gentil la usó por primera vez en el siglo XVIII (año 1799) en su obra médica, por lo que es probable que cualquiera de los anteriores fuese el vocablo que dio lugar a la palabra francesa MASSER (masar, amasar, masajear), pero refiriéndose ya en concreto a maniobras manuales de una persona (terapeuta) sobre otra (paciente) y en clara referencia a las maniobras de amasar la piel (carne) con suavidad.
En general, cuando hablamos de masaje, solemos referirnos a manipulaciones sobre el músculo y tejidos blandos de muy diversas formas. En otros casos el trabajo se realiza sobre puntos concretos o líneas de energía.
El masaje consiste en una serie de movimientos ejecutados por las manos del terapeuta sobre la superficie corporal del paciente con objetivos salutíferos, calmantes, sedantes y en ocasiones estimulantes o simplemente higiénicos. La combinación de estos movimientos más o menos intensos, rítmicos y profundos (homogéneos o no) da como resultados finales efectos fundamentalmente analgésicos, relajantes y sedativos.
Expresado en términos más científicos, el masaje podría definirse como: “La acción de suprimir o disminuir la sensibilidad dolorosa por medio de actuaciones manuales sobre la sensibilidad superficial (corpúsculos de Meissner) y la sensibilidad profunda (corpúsculos de Golgi y Pacini)”.
Sea como fuere, el masaje es un remedio terapéutico que ha acompañado al hombre desde el albor de los tiempos con un objetivo principal: “eliminar o atenuar el dolor y mejorar la calidad de vida” de las personas que por unos u otros motivos sufren. En algunas culturas primitivas fue el único e indispensable remedio contra ciertas enfermedades. Después el masaje estuvo más ligado a la higiene corporal y posteriormente se situó en un plano netamente terapéutico (similar al actual).
Por sus escasas contraindicaciones y efectos secundarios, así como por su facilidad de administración y disponibilidad, el masaje es una técnica universal, presente en prácticamente todas las latitudes y culturas desde el albor de los tiempos, si bien actualmente se requiere un alto grado de especialización profesional para que cualquier modalidad de masaje sea terapéuticamente efectiva.
Para unos el masaje es un arte, para otros es una técnica que requiere ser más o menos depurada, pero en la que el aspecto psicoafectivo desempeña un papel importante.
Se dice que hay personas que “han nacido para el masaje” por la destreza, habilidad manual e intuición de sus manos, y es evidente que otras personas, por muchos cursos y prácticas que realicen, nunca llegarán a alcanzar el nivel óptimo para garantizar la eficacia de la técnica. De ahí que podríamos llegar a la conclusión de que “no se aprende a dar masaje; se nace para el masaje”.
A pesar de la velocidad en el descubrimiento de nuevos procedimientos de diagnóstico y tratamiento y de la alta tecnificación de la medicina actual, el masaje (técnica manual ancestral) continúa prodigándose y aplicán-dose, y es un elemento terapéutico que todos los médicos tenemos presente en la medicina contemporánea.

C A P Í T U L O
2
HISTORIA DE LOS MASAJES
Dr. J. Vázquez Gallego
“EL MASAJE: el lenguaje de las manos no es de hoy, es del pasado, ha existido siempre y prevalecerá; no tiene sustituto”.
El libro de Kong-Fou (“El arte del hombre”) de los bonzos, discípulos de Lao-Tse, escrito unos 2.700 años a.C., es el primer tratado escrito que recoge las primeras recomendaciones empíricas conocidas e indicaciones del masaje y la gimnasia respiratoria con fines terapéuticos. El libro lleva el título “The Kong-Fou of Lao-Tse”. En consecuencia el masaje, aunque con otro nombre o sin él, se remonta al menos a unos 3.000 años a.C., si bien el arte de “tocar”, “comprimir”, “sobar” y “amasar” los tejidos se remonta a los albores de la humanidad, tal vez desde la existencia del denominado “pithecanthropus erectus”.
El mítico Houng-Ti o “Emperador Amarillo” escribió el Nei-King: “Libro del Hombre interior” (clásico de la Medicina China), tratado de Medicina Interna o doctrina de lo interior, hacia los años 2697-2596 a.C. (cuando Occidente estaba en la Edad del Bronce). El libro, escrito en forma de preguntas y respuestas entre el emperador y su primer médico y/o ministro Ch´i-Po cubre todos los campos de la medicina. Está dividido en dos partes: El Sou-Wen (fisiología, patología e higiene) y el Ling-Chou, que trata de los meridianos, acupuntura, moxas, sangrías y MASAJE. De aquellas épocas, unos 2.200 años a.C., en Sumeria se encuentran las primeras recetas médicas.
El masaje en China se contempla desde dos vertientes más o menos diferenciadas: El TUI-NA (em- pujar-sujetar-contener) y el AN-MO (presionar-rozar). El segundo es un masaje suave y sutil. El primero es una técnica vigorosa que se asocia a movilizaciones articulares. En el siglo II a.C. ya los médicos chinos utilizaban la acupuntura con fines terapéuticos.
El Ayur-Veda (“ciencia o conocimiento de la vida”, 1800-1500 a.C.) en la India contiene diversos consejos higiénicos y de masaje (frotamientos, fricciones) con fines curativos, higiénicos y preventivos para actuar a nivel físico y mental, dentro de un amplio contexto de normas dedicadas a la medicina, y tratar las zonas dolorosas con frotaciones (citado en los llamados “Libros del Ganges” o Libros Veda). Diversos tratamientos de la medicina ayurvédica del período brahmánico estuvieron vigentes hasta los siglos VII-VIII. No obstante, en la India tanto los masajes como los baños se hallaban ligados a rituales de tipo religioso.
En algunas tumbas egipcias pertenecientes a famosos médicos faraónicos y en los “Papiro Smith” y “Papiro de Ebers” de aproximadamente 1700-1550 a.C., se han encontrado dibujos que representan diversas escenas quirúrgicas y descripciones de técnicas terapéuticas, entre ellas maniobras de masaje (fig.2.1).
En el siglo V a.C. un filósofo y posible médico, Empédocles, afirma que el Universo se compone de cuatro elementos: agua, aire, fuego y tierra, en cuatro estados físicos: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.
Los etruscos utilizan prótesis dentales que unen con laminillas de oro (650 a.C.).

Figura 2.1. Masaje en el antiguo Egipto
Los asirios, babilonios, caldeos y otros pueblos del Oriente Próximo ya utilizaban las grasas de los animales para confeccionar emplastos y rudimentarias pomadas y ungüentos que extendían y con los que frotaban partes lesionadas del cuerpo.
Hipócrates, nacido en la isla griega de Cos, padre de la medicina (460-380 a.C.), fue posiblemente el médico más sobresaliente de la Antigüedad. En los escritos que se conservan habla ya de diversas actuaciones (fricciones) sobre la piel, músculos y vísceras que atenúan el dolor corporal y facilitan ciertas acciones fisiológicas (manipulando y resfregando los tejidos). Habla de maniobras en sentido ascendente, en sentido hacia el corazón a modo de tratamiento: “anatripsis”, resfregar, etc.
Desgraciadamente muchos de los escritos de Hipócrates se perdieron al ser destruidos por el trágico incendio acaecido en la biblioteca de Alejandría en 391, durante la invasión turca.
Algunos de sus métodos naturales de curación se han vuelto a retomar en nuestros días. En la isla de Cos había surgido el primer centro dedicado al dios ASCLEPIO (dios de la medicina, hijo de Apolo y Coronis), al que acudían y en el que permanecían para curarse los enfermos. Posiblemente fue el primer hospital de la historia, si bien menciona la leyenda que llegaron a existir más de 200 templos dedicados a Asclepio. A partir de Hipócrates la medicina helenista deja de tener carácter teúrgico para convertirse en ciencia de sanación. El famoso “juramento hipocrático” está todavía presente en la mayoría de los consultorios y despachos médicos de hoy (fig. 2.2).
Praxágoras, discípulo de Hipócrates, utilizaba el masaje para el tratamiento del íleo oclusivo. Las obras del filósofo Aristóteles (384-322 a.C.), discípulo de Platón, sobre botánica, física y astronomía, junto con las enseñanzas hipocráticas, serán bases de la ciencia médica durante más de un milenio.
En Grecia y Roma era habitual la utilización del masaje con fines terapéuticos, pero en Roma estos fines fueron poco a poco degradándose hasta llegar a fundamentarse, no pocas veces, en una serie de actuaciones eróticas. Como consecuencia, las técnicas inicialmente terapéuticas caen en descrédito, en especial una vez estabilizado el cristianismo que combatía cualquier roce o tratamiento corporal.

Figura 2.2. Juramento hipocrático (cedido por LIBER EDICIONES)
En las grandes termas romanas existían estancias en las que se practicaban técnicas de masaje por medio de aceite de oliva y diversas sustancias, ungüentos, etc. Era administrado por los traclatores, masajistas con toda probabilidad precursores de nuestros actuales fisioterapeutas.
Asclepiades de Bitinia (siglo I a.C., 125-56 aproximadamente), médico de origen griego, pero que ejerció su actividad en Roma, recomendaba tratamientos a base de masaje, dieta, vino y medicamentos procedentes de diversas plantas y cataplasmas. Fue, asimismo, un fervoroso defensor del baño como medida terapéutica. Concretamente, en materia de masaje recomendaba las fricciones y las frotaciones (resfregar) sobre la columna vertebral para distintas enfermedades que cursaban con convulsiones, espasmos y dolor. Resumiendo, sus tratamientos tenían como base tres principios: “el masaje”, “las curas hidroterápicas” y “el ejercicio”. Asclepiades intentó restaurar con estos métodos el movimiento normal de los líquidos, si bien no hablaba en qué dirección debían ser ejecutados para mejorar o curar estas trabas del movimiento anormal de los líquidos tisulares.
Areteo, discípulo de Asclepiades, fue otro de los médicos romanos partidarios de los masajes por fricción y también del ejercicio físico. Entre otros remedios empleaba con sus enfermos el ejercicio físico, unciones y fricciones.
Plinio, cuyo nombre era Cayo Plinio Segundo o Plinio el Viejo (años 23-79), escribió una amplia enciclopedia, cuyo ejemplar fue publicado en Venecia el año 1489, que contenía todos los saberes de su tiempo, que abarcaban física, astronomía, botánica, zoología y medicina, y que, a pesar de contener numerosos errores y prácticas supercheriles y exotéricas, dejó constancia de técnicas manuales para el tratamiento de ciertas enfermedades.
Galeno, nacido en Pérgamo (actual Bergama, Turquía, 131-201? o 216?), ejerció la medicina en Esmirna, Corintio y Alejandría. Regreso a Pérgamo en 157. Finalmente en 162 se traslada definitivamente a Roma llegando a ser médico de los emperadores: Marco Aurelio, quien lo nombró médico de la corte imperial, Lucio Vero, Cómodo y Septimio Severo. Contribuyó de forma notoria a importantes avances del saber médico de la época. Desgraciadamente muchos de sus escritos se perdieron en un incendio (año 191), aunque llegó a escribir más de 400 obras. Sus conocimientos y enseñanzas continuaron vigentes durante toda la Edad Media, el Renacimiento e incluso en la Edad Moderna. Galeno utilizaba el masaje para favorecer y relajar la musculatura de los gladiadores. En una de sus obras escritas, Gimnástica, establece diversas pautas con nociones claras y concisas de diversas maniobras de masaje y el ejercicio con fines curativos. Su avanzado estudio de la anatomía y del masaje (en las pocas obras que se conservan) lo llevaron a realizar varias clasificaciones desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo.
En esta época el masaje siempre era aplicado con aceites y esencias. Era creencia generalizada que los efectos terapéuticos eran debidos a estas sustancias y al ejercicio físico y no a las maniobras manuales (Platón, Sócrates, Plinio, Plutarco).
Como ya indicábamos anteriormente, todas las técnicas de masaje ven su decadencia con la caída del Imperio Romano, decadencia que se prolongó hasta bien avanzada la Edad Media. Aquí tienen un papel importante varios hechos. El primero de ellos es el predominio de la religión cristiana. Otro factor importante es la degradación de las técnicas masoterápicas en detrimento de manipulaciones más o menos eróticas, muy emparejadas al libertinaje que vivía en aquella época la sociedad romana, primero pagana y después cristiana. Los valores cristianos se preocupan más por el alma, por el espíritu, dejando a un lado la salud y el cuerpo. Y por añadidura, la aplicación de estos métodos cae en manos de charlatanes y oportunistas que desacreditan todavía más su empleo como remedio terapéutico.
A pesar de la división del Imperio Romano, sobrevive la tradición hipocrático-galénica que se continúa en la medicina bizantina (siglos IV al VII), donde médicos como Zenón de Chipre, Oribasio, Alejandro de Tralles de la famosa “Escuela de Alejandría”, Herófilo, Erasístrato y otros continúan las prácticas de la medicina natural y, entre ellas, los masajes.
Entre los años 450 y 600 se desarrolla en Japón la medicina a partir de la medicina tradicional coreana y china, y basada en los meridianos, las presiones y el masaje chino.
Siguiendo cronológicamente con la evolución histórica de los tratamientos manuales, llegamos al mundo árabe, en el que forzosamente hemos de destacar como figura fundamental al médico Avicena, continuador en cierto modo de la medicina hipocrática y galénica.
Avicena, (Abu Ali Al-Hussayn Ibn Sina) médico musulmán (930-1037), fue un fiel seguidor de la medicina galénica. Perpetúa la tradición del masaje, describe sus cualidades y establece ya unas indicaciones bastante precisas para la aplicación de las distintas técnicas para diversas patologías, así como el ejercicio físico. En su famosa obra Canon publicada hacia el año 1030, que fue la obra médica islámica más importante, Avicena escribe: “El objeto del masaje es dispersar los catabolitos formados en los músculos y no eliminados por el ejercicio, ya que la función restauradora después del ejercicio produce descanso” (fig. 2.3).
Otro médico y cirujano árabe andaluz, Abul Qasin Khalaf ibn al-Abbas al-Zahravi, conocido como Abulcasis (Córdoba 936-1013), escribió un tratado de 30 tomos, el Al-Tasrif, que llegó a ser traducido a todas las lenguas cultas de la época. En él se refirió al masaje en diversos pasajes. Utilizó también las férulas, el yeso (introducido por el médico persa Rhazés, 850-923) y los vendajes fenestrados. Tanto Avicena como Abulcasis siguieron la tradición clásica, que actualizaron. Conocían las obras de Hipócrates, Aristóteles, Galeno, Paulo de Egina, Erasístrato y otros médicos del mundo grecorromano, las cuales habían sido traducidas siglos antes al árabe en Bagdad.
Averroes (Córdoba, 1126-Marruecos, 1198), que estudió medicina, derecho y filosofía, dejó una importante obra escrita sobre estas materias. Destaca para nosotros El libro de las generalidades de la medicina. En la parte del libro dedicada a la conservación de la salud, describe la utilidad del masaje, la acción, los efectos y seis tipos de masaje: “Los tres cualitativos son fuerte, suave y moderado, y los tres cuantitativos son frecuente, poco e intermedio”. Recomienda el masaje después del ejercicio, así como la técnica a emplear: “Este masaje se debe hacer con rapidez, en lo que sea posible, como dice Galeno, las manos deben actuar sobre todo el cuerpo. Se debe emplear en él aceite de oliva de buena calidad”.
En la Edad Media las técnicas de masaje siguen en desgracia como consecuencia del predominio del cristianismo, al considerar estos y otros contactos corporales como pecaminosos. Esta circunstancia supone un retraso en todos los avances científicos, pero muy especialmente en la utilización de la terapia física manual, que es usada únicamente por brujos, curanderos y magos. Es la época de florecimiento de la alquimia, practicada por árabes –de los que procede el nombre– y europeos.

Figura 2.3. Avicena
En el Renacimiento (finales siglo XV, principios XVI) surge la preocupación de las gentes por revisar los tratados antiguos. El mundo científico de la época, pero especialmente el médico, vuelve la mirada hacia atrás. Consecuencia de esta tendencia es que diversos sabios y estudiosos revisan aquellas técnicas olvidadas que se utilizaron en la Antigüedad clásica griega y romana, entre ellas la anatomía (Vesalio), el masaje y la actividad física como medidas curativas de diversas enfermedades y para el fortalecimiento corporal.
Así, dentro del denominado “fenómeno humanista médico”, se revisan entre otras cosas las recomendaciones que hicieron Hipócrates, Asclepiades, Galeno, Avicena y otros, como es el caso de los escritos de Antonio Gazio (de Padua). En este momento todavía se sigue considerando en conjunto las fricciones y el ejercicio como un medio curativo. Aún no se lo denomina masaje, si bien es clara una vuelta a la tradición y los remedios médicos de las antiguas Grecia y Roma. La corriente helenista influye poderosamente en la terminología médica, aunque la palabra masaje no aparece todavía.
Paracelso (Teofrastus Bombastus von Hohenheim, Suiza 1493-1541), formado en la Universidad de Basilea, fue un controvertido médico que rebatió en numerosas ocasiones las teorías de Galeno y Avicena, cuyas obras quemó públicamente. Introdujo la utilización de numerosos medicamentos, habló del líquido sinovial, descubrió las características de muchas enfermedades (sífilis, bocio), fue alquimista, escribió un importante tratado: La gran cirugía y empleó medicinas naturales y las técnicas manuales para distintas enfermedades del sistema locomotor. Introdujo el drenaje y la antisepsia. Escribió más de catorce volúmenes de medicina, naturismo y filosofía. Precursor de la homeopatía: “lo símil se cura con lo símil”. Utilizó las aguas balnearias. Basándose en prácticas alquimistas, se le puede considerar uno de los fundadores de la farmacología.
Un texto de Leonard Fuschsio habla de la apoterapia, el ejercicio y el masaje; el movimiento y el descanso. Fue seguidor de Hipócrates.
En el siglo XVI Ambroise Paré (1517-1590), nacido en Laval (Francia), primero barbero y después cirujano, formado en el hospital “Hotel Dieu” de París, fue uno de los pioneros y fundadores de la cirugía moderna. Recomendaba la cinesiterapia y la aplicación del masaje sobre los músculos que rodean el foco de fractura en un tratado escrito en 1545. Fue el introductor de los vendajes a presión decreciente de tobillo a muslo. Paré sigue la clasificación e indicaciones de Galeno, inspirándose también en Avicena y Abulcasis. No obstante, prescribía el masaje más con objetivos higiénicos que terapéuticos. Recomendaba tres maniobras fundamentales: suaves, medias y vigorosas.
Es sorprendente, no obstante, que en aquella época Bernardino Gómez Miedes (1520-1589), obispo de Albarracín (Teruel), escribiese en un tratado titulado Comemmtariorum de sale libri quattuor, publicado posiblemente en Valencia en el año 1572, ciertas maniobras de automasaje para el tratamiento de diversas afecciones.
Posteriormente un italiano, Jerónimo Mercurialis (1530-1606), escribe un tratado de medicina sobre la gimnasia y el masaje como excelentes medios terapéuticos.
En 1598, el Doctor Luis de Mercado, escribió: “Instituciones que su magestad mandó hacer al doctor Mercado, su Médico de Cámara y Protomédico General, para el aprovechamiento y examen de los algebristas. En las cuales se declaran las diferencias que hay de coyunturas, y los modos que puede haber de desconcertarse. Asimismo, como se pueden y deben reducir a su figura y lugar. Y últimamente se trata de los huesos quebrados y de su curación.” (fig. 2.4). En esta obra se habla extensamente de las reducciones de fracturas y luxaciones y otras técnicas manuales como el masaje.

Figura 2.4. Libro de Luis de Mercado
En los siglos XVII y XVIII son ya numerosos los médicos que hacen alusión en sus escritos y emplean el masaje como un medio terapéutico más: Kirchberg, Hoffman (1660-1742), Andry, Guthsnuths y Sydenhan, etc. Estos autores ingleses utilizaban la cinesiterapia y el masaje terapéutico.
Hacia 1780 ya existen diversas publicaciones médicas chinas de base científica, que hacen referencia a los meridianos, la acupuntura y el masaje.