Kitabı oxu: «Tratado general de fútbol»

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TRATADO GENERAL DE

FÚTBOL

Guía práctica de ejercicios de entrenamiento

Jorge Fernando Ferreira Castelo


Título original: Futebol

Traducción y revisión técnica: Manuel Pombo Fernández

Diseño de cubierta: David Carretero

© 2009, Jorge Fernando Ferreira Castelo

Editorial Paidotribo

www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

Primera edición:

ISBN: 978-84-8019-609-3

ISBN EPUB: 978-84-9910-888-9

Fotocomposición: Editor Service, S.L.

ÍNDICE

PREFACIO

Parte 1. ORGANIZACIÓN SISTÉMICA DEL JUEGO DEL FÚTBOL

Capítulo 1.Fases del juego

1.1.Proceso ofensivo

1.2.Proceso defensivo

Capítulo 2.Estructura del juego

2.1.Bases de la racionalización del espacio de juego

2.2.Bases de la racionalización de las misiones tácticas de los jugadores

Capítulo 3.Métodos de juego

3.1.Métodos de juego ofensivo

3.2.Métodos de juego defensivo

Capítulo 4.Principios del juego

4.1.Principios del juego ofensivo

4.2.Principios del juego defensivo

Capítulo 5.Factores del juego

5.1.Acciones individuales ofensivas y defensivas

5.2.Acciones colectivas ofensivas y defensivas

Parte 2. UNIDAD LÓGICA DE ESTRUCTURACIÓN Y PROGRAMACIÓN DEL ENTRENAMIENTO EN FÚTBOL

Capítulo 6.Fundamentos del ejercicio de entrenamiento

6.1.Características del ejercicio de entrenamiento

6.2.Naturaleza del ejercicio de entrenamiento

6.3.Estructura del ejercicio de entrenamiento

Capítulo 7.Lógicas estructurales del ejercicio de entrenamiento

7.1.Adaptación funcional del jugador

7.2.Componentes estructurales del ejercicio de entrenamiento

7.3.Condicionantes estructurales del ejercicio de entrenamiento

Capítulo 8.Principios de aplicación del ejercicio de entrenamiento

8.1.Principios biológicos

8.2.Principios metodológicos

8.3.Principios pedagógicos

Capítulo 9.Bases y eficacia del ejercicio de entrenamiento

9.1.Concepto del ejercicio de entrenamiento

9.2.Presentación del ejercicio de entrenamiento

9.3.Práctica y repetición del ejercicio de entrenamiento

9.4.Corrección del ejercicio de entrenamiento

Parte 3. CONCEPTUALIZACIÓN Y ORGANIZACIÓN PRÁCTICA DE LOS EJERCICIOS DE ENTRENAMIENTO

Capítulo 10. Concepción teórica de los ejercicios de prepararación general

Capítulo 11. Ejercicios específicos de preparación general

11.1.Ejercicios de predominio técnico, lúdico y recreativo

11.2.Ejercicios para el desarrollo de las acciones de recepción/pase y conducción del balón

11.3.Ejercicios para la conservación de la posesión del balón

Capítulo 12. Ejercicios específicos

12.1.Ejercicios de finalización en condiciones favorables de espacio, tiempo y número de jugadores

12.2.Ejercicios de circulaciones tácticas a partir de diferentes estructuras de juego

12.3.Ejercicios para potenciar las misiones tácticas de los jugadores dentro de la organización del equipo

12.4.Ejercicios para potenciar la coordinación de los sectores de juego del equipo

12.5.Ejercicios para potenciar situaciones fijas de juego (esquemas tácticos)

Capítulo 13. Ejercicios competitivos

Parte 4. ORIENTACIÓN Y PREPARACIÓN DE LOS EQUIPOS PARA LA COMPETICIÓN

Capítulo 14. Planificación conceptual

Capítulo 15. Planificación estratégica

Capítulo 16. Planificación táctica

Capítulo 17. Planificación del microciclo semanal y de una sesión de entrenamiento

BIBLIOGRAFÍA

PREFACIO

En el contexto de nuestra civilización, el fútbol, en sus diferentes manifestaciones, es un fenómeno profundamente asociado a los aspectos de origen social, ya que se trata de un hecho institucional que tiene su propia organización, sus reglas, sus infra y superestructuras, que son de origen cultural, y se considera un proceso de actualización de los valores culturales, morales y estéticos, los cuales están basados en una gran popularidad y en su universalidad. Aunque las opiniones se encuentren divididas en cuanto al sistema de valores sobre los que se basa este fenómeno, su importancia en el mundo contemporáneo no tiene ningún tipo de contestación. En este sentido, el juego del fútbol es una creación del hombre que se desarrolla simultáneamente con la utilización, reflejando o rechazando así los aspectos de carácter positivo o negativo que toda sociedad presenta en su evolución. El fútbol, por el alto nivel de especialización y profesionalización que ha alcanzado, se ha vuelto objeto de conocimiento (léase comprensión de los hechos), y cuando es correctamente adquirido y aplicado, posibilita la creación de nuevos valores y paralelamente la construcción de un sistema de convicciones que, en última instancia, determina la alteración de los procesos o los caminos para su renovación e innovación. Desde esta perspectiva, sean cuales sean los medios de análisis, la causa, el pretexto o las circunstancias, siempre será la reflexión del hombre sobre el hombre un camino que conduce al conocimiento basado en una lógica racional, reflexiva y aplicativa.

Como especialistas de esta modalidad deportiva, a lo largo de estos últimos veinte años nos hemos encargado de múltiples aspectos, desde la conceptualización y la aplicación de diferentes sesiones de entrenamiento, hasta la dirección estratégico-táctica de equipos en la competición profesional, pasando por la elaboración de libros y publicaciones de carácter pedagógico-científico, y concluyendo con la enseñanza teórica y práctica de esta modalidad en la universidad. Sentimos en cada momento la responsabilidad y la exigencia metodológica de interpretar la complejidad de la situación, consustancial simultáneamente a la identificación y la sistematización de la realidad del juego, que describimos con el máximo rigor posible, y, a partir de éste, lanzamos un conjunto de líneas orientadoras programáticas-estratégicas esenciales para la transformación, sea cuantitativa o cualitativa, en la intervención en esta realidad competitiva. No nos olvidamos de las raíces que siempre nos guiaron a lo largo de estos años; pretendemos dar «alma» al «cuerpo» de nuestra actividad profesional cotidiana, que se desarrolla en un circuito que empieza con la observación de un hecho y pasa por su identificación, reflexión, sistematización y experimentación, llevándonos inmediatamente a una nueva observación, para establecer a qué nivel cuantitativo o cualitativo intervendremos sobre esa realidad. Durante este «trayecto» perfilamos fundamentalmente dos actitudes programáticas: por un lado, no buscar, aunque reconocemos nuestras ambiciones legítimas, y esconder nuestras limitaciones reales; por otro, como en todas las áreas del conocimiento, desvelar dónde el misterio de hoy es en verdad el redimensionamiento en el futuro de otros problemas cada vez más difíciles de resolver. Consecuentemente, la pertinencia de nuestro esfuerzo tendrá que venir de nuestra coherencia profesional, que reside obviamente en la comprensión de la intencionalidad y la significación de las decisiones tomadas, y del comportamiento técnico-táctico de los jugadores que de ella se derivan, buscando sus relaciones e interrelaciones de cooperación y de adversidad y, por qué no, también de algunos de sus determinismos. En el último análisis pretendemos que con el desarrollo del tiempo, siempre inquieto, dinámico y absorbente, no se apague del todo el estigma de nuestro principal esfuerzo, traducido tanto mediante ideas sueltas como por una visión que estimule e inspire la búsqueda de una sistematización y organización cada vez más realista del juego del fútbol o, dicho con otras palabras, construyendo un código de lectura cada vez más representativo de la realidad.

En este lento y seguro caminar aprendemos a debatir esencialmente la complejidad de dos cuestiones, cuyos marcos nos transportan en sí a una misma implicación para el desarrollo del juego del fútbol: por un lado, la importancia del establecimiento de una teoría general del juego; por otro, la dinamización de nuevas actitudes mentales, prácticas y funcionales.

ESTABLECIMIENTO DE UNA TEORÍA GENERAL DEL JUEGO

Aunque una teoría general no se debe encarar como un dogma indiscutible, ha de presentar un sistema explicativo que cumpla provisoriamente (en la medida en la que acompañe las perspectivas de las diferentes corrientes de evolución del pensamiento), de la manera más eficaz posible, con una búsqueda que abarque el máximo de hechos observados dentro del ámbito de la realidad que le es propia. Por eso una teoría representa un conjunto de conocimientos organizados en un sistema lógico y coherente, pero al mismo tiempo es un sistema abierto, dinámico, complejo, adaptable y, dentro de ciertos límites, anticipativo, cuya función consiste en la descripción, explicación y sistematización de los fenómenos observados en la práctica del juego. Adicionalmente se puede señalar que una teoría general del juego debe tener un carácter activo y no contemplativo, elaborada de esta forma para el perfeccionamiento de la práctica y de su metodología, entendidas éstas como una parte integrante del motor íntimo de la evolución del fútbol.

¿QUÉ ES EL JUEGO DEL FÚTBOL?

El fútbol es un juego deportivo colectivo en el cual quienes intervienen (jugadores) están agrupados en dos equipos con una relación de adversidad-rivalidad deportiva en una lucha incesante por la conquista de la posesión del balón (respetando las leyes del juego) con el objetivo de introducirlo el mayor número de veces en la portería adversaria y evitar que entre en la propia portería para obtener la victoria. Para conseguirlo, el fútbol posee una dinámica propia, un contenido que podemos definir como la esencia del juego, que está moldeada por las leyes del juego y da origen a una serie de actitudes y comportamientos técnico-tácticos más o menos estereotipados. Concretamente, es el juego el que determina el perfil de las exigencias impuestas a los jugadores, creando de esta forma un marco experimental específico. Esto resulta válido tanto para las acciones motoras en sí, y su consecuente rendimiento, como para las exigencias de tipo psíquico y su exteriorización en términos de respuesta. Los equipos en confrontación directa forman dos entidades colectivas que planifican y coordinan sus acciones para actuar una contra la otra y cuyos comportamientos se hallan determinados por las relaciones antagónicas de ataque/defensa. Bajo esta perspectiva, representan una actividad social, con diferentes manifestaciones específicas, cuyo contenido consta de acciones e interacciones. La cooperación entre los diferentes elementos se efectúa en condiciones de lucha con adversarios (oposición), que, a su vez, coordinan sus acciones con el objetivo de desorganizar dicha cooperación.

FUERA DE LA TEORÍA NADA ES VISIBLE; PARA VER OTRA COSA ES NECESARIO CAMBIAR DE TEORÍA

Al observar y analizar el contenido del juego del fútbol tenemos que tener en cuenta ciertas irregularidades, que identificamos, nombramos y clasificamos como condición importante para la relación de las leyes propicias para esta etapa de la teoría. Debido a la continua unión entre la práctica y la teoría, se alcanza un estado superior de comprensión de la realidad del juego que hace posible realizar una síntesis, es decir, una generalización y sistematización de los elementos fundamentales. De esta forma, se parte desde la práctica hacia la teoría y después se vuelve para orientar la práctica. Tal como refiere Popper (1989), es preciso tener claro que los conceptos y las teorías que buscan explicar una realidad no son absolutos sino aproximativos; así, las verdades de hoy podrán no ser las de mañana. Además, nunca debemos olvidar que las verdades de mañana sólo existirán porque existen las de hoy; por ello no se debe ignorar su importancia ni dejar fuera un proceso evolutivo impar. En este ámbito, cuanto más se le prive al juego de este esfuerzo de análisis, más se resiente su teoría para el establecimiento de los fundamentos necesarios y sus raciocinios, aumentando consecuentemente el espacio donde prolifera lo accidental, lo casuístico. Si el fracaso individual (un jugador) o colectivo (equipo) está exclusivamente en las manos del azar, el mérito, y como consecuencia la responsabilidad del jugador que actúa, parece estar fuera de explicación. Además, y en sentido diametralmente opuesto, no podemos hacer una aprobación tácita cada vez que nuestra concepción se realiza, ni sentir una especie de malestar intelectual cuando se verifica que es falsa. «Un hecho no es nada por sí mismo; sólo vale por la idea a la que está unido o por la prueba que aporta. Cuando se identifica y cualifica el descubrimiento de un nuevo hecho, no es el hecho en sí el que constituye el descubrimiento, sino la nueva idea que de él deriva, y también cuando se demuestra no es el propio hecho el que da la prueba, sino sólo la relación racional entre el fenómeno y su causa» (Bernard, 1783).

LA DINAMIZACIÓN DE NUEVAS ACTITUDES MENTALES

El cambio más marcado que actualmente se distingue en el desarrollo del fútbol en el mundo lo constituye sin duda la aplicación de la ciencia a sus problemas y, especialmente, la utilización de una tecnología cada vez más perfecta y apoyada en datos científicos que permite establecer un «código de lectura» de la realidad del juego. Además, la aplicación de estos datos no podrá tener éxito si simultáneamente no se dinamizan nuevas actitudes mentales con la finalidad de ajustar los componentes a un eficaz aprovechamiento del inmenso potencial ofrecido por la ciencia del deporte. Por otro lado, la aplicación de estos datos no podrá tener éxito si simultáneamente no se dinamizan nuevas actitudes mentales con la finalidad de ajustar los componentes a un eficaz aprovechamiento del inmenso potencial ofrecido por la ciencia del deporte. Los cambios de perspectiva no surgen ni se implantan fácilmente. Muchos se resisten a este tipo de innovaciones porque éstas tienden a volver absoletas, en la mayoría de las situaciones, las antiguas formas de pensamiento, llevando consecuentemente a rupturas con un pasado no muy distante. Para nosotros la competición de alto nivel, y naturalmente el entrenamiento que la soporta en la actualidad, presentan elevadas exigencias a los jugadores en cualquiera de los factores de preparación que deseemos mejorar. Importa determinar en este ámbito si la sesión de entrenamiento y los ejercicios que la constituyen son o no un momento fundamental para el desarrollo y el perfeccionamiento del jugador o del equipo, pues muchas veces parece más un pasatiempo, un hábito, un castigo, un ritual, una forma de «tirar arena a los ojos» de los directivos y de los socios de los clubes. Porque es preciso sudar la camiseta; no interesa si concomitantemente existen ideas, objetivos, principios y desarrollo profesional.

En un último análisis existe la idea de que la calidad (o su falta) de la competición nada tiene que ver con la calidad (o su falta) del entrenamiento; todo se reduce al azar: un día todo se desarrolla bien y otro mal. Hay que observar cuántos equipos profesionalizados tienen como mínimo un campo de entrenamiento o cuántos poseen uno con las mínimas condiciones para realizar cualquier tipo de entrenamiento que permita el desarrollo integral de los factores técnicos, tácticos, físicos y psicológicos de los jugadores, entrenándolos verdaderamente para una competición profesional que quiere ser de alto rendimiento. Además de esto tenemos también que inventariar si los presupuestos práctico-científicos actuales responden a esas exigencias para poder establecer una teoría que auxilie a la práctica y se desarrolle simultáneamente. Hemos de mostrar, en nuestra opinión, que aún no poseemos suficiente conocimiento sobre la problemática de cuál es el fenómeno deportivo en el que se apoya, con el objeto de responder eficazmente a sus exigencias en lo que respecta a sus aspectos metodológicos, derivados, a su vez, de los inherentes a la técnica, a la táctica, a la tecnología didáctica y a los factores humanos y sociales, etc… Además, es a partir de esta constatación cuando se vuelve más importante e imprescindible el apoyo al estudio y la reflexión del juego del fútbol tanto desde el punto de vista de la práctica diaria como desde una perspectiva teórica. También resulta fundamental traspasar visiones parciales en el análisis y en el tratamiento del contenido real del juego, traducidas por una excesiva compartimentación de los componentes técnicos, tácticos, físicos y psicológicos. Tomamos de esta forma conciencia de que el juego es algo más que la simple suma de varios factores. El fútbol contiene en sí una enorme complejidad secundada por un numeroso conjunto de variables y se debe analizar como sistema abierto. Su condición de sistema determina que la multiplicidad de su estudio y de su interpretación se deban considerar en complementariedad.

MIENTRAS TANTO, EL FÚTBOL EVOLUCIONÓ Y EVOLUCIONA CONTINUAMENTE

El juego del fútbol ha evolucionado a lo largo de los años desde su institucionalización hasta la actualidad. Queramos o no, nos guste o no, el hecho es que los acontecimientos que lo consustancian se han vuelto más intensos, competitivos, complejos, con ritmo, con presiones, transitorios, inestables, etc. La evolución del juego tiene un carácter sistémico, es decir, la mejora de uno de sus factores constituyentes no sólo afecta ese elemento, sino también el rendimiento de los otros, influyendo radicalmente en todo el sistema. Si tenemos presentes algunos datos del análisis del juego del fútbol, observamos que el número de acontecimientos aumenta en la unidad de tiempo. En efecto, en el gráfico de la dinámica de los esfuerzos realizados por los jugadores a lo largo del partido, éstos se triplicaron en los últimos 30 años. De ahí se infiere que en el ámbito táctico los jugadores cubren mayor área de terreno de juego tanto en la fase ofensiva como en la defensiva, lo que su vez implica una disminución del tiempo y del espacio para la resolución técnico-táctica de una situación dada cuando se tiene o no la posesión del balón. En la actualidad cada jugador ejecuta por término medio 360 intervenciones (de corta duración, hasta 2 s; de medio duración, hasta 5 s, o de larga duración, hasta 8 s) por partido, lo que determina cuatro esfuerzos por minuto, pero si utilizamos el tiempo real de juego (excluyendo las paradas, que representan más del 30% del tiempo total de juego), este valor sube a seis, es decir, se observa un comportamiento de 10 en 10 segundos con o sin posesión del balón con una determinada intención, finalidad y duración. La tendencia de estos valores en el futuro es hacia el aumento especialmente en el ámbito cualitativo y en la duración de cada esfuerzo. De este pequeño análisis, fácil de extrapolar, en el que se incrementa el movimiento en el juego, se dice que los jugadores están más presionados tanto en el ámbito de razonamiento táctico como en el del rendimiento técnico, y resulta cada vez más importante utilizar procesos de anticipación con el objeto de prever no sólo el resultado, sino también el desarrollo de los acontecimientos de cada situación. Cada jugador busca en cada situación de juego «vivir la imagen del futuro en el momento presente» para ganar el tiempo suficiente para pensar/ejecutar un comportamiento eficaz y adaptado en la respuesta a los problemas expuestos por el entrenamiento y por la competición deportiva. Asimismo, ante estos hechos incontestables de la realidad competitiva aún existen técnicos que afirman categóricamente que en el fútbol nada cambia, que todo está inventado, que no vale la pena reflexionar, que no vale la pena pensar y siempre es el pase corto y el pase largo, el remate, la pared, etc. Otros un poco más «evolucionados» dicen que es fundamental tener dos o tres ideas y aplicarlas en función de las situaciones que se presenten. Partiendo de esta visión cerrada y estática de la realidad del juego, no cabe sorprenderse de que los entrenadores que piensan todavía de esta forma vivan como ermitaños utilizando recetas del pasado muertas, manteniéndose «fieles» e inflexibles en sus «ejercicios» medios y métodos de entrenamiento y siendo «entrenadores» de repetición año tras año, independientemente de los jugadores o del equipo, de los vicios malos y buenos del equipo. Ante este panorama, algunos aún se proclaman competentes simplemente por llevar 20 ó 25 años de profesión cuando en la mejor de las hipótesis tienen un año multiplicado por 20 ó 25 veces. Es verdad que para innovarse es preciso leer, reflexionar, investigar, difundir experiencias, intercambiar ideas para que esta especialidad tenga más y mejor público y una implantación en la sociedad, pero esto cuesta tiempo, masa cerebral y una exposición pública y crítica.

En relación con los médicos, por ejemplo, todos los años tienen un nuevo vademécum que determina que las enfermedades actuales no sean curadas con medicamentos de hace 10 ó 20 años. Los entrenadores mantienen su «vademécum» técnico influidos por los mismos ejercicios sobre que se realiza toda su vida deportiva. ¿Es posible que el conocimiento teórico y práctico de hace 20 ó 30 años pueda responder adecuada y cabalmente a las cuestiones relacionadas con la actividad deportiva de la actualidad? La falta de cultura general, deportiva y de hábitos reflexivos por parte de los entrenadores determina su rechazo para aceptar y entender que existen nuevas condiciones, nuevos cambios en los medios de investigación, en la metodología del entrenamiento y en las diferentes tecnologías pedagógicas, y este desinterés determina un inmovilismo y una repetición ciega del pasado. La mediocridad de gran parte de los que intervienen en el fenómeno deportivo (entrenadores, dirigentes, periodistas, etc.) está basada en una constante necesidad de oscurantismo y en el miedo a perder algún tiempo para estudiar y reflexionar. Algunos piensan que su mediocridad será compensada por la mutación genética de las diferentes generaciones de jugadores que pasaron por sus manos a lo largo de su vida profesional repleta de repeticiones fundadas no en la experiencia o en la competencia, sino en la falta de ambas. Progreso, desarrollo e innovación significan, por encima de todo, una nueva actitud mental sobre el problema, que implica una nueva actitud práctica y una nueva actitud funcional. El entrenador debe abarcar un bagaje de conocimientos suficientes que le posibiliten elaborar situaciones de entrenamiento que permitan verdaderas oportunidades para que los jugadores crezcan, más allá de los recursos físicos, ejerciendo a priori una reflexión crítica y eligiendo dentro de un grupo de opciones las más adecuadas y adaptadas a los problemas que se presenten. En esta línea de pensamiento, no es posible la utilización constante de los mismos «caminos», pues nos transportan a los mismos lugares a partir de los cuales contemplamos las mismas vistas, cambiando solamente el tiempo y las circunstancias de llegada. Esta realidad se constituye así más como un ritual, muchas veces penoso y repetido. El entrenador debe asumir su rol de explorador de nuevos caminos, donde encontrará nuevos conceptos, nuevas metodologías, nuevas teorías, etc., que contribuirán de forma clara a la evolución del juego del fútbol. En efecto, el entrenador tendrá que construir e interpretar nuevos caminos (léase mapas) partiendo de perspectivas diferenciadas en función de nuevos conceptos, del tiempo, del espacio, de las circunstancias, etc., abriendo de esta forma nuevas vías de acceso a la optimización del proceso de entrenamiento por la rentabilización de los medios humanos y materiales que están a su disposición. Al mismo tiempo, hay que eliminar todo aquello que potencialmente pueda disminuir las posibilidades de que los jugadores no alcancen el máximo de sus capacidades. En el entrenamiento se deben conceptualizar situaciones-problemas en las que centrarse más en la producción de acciones motoras, esto es, aquellas que se alteran constantemente en la búsqueda de una adaptación más eficaz, que en las acciones motoras de repetición, en las que se realiza siempre la misma respuesta independientemente de la variabilidad propuesta en la situación. «El acto del entrenador está basado en un saber que, como cualquier otro, se aprende, se renueva y se transforma constantemente» (Lima, 2000).

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