Kitabı oxu: «Crónicas de una maga»

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Crónicas de una maga

ISBN: 978-84-18520-98-3

1a edición diciembre 2021

© 2020 by Mariana Rivera

© 2021 by Gratia Ediciones

Calzada de las Aguilas 94-501, Col. Los Alpes, CDMX 01010, México

gratiaediciones.com

valeria@gratiaediciones.com

Edición: Valeria Le Duc

Diseño Editorial: Karina Flores

Pintura de portada: Nory Zapata Pastrana

Ilustraciones: Sergio Gustavo Hernández Fernández

Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico, o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor.

CRÓNICAS DE UNA MAGA

Mariana Rivera


INSTRUCCIONES PARA ACOMPAÑAR LA LECTURA DE ESTE LIBRO CON UNA EXPERIENCIA SENSORIAL

Aventúrate a entrar en estas páginas llenas de ilusión, misticismo y realidad. Encontrarás en primer lugar la canción de Maga de Luz, así me conocerás mejor, esta es mi vida, mi andar, llena de amor, aciertos y tropiezos.

Para el cuento número uno, que es Parálisis de Sueño, escucha la pista numero dos, toma un té de jengibre con miel de abeja, prende un incienso de copal y mantén un vaso de agua a tu lado mientras lees, esto porque usarás dos elementos fundamentales que son el agua y el aire.

Esta melodía es en honor a la tribu lakota.

Siéntete agua, siéntete aire.

Vamos al cuento número dos, Hechicería, una historia fascinante, llena de revelaciones acerca del bajo astral, pero también, llena de amor y el amor puede destruir cualquier hechizo, jamás lo olvides.

Escucha la tercera pista, consigue una vela blanca, un cuarzo y un té de limón, cuando la escuches, reafirma en tu mente:

‘Yo soy’, esta es la afirmación que deberás creer, sentir y actuar, reconoce que cualquier entidad, ente o energía negativa, no tiene cabida en el sendero del creador.

Siéntete fuego, siéntete tierra.

Comienza una nueva aventura, La batalla de Bernardina, conecta con el amor y con lo desconocido. El andar de la vida es la travesía más emocionante, eleva tu mago interior, reconoce tu poder, ¡y lucha por lo que quieres! Así tengas que enfrentar a tus propios demonios.

Te recomiendo que escuches la pista cuatro, ve a un parque o a un jardín, busca aquel árbol que te llame, abrázalo y siente su fuerza.

Siéntete fuerza.

¿Existen los demonios?

Descúbrelo en estas líneas, y, decide... La posesión de Fida, un enigmático relato. Aquí encontrarás matices de realidad y fantasía, traspasa tus miedos...

Escucha la pista cinco, pero antes te recomiendo que tomes un delicioso té de hierbabuena. También, prepara una mezcla de esencia de copal y lavanda, en un pequeño frasco, añade una cuchara sopera de aceite de coco u oliva virgen. Unta esta loción en la palma de las manos y en la planta de los pies.

Mantraliza y cura tu entorno, ahora, estás listo para adentrarte en el maravilloso mundo de Frida.

Siéntete poder.

Tal vez el mundo no es lo que creemos, tal vez somos una ilusión, tal vez sea una obra de teatro, donde nosotros somos los personajes. Tal vez nos contamos historias irreales, tal vez la mente divaga momento a momento en la inmensidad del universo. Tal vez, lo descubrirás en Los Sedantes.

Arriésgate, y destruye aquellos bloqueos emocionales que te impiden lograr tus metas y nunca permitas QUE NADIE ROBE TUS SUEÑOS.

Imagina que vas en un barco con la pista número seis, entra a una cueva y observa quien manipula tu vida, tu barco, observa el sistema en el que vivimos, pero, no tengas miedo, hay muchos que luchan en pro de la humanidad.

Solo recuéstate, hidrátate con agua gaseosa y estarás listo para acompañar a Eleonor en su transición.

Siéntete libre, ya que, para llegar a Dios, hay que aprender a ser humano.

Llegarás con fuerza para conocer a aquellos que habitan el universo, en la multidimensión, conocerás el bien y el mal, y conocerás a Los Amigos del mar, ve y compra una botella de vino, sírvete una copa y prende de nuevo tu vela, usa tu cuarzo, prende incienso y mantén un vaso de agua a tu lado. Escucha la pista siete, adéntrate en el mundo que hoy conoces, ámalo y siéntelo tu única casa.

Ahora, emprenderás el viaja al lado de Vittorio, ve con sus ojos, siente con sus manos, observa lo que él ve, y déjate llevar por la imaginación.

Vive, sonríe, baila y canta... ya que el mundo nos pertenece.

Encuentra la playlist de la maga en:

https://spoti.fi/3pmz1lc


VAMOS JUNTOS EN ESTE GRAN DESCUBRIMIENTO PARANORMAL


Prepárate para arrancar un viaje a lo desconocido, a lo paranormal e incluso al mundo paralelo, acompáñame en este sueño... Siente la energía, siente el frío revelador de aquellas cosas que nuestra mente no está preparada para conocer, donde los miedos nos atacan, los demonios existen, y nos enfrentamos a la adversidad. Aquel universo que nos muestra un sinfín de probabilidades, entre las cuales podemos elegir para vivir una vida plena y llena de abundancia. El sanar no es cuestión de un día, de una semana o de un mes. Es una disciplina y un estilo de vida.

Rodéate de aquellas personas que te ayuden a ser mejor ser humano, que te ayuden a brincar esas barreras, que a veces son aterradoras y que nos lanzan hacia un mundo que no podemos comprender.

No temas cuando no entiendas la razón de las cosas, no temas cuando no entiendas el por qué te pasa a ti, no sufras cuando no entiendas el por qué te sientes solo, no huyas cuando no entiendas por qué eres preso de la adversidad, no enjuicies cuando no entiendas la raíz de tus lágrimas, no desesperes cuando no entiendas los caminos que te llevan a la salida... recuerda que sólo el amor te sacará adelante, que la fuerza está dentro de ti y el poder está contigo, aunque no lo recuerdes. Busca a tus guías, a tus maestros y a tus ancestros, pide ayuda y verás que en algún momento tú serás el hacedor de tu propio destino.

La Maga


PARÁLISIS DE SUEÑO


LOS ASTRALES DE MARTHA

Un terror me ha invadido a lo largo de los años, he recorrido los libros en busca de respuestas, sé que a mucha gente le servirá mi relato y, aunque sea difícil de creer, este infierno se puede enfrentar, derrotar y hacerlo parte de tu vida. Lo digo yo, Martha, quien durante treinta y tres años he vivido entre dos mundos, cada día aterrada al llegar la hora de dormir. Bien dicen que el diablo vive hasta que el tonto quiere, eso lo he vivido yo, pero me cansé del miedo y lo transformé en fuerza, ahora ellos son mis siervos.

CUANDO LA PRIMERA PARÁLISIS LLEGA A TU VIDA

Cómo recuerdo aquel día en la playa, cuando tenía trece años. La familia de una amiga del colegio me invitó a pasar unos días con ellos, eran cerca de las cuatro de la tarde, mi amiga y yo acabábamos de tomar el sol, de nadar y pasar todo el día en la playa. Estaba tan cansada, que no sabía si comer algo o tirarme en la cama a dormir una siesta. Finalmente comí unos sándwiches de jamón con queso, vimos un rato la televisión y, con este cansancio, decidí irme a la recámara y recostarme un rato. De inmediato me quedé dormida, no sé por cuanto tiempo. Cuando traté de despertar, en cuestión de milésimas de segundo, volví a caer dormida y empecé a experimentar una especia de hormigueo en el cuerpo, era como si una vibración eléctrica me recorriera, no podía mover un solo músculo ni gritar o emitir un balbuceo. Un terror se apoderó de mí, escuchaba ruidos a kilómetros de distancia, como si mi audición se hubiese incrementado al mil por ciento.

Vi unas sombras cerca de mí, sentí cómo una mano que salía de debajo de la cama tocaba mis piernas y, cuando menos lo pensé, estaba encima de mí. Me aprisionó el pecho, era un ser de una estatura media, aproximadamente de un metro y medio, llevaba una capa color marrón, unos zapatos de charol puntiagudos y un sombrero de copa color negro. No podía verle la cara ya que la traía cubierta, lo acompañaban una serie de sombras. Las luces de la habitación empezaron a titilar, mi terror creció de forma inimaginable al experimentar esa parálisis, pensaba que moriría.

En aquel entonces no sabía si era normal lo que me estaba pasando, pero hoy esos episodios me han hecho fuerte, no sé por qué, pero ese demonio, con su sola presencia, podría estremecer y aterrar a cualquier ser humano. Solo podía mover los ojos, veía todas las sombras que me acechaban, todo mi entorno, pero sentía que no había nada que me ayudara a salir de esa situación.

Salí de ese infierno gracias a mi amiga que entró a la habitación y me despertó, dijo que yo estaba pujando como si quisiese gritar y creyó que estaba teniendo una pesadilla. Cuando ella me despertó, no hice más que pararme y darme una ducha con agua tibia, era tan reconfortante sentir el agua en mi cuerpo, aunque recordaba cada instante de lo acontecido. Con mi escasa madurez y mi poco conocimiento, pensé que probablemente estaba trastornada, loca. Tantas cosas pasaron por mi mente.

Después de un delicioso baño, nos cambiamos y salimos a cenar unas ricas hamburguesas, sin embargo, en mi mente rondaban unas preguntas: ¿habría sido verdad aquello que experimenté?, ¿sería parte de una alucinación? Después de una semana regresé a casa con mis padres y mi hermana mayor, le conté a mi madre lo que me había sucedido, pero en realidad no me comprendía mucho, trataba de ayudarme, pero no sabía cómo hacerlo. Pasaron los años y me seguían sucediendo esos episodios tres o cuatro veces por semana aproximadamente. No entendía por qué me sucedían y, más que nada, no tenía la edad ni el acceso a tanta información como hoy en día, en esos tiempos no había internet, uno tenía que ir a bibliotecas para informarse de cualquier cosa. Los episodios eran siempre terroríficos, llenos de temor y zozobra. El hecho de sentirme consciente pero inmóvil y de estar a la expectativa de los periodos de sueño y vigilia me generaba ansiedad. Ese demonio, como lo llamo, el hombre de capa marrón y sombrero de copa, siempre estaba presente junto con otros demonios que me asaltaban por las noches. Quienes sufrimos de estos episodios comprendemos perfectamente lo que es el terror, el miedo y la desesperación, sobrepasa cualquier pesadilla. Sabemos que estamos dormidos, miles de médicos lo explican como un desorden, estrés y no sé qué tantas cosas, pero quienes lo experimentamos sabemos que no es así.

Cuando estamos paralizados sentimos un miedo sobrenatural, siempre hay presencias oscuras, fantasmas, demonios o como les quieran llamar. El miedo estalla en forma de alucinaciones. Yo, Martha, he vivido con esto toda mi vida. ¿Será una pesadilla provocada por la mente?, ¿un don? es inexplicable cómo se magnifican los sentidos, ¿o será un trastorno del sueño? A veces me causa risa, hoy se le asocia con el estrés y tantas cosas “científicas” que, al fin, no llegan a nada. Solo puedo decir que conocí un mundo multidimensional, que me hizo más fuerte.

MI MÉDICO PSIQUIATRA

Cuando tenía quince años, en 1989, la madre de un amigo me invitó a tomar clases de aplicación mental y metafísica, fue mi primer entrenamiento. La mente es grandiosa, ya que todo el tiempo está en movimiento, por medio de nuestro pensamiento damos origen a todo lo que nos acontece en nuestra realidad. ¿Qué aprendía en esas clases? cuando llegamos a comprender la gran fuerza que, en realidad, somos nosotros mismos, debemos o deberíamos usarla para “intencionar” todo aquello que queremos, salud, bienestar y éxito. Aplicación mental es un método que nos entrena a que por medio del pensamiento se produzca todo, es la manifestación física de la mente. De ahí la importancia de aprender a controlar nuestro pensamiento. Empecé a experimentar y a entender los efectos de la mente en la materialización, y comenzaba a comprobar que yo podía influir en la realidad que quería vivir. En las clases probé cómo canalizar mis emociones. Éramos adolescentes que tocábamos temas banales, por ejemplo, lo que hacíamos en el día, los pleitos con nuestros padres, los problemas que teníamos de acuerdo con nuestras edades, pero lo que más me gustaba era la “concentración” que practicábamos al llegar al final de cada clase. Esa práctica no era más que una meditación un poco mal llevada, pero en realidad estaba perfecta para comenzar a entrenarnos para dar respiro a nuestras mentes, nuestros deseos y nuestro día a día.

Poco a poco comencé a hacer de esas “concentraciones”, meditaciones. Y así fue mi primer entrenamiento real, pero algo sucedía cuando comenzaba a meditar. En algunas ocasiones veía al demonio, aquel que se presentaba en las parálisis, el hombre de capa color marrón, zapatos de charol puntiagudos y sombrero de copa color negro, llegaba a mi mente sin querer, sin buscarlo. Cuando lo veía en las meditaciones, no solo era él, sino más personas que no conocía, a veces veía gente buena, otras eran malas, o episodios malos, pero en realidad no sabía quiénes o qué eran.

Llegué a los dieciocho años, preparándome para ir a la universidad. Siempre salía para mí el área físico-matemática en las pruebas vocacionales, pero al final ingresé a la facultad de psicología.

En ese momento ya no tomaba las clases de aplicación mental, las dejé por varios motivos, primero porque consideraba que ya había obtenido lo mejor de ese tipo de prácticas; segundo, porque la persona que impartía las clases no estaba preparada académicamente y sentí que debía volar hacia otros lares donde pudiese aprender más. Había algo en mi realidad, en la realidad del mundo, que existía y debía descubrir. Entré a la facultad y llevaba cada materia paralela a mi experiencia. Más o menos a los veinte años, comencé a ir a terapia por las pesadillas y las parálisis constantes que sufría. Para mi fortuna, el médico psiquiatra que me atendía era sumamente experimentado y especialista en sueño.

La primera vez que fui terapia con Marco, quien era amigo de mi padre, fue una tarde lluviosa. Terminamos de comer y salimos rumbo a la colonia Roma, en donde Marco tenía su consultorio. Mientras mi padre manejaba, me decía que era un gran psiquiatra y que me ayudaría. Primero paramos en un café, a mi padre le encantaba tomar una taza a cualquier hora y lugar, platicamos un par de horas y esperamos a que fueran las seis de la tarde para caminar hacia el edificio. Seguía la fuerte tormenta, habíamos dejado el auto estacionado en el café, mi padre y yo corrimos bajo unas sombrillas hacia aquel edificio espeluznante; era el quinto piso en donde Marco tenía el consultorio, cuando salimos del elevador, la recepción ya estaba vacía. Esperamos en un gran sillón de piel color café a que terminara su última consulta para que nos pudiera atender mucho mejor y nos dedicara más tiempo. El lugar era tan sombrío y yo quería pasar al baño, pero me daba miedo ir sola, así es que mi padre me acompañó y me espero afuera. Regresamos y recién nos habíamos sentado de nuevo, cuando se fue la luz a causa de la tormenta tan fuerte, solo entraba un tenue rayo por una ventana que estaba en un pequeño corredor que llevaba al baño, de donde empezaron a salir ruidos que mi padre y yo escuchamos claramente. La piel se me erizó y mi padre dijo, —caray, ¿qué se escucha si estamos solos en el piso?— Enseguida oímos como si jalaran el inodoro y la puerta del baño se abrió y se cerró fuertemente. Me hice bolita y apoyé mi cabeza en las piernas de mi padre, él parecía querer protegerme, aunque sé que estaba sintiendo lo mismo que yo. En ese momento, Marco abrió la puerta de su consultorio y despidió a la señora con la que estaba, y yo vi una sombra al lado de ella, misma que siguió a su lado hasta que la perdí de vista en el elevador.

Entramos a un vestíbulo que había antes del consultorio principal, y ahí platicamos los tres sobre los episodios que había sufrido desde los trece años y de mis pesadillas desde que era una niña. Posteriormente, solo Marco y yo nos dirigimos al consultorio y comenzamos a platicar acerca de mis parálisis.

—Bien, Martha, te voy a explicar qué es la parálisis de sueño, es un trastorno durante el sueño, una parasomnia. Las personas, como tú, se despiertan en la madrugada, generalmente, aunque hemos visto que puede ocurrir en la mañana, con la sensación de estar despiertos, pero sin mover el cuerpo. Dura un par de minutos, no es peligroso; hay sensaciones alucinatorias y después se va. Hay un grupo pequeño de pacientes (estadísticamente hablando), que sufren de estos episodios una vez o dos veces a la semana, no creo que haya un daño neurológico de base, ni narcolepsia (tener sueño durante todo el día), como tampoco ataques de cataplejía (relajación muscular) intensa. En general trabajaremos en tu sueño, manteniendo un buen descanso para reducir estos episodios. Cuando uno está dormido, hay un bloqueo de la consciencia, uno pierde conexión con el entorno real. Cuando despertamos esto desaparece, nos movemos y regresamos a nuestra conciencia. En la parálisis de sueño se recupera la consciencia, pero no el movimiento muscular, y sí, es atemorizante, pero lo importante es ver los trastornos del sueño, para ir descartando todo lo mencionado; tenemos un laboratorio del sueño para atender todas las gamas de las patologías concernientes a esto.

Entendí perfectamente lo que me decía, sobre todo por la carrera que estaba estudiando, en fin, estaba dispuesta a hacerme todas las pruebas necesarias. Comencé a ir a terapia todos los miércoles, y siempre estaba la misma mujer antes que yo, acompañada de la misma sombra. Después de dos meses de terapia, estando en sesión, Marco recibió una llamada. ‘¿Cómo que se aventó?’ hablaba de un paciente. ‘Terminando mi sesión iré para allá’, contestó. De inmediato le pregunté de qué se trataba y me dijo que la señora que tomaba terapia antes que yo se había suicidado. Le conté lo que me pasaba al verla, lo del baño, los ruidos, los muertos que veía y las pesadillas. Marco estaba dividido entre su formación científica y creerme, ¡vaya dicotomía!

Entonces fue cuando decidió mandarme a hacer estudios a su centro de evaluación. La verdad es que yo estaba feliz, me apasionaba el tema ya que, desde que sufrí mi primera parálisis, me adentré en el tema del sueño. Practicaba de manera autodidacta el sueño lúcido, que consiste en que, aunque estés dormido puedes desarrollar la capacidad de manejar los sueños a tu antojo, es maravilloso, en verdad enigmático.

El sueño lúcido fue investigado de manera objetiva hasta los años 70, este suele darse de forma espontánea, pero yo me fui entrenando para hacerlo intencionalmente a lo largo de estos años. Todo lo que uno quiere hacer, en los sueños se puede, se vuelven realidad muchas cosas que en el mundo terrenal no serían posibles, tales como volar, atravesar paredes o incluso vencer miedos. Hoy en día, como psicóloga los uso en mis terapias grupales. Cuando se está dentro de una pesadilla, se puede cambiar el rumbo de ese sueño, incluso el protagonista se puede poner en contacto con la propia espiritualidad. Pero hay riesgos en esta experiencia onírica, y aunque jamás se puede uno quedar muerto en un sueño lúcido, como muchos piensan, uno de estos riesgos consiste en que se entra a una multidimensión, y se pueden encontrar “seres o entes” que pueden llegar a controlar a la persona, se topan con la parte oscura, no solamente de uno mismo, sino del mundo en general.

Muchos estudiosos dicen que solo se trata de encontrarse con los propios demonios, pero en realidad se puede ver cualquier tipo de oscuridad.

Me preparé para hacer el experimento que me pedía Marco, el cual consistía en pasar la noche en una clínica para los trastornos del sueño. Pernoctaría en una habitación privada en la que un técnico me conectaría múltiples sensores al cuerpo y, se retiraría a otra habitación. Durante el sueño, esos sensores envían información sobre la frecuencia cardíaca, la respiración, el nivel de oxígeno, la actividad cerebral y otras funciones. Y, mediante un micrófono y una cámara de video, registrar el sonido de la respiración y los movimientos del cuerpo; el técnico estaría observando todo desde una habitación cercana y, de ser necesario, usaría un dispositivo de presión de aire para ayudarme a respirar. Marco me entregó una lista que incluía una serie de condiciones. Al llegar al auto, comencé a leer: consejos para la evaluación en un laboratorio del sueño, me sentía un poco como ratón de laboratorio, el texto decía: antes del estudio del sueño, báñese y lávese el cabello. No use acondicionadores, aceites ni maquillaje. Mantenga su rutina normal. Si bebe alcohol a menudo, hace ejercicios o toma medicamentos antes de acostarse, pregúntele al médico si debe seguir haciéndolo la noche del estudio. La mayoría de los pacientes que se realizan un estudio del sueño deben tomar todos sus medicamentos como lo harían normalmente.

Lleve su cepillo de dientes, su pijama, su almohada, algo para leer y cualquier otro elemento que lo ayude a dormir bien. Antes de que comience la prueba, no dude en hacerle al técnico todas las preguntas que tenga. Tenía todas las preguntas, pero esperaría al día de la sesión. Los resultados del estudio determinarían si tenía apnea del sueño u otro trastorno del mismo, esto lo tendría que verificar con Marco, y si existiera tal trastorno, tendríamos que evaluar el tratamiento más efectivo para mí. Al fin llegó el día de la evaluación, me preparé con todas las indicaciones que me señalaron y me fui rumbo a la clínica. Llegando ahí, me recibió Marco con otras personas, y me condujeron al cuarto donde dormiría. El técnico que me atendería era un hombre de unos sesenta y cinco años, de nombre Adolfo. Me preparé, pasé al baño a cambiarme, era un cuarto confortable, al igual que la cama, había un cristal grande, a través del que sería observada, como en cámara de Gesell, es decir, que yo no podía ver a través del vidrio, pero a mí sí me podrían ver. Adolfo me indicó que sería grabada toda la noche y que me pondrían sensores en el cuerpo para monitorear mis niveles en general. Platicamos un poco acerca de las parálisis, muchos dicen que es cansancio, algún trauma, que hay que guardar la calma, que solo durará unos minutos, tantas opiniones de “profesionales”, pero lo que es real, es que solo quien las vive, sabe lo terrorífico que puede llegar a ser. No podría contarles cada una de mis experiencias durante las parálisis, porque no acabaría ni en mil hojas, pero contaré solo lo más representativo. Llegó la hora, me recosté y comencé a leer un poco, el sueño me invadió de inmediato y me quedé dormida.

LA EVIDENCIA DE PRESENCIA DEMONÍACA

Comenzó la pesadilla, la parálisis. ¡Solo me volteé de lado! solo eso. Estaba tan dormida y comenzó una vibración en mi cuerpo, pasa en milésimas de segundo; cuando llega esa sensación, nada ni nadie te puede ayudar, estaba totalmente paralizada. Consciente de mi entorno, pude escuchar a Adolfo, aunque estaba en la habitación contigua, dijo que estaba observando una alteración de mis niveles cardíacos, los ruidos que escuchaba eran impresionantes, podía oír hasta el más mínimo murmullo. La habitación estaba totalmente oscura, tenía los ojos abiertos y podía ver y percibir todo. Comencé a ver sombras que venían de la puerta, había un cuerpo tirado en el piso, parecía muerto, pero no pude identificar de quién era. De entre las sombras surgió el demonio, el ente que se apoderaba de mi sueño; comenzó a elevarse, como si levitara, hacia el techo. Sentí un terror inconmensurable, traté de jalar aire por la boca, pero ni eso pude. Vi cómo él, levitando en el techo, me observaba amenazante, en esa ocasión sí le vi la cara, después de haber estado presente durante ocho años en mis pesadillas.

Aunque el sombrero que portaba no me dejó ver mucho, noté que tenía el cabello cano, su cara era larga, sus ojos muy pequeños y el derecho estaba transparente, como si lo hubiera perdido, sus dientes eran afilados y portaba un gran anillo con una piedra roja en el dedo índice de la mano derecha. Nunca había experimentado lo que sentí al mirar su rostro, en todas las ocasiones trataba de verlo, pero se tapaba y, ahora daba la cara, no sabía por qué; para mí era el ser más despreciable. Inesperadamente se movió y quedó exactamente arriba de mí, comenzó a bajar y me susurró al oído, ‘soy el amo del mal y necesito tu energía’. Solo podía verlo a los ojos, me clavé completamente en ese ojo perdido, transparente y en su interior vi mucha gente, almas amarradas que gritaban ¡sálvanos! Con todas mis fuerzas intenté mover el dedo de una de mis manos, pero por más que me concentré no pude, y el demonio ya estaba sobre de mí. Una luz salió de la pared, un pequeño rayo de luz dorada que entró por mi cabeza, fue en ese momento que pude mover mi dedo meñique y logré despertar. Me puse de pie, respiraba de manera acelerada, me acerqué al cristal y grité ¡Adolfo, sácame de aquí! Antes de comenzar el experimento, Marco y Adolfo me habían dicho que por ningún motivo podrían parar el ciclo de sueño antes de la mañana siguiente, pero Adolfo se dirigió inmediatamente a la habitación en donde yo estaba. En su mirada se reflejaba el miedo, me abrazó con un abrazo paternal, entraron dos personas y Adolfo les dijo, llamen inmediatamente a Marco. Mi brazo derecho estaba todo rasguñado, como si un gato me hubiese lastimado.

No supe muy bien lo que pasó, eran las tres cincuenta de la madrugada, me sacaron de ahí y me llevaron con ellos al cuarto contiguo, donde estaban los medidores de niveles y las cámaras de video. Nadie emitió palabra alguna, yo trataba de recuperarme, había sido la parálisis más significativa por la que había pasado, porque hubo contacto con el ente. Les dije que por favor me dieran algo de comer, ya que después de pasar por un episodio así lo peor que se puede hacer es volver a dormir, puesto que son muy altas las probabilidades de caer de nuevo en parálisis, esto lo descubrí a base de prueba y error. Adolfo me trajo café con galletas y un sándwich de jamón, devoré, tenía tanta hambre. Terminé y al fin el sueño se esfumó; le pregunté que por qué me había sacado de la habitación, si al inicio me explicó que por nada podía detener una sesión, me contestó que cuando llegara Marco platicaríamos. Al fin llegó, en ese momento la cara de Adolfo era de tranquilidad. En ese momento los dos se fueron al cuarto en el que yo había dormido, tardaron unos veinte minutos y regresaron conmigo. Vaya sorpresa que me llevé cuando Adolfo tomó la palabra.

—Martha, esto es algo que jamás he visto en mi carrera, voy a poner los videos, quiero que lo tomen con tranquilidad, y sobre todo decidamos qué hacer con esta evidencia.

Nos sentamos juntos a revisarlos, antes de comenzar con la parálisis, aparecieron unas líneas horizontales en la pantalla. En ese preciso momento mis niveles cardíacos aumentaron, se veía en la imagen cómo estaba yo, boca arriba, durante un tiempo las rayas iban y regresaban con intervalos más o menos de dos minutos, pero dejaron de aparecer cuando una sombra claramente surgió en la puerta. ¿Inexplicable? tal vez, pero ellos vieron lo mismo que yo, la sombra subiendo hacia el techo, y acercándose hacia donde yo estaba, vimos en el video el momento en el que abrí los ojos y miré fijamente a la sombra, por cerca de cinco minutos fue la misma imagen. Parecía que se había congelado, cuando de pronto empezó a bajar, tomó forma, y ahí estaba ese demonio encima de mí, aprisionándome el ser, desde entonces le llamé “el hacedor del terror”. Se detuvo justo encima de mí unos cuatro minutos más, la pantalla se puso toda negra por cinco segundos y la imagen regresó cuando “el hacedor del terror” abrió sus brazos sobre mí, un rayo sumamente luminoso salió de una pared y entró en mi cabeza, y fue cuando al fin pude moverme. La ciencia dice que una parálisis dura aproximadamente tres minutos, pero mi episodio duró aproximadamente quince. En el video se vio claramente cómo se esfumó, como por arte de magia las sombras y “el hacedor del terror” ya no estuvieron más.

En ese momento, Adolfo le comentó a Marco:

—Tenemos evidencia de algo jamás visto en una parálisis de sueño, tenemos evidencia que destrozaría a la ciencia.

Marco no emitió juicio alguno, preguntó a Adolfo si tenía el audio, y este respondió que sí lo había. Entonces Marco le indicó que inmediatamente lo mandase a analizar. ‘Debemos descansar todos, está por amanecer’. Me preguntaron si me quería quedar ahí, les contesté que prefería irme a casa y quedamos en vernos ya que estuviese listo el análisis del audio.

Así pasaron tres días, tomé el desayuno en casa de mis padres, aunque a esas alturas ya vivía sola; terminé mi desayuno y partí hacia la clínica de sueño.

¡Iba manejando y me sentía tan emocionada de saber que no estaba loca! Saber que “el hacedor del terror” era real, que existía, que yo tenía la habilidad de moverme multidimensionalmente, y ahora solo faltaba escuchar la opinión de los expertos.

Llegando a la clínica, pase por un té a la cafetería de la esquina, y en el camino me preguntaba, ¿qué pensaría Marco del video? Me registré en la recepción y avancé al elevador. Al llegar al piso se abrió la puerta y me topé con Adolfo, quien iba por un té. Le dije que lo esperaría en la misma sala de la vez pasada. Ahí ya estaba Marco, y comenzamos a platicar.

—¿Sabes, Martha, lo que significa tener este video? estamos ante un evento paranormal, y debemos de actuar como tú te sientas cómoda. —En ese momento llegó Adolfo y, después de platicar de cosas sin importancia escuchamos el audio. Efectivamente, después de analizarlo y de probar, con distintos decibeles del audio, llegamos al punto que buscábamos; los tres escuchamos lo mismo que yo había oído ese día: ‘sálvanos’. Se escuchaba claramente esa palabra entre los ruidos de la grabación. También pudimos oír qui defendat nos, ‘sálvanos’ en latín, y en el fondo, una voz que decía repetidamente magister malum, que es amo del mal, en la misma lengua antigua, según me explicó Adolfo. Me estremecí al escuchar la grabación.

Una vez que escuchamos todo el audio, Marco retomó la conversación: —haremos lo que tú quieras Martha, si quieres buscaremos a Pietro, él es amigo mío y es psiquiatra experto en demonología.

—Marco, pero tú, no crees en esas cosas —afirmé.

—Efectivamente, Martha, pero quiero la opinión de este médico para saber a qué nos estamos enfrentando y qué podemos empezar a descartar. Yo estudié con Pietro en Italia, hace muchos años, después de un suceso que casi le arranca la vida, él decidió dejar Europa y venir a América. Ahora disfruta de paz y tranquilidad y viene muy seguido a México, por lo que me pondré en contacto con él, si así lo deseas, y empezaremos a trabajar en esto que te está pasando. Quiero decirte, Martha, que me interesa sobre manera investigar el lado oscuro de la parálisis de sueño, si es que existe.

En realidad, yo no perdía nada investigándome a mí misma, no me interesaba hacer públicos estos eventos, ni nada por el estilo, simplemente quería saber más, para llegar al fondo de todo, confirmar que no era un mal orgánico ni patología alguna.

Marco me explicó el vaivén del tema del diablo entre los expertos teólogos y demonólogos; incluso hay cursos especiales sobre el tema, mediante los cuales buscan abolir los prejuicios, tanto científicos como religiosos, para tener la mente abierta a este tipo de eventos. También me dijo que el nivel de estos cursos era muy elevado, gente con amplia cultura y varios estudios, personas de todo el mundo asisten a ellos, y ahí comparten sus conocimientos especializados en exorcismos. Grandes teólogos y científicos hablando del mal como una fuerza, como una conducta psicológica o, tal vez, como un “ente”. Lo interesante es que no excluyen la posibilidad de la existencia de “entes”, y estamos hablando de gente sumamente preparada que está ante un resurgir del oscurantismo real, que estudia a los demonios, por ejemplo, Lucifer, el lucero de la mañana, quien dirige, es bello y melancólico, es considerado como el ángel más explosivo; Belcebú, el señor de las moscas, maestro de la calumnia, sabio, con una banda de fuego destructora y sumamente peligroso; Astaroth, tesorero del infierno, amo de la posesión; Asmodeo, se regocija y alimenta de los incestos, tiene tres cabezas, toro, hombre y carnero, con cola de serpiente, se alimenta del juego y las apuestas; Belfegor, maestro de la pereza, meditabundo; Azazel, mensajero de la hechicería, macho cabrío, se alimenta de semen, inmundo; Lilith, vaga de noche, demonio femenino, es la madre de la oscuridad, asociada con súcubos, demonios que acechan en la noche, robando energías; Amón, demonio de la fuerza y de la violencia. ¿Realmente nos enfrentábamos a un demonio?, tenía mis dudas, sentía que yo no sería poseída, simplemente sabía que, sí estábamos ante algo multidimensional, pero yo era parte de ese rompecabezas, no como parte victimaria, sino como parte del engranaje que tendría que ir descubriendo.

LA HORA DE LILITH

Marco me comentó que Pietro, su amigo psiquiatra, quería platicar conmigo, así que me preparé una buena taza de té y esperé la llamada de Pietro. Aquel día era viernes, era una noche acompañada de lluvia y truenos, escenario perfecto para tener una plática con un demonólogo, y al fin estaba lista para tener la llamada telefónica con él. Era un tipo sumamente culto, de aproximadamente setenta años, recién nos saludamos y empatizamos, y de inmediato comenzamos a hablar de lo que él hacía con esos temas.

—Martha, te cuento, muchos hemos tomado cursos al respecto, no solamente los sacerdotes, yo soy un prestigiado psiquiatra exorcista —rió al decirlo—. Tenemos que abrir la mente, te puedo decir que este tema lo estudian muchas personas, hay criminólogos y científicos de todo el mundo, nos reunimos una vez al año para compartir nuestras experiencias, estamos hablando de gente que ha visto lo más abominable; ahora, siempre nos preguntamos si el mal es una conducta psicológica. Te puedo decir que no podemos excluir la posibilidad de que haya entes o demonios, incluso yo los he visto, he peleado contra ellos, en tu caso podemos descartar alguna patología, por lo que me ha dicho Marco. Yo no les doy vida a los demonios, los trato como algo que existe, pero no les doy la relevancia que ellos quieren, no los alimento con miedo, sino que por un lado los ataco y por otro les quito poder. Debemos de ser sumamente objetivos para no confundirnos, algunas personas son medicadas sin sentido, ya que muchos no tienen claridad y piensan que puede tratarse de una patología, cuando en realidad es un ataque demoníaco o paranormal. Los expertos debemos ayudar desde la perspectiva exorcista; te puedo decir que a gente con mi especialidad nos ha tocado luchar con la hechicería, sectas e infinidad de creencias malignas, desgraciadamente, en muchos casos nos encontramos con gente que cree en el mal y se adentra a cosas que no sabe manejar y esta energía termina matándolos. He analizado tu video de la parálisis, tendrás que descubrir qué es lo que realmente quieren de ti. No tienes los signos de un ataque demoníaco, sino que eres parte del evento, como un eslabón que forma parte del todo, es decir, no te quieren poseer, quieren algo de ti y debemos averiguar qué es.

»Poco a poco estudiaremos más, he sido testigo de posesiones durante los últimos veinticinco años, y puedo decirte, Martha, que los demonios, por así decirles, son sumamente inteligentes, mucho más inteligentes que casi todos los humanos. He observado algo característico en las posesiones, las personas poseídas desarrollan una fuerza extraordinaria y sus sentidos están bloqueados. Los demonios juegan con los humanos. En una ocasión, una víctima fue atacada por demonios, ella tenía la sensación de ser atacada, la golpearon y la violaron sin explicación humana posible. Le hicimos estudios físicos y psíquicos, y pudimos ver que había sido poseída y yo fui asignado para ayudarla, sucedió en Italia. Estuve casi quince días en su casa, pero lo más duro fue su último día, cuando le arrancaron la vida a golpes, le hicieron violaciones y laceraciones ante mis ojos; me inmovilizaron en el techo de la habitación, era como si alguien me cargara y no me dejara moverme, ellos ganaron la batalla, casi pierdo la vida yo también, de no ser por la hija de esa señora, que dio su vida por la mía. Cuando me soltaron del techo caí fuertemente al piso, quedé sumamente lastimado tendido en el suelo, y lanzaron un gran mueble para que cayera encima de mí, pero la hija de la señora se puso en medio para evitarlo, así que el mueble le aplastó la cabeza y murió inmediatamente. Yo no estaría aquí para contarlo si no hubiera sido por ella, a raíz de eso me mudé a residir en América.

»En unos días estaré en México para iniciar el proceso, si así lo decides.

Yo no sabía qué pensar, estaba ante una situación un tanto extraña, ya que Pietro y Marco sabían que no era una posesión a la que se enfrentaban, pero si era algo multidimensional, había algo que deseaba contactarme. Había leído tanto acerca de parálisis de sueño, que, a diferencia de los testimonios de otros, yo estaba dispuesta a llegar más allá del propio evento, incluso, a comunicarme con los “entes” que aparecían en esta multidimensión.

Al fin Pietro llegó a México, tuvimos una reunión los tres e invitamos también a Adolfo, el técnico que había sido testigo de aquella noche; Pietro y Marco, coincidieron en que me videograbara tres veces a la semana, ya que esa era la frecuencia con la que yo sufría parálisis, así es que la probabilidad de que pudiéramos ver algo en el video era alta. Constantemente se repetía la escena que había vivido el día de la clínica con “el hacedor del terror”: siempre que ese ser se acercaba a mí, yo trataba de mover un dedo de mi mano, hasta que logré controlar ese movimiento para poder despertar. Llegó el momento en el que ya teníamos material suficiente para demostrar la presencia de ese ser, mi casa estaba llena de micrófonos y cámaras. Después de un mes, más o menos, Pietro me pidió que no despertara, que fuera más allá, que viera más, le contesté de inicio que no, ya que los episodios que vivía eran sumamente terroríficos. Aunque después un par de días, me armé de valor y accedí a hacerlo. Llegó el día, comencé la parálisis y, en un instante, ya estaba acechándome en la oscuridad “el hacedor del terror”. A medida que se acercaba a mí, sentí que me faltaba la respiración, pues debido a mi estado, me era imposible respirar por la boca. Entonces me armé de valor y miré hacia la derecha y, allí a mi lado estaba una anciana riéndose, su aspecto era muy similar al de la madre de una tía política, que había muerto aproximadamente dos años antes. Tuve un sentimiento indescriptible cuando todo se silenció y quedaron todos en una imagen congelada, mientras yo pasaba la mirada de uno a otro en medio de ese silencio. En un espejo que tenía frente a mi cama apareció la sombra de una mujer con luces de color rosa fosforescente en el cuerpo, la escuché hablar: —mi nombre es Lilith, la primer esencia femenina en el universo, me rebelé ante el sometimiento, fui demonizada, ángel caído me llaman, cientos de escritos de tu raza hablan de mí, soy un todo de oscuridad. El humano repudia y esconde la verdad, soy el espejo de los miedos, me dicen demonio de la oscuridad, no fui la primera mujer como aseguran los escritos, soy la energía total, soy la madre de demonios, soy la primera energía formada en los universos, yo manejo a los súcubos, a los demonios que se alimentan del humano en sueños, soy parte de la creación. Tú te estás preparando para ser parte del despertar y serás entendedora de que la luz y la oscuridad son una misma, los demonios reales dominarán por siempre la mente humana.

Mi cuerpo estaba paralizado al ver a ese gigantesco demonio, no podía hacer nada, y entonces recordé las palabras de Pietro, que fuera más allá. No podía más con eso y comencé a centrar todas mis fuerzas para mover el dedo meñique de mi mano, hasta que, después de varios intentos lo logré. Me levanté y estaba empapada en sudor, me dirigí a la cocina, eran las tres treinta y seis de la madrugada. Esperé a que dieran las seis para llamar a Pietro y a Marco, ni siquiera traté de ver el video o de escuchar la grabación primero, porque estaba aterrada y, segundo, porque no tenía idea de cómo manejar los aparatos que Adolfo había colocado en mi casa. Llegaron a mi casa a las nueve de la mañana, Marco, Adolfo y Pietro me llevaron un desayuno abundante, y comencé a contarles lo sucedido. Adolfo se puso a trabajar de inmediato, preparó el video por cuadros, solo él entendía estos términos. A diferencia del otro evento videograbado, en este se podía ver la hora en la que me quedé dormida: once treinta. Lo curioso fue que, a las once cincuenta y cinco, se empezaron a ver sombras alrededor de mí y permanecieron ahí, inmóviles, hasta las tres veinte, hora a la que, al parecer, había comenzado la parálisis, ya que se vio que me volteé boca arriba y la sombras empezaron a girar. Entonces se instaló de nuevo sobre mí una sombra, pero no era “el hacedor del terror”, sino que esta vez llegó ella, la gran sombra de mujer con luces fosforescentes. En esta ocasión, la parálisis duró veintiséis minutos, cuando la ciencia asegura que solo duran escasos minutos. El audio se escuchaba un tanto distorsionado, Adolfo afirmó que tendría arreglo sin problema, pero yo les conté todo lo que me había dicho Lilith. Gracias a Pietro, yo ya me había documentado acerca de demonios, incluso me había metido a unas clases de teología. En lo que yo les narraba, él sacó de un maletín unos símbolos, un libro, unas plumas, y una pipa. Comenzó a tomar nota de cada palabra que yo decía y me pasó las plumas por la cabeza.

—¿Qué haces y de qué son las plumas? —pregunté.

—Son plumas de cóndor, estoy limpiando tu mente.

—Pero ¿cómo es posible que tengas esas creencias? —Todo quedó en silencio y luego dijo, te explicaré:

—La ciencia y la espiritualidad van de la mano, la verdadera ciencia es meterte a terrenos inexplorados y tener la mente abierta. Debemos aprender del universo día a día lo más recóndito posible, estas doctrinas no pelean, trabajan en conjunto, la realidad es que nos hemos creído esa limitante de no descubrir más o la verdad. Cuando el ser humano no conoce de algo lo descarta automáticamente. ¿Quién ha visto un átomo? Sin embargo, creemos en su existencia. Somos tan manipulables y egoístas, pero no debemos olvidar que la ciencia la hacemos los humanos, y habemos religiosos, ateos y espirituales. Mi experiencia me llevó a la conclusión de que somos seres multidimensionales, que algunos tienen el poder, desarrollado o no, de acceder a varias dimensiones, como tú Martha. En los últimos años he aprendido el camino chamánico, después de casi perder la vida en un exorcismo, el caso que ya te conté. A lo largo de estos años, me convertí en un aprendiz de las distintas dimensiones y culturas, de la tierra en general. Desgraciadamente, la gente no ve más allá de las religiones impuestas, de hincarse ante símbolos, no ven más allá de lo que conocen y llaman diabólico a lo que no, creen en un dios castigador e inquisidor, y no es así Martha. La gente con poder, como el tuyo o el mío, tiene que ir más allá para entender el mundo que habitamos, aprender y enseñar humildemente. Hoy, los exorcismos que realizo, dejaron de ser llenos de terror y sufrimiento. Ahora ayudo a las personas con psicotrópicos para que tengan control de sí mismos y juntos podamos reconocer qué es lo que está rondando y luchar contra las posesiones. Aprendo sobre la conexión con la naturaleza al modo occidental, aprendí de los verdaderos sabios, la realización anhelada, escucho a los consejeros, los que han experimentado los verdaderos dones de la vida, buscamos el estado superior de la consciencia individual. Te explico todo esto para que entiendas un poco cómo trabajo, tenemos que desarrollar una serie de conocimientos para lograr ser parte de todo esto. Un sabio que conocí en Nuevo México, me enseñó que padecemos todos los conflictos, el infierno y el cielo. Jung mismo, el reconocido médico psiquiatra que murió en 1961, decía que a través de ciertas prácticas podíamos acceder a nuestro interior. No es una tarea fácil, y aunque todos lo podemos hacer, muchos no estamos dispuestos a enfrentarlo. Todos los seres humanos nos enfrentamos a dolencias o enfermedades físicas o psíquicas, la meta de la vida humana es la transformación interior y hay que pasar por muchas cosas para lograrla.

»Las parálisis que tú pasas son por y para algo, y no solo te apoyaré con la medicina tradicional, sino que también con todas las herramientas espirituales con las que cuento. En la oscuridad, en la luz y en lo multidimensional, si así lo deseas, aprenderás y descubrirás. Hoy te enfrentaste al demonio, Lilith, pero debemos de prepararte para aprender de ella, para que sepas el por qué de este conocimiento, a través de la psicología transpersonal.

»Las parálisis que tienes no son buenas o malas, solo aprende de ellas, prepárate y lo sabrás. Marco, Adolfo y yo estaremos a tu lado.

Para mí todo esto era fascinante, Pietro era un enigma total, pero algo me decía que confiara en él plenamente.

Pasaron los años, terminé la carrera y una especialidad en psicología clínica, pero todos los días tomaba clase con Pietro, desde lectura de libros, prácticas, caminatas, meditaciones, un sinfín de cosas que me iban fortaleciendo. Seguía con las parálisis, todas aterradoras, llenas de oscuridad. En ellas siempre estaban observándome “el hacedor de terror” o Lilith. Yo todavía no era tan fuerte como para continuar lo que seguía después de una parálisis, para ir más allá, como decía Pietro, hasta aquel día.

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