Kitabı oxu: «Nacimiento»

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NACIMIENTO

Luis Mari de Juan Irastorza


Nacimiento

© Luis Mari de Juan Irastorza, 2021

© Sobre la presente edición: Editorial Alt autores

Ilustración portada: © Cols&Sol

Diseño y maquetación: © Sergio Verde (www.sergioverde.com)

Corrección textos: Esther Carretero

ISBN: 978-84-17400-73-6

Para más información sobre la presente edición, contactar a:

Editorial Alt autores

Henao, 60. 48009 Bilbao (España)

CIF: B9588996

www.altautores.com

Índice

AÑO 0. INCRUSTACIÓN

AÑO 2. EN

AÑO 3. PRESENTACIÓN EN SOCIEDAD

AÑO 5. MIEDO A LO DESCONOCIDO

AÑO 6. TECNOLOGÍA

AÑO 7. PRIMER PILAR

AÑO 9. MADRE NATURALEZA

AÑO 10. ADIÓS A LA NIÑEZ

AÑO 11. ESCARPE Y VERONA

AÑO 12. OSIRIS, LA LLAMADA

AÑO 13. FIDELIDAD Y COMPROMISO

AÑO 14. MIEDO

AÑO 15. INSTINTO DE SUPERVIVENCIA

AÑO 19. SEGUNDO PILAR

AÑO 20. ÁNGEL DE LA GUARDA

AÑO 21. MARÍA

AÑO 0

Año 130-08-06 de la nueva era, 00:00 horas

Año 2975 del calendario gregoriano

INCRUSTACIÓN

Sur de Libia, valle de la muerte

A 395 metros bajo el desierto un joven matrimonio se dirige por una galería en un vehículo ingrávido. La pantalla muestra su ubicación en el laberinto de galerías que convergen en la principal, por donde transita de sur a norte el mayor río subterráneo de África procedente del trópico con un caudal igual o superior al río Nilo.

Erik, oficial experto en hidrogeología, de origen islandés, es mantenedor de la galería 7 procedente del sur de Túnez, que aporta el 5 % del caudal de la galería principal. Su esposa Samia, de origen somalí, embarazada de 38 semanas, es doctora en medicina tradicional y clásica. Han llegado a la intersección con la galería 1 donde se encuentra el centro médico. La iluminación es captada del exterior y filtrada de modo que no pueda afectar a las características físico-químicas del agua.

La estructura de las galerías auxiliares y principales se asemeja a las de un hormiguero, sin estructuras metálicas ni similares, solamente los centros de control, servicios y áreas de descanso rompen con el paisaje subterráneo.

Junto al centro médico se encuentra el sistema de bombeo que alimenta el agua de la galería 7 a la 1. Erik para el vehículo junto al cuadro de control, un piloto rojo está parpadeando.

Erik — Enseguida acabo.

Samia —Date prisa, nos esperan en el centro médico.

Mientras Erik realiza las comprobaciones, Samia siente la primera contracción y la recibe con alegría y sorpresa. La criatura se adelanta 2 semanas. Erik mira a Samia, su expresión le inquieta.

Erik (tiene que gritar por el ruido de la instalación) — ¿Estás bien?

Samia le contesta con gesto afirmativo. En ese preciso momento tiene otra contracción y Erik corre rápidamente hacia ella.

Samia — ¡Ya viene!

Erik — Tendremos que ir a la superficie.

Samia — No quiero cumplir con el protocolo, no quiero que lo marquen como al ganado.

Erik — Entonces estaríamos al margen de la ley.

Samia — Lo sé, ya lo hemos hablado, pero…

Una nueva contracción la interrumpe.

Samia — Llama al centro médico y di que no me encuentro bien.

Erik entra corriendo en el centro médico. La sala es amplia y de un blanco puro. En la recepción una chica le recibe con una bella sonrisa.

Erik — Buenas noches, Ghaada.

Ghaada — Buenas noches, Erik.

Erik — ¿Podrías ponerme con el doctor Halim?

Ghaada — Un momento por favor.

En la pantalla de recepción se puede ver al doctor en el quirófano y cómo rápidamente se acerca a la cámara.

Doctor —Buenas noches, Erik, me imagino una buena nueva

Erik — Así es doctor, espero que no le afecte demasiado.

Doctor — Echaré de menos la intuición de Samia, pero lo primero es lo primero. Disfrutad de este momento.

Erik — Gracias, doctor Halim.

Antes de salir el panel informativo del centro le recuerda el protocolo establecido: «Recuerde, señor Erik, que el niño deberá pasar por el centro infantil de Trípoli». Erik mira a la pantalla, pero su mente está en otro lugar. Al salir del centro corre hacia el vehículo.

Erik — Tú dirás.

Samia — Quiero tenerlo en un lugar tranquilo.

Erik — Necesitamos ayuda médica.

Samia tiene otra contracción.

Samia — No necesitamos ayuda médica, todo lo necesario lo tenemos en el vehículo. Con mis conocimientos y la madre naturaleza lo conseguiremos, ten fe.

Erik — Lo intuías.

Samia — Sí.

Mientras circulan por una de las galerías, al llegar al nivel 2, situado a 40 metros bajo la superficie, Samia nota que la criatura está a punto de llegar.

Samia — Tenemos que parar lo antes posible, vayamos al lucero 2324, está a 2 minutos.

Erik acelera poniendo en modo automático el sistema de guía mientras ayuda a Samia con las contracciones.

Vehículo — 10 segundos para el punto fijado.

Samia — Coge el botiquín.

El vehículo para en el centro del lucero de 10 metros de diámetro. La noche es limpia y la vía Láctea brilla en todo su esplendor. Erik saca del botiquín una capa aislante y la coloca en el suelo.

Samia — Computadora, nuevo rumbo intersección g5-g1.Espera nuevas órdenes.

Erik mira con sorpresa a Samia.

Erik — ¿Por qué lo has mandado?

Samia — No te preocupes, ahora me tienes que ayudar a traer a nuestro hijo.

Las contracciones cada vez son más frecuentes e intensas.

Samia — Abre el botiquín.

Erik — ¿No sería mejor activar el botón de emergencias para partos?

Samia — No, se activaría la señal y el ojo de halcón nos podría ver en directo.

El botiquín se abre tomando la forma de medio círculo y una cámara ingrávida se coloca sobre Samia para controlar la posición de la criatura. Erik se pone los guantes y saca las tijeras, el bisturí, unas pinzas, agua, gasas y los coloca junto a Samia. Después de 15 minutos de duras contracciones la computadora del botiquín anuncia la llegada de la criatura.

Botiquín — ¡Llegada inminente, llegada inminente!

Erik — ¡Veo la cabeza, la veo! ¡Empuja, empuja!

Samia empuja con fuerza mientras mira el cielo estrellado, Erik coge la criatura de la cabeza.

Botiquín —Posición correcta, el parto discurre con normalidad.

Un último empuje y la criatura nace cuando Samia con asombro...

Samia — ¡Mira al cielo, mira!

Erik tiene la criatura en sus brazos y mira al cielo: una estrella supuestamente ha explotado, parece una supernova. Los dos la miran con asombro cuando la criatura rompe a llorar.

Samia — Corta el cordón y sigue el procedimiento, Erik.

Erik sigue las instrucciones del botiquín y antes de darle la criatura a Samia, una fuerza extraña intenta llevarse al niño hacia el cielo estrellado donde la nueva supernova resplandece sobre el resto.

Erik — ¡¡Algo se lo quiere llevar, se lo quiere llevar!!

Erik lo agarra con fuerza.

Samia —Dámelo, no se lo quieren llevar.

Samia lo coge y lo levanta hacia el cielo. Erik no entiende nada.

Samia — Has nacido con la muerte de una estrella que traerá nueva vida.

Erik los cubre con una capa aislante y se tumba para observar el firmamento dominado por la nueva supernova, la criatura llora con fuerza.

El ojo de halcón detecta que Samia no lleva consigo a la criatura y envía un mensaje al centro médico oficial más cercano situado en Trípoli.

Ojo de halcón — Ha nacido una nueva criatura: sexo varón, madre Samia Jusuf, padre Erik Einarsson, período de gestación adelantado 14 días.

Erik está tumbado junto a Samia. La criatura se mueve buscando el contacto de su madre mientras él mira el último aliento de la estrella que ha muerto y piensa en las palabras de Samia y en la fuerza misteriosa que le quería arrebatar a su hijo. Se levanta, se quita el cinturón y pulsa 1 de los 5 pulsadores que tiene, es de color amarillo y lo echa al suelo. El cinturón empieza a girar sobre sí mismo desplegándose una tela de aproximadamente dos metros cuadrados que queda suspendida unos milímetros sobre el suelo. Con habilidad introduce la tela bajo Samia y la criatura, elevándose automáticamente un metro.

Erik — Ahora duerme.

Samia — Vayamos al interior, no quiero que nos detecten.

Erik — Iremos a través de las galerías, aunque creo que ya es tarde.

El ojo de halcón se ha situado sobre la zona, controla, uno a uno, los numerosos luceros existentes. Con la supernova en el cielo muchos trabajadores corren hacia los luceros para contemplarla, al instante todos son identificados. De Samia, Erik y la criatura no hay rastro.

Ojo de halcón — Búsqueda negativa.

Mientras Erik traslada a Samia y a la criatura no deja de pensar en cómo salir de la situación.

Erik — Necesito una ambulancia post-parto, envío coordenadas.

En dos minutos hace acto de presencia la ambulancia. Un enfermero de emergencias y una comadrona salen rápidamente para comprobar el estado de ambos. El enfermero se centra en la criatura y la comadrona en la madre. Tras las primeras comprobaciones, los dos confirman el buen estado de la madre y la criatura.

Comadrona— Todo perfecto

Enfermero — Una criatura sana, todo perfecto.

Samia sonríe, sabe que está en buenas manos.

Comadrona— Vayamos al centro más cercano.

La ambulancia atraviesa diferentes galerías. El ruido del agua cada vez es mayor conforme las galerías aumentan de tamaño. El centro sanitario está localizado en una de las esquinas que une la gran galería con la última galería proveniente del oeste.

Al entrar en el centro la médico de guardia la doctora Kedest, amiga personal de Samia, les recibe en la entrada con una amplia sonrisa.

Kedest — Un niño precioso, felicidades Samia, creo que se parece a su padre.

Erik le sonríe, es un cumplido y lo acepta con agrado. En la habitación de curas, para no afectar a la criatura, el nivel de luminosidad no supera los 50 lux. Kedest coge al niño y lo introduce en la cámara de reconocimiento de anomalías genéticas, llamada también «cámara ADN».

Samia — Quiero tenerlo en mis brazos.

Kedest — Primero tengo que hacerte la cura.

Kedest, sobre el armario situado frente a la camilla pulsa un botón azul mientras Samia y Erik observan al niño como llora y mueve los brazos dentro de la cámara ADN.

Computadora — ¿Qué desea doctora Kedest?

Kedest — Cura para parturienta.

Computadora — Nivel de cura.

Kedest — 7.

Del fondo del armario sale una tela envuelta en una gelatina porosa. Antes de cogerla pone los brazos bajo un grifo con forma de ducha y una burbuja rodea sus brazos hasta coger su forma. Con los brazos aislados coge la tela y se la coloca a Samia.

Kedest — En 15 minutos la cura estará finalizada.

Samia — ¿Me podrías traer a mi hijo?

Kedest — En cuanto tengamos el diagnóstico.

Erik observa los datos de la computadora donde se describe el ADN y las futuras enfermedades genéticas y más comunes que tendrá la criatura, seguidamente las características morfo métricas del niño: altura, complexión, color del pelo, color de los ojos, piel… Al llegar a la edad que alcanzará, la computadora empieza a dar referencias erróneas hasta que se bloquea.

Computadora — Error de interpretación.

Kedest observa los datos completamente sorprendida, mira al niño y en voz baja...

Kedest — No puede ser, es la primera vez.

Erik — ¿Hay algún problema?

Kedest sigue pensativa, no se da cuenta que Erik le está hablando. Erik se acerca hasta que le mira.

Kedest — No te preocupes, de vez en cuando todos los aparatos dan errores. Coge al niño y llévaselo a su madre.

A los pocos minutos llegan trabajadores del sector y algunos nativos de la zona, abastecedores de productos de todo tipo a la compañía. Todos quieren ver y tocar al niño que ha nacido con la muerte de una estrella y su señal transformada en supernova. La sala se está llenando, los rumores se han disparado entre los trabajadores, todos los quieren ver.

Samia y Erik están sorprendidos con la reacción de sus compañeros de trabajo que dejan pequeños regalos a la entrada de la sala. Kedest sale de la sala y se dirige al exterior mientras los trabajadores y nativos que han podido ver a la criatura salen entusiasmados repitiendo una y otra vez: «será nuestro guía, será nuestro guía».

Kedest, en el exterior, mira incrédula la supernova cuyo tamaño —la mitad de la luna llena—deja en segundo plano la majestuosidad de la Vía Láctea. El silencio es absoluto. De su bolsillo saca una bola de cristal y la pone sobre la palma de su mano abierta. Al iluminarse empieza a lanzar señales de luz: el mensaje ha sido enviado.

Después de unos minutos de espera empiezan a llegar señales que van dando forma al rostro de un hombre de edad avanzada y rasgos orientales.

Kedest — ¡Por fin, por fin maestro Xang!

Maestro — Lo he sentido, no sabría describirlo.

Kedest — Estoy nerviosa y no sé cómo canalizarlo.

Maestro — ¿Somos los únicos?

Kedest — Es la noticia entre los trabajadores y nativos de la zona que asocian el nacimiento del niño con la supernova. Se divulgará exponencialmente.

Maestro — ¿Samia qué dice?

Kedest — Está confundida y… feliz.

Maestro — ¿Erik?

Kedest — Como padre sufrirá. ¿Será necesario convocar al consejo?

Maestro — Lo saben.

Kedest — ¿Tan fuerte ha sido?

Maestro — Mañana nos reunimos, informa a nuestros emisarios para que protejan la salida de la familia. Necesitamos unos días antes de que el niño sea marcado.

Kedest — Tal vez haya problemas.

Maestro — ¿Acaso el organismo del niño lo rechazará?

Kedest — Presiento algo, no lo sé, tal vez…

Maestro — Estamos en contacto.

Kedest, tras cortarse la comunicación se dirige al centro médico. La sala donde está la criatura está completamente abarrotada, todos llevan regalos improvisados en sus manos. Erik mira con impotencia a Kedest que no sabe qué decir ante semejante tumulto.

Kedest — Por favor, necesito que salgan de la sala, la madre y el niño necesitan descansar, ya tendrán tiempo más delante de estar con ellos.

Todos dejan los regalos en la entrada de la sala de curas y obedecen las instrucciones de Kedest. Los que le han conseguido ver al recién nacido lo cuentan como algo extraordinario. Erik mira a Kedest incrédulo e incluso avergonzado, esperando una explicación lógica.

Erik — ¿Hay algo que me deberías explicar? No quiero que el nacimiento de mi hijo se convierta en un circo de feria.

Kedest — No le des importancia.

Erik — Tal vez tengas razón.

Kedest — Volveré a las 10:00 horas para confirmar la evolución de los dos. Cualquier emergencia será detectada por el sistema.

Erik — Gracias por todo Kedest.

Kedest nuevamente sale al exterior y se aleja unos metros de la salida del ascensor. Coloca una pequeña barra de metal y la clava en el suelo, pulsa el botón superior y espera a que se cree una capa semiesférica en su alrededor. La semiesfera adquiere la forma del terreno que ha cubierto.

Una vez confirmada la seguridad de la comunicación, saca de su bolsillo izquierdo dos piezas que al manipularlas toman la forma de 2 aros de 500 mm de diámetro. A los pocos segundos, de uno de los aros se despliega el holograma de una mujer de edad avanzada y de origen maya. Es Itzarama, doctora en medicina tradicional y miembro del Consejo de Guías Naturales.

Kedest — Emisaria Itzarama, ¿lo ha sentido?

Itzarama — Nunca he sentido nada parecido.

Kedest — Estoy muy nerviosa, ¿será él?

Itzarama — Tenemos que ser prudentes, pisemos tierra.

A los pocos segundos, del 2º aro se despliega un nuevo holograma. Una mujer de avanzada edad, chaman de raza Klamath, doctora en medicina tradicional se reúne con ellas. Su nombre es Meda.

Meda — ¿Por fin ha llegado el que todos esperábamos?Kedest — No quiero guiarme por las emociones, pero desde el punto de vista técniconunca ha ocurrido nada similar y, por otro lado, mi instinto me dice que está pasando algo extraordinario.

Itzarama — Kedest, pese a tu juventud eres una seria candidata para ser emisaria.

Meda — ¿De cuánto tiempo disponemos?

Kedest — En 12 horas les confirmaré el lugar de contacto. El gran maestro…

Meda — Él ha sido el primero en informarnos mientras hablabas con el maestro Xang.

Los 2 hologramas desaparecen. Kedest nuevamente se dirige al centro médico, al llegar se encuentra con Erik.

Kedest — ¿Qué tal están?

Erik — Están tranquilos, duermen.

Kedest — Tienes aspecto cansado, necesitarías dormir tú también.

Erik — ¿Me ocultas algo?

Kedest cambia de expresión y se queda cortada ante la pregunta.

Kedest — Me es difícil contestarte.

Erik — ¿Qué tiene mi hijo que no sepa?

Kedest — No tiene nada, es un niño perfectamente sano.

Erik — No te pregunto por la salud del niño.

Kedest — Lo siento, no tengo una respuesta científica a tu pregunta.

Erik — ¿Entonces?

Kedest — Tu hijo es la respuesta, la esperanza, la luz guía que hemos estado esperando.

Erik — ¿Quién lo dice?

Kedest — Los emisarios chamanes lo han confirmado y el resto coinciden en la hora y el momento, especialmente nuestro gran maestro Nampitjinpa.

Erik — Respeto tu opinión y especialmente la de los emisarios, pero científicamente no se puede demostrar.

Kedest — Cuando nació tu hijo, ¿sucedió algo fuera de lo normal?

Un nuevo escalofrío recorre la espalda de Erik que siente todavía esa fuerza misteriosa que se lo quería llevar.

Erik (en voz baja) — No.

Le ha costado contestarle, pero no quiere insistir.

Kedest — Quiero que veas algo.

Kedest le enseña los datos de la computadora donde ha estado la criatura, son incoherentes y no dejan de cambiar.

Kedest — Hay «algo» que no deja archivar todos los datos, solamente coge los estándares.

Erik — Será un defecto del aparato.

Kedest — Calibrado y comprobado, diría que imposible. Nunca ha ocurrido algo así.

Erik — ¿Qué datos ha dado?

Kedest — Los normales de cualquier criatura. Las anomalías, errores y datos atípicos no aparecen en ningún sitio, la computadora está siendo manipulada sin darse cuenta.

Erik — A pesar de todo, ¿qué tiene que ver todo eso con mi hijo?

Kedest — No te inquietes por lo que intente hacer.

Erik la mira sorprendido cuando Kedest se dirige hacia la cama donde duermen Samia y su hijo, se para junto al niño, levanta su brazo e intenta bajarlo con fuerza, pero se queda paralizada. Lo intenta nuevamente y le ocurre lo mismo. Erik está atónito, blanco.

Kedest — Algo desconocido protege a tu hijo y a su madre cuando están indefensos y esa fuerza no es dañina.

Erik acaricia a su hijo y a Samia, mira a Kedest incrédulo.

Erik — No lo entiendo.

Kedest — De ahora en adelante tendrás una gran responsabilidad protegiendo a tu hijo.

Erik — Al igual que cualquier padre.

Kedest — Tu hijo cambiará el mundo, será nuestro guía.

Erik — Ahora no puedo pensar, estoy cansado.

Kedest — Tendréis nuestro apoyo, mañana será otro día.

09:00 a.m.

Kedest entra en la enfermería y despierta a Erik.

Kedest — Saldréis por el mar. La nave os espera en la intersección g1-g23.

Erik — ¿Acaso estamos huyendo?

Kedest — No, queremos que paséis desapercibidos. Os dirigiréis a Alejandría.

Erik — Marcarán al niño tarde o temprano.

Kedest — Esperemos acontecimientos.

Erik despierta a Samia. El niño duerme tranquilo en el pecho de su madre.

Samia — ¿Qué tal está el nuevo padre?

Erik le contesta con una sonrisa forzada.

Samia — ¿Qué te preocupa?

Erik — Tenemos que ir a Alejandría.

Samia — ¿Por qué Alejandría?

Erik — Kedest te contestará mejor que yo, tenemos que salir ahora.

Samia envuelve al niño en un paño blanco sacado del botiquín de emergencias antes de salir. Muchos de los trabajadores siguen en el exterior y observan en silencio la partida de la familia en la nave que les espera en la intersección.

Nave — Bienvenidos, doctora Samia, señor Erik, ¿itinerario?

Erik — Galerías 7b, 3c, 1a.

Nave — Tiempo estimado: 3 horas, 35 minutos.

Samia — Siempre he tenido ganas de salir al mar por la puerta principal.

La nave circula por el lateral de la galería 7. No se ve su final completamente oscuro. Las luces se encienden y apagan conforme van pasando. Al llegar a la intersección 3c, un puesto de control da cuenta del vehículo. Erik y Samia, al igual que la criatura, son identificados, pero sin nombre. A los pocos segundos la referencia de la criatura desaparece con un mensaje: «error del sistema. Información no contrastada».

La galería 3 dobla en tamaño a la galería 7: más de 50 metros de ancho, 20 de altura y forma de arco de medio punto.

La nave sigue circulando por el lateral 300 km hasta la intersección 1ª. La galería 1 es el tramo final del río subterráneo, con una anchura de 100 metros, una profundidad de 30 metros y el nivel se encuentra al 82 %.

Nave — 5 minutos para inmersión.

Erik — No quiero brusquedades.

Nave — Afirmativo.

El vehículo llega al punto donde el agua dulce sale al mar por un sistema de simas en la costa este de Libia.

El ruido es ensordecedor y una enorme masa de agua dulce se dirige al mar Mediterráneo, una inyección de vida. El vehículo se posiciona en el centro de la galería 1, a 1 metro sobre la superficie del agua.

Nave — 5 segundos para la inmersión.

La nave con suavidad entra en el agua y es arrastrada por la corriente que circula a 12 km/h. En la cristalera frontal del vehículo se identifican las diferentes galerías por donde el río llega al mar y las diferentes infraestructuras tanto para vehículos como para el personal de las instalaciones.

La nave poco a poco se sumerge hasta el fondo y se sitúa frente a una compuerta circular protegida contra la corriente. La compuerta tras identificar la nave se abre. Lentamente el vehículo entra, al cerrarse la compuerta la nave asciende con rapidez. Son 400 metros de subida impulsados por la fuerza del agua.

Nave — Llegada inminente al nivel 1.

El ascensor se abre, están a 35 metros bajo la superficie del mar y a 2,5 kilómetros de la costa este de Libia. Una fuerte marejada les recibe.

Nave — Equilibrador activado.

El casco de la nave, pese a moverse bruscamente, es mantenido completamente horizontal por el sistema. El viento es de fuerza 3 y la lluvia impacta con agresividad sobre la cristalera de la nave.

Nave — Embarcación a 500 metros al noreste y acercándose

Erik — Filtra borrasca.

La pantalla cambia de color y la imagen pasa a ser digital. Mientras, el temporal desaparece, aunque no el movimiento del mar. La embarcación se aprecia nítidamente, unas señales luminosas son interpretadas instantáneamente en la cristalera del barco: «Barco Nueva Alejandría, 500 metros para contacto, esperen en la posición actual».

Poco a poco, Nueva Alejandría se acerca a través del fuerte oleaje hasta situarse a su estribor.

Computadora — Iniciada maniobra de captura.

Un brazo mecánico ubicado en la cubierta se posiciona sobre el pequeño vehículo.

Computadora — Copiando movimientos.

El último tramo del brazo articulado copia los movimientos de la pequeña nave zarandeada por el oleaje facilitando su captura. Una vez capturada la nave es introducida en la bodega de la embarcación.

Capitán— No salgan hasta que la bodega esté sellada.

La superficie de la bodega no oscila ni un milímetro. El sistema fue diseñado y desarrollado por el Consejo de Guías Naturales, su descubrimiento estableció un nuevo paradigma en la navegación, sus beneficios siguen siendo utilizados en la recuperación de especies vegetales extinguidas; a su vez, dicho descubrimiento pasó a ser Patrimonio de la Humanidad, nadie se puede enriquecer por ello.

Erik es el primero en salir de la nave, la doctora Itzarama está esperándoles.

Dra. Itzarama— Erik, Samia, sed bienvenidos.

Erik y Samia le saludan respetuosamente. Samia pone al niño en brazos de Erik que duerme ajeno a los acontecimientos. A los pocos minutos Kedest y el doctor Xang entran en la bodega.

Kedest se acerca al niño, abre su mano izquierda y sopla suavemente polvo de oro sobre la cara de la criatura.

Kedest — Que la sabiduría sea tu mensaje para todos nosotros.

El niño estornuda por el polvo de oro esparciéndolo un poco más, todos ríen. Erik mira a Samia, su cara de felicidad le tranquiliza. El doctor Xang se acerca y deja sobre el regazo del niño una pequeña vasija de porcelana china.

Doctor Xang — Que las propiedades curativas de esta ofrenda le guíen para la curación de todas las almas necesitadas.

Seguidamente, abre la vasija y con el dedo coge un poco de crema incolora, se la aplica en la frente al niño y esta se extiende al instante por todo su cuerpo. La doctora Itzarama se acerca y le coloca una pequeña piedra tallada con la figura del dios maya Hunab Ku, símbolo de la muerte y el renacimiento de la vida en la naturaleza.

Dra. Itzarama— Estamos de paso y serás el encargado de transmitirlo a la humanidad.

Samia — No tengo palabras.

Kedest — Ahora disfrutad de vuestro hijo.

El capitán está en el puente de mando luchando contra el temporal, la previsión meteorológica no es nada halagüeña. Kedest entra en el puente.

Kedest — Capitán, rumbo Alejandría.

Capitán — ¿Debemos informar?

Kedest — No.

Capitán — 48 horas es el máximo que os puedo garantizar. Es el tiempo que tengo para las pruebas de fiabilidad programadas.

Kedest — Será suficiente.

El capitán analiza las diferentes alternativas para llegar y finalmente opta por la menos lógica: quiere evitar el tráfico marítimo, pero a cambio deberá atravesar el temporal. Una buena prueba para la embarcación.

Capitán — Opción 3, propulsión al 95 %, veamos de qué eres capaz.

Erik sale del camarote donde descansan Samia y el niño. En el pasillo de acceso al comedor se encuentra con Kedest.

Erik — Sigo opinando lo mismo, retrasar lo inevitable llamará la atención.

Kedest — Danos 48 horas.

Erik — Samia confía en vosotros, yo en ella.

Kedest — Gracias, debemos partir antes de que nos relacionen.

La emisaria Itzarama y el emisario Xang esperan a Kedest en un extremo de la bodega. Están colocados sobre 2 plataformas circulares de un metro de diámetro y 25 mm de espesor, una tercera está junto a ellos. Kedest se coloca sobre ella y con lentitud las plataformas se elevan mientras del perímetro de cada una emerge una luz de diferentes colores que los rodea. Es el sistema de seguridad.

Kedest — Capitán, partimos.

El techo de la bodega se abre y los tres salen de la misma a gran velocidad en direcciones diferentes. Erik desde la bodega observa cómo parten rodeados de viento y agua hasta que nuevamente se cierra el techo. Ahora quiere conocer a la persona que de alguna manera está poniendo en riesgo su carrera sin nada a cambio. Toca la puerta…

Capitán — Adelante.

Erik — Gracias, capitán.

Capitán — Póngase cómodo, tenemos 2 días y esteremos acompañados por este temporal

Erik — ¿Tenemos prevista alguna escala?

Capitán — No.

Erik — Si no le importa, quisiera descansar un poco.

Capitán —Le llamaré a la hora del desayuno.

Erik — Gracias, capitán.

Erik antes de ir a dormir se queda mirando a Samia y al niño. Está de pie cuando Samia abre los ojos y sonriendo le hace señas para que duerma con ellos. Se duerme abrazado a ella.

Han pasado 5 horas, Erik se despierta con el llanto del niño, Samia ya está levantada.

Samia — Dormilón, ¿qué tal estás?

Erik — Bien, ¿el niño?

Samia — Tiene hambre.

Erik — ¿Necesitas algo?

Samia — Tengo hambre también.

Erik — El capitán nos espera para comer, ¿no será mejor que te traiga la comida a la cama?

Samia — Dame media hora.

Antes de llegar al puente de mandos, Erik observa desde cubierta un claro en mitad de la tormenta que deja al descubierto la supernova. Está hipnotizado por su esplendor cuando el capitán se acera…

Capitán — Es la segunda vez que la observo esta noche.

Erik — Es maravillosa.

Capitán — Ya tiene nombre, SN 29 Eta Carinae

Erik — ¡No han seguido el procedimiento establecido!

Capitán — Asunto de astrónomos. Dicen que traerá buenas nuevas.

Erik — Supersticiones.

Capitán — Hablan mucho de su hijo y la supernova.

Erik — Muchas criaturas habrán nacido como el mío.

Capitán — Tu hijo no fue reconocido por el sistema y además nació en el mismo instante. El dato que circula tiene 10 decimales.

Erik está desconcertado con los datos del capitán y no puede reaccionar. Samia llega en ese momento.

Samia — Siento interrumpir el espectáculo, pero necesito comer algo rápidamente.

Capitán — Está a punto de amanecer, desayunemos.

Antes de sentarse Samia saca de su bolsillo un pequeño flotador que se infla al tirar de una pestaña y lo coloca en la silla.

Capitán — Buena herramienta.

Samia y Erik sonríen. Tras el suculento desayuno, ambos se tumban uno a cada lado del niño y lo miran orgullosos.

Erik — Es como si estuviera desde siempre con nosotros… Las imágenes de nuestro noviazgo han desaparecido por arte de magia.

Samia — Así es.

Erik — Tendremos que informar a la compañía de nuestra baja temporal.

Samia — No será necesario, ya está en manos de Kedest.

Erik — Eres única, no dejas nada al azar.

Samia (sonriendo) — Soy mujer.

Erik — Y ahora madre.

Samia — Y tu compañera.

Nuevamente se duermen.

Han pasado 30 horas y Nueva Alejandría ha llegado a su destino. Son las 05:15 a.m. Samia y Erik entran con la criatura en el puente.

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Janr və etiketlər

Yaş həddi:
0+
Litresdə buraxılış tarixi:
23 yanvar 2025
Həcm:
621 səh. 2 illustrasiyalar
ISBN:
9788417400699
Naşir:
Müəllif hüququ sahibi:
Bookwire
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