Kitabı oxu: «Procesos de subjetivación»
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Procesos de subjetivación Ensayos entre antropología y educación
Procesos de subjetivación
Ensayos entre antropología y educación
Autora:
María Laura Méndez

| Méndez, María LauraProcesos de subjetivación : ensayos entre antropología y educación / María Laura Méndez. - 1a ed. - Paraná : Editorial Fundación La Hendija, 2021.Libro digital, EPUBArchivo Digital: descarga y onlineISBN 978-987-8472-15-71. Arqueología. 2. Tesis Doctorales. I. Título.CDD 930.1 |
Primera edición en formato digital:
Invierno de 2021
I.S.B.N.: 978-987-8472-15-7
© por Fundación La Hendija
Gualeguaychú 171 (C.P.3100)
Paraná. Provincia de Entre Ríos.
República Argentina.
Tel:(0054)0343-4236501
e-mail: editorial@lahendija.org.ar
www.lahendija.org.ar
Colección: Del Estante
Directoras: Graciela Frigerio y Gabriela Diker
Diseño: Laura Martincich y Pablo Farneda
Diseño de Tapa: María Rosa Felquer
Digitalización: Proyecto451
I.S.B.N.: 978-987-8472-15-7
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
Índice de contenidos
1 Portada
2 Prólogo
3 Prefacio
4 Introducción
5 La Diferencia como el gran problema antropológico
6 Diferencia y Representación
7 Capítulo I. Consideraciones sobre el estructuralismo
8 Los tres Lévi-Strauss
9 Capítulo II. Otras Herramientas
10 Pasaje de la estructura a la máquina
11 Máquina
12 Rizoma
13 Agenciamiento
14 Plano (plan) de consistencia
15 Acontecimiento
16 Haecceidades
17 Código y Axiomática
18 Capítulo III. Regímenes de signos
19 Introducción al problema de los regímenes de signos
20 Regímenes de signos
21 Sobre algunos regímenes de signos
22 El régimen significante
23 Régimen pre-significante
24 Régimen contra-significante
25 Régimen post-significante
26 Semiótica mixta
27 Capítulo IV. Mito
28 Primera Parte. Claude Lévi-Strauss
29 La estructura de los mitos
30 El pensamiento salvajeLa ciencia de lo concreto
31 Mitológicas: Lo crudo y lo cocido
32 Obertura
33 Finale
34 La alfarera celosa
35 Segunda parte
36 El mito y el problema de la verdad
37 Occidente: mito orgánico como mito de poder
38 Regímenes de verdad
39 Crítica a la imagen dogmática
40 El problema de la representación
41 Tercera Parte
42 Mito y temporalidad
43 La multiplicidad: diferencia y repetición
44 Aión y cronos
45 Cuarta Parte
46 Análisis de los mitos
47 A modo de transición
48 Capítulo V. Rito y Ritornelo
49 Rito y ritornelo
50 Lo innato y lo adquirido desde una perspectiva rizomática
51 Análisis de los ritos
52 Capítulo VI. Procesos de subjetivación
53 Introducción
54 Primera Parte
55 Individuación
56 La individuación en Spinoza
57 La individuación en Simondon
58 Multitud e Individuación
59 Afectos y emociones
60 Segunda Parte
61 Producción de subjetividad
62 De la inquietud de sí al conocimiento de sí
63 La edad de la cristiandad europea
64 Disolución de la comunidad y procesos de subjetivación
65 Desarraigo, desvinculación e individualismo
66 La edad de la desterritorialización capitalística de los saberes y las técnicas
67 La edad de la informática planetaria
68 Tercera Parte
69 Micropolítica y subjetividad
70 Biopoder
71 Post-humanismos y procesos de subjetivación
72 Semiocapitalismo y cognición
73 Subjetivación y producción deseante
74 FINALE. INCONCLUSIONES
75 OBRAS CITADAS
76 Bibliografía general
Agradecimientos
No puedo personalizar los agradecimientos a todos los que hicieron posible este trabajo, que de alguna manera sintetiza mi vida intelectual, que también es a la vez política, emocional y expresiva. Por esta razón he decidido nombrar las instituciones por las que he transitado, y con ellas a quienes las han habitado o habitan sin las cuales esta experiencia no hubiera sido posible.
En primer lugar a mis compañeras de la Escuela Especial Nº 5, a sus alumnos, alumnas y padres, a los que siempre he considerado “mis maestros”.
No puedo dejar de mencionar los diez años de suspensión forzosa de las prácticas institucionales que marcaron a muchos de mi generación en nuestro país; en esa época la contención se dio por la construcción de lazos con muchos integrantes de grupos de estudio, y a su vez por una inserción casi clandestina en la Escuela de Posgrado en Psicoanálisis, de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, en donde una muy fecunda experiencia de intercambio dejó huella, y cuyos lazos, fundamentalmente afectivos, con algunos de ellos aún perduran.
En el retorno a la Escuela Especial no puedo dejar de agradecer a mis compañeras de gestión, con quienes intentamos y realizamos algunas “utopías” que para muchos eran imposibles.
A los integrantes de la cátedra y de los proyectos de investigación de Problemas Antropológicos en Psicología, de la Facultad de Psicología de la UBA, con quienes he pensado y debatido durante casi 25 años, y que hicieron también posible la experiencia del proyecto de extensión en distintos servicios del Hospital José T. Borda, de las cuales muchas vivencias están volcadas en las páginas de este texto.
A quienes compartieron algunos intensos años de trabajo y también de ilusiones en el Ministerio de Educación y en la Secretaría de Cultura de la Nación.
A las compañeras y compañeros de las cátedras de Antropología y Fundamentos Biopsicológicos de la Educación, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER. Muy especialmente a los distintos integrantes del equipo de investigación de la misma, con quienes durante 15 años debatimos, desacordamos y produjimos muchos otros textos, de los cuales este es sin duda uno más.
Al Colectivo Resistir-Construyendo, inventado en la Fundación La Hendija, junto con otros que creímos y creemos en que es posible crear otros mundos.
A los alumnos y alumnas de los grupos de la AAPPG (Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupos), que desde hace muchos años conformamos diferentes espacios en donde nos animamos a poner en cuestión algunas concepciones hegemónicas.
A mis compañeros y compañeras de gestión de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, con quienes desde el compartir la cotidianeidad de los problemas y las luchas por la universidad pública, devinieron amigos entrañables, extendiendo este agradecimientos a muchos docentes y no docente que apostaron y acompañaron el proyecto de gestión.
Seguramente a muchísimos alumnos y alumnas que anónimamente pasaron por las cátedras y los proyectos y me ayudaron a pensar en mis 27 años de docencia universitaria, así como también a muchos otros docentes de grado y posgrado que abonaron la discusión de los problemas.
Quiero agregar al grupo de alumnos del Departamento de la Mediana y Tercera Edad de la UNER, quienes en los últimos años y hasta el presente me permiten y obligan a confrontar algunas de las ideas trabajadas.
Por último sí tengo que nombrar a las personas sin las cuales no hubiera podido culminar la tarea de la tesis, que también en este devenir se convirtieron en compañeros de ruta. En primer lugar a Graciela Frigerio, directora del Doctorado en Educación, quien desde el momento de la creación del mismo me otorgó la confianza, que es el legado docente por excelencia, y luego su entusiasmo y apoyo. Al director de la tesis, Mario Casalla, que después de muchos años de compartir luchas aceptó con dedicación y esmero dirigir este trabajo. Finalmente, a Pablo Farneda, que se convirtió de discípulo en verdadero acompañante y sostén de toda esta tarea.
Procesos de subjetivación 10 años después...
Muchos acontecimientos se han sucedido en este tiempo, que aunque necesariamente lo cronologicemos, ese código no da cuenta de las intensidades que lo han recorrido, el tiempo cronológico supone una homogeneidad, que es ajena a las potencias que lo habitan.
Por estas razones considero oportuno retomar algunos de los puntos desarrollados en este texto, que es el producto de una tesis de Doctorado en Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos.
Como su subtítulo lo señala, intenta ser un recorrido transdisciplinario, entre antropología y educación; pero en este período que lo separa de su producción, mucho se ha trabajado, dudado y discutido, sobre los recorridos transdisciplinarios. Podríamos decir que siempre asoma el fantasma de la pérdida de especificidad, o tal vez también, la de los territorios cercados, y en apariencia asegurados, que suponen los saberes disciplinados.
Es en este sentido que se hace necesario el replanteo acerca de muchas de las ilusiones desde las cuales se erigió la Modernidad, ya sea como culminación de un lento proceso civilizatorio, o como meta de un necesario desenvolvimiento de sus ideas. La razón, la libertad y el sujeto han sido categorías pilares de esta época y a su vez funcionaron como soportes incorporales de la colonización. Estas nociones se van disolviendo o metamorfoseando, proceso que además de lento es, para algunos, doloroso, porque en estas suposiciones nos hemos subjetivado.
Se vuelve necesaria una tarea ética de deconstrucción y de genealogización, lo que no supone, vale la pena acentuarlo, destrucción de las ideas o conceptos, sino contextualizarlos, haciendo una revisión epistemólogica y, por lo tanto histórico-política, de sus contextos de producción.
La profundización en estos años de la obra de Deleuze, Guattari, Spinoza, Simondon y el haber sumado otros autores olvidados, como Bergson y Tarde, y otros actuales provenientes de diversos campos, como Suely Rolnik, Eduardo Viveiros de Castro, David Lapuyade, Frederic Lordon, Gregory Bateson, Judith Butler, Donna Haraway, Carlo Rovelli, Stéphane Nadaud, Lorenzo Vinciguerra, Emanuele Coccia nos han llevado a reafirmar y articular algunos conceptos ya trabajados en esta tesis-libro.
Entre ellos, a pensar la noción tan problemática de estructura como un momento de tránsito del pensamiento, entre la trascendencia idealista y teológica del esencialismo, su universalidad y absolutismo, hacia la inmanencia, el devenir, el movimiento, el acontecimiento, lo epocal, la singularidad y fundamentalmente la diferencia.
Es en este sentido que se puede analizar hoy, con mayor claridad para algunos, los efectos de la hegemonía de disciplinas como la lingüística, el psicoanálisis y el marxismo. Esto no implica dejar de considerar el aporte de sus conceptos, sin los cuales no hubiera sido posible llegar a este presente. Este tiempo implica un desafío constante para el pensamiento, partiendo de la base de que esto constituye la condición misma del pensar. Paradójicamente observamos, no sin cierta tristeza, que en la producción contemporánea hay mucha repetición sin diferencia; pareciera que existe un cierto triunfo, nuevamente, de fuerzas que tienden a la simplificación y a los reduccionismos, junto a cierta nostalgia de ilusorias garantías de lo absoluto, frente a la indudable complejidad de lo que nos acontece.
Nuevas derivas
Haber profundizado, de la mano de varios autores, en la obra de Spinoza, nos hace ver con mayor precisión cómo la riqueza y multiplicidad de sus propuestas quedaron ocultadas, o tal vez denegadas, frente al encandilamiento de una Razón que se erigió como único camino para lograr una verdad que se había eclipsado, tras el supuesto abandono de la verdad teológica. Así se omiten el papel de las pasiones y de la imaginación que para él son inseparables y necesarias para los procesos de la razón.
Es fundamental resaltar la importancia de su concepción del deseo como lo propio de nuestro modo de existencia, deseo “que erra pero no yerra”, es siempre manifestación positiva de la potencia como expresión de eternidad, a la vez instantánea y duradera, extraña combinación que alude a la complejidad de toda acción. (Deleuze 2008).
Difícil nos es comprender que la Ética es a la vez un texto de filosofía, cuyo objetivo es demostrar la complejidad de lo existente, y un texto político, que concibe la idea de la construcción de lo común, como eje central de su quehacer, complejidad que nunca se logra totalmente, porque si así fuera significaría su fin.
Con este texto Spinoza plantea su oposición a la idea de moral universal que esconde o encubre su origen histórico, como efecto de la acción cínica de los poderosos que “nos quieren tristes”, para aplacar y en algunos casos intentar anular nuestra potencia de acción. Las estrategias de estos poderes son las generalizaciones, la simplificación y correspondiente universalización, como forma autoritaria de imponer sus certezas.
También nos resulta extraño, y algunas veces molesto, que Spinoza diga que no nacemos libres, porque sería incongruente con su idea de que no somos sustancia, somos relaciones y por lo tanto jamás autónomos. Sin embargo defiende el derecho de pensar en libertad, esto es, diríamos hoy, deconstruir las certezas que se suponen incuestionables, a fin de crear constantemente algo nuevo, revelando su origen histórico, epocal y por consiguiente particular.
Spinoza inventa un Dios que no crea, que no tiene ningún rasgo antropológico, que no castiga ni premia, no es teleológico, sólo se expresa de múltiples modos, constituye el conjunto de relaciones al infinito en ritmos variados de velocidad y lentitud: Naturaleza infinita e inmanente.
Haber releído y profundizado en la obra conjunta de Deleuze-Guattari, así como también en las obras individuales de los autores, nos llevó a la comprensión de que todo concepto es una herramienta, construcciones discursivas que producen efectos, que son instrumentos performativos que construyen mundos. Modelan formas de subjetivación, y aunque no sean más que nombres, sin existencia real, paradójicamente son los instrumentos mediante los cuales construimos mundos, reafirmando así la propuesta de Nietzsche: son ficciones útiles, sin ellos no existe o no podría tener, para nuestro modo de existencia, “realidad” el mundo, paradójico, complejo e irreductible a cualquier intento de simplificación.
Sobre dos conceptos queremos insistir, el de deseo y el de inconsciente; se puede decir, nos aclara Guattari, que hay muchos conceptos de inconsciente, pero ninguno es el Inconsciente (Guattari y Rolnik 2005). Esto lleva tal vez a la necesidad de expresarlo en plural pero eso aún no alcanza para dar cuenta que según el concepto que elijamos, serán los efectos que percibamos. Tal vez con el inconsciente pase lo mismo que lo que les sucede a los físicos con los átomos, nunca están donde se cree encontrarlos, porque son a la vez ser y devenir, al decir de Gaston Bachelard (2006). Como había dicho Lacan, lo conocemos por sus efectos pero es incapturable. Considerarlo a la manera de Deleuze-Guattari, como máquina de producción, es útil para no dejarlo estancado en algún pasado supuestamente determinante.
Concebir el deseo como efecto de una falta remite a los ideales de completud y totalidad, colocarnos en una posición que siempre es de insatisfacción que produce frustraciones y melancolización, sin dejar de tener connotaciones teológicas, dado que el pecado también es denominado como falta. Concebirlo como potencia inmanente, nos coloca en un lugar de afirmación, de confianza en su producción que no cesa, porque no podemos dejar de investir el mundo, dado que es la manera que cobra existencia para nosotros y, a su vez nos permite intervenir en él.
Para esto hay que concebir el mundo y todo lo existente, como conjunto de relaciones de fuerzas, siendo justamente en ese juego permanente de pliegues de la exterioridad, en donde nos subjetivamos; Es este movimiento entre pliegue y despliegue lo que constituye este juego constante entre interioridad y exterioridad, sin que sus fronteras sean totalmente definibles, y que a su vez este proceso sea epocal y situacional sin que nada absoluto lo defina.
En este libro se hace referencia a los procesos de individuación según la obra de Simondon, como correlato, según nuestro criterio, de los procesos de subjetivación. Mucho se ha estudiado y estudia sobre este autor, que había sido olvidado durante estos años; nos parece necesario insistir en los procesos de individuación psíquica-colectiva, que lo llevan a plantear la transindividuación. En este sentido podemos destacar la obra de Étienne Balibar (2021), en la que lo relaciona con el planteo de Spinoza, por ser una manera similar de plantear el inacabamiento y permanencia del proceso y su entramado de relaciones. Esto constituye además un planteo interesante acerca de la desjerarquización de lo humano como imperio dentro de otro imperio o como culminación o meta final de un proceso. Por el contrario, es suponer la emergencia de nuestro modo de existencia en el universo infinito de las expresiones de la Naturaleza.
Especial mención merece el haber conocido, tiempo después de la escritura de este trabajo, la obra de Eduardo Viveiros de Castro, quien realiza investigaciones de la que denomina filosofía amazónica. El autor realiza un estudio exhaustivo de sus concepciones, de su mundo, otorgándole el estatuto de conocimiento. A la vez plantea la inexistencia, hasta la obra de Levi- Strauss, de una teoría antropológica, ya que éstas han sido el efecto de la proyección de las visiones eurocéntricas del siglo XIX. Su perspectiva coincide con nuestra propuesta teórico-política de denominar a la Antropología clásica como el brazo incorporal de la colonización.
Su extenso trabajo etnográfico y sus consideraciones teóricas, postulan a Levi-Strauss como el autor a quien le otorga el mérito de haber formulado una teoría no eurocéntrica de la Antropología. De cualquier manera no podemos dejar hoy de considerar las críticas que pueden realizarse desde la perspectiva de los estudios de género (Butler 2006), que tienen sin lugar a dudas un gran impacto transversal en todas las disciplinas y prácticas, como así también un impacto creciente en las formas de subjetivación contemporáneas.
En el planteo de Viveiros de Castro se hace hincapié en los conceptos deleuzianos-guattarianos en las actuales visiones antropológicas, especialmente el concepto de procesos maquínicos, como herramienta para “fugar” del encierro epistémico de la estructura, así como también la propuesta de semióticas mixtas, necesarias para tener un mayor acercamiento al mundo mítico y, al performático accionar de los ritos. Viveiros de Castro, junto con otros muchos representantes de la Antropología contemporánea, nos permite plantear la necesidad de articulaciones conceptuales complejas, que no tiene como objetivo ni la explicación ni la comprensión de otras formas de habitar el mundo, sino mostrar su diversidad como expresión constante de la Diferencia, que no puede ser atrapada por ninguno de los instrumentos de los que disponemos.
Sin duda el planteo central de esta nueva Antropología, es dar cuenta del tránsito permanente entre la naturaleza y la cultura, del devenir incesante libre de toda teleología, del movimiento constante, según ritmos diferenciados de velocidad y lentitud, de todo lo existente y de la imposibilidad de lo viviente de quedar atrapado o anclado en un supuesto territorio fijo.
No cabe duda que estos esbozos de una gnoseología muy diferente a la sostenida y predicada por el modelo colonial-moderno, produce transformaciones en las prácticas educativas, clínicas y políticas, mostrándonos, como se plantea en este libro, su implicación recíproca y las mutaciones al nivel de los modos de subjetivación.
El desafío es permanente e inconmensurable, exige el trazado de nuevas cartografías transdisciplinarias, que necesitan de la construcción de planos de consistencia que permitan transitar por estas aguas que se nos presentan como turbulentas.
Emprendamos con otros la travesía...
María Laura Méndez Mayo 2021
Bachelard, Gastón (2006). “Noumeno y microfísica”. En: Estudios. Buenos Aires, Amorrortu
Balibar, Étienne (2021). Spinoza político. Lo transindividual. Barcelona, Gedisa
Butler, Judith (2006). Deshacer el género. Buenos Aires, Paidós.
Viveiros de Castro, Eduardo (2010). Metafísicas caníbales. Ensayos de antropología posestructural. Buenos Aires, Katz.