Kitabı oxu: «Resumen del libro "El arte de inventarse profesiones" de Sergio Bulat»
El arte de inventarse profesiones
Capítulos
Introducción
Primera parte. Las profesiones en la actualidad
Segunda parte. Las ventajas de inventar tu propia profesión
Tercera parte. Sugerencias para inventarse una profesión
Conclusión
Introducción
El mundo de hoy es una realidad en constante cambio en la cual las empresas se reestructuran, se deslocalizan, automatizan sus sistemas productivos o simplemente cierran sus puertas por no poder hacer frente a la competencia. La principal consecuencia de todo ello es la inestabilidad laboral: pasar toda la vida activa en una sola empresa ya es cosa del pasado. Esta realidad se puede contemplar desde una perspectiva fatalista, pero tiene su vertiente luminosa: la mayor versatilidad y movilidad que hoy se espera de los trabajadores aumentan las oportunidades para quienes estén dispuestos a aprovecharlas.
Con este panorama como fondo, inventarse una profesión, hacer las cosas de otra forma, es y será una de las pocas estrategias para destacarse laboralmente, tanto para jóvenes que están comenzando su camino como para profesionales en procesos de cambio o jubilados que quieran o tengan que seguir trabajando.
En consecuencia, resulta cada vez más común encontrarse con gente especializada en algo que nadie ha puesto en práctica con anterioridad. Son personas que con sólo agregar una pequeña y nueva pieza al mecanismo de su profesión logran distinguirse y hacerse singulares. Debemos tener claro que, aunque trabajemos en una empresa con un cargo fijo, siempre tendremos que vendernos, ya sea para ascender dentro de la misma, ya sea para ser contratados en otra o para llamar la atención de los cazatalentos. Y no hay mejor forma de promocionarse que sobresalir por algo que nos diferencie del resto.
Para inventarse una profesión no hay que ser necesariamente un emprendedor que construya su propio negocio o trabajar de forma independiente. Uno puede encontrar su especialidad dentro de la misma empresa donde trabaja de manera que, con unas cuantas modificaciones o combinando distintas actividades, consiga hacer algo distinto a lo de los demás y lo convierta en su propia marca personal.
Primera parte. Las profesiones en la actualidad
El mercado laboral actual. Tanto en los países desarrollados del primer mundo como en los países en vías de desarrollo, los problemas laborales son, en esencia, similares. Consisten en todo un abanico que comprende la inestabilidad laboral, el desempleo, el subempleo, el empleo temporal, el empleo precario, las malas condiciones de trabajo, el estrés o la incompatibilidad entre empleo y familia. Lo mismo en economías pujantes, en vías de desarrollo o simplemente en decadencia, la solución para evitar caer en uno de estos agujeros no es nueva y no es otra que diferenciarse: siempre hubo y habrá un espacio para aquellos que consiguen destacarse del resto y ofrecer novedades.
Uno de los casos más paradigmáticos al respecto es el de Sigmund Freud. Debido en parte a la rigidez propia de su época y en parte a su contexto sociofamiliar, se vio obligado a estudiar medicina sin que la idea le agradase en exceso, puesto que no soportaba la sangre ni se sentía inclinado hacia esta profesión. Tuvo entonces que buscar una salida y la encontró en la elaboración de toda una disciplina que marcó por entero el siglo XX: el psicoanálisis. Esta nueva profesión “inventada” por Freud, con la impresionante base teórica que la sustenta, no sólo lo convirtió en una de las grandes figuras del siglo XX, sino que además creó y ha seguido creando miles de puestos de trabajo a lo largo de varias generaciones.
En el campo artístico, la invención de profesiones ha sido la tónica dominante a lo largo de la historia. Para la mayoría de los artistas, buscar la originalidad y diferenciarse del resto a través de algo nuevo y distinto es la base de su profesión, por lo que han de estar en permanente innovación. Así nacieron, solo por mencionar unos cuantos ejemplos, corrientes artísticas como el dadaísmo, el cubismo o el surrealismo.
Justin Gignac, un joven de 25 años graduado en artes visuales y que vive en Nueva York, ha inventado su propia profesión: recolectar la basura que encuentra en las calles, seleccionarla, limpiarla y colocarla dentro de unas cajas transparentes con el sello NYC-garbage (“basura de la ciudad de Nueva York”), con la firma del autor y la fecha en que fue recogida. De esa forma, cualquiera puede llevarse consigo un trozo del paisaje urbano neoyorquino. Como edición especial, Gignac acaba de sacar una serie limitada del día del inicio de la temporada deportiva en el estadio de los Giants.
Un caso como este ilustra como ningún otro que no es necesario ser un genio como Freud ni un artista excelso para explorar la propia creatividad y encontrar un lugar único en el mercado. Son millones los que en todo el mundo están diseñando sus propias profesiones y viviendo satisfactoriamente de ellas.
La necesidad de encontrar un camino propio. A diferencia de épocas pasadas, en las cuales el lugar de nacimiento marcaba poderosamente las condiciones de vida de una persona, hoy en día disponemos de un abanico inmenso y creciente de posibilidades. No obstante, tal y como nos muestra la historia, los casos de gente que ha conseguido salir de las peores circunstancias y triunfar siempre han existido; todos tenemos oportunidades entre las que elegir dentro del contexto que nos toca vivir y la actitud que adoptemos ante ellas dictaminará el grado de satisfacción que obtengamos.
La historia de Charles Goodyear, paradigma de individuo que encontró su propio camino como emprendedor y que, al hacerlo, no sólo creó toda una nueva industria, sino también varios oficios y especializaciones, es una prueba fehaciente de ello. A mediados del siglo XIX, Goodyear estaba convencido de que tenía que existir una manera para conseguir estabilizar el caucho y, además, era consciente de que lograrlo constituía una necesidad imperiosa para que su país y su industria siguieran progresando.
Tras cinco años de experimentos intentando encontrar un método para hacer más estable y duradero el caucho (durante los cuales vivió casi en la indigencia y fue encarcelado más de una vez por no poder pagar sus deudas), finalmente lo consiguió mezclándolo con sulfuro y sometiéndolo a altas temperaturas, descubriendo así la manera de endurecer el caucho y hacerlo resistente al frío. A este proceso lo denominó “vulcanización”, palabra derivada de Vulcano, el dios romano del fuego.
Pulsuz fraqment bitdi.