Kitabı oxu: «Traumatología deportiva en el fútbol»
Traumatología deportiva en el fútbol
Actualizaciones en Medicina del Deporte, Cirugía Ortopédica y Traumatología en el fútbol
Traumatología deportiva en el fútbol
Actualizaciones en Medicina del Deporte, Cirugía Ortopédica y Traumatología en el fútbol
AUTOR Y COORDINADOR
Dr. Juan José López Martínez
COAUTORES
Dr. Manuel Medina Quirós
Dr. José Molina González

Edición: Lluís Cugota
Corrección: Lucrecia Benjumea (original) y Aurora Zafra (compaginadas)
Diseño de cubierta: David Carretero
© 2015, Juan José López Martínez
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
Primera edición
ISBN: 978-84-9910-567-3
ISBN EPUB: 978-84-9910-675-5
BIC: MMS
Fotocomposición: Bartolomé Sánchez de Haro
Índice
Prólogo
Colaboradores
Dedicatorias
SECCIÓN 1.Actualizaciones en Medicina del Deporte
1.Organización y estructura del servicio médico de un equipo de fútbol profesional
Dr. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ
2.Reconocimiento médico del futbolista profesional
DRA. M.I. ÁLVAREZ RECIO y DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ
3.El corazón del futbolista. Adaptaciones y reconocimiento médico cardiovascular
DR. D.A. PASCUAL FIGAL y DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ
4.Muerte súbita en el futbolista
DR. D.A. PASCUAL FIGAL y DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ
5.Nutrición, hidratación y suplementación en el futbolista profesional
DR. F.J. CUENCA MUÑOZ
6.Homeopatía y lesión deportiva
DR. F.J. CUENCA MUÑOZ
7.Indicaciones y uso del plasma rico en plaquetas en el fútbol
DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ, DR. R. CANO GEA, DR. F.J. CARRILLO PIÑERO y DR. P. FERNÁNDEZ NICOLÁS
8.El dopaje en el fútbol
DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ y DR. M. MEDINA QUIRÓS
9.La figura del recuperador funcional en el fútbol profesional
J. MENDOZA MUÑOZ y DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ
10.La preparación física en el fútbol
B.J. SÁNCHEZ-ALCARAZ MARTÍNEZ y S. VALERO GIMÉNEZ
11.Aspectos biomecánicos de las botas de fútbol
P.L. RIVERA GARCÍA
12.Cineantropometría en el deporte
J.J. MORILLAS PEDREÑO
SECCIÓN 2.Actualizaciones en Cirugía Ortopédica y Traumatología
13.Lesiones tendinosas en el futbolista
DR. A. VALCÁRCEL DÍAZ, DR. J.P. PUERTAS GARCÍA-SANDOVAL,
DR. J.J LÓPEZ MARTÍNEZ y DRA. F.M. MUÑOZ FRANCO
14.Lesiones musculares en el futbolista
DR. F.J. CARRILLO PIÑERO, DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ,
DR. A. VALCÁRCEL DÍAZ Y DR. M. MEDINA QUIRÓS
15.Infiltraciones en el futbolista
DR. S. ILLÁN FRANCO, DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ,
DR. M. LÓPEZ ANTÓN y DR. J. MOLINA GONZÁLEZ
16.Osteopatía de pubis
DR. A. VALCÁRCEL DÍAZ, DR. J.P. PUERTAS GARCÍA-SANDOVAL,
DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ, L. YÁÑEZ DOMÍNGUEZ y P. BALSALOBRE GARCÍA
17.Lesiones ligamentarias de rodilla en el futbolista
DR. J. MOLINA GONZÁLEZ, DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ,
DR. J. MARTÍNEZ ROS y DR. C. CLAVEL SAINZ
18.Lesiones meniscales en el futbolista
DR. E. SÁNCHEZ ALEPUZ y DR. J.E. GARCÍA-RELLÁN
19.Lesiones condrales en el futbolista
DR. J. MOLINA GONZÁLEZ, DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ,
DR. M. MEDINA QUIRÓS y DR. S. GARCÍA HORTELANO
20.Síndrome posmeniscectomía. Gonartrosis en el futbolista
DR. A. LISÓN ALMAGRO, DR. V. LEÓN MUÑOZ Y DR. A. ESCÁMEZ PÉREZ
21.Fracturas de estrés y edema óseo
DR. P.A. MARTÍNEZ VICTORIO, DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ,
DR. M. MEDINA QUIRÓS, DR. J.P. GARCÍA PAÑOS y DR. J. MOLINA GONZÁLEZ
22.Osteocondritis disecante y osteonecrosis en el futbolista
DR. M. LÓPEZ ANTÓN, DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ,
DR. J. MOLINA GONZÁLEZ y DR. S. ILLÁN FRANCO
23.Osteocondrosis en el futbolista adolescente
DR. J. MARTÍNEZ ROS, DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ,
DR. F.J. CARRILLO PIÑERO y DR. C. SALCEDO CÁNOVAS
24.Artroscopia de cadera. Atrapamiento femoroacetabular en el futbolista
DR. M.A. MOLTÓ PRECIOSO y F. GARCÍA ZAFRA
25.Lesiones del pie y el tobillo en el futbolista. Artroscopia de tobillo
DR. J.P. GARCÍA PAÑOS, DR. F. MARTÍNEZ MARTÍNEZ,
DR. F.J. CARRILLO PIÑERO y DR. J.J. LÓPEZ MARTÍNEZ
Créditos de las imágenes
Índice alfabético
Prólogo

Tras una etapa de tres años como jefe del servicio médico de un equipo de fútbol profesional, el Real Murcia C.F., surgió la idea de crear un trabajo que reuniera las principales novedades de la Patología Traumatológica y la Medicina del Deporte en torno al mundo del fútbol, que se plasman en este libro.
La enfermedad y la lesión de un futbolista cobran un especial interés para numerosos profesionales de la medicina: médicos encargados del equipo de fútbol fisioterapeutas, enfermeros, médicos de las mutualidades laborales y recuperadores deportivos. Así mismo, también influye en la estructura del club de fútbol, y en los representantes y aficionados a este deporte, con un agravio económico muy importante para los clubes de fútbol profesionales.
Por este motivo, este libro trata de englobar todos aquellos aspectos de la medicina relacionada con el fútbol, medicina que avanza a pasos agigantados.
Gracias a la colaboración de los mejores especialistas en todas las materias que abarca el deporte profesional, he logrado reunir en esta obra las principales actualizaciones y conocimientos para la gestión del servicio médico de un equipo de fútbol, con el fin de que sirva de guía a todos los integrantes de la parcela médica de este deporte.
Dr. Juan José López Martínez
Autores y colaboradores
Dr. Juan José López Martínez, autor y coordinador de esta obra. Es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia) y en Traumatología Deportiva y Ortopedia Infantil. Es profesor colaborador honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia. Es miembro de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), la Sociedad Murciana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SOMUCOT) y la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica (SEOP). Es autor de artículos publicados en revistas nacionales e internacionales, del libro Aloinjertos óseos estructurales en tumores óseos de huesos largos (Editorial Académica Española, 2012), y coautor de la obra Osteosarcoma de huesos largos. Experiencia del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Editorial Académica Española, 2012).
Dr. Manuel Medina Quirós, coautor de esta obra. Es médico especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, y jefe de servicio de Cirugia Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca. Ha sido tutor de residentes de ese mismo hospital universitario (1992-2013). Es profesor asociado clínico del Departamento de Cirugía, Pediatría, Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia. Fue miembro fundador y presidente (2000-2002) de la Sociedad Murciana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SOMUCOT).
Dr. José Molina González, coautor de esta obra. Es facultativo especialista del área de Cirugía Ortopédica y Traumatología en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia), y jefe de la Unidad CSUR de patología séptica del aparato locomotor. Fue traumatólogo de la Federación Murciana de Fútbol (2004-2012). Es profesor colaborador de la unidad docente de Traumatología de la Universidad de Murcia, y miembro del servicio de Traumatología Deportiva avanzada del Centro Sanitas Millenium de Murcia.
Dra. María Isabel Álvarez Recio. Centro Médico Integral Dosartes, Valladolid. Servicios médicos del Numancia Club de Fútbol.
Pedro Balsalobre García. Fisioterapeuta de la Clínica Santa Isabel, Murcia.
Dr. Raúl Cano Gea. FEA de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Rafael Méndez, Lorca (Murcia).
Dr. Francisco Javier Carrillo Piñero. MIR-4.º año en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Carlos Clavel Sainz. Ex jefe de servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Francisco J. Cuenca. Profesor de Fisiología de la Universidad Católica de Murcia (UCAM). Colaborador médico de El Pozo Fútbol Sala, Murcia.
Dr. Ángel Escámez Pérez. FEA de la Unidad de Cirugía de la Rodilla del Hospital de la Vega Baja Lorenzo Guirao, Cieza (Murcia).
Dr. Pascual Fernández Nicolás. FEA de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Salvador García Hortelano. MIR-3.er año en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Juan Pedro García Paños. FEA de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia. Médico de El Pozo Fútbol Sala.
Dr. José Emmanuel García-Rellán. FEA del Hospital Francesc de Borja, Gandía (Valencia).
Dr. Francisco García Zafra. FEA de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Sebastián Illán Franco. MIR-5.o año en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Vicente León Muñoz. FEA de la Unidad de Cirugía de la Rodilla del Hospital de la Vega Baja Lorenzo Guirao, Cieza (Murcia).
Dr. Alonso Lisón Almagro. FEA de la Unidad de Cirugía de la Rodilla del Hospital de la Vega Baja Lorenzo Guirao, Cieza (Murcia). Federación de Fútbol de la Región de Murcia, Murcia.
Dr. Mario López Antón. MIR-5.o año en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Francisco Martínez Martínez. FEA del Servicio de Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia. Jefe de los servicios médicos del Real Murcia C.F., UCAM Murcia Baloncesto y El Pozo Fútbol Sala. Policlínica de la Federación Murciana de Fútbol, Murcia.
Dr. Javier Martínez Ros. MIR-4.º año en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Dr. Pedro Antonio Martínez Victorio. FEA del Servicio de Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Jefe de los servicios médicos del Fútbol Club Cartagena y Futsal Cartagena. Policlínica de la Federación Murciana de Fútbol, Murcia.
Juan Mendoza. Fisioterapeuta del Real Murcia C.F.
Dr. Miguel Ángel Moltó Precioso. FEA de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Juan José Morillas Pedreño. Responsable del área de Nutrición Deportiva de la Clínica Cardiosalus, Murcia.
Dra. F.M. Muñoz Franco, Murcia.
José Otón. Fotógrafo y periodista, Murcia.
Dr. Domingo A. Pascual Figal. Profesor titular de Cardiología. Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia. Colaborador del Real Murcia C.F. Clínica del Deporte Cardiosalus, Murcia.
Dr. José Pablo Puertas García-Sandoval. FEA del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia. Jefe de sección de la Unidad de Tumores, Murcia.
Pedro Luis Rivera García. Experto en Patomecánica. Profesor colaborador en Podología Deportiva de la Universidad de Málaga. Clínica del Pie, Murcia.
Dr. César Salcedo Cánovas. FEA de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Bernardino J. Sánchez-Alcaraz Martínez. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Universidad de Murcia.
Dr. Eduardo Sánchez Alepuz. Jefe de servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Unión de Mutuas, Valencia.
Dr. Antonio Valcárcel Díaz. FEA de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia.
Santos Valero Giménez. Real Murcia C.F. SAD. Centro de enseñanza Samaniego, Murcia.
Lucía Yáñez Domínguez. Fisioterapeuta de la Clínica Santa Isabel, Murcia.
Dedicatorias
A mi padre, José, porque nunca tendré suficientes dedicatorias para agradecértelo todo y porque sé que habrías llevado este libro con mucho orgullo. Todo lo que soy te lo debo a ti.
A mi madre, M. Carmen, a mi mujer, Lucía, y a mis hermanos, Mamen y Alberto, por serlo todo para mí.
Al Dr. Molina y al Dr. Medina, por su ayuda y colaboración en la elaboración de este trabajo como coautores.
A la Dra. Álvarez, por ser la colaboradora más precoz y ayudar en este proyecto desde el primer día.
Al Dr. Domingo Pascual, por su gran profesionalidad y porque seguro que colaboraremos de nuevo en este apasionante mundo de la Medicina Deportiva.
Al Dr. Cuenca, por su gran esfuerzo y dedicación a la fisiología deportiva.
A Pedro Luis Rivera, por su profesionalidad y pasión en la patología deportiva del pie.
Al Dr. Valcárcel, al Dr. Cano y al Dr. García Paños, grandes compañeros y mejores amigos.
A Juan José Morillas, referente nacional en la nutrición deportiva, por su inestimable ayuda.
A Bernardino J. Sánchez-Alcaraz y Santos Valero Giménez, por su espectacular dedicación a la investigación en el deporte.
Al Dr. Moltó y al Dr. García Zafra, porque juntos hacen el mejor tándem quirúrgico posible, por su ayuda en la residencia y por su gran trabajo diario.
Al Dr. Puertas, por su dirección en mi tesis doctoral y por su ayuda y colaboración.
Al Dr. M. López, al Dr. Illán, al Dr. J. Martínez Ros y al Dr. S. García, por ser los más grandes residentes que han pasado por la Arrixaca.
Al Dr. F.J. Carrillo, por ser una gran ayuda en mi etapa en el Real Murcia.
A Pascual Fernández Nicolás y Pedro Balsalobre, genios y figuras, grandes amigos.
Al Dr. Sánchez Alepuz y al Dr. García-Rellán, porque siendo referentes internacionales en Traumatología han colaborado desde el primer día con mi proyecto.
Al Dr. Lisón, al Dr. León y al Dr. Escámez, porque juntos forman una inmejorable Unidad de Rodilla.
A José Otón, por ayudarme con las imágenes de este libro.
Al Dr. Martínez Victorio, mi referente durante toda mi etapa como médico del Real Murcia.
Al Dr. Salcedo, el ejemplo a seguir para todos en esta profesión.
Al Dr. Martínez Martínez, por sus enseñanzas y profesionalidad.
Al Dr. Clavel, por ser mi jefe de servicio durante la residencia, por su docencia y su experiencia.
Al Dr. Salvador Castillo, mi antecesor en el Real Murcia, un espectacular profesional y una admirable persona.
A mi editor, Lluís Cugota, porque gracias a su trabajo podemos disfrutar de este libro
A todos mis amigos y compañeros de mi etapa en el Real Murcia: Óscar López, Víctor Alonso, Tavira, Rubén, Perla, Marta, María José, Esther, María Dolores, Virginia, Antonio Ruiz, Canty Sánchez, Juan Benito, Pascual, Antonio Morote, Luis Casas, Morga…, a la directiva por la oportunidad que me dieron, a los jugadores y a todos los compañeros (entrenadores, preparadores físicos y fisioterapeutas) de las bases del club.
SECCIÓN 1
Actualizaciones en Medicina del Deporte
1
ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA DEL SERVICIO MÉDICO DE UN EQUIPO DE FÚTBOL PROFESIONAL
Dr. J.J. López Martínez
La existencia de un servicio médico adecuado contribuye en gran medida a la mejora de los resultados deportivos, y es un apartado al que cada vez se le da más importancia dentro de los clubes profesionales (Brukner, 1993). Para ello, es necesaria una organización jerárquica en las distintas áreas médicas en función del presente deportivo de la entidad, atendidas por un personal cualificado que responda a las exigencias establecidas.
Los servicios médicos de un equipo de fútbol profesional deben estar compuestos por (figura 1.1):
1.Jefe de los servicios médicos
2.Médicos especialistas
3.Nutricionista
4.Podólogo
5.Fisioterapeutas
6.Clínicas concertadas
7.Equipo médico en viajes

Figura 1.1. Un jugador lesionado se retira del terreno de juego acompañado del médico del equipo y su fisioterapeuta tras sufrir un traumatismo facial.
JEFE DE LOS SERVICIOS MÉDICOS
El proyecto de un equipo de fútbol profesional debe tener un responsable con formación en prevención, diagnóstico clínico, seguimiento y recuperación en lesiones deportivas, así como en las distintas áreas médicas de interés para el futbolista. Independientemente de su especialidad médica, debe conocer las peculiaridades de la medicina en el mundo del futbolista profesional y tener conocimientos elevados de Traumatología y Medicina del Deporte (Frontera, 2008).
MÉDICOS ESPECIALISTAS
La prevención deportiva es un amplio campo que requiere especialistas en la materia. Los jugadores de fútbol profesional, debido a la exigencia de su trabajo, que les puede acarrear distintas lesiones por desajustes fisiológicos, precisan de revisiones periódicas.
Para poder llevar a cabo estas revisiones con garantías se necesita como mínimo:
a)Médico fisiólogo. Es el responsable de la gestión, la realización, el diagnóstico y el seguimiento de los controles analíticos del deportista, que en este deporte resultan básicos para la prevención de lesiones musculares. Se debe encargar, además, junto con el cardiólogo y el preparador físico del equipo, de la parcela de la suplementación deportiva y de las distintas pruebas de esfuerzo para los deportistas.
b)Médico auxiliar. Al igual que el médico del primer equipo, debe tener conocimientos de Traumatología y Medicina del Deporte, y es el encargado de toda la plantilla filial y las bases del primer equipo en el caso de que las hubiese. Una de sus funciones es suplir al jefe del servicio médico por enfermedad o indisposición. En ocasiones, y debido a los ajustes de presupuesto en los clubes de fútbol, el médico auxiliar puede ser también el fisiólogo o el cardiólogo.
c)Cardiólogo. Se precisa un médico o una clínica externa relacionados con el club en el área de Cardiología. Por todos es conocida la reciente sensibilización acerca de la muerte súbita del futbolista y las crecientes patologías cardíacas, cuyo origen no tiene de momento explicación. El futbolista de élite requiere como mínimo cuatro revisiones cardiológicas al año en forma de electrocardiogramas, ecocardiogramas y test de esfuerzo.
NUTRICIONISTA
La nutrición es una parcela de gran importancia en un equipo de fútbol. El futbolista requiere revisiones periódicas de su índice de grasa y muscular, así como una dieta equilibrada y personalizada, ajustada a la competición según las distintas épocas del año. Debe ser un colaborador externo que tendrá que revisar a la plantilla y las bases del club.
PODÓLOGO
El podólogo es el especialista externo que se ocupa de la confección de plantillas y de la elaboración de los estudios de las huellas plantares de todos los futbolistas. Su presencia en el equipo médico es necesaria debido a la gran cantidad de patologías que pueden afectar al futbolista, como fracturas de estrés, uñas encarnadas, papilomas, fascitis plantares, etc.
FISIOTERAPEUTAS
Los fisioterapeutas son esenciales para el tratamiento de los futbolistas. Son los profesionales que tienen un contacto más estrecho con los futbolistas, trabajan día a día con ellos, y en ocasiones son los primeros profesionales de la parcela médica a los que el futbolista comenta sus dolencias o preocupaciones. Su presencia es obligada en todos los entrenamientos y deben estar formados en reanimación cardiopulmonar. En un club profesional se precisan:
–Tres fisioterapeutas, como mínimo, en la primera plantilla a tiempo completo (figura 1.2).
–Un fisioterapeuta en el equipo filial a tiempo completo.
–Varios fisioterapeutas a disponibilidad parcial para las bases del club.

Figura 1.2. Un fisioterapeuta realiza un vendaje funcional a un futbolista durante un entrenamiento.
CLÍNICAS CONCERTADAS
La asistencia médica inmediata y la realización de pruebas diagnósticas de todo tipo son básicas para el desarrollo del fútbol de élite. Y es que ante la lesión de un futbolista se requiere la mayor fiabilidad y rapidez en el diagnóstico y el tratamiento de la misma, y para ello se necesitan centros que las aporten con un trato eficaz y personalizado.
EQUIPO MÉDICO EN VIAJES
Los viajes de equipo son una de las tareas más importantes y difíciles del médico responsable del grupo (Krabak, 2008), ya que suponen la mitad de los partidos de toda la temporada y conllevan una serie de desventajas:
–ausencia del equipo completo,
–falta de instalaciones adecuadas,
–escasez de métodos de diagnóstico,
–problemas de urgencia,
–material limitado por el equipaje,
–cambios en el ciclo circadiano del futbolista (jet lag),
–alteraciones de las dietas y el sueño.
Por ello, para la organización de los viajes es básico disponer de un equipo completo (fármacos, vendajes, etc.) con todos los materiales necesarios para el tratamiento de los jugadores y el resto del equipo (Buettner, 1998). Aunque es opcional, resulta muy recomendable contar con un aparato de reanimación cardíaca del tipo desfibrilador semiautomático.
En cuanto al personal, lo habitual en un equipo profesional es viajar con un médico con experiencia y con uno o dos fisioterapeutas.
El equipo médico deberá informarse sobre las características del lugar de destino, así como el tiempo previsto (lluvia, calor extremo, frío…) y la duración del viaje o los medios de transporte (Hill, 1993). Asimismo, es necesario concertar las comidas del equipo a una hora determinada mediante un contacto previo con el restaurante u hotel para la elaboración correcta del menú de los jugadores. Convendrá establecer distinciones si la comida es antes o después del partido.
Además, si el viaje se realiza a algún país extranjero, es fundamental conocer las posibles necesidades de vacunación del grupo.
EJEMPLO DE ORGANIZACIÓN DE UN SERVICIO MÉDICO. UNA EXPERIENCIA PERSONAL
Aunque no es el objetivo de este libro, creo que mi historia profesional puede servir como ejemplo de la organización del servicio médico de un equipo de fútbol.
¿Cómo se llega a formar parte del servicio médico de un club? En mi caso no fue sencillo. En el año 2006 me licencié en Medicina y me propuse conocer este campo médico, que me parecía apasionante y básico para poder decidir mi futura especialidad. Gracias a amistades comunes, conocí al Dr. Salvador Castillo, especialista en Medicina Deportiva, que por aquel entonces era jefe del servicio médico del Real Murcia, en una época de grandes alegrías en lo económico y lo deportivo, con dos ascensos a Primera División. Con el Dr. Castillo pude aprender y vivir desde dentro esta profesión médica.
Posteriormente, con el paso de los años, el club siguió creciendo, con una gran apuesta por las bases deportivas, con más de 300 jugadores en todas las categorías. ¿Qué conllevó esta situación? Con esta gran cantera de futbolistas, las lesiones se multiplicaron y el Dr. Castillo necesitó colaboración médica, así que contó conmigo para ayudarle en las bases del club y con el filial, el Real Murcia B, que militaba en Segunda División B.
Fui aprendiendo poco a poco, y no fue fácil. La medicina de este deporte concreto significa tratar con entrenadores, representantes, periodistas, directivos, preparadores físicos, fisioterapeutas y, sobre todo, con los padres de los jugadores. Se necesita estar siempre al cien por cien, localizable las veinticuatro horas, y mantener una gran ilusión.
Como habitualmente se dice, estuve en el lugar adecuado en el momento oportuno. El Real Murcia B salvó la categoría, pero un penalti (injusto) en el descuento y una desgracia en el mismo (el balón resbaló de las manos del portero y le pasó entre las piernas) condicionaron el descenso del primer equipo del Real Murcia a la Segunda División B, y, por consiguiente, el Real Murcia B bajó a Tercera División. Junto a este varapalo deportivo, a las tres semanas tuve el revés personal más duro de mi vida con el fallecimiento repentino de mi padre.
Aunque fue una época de grandes recortes de presupuesto en toda la estructura deportiva del club por el infortunio deportivo, obtuve una recompensa personal y profesional que fue de gran ayuda en esos momentos de gran tristeza. El Dr. Castillo «colgó las botas» de la Medicina Deportiva profesional y me propuso como su sustituto, por lo que pasé a ser el jefe de los servicios médicos del Real Murcia C.F. en la Segunda División B.
La estructura de este servicio médico respondía a los parámetros organizativos de temporadas previas del club, y con todos los recortes asumidos, quedó de esta manera:
–jefe del servicio médico,
–médico fisiólogo,
–enfermero,
–dos fisioterapeutas,
–nutricionista.
La temporada fue un éxito, pues se consiguió el ascenso a Segunda División A y se jugó con el Real Madrid en la Copa del Rey (con el consiguiente aumento de presupuesto para el club), aunque la estructura médica no se pudo mejorar para la temporada siguiente (figuras 1.3 y 1.4).
En cuanto a la organización del servicio médico, necesité buscar colaboradores sin ánimo de lucro, que fueron de gran ayuda, y a quienes es de justicia mencionar ahora:
•Cardiólogo (Dr. Domingo Pascual). La figura del cardiólogo es esencial en los reconocimientos médicos y para conocer el estado físico de la plantilla. Aporta tranquilidad al grupo, debido a la gran sensibilización existente en torno a la muerte súbita del deportista.
•Radiólogo especialista en patología musculoesquelética (Dr. Parrilla). El radiólogo resulta de gran ayuda en la interpretación de las pruebas practicadas a los futbolistas profesionales.
•Podólogo (Pedro Rivera). Se requiere un podólogo para la prevención de lesiones relativas a problemas de pisada del futbolista y su tratamiento.
•Oftalmólogo (Dr. González Costea). Es básico que la visión de un futbolista sea perfecta, ya que en el terreno de juego precisa de grandes reflejos en todo momento. Para ello, el oftalmólogo revisa a toda la plantilla en pretemporada, y es el encargado del tratamiento de los traumatismos oculares de los futbolistas en competición.
•Clínicas concertadas (Sanitas Millenium y Mutua Laboral Fremap). Son básicas para la realización de las pruebas y para atender las urgencias.
•Médicos especialistas (endocrinos, neurólogos, cirujanos, hematólogos, urólogos, etc.). La atención al futbolista profesional ha de ser integral, y eso conlleva tener que tratar los problemas de salud del futbolista y de sus familiares, en todos los sentidos, de modo que se hace necesario disponer de múltiples contactos médicos para resolver sin espera los problemas del día a día.

Figura 1.3. Temporada del ascenso del Real Murcia C.F. a Segunda División A. Celebración de un gol por parte de todo el equipo

Figura 1.4. Eliminatoria de la Copa del Rey entre el Real Murcia C.F. y el Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. Médico y fisioterapeuta, pendientes de la aprobación del árbitro para entrar en el terreno de juego a atender a un jugador lesionado.
Por otra parte, aunque no pude disponer de un recuperador en esa etapa, siempre lo he considerado una figura básica, por lo que lo aconsejo a cualquier médico de un equipo de fútbol profesional. El recuperador es la persona encargada de readaptar al deportista tras una lesión. Es el nexo del futbolista para la reincorporación a la actividad deportiva a un máximo nivel.
En resumen, lo ideal sería disponer del presupuesto de los grandes clubes, con múltiples profesionales que se reparten todas las áreas médicas, y poder elegir a tus compañeros; pero sabemos que esto solo es posible muy pocas veces. Así que hay que agudizar el ingenio y conseguir la mejor cobertura médica con los recursos existentes. Con todo, en cualquier momento y circunstancia, es básico mantener la ilusión en este deporte y en la profesión médica.
BIBLIOGRAFÍA
Brukner P, Khan K (1993). Clinical sports medicine. McGraw Hill, Nueva York; pp. 3-7.
Buettner CM (1998). The team physician’s bag. Clin Sports Med, 17:365-373.
Frontera WR (2008). Perspectiva general de la medicina deportiva. En: Frontera WR, Herring SA, Micheli LJ, Silver JK (eds.). Medicina deportiva clínica. Tratamiento médico y rehabilitación. Elsevier, Madrid; pp. 3-6.
Hill DW, Hill CM, Fields KL, et al. (1993). Effects of jet lag on factors related to sports performance. Can J Appl Physiol, 18:91-103.
Krabak BJ, Wait B (2008). Viajes con equipos deportivos. En: Frontera WR, Herring SA, Micheli LJ, Silver JK (eds.). Medicina deportiva clínica. Tratamiento médico y rehabilitación. Elsevier, Madrid; pp. 51-59.
2
RECONOCIMIENTO MÉDICO DEL FUTBOLISTA PROFESIONAL
Dra. M.I. Álvarez Recio
Dr. J.J. López Martínez
INTRODUCCIÓN
Medicina y actividad física han estado ligadas a lo largo de los tiempos hasta llegar a nuestros días. La primera ley del deporte que aparece en España data de 1961 y es la denominada «ley Elola», por haber visto la luz pública durante el mandato del entonces delegado nacional de Educación Física y Deportes, José Antonio Elola Olaso (véase FEMEDE en la bibliografía). Ese mismo año nacía la Mutualidad General Deportiva, entidad que desde entonces ampara al deportista lesionado en nuestro país, excepto en el fútbol, deporte que tiene su mutualidad especial. A partir de ese momento se comenzó a exigir en la obtención de la licencia federativa un reconocimiento médico que determinara la aptitud para el deporte concreto que se quería practicar, pero no fue hasta la década de los ochenta, y coincidiendo con la obligatoriedad en España de realizar controles antidopaje, cuando se legisló la presencia de médicos en las plantillas de los equipos de fútbol profesional.
Esta normativa se recoge en el Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol. En concreto, el artículo 94 g) del Libro XI establece: «Tratándose de clubes de Primera, Segunda y Segunda División B, deben contratar los servicios de un profesional de la Medicina que, adscrito a su plantilla, tendrá como funciones específicas, además de las que se le pudieran exigir por parte del club, estar presente y de servicio durante el transcurso de los partidos y entrenamientos, y asumir las responsabilidades concernientes al control antidopaje. El médico deberá estar en posesión de una licencia específica que le acredite como titular de las funciones a que se refiere el apartado precedente.» Así mismo, por exigencia del Reglamento General, el artículo 361 en su apartado 5.º del Libro XXI establece: «Los clubes deberán notificar a la Comisión Antidopaje, al comienzo de cada temporada, la identidad de su médico responsable y de su eventual sustituto, indicando su especialidad y número de colegiado.»
En 1989 se funda en España la Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol (AEMEF), que fue creada para la cooperación entre todos los profesionales médicos que ejercen su labor en equipos de fútbol, con la finalidad de que conjuntamente puedan plantear el estudio de los problemas específicos del ejercicio de la medicina en el ámbito de la práctica deportiva del fútbol (véase AEMEF [1] en la bibliografía).
OBJETIVOS DEL RECONOCIMIENTO MÉDICO
El reconocimiento médico del futbolista profesional es un acto médico que debería regirse por un protocolo que determinara si las condiciones de salud y posibilidades de rendimiento físico del futbolista son las adecuadas para la práctica del fútbol de manera profesional; por lo tanto, debería ser el punto de partida de la actividad deportiva del deportista y debería realizarse antes de su incorporación al deporte.
Así, el objetivo principal del reconocimiento médico es obtener información de la salud del futbolista y de su respuesta a la práctica deportiva, así como evaluar aquellos factores de riesgo que puedan afectar su salud o ser determinantes para un óptimo rendimiento deportivo (véase AEMEF [2] en la bibliografía).
PLANIFICACIÓN DEL RECONOCIMIENTO MÉDICO
El reconocimiento médico en futbolistas profesionales debería incluir, al menos, las siguientes valoraciones:
•historia clínica,
•exploración física,
•pruebas complementarias,
•análisis nutricional.
HISTORIA CLÍNICA
La historia clínica es el primer contacto con el jugador, y tiene como finalidad primordial recoger datos del estado de salud del deportista con el objeto de facilitar la asistencia sanitaria. Según los criterios de la UEFA, sería de especial interés recoger un formulario con la siguiente información:
–datos personales,
–exploración,
–antecedentes personales (figura 2.1),
–antecedentes familiares,
–demarcación de juego,
–datos antropométricos,
–hábitos.
(Véase el modelo de cuestionario de salud en el Anexo 1.)
Exploración física
Después de recoger los datos principales en la historia clínica, es necesario realizar una exploración por aparatos y sistemas con el fin de detectar posibles alteraciones que pudieran afectar la práctica deportiva del jugador.
Es imprescindible tanto la valoración del sistema musculoesquelético como la del sistema cardiovascular.
Exploración del sistema musculoesquelético
El diagnóstico de las anomalías del aparato locomotor tiene como objetivo principal la prevención de lesiones.

Figura 2.1. Reconocimiento médico de un portero de fútbol. Se observa una escápula alada por axonotmesis parcial de nervio torácico largo tras un traumatismo. No es apto para la práctica deportiva.
En el futbolista profesional es indispensable la exploración de columna vertebral, pelvis y extremidades inferiores, y se ha de prestar especial atención al tobillo y la rodilla (figura 2.2). En el caso de los porteros, no se debe olvidar la extremidad superior.
Si fuera necesario, además de la exploración física, se deben utilizar pruebas complementarias de confirmación, tales como radiología simple, ecografía musculoesquelética, RMN y TAC (figura 2.3).

Figura 2.2. Exploración del ligamento cruzado anterior mediante la maniobra de Lachman.
Exploración del sistema cardiovascular
El fútbol, según la clasificación de Mitchell (1994), es un deporte de bajo componente estático y alto componente dinámico. Requiere un entrenamiento aeróbico durante varias horas al día que expone el corazón a una situación de sobrecarga de volumen, similar a una insuficiencia aórtica o insuficiencia mitral que daría lugar a una sobrecarga excéntrica con dilatación del VI y sin variación de espesores parietales.
Si tenemos en cuenta que en menores de 35 años las patologías cardíacas más frecuentes que causan la muerte súbita son la miocardiopatía hipertrófica (en Estados Unidos) y la displasia arritmógena de VD (en España), que el 95 % de los pacientes con miocardiopatía hipertrófica presenta un trazado anormal en el ECG y que la muerte súbita es más frecuente en deportistas que en la población general, se podría evitar un número elevado de problemas relacionados con alteraciones cardíacas si se realizara un reconocimiento médico-deportivo que incluyera el ECG, un método barato y que el Servicio de Cardiología del Centro de Medicina del Deporte, dependiente del Consejo Superior de Deportes, establece como la exploración de mayor rendimiento diagnóstico.

Figura 2.3. Luxación acromioclavicular grado V crónica en portero de fútbol profesional tras una lesión no tratada hace años.
Por lo tanto, y siguiendo las recomendaciones del servicio de cardiología anteriormente mencionado, se debería explorar (véase el modelo adjunto en el Anexo 2):
•Toma de tensión arterial. Medida de la presión arterial sistólica y diastólica expresada en milímetros de mercurio (mmHg).
•Palpación de pulsos femorales. Se pretende descartar la coartación aórtica.
•Auscultación cardíaca.
•Medición de la frecuencia cardíaca.
•ECG de doce derivaciones. Permite estudiar los parámetros electrocardiográficos de detección de la hipertrofia ventricular para la prevención de la muerte súbita. Siempre debe correlacionarse con las características propias del electrocardiograma del deportista, como las repercusiones sobre el ritmo, la hipertonía vagal, la hipertrofia miocárdica o las alteraciones en la repolarización.
•Ecocardiograma. Con esta técnica se puede detectar la forma del corazón, su tamaño, el funcionamiento de las válvulas, los volúmenes y presiones sanguíneos, y la fuerza y grosor del miocardio, todo ello mediante ultrasonidos y sin irradiar al paciente.
•Prueba de esfuerzo. Permite conocer la respuesta al ejercicio de los sistemas metabólico, cardiovascular y respiratorio. Debe tratarse de una prueba de esfuerzo máximo con monitorización cardíaca con ECG y calorimétrica indirecta (figura 2.4). Para el futbolista, el ergómetro de elección será la cinta ergométrica, y el protocolo debería ser un test triangular, progresivo y máximo. Se propone una velocidad de inicio de 6-8 km/h e incrementar cada minuto la velocidad 1 km/h hasta el esfuerzo máximo sostenible. La pendiente se debe mantener al 1 % y en ningún caso debería ser superior al 3 % (véase AEMEF [2] en la bibliografía).
•Espirometría basal de esfuerzo. Ofrece unos valores estáticos de ventilación pulmonar y, de forma indirecta, del calibre de las vías respiratorias y de la capacidad de la musculatura respiratoria.
•Otros. En algunos casos serán necesarias exploraciones complementarias, como Holter, estudios genéticos y RMN.

Figura 2.4. Prueba de esfuerzo en un reconocimiento médico a un futbolista profesional.
Otras exploraciones
Además de las exploraciones de los sistemas musculoesquelético y cardiovascular, que son imprescindibles, se pueden efectuar exploraciones de otros aparatos:
•Aparato respiratorio. Inspección visual del tórax, tratando de identificar malformaciones. Asimismo, realizaremos auscultación simétrica y comparativa.
•Abdomen. Descarte, mediante palpación, de posibles hernias y visceromegalias.
•Sistema nervioso. Exploración de pares craneales y reflejos osteotendinosos.
•Examen odontológico.
•Análisis podológico y de la marcha.
Pruebas complementarias
Analítica
Se encargará una analítica de sangre y de orina. En la sanguínea, además de hemograma, perfil renal, lipídico y hepático, ionograma, coagulación y enzimas musculares, se incluirá serología de enfermedades infectocontagiosas: hepatitis B y C, VIH, virus de Epstein Barr, citomegalovirus y paramixovirus. Para estos últimos parámetros se requerirá la firma del consentimiento informado del jugador.
Antropometría
La técnica antropométrica es sencilla. La fiabilidad dependerá de la habilidad del antropometrista y de su rigor en la toma de las medidas. El protocolo ha de ser estandarizado para que los resultados puedan ser comparables (véase CSD en la bibliografía).
Las descripciones antropométricas se refieren siempre a la posición anatómica en la cual el sujeto está con el cuerpo recto; la cabeza y la mirada dirigidas hacia el infinito; las extremidades superiores suspendidas a lo largo del cuerpo con las palmas de las manos vueltas hacia delante y los dedos extendidos, y los pies con los talones juntos formando un ángulo de 45° y apoyando el peso del cuerpo por igual en ambas piernas. Esto es lo que se denomina posición de atención antropométrica o posición estándar erecta (véase el modelo adjunto en el Anexo 3).
Pruebas físicas
•Resistencia aeróbica mediante el test de Probst (Probst, 1989a). Es un test de campo, discontinuo, indirecto y maximal para la determinación del umbral aeróbico y la capacidad de recuperación del futbolista.
Su fundamento es el mismo que el del test de Conconi, esto es, la realización de un test indirecto, incremental, progresivo y máximo para determinar el punto de inflexión en la relación velocidad de carrerafrecuencia cardíaca, con la diferencia de que el test de Probst es discontinuo (Probst, 1989b).
El test de Probst surgió para su aplicación a deportes acíclicos, como el fútbol, donde el rendimiento está basado en la ejecución de esfuerzos de alta intensidad, alternados con períodos en los que el requerimiento aeróbico es elevado. Este test intenta simular el esfuerzo de las disciplinas de tipo acíclico, donde la intensidad de la carga no es continua, puesto que se alternan esfuerzos anaeróbicos muy intensos con otros aeróbicos de menor intensidad, y donde se efectúan desplazamientos (cambios de dirección) que reproducen los que se dan en el fútbol.
•Gimnasio-jump.
•Test de velocidad.
•Test de Cooper. Test de carrera continua y submaximal (normalmente en pista de atletismo) para estimar el VO2 máximo (Villa, 1999).
Radiología
Puede incluir, dependiendo de los antecedentes del jugador, radiología simple, ecografía de partes blandas y/o RMN (figura 2.5).
Análisis nutricional
Es importante conocer los hábitos nutricionales del deportista, tanto macronutricionales como micronutricionales. En caso de sospechar un desequilibrio en la ingesta de macronutrientes que pudiera derivar en un posible déficit de vitaminas o minerales, se podrían hacer analíticas específicas.
Se debe instar también al deportista a adecuar su alimentación en relación con los horarios de entrenamiento y competición.

Figura 2.5. Seudoartrosis en la base del 5.º metatarsiano del pie de un futbolista con dolor a la palpación a dicho nivel.
BIBLIOGRAFÍA
AEMEF (1), Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol, www.aemef.org
AEMEF (2), www.aemef.org/protocolos
CSD, Consejo Superior de Deportes, www.csd.gob.es
FEMEDE, Federación Española de Medicina del Deporte, www.femede.es
Mitchell J, Haskel W, Raven P (1994). Classification of sports. J Am Coll Cardiology, 24(4):864-866.
Probst H (1989a). Test par intervalles pour footballeurs. Revue Mancolin, 5:7-9.
Probst H, Comminot CH, Rojas J (1989b). Conconi-test auf dem Fahrrdergometer. Schwiez Z Sportmed, 37(3):141-147.
Villa JG (1999). Valoración funcional del metabolismo aeróbico: métodos indirectos en laboratorio. En: González Iturri JJ, Villegas García J (coords.). Valoración del deportista. Aspectos biomédicos y funcionales. FEMEDE, col. Monografías en Medicina del Deporte, pp. 343-425.
Anexo 1. Historia médica
Nombre y apellidos (número de dorsal):
Fecha de nacimiento:
Alergias:
Controles de dopaje:
a)Datos deportivos
1.Diestro o zurdo:
2.Puesto que ocupa en el equipo:
3.Años que lleva entrenando:
4.Tiempos de entrenamiento
–días/semana:
–horas/día:
b)Exploración del aparato locomotor
–Normal:
–Tibias varas: sí/no
–Rodillas
•genu varo/valgo:
•genu recurvatum:
–Pies
•plano/cavo:
•varo/valgo:
–Espalda
•plomada/escápulas/cresta ilíaca/pliegue glúteo:
–Índice dedos-suelo (cm):
–Perímetro medial de muslo en centímetros (cuádriceps, a 15 cm de rótula)
•derecho:
•izquierdo:
c)Antecedentes familiares
1.En padre y/o hermanos varones
–IAM: sí/no. Parentesco:
–Angor esfuerzo/reposo: sí/no. Parentesco:
–Muerte prematura antes de los 55 años: sí/no. Parentesco:
–Muerte prematura antes de los 65 años (en madre o hermanas): sí/ no. Parentesco:
2.Familiares de 1.er grado con patología cardíaca (abuelos, padres, hermanos, tíos)
–Cardiopatía isquémica: sí/no. Parentesco:
–Miocardiopatía hipertrófica: sí/no. Parentesco:
–Miocardiopatía dilatada: sí/no. Parentesco:
–Síndrome de Brugada: sí/no. Parentesco:
–Arritmias graves: sí/no. Parentesco:
–Otras cardiopatías incapacitantes: sí/no. Parentesco:
–Muerte súbita en menores de 35 años: sí/no. Parentesco:
d)Antecedentes personales
1.Aparato cardiocirculatorio
–¿Ha sentido o siente dolor en el pecho con/sin esfuerzo?: sí/no
–¿Ha sentido o siente disnea o fatiga desproporcional al ejercicio/sin ejercicio?: sí/no
–¿Ha sufrido o sufre mareos y/o pérdidas de conciencia?: sí/no
–¿Ha sentido o siente palpitaciones o latido irregular?: sí/no
2.Aparato locomotor
–Lesiones anteriores: sí/no
–Definiciones y códigos de lesión según FIFA:
–Localización anatómica de la lesión
••tronco:
••EESS:
••EEII:
–Diagnóstico (Dx):
–Gravedad de la lesión en días (duración estimada de la ausencia de entrenamiento o de juego):
–Circunstancias y consecuencias
••contacto con otro jugador o un objeto (salvo el suelo):
••falta voluntaria o involuntaria:
••sanción del árbitro de la falta que causó la lesión:
–Tratamiento
••médico/fisioterapeuta/dentista:
••en el acto:
••más tarde:
–Entrenamiento/partido (1.er tiempo-2.o tiempo)/descanso:
–Pretemporada/temporada:
–¿Cuánto tiempo hace?:
–Secuelas:
3.Diabético: sí/no. Antidiabéticos orales (ADO)/insulinodependiente:
4.Otros antecedentes reseñables:
e)Hábitos
1.Ingesta de alcohol: sí/no
–¿Cuánto?:
–¿Cuándo? A diario/fines de semana/nunca:
2.Fumador: sí/no
–¿Cuántos años hace que fuma? Cigarrillos/día:
–¿Lo ha dejado alguna vez?: sí/no. ¿Durante cuánto tiempo?
–¿Lesiones en ese período?: sí/no. ¿Cuáles?
3.Café o excitantes: sí/no. ¿Cuáles?, ¿cuántas veces al día?
4.Suplementos: sí/no. Vitaminas/Fe/otros:
5.¿Toma algún fármaco?: sí/no
–Nombre del fármaco:
–¿Para qué lo toma?
–¿Cuánto hace que lo toma?
–¿Quién lo pautó?
–Dosis y posología:
Anexo 2. Exploración cardiovascular
1.TA (si >140/85, se debe efectuar una segunda toma):
2.FC:
3.Disminución de pulsos femorales bilaterales:
4.Auscultación
–Clic o chasquido sistólico:
–Desdoblamiento 2.o ruido amplio y fijo con la respiración:
–Soplo sistólico y/o diastólico II/IV:
–Rítmico/arrítmico
5.Signos de Marfan: sí/no
6.ECG
–Onda P
•crecimiento auricular izquierdo: negativa en V1 0,1 mV y 0,04 s
••crecimiento auricular derecho: pico onda P en II y III o 0,25 mV
–Complejo QRS
••derivación en el plano frontoaxial: derecho +120° o izquierda –30° a –90°
••aumento del voltaje: amplitud de onda R o S 2 mV
••S en derivación V1 o V2 3mV o R en V5-V6 3 mV
••onda Q anómala: 0,04 s
••bloqueo de rama derecha o izquierda con QRS 0,12 s
••R o R’ en V1 0,5 mV y R/S 1
–Segmento ST, onda T e intervalo QT
••descenso del segmento ST, o aplanamiento de onda T o inversión de onda T en dos o más derivaciones
••aumento de intervalo QT>0,44 s en hombres y >0,46 s en mujeres
–Ritmo y conducción anómala
••latido ventricular prematuro o arritmia ventricular grave
••TQ supraventricular, flúter auricular o FA
••intervalo PR corto (<0,12 s) con o sin onda delta
••bloqueo AV de 1.er grado (PR 0,21 s.) o de 2.º o de 3.º
–Otros
Anexo 3. Datos antropométricos (somatocarta)
1.Edad:
2.Peso (kg):
3.Talla (cm):
4.Índice de masa corporal (IMC):
5.Pliegues cutáneos (mm). Tomar tres medidas y obtener la media (en extremidad dominante)
–Tríceps:
–Subescapular:
–Suprailíaco:
–Abdominal:
–Muslo:
–Medial de la pierna:
6.Sumatorio
–S4p:
–S5p:
7.Diámetros (cm; en extremidad dominante)
–Biepicondíleo del húmero (DBH):
–Bicondíleo del fémur (DBF):
–Biestiloideo cúbito-radio (DBCR):
8.Perímetros (cm; en extremidad dominante)
–Del brazo flexionado (PBFT):
–De la pierna (PGM):
9.Somatotipo (endomorfia, mesomorfia o ectomorfia). Predominio:
10.Fórmula de Faulkner
–MG % y kg:
–MO % y kg:
–MM % y kg:
–MR % y kg:
3
EL CORAZÓN DEL FUTBOLISTA. ADAPTACIONES Y RECONOCIMIENTO MÉDICO CARDIOVASCULAR
Dr. D.A. Pascual Figal
Dr. J.J. López Martínez
INTRODUCCIÓN
El corazón es, sin duda, el principal músculo del cuerpo humano, el más complejo, y un factor determinante de la capacidad de esfuerzo.
El fútbol es un deporte con alto componente dinámico intermitente, en el que el corazón no solo está sometido de forma aguda a un trabajo de alta intensidad, sino que a la vez es uno de los principales determinantes del nivel de rendimiento y esfuerzo alcanzado. Se podría decir que el corazón es el único músculo cuya actividad es elevada durante los noventa minutos del partido. De ahí que sea indudable la importancia de la cardiología tanto en el alto nivel competitivo como en el estudio preparticipación a cualquier nivel deportivo, tal y como dejan claro diversas guías de consenso (Maron, 2007; Corrado, 2005).
Abordaremos este capítulo con el objetivo de conocer la respuesta fisiológica o adaptación normal del corazón al esfuerzo y veremos qué parámetros deben considerarse en el reconocimiento médico deportivo de un futbolista, y qué situaciones anómalas deben tomarse en consideración durante la práctica deportiva y la competición, con especial atención al riesgo de muerte súbita.
ADAPTACIONES DEL CORAZÓN AL ESFUERZO DEPORTIVO
Respuesta fisiológica al ejercicio
Durante el esfuerzo, el corazón debe aumentar su rendimiento para incrementar el flujo sanguíneo y así suplir las demandas de oxígeno en los distintos sistemas musculares. Este rendimiento o flujo sanguíneo generado se denomina gasto cardíaco, y es el resultado de multiplicar el volumen de sangre que expulsa en cada latido por el número de latidos por minuto o frecuencia cardíaca. Si bien en reposo el gasto cardíaco o flujo sanguíneo es de 5 litros por minuto, en esfuerzos intensos se necesita generar hasta 30-40 litros por minuto, lo que supone un incremento tanto del volumen latido como de la frecuencia cardíaca. Ambos factores se intensifican durante el ejercicio. El volumen latido aumenta más en esfuerzos de intensidad baja, y la frecuencia cardíaca, en los moderados e intensos, hasta un nivel en el que ya no será posible el aumento y aparecerá la fatiga del futbolista.
La capacidad para incrementar el gasto cardíaco, y con ello el flujo sanguíneo durante el ejercicio, depende de las condiciones genéticas o individuales en cada futbolista concreto y, por supuesto, del nivel de entrenamiento y adaptación al ejercicio; cuanto más entrenado esté, mayor capacidad de aumento y mayor capacidad de esfuerzo máximo. El consumo de oxígeno máximo medido en una prueba de esfuerzo refleja este incremento de gasto cardíaco; a mayor gasto cardíaco alcanzado, mayor será la capacidad aeróbica o consumo máximo de oxígeno del futbolista.
Adaptaciones cardíacas del futbolista al entrenamiento
El entrenamiento y la necesidad de generar un flujo sanguíneo que supla las necesidades de dicho esfuerzo hacen que el corazón del futbolista presente una serie de cambios o adaptaciones (Naylor, 2008). Las principales adaptaciones son dos:
1.Disminución de la frecuencia cardíaca y predomino del sistema parasimpático.
2.Aumento del volumen de las cavidades cardíacas.
El futbolista entrenado impulsa más volumen de sangre en cada latido y necesita menos pulsaciones para cada nivel de esfuerzo que los sujetos no entrenados. Esto hace que sean normales algunos hallazgos como:
a)Pulsaciones. Pulsaciones inferiores a 60 latidos por minuto, con un pulso ligeramente irregular (arritmia sinusal). Solo el entrenamiento de resistencia intenso y de larga duración, como el de atletas de fondo o ciclistas, se asocia con bradicardias de menos de 40 latidos por minuto.
b)Pulso periférico. El pulso periférico será amplio como consecuencia del aumento del volumen en cada latido. Por ello es también normal encontrar durante la auscultación un soplo suave en sístole en todos los focos y de baja frecuencia e intensidad.
c)Electrocardiograma. En el electrocardiograma también podemos observar un aumento de la duración de la onda P, un bloqueo incompleto de rama derecha o un PR largo (bloqueo AV de primer grado). Es frecuente también una repolarización precoz en precordiales (segmento ST y punto J elevados) con onda T alta y picuda. El QRS también puede ser de amplitud mayor, sin que ello signifique que exista hipertrofia.
d)Ecocardiograma. Si hacemos un ecocardiograma, encontraremos un aumento de volumen de las cavidades cardíacas, que por definición debe ser armónico entre ellas (izquierdas y derechas; figura 3.1). También se puede hallar un incremento del grosor de las paredes del ventrículo izquierdo; pero en caso de existir es leve y no supera los 12 mm de espesor.
Según lo expuesto, es evidente que el entrenamiento mantenido y el esfuerzo competitivo tienen un impacto en la estructura cardíaca, su función y actividad eléctrica, lo que se conoce como corazón de deportista (Naylor, 2008; George, 2012). Esta adaptación al entrenamiento es la responsable de que el corazón tenga una mayor capacidad de respuesta, y con ello el futbolista tenga un mayor rendimiento en el esfuerzo deportivo. Estos cambios van a depender:
•Del estímulo. Así, un mayor nivel competitivo o un tiempo más prolongado de actividad darán lugar a cambios más acusados.
•Del individuo concreto, sus condiciones y genética.
•De la presencia de enfermedades incluso silentes, en las que el esfuerzo deportivo puede actuar de factor desencadenante, llevando a su aparición o agravamiento progresivo en el tiempo.
Sin embargo, en algunos casos estas adaptaciones pueden hacer que el corazón sufra cambios exagerados que se acercan a los límites de lo considerado no normal, y que sitúan al futbolista en una zona gris donde es difícil distinguir entre una adaptación fisiológica sana al deporte o una adaptación patológica o enfermedad consecuencia del esfuerzo deportivo o agravada por este.

Figura 3.1. Imagen de ecocardiografía de las cuatro cavidades cardíacas en un jugador profesional de fútbol. Se observa una frecuencia cardíaca baja (54 lpm) y un aumento de las dimensiones internas de todas las cavidades, de forma armónica y sin incremento de los grosores de las paredes.
Estos casos requieren decisiones individuales y deben ser evaluados por un especialista en cardiología deportiva, que deberá hacer pruebas adicionales y un seguimiento continuado del futbolista.
Adaptación al esfuerzo deportivo del partido
Durante un partido de 90 minutos con jugadores profesionales, la distancia recorrida es de aproximadamente 10 km, y la intensidad media evaluada por la frecuencia cardíaca se sitúa alrededor de 170 lpm, cercana al umbral anaeróbico (80-90 %). Esto se explica porque, a pesar de que los jugadores realizan actividades de baja o moderada intensidad durante más del 70 % del juego, efectúan también entre 150 y 250 acciones breves de alta intensidad (Stølen, 2005).
Ante esto, más allá del esfuerzo aeróbico o de resistencia, no debemos olvidar que durante la competición existe un esfuerzo agudo que somete el corazón a un estrés adicional, lo que podría traducirse en fatiga cardíaca. Esto se ha puesto en evidencia en estudios con atletas, en los que el esfuerzo agudo de la competición lleva a una reducción transitoria de la fuerza de contracción cardíaca y a la detección de pequeñas cantidades de troponinas circulantes procedentes de las células cardíacas, que equivalen a la presencia de daño cardíaco o infarto (Naylor, 2008). Todo ello significa que en el esfuerzo máximo de la competición se produce un estrés agudo que puede suponer un riesgo para el deportista, especialmente si los mecanismos de adaptación cardíaca no son adecuados o existe una enfermedad cardíaca subyacente. De ahí la importancia, de nuevo, de un adecuado reconocimiento médico a nivel cardíaco en el futbolista, así como en cualquier deportista.
Cambios con la inactividad deportiva
Por último, hay que reseñar que los cambios en la estructura, función y actividad eléctricas son en gran medida reversibles tras el abandono de la práctica deportiva que los ha producido (Maron, 1993). Esta regresión es precoz, y puede ser visible a partir del primer mes, si bien va a depender del grado de inactividad y de entrenamiento y adaptación previos. En los individuos de mayor nivel deportivo competitivo, la desadaptación será más lenta y solo parcial.
Lo primero en desaparecer son las adaptaciones funcionales, como la bradicardia, y luego, más lentamente, las estructurales, como el aumento del diámetro de las cavidades cardíacas. Sin embargo, desde el primer mes de inactividad es ya evidente la reducción en el consumo de oxígeno máximo, que se ralentiza en los dos meses siguientes para luego estabilizarse, fundamentalmente debido a una reducción del volumen latido máximo (Coyle, 1984).
RECONOCIMIENTO MÉDICO CARDIOVASCULAR EN EL FUTBOLISTA
La importancia del reconocimiento
La importancia y necesidad de realizar un adecuado reconocimiento cardiovascular antes de la participación en cualquier competición deportiva está bien establecida (Maron, 2007; Corrado, 2005) (figura 3.2). Este reconocimiento no es exclusivo de deportistas de élite, sino que también incluye el resto de los niveles de competición, comprendidos los escolares. Diversos trabajos han demostrado que la implementación de estos programas conlleva una reducción importante de la incidencia de muerte súbita en el deporte (Corrado, 2006; Corrado, 2008).
En el caso del futbolista, como ya se ha reseñado, existe además un esfuerzo físico con alto componente dinámico y elevada intensidad y duración. Las altas demandas y el estrés a que es sometido el corazón durante un partido de competición determinan la importancia de identificar cualquier anomalía que pueda suponer un riesgo vital en una situación de alta exigencia como es el fútbol profesional.
El objetivo del reconocimiento cardiovascular es identificar cualquier enfermedad, lesión o patología cardíacas que puedan suponer un riesgo vital o interferir con la práctica deportiva, bien porque el deporte pueda agravar dicha enfermedad o bien porque pueda desencadenar una complicación aguda, como es la muerte súbita del deportista.

Figura 3.2. Equipo necesario para un reconocimiento cardiológico completo: electrocardiograma, prueba de esfuerzo y ecocardiograma.
Componentes del reconocimiento cardiológico
Tal como se recoge en diferentes guías, el consenso actual es que todo reconocimiento médico del futbolista debe incluir una adecuada historia clínica tanto familiar como del propio deportista, así como una exploración física y un electrocardiograma como pruebas básicas (Maron, 2007; Corrado, 2005). Estas pruebas son efectivas respecto al coste que suponen, y en caso de que aparezcan hallazgos de sospecha tras ellas, deben hacerse pruebas adicionales (Bessem, 2009).
La ecocardiografía ha sido añadida en algunos programas de reconocimiento como una prueba básica, al permitir valorar mejor la estructura y función cardíacas. En este sentido, la FIFA y la UEFA han ido un paso más allá y actualmente, en las normativas reguladoras de todas sus competiciones, recomiendan incluir al menos una ecocardiografía en el historial médico del futbolista, y de forma obligada antes de los 21 años.
1.Antecedentes en familiares de primer grado. Debe prestarse atención a los antecedentes de muerte súbita o prematura antes de los 35 años, y especialmente a enfermedades hereditarias, como miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía dilatada, síndrome de QT largo, síndrome de Marfan o enfermedades de la aorta y arritmias clínicamente importantes.
2.Antecedentes personales. Hay que considerar cualquier historia previa de soplo cardíaco o de hipertensión arterial. La existencia de pérdidas de conocimiento o síncopes debe ponerse en claro, sobre todo si han ocurrido durante el ejercicio o inmediatamente después. Asimismo, se debe interrogar sobre la aparición de molestias inexplicadas de esfuerzo, como dolor u opresión torácicos, disnea o fatiga excesiva, y palpitaciones.
3.Exploración física. Se tiene que valorar cuidadosamente la presencia de soplos o ruidos anómalos en la auscultación, así como la simetría de los pulsos arteriales a nivel radial y femoral. La tensión arterial siempre debe tomarse en reposo (normal <140/90 mmHg), y si está elevada, debe evaluarse.
La historia familiar y personal, junto con la exploración física, sirve ya de cribado inicial. Ante cualquiera de los hallazgos de la tabla 3.1, debe remitirse el futbolista al cardiólogo.
Tabla 3.1. Hallazgos de sospecha en el cribado inicial
| Antecedentes familiares |
| Muerte súbita antes de los 35 años |
| Cardiopatía en familiares vivos antes de los 50 años |
| Antecedentes personales |
| Soplo cardíaco |
| Hipertensión arterial |
| Síncope o mareo con el esfuerzo |
| Fatiga o disnea excesiva con el esfuerzo |
| Dolor torácico con el esfuerzo |
| Palpitaciones rápidas |
| Exploración física |
| Soplo en la auscultación cardíaca |
| Tensión arterial elevada |
| Pérdida o asimetría de pulsos arteriales femorales/radiales |
| Estigmas de síndrome de Marfan |
4.Electrocardiograma en reposo. Es una prueba fundamental y se debe hacer siempre en cualquier evaluación deportiva (figura 3.3). Actualmente existen diversos documentos de consenso que establecen de forma clara y pormenorizada qué hallazgos anormales deben hacer sospechar la presencia de una cardiopatía (Corrado, 2010; Uberpo, 2011; Drezner, 2012).
En la tabla 3.2 se muestran los hallazgos comunes y relacionados con la adaptación al entrenamiento y los que no han de considerarse relacionados, por lo que conllevan una valoración más detallada por un cardiólogo.

Figura 3.3. Realización de un electrocardiograma en reposo durante el reconocimiento médico a un deportista profesional.
Tabla 3.2. ECG. Hallazgos comunes y relacionados con el entrenamiento
| –Bradicardia sinusal |
| –Bloqueo auriculoventricular de primer grado |
| –Bloqueo incompleto de rama derecha |
| –Repolarización precoz |
| –Arritmia sinusal o respiratoria |
| –Incremento aislado de voltaje del QRS |
En particular se debe prestar atención a:
a)Un intervalo PR corto (<120 milisegundos), que puede corresponder a una preexcitación por vía accesoria (síndrome de Wolf-Parkinson White).
b)Un intervalo QRS alargado por encima de 120 milisegundos, ante el cual siempre debe realizrse un ecocardiograma para descartar miocardiopatía.
c)Un intervalo QTc largo, que debe corregirse por frecuencia cardíaca usando preferiblemente la fórmula de Hodges, que se afecta menos por frecuencias cardíacas bajas, tanto en decúbito como en bipedestación si existiesen dudas, y que debe ser menor de 470 milisegundos. En caso de aparecer prolongado se debe evaluar la posibilidad de un síndrome de QT largo.
d)Anomalías del intervalo ST-T, sugestivas de síndrome de Brugada (figura 3.4) o de displasia arritmogénica de ventrículo derecho (figura 3.5). Ambas enfermedades son causa de muerte súbita en deportistas y deben evaluarse.
e)Extrasistolia ventricular frecuente o compleja en forma de bigeminismo o taquicardia ventricular no sostenida (figura 3.6).

Figura 3.4. Patrones de alteración del segmento ST-T en las derivaciones precordiales V1-V3 (o C1-C3) del electrocardiograma observable en el síndrome de Brugada. Tipo I: elevación descendente del segmento ST>2 mm en más de una precordial derecha, seguida de ondas T negativas. Tipo II: morfología en «silla de montar» con elevación del segmento ST>2 mm con ondas T positivas o isodifásicas. Tipo III: cualquiera de los dos anteriores si la elevación del segmento ST es <1 mm.
La presencia de cualquiera de estas alteraciones, al igual que las referidas en la tabla 3.3, debe conllevar una valoración cardiológica realizada por un especialista, con la consiguiente contraindicación del deporte hasta completar el estudio, que incluirá pruebas adicionales, algunas de las cuales se detallan a continuación.

Figura 3.5. Patrón de alteración del segmento ST-T en las derivaciones precordiales del electrocardiograma, observable en la displasia arritmogénica. Onda T negativa en V1-V3, con potenciales tardíos al final del QRS en forma de onda épsilon o deflexión negativa.

Figura 3.6. Electrocardiograma realizado durante una prueba de esfuerzo. Se aprecia el inicio de una taquicardia ventricular tras extrasístoles ventriculares frecuentes.
Tabla 3.3. ECG. Hallazgos no relacionados con el entrenamiento que requieren una evaluación específica
| –Bradicardia sinusal extrema (<30 lpm o pausas > 3 s) |
| –Bloqueos completos de rama, derecha o izquierda, o un QRS > 120 ms |
| –Bloqueo AV de segundo grado Mobitz tipo II o de tercer grado |
| –Desviación del QRS a la izquierda (>–30°) o a la derecha (>120°) |
| –Preexcitación ventricular (PR<120 ms y onda delta en QRS) |
| –Onda épsilon (deflexión negativa al final del QRS en V1 y/o V2) |
| –Inversión de la onda T en dos o más derivaciones adyacentes |
| –Descenso del ST en dos o más derivaciones adyacentes |
| –Patrón de Brugada (ST elevado en V1-V3, con elevación del punto J y descenso posterior o patrón de silla de montar) |
| –Intervalo QT prolongado (QTc >470 ms en varones, >480 ms en mujeres o >500 ms inequívoco) |
| –Intervalo QT corto (QTc < 340 ms) |
| –Signos de crecimiento auricular izquierdo o derecho |
| –Extrasistolia ventricular frecuente (dos o más por ECG, dupletes, tripletes o taquicardias ventriculares no sostenidas) |
| –Arritmias auriculares sostenidas |
5.Ecocardiografía. Si bien no es obligatorio y no formaría parte de un reconocimiento básico, sí es recomendable en futbolistas federados y profesionales la realización al menos de un estudio ecocardiográfico al inicio de la temporada. Este estudio aporta información valiosa acerca de las dimensiones de las cavidades cardíacas, así como de la morfología y función, y permite descartar miocardiopatías y anomalías congénitas y valvulares que pueden suponer un riesgo de empeorar con el deporte o de desencadenar una muerte súbita. También informa sobre el grado de adaptación al entrenamiento. En la actualidad, todo futbolista que participe en competiciones profesionales debería tener un estudio al inicio de la temporada (figura 3.7).

Figura 3.7. El Dr. Domingo Pascual realizando un estudio ecocardiográfico a un deportista profesional durante la pretemporada.
6.Prueba de esfuerzo. Proporciona información muy interesante acerca de la respuesta al ejercicio, y permite descartar la aparición de síntomas y anomalías hemodinámicas o del ritmo cardíaco. Debe ser una prueba máxima, y nos dará información útil tanto sobre posibles respuestas anómalas al ejercicio como del nivel de adaptación al entrenamiento (figura 3.8).
7.Pruebas específicas. Si bien no son pruebas habituales en el reconocimiento del futbolista, en algunos casos sí que serán útiles otro tipo de pruebas más específicas y que solo serán prescritas por el cardiólogo para descartar determinadas enfermedades:
a)Monitorización Holter. Se usaría en pacientes con sospecha de arritmias. Aporta un registro del electrocardiograma de 24 horas, e incluso más prolongado con los nuevos dispositivos. Recientemente disponemos incluso de camisetas inteligentes capaces de ofrecer una monitorización prolongada durante días. Se puede usar en los entrenamientos para observar alteraciones del ritmo cardíaco en el transcurso del mismo.
b)TAC coronario. Esta nueva técnica permite observar las arterias coronarias sin necesidad de un cateterismo. Aporta información anatómica útil en caso de jugadores con sospecha de anomalías coronarias congénitas. Estas anomalías son una de las principales causas de muerte súbita e infarto durante la práctica deportiva.
c)RMN cardíaca. Desde hace pocos años disponemos de la capacidad de hacer resonancia nuclear magnética del corazón. Esta novedosa técnica proporciona información valiosa en caso de enfermedades del miocardio (miocardiopatías), y en especial es la mejor para el diagnóstico de la displasia arritmogénica, anomalía que en autopsias de deportistas por debajo de los 35 años se revela como la principal causa de muerte súbita en nuestro entorno geográfico (figura 3.9).
d)Estudios genéticos. La genética es aún una recién llegada a la práctica clínica, y si bien nunca debe ser una técnica de detección general, sí que aporta información útil ante situaciones de sospecha que requieren una confirmación genética.

Figura 3.8. Prueba de esfuerzo a un deportista profesional.

Figura 3.9. Imagen de resonancia magnética cardíaca.
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4
MUERTE SÚBITA EN EL FUTBOLISTA
Dr. D.A. Pascual Figal
Dr. J.J. López Martínez
IMPORTANCIA Y DEFINICIÓN DEL PROBLEMA
La práctica de actividad física prolonga la vida y protege de las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, también es cierto que la práctica de una actividad deportiva de competición incrementa el riesgo de muerte súbita durante la misma, que se estima en 2,5 veces mayor (Corrado, 2003).
Por muerte súbita se entiende aquella que ocurre bruscamente, o en la primera hora del inicio de los síntomas, en un individuo previamente sano. En la mayoría de los casos se debe a un paro cardíaco inesperado, que puede tener diferentes causas, si bien en un elevado número de ocasiones su origen está en una enfermedad cardíaca. Cuando esta afección ocurre durante la práctica deportiva o inmediatamente después, se considera relacionada con el deporte (figura 4.1).
El jugador de fútbol es el paradigma de persona joven y sana; sin embargo, está expuesto a un mayor riesgo de muerte súbita. Cuando esta ocurre tiene un impacto enorme en el entorno personal y social, e incluso trasciende a los medios de comunicación, que amplifican su repercusión. Este ha sido el caso de jugadores como Miklós Fehér, Marc-Vivien Foé, Daniel Jarque, Antonio Puerta y Phil O’Donnell.

Figura 4.1. Futbolista retirado del terreno de juego tras sufrir un desvanecimiento.
Tras este trágico suceso surge siempre la pregunta de si se podría haber evitado.
La incidencia de la muerte súbita
La incidencia real de la muerte súbita entre los futbolistas no se conoce, pero se puede inferir a partir de los datos disponibles. La mayoría de las reseñas provienen de Estados Unidos, donde el último estudio publicado eleva la importancia del problema al encontrar una incidencia de 1 por 43.770 atletas y año (Harmon, 2011). La causa cardiovascular fue la más probable, y supuso el 75 % de los casos que ocurrieron durante el ejercicio.
Sin embargo, cuando se evaluó de forma específica un deporte concreto como el baloncesto, se encontró una incidencia aún mayor, hasta alcanzar 1 por 3.100 jugadores y año (Sheppard, 2012). Este dato tiene trascendencia, pues el baloncesto es un tipo de deporte cercano al fútbol en su nivel de carga dinámica y resistencia, y es concordante con la amplia serie americana de 1.866 muertes súbitas entre 1980 y 2006, que mostraba una incidencia en aumento a lo largo de los años (Maron, 2009). En esta serie, las causas cardiovasculares fueron más de la mitad (56 %), con una edad media de 19±6 años. En ella se recogieron 115 casos de futbolistas, en los que las causas cardiovasculares significaron el 70 % y la edad media fue aún menor, 16±4 años. En Europa existen menos datos, y el estudio realizado en la región del Véneto mostró una incidencia de 2,3 por 100.000 atletas (Corrado, 2003). La falta de registros epidemiológicos adecuados y la carencia de estudios post mortem hacen que probablemente cualquier incidencia esté infraestimada.
Lo que sí se puede afirmar es que la muerte súbita es la principal causa de fallecimiento entre los deportistas en general y en el fútbol en particular, y que es necesario llevar a cabo una detección precoz de las anomalías que predisponen a que ocurra, al mismo tiempo que se requiere otro esfuerzo adicional para implementar mecanismos de prevención y tratamiento eficaces en los lugares de práctica deportiva.
ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES Y MUERTE SÚBITA
Los datos disponibles provienen de series de autopsias de sujetos fallecidos súbitamente mientras practicaban deporte o inmediatamente después. Es importante aclarar que las causas difieren según la edad, y así la enfermedad coronaria es la más frecuente en mayores de 30 años, mientras que las miocardiopatías y las enfermedades eléctricas del corazón son las más habituales en deportistas jóvenes menores de 30 años. Las causas más frecuentes según la edad se expresan en la tabla 4.1.
Tabla 4.1. Principales causas de muerte súbita en deportistas en España (Manonelles, 2007)
| Menores de 30 años (n=84) | % |
| Desconocida | 27 |
| Displasia arritmogénica | 14 |
| Miocardiopatía hipertrófica | 12 |
| Hipertrofia ventricular idiopática | 8 |
| Anomalías coronarias congénitas | 10 |
| Estenosis valvular aórtica | 6 |
| Miocarditis aguda o crónica | 6 |
| Fibrosis cardíaca | 4 |
| Otras | 14 |
| Mayores de 30 años (n=96) | |
| Enfermedad ateromatosa coronaria | 73 |
| Displasia arritmogénica | 6 |
| Miocardiopatía hipertrófica | 5 |
| Miocarditis | 4 |
| Otras | 12 |
En nuestro entorno, el principal estudio es el de Manonelles (2007), en el que se analizaron 180 muertes recogidas desde el año 1995 a través del Registro Nacional de Muerte Accidental y Súbita en Deportistas. De estos casos, la mayoría (164) se produjeron en varones, y el fútbol fue el principal deporte implicado (40 casos, 22 %), que sumado al fútbol sala (ocho casos) significa una cuarta parte de todos los casos de muerte súbita en España. En este registro, que incluye la práctica deportiva a todos los niveles, desde el recreativo hasta el profesional, los hallazgos concuerdan con los reportados en la región italiana del Véneto.
En deportistas jóvenes, en la mayoría de los casos no se identificó ninguna causa concreta, lo que hace suponer que se debieron a arritmias súbitas, causadas por enfermedades eléctricas, también llamadas canalopatías (como el síndrome de Brugada o el QT largo). Estas enfermedades eléctricas solo se pueden detectar en vida mediante el electrocardiograma o la historia clínica, por lo que en caso de fallecer y no disponer de un electrocardiograma previo se quedan sin diagnóstico. Además, la primera causa concreta fue la displasia arritmogénica, una enfermedad que también se sospecha mediante el electrocardiograma. Estos resultados también concuerdan con los del estudio realizado en la región del Véneto. En ambos se sugiere que la displasia arritmogénica y las enfermedades eléctricas del corazón son la principal causa en nuestro entorno, frente a Estados Unidos, donde la miocardiopatía hipertrófica es la causa principal (figura 4.2).
Es importante destacar que la edad en la que los registros encuentran una mayor incidencia de muerte súbita es entre los 16 y los 20 años. De hecho, en el extenso registro americano mencionado anteriormente, que incluyó 115 casos de muertes súbitas, el 70 % se debieron a causas cardiovasculares, y la edad media fue de tan solo 16±4 años (Maron, 2009). Esto refleja la necesidad de realizar reconocimientos médicos que incluyan una buena evaluación cardiovascular en edades precoces, y de desterrar la creencia de que estos reconocimientos son propios de futbolistas adultos o profesionales.
En mayores de 30 años, la enfermedad coronaria ateromatosa es la principal causa de muerte súbita, y de ahí la importancia de su estudio con una adecuada historia clínica y prueba de esfuerzo en jugadores de edad superior a los 30 años. Esta causa es la más prevalente tanto en estudios de nuestra área geográfica como en estudios americanos. La edad de mayor incidencia por encima de los 30 años estuvo en los 41 a 45 años. Son muchas las personas que practican un deporte como el fútbol a esa edad, muchas veces de forma ocasional y sin el debido entrenamiento ni las pruebas médicas adecuadas. Por tanto, es importante insistir en que por encima de los 30 años, y más aún de los 40 años, un adecuado reconocimiento cardiovascular es fundamental para practicar deporte con seguridad.

Figura 4.2. Electrocardiograma con alteraciones patológicas de la repolarización por una miocardiopatía hipertrófica.
PREVENCIÓN Y GESTIÓN DE LA MUERTE SÚBITA EN EL FÚTBOL
La prevención y la gestión de la muerte súbita son de gran trascendencia tanto en el fútbol como en el deporte en general. Sin embargo, la alta incidencia que tiene en el fútbol y el elevado número de practicantes de este deporte en nuestro país hacen más necesaria su implementación. Las medidas que se deben tener en cuenta son fundamentalmente cuatro:
1.Reconocimiento médico. Deben efectuarse reconocimientos médicos que incluyan una adecuada valoración cardiológica, tal y como se ha descrito en el apartado previo. Estos reconocimientos los deben realizar profesionales con formación específica y deben exigirse en todo el ámbito federativo, especialmente en las categorías inferiores. Este hecho quedó claramente demostrado en un estudio (Corrado, 2006) en el que la aplicación sistemática de reconocimientos deportivos se asoció a una importante reducción (10 veces menor) de la muerte súbita en deportistas (pasó de 1,5/100.000 y año a 0,15/100.000 y año).
2.Consejo médico. Hay que ofrecer el adecuado consejo médico a los futbolistas con cardiopatía, para lo cual existen guías de consenso y actuación que especifican claramente, ante el hallazgo de una cardiopatía, qué tipo de contraindicación debe aplicarse y a qué deportes (Corrado, 2005; Maron, 2007).
3.Educación del futbolista. Debe procurarse una conveniente educación del futbolista que incluya la presentación clara de los síntomas de alarma por los que debe consultar con su médico, y también cuáles son los riesgos asociados al uso de sustancias no permitidas en el deporte, que en ocasiones están también implicadas como desencadenantes.
4.Equipos de reanimación. Es fundamental la dotación de equipos para reanimación avanzada en instalaciones deportivas, incluido un desfibrilador semiautomático (figura 4.3).

Figura 4.3. Desfibrilador semiautomático, de obligada presencia en instalaciones deportivas.
Evidentemente, también es necesario que el personal implicado en el cuidado del futbolista y los trabajadores de dichas instalaciones reciban una formación adecuada. La puesta en marcha de protocolos de actuación específicos, que incluyan un rápido reconocimiento, con soporte cardiopulmonar y desfibrilación precoz, también son esenciales, como plantea una reciente revisión al respecto (Kramer, 2012).
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NUTRICIÓN, HIDRATACIÓN Y SUPLEMENTACIÓN EN EL FUTBOLISTA PROFESIONAL1
Dr. F.J. Cuenca Muñoz
NUTRICIÓN. INTRODUCCIÓN GENERAL
La energía es necesaria para crecer, para elaborar procesos intelectuales como pensar o estudiar, para los diferentes procesos vitales internos (funcionamiento del sistema digestivo, renal, hepático…) y, en gran porcentaje, para el movimiento y el trabajo muscular.
El cuerpo humano puede conseguir esta energía de tres fuentes diferentes: las proteínas, las grasas y los glúcidos, conocidos también como hidratos de carbono o carbohidratos. Estas tres sustancias, denominadas globalmente principios inmediatos, se encuentran en diferentes proporciones en los alimentos.
La utilización de las proteínas como fuente de energía es pobre, ya que su función principal es plástica, pues dotan al cuerpo del material necesario para construir los músculos y otros tejidos. Las grasas sí son un buen combustible, y tenemos una gran cantidad almacenada bajo la piel, pero deben ser transportadas desde estos depósitos hasta su zona de consumo en los músculos. Se trata de un transporte efectivo, pero lento; por ello, son el combustible preferente en actividades de larga duración pero de baja intensidad, como andar, trotar o ir en bicicleta a un ritmo medio-suave.
Los glúcidos o carbohidratos tienen la ventaja de que se almacenan en el interior de los músculos (en forma de glucógeno), de manera que su utilización puede ser inmediata. Permiten obtener una gran cantidad de energía por segundo, y ahí radica su importancia en actividades de alta intensidad como correr rápido, subir cuestas y, por supuesto, en la mayoría de los deportes de equipo, como es el caso del fútbol.
Glúcidos (o hidratos de carbono)
En el fútbol, los glúcidos suponen el combustible preferente y determinante de la actividad. De la posibilidad de disponer de un adecuado depósito de glucógeno en los músculos depende el rendimiento del futbolista a lo largo del partido, así como su capacidad de asimilación de los esfuerzos. Los hidratos de carbono tienen también una especial importancia en la prevención del sobreentrenamiento, la sobrecarga y las lesiones musculares.
Vamos a ver en qué alimentos se encuentran los glúcidos o carbohidratos, y cómo deben gestionarse para conseguir esa energía.
Los alimentos que contienen carbohidratos se pueden clasificar según el valor de su índice glucémico (IG), un valor que debe tenerse en cuenta, ya que cuanto mayor sea este índice, más rápido se absorben en el tubo digestivo y más rápidamente aumenta su concentración en sangre. A veces el incremento sanguíneo de glúcidos es tan alto que, si el músculo no los consume de inmediato, una parte de ellos no se asimilan y se transforman en grasa.
El consumo de alimentos de alto IG puede ser importante durante la realización de ejercicio físico e inmediatamente después de terminar. Por otro lado, aquellos alimentos de bajo índice glucémico se absorben más lentamente y el sistema muscular tiene tiempo de incorporarlos casi en su totalidad. Estos alimentos deben predominar en la comida previa a las actividades físicas o deportes de alta intensidad, para llenar de energía los depósitos musculares y, sobre todo, y mucho más importante, en la comida posterior a la realización de un entrenamiento de alta intensidad o un partido.
Durante las dos horas siguientes a la realización de un ejercicio que haya utilizado de manera importante como combustible las reservas de glucógeno intramuscular (un partido de fútbol, por ejemplo), la capacidad de asimilación de glucógeno tras la ingestión de alimentos ricos en glúcidos es del 150 % sobre la normal, y permanece aumentada hasta cuatro horas después del ejercicio. Transcurrido este tiempo, la influencia del ejercicio sobre la asimilación de glucógeno intramuscular es pobre.
Algunos alimentos de alto IG son: azúcar, miel, plátano, dulces, galletas, pan blanco o refrescos; mientras que la pasta, el pan integral, las manzanas, las peras, los higos, el melocotón o los cacahuetes son alimentos de bajo IG (figura 5.1).

Figura 5.1. La pasta es una fuente de hidratos de carbono de bajo índice glucémico (IG).
Así pues, la comida previa al ejercicio podría estar compuesta por pasta en cualquiera de sus variantes, si es integral mejor, y siempre cocida al dente. Cuando la duración del ejercicio físico sea superior a una hora, como es el caso del fútbol, se debe tomar durante su práctica alguna bebida isotónica (que contienen carbohidratos) o frutas de alto IG (plátano). Esto es aplicable al período de descanso. Las reservas de hidratos de carbono pueden verse reducidas en un 60-70 % al acabar la primera parte, y es necesario reponerlas para mantener el ritmo competitivo. Al terminar la sesión de entrenamiento o competición, para asegurar una buena recuperación, se debe ingerir en primer lugar alguna bebida isotónica, después fruta y, en la primera hora y media, una comida rica en carbohidratos, de aproximadamente 2 gramos por cada kilogramo de peso corporal; por ejemplo, una persona de 70 kg debería tomar aproximadamente 140 g de pasta o un buen bocadillo de pan integral.
Proteínas
Las proteínas están constituidas por cadenas de aminoácidos. Se encuentran en la carne animal, el pescado, el huevo, la leche y sus derivados (queso o yogur) o las legumbres. Tienen como misión principal aportar el material suficiente para la construcción de los diferentes órganos del cuerpo. Son, pues, fundamentales para el crecimiento y para aumentar la masa muscular.
Si un deportista realiza un entrenamiento de musculación y no toma la cantidad suficiente de proteínas, sus músculos no aprovecharán en su totalidad el trabajo realizado; pero, por otro lado, también hay que destacar que un consumo excesivo de proteínas no conduce a nada, no aumenta más la masa muscular, tan solo sobrecarga de trabajo el hígado y los riñones para su eliminación, que son los encargados de todo el metabolismo ureico.
Es importante señalar que tan solo un 15 % del total de calorías de la dieta debe estar constituido por proteínas. Esta cantidad es equivalente, aproximadamente, a consumir al día entre 1 y 1,2 gramos de proteínas por cada kilogramo de peso corporal. Así, un deportista que pese 70 kilogramos debe tomar de media entre 70 y 80 gramos de proteínas cada día. Esta cantidad puede incrementarse en 0,3-0,5 g/kg de peso y día en aquellos momentos de la temporada en los que hay un incremento de las cargas, sobre todo a expensas de ejercicios de fuerza y musculación; esta situación se suele dar en la pretemporada, pero también en otros momentos a lo largo de la temporada.
Para poder programar o diseñar una dieta según los criterios anteriormente citados, es necesario conocer la cantidad de proteínas que podemos encontrar en los alimentos. En la carne animal, aproximadamente el 30 % de su peso son proteínas, es decir, una pechuga de pollo de 100 gramos aporta unos 30 gramos de proteínas, mientras que en el pescado esta cantidad está en torno al 20 % (figura 5.2).
En el caso del queso depende mucho del tipo, pero los valores se sitúan en el 7-12 %. En el yogur, el 5 % de su peso son proteínas; un yogur natural de 125 gramos aporta 6-7 gramos de proteínas. En el huevo encontramos 7 gramos de proteínas por unidad. En la mayoría de estos alimentos, las proteínas se acompañan de una cierta cantidad de grasa, componente que, aunque necesario, debemos tener en cuenta a la hora de diseñar la dieta, ya que consumir en exceso determinados tipos de grasas puede conllevar problemas de salud. Por tanto, se deben elegir alimentos bajos en grasa, o aquellos en que el porcentaje de grasas predominante sea de grasas insaturadas, como, por ejemplo, el pescado azul (sardinas, boquerones, salmón, anchoas, emperador, salmonetes, bonito…).

Figura 5.2. El pescado azul es una buena fuente de proteínas.
Con todos estos datos podemos confeccionar la dieta semanal. Como guía, se puede programar tomar carne dos o tres veces por semana; pescado, entre tres y cuatro veces, y cuatro huevos semanales, cocidos o en tortilla. La leche y sus derivados, además de proteínas, aportan calcio y vitamina D, y un deportista debe consumirlos a diario. En cuanto a las legumbres, como mínimo una vez por semana, pero mejor dos.
Las proteínas aportadas por los vegetales son muy interesantes, aunque de manera individual no poseen todos los aminoácidos necesarios, ya que se necesita la combinación de al menos dos de ellos (por ejemplo, arroz y lentejas). Su digestión es más sencilla y no tienen grasas saturadas. Si bien es cierto que no son tan atractivos como un filete, son muy saludables. También encontramos una cierta cantidad de proteínas en los alimentos integrales (pan o pasta integral).
Una pregunta frecuente: ¿es fundamental tomar suplementos de proteínas para aumentar la masa muscular? Pues no, no es fundamental. Con los criterios comentados se proporciona al deportista la cantidad necesaria de proteínas. Quizás en determinados momentos de la temporada podrían estar indicados estos suplementos proteicos. En este caso, se debe ser cuidadoso a la hora de elegir productos con las máximas garantías, que hayan pasado los controles sanitarios pertinentes y, a ser posible, con la certificación WADA (Agencia Mundial Antidopaje). Y siempre se recomienda un consumo moderado.
Lípidos (o grasas)
El tercer componente fundamental que encontramos en la dieta es la grasa, que aporta sabor a los alimentos y los hace más apetecibles. Aceites, nata, tocino… están constituidos casi en su totalidad por grasas y suelen ser acompañantes de una gran cantidad de alimentos, tales como carnes, jamón, embutidos, leche, fritos, hamburguesas o dulces. Pero, además de ese sabor tan característico y agradable, aportan una gran cantidad de calorías: 9 kilocalorías por gramo. Por tanto, se debe tener cuidado con consumirlas en exceso, sobre todo si la actividad física habitual es pobre o la tendencia a acumular grasa es alta; por tanto, es una cuestión clave para recordar en los períodos vacacionales (figura 5.3).

Figura 5.3. Embutidos y fritos son una fuente de calorías que hay que racionar en el futbolista.
La grasa se acumula bajo la piel. Es fácil comprobar la cantidad de grasa presente en cualquier parte del cuerpo tomando, por ejemplo, un pellizco del dorso de la mano y luego otro del muslo; así, se puede comprobar que la diferencia entre ambos equivale a la cantidad de grasa acumulada en esa zona. Para calcular la grasa total del deportista hay diferentes técnicas. Una de la más utilizadas consiste en tomar una serie de pliegues cutáneos, en ocho zonas diferentes del cuerpo ya determinadas, así como tres diámetros óseos y cuatro perímetros corporales. Estos valores, tras un cálculo matemático, permiten determinar el porcentaje de hueso, músculo y grasa corporal. Se necesita una muy buena formación y experiencia para que las mediciones y cálculos sean válidos. Otro método para realizar esta determinación son las básculas o máquinas de bioimpedancia.
Para poder comprobar la evolución en el porcentaje de grasa a lo largo del tiempo se debe ser muy riguroso y repetir siempre la prueba en condiciones similares (hidratación, actividad física realizada, hora del día…). En el mercado hay una amplia oferta de estas máquinas, pero si contamos con una máquina de calidad, las mediciones serán más fiables.
En un futbolista profesional se recomiendan valores de grasa corporal inferiores al 10-11 %, mientras que en la población general serían normales valores en torno al 14-18 %. Por encima del 25 % se considera sobrepeso, y si el porcentaje supera el 30 %, obesidad. En las mujeres y en los niños, los valores normales son un poco más elevados.
Además de sobrepeso, el consumo excesivo de algunas grasas genera a medio plazo otro problema de salud: la arterioesclerosis, un trastorno debido al aumento del colesterol en sangre. Una tasa de colesterol total en sangre por encima de 200 mg/dl mantenida en el tiempo, con una LDL alta (mayor de 150-160 mg/dl) y una HDL baja (menor de 50-55 mg/dl), puede generar lesiones en las arterias, algunas irreversibles, y aumentar así el riesgo de accidentes vasculares, como el infarto de miocardio o el infarto cerebral. Por lo tanto, ¡mucho cuidado!
Una dieta equilibrada debe estar compuesta por un 55-60 % de carbohidratos, un 20-25 % de grasas y un 15 % de proteínas, y debe ser rica en frutas, verduras y fibra. Y se ha de acompañar de un consumo de 2,5-3 litros de agua diarios.
Para aportar ese 20-25 % de grasa se deben elegir alimentos ricos en grasas insaturadas, que contribuyen al aumento del colesterol bueno (HDL). Entre ellos podemos encontrar el aceite de oliva (mejor el virgen extra), los frutos secos (nueces, avellanas o almendras) o el pescado azul (atún, bonito, salmón, caballa, sardinas, anchoas, salmonetes, boquerón o emperador, y fresco mejor que en conserva). Es aconsejable comer pescado al menos tres veces a la semana.
Por otro lado, tenemos los alimentos ricos en grasa saturada, que contribuyen al aumento del colesterol LDL, y que por tanto son alimentos que se deben consumir con moderación. Entre estos tenemos las grasas de carnes animales, los embutidos, la bollería, los huevos, el queso, la mantequilla o la nata. Como en toda regla, existen excepciones, pues hay alguna carne animal con una cierta presencia de grasas buenas. Esto ocurre con el jamón y el lomo ibérico de bellota, unos alimentos con unas estupendas cualidades gustativas y muy saludables, ya que contienen una importante cantidad de grasas insaturadas.
Vitaminas y minerales
Las vitaminas y los minerales son dos sustancias fundamentales para el desarrollo del organismo y poseen una gran importancia en el ámbito del deporte. A lo largo de la historia se les han atribuido propiedades mágicas de cara a mejorar el rendimiento físico. Muchos deportistas toman diferentes complejos vitamínicos, a veces sin necesitarlos y sin conocer los verdaderos efectos que producen sobre su rendimiento, ya que tomados en exceso podrían ser perjudiciales para la salud. Minerales y vitaminas participan en multitud de funciones del cuerpo humano y tienen como característica común que el organismo no es capaz de sintetizarlos por su cuenta, y por tanto hay que ingerirlos en la dieta.
Vitamina C. Ayuda a conservar en buen estado músculos, tendones y ligamentos, e interviene en su reparación, mejora la absorción del hierro, ayuda a obtener energía de las grasas y reduce el riesgo de padecer infecciones respiratorias, como los catarros. Se encuentra sobre todo en la naranja, el limón, las cerezas, el kiwi, el perejil, la coliflor, el pimiento, el tomate o la piña.
Vitamina B1. Es muy importante en el rendimiento deportivo, puesto que ayuda a obtener energía de los carbohidratos y de las grasas (fundamentales para la resistencia aeróbica) y contribuye también en la transmisión nerviosa a los músculos. La encontramos en la carne de animal (ternera, buey, pollo…), el arroz, los huevos o el pan y la pasta integrales.
Vitamina B6. Interviene en el metabolismo de las proteínas (clave para el desarrollo muscular) y ayuda en la formación de glóbulos rojos. Está presente en el pollo, el pavo, el atún, el salmón, las sardinas, los plátanos o el arroz.
Vitamina B12. Contribuye en la obtención de energía para la resistencia y la velocidad, y también interviene en la formación de los glóbulos rojos. La encontramos en la ternera, el buey, el pollo, las almejas, las sardinas, el salmón, el atún, los huevos o el queso.
Vitamina D. Trabaja, junto con el calcio, en la formación del sistema óseo. También participa en la generación de fuerza muscular. La encontramos en la sardina, el atún, el salmón, la yema del huevo, la leche o el queso. Se puede sintetizar tomando el sol durante 20-25 minutos al día. El calcio, por su parte, está en la leche y sus derivados, las sardinas, las almendras o las nueces.
Vitamina E. Ayuda a neutralizar los efectos tóxicos de los restos del metabolismo. Es, pues, muy importante en la recuperación tras los entrenamientos. En esta función (llamada antioxidante) la asiste la vitamina C y un mineral, el selenio. La vitamina E aparece en el germen del trigo, los aceites vegetales, las nueces, las almendras, las espinacas o el tomate.
Hierro. Es uno de los componentes de la hemoglobina, y por tanto contribuye al transporte de oxígeno a los músculos. Son ricas en hierro las carnes rojas, el hígado de ternera, las almejas o los berberechos.
Magnesio. Resulta fundamental para un adecuado funcionamiento muscular, y es clave en el metabolismo energético por su relación con el ATP. Está presente en las avellanas, el azúcar moreno, las almendras, las nueces, los pistachos o el germen de trigo.
HIDRATACIÓN DEL DEPORTISTA
El consumo de líquido es esencial en la práctica deportiva. Cuando se realiza una actividad física, la temperatura del cuerpo aumenta debido al calor producido por las contracciones musculares. Solo el 25 % de la energía obtenida a través del metabolismo se transforma en trabajo mecánico, el resto, el otro 75 %, se pierde en forma de calor. Ese aumento del calor corporal hay que eliminarlo, ya que si la temperatura del cuerpo aumenta mucho, el rendimiento va a disminuir de manera importante, y aparecerá antes el cansancio. Y si la fatiga sigue aumentando, podría incluso producirse un shock térmico o golpe de calor. El sistema principal que tiene el cuerpo para eliminar ese exceso de calor es sudar, y para ello el deportista debe estar bien hidratado. Por otro lado, una adecuada hidratación reduce el riesgo de sufrir algunas lesiones, como pueden ser las tendinitis o tendinosis, las contracturas o los calambres musculares (figura 5.4).
¿Cuándo se debe beber?
Se debe beber antes, durante y después del ejercicio. No hay que esperar a tener sed para beber, ya que si esto ocurre es señal de que ya existe una leve deshidratación.
La pauta de ingesta de líquidos varía en función de la temperatura ambiental, y si hace calor, hay que beber más, esto es lógico; pero en términos generales pueden valer estas normas:
a)Antes del ejercicio. En las tres horas previas debe consumirse entre medio litro y un litro de líquido, si es posible a pequeños tragos.
b)Durante el ejercicio. Entre 125 y 150 ml cada 15 o 20 minutos de actividad física.
c)Después del ejercicio. Entre 500 y 750 ml, como media. En un día caluroso, hasta un litro.
Es interesante saber cuánta agua se ha perdido. Para ello, se puede pesar al deportista antes y después del ejercicio, y por cada kilogramo que haya bajado de peso debe beber entre 1 y 1,2 litros de agua, de manera paulatina, a pequeños sorbos, nunca de golpe, durante las dos o tres horas siguientes.

Figura 5.4. En condiciones de mucho calor, es básica una correcta hidratación del futbolista para prevenir lesiones musculares o un shock térmico.
¿Qué se debe beber?
La bebida más conveniente es el agua, a temperatura ambiente o un poco fresca. No son aconsejables las bebidas con gas.
Las bebidas isotónicas comerciales son bastante interesantes, ya que se absorben muy rápidamente y, además de agua, aportan sales minerales, vitaminas y, sobre todo, carbohidratos. Por otra parte, debido a su agradable sabor, al deportista le apetece más seguir bebiendo, y con ello se rehidrata antes. Ahora bien, en actividades de menos de una hora de duración no representan ninguna ventaja respecto al consumo de agua (figura 5.5).
Los zumos naturales son también recomendables, pues aportan una alta cantidad de hidratos de carbono y vitaminas, pero no deben ser la bebida de primera elección tras un ejercicio en el que haya habido una importante pérdida de líquidos por sudor, ya que su absorción es un poco más lenta que la del agua, debido precisamente a esa alta concentración de hidratos de carbono. Ahora bien, si la carga del entrenamiento ha sido importante, tras la reposición líquida, el consumo de zumos ayuda a restablecer las reservas de carbohidratos y facilita una recuperación más rápida.
La fórmula de una bebida isotónica es:
–1 litro de agua,
–50-60 g de azúcar,
–una pizca de sal (2 g),
–una pizca de bicarbonato (2 g),
–un poco de zumo de limón para darle sabor.
En resumen, en un día caluroso, con una importante sudoración, las bebidas predilectas son el agua o las bebidas isotónicas. En un día frío, con poca pérdida de agua por sudor, las bebidas recomendables son el agua, las bebidas isotónicas y también los zumos. Y como media de ingesta, de 2,5 a 3 litros al día.

Figura 5.5. Bebidas isotónicas y agua mineral componen la principal fuente de hidratación de los futbolistas en los entrenamientos de larga duración.
SUPLEMENTACIÓN Y DEPORTE
La cantidad de productos que podemos encontrar dentro del mundo de la suplementación deportiva es enorme, pero no todos ellos tienen una utilidad demostrada, y algunos incluso son poco recomendables. Aquí debemos ser muy rigurosos y utilizar tan solo aquellos productos en los que esté demostrado científicamente que su consumo, con la pauta adecuada, en primer lugar, no supone un riesgo para tu salud y, en segundo lugar, puede ayudar a asimilar mejor la carga del entrenamiento, bien consiguiendo un mayor aprovechamiento o una mejor y más rápida recuperación, bien reduciendo el riesgo de lesión (tabla 5.1).
Tabla 5.1. Suplementos para la práctica deportiva y acciones específicas
| Suplementos | Acciones |
| Aminoácidos ramificados | Disminuyen el catabolismo muscular. |
| Aminoácidos esenciales | Estimulan el anabolismo muscular. |
| Glutamina | Estimula el anabolismo muscular y contribuye a la mejora de los depósitos de glucógeno intramuscular. |
| Beta alanina | Junto con la histidina, forma el dipéptido carnosina, que contribuye al tamponamiento del ácido láctico generado por el metabolismo anaeróbico; por lo tanto, permite aumentar la capacidad de este tipo de esfuerzos. |
| Cafeína | Estimula el metabolismo de los lípidos. Disminuye la sensación de fatiga. |
| Creatina | Junto con el entrenamiento adecuado (potencia muscular), aumenta la reserva de fosfágenos (fosfocreatina) y permite una mejora de la fuerza y la velocidad. |
Es importante conocer qué sustancias están incluidas en la lista del dopaje, y aunque el deportista no esté obligado a pasar controles, debe rechazar sistemáticamente su consumo. Los productos incluidos en estas listas no están ahí por capricho, sino porque pueden generar graves problemas de salud, tanto física como mental. Enfermedades como alteraciones hormonales, esterilidad, infecciones, tumores, alteraciones cardíacas, diabetes, reacciones alérgicas graves o lesiones renales o hepáticas, entre otras, pueden ser causadas por el consumo de los productos incluidos en las listas del dopaje. Mi recomendación es que se rechace cualquier producto o práctica que incluya esta lista, pues de ello depende la salud. Por ningún éxito deportivo merece la pena correr este riesgo.
A este respecto, la Agencia Estatal Antidopaje (2010) destaca: «Los suplementos nutricionales de procedencia dudosa pueden constituir un riesgo para la salud por la posibilidad de que contengan sustancias dopantes.» Por lo tanto, hay que elegir productos con garantías, y si su composición está avalada por la Agencia Mundial Antidopaje, mejor.
En cualquier caso, se debe tener presente que no existen productos mágicos que sustituyan a un buen entrenamiento, la constancia, el sacrificio, el esfuerzo diario y el necesario descanso. También hay que tener en cuenta que la suplementación es un complemento de la alimentación, nunca el sustituto de una adecuada y correcta nutrición. La prescripción de la suplementación de un deportista debe apoyarse en criterios científicos, los datos de las analíticas de sangre, los resultados de los test deportivos, su peso y composición corporal, y su rendimiento deportivo. No obstante, no hay que olvidar que un deportista profesional se conoce bastante bien e interpreta con buen criterio, en la mayoría de los casos, las señales subjetivas que su cuerpo le transmite, por lo que el médico debe escuchar también su opinión.
Otro punto que no se puede obviar a la hora de planificar la suplementación son los objetivos deportivos y los momentos claves de la temporada, así como su sincronización con el trabajo de preparación física que se esté realizando en cada momento. Por todo ello, el control médico en la prescripción de la suplementación, así como su coordinación con entrenadores y preparadores físicos, es determinante y esencial.
Si se utiliza la suplementación con estos criterios, se conseguirá ese extra de energía tan importante en determinados momentos de la competición deportiva, sin que ello suponga un riesgo para la salud.
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1 Nota. Este capítulo reúne una serie de artículos, con algunas actualizaciones, publicados en el diario La verdad (edición de Murcia) en 2011.
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HOMEOPATÍA Y LESIÓN DEPORTIVA1
Dr. F.J. Cuenca Muñoz
INTRODUCCIÓN
La homeopatía está mostrando un nuevo camino para abordar la lesión en Medicina Deportiva, y se sitúa cada vez más como una terapia válida en este ámbito, ya que regula la propia respuesta reparadora del organismo, al estimular los mecanismos de reparación y cicatrización endógenos de los pacientes.
Cuando en fisioterapia se aplican microondas o láser sobre una zona, se incrementa la temperatura bajo la piel, con lo que se aumenta el flujo sanguíneo a nivel local y se acelera la curación. En este caso, en realidad, se ha producido una pequeña inflamación controlada, que posee una filosofía similar al funcionamiento de la homeopatía.
La homeopatía no es excluyente de la utilización de otras terapias o fármacos (antiinflamatorios, relajantes musculares…) y no presenta riesgos en los controles antidopaje.
INDICACIONES
Lo primero que hay que hacer ante un paciente que nos llegue a la consulta es establecer un buen diagnóstico. Hay que saber qué ha pasado, y qué elementos anatómicos están implicados y en qué grado; para ello se deben realizar las exploraciones o las pruebas complementarias que se consideren necesarias, aunque una buena anamnesis aporta siempre mucha información. Una vez establecido el diagnóstico, se pasa al tratamiento.
Así, las principales indicaciones homeopáticas para el tratamiento de las lesiones deportivas hacen referencia a:
•Lesiones musculares (roturas fibrilares, contracturas y calambres). El mecanismo de producción de la lesión no suele deberse a agentes externos (choque contra otros deportistas u objetos), sino únicamente a una acción del propio deportista; por tanto, suelen ser autolesiones. Se caracterizan por un dolor brusco en un gesto muscular de potencia o velocidad, de modo que es frecuente que el deportista comente que ha tenido la sensación de un pinchazo o golpe en la zona lesionada. La exploración clínica se puede complementar con la ecografía y la resonancia magnética, pero una señal tan sencilla como que el deportista no ha podido continuar con la activad que estaba desarrollando en el momento de la lesión es un indicador bastante importante de lesión.
–En las roturas o microrroturas se inicia el tratamiento con hielo y antiinflamatorios durante las primeras 48-72 horas. También están indicados los relajantes musculares durante las primeras 48 horas. Transcurrido ese tiempo o período de ataque, se puede comenzar el tratamiento homeopático, el cual va a ayudar en la regeneración del tejido lesionado. El tratamiento homeopático de elección es Arnica montana 9CH y Rhus toxicodendron 7CH. Este tratamiento se puede complementar con fisioterapia.
–Ante una contractura muscular o dolores inespecíficos a nivel muscular, a veces de difícil localización y que aparecen tras unas horas de haber realizado ejercicio físico, u otras dolencias muy frecuentes, como las agujetas, se puede pautar Arnica montana 9CH y complementarla con pomada de Arnica.
–El calambre muscular es un tipo de lesión o dolencia muscular de poca gravedad pero que puede resultar molesto, sobre todo si se produce frecuentemente. El tratamiento en estos casos es la actividad física liviana, acompañada de estiramientos suaves, y la aplicación de una pomada de Arnica. Si son de repetición, el Cuprum melallicum 9CH puede ser una de las indicaciones. Como un caso diferente, ante calambres repetidos en diferentes días, no siempre relacionados con actividad deportiva y en personas con cierto componente nervioso o excesivo estrés, se suele pautar Coffea cruda 9CH, junto con una reducción del consumo de productos ricos en cafeína. Cuando se acompaña de fatiga o cansancio importante, se suele prescribir también Kalium phosphoricum 9CH.
•Lesiones tendinosas (tendinitis o tendinosis). El mecanismo de producción suele ser por sobrecarga o sobreutilización, a menudo acompañado de la repetición de un mal gesto deportivo. A pesar de que es una lesión bastante dolorosa, no se considera grave, sobre todo si no se deja evolucionar y se trata adecuadamente. Se debe buscar la causa que la provoca y ante todo tener paciencia, ya que la curación de estas lesiones es lenta. Si el deportista no sigue un descanso y un tratamiento adecuados, se podría generar una lesión crónica y con el tiempo provocar una rotura del tendón. Los tratamientos homeopáticos de elección son Ruta graveolens 5CH, en el caso de que el dolor aumente con el reposo y disminuya con los movimientos ligeros, y Rhus toxicodendron 7CH, cuando el dolor se agrava con los primeros movimientos pero mejora con el movimiento suave y controlado.
•Lesiones en los ligamentos. Los ligamentos son estructuras anatómicas muy elásticas que dan estabilidad a las articulaciones (figura 6.1), pero cuando se someten a fuerzas que superan esa capacidad elástica se genera un sobreestiramiento que puede provocar su rotura parcial o total, o simplemente no recuperan su forma inicial y quedan con una longitud mayor a la que le corresponde, y por tanto no pueden desempeñar adecuadamente su función estabilizadora sobre la articulación. Este tipo de lesión recibe el nombre de esguince. Según se den unas u otras de las características anteriormente comentadas, el grado de lesión y el tratamiento son diferentes, pero se requiere inmovilización y en algunos casos tratamiento quirúrgico. En los esguinces leves, tras un tratamiento inicial con hielo y antiinflamatorios, el tratamiento homeopático de elección es una combinación de Arnica montana 9CH y Ruta graveolens 5CH.
•Bursitis. La bursitis es la inflamación de unas pequeñas bolsas que contienen líquido sinovial y que se localizan en algunas articulaciones, donde realizan la función de suavizar o lubricar el paso de los tendones. En casos de inflamación o infección de las bursas, se refiere un dolor a la presión y un aumento de tamaño de las mismas. Las localizaciones más frecuentes son la rodilla (sobre la rótula) y el codo (figura 6.2).

Figura 6.1. Imagen artroscópica del ligamento cruzado anterior, indemne.
Su tratamiento inicial es con antiinflamatorios y reposo deportivo. También puede estar indicado, en algunos casos, extraer ese exceso de líquido, para disminuir así la presión y, por tanto, el dolor. Para decidir el tratamiento homeopático, el médico debe valorar qué signos o síntomas destacan. Así, ante un enrojecimiento en la piel y dolor intenso, se suele utilizar Belladona 5CH. Si el dolor mejora con el reposo y cualquier movimiento lo empeora, el tratamiento de elección es Bryonia alba 9CH, y si el dolor mejora con el frío, se prescribe Apis 15CH.

Figura 6.2. Bursitis de codo derecho.
•Lesiones en las articulaciones (luxación). Ocurre cuando un hueso se sale de la articulación (figura 6.3). Las luxaciones son muy dolorosas y necesitan ser reducidas, pero debe hacerlo un profesional con experiencia, ya que puede haber riesgos importantes si no se procede correctamente. Se debe ser muy riguroso con los plazos de inmovilización, porque los riesgos de recaída son muy frecuentes. Una vez reducida, el dolor no suele ser importante. El tratamiento homeopático que se acostumbra prescribir es Arnica montana 9CH.

Figura 6.3. Luxación posterior de codo.
•Fracturas. Es una urgencia médica. Se debe realizar el traslado a un centro hospitalario, cumpliendo los protocolos correctos de desplazamientos de heridos. Cualquier actuación debe ser realizada por personal cualificado. Una vez inmovilizado, con la correspondiente férula o escayola (figura 6.4), y ya en casa, el tratamiento homeopático que se utiliza es Calcarea phosphorica 9CH, que puede ayudar a la consolidación de la fractura, y Arnica montana 9CH, que reduce la inflamación y el dolor.

Figura 6.4. Fractura de la cabeza radial sin hundimiento articular. Imagen previa a su inmovilización.
•Periostitis. Es una inflamación del tejido que recubre el hueso, y se produce por sobrecarga. Una de las más frecuentes es la periostitis tibial en corredores de fondo. Las recuperaciones son muy lentas, sobre todo en los casos en que esté muy avanzada. El reposo deportivo es fundamental en su tratamiento, al igual que los procedimientos de fisioterapia. Una vez superada la fase aguda, y siempre y cuando el dolor haya disminuido, el fortalecimiento del músculo tibial anterior puede ayudar en la recuperación de la lesión y a evitar recaídas. En cuanto al tratamiento homeopático, los fármacos indicados son Symphytum officinale 5CH y Ruta graveolens 5CH.
•Contusiones o golpes (Figura 6.5). El tratamiento inicial es la aplicación de hielo, quince minutos cada cuatro horas durante las 48-72 horas siguientes al golpe. Es importante recordar que el hielo no se debe aplicar directamente sobre la piel, ya que puede generar quemaduras, por lo que hay que colocar un paño fino entre la bolsa de hielo y la zona afectada. También puede ayudar a disminuir la inflamación la compresión suave mediante un vendaje (no debe estar muy apretado), la elevación del miembro afectado (por ejemplo, sentado con el pie en alto) y, por supuesto, el reposo. Los tratamientos homeopáticos dependen de la zona anatómica predominantemente afectada. Si es sobre un músculo, se suele pautar Arnica montana 9CH; sobre un hueso, Calcarea phosphorica 7CH y Symphytum officinale 5CH; sobre un tendón, Ruta graveolens 5CH, y sobre un nervio, Hypericum perforatum 5CH (acompañado de un complejo con vitaminas B1, B6 y B12).

Figura 6.5. Contusión torácica y hematoma subcutáneo extenso.
Hay que tener presente que los tratamientos de homeopatía no son productos naturales, son fármacos, están en la Ley del Medicamento y, como cualquier otro fármaco, requieren de un diagnóstico médico y de receta médica, ya que son productos de venta exclusiva en farmacias.
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1 Nota. Capítulo adaptado y actualizado por el autor a partir de su artículo «Stop lesiones sin medicamentos: homeopatía para deportistas», publicado online en abril de 2013 por la revista Sport Life.
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INDICACIONES Y USO DEL PLASMA RICO EN PLAQUETAS EN EL FÚTBOL
Dr. J.J. López Martínez
Dr. R. Cano Gea
Dr. F.J. Carrillo Piñero
Dr. P. Fernández Nicolás
En las especialidades médicas de Cirugía Ortopédica y Traumatología así como de Medicina Deportiva, el tratamiento con plasma rico en plaquetas (PRP) — mal llamado factores de crecimiento, a secas— se ha acogido con esperanza para abordar numerosas patologías. Los avances en la comprensión de los mecanismos de reparación de los tejidos y el papel principal que desempeñan los factores de crecimiento han estimulado el uso de las terapias de plasma rico en plaquetas por los traumatólogos y los médicos del deporte, tanto en lesiones de tratamiento quirúrgico como en aquellas de tratamiento ortopédico (Sánchez, 2009).
Sin embargo, no todo ha sido un camino de éxitos, ya que la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) prohibió en 2010 esta terapia en infiltraciones intramusculares en atletas en competición, porque se presuponía que una mayor formación de factores de crecimiento podía aumentar el rendimiento del atleta. Pero esta prohibición se eliminó en 2011 debido a la falta de aval científico de la misma (Wasterlain, 2013). En el fútbol, sobre todo a nivel profesional, es una terapia con una gran acogida y de uso sistemático para patologías cotidianas del futbolista.
PREPARACIÓN DEL PLASMA RICO EN PLAQUETAS
El plasma rico o enriquecido en plaquetas (PRP) se obtiene de la extracción de una muestra de sangre del propio paciente. Esta muestra se centrifuga para separar la fracción con plasma y concentrado de plaquetas, retirando siempre las células rojas. Esta fracción de plaquetas necesita ser activada para que estas liberen factores de crecimiento y recluten las células necesarias para conseguir la curación de los tejidos lesionados (Sánchez, 2009; Willits, 2013) (figura 7.1).

Figura 7.1. Ampolla de cloruro cálcico para la activación del PRP, previa a su implantación.
Las plaquetas activadas liberan una amplia variedad de citocinas, como el factor de crecimiento derivado de las plaquetas (PDGF), el factor de crecimiento endotelial (VEGF), el factor de crecimiento transformante beta (TGF-B1), el factor de crecimiento de los fibroblastos (FGF) y el factor de crecimiento de insulina (IGF-1), entre otros muchos (Mishra, 2013), que van a estimular la llegada de las células que intervienen en la curación de la lesión.
Existen distintos tipos de PRP, que según el sistema de preparación comercial varían en:
–concentración de plaquetas,
–cantidad de sangre a extraer,
–tiempo de centrifugación,
–velocidad de centrifugación,
–anticoagulante utilizado,
–forma de activación.
Debido a la gran cantidad de estas variaciones según las casas comerciales y tipos de PRP, no hay hasta el momento una evidencia científica concluyente que justifique su uso (Willits, 2013; Wasterlain, 2013; Mishra, 2013).
El preparado de PRP puede aplicarse como infiltración local, como infiltración intraarticular o como gel de fibrina rico en plaquetas, pero no se han establecido protocolos en cuanto al número de infiltraciones ni a la separación temporal entre ellas (Bielecki, 2012).

Figuras 7.2 y 7.3. A la izquierda, presentación de PRP. A la derecha, concentración plaquetaria de cada tubo de PRP.
INDICACIONES DEL PLASMA RICO EN PLAQUETAS EN EL FUTBOLISTA PROFESIONAL
En el aparato locomotor, el PRP se usa para el tratamiento de patologías de los tejidos blandos (tendones, ligamentos y músculos) y de los huesos. Numerosos estudios en patologías, como lesiones del tendón de Aquiles, fascitis plantar, tendinopatías del manguito de los rotadores, entesitis de la musculatura aductora y rodilla del saltador y rodilla del corredor, entre otras, avalan el uso del PRP (Ficek, 2011) en la patología del futbolista.
Existen numerosos estudios que respaldan la utilización del plasma rico en plaquetas, pero también son muy abundantes aquellos que critican la falta de pruebas científicas. Esta disparidad en la valoración de los resultados es fruto de la gran variedad de formatos disponibles en la actualidad (Hall, 2009), y así, se pueden encontrar estudios positivos y negativos en cada patología. Concretamente, en el caso del futbolista, podría ser una terapia efectiva en:
•Patología tendinosa. Las patologías tendinosas más frecuentes en el futbolista atañen al tendón de Aquiles y al tendón rotuliano. Hay autores que diferencian su uso según la estructura afectada del tendón (Vos, 2010) y el estado de vascularización del mismo (tendinitis/tendinosis). La aplicación más usual de esta técnica se centra en aquellos casos con déficit de vascularización de los tendones (tendinosis), debido al reclutamiento celular que produce el PRP.
En cuanto al tendón de Aquiles, en lesiones agudas que precisan de cirugía, hay estudios que reportan una mayor y mejor curación en tendones en los que se ha aplicado PRP (Bava, 2011), mientras que estudios sobre tendinopatías crónicas (Monto, 2012) no aconsejan su uso como tratamiento de primera línea.
Por lo que respecta a la patología del tendón rotuliano, no se encuentran trabajos de revisión sistemáticos que demuestren su validez, si bien la efectividad del PRP parece aumentar en patología aguda (De Almeida, 2012) y disminuir en patología crónica del tendón rotuliano (Kon, 2009).
•Patología articular. En el futbolista se usa esta terapia en lesiones de cartílago o gonartrosis leves, con estudios que apoyan su uso frente a otras terapias, como las infiltraciones de ácido hialurónico o los corticoides (Torrero, 2012; Filardo, 2010; Filardo, 2012), con una mejoría en cuanto al dolor y a corto plazo.
•Patología muscular. A pesar de que su uso es extendido, la literatura científica no aporta pruebas de una mejora en la recuperación de la lesión muscular, tanto aguda como crónica (Andia, 2011) (figura 7.4).
•Patología ligamentaria. Al igual que en el resto de los casos, es habitual la controversia en la literatura científica, si bien la mayoría de los estudios apoyan el uso del PRP en lesiones ligamentarias, sobre todo en la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (Taylor, 2011), debido a una más rápida recuperación y una aparente menor recurrencia de la lesión.
•Patología meniscal. Hay estudios que avalan su uso en lesiones meniscales en zona avascular y en aquellas que han precisado de sutura meniscal (Braun, 2013), pero son trabajos con poco valor científico.

Figura 7.4. En el futbolista profesional son muy frecuentes las lesiones musculares, sobre todo en los isquiotibiales.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
En nuestra opinión, el tratamiento con plasma rico en plaquetas es una técnica muy a tener en cuenta en la patología del futbolista, pero no debe sustituir a las terapias habituales, como la fisioterapia exhaustiva y la readaptación del futbolista tras una lesión, ya que, hasta que se demuestre lo contrario, no hay pruebas científicas que avalen su uso.
En la práctica médica cotidiana se observan resultados alentadores que permiten complementar tanto el tratamiento conservador del futbolista como el tratamiento quirúrgico. Hay que tener presente la gran difusión mediática de esta terapia, gracias a deportistas de renombre, como el tenista Rafael Nadal, lo que conlleva un gran efecto placebo en muchos pacientes. Por ello, es básico explicar al paciente en qué consiste esta terapia, y apuntar que se trata de una técnica de bajo riesgo y con muy escasas contraindicaciones, aunque en ocasiones con un elevado precio económico y de resultados muy dispares.
Todos los indicios nos llevan a considerar que estamos en el inicio de una terapia con un gran futuro, y en ella se han depositado grandes esperanzas para el tratamiento de patologías habitualmente de mal pronóstico, como la patología del cartílago. Por esta razón, las sociedades médicas internacionales deberían establecer unos protocolos terapéuticos que permitiesen la realización de estudios que aportaran pruebas científicas para justificar o no su uso.
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