Kitabı oxu: «Equipaje para un largo trayecto de dolor»
EQUIPAJE PARA UN LARGO
TRAYECTO DE DOLOR
SARCINIS GRAVEM TANTO ITÍNERE
Manuel Díaz García

EDICIONES GAROÉ
Equipaje para un largo trayecto de dolor
© autor Manuel Díaz García
© edición 2021 Ediciones Garoé
Cubierta: Noelia Sánchez Ramos
Maquetación Ebook: CaryCar Servicios Editoriales
Corrector: Víctor J. Sanz
Traducción al latín: Manuel Rivero García Texto sinopsis: Esteban Rodríguez García Prólogo: Juan Francisco Santana Domínguez
Impreso en España
ISBN Ebook: 978-84-124013-8-7
ISBN: 978-84-124013-0-1
Depósito legal: GC 277-2021
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Índice
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO
HIC ET NUNC MATREM ET CLAMOR
TANTÚ
EL ENTERRAMIENTO
BESÉ TU FRENTE FRÍA
MALDITA LLAVE
PÉTALOS DE SAL
ES AHORA
LOS PÁRAMOS MALDITOS DE LA DESESPERACIÓN
LA PARTE QUE ES TUYA
EL DOLOR DEL AMOR
YA TODO ESTÁ DICHO
TU RASTRO EN EL CAMINO
ELLA TAMBIÉN SERÁ CONSUMIDA
OTRO DÍA DE ANSIAS MALDITAS
QUO LUX MATER
NASCIMUR UNO MODO, MULTIS MURIMOS
MULIER LUCEM
VÍA CRUCIS
SED FUGIT INTEREA, FUGIT IRREPARABILE TEMPUS, SINGULA DUM CAPTI CIRCUMVECTAMUR AMORE
SPES MEA ADEST IN PECTOR EXPULI PUGIONE
DIEM AMARUM DOLOR QUIA TETIGIT MIHI PECTORE
A mi madre.
AGRADECIMIENTOS
A mi madre, por darme el ser y enseñarme a luchar por la vida.
A mi mujer, por ser mi apoyo y mi luz.
A María Ibaya, por acoger este poemario con tanto amor y cariño.
A todas mis primas, por el ejemplo que nos dan a todos.
Y a todas las mujeres, porque sin ellas la vida no tendría sentido.
PRÓLOGO
«Haec autem Omnia initia sunt dolore».
«Y todas estas cosas principios son de dolores». Así lo escribía san Mateo.
Con estas palabras comienzo esta sentida elegía e indagación del dolor. Ese dolor que se enquista y se enroca hasta desgarrarnos por dentro. Ese que nos arrastra en la búsqueda urgente de un consuelo que logre mitigarlo. El dolor y su tormento, fieles como compañeros inseparables de este cammo.
Manuel Díaz García ha querido acompañar su poemario con frases en latín en este homenaje a su madre entre versos que desnudan la sensibilidad del poeta y que él comparte con los lectores.
En la primera lectura, el más íntimo de todos los poemarios del poeta de Juncalillo, hace que rememore unas palabras de Gustavo Adolfo Bécquer:
... ¡Tengo miedo a quedarme
con mi dolor a solas!
Manuel comienza su dolor con una denuncia, sin enmascarar, y grita y denuncia lo que tanto daño le produjo que se le hiciera a su «niña mía, Madre» en los últimos instantes. El autor comparte así la desmemoria que sufrió su madre:
Busco amparo,
en el tiempo que compartimos,
y no encuentro más que retazos descuartizados por la demencia que te borró de tus adentros, a ti,
Mamá,
la vida no me preparó para esto y heme aquí,
ante tu pecho ya seco, tan indefenso,
tan endeble,
tan niño perdido, tan herido...
La ausencia definitiva. La pérdida. La soledad que permanecerá por siempre ante el adiós de una madre que nos deja perdidos e indefensos, como si volviéramos a aquellos años en los que nos sentíamos tan dependientes, tan necesitados de sus abrazos, de sus palabras, de sus cuidados... Y es que su partida nos hace de nuevo seres necesitados de caricias. Unas que jamás se repetirán y que desesperados nos hacen acudir con desespero a los versos para sentir nos partícipes de un mundo paralelo en el que quizás los deseos son realidades y así que nos permitirán soportar lo insoportable:
¡Cómo duele este dolor de ausencia que me has dejado dentro!
No puedo dejar de pensar en el mensaje que nos deja Virgilio en el verso número sesenta y nueve de la «Égloga X» de su obra Bucólicas:
«Omnia vincit amor, et nos cedemus amori».
«Todo lo puede el amor, y nosotros cedemos al amor»; entre otras razones porque el amor lo puede todo, y más cuando se trata del amor que entrega una madre y el cual nosotros le profesamos.
Manuel Díaz García grita al mundo lo que siente, quizá lo que le ha quedado por decir a su madre.
En el libro IV de la Eneida, Virgilio dice: «Agnosco veteris vestigia flamae» o, lo que es lo mismo, «Donde hubo fuego, queda rescoldo». Ese fuego y esos rescoldos son los que siguen activos en nuestro poeta como el buen hijo, conviviendo, en derredor, la partida y los recuerdos vacíos de su presencia.
Pulsuz fraqment bitdi.