Kitabı oxu: «La cábala»
Mario Javier Saban
La cábala
La psicología del misticismo judío

© 2015 by Mario Saban
© Fotografía de cubierta: Oleg Ivanov IL / Shutterstock.com
© de la edición en castellano:
2015 by Editorial Kairós, S.A.
www.editorialkairos.com
Composición: Pablo Barrio
Diseño cubierta: Katrien Van Steen
Primera edición en papel: Febrero 2015
Primera edición en digital: Julio 2020
ISBN papel: 978-84-9988-487-5
ISBN epub: 978-84-9988-816-3
ISBN kindle: 978-84-9988-817-0
Todos los derechos reservados.
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Índice
1 Agradecimientos
2 Introducción a la psicología del misticismo judío: marco teórico-metodológico
3 PARTE 1 Las Sefirot del Árbol de la Vida 1. ¿Qué son las Sefirot? (Dimensiones) 2. Las verdades y su relación con cada dimensión 3. Lo junguiano y su relación con el misticismo judío 4. La tendencia al dogmatismo 5. Las Sefirot cosmogónicas y las Sefirot psicológicas 6. El Inconsciente/La Conciencia 7. El mapa del Árbol de la Vida (Etz Ha Jaim) 8. Tipos de Daat (el Conocimiento) 9. La relación entre la cosmogonía y la psicología en el judaísmo 10. El problema de la entropía en la Psicología 11. El Tetragrama como símbolo de la concatenación de los universos 12. Las Sefirot psicológicas dentro del Universo de Yetzirá
4 PARTE 2 El Yo 13. ¿Qué es el Yo? 14. Clases o niveles del «Yo» (Bruner, Wundt, Kantor, Watson, Skinner, Castila del Pino) 15. La relación entre la Biná (Freud) y la Jojmá (Jung) en el Universo de Yetzirá 16. Las Sefirot como los diez «arquetipos» objetivos de toda la realidad 17. Los Palacios en el Universo de Yetzirá 18. Las amenazas al Yo interior. El rol maestro-alumno 19. El Yo interior 20. La Biná y la Jojmá en el Universo de Yetzirá 21. Las posibilidades del Yo interior 22. El mal dentro de la percepción del Yo 23. La soledad del Yo y la ilusión de seguridad de la Biná psicológica 24. La conciencia «ketérica» y los conflictos derivados de la Biná psicológica 25. Los conflictos potenciales en defensa de mi subjetividad estática 26. La operatividad del Yo en los diferentes niveles dimensionales 27. La función de la Biná psicológica 28. El Kli de Keter 29. El vacío del Ein Sof como Kli fundamental 30. Las posibilidades infinitas de ampliar mi vacío interior 31. El desgaste de las energías psíquicas en defensa de la identidad inferior del Yo 32. Las potencialidades ocultas y las potencialidades futuras 33. Los dos tipos de felicidad 34. La coordinación entre el mundo superior de Alef y el mundo inferior de Bet 35. El problema del mal como resultado del tiempo y el espacio 36. El Mesías interior 37. La inexistencia del mal en el Universo de Atzilut 38. La diferencia del Sod real y el Inconsciente 39. La Merkabá real y la Merkabá psicológica 40. El sistema de oscilación entre la Alef (Jojmá cosmogónica) y la Bet (Biná cosmogónica) 41. Los siete sistemas de percepción dentro de la Biná psicológica (Los Palacios) 42. El funcionamiento del Yo en las dimensiones superiores 43. La Devekut: ¿unificación o aproximación al Ein Sof? 44. El estado de oscilación entre el Yo y el No-Yo y la consciencia Yo/No-Yo 45. El Alma 46. Las protecciones del Yo y mi autoconstrucción 47. La Consciencia 48. La Vanidad 49. El sentido de la existencia 50. ¿Jojmá o Biná? 51. La teoría del descubrimiento de las resquebrajaduras de la Biná 52. Una psicología para la “Eternidad” 53. La búsqueda de mi personalidad en el Keter psicológico 54. Alcanzando el estado de consciencia Alef 55. Las ilusiones de seguridad de la Biná psicológica 56. La felicidad en los niveles trascendentes 57. El Ein Sof, ¿una necesidad psicológica o una realidad física? 58. La superación de la reafirmación constante de la subjetividad 59. Los equilibrios y desequilibrios dimensionales dentro del Yo 60. El Universo de Atzilut 61. ¿Hasta dónde ampliar nuestro Kli? 62. Diferencias entre la verdad y el conocimiento 63. El trabajo posterior a la autonomía del sujeto 64. El abandono transitorio de mi centro subjetivo 65. Diferencias entre la posición de Spinoza y el misticismo judío 66. La expansión de nuestro vacío interior y el peligro de la dogmatización 67. ¿Qué percibe el alma? 68. El orden subjetivo de exteriorización 69. El desarrollo de una Klipá como elemento extremo de una Midá 70. El problema de la conceptualización 71. La soledad radical del Yo 72. La conciencia de Eternidad 73. ¿Libre albedrío o predestinación? 74. El camino de la autorrealización del Yo 75. El problema de la ortodoxización 76. La destrucción de todas las seguridades cognitivas 77. La búsqueda del perfeccionamiento permanente 78. La idea judía de la Devekut 79. El problema/virtud de las contradicciones 80. Los niveles del Alma 81. Las conceptualizaciones de la Biná y las simbolizaciones de la Jojmá 82. ¿Cómo ingresar en el Universo de Atzilut? 83. El Conocimiento dentro de las diferentes magnitudes dimensionales 84. El concepto de «coherencia» 85. Los conflictos provocados por la perspectiva de la conciencia Bet 86. Las dependencias objetales como causa del mal 87. La identidad fragmentaria como vehículo hacia el Ein Sof 88. La conducta como reflejo del sistema cognitivo 89. Las Kelipot ocultas detrás de algunas interpretaciones 90. La función espiritual de Israel 91. Expansión y restricción
5 PARTE 3 El vacío interior 92. El Yo y el vacío interior 93. La liberación de la psique de su percepción entrópica 94. La trascendencia del Yo 95. El problema del ocio y las energías excedentes 96. El vacío existencial y el sentido existencial 97. El Ego y el control del Yo 98. El nihilismo del vacío existencial 99. El momento de cruzar el Abismo (Tejom) 100. El sentido en la interioridad del Yo 101. Los aumentos constantes de los niveles de conciencia 102. La percepción de la Eternidad 103. El Yo frente al Yo: la disociación 104. El dogmatismo de las instituciones 105. La destrucción del último miedo del Yo: la muerte física 106. La libertad del Yo o la dogmatización 107. Diferencia entre el vacío existencial y los deseos inferiores insatisfechos 108. La opción de llenar el vacío interior con los objetos inferiores 109. El sentido existencial es transpersonal 110. La soledad radical del Yo y su finitud 111. El Yo en el camino hacia lo no-conceptualizable 112. La trascendencia: Maslow-Frankl 113. La imposibilidad de explicar la sensación de trascendencia 114. El vacío existencial 115. La feliz oportunidad del vacío existencial 116. El círculo vicioso o el círculo virtuoso 117. La materia como necesidad del Universo de Asiá 118. La represión de los niveles superiores 119. La felicidad superior y la felicidad inferior 120. El sentido de las dimensiones inferiores 121. El avance del Yo 122. La anulación de las dualidades 123. La oscilación entre el espacio-tiempo, la Eternidad 124. Funcionamiento del vacío existencial/análisis de Wilber 125. El funcionamiento de la Jojmá y el problema de las divisiones científicas modernas 126. La existencia simultánea de todos los universos 127. El Imún (el Entrenamiento) 128. ¿Dónde se encuentra la Merkabá psicológica? 129. La conciencia subjetiva (Biná) y las pulsiones biológicas (Yesod/Maljut) 130. Freud/Jung/Einstein/Maslow: diferentes percepciones del Árbol de la Vida 131. El Yo esencial y la Nada 132. Israel: la superación constante de las limitaciones
6 PARTE 4 La «felicidad trascendente» 133. Tiferet frente a Keter: Cuando el Yo asciende hacia su máxima potencialidad 134. Los deseos finitos y la felicidad infinita 135. Las potencialidades del Yo 136. Las etapas del desarrollo de las potencialidades del Yo 137. La felicidad trascendente 138. Una subjetividad inflexible como problema 139. Las dos vías para la felicidad: la trascendencia y la inmanencia
7 PARTE 5 Conclusiones 140. Conclusiones prácticas
8 Glosario
9 Bibliografía
Esta tercera tesis doctoral está dedicada a la memoria de mi madre, Violeta Cuño (1943-2008), con todo el amor de mi alma
Agradecimientos
No tengo espacio suficiente en el que poder agradecer a tantos familiares y amigos la ayuda que me han brindado en estos últimos años para terminar este trabajo doctoral.
Una tesis representa un esfuerzo muy grande para quien lo lleva a buen puerto, pero es también el resultado de muchos factores adicionales.
Quiero dar las gracias en primer lugar a mis padres, a mi madre Violeta Cuño (1943-2008), fallecida hace ya siete años y que sigue guiando mis pasos desde el más allá, y a mi padre, David Saban (1942), quien desde la lejanía geográfica de la Argentina siempre está allí acompañándome en el camino de la vida. Un recuerdo muy afectuoso a mis dos queridas hermanas, Roxana Rebeca y Lis Judith, a quienes siempre recuerdo con todo mi corazón.
A mi esposa, Jacqueline Claudia Freund Arditti, y a mis dos hermosos hijos, Max David Saban Freund y Lucas Elí Saban Freund, quienes siempre han estado ahí dándome el amor que todo ser humano necesita para sostenerse en esta existencia; espero que cuando crezcan estén orgullosos del esfuerzo de su padre. Max y Lucas representan para mí la continuidad histórica del judaísmo.
A mi querida Nelly Díaz, que hace de abuela de mis dos niños, a quien le agradezco el amor que nos entrega todos los días.
A quien debo dar las gracias, con letras bien grandes, es a mi amigo, a mi tutor de tesis doctoral, a mi querido doctor Francesc Xavier Marín Torné, por las horas que hemos compartido en estos últimos años, por sus consejos intelectuales, por su calidez humana, y por ayudarme con sus permanentes consejos. Siempre recordaré nuestros encuentros debatiendo y analizando el pensamiento judío moderno. Querido Xavier te agradezco muchísimo todo lo que has hecho por mí…
En segundo lugar tengo que recordar al doctor Jordi Segura Bernal, quien fue el hombre que me abrió las puertas dentro del área de la Psicología de la Universitat Ramon Llull (URL). En realidad, esta tesis doctoral fue una buena excusa para vernos y compartir nuestros intereses comunes. Siempre lo recordaré con mucho afecto. Gracias doctor Segura Bernal por su amabilidad, su gentileza y su comprensión.
En tercer lugar, no puedo dejar de nombrar a mi amigo el doctor Josep Gallifa i Roca, porque siempre tendré en mi memoria nuestro primer encuentro donde no podíamos abandonar nuestras conversaciones sobre la herencia mística de Catalunya, personalmente desde la vertiente hebrea, y el doctor Gallifa desde la vertiente cristiana. Cuando finalizamos nuestra primera reunión, que tenía que extenderse a solo una hora, advertimos que habíamos pasado más de dos horas compartiendo un grato y feliz momento. Fue allí donde pensamos la posibilidad de que el doctor Josep Gallifa i Roca pudiera participar en el honorable tribunal de tesis doctoral que ha asumido la evaluación de este trabajo. Gracias querido amigo Josep por las inolvidables citas que hemos tenido, y por la apertura intelectual que siempre me has demostrado. Sin duda, el doctor Josep Gallifa i Roca representa lo mejor de la más antigua tradición cristiana de Catalunya.
No puedo dejar de nombrar a los otros dos miembros titulares del tribunal de tesis, al doctor Manuel Almendro, quien me abrió con la lectura de sus obras el gran campo de la Psicología transpersonal, y quien desde Madrid trabaja de modo incansable en la difusión de estas nuevas perspectivas en el área de la Psicología, y a mi amigo el doctor Joan Prat i Carós, a quien conocí hace muchos años en uno de mis viajes a Israel, y quien a su vez me abrió las puertas para impartir mis seminarios de misticismo judío en la Universitat Rovira i Virgili (URV), y con quien compartí en su momento un largo camino de estudio entre los años 2011 y 2012 para concluir mi segunda tesis doctoral en Antropología. Gracias, querido Joan, por los momentos que hemos compartido juntos debatiendo sobre el sentido de la vida del ser humano.
Quiero nombrar también a mis cuñados, a Daniela Freund y a Jorg Klumbis, quienes me ayudaron a instalarme en el año 2002 en Barcelona, a ellos les debo el comienzo de mi nueva etapa en Catalunya después de abandonar la Argentina. Gracias Daniela, gracias Jorg…
Tengo que recordar a mis dos grandes amigas, a Matilde Rufach y Lina Camí, quienes construyeron desde el año 2006 la organización Tarbut Sefarad, la primera red cultural judía de España; ellas han sido en todos estos años mis dos grandes amigas. La historia del judaísmo en Europa hablará de ellas.
A Lina Camí le debo su ayuda en el formato de la tesis doctoral y una amistad que se ha construido a lo largo de los años. Gracias amiga por estar siempre ahí.
Quiero dar las gracias a mi querida suegra Ester Arditti de Freund, quien dedicando una gran cantidad de horas y un enorme esfuerzo personal me ayudó en la última corrección final de todo el trabajo.
Quiero especialmente destacar también la ayuda que he recibido de mi alumna y amiga Ramona Pous Riu, la creadora de los cuadros simbólicos que he agregado dentro de la tesis doctoral.
Deseo dar las gracias a mis más de trescientos alumnos de mis cursos privados de cábala en Barcelona, a todos los integrantes del grupo de Sod 22/Madrid y del grupo Sod 22/Buenos Aires, porque he aprendido muchísimo con todos ellos durante estos últimos años, y una bendición especial a sus coordinadores, a mi amigo Jorge Barros y a mi amiga Patricia Wanda Frachia Zaidel.
La tesis doctoral que presento representa indudablemente un enorme trabajo de sistematización de gran parte del pensamiento místico del judaísmo aplicado a la Psicología, y entiendo que a partir de esta investigación se abrirán en el futuro muchas líneas de estudio sobre la psique humana.
Quiero dar las gracias especialmente a mi amiga Magda Amorós Perdigó quien me abrió las puertas de su corazón y las puertas de Barcelona, a ella le debo gran parte de la difusión de mis enseñanzas en Catalunya. Gracias Magda, de todo corazón.
MARIO JAVIER SABAN
En Sefarad, año 5775
Barcelona, mayo de 2015
«El hombre está constituido por todas las entidades espirituales, conteniendo todos los atributos, fue creado con una gran sabiduría, pues comprende todos los secretos de la Merkabá».
SEFER HA NEELAM (anónimo)
«Hay una Torá entera en una letra adicional que ahora falta».
SEFER HA TEMUNÁ del siglo XIV (anónimo)
«Toda la creación es una severa limitación».
Frase anónima de los cabalistas medievales
«Cuando comencé a estudiar Ética me enojé con todo el mundo pero no conmigo, posteriormente, me enojé también conmigo, y finalmente solo me enojé conmigo».
RABÍ ISRAEL SALANTER
«Lo más importante nunca está escrito».
RABÍ DAVID IBN ZIMRA
«Para evadirse del problema real de la Merkabá, los cabalistas trabajaron la interioridad del ser humano de modo que provocaron simbólicamente la psicoanalización de la cábala muchos siglos antes del nacimiento de la Psicología moderna».
MARIO SABAN
Introducción a la psicología del misticismo judío: marco teórico-metodológico
«Nunca desesperarse, nunca caerse».
NAJMÁN DE BRATSLAV
Uno de los más importantes temas del misticismo judío es la explicación del funcionamiento del ser humano y su sentido cosmogónico. El judaísmo a lo largo de la historia ha intentado comprender la realidad divina de todo lo creado (el Maasé Bereshit), y profundizó sobre el misterio de la psique del ser humano. En ese sentido, podríamos decir que una parte de los grandes cabalistas judíos advirtieron de la importancia de comprender al ser humano, y de comprender el sentido de su existencia, no solamente dentro de un plano individual, sino en el plan general de la creación.
El trabajo que presento ante el Honorable Tribunal de la Universidad Ramón Llull es el diseño de las aplicaciones psicológicas de la cábala hebrea y, en particular, sobre el símbolo del Árbol de la Vida.
Lamentablemente, como el trabajo requiere de una traducción del lenguaje místico antiguo y medieval a los nuevos términos de la modernidad, he intentado buscar detenidamente las equivalencias conceptuales para que el análisis científico sea lo más riguroso posible. Tampoco tengo dudas de que mis propias experiencias personales, tanto de mi vida privada como de la relación con mis alumnos en los cursos sobre la cábala, son las que realmente me ayudaron a comprender mejor la psique humana y a establecer las conexiones adecuadas entre los antiguos conceptos del misticismo judío tradicional con las nuevas formas de comprensión de las escuelas psicológicas modernas. A pesar de la extensión del marco teórico de mi trabajo doctoral, quiero dejar constancia de que todos los conceptos vertidos son el fruto de la interacción entre el análisis teórico y la realidad práctica de un buen número de mis alumnos.
La búsqueda del sentido de la existencia en el ser humano no debe ser considerada como una patología, lo que sí se puede convertir en patológico es justamente el hecho de la aparente imposibilidad del ser humano de encontrar dicho sentido. Trabajar el sentido de la existencia del ser humano desde la infancia para extraer, como decimos dentro de la cábala la «raíz del alma» de la persona, es fundamental para realmente alcanzar la felicidad interior; una felicidad interior no dependiente de nuestro exterior, sino de nuestra autopercepción. Elevar los niveles de autopercepción a través de las estrategias que nos legaron los antiguos sabios del judaísmo es la clave para alcanzar los mayores niveles de felicidad y de intensidad existencial. Por ese motivo, hemos trabajado la unificación científica entre los elementos derivados del misticismo judío y los elementos de la Psicología clásica. Es más, podemos decir, sin equivocarnos, que muchos cabalistas fueron pre-psicólogos porque trabajaron su propia psique y estudiaron la psique para comprender mejor el diseño divino. Lo que estudiaremos representa la contribución psicológica que ha realizado durante siglos el misticismo judío.
Debemos ser conscientes de que dentro del judaísmo se trabajó exegéticamente para elevar poco a poco el nivel de conciencia del sujeto. Y dentro del trabajo de elevación de dicho nivel de conciencia, el estudio directo o indirecto de la psique fue esencial.
Ha quedado en suspenso la labor de comprender la Psicología desde la cábala hebrea, y este trabajo creemos que recién comienza. Un estudio serio y profundo del misticismo judío (la cábala) nos puede llevar a una comprensión psicológica transpersonal de la psique. El aporte del misticismo judío al campo de la Psicología es fundamental y debe ser expuesto, estudiado y analizado minuciosamente. Por lo tanto, debemos considerarlo como un aporte más al crecimiento general del ser humano.
Ya muchos autores, como Moshé Idel, advirtieron de que la relación entre la Psicología y la cábala aún no ha sido estudiada en profundidad. Idel dice sobre este asunto:1
«Pero no hay razón para prohibirse un uso prudente de otras ramas de las ciencias humanas, por ejemplo, la Psicología. Este campo ha proporcionado una gran variedad de teorías respecto de la psique humana y sus procedimientos. Como algunos cabalistas se refieren abierta o alusivamente a experiencias espirituales, no podemos descuidar la contribución de una u otra teoría psicológica para describir ciertos fenómenos cabalísticos. Una vez más, Scholem evitó utilizar conceptos o teorías psicológicas. Es cierto, por otra parte, que las citas de la literatura cabalística y su análisis por parte de uno de los grandes contemporáneos de Scholem, Carl Gustav Jung, son problemáticos».
«Jung alimentaba un gran interés por la cábala, incluso tuvo un sueño cabalístico. Pero este interés e incluso esa identificación con concepciones cabalísticas no pueden hacer olvidar su verdadera incomprensión de las fuentes y su enfoque reduccionista a los textos. Aunque se pueda hacer la misma crítica al análisis realizado por Jung a obras de otro tipo, como los escritos sobre alquimia, gnosticismo o textos hindúes, dudo, en lo que a la cábala se refiere, que se pueda sacar algo sustancial del examen que hizo de los pasajes particulares que menciona en sus libros».
El Árbol de la Vida entonces sirve (y debemos utilizarlo de este modo) para resolver algunos problemas psicológicos de difícil resolución, o que no pudieron ser satisfactoriamente analizados por falta de elementos simbólicos suficientes. También el símbolo del Árbol de la Vida es muy útil para comprender el funcionamiento del sistema universal y cómo las diversas escuelas de pensamiento se han acercado a la realidad del Yo.
Puedo afirmar sin temor a equivocarme que el Árbol de la Vida es una de las representaciones más profundas del ser humano y su dinámica existencial. Como dicho símbolo opera tanto en lo físico como en lo metafísico, y como el mismo símbolo opera tanto en lo macro como en lo micro, cuando estamos trabajando con el Árbol de la Vida, nos encontramos operando tanto dentro de términos psicológicos como de aspectos cosmogónicos de forma simultánea.
El transpersonalismo de la mística judía produce así elementos simbólicos claves para una nueva interpretación existencial del ser humano, y he trabajado con estos elementos, llevándolos hasta las máximas consecuencias subjetivas, teóricas y prácticas, de acuerdo con mi propia capacidad.
Mi objetivo es comparar algunas teorías modernas con las más antiguas tradiciones del misticismo judío, con la idea de obtener como resultado una comprensión más elevada del «Yo». Pero no un «Yo» reducido a la psique, sino un Yo que abarca la psique y la trasciende.2 Reitero que el concepto del «alma» en el campo del misticismo judío no se reduce al nivel intelectual (Neshamá) o psique.3 A dicho nivel intelectual o psique lo denominaré como el Yo mental. Dicho Yo mental se encuentra dentro de la dimensión de la Biná cosmológica como ya explicaremos más adelante.
Expondré no solamente en esta tesis doctoral el funcionamiento simbólico del Árbol de la Vida y la Merkabá a nivel psicológico, sino que plantearé desde esta simbología los problemas que se presentan dentro de las diversas escuelas de la Psicología tradicional del siglo XX y las de principios del siglo XXI. ¿Cuáles son las fortalezas de los diversos sistemas modernos y cuáles son las debilidades de estos sistemas a la luz de la sabiduría antigua y medieval del judaísmo?
Intentaré enfocar dentro de la simbología del Árbol de la Vida en qué dimensiones trabajaron las diferentes escuelas del Psicoanálisis tradicional, demostrando que las escuelas parcializaron el estudio sobre algunas dimensiones del Árbol de la Vida, haciendo que unas prevalezcan sobre las otras; por ese motivo realizaron formulaciones parciales de la misma problemática humana, y por lo tanto no pudieron ver más allá de sus fronteras conceptuales. Idolatraron los conceptos, de modo que no pudieron comprender la flexibilidad y la complejidad del sistema general. Entiendo que este factor de especialización científica del siglo XIX dio como resultado una escisión del ser humano y del conjunto de la sociedad que lamentablemente hizo mucho daño. Al retornar a la sabiduría judía antigua y medieval del misticismo hebreo, encontramos una conexión profunda con una visión holística del Yo. Este tipo de pensamiento plantea que el misticismo judío abarca todas las perspectivas dimensionales para una comprensión superior del Yo.
Las escuelas de Psicología tradicional crearon «modelos racionales de comprensión», o «modelos simbólicos de comprensión», cerrando estos modelos dentro de ciertos límites dimensionales. Sin embargo, dentro de cada nivel dimensional existen verdades propias. Es decir, que si trabajamos dentro de un nivel determinado no podemos invalidar a quienes se encuentran trabajando desde otra dimensión. Debemos percibir la validez de cada visión de acuerdo con la dimensión energética del Árbol de la Vida que dicha escuela esté trabajando.
Toda crítica a cada escuela de pensamiento se fundamenta en que no se puede percibir la realidad desde dicha perspectiva. Al comprender mejor el sistema general de conexión (Daat, la comprensión, el conocimiento) podemos percibir que existe «conocimiento» dentro de cada nivel dimensional.
El misticismo judío puso en duda estos límites conceptuales que reducen el Yo dentro de unos límites anticipatorios a los límites estructurales, porque en realidad la «persona» no está limitada por sus propios límites, sino que existe una conexión de la persona con el universo. Esta conexión perdida por la modernidad redujo por la vía de la supuesta justificación racional toda la comprensión general.
Al detectar dentro del Árbol de la Vida estos límites, podremos ver con mayor claridad el problema real de estas escuelas, que fue el de parcializar o seccionar al ser humano encerrándolo dentro de ciertas dimensiones del Árbol de la Vida, no pudiendo admitir que el ser humano es un sistema complejo integrado de estas diez dimensiones básicas. Esta falta de integración entre deseos subjetivos y trascendencia, entre el «Yo» y los «otros», entre la materialidad y las energías que operan subyacentes dentro de la materia, hace que los análisis tradicionales sean insuficientes para una comprensión general del sujeto dentro del contexto general del universo.
El contexto universal se puede comprender a través del Maasé Bereshit, y el contexto subjetivo a través del análisis del Árbol de la Vida en el Universo de Yetzirá,4 y este será el modo de comprender la conexión entre el sujeto y el universo, porque debemos percibir la unicidad subyacente del mundo de la Alef (eterno) y el de la Bet (espacio-temporal).
La desesperada aspiración de la Psicología por ser considerada una «ciencia» produjo que se perdiera en muchos casos la flexibilidad del objeto de estudio, y que, por lo tanto, en ese intento científico de conceptualizar, en esa búsqueda del afán de rigurosidad, se terminaran de destruir potenciales campos de estudio. ¿Cómo comprender el Yo fuera del sistema? Ciertos grupos de la Psicología tradicional han ingresado dentro de la psique como si fuera un objeto de estudio completamente aislado de la realidad general, y lo que la psicología del misticismo judío propone es comprender la psique como una estructura completamente unida al sistema general. De modo que el sentido de la existencia no se puede encontrar dentro de la psique, aunque tiene que ser la psique la que debe modificar sus estados de consciencia para captar mejor la realidad general, porque el sentido de la existencia de cada psique tiene una relación directa con la comprensión cosmogónica general.
Si la consciencia del Yo es lo que determina la realidad exterior, esa misma consciencia del Yo escindida de la realidad determina también la realidad del mismo Yo. Si el Yo se percibe «escindido» de la realidad general, entonces no existe ningún tipo de conocimiento real de la psique, ya que el supuesto conocimiento de la psique en su forma subjetiva no alcanza para percibir el estado de trascendencia que se oculta detrás de todo Yo. Por lo tanto, antes de avanzar, mi pretensión será la de conceptualizar el Yo tal como lo comprendemos dentro del misticismo judío para que no existan confusiones posteriores en el análisis que vamos a emprender. El Yo se encuentra definido por las diez dimensiones del Árbol de la Vida psicológico, y aunque la psique corresponde a una dimensión especial del Yo general (la dimensión del Entendimiento o la Biná), el Yo se define dentro de la psicología del misticismo judío como un sistema que posee diez dimensiones básicas denominadas con el nombre hebreo de «Sefirot».5
Debemos explicar cada una de las dimensiones (Sefirot) para que se pueda comprender de modo organizado el sistema general de la realidad según la cábala, y luego comprender la psicoanalización de las diferentes dimensiones.
Volviendo al término «Sefirá» (dimensión), este se compone de dos elementos básicos para su comprensión. Toda dimensión tiene que tener necesariamente un recipiente de contención (a este concepto lo llamamos en hebreo Kli). El Kli es una vasija o recipiente de contención de energías. El Kli es también un tipo de energía más densa que la energía sutil que debe recibir. Cuando una persona recibe, decimos que es un receptor (es un Kli de recepción). Toda Sefirá o dimensión (de estas diez dimensiones que explicaremos) tiene un sistema de recepción o Kli. Cada dimensión de estas diez tiene en consecuencia diez recipientes. A su vez, cada Kli recibe un nivel de Or (de Luz). Por lo tanto, ya podemos comprender en líneas generales lo que denominamos como «Sefirá», y es un tipo de energía que es recibida por un tipo de vasija o receptor. Cuando existe un receptor (Kli) que recibe un nivel de luz (Or) de acuerdo con la capacidad de dicho receptor, decimos que existe una «dimensión» (Sefirá). Toda la realidad creada ha recibido un tipo de energía que se ha transformado en un gran Kli de recepción de energías más sutiles. Todo el vacío donde se ha creado esta realidad6 es un gran recipiente de las energías provenientes del Infinito.