Kitabı oxu: «Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en la frontera México-Guatemala»

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Comité evaluador: Esta investigación fue sometida a un estricto proceso de arbitraje por parte de la Editorial.

Diseño y composición: Gerardo Miño

Fotografía de cubiertas: Valentina Estrada Guevara

Edición: Primera. Diciembre de 2020

ISBN: 978-84-17133-91-7

Depósito Legal: M-24052-2021

Código Thema: JBFH [Migración, inmigración y emigración]; JHMC [Antropología social y cultural, etnografía]; LNDA1 [Extranjería. Derecho de la inmigración]

Lugar de edición: Barcelona, España / Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

Este trabajo se realizó a partir del subproyecto “Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en la frontera sur de México” (objetivo bb), que forma parte del proyecto interinstitucional “Región Transfronteriza México-Guatemala. Dimensión regional y bases para su desarrollo integral” (www.rtmg.org), financiado por Conacyt mediante fondo Fordecyt (Centro Geo, Ciesas, Colef, Cide, Ecosur, Instituto Mora, Flacso/G, Usac, 2018-2019).

© 2020, Miño y Dávila srl / Miño y Dávila editores sl



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Índice

Agradecimientos

Introducción

PARTE I — Marco teórico y metodología

1. Marco teórico: enfoque de la investigación Jorge E. Horbath y M. Amalia Gracia

1.1. Frontera, territorio y región

1.2. Conceptualización del territorio

1.3. La región y los asentamientos humanos

1.4. Región transfronteriza

1.5. Territorios de la frontera y flujos poblacionales

1.6. Flujo de bienes, servicios y recursos naturales

1.7. Estructuras formales: Estado Nación, el sector público y el sector privado para la movilidad social del territorio

1.8. Estructuras no formales e informales en los procesos de movilidad

1.9. Instrumentos bilaterales y multilaterales que favorecen la movilidad

2. Metodología y fuentes de información Jorge E. Horbath, M. Amalia Gracia, Germán Martínez, Valentina Estrada, Rodrigo Barraza, Holger Weissenberger, Regina López

2.1. Técnicas cuantitativas y cualitativas

2.2. Fuentes de información e informantes

2.3. Estrategia metodológica

2.4. Plan de trabajo y ruta crítica

PARTE II — Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en cinco puntos de paso entre México y Guatemala

3. Estructuras formales e informales para la movilidad en cinco puntos de paso entre México y Guatemala Jorge E. Horbath y M. Amalia Gracia

4. Zona transfronteriza del Río Suchiate y el Ejido Talquián, Municipio de Unión Juárez Jorge E. Horbath, M. Amalia Gracia y Holger Weissenberger

Unión Juárez

5. Frontera Chiapas-Huehuetenango Jorge E. Horbath, M. Amalia Gracia y Holger Weissenberger

Comalapa-Ciudad Cuauhtémoc-La Mesilla y Paso Hondo

Carmen Xhán-Gracias a Dios

6. Zona de los ríos Negro y Usumacinta Jorge E. Horbath, M. Amalia Gracia y Holger Weissenberger

7. Vértice y meridiano de El Ceibo (Tabasco): puerto fronterizo El Ceibo y ejidos de Arroyo, El Triunfo Regina López y Holger Weissenberger

Ubicación y contexto geográfico de la región

Sueños de Oro

El Pedregal

San Francisco

Carlos Pellicer

Reserva de la biosfera Cañón del Usumacinta

Santa Cruz

Arroyo el Triunfo 2da sección

El Naranjo

Parque nacional Sierra del Lacandón

Reserva de la biosfera Maya

Espacio transfronterizo de El Ceibo

8. Zona transfronteriza de la Biosfera Maya-Calakmul (Campeche): localidades de Pioneros del Rio Xno-Ha, Arroyo Negro y Dos Lagunas Sur Santana Navarro-Olmedo y Holger Weissenberger

Ejido Pioneros del Rio Xno-Ha

Arroyo Negro

Dos Lagunas Sur

PARTE III — Expresiones de la estructura productiva formal e informal en la región transfronteriza México-Guatemala

9. La estructura informal en las características de ocupación en la RTMG Jorge E. Horbath y M. Amalia Gracia

9.1. Posición ocupacional

9.2. Prestaciones sociales

9.3. Actividades productivas

10. Análisis de la localización espacial de unidades productivas informales en los municipios de la RTMG Jorge E. Horbath, M. Amalia Gracia y Holger Weissenberger

10.1. Estructura del comercio informal en siete puntos de la frontera México-Guatemala

PARTE IV — Trabajo etnográfico

11. Profundizando la investigación en ocho cruces fronterizos de la frontera Chiapas-Guatemala Germán Martínez y Valentina Estrada

12. Región 1: Soconusco-San Marcos Germán Martínez y Valentina Estrada

12.1. Cruces del Rio Suchiate, Ciudad Hidalgo-Tecun Uman y Talismán-El Carmen

Empleos para residentes centroamericanos

Cruce de bienes y mercancías por el puente Suchiate II

Personas en tránsito

Educación

Salud

12.2. Cruce Talismán-El Carmen

Entrevistas con cambistas de divisas

Educación

Salud

12.3. Cruce Talquian-Unión Juárez

Educación

Salud

13. Región 2: Huehuetenango-Comalapa-Comitán Germán Martínez y Valentina Estrada

13.1. Cruce Carmen Xhan

Educación

Salud

13.2. Cruce Comalapa-La Mesilla

Huehuetenango, Guatemala

Educación

Salud

14. Región 3: Frontera Corozal y Benemérito de las Américas Germán Martínez y Valentina Estrada

14.1. Cruce Frontera Corozal

Presencia institucional

Actividades productivas, comercio, servicios y empleos

Educación

Salud

14.2. Cruce Benemérito de las Américas-Santa Rosa

Educación

Salud

14.3. Cruce Nuevo Orizaba-Ingenieros

Actividades productivas, comercio, servicios y empleos

Educación

Salud

15. Región 4: Frontera Tabasco-El Petén, Guatemala M. Amalia Gracia, Miguel A. Díaz y Héctor N. Roldán

15.1. Características generales de la zona fronteriza de El Ceibo

15.2. La relación entre estructuras formales y no formales en las actividades socioeconómicas y el empleo

15.3. Estructuras formales y no formales en torno al tránsito de personas

15.4. Estructuras formales y no formales en torno a la provisión de servicios educativos y de salud

PARTE V — Recomendaciones de política pública y conclusiones

16. Recomendaciones de política pública Rodrigo Barraza y Ayelén Amigo

16.1. Introducción

16.2. Regularización Migratoria y Movilidad Laboral en la Región Transfronteriza México-Guatemala

16.3. Movilidad de bienes y servicios a través de la región transfronteriza

16.4. Recursos naturales compartidos en la región transfronteriza

17. Conclusiones Jorge E. Horbath, M. Amalia Gracia, Germán Martínez, Valentina Estrada y Regina López

17.1. Conclusiones teórico-metodológicas

17.2. Conclusiones empíricas

17.3. Conclusiones etnográficas

Bibliografía

ANEXOS

Agradecimientos

Agradecemos profundamente a todos los colectivos de pobladores que sirvieron de informantes para aportar con sus opiniones y puntos de vista, la construcción de una realidad que, solamente aproximándonos a sus cotidianidades en sus territorios, pudimos dimensionar y entender la forma en que se construyen y estructuran su subsistencia, en una región compartida desde ambas naciones de México y Guatemala como es su Región Transfronteriza.

A ellas y ellos dedicamos nuestro trabajo y los acompañamos en su lucha y su vida que es también nuestra lucha y vida compartida. Asimismo, expresamos nuestro agradecimiento al Fondo Sectorial de Ciencia Básica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) que financió el proyecto del Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación, FORDECYT, titulado “Región Transfronteriza México-Guatemala: Dimensión Regional y Bases para su Desarrollo Integral (primera fase, 2017-2018)” (Convocatoria 2017-06, solicitud 000000000291987, modalidad 77). De este megaproyecto se establecieron una serie de subproyectos, entre los cuales se encontraba el subproyecto titulado “Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en la frontera sur de México” dentro de la Dimensión Geopolítica y del cual recibimos los recursos necesarios desde el CENTRO GEO para la realización de la investigación y posterior proyecto editorial para la publicación de la presente obra.

Agradecemos especialmente al Dr. Tonatiuh Guillen López, como coordinador técnico del proyecto general y también a la Dra. María Regina Martínez Casas quien lo reemplazaría en la coordinación, por habernos integrado dado el reconocimiento en todo momento para el desarrollo de la investigación. De la misma forma, agradecemos a las autoridades de El Colegio de la Frontera Sur, por su permanente respaldo, en especial al Dr. Mario González Espinosa, Director General saliente y a la Dra. María del Carmen Pozo de la Tijera Directora entrante de El Colegio de la Frontera Sur, y a la Dra. Nuria Torrescano Valle, Directora de la Unidad de Chetumal, por el apoyo institucional que ofrecieron al proyecto y a la organización del seminario.

Finalmente, expresamos nuestro reconocimiento a todas y a todos los investigadores, técnicos y asistentes que participaron en el proyecto y que permitieron con su trabajo alcanzar el logro trazado de culminar la investigación con la publicación de la presente obra a todas y a todos ellos mi mayor agradecimiento.

Jorge Horbath

Introducción

Jorge Horbath Corredor

María Amalia Gracia

Regina López Luna

La movilidad poblacional a través de la frontera México-Guatemala se puede dimensionar según las intensidades que se registran entre inmigrantes, migrantes temporales, transmigrantes y trabajadores residentes con tránsito frecuente, así como también a la interacción con la dotación de factores y en especial de infraestructura desde los propios cruces hacia los entornos inmediatos al proceso migratorio. De allí que las necesidades de cada grupo poblacional también estarían marcando no solamente su ruta y trayectoria migratoria sino también su característica y frecuencia, así como su vinculación con el territorio y con los grupos poblacionales de llegada a México y cuyo origen es desde Guatemala.

En ese sentido la frontera permeable de ambos países otorgaría una oferta de condiciones migratorias que la población guatemalteca utiliza para internarse en territorio mexicano, siendo condicionada inicialmente por las estructuras formales e informales de los lugares de entrada al territorio mexicano. No es lo mismo el tránsito permanente de trabajadores frecuentes que podrían cruzar la frontera con permisos de trabajo cuyo objetivo es ir a un lugar específico a trabajar, sujeto a unas condiciones de entrada y a unas necesidades de salida del territorio mexicano, que aquellas necesidades que tiene un migrante temporal o un inmigrante, cuya estancia más prolongada le habilita nuevas necesidades a ser cubiertas por las dotaciones de las localidades en México.

Sujetas a dichas características también se integran otras formas migratorias colaterales como es el caso de la migración de familiares, de acuerdo también a sus necesidades. Tal es el caso del acompañamiento de familiares al tránsito tanto de trabajadores frecuentes como al de migrantes temporales, quienes pueden cruzar con las expectativas de recibir atención en puestos y centros de salud, así como en hospitales, además de las necesidades de acceso a la educación que viene determinada también por el acompañamiento de menores de edad a familiares migrantes que tengan forma de un lugar más estable del lado mexicano. Incluso hay parte de la frontera, donde los relatos locales dan cuenta de la frontera diluida en la demarcación de los dos países, pese a que existen por ejemplo escuelas en territorio mexicano, salen siendo también aprovechadas por las familias rurales fronterizas de guatemaltecos que mandan a sus hijos a estudiar en dichas escuelas sin restricciones en el lado mexicano precisamente por el vínculo territorial y familiar que los hace cercanos.

Se propuso como objetivo, identificar y analizar la estructura no formal de la interacción transfronteriza, relacionada con la movilidad de personas, bienes o servicios, así como el aprovechamiento de recursos naturales, incluyendo un balance de sus actores principales. Revisar los aspectos de tensión, inclusión o exclusión frente a la estructura formal e informal y sus funcionamientos en municipios de cinco regiones de la frontera sur de México con Guatemala. Para ello se propusieron los siguientes objetivos específicos:

• Identificar los componentes de la estructura formal e informal que permiten y favorecen la movilidad de personas, bienes y recursos naturales en la región transfronteriza entre México y Guatemala.

• Definir aquellos componentes formales que limitan la movilidad de personas, bienes y recursos naturales entre ambos países y que estimulan la conformación de componentes informales.

• Analizar la composición y articulación de la población de ambos países a cada componente de la estructura formal y no formal y sus elementos, tanto en su formación como en la dinámica que se genera, destacando la vigencia y persistencia en el territorio y su área de influencia.

• Exponer el tejido y vínculos de las organizaciones sociales locales que habilitan su ampliación en las relaciones transfronterizas, conformando estructuras que habilitan la movilidad en la frontera.

• Diferenciar las estructuras formales de las localidades en el territorio transfronterizo, en relación a la oferta de servicios de atención social como salud y educación, económicos como el acceso a mercados y tiendas, así como a fuentes de empleo, etc. para distinguir la capacidad gravitatoria que tienen cada una de ellas en la atracción temporal y permanente de población, estimulando especialmente la migración hacia el lado mexicano.

• Detallar la relación entre los cruces fronterizos y su articulación con localidades y la red física de carreteras y caminos en México para el estímulo y control de la movilidad de población, mercancías y recursos naturales, en contraste con los cruces no controlados por ambos países habilitados principalmente por las condiciones naturales.

• Formular recomendaciones de política pública respecto a las relaciones de las estructuras formal e informal con relación a la movilidad de población, recursos naturales y bienes en la región transfronteriza.

Siendo entonces la frontera de México-Guatemala una de las más permeables, debido principalmente a que grandes franjas de la misma contienen accidentes geográficos con montañas, selvas y ríos, acompañados de una elevada dispersión de la población en el territorio, hacen que el control de la movilidad de población, bienes y recursos naturales sea difícil y se desarrollen cruces de tipo no formal habilitadas desde uno y otro lado de la frontera.

El estudio tuvo especial concentración en la población guatemalteca, para captar la relevancia de las organizaciones económicas y sociales formales e informales en el territorio mexicano y su vínculo desde el territorio transfronterizo guatemalteco cuya diferenciación, en el sentido del acceso a la infraestructura de servicios, pueda ser elevada debido a la insuficiencia de estas dotaciones en sus localidades en el territorio guatemalteco. Eso hizo posible, entonces, identificar que las diferencias en esas dotaciones detonan, y condicionarían, los tipos de movilidad en la región transfronteriza.

La primera parte del libro, Marco teórico y metodología, está dividida en dos capítulos. En el primero, los aportes del Dr. Jorge Enrique Horbath Corredor y de la Dra. María Amalia Gracia, titulares del Departamento de Sociedad y Cultura de El Colegio de la Frontera Sur, buscan explicitar los conceptos utilizados a lo largo de la investigación explorando, de manera inicial, las estructuras, procesos e instrumentos que forman parte de los procesos de movilidad en la frontera sur de México. En base al análisis realizado, se demuestra que, en lo transfronterizo, se ponen en juego las estructuras formales, no formales y las informales en el análisis de los flujos migratorios. Así, se puede ver que, entre las localidades fronterizas se evidencian continuidades que se dan, no solamente, en relación a lo étnico sino que, también, involucran cuestiones familiares, derivadas de alianzas empresariales e, incluso, de entidades distintas a los estados, tales como organismos civiles internacionales o religiosos, que mantienen influencias históricas entre la población. De este modo logra observarse que, los curces fronterizos, cuentan con una organización y reglamentos propios lo que, a partri de vinculaciones consideradas informales, hace viable las relaciones entre ambas partes.

El segundo capítulo refleja los mecanismos metodológicos usados por las diversas autoras y autores del presente libro, presentando la estrategia y el plan de trabajo seguidos para el logro de los objetivos anteriormente descritos. Aquí, se explicita la selección de las subregiones en las que se trabajaría a lo largo de la investigación, las cuales fueron seleccionadas por su importancia comercial, los cruces transfronterizos formales que resguardan y la información accesible sobre las mismas. Así, a través de diversas técnicas metodológicas, tanto cualitativas como cuantitativas, se logró un acercamiento global al tema analizado. El trabajo de campo en las poblaciones fronterizas, por medio de la obtención de testimonios escritos, historias de vida y encuestas, permitió tener una visión amplia, y más de una perspectiva, acerca de lo que sucede y cómo son percibidas las interacciones transfronterizas en diversas localidades de la amplia frontera que comparten México y Guatemala.

En la segunda parte del libro, dividida en 6 apartados y denominada Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en cinco puntos de paso entre México y Guatemala, se demarca la investigación como un acercamiento a las condiciones de vida de la sociedad que integra estos espacios, una aproximación a sus sistemas económicos, culturales y sociales, que enmarcan las prácticas de la zona fronteriza, su composición y su comportamiento. Asimismo, esta segunda parte presenta las 5 regiones de la frontera México- Guatemala que serán abordadas durante el análisis: Río Suchiate, Frontera Huehuetenango y Ríos Negro y Usumacinta, en Chiapas; Vértice y meridiano de El Ceibo, en Tabasco y la Biósfera Maya- Calakmul- Dos Lagunas, en Campeche.

En el apartado referente a la Zona transfronteriza del Río Suchiate y el Ejido Talquián, Municipio de Unión Juárez, del Dr. Jorge Enrique Horbath Corredor, la Dra. María Amalia Gracia y el M.C Holger Weissenberger, se evidencia al Río Suchiate como uno de los puntos frotnerizos más importantes de toda la franja. Por ello, en esta zona convergen migrantes de diferentes Estados que buscan pasar por México y llegar hacia Estados Unidos, y se puede concebir como un espacio de tránsito, destino, expulsión y recepción de migrantes pero, al mismo tiempo, como una zona de paso para poblaciones móviles, tales como traileros, trabajadores agrícolas temporales, trabajadoras sexuales, transmigrantes y migrantes indocumentados, entre otros. Esta dinámica permite presenciar una multiplicidad de relaciones entre la población migrante y la población local, existiendo una gran interacción transfronteriza en las localidades cercanas al río y proporcionando beneficios económicos para las personas allí asentadas. Este apartado permite ver de qué manera, el río, desempeña un papel importante para los comerciantes guatemaltecos, ya que es utilizado para el traslado de mercancías y personas, a través de diversos pasos informales. Así, la cotidianidad y las relaciones de cercanía entre los países, facilitan los intercambios entre los habitantes, basándose, no en acuerdos formales, sino en la historia y las tradiciones compartidas por los pueblos.

En el apartado referente a la Frontera Chiapas- Huehuetenango, se evidencia que, una parte de los cruces irregulares, concierne a personas que fácilmente podrían internarse de manera formal a México -ya sea por actividades económicas como por el acceso a bienes y/o servicios- pero que optan por la vía informal, evitando cumplir ciertos procesos como registros, presentación de solicitudes, y llenado de formularios, acciones que podrían representar una verdadera dificultad u obstáculo, por tratarse de alteraciones en la vida cotidiana de las poblaciones limítrofes. Todo esto teniendo presente que, en la frontera México-Guatemala, prevalecen instituciones informales, prácticas, costumbres, modales, códigos de conducta, normas y convenciones que, históricamente, se han venido construyendo sin ser, necesariamente, escritas y que permiten este relacionamiento fronterizo.

El apartado siguiente, Zona de los ríos Negro y Usumacinta, nos presenta las interacciones transfronterizas entre los Estados de México-Guatemala, con pasos terrestres informales a lo largo de la frontera ubicados en los centros urbanos más importantes y con los ríos Suchiate y Usumacinta frecuentemente utilizados como cruce informal. El análisis realizado ha permitido identificar que las relaciones de amistad y cercanía, entre ambos lados de la frontera, permanecen arraigadas y que la falta de autoridades en los Estados, ha posibilitado la continuidad del comercio ilegal de mercancías, flora y fauna, así como el tránsito de personas indocumentadas. Sumado a esto, la porosidad de la frontera, y la existencia de grandes zonas selváticas, impide abarcar todos los espacios, provocando el aumento de los pasos informales.

En el apartado Vértice y meridiano de El Ceibo (Tabasco): Puerto fronterizo El Ceibo y ejidos de Arroyo, El Triunfo, la Lic. Regina López Luna y el M.C. Holger Weissenberger, asistente de investigación del departamento de Sociedad y Cultura del Colegio de la Frontera Sur, unidad Chetumal y Coordinador Unidad de SIG de El Colegio de la Frontera Sur, respectivamente, mencionan que, en El Ceibo, sus cerca de 500 comerciantes mueven alrededor de 60 millones de pesos semanales, provenientes del comercio informal y generados por los más de 7.000 visitantes de Campeche, Quintana Roo, Veracruz, Chiapas y Tabasco. Sin embargo, la importancia de El Ceibo como cruce fronterizo no radica únicamente, ni por completo, en su auge e importancia comercial, sino en su ubicación geográfica en relación a Tenosique de Pino Suárez y la estación tabasqueña del tren de carga conocido como “La Bestia”. Por otra parte, en este apartado, queda plasmado el aumento en el número de mujeres migrantes, marcando una diferencia con el “modelo migratorio tradicional” en el que, los hombre jóvenes y cabeza de familia, eran los que migraban en busca de nuevas oportunidades.

En el apartado referente a la Zona transfronteriza de la Biosfera Maya-Calakmul (Campeche): Localidades de Pioneros del Rio Xno-Ha, Arroyo Negro y Dos Lagunas Sur, Santana Navarro-Olmedo, Dr. en Ciencias en Ecología y Desarrollo sustentable, departamento de Conservación de la biodiversidad, Colegio de la Frontera Sur y el M.C. Holger Weissenberger nos plantean que durante la década de los ochenta, en el área fronteriza que colinda con Calakmul, Campeche, predominó el tráfico de marihuana, la extracción de madera preciosa, que se sacaba desde la frontera con Guatemala, y el saqueo de piezas arqueológicas. Esta franja fronteriza también ha sido una importante vía de transito de migrantes procedentes de Guatemala. En los ochenta, durante la guerra civil de Guatemala, cientos de personas se vieron obligadas a huir del conflicto. La gente de Arroyo Negro recuerda que, poco más de cuatrocientos inmigrantes guatemaltecos, llegaron a la comunidad y cruzaron la selva del Peten en busca de apoyo del gobierno mexicano. Ante esta migración masiva de guatemaltecos en la frontera sur, el gobierno mexicano reaccionó trasladando contingentes de migrantes al estado de Quintana Roo, donde creo comunidades como Mayabalam y Cuchumatan, en el municipio de Bacalar. Después de este acontecimiento, el lugar se volvió lugar de tránsito de migrantes centroamericanos.

La tercera parte de la investigación, Expresiones de la estructura productiva formal e informal en la región transfronteriza México-Guatemala, se divide en dos apartados.

En el primero, La estructura informal en las características de ocupación en la RTMG, elaborado por el Dr. Jorge Enrique Horbath Corredor, la Dra. María Amalia Gracia y el M.C. Holger Weissenberger, se presenta un listado de 466 categorías de ocupación para el 2010, del Censo de Población de México. Allí, la tabla que muestra las 25 principales categorías, y que concentra al 66.86 por ciento de la ocupación municipal mexicana de la RTMG y reúne al 85.21 por ciento de la ocupación de guatemaltecos muestra que hay, al menos, cinco categorías de actividades informales, que representan el 4.7 por ciento de la ocupación total y, a dichas actividades, se vincula el 23.65 por ciento de la fuerza de trabajo guatemalteca. De ese listado de 2010 sobresale la categoría de trabajadores domésticos, cuya ocupación atrae al 13 por ciento de los trabajadores guatemaltecos. La información de la Encuesta Intercensal de México para 2015, igualmente presenta las 25 categorías más importantes de la ocupación. Estas 25 categorías concentraron 22.53 por ciento de la ocupación de la RTMG en los 22 municipios mexicanos fronterizos y representaba el 44.93 por ciento de la ocupación de guatemaltecos. Dentro de esas 25 categorías hay al menos ocho que se pueden identificar como ocupaciones informales, llegando a ser el 2.11 por ciento de la ocupación total y el 11.7 por ciento de la ocupación guatemalteca. La principal categoría de ocupación informal en 2015 vuelve a ser la de trabajadores domésticos, con una representación del 11.05 por ciento de los guatemaltecos respecto al total en esa categoría. Pese a que hay una limitante entre ambas bases de datos por el número tan disímil de categorías que hay en una y otra, estos resultados muestran que hay una persistencia de ocupaciones informales a las que se incorpora la población guatemalteca en la RTMG.

En el segundo apartado, Análisis de la localización espacial de unidades productivas informales en los municipios de la RTMG, se identificó uno de los subsectores de mayor dinamismo en la actividad informal, el comercio al por menor, en el cual existen varias ramas de actividad económica que son reconocidas como informales. Al desagregar por ramas de actividad económica en los municipios mexicanos de la RTMG se pudo apreciar que, casi todas las unidades económicas, son pequeñas y tienen hasta cinco trabajadores. De ellas, más del 68 por ciento corresponde a tiendas de abarrotes, ultramarinos y misceláneas y, poco más del ocho por ciento, son establecimientos de venta de frutas y verduras frescas, mientras que, las tiendas de venta de carnes rojas y aves representan, ambas, cerca del nueve por ciento. Asimismo, uno de los datos más interesantes corresponde a la fecha de registro de los establecimientos la cual nos puede indicar, de alguna manera, el inicio de actividades de los mismos, apreciándose con claridad dos fechas relevantes: la mitad de año de 2010 y final de año de 2014. En estas fechas se registraon, prácticamente, el total de los establecimientos, la mitad de ellos en cada año mencionado.

La parte IX del trabajo, realizada por Reynaldo Germán Martínez Velasco, Dr. en Ciencias Sociales del departamento de sociedad y cultura del Colegio de la Frontera Sur, y Valentina Estrada Guevara, Dra. en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Chiapas, estuvo enfocada al Trabajo Etnográfico en 8 cruces fronterizos de 4 regiones: Región 1, Soconusco- San Marcos; Región 2, Huehuetenango- Comalapa- Comitán; Región 3, Frontera Corozal y Benemérito de las Américas; Región 4, Frontera Tabasco- El Petén. En estas 4 regiones se identificaron 8 cruces fronterizos, dos formales y seis no formales, en los cuales se entrevistaron a actores de diversos perfiles y se realizaron recorridos, con el fin de profundizar en el conocimiento de las regiones mencionadas. Asimismo, el trabajo realizado permitió indagar en la relación existente entre las estructuras formales y no formales existentes en estos cruces, analizando las actividades productivas, el comercio, los servicios y el empleo de las personas que los habitan.

La quinta parte de la investigación se orientó a la realización de Recomendaciones de política pública y conclusiones. Las recomendaciones de política pública, realizadas por Rodrigo Alonso Barraza García, Dr. en Estudios interdisciplinares de género y políticas de igualdad por la Universidad de Salamanca y por Ayelén Amigo, Mtra. en Servicios Públicos y Políticas Sociales por la Universidad de Salamanca, se basaron en la consideración de la frontera sur como un continuum sociocultural desregulado, heterogéneo y fragmentado –artificialmente– por una delimitación política arbitraria, pero con gran dinamismo y comunicación a nivel interno. Sin embargo, los procesos de globalización y la profundización del modelo neoliberal, experimentados los últimos años y el modelo de securitización fronteriza, impuesta por Estados Unidos a partir de septiembre de 2001, chocan con la diversidad y el dinamismo de las regiones fronterizas. Así, el accionar impulsado desde las instancias gubernamentales contrasta con las prácticas reales desarrolladas por las comunidades fronterizas. Los Estados nacionales actúan y ejercen poder dentro de un territorio determinado, con límites definidos y, sus políticas se caracterizan por poseer una rigidez difícil de superar, desconociendo qué pasa del otro lado de los propios límites nacionales. De este modo, nos encontramos con instrumentos y políticas que incentivan -o limitan- las interacciones transfronterizas entre personas, bienes y recursos naturales en la frontera sur de México. En base a esto, las recomendaciones de política pública parten de reconocer la especificidad y el dinamismo de las interacciones transfronterizas y, al mismo tiempo, abogan por el reconocimiento y el potencial diálogo entre las estructuras formales e informales que animan la vida en la frontera.

Jorge Horbath Corredor, María Amalia Gracia y Regina López Luna

— PARTE I — Marco teórico y metodología

1.
Marco teórico: enfoque de la investigación

Jorge Enrique Horbath Corredor

María Amalia Gracia

La presente investigación expone el análisis de la estructura formal y no formal dentro de las interacciones transfronterizas de la población, así como las cuestiones territoriales, de migración, bienes y recursos naturales existentes en la frontera sur México-Guatemala.1 El estudio ampliado de la frontera sur se aborda desde una perspectiva interdisciplinaria, que nos permite observar las interacciones transfronterizas, partiendo de aspectos culturales, sociales, económicos y políticos, para comprender la realidad de los agentes que en ella intervienen desde las estructuras formales y no formales.

Antes de adentrarnos en las estructuras de la zona fronteriza de estudio, es necesario dilucidar algunos conceptos que estarán presentes a lo largo de la investigación y que serán de utilidad para su comprensión. Siguiendo el orden establecido en el trabajo, se parte de las acepciones que hacen referencia a frontera, territorio y regiones, guiando la investigación de lo general a lo particular, pasando por las definiciones de flujos de personas, bienes, servicios y recursos naturales, para adentrarnos en el papel del Estado-nación, en los aspectos públicos y privados, desde la interacción con las estructuras y los instrumentos internacionales que las rigen.

Asimismo, es indispensable percibir la sutil diferencia entre las estructuras formal, no formal e informal, para poder entender los procesos en las zonas transfronterizas y la manera en que, los individuos, se desarrollan en su entorno natural y obtienen los bienes y servicios necesarios, involucrándose con el sector público y privado. De esta manera, la investigación, nos llevará a rectificar la validez de las estructuras y su utilidad en el quehacer transfronterizo y los flujos migratorios que se suscitan de manera constante en la frontera, desde la perspectiva de los actores locales, así como las estrategias de adaptación a los cambios y sus modos de participación.

1.1. Frontera, territorio y región

La frontera sur es comprendida como “un territorio donde coexisten diferentes ámbitos regionales que son el resultado de procesos sociales […] que conforman un continuum cultural junto con el resto de América Latina” (Gutiérrez citando a Fábregas, 2017, p. 166-167). En esta investigación nos centraremos en la frontera México-Guatemala, la cual abarca la mayor parte de la frontera sur de México y que adquirió gran relevancia para las ciencias sociales en los años ´80.

Vislumbrando las fronteras

Las fronteras pueden ser entendidas como espacios en donde existe un tránsito social entre dos culturas “separadas” por un límite territorial, ya sea natural o restringido a un ámbito político, que ofrecen al individuo la capacidad de trascenderlas y/o explorarlas. La frontera, a su vez, adquiere una doble significación. Entendida como border, se refiere a la frontera internacional o al límite entre estados, y, como frontier, hace referencia al espacio flexible de articulación entre sistemas con dinámicas socioeconómicas heterogéneas donde uno se expande sobre el otro (Grimson, 2005).

Así, existen fronteras naturales compuestas por ríos, montañas que, como su nombre lo indica, son límites creados por la misma naturaleza, que restringen el tránsito del hombre (Matthai, 1991) que, a su vez, coexisten con las fronteras artificiales como las políticas, lingüísticas económicas u otras.

Canela y Rincón, definen la frontera como:

(…) el espacio que permite la inflexión de una sociedad distinguirse de otra, donde los capitales culturales y sociales se muestran con una identidad que la diferencia de otro grupo humano, esto nos arroja a pensar a la frontera como un espacio simbólico en movimiento donde se permite estructurar las redes de significantes al interior de una nación […] La frontera es límite del espacio social y del soporte cultural de las interacciones humanas representadas en la política y la economía que construye un juego de alteridades. (2016, p. 66)

Es así como el concepto de frontera se desenvuelve en el margen de procesos sociales y migratorios que implican cuestiones económicas, culturales y simbólicas (Peña-Piña, 2015, p. 63), necesarias para el análisis de la conformación y control de un territorio.

1.2. Conceptualización del territorio

El territorio comprende un fragmento de tierra perteneciente a un país o región, delimitado por una población. Es decir, el espacio apropiado por un grupo social para asegurar su reproducción y la satisfacción de sus necesidades vitales (Giménez, 2001)

El territorio explica “el desenvolvimiento espacial de las relaciones sociales que establecen los seres humanos en los ámbitos cultural, social, político o económico” (Llanos-Hernández, 2010, p. 207). Dicho concepto ayuda a la interpretación y comprensión de las relaciones sociales vinculadas con la dimensión espacial, ya que ésta se transforma en la representación del espacio, el cual se encuentra en constante alteración como resultado de la acción social de los seres humanos y su cultura.

1.3. La región y los asentamientos humanos

El concepto de región, también permeado por aspectos sociales y culturales y por procesos históricos, se entenderá “a partir de los diferentes territorios, imaginaciones, discursos, representaciones y proyectos de grupos de actores sociales” (Fletes Ocón, 2009, p. 167), ya que éstas surgen de convenios entre actores locales.

Por su parte, la zona, puede ser entendida como una extensión de terreno con dimensiones considerables, con límites establecidos administrativa y políticamente, que presenta una franja o encuadre que la demarca.

Estos conceptos revisten central importancia al momento de definir lo que compone lo urbano y lo rural, tarea compleja por la falta de unanimidad en torno a su categorización. Estos conceptos, al ser escuchados, rápidamente se analizan de manera dicotómica, remitiéndonos al campo y a la ciudad.

Se intentarán dilucidar estos puntos para su mejor comprensión en torno a las cuestiones fronterizas para las cuales, la categorización de espacios rurales y urbanos, depende de delimitaciones basadas en el tamaño de los municipios o del peso de la población activa.

Dinámicas de lo rural

El concepto de zona rural está vinculado a un territorio con un bajo número de habitantes en el cual, la principal actividad económica, se relaciona con lo agropecuario. En este sentido, el tamaño de la comunidad y la densidad poblacional, están determinadas por la ocupación agrícola. La utilización de la tierra para cultivos, impide la concentración de agricultores o cultivadores en comunidades de gran extensión provocando que, las comunidades rurales se constituyan a partir de poblaciones mucho menos diversas, con un campo de desempeño similar, y un mayor grado de homogeneidad en sus costumbres y hábitos.

Sorokin y Zimmerman diferencian lo rural de lo urbano a partir de los aspectos del empleo, el medio ambiente, tamaño de la comunidad, densidad poblacional, sistemas de interacción y diferenciación y movilidad social (Villalvazo Peña, et al citando a Clóut Hugh).

Al interior de las zonas rurales, la movilidad es menor que al interior de las zonas urbanas, debido a la predominancia del trabajo en relación al campo, lo que sujeta a los habitantes al territorio. Otra consideración que define a lo rural, es el trazado de calles, el equipamiento básico de infraestructura y servicios públicos, así como la ausencia de actividades productivas secundarias y terciarias (Matijasevic Arcila y Ruíz Silva, 2013, p. 32). Además de esto, su paisaje es natural al carecer de edificios y no contar con una red de transportes desarrollada.

Dinámicas de lo urbano

Cuando se habla de población urbana, se hace referencia a aquella con más de 2.000 habitantes, que posee la infraestructura necesaria, industria y servicios suficientes.

Lo urbano, desde la frontera, adquiere una connotación particular como consecuencia de las acciones coordinadas por las entidades existentes a ambos lados de la misma. Dilla (2015) propone el concepto de Complejos Urbanos Transfronterizos (CUT) para referirse a las relaciones que se forjan en ambos lados de las líneas fronterizas a partir de ciertas “condiciones”. Entre estas destacan la existencia de recursos naturales compartidos; las articulaciones espaciales, que hacen referencia a los roles de intermediación que se dan en estos espacios y que garantizan la continuidad transfronteriza de la zona; la interdependencia económica, que refiere a la relación mutua que involucra a las localidades a ambos lado de la frontera, sus actividades así como los empleos y las redes que se crean e impactan la vida local. Asimismo, hace mención a la existencia de relaciones sociales intensas que se dan entre los pobladores de las localidades, creando cruces e intercambios, no solo económicos sino, también, culturales.

La percepción de mutua necesidad se convierte en otra condición para las CUT dado que ambas localidades, a pesar de estar “separadas”, saben que son imprescindibles la una para la otra, por los lazos que han creado. Por último, menciona la construcción de relaciones instituciones formales, desde el Estado y la sociedad civil, que se manifiestan en dos niveles. El primero, la formalización binacional, que se refiere a los acuerdos o arreglos en torno a 4 claves que rigen la frontera: el comercio, la migración, la seguridad y el medio ambiente, indispensables para crear entendimiento en la sociedad. El segundo nivel es el nivel local o lo propiamente transfronterizo, que alude a la formalización legal e institucional de las fronteras. Esto nos lleva a pensar la organización y la gestión de esos espacios, así como el flujo compartido que se dan en las fronteras, como algo que va más allá de las instituciones.

1.4. Región transfronteriza

Hablar de región transfronteriza nos remite en forma básica al territorio contenido en ella, compartido por dos Estados-nación. Bob Jessop (2004) concibe, primeramente, a los espacios transfronterizos como continuidades (redes, interacciones) y, luego, como divisiones político administrativas de países distintos. Jessop analiza, desde la economía, el auge de la transfrontera como fenómeno a nivel mundial y concomitante al fortalecimiento de actores regionales, en paralelo a la desestructuración de los Estados nacionales.

En la región transfronteriza México-Guatemala -nuestra región de estudio- se han documentado, también, experiencias de continuidad identitaria e interacciones de redes familiares y comunitarias, más allá de las fronteras de los Estados nacionales, al menos en dos casos: la etnia mam (Peña-Piña y Fábregas-Puig, 2015) caso de estudio del ejido Pavencul, Limón (2010), libro sobre el pueblo chuj y sus interacciones sociales y religiosas entre la sierra de Cuchumatanes en Guatemala, y la meseta de Comitán en Chiapas, México, enmarcadas en ciclos de festividades anuales.

Tenemos, entonces, las interacciones locales que provienen de las identidades culturales previas a la conquista, interacciones entre poblaciones mestizas e indígenas diversas, que asumen identidades regionales específicas.

Ahora bien, las continuidades no solamente se dan en relación a lo étnico sino que, también, involucra cuestiones familiares, derivadas de alianzas empresariales e, incluso, institucionales de entidades distintas a los estados, tales como organismos civiles internacionales o religiosos (iglesias), que mantienen influencias históricas entre la población y que, con el tiempo, forman parte de sus ideologías e identidades. Esto genera, a su vez, una especie de continuum entre estructuras formales y no formales, que se expresa cotidianamente.

1.5. Territorios de la frontera y flujos poblacionales

Quedando estipulado que los territorios contienen a las regiones, y que las fronteras delimitan estos territorios, se puede inferir que los territorios de la frontera están determinados por dos factores: la contigüidad y la disparidad económica. Estas diferencias, presentes en el territorio, interactúan estimulando el proceso que permite crear mercados laborales en los centros poblacionales, que satisfagan las necesidades de los individuos.

La migración2 está implícita en el movimiento de las personas dentro de los territorios de la frontera, y se entiende como el desplazamiento de grupos o poblaciones que dejan su lugar de origen para establecerse en otra localidad o país, ya sea por cuestiones laborales, económicas o sociales. Las migraciones se conciben “como aquella condición espacio-temporal de dejar un lugar, por lo general, de residencia y pertenencia, para establecerse en otro” (Osorio-Campillo, et al. 2015, p. 94). Por ello, se entiende por emigrar al hecho de dejar el lugar de origen e inmigrar a llegar a un nuevo territorio. Ante el cambio de residencia, los migrantes deben hacer frente no solo al cambio espacio-temporal y cultural, sino a la creación de nuevos vínculos y nuevas formas de vida (ídem).

En relación a esto, la migración indocumentada se da “cuando una persona ingresa a un país del cual no es ciudadano o ciudadana, violando sus leyes y regulaciones de inmigración” (Castles, 2010, p. 51). Esto sucede como “consecuencia del desequilibrio entre la demanda laboral en los países de destino y la capacidad o la voluntad de los gobiernos a establecer los canales legales de migración” (Castles, 2010, p. 49).

La migración se da manera documentada y no documentada en la frontera, y deja entrever la ineficiencia de la autoridad en varios aspectos. Uno de ellos, la incapacidad de generar un mercado laboral estable y acorde a las necesidades del flujo poblacional. El otro, tiene estrecha relación con las interacciones que se generan cotidianamente y las regulaciones migratorias impuestas por los países, las cuales no han sido eficaces para contener el flujo de migración indocumentada establecido en la zona de estudio.

Concepto de población

Desde la definición tradicional normativa, la población es uno de los tres elementos constitutivos de la nación, junto con territorio y Estado. Sin embargo, igual que lo sucedido con otros conceptos, éste se ha resignificado, se ha pluralizado. “Las poblaciones están constituidas por conjuntos de individuos con sus características fenotípicas y los cambios que se producen en ellas a lo largo del tiempo” (Moya, 2014),. Por su parte, el Colegio de Ciencias y Humanidades la define:

Como un grupo de organismos de la misma especie que viven en un lugar y tiempo determinados y que interaccionan tanto genética como ecológicamente. Las poblaciones pueden sufrir cambios como el aumento o disminución en el número de organismos […] el conocimiento y estudio de esto permite entender la dinámica de las poblaciones, éstas presentan características particulares que las distinguen. (p. 552)

En consideración a lo anterior, el estudio previo de las poblaciones específicas de cada región es necesario para diseñar políticas públicas que respondan, tanto a sus necesidades, como a sus intereses, así como a las formas en que voluntariamente se auto adscriben a una nación.

Chatterjee propone que la relación idealizada Estado-ciudadano sea analizada a partir de lo que denomina gubernamentalidad administrativa, poniendo en el centro la relación Estado-poblaciones.

Las poblaciones son identificables, clasificables y descriptibles según criterios empíricos o comportamentales y son susceptibles de que se les apliquen técnicas estadísticas tales como censos y encuestas por muestreo…el concepto de población pone a disposición de los funcionarios del gobierno un conjunto de instrumentos racionalmente manipulables para llegar a una gran proporción de los habitantes de un país como objetivos de sus “políticas”…las actividades de la gubernamentalidad requirieron múltiples, transversales y cambiantes clasificaciones de la población como objetivos de múltiples políticas, que dieron lugar a una construcción necesariamente heterogénea de lo social. Aquí, entonces, tenemos la antinomia entre el majestuoso imaginario político de la soberanía popular y la realidad mundana de la gubernamentalidad administrativa: es la antinomia entre lo nacional homogéneo y lo social heterogéneo. (Chatterjee, 201 p. 211-213)

Lo social heterogéneo se plantea, entonces, como lo que está frente al Estado-nación pluralizado, complejizado y, la gubernamentabilidad administrativa, es la expresión directa y empírica del Estado en la región. Por este motivo, sus agentes deben adaptarse a las condiciones prevalecientes en ella, aplicando las políticas públicas con intermediación de negociaciones en medio de contingencias.

Por lo anterior se comprenderá a las poblaciones migrantes como aquellas que se desplazan de un territorio a otro, siendo las migraciones rurales las que suelen moverse hacia las ciudades, como un factor principal en la transformación de éstas (Osorio-Campillo, et al. 2015, p. 98). Este concepto engloba varios aspectos cotidianos. Se trata de un colectivo poblacional que se mueve constantemente en busca de mejores condiciones de vida, de acuerdo a su consideración -subjetiva-, y a los parámetros internacionales de la economía basados en la globalización, los cuales, pueden ser más o menos atractivos para los individuos, dependiendo del objetivo final y personal que cada uno tenga.

Flujos poblacionales

Si bien en la frontera de México con Guatemala existen pasos formales de tránsito, gran parte de la movilidad se da a través de pasos informales. Estos pasos reflejan un activo flujo migratorio desde Guatemala hacia las localidades mexicanas aledañas, creando una circulación constante de personas que cruzan esta frontera sin la finalidad de cambiar de residencia. Por lo tanto las migraciones, presentes en la actualidad, han variado su intensidad y dirección según la época.

Los flujos migratorios pueden obedecer a razones económicas y de sobrevivencia: cuando la tierra deja de ser fértil, se agotan los recursos naturales o suceden desastres naturales. Estos fenómenos originan movimiento de pueblos enteros de un lugar a otro. Las persecuciones por razones étnicas, religiosas o políticas también han sido causa de migraciones. (Herrera-Lasso y Artola, 2011, p. 12)

Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos creó una estrategia para promover y fortalecer sus acuerdos bilaterales en materia de seguridad. En el margen de diversos acuerdos, y con el fin de controlar el flujo de migrantes y mercancías se implementó, entre 2001 y 2003, el Plan Frontera Sur, en la frontera de Guatemala y Belice, con la finalidad de incrementar el control en los puntos fronterizos (Anguiano, 2007, p. 50). Este artificio legal tiene como principal objetivo regular o limitar el flujo migratorio existente entre Centroamérica y México, una región que se caracteriza por una compleja y potente movilidad transfronteriza, como se cita a Nájera (2010) en Jean Clót y Martínez (2015)

Los flujos migratorios se han diversificado considerablemente en las dos últimas décadas: de una migración “tradicional” de trabajadores temporales guatemaltecos que se dedican estacionalmente a actividades agrícolas en el estado de Chiapas a una cada vez mayor afluencia en México de guatemaltecos que trabajan como vendedores ambulantes y en los servicios domésticos. (2015, p. 4)

Este flujo de movilidad poblacional ha permitido el asentamiento de centroamericanos en la región, creando comunidades transnacionales, como redes sociales, culturales y económicas (2015, p. 5) que van más allá de las limitaciones político-administrativas.

Estos flujos continuos de personas y de mercancías que transitan con registro por dichos lugares formales, simultáneamente también puede observarse movimientos constantes de población que, por razones diversas, circula entre las localidades fronterizas sin presentarse en los diferentes puntos de control migratorio y/o aduanero. (2015, p. 6-7)

A partir del incremento de flujos migratorios, estos espacios se han vuelto peligrosos, al presentarse actividades ilícitas, ocasionando un incremento de fuerzas de seguridad en la frontera, dado que “la industria de la migración se ha fortalecido, y lo que para algunos es una estrategia de sobrevivencia, para otros es la posibilidad de un negocio ilícito” (Armijo, 2011, p. 46). Aunado a eso existen situaciones de abuso hacia los migrantes por parte de las autoridades municipales, estatales y federales, quienes los roban o extorsionan, aunque vale aclarar que la mayoría de los agravios proviene de particulares que roban e incluso llegan a secuestrar y matar. Muchos de estos delitos son perpetrados por maras y otras pandillas del lado de México, que se aprovechan de la situación de los migrantes, siendo las mujeres y los niños los más vulnerables.

1.6. Flujo de bienes, servicios y recursos naturales

En todos los países las medidas económicas o fiscales tienen repercusiones en la producción nacional, la inflación, el ahorro, la tasa de interés y la oferta monetaria, por mencionar algunos. Estas repercusiones, a su vez, se hacen sentir en todo el territorio y, con mayor fuerza, en las fronteras, ya que dichas decisiones provocan impacto del otro lado del territorio haciendo que, los bienes y servicios, se muevan en una dirección o en otra.

En las fronteras existen medidas y realidades económicas que restringen o limitan la circulación de bienes y servicios en estos espacios. Una de ellas es el poder adquisitivo que tienen los nacionales de un país en el territorio del otro, así como medidas económicas y financieras tan drásticas como la prohibición a la entrada y salida de divisas, y a la circulación de ciertos bienes y servicios. Estos bienes y servicios se mueven a través de la frontera, interactuando con los recursos naturales y, en muchas ocasiones, valiéndose de ellos para su traslado y/o comercialización.

Para esta investigación, se entenderá por recursos naturales a las cosas naturales o riqueza que el hombre aprovecha para su propia existencia material o estética, utilizándolo en su estado natural o modificándolo para su beneficio. Desde una perspectiva internacionalista, los recursos naturales se pueden clasificar en aquellos que son patrimonio común de la humanidad, los que son propios de cada Estado y los que integran la categoría de recursos naturales compartidos. Los recursos naturales compartidos pueden ser mares, cuerpos de agua dulce, atmósfera, flora, fauna, y, en general, ecosistemas que atraviesan las fronteras naturales y/o político-administrativas.

Bienes y servicios dentro de lo transnacional

En esta investigación nos centraremos en bienes de consumo y servicios, entendidos como mercancías que satisfacen necesidades de la población en la vida cotidiana, lo que en economía se traduce como bienes privados. La teoría económica diferencia los bienes privados de los bienes públicos a través de las características técnicas del consumo en cada tipo de bienes. Un bien público es aprovechable por la población en igualdad de condiciones y, el consumo del bien por una persona, no altera las posibilidades de consumo de las demás personas. En cambio, el consumo de un bien privado, lo disfruta únicamente quien adquiere ese bien, dado que, en condiciones normales, su distribución se realiza a través del mercado respetando las leyes de oferta y demanda. El sistema funciona porque el intercambio es recíproco, los demandantes pagan porque es la única forma de consumir, y los oferentes producen porque reciben una paga (Pérez Salazar, 2009).

Los bienes y servicios que resulten del proceso productivo se pueden dividir en bienes intermedios y bienes de consumo final. Los bienes intermedios se utilizan para producir otros bienes. A menudo, los residentes de las zonas fronterizas, hacen uso de las diferencias en los precios entre los dos países para desarrollar estrategias, tanto de producción como de consumo de mercancías y servicios en un lado o en el otro, teniendo en cuenta el costo, la calidad y la accesibilidad. Este fenómeno es fruto de las oscilaciones cambiarias y de las normativas de cada país, así, lo que puede ser ilegal de un lado de la frontera, puede ser legal del otro. En estos espacios es común ver tiendas de la misma cadena o del mismo dueño establecidos en ambos lados de la frontera ya que, varios de ellos, buscan hacer frente a las oscilaciones cambiarias (Núñez, A., Da Silva, P., Macêdo, Gonçalves, F., y Rocha, M., 2015).

Cuando las medidas impuestas por algunos de los países son sumamente rígidas, se suscitan actividades que se enmarcan fuera de la ley. Chavarría. C., Casquero, J. y Martínez, C. (2012) puntualizan sobre el contrabando, refiriendo a la RAE, como la introducción o exportación de géneros sin pagar los derechos de aduanas al que están sometidos legalmente. En cuanto a los mecanismos utilizados en el contrabando, mencionan tres: (1) modalidad hormiga, personas que cruzan una y otra vez la frontera cargando cosas, (2) modalidad culebra, cuando el ingreso de productos de contrabando en el lugar se hace a través de camionetas y agregaría aquí las que se realizan a través de vehículos, ya sean terrestres o acuáticos, y (3) modalidad “falsa declaración aduanera”, la falsificación de documentos de electrodomésticos y placas de vehículos que realizan los contrabandistas en puertos y aduanas terrestres, lo cual, dificulta la identificación de la mercadería.

Los bienes legales e ilegales, en mercados formales y no formales, en donde intervienen agentes de mercado se encuentran en un determinado espacio, sin embargo, es sumamente difícil determinar el total de bienes y servicios que se comercian entre un país y otro, dado que lo legal se contabiliza en las agencias aduaneras y lo que es ilegal –por lo general- no se puede contabilizar. Para llevar a cabo este proceso, las naciones cuentan con una herramienta denominada balanza comercial, en la que se registran los bienes de importación y de exportación. La balanza de bienes y servicios es la suma de balanza comercial más la balanza de comercio invisible; en esta última, se registran todas aquellas cuentas que son consideradas como erróneas u omisiones, entre ellas, el contrabando y el narcotráfico, entre otros.

Recursos naturales

Medina y Rodríguez (2011) mencionan que, la condición de recursos naturales compartidos, genera un “problema fundamental al momento de pensar en la gestión de recursos naturales compartidos, ya que un ecosistema dividido por una frontera político-administrativa es atendido de forma fragmentada y muchas veces contradictoria por los Estados”. En este sentido intervienen una serie de políticas y regulaciones como la económica, migratoria y medioambiental, entre otras, debido a que el deterioro socieconómico va de la mano con el agotamiento de los recursos naturales al utilizar estos últimos, ya sea como medio de sobrevivencia o como mecanismo de capitales voraces (Márquez, 2010).

Otros autores, como Davis y Kandel (2016), sugieren que la regularización de las actividades forestales suele ser extremadamente costosa, por lo que el incentivo para el uso informal e ilegal del bosque aumenta de sobremanera. Esta problemática tiene un impacto mayor cuando las inversiones requeridas para permanecer en la actividad son muy altas y no se pueden costear, lo que provoca una disminución en la actividad forestal motivando la migración de quienes se dedicaban a este rubro.

A su vez, el comercio ilegal de recursos naturales aumenta en tanto los productos se aprecian en el mercado, elevando la posibilidad de mayores ingresos por la actividad realizada. En general, los recursos naturales presentes en las fronteras, se sobreponen a los espacios socioculturales, delimitados por la población propia del lugar, y a los ecosistemas que son aprovechados, primero, como medios de supervivencia utilizados de manera natural con fines no lucrativos y, también, en el sentido estrictamente comercial, ya sea legal o ilegal, formal o no formal, con el único objeto de lucrar con su enajenación.

De acuerdo con esta concepción, como parte de recursos naturales se encuentran los recursos hídricos. Estos, a lo largo de la historia, han fungido como ejes de comunicación y desplazamiento de los flujos de población, dando paso a la existencia de una relación entre el concepto de frontera y el de territorio como construcciones sociales, es decir, una relación en los procesos de apropiación del territorio por medio del movimiento de seres humanos, así como sus procesos de ocupación y los impactos que estos procesos tienen en los recursos naturales (Kauffer, 2010).

Ante esto, siguiendo la línea de esta investigación en cuanto a los recursos naturales, es posible afirmar que “el agua es una dimensión fundamental de la frontera limite ya que sobresale en su modalidad de delimitación natural de frontera” (Kauffer, 2010, p. 32). Estos recursos naturales han sido fundamentales para las dinámicas relacionadas con la frontera en la actualidad y, de acuerdo con el mismo autor, el desarrollo de las comunicaciones terrestres ha desplazado los recursos hídricos en su papel de articulador de la economía regional. Sin embargo, la cercanía a las fuentes de agua, sigue siendo un elemento fundamental para la supervivencia de la población en una región rezagada en acceso a los servicios públicos (p. 35).

De igual forma se debe tener presente que, los escenarios fronterizos a los cuales se refiere esta investigación, distan mucho de representar una barrera. La presencia, tanto cultural como histórica, de relaciones familiares, comerciales y de intercambios cotidianos, de alguna forma, permiten observar la porosidad de estos escenarios que, lejos de fungir como un impedimento, favorecen los flujos migratorios transfronterizos.

Es por ello que, “así al igual que los recursos hídricos fluyen sin respetar las fronteras establecidas por los seres humanos, los flujos migratorios se caracterizan por transitar vía estos recursos naturales que escurren de un país a otros” (Kauffer, 2010, p. 38). Por lo tanto, se considera a estos recursos hídricos como espacios privilegiados, debido a los movimientos de migración y de intercambios comerciales variados, ya sean de personas, productos, servicios o recursos naturales.

Así, los recursos naturales desempeñan un papel de gran importancia en la realización de estos procesos de comercio informal transfronterizo, así como para todos los actores involucrados en éste, permitiendo el tránsito de un lado al otro de la frontera haciendo de ésta, no solo un recurso o una oportunidad de ámbito económico sino, también, sociocultural, propiciando, por ende, la interacción de los actores en distintos aspectos de lo cotidiano y posibilitando lo transfronterizo.

1.7. Estructuras formales: Estado Nación, el sector público y el sector privado para la movilidad social del territorio

Antes de trabajar con la definición de estructuras formales, es elemental conocer el concepto mismo de estructura. Esta se define como una forma de organización interna del sistema que establece una cantidad de conexiones entre sus partes. Hernández y Rodríguez (2002) la definen como “ensamblaje de una construcción, una ordenación relativamente duradera de las partes de un todo y su relación entre sí”.

La estructura formal, según Pollo (2008)

Es la estructura explícita y oficialmente reconocida por la organización. Es el conjunto de normas y pautas preestablecidas dentro de una organización, las cuales generan relaciones formales y se encuentran dadas por mecanismos de coordinación básicos que garantizan el logro de los objetivos globales de la organización. De cualquier manera estas estructuras formales son dinámicas para así poder adaptarse a distintos contextos a medida que va pasando el tiempo. Ejemplo de la estructura formal son los puestos jerárquicos, las funciones, etc. (p. 4)

A su vez, la estructura, engloba el concepto de infraestructura, siendo entendida como un medio o dispositivo para la movilidad de personas y la circulación de objetos. Estas movilidades y circulaciones vinculan diferentes lugares, instituciones y personas en un mismo espacio social, al que podemos llamar compartido (Sandoval, 2008, p. 45). El autor hace referencia a tres tipos de infraestructuras: las físicas, las institucionales y las sociales.

Las físicas hacen referencia a todos los caminos, sendas, carreteras, puentes, vías aéreas, líneas telefónicas, sistemas satelitales, estaciones y tecnologías consignadas a la comunicación y al transporte de personas, objetos, imágenes y mensajes. Con el paso del tiempo, estas infraestructuras han cambiado, debido a las necesidades del flujo de bienes, mercancías, de personas, y a los cambios tecnológicos. A su vez, han orientado el cambio a las regiones, en la cuestión del espacio social y en la forma en que viven dentro del mismo.

Las infraestructuras institucionales, se dividen en tres subtipos: las gubernamentales, las empresariales y las asociativas. Las de tipo gubernamental, hacen alusión a las instituciones de gobierno y los acuerdos firmados para regular, evitar o promover los flujos y vínculos entre lugares o territorios. Las de tipo empresarial, se integran por empresas formales que, de forma directa o indirecta, sirven para que los flujos se lleven a cabo y los vínculos se finalicen. Entre ellas se pueden encontrar, las que se encargan del transporte de personas, a la comunicación telefónica, al envío de dinero, a los tours turísticos, o las empresas de aviación y las asociativas son las que incentivan los vínculos entre personas e instituciones, pero que no forman parte del Estado ni de las empresas (Sandoval, 2008, p. 47-48).

Las infraestructuras sociales también se dividen en dos subtipos: las actividades comerciales informales y los sistemas de relaciones interpersonales. Las primeras, se refieren a los comercios vinculados con el tránsito de personas y objetos, así como de prácticas de consumo. Dentro de ellas se encuentran las camionetas que cada semana se trasladan a los lugares ubicados en ambos lados de la frontera, transportando personas y bienes. Las relaciones interpersonales, por su parte, proveen o involucran el tránsito de objetos y de personas. Aquí, tanto la confianza como la obligación, permiten que las relaciones continúen y que los flujos se lleven a cabo, hablándose de redes sociales y sistemas de intercambio (Sandoval, 2008, p. 46-48).

En esta investigación consideramos como estructuras formales a todas aquellas instancias que responden a funciones de gobierno, derivadas de las diversas normatividades sectoriales y sus expresiones en los tres órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal, y todas aquellas interacciones que deriven del sector privado. En un Estado de derecho ideal, la norma es ley y la ley es acto judicial, acción de gobierno y hábito social. En una situación tal, no habría brecha alguna entre lo jurídico, lo político y lo social. La operación de la región transfronteriza dista de este concepto ya que, muchas veces, opera no sólo la formalidad, sino también lo informal dentro de las fronteras.

1.7.1. Estado Nación

Al hablar sobre Estado-Nación se hace referencia a los conceptos por separado que, posteriormente, se entrelazan para formar un solo significado que juega un rol de gran importancia dentro del estudio de la región transfronteriza.

Partimos del concepto de Estado, el cual Deutsch (1994) define como una organización que se encarga de hacer cumplir las decisiones u órdenes de la sociedad, en un espacio determinado, así como de regir la vida de los habitantes. Éste se encuentra integrado por una población, un territorio y un gobierno, donde las decisiones que se tomen están al beneficio de la sociedad siendo, al mismo tiempo, el Estado el organismo encargado de hacer que se cumplan las leyes y los derechos de los ciudadanos (p. 102).

De igual forma, del concepto de Estado se desprende el concepto de Nación, el cual Bobbio (1995) define como el grupo de hombres que se encuentran unidos por un vínculo natural. Este vínculo engloba ciertas características que lo diferencian de las demás naciones, como su idioma, tradiciones, costumbres, religión, entre otros.

Estas definiciones permiten construir una para hacer referencia al Estado-nación.

Griffiths y O’callaghan (2002) hacen distinción entre ambos estableciendo que, los Estados, son los que gobiernan a la gente dentro de un territorio y con leyes que se imponen y, la Nación, se familiariza con grupos de personas que reclaman lazos comunes, como su identidad. Cada nación cuenta con ciertas características que la hace ser única y diferente de las demás naciones, no obstante, esto no significa que las personas se sientan parte de un Estado, ya que pueden presentar estas características pero no sentirse parte de él (p. 209).

De este modo, el Estado-Nación se compone de todas las características que hacen que un territorio se diferencie de otro, compartiendo los mismos lazos y sentimientos, bajo un mismo régimen de gobierno, para que haya una convivencia sana, pacífica y ordenada. De esta forma, el Estado-Nación, juega un papel importante en la región transfronteriza debido a que, cada uno de los Estados, está delimitado por una franja o línea divisoria que lo “separa” o “une” y que marca el fin de su jurisdicción, pero con la existencia de una interacción entre ambas partes que consiguen volverse una misma. Esta relación entre ambas naciones es lo que las convierte en una región transfronteriza.

1.7.2. Sector público

El sector público está conformado por todas las instancias administrativas, por medio de las cuales, el gobierno hace cumplir sus leyes y disposiciones. De acuerdo con Thompson (2006), la oferta de servicios inherentes al sector público está integrada por las instituciones del Estado que brindan diversos servicios mediante el parlamento, las agencias públicas de empleo, servicios militares, policías y bomberos, correos, escuelas, universidades, hospitales públicos, instituciones reguladoras, defensorías públicas, entre otras. Por ello, la demanda de estos servicios está conformada, principalmente, por la población.

Dentro del mercado, el gobierno juega un papel muy importante en la interacción con los demás agentes de la economía. En primer lugar, es el encargado de regular las actividades comerciales, determinar las actividades licitas y cumplir con las demandas de la población. Asimismo, es el responsable de captar impuestos para redistribuirlos, en forma de bienes, transferencias y subvenciones, tales como la salud, seguridad, infraestructuras, carreteras, educación, vivienda, electricidad, agua potable, entre muchos otros.

El sector público presente en la zona fronteriza se relaciona per sé con los flujos migratorios. Sobre todo en aquellos casos en los que el país A es un país más desarrollado que el país B, los usuarios del sector público aumentan en función a la demanda de mejores servicios que en sus países de origen no disponen. Ante esto, es indispensable la presencia del gobierno en sus tres niveles para proporcionar bienes, transferencias y subvenciones en favor de la población.

La manera en que el gobierno interactúa en el mercado está descrita por la relación de los agentes en dicho mercado. El gobierno se relaciona con las familias, en la medida que éstos le ofrecen factores productivos, tales como mano de obra y se relaciona, al mismo tiempo, con las empresas a través de la adquisición de bienes y servicios necesarios para su funcionamiento. Los flujos de bienes y servicios de la economía real se mueven en sentido contrario al flujo de valores. Esto posibilita que el gobierno absorba los impuestos y distribuya beneficios a la población.

A nivel local, tratándose de los municipios, la Constitución establece en su artículo 115 que “tendrán a su cargo las siguientes funciones y servicios públicos: agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamientos y disposición de sus aguas residuales; alumbrado público; limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; mercados, centrales de abasto; panteones; rastro; calles, parques, jardines y su equipamiento; seguridad pública”. Asimismo, de acuerdo al artículo 21, entre sus funciones y servicios se contempla la policía preventiva municipal y policía de tránsito. Los demás servicios serán determinados por las legislaturas locales, según las condiciones territoriales y socio-económicas de los municipios mediante su capacidad administrativa y financiera (Cámara de Diputados, 2017).

De acuerdo con lo anterior, son los municipios quienes se encargan de los servicios públicos de limpieza general de la ciudad, y son quienes articulan los mercados y definen (a través del Plan de Desarrollo Urbano –PDU–) las actividades económicas que pueden ser llevadas a cabo en todo el municipio.

Sin embargo, en lo que respecta a la seguridad, responsabilidad del sector público, las personas migrantes se enfrentan a numerosos peligros, especialmente cuando el país es utilizado únicamente como tránsito. Claro ejemplo es el caso del tren conocido como “la Bestia” en el cual las personas sufren accidentes, extorsiones, asaltos, secuestros y, algunas veces, muertes (Carrasco, 2013, p. 176-177). Estos abusos son realizados por parte de grupos delictivos y –muchas veces– por los funcionarios públicos quienes, aprovechándose de las necesidades económicas de los migrantes indocumentados, han cometido ciertos abusos (Ibídem, p. 182).

Lo mismo sucede en el caso de la sanidad. La legislación establece que los puestos de salud deben contar con los insumos básicos de medicamentos y equipos para la atención hospitalaria, sin embargo, la falta de recursos e inversiones convierten a esto en una utopía.

1.7.3. Sector privado

La estructura formal del sector privado está conformada por los productores y consumidores en un mercado determinado. Los agentes privados se relacionan en el mercado de factores de producción y también en el de bienes y servicios.

La economía mundial se encuentra inmersa en el fenómeno conocido como globalización, el cual, da lugar a la apertura de los mercados y fronteras (de manera informal en algunos casos) dando paso a cambios en el orden social, tanto material como simbólicamente. (Peña: 2012. p. 17). Giordano P., Mesquita, M. y Quevedo, F.: 2004 citado en Oddone, N. y Quiroga, M.: 2016, establecen que las dificultades estructurales se determinan por el tamaño económico, la posición geográfica, el acceso a la infraestructura regional, la calidad de las instituciones o grado de desarrollo, elementos que determinan la capacidad de las economías de favorecerse de la integración de los mercados (p. 20).

La frontera en donde se presentan los intercambios económicos, se encuentra asociada a la frontera mercantil y burocrática en las interacciones y representaciones simbólicas que se entrelazan y comparten las personas que allí habitan. Medina (2006) lo relaciona de la siguiente manera:

El nivel de los intercambios materiales transfronterizos está condicionado en gran parte por las leyes que regulan las transacciones comerciales transnacionales, las cuales se aplican mediante reglamentos técnicos y administrativos, mecanismos de vigilancia y de control, registros y fiscalización de las operaciones, etc. (p. 19)

Los intercambios fronterizos están condicionados a ciertas reglas del juego para que la interacción se lleve a cabo de una forma regulada y ordenada.

En cuanto al mercado de servicios del sector privado, la oferta se integra por diferentes organizaciones y empresas que, a su vez, se dividen en dos grandes grupos: las instituciones no lucrativas y las empresas de servicios con fines de lucro. Como ejemplo de las primeras podemos mencionar a los museos, las iglesias, las fundaciones, los orfanatos, los asilos para ancianos, etc. Las segundas se subdividen en dos: las empresas que ofrecen servicios a negocios (estudios de mercado, publicidad, transporte, préstamos bancarios, seguros, servicios jurídicos, servicios contables, consultorías) y las empresas que ofrecen servicios de consumo (renta de viviendas, recreación, entretenimiento, ayuda temporal, reparaciones, etc.) (Thompson, 2006). En esta última, podríamos adicionar las empresas que ofrecen bienes de consumo, como los mercados, supermercados, tiendas departamentales, entre otros.

Existe en contraparte, una economía invasiva en la que rige, no sólo la economía informal, sino una que, se ensambla con lo ilegal, en la que intervienen nuevos actores, pasando de contrabandista a traficante. La economía de frontera se compone de dos o más economías desiguales, en la que se debaten cuestiones como:

(…) lo que es legal acá es ilegal allá, lo que existe acá no existe allá o, lo que tiene mayor precio acá es menor allá; por ello hay un flujo mercantil que genera un sistema de ilegalidades donde la economía de un lado se riega sobre la otra, a la manera de vasos comunicantes. Por eso, mientras más factores diferenciadores existan (muros, aranceles) mayores asimetrías habrán, aumentando los riesgos, los precios y las violencias. (Carrión, 2013, p. 17)

El sector privado favorece la creación de oportunidades de empleo para las personas del otro lado de la frontera. Sin embargo, no todo es bien visto desde este aspecto dado que, la oferta de trabajo en esta zona, se asocia a la mano de obra abaratada y sin los beneficios laborales que un empleo formal conlleva, sobre todo al tratarse de individuos indocumentados. La presencia de estos sujetos en el mercado laboral está rodeada de miedo e inseguridad ante la presencia de agentes migratorios o cualquier otra autoridad, lo cual, es beneficioso para algunos agentes de la economía y desfavorable para quienes desean ofrecer la mano de obra en un mercado laboral cada vez más competitivo.

Es necesario mencionar que, la globalización económica involucra, no sólo a la región urbana sino, también, a la zona rural, siendo esta última la más afectada por la constante competencia interterritorial que la acompaña, manteniéndola en constante retraso económico. Este fenómeno ha contribuido a la estandarización del consumo a nivel internacional. En este proceso, internet ha sido un gran aliado poniendo modas y habilitando a las grandes firmas internacionales homogeneizar los gustos, usos y costumbres. La apertura comercial, aunada al acceso global de la información, deberían ayudar a que los agricultores, situados en las zonas más desfavorecidas, tengan un verdadero acceso a la comercialización de sus productos, incluso a la exportación, dependiendo del nivel de apertura que se tiene con la política nacional (Jiménez, 2014).

La globarruralización, hace referencia al “proceso contemporáneo mediante el cual el medio rural se ve sometido a las transformaciones impuestas por la globalización, teniendo en cuenta su reciente adaptación a los conceptos de nueva ruralidad y multifuncionalidad” (Jiménez Abad, 2014). Estos términos hacen referencia a una nueva visión del sector rural que introduce la actividad turística a los territorios, provocando la diversificación y tercerización de sus actividades, pasando de la agricultura pura a la provisión de servicios.

1.7.4. Las estructuras formales desde la región transfronteriza

Las estructuras formales en regiones transfronterizas podrían concebirse como las instituciones de gobierno que engloban la parte del sector público y privado en las que, la participación de las personas, se ve reflejada en el continuo flujo migratorio y en la necesidad de adquirir bienes y servicios, por la vía legal o no, para satisfacer sus necesidades.

Las estructuras formales están fuertemente ligadas a los conceptos de sector privado y sector público que se desarrollan en un contexto de Estado-Nación en donde, éste último, juega el papel de protector de la seguridad de sus habitantes y de su territorio, salvaguardando sus fronteras y poniendo barreras para que, personas sin documentos oficiales y sin haber pasado por alguna autoridad migratoria, no logren penetrar en el Estado. Es por ello que, su rol es proteger los intereses de sus habitantes, colocando límites y controles de seguridad para no permitir que ajenos atraviesen la frontera.

La economía de las regiones fronterizas provoca un desarrollo regional con grandes inequidades, niveles altos de emigración y aumento considerable de la violencia. La economía de frontera se respalda en la desigualdad entre los Estados aledaños y se desarrolla en forma de una ‘economía de enclave’ especial. Esto es debido a que no explota un solo producto o servicio sino que, más bien, es un conjunto de intercambios comerciales, legales e ilegales, que cuentan con vínculos mayores a los territorios transfronterizos (Carrión, 2013, p. 16).

La globalización juega un papel importante que conjunta a todos los agentes involucrados. Está presente en el sector público, en las interrelaciones que se dan entre los países y en los aspectos diplomáticos y comerciales. También, se encuentra presente en el sector privado en los flujos de bienes, servicios y mano de obra, incluyendo a las zonas urbanas y a las rurales, aunque ésta ultima un tanto desfavorecida por el rezago de que es objeto per sé y las condiciones de desventaja en cuanto al acceso de información e inversión.

1.8. Estructuras no formales e informales en los procesos de movilidad

Podría parecer que los conceptos de estructuras no formales e informales tienen el mismo significado pero, cada uno, posee características que los diferencian.

Se entiende como informalidad como la condición social en la que se desarrollan actividades económicas que, si bien, no están reguladas mediante una intervención estatal, sí lo están por mecanismos basados en la confianza mutua, solidaridad o amenaza de exclusión social si las normas socialmente establecidas se trasgreden (Portes y Haller, 2004). De este modo, podemos diferenciar a las estructuras no formales, aquellas que surgen fuera de la institucionalidad pero que cuentan con una organización, de las informales, que se dan de manera no intencional, a partir de las interacciones cotidianas y de la confianza.

En la transfrontera lo que hace región es la distancia entre lo formal y lo no formal, entre lo formal y lo informal. Ahí lo informal no es necesariamente ilegal, lo legal no es necesariamente justo, lo político no es necesariamente jurídico y el orden no se deriva necesariamente de lo jurídico, ni es dictado desde un centro de mando alejado geográficamente aunque ejerza cierto poder a la distancia,. Por esto, el subordinado del aparato de Estado asignado a la región, reinterpreta su función en razón de los límites que imponen los actores empoderados y se adapta a las circunstancias para ejercer cierto control. A este estado de cosas es a lo que Saúl Rojas (2014) denomina como orden negociado.

El control del comercio fronterizo no se direcciona exclusivamente desde los poderes del Estado, ni se concibe sólo por vías clandestinas. La autoridad gubernamental de la frontera está presente, pero maniobra con criterios contingentes, y en ocasiones, a través de negociaciones entre empleados de diferentes niveles político-administrativos y poderes fácticos. El funcionamiento de la frontera dista de los procedimientos aduanales, cercos fitosanitarios y migratorios que supuestamente deberían acatar su personal operativo. Lo que se percibe es un ambiente donde hay acuerdos implícitos, tolerancias y un orden negociado en cuanto al cruce mercantil. (p. 25)

Lo informal es visto desde diferentes ópticas por quienes lo realizan y por quienes lo visualizan.

Para las personas que se dedican a las actividades y comercio informal en la zona transfronteriza, está bien visto, dado el supuesto de que se encuentran trabajando para obtener un salario, aunque sean considerados no formales. Este tipo de actividades se realiza bajo el visto bueno de las autoridades locales, las cuales permiten seguir realizando actividades sin sancionar a quienes las realizan, favoreciendo la creación un área de continuo tránsito entre los inmigrantes y las personas de esa “área comercial”.

Una de las posibles razones de la informalidad descansa en la contigüidad de los territorios, históricamente unidos, y en los usos y costumbres, que surgen de la constante interacción entre los individuos, creando lazos culturales y emocionales.

1.8.1. Estructuras no formales

Antes de indagar en este apartado es necesario definir el concepto de estructuras no formales. Martín (s. f.), basado en la estructura no formal de la educación, la describe como,

Todo proceso educativo diferenciado de otros procesos, organizado, sistemático, planificado específicamente en función de unos objetivos educativos determinados, llevado a cabo por grupos, personas o entidades identificables y reconocidos, que no forme parte integrante del sistema educativo legalmente establecido y que aunque esté relacionado con él, no proporcione directamente ninguno de sus grados y titulaciones (Pastor Homs, 1999, p. 184 citado en Martín, s/f, p. 7).

Por ello nos referiremos a aquellas relaciones que tienen una estructura, personificadas por una figura o representante, y que cuentan con una organización no formal, legal, con cierta formalidad y respeto. Un ejemplo de esto son las comunas, organizadas pero sin una institución que las avale o respalde existiendo, a su vez, dentro de las mismas una formalidad, con cada representante jugando un papel de importancia dentro de éstas.

Así, se entenderá como estructuras no formales a las redes de relaciones locales que incluyen familias, amistades y relaciones económicas informales, que permiten a la población local entretejer sus intereses y sus necesidades y, de ese modo, vivir, sobrevivir o prosperar a través de acuerdos de intercambio que mezclan economía, parentesco, coincidencias de modos de vida, cultura y, en ocasiones, afiliaciones políticas, religiosas o ideológicas.

1.8.2. Estructuras informales

El concepto “informalidad” aparece en la literatura en 1971 creado por Keith Hart a partir de un estudio en Ghana sobre la ocupación urbana, donde se utiliza la definición de oportunidades informales de ingreso (INEGI, 2004; STPS, 1993 y STPS, 1994), se señala a lo que es “formal” con lo que se conoce como “empleo asalariado” y se expresa como a lo “informal” con las actividades desempeñadas como empleo por cuenta propia (Hart, 1972). En esas circunstancias, Hart estaba delimitando más al Sector Informal, conocido actualmente como un subconjunto de la Economía Informal. Por lo cual, dicho concepto pretende integrar aquellos modos de producción y empleo cuya lógica de funcionamiento provenía de los hogares como base original (INEGI, 2014, p. 3).

Años más tarde las revisiones desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y los aportes de la comunidad internacional permitieron diferenciar conceptos más finos como diferenciar el empleo informal del propio sector informal (Hussmanns, 2004), por lo que la informalización laboral define al trabajo cuyas relaciones no son convencionales, asociadas a precariedad e irregularidad que no permite ser fácilmente identificadas desde un enfoque de establecimientos productivos. Sin embargo, pese a que el empleo informal contiene una amplia diversidad de condiciones de empleo, se caracterizan en relaciones contractuales informales con alta vulnerabilidad para los trabajadores (OIT, 2013; Portes, 1995). Desde ese aspecto la teoría económica ha realizado contribuciones substanciales para comprender los orígenes y las dinámicas que se dan sobre la informalidad (Azuma y Grossman, 2002; Portes y Haller, 2004; Cervantes, et al., 2008; Loayza y Sugawara 2009).

La absorción de mano de obra migrante desde Guatemala a los municipios de la frontera sur de México, acompaña un proceso similar al de migración rural-urbana, así como el lento crecimiento del sector industrial durante el proceso de modernización (Tokman, 1995), siendo una transición de lo rural a lo urbano, ya señalado en la teoría dualista de la economía. La llegada a los espacios principalmente urbanos establece la integración al empleo informal constituido por ingresos no vinculados a lo que significa un trabajo formal, aportaciones a los recursos de la familia o una forma de mantenerse activo y no desempleado (Rodarte, 2003). De allí que en la RTMG las estructuras productivas quedan compuestas por unidades informales y fuerza de trabajo vinculados a una dinámica informal que, como refieren Cota y Navarro (2015) para unos puede ser por elección o no, mientras que para otros por elección inducida.

De esta manera, muchos estudios dan cuenta de la importancia y vinculación de la informalidad con la estructura productiva y las características del mercado de trabajo (Tokman, 2001, Galli y Kucera, 2004; Fields, 2008; Brandt, 2011; Di Giannatale et al., 2016; Dougherty y Escobar, 2013; Farazi, 2014; La Porta y Shleifer, 2014; Samaniego, 2014).

En este sector informal se vinculan jóvenes, trabajadores sin experiencia y mujeres (Freije, 2001; Jacinto, 2006; Van Ham y Büchel, 2006), y los establecimientos informales se clasificaban en dos tipos, las empresas informales de personas que trabajan por cuenta propia y aquellas con empleadores informales (Trejo, 2003; Rodarte, 2003). Esto muestra a la franja de informalidad como un fenómeno urbano con características de flexibilidad de ingreso tanto para organizarse, capacidades y capital, basada generalmente en vínculos familiares de pequeña escala, con intensificación de la fuerza de trabajo, bajo uso y acceso a la parte tecnológica, con baja regulación local (Portes y Haller, 2004). De esta manera estos establecimientos de la estructura informal realmente son los individuos en sí como base del capitalismo, más allá de ser percibidos como entes sociales, son factores productivos (Horowitz, 1990; Tokman, 1994), que le dan dinamismo a la estructura productiva de la RTMG.

En efecto, la ausencia de inversión de capital en fronteras precarias como la frontera sur de México con Guatemala y el flujo migratorio con procesos de llegada y radicación de población migrante en las localidades mexicanas de la RTMG, no se acompaña con gran capital que estimule a la instalación de empresas formales de manera masiva y por el contrario la masificación es la conformación de unidades productivas de pequeño tamaño y cuya especialidad se basa en las carencia de la frontera que son principalmente en el acceso de suministros pero con alta flexibilidad, como base de lo que se conoce como “especialización flexible” (González, 2005; OIT, 2005), cuyo objetivo es la supresión de normatividad proteccionista a la fuerza de trabajo para disminuir las prestaciones sociales y demás costos laborales pero que aviva y reproduce los márgenes de pobreza y estimula la marginación (Horbath, 2003).

Esta incorporación a los establecimientos productivos informales no es homogéneo en toda la RTMG, debido a la segmentación no solamente laboral sino espacial que hay en el discurrir de la línea fronteriza, así como también desde lo regional que hace de la franja sur del país una zona polarizada en desarrollo respecto a otras zonas del país como la región central, el bajío y la frontera norte, producto de una globalización que genera desigualdad regional (Ochoa, 2004; Huesca, 2005) y que favorece aquellos canales de las franjas migratorias que apuntan y conectan los flujos de personas, bienes y recursos naturales, dirigidos al paso del norte, del otro lado del río Bravo.

Pese a que Maloney (2004), negara la existencia de segmentación laboral en México como condición necesaria para que lleguen al sector informal y referir que los propios trabajadores se desplazan a él por ser más seductor, lo que ocurre en la RTMG es que la estructura productiva no ofrece mayores y mejores nichos de vinculación para esta fuerza de trabajo. Esta segmentación favorece la incorporación a mercados precarios, pero mejor estructurados en la informalidad dentro de ámbitos urbanos, que se encuentran en la región cercana a localidades del Pacífico mexicano, mucho más que aquellas localidades de la franja cercana a la Península de Yucatán y del Caribe.

Guillermo & Angulo (2016) nos muestran los muchos sinónimos que se usan en la literatura especializada sobre el término de informalidad, entre los que sobresalen economía escondida, economía sombra, economía paralela, sector no estructurado, economía subterránea, economía ilegal y hasta mercado negro. Por lo que habilitan una nueva definición sobre economía informal como “toda actividad en la cual se utiliza al menos un insumo al que no se le retribuye o bien se le retribuye menos de lo que, dada sus cualidades, ofrece el mercado” (Guillermo & Angulo, 2016). En ese sentido, el INEGI señala como los hogares participan ampliamente en la prestación de servicios con baja o nula inversión de capital y beneficios inmediatos, como el caso del comercio al por menor, venta ambulante, transporte de carga y pasajeros por taxis y otros medios, servicios de reparaciones, servicio doméstico, sexo servicio y otros (INEGI, 2005 pág.5), mostrando su evolución en cuanto a la medición de la informalidad con mejores conceptos y mayor refinamiento en instrumentos (INEGI, 2011; Negrete, 2010). De esta forma, los estudios y mediciones toman desde la perspectiva laboral la inscripción de los trabajadores en los sistemas de seguridad social, mientras que desde la perspectiva de las unidades productivas se identifican por el registro en el sistema fiscal y hacendario.

Para tener una noción, y poder tejer las relaciones entre las instituciones de gobierno y las estructuras informales, es importante conocer el concepto de éstas últimas.

Navarrete (2016) hace mención a que, desde el enfoque de la sociología y los estudios sobre la gobernanza, el capital social y la gestión, las instituciones informales son vistas como las redes sociales y las comunidades establecidas en la confianza. High (2005) habla sobre las expresiones positivas de lo informal, las cuales pueden abordarse desde un panorama conceptual formado por las comunidades y las redes, es decir, los patrones sociales comunes en las organizaciones. (p. 293)

Se conocen como instituciones informales a distintos aspectos, como bromear, según Peltier (2007); la corrupción, clientelismo y patrimonialismo, Erdmann y Engel (2006); el caciquismo, Knight y Pansters (2005), Middlebrook (2009); los acuerdos políticos y pactos de caballeros entre caciques, Barrer (2014); o el capital social y la cultura política, Helmke y Levitsky (2004), Stacey (2007) (Navarrete, 2016, p. 296).

En lo que respecta a la actividad económica informal, ésta se presenta en diferentes connotaciones: irregular o cuasi-legal (ilegal por evadir impuestos y otras leyes), más que criminal; oculta, que es la representación criminal de la informalidad, como el robo, malversación, venta de bienes robados, etc.; no oficial, que funciona dentro de lo oficial legítimo a cambio de favores y privilegios como medio de intercambio; y social, que su rama está fuera de lo formal y recurre al trueque como medio de intercambio (Henry y Sills, 2006) (Navarrete, 2016, p. 295).

El mismo autor analiza el comercio informal dentro de la economía informal, definiéndolo como procesos de adaptación a lo social, más que a necesidades económicas. Por ello, en relación a lo formal e informal, con sus aspectos alentadores y destructores, se deriva el desempeño económico (2016, p. 295). Portes y Haller (2004), por su parte, definen al sector informal como “las acciones de los agentes económicos que no adhieren a las normas institucionales establecidas o a los que se niega su protección” (Feige, 1990, pág. 990) o que bien incluyen “todas las actividades generadoras de ingresos no reguladas por el Estado en entornos sociales en que sí están reguladas actividades similares” (Castells y Portes, 1989, pág. 12). (p. 10)

Aunado al estudio de las estructuras informales, se ligan los conceptos de delincuencia y corrupción, situados en un estadio de nación transfronteriza, con sus crisis y contextos propios. Heredia y Durand (2018) del Centro Geo, en uno de los estudios más recientes en el que han documentado la movilidad en la región transfronteriza México-Guatemala, señalan cuatro etapas en los últimos cuarenta años: exilio político de los oponentes a la dictadura en la década de 1970, refugiados del conflicto armado en la de 1980, migración económica en los noventa, refugiados ambientales después del huracán Mitch al final del siglo XX y actualmente, dicen estos expertos:

La primera década del siglo XXI se caracteriza por la consolidación de la democracia formal en Centroamérica, incluso por la alternancia. A los avatares de la política con gobiernos democráticos pero acotados y vulnerables, le corresponde un tipo de violencia sistémica que penetra en todos los sectores de la sociedad y que se sustenta en la impunidad y en la debilidad institucional. (Heredia y Durand 2018, p. 6-7)

La debilidad institucional está directamente asociada al orden negociado y puede generar inercias políticas basadas en acuerdos de fuerzas locales y regionales que den estabilidad y cierta certidumbre o, por el contrario, generar condiciones para que distintas expresiones de delincuencia organizada dominen a la sociedad, lo que desafortunadamente ya está pasando. Retomando a Rojas:

Argumentar la existencia de un orden negociado para que circulen las mercancías por la frontera implica descartar, desde un principio, la idea de que el sistema de estado es una entidad racional, cuyos lineamientos políticos y acciones produce empíricamente el orden deseado. Lo que se manifiesta en el contexto fronterizo mirándolo desde su dinámica mercantil sugiere que el orden con mayor relevancia se construye como un producto de una negociación política, cuyos acuerdos se basan en establecer el grado de tolerancia. (Rojas, 2014, p. 167-168)

En la estructura informal, el papel del Estado es de suma transcendencia para lograr un mayor equilibrio entre lo formal y lo informal, visualizándolo como el parteaguas de lo que está bien y lo que está mal, estableciendo que las actividades que se realicen se desenvuelvan conforme a la ley y los principios que le exigen.

Esto se ve reflejado a la región transfronteriza en donde el Estado, y las autoridades, son las encargadas de vigilar y hacer cumplir con los lineamientos y mandatos que les exigen su administración y sus cargos, teniendo un mayor control en el cruce de personas, bienes y servicios dentro del territorio de la frontera y obstaculizando su entrada y salida. El Estado, a través de diversas restricciones busca evitar que estas actividades se ejerzan de manera informal, acompañando su desarrollo de una manera formal. Sin embargo, en la realidad, en la frontera continúa realizándose la compra de bienes y servicios de manera informal, sin que exista una limitación por parte de las autoridades.

1.8.3. Las estructuras no formales e informales desde la región transfronteriza

Visualizando lo formal e informal en la región transfronteriza, se aprecia que ambos conceptos se integran en las relaciones sociales y económicas entre los consumidores y las personas que se dedican a transportar gente del otro lado de la frontera, así como con los agentes institucionales que permiten que estas actividades continúen desarrollándose.

Sin embargo, lo formal no siempre es visto de esta manera ya que, en repetidas ocasiones, la práctica informal puede ser utilizada en la práctica formal. Tal como lo expresa Portes y Haller (2004) “el trabajo que significa la supervivencia de un trabajador informal puede ser apropiado por la empresa formal que lo contrata para lograr mayor flexibilidad” (p. 13).

La concepción que se tenga de lo no formal o lo informal, dependerá de la manera en que sean utilizados ambos conceptos en la cotidianidad y en el flujo de bienes, servicios y personas en la región transfronteriza. Debido a la porosidad y facilidad de internación a través de la frontera sur de México, su amplia topográfica (ríos caudalosos, montañas y selva espesa), además de la fauna peligrosa, se torna un espacio riesgoso para los inmigrantes que utilizan estos difíciles caminos para no ser descubiertos por las autoridades migratorias mexicanas (Instituto Tecnológico Autónomo de México, 2014, pp. 30-31).

Los cruces fronterizos irregulares entre México y Guatemala, por los que transitan las poblaciones, están establecidos por las tácticas realizadas por los propios grupos de inmigrantes, los cuales implementan su propia trayectoria terrestre. De igual manera, las organizaciones de traficantes de personas indocumentadas también alteran sus caminos al interior de Guatemala y su cruce hacia México.

El principal factor que propició el cambio de la ruta tradicional de cruce, por el Río Suchiate, fue el huracán Stan en 2005, que destruyó las vías del tren y afectó el medio que utilizaban los inmigrantes para atravesar la frontera con México (Martínez, 2014, p. 280). Al adentrarse al territorio de Chiapas, las rutas de viajes pueden ser cambiantes según la forma en que los entornos, y las estrategias de traslado, estén repartidos entre las organizaciones de tráfico de personas (Ibidem, p. 282).

Ante la creciente ola de migrantes, documentados e indocumentado, en la frontera sur, las capacidades de los gobiernos de México y Guatemala para atender este flujo internacional de personas son muy limitadas. Esto se debe a la insuficiente infraestructura material, tecnológica y de recursos humanos, existente, a la cual se le suman las condiciones de atraso económico y los elevados índices de pobreza y desigualdad que predominan en esa región. El constante cruce de personas y mercancías por caminos no supervisados, cercanos a los puntos formales de internación ha provocado que, en esa zona, se presenten varios delitos y exista una gran apreciación de impunidad e ilegalidad (Instituto Tecnológico Autónomo de México, 2014, p. 30).

A esto se le suma el tamaño de la frontera sur, la cual abarca cientos de kilómetros, que la hace aún más vulnerable a la entrada de agentes externos, y la presencia de grupos que se dedican al crimen organizado, de personas y mercancías. Por lo que las labores de protección en esa zona se encuentran reducidos, y va propiciando el aumento de más cruces informales en la región.

1.9. Instrumentos bilaterales y multilaterales que favorecen la movilidad

Para hacer alusión a todas aquellas definiciones que se emplean entre Estados-Nación para referirse a un acuerdo, la Colección de Tratados de las Naciones Unidas llama instrumentos internacionales vinculantes en el derecho internacional, a los tratados, acuerdos, convenios, cartas, protocolos, declaraciones, memorandos de entendimiento, modus vivendi y canje de notas (Organización de las Naciones Unidas, 2018).

Con el paso de los años, han cambiado los diferentes términos para referirse a estos instrumentos internacionales, que establecen derechos y obligaciones entre los Estados. Sin embargo, algunos conceptos son intercambiables, como ejemplo, al acuerdo también se le puede llamar tratado (Ibidem).

Todas estas definiciones tienen características en común y el derecho internacional les aplica las mismas reglas. Estas reglas son derivación de una amplia práctica entre los Estados, que las han aceptado como normas vinculantes en sus relaciones, que es lo que se conoce como derecho consuetudinario. En el artículo 3 de la Convención de Viena de 1969 se señala, además, a los acuerdos internacionales no celebrados por escrito (Ibidem).

De igual forma, se utiliza el término acuerdo para hacer referencia a los tratados bilaterales y los multilaterales restringidos. Estos se utilizan para instrumentos de forma técnica o administrativa firmados por los representantes de los departamentos del gobierno, que no requieren de la ratificación (Organización de las Naciones Unidas, 2018), pero no los deslindan de las responsabilidades de haberse estipulado.

El papel que adquieren los acuerdos en el marco de la frontera, define la importancia que los gobiernos de ambas partes ejercen sobre el aumento de los flujos de inmigrantes que día a día transitan por esa área. Se trata de acuerdos que permiten la libre movilidad de personas para la obtención de mercancías y productos, de servicios de salud, educación, entre otros, que no cuentan en sus comunidades.

Estos acuerdos pueden variar, dependiendo de las actividades que las personas lleven a cabo. Se les pude ofrecer únicamente un permiso de estancia o permanencia, ya sea por horas o por algunos días. Sin embargo, el constante flujo de migrantes por vías informales se debe a la falta de conocimiento a la hora de cumplir con los procesos de registro, presentar una solicitud, seguir instrucciones escritas, llenas un formulario, entre otros trámites (Clot, 2015, p. 13).

Asimismo, la desconfianza de la gente hacia las instituciones gubernamentales a ambos lados de la frontera, también tiene implicaciones al momento de cruzarla (Clot, 2015, p. 13) existiendo autoridades que sobornan a los individuos para poder tener acceso e internarse en el territorio. Es por ello que los acuerdos existen para regular el tránsito de personas, bienes o servicios, para así mantener un orden, control y seguridad en ambos lados, así como salvaguardar los intereses nacionales del Estado. Aunque no siempre se respetan los acuerdos existentes entre los Estados. Cuando se habla de movilidad de personas, de bienes o servicios, las personas optan por cruzar la frontera por áreas no permitidas y reguladas por las autoridades competentes. Se les hace más fácil atravesar un río en poco tiempo, que obtener un permiso o visa para transitar por el área y el Estado de una manera formal. Por desgracia, esto se debe a la falta de recursos para cubrir los trámites administrativos, una visa, de las limitaciones en cuanto a las mercancías que les dejan pasar por parte de las aduanas, o de los impuestos que deben cubrir para poder llevárselas.

Es por ello, que escogen la vía “fácil “aunque, muchas veces, resulte contradictoria.

1.9.1. Instrumentos formales

Los tratados, que para su funcionamiento y buena práctica requieren estar firmados, ratificados y haber pasado por una serie de procedimientos para considerarlos formales, son creadores de derechos. También denominados tratados legisladores, su contenido está compuesto de normas generales y abstractas, mientras que los tratados contractuales se limitan a la regulación de obligaciones bilaterales (Dondé, 2013, p. 2).

A su vez, los tratados autoaplicativos, que no demandan una reglamentación ulterior en el área interna de los Estados para su correcta adecuación difieren de los no autoaplicativos, los cuales requieren de reglamentación de derecho interno (véase leyes, reglamentos, decretos, entre otros) para su íntegro cumplimiento (Ibidem).

Aunque los aparatos institucionales y jurídicos que existen en México son insuficientes para solucionar de forma pronta y acertada el ingreso de visitantes y migrantes por la frontera sur, se han implementado avances para la facilitación de la documentación migratoria para algunos flujos. El objetivo de estos avances es conducir a los grupos transfronterizos hacia rutas regulares que se internan al sur de México como visitantes, ya sea por motivos familiares, educativos, culturales, turísticos, de salud, comerciales (Visitante regional) o como trabajadores fronterizos (Visitante trabajador fronterizo), con la facilidad de que no requieren pasaporte para obtener su documentación migratoria y se obtiene de manera gratuita (Instituto Tecnológico Autónomo de México, 2014, pp. 31-32).

Este tipo de implementos se requieren para que los trabajadores migrantes o visitantes se internen en el Estado mexicano de forma legal en los puntos fronterizos, con la documentación adecuada, sin que sea un obstáculo la obtención de los documentos ni el dinero, ya que éste es uno de los problemas más acuciantes al momento de la realización de los trámites.

1.9.2. Instrumentos no formales e informales

A los acuerdos realizados, de forma verbal y no escrita, entre las autoridades locales o entre los habitantes de un Estado con los habitantes de otro, se les puede considerar acuerdos no formales o informales. Éstos no cuentan con una reglamentación ni regulación establecida por el Estado, sin embargo, aunque carece de validez oficial, forma parte de los usos y costumbres.

Estos acuerdos se caracterizan por la confianza que existe entre las comunidades locales, en donde la participación del Estado queda fuera, a excepción que surjan conflictos en los cuales la población local no pueda resolverlos. Es ahí donde entra el Estado a jugar el papel de mediador de los conflictos.

Se puede visualizar este tipo de acuerdos en la zona transfronteriza que aborda el trabajo en cuestión. Tal como lo presenta Kauffer en uno de sus trabajos en la práctica, los habitantes mexicanos, realizan un trueque con los habitantes guatemaltecos para la compra de agua entre ambas localidades a cambio de algun serivicio público que no dispongan. En el trabajo antes mencionado, se presenta una entrevista realizada a un funcionario municipal de Amatenango, México, en el 2008, que argumenta que

“los convenios son convenios muy internos, pero muy internos, las comunidades nuevamente lo que hacen es aportar una cuota, aportaron una cuota en su momento, cuentan con documentos como una compra de manantial y por eso no hay problema” (Kauffer, 2017, p. 17).

Estos acuerdos fueron financiados por los ayuntamientos o por las autoridades locales, debido a la escaces de los recursos y en función de las necesidades de las localidades (Ibidem).

De igual manera se puede apreciar la falta de oportunidades de educación para los niños guatemaltecos, quienes cruzan la frontera para recibir clases, conviviendo en completa armonía (Kauffer, 2017, p. 18). Esta relación se presenta por la constante interacción de los habitantes de estas regiones, unidos por su cotidianidad, su historia, sus lazos personales y familiares, e incluso una misma cultura en esa franja transfronteriza.

Al involucrarse el Estado en estas cuestiones solamente se consiguen conflictos mayores, al intentar interponer sus límites nacionales y la existencia de una frontera rígida (Ibidem), para proteger su soberania nacional, en vez de unirse aún más.

Otro ejemplo claro de acuerdos informales puede verse en el artículo de Ruíz y Martínez3 sobre el comercio informal en la frontera de México-Guatemala. A partir del trabajo de campo, se aprecia cómo se presenta la interacción entre los comerciantes, cambistas, camareros y tricicleros, en el proceso de compra de mercancía del otro lado de la frontera, trasladarla hacia el río, acomodarla en balsas hechas con cámaras, para llegar a su lugar de origen y así abastecer sus necesidades básicas.

Los cruces fronterizos cuentan con una organización y reglamento propios que hacen viable las relaciones entre ambas partes. En el caso de los cruces de “Los Rojos” y “El Palenque”, existen dos grupos de trabajo, un “turno mexicano” y un “turno guatemalteco”. Estos turnos están representados por una asamblea, en la cual se dividen los días en los que van a trabajar, hacen reuniones periódicas, se dividen la limpieza de las áreas de trabajo, ejercen una contribución monetaria por la renta del espacio donde se reúnen, y cuentan con una caja de ahorro en caso de alguna emergencia (Ruíz y Martínez, 2015, pp. 61-162).

Aunque estas actividades son percibidas como informales, contribuyen a la reproducción social de la organización, al colocarse como grupo organizado ante las demás figuras (Ibidem). Como fue mencionado al inicio del apartado, lo informal no siempre es visto como algo malo para los actores involucrados sino que, también, permite desarrollar otra oportunidad de empleo para quienes lo consideran como algo normal, y que únicamente transportan mercancías y personas, y no mercancías ilícitas.

1 A lo largo del documento se encontrará la expresión Frontera Sur como referencia a la frontera entre México y Guatemala.

2 La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) menciona (aparte de la migración) la migración irregular, laboral y ordenada, entiendo a ésta última como el cambio de residencia de las personas, respetando la legislación que regula la salida, tránsito e ingreso del migrante. A su vez habla de migrante calificado, documentado, económico e irregular.

3 Véase el “Comercio informal transfronterizo México-Guatemala desde una perspectiva de frontera permisiva”. Estudios Fronterizos, vol. 16, núm. 31, enero-junio, 2015, Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, México, pp. 149-174.

2.
Metodología y fuentes de información

Jorge Enrique Horbath Corredor

María Amalia Gracia

Reynaldo Germán Martínez Velasco

Valentina Estrada Guevara

Rodrigo Alonso Barraza García

Holger Weissenberger

Regina López Luna

El objetivo de esta investigación es el de observar, distinguir, describir y analizar las estructuras formales y no formales de la interacción transfronteriza entre México y Guatemala en el paso de personas, bienes y recursos naturales en la frontera.

Para llegar a estos resultados se llevó durante todo el proceso una metodología dual que incluyó técnicas cualitativas y cuantitativas que permitieron un acercamiento global al tema.

Para ello se utilizó la investigación documental, la etnográfia y trabajo de campo, se realizaron análisis y estadísticas de los datos obtenidos a traves de las distintas SIGs y a partir de la información recolectada se redactaron sugerencias de políticas públicas.

2.1. Técnicas cuantitativas y cualitativas

Las técnicas cuantitativas implementadas en este proyecto, se basaron en el recabo de diversas fuentes de información, tanto escritas como electrónicas, el uso de mapas y tablas para obtener una visión más factible. En cuanto a las técnicas cualitativas, se realizó trabajo de campo con el fin de conocer el entorno en el cual se desarrolla la vida de las poblaciones cercanas a la frontera; testimonios escritos e historias de vida de las personas sobre el tema a tratar; encuestas; así como diferentes fotografías para darnos una idea de la situación que viven día a día.

Para lograr profundizar en la temática abordada, se utilizó un tipo de investigación cualitativa a partir de la elaboración, desarrollo, análisis e interpretación de entrevistas. Es sabido que se puede comprender mucho de una situación, lugar, persona, a través de su observación, pero también a partir de pláticas o entrevistas en profundidad para comprender las experiencias y situaciones en las que se desarrolla el individuo, que reflejan su ideología y cultura, que nos ayuda a comprender mejor la situación que se estudia.

Se buscó entrevistar a habitantes de las localidades, además de personal de instituciones y agentes de gobierno para tener una visión amplia, y más de una perspectiva, acerca de lo que sucede y cómo son percibidas las interacciones transfronterizas en diversas localidades de la amplia frontera que comparten México y Guatemala. Debido a la complejidad de los acercamientos personales, se realizaron algunos contactos vía telefónica y se buscaron informantes que pudieran facilitarnos la información requerida, tales como dueños de restaurantes, hoteles, pensiones e instancias gubernamentales.

2.2. Fuentes de información e informantes

Se recopiló información digital e impresa por parte de fuentes oficiales, organizaciones, instituciones de gobierno y federales, periódicos, encuestas y entrevistas realizadas por diferentes personalidades, para obtener las vivencias que cada uno conoce, con el fin de enarbolar el proyecto.

2.3. Estrategia metodológica

Para la realización del trabajo, se partió de una línea teorico metodológica que permitió el uso de metodologías particulares para cada Parte de esta investigación, de modo de cumplir de la mejor manera las necesidades específicas de cada objetivo especifico, pero trabajando en conjunto para alcanzar el objetivo del proyecto.

La primera parte se divide en dos: la teoría y la metodología.

Para la realización de marco teórico se seccionaron los conceptos que formarían el acervo y la perspectiva teórica bajo la cual se llevaría a cabo la investigación, a través del acercamiento a textos previamente realizados sobre el tema y expediciones de reconocimiento a campo. Esto permitió un acercamiento al tema y el planteamiento de las preguntas que busca responder esta investigación, y las herramientas teóricas necesarias para llevarla a cabo.

Se partió de conceptos base que permitieran, tanto la construcción la investigación con las particularidades de la zona y las distintas subregiones, como el acompañamiento al lector en el entendimiento del tema. Por medio de la exposición de los conceptos base se pretendió clarificar e introducir al lector en este ambiente teórico, así como delimitar las líneas discursivas y perspectivas teóricas que se utilizarán para la recolección y análisis de los datos obtenidos. Se emplearon técnicas cualitativas y cuantitativas para la elaboración del proyecto, tales como la búsqueda de información en diferentes medios electrónicos y digitales.

Se seleccionaron las subregiones en las que se trabajaría a lo largo de la investigación, las cuales fueron seleccionadas por su importancia comercial, los cruces transfronterizos formales que resguardan y la información accesible sobre las mismas. A partir de esta selección se diseñó un plan de trabajo y acercamiento al campo en el que se comienza del océano pacífico y se continúa hacia el caribe, comenzando así por Chiapas para terminar con Campeche.

El capítulo 2 de la Parte 1, referente a la metodología, se elaboró como uno de los últimos capítulos de esta investigación para que reflejara, no sólo la hipótesis teórica de llevar a cabo esta investigación sino, la ruta critica y los imprevistos surgidos a lo largo del proceso investigativo que dieron forma a esta investigación. Para tener un capitulo que reflejara la metodología utilizada en todas la estapas del proceso, se solicitó el apoyo de los investigadores responsables de establecer las metodologías parciales para cada una de las partes exponiendo, así, de manera espefífica la metodología utilizada en cada una de las partes.

Una vez seleccionadas las subregiones que servirían de puntos focales de estudio, se realizó una investigación documental que da forma a la Parte ll de esta investigación. Esta se llevó a cabo con la participación de diferentes investigadores que se enfocaron en cada una de las subregiones seleccionadas. Al ser este un capítulo de trabajo de gabinete, fue realizado de forma documental en una revisión profunda de artículos, noticias y textos académicos, previamente publicados, que tuvieran como objeto de estudio la zona estudiada.

Asimismo, las herramientas de distintas SIG como Google Earth, INEGI, Directorio Estadístico de Unidades Económicas (DENUE) permitieron realizar un acercamiento etnográfico digital, en el que se pudo realizar una aproximación al contexto geográfico de la región.

El uso de mapas y SIG son medulares, tanto teórica como metodológicamente. Por ello, se implementó el uso de los sistemas de información geográfica, que brindan información espacial detallada de la realidad social, económica y ambiental, por mencionar algunas. Cuanta mayor información se tenga, mejores estrategias se pueden proponer para la resolución de conflictos.

El mapa, no es una simple representación de conceptos espaciales sino, también, un instrumento muy poderoso para el análisis de variables espaciales, almacenamiento de información y toma de decisiones. Por ello se llevó a cabo la realización de mapas específicos que permitieran tener una idea más concreta de la localización de las subregiones, su tamaño y contexto. El mapa es una herramienta imprescindible para la geografía y, en él, se pueden describir diferentes fenómenos sociales, económicos, climatológicos; es decir, es la base, para poder describir la información en un determinado espacio, de manera concreta, con la implementación de variables visuales, que nos permitan, mediante un fácil lenguaje, plasmar e interpretar la realidad.

Para la realización de los mapas en este proyecto, se trabajó siguiendo la siguiente metodología:

Se revisaron bases cartográficas oficiales de ambos países. La información cartográfica de México, las capas principales, como país, estado, municipios y calles, fueron recabadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Las demás infraestructuras, y la información sobre hidrología, se obtuvieron del Geoportal del Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad perteneciente a la CONABIO (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad). En el caso de GoogleEarth se digitalizaron los elementos no disponibles de los mapas y se guardaron en un formato KMZ y/o KML. Una vez que se obtuvieron esos archivos se conviertieron, en el ArcGIS, a un formato llamado Shapefile (.shp), que se puede utilizar en cualquier Sistema de Información Geográfica (SIG).

Para el caso de Guatemala se utilizó, únicamente, la información disponible en la página de la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia, también conocida como SEGEPLAN, a través de sus portales Geoserver e IDEG (Infraestructura de Datos Espaciales de Guatemala). Al igual que para México, en el caso de aquellas unidades más pequeñas, de las cuales no se tienen capas disponibles, se creó la información a través de la herramienta Google Earth.

Todos los mapas del proyecto se elaboraron con el software ArcGIS 10.3 y, para que todos fueran iguales, se usaron coordenadas geográficas (Latitud y Longitud) y el Datum Sistema Geodésico Mundial del 1984 (WGS84).

Para cartografiar las regiones, como primer paso, se cargaron las capas de municipios de México y departamentos de Guatemala. Posteriormente, se cargaron las capas de las localidades específicas, con sus respectivas calles. La capa de infraestructuras formales, que se cargó a continuación, fue realizada consultando información disponible en Google Maps y dependencias estatales y federales, como la Secretaría de Ecuación, de Salud y el Directorio Estadístico de Unidades Económicas (DENUE) entre otros.

El avance tecnológico en cuanto a la utilización de los SIG, nos ha empujado a tener información cada vez más precisa de la cartografía. Por ejemplo, Google, es uno de los mayores proveedores de productos y servicios en la red y ofrece gratuitamente el servicio de cartografía online más completo a escala mundial, el cual, puede consultarse en línea o a través de su programa GoogleEarth.

Para esta segunda parte los mapas serán la estructura medular a partir de la cual realizar el análisis documental, realizando una descripción de las localidades a partir de las SIG. Como se mencionó previamente en el texto, a partir de GoogleEarth se hicieron observaciones de la zona, así como un seguimiento histórico de los cambios infraestructurales de las respectivas áreas, para el cual se utilizó el acervo fotográfico por región que posee el servidor, muy útil para realizar comparaciones y percibir el crecimiento demográfico. Asimismo, se pudo observar y analizar dichas fotografías en búsqueda de pasos informales, otorgándonos una perspectiva sobre la ubicación espacial y comercial así como la potencialidad de tráfico informal de cada zona.

Sin embargo, esa no fue la única SIG utilizada para construir una idea contextual de la región, el Directorio Estadístico de Unidades Económicas (DENUE) fue otra herramienta indispensable en la conformación de esta “Parte II”.

Esta herramienta del INEGI permite el uso de distintas capas que permiten llevar a cabo un análisis de la zona. A parir de estas capas se pudo observar el número de escuelas, hospitales, casas habitación, comercios existentes en cada una de las localidades. Asimismo, esta herramienta cuenta con todos los datos del INEGI por lo que refleja de manera regular el número de habitantes que hay en cada una de las localidades descritas y su situación socioeconómica, brindando datos tales como el número de casas con luz eléctrica, alcantarillado, agua corriente, entre otros.

Estos indicadores nos dan una idea económica y social de la realidad social experimentada en las distintas localidades que forman parte de la región transfronteriza México-Guatemala, y que conforman esta investigación. Esta combinación de trabajo de gabinete, y sistemas de información geográfica le dan forma y fondo al contexto en el cual se llevó a cabo la investigación de campo.

Para la parte III, correspondiente a la metodología de los capítulos 9 y 10, se contemplaron dos abordajes sobre la informalidad según los tipos de información.

En un primer momento, se trabajó el análisis cuantitativo a partir de fuentes de información estadística del Censo de Población de 2010 y la Encuesta Intercensal de 2015 del INEGI y, en un segundo momento, se realizó un análisis de localización espacial de establecimientos informales en las zonas aledañas a la frontera de México con Guatemala, utilizando información del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) y del INEGI. A continuación, la desagregación metodológica de cada momento de análisis.

Metodología para el capítulo 9; la estructura informal en las características de ocupación en la RTMG

Para realizar la revisión de la estructura informal, y sus características reflejadas en la ocupación de la Región Transfronteriza México Guatemala, se consideró relevante delimitar que el análisis se efectuaría, exclusivamente, para la zona mexicana correspondiente a los veintidos municipios de la RTMG. Se utilizaron los microdatos del Censo de Población de 2010 y la Encuesta Intercensal de 2015, ambas bases de datos del INEGI. Para ello, se realizó la selección de la población que refirió haber nacido en Guatemala en ambas bases de datos, por lo que se utilizó la pregunta “¿En qué estado de la República o en qué país nació (NOMBRE)? (País)” del Censo 2010 y la pregunta “¿En qué estado de la República Mexicana o en qué país nació (NOMBRE)?” de la encuesta intercensal 2015, con categoría 225 correspondiente a Guatemala en ambas bases de datos.

Posteriormente, se procedió a seleccionar a los municipios de Suchiate, Frontera Hidalgo, Metapa, Tuxtla Chico, Unión Juárez, Cacahoatán, Tapachula, Motozintla, Mazapa de Madero, Amatenango de la Frontera, Frontera Comalapa, La Trinitaria, Las Margaritas, Maravilla Tenejapa, Marqués de Comillas, Benemérito de Las Américas, Ocosingo y Palenque en el estado de Chiapas, Tenosique y Balancán en el estado de Tabasco y Calakmul y Candelaria en el estado de Campeche, mediante las variables de Estado y Municipio en ambas bases de datos. Con ese filtro, se elaboraron procesamientos especiales para diseñar tablas personalizadas que mostraran a la población total distribuida por la variable SEXO, discriminando si es o no población guatemalteca. Con la información para ambos años se calcularon tasas de crecimiento entre el período 2010 y 2015, así como también las tasas de participación de la población guatemalteca en el total de la población en cada municipio para cada año.

De esa selección de población, se realizó un nuevo filtro a partir de la población en edad de trabajar, así como de la población económicamente activa y, mucho más específicamente, con la población que reportó estar trabajando “Ahora le voy a preguntar por la situación laboral: ¿La semana pasada (NOMBRE)”? Dicho filtro operó con base en la pregunta ¿Cuál es el nombre de la ocupación, oficio o puesto de (NOMBRE)?” del Censo 2010 y “¿Cuál fue la ocupación de (NOMBRE) la semana pasada?” de la Encuesta Intercensal 2015. De igual manera se realizó el procesamiento especial con base en la posición ocupacional reflejada en la pregunta “¿En su trabajo de la semana pasada (NOMBRE) fue” del Censo 2010 y “En ese trabajo (NOMBRE) fue”? de la Encuesta Intercensal 2015, siempre contrastando a la población guatemalteca con el resto de población en la RTMG

Para indagar sobre las prestaciones laborales que contaba la población guatemalteca en los municipios, se utilizaron las preguntas “¿(NOMBRE) recibe por su trabajo: servicio médico (IMSS, ISSSTE u otro)?, ¿(NOMBRE) recibe por su trabajo: aguinaldo?, ¿(NOMBRE) recibe por su trabajo: vacaciones con goce de sueldo?, ¿(NOMBRE) recibe por su trabajo: reparto de utilidades o prima vacacional?, ¿(NOMBRE) recibe por su trabajo: ahorro para el retiro (SAR o AFORE)? y ¿(NOMBRE) recibe por su trabajo: Otras prestaciones?” del Censo de 2010 y las preguntas “¿(NOMBRE) tiene por su trabajo aguinaldo?, ¿(NOMBRE) tiene por su trabajo vacaciones con goce de sueldo?, ¿(NOMBRE) tiene por su trabajo servicio médico?, ¿(NOMBRE) tiene por su trabajo reparto de utilidades?, ¿(NOMBRE) tiene por su trabajo licencia o incapacidad con goce de sueldo?, ¿(NOMBRE) tiene por su trabajo SAR o AFORE (ahorro para el retiro)? y ¿(NOMBRE) tiene por su trabajo crédito para vivienda? de la encuesta Intercensal 2015, con lo cual se homologaron las prestaciones para Aguinaldo, Vacaciones con goce de sueldo, .Servicio Médico, Reparto de Utilidades y SAR o Afore (ahorro para el retiro), con las que se procedió a realizar el análisis.

Por último, las actividades productivas de los lugares y establecimientos a los que se integraban los guatemaltecos en los municipios mexicanos de la RTMG se revisaron mediante la pregunta “El negocio empresa o lugar donde trabajó, ¿a qué se dedica?” del Censo 2010 y la pregunta ¿En dónde trabajó (NOMBRE) la semana pasada? de la Encuesta Intercensal 2015, siendo esta última una pregunta con múltiples tópicos de categorías pues, además de las actividades, hacía referencia a la condición laboral en el inicio de las categorías dentro de las bases de microdatos. Esta parte se subsanó generando nuevas variables que pudieran homologarse entre ambas bases de datos del Censo de 2010 y de la Encuesta Intercensal 2015. Todos los procesamientos se realizaron con el software estadístico SPSS versión 20 y los resultados de salida se editaron en hojas de cálculo de EXCEL.

En relación a la metodología del capítulo 10, se realizó un análisis de la localización espacial de unidades productivas informales en los municipios de la RTMG

Una vez realizado el análisis cuantitativo de 2010 y 2015, con los procesamientos especiales de los microdatos, se efectuó el análisis espacial de la localización y distribución de las unidades productivas que se encuentran en las subregiones mexicanas y sus localidades aledañas a la frontera con Guatemala. La información de base que se usaron fueron los registros actualizados del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del INEGI. Esta fuente de datos tiene como referencia a los establecimientos y los define como unidad económica que, en una sola ubicación física, asentada en un lugar de manera permanente y delimitada por construcciones e instalaciones fijas, combina acciones y recursos bajo el control de una sola entidad propietaria o controladora para realizar alguna actividad económica sea con fines de lucro o no, por lo cual incluye a las viviendas en las que se realizan actividades económicas. El DENUE proporciona información actualizada de las unidades económicas cuyas actividades están clasificadas en los sectores del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte, 2018 (SCIAN México), la cual permite observar con una desagregación de hasta seis dígitos de su sistema de clasificación.

Con base en el SCIAN, se buscó identificar a establecimientos informales y para ello se realizó una búsqueda considerando la rama 46 de Comercio al por menor y concentrar la delimitación en las subramas de 461 de Comercio al por menor de abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco que integra las subramas 4611 de Comercio al por menor de abarrotes y alimentos y 4612 de Comercio al por menor de bebidas, hielo y tabaco. La desagregación de estas dos subramas a seis dígitos de SCIAN 2018 es la siguiente:

46 Comercio al por menor

461 Comercio al por menor de abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco

4611 Comercio al por menor de abarrotes y alimentos

46111 Comercio al por menor en tiendas de abarrotes, ultramarinos y misceláneas

461110 Comercio al por menor en tiendas de abarrotes, ultramarinos y misceláneas

46112 Comercio al por menor de carnes

461121 Comercio al por menor de carnes rojas

461122 Comercio al por menor de carne de aves

461123 Comercio al por menor de pescados y mariscos

46113 Comercio al por menor de frutas y verduras frescas

461130 Comercio al por menor de frutas y verduras frescas

46114 Comercio al por menor de semillas y granos alimenticios, especias y chiles secos

461140 Comercio al por menor de semillas y granos alimenticios, especias y chiles secos

46115 Comercio al por menor de leche, otros productos lácteos y embutidos

461150 Comercio al por menor de leche, otros productos lácteos y embutidos

46116 Comercio al por menor de dulces y materias primas para repostería

461160 Comercio al por menor de dulces y materias primas para repostería

46117 Comercio al por menor de paletas de hielo y helados

461170 Comercio al por menor de paletas de hielo y helados

46119 Comercio al por menor de otros alimentos

461190 Comercio al por menor de otros alimentos

4612 Comercio al por menor de bebidas, hielo y tabaco

46121 Comercio al por menor de bebidas y hielo

461211 Comercio al por menor de vinos y licores

461212 Comercio al por menor de cerveza

461213 Comercio al por menor de bebidas no alcohólicas y hielo

46122 Comercio al por menor de cigarros, puros y tabaco

461220 Comercio al por menor de cigarros, puros y tabaco

Las bases de datos se descargaron del portal http://www.beta.inegi.org.mx/app/descarga/?ti=6 del DENUE del INEGI, seleccionando los archivos del 11/2018 que en su momento correspondían a los más actualizados en la plataforma. Para la selección de establecimientos informales se sumó a esta variable, de Sector y Rama de actividad económica, la variable de Personal Ocupado correspondiente al número de trabajadores en el establecimiento, haciendo la selección del primer criterio que delimita de 0 a 5 el número de trabajadores. Estos dos criterios son la base de identificación de establecimientos informales en la literatura especializada y cuya metodología también es trabajada por el INEGI.

Después de seleccionar a estos establecimientos comerciales como la estructura informal que se indagaría, con estas variables se procedió a realizar la georreferenciación en un software de sistema GIS y se utilizó el ARCView. El mapa de base que se utilizó corresponde al Mapa de Google actualizado a 2019, para que pudiera mostrar sitios de referencia en escalas de 200 a 20 metros, para relacionarlos con la distribución de establecimientos informales y resaltar sus posibles vínculos. La elaboración de mapas se realizó tomando un total de ocho zonas, localidades y pasos entre México y Guatemala que van desde el Océano Pacífico hacia el Mar Caribe, los cuales corresponden a los siguientes:

i. Zona transfronteriza del Río Suchiate en el Municipio de Suchiate del Estado de Chiapas

ii. Zona transfronteriza del Municipio de Unión Juárez del Estado de Chiapas

iii. Tres localidades del Municipio de Frontera Comalapa del Estado de Chiapas

iv. Localidad de Carmen Xhán del Municipio de La Trinitaria del Estado de Chiapas

v. Localidad de Benemérito de Las Américas del Municipio de Benemérito de Las Américas del Estado de Chiapas

vi. Localidad de Frontera Corozal del Municipio de Ocosingo del Estado de Chiapas

vii. Localidades de El Ceibo y Tenosique del Municipio de Tenosique del Estado de Tabasco

viii. Localidades de El Ceibo y Tenosique del Municipio de Tenosique del Estado de Tabasco

El análisis de la información se contempló bajo el acercamiento de mapas y los datos de cada establecimiento de interés como el nombre del mismo, su registro en la subrama de actividad, la distancia entre establecimientos, la localización de calles y lugares en que se encuentran en las zonas urbanas de las localidades, así como también el dato de fecha de registro en el DENUE, siempre en consideración con los pasos informales de personas, bienes y recursos naturales y de los pasos oficiales de migración.

Basados en el análisis realizado en la parte III, a lo largo del capitulo 10 se seleccionaron las localidades en las que se llevó a cabo el trabajo de campo, perteneciente a la parte IV

La Parte lV de esta investigación se da en forma de trabajo de campo, el cual retoma las 5 subregiones preseleccionadas y descritas en los capítulos 4, 5, 6 y 7, los cuales corresponden a las subregiones pertenecientes al Estado de Chiapas, y el capítulo 8 que abarca la subregión de “el Ceibo”, en el Estado de Tabasco.

La metodología del trabajo de campo en las regiones de la frontera Chiapas-Guatemala fue la siguiente:

Dado que el tema general “relación entre estructuras formales y no formales” se prestaba poco como tal para iniciar conversaciones en campo, lo primero que hicimos fue identificar temas de la vida cotidiana que implicaran esas relaciones en forma operativa para, de este modo, conversar con los locales de manera espontánea y natural.

Los temas elegidos fueron educación, salud, ingresos (vía empleo o ingresos por actividad empresarial y/o comercial) servicios básicos y actividades productivas de cada región.

Se elaboraron guías iniciales de entrevistas semiestructuradas por tipo de actor clave identificado, médicos, profesores, autoridades locales, empresarios, padres y madres de familia, ancianos, representantes de distintos órdenes de gobierno, representantes de organizaciones sociales y Organizaciones no gubernamentales (ONGs), entre otros, que fuimos adecuando a las condiciones específicas de cada sitio, pues algunas preguntas, como las relativas a los ingresos y rutas cotidianas de traslados, rutinas y operaciones empresariales y comerciales resultaron imprudentes dadas las condiciones de inseguridad en los cruces fronterizos.

Para el trabajo de campo se aplicó el método etnográfico en dos fases.

Fase 1: Recorridos de campo

En esta primera fase se realizaron recorridos en las regiones, específicamente, en los cruces fronterizos y las poblaciones cercanas a los mismos, con dos propósitos: contactar enlaces locales e involucrarlos en el proceso y realizar observación no participante dirigida a los fenómenos definidos en el tema general: interacciones transfronterizas de población, bienes y recursos naturales en puntos específicos. Con el apoyo de los enlaces locales integrados al equipo de trabajo logramos, también, identificar los riesgos potenciales.

La incorporación de enlaces locales nos permitió superar la limitación derivada del corto tiempo de la investigación ya que, su conocimiento de las dinámicas regionales, favoreció la inmersión en campo y la comunicación abierta en contextos de confianza. Esto permitió que dichas entrevistas fluyeran como conversaciones informales, recuperando la visión de los actores locales y sus vivencias con respecto a la vida en la transfrontera.

Fase 2: Aplicación de entrevistas semiestructuradas

De julio de 2018 a mayo de 2019, se aplicaron 236 entrevistas semiestructuradas a los actores definidos con anterioridad en los siguientes cruces y municipios fronterizos: Ciudad Hidalgo, Talismán, Tuxtla Chico y Cacahoatan, Talquian, Córdoba Matasanos y Unión Juárez, Carmen Xhan, Trinitaria y Comitán, Comalapa, La Mesilla y Huehuetenango, Frontera Corozal, Benemérito de las Américas y Nuevo Orizaba.


Cada entrevista fue diseñada para responder las particularidades de cada grupo de actores sociales, con lo que se creo un mosaico de visiones de realidad que permitieron crear un retrato de lo que ocurre en la realidad social, no sólo dentro de un grupo específico, sino en correlación con los distintos gremios seleccionados.

A continuación, fragmentos de las guías de entrevista utilizadas, a modo de ejemplo:

¿Existen convenios de colaboración institucionales entre escuelas mexicanas y guatemaltecas a nivel regional?

¿Existen convenios nacionales entre los dos países en relación con la educación?

¿Qué problemas cotidianos enfrentan en su escuela para cumplir su misión educativa en esta región transfronteriza?

Mientras que, la guía de entrevista relizada para el área educativa está enfocada en conocer la realidad experimentada, no sólo en el sistema educativo, sino en los niños.

¿Funciona el triángulo pedagógico en su escuela?

¿Qué acciones realizan los padres de familia para fortalecer la convivencia escolar?

¿Sabe usted si hay niños en esta escuela que tengan padres de distinta nacionalidad? Es decir que uno de ellos sea mexicano y el otro guatemalteco.

Al conocer la realidad experimentada por maestros y estudiantes dentro de las aulas, podemos ir formando un bosquejo de la realidad social que se complementa con las entrevistas a los diferentes actores. Mientras que las entrevistas a maestros nos dan un acercamiento al sistema educativo y a la realidad escolar, las entrevistas a miembros de instituciones de salud, nos abren la puerta al sistema de salud pública nacional, pero también arrojan luz sobre el estado de salud del migrante.

¿Cuáles son sus funciones en esta institución?

¿Existen convenios de colaboración entre instituciones de salud mexicanas y guatemaltecas al nivel regional?

¿Atienden en esta institución a personas que provienen de Guatemala o Centroamérica?

Con las entrevistas realizadas a maestros y personal médico se va conformando el “rompecabezas de la realidad social transfronteriza”, que tomará una forma más nítida con el resto de los perfiles seleccionados y que, en su conjunto, podrán brindar una idea globalizada del objeto de estudio, de ahí la importancia de la variedad de perfiles:

¿Qué problemas cotidianos enfrentan en el intento por realizar su misión social?

¿A como está hoy el peso en relación con el quetzal?

Platíqueme a que se dedica y como opera su negocio. ¿Qué compra? ¿Qué vende? ¿En dónde?

¿Podría comentarnos como se vive aquí en la frontera? ¿Qué le gusta de la forma de vida aquí? ¿Qué no le gusta? ¿Cuántos años lleva viviendo aquí?

¿Existen acuerdos de usos y costumbres con localidades de Guatemala para resolver problemas cotidianos o de servicios básicos?

¿Cuáles delitos o faltas al orden se atienden y se castigan aquí en este municipio y cuales se turnan a otros órdenes de gobierno?

¿Siente que sus hijos están seguros aquí? ¿Los cuida el gobierno? ¿Qué riesgos hay?

Aunque parece que no tienen nada en común estas entrevistas, todas están enfocadas en recabar información del objeto de estudio sin perder de vista los distintos contextos que le dan forma de manera continua. Esta variabilidad de enfoques y perfiles es lo que permite que, en la fase de análisis de información, todos los “pequeños contextos” den lugar a un “escenario” en el cual, gracias a la compilación de actores y espacios sociales, se pueda exponer la realidad social estudiada de la forma más objetiva posible.

Como en todo el proceso investigativo, la metodología se adapta a las necesidades de la investigación por lo que en cada parte de este texto se llevaron a cabo las distintas metodoloías que soportaran teóricamente los diferentes enfoques, metas y respuestas que cada parte busca adoptar. Para la quinta y ultima parte, referente a la creación de políticas públicas, la metodología usada fue la siguiente:

En primera instancia, se revisó el marco legislativo internacional y local en materia de migración y derechos laborales, así como los principales acuerdos de cooperación transfronteriza en materia de utilización y conservación de los recursos naturales. En segundo lugar, se han utilizado fuentes secundarias que incluyen bibliografía especializada, informes de organismos de Naciones Unidas, así como de ámbitos clave de la Institucionalidad de México y Guatemala, incluyendo acuerdos de Cooperación Bilateral en materia laboral, económica y securitaria.

El diseño metodológico ha sido eminentemente cualitativo y, además de la revisión bibliográfica, incluyó entrevistas a la población migrante asentada, principalmente, en la zona del Soconusco, Chiapas, así como entrevistas con autoridades migratorias en México y Guatemala para contrastar lo asentado en los instrumentos jurídicos con la experiencia real y cotidiana de las personas migrantes y transmigrantes. Al mismo tiempo, se realizó observación participante y entrevistas itinerantes en los espacios transfronterizos (principalmente en los corredores Ciudad Hidalgo-Tecún Uman y Frontera Talismán-El Carmen) con el objetivo de captar las principales dinámicas y los entrecruzamientos entre dinámicas formales e informales que acontecen en dichos corredores.

En particular, se realizaron 15 entrevistas a pobladores transfronterizos de ambos corredores, siendo 9 hombres y 6 mujeres con edades que oscilan entre los 21 y los 45 años. Todos ellos declararon vivir en las zonas transfronterizas y realizar constantes circulaciones entre México y Guatemala. Un grupo al que se puso especial atención fue a los llamados “balseros”, personas dedicadas al cruce indocumentado de personas a través del Río Suchiate utilizando cámaras de llantas.

Al mismo tiempo, se entrevistó a personal del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, organización de la sociedad civil con una vasta experiencia en la elaboración de recomendaciones de política pública en materia migratoria.

Los principales temas que guiaron el desarrollo de la investigación y las subsecuentes recomendaciones fueron, entonces, los siguientes:

1. Caracterización de los principales espacios formales e informales en los corredores transfronterizos en materia de regularización migratoria, movilidad laboral, movilidad de bienes y servicios, acceso a salud y educación y uso compartido de los recursos naturales en la Región Transfronteriza México-Guatemala.

2. Identificación de los principales instrumentos que regulan la circulación transfronteriza en el Sur, así como los principales retos y dificultades en el acceso a derechos laborales, económicos y sociales.

3. Identificación y visibilización de espacios de oportunidad, para la traducción de instrumentos jurídicos internacionales y nacionales en instrumentos de política pública, que interpreten las particularidades de la movilidad transfronteriza y que alienten interacciones ordenadas y asentadas en el respeto a los derechos humanos de la población.

Una de las principales dificultades para la realización de la investigación se relaciona con la ausencia, prácticamente total, de mecanismos de monitoreo y evaluación de las políticas públicas de los gobiernos de México y Guatemala, así como la ausencia de líneas de base que permitan medir avances o retrocesos en cuanto a la regulación de los intercambios transfronterizos.

Así pues, el objetivo principal de este diseño metodológico que combina el análisis exhaustivo de las normas y políticas en materia de regulación transfronteriza, con la experiencia y el testimonio de las personas que habitan estos corredores, es mostrar el desfase existente entre la norma y la práctica, entre la regulación y la circulación. Esto nos permite concluir que es necesario construir marcos jurídicos e instrumentos de política pública que incentiven y reconozcan las dinámicas transfronterizas que históricamente se han desarrollado en la región ya que, hasta el momento, se cuenta con procesos burocráticos y sumamente rígidos que obstaculizan los flujos y propician la informalidad.

La metodología de esta investigación fue un conjunto de metodologías parciales que le dieron el marco teórico-metodológico necesario para sustentar todo el proyecto y llevarlo a cabo de la manera más global y objetiva posible.

2.4. Plan de trabajo y ruta crítica

Una vez estipulada la metodología a seguir en cada una de las partes, se diseñó un plan de trabajo y ruta crítica que permitió llevar el trabajo a término en los tiempos y formas preestablecidos.

Asimismo, se llevaron a cabo reuniones periódicas, tanto presenciales como virtuales para conocer los avances de la investigación; las inquietudes por parte de los integrantes del grupo, sus dudas, comentarios y sugerencias. Además, se presentó la información por periodos de tiempo para conocer los avances y las correcciones al mismo.

— PARTE II — Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en cinco puntos de paso entre México y Guatemala

3.
Estructuras formales e informales para la movilidad en cinco puntos de paso entre México y Guatemala

Jorge Enrique Horbath Corredor

María Amalia Gracia

La frontera sur de México tiene una extensión territorial de 1,149 kilómetros, de los cuales, de acuerdo con información recabada de la Comisión de Asuntos Fronterizos Sur -creada por LXII Legislatura del Senado de la República-, 956 kilómetros corresponden a la línea fronteriza que comparte con Guatemala y 193 kilómetros con el país de Belice.

Esta región geográficamente bien delimitada, es lo que actualmente se conoce como Frontera Sur. La sección que compete a esta investigación es la frontera con Guatemala, con los departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Quiché y El Petén, que colindan con los Estados mexicanos de Chiapas, Tabasco y Campeche. Esta delimitación territorial data de los años 1823-1824, tras la separación de Centroamérica y la incorporación de Chiapas a la federación mexicana (Castillo, Toussaint, y Vázquez, 2006, p.8), y se legitima con el tratado sobre límites, celebrado el 27 de septiembre de 1882, en donde se convienen los límites para ambos territorios.

De acuerdo con lo establecido en el artículo III de dicho tratado: los límites entre las dos naciones son:

1°. La línea media del Río Suchiate, desde un punto situado en el mar a tres leguas de su desembocadura, río arriba, por su canal más profundo, hasta el punto en que el mismo río corte el plano vertical que pase por el punto más alto del volcán de Tacaná, y diste veinticinco metros del pilar más austral de la Garita de Tlaquián, de manera que esta Garita quede en territorio de Guatemala. 2°. La línea determinada por el plano vertical definido anteriormente, desde su encuentro con el Río Suchiate hasta su intersección con el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista e Ixbul. 3°. La línea determinada por el plano vertical que pase por la cumbre de Buenavista, fijada ya astronómicamente por la Comisión Científica Mexicana, y la cumbre del Cerro de Ixbul, desde su intersección con la anterior hasta un punto a cuatro kilómetros adelante del mismo cerro. 4°. El paralelo de latitud que pasa por este último punto, desde él, rumbo al Oriente, hasta encontrar el canal más profundo del Río Usumacinta, o el del Chixoy, en el caso de que el expresado paralelo no encuentre al primero de estos ríos. 5°. La línea media del canal más profundo del Usumacinta en un caso, o del Chixoy y luego el Usumacinta, continuando por éste, en el otro, desde el encuentro de uno u otro río con el paralelo anterior, hasta que el canal más profundo del Usumacinta encuentre el paralelo situado a veinticinco kilómetros al Sur de Tenosique, en Tabasco, medidos desde el centro de la plaza de dicho pueblo. 6°. El paralelo de latitud que acaba de referirse, desde su intersección con el canal más profundo del Usumacinta, hasta encontrar la meridiana que pasa a la tercera parte de la distancia que hay entre los centros de las plazas de Tenosique y Sacluc, contada dicha tercera parte desde Tenosique. 7°. Esta meridiana, desde su intersección con el paralelo anterior hasta la latitud de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17° 49’). 8°. El paralelo de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17° 49’), desde su intersección con la meridiana anterior indefinidamente hacia el Este. (Tratado sobre Límites entre México y Guatemala, 1882, p. 2)

Lo anterior deja un mapa delimitado de la frontera sur, tal como se muestra actualmente, no obstante, la práctica va más allá de la simple delimitación geográfica, dado que la frontera político-administrativa se sobrepone a una serie de capas compuestas por el espacio cultural, los ecosistemas locales y una serie de elementos presentes en los espacios transfronterizos. Por ello, la investigación se demarca más bien como un acercamiento a las condiciones de vida de la sociedad que integra estos espacios, una aproximación a sus sistemas económicos, culturales y sociales, que enmarcan las prácticas de la zona fronteriza, su composición y su comportamiento.

En un esfuerzo por mostrar los límites geográficos y la división política de ambos territorios, se anexa el mapa 3.1, en el que se puede apreciar la delimitación de la frontera, que data de 1882, y los Estados del lado mexicano y departamentos del lado guatemalteco, que en conjunto conforman la zona fronteriza.


Las fronteras, en un contexto histórico, buscaban reforzar la soberanía de un país con la demarcación de su territorio. En la actualidad, con el libre comercio, los territorios se trasforman en espacio continuos en el marco de la globalización (Dardón, 2002, p. 31).

El límite fronterizo es la línea divisoria internacional; alrededor cuenta con la franja fronteriza compuesta por 44 municipios, 22 del lado mexicano y 22 del guatemalteco. La extensión territorial de estos municipios fronterizos se encuentra demarcada dentro de una zona fronteriza, y se mide a partir del límite fronterizo hacia dentro del país, y no necesariamente tienen que ser iguales.

En el presente estudio que se aborda la frontera sur en el punto de colindancia entre México y Guatemala, la cual, se encuentra delimitada por divisiones político-administrativas y recursos naturales como serranías, selvas, y cuerpos de agua, como los ríos Usumacinta, Negro, Suchiate, por mencionar algunos.

En cuanto a la división político-administrativa, México debido a su gran extensión territorial, está conformada por Estados o entidades federativas como lo señala la Carta Magna, en la que se expresa que la República es representativa, democrática y federal, compuesta por Estados libres y soberanos unidos en una federación. La principal característica de esta división política es la autonomía de la que gozan los Estados, radica en que esta característica les permite incluso elaborar su propia constitución y los procedimientos para su reforma. De acuerdo con esto, México tiene 31 Estados y una Ciudad de México, capital del país.

Guatemala por su parte, tiene división político-administrativa basada en departamentos y municipios, con 22 departamentos en total, así lo estipula el artículo 224, de la Constitución Política de la República de Guatemala de 1985. Establece además, que la administración será descentralizada y se establecerán regiones de desarrollo con criterios económicos, sociales y culturales, las cuales, podrán estar conformadas por uno o más departamentos. Esta división política se utiliza cuando la extensión territorial es tan pequeña que no se puede crear un gobierno propio, como en el caso de los estados. Los departamentos son regidos por gobernadores directamente electos por el presidente de la República.

Del lado de México, tenemos tres Estados fronterizos: Chiapas, Tabasco y Campeche, con un total de 152 municipios, de los cuales 22 forman parte de la línea fronteriza limítrofe con Guatemala. De los 22 municipios que conforman la frontera del lado mexicano, el 82.6%, es decir, 18 municipios, corresponden al Estado de Chiapas, cuyo desarrollo se encuentra históricamente ligado con el de Guatemala. En Chiapas se presenta una interesante dinámica migratoria de larga data, y es además muy rico en diversidad étnica y cultura (Castillo y Toussaint, 2015).

Los Estados de Campeche y Tabasco albergan a dos municipios en cada entidad federativa enmarcada más bien por una frontera político-administrativa, impuesta por los gobiernos que por una frontera natural.

En el Estado de Chiapas, con un terreno geográficamente accidentado, los municipios colindantes de Motozintla, Mazapa de Madero, Tuxtla Chico, Cacahoatán y Unión Juárez forman parte de la prolongación de la Sierra Madre de Chiapas. Estos últimos tres municipios, aunados a los de Suchiate, Frontera Hidalgo y Metapa, están a su vez separados de Guatemala por el Río Suchiate. Por su parte, los municipios de Palenque, Ocosingo y Benemérito de las Américas están separados de Guatemala por los ríos Usumacinta y Negro. El resto de los municipios fronterizos está divido con hitos que simulan una línea recta artificial.

El Estado de Campeche se encuentra dividida de Guatemala con una línea artificial en la cual predomina la selva de El Petén. Los municipios de Candelaria y Calakmul son poblaciones de muy difícil acceso, escasa población y limitadas vías de comunicación.

En Tabasco, de acuerdo con información recabada de EMIF (2010), se tiene un punto fronterizo oficial, el cual pasa por el municipio de Tenosique. La información disponible hace referencia a que en esta parte de la frontera, la densidad poblacional es baja y se cuenta con escasas vías de comunicación.

Del lado de la República de Guatemala, como se contempla en el mapa anterior, sobresalen cuatro departamentos: Petén, Quiché, Huehuetenango y San Marcos, con sus respectivos municipios. Los cuatro municipios colindan con el Estado de Chiapas, y a su vez, el municipio de Petén colinda con los Estados de Campeche y Tabasco. Estos departamentos tienen un total de 97 municipios, de los cuales, 22 son municipios fronterizos.

El departamento guatemalteco de Petén, colinda con los 3 Estados mexicanos al norte y al oeste. El departamento de Petén posee una peculiaridad que la diferencia de los demás departamentos y Estados fronterizos, al tener su municipio y cabecera departamental (Flores) en la franja fronteriza. Su característica principal es su geografía selvática, baja densidad poblacional y la debilitada presencia de instituciones estatales en su territorio. Al igual que el departamento de San Marcos, posee seis municipios fronterizos.

El departamento de San Marcos se encuentra atravesado por la Sierra Madre, por lo que tiene un terreno muy accidentado, aunque la topografía del terreno le brinda diversos climas y por ende, riqueza natural en lo que a bosques se refiere. Limita al norte con el Río Suchiate, en frontera con Chiapas. En cuanto a Huehuetenango, éste se encuentra situado en una planicie, atravesado por un ramal del sistema septentrional llamado Sierra de los Cuchumatanes. Este departamento limita al noroeste con México, el cual, en su totalidad está delimitado por una línea artificial.

El departamento de Quiché, al igual que Huhuetenango, limita con Chiapas a través de una línea recta artificial. La franja fronteriza de Quiché está únicamente integrada por el municipio de Ixcán. Sus tierras poseen vocación forestal. Su riqueza cultural se basa en la diversidad etnolingüística de su población (Dardón, 2002).

Para el análisis de los datos, se tendrán en cuenta los municipios que se encuentran dentro de la franja fronteriza, tanto del lado mexicano como del guatemalteco. Recordemos que los municipios del lado mexicano son un total de 22, divididos en 3 entidades federativas. Los Estados que limitan con Guatemala, es decir, Chiapas, Campeche y Tabasco, tienen una superficie total de 155,549 km2, que representa aproximadamente el 8% de todo el territorio nacional.


El estudio de las regiones en el presente trabajo, éste se concentra en 5 regiones de la frontera México-Guatemala (ver mapa 3.2), las cuales están compuestas como sigue:

La línea fronteriza del Estado de Chiapas con Guatemala tiene un total de 654 kilómetros, que representa el 68% de la frontera con dicho país. El Estado de Campeche, cuenta con 194 kilómetros de frontera, artificial en su totalidad, que son distribuidos en dos municipios. Y el Estado de Tabasco, cuenta con un total de 108 kilómetros de frontera con Guatemala.

En su versión más sencilla, el territorio es una extensión de tierra que pertenece, de acuerdo a las divisiones político-administrativas, a un país, Estado, municipio u otra división política. Pensando en frontera, ésta se puede definir como el límite con un país vecino, y que a su vez contiene a un territorio.

El concepto de región tiene que ver con el territorio de un país, en donde acontecen procesos sociales, culturales y naturales, los cuales, están articulados de manera que conforman una unidad territorial. Las regiones transfronterizas a su vez, aparte de contar con estos atributos, cuenta con el factor de proximidad o de vecindad, lo que implica relaciones sociales en varios niveles. La característica de proximidad, brinda la posibilidad de continuidad, y por lo tanto semejanza, entre los territorios, pudiendo así, tener ecosistemas similares, características sociales, culturales, e incluso, presentar raíces étnicas comunes.

Entre los municipios fronterizos de Guatemala y México, se suscita algo muy parecido a lo mencionado, ya que la población presenta -en muchos casos-rasgos similares en cuanto a raíces étnicas y recursos naturales compartidos. Estos municipios fronterizos comparten además un territorio común que empalma a lo largo de toda la frontera, en la forma como se ilustra a continuación:


— Región 1: Río Suchiate (Chiapas): Área transfronteriza y conurbada de Ciudad Hidalgo-Tecún Umán, y el Ejido Talquián, Municipio de Unión Juárez

— Región 2: Frontera Huehuetenango (Chiapas): Microcircuito de ciudades de La Mesilla con Ciudad Cuauhtémoc y Paso Hondo, el área transfronteriza de Carmen Xhán y Gracias a Dios.

— Región 3: Ríos Negro y Usumacinta (Chiapas): Localidades de Benemérito de las Américas y Frontera Corozal, ambos en México.

— Región 4: Vértice y meridiano de El Ceibo (Tabasco): Puerto fronterizo El Ceibo y ejidos de Arroyo, El Triunfo.

— Región 5: Biósfera Maya-Calakmul-Dos lagunas (Campeche): Localidades de Estrella del Sur, Nueva Coahuila y Miguel Hidalgo.

Estas regiones están compuestas por pasos ubicados en los cruces fronterizos formales, en la línea divisoria Internacional entre México y Guatemala.

4.
Zona transfronteriza del Río Suchiate y el Ejido Talquián, Municipio de Unión Juárez

Jorge Enrique Horbath Corredor

María Amalia Gracia

Holger Weissenberger

Como se ha mencionado, las fronteras son espacios territoriales con una división natural o política, que dividen a dos o más países. El caso particular de la primera región que nos concierne, corresponde al Rio Suchiate, área transfronteriza y conurbada que se localiza en Ciudad Hidalgo, en la región del Soconusco en el Estado de Chiapas. Esta ciudad colinda con Tecún Umán, municipio de Ayutla, Departamento de San Marcos, Guatemala; siendo el Rio Suchiate el límite territorial entre ambos países y uno de los puntos fronterizos más importantes de la franja fronteriza, como menciona el Mtro. Andrés, Director General de la Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y Guatemala:

Es donde existe más tránsito y flujo […] sería la zona de Tapachula, pues está cerca de Tecún Umán. Ciudad Hidalgo se ve beneficiado por eso, viene mucha gente de Guatemala a Tapachula. Se aprecia una actividad comercial importante.

Tecún Umán es una localidad en la cual convergen migrantes de diferentes Estados que buscan pasar por México y llegar hacia Estados Unidos. Por ello, se puede concebir como un espacio de tránsito, destino, expulsión y recepción de migrantes deportados pero, al mismo tiempo, como una zona de paso para poblaciones móviles, tales como traileros, trabajadores agrícolas temporales, trabajadoras sexuales, transmigrantes, migrantes indocumentados, entre otros.

Esta dinámica permite presenciar una multiplicidad de relaciones entre la población migrante y la población local, existiendo una gran interacción transfronteriza entre Tecún Umán y Ciudad Hidalgo (Leyva, Caballero y Bronfman, 2005, pp. 119-120) y un flujo constante de personas y mercancías. Al respecto, un habitante de Ciudad Hidalgo comenta:

Aquí pasan todos los días […] ya es algo que influye a la economía del pueblo, es algo normal […] van familias, trabajadores, bastante gente. Algunas van de paso, otras vienen a comprar.

La proximidad con el río proporciona beneficios económicos para las poblaciones locales, especialmente para las comunidades mexicanas desde 1950. Los márgenes del Río Suchiate se tornaron gradualmente en tianguis dinámicos que, posteriormente, se convirtieron en colonias permanentes (Rodas, Kauffer, Rivera, Torras y Piedrasanta, 2014, p.18). La zona de Ciudad Hidalgo–Tecún Umán, es la región donde se presenta el mayor flujo de comercio transfronterizo informal, debido a la gran cantidad de mercancía y de los actores involucrados en ese negocio (Ruíz, 2013, p.71).

Si bien, en todos los municipios de la franja del Rio Suchiate se encuentra presente el comercio informal transfronterizo, sin duda, la zona de mayor flujo con respecto a la cantidad de mercancía y números de actores que en ella participan, es la conurbación de Ciudad Hidalgo-Tecún Umán (Ruiz Juárez y Martínez Velasco, 2015). En este paso se pueden percibir seis cruces informales (ver mapa 4.1) por los que se traslada la mercancía entre ambas ciudades a lo largo de día. Entre ellas se encuentran, por orden de intensidad en el flujo de mercancía, “El limón”, “Los Rojos”, “El Palenque”, “El Cascajo”, “El Coyote” y “las Hamacas” (Ruíz, 2013, p.71).

Pasa de todo, todos los días […] lo que pasa es que el puerto fronterizo trabaja vía legal e ilegal. La vía ilegal es por el río […] la gente viene a comprar aquí a Ciudad Hidalgo y lleva sus insumos ya sea para su negocio o su consumo, por la aduana, que es la vía legal (Comentario de un trabajador de Ciudad Hidalgo).


De manera formal, la localidad de Ciudad Hidalgo se comunica con la localidad de Tecún Umán mediante el puente internacional. Estas dos localidades forman un complicado espacio de movilidad interfronteriza e internacional, en el cual interactúan diversos grupos de población móvil (antes mencionada), con la población local (Leyva y et al., 2005, p. 179). Existen dos puentes internacionales que conectan a las dos localidades, el puente “Dr. Rodolfo Robles”, antes llamado “Ingeniero Luis Cabrera” (ver mapa 4.2), construido en 1974, y el puente Suchiate lI, (ver mapa 4.5), fundado en 2002, el cual tiene la función de trasladar al transporte de carga y de descongestionar al del Dr. Rodolfo Robles (Clot, 2015, p. 8). Además de estos puentes mencionados, se encuentra el Suchiate lll, localizado en El Carmen-Talismán (en otro apartado se hablará más sobre este puente), el cual se utiliza para el tránsito de vehículos menos pesados y de personas (Ordóñez, 2007, p.11).


Lo que se observa en el mapa, y en Google Earth, en la región de Ciudad Hidalgo-Tecún Umán, en los años 2004, 2010 al 2013 y 2015 al 2016, es la disminución de agua en el Río Suchiate. En su lugar, se advierte la presencia mucho más notoria de varios montículos de tierra, o bolsas de arena, colocados por las personas que realizan las actividades transfronterizas de cruce de personas y mercancías de ambos lados, y la compra o venta de productos. De igual forma, se observan las balsas y las personas (camareros) que llevan a cabo esta actividad de manera cotidiana y normal.

Del lado de Ciudad Hidalgo están asentados, formalmente, centros comerciales y empresas como Chedraui (Quinta Oriente, Sur 8), Súper Chedraui (Tercera Avenida Norte), Abarrotes “Don Gato” (Tercera Calle Oriente), a pocos metros de la frontera. Otras cadenas como Mi bodega Aurrera Suchiate (Avenida Segunda Norte) se encuentra a unas cuantas cuadras de la zona fronteriza, así como Farmacias Similiares (Avenida Primera Norte 2), un ATM/cajero Bancomer (Central Sur 4), DHL Express ServicePoint (Central Norte 2), Elektra Chiapas, Ciudad Hidalgo (Avenida Central Sur), entre otras.

La existencia de pasos informales no es ajena a las autoridades. Si bien no se sabe con certeza el número de estos pasos a lo largo de toda la frontera de México con Guatemala, sí es claro que, la mayoría de ellos, son sumamente precarios. Al respecto el Mtro. Andrés comenta:

Justo en ese punto, de Ciudad Hidalgo, estos se construyen anualmente, mismos que en esta época se destruyen, los diques. Se destruyen por el paso de las avenidas del rio. Entonces son de arena del propio rio con eso los construyen y pues ahora sí que, ahí si desconozco a ciencia cierta la organización que tienen pero cada temporada de lluvia se deslavan por su naturaleza, son estructuras precarias entonces les funcionan mientras el rio no está crecido pero una vez que crece el rio las arrastra.

Estos montículos están colocados de tal forma que les permite a los comerciantes transfronterizos tener una fácil entrada a las zonas donde se encuentran los supermercados y las tiendas en Ciudad Hidalgo, en donde se abastecen y venden su mercancía. Con el paso del tiempo, a causa del comportamiento natural del río y de las actividades de las personas, los montículos de tierra o bolsas de arena, que se encuentran en las orillas, han ido sufriendo un degrade paulatino, obligando a las personas a colocarlos de nueva cuenta para poder seguir desempeñando sus actividades cotidianas y, así, cruzar con balsas la frontera hacia el territorio mexicano. No obstante, se puede apreciar que el puente “Dr. Rodolfo Robles” se encuentra a escasos metros de estos cruces informales, conocidos por las autoridades que adoptan una postura permisiva frente a esto.

Los comerciantes guatemaltecos salen de la calle 4, del lado de Guatemala, para dirigirse a un montículo de tierra correspondiente a un cruce informal denominado “El Palenque”, que se encuentra a un costado de esa misma calle. Allí, contactan el servicio de los camareros y atraviesan el Río Suchiate hacia la calle central E o la Primera Calle Oriente, del lado mexicano, que son las calles donde se encuentran ubicados el mercado, el supermercado y el parque central.

Otra de las calles que utilizan los comerciantes guatemaltecos son la Calle 3 por el montículo de tierra, que corresponde al cruce informal “El Limón, y la Calle 2 sobre el montículo, correspondiente a “Los Rojos”, para dirigirse a la zona de supermercados que se encuentran ubicados en la Primera Calle Oriente y Tercera Calle Oriente, del lado mexicano.

Después de haber realizado las compras del lado mexicano, los comerciantes guatemaltecos contactan a los tricicleros para el traslado de la mercancía hacia los balseros, para el retorno a Tecún Umán, siguiendo las mismas rutas que usaron en su traslado inicial.


En el puente Suchiate II no se logran percibir montículos de tierra ni calles tan cercanas, como se muestra en el mapa, por lo que el puente es mayormente utilizado por los vehículos de carga pesada para reducir el tránsito en el puente Dr. Rodolfo Robles, tal como se mencionó anteriormente. Asimismo, las personas utilizan los cruces informales ubicados cerca del otro puente por la cercanía de los mercados y las cadenas de tiendas cercanas a la frontera, lo cual facilita el tránsito y reduce el tiempo de traslado y retorno.

Utilizan los pasos formales e informales. Igual por el tipo de tramite o porque es mucho el impuesto y a la gente no le conviene pagar tanto de impuestos. Ahorita que subió al 16%, ya subió demasiado y a la gente no le conviene pues pagar tanto. (Guatemalteco que vive en Ciudad Hidalgo desde hace 5 años).

A diferencia del puente internacional, en donde se desarrolla el tránsito interfronterizo autorizado de personas y vehículos, en el Río Suchiate se presenta el cruce no documentado de los habitantes residentes de las dos localidades, así como de los países centroamericanos y demás países, en su búsqueda de llegar a los Estados Unidos (Clot, 2015, p.8). Tarrius, 2000, p.55, citado en Monroy, menciona que:

La comunidad ha naturalizado este cruce para sacarle provecho, es decir, tener una rápida movilidad poblacional mediante el acceso de este territorio, por ello, las y los comerciantes que cuentan con algún tipo de documento migratorio, tiene la opción de decidir el uso de cualquiera de los puntos de cruce, esta decisión, o una negociación. (p.112)

El tránsito por este cruce se emplea para reducir el tiempo de traslado de las personas o la distancia con el territorio, puesto que es más corto el viaje para llegar a Ciudad Hidalgo a través del Río Suchiate que por el puente fronterizo (Ibídem).

Además de los cruces informales mencionados, las personas utilizan el ferrocarril panamericano para internarse en territorio mexicano, cuya última estación, antes del Huracán Stan, era Ciudad Hidalgo. Esto lo posiciona como el transporte más utilizado por las personas migrantes que buscan llegar a los Estados Unidos. Esto ha generado que la economía de Ciudad Hidalgo se desenvuelva al mismo tiempo de este escenario transfronterizo, puesto que los habitantes viven, en su mayoría, del intercambio comercial y de la provisión de servicios hacia los grupos móviles (Leyva y et al., 2005, p.179).

Sin embargo, las interacciones entre los pobladores locales y las personas de paso son dificultosas ya que el tiempo de permanencia, de las personas migrantes en Ciudad Hidalgo, es corto. Su estancia está determinada por los horarios de salida del tren y, por ello, su permanencia no se alarga demasiado. No obstante su corta estancia, a la espera del tren, durante el trayecto por el mismo, o en el tránsito por los caminos utilizados para evadir las garitas de migración, son propensos a sufrir asaltos y abusos por parte de las autoridades, así como agresiones físicas o sexuales (Ibídem, p.180). Respecto a esto, un restaurantero nos cuenta acerca del abuso que sufren por parte de las instituciones de gobierno:

Mire, acá los “alcoholes” no se dedican a su trabajo pues, o sea, si hacen su trabajo pero siempre andan queriendo sacar dinero aunque uno tenga sus documentos y todo, siempre andan queriendo sacarte algo […] son de la misma presidencia, de repente los mandan cada 2 o 3 meses […] se inventan multas para así poder sacar “algo pal chesco” y aunque uno tenga su licencia […] Siempre pasa con la policía por eso debes traer todos tus documentos en regla pero te inventan para poder sacarte.

Además de los mencionados existen otros pasos informales, en los cuales laboran grupos de balseros que se encargan de transportar a personas y mercancías entre estas dos localidades. Los balseros proporcionan un servicio a los migrantes temporales, y a los comerciantes, que trasladan bienes de ambos lados de la frontera, sin que tengan que pasar por los trámites de aduanas y migración (Clot, 2015, p.8). El uso de cámaras (neumáticos), torna dinámico el movimiento de personas ya que, este medio, no requiere de gran infraestructura para su utilización. El entorno -el agua del río- y una balsa sirven para el traslado de personas y mercancías a ambos lados del río, siendo éste el medio más utilizado para el tránsito de estos bienes y servicios (Monroy, 2018, p.57).

Ocupan unas cámaras, parece que de tractor, o sea, son muy grandes. Las unen y hacen una balsa […] por lo general son dos cámaras de tractores o no sé de qué vehículos sean pero son muy grandes y les ponen encima una tabla, eso es lo que hace su balsa (Menciona Andrés acerca de las embarcaciones sobre las que cruzan el río).

Se debe tener presente que, si bien estos pasos informales se ubican más en zonas aisladas y selváticas como Frontera Corozal-Bethel en la Selva Lacandona, también se presentan en los puertos fronterizos formales como es el caso de Ciudad Hidalgo-Tecún Umán, Talismán-El Carmen, entre otros. Éstos, al estar emplazados en municipios con pequeños centros urbanos contiguos, constituyen una intensa movilidad transfronteriza (Clot y Martínez Velasco, 2017). En estos cruces se puede observar flujos continuos de personas y de mercancías que transitan con registro, así como movimientos constantes de personas que cruzan la frontera de manera indocumentada.

El traslado de las mercancías, funciona de una manera diferente al tránsito de personas. Las mercancías se dejan en un punto establecido a través del Río Suchiate, en donde son recogidas por un camarero de confianza de los comerciantes, y dejadas del lado mexicano en un punto específico. Las personas, por su parte, pasan por el puente fronterizo de manera formal, para luego regresar al río por sus productos (Op. cit., p.154).

En relación a esto, los recursos naturales, en especial los recursos hídricos, han sido de una importancia fundamental a lo largo de la historia, debido al papel que han desempeñado como ejes de comunicación y desplazamiento de flujos de población (Kauffer, 2010). Estos recursos hídricos han sido, y continúan siendo, fundamentales para la supervivencia de la población que se encuentra en condiciones de rezago, pobreza y marginación, situación de las localidades fronterizas. Es una realidad que estos recursos naturales favorecen los flujos migratorios transfronterizos, así como los intercambios comerciales ya sea de productos, recursos naturales y de personas.

En este caso en particular, los recursos naturales juegan un papel importante en la zona fronteriza a la que nos referimos, involucrando a diversos actores y oportunidades de crecimiento, tanto en el aspecto sociocultural como económico. Es por eso que existen organizaciones, como la Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y Guatemala, que se encargan de, entre otras cosas, la conservación de los límites entre ambos países:

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