Kitabı oxu: «Con luz no despertada»

Marco, Marina di
Con luz no despertada / Marina di Marco. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Bärenhaus, 2021.
(Biblioteca elegida)
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8449-20-3
1. Poesía Argentina. I. Título.
CDD A861
© 2021, Marina di Marco
Ilustraciones de cubierta e interior: María Clara Doval (ig: ©claritadoval)
Diseño de cubierta e interior: Departamento de arte de Editorial Bärenhaus S.R.L.
Todos los derechos reservados

© 2021, Editorial Bärenhaus S.R.L.
Publicado bajo el sello Bärenhaus
Quevedo 4014 (C1419BZL) C.A.B.A.
www.editorialbarenhaus.com
ISBN 978-987-8449-20-3
1º edición: diciembre de 2021
1º edición digital: noviembre de 2021
Conversión a formato digital: Libresque
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446 de la República Argentina.
Sobre este libro
Con luz no despertada reúne poemas que danzan y se hamacan al ritmo de la infancia. En ese mundo recuperado, donde todo es posible, los árboles sueñan con ser violines y la madre se vuelve niña para pintar y convertirse en hada. O se escabulle entre los bastidores del Teatro Colón, siguiendo la pista de una melodía.
Una maternidad puesta al servicio de la poesía y una escritura que recupera la magia de la vida cotidiana; entre estas claves se mueven los poemas enamorados de Marina di Marco. En ellos se consolida el despliegue de una voz propia: “crecer cuando tu poema va creciendo”. La ternura marca el tono de los versos, que toman vuelo hasta ganarse un lugar en la gran tradición de la poesía mística castellana.
María Lucía Puppo
Sobre Marina di Marco
Marina di Marco nació en Buenos Aires, en 1990. Hija de Nomi y Marcelo di Marco, no pudo menos que criarse entre música, literatura y juegos. Y ahora, junto con Pablo, su marido, transmite este legado a sus hijos. Licenciada en Letras por la UCA, allí se desempeña como docente y realiza el doctorado, con una beca UCA-CONICET. Fue guía turística en el Teatro Colón —donde integró el Coro de Niños—, y colabora en el Taller de Corte y Corrección y en el sitio AmaFuerte.com. Actualmente, difunde sus investigaciones sobre literatura para chicos en congresos y publicaciones especializadas, y coordina la colección Cuento Contigo (Fundación Tiempo de Actuar, editorial Wanceulen).
Índice
Cubierta
Portada
Créditos
Sobre este libro
Sobre Marina di Marco
Dedicatoria
Epígrafes
Hamaca
Mi trapito
El alma de las cosas: la palabra
Kintsugi, o reparación de añicos con oro
Nuestras voces resecas, cuando susurramos juntos
Grand solo
Noches en Plaza Lavalle
Visita poética al Teatro Colón
Un ángelus, por Millet
Moradas
Marta en silencio
Oración de Douglas Pepler
No tienen vino
Oración de Ana, la del taller del orfebre
Oración del alma esposa
Oración de cuna
Con luz no despertada
Después de la nana
Mare Nostrum
Bruno duerme entre papá y mamá
Aura cotidiana
Viejos sabores
Los días de la magia
Regalitos para Magdalena
Con aromas de té y canela
Pequeño como este niño
Notas
A Pablo, todos los poemas
de hoy y de siempre.
Por ser linterna en la noche.
A mis papás, Nomi y Marcelo, y a mi hermana Flor. Agradecida por una infancia feliz y por una vida sosegada en la tranquilidad de quien sabe que siempre contará con un refugio.
A Magda, a Bruno y a Clarita Sofía.
Y, en ellos y en Dios, a mis hijos de mañana.
Así, soñando hacer la vida más hermosa,
intentando lograr un relato de esencias,
poniendo un nombre nuevo al alma de las cosas.
Julio Alfredo Egea, “La palabra”.
Me bastaba callar, me bastaría
juntar las manos para estar contigo,
juntar las manos y encontrar la vida,
y sentir al mirarte la primera
revelación del mundo, su primicia
que me sigue llenando hasta los bordes
de cielo y alegría.
Luis Rosales, “Lo más inmediato”.
Con estos poemas —selección de los que escribí entre mis quince años y la semana pasada, cuando terminé de corregir este primer libro mío—, busqué ser clara y sencilla, lo más transparente posible en mis experiencias, gustos y opiniones. Es decir, traté de que los poemas de Con luz no despertada hablaran por sí solos. Pero, puesto que están atravesados por mi mundo interno de obras ajenas, de autores colosales y de reflexiones que me exceden infinitamente, quiero ofrecer también la posibilidad de una mayor comprensión. Por eso, sumo para el lector las notas que podrá encontrar en las páginas finales.
Marina di Marco, 12 de mayo de 2021
En medio de la noche,
canto la infancia,
con mi voz contenida en la semilla
que une nuestra vida con la eterna.
HAMACA
Desde tus alturas me abalanzo
y me arrojo,
bella en el abismo que creaste.
Con manos infantiles palpo
voces,
rozo nubes.
Soy hoy, hamacándome,
señora fiel
de la alameda y del arroyo.
Soy sol,
ligero sol
que en el ramaje se desvía,
que se agita en melodías.
Y vos,
por qué esperás
en lo eterno,
acá, en el bosque.
Por qué te estás meciendo
si el viento no te alcanza.
MI TRAPITO
A ISAAC BLEGER
Ayer le regalé mi infancia,
limpia y blanca, en un trapito,
a un abuelo —poeta—
que no es el mío.
Hoy le regalo estos versos,
igual de límpidos,
para que este regalo
suave y sencillo
demuestre que en el árbol
de mi honda genealogía
tiene un lugar este abuelo:
por nuestras venas corre
la sangre de la poesía.
EL ALMA DE LAS COSAS: LA PALABRA
A LAURA ETCHEVERRY
Crecer en el poema, Laura.
Crecer cuando tu poema va creciendo
—no tanto abajo, en versos que se buscan:
un poema crece adentro y hacia arriba—.
Crecer al nombre justo de las cosas,
a la perfecta alquimia de la vida
hecha lenguaje puro.
Lenguaje que es de Borges y Cortázar
y de nuestro Valverde, y también de tu gente
y de la mía.
Lenguaje que es de mate caliente.
Que es de aquella foto que me enviaste
a la distancia.
Crecer mientras se sonríe con esa
sonrisa invisible que se escapa
en tu voz transparente,
en tu voz transparente en mis oídos.
Crecer en el poema.
Crecer cuando tu poema va creciendo.
Crecer hoy como crecen y se estiran
las ramas de ese árbol. De ese árbol
que crece, que está vivo. Que,
vivo así,
sabe conjurar la muerte.
KINTSUGI, O REPARACIÓN DE AÑICOS CON ORO
Te cantaré para que te pongas contento y pensativo a la vez. Cantaré por los felices y por los que sufren.
Hans Christian Andersen, “El ruiseñor”
Cuando pretende callarnos una herida,
cuando afligidos andamos a tientas,
¿por qué plasmamos la herida
en un poema?
¿Por qué intentamos ponerle belleza
a aquel aguijón que tanto nos duele?
Entre lágrimas, detengo
mis manos sobre el teclado,
y pienso: ¿esta herida
no se vuelve inmortal
mientras la voy escribiendo?
¿La estoy inmortalizando? No,
la estoy transformando en canto
del ruiseñor de la belleza:
la poesía es
como el oro de la carpintería de oro,
que se estira y sana y va cubriendo,
cada truncada grieta,
hasta unir de nuevo el cuenco roto.
Pulsuz fraqment bitdi.